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José Guerrero Lovillo en mi recuerdo

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José Guerrero Lovillo en mi recuerdo

Author: Reyes Cano, Rogelio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1997
Source: https://idus.us.es/bitstreams/5d575077-1bc6-40f2-8ad2-3cd3aa9a32c2/download
JOSÉ
GUERRERO
LOVILLO
EN
MI
RECUERDO
*
po
ROGELIO REYES
CANO
Excmo. S . Di ec o
Excmos. e limos. S es. Académicos
Mis que idas amigas Ana Ma ía y Ma ía José
Familia es, amigos y compañe os de
don
Jo
sé
Gue e o Lo illo
Seño as y seño es:
En los úl imos días del pasado mes de oc ub e, en el albo del
nue o cu so uni e si a io y apenas iniciadas las habi uales a eas
de nues a Academia, nos llegó inespe adamen e la no icia del
a-
llecimien o del p o eso Gue e o Lo illo. Sabíamo
s,
cie amen e,
de los p oblemas de salud que desde iempo a ás le aquejaban,
pe o es ábamos muy lejos de pensa en an p ecipi ado desenlace.
Aquella no icia, que en
mi
caso pa icula e a, además de dolo o-
sa, o almen e imp e is a, me conmo ió i amen e y emo ió
en
mí muchos ecue dos acumulados en la gos años de compañe is-
mo uni e si a io y de es echa amis ad pe sonal; en añables
ecue dos de compa idos a ec os mu uos que gua da é den o
de
mí como p ecioso pa imonio y que me acompaña án, es oy segu-
o, en el co e de mi iempo. Recue dos y a ec os que en es e
* Palab as leídas en
la
sesión pública en ecue do, y homena
je
al Excmo. S ,
D.
José Gue e-
o Lo illo celeb ada el día 7
de
e
b e o
de
1997,
22
ROGELIO REY
ES
CANO
momen o
se
supe ponen sob e cualquie o o come ido p o esio-
nal y académico y que me p oducen una emoción añadida y un
especial sen imien o de solida idad con su memo ia.
La
ida
aca-
démica nos p opo ciona muchas eces la posibilidad de
hace
coincidi
la
obligación con la de oción, de acoge como una g a a
a ea lo
que
en apa iencia se nos ha encomendado como
una
ac i-
idad que se debe acep a po impe a i os de obediencia. Pues
bien, mi in e ención de es a noche en ecue do de nues o
común
amigo y compañe o iene jus amen e ese ca ác e . Y si en
su
día
sen í
-y
sigo sin iendo-
la
is eza de su desapa ición, hoy
puedo
deci con oda e dad que es pa a
mí
un hono y una aleg ía
po
-
de habla públicamen e de su igu a y de ol e le, siquie a sea
modes amen e, algunas de las muchas monedas que el me
p odigó
du an e años con su amis ad y con su a ec o. Po eso me
conside
-
é a o unado cuando nues o Di ec o me sugi ió
la
idea
de
que
uese yo quien ab ie a es a solemne sesión de homenaje
con
una
b e e conside ación sob e la ac i idad del p o eso Gue e o
Lo-
illo en
su
condición de Académico de Buenas Le as. Y aunque
o os compañe os más au o izados que yo glosa án después
po
ex enso su pe sonalidad humana y su ob a in es igado a,
me
an
a pe mi i us edes que comience ambién eco dando algunos pe -
iles
de
l homb e, del amigo y sob e odo -habida cuen a mi
dedicación a la li e a u a- del humanis a y del excelen e esc i o
que ue ambién el p o eso Gue e o.
Mis elaciones con él inie on, na u almen e, po el camino
uni e si a io. Cuando yo llegué a la Facul ad de Filoso ía y Le as
de Se illa, a inales de los años cincuen a, e inicié mis es udios
de Comunes, ya hacía algún iempo que él se había asladado a
Ba celona, a la cá ed a de His o ia del A e que había conseguido
en b illan e oposición en el año 1957. No pude, po lo an o,
be-
ne icia me
de
su mucho sabe como p o eso , pe o sí de ecoge
en los ambien es de la Facul ad opiniones muy a o ables sob e
su p es igio p o esional y sus do es in es igado as, como uno
de
los más p ome edo es u os del g upo de es udiosos o mado
bajo
el magis e io de don F ancisco Mu illo He e a. Al ol e
yo
a
Se illa a mediados de los sesen a, después de hace la ca e a en
Mad id, pude p on o conoce lo
ya
pe sonalmen e, pues en 1969 él
pasa ía po concu so de aslado a o ma pa e de nues o claus-
JOSÉ GUERRERO LOVILLO
EN
MI RECUERDO
23
o uni e si a io. Y ue en esos años cuando nació en e los dos
una amis ad que
se
ue o aleciendo con
el
iempo. Toda ía
no
se
había consumado
la
-pa a
mí desa o unada- agmen ación
de
la
ieja Facul ad de Filoso ía y Le as, y se man enía i a
la
unidad
de los sabe es humanís icos y
la
luida, co idiana y casi na u al
comunicación en e colegas
de
di e en es especialidades. Quizá po
ello,
Y,
a pesa
de
la
di e encia de edad, ue muy ácil pa a mí
sin oniza con don José Gue e o, pe sona a la que yo, en onces
un jo encísimo p o eso de li e a u a que comenzaba su ca e a
docen e, mi aba como lo que ealmen e
e a:
como a un maes o
ya consag ado en
la
enseñanza y en la in es igación
de
la
his o ia
del a e. Pe o
un
maes o que a
lo
s muchos sabe es écnicos y
p o esionales
de
su
disciplina o icial unía algo que desde
un
p i-
me
momen o me llamó mucho la a ención y que
pe cibí
inmedia amen e,
de
sp
ués de
do
s o es con e saciones con él: me
e ie o a su no able cu iosidad humanís
ic
a,
a
su
o mación uni-
e sal y a
su
más que p obada sensibilidad li e a ia. Poco después,
leyendo algunos
de
sus abajos, pude comp oba que ese in e és
po la li e a u a, y muy pa icula men e po la poseía, e a
en
él
algo más que una simple a ición
de
lec o , y que la belleza del
buen deci li e a io pa ecía se una cons an e y una exigencia de
su
p opia mane a de esc ibi , signi icada siemp e po
una
luidez
exp esi a, una galanu a
de
es ilo,
un
ga bo y una inu a lí ica que
ennoblecían, sin qui a les igo y sol encia cien í ica, odas sus
publicaciones. Quizá u iese que e algo con eso
-no
es oy en
g ado de asegu a lo del odo- el magis e io uni e si a io del poe a
Jo ge Guillén, al que u o como p o eso en los p ime os años de
ca e a en Se illa. Pe o c eo que de ás
de
esa exquisi a a ención
suya al es ilo, a la belleza li e a ia, a la p ecisión e minológica y
a la dicción elegan e pe o na u al y nunca a ec ada, se aslucía
sob e odo el eje cicio de un lec o gozoso y demo ado, degus a-
do
de
los ex os, amilia izado con la poesía y la p osa elegan e,
y que había asimilado muy bien la conocida idea - an juan amo-
niana-
de
la "ob a bien hecha";
es
deci ,
no
la
obsesión po esc ibi
y publica a oda cos a sino la exigencia de hace lo bien y igu o-
samen e. Con el igo que el poe a mogue eño pedía una y o a
ez pa a el " abajo gus oso" de la in eligencia. Rigo de con eni-
do, desde luego, pe o ambién de exp esión, en la mejo adición
24 ROGELIO REYES CANO
de la e dade a in es igación humanís ica. Gue e o se me
e eló
así muy p on o como un homb e que, además de sabe his o ia
del a e, hablaba y esc ibía como un au én ico maes o uni e si a-
io, y ésa e a una no a que pa a un ilólogo como yo enía en onces,
y sigue eniendo hoy, un al o alo .
Es a común coincidencia suya y mía en una misma pasión
po
la li e a u a p opició, sin duda, una acilidad de a q que
muy
p on o se io ac ecen ada po la llané'za y la disponibilidad huma-
na con que me acogió desde el p ime momen o, e lejadas en un
ono con e sacional dis endido y ameno que in i aba a
la
..c
on i-
dencia.
Siemp e
se
mos ó
conmigo
como
una
pe
s
ona
ex ao dina iamen e a able, anca y sencilla, a la que
jamá
s i
p esumi de sus muchas habilidade
s,
en e las que se con aba
una
g an acilidad pa a el dibujo y una sol u
a
de palab a y una p eci-
sión e minológica poco comunes. De ás
de
esa
llaneza
y
bonhomía, signos de un con agioso i alismo y de un sabe goza
las cosas g a as de la ida, la ía, sin emba go, un agudo y siemp e
su il sen ido del humo , una complacencia en los pe iles amables,
simpá icos y has a bu lescos de la exis encia, compa ible, desde
luego, con la adical se iedad de sus p incipios, que muchas eces
le i de ende con apasionada ehemencia. C eo que le cuad aba
muy bien
-así
al menos lo pe cibí
yo
s
iemp e-
uno de los e -
sos que Jo ge Man ique dedica a a su pad e el Maes e
Don
Rod igo, al deci de él que e a "amigo de sus amigos". Co no al
me he conside ado yo siemp e, y es ese sen imien o de amis ad,
ac ecen ado, desde luego, po muchos años de compañe ismo uni-
e si a io y académico, el que se supe pone es a noche en mis
ecue dos a cualquie o a conside ación sob e su pe sona. Vuel o
la is a a ás en
el
iempo y ememo o ambién la gas con e sa-
ciones con
él
en los ecuen es desplazamien os a di e en es luga es
del en onces ex enso dis i o uni e si a io de Se illa, o mando
pa e de los ibunales de Selec i idad; o comen ando, en el mis-
mo
endido de la Maes anza, los lances de nues a común a ición
al
mundo de los o os.
Y ya que habla
mo
s de la ocación li e a ia y del cul o a
la
amis ad como dos no as esenciales de la pe sonalidad del p o eso
Gue e o, me pa ece muy pe inen e eco da que en e esos ami-
gos en añables, de los que siemp e me habló con au én ico
JOSÉ GUERRERO LOVILLO
EN
MI RECUERDO 25
en usiasmo, se encon aban impo an es poe as y homb es
de
le-
as, o a p ueba
má
s de su amilia idad con el mundo
de
la
li e a u a. Aludi é b e emen e a es de ellos especialmen e incu-
lados con Se illa: Manuel Fe and, Emilio Ga cía Gómez y Joaquín
Rome o Mu ube.
La amis ad con Fe and, no elis a, c í ico
de
a e y ambién
académico de Buenas Le as has a su p ema u a y lamen able des-
apa ición, debió agua se en el mundo uni e si a io
de
los años
cua en a, cuando aquél es udiaba la ca e a de Le as y Gue e o
eje cía ya
de
p o eso . Tengo pa a mí que, apa e ese in e és co-
mún po el a e, a los dos les unía, además, un ino sen ido del
humo y una su ileza e bal, de los que ambos hicie on siemp e
gala, unas eces en la esc i u a y o as -las
más-
en la con iden-
cia de la con e sación amis osa. La elación
de
Gue e o con
don
Emilio Ga cía Gómez se asen aba en p ime é mino en
su
común
in e és p o esional po el a e y
la
cul u a del mundo á abe y
muy
pa icula men e
de
la España musulmana. Pe o no ol idemos que
Ga cía Gómez e a sob e odo un ilólogo, conocedo como pocos
de la li e a u a de Al-Andalus, y además
un
homb e do ado
de
exquisi o gus o li e a io y
de
una sensibilidad lí ica excepcional,
conec ada, como
es
sabido, con los gus os poé icos de la gene a-
ción del 27. Sus deslumb an es aducciones de los
poemas
a ábigo-andaluces, de
las
ja chas mozá abes, del Colla
de
la
pa
-
loma, de los zéjeles de Ben Quzmán
..
; pe o ambién sus p osas
o iginales del lib o Silla del mo o y nue as escenas andaluzas, y
o os muchos ex os, lo consag an, más allá de
su
asomb osa e u-
dición li e a ia, como un esc i o cabal.
No
me so p enden, pues,
la
admi ación que po él sin ió Gue e o y las a inidades que a lo
la go de los años ue on naciendo en e los dos. Así cuando
en
1984 la Uni e sidad de Se illa o o gó a don Emilio el Doc o ado
"Hono is Causa", Gue e ó ac uó como pad ino y p onunció la
p ecep i a "lauda io" académica con una bella pieza o a o ia en
la
que,
al
comen a la admi able e sión de los poemas a ábigo-an-
daluces, decla aba el impac o que le había p oducido su apa ición
en el me cado edi o ial y lo que aquella aducción enía de ha-
llazgo poé ico de p ime o den,
no
ya en los ex os o iginales sino
en la pluma misma del p opio aduc o : "Como un
e
so o
-decía
-
gua do yo la p ime a edición, an noble y elegan e, de es e lib o

26
ROGELIO REYES CANO
que lanzó la Edi o ial P ome eo po los años 30, allá en
mi
lejana
adolescencia y que
an
hondamen e me imp esiona a. Po que es a-
ba esc i o en
un
lenguaje luido y mode no, capaz
de
ac ualiza
las i encias
de
aquellos lejanos poe as, haciéndolos a la
ez
an
ac uales. En suma, una genial ec eación en que unos poe as
de
aye
se
sien en
más
cómodos con el opaje lí ico se ido po odo
un
g an poe a de hoy". Un año después
de
es e Doc o ado "Hono-
is Causa
",
en oc ub e de 1985, es a Real Academia
de
Buenas
Le as eligió a don Emilio Ga cía Gómez Académico de
Hono
y
enca gó ambién
al
p o eso Gue e o Lo illo el come ido de e e-
i sus mé i os; y así ol ió a hace lo, en e ec o, ponde ando sob e
odo sus do es
de
homb e de le as y de iniéndolo li e almen e
como "un al ísimo poe a y un p o undo humanis a".
Lo
p ime o -
añadía-po habe sido capaz de ans e i a nues o iempo los
con enidos y
-lo
que
es
más di ícil-la "emoción lí ica y la "cali-
dad suge en e"
de
los iejos ex os a ábigo-andaluces. Lo segundo
-su
humanismo-, po lo que en la ocación in elec ual de don
Emilio había de "cul o
al
homb e", de "cu iosidad po nue os a-
lo es" y de " echazo po odo lo que hubie a de en aña deso den,
equí ocos o a i icios. Todo lo con a io:
[su
ac i ud humana] e oca
un
ai e cálido, azul, limpio, y que pugna po un uni e so pe ec-
o". Exac amen e diez años más a de, en oc ub e de 1995,
celeb amos en es e mismo salón de ac os sesión pública en me-
mo ia de don Emilio, que había allecido meses a ás. In e inie on
en onces los académicos seño es Yba a Hidalgo, López Es ada y
Manzano Ma os.
No
ue posible, po achaques de su ya queb an-
ada salud, con a con la p esencia ísica del p o eso Gue e o,
pe o sí da lec u a a ese mismo discu so suyo, que aho a se en i-
quecía con
un
emo i o "Epílogo en 1995" esc i o exp esamen e
pa a ese ac o, y
en
el que decía: "Don Emilio Ga cía Gómez
ha
mue o inespe adamen e un día aciago
de
es e año. Las son isas
que Se illa, como acabamos de deci ,
le
ibu ó, súbi amen e se
hela on pa a da paso
al
más silencioso y p o undo de los llo os.
Pe o es amos segu os
de
que, po las ba andas del cielo, como
pun ualizó el omance popula , él con inua á a en o a las esencias
poé icas de los poemas a ábigoandaluces o a las oces calleje as
de
aquel g an p egone o que ue Abén Quzmán". Con es as pala-
b as, ponde ado as, una ez más,
de
la pe sonalidad li e a ia
de
JO
SÉ
GUERRERO
LO
VIL
LO
EN
MI RECUERDO
27
don Emilio, Gue e o daba su adiós a quien, además
de
un
no abi-
lísimo a abis a, había sido pa a él un ejemplo
de
sensibilidad
poé ica y de huma
ni
smo uni e si a io.
Nada pod án so p endemos, po lo an o, sus a inidades
con
el
e ce o de los homb es
de
le as a los que an es aludimos: el poe a
Joaquín Rome o Mu ube. Con
él
enía una elación au én icamen-
e a e nal, nacida quizá en
su
época
de
es udian e
de
Filoso ía y
Le as, y ensole ada luego en un ico in e cambio de expe iencias
comunes, de a ec os amilia es
y,
según
me
con aba,
de
sosegadas
con e saciones en el siemp e suge en e ma co del Alcáza .
No
es
po
sible sabe , na u almen e, lo que en la agua
de
la e inada
sensibilidad li e a ia del p o e
so
Gue e o Lo illo pudo pesa esa
sin onía i al y es é ica con una pe
so
na
de la inu a lí ica
de
J oa-
quín Rome o Mu ube. Pe o debió se
un
lujo ene ácil acceso a
sus ín imas con idencias, y sob e odo a sus siemp e suges i as
imágenes e in e p e aciones de nues a ciudad. Es oy segu o, sin
emba go (conociendo, como me p ecio de habe conocido, el buen
gus o del p o eso Gue e o), de que el lujo u o que habe sido
mu uo. E a una si uación que di ícilmen e se epe i á:
un
expe o
a abis a, in e esado, además, po el Al-Qsa
Al
-Muba ak ("El Al-
cáza de la Bendición"), compa iendo emociones con un poe a
que había hecho de ese mismo ascinan e palacio habi ación y
e ugio co idianos, ce ado pa aíso desde el que oma el pulso a
la
hi
s o ia y a la ida
de
Se illa. Emociones que Gue e o e oca-
ba en
1981
, en el A eneo, en el décimo ani e sa io de la mue e
de
su amigo:
"Y
aho a
-decía-
... que emos
bu
sca esa somb a
en añable po odos los mu os del ecue do, po
la
s almenas des-
eladas de los alcáza es del ensueño, po
la
s es ancias, pa ios y
sende os de ese o o ma a illoso Alcáza de Al-Muba ak, el ben-
di o, que al es
su
aducción, que ya pa a siemp e se á an suyo
como lo ue a pa a el p opio Al-Mu' amid. Y segui emos buscan-
do
esa somb a que ida po los e icue os del ai e,
de
la luz,
de
la
nube y del cip és, del su ido y del mi o. Y ambién po las
e edas de la soledad de la mue e".
Busca que ía el p o eso Gue e o la somb a a e nal de
Jo
a-
quín, del que nos ha dejado, en esa inísima e ocación del A eneo,
la más ce e a
se
mblanza del homb e y del poe a que yo haya
leído nunca. Y p obablemen e el ex o de más uelo li e a io
de
28
ROGELIO REYES CANO
odos los suyos. Vuelo li e a io que -no hace al a deci lo-jus i i-
có
con c eces, sin o zamien o alguno, su ing eso en es a Academia
de Buenas Le as, aunque su si io na u al, dada su especialidad y
su g an compe encia en los es udios a ís icos, e a lógicamen e la
Academia de Bellas A es de San a Isabel
Hung ía,~
la que ha-
bía
ing esado
en 1974.
Pe eneció
ambién, en
calidad
de
Co espondien e, a la de Bellas A es de San Fe nando; San
Ca -
los de Valencia, Ciencias, Bellas Le as y Nobles A es de Có doba,
y P o inciales de Bellas A es de Cádiz y de G anada. E a
miem-
b o de núme o del
In
s i u o de Es udios Gadi anos. A es os hono es,
que son p uebas de econocimien o público a su labo en el ámbi-
o de la in es igación a ís ica, hay que suma o os muchos,
en e
ellos
el
p emio "Raimundo Lulio" del Consejo Supe io de
In e
s-
igaciones Cien í icas (1946); el "José Ma ía Izquie do" del A eneo
de Se illa (1953), el "Jose ina Von Ka man" (1954), e c. Es aba
en posesión de la Encomienda de la O den Ci il de Alonso
el
Sabio ( 1957).
Fue elegido miemb o de es a Academia de Buenas Le as el 2
de eb e o de 1979, en una sesión en la que ambién ue on ap o-
badas las candida u as de don Aquilino Duque, don Ma
nuel
Oli encia y don Joaquín Ca o Rome o. Gue e o ocupó la plaza
acan e po allecimien o de o o ilus e maes o uni e si a io:
don
F ancisco Callan es de Te án y Delo me, que había sido p o eso
suyo en la ieja Facul ad de la calle La aña. Su discu so de ing e-
so lo p onunció el día de San Fe nando del año 1982 sob e
el
ema "La úl ima Se illa musulmana''. En él lle aba a cabo
una
suges i a econs ucción his ó ica, sociológica y a ís ica, salpica-
da de suge encias li e a ias, de lo que él llamó "el án
si
o de
la
ciudad musulmana a la ciudad c is iana". "Con g an es ue zo -
decía-
hemos de imagina una ciudad deshabi ada, inmó il y
en
silencio. Sin más egis o de sonido que el umo de los penachos
de las palme as o del balanceo del cip és
al
compás del ien o.
Se
despidie on los almuédanos de
lo
s almina es y quedó helado
el
clamo de los zocos. E incluso las animalias, desampa adas, han
huído. Y, no obs an e, es a Se illa deshabi ada po días debió
de
ene su encan o". En e ec o, iel a ese juicio,
el
nue o académico
ue e ocando las silenciosas callejuelas de aquella ciudad en án-
si o,
sus
palacios y i iendas, sus pue as,
lo
s alcáza es y mezqui
a
s,
JOSÉ GUERRERO LOVILLO
EN
MI
RECUERDO
29
las g andes o alezas de su pe i e ia, el a ac i o de su
iejo
al-
mina
, el
as uoso
esc
ena io
,
en
suma,
qu
e
encon a on
Jos
c is ianos as el p olongado ce co.
Un
cuad o ascinan e s
us en a-
do en
la
má
s igu osa e udición,
pe o
a
la
ez ealzado
po
la
in en i a y la pe ic
ia
li e a ia de su au o , elogiada con oda
jus i-
cia po el académico Don Gab iel Sánchez de la Cues a,
que
ue
el enca gado de con es a a su discu s
o.
Los dos ex os
ue on
publicados en el Bole ín de nues a Academia en 1983, en
el
nú-
me o
11
, ol. XI de Ja segunda é
poca
; y el de Gue e o
ol ió
a
edi a se en 1984, jun o a
Jo
s de don Ra ael Manzano y don En i-
que de la Vega, con el í ulo de T es es udios sob e Se illa.
Desde 1979 has a su ecien e allecimien o
la
andadu a
ac
adé-
mica del p o es
o
Gue e o Lo illo ha sido odo lo b1illan e y
ecunda que de él cabía espe a , y me ece ía, na u almen e, con-
a
se
con
má
s de alle en el día a día
de
es os dieciocho años. Pe o
no debo abusa más del iempo asignado a mi in e ención
ni
de
la bene olencia de us edes con nue as p ecisiones sob e sus mé i-
os. Los compañe os que habla án a con inuación,
má
s an iguos
que yo en es a Casa, sab án hace lo, sin duda, con más
conoci-
mien o de causa. Quisie a po ello ecapi ula y conclui diciendo
que si u ie a que
bu
sca un solo é mino que de inie a cabalmen-
e su pe sonalidad cien í ica y académica, ése se ía jus amen e uno
de los que él mis
mo
había aplicado a don Emilio Ga cía
Góm
ez:
el de humanis a. Humanis
a
en el
má
s pu o sen ido de homb e
uni e sal impulsado po la cu iosidad del in elec o y do ado de
especial capacidad pa a in eg a los
di
e en es sabe es;
en
es
e caso
el sabe a ís ico y el sabe li e a io, ep esen a
do
s po los í ulos
espec i os de las
do
s Academias se illanas a las que pe eneció
como nume a lo. Con inuado as, po cie o, de aquellas o as aca-
demias, cenáculos y e1 ulias de la Se illa del Siglo de O o,
en
la
que pin o es y li e a os como Fe nando
de
He e a, F ancisco Pa-
checo, Juan de Jáu eg
ui
, Pablo de Céspedes, Juan de A guijo y
o os muchos
se
man enían ieles al iejo p incipio ho aciano ("u
pic u a poesis") de la in eg ación en e las dos g andes a es libe-
ales. Gue e o,
po
s
us
inn
ega
bles do es de esc i o y
po
su
amilia idad con algunos emas on e
i
zos e
n
e lo a ís ico y lo
li e a io (las Can igas de Al onso el Sabio; Vale iano Bécque y
o os) gua daba ambién idelidad a ese p incipio in eg ado . Y