L
as
p
a
ado
jas
del mul ic
ul
u alismo
(y
de sus enemigo
s)
Isid o Maya J a iego
Uni e sidad de Se illa, España
GIOVANNI SARTORI,
La
sociedad mul ié nica. Plu alismo, mul icul u alismo y ex-
anje os. (Mad id, Tau us,
2001,139
páginas).
El
úl imo lib o
de
Gio anni Sa o i
es
un
ensayo in encionadamen e polémico,
que
poco
después
de
su
aducción
al
cas ellano
ya
ha
encon ado
eco
en
algunos
espacios
de
deba el.
El
poli ólogo i aliano cues iona
el
mul icul u alismo como
p oyec o ideológico.
Y,
a pa i
de
esa c í ica, aboga po una polí ica
de
inmi-
g ación
que
sepa dis ingui en e aquellos ex anje os suscep ibles
de
in eg a se
en
la
sociedad ecep o a y aquellos o os pa a
los
que
las
di e encias eligiosas
o é nicas
se
e igen
en
"ex añezas adicales" (pág. 108).
Po eso, a nues o juicio,
en
La sociedad mul ié nica
hay
dos
lib os di e-
en es.
La
p ime a pa e,
la
más ex ensa y
la
más
ace ada,
es
como a i ma el
p opio au o
una
eo ía
de
la
buena sociedad,
que
e
en
las
p opues as mul icul-
u alis as una negación
del
plu alismo
(o,
en
é minos
de
Poppe ,
una
amenaza
a
la
sociedad abie a). La segunda pa e,
la
más
p o ocado a y
la
que
ha
eci-
bido
más
a ención po pa e
de
los
c í icos,
se
apoya en
el
análisis concep ual
p e io pa a p opone
una
polí ica
de
i unig ación es ic i a:
an
p eocupada po
limi a
el
núme o
de
ex anje os asen ados
en
Eu opa, como po es ingi el
acceso
de
los colec i os que a p io i gua den mayo dis ancia cul u al con
la
población eu opea.
El
discu so eó ico
de
pa ida
es
impecable, desg anando
un
examen de
concep os elegan e y ma izado. Pe o
la
p opues a p ác ica
que
de
aquí
se
de i a
pa ece asen a se
en
una isión poco ealis a
de
la
inmig ación
(si
no
en
el
p e-
juicio é nico). Vamos po pa es.
l.
La
p ime a edición en cas ellano
es
de
ma zo
de
2001, Y sus
ideas
se
han
discu ido en
el
Cí culo
de
Bellas A es
de
Mad id ( éase po ejemplo,
El
país,
ie nes 6
de
ab il
de
2001,
pág.
7),
yen
sendos a ículos
de
Joaquín A ango y Sami Nai
en
El
país
(6
de
mayo
de
2001, pág.
17).
El
o iginal i aliano
es
del
año
2000 (Plu alismo, mul icul u alismo e s anie i:
Saggio
sulla
socie a mul ie níca. Rizzoli), y ambién
ue
seguido
de
una
amplia con o e sia.
Las
pa adojas
del
mul icul u alismo
(y
de
sus
enemigos)
169
El
p opósi o decla ado
del
lib o
es
e u a el
mal
en endimien o
-y
po
ende
el
empob ecimien o-
de
la
idea
de
plu alismo. Según Sa o i,
el
concep o queda
desp o is o
de
alo
si
po és e en endemos el me o hecho
de
"se
plu ales".
Todas las sociedades se ían
de
alguna
mane a
plu alis as
en
la
medida
en
que
no
con o man un odo indi e enciado, sino que es án compues as po
g upos,
comunidades y cul u as di e sas.
De
ahí el es ue zo po epensa
el
plu alismo,
po de ini
los
alo es que a i ma y po
hace
explíci os
los
asgos que les son
p opios.
En
esa
emp esa p ocede co ejando el concep o
con
las
ideas
de
ole an-
cia, consenso, espe o, a i mación
de
la
di e sidad, disenso y con lic o, en e
o as. También dis ingue
los
ni eles
de
análisis ac i udinal, social y polí ico.
El
esul ado
del
discu so, an bien enzado
como
de
ácil lec u a,
es
concebi las
comunidades plu alis as como en idades que combinan
una
disposición ole an e
con
la
exis encia
de
asociaciones olun a ias y a iliaciones múl iples. De acue -
do
con ello, uno
de
sus asgos dis in i os consis e
en
que, po
lo
gene al, las
iden idades lingüís ica, é nica o eligiosa no se supe ponen,
sino
que
se
ag egan
con o me a líneas
de
di isión " ans e sales y c uzadas" (pág. 50).
Es
es a ensión en e ap ecio
de
la
di e sidad y eno
de
la
he e ogeneidad
lo
que sepa a a plu alismo y mul icul u alismo: mien as que
el
p ime o"
se
mani ies a como una sociedad abie a muy en iquecida po pe enencias múl i-
pies",
el
segundo "signi ica
el
desmemb amien o
de
la
comunidad plu alis a en
subg upos
de
comunidades ce adas y homogéneas" (pág. 127).
En
la
con on-
ación
de
ambos concep os encon amos las páginas
más
suge en es
de
La
so-
ciedad mul ié nica. Pues,
en
e ec o, aunque el plu alismo eniega
de
la
homo-
geneización econoce
el
g ado
de
asimilación necesa io pa a c ea in eg ación.
T asladado a
las
polí icas
de
inmig ación, es os supues os implican que
los
inmig an es deben ap ende a inco po a se en las es uc u as,
el
sis ema ju ídi-
co
y
la
men alidad
de
la sociedad que los acoge
en
su
seno.
Es
una
aplicación
del
p incipio
de
ecip ocidad, en
el
que la población ecep o a
se
adap a pa a
con i i con las di e encias, y como con apa ida
los
ex anje os asumen un
núcleo
de
alo es e ins i uciones básicos de
la
comunidad en
la
que en an2.
2.
Una
in e esan e e lexión sob e
el
mínimo de homogeneidad cul u al
que
necesi a
la
de-
moc acia se aplica
al
caso alemán en: D. Cohn-Bendi y T. Schmid, Ciudadanos
de
Babel.
Apos ando po
una
democ acia mul icul u al. Mad id, Talasa ediciones, 1996.
En
la
ob a
de
Sa o i podemos lee
que
"la ciudad polí ica
ha
is o
en
su
di isión in e na
un
pelig o pa a
su
p opia supe i encia" (pág. 127),
lo
cual
pa ece
una
pa á asis
de
la
Poli ica
de
A is ó eles, donde
se
sos iene
que
" oda di e encia pa ece p oduci
una
di isión
[en
la
ciudad]"
(l303b), o bien que "o a ci cuns ancia p opicia a
las
disensiones
es
la
al a
de
homogeneidad
has a
que
los
g upos
se
unden" (1303a) . [Debo es a e e encia a
la
amable e isión
de
An onio
He mosa Andúja ].
l70
A auca ia
N o.
5
El elogio del plu alismo que acabamos de glosa , con su dosis de
p o oca-
ción, esul a pa icula men e pe inen e
en
el
con ex o español ac ual.
Po
ejem-
plo, no ha sido in ecuen e que los
p o esionales
de
la in e ención
social
se
hayan
is o
seducidos
po
una
ideología que
de iende
la
idiosinc asia
de
las
mino ías é nicas y que a i ma la di e sidad cul u al
como
alo . En
el
abajo
social con poblaciones inmig adas ha p e alecido la p eocupación po el
espe o
a sus cos umb es sob e o as conside aciones3. Y es e en oque ha enido
e ec os
pa adójicos. El én asis en
el
de echo a la di e encia
ha
enmasca ado en
ocasio-
nes la di e encia de de echos. El acen o
en
la
pa icula idad
cul u al
ha
coin-
cidido
con
el epliegue y la ma ginación de la
mino ía
inmig ada. La singula-
idad é nica se ha u ilizado como
ma cado
cogni i o
en
el p oceso de
seg ega-
ción.
En
suma, la a i mación
(yen
algunos casos po enciación) de
la
di e sidad
de los inmig an es gene a consecuencias pe e sas
cuando
-como
es
el
caso
de
las sucesi as leyes de ex anje ía en
España-
el
con ex o no ma i o es
es ic-
i o y la igualdad de a o a los miemb os de los g upos mino i a ios aún no es á
ga an izada.
La
ac i ud bienin encionada de e i a un asimilacionismo ex emo
ha
pa-
sado
po
al o
que
pa a
habla
de
in eg ación
social
han
de
econoce se
unos
alo es inculan es comunes, y que ambién los
g upos
inmig ados ienen
que
pa icipa de dicho consenso. Como consecuencia, la ideología mul icul u alis a
pa ece
habe
e o zado la dinámica de seg egación,
en
luga de p e eni la.
Co ola io de es a a gumen ación pod ía se
el
papel decisi o de
la
mayo ía
que ecibe. Como han mos ado E n nanuel Todd en F ancia y Miguel Paja es en
España
4, el
en amado
ins i ucional y
el
compo amien o
de
las
poblaciones
3.
Los
manuales sob e se icios sociales pa a poblaciones i unig adas
se
han
cen ado, ge-
ne almen e,
en
las
implicaciones
de
los
ac o es sociocul u ales en
el
p oceso
de
abajo social.
Un
buen ejemplo
de
ello
es
el
lib o
de
J.
P.
T iselio is (comp.), Social
Wo k
wi h
Colou ed
Immig an s and
Thei
Families.
Lond es, Ox o d Uni e si y P ess,
1972.
Sin emba go, pa ece
se
que
el
uso
que
se
hace
de
los
ac o es cul u ales
es
con ecuencia demasiado gené ico,
de
mane a
que
se
educe
la
cul u a a hechos angibles, descon ex ualizados y aislados
en e
sí, y
se
iende a pasa po
al o
las
di e encias in a-g upo ( éase
po
ejemplo,
C.
G ega io y A. F anzé,
In e ención social con población inmig an e: esos "o os" cul u ales.
In e ención
Psicosocial,
8 (2), 163-175, 1999).
4. Emmanuel Todd ealiza
un
análisis compa a i o
de
cua o democ acias occiden ales (Es-
ados Unidos, Reino Unido, Alemania y F ancia), pa a conclui que
el
de echo a
la
di e encia
puede cons i ui se
en
un
ac o
de
anomia,
si
-co no ocu e
en
F ancia-
se
plan ean
como
al e -
na i a a
los
ideales epublicanos. En España, Miguel Paja es ambién
ha
de endido "un an i a-
cismo
más
iguali a is a que, a i mando
la
dimensión posi i a
de
la
di e sidad cul u al, qui e
impo ancia a
muchas
di e encias
que
no
me ecen se a adas
como
impo an es y
sea
c í ico con
o as
que
sí
pueden se impo an es" (pág. 317). Las e e encias son:
E.
Todd,
El
des ino
de
los
inmig an es. Asimilación y seg egación
en
las
democ acias occiden ales. Ba celona, Tusque s
Las
pa adojas
del
mul icul u alismo
(y
de
sus
enemigos)
171
ecep o as delimi an las opo unidades de in eg ación
de
los inmig an es. La
seg egación
de
los colec i os o áneos puede
se
el
esul ado
de
una
disposición
xenó oba, pe o ambién pod ía de i a se
de
la enuncia
de
la
comunidad ecep-
o a a sos ene
(y
si
es
necesa io mejo a )
un
conjun o
de
p incipios
que
obligan
a odos, na i os y o áneos;
de
la
descon ianza en
su
p opia capacidad asimila-
do a; o
del
i ubeo sob e
la
lógica
de
de echos ci iles, sociales y polí icos que
las
ha
cons i uido.
La
in eg ación social de los inmig an es signi ica, po an o,
i
más
allá
de
la
me a yux aposición de
g upos
é nicos y a i ma los alo es
democ á icos y plu alis as.
De
ese modo, el es ue zo
de
adap ación
no
queda ía
sólo
de
pa e
de
la
mino ía o ánea sino ambién, y sob e odo,
de
pa e de la
mayo ía que hace
de
an i iona.
Sin
emba go,
no
es
és a
la
conclusión del au o ,
que
dedica
el
penúl imo
capí ulo
del
lib o a examina
cómo
los
lujos mig a o ios ponen a p ueba a las
comunidades plu alis as, has a con e i se
en
una amenaza a
la
sociedad abie a
(págs. 107-122). U
na
de
las
esis cen ales de Gio anni Sa o i
es
que
la socie-
dad
plu alis a
no
puede acoge sin desin eg a se a
los
ex anje os
que
la
echa-
zan, y
en
pa icula a los
que
cabe concebi como "enemigos cul u ales" de
la
misma (pág. 54). Desde
un
pun o
de
is a p ác ico,
la
polí ica
de
inmig ación
end ía
que
a ende a
dos
dimensiones con especial ascendencia:
el
amaño y
la
dis ancia cul u al
de
la
población o ánea. Po
un
lado,
se
a i ma
que
supe a-
do
de e minado umb al
el
núme o
de
inmig an es puede gene a eacciones a-
cis as (pág. 121).
De
o o lado,
se
asume que las di e encias é nicas y eligio-
sas
no
son
an
ácilmen e supe ables como la di e sidad lingüís ica o
de
cos um-
b es.
De
hecho,
se
concluye,
hay
colec i os ex anje os
que
no
son
in eg ables,
ni
siquie a a a és
de
la
concesión
de
la
ciudadanía.
En
conc e o,
el
inmig an e
musulmán,
de
cul u a eoc á ica,
es
ex año a
la
comunidad plu alis a, e inasi-
milable po és as.
Llegados a es e pun o,
se
comp ende á que algunos piensen
que
pa a es e
iaje
de
elogio y e u ación
del
plu alismo
no
hacían al a al o jas. Y
es
que los
juicios
de
hecho
en
los que
se
basa
el
penúl imo capí ulo
de
La
sociedad
mul i-
é nica
o bien
se
compadecen mal con las e idencias empí icas
de
la
li e a u a
sob e
la
adap ación
de
los inmig an es, o bien son ex empo áneos
(o
ambas
cosas a
la
ez). A nues o juicio, en es e apa ado,
el
au o in a alo a
la
capa-
edi o es,
1996;
M. Paja es,
La
inmig ación
en
España.
RelOs
y p opues as. Ba celona, Ica ia-
An azy , 1998.
5.
En
es as páginas, Gio anni Sa o i hace e e encia a
un
deba e con Li ia Tu co, po
en onces Minis a
de
Solida idad Social
en
el
gobie no i aliano,
que,
an o
po
el
ono
como po
la
in ensidad
de
la
a gumen ación, pa ece se inspi ado
de
es as disquisiciones.
l72 A auca ia
N o.
5
cidad
de
asimilación
de
las
sociedades ecep o as; p esume una homogeneidad
inexis en e
en
los alo es y c eencias
de
los indi iduos pe enecien es a un mis-
mo
colec i o de p ocedencia; y malen iende
la
adap ación como
un
p oceso
uní oco,
en
el
que sólo a
la
mino ía desplazada
le
co esponden
los
cambios6.
En
la
in es igación psicológica
la
dis ancia cul u al es,
en
e ec o, uno de
los
an eceden es que si e pa a p edeci el p oceso de adap ación. Pe o
no
hay
e idencias
de
que
la
disc epancia en e los con ex os emiso y ecep o
se
con-
ie an
en
un impedimen o insoslayable. En cualquie caso,
¿no
es á Sa o i,
como
él
mismo achaca a
los
mul icul u alis as, " ab icando una cul u a" (pág.
88)
al
ag upa a odos
los
inmig an es musulmanes bajo
la
misma ca ego ía de
"inin eg ables"? ¿No es á negando
al
mismo iempo
la
opo unidad
de
que se
cons i uya
un
Islam mode no y ole an e
7?
P obablemen e,
la
cali icación
de
"enemigo cul u al" sí se ía aplicable a
la
inicia i a
de
cons i ui
un
pa lamen o musulmán
en
G an B e aña.
En
ese
caso
nos
encon amos, e ec i amen e, an e
un
cue po ex año an iplu alis a en una
sociedad abie a,
ya
que
p e ende "da es imonio
de
la
supe io idad
del
Islam",
y de iende
la
coexis encia
en
el
mismo e i o io
de
comunidades gobe nadas
cada
una
po
su
p opia l
ey
8. Pe o
ni
los
asgos
ni
las
p e ensiones
de
es a
expe-
6.
Es e comen a io es á basado
en
una
amplia e isión
de
la
in es igación psicológica con
inmig an es, esumida
en
el
siguien e
aba
jo:
1.
Maya Ja ie
go,
Análisis
de
lo
s
ecu sos
de
apo-
yo
social
de
los
inmig an
es
a icanos y la inoame
i
canos
en
Andalucía.
Tipolo
gía
de
edes y
p oceso
de
adap ación. Se illa, Tesis doc o al no
publi
ca
da
, 1999.
Las
e idencias empí ic
as
de
la
li e a u a psico-sociológica sob e inmig ación
pueden
se i
de
con apun o a algunas
de
las
a i maciones e idas po
el
au o
de
es e abajo.
Sa o i
expone
que
"el inmig ado ex acomuni a io
se
in eg a p io i a iamen e
en
edes é nicas y ce adas (pa a
ellos
y
sus
hijos)
de
mu ua
asis encia y de ensa" (pág.
117)
. Pe
o
es a
o ma
de
ag upa se
no
es
el
e
sul ado
de
una
es a egia
de
au o-exclusión p emedi ada,
sino
que
obedece
lo
s di e sos con-
ex os
de
adap ación:
la
lógica endógena
de
las
cadenas
mi
g a o ias,
la
segmen ación labo al,
la
seg egación é nica,
la
con o mación
de
un
"g upo-inmig a
n e
" p o isional, e cé e a.
Po
úl imo,
la
dis inción en e inmig an e legal e
ilegal
es
menos
es able y de inida
de
lo
que
Sa o i p e ende; mien as
que
la
p eocupación po
el
núme o
de
inmig an es
en
el
con ex o i a-
liano
es
cla amen e ex empo ánea.
7.
Una
isión abie a y ole an e
del
Islam,
jun o a
una
ein e p e ación
del
papel
de
la
muje
en
la
memo ia polí ica musulmana puede encon a se po ejemplo
en
el
lib o:
F.
Me nissi, El
pode ol idado. Las muje es an e
un
Islam
en
Cambio. Ba celona, Ica ia-An azy ,
1994.
8.
El
in en o
de
ins au a
una
asamblea musulmana
en
la
alcaldía
de
Kensing on,
al
oes e
de
Lond es, apa ece desc i o
en
: G. So man, Espe ando a
los
bá ba os. Ba celona,
Seix
Ba al,
1993.
Un
abajo
más
exhaus i o sob e
los
colec i os musulmanes en Es ados Unidos,
G an
B e-
ai'ia
y F ancia
ha
sido ealizado po Gilles Kepel.
El
análisis
de
casos
de
a ias comunidades
islámicas pa ece da
la
azón a
la
Minis a Li ia Tu co,
en
su
polémica
con
Sa o i, cuando
a i ma
que
"la expe iencia
de
los
o os países
nos
demues a
que
son
la
disc iminación y
la
se-
Las
pa adojas
del
mul icul u alismo
(y
de
sus
enemigos)
173
iencia co esponden
al
inmig an e musulmán modal. Po ejemplo, suelen emi-
g a aquellos indi iduos con más inicia i a y capacidad emp endedo a, con
mejo in o mación y mayo o aleza
de
pe sonalidad, po
lo
que,
de
pa ida,
los
emig an es
no
son ep esen a i os
de
la
población
de
su
país
de
o igen. Ade-
más,
el
p oyec o mig a o io indi idual
- amilia
a
lo
sumo-
se
cen a las
más
de
las
eces en
la
mejo a
de
las
condiciones ma e iales
de
exis encia, y muchos
de
los
que
se
han desplazado
lo
han hecho seducidos po
el
es ilo
de
ida occiden-
al. A ello hay que añadi a
los
indi iduos que emig an pa a escapa
de
no mas
sociales que conside an op esi as
o,
en
el caso
de
las
muje es,
de
la
es uc u a
pa ia cal9.
En esumidas cuen as, en cualquie colec i o inmig an e, incluidos
los
musulmanes,
es
posible obse a g andes di e encias in a-g upo,
en
é minos
de
iden idad pe cibida, p oceso
de
acul u ación, alo es polí icos y eligiosos, e -
cé e a
1o
.
Si
ocasionalmen e
se
p oduce
la
ei indicación
de
una
iden idad islá-
mica con ca ác e comuni a io,
es
con más p obabilidad
el
epliegue an e con-
diciones
de
ma ginación
que
la
exp esión de asgos sus an i os. Po
eso
no deja
de
se llama i o que Sa o i ea una amenaza a
la
iden idad eu opea en lo que
bien pod ía in e p e a se p ecisamen e como
la
consecuencia
de
una
insu icien e
a i mación
de
plu alismo.
Pe o en las páginas que p eceden ya hemos is o que es e
es
un e eno
dado a
las
pa adojas. Así,
es
i ónico
que
el nue o di e encialismo eu opeo, an
con a io a
la
asimilación
de
los
inmig an es, beba ac í icamen e
en
las
uen es
ideológicas del mundo anglosajón:
en
conc e o, los mul icul u alis as eu opeos
g egación polí ica
la
s
que
alimen an
la
s ensiones sociales y
las
e uel as"
(pág
.
119).
En
e ec o,
los
g upos undamen alis as
son
cla amen e mino i a ios en e
los
musulmanes
de
países
occiden-
ales, y
los
casos
de
adicalización coinciden
con
la
seg egación
en
la
sociedad ecep o a. Es e
p oceso
de
epliegue
de
algunas comunidades islámicas es á pe ec amen e de allado en:
G.
Kepel , Al oes e
de
Alá.
La
pene ación
del
Islam
en
Occiden e. Ba celona, Paidós, 1995.
9.
Pa a
no
segui enume ando casos singula es, bas e eco da
que
en e
los
p opios musul-
manes
pod íamos dis ingui a ias escuelas doc inales,
así
como
ac i udes undamen alis as en-
e
a
una
disposición
más
mode ada, o incluso
la
supe posición
de
la
eligión musulmana sob e
c eencias popula es o animis as.
10.
En
es as
mismas
páginas
hemos
enido cons ancia
de
la
di e sidad
de
g upos
que
pueden
econoce se en e
los
i unig an es mexicanos
en
Es ados
Unidos:
P.
Vila,
"T opos iden i a ios
en
la
on e a México / Es ados Unidos",
en
A auca ia. Re is a Ibe oame icana
de
Filoso ía,
Polí ica y Humanidades,
año
2,
nO
3,
pp.
89-111,2000;
A.
Sánchez Valencia, "Di e encias
en
las
denominaciones
de
la
comunidad méxico-ame icana",
en
A auca ia.
Re is a Ibe oame icana
de
Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 2,
nO
3,
pp.
112-131,2000.
La
iden idad g upal
puede es a
en
unción, en e o os aspec os,
de
la
p ocedencia egional, las ac i udes polí icas,
el
g ado
de
asimilación
de
la
cul u a anglosajona y
de
la
gene ación y coho e mig aw ia
de
pe enencia. Ello
no
obs an e,
la
población
de
acogida
no
sólo
les
asigna a
una
sola ca ego ía,
sino
que
los
incluye
en
el
colec i o
aún
más
gené ico
de
los
"hispanos".
174 A auca ia
N o.
5
es a ían asimilando
el
discu so p opio de algunos cí culos académicos
de
Es a-
dos Unidos. También
es
pa adójico que
el
e nocen ismo ancés sos enga y
e ue ce la de ensa
del
homb e uni e sal, es o es, del p incipio
de
igualdad. Y,
en
e ce y úl imo luga ,
es
cuando menos con adic o io
que
Sa o i
se
si a
de
la
de ensa del plu alismo pa a nega
las
opo unidades
de
in eg ación a odo un
colec i o
de
inmig an es, basándose pa a ello
en
di e encias é nicas supues a-
men e inconmensu ables.
Pa a aseando
al
p opio au o , con enimos en que, más allá
de
esa"
no-
che hegeliana en que odos
los
ga os son pa dos", las ciudades lib es
se
basan
en
el
con lic o y
el
con apeso
de
iguali a ismo y di e sidad. Como hemos enido
ocasión de comp oba ,
la
a i mación del de echo a la di e encia adquie e
su
sen ido cuando p e iamen e
se
ha
asegu ado
el
econocimien o
de
la
igualdad
de
de echos
11
. Po
eso
coincidimos con Gio anni Sa o i cuando,
al
e oma
el
ni el
de
análisis eó ico, concluye que "el plu alismo
no
se econoce en
unos
descen-
dien es mul icul u alis as sino en odo caso
en
el
in e cul u alismo" (pág. 128).
11.
El
deba e sob e mul icul u alismo y plu alismo
puede
segui se
en
cas ellano
en
: J. De
Lucas,
El
desa ío
de
las
on e as, Mad id, Temas
de
Hoy, 1994;
W.
Kymlicka, Ciudadanía
mul icul u al, Ba celona, Paidós, 1996;
C.
Taylo ,
El
mul icul u alismo y
"la
polí ica del
e-
conocimien o", México, FCE, 1993.