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• 31 • Anduli Revista Andaluza de Ciencias Sociales ISSN: 1696-0270 • e-ISSN: 2340-4973 LAS ACTITUDES POLÍTICAS COMO FACTOR EXPLICATIVO DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA POLITICAL ATTITUDES AS AN EXPLANATORY FACTOR OF CITIZEN PARTICIPATION Antonia González Salcedo Universidad de Murcia [email protected] https://orcid.org/0000-0003-4868-6905 Cristina Moreno Martínez Universidad de Murcia [email protected] https://orcid.org/0000-0003-1485-8676 José Manuel Mayor Balsas Universidad de Murcia [email protected] https://orcid.org/0000-0001-5433-3415 Resumen Votar es la forma más generalizada de participación política, pero a nivel local, participar en eventos como los presupuestos participativos permite transmitir las preferencias ciudadanas e influir en las políticas públicas. Este estudio busca dar respuesta a por qué algunos individuos se implican más que otros en los asuntos públicos. Para ello, plantea un estudio de caso centrado en los presupuestos participativos de Molina de Segura (Región de Murcia, España). Se realizan grupos de discusión y una encuesta a 600 individuos del municipio. Los resultados del análisis de discurso y del modelo probit indican que diversas variables favorecen que las personas participen políticamente. Destacan especialmente que las personas tengan interés en la política, que perciban necesidades de inversión en su barrio, que tengan confianza en las instituciones del gobierno local, y que se consideren informados sobre el proceso participativo. Entre las propuestas recogidas sobre cómo fomentar la participación están: implementar una base educativa que fomente la cultura participativa desde edades tempranas y que las administraciones públicas sean comunicativas. Palabras clave: participación ciudadana, presupuestos participativos, actitudes políticas, factores explicativos de la participación. Abstract Voting is the most widespread form of political participation, but at the local level, participating in events such as budgeting allows citizens’ preferences to be conveyed and public policies to be influenced. This study seeks to answer the question of why some individuals are more involved in public affairs than others. To this end, it proposes a case study focused on the participatory budgets of Molina de Segura (Region of Murcia, Spain). Focus groups and a survey of 600 individuals in the municipality were done. The results of the discourse analysis and the probit model indicate that several variables favor political participation. Particularly noteworthy are the fact that people are interested in politics, that they perceive investment needs in their neighborhood, that they have confidence in local government institutions, and that they consider themselves informed about the participatory process. Among the proposals collected on how to encourage participation are: to implement an educational base that encourages a participatory culture from an early age and that public administrations are communicative. Keywords: citizen participation, participatory budgets, political attitudes, explanatory factors of participation. Como citar este artículo /citation: González Salcedo, Antonia; Moreno Martínez, Cristina; Mayor Balsas, José Manuel (2025). Las actitudes políticas como factor explicativo de la participación ciudadana. ANDULI 28 (2025) pp.31-57, https://doi.org//10.12795/anduli.2025.i28.02 Enviado: 6.03.2024; Revisado: 9.12.2024; Aprobado: 6.05.2025
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 28 - 2025 • 32 • 1. INTRODUCCIÓN Y MARCO TEÓRICO El significado original de la palabra “participación” en latín era el de “tomar parte en un reparto” y aún se mantiene (Rivero, 1997). Hoy en día, la participación política también implica involucrarse en la elección de gobernantes. La participación electoral actúa como un mecanismo de control sobre el acceso y la salida de la élite gobernante. Este tipo de participación ha sido el foco principal de los estudios politológicos, equiparándose en muchos casos al acto de votar. Pero también hay otras formas de participación como la participación ciudadana en los presupuestos participativos. 1.1. Formas de participación ciudadana Votar no es ni la única, ni la forma más significativa de participación política. No todas las decisiones del gobierno se someten a debate electoral, además de que el voto proporciona escasa información sobre las preferencias ciudadanas. En este sentido, el voto no da directrices claras sobre políticas públicas ni permite identificar el grado de participación de la ciudadanía. No ayuda a determinar si los individuos están involucrados en otras formas de participación política. El significado amplio que generalmente aparece en la mayoría de los estudios sobre la participación política hace referencia a aquellas acciones cuyo propósito o consecuencia es influir en las decisiones gubernamentales (Verba et al., 1995). Esto puede lograrse de forma directa, mediante la intervención en el diseño o la implementación de políticas públicas, o indirectamente, a través de la elección de los individuos responsables de dichas políticas. No obstante, esta definición puede considerarse algo limitada en el contexto actual. La concepción clásica asumía que las decisiones políticas eran siempre el resultado de las acciones de la élite política, compuesta por representantes electos y funcionarios públicos. Sin embargo, Montero et al. (2006) sostienen que las actividades que integran la participación política no se restringen exclusivamente a aquellas relacionadas con dichas autoridades. En ocasiones, los ciudadanos buscan influir en las decisiones políticas dirigiendo sus esfuerzos hacia actores del sector privado o entidades sin fines de lucro, y no necesariamente hacia los integrantes tradicionales de la élite política. La participación se ha considerado mayoritariamente desde un punto de vista instrumental, aunque hay otros enfoques más cualitativos de la práctica participativa. Diversas investigaciones se centran en la sociología aplicada a la ciudadanía, fundamentándose en una perspectiva que promueve una visión dinámica y relacional del concepto. En estos enfoques, las prácticas sociales de los individuos adquieren un papel central en el análisis (Somers, 1994). Bajo dicha óptica, la ciudadanía se entiende, principalmente, como una expresión colectiva de pertenencia activa, más allá de los objetivos que puedan obtenerse de la participación, como la influencia en el gobierno. Los cambios en las últimas décadas respecto al modo en que los ciudadanos se relacionan con la política han puesto en duda la adecuación de la perspectiva minimalista o instrumental de la participación política. Desde los años setenta, el auge de movimientos sociales, iniciativas ciudadanas y organizaciones no gubernamentales en las democráticas occidentales ha demostrado la existencia de múltiples formas de participación política. Algunas prácticas se realizan dentro de los canales establecidos, mientras que otras utilizan procedimientos más o menos legítimos y legales.
Artículos • Antonia González Salcedo, Cristina Moreno Martínez, José Manuel Mayor Balsas • 33 • Actualmente, las actividades convencionales y no convencionales se combinan en la práctica política de la población. En este sentido, Ganuza y Francés (2008) consideran más adecuada la clasificación de las formas de participación como institucionalizadas y no institucionalizadas, haciendo referencia las primeras a aquellas prácticas en las que la administración desempeña un papel clave, ya sea porque ha impulsado directamente la implementación de una práctica, o porque, aunque la iniciativa no provenga de una institución, la administración asume un rol de liderazgo y compromiso con la experiencia participativa (OIDP, 2007). En la participación autónoma o no institucional la ciudadanía se organiza para participar sin que la iniciativa parta de las instituciones y los gobiernos, sin que deban usarse los mecanismos previstos legalmente para articular la participación (Ziccardi, 1998). El término participación ciudadana suele usarse frecuentemente como equivalente a la participación política en un sentido amplio, aunque algunos autores la vinculan específicamente con las actividades realizadas en el ámbito urbano. Según Ziccardi (2007), la participación ciudadana, a diferencia de otras modalidades, se refiere particularmente a la intervención de los habitantes de las ciudades en los asuntos públicos. En el ámbito local, la participación ciudadana se presenta actualmente como un esfuerzo por revitalizar el sistema democrático y forma parte de una tendencia de dinamismo participativo que contrarresta la apatía y el desinterés de la población. Los ciudadanos exigen a los gobiernos que respondan a sus necesidades de forma más participativa y transparente, lo que resulta crucial para diseñar iniciativas que impacten positivamente en la calidad de vida y mejoren los servicios públicos (Morales et al., 2023). En este contexto, el ámbito local se percibe como el nivel más adecuado para fomentar la participación ciudadana, debido a su capacidad para reflejar las particularidades del territorio, su flexibilidad para atender demandas reales, y su potencial para crear condiciones que incluyan a individuos y colectivos interesados en los asuntos públicos. Además, se considera el idóneo para fortalecer el capital social y facilitar una toma de decisiones más eficiente (Subirats, 2002; Blanco y Gomá, 2002; Sánchez, 2002; Colino, 2002). Entre las distintas modalidades de participación ciudadana que establecen Gomà y Font (2001), este análisis se centra en los presupuestos participativos, definidos como “un mecanismo (o proceso) en el que la población decide o contribuye a decidir el destino de una parte de los recursos públicos” (Cabannes, 2004), lo que permite a la población manifestar sus necesidades sobre la asignación de los recursos que impactan su entorno (Casillas y Casillas, 2025). Estos procesos complementan y amplían la democracia representativa al permitir que los ciudadanos participen en la asignación de recursos mediante debates y consultas (Pineda y Fernández, 2004; Francés y Carrillo, 2015). 1.2. La participación en los presupuestos participativos Desde su primera implementación en 1989 en Porto Alegre (Brasil), esta práctica se ha expandido a más de 3.000 experiencias en 45 países, consolidándose como una de las innovaciones democráticas más significativas de las últimas décadas (Cabannes, 2017). En España, los presupuestos participativos comenzaron en 2001 en ciudades como Córdoba, Puente Genil y Cabezas de San Juan, y desde 2007 su aplicación ha crecido rápidamente, con más de 100 iniciativas desarrolladas, incluyendo grandes ciudades como Madrid y Barcelona.
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 28 - 2025 • 34 • La estructura de los presupuestos participativos en España varía según el municipio, en términos de tamaño, impacto y capacidad de influencia. Sin embargo, comparten elementos comunes, como un alto grado de institucionalización, ya que muchos están integrados en los Reglamentos de Participación Ciudadana (RPC), y su apoyo en redes de consejos que fomentan el diálogo entre representantes políticos y asociaciones (Sintomer y Ganuza, 2011). Sin embargo, y pese a sus virtudes, este mecanismo presenta deficiencias en cuanto a la representatividad, ya que la participación se basa en la autoselección de los interesados tras campañas de difusión. En consecuencia, los participantes no representan a toda la ciudadanía, sino a un grupo de personas interesadas en los temas a tratar. Este modelo tiende a generar sesgos, dado que, aunque fomenta la participación individual, en la práctica son mayoritariamente ciudadanos organizados quienes participan (Font, 2020:20). Así, los procesos no reflejan una muestra representativa de la población, sino un grupo plural con interés y disposición para discutir políticas públicas (Font, 2001). Esto implica que algunos grupos “capturan” el espacio participativo mientras otros quedan excluidos, con una notable desigualdad en la intensidad de participación entre sectores activos y otros completamente pasivos (González, 2020). Entre las causas de esta baja participación se encuentra la percepción negativa hacia los gobiernos locales, vinculada a servicios deficientes, altos impuestos, desinterés por la política, burocracia excesiva, y otros factores como la debilidad del tejido asociativo (Cabannes y Mayor, 2024; Gutiérrez-Barbarrusa, 2018), la falta de estructuras organizativas (Kurkela et al., 2024; Rodríguez-Guerrero, 2024), o el contexto social (Przeybilovicz et al., 2022). También influyen el desconocimiento de las oportunidades de participación y de los mecanismos disponibles (Correia et al., 2023), la falta de respuesta de las autoridades, las tradiciones democráticas, la autopercepción de una baja eficacia política, o la creencia de que los gobiernos locales no pueden resolver los problemas (Manes-Rossi et al., 2023; Colino, 2002; González y Segura, 2017). Milbrath (1981) introdujo el concepto de “participación psicológica” para describir el grado de interés de los ciudadanos en la política y los asuntos públicos. De este modo, en un extremo se encuentran aquellos que están profundamente involucrados en los conflictos políticos, y en el otro, quienes muestran poco o ningún interés en dichos temas. Este concepto explica por qué algunas personas nunca participan, mientras que otras parecen dedicar su vida a ello, actuando como verdaderos “profesionales de la participación”. Además, existen factores específicos que pueden influir en este nivel de participación psicológica, determinando la intensidad con que una persona se involucra en los procesos participativos. El enfoque psico-sociológico plantea que las actitudes, creencias y valores que los individuos adquieren a lo largo de su vida influyen directamente en su comportamiento político. Las personas que sienten que son capaces de participar y creen que el sistema responde a sus necesidades tienen más probabilidades de participar que las personas cínicas (Almond y Verba, 1963). Las actitudes políticas se enmarcan en el conjunto de factores vinculados a los recursos individuales disponibles y han sido tradicionalmente reconocidas como predictoras significativas de la participación política (Conway, 1986; Bonet, Martín y Montero, 2004). Estas actitudes representan orientaciones adquiridas que, aunque relativamente estables, ejercen una influencia directa sobre el comportamiento político. Pueden concebirse como un componente clave de los sistemas de creencias de las personas
Artículos • Antonia González Salcedo, Cristina Moreno Martínez, José Manuel Mayor Balsas • 35 • y se refieren a un sentimiento duradero, mental o emocional, con el que las personas abordan problemas o situaciones políticas (Rosenberg, 1942). Las actitudes políticas pueden enfocarse hacia diversos objetos políticos y varían en intensidad dependiendo de cada individuo. Estas se interiorizan mediante el proceso de socialización, influido por la pertenencia a grupos con características culturales o políticas específicas, así como por el contexto político e institucional en el que se desarrolla el individuo. Pueden orientarse hacia distintos ámbitos, como la comunidad política en su conjunto, el régimen político, las autoridades o el propio individuo en su rol como actor político (Anduiza, 2004). La participación política está influida principalmente por actitudes que reflejan el grado de implicación del individuo en la política. Entre estas actitudes destacan el interés por la política y la eficacia política interna, ambas centradas en el propio ciudadano. La eficacia política interna se refiere a la percepción personal de la capacidad para actuar políticamente, lo que refleja cómo los individuos se ven a sí mismos como actores políticos y condiciona su disposición a participar (Verba, Schlozman y Brady, 1995; Torcal y Montero, 2006). Dicha eficiencia mide si los ciudadanos se consideran capaces de comprender y participar en el proceso político, siendo definida como “la percepción de que el cambio social y político es posible y que el ciudadano individual puede desempeñar un papel en generar ese cambio” (Campbell et al., 1954:190). Por tanto, hace referencia principalmente al grado de influencia que los individuos perciben que pueden ejercer sobre el sistema político debido a sus propias capacidades (Caprara et al., 2009), es decir, si se sienten lo suficientemente competentes e informados para participar en política (Heiss y Matthes, 2016). Mannarini (2008:99) concluyó que niveles bajos de autoeficacia tienden a desligar a las personas de asumir un rol activo en la política, fomentando en su lugar un repliegue hacia el ámbito privado. La posibilidad de sentirse un sujeto activo, capacitado para desarrollar esta influencia, podría ser un factor desencadenante de la participación (Klesner, 2007; Condon y Holleque, 2013; Reichert, 2016). Por otro lado, el interés por la política y el sentido de pertenencia al proceso político influyen directamente en la participación política. Este interés se define como una curiosidad activa hacia los asuntos públicos (Van Deth, 1998; 2004) y sería una de las actitudes con más potencial de influencia positiva en la participación política (Verba, Schlozman y Brady, 1995; Brussino, Rabia y Sorribas, 2008). Sin embargo, la relación entre el interés por la política y la participación política no es directa ni uniforme para todos los tipos de participación (Barnes y Kaase, 1979; Topf, 1995). El interés político, además de promover opiniones políticas informadas y coherentes, se asocia a formas de participación tanto convencionales como de protesta, abarcando desde actividades simples, como votar, hasta más complejas, como involucrarse en asociaciones (Inglehart, 1991; Norris, 1999; Verba, Schlozman y Brady, 1995). El interés por los asuntos públicos es esencial para la participación política, puesto que, sin un mínimo de curiosidad, los ciudadanos no tendrían conciencia del proceso político ni de las oportunidades para proteger sus intereses y participar en decisiones colectivas (Van Deth y Elff, 2004). Los participantes en procesos como los presupuestos participativos suelen demostrar mayor interés político y preocupación por los asuntos públicos (Ganuza y Francés, 2012). Además, las actitudes hacia el sistema político desempeñan un papel clave en la participación ciudadana. En particular, la confianza en las instituciones democráticas
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 28 - 2025 • 36 • y en los principales actores políticos, junto con la percepción de que los políticos e instituciones son receptivos a las demandas ciudadanas (eficacia política externa), son factores determinantes. La eficacia política externa hace alusión al sentimiento de que el sistema político responde a las propias demandas, esperándose que sea elevada si el sistema responde y proporciona canales y oportunidades de participación (Heiss y Matthes, 2016). Este indicador mide la percepción del ciudadano sobre la receptividad de las instituciones y los actores políticos principales. Una alta percepción de eficacia externa estaría negativamente correlacionada con comportamientos agresivos, mientras que facilitaría la participación en ámbitos institucionales (Finkel, 1987). Además, la percepción de una baja capacidad de respuesta de las instituciones políticas a las demandas de la ciudadanía, podría redirigirla desde las formas tradicionales de participación hacia un repertorio de acciones de protesta política (Prats y Meunier, 2021). Por otro lado, la confianza política se define como la creencia de los ciudadanos en que las instituciones políticas desempeñarán adecuadamente sus funciones, incluso en ausencia de una supervisión constante por parte de la ciudadanía (Citrin y Muste, 1999:465). Se trata, por tanto, de un constructo psicológico que recoge la disposición afectiva de los ciudadanos hacia la autoridad política (Ji et al., 2024). El concepto de confianza política se basa en la idea de que ésta facilita el funcionamiento eficiente del sistema político, mientras que la desconfianza lo dificulta, reduciendo su eficacia. La confianza en las instituciones implica la percepción de que el sistema político y las autoridades actúan de manera responsable y están comprometidos con los intereses y demandas de la ciudadanía (Reef y Knoke, 1999). Este tipo de confianza proporciona una motivación adicional para participar en actividades políticas (Antonini et al., 2015; Brehm y Rahn, 1997; Quintelier y Hooghe, 2011; Zmerli y Newton, 2007). Por el contrario, quienes desconfían de las instituciones suelen mostrar una menor disposición a involucrarse en procesos democráticos (Torcal y Lago-Peñas, 2006). Estudios previos han identificado que la confianza política está positivamente relacionada con la participación institucionalizada, mientras que tiene una asociación negativa con ciertas formas de participación no institucionalizada (Hooghe y Marien, 2013). Además, el efecto de la confianza política sobre la participación institucionalizada está condicionado por la autoconfianza del individuo respecto a su capacidad para comprender la política (eficacia política interna) (Reichert, 2016). Por otro lado, diversas investigaciones han demostrado que bajos niveles de confianza política o insatisfacción con las políticas gubernamentales tienden a estar vinculados con acciones de protesta o contestatarias por parte de los ciudadanos (Holum, 2023; John et al., 2011; Van der Meer y Van Ingen, 2009; Van der Meer et al., 2009). Tal y como se ha señalado, son muchos y diversos los estudios que muestran que las actitudes políticas podrían tener impactos en diversas formas de participación política. Prats y Meunier (2021) reiteran en su investigación basada en un análisis empírico comparativo de 30 países europeos (de los cuales 22 son países de la OCDE), que las actitudes políticas siempre tienen efectos significativos en la participación. La autopercepción de los individuos sobre su capacidad para entender los procesos políticos (eficacia interna) tiene un efecto positivo en cualquier forma de participación. No hay ninguna forma de participación que se vea mejorada cuando los individuos sienten que no pueden entender la política. La sensación de las personas de tener voz en lo que hace el gobierno tiene un impacto positivo en las formas tradicionales de participación, así como en la participación dentro del sistema (Prats y Meunier, 2021: 4).
Artículos • Antonia González Salcedo, Cristina Moreno Martínez, José Manuel Mayor Balsas • 37 • El conjunto de actitudes políticas favorables hacia el sistema político y a la propia percepción como un actor político capacitado y relevante, parecen facilitar, según los estudios citados, una predisposición a la participación, también en el caso de la participación ciudadana en el ámbito local. Esta relación positiva entre las actitudes políticas y la participación ciudadana supone la base teórica de nuestra investigación. De este modo, el objetivo del presente trabajo se centra en estudiar qué factores específicos conducen a algunas personas a involucrarse en iniciativas de participación ciudadana en el ámbito local -en concreto, en los procesos de presupuestos participativos-, cuestión clave para la toma de decisiones respecto a qué medidas implementar para favorecer mecanismos con suficiente implicación ciudadana. 2. METODOLOGÍA A continuación, se expone la metodología utilizada. En primer lugar, se introduce el caso de estudio para, posteriormente, analizar las variables utilizadas. 2.1. El caso de estudio Si bien existen bases de datos que incluyen variables sobre participación ciudadana, como las del Centro de Investigaciones Sociológicas (en adelante CIS), éstas no incluyen variables relativas a la participación en presupuestos participativos. Existen pocas investigaciones sobre los factores que explican la participación en experiencias de mecanismos participativos complementarios de la democracia representativa, tal y como argumenta Sorribas y Brussino (2017). Este motivo, junto con la consideración de que el ámbito local es el más adecuado para promover mecanismos de participación ciudadana (Subirats, 2002; Sánchez, 2002; Colino, 2002; Ganuza y Francés, 2012), y el déficit de representatividad identificado en los presupuestos participativos (Font, 2000), llevó a la decisión de seleccionar un municipio español con una trayectoria participativa consolidada para llevar a cabo un estudio exploratorio. Molina de Segura, con una población aproximada de 72.000 habitantes, se ha destacado como un municipio pionero en la Región de Murcia por implementar presupuestos participativos desde 2015. Este proceso no solo cumple con los 13 principios de calidad establecidos por la Portuguese Network of Participatory Municipalities (2017), sino que también ha recibido reconocimientos, como el premio en la “I Edición de los Premios de Gobierno Abierto, Buen Gobierno y Modernización Administrativa de la Región de Murcia”. Además, fue presentado como un estudio de caso destacado durante la Semana Europea de la Democracia Local, promovida por el Observatorio Internacional de Democracia Participativa en 2021 (González et al., 2021). Desde sus inicios, en el presupuesto participativo de Molina de Segura se han destinado más de 14.000.000 de euros y se han realizado 240 actuaciones relativas a inversiones y actividades o programas. Se trata de un proceso autorreglamentado, en donde se realizan una serie de reuniones previas con el fin de que sea la propia ciudadanía la que elabore las reglas que se han de seguir durante todo el año. Los montantes sobre los que se decide se distribuyen siguiendo criterios de territorialidad, de concentración de población o de niveles inversos de renta per cápita, aplicándose los porcentajes que la propia ciudadanía decide por consenso. Por tanto, es un proceso mayoritariamente presencial, donde incluso el día de la votación, la mayor parte de los participantes (alrededor del 65%), decide votar de este
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 28 - 2025 • 38 • modo frente a la opción digital. No obstante, la participación no termina con la votación, sino que posteriormente la ciudadanía puede seguir trabajando, bien en las sesiones de rendición de cuentas que se realizan cada tres meses -donde se explican y detallan los estados de ejecución de las propuestas-, o bien en las mesas de codiseño urbano que se realizan en ocasiones, en donde la ciudadanía perfila, junto a los técnicos municipales, dónde y cómo realizar algunas de las propuestas votadas. Sin embargo, a pesar de la amplia tradición participativa del municipio, los niveles de participación en las jornadas de votación no han superado hasta la fecha el 7% del censo en ninguna de las convocatorias, aspecto que resulta preocupante para el gobierno local que impulsa el proceso. Los resultados de la investigación ayudarán a entender por qué hay parte de la ciudadanía que participa, mientras que la mayoría se mantiene al margen de la experiencia, y se obtendrán recomendaciones para facilitar la implicación de un mayor número de personas en el futuro. 2.1.1. Encuesta Los datos del estudio se recogieron a partir de una muestra de un total de 600 encuestas realizadas en el mes de abril de 2020, mediante un muestreo aleatorio simple, con entrevistas telefónicas realizadas bajo un sistema CATI (error muestral: ±3,98%, nivel de confianza: 95%) a individuos residentes en el municipio de 18 o más años de edad, considerándose la proporción de hombres y mujeres que vivían en el municipio, la edad de los residentes y si éstos vivían en el casco urbano, en las urbanizaciones o en las pedanías. El cuestionario, de diseño propio, incluía ítems elaborados a partir de preguntas convencionales de los cuestionarios del CIS, en concreto, i) las relacionadas con confianza social y cultura política -confianza en la mayoría de la gente, confianza en el gobierno local, valoración del gobierno local, eficacia política, interés por la política, qué sentimiento le inspira la política, la política como tema de conversación-, ii) las referidas a la participación ciudadana -asociacionismo, participación social y política-, iii) la pregunta sobre autoubicación en la escala de ideología, y iv) la mayor parte de las de carácter sociodemográfico). Así mismo, se incluyeron variables novedosas con el fin de contribuir a enriquecer el análisis, en particular, las preguntas que dan cuenta de la participación en los presupuestos participativos estudiados, de la manera en que se ha participado en los mismos, de las razones que han motivado la participación o la no participación, de las cuestiones que se mejorarían en ese mecanismo participativo en el caso de quienes participaron, de los cambios que deberían producirse en los presupuestos participativos analizados para que se participase, en el caso de quienes no participaron y de si se había participado previamente en los presupuestos participativos de Molina de Segura. 2.1.2. Grupos de discusión De igual forma, se llevaron a cabo cuatro grupos de discusión en mayo de 2020 formados por ocho personas cada uno. Como es sabido, la significación cualitativa no persigue, como en el caso de las estrategias cuantitativas, la significación estadística, o, dicho de otra forma, no se trata de conseguir una muestra representativa de la población de referencia, sino de las variables objeto de estudio. De ahí que las personas participantes en los grupos de discusión se seleccionaran tras un proceso de síntesis del equipo de investigación de las características que debían reunir para que el posterior análisis pudiera dar cuenta de los objetivos de la investigación, esto es, conocer los factores que pueden favorecer la participación en los presupuestos participativos. En este sentido, dos de los grupos de discusión se formaron a partir de
Artículos • Antonia González Salcedo, Cristina Moreno Martínez, José Manuel Mayor Balsas • 39 • personas participantes en el presupuesto participativo durante la experiencia evaluada, mientras que los otros dos grupos de discusión se configuraron a partir de personas que no habían participado (véase la composición de los grupos en el Anexo A). A partir de los datos recogidos mediante la encuesta y los grupos de discusión, el análisis tratará de responder al interrogante de si las actitudes políticas pueden incidir en la participación en los presupuestos participativos, cuya pertinencia tiene que ver con el debate sobre cómo favorecer una mayor implicación en este tipo de procesos participativos. 2.2. Las variables analizadas Las variables explicativas de la participación en los presupuestos participativos estudiados se han seleccionado a partir del enfoque psico-sociológico que sugiere que los individuos desarrollan actitudes, creencias y valores que condicionan su comportamiento político. A partir de esta perspectiva de investigación, quienes sienten que son capaces de participar (eficacia interna) y creen que el sistema responde a sus necesidades (eficacia externa) tendrían más probabilidades de participar en la experiencia de presupuestos participativos. En la Tabla 1 se muestran los estadísticos descriptivos correspondientes a las variables consideradas en el análisis. Se incluye la media y la mediana como medidas de tendencia central, así como la desviación estándar como indicador de dispersión. Además de las variables específicas relacionadas con los presupuestos participativos y las actitudes políticas, se han incorporado una serie de variables de control que han sido tradicionalmente consideradas en la literatura sobre participación ciudadana. Tabla 1. Descriptivos de las variables Media Mediana Desviación estándar Presupuestos participativos Presupuestos participativos 0,17 0,00 0,386 Confianza institucional Confianza en el gobierno local 5,68 6,00 2,062 Eficacia política interna Comprensión 2,56 3,00 0,579 Información 2,24 2,00 0,562 No votar 2,14 2,00 0,574 Eficacia política externa Preocupación 2,31 2,00 0,586 Interés personal 2,19 2,00 0,595 Variables de control Participación social y política 2,48 2,00 1,787 Ideología 1,89 2,00 0,639 Interés 2,69 3,00 0,870 Conv. Familia 2,69 3,00 0,914 Conv. Amigos 2,50 3,00 1,024 Conv. Trabajo 1,82 1,00 1,063
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 28 - 2025 • 46 • desde edades tempranas, incluyendo esta formación en el currículo escolar desde las primeras etapas de educación. De hecho, la información y formación respecto a los procesos y herramientas del ámbito político pueden fomentar la participación política (Moreno, 2010). Además, el aumento de información y formación respecto a los mecanismos participativos puede favorecer tanto el sentimiento de eficacia política interna como el de eficacia política externa, lo que a su vez alienta la participación ciudadana (Moreno, 2012a). La falta de información sobre el mecanismo participativo en Molina de Segura representa un desafío significativo. Según los datos recopilados, un 33% de los encuestados afirmó no haber participado debido a su desconocimiento sobre la existencia de la experiencia participativa. Este problema fue abordado en los grupos de discusión, donde se alcanzó un amplio consenso sobre la gravedad de este déficit informativo: “Existe un gran desconocimiento en el municipio respecto a qué son los presupuestos participativos. Si no formas parte de alguna asociación, es complicado enterarse del proceso. La institución debería hacer un mayor esfuerzo por promocionarlos. En mi caso, participo cuando recibo información en mi correo electrónico sobre temas participativos de mi ciudad” “La mayoría de la población no está familiarizada con el programa o encuentra dificultades para mantenerse al tanto de aspectos como los plazos, los cambios en el proceso o las formas de participar. Esto se debe, en parte, a las limitaciones en la comunicación y difusión en Molina, así como a la falta de recursos destinados a promocionar el programa de manera más amplia” (Extracto grupo de discusión 1, “No participantes, mayo de 2020) La información aportada a partir de los grupos de discusión ha sido, sin duda, valiosa para destacar la importancia de las actitudes políticas en los factores que pueden determinar la participación ciudadana en los presupuestos participativos. Se destacan tanto actitudes relacionadas con la percepción de la capacidad individual de influencia en la toma de decisiones (eficacia interna), como con la percepción de receptividad respecto a las demandas de la ciudadanía (eficacia externa) y de credibilidad que ofrece el propio gobierno local. 3.2. Resultados del análisis cuantitativo Dada la naturaleza de los datos empleados en esta investigación -con una variable dependiente cualitativa dicotómica y diversas variables independientes de tipo cuantitativo y cualitativo-, se ha optado por utilizar un modelo de regresión tipo probit. Este enfoque resulta adecuado para analizar relaciones en las que la variable dependiente adopta valores binarios. En cuanto a los supuestos necesarios para este análisis, cabe destacar que, dado que este tipo de modelos no estiman la varianza, se consideran por definición homocedásticos, lo que implica la ausencia de problemas de heterocedasticidad (Wooldridge, 2010). En cuanto a la multicolinealidad, se ha calculado el factor inflacionario de la varianza (FIV). Si dicho valor es superior a 10 se concluye que la multicolinealidad es un problema (Wooldridge, 2010). No obstante, se evidenció que los coeficientes no son altos como para concluir que exista multicolinealidad, dado que el mayor FIV obtenido alcanzó el valor de 3,32. De este modo, en la Tabla 4 se muestran los resultados del modelo probit propuesto, realizado con el software Stata/SE 11.1, para observar la relación entre participar en un proceso de presupuestos participativos y una serie de actitudes políticas, teniendo presentes, además, una serie de variables de control y sociodemográficas tradicionalmente consideradas en los estudios sobre participación ciudadana.
Artículos • Antonia González Salcedo, Cristina Moreno Martínez, José Manuel Mayor Balsas • 47 • Tabla 4. Estimación del modelo probit Coef. Std. Err. Marg. Confianza institucional Confianza en el gobierno local 0,235*** 0,057 0,041 Eficacia política interna Comprensión 0,115 0,152 0,020 Información 0,451*** 0,167 0,079 No votar 0,087 0,163 0,015 Eficacia política externa Preocupación -0,253* 0,150 -0,044 Interés personal -0,399** 0,158 -0,070 Variables de control Participación social y política 0,032 0,062 0,006 Ideología 0,045 0,147 0,008 Interés -0,463*** 0,144 -0,081 Conv. Familia -0,238 0,161 -0,042 Conv. Amigos 0,123 0,152 0,021 Conv. Trabajo 0,000 0,104 0,000 Variables sociodemográficas Mujer -0,048 0,185 -0,008 Edad -0,073 0,104 -0,013 Estudios 0,101 0,114 0,018 Clase social -0,082 0,157 -0,014 Zona 2 0,192 0,292 0,036 Zona 3 0,211 0,280 0,040 Zona 4 0,258 0,284 0,049 Zona 5 0,652** 0,324 0,154 Constante -1,354 1,462 - Log likelihood -132,381 Pseudo R2 0,245 Nota: Significación de los coeficientes indicada por: * p<0,10, ** p<0,05, *** p<0,01. Fuente: Elaboración propia en base a la encuesta realizada en el mes de abril de 2020. En cuanto a la variable relacionada con la confianza institucional, la confianza en el gobierno local muestra un signo esperado positivo con un nivel de significación del 1%. De este modo, se observa una relación positiva entre confiar en el gobierno local y participar en un proceso de presupuestos participativos. Dado que su efecto marginal es de 0,041, por cada punto en la escala de confianza que el individuo manifieste, se incrementa la probabilidad de participar en el proceso participativo en 4,10 puntos porcentuales (p.p.), por lo que un individuo que confíe plenamente en el gobierno local y señalase un valor de 10 en la encuesta, tiene 41 p.p. más de probabilidades de participar en el proceso que uno que muestre una confianza nula. Un ciudadano difícilmente dedicaría tiempo o esfuerzo a participar si percibe que su
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 28 - 2025 • 48 • contribución no tendrá impacto alguno, especialmente si desconfía de la institución, que podría ignorar o invalidar los resultados logrados. En cambio, quienes confían en las instituciones cuentan con una motivación adicional para involucrarse en procesos democráticos, un hallazgo que coincide con lo señalado en la literatura. En cuanto a la eficacia política interna, la variable información se muestra como significativa, con un nivel de significación del 1% y un signo positivo esperado, es decir, cuanto más de acuerdo están los encuestados con la afirmación “Estoy mejor informado sobre política que la mayoría de la gente”, mayor es la posibilidad de participar en este tipo de procesos. Por lo tanto, incrementar el nivel de eficacia política interna es particularmente importante para elevar el nivel de participación ciudadana más allá del voto electoral, ya que el hecho de que la ciudadanía se sienta capaz de participar parece clave para que se involucre en el proceso. Por otro lado, y en lo que se refiere a la eficacia política externa, ambas variables -preocupación e interés personalmuestran el signo negativo esperado y un nivel de significación del 10% y del 5% respectivamente. De este modo, las posibilidades de participación son menores a medida que los encuestados están más de acuerdo con las afirmaciones “Los políticos no se preocupan mucho de lo que piensa la gente como yo” y “Esté quien esté en el poder, siempre busca sus interese personales”. Dicho de otro modo, cuanto más permeable se considere al sistema político a las propias demandas, más probable será que nos impliquemos, y por tanto que participemos. Por último, respecto a las variables de control y sociodemográficas, los resultados indican que las variables interés (sig. 1%) y zona 5 (sig. 5%) tienen ciertos niveles de significación. En lo que a la primera se refiere, a medida que se muestra un mayor interés por la política, mayores son también las posibilidades de participar. El interés por la política se confirma como un predictor positivo de la participación, dado que, sin un nivel mínimo de interés por la política, los ciudadanos no tendrían conocimiento del proceso político ni de las oportunidades disponibles para participar en la toma de decisiones colectivas. Por otro lado, el hecho de residir en la Zona 5 del municipio (zona de la huerta), una de las zonas con más necesidades en lo que a inversiones se refiere, se relaciona con una mayor participación en el proceso, respecto a residir en la Zona 1 del casco urbano (variable de referencia); por lo que la percepción de una mayor necesidad en cuanto a inversiones básicas podría tener un efecto movilizador, favoreciendo la participación, en comparación con otras zonas del municipio con más recursos e infraestructuras. 4. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES Esta investigación parte de preguntarse sobre los factores que pueden ser relevantes en la explicación de la participación en los procesos de presupuestos participativos. Para averiguarlo, el objetivo se centró en establecer la relación entre las actitudes políticas y la participación ciudadana, para lo cual se acotó un caso de estudio y se encuestó a la población. De este modo, se realizaron una serie de grupos de discusión y 600 encuestas representativas del municipio de Molina de Segura (Región de Murcia). Los resultados del análisis de discurso y del modelo probit propuesto indican el papel clave de las actitudes políticas, en concreto, la confianza en las instituciones que, medida a través de la confianza en el gobierno local, aparece como un
Artículos • Antonia González Salcedo, Cristina Moreno Martínez, José Manuel Mayor Balsas • 49 • elemento relevante en la explicación de la participación en este tipo de iniciativas, lo que se encuentra en la línea de estudios previos (Caceres, 2025). La eficacia interna, el sentimiento de que se está lo suficientemente informado (y por tanto se cuenta con los recursos cognitivos necesarios), también constituye un factor importante para la participación en los presupuestos participativos. Y es que el sentimiento de sentirse capaz de participar está muy relacionado con contar con información acerca del proceso, así como con la formación respecto a cómo participar en el mismo, precisamente un aspecto sobre el que llamaban la atención los participantes tanto de los grupos de discusión, como de las encuestas. Recuérdese que el 33,83% de los encuestados afirmaron no haber participado en los presupuestos participativos por no haber tenido conocimiento acerca del proceso; hecho que remite a la importancia de la comunicación de las políticas públicas (Moreno, 2012b), para cumplir con el objetivo de informar y formar a la ciudadanía acerca del proceso, provocando el sentimiento de ser capaces de participar (eficacia política interna). Podría así incidirse en el sentimiento de eficacia política (informando y formando acerca del proceso), que a su vez pueda favorecer el engagement, y en concreto, la participación en los presupuestos participativos. La eficacia política externa también resulta relevante para la participación en los presupuestos participativos, dado que, si el sistema se percibe como atento y receptivo hacia las demandas ciudadanas, mayor será la probabilidad de participar. La comunicación de las políticas públicas puede generar este círculo virtuoso (Moreno, 2012b), mostrando el interés del gobierno por conocer las prioridades de la ciudadanía. La comunicación de la utilidad de los presupuestos participativos, en nuestro caso, puede favorecer la percepción de que las instituciones representativas están atentas y responden a las demandas de la ciudadanía (sentimiento de eficacia política externa), generando engagement, y, por tanto, participación. Este estudio de caso confirma los hallazgos de investigaciones previas sobre la importancia de las actitudes políticas a la hora de implicarse en experiencias de participación ciudadana. Como se ha planteado, el mecanismo de presupuestos participativos es deficitario a nivel de representatividad, participando en mayor medida las personas con una autopercepción positiva en tanto que actores políticos del sistema, y que cuentan con una mejor imagen de la receptividad y confiabilidad del gobierno local. De ahí el reto para las instituciones que impulsan este tipo de mecanismos participativos, de acompañar la difusión de estas iniciativas con una intensa labor de comunicación sobre su capacidad de atender y responder a las necesidades ciudadanas, así como con sesiones de información y sensibilización sobre la importancia de la implicación ciudadana en espacios como centros educativos, parques, plazas o en diferentes eventos de ocio. Cuando la ciudadanía no confía en sus representantes o no se siente capaz de entender la política, es complicado que asista a lugares identificados con las instituciones políticas, como puedan ser los Ayuntamientos, para ejercer labores de participación. El incremento de las personas que se implican en procesos participativos en el ámbito local es importante, no sólo para que en términos comparados se pueda hablar de mecanismos más o menos exitosos. El presupuesto participativo ha sido considerado por numerosos autores como una potencial “escuela de ciudadanía” capaz de revitalizar la voluntad política de participación, un elemento importante para fortalecer la democracia sustantiva y fomentar una ciudadanía activa en un contexto de creciente desafección política (Pineda, 2014: 160). Defensores de estos mecanismos
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 28 - 2025 • 50 • destacan que fomentan la cooperación derivada del compromiso cívico, gestionan la diversidad y facilitan la integración social (Pateman, 1970; Barber, 1990). Además, generan dinámicas pedagógicas y educativas que promueven valores de responsabilidad política y conciencia colectiva (González y Mayor, 2020; Kiss et al., 2022). La participación ciudadana, por su parte, facilita un mayor conocimiento de la realidad político-administrativa, sus procesos, limitaciones y posibilidades. Esto contribuye a formar una ciudadanía informada, con preferencias claras y definida capacidad de acción (Dahl, 1989). Asimismo, diversos estudios han vinculado la participación con el desarrollo de habilidades, empoderamiento, pensamiento crítico, autoeficacia, construcción de identidad y una reducción de la alienación (Zimmerman, 1999). Este estudio partía de la necesidad de comprobar cuáles eran los factores que podían ser determinantes para la implicación en iniciativas participativas en el ámbito local, principalmente se pretendía conocer la importancia de las actitudes políticas. A partir de los resultados obtenidos se ha contribuido, por una parte, a los debates propios sobre los factores explicativos de la participación, donde apenas se había analizado esta cuestión para el ámbito local; pero también se aportan datos de los que partir para lograr una implementación de políticas de participación mínimamente exitosas, a nivel de implicación ciudadana. Se concluye que fomentar actitudes políticas que refuercen la percepción de los ciudadanos como actores relevantes en la toma de decisiones, junto con una visión positiva de las instituciones representativas, puede incentivar la participación en mecanismos institucionales. Este enfoque no solo fortalece la democracia, sino que también asegura que las instituciones sean más receptivas y alineadas con las expectativas ciudadanas, promoviendo una cultura política más inclusiva y activa. Contribuciones de los autores: Concepto y diseño: AGS, CMM y JMMB; metodología: CMM y JMMB; software: CMM; Recogida de datos: CMM y JMMB; Análisis e interpretación: AGS; Preparación del borrador original: AGS; Revisión y edición: AGS y JMMB. Financiación: Esta investigación se ha realizado a partir del contrato de investigación “33946 Estudio sobre el fomento de la Participación Ciudadana en el municipio de Molina de Segura: motivaciones y desmotivaciones de los ciudadanos y ciudadanas”, realizado con el Ayuntamiento de Molina de Segura (Región de Murcia). Conflictos de intereses: Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses. Declaración de uso de IA: Para la realización de este trabajo no se ha hecho uso de herramientas de IA.
Artículos • Antonia González Salcedo, Cristina Moreno Martínez, José Manuel Mayor Balsas • 51 • BIBLIOGRAFÍA Almond, G. y Verba, S. (1970). La cultura cívica. Estudio sobre la participación política democrática en cinco naciones. Madrid: Fundación Foessa. Anduiza, E. y Bosch, A. (2004). Comportamiento electoral. Antonini, M. (2015). Trust and Expected Costs as Antecedents of Citizens’ Motivation to Participate in Public Policymaking. Československá Psychologie, LIX(1), 26–35. https://iris.unica.it/handle/11584/162203. Antonini, M., Hogg, M. A., Mannetti, L., Barbieri, B., y Wagoner, J. A. (2015). Motivating citizens to participate in public policymaking: Identification, trust and cost-benefit analyses. Journal of Social and Political Psychology, 3(2), 131-147. https://doi.org/10.5964/ jspp.v3i2.408 Barber, B. (1990). Strong democracy: Participatory politics for a new age. Berkeley: University of California Press. Barnes, S. y Kaase, M. (1979). Political Action. Mass participation in five western democracies. Londres: Sage. Blanco, I. y Goma, R. (2002). Gobiernos Locales y redes participativas. Barcelona: Ariel. Bonet, B., Martín, I y Montero, J, (2004). Actitudes políticas de los españoles: Un enfoque comparado en el tiempo y el espacio. Departamento de Ciencia Política Universidad Autónoma de Madrid. Brehm, J. y Rahn, W. (1997). Individual-level evidence for the causes and consequences of social capital. American Journal of Political Science, 41(3), 999-1023. https://doi. org/10.2307/2111684 Brugué, Q., Font, J. y Gomà, R. (2003). Participación y democracia. Asociaciones y poder local. Movimientos sociales: cambio social y participación, 1, 109-132. Brussino, S., Rabbia, H., y Sorribas, P. (2008). A proposal of categorization of the political participation of cordoban youngsters. Revista Psicologia Política, 8(16), 285-304. http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S1519-549X200800020 0007&lng=pt&nrm=iso&tlng=es. Cabannes, Y. (2004). Presupuestos Participativos: Marco Conceptual y Análisis de su Contribución a la Gobernanza Urbana y a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Quito: ONU-Hábitat. Cabannes, Y. (2017). The Role of Participatory budgeting and its specific contribution to building “Another possible city.” En Y. Cabannes (Ed.), Another city is possible with Participatory budgeting (4/2017, pp. 17–34). Montréal/New York/London: Black Rose Books. Cabannes, Y., y Mayor, J. M. (2024). Explorando las razones de la no participación en procesos de presupuestos participativos: lecciones a partir de 4 territorios europeos. Revista de Estudios Regionales, 130, 201–227. Caceres, Y. (2025). Presupuesto participativo rural: virtual vs presencial. European Public & Social Innovation Review, 10, 1-15, https://doi.org/10.31637/epsir-2025-1421. Campbell, A., Gurin, G., y Miller, W. E. (1954). The Voter Decides. Illinois: Evanston.
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