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De Alcolea a Sagunto

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De Alcolea a Sagunto

Author: Villalba Hervás, Miguel
Publisher: Madrid : Librería de Victoriano Suárez, 1899.
Year: 1899
Source: https://idus.us.es/bitstreams/aa81232a-2f4d-4b24-94e1-e74d26d95113/download
//'

02L(
HISTORIA
CONTEMPORANEA
DE ALCOLEh A SIMINTO
POR
MIGOEL VILLALBA HERVÁS
/ MADRID
LIBRERÍA DE VICTORIANO SUÁREZ
48— m cIADos —48
1899
Es p opiedad del au o y queda
hecho el depósi o que p e iene la
Ley.
MADRID: 1899.—Imp.
y encuad. de G. Jus e, Piza o, 15.
AL LECTOR
Cuando á p incipios de 1896 publiqué mi
modes o lib o,
Recue dos de cinco lus os,
donde hube de aza en poco más de 300 pá-
ginas un c oquis de la polí ica española des-
de 1843 á 1868, ins óseme pa a que, adop an-
do el mé odo eg esi o p econizado po al-
gunos pa a la enseñanza de la His o ia,
'
e-
sumiese los acon ecimien os que p ecedie on
á aquel pe íodo, siquie a desde que en 1833
dejó de exis i el úl imo ey absolu o, has a
que el 43 ué incons i ucionalmen e decla a-
da la mayo edad de doña Isabel II. Esc ibí
en onces y di á luz, al comenza el año de
1897, o o lib o in i ulado
Dos Regencias;
en
el cual, no soló p ocu é es udia las eje ci-
das po doña Ma ía C is ina de Bo bón y
po D. Baldome o Espa e o, sino que me
VI

ÁL LECTOR
p opuse llama de paso, y de mane a más 4
menos di ec a, la a ención de mis lec o es
hacia se ios p oblemas de palpi an e ac ua-
lidad, que no a da on én esol e se po
g andes é i emediables desas es.
Tal aspec o p esen aban á la sazón en
España los negocios públicos; de al sue e
se había ace i áado el sal o a á, ya denun-
ciado po mí en
Recue dos de cinco lus os;
de al mane a e i ía en una g an pa e del
pueblo español, ál conju o de insensa as p e-
dicaciones, el espí i u del olun a io ealis a
de la
ominosa
década,
que
,
sin que yo pensa-
a en con ene aquel desbo damien o de a a-
ismo nacional, más
.,
pa a da sa is acción-á
mi conciencia y al sen imien o de honda
pena que ales desplan es me p oducían, es-
c ibí el 97, y di á la es ampa á p incipios
del co ien e año, o o pequeño lib ó,
Ruiz
de
Pad ón y
su iempo.
En él , omando
po mo i o
de
mis obse -áciones la biog a ía
de un ilus e cons i uyen e de 1812, de g an
sabe y ele adísimo ca ác e , bosquejé , las
ignominias de la mona quía
'
absolu a á p in-
cipios del siglo que e mina; eco dé cuán
labo iosamen e nació España á la ida del
de echo mode no en 1810; desc ibí á g andes
asgos las. sang ien as , eacciones del, 14 y
•
AL LECTOR

VII
del 23; aludí inciden almen e á las causas
que nos aje on la pé dida del con inen e
ame icano, y di, po úl imo, sin odeos ni
a enuaciones, la oz de ala ma con a la
conju ación cuyos umo es pe cibe el oído
menos sensible, y que puede conduci nos, si
á iempo no se a anca la másca a á sus más
pode osos au o es, á la pé dida de la libe -
ad; pé dida que nos a oja ía o almen e
'del concie o de los pueblos cul os y que
sólo puede e con indi e encia una aza de
degene ados, digna del lá igo dic a o ial
que in ocan co no único y he oico emedio
pa a los males de la pa ia.
Reanudo hoy mi abajo. Si aquellos es
lib os míos pueden enseña algo á. los que,
sin iempo pa a consag a se á p olijos es u-
dios, aspi en á conoce lo que uimos des-
de los p ime os años de es a expi an e cen-
u ia has a la e olución de Sep iemb e de
1868, el que aho a emp endo da á á la gene-
ación nue a alguna idea del desa ollo de
esa misma e olución, no siemp e en e dad
bien di igida, pe o en cuyos p incipios un-
damen ales, lógicamen e desa ollados, hay
que busca la sal ación de España. Po que
¿cómo hemos de halla la en un mo imien o
eg esi o hacia dogmas polí icos y o mas

VIII

AL LECTOR
de gobie no que con los Aus ias nos lle a-
on has a Ca los II el
Hechizado,
y con los
Bo bones has a Ca los IV y Fe nando VII?
¿Cómo espe a la ampoco de la llamada
dic-
adu a mili a ,
cuando és a no ae ía á la
gobe nación del país ni una sola idea, buena
ó mala, que no sea pa imonio de odos los
homb es, mili a es ó ci iles, que han pasado
po las pol onas minis e iales de ein a
años acá? ¿Necesí ase acaso semejan e dic a-
du a, ni siquie a pa a p ohibi las euniones
polí icas, amo daza la p ensa, pone so di-
nas al Pa lamen o y lle a á la cá cel dipu-
ados?
4
P opóngome se an conciso en la na a-
ción como en los an e io es lib os, y más
pa co en los comen a ios. Si desde luego
puedo a i ma que no des igu a é á sabien-
das ningún hecho, an es bien odos he de
consigna los según los ecue de y comp ue-
be, no así es oy segu o de conse a com-
ple a se enidad de juicio an e sucesos que,
puede deci se, han pasado á mi is a y en
algunos de los cuales he sido ac o , aunque
en es e a modes ísima. De ahí la ese a que
olun a iamen e me impongo en cuan o á
las in enciones de las pe sonas pueda e e i -
AL LECTOR

IX
se; que en lo demás no he de omi i aque-
llas enseñanzas, po dolo osas que sean, que
según mi leal sabe y en ende se desp en-
dan de los hechos acaecidos du an e la in e-
inidad, el einado de D. Anadeo de Saboya,
la República y la Dic adu a que su gió del
c iminal golpe del 3 de Ene o de 1874; la
cual ué como plano inclinado po el que an-
es de un año llegamos á la Res au ación. A
esos seis años y meses se ci cunsc ibi á el
p esen e lib o.—Después, si no me al a e
iempo pa a ello, consag a é o o al einado
de D. Al onso XII, sob e el cual me abs engo
de an icipa juicio alguno.
Mucho se ha hablado de las pe u bacio-
nes del pe íodo e oluciona io: casi an o
como de las legenda ias p oezas del gene al
No impo a,
elegado al in al cua el de 4n-
álidos, bien que á cos a de luc uosas expe-
iencias. Como
,
enemos más a ición á sali
del paso con cualquie a descabellada hipé -
bole que á in es iga pacien emen e la e -
dad, no es a o oi habla
g osso modo
de
los ho o es de aquellos días como de lo más
espan oso que egis a la His o ia.
'
Pe o si
al declamado se le es echa un poco pa a
que p ecise hechos, suele sucede ambién
que no acie a á pun ualiza ni uno solo, i-
X

A L LECTOR
Riendo así á. decla a se eco al ez inconscien-
e de la calumnia. Bien es á cuan o se, diga
con a el
e o ojo;
pe o no pe damos de
is a á los que solo aspi an á med a en e,
las iolencias y 1.a co upción. de cos umb es
que como la somb a al cue po siguie on
siemp e al
e o , blanco:.
Excesos y aun c ímenes, se come ie on
sin duda.desde 1868 á 74: p eciso , es que na-
die igno e cuán o daño hicie on, á, la libe ad.
Pe o a güi ía ,supina, igno ancia ó indiscul-
pable mala e desconoce que así bajo la mo-
na quía absolu a como bajo la mona quía.
doc ina ia su ió la Península española, ma-
yo es as o nos y p esenció escenas mucho
más. sang ien as. Ni siquie a . ué una no e-
dad la indisciplina del soldado en, 1873; dí-
ganlo nues os an iguos e cios de Flandes y
de I alia, y en mode nos iempos los asesina-
os, á manos de sus mismas opas, de Can.
e ac, Sa s ield, Ceballos Escale a. y Mendi-
il. En pun o á desas es de o o géne o, no,
ol idemos que al nomb e de Felipe
.11
a
unida la desmemb ación de los Países Ba-
jos; al de Felipe IV la sepa ación de Po u-
gal; al de Ca los II la ampu ación del F an-
co-Condado y Flandes; al de Felipe V la, pé -
dida de Nápoles, Sicilia, Ce deña, el IVIilane-
AL LECTOR

XI'
sado y Gib al a ; al de Ca los W la cesión
,
á
F ancia de oda la pa e de la isla de San o
Domingo que nos había dejado la paz de Rys-
wick; al de Fe nando VII la inicua cesión
ó en a de las Flo idas á los Es ados Unidos
y la o al y o zosa independencia del con i
nen e ame icano; al de Isabel II la nue a se-
pa ación de San o Domingo, que había uel-
o al seno de la Me ópoli y que de ini i a-
men e pe dimos en 1865, as c uen os sac i-
icios, po nues a de es able adminis ación
colonial y nues a e e na 'y ne as a in ole an-
cia eligiosa. Empe o en' aquellos días an
maldecidos de la e olución de Sep iemb e
y de la epública, ni la plan a del ex anje-
o holló el e i o io español,
ni
lo
mu iló
su
ic o iosa espada.
Nunca me ha pa ecido an necesa io ec-
i ica alsos concep os, e idos uno y o o
día sin esc úpulos y acep ados al in po
muchos sin examen, co no en los momen os
solemnes en que los pueblos ienen que op-
a , po necesidad ineludible, en e la e-
cons i ución y la mue e. En ance al se
-
halla la Nación española. Dejemos que aque-
llos pie no supie on
cumpli la i il misión
de e o mado es, engan á eje ce en los
p esen es une ales el, emenil
o icio
de pla-
1
S

DE A LCO LEA
en la e icaz consag ación de los de echos indi-
iduales: pa a que, al emancipa se el homb e del
absolu ismo del Rey, no aya á cae en el no me-
nos op eso absolu ismo de una desen enada
Con ención.
Ya en Mad id los Gene ales Se ano Domín-
guez y P im, se cons i uyó á p incipios de Oc-
ub e el
Gobie no p o isional
bajo la p esidencia
del p ime o, quien empezó po o ece la al Du-
que de la Vic o ia. No la acep ó és e, po consi-
de a que los que habían di igido la e olución
en sus comienzos e an los llamados á consolida -
la; pe o al mismo iempo, no sólo p ome ió al
nue o Gobie no su pe sonal apoyo, sino que
p ocu a ía ecaba ambién el de sus amigos
pa a que saliese iun an e el p incipio de la sobe-
anía nacional en odas sus mani es aciones,
lema del glo ioso alzamien o iniciado en Cádiz (1).
(1) Según apun amos en
Recue dos de cinco lus os,
pág. 310,
el Gobie no p o isional se cons i uyó de es a mane a:
P esidencia sin ca e a, D. F ancisco Se ano Domínguez, Duque
de la To e.
Es ado, D. Juan Al a ez de Lo enzana.
G acia. y Jus icia, D. An onio Rome o O iz.
Gue a, 1). Juan P im.
Ma ina, D. Juan Bau is a Tope e.
Hacienda, D. Lau eano Figue ola.
Gobe nación, D. P áxedes Ma eo Sagas a.
Fomen o, D. Manuel Ruiz Zo illa.
Ul ama , D. Adela do López de•Ayala.
Sólo i en hoy los S es. Figue ola y Sagas a, que cuen an el p i-
me o ochen a y dos ¿dios, conse ando la admi able lucidez de sus a

Á SAGUNTO

I
9
El Minis o de Es ado Lo enzana, en nomb e
del Gobie no p o isional, di igió con echa 19
á odos los Agen es diplomá icos de Espa ia en
el ex anje o una ex ensa ci cula , en la que
daba cuen a á las po encias de las causas, ca ac-
e es y aspi aciones de la e olución. Te minaba
es e impo an ísimo documen o con el siguien e
pá a o: «Después de la gos y pacien es su i-
mien os, hemos apelado á un ecu so de que en
odos iempos, y señaladamen e en los ac uales,
han hecho uso las naciones; pa a legi ima a
p io i
nues a e olución hemos buscado el úni-
co c i e io cuyas
,
decisiones se conside an hoy
inapelables é in alibles: el su agio uni e s11; el
in á que aspi amos es el de pone nos á ni el de
los pueblos más adelan ados, dejando de se una
chocan e y desapacible disonancia en el g an
concie o de las naciones lib es; enemos, pues,
un de echo pe ec o á que se espe e in iolable-
men e la si uación que hemos c eado, y una jus-
a espe anza de que los gobie nos que ma chan
al en e de la ci ilización eu opea no ehusa án
á la
España con hon a
las p uebas de amis ad y
aun a e nidad que o o gaban á un pode que
as de subyuga nos nos aba ía y humillaba.»
No se de u o en sus inicia i as e o mis as
,
cul ades men ales, y el segundo unos se en a y un años; habiéndole o-
cado al é mino de su ca e a la is e sue e de susc ibi la cesión de
nues as colonias, y de lle a sob e sus homb os el peso no sólo de las
p opias sino ambién de las agenas culpas.
)

DE
ALCOLEA
la Jun a de Mad id, que al lado del. Gobie no
conse ó du an e algunos días un ca ác e como
de cue po consul i o. La modi icación del sis e-
ma peni encia io; la ex inción de odas las co-
munidades y asociaciones eligiosas es ablecidas
desde 1835; la olun a ia exclaus ación de las
pe sonas de ambos sexos á quienes no alcanza a
aquella o a medida; el llamamien o á las nue-
as Co es de la ep esen ación de Ul ama ,
pa a la cual desde 1837 es u ie on ce adas las
pue as del Pa lamen o; la decla ación de libe -
ad de odos los nacidos de muje escla a desde
el 17 de Sep iemb e an e io , ue on disposicio-
nes que la Jun a p opuso, en e o as de di e sa
índole, al Gobie no p o isional. Se con inuaba
callando en las egiones o iciales sob e la o ma
de gobie no, e dade o
noii me ánge e
de la po-
lí ica e oluciona ia.
Una eunión de demóc a as, cuyo obje o e a
pone se de acue do sob e si e a ó no posible es-
ablece la República, dió el esul ado que los
más p uden es emían y has a el úl imo ins an-
e p ocu a on e i a : la p ema u a excisión en-
e los e oluciona ios. Bajo la p esidencia del
ene able D. José Ma ía O ense, Ma qués de
Albaida, cuyo nomb e e oca el conjun o de
odas las i udes de un g an pa io a, e i icóse
en el Ci co de P ice el 11 de Oc ub e dicho
mee ing, al que jun o á Figue as, Ma os, Bece-
a, Ga cía López y o os homb es de p ime a
signi icación, acudió g an núme o de leales pa -
A c
AGUNTO

21
ida ios de las soluciones democ á icas, más ó
menos conocidos, y algunos homb es ambién
.de sospechosa p ocedencia. La mayo pa e de
los discu sos se limi ó á enal ece los p incipios
p oclamados po la e olución. La di e encia do
opiniones en e D. C is ino Ma os y D. Es a-
nislao Figue as— pues mien as el p ime o man-
u o la doc ina de la acciden alidad de las o -
mas de gobie no, el segundo se p onunció o-
suel amen e con a la mona quía—hizo p esen-
i desde luego el inmedia o ompimien o; pe o
aun así, no hubie an llegado en onces las cosas
al pun o a que inie on, sin la desg aciada in-
cong uencia en que el p esiden e incu ió. Como
el buen Ma qués, cuyo ac o polí ico no ayaba
á la misma al u a que su hon ado en usiasmo,
oye a algunos aplausos cuando desc ibía las ins-
i uciones de Suiza, co ó su pe o ación dicien-
do: «En esumen, se io es, ¿la o ma de gobie no
que adop a la democ acia espaúola es la Repú-
blica ede al ó la uni a ia?» Calló el concu so,
po que, en e o os mo i os, muy pocos sabían
allí lo que e an ede ación y u ili a ismo; pe o
una oz g i ó desde una gale ía:
¡ ede al!;
y
como Ma os se mani es ase moles o po aquella
salida de ono, o as cuan as eces epi ie on la
misma palab a; con lo que O ense, sin pa a lo
en más, dijo:
Queda
aco dado que la 11),epO)lica,
Fede al es la o ma de gobie no que adop a la de-
moc acia española.
Y
le an ó la sesión dejando
1i
i
á muchos, desag adal) emen e so p en-
22

DE
A,
LCOLEA
didos á los más, con en os á muy pocos, ya po
inconscien e amo , ya po solapado odio á la
Re olución y á la República.
En o a nume osísima eunión del día 18 que-
dó la ede al consag ada, po deci lo así, coma
única bande a de los epublicanos españoles. En
ano D. Nicolás Salme ón, cual si en aquel ins-
an e u ie a la isión p o é ica del can ón de
Ca agena, indicó la con eniencia de man ene
odo lo posible la in e inidad y de no p ecipi-
a se en alza una bande a que oda ía no con-
aba con bas an e a aigo en la conciencia pú-
blica: lejos de adop a se su consejo, apenas si
log ó que pacien emen e se le escuchase. E a.
en onces D. Emilio Cas ela el e bo de la de-
moc acia epublicana, y él había pues o su a e-
ba ado a palab a al se icio de la República ede-
a i a. Tiempo después, oda ía p onunció en
uno de sus inol idables discu sos es as ases:
«Soy epublicano, y además ede al; es deci ,.
miel sob e hojuelas.»
El Gobie no, compues o de moná quicos, en-
con ó así la opo unidad, que algunos ecibie-
on con júbilo, de le an a , bien que en é minos,
muy mesu ados, la bande a de la Mona quía.
Tal ué sin duda el p incipal obje o del céleb e.
mani ies o que publicó el 25 de Oc ub e, en el
que, después de insinua los pelig os del cambia
epen ina de ins i uciones undamen ales
y
el
mal éxi o que en o os pueblos u ie a, consig-
naba la siguien e decla ación:
:
Pe o de cualquie
A
SA
GUNTO

23
modo, el Gobie no p o isional, si se equi oca a
en sus cálculos y la decisión del pueblo no uese
p opicia al plan eamien o de la o ma moná -
quica, espe a ía el o o de la sobe anía de la
Nación, debidamen e consul ada.»
Con nues a adición elec o al—no ec i i-
cada desg aciadamen e en los úl imos ein a
años—la sue e es aba echada. Aunque el Go-
bie no no hicie a sen i la
in luencia mo al
al
es ilo de Posa da He e a ó González B abo, al
decla a se moná quico podía con a de an ema-
no con una mayo ía con a ia á la República en
las p óximas Cons i uyen es. De o ada po an-
icipado la o ma más lógica de la democ acia,
impo aba sal a del nau agio su esencia, y con
ella la bande a de la e olución. Eso p ocu ó
D. Nicolás Ma ía Ri e o en la p ime a opo u-
nidad que á las manos se le ino.
En una eunión p omo ida po D. Salus iano
de Olózaga, á la que asis ie on los Minis os To-
pe e y Ruiz Zo illa y los demóc a as Bece a,
Ma os y Ri e o, o eció el úl imo que él y sus
amigos, aunque inclinados á la República, acep-
a ían la o ma moná quica si po los demás
e an admi idos los p incipios esenciales del c e-
do democ á ico; y como en ello iniesen, así lo
consignó Ri e o en el amoso mani ies o de 12
de No iemb e. Después de enume a en él los
p incipios undamen ales que cons i uían el
p og ama común de las Jun as e oluciona ias,
decía lo que sigue: w Dadas es as g a ísimas ci -

A SAGUNTO
cuns ancias; omando en cuen a los hábi os y el
espí i u del país y conside ando an e odo su
con eniencia, no acilamos en deci , depues o
odo esabio de eo ía y de escuela, que la o ma
moná quica es la o ma que imponen con i e-
sis ible ue za la consolidación de la libe ad y
las exigencias de la e olución... La mona quía
que amos á o a os la que nace del de echo
del pueblo;
la que consag a el su agio uni e sal;
la que
simboliza
la sobe anía de la Nación; la que
consolida y lle a consigo odas las libe ades pú-
blicas; la que pe soni ica, en
in, los
de echos del
eiz dadano„ supe io es á odas las ins i uciones y
á odos los pode es».
Impo a eco da ambién
o as ases no menos exp esi as, po que dan la
cla e que explica algunos de los ac os de Ri e o
que más adelan e hemos de e e i : «Si bien
el
mo imien o de la ci ilización conduce á la aboli-
ción de odos los pode es he edi a ios y pe manen-
es...,
el es ablecimien o de un pode amo ible
en
es os momen os
se ía un pelig o cons an e
pa a el a ianzamien o pací ico de la libe ad y la
consolidación de las conquis as e oluciona ias.»
¡Apos asía! g i a on muchos en usias as, á
algunos de los cuales hemos is o anos después
ba iendo palmas an e la Mona quía es au ada
y an e la Cons i ución de 1876, cuyo í ulo e-
la i o á la ins i ución Real ni siquie a se pe mi-
ió á las Co es que lo discu iesen. T ansacción
e dade amen e pa ió ica, con es a on o os,
po la cual enían á cobija se bajo la bande a'
Á SAGUNTO

25
de la democ acia, que sin egua comba ie an,
unionis as de an a au o idad en 'su pa ido
como D. An onio Ríos Rosas, D. Augus o Ulloa,
D. C is óbal Ma ín de He e a, D. José Fe -
nández de la Hoz y el Ma qués de la Vega do
A mijo, y p og esis as co no los he manos Oló-
zaga, Agui e, Madoz, e c. La solución
ci cuns-
ancial
de Ri e o no epugnaba ampoco
homb es an ca ac e izados como Figue as, Cas-
ela , Salme ón y o os, que con inua on siendo
epublicanos: así lo p ueba la
Ca a á los elec o-
es demóc a as,
que po en onces ió ambién la
luz pública. Aquella egua, pues, no e a una
de ección: e a un b illan e iun o de los p in-
cipios democ á icos. Y en cuan o á Ri e o, po-
d ía ene de ec os más ó menos g a es; pe o
supone que se endió á la Mona quía, á la sazón
sin Mona ca, ue a calumnia á que ninguna pe -
sona de ec i ud pod á jamás asen i (1).
(1) Aunque n a la á los b-echos que enimos ela ando, no se á
del odo ocioso el ecue do de una anécdo a de
D. Nicolás,
como
le llamaban, y que da idea de su ca ác e . Conocedo el gene al
()Tonna de cuán o alía el céleb e demóc a a, quiso a aé selo á
odo ance. Un día le in i ó á come á su casa. A la lo a de oma
ca é,- c eyó D. Leopoldo que Labia llegado el momen o de da el
asal o; y después de pin a le cuán es é ilmen e pa a Ja pa ia se es aba
consumiendo la ac i idad de un homb e de ales condiciones, le di i-
gió á quema opa el siguien e dispa o: «Nada, si Ud. se iene conmi-
go, mailana mismo hago una c isis y es Ud. Minis o de la Gobe na-
ción».—Mi óle Ri e o; apu ó la copa de om que delan e enía; en-
c
endió un he moso ciga o, egalo del an i ión, y enca ándose de
nue o
on él
y
calándose el somb e o, le con es ó lo siguien e:
An e-
26

DE ALCOLEA
Empe o las masas popula es, en e las que
solía e se la epugnan e silue a de algún ins i-
gado , de aquella inacabable made a que dió no
escaso con ingen e á los
pe sas
del año 14 y
p odujo los
Rega os
del 20 al 23, con nada se
daban po sa is echas. Los mismos á quienes
an o abajo cos ó mo e , si es que al in se
mo ie on, con a la i anía de los gobie nos
bo bónicos, empeza on á echa se á la calle am-
pa ados po la libe ad pa a comp ome e la, y
á eces pa a deshon a la. En odo eían unos, y
ingían e o os, la mano ocul a de la eacción.
Los que nada habían hecho desoían los consejos
de los que odo lo habían a iesgado, al pun o
de lle a sob e sus cabezas condenas de mue e
en ga o e il. Va ias poblaciones de la egión
andaluza, y aun de ue a de ella, si ie on de
ea o á los p ime os dis u bios, p o ocados á
eces po los
olun a ios de la libe ad,
á quie-
nes al in ué p eciso desa ma , no sin de a-
mamien o de sang e. N.n las calles de Cádiz se
comba ió du an e es días: en 111álaga ue on
las íc imas aún en mayo núme o, así del ejé -
ci o como de los suble ados á quienes capi a-
neaba D. Romualdo La uen e, homb e de alo
p obado, ideas exal adas y ida a en u e a (1).
allado de las Co es, a iseo de la libe ad, Ri e o no se
ende.--Y
salió sin espe a á más.
(1) El que es o esc ibe le conoció, allá po los años de cincuen a y
an os, o mando pa e de una compañía de cómicos de la legua.
Á SAGUNTO

27
Con la cues ión polí ica su gió la cues ión so-
cial. Agi aba la opinión po aquellos días en
Mad id el pe iódico in ansigen e
La Igualdad,
del que e a p opie a io un D. Ma iano Pé ez
Luza ó, exca lis a, exmode ado, exp og esis a,
á la sazón u ioso demagogo, y que, a ios después,
u o el cinismo de anaglo ia se de la e icacia
de su campaña pa a desac edi a la e olución
y empuja la hacia la ca ás o e. Siemp e ué
ca ac e ís ica de gen es de al alea lo in empe-
an e en las palab as y lo ex emado en las
ac i udes.
Cons i uidos po su agio uni e sal los nue-
os Ayun amien os y Dipu aciones p o incia-
les,
y
.
eno ados el pe sonal de Jueces de paz y
el de los unciona ios polí icos y adminis a i os,
a endiendo más á la signi icación que al mé i o
de los ag aciados, ue on con ocadas el 6 de
Diciemb e las Co es Cons i uyen es pa a el 11
de Feb e o de 1869. Las elecciones debían e ec-
ua se en los días 15 al 18 de Ene o. En onces
come ió el Gobie no un ep ensible exceso, po
el que con sob ada jus icia le inc epa on los e-
publicanos. Después de lo dicho en el mani ies o
de 25 de Oc ub e, e a una imp udencia y has a
una p o ocación es ampa en el p eámbulo del
dec e o de con oca o ia es as palab as: «El Go-
bie no... p e ie e la o ma moná quica con sus
a ibu os esenciales, y
celeb a á, po consiguien-
e, que salgan ic o iosos de las u nas los man e-
nedo es de es e p incipio
y del hecho de un No-
34

DE A LCOLEA
Apenas se concibe al op imismo en una se-
ño a que no podía igno a cómo p escindie on
de su mad e los con a e oluciona ios de 1843,
y
cuya misión no e a en ealidad o a, desde
el 29 de Sep iemb e, sino implo a pa a sus e o-
es la mise ico dia del ol ido.

CAPÍTULO 11
Ape u a de las Cons i uyen es.—Eligen P esiden e á Ri-
e o. El Pode Ejecu i o. — La comisión de Cons i-
ución y la cues ión eligiosa, — Quin a de 25.000 hom-
b es: desó denes. — Vo o de con ianza al Gobie no. —
Deba es sob e el p oyec o de Cons i ución. — Maquia e-
lismo de Olózaga. — P omulgación del Código unda-
men al. - Regencia de Se ano. — Minis e io P inc. —
Suspenden sus sesiones las Co es.—P oyec o de
Pan eón
Nacional.
Con un en usiasmo popula que aía á la
memo ia el que saludó el nacimien o de las Co -
es de Cádiz, el 11 de Feb e o de 1869 inaugu ó
sus abajos la Asamblea llamada á econs i ui
la Nación sob e bases muy di e en es de aquellas
en que cua o meses an es descansaba. Si el inol-
idable 24 de Sep iemb e de 1810 se iba á o ga-
niza con a el ex anje o la de ensa de la Pa ia
y á queb an a el doble ominoso yugo del abso-
lu ismo del Rey y de la u ela del Inquisido ,
aho a se a aba de consag a los de echos in-
di iduales y de da en ie a con la in ole ancia
eligiosa, especie de mu alla de la China que nos
36

DE ALCOLEA
aislaba de odos los pueblos cul os. Cie o que
los doceanis as u ie on oda ía que sopo a la
=
inquisición y el despo ismo de un Mona ca ale e
y cien eces pe ju o; mas ¿qué quedó en pie, á los.
anos, de aquel e us o edi icio, á pesa de
los pun ales que le pusie on los enemigos, así in-
e io es como ex e io es, del égimen cons i u-
cional? Y po mucho que hayamos e ocedido,.
no an o en leyes como en cos umb es públicas,
desde 1875 á la echa ¿concíbense hoy en Espa ia
einados
como
el del
Pollo eal,
Teno io, Ob e-
gón, Ma o i, el Pad e Cla e y So Pa ocinio,
ni condenas como las ulminadas con a los p o-
es an es en 1864 (1), ni Minis e ios de iolencia
como los p esididos po Na áez y González
B abo? Suele el sol del p og eso su i eclipses;
pe o allí donde una ez pene ó no es posible
bo a la in luencia de sus bené icos ayos.
En e las aclamaciones del pueblo y con el
ce emonial de cos umb e llegó al Cong eso el
Gobie no p o isional. Su P esiden e, el 1 >uque
de la To e, subió á la ibuna y leyó un ex en-
so mensaje, en el que daba minuciosa cuen a de
los ac os minis e iales á la ep esen ación del
país. Luego decla ó, «en nomb e de la Nación
abie as legí imamen e las Co es Cons i uyen-
es de 1869.» El
.
Gobie no salió en seguida con
el mismo apa a o y en e idén icas aclamacio-
nes, y se encaminó á la P esidencia. La Iglesia
(1) V.
Recue dos, de cinco lus os,
págs. 225 y
22
C
Á SAGUNTO

37
pa ecía asocia se ambién al júbilo popula , pues
en la basílica de A ocha can ó
un
Te Deum
en
acción de g acias al 'Todopode oso po la eliz
ins au ación de la Asamblea Cons i uyen e. Ya
habían ocu ido el asesina o del Gobe nado de
Bu gos y la mani es ación con a el Nuncio.
El 22 de Feb e o queda on de ini i amen e
cons i uidas las Co es bajo la P esidencia do
Ri e o: pa a Vicep esiden es ue on designados
D.
Manuel Can e o, D. C is ino Ma os, D. C is-
óbal Vale a y el Ma qués de la Vega de A mi-
jo, y pa a Sec e a ios el Ma qués d-3 Sa doal,
D. Manuel Llano y Pe si, D. Celes ino Olózaga
y el epublicano uni a io
D.
Julián Sánchez
Ruano. Después del discu so del P esiden e de
la Asamblea, en el que con palab a un an o
p emiosa, pe o con pensamien o cla o y ele adí-
simo, explicó el sen ido de la e olución, el Go-
bie no esignó en los ep esen an es del pueblo
la au o idad de que ansi o iamen e se le había
in es ido á p incipios de Oc ub e; y después de
un deba e que desde luego dió á conoce á cuán-
a al u a in elec ual ayaba aquel Pa lamen o,
po mayo ía se enca gó al Duque de la To e la
o mación del que luego se llamó
Pode Ejecu-
i o,
en el que en a on, no á gus o de odos, los
mismos homb es que habían cons i uido el Go-
bie no p o isional.
No podía nega se la necesidad de elabo a
cuan o an es una Cons i ución, ya que la eac-
ciona ia de 1.845 había sido o a po las espacias
38

DE
ALCOLEA
de Alcolea y a ojados al pan eón sus gi ones
po el o o unánime de las Jun as e oluciona-
ias. No obs an e la oposición de los epublicanos,
las Co es eligie on una Comisión de su seno,
compues a po igual de demóc a as moná qui-
cos, p og esis as y unionis as, enca gada de e-
dac a el nue o Código. Apenas si lo ela i o á
los de echos indi iduales, no obs an e su ans-
cenden al g a edad, p o ocó en ella alguna dis-
cusión. Los es pa idos hicie on hono al com-
p omiso que de an emano habían conce ado,.
me ced á la p e isión de Ri e o .
Dadas nues as secula es adiciones, el espí-
i u que á muchas gen es de buena ie animaba,.
y quizá más que odo el clamo de cie os in e-
eses ha o más a en os á la ie a que al cie-
lo, debía p esen a la cues ión eligiosa mayo es
di icul ades en el seno de la Comisión. D. Salus-
iano de Olózaga, que, según e ie e un es igo
p esencial digno de odo c édi o, había o ecido
á algunos P elados, en e ellos al de Za agoza,,
que no
hab ía libe ad de cul os,
man u o la me a,
ole ancia, algo así como la mezquina base 2.'
del p oyec o de Cons i ución de 1856 (1); o os,_
en e ellos el gene al P im, mos á onse pa ida-
ios de la absolu a libe ad sub encionando los.
cul os el Es ado; mien as los demóc a as, con es-
caso sen ido de las ealidadesn acionales, insis-
(1) V. en
Recue dos de cinco lus os,
pág. 163 la que decía
esa liase.
Á SAGUNTO

39
ie on en la adical doc ina de la sepa ación
(IQ
la Iglesia y el Es ado cuya sín esis e a la céle-
b e ó mula de Ca ou , acep ada en I alia po
conse ado es an dis inguidos como Minghe i:
La Iglesia lib e en el Es ado lib e. ,
An e el emo de que Olózaga, auxiliado po
el g upo que le seguía y en gene al po los
eacciona ios de la Cáma a, c ease se ios obs-
áculos á oda la ob a cons i ucional, cedie on
los demóc a as. Al in pudo llega se á una con-
co dia de que luego ué exp esión, no cie a-
men e muy eliz, el a ículo 21 del nue o Có-
digo: «La Nación se obliga á man ene el cul-
» o y los minis os de la eligión ca ólica. — El
»eje cicio público ó p i ado de cualqu
i
e o o
»cul o queda ga an ido
á odos los ex anje os
» esiden es en Espada, sin más limi aciones que
»las eglas uni e sales de la mo al y del de e-
»cho. —
Si algunos españoles p o esasen o a eli-
,gión que la ca ólica, es aplicable á los mismos
» odo lo dispues o en el pá a o an e io .» ¿A qué
comen a la hipoc esía que palpi a en las ases
sub ayadas..:? Hay que deci lo con oda cla i-
dad: á cie as gen es les iene sin cuidado que se
c ea ó no se c ea: lo que les impo a es conse a
las ex e io idades de un ca olicismo ea al, po -
que p oduce cuan iosos endimien os. Se habla
mucho — y con azón — de los con encionalis-
mos polí icos: al a hace una c uzada aún más.
ené gica con a los con encionalismos eligiosos,
pa a que odos, ca ólicos ó no, puedan i i en

40

1JE A
i.coLEA
Espa ia la ida de los pueblos e dade amen e
cul os y pa a que esu ja el homb e nue o,
no a c ea u a,
en quien, ci cunciso ó inci cun-
ciso, ci aba San Pablo el g an in de su inmo -
al apos olado.
Mien as la Comisión impulsaba sus abajos,
eje ci ábase la inicia i a pa lamen a ia en la p e-
sen ación y discusión de no escaso núme o do
p oposiciones inspi adas en aquel sen ido e o -
mis a que, en mayo ó meno g ado, e a comgn
á casi odos los ep esen an es del país. También
el Gobie no p esen ó algunos p oyec os de 'ley,
p incipalmen e de o den económico y ju ídico;
y odo ma chaba sin di icul ades, cuando apa e-
ció el que llamaba á las a mas 25.000 homb es
pa a el eemplazo de 1869. Como uno de los
o ecimien os más ei e ados po los homb es do
la e olución había sido la abolición de quin as
y
ma ículas de ma , llamá onse los pueblos á
engallo; ino el descon en o; as él las p o es-
as y más a de las asonadas, como la que so
p omo ió en Mad id pa a eje ce p esión en
los
Dipu ados, y en la cual se die on i as y mue as
an e el edi icio del Cong eso el mismo día en.
que se puso á discusión el ci ado p oyec o
do
ley. Ni
ese escándalo, ni las sang ien as escenas
deJe ez, ni o as análogas son impu ables á los
epublicanos de p ime a ila: ob a e an de algu-
nos desequilib ados, como Joa iz i, que en su
buena e no so daban cuen a de que e an ciegos
ins umen os de ca lis as é isabelinos. «Noso os
Á SAGUNTO

41
—dijo Figue as en el Pa lamen o—a condenamos
Dy ep obamos ené gicamen e odas las apela-
»ciones á la ue za, de donde quie a que engan,
»sea quien quie a el que las haga y cualquie a
»que sea el mo i o.» Es as palab as ue on ecibi-
das con a onado es aplausos. En seguida se o ó
po unanimidad una p oposición inciden al que
b illan emen e había apoyado
D.
Segismundo
Mo e , decla ando que el Pode Ejecu i o enía
odo el apoyo de las Co es pa a es ablece y
a ianza el o den público.
El 30 de Ma zo quedó sob e la mesa de la
Asamblea el p oyec o de Cons i ución, y el 6 de
Ab il inició aquellos solemnísimos deba es con
un ené gico discu so en con a el epublicano
,Sánchez Ruano . El segundo y e ce u no,
ambién en con a, los consumie on espec i a-
men e Figue as y Cas ela ; en p o y po el
mismo o den habla on Gilsanz, el amoso mé-
dico legis a y oxicólogo Ma a
(D.
Ped o ) y
Mo e . Pudo ad e i se desde luego que de
aquellos 112 a ículos, sólo había en ealidad
que discu i dos: el 21 sob e la cues ión eligio-
sa y el 33 sob e la o ma de gobie no.
Nada más semejan e que aquellos deba es
á los de las Co es gene ales y ex ao dina-
ias de 1813 sob e abolición del Vo o de San ia-
go y del
San o O icio,
en pun o á la compe encia
de los o ado es y aun al linaje de a gumen os
aducidos po los pa ida ios del
s a u' quo.
Si
en onces cayó sob o la Asamblea gadi ana un
42

DE A LCOLEA
dilu io de memo iales en a o de la Inquisi-
ción, á la de Mad id llega on unas 9.000 exposi-
ciones con muy ce ca de
es millones
de i mas
más ó menos au én icas en de ensa de la in o-
le ancia eligiosa (1). Con la misma ené gica
cla idad con que en onces habla a Ruiz de Pa-
d ón en e á Os olaza, Inguanzo, Riesco y el
nume oso g upo que les seguía, se p odujo Cas-
ela an e la hues e capi aneada po el A zobispo.
de San iago, el Obispo -de Jaén y el Canónigo.
Man e ola, que e a ambién un no able o ado .
»Vi imos—decía Cas ela el
7
de Ab il—nos,
»desa olla nos, mo imos bajo los ana emas de
»la Iglesia, que no quie e nada con nues a po-
»li ica. Se c ee que es indispensable en ega
ȇ la Iglesia un p esupues o: en ega la 200 mi--
pilones; pues yo os digo que el p esupues o de'
»la Iglesia se á el p esupues o de la acción..
»No hay más solución que sepa a comple a-
»men e, pa a siemp e, la Iglesia del Es ado;
»nega pa a siemp e el p esupues o del cle o.>
Y
como si es o ue a poco, aún a ladía: «En los
»pe íodos conse ado es, la Iglesia se apode a
»del Es ado, en a en la cáma a de los eyes,
»emb uja á la eina, hechiza al ey, y así éis
(1) D. Eugenio Ga cía Ruiz, en su lib o
His o ias,
dice que
las p o incias que apa ecie on con mayo núme o de i mas en aque-
llas exposiciones ue on Alican e, Balea es, Bu gos, Co uña, Lugo,
León, Na a a, Za agoza y.1 c uel, y las de meno núme o Málaga,
Cana ias y Albace e
Á SAG-UNTO

43
«la his o ia an e ible que no pueden ol ida
»los escla os de so Pa ocinio. Seño es, cuando-
» es o sucede, cuando es o pasa, el Papa es á an
igno an e de las leyes de la mo al, que da el
»dis in i o de la mo al, que se llama
la Rosa de
O o,
á una eina que había sido echazada po
»la conciencia del pueblo.» En aquel deba e p o-
nunció Cas ela , con es ando al doc o Man e ola,
la amosa pe o ación que p incipiaba: « G ande
es Dios en el Sinaí, e c.» El e ec o de aquel ozo
de elocuencia en la Cáma a ué imponde able, no
obs an e que ni un solo a gumen o añadía á la
esis que el o ado epublicano se había p opues-
o desa olla , y que man u o con ex ao dina-
ia e udición é inqueb an ables b íos.
Ya en la discusión po a ículos, p esen á-
onse al 21 algunas enmiendas: las que hicie on
más uido ue on las de D. F ancisco Su ie y
Capde ila y D. Eugenio Ga cía Ruiz. Que ía el
p ime o que sin odeos se decla ase que odo,
homb e, español ó ex anje o, enía de echo á
p o esa en España la eligión que bien le pa e-
ciese, ó á no p o esa ninguna. En el ondo, es o,
e a lo mismo que decía el p oa ec o, bien que
despojándolo de la o ma hipóc i a que an es no-
amos. Pe o Su ie , que según sus p opias pala-
b as había decla ado la gue a á la isis, al
cóle a y á Dios (1), en ó en un o den de azona-
(1) D.
F ancisco Suñe y Capde ila, allecido hace pocos meses,
padecía una e dade a obsesión an i eligiosa; po lo denlas, e a de-
5()

DE ALCOLEA
an i no A danáz. Dos días después aco da on
po unanimidad las Co es suspende sus sesio-
nes has a el 1.
0
de Oc ub e, delegando una pa e
de sus acul ades, du an e el in e egno pa la-
men a io, en la Mesa
y
en ocho dipu ados que
el P esiden e designa a.
An es de sepa a se los Cons i uyen es, decla-
a on dignos de ocupa un pues o en el
Pan eón
Nacional
(á que po una ley del a io 37 es aba
des inada la abandonada iglesia de San F an-
cisco el G ande) los es os mo ales de Juan de
Mena, el G an Capi án, Ga cilaso de la Vega,
E cilla, Amb osio de Mo ales, Que edo, Calde-
ón de la Ba ca, el Ma qués de la Ensenada, los
a qui ec os Rod íguez y Villanue a, G a ina,
Laguna y el Conde de A anda. Mas no hubo
iempo pa a lle a á eliz é mino el p oyec o
del Pan eón. O as a enciones abso bie on com-
ple amen e la de los Gobie nos; y si bien San
F ancisco el G ande ha se ido pa a gas a
conside able núme o de millones, no se ha cum-
plido el pa ió ico pensamien o de los legisla-
do es de 1837, ni el de los de 1869.

CAPITULO III
Zas An illas: los i eyes: Concha, Se ano y Dulce.—La
Sociedad abolicionis a.—Cáno as del Cas illo y la Jun a
de in o mación.—F acasan sus planes e o mis as.—G i-
os de La es
y
Ta a.—A_yala
y
Le sundi.—Cableg ama
de doña Isabel
y
comunicación de
D.
Ca los.—Emisa ios
pa a la paz.—Asesina o de A ango po los olun a ios.
—Rup u a de las negociaciones.—Los ca lis as en la Pe-
nínsula.—Los clubs y los pac os ede ales.—En busca de
Rey.—Cas ela en Za agoza.
Aunque Felipe II dije a que asiendo de una
'Co ona los einos de Cas illa y de las Indias, las
leyes y o den del gobie no de los unos y de los
o os deben se lo más semejan es y con o mes
que se puedan», y po más que la glo iosa Cons-
i uyen e de Cádiz hubie a decla ado que los
einos y p o incias de Amé ica y Asia
son igua-
les en de echos y p e oga i as á los de la Penín-
sula, lo cie o es que ales concep os no a aiga-
on jamás en las ideas del pueblo espaiiol, ni
menos en las p ác icas de lós que on Ul ama
gobe naban. Ya á mediados del pasado siglo, en
52

DE ALCOLEA
un in o me de excepcional impo ancia, los ilus-
es ma inos D. An onio Ulloa y D. Jo ge Juan
o ecie on al ey Fe nando VI un acabado cua-
d o de aquel gobie no b u al y de aquella admi-
nis ación co ompida. Y no podía se de o a
mane a. Las a ibuciones que o o gaban á los.
i eyes las leyes de Indias (1) e an an ilimi a-
das, que el de Méjico, duque de Lina es, pudo
deci á su suceso : «Si el que iene á gobe na
es e eino no se acue da epe idas eces que la
esidencia más igu osa es la que se ha de oma
al i ey, en su juicio pa icula , po la Majes-
ad Di ina, puede se más sobe ano que el g an
Tu co,
pues no discu i á maldad que no haya
quien se la acili e, ni p ac ica á i anía que no
se le consien a. »
El g an Conde de A anda, el
más p e iso quizá de odos nues os polí icos,.
emiendo que llegase un día no lejano en que
esas mismas causas, la di icul ad de conoce la
e dad á an a dis ancia y la ambición de los.
Es ados Unidos, cuya u u a g andeza p esen-
ía, pusiesen en g a e iesgo nues a domina-
ción en las colonias, concibió la idea de o ma
es mona quías pa a o os an os In an es de la
Real amilia: una en Méjico y Gua emala, o a
en Cos a Fi me con el eino de Nue a G anada
y la capi anía gene al de Venezuela, y o a con
los i eina os del Pe ú
y
Buenos Ai es y la
(1.)
La Ley p ime a, í . 3.°, lib. 3.° de la Recop. de Indias.
Á.
SAGUNTO

53
capi anía gene al de Chile (1). Al mismo Godoy
no se ocul ó el pelig o; y discu iendo sob e el
plan de A anda, p oyec ó que los P íncipes es-
pañoles gobe nasen allá
cons i ucionalmen e
con
el í ulo de Regen es, aseso ados po Minis os
esponsables y ayudados de un Senado, com-
pues o po mi ad de españoles ame icanos y es-
pañoles eu opeos.
Pe o nada se hizo. Del culpable abandono de
sus gobe nan es ecogió España el u o en iem-
pos de Fe nando VII, que no pudo e i a la
o al independencia del con inen e ame icano
as la in aus a jo nada de Ayacucho. Seis años
an es, á p incipios de 1819, pa a a egla di e-
encias de di e so o den con los
.
Es ados Unidos,
les había cedido el p opio mona ca las Flo idas
o ien al y occiden al con las islas adyacen es. Ni
en onces ni luego se quiso econoce que la e -
dade a causa de la ca ás o e esidía en aquel
bá ba o égimen colonial—pues las
Leyes de In-
dias,
en lo que de jus as y acionales enían,
e an le a mue a — y se la a ibuyó al le an-
amien o libe al de las Cabezas de San Juan
en 1820 (2), como si aunque hubiese ido á mo i
(1)
Del
In o me sec e o
de A anda á Ca los III y del emi ido po
-Ulloa y Juan á Fe nando VI, da nos una lige a idea en nues o lib o
Ruiz de Pad ón y su iempo,
págs. 61 á 63 y 117 á 119.
(2)
Un esc i o absolu is a, D. Ma iano To en , his o iando la
Re-
olución hispano-ame icana,
dice: «Si excep úa Buenos Ai es, que
se pe dió en 1810, y la plaza de Mon e ideo, que se indió en
1811,
.ondeaba en onces el pabellón español po odas las capi ales y ue es
impo an es de aquellos as os dominios

» «En dicho año de 1818
DE. ALCOLEA
á Amé ica el punado de homb es que con Riego,
se alza on ue a posible con ene aquella insu-
ección que en la gos a ios, desde el mo i-
mien o de
upac Amau ú, en 1780, odo lo había
in adido, á pesa de los inaudi os igo es en que
se p e endió aniquila la.
A las Co es de 1810, á las de 18'20 y aun á
las del
Es a u o
en 1834-35 asis ie on los ep e-
sen an es de Ul ama ; mas aunque elegidos pa a
las que siguie on al p onunciamien o de la G an-
ja en 1836, no se les pe mi ió oma asien o en
la Cáma a, ni allá se p omulgó la Cons i ución
del 37, po que «las p o incias de Asia y Amé ica.
hab ían de se egidas po leyes especiales».
Y
si al hicie on los p og esis as, no es p eciso deci
cómo a a ían los mode ados aquellos. es os de
nues o impe io colonial. Los Capi anes gene a-
les siguie on in es idos de las a ibuciones de
los Comandan es en je e de plazas si iadas; po-
dían suspende y suspendían el cumplimien o
de las leyes y ó denes del Gobie no de la Nación,.
sin que el llamado
juicio de esidencia pasase de
una me a ó mula, que á su sabo a eglaban el
a o i ismo ó el dine o.
se pe dió Chile de un modo inespe ado, y ué c eada, en su conse-
cuencia, la ma ina de los ebeldes, que en 1819 adqui ió el dominio,
del Pací ico, bloqueó las cos as del Pe a. y a acó la o midable o a-
leza del Callao. En 1819 se pe dió el eino de San a Fe en la ba alla
de Boyasa,,dada po Boli a , que huía despw olido de las ic o iosas
a mas de Mo illo.» Es o da idea de cómo es aba ya la Amé ica espa-
ñola en 1820.
5
,
Á SAGUNTO

55
En 1855 e a ya demasiado al o el ni el in e-
lec ual de los cubanos pa a que an de es able
sis ema pudie a pe pe ua se; y comp endiéndolo
así D. José de la Concha, Ma qués de la Habana,
no aciló,. du an e el segundo pe íodo do su
mando, en apoya las modes ísimas e o mas á
que aquéllos aspi aban. Pe o los peninsula es
que «especulaban con su espanolismo, haciendo
»así an o ó más dallo como hacían á España los.
»malos unciona ios públicos y aun los que abie -
,damen e conspi an con a el Gobie no», según
las ases de aquel p uden e Gene al, es e iliza-
on sus buenos p opósi os. En ellos abundó am-
bién su suceso el Duque de la To e, siemp e
libe al en el ondo, cualesquie a que uesen sus
eleidades polí icas; pues así au o izó la cons i-
ución de comi és e o mis as en la isla, como
p es ó su concu so, al p omedia el ano de 1862,
á los hono es úneb es consag ados po los li-
be ales al popula educado de la ju en ud don
José de la Luz Caballe o, denominado po al-
gunos el
Sóc a es cubano.
Y po la misma sen-
da siguió ma chando D. Domingo Dulce, quien
adeínás se p opuso co egi
.
los escandalosos
icios de la adminis ación, que po cie o no
sólo á los empleados peninsula es e an impu a-
bles, y e ena el in ame come cio de ca ne hu-
mana.
Ambos gene ales ue on ildados de o pes,
de imp e iso es y has a de malos españoles. Con-
cusiona ios y neg e os explo a on dies amen-

56

DE ALCOLEA
e los p ejuicios nacionales. No se amilanó po
eso Se ano, y en el Senado decla ó que u gía
emp ende nue os de o e os, empezando po
e o ma la ley municipal y po de ol e á las
An illas su ep esen ación en Co es. Consigna-
da se hallaba es a epa ado a medida desde 1857
en el céleb e p og ama democ á ico de
La Dis-
cusión,
jun o á la abolición de la escla i ud;
pe o as' la una como la o a e an mi adas en la
Península po la gen3 alidad de las gen es con
sobe ana indi e encia, cuando no enidas po
cosa an ipa ió ica y i anda.
Así es que no poco abajo cos ó al ac i o
p opagandis a pue o iqueño D. Julio Vizca-
ondo log a que se cons i uyese en Ab il de
1865 la
Sociedad abolicionis a;
sociedad que, aun-
que encamina a su p incipal es ue zo á comba-
i la a a y á acaba con el bo ón nacional de
la escla i ud, debía in lui é in luyó pode osa-
men e en odo el sen ido de la p opaganda e-
o mis a. La mayo pa e de los undado es de
aquella benemé i a asociación ha mue o, en-
e ellos Vizca ondo, Cas o (D. Fe nando),
Asque ino y el g an o ado y economis a San-
omá: en cuan o á los miemb os de la misma
que aún i en, la humanidad y la ci iliza-
ción eco da án siemp e con g a i ud , en e
o os, á Echega ay, Rod íguez (D. Gab iel), Gi-
ne , Cas ela , Pí y Ala gan, Figue ola y La-
b a, quien en aquella ob a puso, no sólo incal-
culable pe se e ancia, sino el alo necesa ia
A
SA GUNTO

57
pa a a os a de en e los des íos de la impo-
pula idad y los da dos de la calumnia (1).
En e an o, esuel a á mediados del ci ado
a
ño de 65 aquella c isis minis e ial que bajo los
po en es auspicios del ba í ono Ti so Ob egón
lle ó al pode al gene al O'Donnell, enca góse
de la ca e a de Ul ama D. An onio Cáno as
del Cas illo. Dada su as ísima cul u a, no e a
posible que pa icipase de la gene al igno ancia
que en España dominaba en o den á los asun os
coloniales; de ahí que comp endie a que « los
»adelan os cien í icos y li e a ios que se no an
en las An illas; su iqueza ac ual, que en la
»p ime a de ellas puede compe i con la de los
Es ados más lo ecien es de Eu opa y del con-
» inen e ame icano; la c ecien e ex ensión y la
impo ancia de su come cio ex e io , odo las
»coloca ya en una si uación excepcional que e-
»quie e leyes y medios bien dis in os de los que
(1) Inc eible pa ece que hubie a gen es que ponde asen la exce-
len e ida que hacían los escla os. Pa a mues a, bas e copia el a -
ículo 41 del eglamen o á que en Cuba y Pue o Rico es aban some-
idos, el cual decía así: «Los escla os es án obligados á obedece y es-
pe a , como á pad es de amilia, á sus dueños, mayo domos, mayo ales
y demás supe io es y á desempeña las a eas y abajos
que se les se-
iblasen,
y el que al ase á alguna de es as obligaciones pod á y
de-
be d
se cas igado eo eccionalmen e po el quo haga de je e en da
inca, según la calidad del de ec o ó exceso, con
p isión, g ille e,
cadena,
maza
ó cepo,
donde se pond á po los pies y nunca de ca-
beza, ó
con azo es,
que no pod án pasa del núme o de 25.»
Si es o e a lo esc i o ¿,qué no pasa ía en la p ác ica, bajo la é ula
de capa aces casi siemp e soeces y bá ba os'?
58

DE ALCOLEA
»exis en en las demás p o incias ul ama inas,
ay
de los que, hace algún iempo, habían necPsi-
a ado y eclamado ellas mismas.»
Y undado en
esas y o as conside aciones, puso aquel Minis-
o á la i ma de la Reina, en 25 de No iemb e,.
el amoso dec e o po el cual se ab ía una in o -
mación á in de es ablece las bases en que debían
unda se las nue as leyes pa a el gobie no de
Cuba y Pue o Rico, sob e la mane a de egla-
men a el abajo de la población de colo y
asiá ica, y sob e los a ados de na egación y
come cio que con inie a celeb a y e o mas.
necesa ias, pa a lle a las á cabo, en el sis ema
a ancela io y égimen de las aduanas. También
de e minaba aquel dec e o los unciona ios del
Es ado y ep esen an es, nomb ados po las An-
illas, que debían cons i ui el que llamó el se-
ño Cáno as
pequeño Cong eso cubano.
En una ca a suya al gene al Dulce, echada
el 12 de Diciemb e inmedia o, le decía lo que
sigue, y que plenamen e con i ma nues o con-
cep o de la sis emá ica esis encia de la opinión
peninsula á óda, e o ma en las p o incias ul-
ama inas: «La gen e es aciona ia, que es mu--
»cha en nues o país, y que casi o ma aún la
»opinión gene al espec o del gobie no de las,
»An illas, ha lle ado muy á mal que p onuncie
»yo o icialmen e la palab a
e o ma

Po eso se,
»ha necesi ado de oda mi pe se e ancia y deci-
sión pa a lle a adelan e al p opósi o.» Deduz-
ca el lec o lo que hab ía pasado, de ocu i le á
Á. SAGUNTO
D;An onio Cáno as del Cas illo algo semejan e
á lo que en 1852 dijo al Pa lamen o inglés lo d
John Russell; quien, después de a ibui la pé -
dida de las ece colonias, que luego cons i uye-
on la epública de los Es ados Unidos, á
una
se ie epe ida de al as y e o es, a una polí ica
desg aciada de exigencias inopo unas y de CON
-
CESIONES TARDÍAS,
y discu iendo sob e el su-
pues o de que las es an es quisie an ambién
sepa a se de Ingla e a, exclamó: «No c eo muy
»p óximo ese momen o; pe o, de odas mane as,
»demos á esas colonias, en an o podamos, los
»medios de di igi sus p opios in e eses; c ezcan
-»en población y p ospe idad, y suceda lo que
»sucedie e, noso os, ciudadanos de es e g an
»impe io, end emos el consuelo de deci que he
Amos con ibuido á la elicidad del mundo.»
Ap endió Ingla e a en las lecciones de la ex-
pe iencia, y con la polí ica de Rusell ha log ado
conse a el es o de sus colonias: noso os, en
cambio, hemos pe manecido impeni en es has a.
la ca ás o e (1).
(1) Quien desee conoce con poco abajo cuál ha sido, en e á
las e o mas coloniales, la ac i ud de los pa idos
.
polí icos en España,
consul e el cu ioso lib o de D. Ra ael Ma ía de Lab a, in i ulado
La,
República y las libe ades de Ul ama .
Puede a i ma se que
sólo los epublicanos — y es o no sin alguna excepción — man u ie on
en la ma e ia un sen ido an amplio como el que in o mó el plan quo
el S . Cáno as del Cas i
l
lo lle ó á la
Gace a
á p incipios de 1897,
cuando ya
eníamos encima
el con lic o con los Es ados Uni-
dos,
co no lo indicaba el Mani ies o del P esiden e de aquella llepn-
Mica de 7 de Diciemb e del alio an e io .
DE ALCOLEA
jo en Ad iana Cas illo, habían pues o uego
sus p opias casas.
Sin emba go, no ue on echazadas las p ime-
as ges iones de Dulce en el camino de la pa-
ci icación. Log óse que Céspedes esol ie a
depone las a mas, si el Capi án gene al daba
su icien es ga an ías de e o mas pa a Cuba.
Así lo mani es ó á la comisión que po enca go
(le Dulce se a is o') con él en su campamen o de
Manzanil lo. in e ino en es os a os el conoci-
dísimo l). :Ramón Rod íguez Co ea, allecido
en Mad id hace pocos a ios después de ocupa
impo an es pues os o iciales, y que en onces e a
Conseje o de Adminis ación en la g ande An-
illa. Las condiciones sob e las cuales se iba á
pac a enían po base hace á ella ex ensi os
los de echos indi iduales que hab ía de con-
sag a la Cons i ución, y en adelan e cie a
au onomía: cosa es a úl ima que, según hemos
is o, admi ía el p opio D. Ca los.
Pa a con e encia con los comisionados Ta-
mayo y Rod íguez Co ea, salió del campo in-
su ec o sin a mas, p o is o de doble sal ocon-
duc o) y acompaliado de un pa lamen a io, un
homb e de g an p es igio en e los sepa a is as:
D. Agus ín A ango. Al llega al Camagüey
ambos ue on asesinados po los olun a ios,
que a as a on sus cadá e es en medio de sal-
aje g i e ía. Las negociaciones, que en an
buen camino lle aban Rod íguez Co ea y Ta-
mayo con Céspedes, queda on inmedia amen e

A SAGUNTO

67
o as. Ambos comisionados, decla ados exen os
de oda ep esalia po su no o ia inculpabilidad
en aquella in amia, salie on escol ados po las
opas e oluciona ias has a las ilas espa iolas.
La gue a siguió desde en onces con encono más
implacable,
como
hemos do e lo en capí ulos
sucesi os.
Si el P e endien e había que ido eje ce en
el Nue o Mundo ac os de sobe anía, no e a de
espe a que en la Península pe maneciesen M
ni sus pa ciales c uzados de b azos. La decidida
p o
e
cción que de dona Isabel II habían ecibido
los
neos, como de su pad e los apos ólicos, siem-
p e en odio á los libe ales, pe mi ió al llamado
Ca los
VII
p epa a elemen os pa a lanza los
al campo en_ el ins an e que c eyó opo uno.
Desde p incipios de 1868 se emp endió la a ea
de o ganiza los. Reunióse en Lond es, pa a da
impulso á la conspi ación, una especie de consejo
al que apo ó Apa ici y Guija o, de en endi-
mien o ca lis a y co azón democ á ico, el a-
lioso con ingen e de su elocuen e palab a, de
sa b illan e pluma y de una hon adez in acha-
ble. El e a o mo al que de
D.
Ca los
hizo,
en el que no le p esen ó como en ealidad e a
sino como él que ía que uese, a ajo á la
cau-
sa
no pocos pa ida ios: ealizó lo demás la
igno ancia de muchas gen es y las acciosas p o-
dica
.
iones del cle o, sin las que jamás hubié a-
m )> enido gue as ca lis as.
La go s3 ía de can al-, y no cabe en los
DE ALCOLEA
es de es e lib o, cuán o se abajó pa a adqui-
i dine o, ob ene el apoyo de las po encias
eu opeas, conquis a á Cab e a, que conocía, me-
jo que Apa ici á D. Ca los, y pone á és e en
con ac ) con su p ima la Ex eina. Log ado lo
úl imo sin di icul ad, media on p oposiciones de
usión dinás ica que no u ie on consecuencias;
sin emba go de lo cual el uno y la o a siguie-
on en la más co dial a monía, comiendo con
ecuencia
,
jun os y jugando al billa como dos
buenos cama adas. Tampoco hemos de de ene -
nos en los de alles de la idícula a en u a del
P e endien e, que de incógni o pasó la on e a,
y después de come bajo una encina con cua-
o 0 cinco pa ida ios que se le unie on y de
ecibi los homenajes de la exigua co e que
allí le ic o eó como Rey, al ol e á F ancia
dispa ó los seis i os de su e ól e sob e el
p ime alco noque que á mano le ino, en sedal
(13
posesión
eal, co po al quasi,
que
decían
I()s iejos ju is as, de la ie a espanola, que una
ez más iban á inunda en sang e las ambicio-
nes dinás icas. Bas e deci que as la ca a p o-
g ama que con echa 30 de Junio de 1869
di igió

Ca los á su he mano D. _Al onso, que
en onces se ía en el ejé ci o de Pío IX, en la
cual hablaba de descen alización, de unidad ca-
-Mica, y decía que mu ie on an iguas ins i ucio-
nes, algunas de las cuales no pueden enace
(ny
(1) Decla aciones pa ecidas hizo Mon emolín,. el. llamado Ca -
SAGUNTO

69
p esen h onse las p ime as pa idas ca lis as en
'Tala e a de la Reina (co no en 1833), inmedia-
ciones de Ciudad Real, Calzada de Cala a a y
Almodó a del Campo. Los cu as de As o ga
o ganiza on la ebelión en o ma más se ia; y
aunque el
éxi o
no co onó sus es ue zos, come-
ie on odo géne o de opelías, especialmen e
la pa ida que mandaba el canónigo y ca ed á i-
co de aquel semina io D. José
,
Ma ía Cosgaya.
O as, capi aneadas po eclesiás icos, en e los
cuales adqui ió is e celeb idad po su ba ba ie
el cu a de Alcabón, ue on sucesi amen e
le-
an ándose en
A ila, el Bu go de Osma, Valen-
cia, el Maes azgo, A agón y Ca alu ia. El Gabi-
ne e P im p ocu ó ep imi ené gicamen e las
acciones, bien que no siemp e caye a con más
igo la espada de la ley sob e los mayo es culpa-
bles. Mas aunque po en onces acasa on ales
in en onas, odo e a de e ce pa a lo sucesi o,
is o el espí i u del Episcopado español al se
eque ido o icialmen e po el Minis o de G a-
cia
y
Jus icia, Ruiz
Zo illa, pa a que ecomen-
dase al cle o y diocesanos la obediencia á los po-
de es cons i uidos: po que si algunos
P elados Jo
hicie on con
más O
menos ese as, o os se lle-
ga on
á secunda los laudables p opósi os
del
Gobie no,
habiend9 llegado los de Osma y U gel
Ví, ci ando aspi aba, allá po los aiíos de 1816, á [a /i/
ano de
'1("-"1-
1,.114. y en 18G(J, (
.
11 íspe as de la in en ona de 1a

si hiel/
Iiily,;•0

l ac O de ellas. ¡Siemp e los mismos!
DE ALCO LEA
á al ex emo de p ocacidad en sus con es acio-
Des. que ue on some idos á la acción de los T i_
bunales (le ,jus icia.
En e an o la p opaganda epublicana ede-
alis a hacía ápidamen e su camino al impulso
de los clubs, donde si ayaba á g an al u a el
en usiasmo, poníase ambién de mani ies o el
a aso in elec ual de nues o pueblo: de donde
algunos han hecho un ca go L los je es de la
e olución, po habe hablado de de echos á la,
masas sin empeza po se lala les sus obligacio-
nes. Pe o ese ca go esul a mucho más undado
con a la Mona quía y la Iglesia: po que si los
e oluciona ios del 68 enían que adoc ina al
pueblo. no sólo en el eje cicio de sus de echos.
sino p incipalmen e en el conocimien c) de sus,
debe es ¿,qué le ense ia on du an e la ga se ie
de si01H aquellas nues as adicionales educa-
do as? Yo es a á po demás eco da que alguno
de los clubs an céleb e como el de la I
-
ed a dió,
á la uel a de algunos a ios, en usias as aunque
no siemp e desin e esados se ido es á la Res-
au ación del 71 y á la Regencia del 8.
1 >e ese
mo imien o polí ico nacie on los
pac-
ías (')
con ede aciones (le p o incias, cuyo obje o
e a ma cha de acue do pa a odo lo conce nien-
e á la causa de lag e olución y á la conduc a
(101 pa ido epublicano. Céleb es ue on los de
To osa, Có doba, Valladolid, Eiba y la Co u-
iia, Cuyos sendos mani ies os apa ecen susc i os
po homb es espe ables, muchos de los cuales.
Á S ; &UNTO

71
ienen hoy acen uada signi icación conse ado a
en los pa idos epublicanos y aun ue a de
ellos. Pe o como en casos análogos suele suce-
de , en los clubs y en el seno de
los
pac os no
e a más oído el que más cue damen e discu ía,
sino el que en é minos más descompues os o-
ci e aba.
El a án de popula idad, an di ícil
(le
domi-
na en cie os pe íodos his ó icos, a as ó am-
bién á algunos Cons i uyen es de g an alen o y
no menos ilus ación á impulsa con sus p edi-
caciones, lejos de con ene la, el ansia de cmnba-
e de que, po deci lo así, se hallaba sa u ada la
a mós e a. Las nue as ges iones del Gobie no
ep oducción de o as muy an e io es—pa a ha-
lla un Rey, y un Rey ex anje o, no ué posible
ocul a las: y conocidas po los je es epublica-
nos, p opusié onse man ene en el país una
c ecien e agi ación que die a que pensa á
los
aspi an es á.
la
Co ona de Espaúa.
No
ué
po
cie o Cas ela . el que menos con ibuyó á ena -
dece los ánimos: «Le an ad—dijo á los za ago-
»zanos en un b illan ísimo discu so:—le an ad
»una p o es a que llegue á las Co es Cons i n-
»yen es. Decidles que un ey
espaaol es impo
L
,i-
»bie,
po que he i ía nues o sen imien o de
»igualdad; que un ey ex anje o es imposible,
»po que he i ía nues o sen imien o de indepen-
»dencia. Za agoza, que dió al c is ianismo su,-;
,
innume ables má i es; á la
Edad
-
Media s p-,
-gue e os; á nues o siglo
los he oes
de
la
in-

DE A LCULEA
»dependencia, que odos los pueblos op imidos
»in ocan, que odas las gene aciones coloca án
»al lado de los he oes de Salamina y de Pla ea
»en el ag adecimien o de la humanidad; Za a-
»goza se alza á á la al u a de su his o ia, y
es-
»c ibiendo la p o es a ené gica del de echo,
»sal a á con su ac i ud y con su ejemplo, que
»p on o segui án las demás ciudades, la causa
»de la libe ad y la hon a
de
la pa ia.»
Es o e a oca á eba o con a el a . 33 de
la Cons i ución, que acababan de o a las Co -
es. Jamás se oyó
pa á asis an elocuen e de
aquel e so de la Ma sellesa:
¡Aux a mes, ci o-
mns!
7-)
CAPITULO IV
Ci cula es sob e o den público.—C imen en Ta agona:
sus consecuencias.—P o es a d.e los dipu ados ede ales.
—La pa ida de la po a.—Sucesos de Ba celona.—Insu-
ección ede al.—Suspensión de ga an ías cons i ucio-
nales.—Re i ada de los dipu ados epublicanos.—Me-
didas a bi a ias.—Res ablecimien o de ga an ías .—
Manejos ca lis as .—C3nspi a,ción isabelina.— La abdi-
cación.—Conci
Si en momen os de g an agi ación polí ica
impo a e ena con ené gica mano Jos
ac os
do
ebeldía, aconseja ambién la p udencia deja al-
gdn espacio á los desahogos popula es mien as
no pasan de
palab as
más ó menos ue es, y si se
quie e más ó menos sub e si as. Sob e odo en
países como Espa la, donde es un axioma que la
p ohibición engend a el ape i o, hay que pe mi-
i á odo el mundo que g i e: el cansancio de
unos y la indi e encia de o os ha án mucho más
que odas las medidas ep esi as, las cuales de
o dina io sólo si en pa a es imula la cu iosi-
lio del Va icano.
74

DE A ',COLEA
dad de és os y el amo p opio cuando no el in-
e és de aquéllos.
No se discu ía así en el Minis e io ele la Go-
be nación. I i ado el S . Sagas a con an a es-
é il g i e ía, pe dió los es ibos, como suele
deci se: empezó po p ohibi que los es anda -
es de las mani es aciones popula es lle asen
cie os lemas que no conco daban con el a . 33
de la Cons i ución, y acabó po limi a , con e i-
den e in acción de la misma, el eje cicio de los
de echos de asociación, eunión, mani es ación
y emisión del pensamien o po medio de la pa-
lab a hablada ó esc i a. Ya e emos po dónde
llego a es e lamen able ex emo en la céleb e
ci cula de 2-) de Sep iemb e.
Algunos días an es había p esenciado Ta a-
gona un sang ien o d ama. Quisie on los ede-
ales ecibi al Gene al Pie ad con una lucida
mani
e
s ación, al en e de la cual lle aban una
hai id e a donde se leía: ¡
Vi a la República ede al!
El
Sec e a io del Gobie no ci il,
D.
Raimundo
Peyes,
en unciones in e inas de Gobe nado y
en i ud de ins ucciones del Minis o, quiso
en las mejo es o mas ob ene de los mani es an-
es que se cub iese aquel le e o
y
que cesasen
los
i as
la ede al, con que a onaban el espa-
cio; y aun
hubo
de ace ca sg al ca uaje del Ge-
ne al pa a oga le que eje ci a a en el p opio
sen ido su in luencia sob e las masas. Como Pie-
ad e a so do, ambos hablaban al o; lo que dió
mo i o

que alguien c eye a que dispu aban
SAGUNTO

75
ag iamen e.
A
poco, unos cuan os mise ables.
odean al in eliz Reyes, le ma an y a as an su
cadá e has a la o illa del ma . Es e c imen.
que eco daba los aún más ho ibles en sus de-
alles, pe pe ados en las pe sonas del Capi án
gene al in e ino de Ca aluna. Bassa. y del Je e
polí ico de Valencia, Camacho, allá po los al os
de 1835 y 1843, susci ó ené gicas p o es as de
la inmensa mayo ía de los epublicanos. á quie-
nes se ía la mayo de las injus icias llace es-
ponsables de él. Tampoco Pie ad podía se io:
pe o el Gobe nado de Ta agona, cumpliendo
ó denes minis e iales, le p endió, á pesa de se
Dipu ado, y desa mó á los olun a ios de aquella
capi al y de To osa.
Muy mal e ec o p oduje on es as úl ima
medidas, po c ee se, y no sin azón, que del
asesina o de Reyes sólo sus au o es debían es-
ponde an e los ibunales. En endióse Figue a:;
con Ri e o; y después de oi las segu idades que
és e le o ecie a de que los de echos indi idua-
les se ían espe ados mien as no se llegase
ías de hecho con a la legalidad cons i ucional.
p ome ió á su ez á los ep esen an es de los
pac os
que si po alguien uesen hollados aque-
llos de echos, odos los dipu ados epublicanos.
como un solo homb e, se pond ían al en e del
pa ido pa a de ende á oda cos a las conquis as;
(le la e olución.
¿Re eló á Sagas a el P esiden e de las Co e,;
sus o ecimien os á Figue as? No pa ee-
po,;i1)IP
DE ALCOLEA
decisión de man ene la libe ad. Pocos días des-
pués ue on po su inicia i a de ogada la ci ada
ley y es ablecidas las ga an ías cons i ucio-
nales.
El acaso de las p ime as in en onas ca lis-
as izo en ende al P e endien e que sin
el
cojo,
el hijo de Ma ía G ilió, como en e sus ín imos
solía llama á Cab e a, la causa es aba sin eme-
dio pe dida. Resol ió en onces, de acue do con
los consejos de Apa ici, nomb a le Gene al en
,
je e de sus ejé ci os, con acul ades ilimi adas
en lo mili a ; acompa iando á es e dec e o una
exp esi a ca a, en la que con calu osas mani-
es aciones de a ec o encomiaba la pe icia, expe-
iencia y leal ad de aquel caudillo. Pe o Cab e a,
bas an e queb an ada su salud y no poco modi-
icadas sus ideas, me ced á una la ga pe manen-
cia en Lond es, empezó po ecaba de D. Ca los
la p omesa de que implan a ía en España la mo-
na quía cons i ucional, con más ó menos es-
icciones. A odo se allanó en aquel ance el
P e endien e po no desmen i la adición de
amilia, y has a se adelan ó á o ece la eunión
de Co es elegidas po su agio uni e sal. Ca-
b e a acep ó en onces la di ección del ca lismo,
an o en
la
pa e mili a
como
en la polí ica, y
pa a mejo cnmpl i su come ido asladóse
Bu deos.
Mas las gen es de sac is ía, co no solía llama
á los apos ólicos, no ie on con buenos ojos esos
a ances libe ales del
hijo de Ma ía 0- iñó:
callá-
S2

Á SAG NTO

83
once sin emba go, y le deja on que empezase
á o ganiza la campa la. En an o eco ía don
Ca los pa e de Eu opa, no sólo pa a hace se
conoce de los ep esen an es del absolu ismo,
sino pa a explo a sus disposiciones A suminis-
a le ondos, que como p ime a condición del
éxi o de su empeño exigía Cab e a. Hubo no
pocos o ecimien os: sin emba go, el dine o no
pa ecía: las can idades ecaudadas se in e ían,
según a i maba aquél, de
•
modo «que á mí me
cons a que si en pa a odo menos pa a la cau-
sa» ( ex ual); exigió que D. Ca los apa ase de
un lado á pe sonas que «po desac edi adas en
el manejo de sus in e eses p i ados no le me e-
cían con ianza»: mas como el P e endien e an-
du ie a en es o un an o ehacio y el i ulado
conde de Mo ella se pe suadiese de que con
aquella gen e no e a posible i á ningún esul a-
do p o echoso, p esen ó su dimisión con ca ác e
i e ocable y has a se negó e al que bas a
en onces había econocido po su seño y amo.
En semejan e con lic o, D. Ca los eunió el
18 de Ab il de 1870, en el can ón de Vaiid
(Suiza), la jun a de Ve ey.Admi ida la dimisión
p esen ada po Cab e a, azóse una nue a o -
ganización del ca lismo. Alen aba á los di ec o-
es de ese pa ido la expec a i a de la gue a
que al Gobie no mo e ían los epublicanos des-
de que las Co es eligiesen Rey: an o lnás, cuan-
o que en algunas p o incias, aunque in e osí-
mil pa ezca. exis ía una especie do áci o con-
84

DE
A
LCOLEx
cie o en e epublicanos y ca lis as. En Mad id
no al ó un Gene al con mando, quien, p e ia la
consignación de 20.000 du os en el Banco de
España, se comp ome iese en la a en u a.Y aña-
den los con inuad.) es de la
His o ia gene al de
España,
po La uen e,
«
que hubo je es mili a es.
que sos enían espe anzas y elaciones con los
ca lis as, sin adqui i se ios comp omisos, en
expec a i a de u u os acon ecimien os; polí i-
ca acomoda icia, de buenos esul ados ma e ia-
les gene almen e.»
Sólo p oduje on po de p on o esos y o os
manejos el le an amien o de algunas pa idas
en las p o incias Vascongadas, la Rioja y Bu -
gos; pe o en las p ime as log ó el Gene al
Allende Salaza , más con su p es igio que con
las a mas, es ablece el o den ma e ial, y
.
en
las o as puede deci se que la ebelión se ex in-
guió po ca encia de ecu sos. Benigno has a el
exceso se mos ó con los ebeldes el Gobie no;
dándose el edi ican e caso, que en la ci ada ob a
se egis a, de /que muchos o iciales del ejé ci o
libe al acudían á F ancia haciendo p o es as de
ca lismo, ob enían g ados y empleos (que allá
se p odigaban), ol ían al ejé ci o do que p oce-
dían como a epen idos, p esen aban su c eden-
cial y ob enían una injus a e alidación.»
Seguía en an o doaa Isabel en egada á
las ilusiones de su inmedia a es au ación en el
T ono de España. las cuales alimen aban 'Alado-
i, González 13 abo, Ca-, o y los gene ales Gas-
Á SAGUI TO

85
'se , Calonje, Le sundi y conde de Ches e. Había
concebido el úl imo la idea de in e esa á Es-
pa e o en a o del ni lo Al onso, á in de que
bajo su Regencia se le p oclamase Rey; pe o el
Duque de la Vic o ia desoyó ales p oposiciones.
P osiguió, pues, la conspi ación
isabelina,
si con
escasos medios, con sob a de escándalo. Las me-
didas adop adas po P im, en e las cuales la de
da de baja á Ches e como Capi án gene al del
ejé ci o espanol, inu iliza on aquellos abaj os:
.bien que ampoco había en Espa ia a mós e a
pa a una es au ación bo bónica, y menos en la
p opia pe sona de la Reina des onada. Al in.
és a, encida po la ealidad, esol ióse á abdi-
ca en su hijo (25 de Junio de 1870), an e una
peque ia co e que eunió en el palacio Basi-
lewsky, donde en Pa ís esidía. Desde aquel mo-
men o - ióse la Ex eina más aislada aún que lo
es u ie a an es; y como algún deudo suyo le
hicie a no a la causa del abandono en que se la
dejaba, llena de i a cogió el ac a o iginal de ab-
dicación y la hizo pedazos, cual si e i ie a en
.su queb an ado espí i u la i me olun ad que la
impulsó á. exclama en San Sebas ián:
¡Abdica ,
jamás!—No
dejó de da mo i o, andando los
iempos, á algunas di icul ades aquel a anque
de dona Isabel; pe o no es es e el luga adecua-
do pa a ocupa nos en ellas (1).
(1) Si alguna emo a posibilidad hubie a enido la es au ación en
la pe sona de doña Isabel, liab ianla des anecido las e elaciones be-
86

DE ALCOLEA
El 8 de Diciemb e de 1869 comenzó el Conci_
J
io del Va icano, cuyas sesiones du a on ocho
meses. En igo , no pe enece á la his o ia de
Espa ia es e ecue do. Pe o como en dicho Conci-
lio se decla ase, as acalo ados deba es, dogma
del ca olicismo la in alibilidad del Papa, an dis-
cu ida du an e siglos, el espí i u ul amon ano,
ya po en e en la Iglesia española, a aigó más y
m
.
ás. La Cons i ución
Pas o _/E e nus
comple ó
la ob a del
Syllabus
y de la Encíclica
Quan a.
cu a,
de an a in luencia en nues a polí ica du
an e las pos ime ías del einado á que había
pues o é mino la e olución.
chas á ines de Diciemb e del 69 po el Minis o de Hacienda, Figue
ola, en las Co es, con mo i o de la amosa discusión sob e las alha-
jas de, la Co ona, que an o dió que habla y que esc ibi . Nada deci-
mos aquí de es e asun o, po que ya hemos apun ado algo espec o de
él
en o o lib o, al que emi i nos al lec o .--V.
Recue dos de cinco-
lus os,
no a de la pág.
297
y pág. 309 y su no a.
CAPITULO V
Candida u as egias.—Duelo en e Mon pensie y D. En-
ique.—La gue a anco-p usiana.—Sedán.—P oclama-
ción de la República ancesa.—La unidad de I alia.—
P im, Von Ve sen y Ké a y.—Asamblea y di ec o io
epublicanos.—Decla ación de la p ensa.—Modi icación
minis e ial.—¡Radicales, á
de ende se! —P im
y Ríos
Rosas.—Paul y
El
Comba e.—Acep ación de D. Amadeo.
—La p ensa: Cas ela .—Elección de Rey.—Comisión pa -
lamen a ia.—La, lis a ci il del nue o einado.
Aun an es de que la e olución iun ase,
p og esis as y unionis as enían abajando po
sus espec i as candida u as al T ono de Espa-
ña; pe o las ebeliones ca lis a y ede al, especial-
men e la úl ima, a i a on sus deseos, en que
ya les acompa laban los demóc a as moná qui-
cos, de pone in á una in e inidad que pa a la
paz pública conside aban pelig osa. Vo ada po
las Co es la o ma moná quica y queb an ada
mo al y ma e ialmen e la ue za de los epubli-
canos con el acaso de Oc ub e de 1869, el mo-
men o pa eció opo uno pa a con inua la odi-
sea po Eu opa en busca de mona ca.

D': ALCOLEA
Indicamos en o o lib o (1), aunque muy
some amen e, la esuel a oposición de Napo-
león III á que sus i uyesen á dona Isabel el Du-
que de Mon pensie ó su esposa do ia Luisa Fe -
nanda; el comp omiso que en al sen ido con-
ajo P im con el Empe ado ; la de oción de
los unionis as, en especial del ma ino Tope e, á
la candida u a
mon pensie is a, y
la habilidad
que u o que desplega el Ma qués de los Cas-
i-in ejos pa a que en la p opia bahía de Cádiz no
es allase una disidencia que hubie a dado al
as e con odos los planes de los pa idos coali-
gados.
Mas si en esa di ección ma chaban los unio-
nis as, muy di e en e e a la que los p og esis as
en aquel iempo lle aban. Enamo ados de la
unión
ibé ica—g ande
y pa ió ico pensamien o
con el cual, en e dad sBa dicho, no hemos
conseguido aún, ni es p obable que log emos
11
anca, que simpa icen los po ugueses—o ecie-
on la Co ona á D. Fe nando de Cobu go, iudo
de la Reina de Po ugal dona Ma ía de la Glo ia,
s i-io a que pagó á aquel pueblo poco más ó me-
nos
como
dona Isabel al nues o sus sac i icios
pa a conse a les los espec i os onos. Pe o
si
Mon pensie enía el e o de F ancia, no e an
mucho más a o ables Ingla e a ni la F ancia
misma á la candida u a po uguesa. Po o a
pa e, D. Fe nando no e a homb e de g andes
(1) V.
>Recue dos de cinco lus os,
págs.
303
y
304.
Á SAGUNTO

89
ambiciones; ag adábanle sob e odo los anqui-
los goces del hoga ; y aunque hubo de en a en
algunos a os, al e se du amen e comba ido y
has a inju iado po los mon pensie is as, so p e-
ex o de las elaciones amo osas que en su iu-
dez con ajo con la he mosa can an e Madame
Hensle , que luego ué su iel esposa, y a en o
ambién á insinuaciones ex anje as, ompió oda
negociación en o ma un poco b usca y su can-
dida u a quedó absolu amen e desca ada, des-
pués de mil pe ipecias que hoy ca ecen de e -
dade o in e és.
Más dió que hace á odos la de D. An onio
,
de O leans. Recibido en Hspa ia con mani ies a
an ipa ía desde que en 1846 con aje a ma i-
monio con la In an a Luisa Fe nanda, nada hizo
po conquis a se el a ec o del país. A a o po
empe amen o, cuando suminis ó á la e olu-
ción algunos ondos nadie ió en él al pa io-
a, sino al negocian e. Sus a díos consejos á
do ia Isabel semeja on an es es udiada exhibi-
›ción de su pe sonalidad, q
.
_:e since o deseo de
apa a á aquella seno a de los caminos de pe -
dición po donde andaba. Pe o se a ajo pe sona-
lidades de cie a impo ancia, agi ó la opinión
pública, sub encionó pe iódicos de a ios ma i-
ces y llegó á o ma se un pa ido, si no popula ,
al menos con ue za bas an e pa a di icul a la ac-
ción de p og esis as y demóc a as y pa a ob ene
algunos o os en la elección de Rey. aun después
del lúgub e acon ecimien o que amos á e e i .
90

DE
ALCOLEA
El 12 de Ma z3 de 1870 llegaban á la dehesa
de los Ca abancheles ocho pe sonas, po a ios_
concep os dis inguidas: el Duque de Mon pen-
sie , acompa lado de, los Gene ales
D.
Fe nando
Fe nández de Có do a y D. Juan Alaminos, y
D. En ique de Bo bón, con quien asimismo iban
los Dipu ados cons i uyen es D. Fede ico Ru-
bio y D. Emigdio San ama ía; además, los mé-
dicos D. Luis Lei a y D. José Sumsi. Medido el
e eno po Rubio y Có do a y ca gadas las.
pis olas, pusié onse en e á en e el Duque y
D. En ique... A poco caía es e úl imo ba ia-
do en sang e: la bala de Mon pensie le ha-
bía pene ado en la egión empo al de echa,.
ompiéndole las a e ias y pe o ando la:masa
ce eb al. D. En ique de Bo bón e a cadá e .
Dicen que el Duque se con esó la íspe a de
es e ho ible d ama.
La jus icia exige que lo econozcamos: oda
la, azón que puede abona es os lances asis ía á
D. An onio de O leans. D. En ique, que po di-
e sos mo i os le p o esaba mo al odio, había-
le inju iado a ozmen e po esc i o y con pu-
blicidad y ehusado da le explicación alguna,.
si es que podían ene la ases an incon enien-
es, y ¿po qué no deci lo? an g ose as. Lo
menos
•
que le llamaba e a
uhán polí ico
é
hin-
chado pas ele o ancés.
Mas como quie a que
uese, no es ábamos ya en aquellos iempos en
que un ce o se podía empuña con las manos.
manchadas en sang e. La candida u a de Mon -
A
SAGUNTO

91
pensie , aunque oda ía agase po los espacios
de la polí ica mili an e, quedó an mue a co no
D. En ique en la dehesa de los Ca abanch eles.
Poco i ió la del jo en Tomás, Duque de
Géno a, apad inado po los p og esis as y al-
gunos cimb ios. Con su desapa ición de la esce-
na coincidió la c isis minis e ial de p incipios
de 1870, que lle ó al depa amen o de la Go-
be nación á D. Nicolás Ma ía Ri e o y al de
G acia y Jus icia á D. Eugenio Mon e o Ríos. Al
de Es ado pasó Sagas a y á la P esidencia de las
Co es Ruiz Zo illa; quien, dis u ando de des-
ahogada posición económica, enunció los 6.000
du os anuales asignados á aquel al o ca go pa a
gas os de ep esen ación: asgo pa ió ico que
odos aplaudie on, unos po sen i se animados
de los mismos sen imien os, o os po que siem-
p e les complace que los demás no gocen de nin-
guna en aja en la que ellos no puedan pone
sus pecado as manos.
No alcanzó mayo o una, aunque po di-
e en es mo i os, la candida u a de Espa e o.
Su glo iosa his o ia mili a , su p o undo espe-
o á la olun ad de la Nación y su inmaculada
hon adez, ecomendábanle á las e o osas sim-
pa ías de muchos libe ales moná quicos; no po-
cos epublicanos le acep aban, además, po sus
muchos anos y la ci cuns ancia de no ene su-
cesión di ec a. Pe o el ilus e Duque de la Vic
o ia, comp endiendo que, dada su humilde
cuna, mejo le cuad a ía p esidi una República
DE
ALCOLEA
1'011 de
mani ies o cuán o al aba á los ede ales
pa a llega á una de inición cla a y conc e a do
la República ede a i a. Eligió la Asamblea un
Di ec o io
compues o de O ense, Figue as, Cas-
ela , Ba be á y Pi; y al disol e se, au o izó á la
Mesa pa a publica un documen o en el que se
en e ase á los co eligiona ios de los acue dos
adop ados y de los undamen os cien í icos de
que emanaban. Enca góse de es a ob a al se io
Pi, quien la lle ó á cabo, si con la anqueza,
cla idad y elegancia li e a ia que en la emisión
de sus pensamien os pone siemp e el sabio e-
p-Ciblico, no á gus o de odos, pues la doc ina
del
pac o
no pene aba en los ce eb os de mu-
chas gen es. Aquel documen o impulsó los des-
bo damien os doc inales del nacien e ede a-
1 ismo. A con ene los ino la amosa
Decla ación
de la p ensa,
en la cual se asen aban las bases
de una Dep iblica que, sin menoscabo de la uni-
dad de la Nación, consag ase la sobe anía del
pueblo eje cida po el su agio uni e sal, los
de echos indi iduales y la au onomía p o incial
y municipal en lo polí ico, adminis a i o y
económico, an dis an e de la con ede ación de
Es ados ó Can ones unidos sólo po pac os y
alianzas más ó menos a bi a ias, como de la
me a descen alización adminis a i a, al como
la en endían algunas escuelas libe ales. La
De-
cla ación,
esc i a po Sánchez Ruano, ió la luz
el 7 de Ma zo en a ios pe iódicos, y la susc i-
bían: po
La Discusión,
Be na do Ga cía; po

Á SAGUNTO

99
El Pueblo,
Pablo Nougués; po
Gil Blas,
Luis
Ri e a; po
La Igualdad,
And és Mellado; po
_El Su agio Uni e sal,
Miguel Jo o; po
La
República ibé ica,
Miguel Mo ay a.
La disidencia es aba plan eada. Republica-
nos muy con encidos no acila on en adhe i se
á aquella
Decla ación;
o os, enamo ados siem-
p e de las soluciones ex emas, a e i onse más
y más á la doc ina del
pac o,
de que pocos lo-
g aban da se exac a cuen a; o os, en in, opi-
nando como los p ime os, ó calla on po no
a os a la acusación de poco ede ales, ó com-
ba ie on la
Decla ación
pa a con ene , si e a po-
sible, la di isión de la hues e. Es o úl imo pasó
en el seno del Di ec o io
'
. Aunque ni Figue as
ni Cas ela uesen pac is as, an e la esuel a ac-
i ud de Pí susc ibie on el 16 de Mayo una ci -
cula desau o izando la ob a, que pudo se sal-
ado a, de Sánchez Ruano y de la p ensa epu-
blicana.
Si Ri e o consiguió desde el Minis e io de la
Gobe nación acaba con el adicional bandole-
ismo de Andalucía, aunque algunas eces em-
plea a medios inconciliables con las leyes igen-
es, ni en enó la pa ida de la po a, que eje cía
en las poblaciones un bandole ismo no menos e-
pugnan e que aquél; ni log ó e i a la asonada
de G acia, que en p opo ciones muy poco ala -
man es es alló con mo i o de la quin a de 1870,
y que me ced á la al a de ac o ó á la a iesa
in ención del Capi án géne al de Ca alana, Ga-
1 00

DE A LCO LEA
minde, p odujo ca o ce mue os, muchos he i-
dos y la uina de bas an es edi icios; ni menos
pudo consegui que pe maneciesen unidos los
elemen os que con ibuye on á la e olución..
Mon pensie e a el Rey de los unionis as; y en
el. Minis e io, donde sólo Tope e les ep esen a-
ba, cualquie a candida u a e a bien is a, menos
la del ma ado de D. En ique. Buscaban los de
aquella acción un momen o opo uno pa a da
al Gobie no la ba alla, en la que enían po in-
dudable la ayuda de las oposiciones: y c eyendo
habe lo hallado al discu i se el p oyec o de ley
sob e emisión de bonos del Teso o con la ga-
an ía de las minas de Rio in o y To e ieja, po
ahí en a on, a eme iendo con el Minis o de
Hacienda, Figue ola. Aquel ué, an e odo, un
p e ex o. Así hubo de comp ende lo P im; y
cansado ya de los esca ceos unionis as, después
de enca ece los pelig os pa a la libe ad que la
up u a de la coalición podía ae , en la memo-
able sesión de 19 de Ma zo enca óse con ellos y
dijo:
« Yo ogaba á, los seño es de la Unión libe al que u ie-
•
an odo eso en cuen a; sin emba go, no he enido la o -
una de que así uese. SS. SS, p esen an la ba alla, y á mí
no me queda que deci más que
¡ adicales, á de ende se! ¡los
que me p ie in que ine sigan!,
Indecible el e ec o de aquellas palab as. El.
'inis o de Ma ina, Tope e, abandona su 'asien-
o; p og esis as y demóc a
q
s, epublicanos
y
Á
S GUNTO

101
,
ca lis as, odos, aunque po di e en es azones,
aplauden las ases de P im, que al in iun-
a po seis o os de mayo ía. Fue on aquellos
los une ales de la candida u a de D. An onio
de O leans. Quizá ambién empezó allí á esc i-
bi se la sen encia de mue e del he oe de los
Cas illejos.
Suspendie on las Co es sus sesiones el 23 de
Junio, dejando o ada la ley pa a la elección de
Mona ca. Exigíase en ella que el elec o hab ía do
euni . al menos, un núme o de o os igual á la
mi ad más uno de los Dipu ados admi idos en la.
Asamblea Cons i uyen e el día de la o ación.
Pe o an es de sepa a se los ep esen an es del
país, p omo ióse el dia. 11 una discusión en e
P im y Rios Rosas, quien conc e ó su pensa-
mien o en es as sus úl imas palab as: Buscad un
Rey y encon adle.
Pe o de odo aquel deba e, lo
que o ece mayo in e és his ó ico san las si-
auien es decla aciones de P im: aLa es au a-
pción de D. Al onso,
jamás,
jamás, jamás

Po-
se io es dipu ados, ma cha anquilos y
-deci á ues os elec o es que,
con Rey I) sin
,
)Rey,
la libe ad no co e ningún pelig o. En
»es e augus o ecin o dejáis la bande a de la li-
»be ad; aquí la encon a éis cuando ol áis: yo
-os lo o ezco po mi hono y po mi ida

La
»
p ác ica, se io es, que es el g an lib o de ense-
» ianza pa a la humanidad, me ha hecho con'we
» lo di ícil que es hace un Rey. (
Va ios di m ados
y
en e ellos Cas ela :
Muy bien)

Indudable-
102

DE ALCOLEA
»men e que es di ícil hace un Rey; pe o el se-
» ño Cas ela que me ha aplaudido, y yo se lo.
»ag adezco, no ha enido p esen e que mi con-
» es ación hab á de se muy explíci a: algo más
»di ícil es hace la República en un país donde
no hay epublicanos».
Como amos ace cándonos á más anda á la
ca ás o e, se á bien que (ligamos unas cuan as
palab as ace ca de un pe sonaje de is e cele-
b idad, el Dipu ado D. José Paul y Angulo, y
de su pe iódico
El Comba e,
que llegó á se ó -
gano de la ex ema izquie da del pa ido e-
de al.
Había Paul p es ado con su pe sona y con
su dine o no insigni ican es se icios á la e o
lución; pe o ni sus sen imien os e an delicados,.
ni segu o su ce eb o, in luido además po el abu-
so de las bebidas alcohólicas. Sólo así se expli-
ca la se ie de g ose ías de palab a, y aun de
ob a, que se pe mi ió en pleno Pa lamen o, al
p esen a se en él después de la insu ección e-
de al y de la amplísima amnis ía que po acue -
do de las Co es se había concedido. De o a
pa e, odiaba á D. Juan P im, po que se había
negado á la eno midad de con e i le un al a
ca go diplomá ico. Tal e a el inspi ado de
El
Comba e,
libelo indigno en el que se acusaba á.
Ri e o de habe endido la República po
un
cua illo de ino
y se amenazaba á P im con
ma-
a le en la calle
como un pe o.
Hacíale co o
La
República ede al
de D. Roque Ba cia, mezco-
Á SAGUNTO

103
lanza an ipá ica de iluminado y posi i is a., y
cuyas nunca oídas ie ezas acaba on implo ando
la p o ección de D. Al onso XII pa a cie a em-
p esa ipog á ica.
Conocida la acep ación del Duque de Aos a,
desa óse en denues os con a él y con a el. Go-
bie no la p ensa epublicana; pe o aún más allá
ué, si cabe, la ca lis a y sob e odo la mon pen-
sie is a. A su ez la pa ida de la po a, que po
en onces casi había llegado á la ca ego ía de una
ins i ución, al sabe que en un pequeño ea o
de Mad id se iba á ep esen a un saine e i ula-
do
Maca onini I,
ocupó a ias localidades; y
á una señal con enida cayó ga o e en mano so-
b e músicos y cómicos, los cuales, a as ando
sus opas de escena io, se echa on á la calle pa a
busca la sal ación en la uga.
En las Co es, que el 31 de Oc ub e habían
uel o á euni se, la espues a del u u o Mo-
na ca p odujo inmensa sensación. Nada, sin em-
ba go, hubo . de conmo e an o los ánimos
como el discu so que p onunció Cas ela el 3
de No iemb e, apoyando una p oposición de
censu a al Gobie no. Incompa able monumen-
o de ibunicia elocuencia, p és ase aquel dis
-
cu so, bajo o os aspec os, á conside aciones de
di e so o den. «De las migajas caídas de los
» es ines de nues os eyes—decía—se o ma-
» on cua o ó cinco einos en I alia. La isla
»de Ce deña apenas se eía en el mapa inmen-
»
so
de nues os dominios, y la isla de Ce deíla

104

DE
ALCOLEA
»se ha le an ado, nos ha conquis ado, no an-
» o po sus es ue zos como po nues a debi-
»lidad y nues a. mise ia. Si España no se e-
sien e de es a he ida, llo emos, is ámonos de
»lu o como hijos sin mad e, po que ha mue o,
»seño es dipu ados, ha mue o nues a pa ia.
»Po eso yo comp endo que un gene al ilus e,
»un gene al e oluciona io haya dicho que an-
es ompe ía cien eces su espada que o ecé -
»sela á ex anje o ey. Yo sien o no se un o a-
»do insigne. Si lo ue a, di ía que jamás un
»discu so mío ilus a ía los anales de ese ei-
»nado.» Con es a on á Cas ela el Alinis o de
Hacienda D. Segismundo Mo e , cuya b 'illan e
palab a pa eció la más adecuada pa a con en-
de con el o ado epublicano, y el P esiden e
del Consejo. Desechada la p oposición de Cas e-
la , quedó, no sin alguna con adicción, señala-
do el día 16 pa a la elección de Rey.
El esul ado de la o ación ué el siguien e:
:Po D. Amadeo de Saboya

191
'Po la República ede al

60
Po Mon pensie

97
.Po Espa e o.

8
Po 1). Al onso de Bo bón. . • • •

2
.Po la República uni a ia

2
Po la República
(sin cali ica i o)


1
Po la duquesa de Mon ponsie ..

1
En blanco.

19
Á SAGUNTO

05
Los ep esen an es e an 344; y como esul-
aba, po an o, mayo ía legal, el P esiden e
Ruiz Zo illa dijo: »Queda elegido Rey de los
espanoles el duque de Aos a.» Y después de
p onuncia un discu so de dudosa.opo unidad,
en el cual la emp endió con los epublicanos y
á su ez ué co eado po ellos, le an ó la sesión,
no sin que quedase nomb ada una comisión que
debía pasa á I alia pa a en e a á D. Amadeo
del acue do de las Co es y acompaíia le en su
día has a el Palacio de O ien e. Componíanla
Ruiz Zo illa, como P esiden e de la Asamblea;
los Sec e a ios Llano Pe si, Ríus y Ca a alá, y
los Dipu ados Ulloa, Ma ín He e a, Balague ,
Ga cía Gómez (D. Félix), duque de Te uán, Mon-
esino, Na a o y Rod igo, Gasse y A ime,
Madoz, Rosell, Alcalá Zamo a (D. Luis), Be e-
neclia, Ulloa y Vale a, Alba ceda, Rome o Ro-
bledo. He e o, Vale a, Rod íguez (D. Gab iel),
Palau. Ma os y los Ma queses de Sa doal, To-
eo gaz y Valdegue e o.
Emba cóse la comisión po Ca agena el 26
de No iemb e en la
Villa de Mad id.
Aunque
llegó al é mino de su iaje sin con a iempos
dignos de e e i se, ue a de la epen ina en e -
medad que á poco p odujo la mue e al ancia-
no D. Pascual Madoz, lle aba en su seno el ge -
men de la disco dia. La e olución nos había
aído la libe ad, pe o no había podido ex i -
pa in e e adas inmo alidades en nues a siem-
p e discu ida adminis ación. No es emp esa an.
106

DE
ALCOLEA
ácil co egi las cos umb es como hace leyes.
Y co no lo p ime o p eocupaba hondamen e á.
muchos y muy buenos libe ales, en e ellos á
Ruiz Zo illa, ap o echó és e la ocasión en céle-
b e b indis, p onunciado á bo do de la
Villa de
Mad id
la íspe a de la pa ida, pa a ona
con a los
pun os neg os
que manchaban la ob a
e oluciona ia. Quizá po oi el g i o de sus con-
ciencias c eyé onse algunos aludidos, si no en
sus p opias pe sonas, al menos en las de sus ín-
imos: lo cie o es que aquel discu so, digno de
alabanza po la in ención del o ado , no hubo de
ag ada á odos los ci cuns an es, y de ahí nue-
as in e nas di icul ades.
Llega on los comisionados á Flo encia, don-
de se les ecibió con los hono es que á su al ísi-
ma ep esen ación co espondían. Cumplida la
isi a o icial al ey Víc o Manuel y á su hijo y
acep ada po és e la Co ona, se le an ó ac a
que i ma on odos los p esen es, y á la cual se
puso es a piadosa y a cáica in oducción: «En
»nomb e de la San ísima é Indi isible T inidad.
»Pad e, Hijo y Espí i u San o, en el a ilo del Se-
» io , 1870, y en su día 4 del mes de Diciemb e
»á las doce de la mañana, en Flo encia, en el
»Palacio de S. M. Víc o Manuel II, ey de I a-
lia, e c...» Pe o ni po esas: los neos llama on
siemp e á D. Amadeo el hijo del excomulgado.
¡Y si al menos hubie a ap o echado á los libe a-
les la lección!...
A poco de e minada es a p ime a pa e del
A
SA &UNTO

107
p og ama, ol ióse Ruiz Zo illa á Espada
acompa iado po algunos miemb os de la comi-
sión: ocho Dipu ados, que eligie on po su p esi-
den e al Exminis o D. Augus o Ulloa, pe ma-
necie on en I alia luchando con los manejos de
odo géne o que los enemigos de la candida u a
iun an e, en especialidad los mon pensie ís-
as, ponían en juego pa a e i a po el e o ó
po el idículo que D. Amadeo de Saboya, lle-
gase á pisa el suelo espa lol.
Pasemos po al o las nue as p o es as de
D.' Isabel y D. Ca los; las di icul ades de o -
ma que o eció el ac a que debía se i como de
c edencial á D. Amadeo; la p oposición de don
F ancisco Rome o Robledo y o os Dipu ados
de di e en es g upos de la mayo ía al eanuda
sus sesiones el 15 de Diciemb e las Co es, h in
de que po an icipado aco da an disol e se una
ez ecibido el ju amen o del Rey, y has a el
desa me, con enido al in pa a el 27, de unos
ba allones de milicia nacional mandados po e-
publicanos. Reco da emos an sólo que aquel
día o ó la Asamblea pa a la lis a ci il del nue-
o Mona ca 6.500.000 pese as (1), y que la se-
sión e minó sin inciden e alguno digno de
mención especial.
Pe o a á sona la ho a del c imen. Desapa-
cible la noche, en uel o Mad id en densa niebla
(1) La de doña Isabel U ascendía á 41.462.500 pese as, más los
bienes del pa imonio de la Co ona, que no dis u ó D. Anadeo
114

,DE ALCOLEA
men e po Mo e , López de Ayala y Sagas a,
que con inuó desempeñando ambién la ca e a
de Es ado.
Todos los pa idos que enían ep esen ación
en la Asamblea condena on allí el a en ado con-
a D. Juan P im. El hon ado Cala, edac o de
El Comba e,
que no alcanzaba á comp ende
cómo cie as p edicaciones puedan a as a
has a el c imen, sin ió b o a las lág imas mien-
as discu ía sob e aquel ac o de exec able
pe e sidad.
¡Bas a, bas a!
exclama on algunos
Dipu ados, con encidos de la since idad con que
el o ado hablaba.
»
La e dad es que el helado
soplo de la mue e apagó en pocas ho as el ue-
go de muchos enco es. La de P im ué sabida
con p o unda pena po los más; con júbilo po
muy pocos; con indi e encia po nadie: al e a
su excepcional ale , que ha podido luego ap e-
cia se po compa ación con o os homb es y
una ez des anecidos los ecos de aquel udo
ba alla en la p ensa, en el club y en el Pa la-
men o. Dedicadas pa ecen á la mue e del Ma -
qués de los Cas illejos las siguien es palab as
que el más g ande his o iado omano consag ó
á la de un Gene al de su iempo:
Ex aneis
e iam
igno isque non sine cu a ui (1).
Mien as exhalaba P im el úl imo suspi o,
ponían in á sus abajos las Co es con un o o
de g acias al Regen e del Reino y al P esiden e
(1) Táci o,
De i a Ag icolce.

Á. SAGUNTO

115
de la Asamblea po la impa cialidad y acie o
con que habían desempe iado sus espec i os
ca gos, y con sen idas mani es aciones de duelo
po la mue e
del he oe de los Cas illejos, del en-
cedo de A ica,
como dijo el Dipu ado ca lis a
Vinade . En e á onse ambién o icialmen e las
Co es de que D. Amadeo de Saboya había lle-
gado á Ca agena.
Si la ob a de las Cons i uyen es de 1869 no
ayó á la al u a de la que inicia on las de 1810,
a endida la di e encia de los iempos y el p o-
g eso de las ideas, no puede nega se que ué
e dade amen e g andiosa. Celeb a on 332 se-
siones. No sólo elabo a on la ley undamen-
al, que con azón a i mó Cas ela en onces,
depa iendo en p i ado con D. F ancisco Pi y
Ala gan, que
en su esencia se ía la ó mula más
p og esi a de nues a gene ación,
sino que de
ellas salie on las leyes municipal y p o incial,
la elec o al, la de o den público, la e o ma del
Código penal, la de o ganización del Pode ju-
dicial, las del ma imonio y del egis o ci il,
la que egula el eje cicio de la g acia de indul-
o, la que abolió la in aman e y absu da pena
de a golla, las de e o ma de la ley hipo eca ia,
de la casación en ma e ia ci il y es ablecimien-
o de dicho ecu so en lo c iminal, e c. Algunas
de es as leyes ue on debidas á la celosa inicia-
i a de
D.
Nicolás Ma ía Ri e o y de D. Manuel
Ruiz Zo illa; las más
á
la ecundísima ac i i-
dad de D. Eugenio Mon e o Ríos. Vo ó ambién
116

DE ALCOLEA
la Asamblea los es p esupues os de gas os é
ing esos co espondien es á los a ios económicos
de 1868-71, el deses anco de la sal, la ley de
bases pa a la uni icación de la Deuda y o as
muchas has a el núme o de 124; sin con a a-
ios p oyec os del Gobie no y p oposiciones de
la inicia i a de los Dipu ados, que no llega on á
la ca ego ía de leyes. Se habló demasiado: es
cie o. Se pe dió muchas eces el iempo en es-
é iles discusiones: ambién es e dad. Pe o
¿quién log ó jamás pone eno á las incon i-
nencias de la palab a en jun as delibe an es
de pueblos me idionales?
El g an e o de aquella Asamblea ué alza
el de uido T ono, y es o dándole po base una
Cons i ución esencialmen e epublicana, cuyo
a . 110 en egaba al o o del Pa lamen o la.
ida de la Mona quía. Ya sabemos que sob e
ese y o os de echos popula es es aban, como
siemp e, los llamados eso es de Gobie no, y
además que las egias cesan ías han solido eni
con es épi o sin que la ley undamen al las
au o izase; pe o en in, aquella acul ad de las
Co es de e o ma po sí solas la Cons i ución,
y po consiguien e de de oga el a . 33, deja-
ba educida la posesión de la Co ona á
.
un e -
dade o p eca io. No ué cie amen e oda la
culpa de nues os demóc a as con e idos en
moná quicos ci cuns anciales: se les impusie on
las condiciones en que la e olución se ealizó,
el i educ ible sen ido moná quico de los ele-
.4
]
A SAGUNTO

117
men os que á ella apo a on mayo es ue zas
ma e iales y has a las exigencias de Napoleón,
an opues o á la República como á Mon pen-
sie (1), las cuales no e a ácil a on a sin peli-
g o. Pudo en 1848 Lama ine, el sen imen al
poe a de los Reyes, aunque no uese epublica-
no, decidi se en F ancia po la República, á in
de e i a la gue a ci il que sob e el mejo de-
echo á ocupa el T ono hubie an p o ocado
los Bo bones y los O leans. Pudo Thie s, doc i-
na io de oda la ida, hace lo p opio en 1870,
después de Sedan. Quizá en nues o país—po -
que ya no i íamos en los días de la Vendée—la
p oclamación, á iempo, de una República
sin
adje i os
hab ía ma ado las ambiciones de ca lis-
as y al onsinos, como allá hizo acasa las de
legi imis as, o leanis as y bonapa is as. Cla o
es que no hemos de p e ende que es o se enga
po una e dad de las que los escolás icos lla-
man
pe se no a:
sólo Dios sabe lo que hubie a
sucedido. Pe o el hecho ué que á poco de ceñi
la Co ona D. Amadeo la gue a ci il es alló o -
midable, como había es allado al ocupa lo dala
Isabel en 1833; y que en F ancia, si la segun-
da República pudo cae po una ama cesa is-
a, ni con a ella ni con a la ac ual p e alecie-
on las maquinaciones de los que soñaban con
una es au ación.
Algo se in en ó po aquel iempo á a o do
(1) Ruiz Zo illa,
A
sus aNiyos y
d
sus ad e sa ios,
pág. 33.
118

DE ALC
1
0 LEA
las colonias. Dejando pa a o a ocasión el ocu-
pa nos en los p oyec os ela i os á Filipinas, ci-
a emos la amplia amnis ía o o gada en Ene o
de 1869 á los complicados en el mo ín de La es
y el llamamien o á Co es de los ep esen an es
de las An illas, los cuales ue on elegidos, pe o
sólo en Pue o Rico, el 30 de Mayo del ci ado
a io. Quiso D. Manuel Bece a en a po el ca-.
mino de las e o mas ul ama inas; pe o si llegó
á dic a algunas de ca ác e me amen e econó-
mico y p ocesal, los an i e o mis as le ce a on
el paso. Tan ex ao dina io e a el pode de esa
alange—pues desde en onces se daba el enó-
meno de que homb es que po muy libe ales pa-
saban en la Península e an empede nidos eac-
ciona ios allende los ma es—que ué conside-
ado como un inmenso iun o de la polí ica
expansi a de D. Segismundo Mo e , suceso de
Bece a, la mezquina ley
de p epa ación
pa a la
abolición de la escla i ud, la cual se limi aba,
después de más de año y medio de e olución
democ á ica, á decla a lib es los que nacie an
desde la echa de dicha ley (4 de Julio de 1870)
y los escla os sexagena ios. Aun así, á su cum-
plimien o pusie on odo linaje de obs áculos los
Capi anes gene ales. La opinión pública en Es-
pa ia pe se e aba ciega en sus adicionales des-
a íos. Pocos alcanzaban á e el é mino de la
gue a cubana más que en el hie o y el uego:
los que de al mane a no pensaban e an ildados
de ilibus e os y labo an es. Sin emba go, muy
Á SAGUNTO

I.19
pocos años después el Gene al D. A senio Ma í-
nez Campos, que pod á se c i icado bajo o os
pun os de is a, pe o jamás enido po mal es-
pañol sin calumnia le, se exp esaba así: «Las p o-
»mesas nunca cumplidas; los abusos de odos
»géne os; el no habe dedicado nada al amo de
›Fomen o; la exclusión de los na u ales de odos
»los amos de la adminis ación y o a po ción
zde al as, die on p incipio á la insu ección.
El
»c ee los Gobie nos que en Cuba no había mas
»medio que el e o , y se cues ión de dignidad
»no plan ea las e o mas has a que no sonase un
» i o,
LA CONTINUARON.
»
A ese desdichado c i e-
io obedeció que Cuba no eligiese Dipu ados
pa a las Co es Cons i uyen es.
El asesina o de A ango, de que hablamos en
el capí ulo III, no sólo co ó el hilo de las nego-
ciaciones pa a e mina aquella gue a, sino
que p odujo una exace bación de odios que im-
p imió á las hos ilidades ca ác e más c uel.
De al sue e se habían impues o los olun a-
ios, que el Capi án gene al Dulce no se a e ió
á cas iga á los asesinos do A ango, ni á los au-
o es de las mil opelías que siguie on come ien-
do con a los cubanos, á las que és os, siemp e
que podían, Con es aban con idén icas a ocida-
des. Y pa a que ninguna e güenza al ase á
aquel cuad o de epugnan es sal ajadas, las se-
llo as del Capi án gene al y del Gobe nado ci-
il, en e o as, en ia on co onas de lo es dedi-
cadas al cadá e de un
go ión,
cuyos une ales

120

DE ALCOLEA
celeb a on os en osamen e los olun a ios, po -
que los insula es solían apellida
go iones
á los
espa ioles que en busca de o una llegaban á la
g an An illa. La apo eosis del go ión no se li-
mi ó á la Habana; o as poblaciones le consa-
g a on, ambién hono es egios, en los que no
e a ácil disce ni si p edominaba la es olidez ó
la más a iesa in ención.
Los insu ec os, en e los cuales igu aban
Máximo Gómez y An onio Maceo, y á quienes
econocie on co no belige an es desde los p ime-
os meses de 1869 las Repúblicas de Chile, Pe ú,
Boli ia y Colombia, p oseguían su campana
digna de ándalos; mien as o os homb es, pa a
da iso de legalidad á la insu ección, se e-
unían en Guaima o bajo la p esidencia del Ma -
qués de San a Lucia, p oclamaban la República
y o aban una Cons i ución. Y en an o la Jun-
a e oluciona ia, es ablecida en New-Yo k, dis-
ponía pone á con ibución á los cubanos pu-
dien es, el Capi án gene al de Cuba o denaba
el emba go de bienes de odos los que pasaban
po desa ec os á la in eg idad nacional y au o-
izaba á los olun a ios, ya omnipo en es, pa a
que «se apode asen de odos los que p opala an
no icias que pudie an con ibui á la exci ación
y al desbo damien o de las pasiones»: ac o que
cali ican de
debilidad
los con inuado es de la
His o ia de España po La uen e ( an enemigos
do oda concesión libe al á los, cubanos como ca-
lu osos panegi is as de los olun a ios), y cuyas
A. SAGUNTO

121
consecuencias, como las de análogas disposicio-
nes, no pueden menos de ' e e i , siquie a ape-
lando á ingeniosos eu emismos, en los é minos
siguien es: «Los abusos y a opellos que
po ex-
»ceso de celo ó impe icia
p oduje on las an e io es
»medidas, ocasiona on la emig ación de más de
100.000 habi an es.» Dulce, queb an ado su es-
pí i u po los a ios y los padecimien os, había
a ojado su aja á
,
los pies de los olun a ios:
muy p on o e emos cómo la ecogie on pa a
es angula le con ella.
En cuan o á los bienes emba gados—añaden
los mismos his o iado es— ióse
la con usión y
emb ollo con que se había p ocedido y la di icul ad
de dispone desde luego, cual se espe aba, de p o-
duc os líquidos su icien es pa a los gas os de la
gue a.
La e dad ué que una pa e de esos bie-
nes se
e apo ó
en e enca gados de p ac ica las
diligencias de emba go, adminis ado es y de-
posi a ios. Pocos salie on con las manos limpias:
aun menos con la hon a sin mancha. Al emba -
go de los bienes solía acompa ia el des ie o de
las pe sonas; opelías de que no log a on exi-
mi se a ios cubanos que has a en onces, al me-
nos, no habían dado se ial alguna de desa ección
á la Me ópoli.
Como el Gene al Dulce hubiese en iado á
campa ía con a los insu ec os casi oda la
gua nición de la Habana, y como, á pesa de
sus condescendencias con los olun a ios, és os
no hallasen en él al homb e que necesi aban, los
122

DE
ALCOLEA
que eían ó ingían e la sal ación de España
en aquel elemen o u die on con los je es de él
una conspi ación, en la cual oma on Pa e el
Gobe nado ci il D. Dionisio López Robe s,
pe sonaje de quien po desg acia hemos de ocu-
pa nos oda ía; el Segundo Cabo, el Comandan e
del Apos ade o, el Regen e de la Audiencia y
o os empleados ci iles y mili a es. En e ado
Dulce de aquella maniob a y cansado ya de an
insos enible lucha, pidió su ele o. El Gobie no
nomb ó pa a sus i ui le al Gene al Caballe o de
Bodas. Pe o an es que és e llegase, los conju a-
dos esol ie on cumpli su p og ama: es alló en
la capi al de Cuba una asonada á los g i os de
¡mue an los aedo es! ¡mue a Dulce!
Sin elemen-
os que opone á aquellas ho das y desobedecido
po sus mismos subo dinados, el ep esen an e
del Gobie no nacional u o que emba ca se pa a
la Península en los p ime os días de Junio de
1869. A bo do del
Guipúzcoa
esc ibió pa a en-
ega al Minis o de la Gue a una elación de
aquellos sucesos, los cuales con sob ado mo i-
o cali icó de «c imen p e o ianesco de los que
en Cuba aspi aban á se seño es de ho ca y cu-
chillo (1).» Poco después alleció Dulce ,en
Ame-
lie les Bains,
p esin iendo quizá la no lejana
sue e de los es os de nues o impe io colonial.
(1) Quien desee conoce ese e ídico é in e esan e documen o,
puede e lo en la
His o ia gene al de Es_paila
po el S . Mo ay a,
o no IX, pág. 1.017.
Á
SA
GUNTO

123
Aunque Caballe o de Rodas no p o esaba las
mismas opiniones que su an eceso , y has a pa a
halaga á los olun a ios les pasó e is a con el
uni o me de olun a io de a ille ía, no a dó
en se obj e o de la hos ilidad de los di ec o es
de aquella ue za a mada, cuyos excesos no se
había sabido ó que ido ep imi á iempo. Sus
se e as medidas con a los de audado es de las
en as del Es ado moles a on á g an núme o de
come cian es, muy españoles, eso sí, pe o muy
con abandis as; y como el Capi án gene al p o-
hibie a ambién que se pe siguiese á pe sona al-
guna y menos se le qui ase la ida sin p uebas
su icien es, á p e ex o de lo úl imo, que les pa-
ecía el colmo de la lenidad, quisie on muchos
enga lo p ime o, y asedia on con i espe uo-
sas y moles as hojas clandes inas al nue o e-
p esen an e de la Nación: de donde esul ó de-
mos ado que an es que en és a pensaban en la
iolencia y el
negocio.
Los e o mis as, en cambio,
ecibie on con aplauso la indicación, hecha en
1869 po el impo an e pe iódico mad ileño
Las
Co es,
del in egé imo y ené gico D. An onio
Ríos Rosas pa a el mando supe io de la isla de
Cuba. Mas, po unas ú o as causas, Caballe o do
Rodas depuso p on o su enojo y se echó en b a-
zos de los olun a ios. Quizá con ibuye a á ello
el inciden e in e nacional que en b e es é mi-
nos amos á e e i .
No econoció el Gobie no de los Es ados
Unidos la belige ancia de los insu ec os; pe o
1 30

DE ALCOLEA
cl uni o me de Capi án gene al de los ejé ci os
españoles, encaminóse á la cabeza de su Es ado
Mayo i la basílica de A ocha, donde de cue po
p esen e se hallaba el Ma qués de los Cas ille-
jos. Desde allí pasó al Cong eso de los Dipu a-
dos; y después de esigna en la Asamblea sus
pode es el Regen e, quien leyó un discu so no-
ble y conciso que odos, incluso el Rey y con la
única excepción del P esiden e Ruíz Zo illa,
oye on de pie—p es ó D. Amadeo su ju amen o
de idelidad á la Cons i ución y á las leyes, y ué
solemnemen e p oclamado Rey de Espacia. Dié-
onse los i as de cos umb e en ales casos, y el
nue o Mona ca se di igió al Palacio de O ien e,
acompanándole ya algunas simpa ías más que
al a a esa po ez p ime a las calles de Ma-
d id.—A los pocos días llegó ambién su esposa
Dona Ma ía Vic o ia.
No e a D. Amadeo homb e de g an en endi-
mien o, y mucho menos de g an cul u a; pe o,
en cambio, dis inguíase po la llaneza de su
a o, su ac isolada leal ad, su desin e és pe so-
nal, la nobleza de sus in enciones y la en e eza
de su co azón an e los pelig os. Pudo censu á -
sele po alguno que o o cap icho de jo en, an-
o más explicables cuan o que se los inspi aban
muje es españolas: jamás maldecí sele po nin-
guno de esos c ímenes que in aman la memo ia
de Mona cas libe inos, y que ya hab íamos ol-
idado si el ol ido pudie a impone se como se
manda el silencio.

A SAGUNTO

131.
Ca ac e izaban á Do ia Ma ía Vic o ia sus
i udes domés icas, su modes ia, su alen o é
ins ucción, muy supe io es á los de su ma ido,
y su decidida p opensión al bien. Apenas isa-
ba en los ein icua o anos: él acababa de cum-
pli ein iséis.
Sin emba go de aquellas cualidades, uno y
o a ue on obje o de odo linaje de des íos y
has a de e dade os insul os de pe sonas q ue
habían ansigido siemp e con aquellos
in e io-
es escándalos de Palacio,
de que en cie a oca-
'sión habló el insigne

Manuel Co ina (1).
Y
es que nunca como en onces pudo e se cuán
p o unda e dad encie an es as ases de Saa-
ed a Faja do (2): «Dep a ado una ez el Pa-
»lacio, ni se co ige, ni se muda, ni quie e P ín-
cipe bueno». Las ci cuns ancias de lle a Doña
Ma ía Vic o ia el í ulo de Condesa de la Cis e -
na y de se sob ina del Ca denal Me ode, die on
ema á cie os juegos de palab as en que b illa-
ba más la p ocacidad que el ingenio. Y como
p o es a con a el ex anje ismo de ambos es-
posos, una g an pa e de la a is oc acia mad i-
leña o ganizó los simulac os de las blancas man-
illas y las peine as de
eja
en el paseo de la
Cas ellana, los que an g á icamen e desc ibe el
jesui a Coloma en su cáus ica no ela
Pequeñe-
ces,
y á los
que puso é mino Felipe Ducazcal in-
(1)
V.
Recue dos de cinco lus os.
(2)
Emp esas polí icas.
1 32

DE'ALCOLEA
oduciendo en la compa sa algunas conocidas
de»¿i-mondaines
a a iadas con iguales clásicos.
ado nos.
Bajo la p esidencia del Ex egen e, con la
ca e a de la
Gue a,
se cons i uyó el p ime
Minis e io de la nue a Mona quía: á
Es ado
ijé
Ma os; á
G acia
y
Jus icia
Ulloa; á
Hacienda
Mo e ; á
Gobe nación
Sagas a; á
Fomen o
Ruiz
Zo il la;
Ma ina
Be ange y á Ul ama
López
de Ayala. 'lodos los elemen os moná quicos de.
la e olución es aban ep esen ados en ese Ga-
bine e po homb es de p ime a ila: an o peo
pa a la ma cha expedi a de los negocios públi-
cos.La conciliación e a mucho más.apa en e que
eal. En el seno del Gobie no he ían los an a-
gonismos. Aún ib aba en los ai es la amosa
ase de P im en la inol idable noche de San
José. Es as in e nas
.
di icul ades impidie on á
los Minis os acome e emp esa alguna se ia, y
has a di igi se al país desde luego, como e a de
igo . En e u ié onse, po ejemplo, en ep o-
duci lo que an os incon enien es había o eci-
do al se p omulgada la Cons i ución: el ju a-
men o de idelidad al Mona ca. Unos po ana-
ismo eligioso y po que le conside aban an
excomulgado como su pad e, o os po con en-
cimien os polí icos, muchos po c ea " un con-
lic o más, se esis ie on á ju a . Di idié onse
así en ju amen ados y no ju amen ados los mi-
li a es, los ca ed á icos,. las gen es de iglesia,
e cé e a; y al que e cas iga la desobediencia,.
A
S A
GUNTO

1
33
lo que log ó el Gobie no
ué
da ocasión y p e-
ex o á los enemigos de la dinas ía pa a hos ili-
za la más ó menos paladinamen e.
El 16 de Feb e o, en íspe as de las eleccio-
nes de Co es o dina ias que hab ían de euni -,
se el 3 de Ab il, ompió el Gabine e su silen-
cio pa a decla a su i me esolución de no
de-
ja se sus i ui po la ana quía:
espondiendo
así
á
la ó mula del Di ec o io epublicano, de
des ona legalmen e á D. Anadeo de Saboga.
Y
pa a e de consegui lo—que á an o equi alía
una ic o ia elec o al de las oposiciones an idi-
nás icas—en endié onse con ellas los epublica-
nos, y señaladamen e con los ca lis as.
En
las elecciones, di igidas po Sagas a y
po Rome o Robledo, Subsec e a io en onces de
Gobe nación, no al a on ama ios ni iolencias;
bien que pudie on alega como disculpa, ya que
no como jus i icación, que odo e a necesa io
pa a domina la mons uosa liga éde o-ca lis-
a, que ampoco apeló
á
p ocedimien os menos
ep obados. La nue a Mona quía
apa eció
iun-
an e en aquella con ienda, pe o á cos a
de
la
since idad elec o al y del p es igio del Gobie -
no. En cuan o
á
los epublicanos, que p e , a-
on decidido concu so á las candida u as ca lis-
as en cambio de un apoyo ha o menos e icaz,
sucedió lo de siemp e: apenas si log a on saca
á lo e 40 Dipu ados, mien as los
absolu is as
ob u ie on unos 60:
los
cuales, hábilmen e di i-
gidos po el exp og esis a y miliciano
D. Can-
134

DE A LCOLEA
dido Nocedal, Minis o de doña Isabel en 185e;
po ob a y g acia de la c isis
del igodón (1),
y
aho a
capi án del ba allón sag ado,
emp endie on
con b ío la a ea de desac edi a el égimen pa -
lamen a io.
Pocos inciden es p odujo la cons i ución del
Senado, que se e i icó el 30 de Ab il bajo la
p esidencia de D. F ancisco san a C uz: no así
la del Cong eso, que después le discusiones más
ó menos iolen as no pudo ealiza se has a el 13
de Mayo. Elec o ué pa a p esidi lo D. Salus ia-
no de Olózaga po 161 o os con a 114 en
blanco.
Ya dijimos en o o luga cómo la Cons i u-
ción de 1869 e a e o mable po la sola inicia i-
a del Pa lamen o. Apenas en ó és e en un-
ciones, ca lis as y epublicanos aco da on p e-
sen a una p oposición de e o ma con a la
casa de Saboya; p oposición que, según el egla-
men o del Cong eso, bas aba que la au o izase
una sola de las secciones pa a que pudie a se
leída y apoyada en dicha Cáma a (2).
El esul ado de la elección de P esiden e ué
una ad e encia pa a el Gobie no; y como de al
1
(1)
V.
Recue dos de cinco lus os,
pág. 171
(2)
A los que no conozcan la in e io o ganización de las Cáma as
debemos ad e i les, pa a la mejo in eligencia del ex o, que los e-
p esen an es en una y o a se dis ibuyen mensualmen e po so eo en
sie e secciones, cada una de las cuales nomb a un dipu ado ó senado
pa a compone la comisión que ha de in o ma sob e cada p oposición
ó p oyec o de ley.
Á
SAGUNTO

135
es ado de las ue zas pa lamen a ias bien pudie-
an esul a las oposiciones con mayo ía en al-
guna sección é ine i able el escándalo, apelóse
al expedien e de una e o ma del eglamen o
po la que se exigía que la e e ida au o ización
uese no de una, sino de cua o secciones. A es o
se ag egó o a p oposición inciden al (lo D. Ma-
nuel Bece a pa a que «no so die a cu so a nin-
guna p oposición de e o ma cons i ucional,
mien as no se hubiese adop ado po el Cong e-
so la esolución más con enien e sob e el dic a-
men p esen ado po la comisión de eglamen o.
No log a on el Gobie no ni la mayo ía ce a los
labios de las oposiciones: los deba es del 22 y 2:1
de Mayo ue on po odo ex emo bo ascosos;
y si bien el 24 se ap obó la p oposición Bece a
y el 30 la de e o ma eglamen a ia, esul ó
siemp e que pa a impedi , sin log a lo, que se
discu iese la dinas ía habían enido que acudi
sus pa ida ios á un e dade o golpe de Es ado.
La discusión del discu so de la Co ona—en
el que es ama que Amadeo consignó de su pulo
y le a que
jamás se impond ía á la ol2 n1ad
la
Nación—comenzó en el Cong eso el :31 del
mismo mes. Ya en el Senado había p oducido
algún deba e la cues ión eligiosa, me ced la
in e ención de a ios Obispos y de unos cuan-
os mode ados, neos y ca lis as: en el Cong eso
imp imió á la discusión más al os uelos el o o
pa icula , modelo de in ención polí ica y (lo
selec a li e a u a, del miemb o de la comisión

I;36

DE ALCOLEA
Nocedal. Te cia on en ese deba e los más insig-
nes o ado es de odos los g upos; y el o o, sín-
esis de odas las abe aciones absolu is as ;_ul-
amon anas en que suelen cae muy especial-
men e los áns ugas del campo libe al, ué des-
echado po 117 o os con a 40. Abs u ié onse
los epublicanos, ya po que emiesen apa ece
con undidos con los amadeis as, ya po no om-
pe con sus aliados elec o ales: como si pa a los
p ime os no debie an es a en p ime é mino
los sup emos in e eses de la lib ad'polí ica y
eligiosa, y no inie an obligados á de ende los
siemp e, en oda ocasión, con odos y con a
odos.
Ago ada la ma e ia en la discusión de un
g an núme o de enmiendas, los deba es de o a-
lidad no o ecie on g an in e és y e mina-
on el 23 de Junio, no sin que el S . Cas ela
decla ase que los epublicanos ecibi ían un Mi-
nis e io adical
en ac i ud expec an e y bené ola.
Di ícil e a, en e an o, y lo ué más cada día,
la ma cha, del Gabine e Se ano, po las a-
zones an es indicadas y po el desa ollo de
los acon ecimien os. Que disco daban los Minis-
os en pun os de no escasa impo ancia, púsolo
de elie e la con adicción en e las mani es a-
ciones de Ma os y las de Sagas a en las Co es,
espec o á la acogida que debía dispensa se en
Espa ia á los emig ados anceses de la
Com-
mune:
pues mien as el uno opinaba que no po-
día ce a se las pue as de la Nación á homb es
A SAGUNTO

137
en quienes no e a posible e sino ex anje os,
decla aba el o o que pa a el Gobie no e an sólo
unos c iminales, de ninguna mane a emig ados
polí icos, y que debía en egá selos, po consi-
guien e, á. las au o idades ancesas que les e-
clama an. Vol ió á unciona la pa ida de la
po a, que, como dice un his o iado , llamaba
:Sagas a
mi o
y o os apellidaban
ins i ución,
con mo i o de la p ocesión cí ica del 2 do Mayo,
que po el hecho de habe que ido p esidi la
como e ec i amen e la p esidió
D.
Amadeo,
hubo de susci a p o es as de muchos in ansi-
gen es so colo de amis ad á F ancia: en el
asun o in e ino con sus
con unden es
a gu-
men os la amosa pa ida, lo cual, si pudo ag a-
da á algunos Minis os, disgus ó p o undamen-
e á o os. Igual di e sidad de pa ece es se mani-
es ó con ocasión de habe su agado dona Ma ía
Vic o ia los gas os de la p ocesión del
Co pus,
po no exis i ya en el p esupues o municipal
can idad alguna pa a a ende á ella: asgo que
no si ió de mucho en el concep o gene al á la
R eina, pues si los libe ales la mo eja on po su
excesi a de oción, acusá onla los ca lis as de
e inada hipoc esía.
Pe o á odo es o excedie on en g a edad los
sucesos del 18 de Junio, con mo i o del empeño
de los eos de odos ma ices en es eja , p ime o
con un ac o en el Pa lamen o
y
luego con públi-
cos ala des de egocijo, el 25." ani e sa io de la
exal ación de Pío
IX
al Solio pon i icio. Muchas
138

DE ALCOLEA
casas os en a on b illan es iluminaciones y is-
osas colgadu as: en algunas eíanse anspa-
en es con las insc ipciones de ¡
Vi a el Papa.
Rey!, ¡ i a el Syllabus!
Que es o e a una p o-
ocación, no hay que duda lo: menos duda cabe
oda ía en que no e a líci o con es a á ella de
la mane a umul uosa que algunos adop a on,
ompiendo c is ales y a oles, haciendo in ima-
ciones indebidas y susci ando un in ole able es-
cándalo. En el Cong eso dió luga es e asun o
á deba es an acalo ados, que hubie on de eni
á las manos dos ep esen an es del país; y el Go-
bie no, acusado de apa ía ó incapacidad en el
sos enimien o del o den, ué obje o de a ias
p oposiciones de censu a que no poco con ibu-
ye on á aumen a sus queb an os. Anuncióse la
c isis; mas como el Rey ace adamen e dije a
que no se hallaba dispues o á sus i ui á sus
conseje os esponsables mien as no ue an de-
o ados en el Pa lamen o, quedó aplazada, bien
que con encidos odos de que i íamos en e -
dade a in e inidad minis e ial.
Un inciden e de índole muy di e sa ino á.
empeo a la si uación. El jo en Dipu ado don
F ancisco Sil ela, á quien el Minis o de Ha-
cienda, Mo e , había dis inguido con su ín ima
amis ad, pidió en el Cong eso el con a o en
cuya i ud se e i icaba el suminis o de aba-
cos pa a la Península. Como a dase algunos
días el expedien e en llega , el S . Sil ela lo
eco dó el 23 de Junio; hízole co o, días des-
Á SAGUNTO

139
pués, D. José Elduayen en nomb e de la mo a-
lidad; y como á la sazón hubiesen ya ido á la
Cáma a los an eceden es pedidos, Mo e exigi4
que pa a emi i sob e ellos e edic o
S9
nom-
b ase una comisión pa lamen a ia, y dejó el
nis e io. Elegidos ue on pa a cons i ui la los
S es. Alonso Colmena es, Cáno as del Cas illo,
Lo ing, Echega ay, Ríos Rosas, Figue as y Noce-
dal. E an casi odos ad e sa ios del Minis o de
Hacienda: sin emba go, no acila on en decla a -
le lib e de oda impu ación de impu eza admi-
nis a i a, y en econoce que si había en el ex-
pedien e algún de ec o de ami ación, en nada
pudo pe judica los in e eses del E a io.
Siguie on su cu so los deba es en la p ime a
quincena de Julio, ocupándose las Co es con
especialidad en los medios de salda el dé ici ,
que alcanzaba á unos 350 millones de pese as, y
en aco da , pues al aba ya iempo pa a discu-
i los p esupues os, que en 1871-72 igiesen in-
e inamen e los del an e io año económico.
Pe o la sesión del Cong eso celeb ada el día 10,
po lo bo ascosa y ascenden al. me ece que
le consag emos algún espacio.
Habíase p esen ado una p oposición de cen-
su a con a el Minis o de Ul ama López (le
Ayala, concebida en es os é minos:
«Los dipu ados que susc iben ienen la hon a de p o-
pone al Cong eso se si a decla a que e con desag ado
los g a es a aques que su e en Cuba el p inoipio de au o-
idad
y
la inobse ancia de las leyes y dec e os dados
14(j

DE ALCOLEA
del pa ido:
de donde ino á conclui lógicamen-
e que a a á los adicales como á los conse -
ado es se ía endi cul o á
una, polí ica pesimis-
a, la peo y la más inmo al de las polí icas.
Es
de ad e i que no sólo susc ibie on ese mani-
ies o Cas ela y Figue as, sino ambién Ba cia:
an e iden e esul aba la necesidad de ec i ica
an iguos y desdichados p ocedimien os.
Emp endió el Gobie no su ma cha con b ío,
pe o sin iolencias. Además de cie as medidas
de o den in e io en los cen os o iciales, que el
público celeb ó po que lo me ecían, y sob e odo
po que en onces es aba en ena de aplaudi
como o as eces de censu a , ebajó unos
86.000.000 de pese as en los gas os de algunos
depa amen os minis e iales y casi 50.0 )0.000
de las obligaciones gene ales del Es ado, dejan-
do educidos los gas os públicos á 600.000.000.
A aquel pe íodo co espondió el amoso p oyec-
o del p esupues o eclesiás ico de Mon e o Ríos,
ci ado en las ac uales Co es al discu i se los
del p esen e a io económico, que excede en mas
de
diez millones de pese as
al o mado po el
eminen e canónis a. Y al con ianza inspi aban
aquellos homb es á capi alis as y banque
os,
que sob e mejo a los cambios, se queda on
aquéllos con una emisión de 220 millones de pe-
se as en bille es del Teso o, des inada á cub i
los dé ici s a asados has a 1871,
y
susc ibie on
o o emp és i o de 150 millones e ec i os en í-
ulos del 3 po 100, habiéndose o ecido can i-

Á SAGUNTO

1
47
'
dados muy supe io es á las pedidas: éxi o que,
según la ase de D. F ancisco Pí y Ma gall,
ué
an b illan e como inespe ado (1).
En o o
o den, el Gobie no, usando de las acul ades que
las Co es le habían con e ido, o o gó una am-
plia amnis ía po deli os polí icos come idos
has a el 31 de Julio; y indiendo ibu o de aca-
amien o á la legalidad, epuso no pocos Ayun-
amien os y Dipu aciones p o inciales que los
conse ado es
habían suspendido. De ahí saca on
és os la maligna acusación— epe ida en iempos
pos e io es po los cano is as con a algún Mi-
nis e io del pa ido libe al—de que po sus be-
ne olencias con los epublicanos dejaba desam-
pa ada é inde ensa la Mona quía.
Bajo la imp esión de ales medidas hizo Don
Amadeo sil iaje po las p o incias de Alba-
ce e, Valencia, Cas ellón, Ta agona, Ba celona,
Ge ona, Lé ida, Za agoza y Log oño, donde i-
si ó al anciano Duque de la Vic o ia, á quien
con i ió luego el í ulo de
P íncipe de Venga a.
En algunas p o incias ué ecibido con en usias-
mo más ó menos espon áneo; en o as, con de-
mos aciones no an exp esi as de simpa ía; en
odas con la co esía más exquisi a. El 1.° de
.Oc ub e, íspe a de la eunión de las Co es, es-
aba ya de eg eso en Mad id.
Fuese po que D. Salus iano de Olózaga se
(1) Reinado de D. Amadeo de Saboya: Apun es pa a ese i-
1,i su Dis ocia.
I48

DE
A LCOLEA
halla a más á gus o en la Embajada de Pa ís,
po que quisie a acili a la de o a de los adi-
cales, ó po ambos mo i os á la ez, lo cie o ué
que su ausencia hizo necesa ia nue a elección de
P esiden e del Cong eso de los Dipu ados. Can-
dida o de los adicales e a Ri e o; de los conse -
ado es Sagas a. Los amigos de és e habían a-
bajado bien la pa ida, alga la ase: en segun-
da o ación, po no habe esul ado e icaz la
p ime a, ob u o Sagas a 123 o os y Ri e o 113..
Esa exigua mayo ía ué p oduc o de una coali-
ción de p og esis as, unionis as, al onsinos y ca -
lis as, a o ecida po la abs ención de no pocos
epublicanos empeñados en no ene jamás sen-
ido polí ico.
Anunció inmedia amen e Ruiz Zo illa la
dimisión del Minis e io. No pa eció bien á Sa-
gas a p esidi el nue o; y como Espa e o de-
clinase co esmen e al hono con que le b in-
dó el Mona ca, enca góse de o ma lo el Gene al
Malcampo, quien omó pa a si la ca e a de
Ma ina é
in e inamen e la de
Es ado, y
epa ió
las demás, con iando á Alonso Colmena es la de
G acia y Jus icia,
á Basols la de
Gue a;
á Can-
dau la de
Gobe nación, á
Angulo la de
_Hacienda,
á Mon ejo Robledo la de
Fomen o
y á Balague
la de
Ul ama .
Todos es aban iden i icados con
el nue o P esiden e del Cong eso.
La de o a de Ri e o y-Ruiz Zo illa y las de-
cla aciones de és e al deja el Pode lle a on á
con undi se, bajo la denominación gené ica de
Á
SAGUNTO

149
adicales, á cimb ios y p og esis as que seguían
al Exp esiden e del Consejo, obje o po aquellos
días de las más exp esi as elici aciones. La
Te -
ulia p og esis a
ealizó el 4 de Oc ub e una pú-
blica mani es ación, an lucida como o denada,
cuyo lema e a:
Gobie no adical
y
disolución de
Co es.
F en le á Palacio se die on i as al Gobie -
no caído y algunos mue as á Sagas a y
á los
aido es.
Aquella misma noche se p esen ó en
dicho cí culo D. Manuel Bece a con pode es
de Ri e o, Ma os y sus amigos, á decla a que
odos ellos econocían la je a u a de D. Manuel
Ruiz Zo illa; lo cual, conocido en p o incias,
p odujo inmensa sensación. Así es aban las co-
sas cuando ino al mundo el des en u ado Mi-
nis e io Malcampo.
Puso Sagas a especial empeño en hace c ee
á las gen es que si disen ía de Ruiz Zo illa en
la conduc a, no así en los p incipios polí icos.
Que es o no e a e dad, demos óse más y más
en el cu so y con el esul ado de los deba es que
p o ocó la in e pelación explanada el 16 de Oc-
ub e po el mode ado D. Plácido Jo e y Hé ia,
homb e de hon adas con icciones y o ado de
no escaso mé i o, sob e La In e nacional de a-
bajado es,
á la que conside aba an i acional,
inmo al é ilegi ima, como con a ia al sosiego
público y á las c eencias ca ólicas. No lejos de
c ee lo así es aba el Minis o Candau: po que,
con es ando á los o ado es que habían e ciado
en la in e pelación, decla ó ue a de la ley á
150

DE
ALCOLEA
La In e nacional,
no ya po los
ac os
punibles
que pudie a ealiza , sino po las
doc inas
que
los a iliados p o esaban. P esen ada una p opo-
sición inciden al en ese sen ido, la ap obó la
mayo ía apoyada po los ca lis as , con a la
opinión de Ruiz Zo illa'y sus amigos; pe o no
sin que los epublicanos discu iesen el pun o
con una ele ación de mi as, una elocuencia y
una e udición que deja on memo ia en los as-
os de nues a ibuna pa lamen a ia. Los ex-
os bíblicos, aídos á cuen o con g an opo u-
nidad po Cas ela •pa a esponde á la acusa-
ción de comunismo con a
La In e nacional
ulminada, saca on de quicio á los neos. Pe o
con se aquellos discu sos no abilísimos, á o-
dos sob epujó, á nues o juicio, el de D. Nicolás
Salme ón y Alonso; no po que deja a muy
mal pa ado y con encido de igno an e al Mi-
nis o de la Gobe nación, cuyas acilaciones.
de pensamien o puso de elie e, que esa hab ía
sido, en odo caso, emp esa ácil, sino po la
p o undidad de la doc ina, la se e a dialéc ica
y lo escul u al de la ase. Si an de mues a
los siguien es pá a os, que omamos al aza :
«Mien as no haya un ac o—po que las doc inas no,
pueden ene un alcance pelig oso encaminadas á gana la
opinión po los medios pací icos, y lejos de es a p ohibidas,.
es án ampa adas po la ley:- mien as no haya un ac o
a en a o io á la segu idad del Es ado, que no á los in e e-
ses sociales, es de odo pun o incons i ucional é inicuo pe -
segui á
La In e nacional; y
como lo injus o ni log a el es-
A SAGUNTO

151
pe o ni al cabo p e alece,
La In e nacional,
no sólo segui á'
i iendo á espaldas de la ley, ba enándola, sino que lle-
ga á á des ui la; y cuando la haya ba enado y la haya.
des uido po los mismos medios con los cuales oso os„
habéis ba enado
y
des uido o as leyes, o as dinas ías y -
o as cons i uciones, en onces, no solamen e hab éis de ,
ecibi lo que en
La In e nacional
hay de jus o, de legí imo
y
de noble, aspi ación que odo homb e de ec a concien-
cia debe desde luego pa ocina , sino que end éis ambién_
que os impond á po la ue za,
y
con los eXcesos á que la
gue a a as a, sus más exage ados p opósi os, y des u-
yendo acaso, aunque po b e e iempo (que al in y cami-
nando po ales aspe ezas se ab i á paso la jus icia), aun.
los legí imos p incipios que con o pe pasión comp o-
me éis.»
An es había dicho:
«Acon ece con la e como con la i ginidad--pe mi id-
me la compa ación—que una ez pe dida no se ecob a.
Pe o así como cuando la i ginidad se pie de con la san i-
dad del ma imonio, se adquie e una cosa que ale más
que ella, que es supe io á ella, la ma e nidad, alcanzando
la pleni ud de la pe sona humana.....
(Risas.)
;Qué! ¿Os
eís? Si c eéis que pe dida la e po el homb e no queda
absolu amen e en su conciencia ningún p incipio sal a-
do , enéis que cae en el a eismo ó e ugia os bajo la ban-
de a del S . Nocedal.»
Y e minó de es a mane a:
«Hay pa a mi, cie amen e, en odo el mo imien o so-
cial con empo áneo, del cual no es más que una mani es-
ación
La In e nacional de abajado es,
la endencia á con-
sag a un nue o p incipio de ida, poniéndole po encima,
no ya de las ins i uciones
y
de los pode es del Es ado, sino
po encima de los mismos p incipios eligiosos y mo ales

152

DE
ALCOLEA
impues os po la e dogmá ica. Es e p incipio es el de la
azón inmanen e en la na u aleza humana.
»Con iad en la jus icia de es e p incipio; pues o que no
debéis c ee que sea an débil y an escasa ues a e y
ues a con icción,
y
sea an is e la de oción de ues o
co azón á los p incipios conse ado es, que emáis que
po que el homb e uel a los ojos hacia sí y quie a digni-
ica la excelsi ud de su na u aleza, an á pe de se el o den
mo al
y
el ju ídico
y
á acaba el impe io de Dios en el
mundo. ¡T is e mues a da íais de la since idad y i meza
de ues a e! No emáis eso: ened la segu idad de que el
homb e que a iende á sí mismo ec amen e, que consul a
con pu eza la oz de la azón, llega á conoce los p incipios
de la ley de la ida
y
á di igi su olun ad con amo osa
de oción al cumplimien o de su p o idencial des ino.»
Mien as se desa ollaban es os deba es, que
se p olonga on has a el 10 de No iemb e, p o-
cu óse pone en ías de conco dia á conse a-
do es y adicales, es deci , á Sagas a y Ruiz Zo-
illa: pe o en ano. En onces el úl imo p esen-
ó con a el Minis e io una p oposición de cen-
su a, po conside a le incapaci ado pa a esol-
e ninguna cues ión de las que in e esaban al
país. T iun an e hubie a al ez salido de es a
p ueba el Gabine e Malcampo, sin la habilidad
pa lamen a ia de Nocedal; quien, a en o sob e
odo á hace imposible odo gobie no, hubo de
discu i o a p oposición inciden al, que sus-
c ibió la mino ía ca lis a, pa a ob ene de la
Cáma a una decla ación a o able á la libe ad
de las asociaciones eligiosas. En ano quiso el
Gobie no apela á nue os aplazamien os: impu-
sié onse las oposiciones, y ue p eciso p o oga
Á SAGUNTO

153
la sesión inde inidamen e. En onces ué cuando
Rome o Robledo p onunció su céleb e discu so
de más de seis ho as pa a da iempo á la eso-
lución del Mona ca, pues la de o a del Minis e-
io e a segu a. Ob enido lo que se deseaba, el
Gobie no decla ó cues ión de gabine e la p opo-
sición de
no ha luga á delibe a ,
sos enida con-
a la de los ca lis as po el S . Rome o en su in-
e minable discu so; y cuando ya el sol de la ma-
liana alumb aba el hemiciclo del Cong eso, el
Gobie no ué de o ado po 56 o os. Malcampo
subió en onces á la ibuna, y con acen o que
semejaba una especie de
ágala
leyó el dec e o
po el cual quedaban suspendidas las sesiones
de las Co es. E an las sie e y cua o de la ma-
ana del 18 de No iemb e de 1871, cuando en-
e los g i os al e nados de
¡ i a el Rey! ¡ i a l
República!
y en medio de un espan oso umul o
se le an ó la sesión de las diecisie e ho as.
Pe o la ida del Minis e io no podía p olon-
ga se mucho. A su de o a en el Pa lamen o su-
cedió o a de o a en los comicios. Vencido ué
en las elecciones municipales po adicales y e-
publicanos, no sólo en a ias capi ales de p o-
incia y poblaciones impo an es, sino ambién
en Mad id. Y co no, pa a que nada al ase, su -
gió po aquellos días o a pública disco dia en-:
e el Gabine e y el Fiscal del T ibunal Sup e-
mo de Jus icia sob e los lími es legales del de-
echo de asociación, Malcampo, econociéndose
al in impo en e pa a a on a an as con a ie-
154

DE ALCOLEA
dados, p esen ó su dimisión y la de sus
compu ie-
os. El Rey las admi ió y enca gó la o mación
de nue o Minis e io á Sagas a, quien lo dejó
cons i uido el 21 de Diciemb e con elemen os
del an e io y alguno que o o, como G oiza d
y Gaminde, que espec i amen e ue on á
Fo-
men o
y
Gue a;
pe o con la no edad de que
con ió la en onces impo an ísima ca e a de
Ul ama á Tope e, i a enca nación del unio-
nismo y de los p ejuicios an ilibe ales en polí-
ica colonial.
Si el ins in o de la ida lle ó á Sagas a y
sus amigos á es echa sus ínculos con elemen-
os más ó menos hos iles á odo lo que de la e-
olución p ocedía, los adicales, exci ados po
una medida que, si bien cons i ucional, había
colocado al Rey en e al Pa lamen o, ap oxi-
má onse á los epublicanos. Uno de los adica-
les más conspicuos habló el 26 de Diciemb e,
en la amosa y nume osísima eunión del Ci co
de P ice, de la necesidad de
o ea el Real palacio;
mien as los conse ado es, en e los que igu-
aba en p ime a línea D. An onio Cáno as del
Cas illo, no pudie on conce a una modes a
eunión en el Senado sin el comp omiso, exigi-
do po algunos, de que allí no se p o e i ía el
g i o de
¡ i a el Rey!
Tal e a la a mós e a que
odeaba á la nue a dinas ía.
Po su pa e D. Amadeo, ya in luído po las
inspi aciones de su amigo D agone i y aun
po las de cie as damas, más insinuan es que
Á SAGUNTO

155
esc upulosas, que á su ez las ecibían — y
no:
g a is según se mu mu aba — del bando an i-
adical, ya po que en su ánimo pesasen los con-
sejos de su pad e Víc o Manuel y las obse a-
ciones de la Reina, cuyo acend ado ca olicismo
no eía con buenos ojos á los adicales, es lo cie -
o que llegó á pe suadi se de que á los in e eses
dinás icos, y quizá ambién á los de la Nación,
impo aba segui po en onces una polí ica con-
se ado a. No menosp eciaba el Pode pa la-
men a io: aspi aba, sí, á que se o masen dos
pa idos amadeís as pe ec amen e deslindados,
cuyas opiniones y o os pudie an guia le en el
cumplimien o de los debe es que le ma caba la
Cons i ución, de la cual,
bajo su palab a de Rey
y su e de caballe o, había ju ado no des ia se.
Pe o de es o habla emos más adelan e. Ho a es
de que digamos algo ace ca de los cona os de e-
o mas pa a el a chipiélago ilipino que siguie-
on á la e olución de Sep iemb e, ya que pa a
aquella apa ada colonia se ap oximan g a es y
sang ien os sucesos.
Casi no se había no ado en Filipinas el cam-
bio ope ado en la Península po la e olución,
has a que llegó á eemplaza á Gánda a, á me-
diados de 1869, el Gene al D. Ca los Ma ía de
la To e, de noble ca ác e y democ á icas en-
dencias. Lle ado po ellas, empezó á a a á los
agalos como á
homb es;
sup imió los cas igos.
po el
bejuco,
y él mismo se despojó de una pa -
e de la pompa babilónica de que acos umb a-
258

DE
ALCOLEA
que con aban; esos p oyec os— epe imos—no
ienen la meno disculpa: que á la ue za a -
mada, sob e odo en e al enemigo, no le in-
cumbe discu i la legalidad de los pode es del
Es ado, sino aca a los po el hecho sólo de se
pode es cons i uidos.
Mucha mayo g a edad e is ie on los suce-
sos de Ca aluña. Hemos enido ocasión de no a
cuán poco simpá ico á los epublicanos e a, y
no sin mo i o, el Gene al Gaminde. Descon ióse
de su adhesión á la República; y en e dad que
la concen ación de opas en la capi al, cuando
debían es a ba iendo á los ca lis as, no e a sín-
oma pa a anquiliza los ánimos sob eexci a-
dos. Echá onse los epublicanos á la cal' e; eco-
ie on los cua eles; a enga on con a sus je es
á los soldados; halaga on á los sa gen os y sem-
b a on la indisciplina. El 20 de Feb e o, cuando
ya había dimi ido el impopula Gaminde y se
había enca gado del mando el Segundo Cabo
Andía, no más que ido que aquél, como se o -
denase que salie an á campaña los ba allones
epublicanos mien as o as ue zas se concen-
aban en Ba celona, c eció la descon ianza y
con ella el deso den. Al g i o de
¡ i a la Repú-
blica!
dichos ba allones se nega on á ma cha ,
alen ados po la Dipu ación p o incial; los je es
no supie on ó no quisie on en ena les, y la
disciplina ecibió nue o y más udo golpe. Ni.
e a el más abonado pa a es ablece la el Gene-
al Con e as, que ele ó á Gaminde; pues si

Á SAGUNTO

259
ale oso, es aba do ado de muy cm o en endi-
mien o.
En condiciones ales, no ué di ícil (i los im-
pacien es p epa a se p oclama el
Es ado Ca-
alán
el 9 de Ma zo. No lo supo has a el mismo
,
día el Pode ejecu i o. J uega en onces sin des-
canso el elég a o: á las p ime as in imaciones
del Minis o de la Gobe nación se le con es a
que e a a do pa a e ocede : insis e oda ía:
o ece que aquella misma a de sald ía pa a
Ba celona el P esiden e del Gobie no, y log a
al in conju a la bo asca. El iaje de Figue as
ué e dade amen e iun al: su pe s-mal p es-
igio, inmenso á la sazón, es ableció po en on-
ces el o den.
No con ibuyó poco á semb a ecelos en e
los epublicanos ca alanes, y aun en o os, la
conduc a de Ma os y de sus amigos; quienes, á
p e ex o de comba i el ede alismo, no pe dían
ocasión de hos iliza al. Gobie no ni de conci a
con a él á una Asamblea cuya mayo ía, había
o ado la República po necesidad, quiz( po
miedo, an es que po a ec o. Los p ime os
ac os del Pode ejecu i o no jus i icaban, sin
emba go, semejan e conduc a. Ni Pn los nom-
b amien os o iciales einó el exclusi ismo, pues
del pa ido adical p ocedía la mayo pa e de
los al os unciona ios de la Adminis ación, ni
empañaba la conduc a de los Minis os la meno
somb a de desleal ad. Mas como el de la Gobe -
nación, cuyo c i e io elec o al dejamos ya se-
h
)60

DE ALCOLEA
halado, p opusiese la eno ación, po su agio,
de los Ayun amien os y de las Dipu aciones
p o inciales, opusié onse á ello sus compa ie os
los Exminis os de D. Amadeo. La disidencia
es alló, y ino la c isis del 24 de Feb e o; c isis
unes ísima, que debió conju a se á oda cos a
co no Ri e o que ía, pe o que Ma os y los su-
yos ie on llega con júbilo, dispues os, si les
e a posible, á desca a se de odo elemen o de
abolengo epublicano.
Pa a ello, el P esiden e de la Asamblea hizo
ocupa sigilosamen e po la Gua dia ci il los
Minis e ios de la Gobe nación y de Hacienda, el
edi icio del Cong eso y o os pun os; conce ó
con el Alcalde, Ma qués de Sa doal, que u iese
dispues os pa a sali algunos ba allones de mili-
cia nacional no o iamen e moná quicos; y coma
si odo es o no ue a bas an e, nomb ó )api án
Gene al de Mad id á Mo iones, á espaldas, po
supues o, del Minis o de la Gue a, Có do a,
que no se lo hubie a ole ado; conduc a inexpli-
cable en quien ece días an es condena a, como
signo de nacien e i anía, una ase más ó menos
a ildada de Ri e o. Pe o la conju a, que pudo
inunda de sang e Mad id, acasó, po que
había sido descubie a an es de empeza la se-
sión de la Asamblea. Ma os, is a la empes ad
que en o no suyo se le an aba, e ocedió, e-
se ándose pa a momen o más opo uno; y as
una que o a a ogancia suya desde el sillón
p esidencial y dada cuen a de la c isis, la Asam-
Á SAGUNTO

261
blea nomb ó nue o Gobie no sob e la base de
los cua o Minis os epublicanos del an e io ,
o o gando la ca e a de Gue a al. Gene al Acos-
a (en ez de Mo iones, indicado po la P esi-
dencia); la de
Ma ina
á O ey o; la de
Hacienda,
á Tu áu, y la de
Ul ama
á So ní. De p oce-
dencia adical e an Acos a y O ey o; pe o an
iden i icados es aban con la Repúblicas, que bien
pudo conside a se és e como un Minis e io ho-
mogéneo.
Te na de oposición al nue o égimen ue on
los sucesos de Ba celona, ya indicados; los des-
ó denes en Málaga, de que, como siemp e, saca-
ban g an p o echo los con abandis as, que
an o con ibuye on á p o oca los; los excesos
en Mon illa, donde las u bas quema on a chi-
os pa a des ui documen os que á odos po-
dían in e esa menos á los que daban la ca a, y
has a las ex a agancias de los igno an es, como
la de la Jun a e oluciona ia de un pueblo an-
daluz, la cual decla ó que, en a ención habe -
se p oclamado la República ede al , quedaba
de ogado el Concilio de T en o. Pe o ¿e a es-
ponsable de esos deli os y disla es la Repiíbli-
ca? ¿No habían ocu ido o os del mismo géne o
i
mucho más g a es en odos los pe íodos de
nues a moná quica his o ia? (1). Mas la e dad
(1) Pa a p oba lo bas a conoce los que, po ía de ejemplo, ci a-
mos en nues os lib os
Ruiz de Pad ón y su iempo, Dos Regen-
J;ios
y
Recue dos de cinco lus os.
262

DE ALCOLEA
e a que ningún ac o minis e ial p o ocaba al
deso den ni in undía espe anzas de impunidad.
No e an amigos de la libe ad ni de la Repúbli-
ca, al menos en su mayo pa e, los inju amen-
ados; el Gobie no, aboliendo el ju amen o polí-
ico, les ein eg ó en sus de echos. De las dispo-
siciones adop adas po Cas ela en el Minis e io
de Hs ado, disol iendo an iguas ó denes nobi-
lia ias y sup imiendo í ulos de Cas illa, podían
queja se los ancios a is óc a as; no así los ple-
beyos, que habían subido á la di ección de la
cosa pública al impulso de los ien os e olu-
ciona ios. Cómo p ocedían Pí y Ala gan y Fi-
gue as, acabamos de e lo. En cuan o al Minis-
o de G acia y Jus icia, Salme ón, podemos
deci , sin emo de que se nos con adiga, que
jamas
ue on en España los T ibunales an in-
dependien es de la polí ica, ni se enal eció an o
la augus a majes ad de sus unciones. No lo de-
cimos noso os: sob e nues a au o idad, que
es muy escasa y que además pod ía conside-
a se ecusable po pa cial, es á la de un es-
pe able homb e público, de ideas empladísimas
y ac ual Minis o de la Co ona, D. Alejand o
G oiza d, quien el 13 de Junio del co ien e
ano de 1898, con es ando en el Cong eso de los
Dipu ados á obse aciones de uno de és os (1)
sob e el p esupues o de G acia y Jus icia, dije ,
lo que li e almen e amos á ansc ibi :
(1) El au o de es e lib o.
A
SAGUNTO

263
«Yo, que
en:-
.z
.
o
la desg acia, espe ando las opiniones
ajenas, de ene ideas an i é icas, po pun o gene al, sob e-
los p incipales concep os de Es ado de los ilus es liomb es
del pa ido epublicano; yo que hubie a comba ido con
g an ene gía casi odos sus p ocedimien os y no me eca o
de censu a (no lo o nen en es e momen o mala pa e)
muchos de los ac os de la época de su mando,
yo
debo deci ,,
que espec o de la adminis ación (le jus icia, no engo
más
que
elogios que hace (le los Gobie nos de aquel la poea.
»Es ábamos ce ca de la época en que padecíamos aque-
lla g a e en e medad de lanza de los T ibunales á los
Jueces que no es aban con o mes con las ideas de los pa -
idos gobe nan es
•
, aquella magis a u a había sido nom-
b ada po pe sonas que no pa icipaban de las ideas del
Gobie no epublicano; yo no conozco, sin emba go, un
solo Juez que haya sido des i uido; po el con a io, quizá
a a de ende se de o as cosas, po las cuales se les podían
hace g andes ca gos, los homb es de aquella (poca (1(-
mos a on su amo al o den, ese ando á los Jueces su
au o idad, su p es igio
y
su independencia, cuando se
sen aban bajo el dosel.
»Yo mismo ecue do que después de una comnoci6n
g ande que hubo en Mad id, á un pe sonaje ilus e, á mi
que ido amigo el Gene al Tope e, como eo de ebelión,
se le edujo á las p isiones mili a es; yo u e el hono de
se su abogado; hice un esc i o pidiendo la exca celación;
el seño Tope e eunió á algunos amigos suyos, ju is as, y
les leyó íni abajo; yo sos enía en aquella alegación que
la legalidad e a la que de endía el Gene al Tope e; que la
ebelión, si la había, es aba en el Gobie no,
y
alglin amigo
mío me dijo: mañana es a á us ed aquí con el seño Tope e
y end é yo que eni á de ende á us ed.
<No sucedió eso: el Juez con i mó el au o de p isión:
apelé de ese au o, y el Fiscal de la Audiencia dijo que no
había deli o, y lo e ocó el T ibunal, y el Fiscal, espesa
de se ep esen an e del Gobie no, siguió eje ciendo su
ca go y ni un solo Magis ado su ió pe juicio po es o.»

264

DE ALCOLEA
Pe o no se a aba de o den ni de jus icia,
sino de p edominio. La oposición de la Asam-
blea al Pode ejecu i o aumen aba cada ho a;
7
po lo que és e desis ió de some e á aquélla la
p e ia eno ación de Ayun amien os y Dipu a-
ciones, y p esen ó con echa 4 de Ma zo un p o-
yec o de ley en el cual ijaba pa a la eunión de
las Cons i uyen es el 1.° de Mayo; señalaba pa a
e i ica las elecciones en la Península, Islas
adyacen es y Pue o Rico los días 10 al 13 de
Ab il; es ablecía que la Asamblea con inua a
delibe ando has a o a la ley de abolición de
la escla i ud p esen ada po el Gabine e Ruiz
Zo illa y alguna o a, y p oponía que, al sus-
pende en onces sus sesiones, nomb ase una
Comisión pe manen e que la ep esen a a. Pe o
ambién á es o se opusie on Ma os y los que
le seguían; dic aminó en con a la Comisión
nomb ada, excep o D. Ra ael P imo de Ri e a,
que o muló o o pa icula (1); a inié onse los
Minis os, en a as de la conco dia, á con e-
encia con ella; pe o de al géne o ue on las
condiciones que se pe mi ió pone como p ecio
de la ansacción, que el Gobie no esol ió da
la ba alla haciendo cues ión de Gabine e, no la
ap obación de su p oyec o, sino el o o pa icu-
la que en algo lo modi icaba. Y dicho o o ué
omado en conside ación po 118 con a 19, no
(1) Pe enecía es e Dipu ado al g upo adical llamado de los
con-
<;iliado es,
en
el que igu aban los ep esen an es de Pue o Rico.
Á SAGUNTO

265
-sin que Ma os bajase del sillón p esidencial pa a
impugna lo; haciendo así más no o ia su ani-
mosidad con a el Gobie no y su p opia me e-
cidísima de o a. P esen ó la dimisión de su
ca go, en el que le sus i uyó D. F ancisco Sal-
/llo ón y Alonso To 91 o os, con a 83
que
ob u o D. José Ma ía O ense.
Los p oyec os de ley sob e sup esión de las
ma ículas de ma y a mamen o de los ba allo-
nes de ancos, no o ecían incon enien es; no
así el de abolición de la escla i ud en Pue o
Rico, que no poca pa e u o en acele a el in
de la Mona quía de Saboya, y que según el
o o
pa icula de P imo de Ri e a, de acue do en
es a pa e con el p oyec o del Gobie no, debía
pone é mino á la ob a y á la exis encia de la
Asamblea Nacional. Pa a en o pece la discu-
sión
del dic amen, que ya en 27 de Ene o había
emi ido la comisión del Cong eso, conju á onse
los p opósi os polí icos de no pocos adicales y
los in e eses económicos de los neg e os; y así
llo ie on las enmiendas, los discu sos y las ec-
i icaciones. Po unas ó po o as causas, se llegó
á eme que sob e iniese un ca aclismo y no se
ompiesen las cadenas de 35.000 escla os. El
a gumen o de la nulidad de las leyes que la
Asamblea o a a, si no se discu ió exp esa-
men e pa a es e asun o, e a ambién un a ma
pode osa pa a llega en él po lo menos á
una
ansacción. Viendo eni
el nublado
el aboli-
cionis a Lab a, p ocu ó
ob ene , y ob u o
de
266

DE ALCOLEA
Ulloa en la Asamblea, la decla ación e minan e
de que los conse ado es se oponían á la aboli-
ción
'inmedia a,
no á la
g adual;
sin emba go de
que ambién con a és a había p o es ado la
Liga.
Así las cosas, llegó la sesión del 21 de Ma zo,
sin que se hubiese ap obado oda ía ni aun el
a iculo 1.° de dicho p oyec o de ley. De él, em-
pe o, dependía que, con la suspensión de las de-
libe aciones de la Asamblea, cesase la ya in ole-
able iolencia de sus elaciones con el Gobie -
no. Pidió en onces Cas ela inspi ación á su
an asía y acen os de pe suasión á su palab a, y
enca ándose con adicales y conse ado es les
dijo: «Si no se o a la abolición, yo lo decla a é
»an e la Eu opa; yo lo decla a é an e Amé ica;
»yo lo decla a é an e el mundo: no se ha o ado,
»po que aquella Asamblea, que nació bajo la
»Mona quía y bajo la Mona quía ajo la aboli-
»ción de la escla i ud, no ha que ido aboli la
»escla i ud, po comp ome e y aun deshon a
»una República... Yo os lo pido, conse ado es;
»es a es una cues ión nacional, es a es una cues-
» ión de humanidad. Vo ad la abolición de la
»escla i ud pa a Pue o Rico, y yo en cambio
»os p ome o que odos los in e eses se án a en-
»didos, que odos los in e eses se án omados en
«cuen a en la u u a Cons i uyen e, pa a la abo-
lición en Cuba.»
Decisi o ué el e ec o de aquella elocuen í-
sima pe o ación. Todos esol ie on admi i in-
Á SAGUNTO

267
eg o el a . 1." del dic amen, educido á decla-
a que quedaba abolida la escla i ud en la isla
de Pue o Rico, y ansigi en lo demás es-
pec o á la mane a de lle a á cabo aquella un-
damen al decla ación. Después de p olijo deba e
en e la comisión y los au o es de las más es-
ic i as enmiendas se llegó á la ansacción
deseada, en la que, na u almen e, odos cedie-
on; pe o más que nadie, dicho sea en hono
suyo, los conse ado es.
A las nue e de la noche del memo able 22 se
ab ió la sesión de la Asamblea, bajo la p esi-
dencia del Ma qués de Sa doal. Leída la enmien-
da que con enía dicha ansacción, susc i a
po D. Ped o Sala e ía, D. Eugenio Ga cía
Ruiz, D. Se ando Ruiz Gómez, D. Augus o
Ulloa, D. Ge mán Gamazo y D. Cons an ino A -
danaz, ué o ado po unanimidad el a . 1 ."
Acep a on la enmienda la comisión pa lamen-
a ia, en cuyo nomb e habla on Lab a y Ramos
Calde ón, y el Gobie no, cuya oz lle a on Fi-
gue as y Cas ela ; y e i adas po sus au o•Ps
ó sin discusión desechadas odas las demás, eca-
yó ambién unánime o ación sob e la que habla
sus i uído al dic amen, y que cons aba de sie e
a ículos (del 2.° al 8.°). Calu osos aplausos y
i as á España, á la in eg idad de la Pa ia, á la
Asamblea Nacional y á la República siguie on
á la ase sac amen al p onunciada po el Sec e-
a io Beno :
¿Se ap ueba de ini i amen e?
(peda
ap obado.
A p opues a de D. Joaquín Gil Be -
274

DE
ALCOLEA
baba de expe imen a ), 1
3
í. y Acos a, que se ha-
bía esuel o pe maneciesen sin mo e se de los
espec i os Minis e ios de la Gobe nación y de
la Gue a. Rompió el uego en la sesión D. José
Echega ay decla ando que, á su juicio, se debía
suspende la elección de las Cons i uyen es
mien as no e minasen las jun as e oluciona-
ias, la indisciplina mili a y los a en ados con-
a la p opiedad, y euni la Asamblea. P e ex-
os á cual más ú il: po que las p ime as ya no
exis ían; la segunda es aba po en onces con e-
nida, y los au o es de los úl imos, sin excepción,
habían caído en pode de los ibunales. Así
lo hizo cons a el Minis o de G acia y Jus icia,
D. Nicolás Salme ón: de donde esul aba á odas
luces e iden e que no había sob e enido ningún
suceso ex ao dina io, único caso, en que hab ía
luga á euni la Asamblea con a eglo á la ley
de 11 de Ma zo. Discu iendo seguían la Comisión
y los Minis os, cuando ce ca de las cua o llegó
el de la Gue a al Cong eso á con e encia con
sus compañe os, pues los olun a ios eunidos
en la Plaza de To os se habían decla ado en
abie a insu ección. Pide en onces Tu au que
se suspenda el deba e pa a que el Gobie no pue-
da e i a se á delibe a : p opone Figue ola que
la Comisión nomb e un Gene al en je e de odas
las ue zas de Mad id: opónese Lab a, alegando
que al medida cons i ui ía un a en ado con a
el Pode ejecu i o, y se ma cha acompañado de
algún o o ocal: insis e Cas ela en la suspen-

A
SAGUNTO

275
Sión po doce ho as: Echega ay solici a, al con-
a io, la sesión pe manen e: y, po úl imo, á
p opues a de Ri e o se acue da así, pe o sus-
pendiendo las delibe aciones mien as el Go-
bie no no ol iese.
Rápidas ue on las medidas po és e adop a-
das. Des i uyó al Alcalde de Mad id; nomb ó
Gene ales de su con ianza pa a manda la ue za
pública; eemplazó á Pa ía po Hidalgo; y eco-
nocida po odos la au o idad del Gobie no,
ma chó Ca mona al en e de algunas opas
con a los suble ados de la Plaza de To os, que
en núme o de unos 4.000 y alen ados po el Ge-
ne al Le ona le ecibie on á i os. Mas con en-
cidos muy p on o de que no les auxilia ían o os
elemen os mili a es cuyo apoyo les había ga an-
izado el Ma qués de Sa doal, empeza on á g i-
a
¡ aición!,
dié onse á la desbandada y acaba-
on po acoge se á la clemencia del Gobie no.
La ebelión, en la que es aban iniciados Ge-
ne ales an impo an es como el Ma qués del
Due o, Tope e, Valmaseda, Le ona, Bald ich,
Gánda a, Gasse , Bassols, Ros de Olano, Caba-
lle o de Rodas, e c., algunos no o iamen e al-
onsinos, y a ios homb es ci iles como Alba-
eda y el anciano mode ado Bo ego, eunidos
odos desde las p ime as ho as de aquel día en
el ho el del Duque de la To e; la ebelión-
decimos—que con aba además con el esuel o
apoyo de Ma os, Sagas a y sus amigos, quedó
comple amen e e minada á las nue e de la
276

DE ALCOLEA
noche. Hubo algunos he idos y un coche o
mue o po una bala de los suble ados. En on-
ces las u bas se p opusie on deshon a la ic-
o ia que no habían ayudado á ob ene . Dando
desa o ados g i os llega on al Cong eso: y como
no encon asen en aquel ecin o ue za que se
les opusie a, po que el. P esiden e de la Comi-
sión había despedido la gua dia ci il en iada
po el Gobe nado desde las dos de la a de, lo
allana on buscando u iosas á los miemb os de
la Comisión Pe manen e pa a inmola les. Algu-
nos habían log ado sali sin se conocidos: o os
se escondie on. En e ados los Minis os de lo
que pasaba, abajosamen e y po medio del u-
mul o se di igie on al Cong eso So ní, Salme-
ón y Cas ela ; y desa iando la u ia de la mu-
chedumb e , log a on sal a de una mue e
cie a á Ri e o, á Echega ay y á sus demás
compa le os, y de un indeleble bo ón la causa
epublicana.
Pe o el duelo empellado en e la Comisión y
el Pode Ejecu i o e a á mue e. T iun an e la
p ime a, hab ía caído el segundo eemplazándo-
le los adicales y á és os los al onsinos decla a-
dos; pues, ó nada enseña la His o ia, 6 el é mi-
no de aquella coalición no podía se o o, á se-
mejanza de lo que sucedió en 1843 y en 1856,
sino el en onizamien o de los más eacciona-
ios (1). Vencedo el Pode Ejecu i o, no e a
(1) Véase
Dos Regencias,
págs. 335 y
361.—Recue dos cin-
co
ius o.s
.
, pág. 166.
A SAGUNTO

277
posible que i iese ni un sólo día más la Pe -
manen e, y la disol ió el 24. No ué aquél, sin
duda, un 18 de B uma io ni un 2 de Diciemb e;
que ué un ac o dic a o ial, no es posible nega -
lo. Pe o ¿quién había o o los ínculos de la le-
galidad? ¿El Gobie no, que enía cumpliendo
sus debe es sin in ansigencias, con celo y leal-
ad indiscu ibles, ó la Comisión, en cuyo seno se
había engend ado el mo ín que abo ó en la
Plaza de To os? También disol ió el Gobie no
los cue pos de olun a ios que en él habían o-
mado pa e, y di igió exp esi as elici aciones
al ejé ci o y á los milicianos ieles á su debe .
Funciona on los ibunales de jus icia; pe o con
la absolu a independencia del Pode Ejecu i o
que ac edi a el caso del gene al Tope e, e e ido
hace pocos meses en el Cong eso po el S . G oi-
_za d, según ha podido e el lec o en el p e-
ceden e capí ulo.
La asonada popula de la noche del 23 de
Ab il y algún desmán de escasa anscenden-
cia, que las au o idades e ena on p on a y
ené gicamen e, die on p e ex o á algunos pe -
sonajes de los que habían p ¿lY ado la in ca o-
na de aquella mañana pa a adjudica se el papel
de íc imas, y has a pa a adelan a la empo ada
de e ano, como dice un his o iado , ma chán-
dose de España en clase de emig ados
y
es a-
bleciéndose en San Juan de Luz, Bia i z ó Ba-
yona. Y coma los que al hacían se llamaban
Se ano, Tope e, Ma os, Ri e o, e c.
:
el escán-
278

DE ALCOLEA
dalo ué g ande y el desc édi o de aquella si-
uación no pequeño. Obedeciendo á la consigna,
dimi ie on sus pues os a ios al os unciona ios
mili a es y ci iles que el Gobie no no había
que ido sepa a , aunque le cons aba cuán des-
a ec os le e an, y has a algunos diplomá icos.
Los que no habían log ado acaba con la Re-
pública po un mo ín, cuyo iun o hubiese
p oducido en el ac o sang ien a lucha en las ca-
lles y después la mue e de la libe ad, p opu-
sié onse ma a la con el acío. Demos óse una
ez más en aquellos días cuán o ciegan la pasión
y el enco aun á los más a isados: po que si los.
adicales que ían una República de ma iz con-
se ado , mejo podían ob ene la ap oximándo-
se al Gobie no, p ocu ando in lui en sus deli-
be aciones y acudiendo luego á los comicios, que
hos ilizando á aquél y e i ándose al A en ino;
con lo cual le obligaban á con empo iza con las
p e ensiones, que impo aba ene á aya, de
cie os elemen os de la izquie da, pues o que
ellos p es aban decidido apoyo al Pode c eado,
po la Asamblea Nacional.
Pasa emos po al o, po su escasa impo an-
cia, aquellas c isis pa ciales ocasionadas po la
salida del Minis o de la Gue a, Acos a, eem-
plazado po Nou ilas, como és e lo ué in e ina-
men e po higue as; quien, dadi oso po ca ác-
e y deseando g anjea amigos á la República,
no andu o cie amen e pa co en epa i g ados
y empleos. P escindi emos ambién de la ac i ud
Á SAGUNTO

2(9
de los in ansigen es, los cuales, pe suadidos de
que había llegado su ho a, empeza on á eque-
i impe iosamen e
,
al Gobie no pi a que sin
espe a po las Co es, que den o de b e es
días debían euni se, plan ea a po dec e os las
esoluciones más g a es, empezando, como de-
cían algunos, po la
RemCblica ede al, con odas
sus lógicas, legí imas é indeclinables consecuen-
cias.
Di emos sólo que en esa a mós e a, de so-
ledad po una pa e y de men ales desequilib ios
po o a, se e i ica on el 10 de Mayo las elec-
ciones más lib es de oda p esión del Pode pú-
blico que nues os anales egis an. Conse a-
do es y adicales en gene al se e aje on; lu-
cha on solamen e unos cuan os que con aba);
con dis i os segu os. Y salie on de las u na
elec o ales unas Co es cuya isonomía no he-
mos de bosqueja , sus i uyendo á nues o p o-
pio juicio el del S . Pí y Ma gall (1), que lo con-
signó en los é minos siguien es:
allo
e an
»aún Co es, cuando hicie on esona con uná-
»nimes g i os de
Vi a la Repí blica ede al
la
» echumb e de su palacio. Apenas es u ie on
«cons i uidas, se ap esu a on á decla a , con
»sólo dos o os en con a, que la ede ación e a
»la o ma de Gobie no de la Nación espaliola.
»No se les hablaba en un p incipio de Cons an-
»ción ni de e o mas, que no mos asen a án po
»lle a las á cabo, y ecibiesen con a onado es
(1)
La República de 1873,
lib.

pág. 33.

280

DE ALCOLEA
,aplausos las palab as del que las o ecía. Es a-
» ban po las medidas ex ao dina ias de Que-
» a. Que ían á oda (y3s a educciones en el p e-
»supues o de gas os. Deseaban hace p on o algo
»en bene icio de los pueblos.
E an, sin duda, in-
»expe as, no muy al o su ni el in elec ual, poco
»de e minadas sus aspi aciones, no muy ijas sus
» ideas sob e los p incipios que debía ene la ede-
ación po base;
pe o g acias á esas mismas con-
diciones, e an áciles de lle a á la inmedia a
» ealización de nuesb o dogma, si en ez de di i-
»di las se hubiesen hecho es ue zos pa a cong e-
»ga las, y en ez de pa aliza su ac i idad, po
'
,
di igi la.» E an, en suma, unas Co es pa ió-
icas, pe o inconscien es. Mas, ¿cuándo ué posi-
ble le an a un edi icio sólido sob e a ena mo-
ediza? ¿Cuándo pudie on unda un Gobie nó
los que no habían log ado ija .sus p opias ideas
sob e los p incipios que á aquél debían se i
de base?
Bajo la p esidencia de edad del Ma qués do
Albaida se eunie on las Cons i uyen es el 1.° de
Junio. Desde la Iuna leyó el P esiden e del
Pode Ejecu i o, Figue as, una ex ensa y no a-
bilísima memo ia, en la cual explicaba los su-
cesos que habían ocu ido desde la p oclamación
del Rey ex anje o y condensaba el p og ama
de la República en es as ases: «INues a ob a
›no es solamen e ob a de p og eso, sino ambién.
»ob a de conse ación

Ce emos el pe íodo
«de las e oluciones iolen as, y ab amos el pe-
A SAGUNTO

281
› íodo de las e oluciones paci icas.» Es e docu-
men o ué saludado con calu osos i as: el P e-
siden e decla ó abie as las Co es cons i uyen-
es de la República espa iola en la legisla u a
de 1873, y se suspendió la sesión en medio del
más i o en usiasmo. Al eanuda las ue on
elegidos pa a cons i ui la Mesa in e ina los si-
guien es Dipu ados: P esiden e, D. J osé Ma ía
O ense; Vicep esiden es, D. Edua do Palanca,
D. Ra ael Ce e a, D. Manuel Ped egal Ca iedo
y
D. F ancisco Díaz Quin e o, y Sec e a ios los
S es. Sole y Plá, Ba olomé y San ama ía, Ló-
pez Vázquez y Pé ez Valenciano. A los pocos
días se cons i uyó de ini i amen e el Cong eso
con lige as al e aciones en el o den de los Vice-
p esiden es y en el pe sonal de los Sec e a ios.
En es os nomb amien os, co no en los de las
ej--
misiones, empeza on ya á sali á la supe icie
los gé menes de di isión é indisciplina que de-
pa a on á aquellas Co es una ida es é il y
una mue e sin glo ia.
Pe o cuando más de elie e apa eció el esca-
sísimo sen ido polí ico de una g an pa e do
aquellos legislado es, ué cuand ) u ie on que
ocupa se en elegi el Pode Ejecu i o, cuya di-
misión, como e a de úb ica, había p esen ado
Figue as al cons i ui se las Co es. No bien so
había ap obado el día
7
po 218 o os con a 2,
los de D. Eugenio Ga cía Ruíz y
D.
An onio
Ríos Rosas (1), una p oposición po la que se
(1) Cuén ase que como un Dipu ado dije a algo á Ríos Rosas sob o
:382

A
SAGUNTO
decla aba que la o ma de gobie no de la Nación
española e a la
República democ á ica ede al,
cuando se leyó o a cuyo obje o e a que las
Co es au o iza an á
D.
F ancisco Pi y Ma gall,
no pa a o ma el Pode Ejecu i o, que hubie a
sido lo más acional, sino pa a que
p opusiese á
la Cáma a los indi iduos que hab ían de cons-
i ui lo. Encomenda á una Asamblea, sob e
odo de aquellas condiciones, la elección de los
Minis os e a una insensa ez: pe o no había en
aquel momen o a mós e a pa a o a cosa, y los
au o es de la p oposición, que nada enían de
in ansigen es, u ie on que amolda se á las
ci cuns ancias. T as empeñado cuan o inú il
deba e se aco dó como se p oponía; y cuando Pi,
cumpliendo con ese acue do, p esen ó en una
a en a comunicación al P esiden e de la Cáma a
la lis a de los que designaba pa a que uesen
sus compañe os de Gobie no, ep odújose la
discusión con ca ac e es an pe sonales y en
o ma á las eces an incul a, que ago ada su
paciencia e i ó la p opues a pa a que los Di-
pu ados eligiesen las pe sonas que u ie an á
bien. Se quiso sali del paso con i mando luego
en sus pues os á los Minis os dimi en es y
co no dándoles un o o de con ianza: pe o á las,
24 ho as sob e ino la c isis, po que no daba
gus o, ni e a ácil que en ci cuns ancias an
esos dos o os en a o de la República uni a ia, con es ó: «Bas an:
con dos uedas anda un ca o.»
Á SAGUNTO

283
apu adas lo die a, el Minis o de Hacienda Tu-
au, á pesa de su labo iosidad y hon adez no-
o ias. Imposible un Minis e io de la de echa; á
una especie de suicidio equi alía un Minis e io
de la izquie da p esidido po O ense. Y com-
p endiéndolo así los Dipu ados, di igidos po
Cas ela , esol ie on en sesión sec e a del 9 po
la noche enca ga á Figue as que o mase un
Gobie no de conciliación capaz de uni las o-
lun ades, au o izándole pa a elegi los demás
Minis os. Rec i icábase el e o come ido dos
días an es; pe o en aquellas 48 ho as habían
c ecido las descon ianzas, y al as suscep ibili-
dades se conside aban he idas.
Quiso Figue as que D. Nicolás Salme ón
uese á la P esidencia de las Co es, que había
dimi ido el anciano O ense comp endiendo que
su al a de oído le incapaci aba pa a desempe-
ña la, y que se enca gase de la ca e a de Ha-
cienda D. José Ca ajal, po sus elaciones con
algunos banque os cuyos auxilios e an u gen-
ísimos. Y ob enido el consen imien o de am-
bos y mien as Cas ela se ocupaba en da ,
po deci lo así, la úl ima mano al u u o Minis-
e io, que el día 11 debía p esen a se á las Co -
es, aquella misma mañana se di ulgó la no icia
de que se había ma chado al ex anje o el P e-
siden e del Pode Ejecu i o, dejando la dimisión
de su ca go en manos del Vicep esiden e de las
Co es D. Edua do Palanca.
¿Qué causas le impulsa on á adop a esol u-
)90

DE ALCOLEA
ienda,
Ca ajal;
Ul ama ,
Suñe y Capde ila;
Ma ina,
An ich, que po una especie de sa cas-
mo del des ino esul ó i eemplazable po no
habe ma ino 'de quien echa mano, ni paisano
que se a e iese con aquella ca e a. Rep esen-
ados es aban en ese Gobie no odos los ma ices
de la Cáma a, menos la ex ema izquie da. Con
azón se p escindió de ella; que no o a cosa
me ecía su ca encia de sindé esis.
Po aquellos días p onunció Cas ela es as
palab as que señala on el p incipio de una nue-
a e apa de su ida polí ica: «En algunos mo-
men os me pa ece que he pe u bado mucho á
mi pa ia, y quie o en los anos que me es an de
ida asen a la en sólidas bases de es abilidad,
de o den, de gobie no.» No es ho a oda ía de
que eamos has a qué pun o ue an saludables,
esas ec i icaciones, ni qué in luencia u ie an
en la sue e de la República.

CAPITULO
XV
Acue dos de las Co es.--Re i ada de los i n ansigen es.—
La
in e nacional
en Alcoy.—Un p oceso de 30.000 olios.
—Insu ección de Ca agena.—Dimisión de Pi y Ma -
gall.--Minis e io Salme ón.—P oyec o de Cons i ución
ede al.—F acasada conspi ación ca lo-al onsina.—La
gue a ca lis a.—D. Ca los en España.—Só el á bol de
Gue nica.—Ridículo
au o de e
en Ve ga a.
Los lamen ables sucesos que acaba nos de
e e i y o os de análoga na u aleza, con en-
cie on á muchos Dipu ados de la inexcusable
necesidad de in es i al Pode Ejecu i o de a-
cul ades excepcionales. No se podía e con pa-
ciencia aquella insu ección de los epublicanos
con a la República; insu ección que, después
de odo, solamen e ap o echaba á los con a-
bandis as malagueños, á gen es de la p opia es-
o a en o as localidades y á los al onsinos y
ca lis as. Po 176 o os con a 16, no sin uda
oposición de los in ansigen es, se au o izó en
30 de Junio al Gobie no que p esidía ó p esi-
diese el S . Pi pa a adop a desde luego odas
292

DE A LCOLEA
las medidas ex ao dina ias que exigie an las.
necesidades de la gue a y pudie an con ibui
al p on o es ablecimien o de la paz. Mal dis-
pues a ya la mino ía, dióle p e ex o pa a una
esolución, que sin duda de días an es medi aba,
el habe ap obado las Co es un bando del Go-
be nado de Mad id, Hidalgo Caballe o, an iguo
y p obado epublicano, en el cual p esc ibía
cie as medidas de o den público en aquellos
momen os más dignas de aplauso que de cen-
su a. Y en e ec o: el Ma qués de Albaida se
le an ó y dijo: «Pido solamen e la palab a pa a.
mani es a , que is o lo que sanciona es a Cá-
ma a y la conduc a del Gobie no, la mino ía se
e i a de es os bancos.» A los pocos días se ha-
llaban ya unos 30 Dipu ados de aquel g upo
impulsando la insu ección can onal, ob a ne-
anda de c iminales si an es no ue a abe ación
de demen es.
En los p ime os días de Julio se desa olló
en las Co es un impo an ísimo deba e sob e la
polí ica gene al del Gobie no, p omo ido po
el in ansigen e D. José Na a e e, que pa a
ello había uel o á ocupa su pue
s
o de Dipu-
ado. Te cia on en la discusión los moná qui
cos Es eban Collan es y Rome o Robledo y el
uni a io Ga cía Ruíz, que du amen e comba-
ie on á los ede ales. Con es á onles Pi y Cas-
ela ; y si de lo dicho en el cu so de aquella
in e pelación y de los hechos que la habían
p ecedido no se desp endie a la inexcusable
Á SAGUNTO

293
necesidad de impone o den y disciplina á oda
cos a, hab ía enido á demos a lo la si uación
de Andalucía. Se illa enía su Jun a de Gobie -
no, cuyo p ime ac o ué cons i ui se en Es ado
independien e. Cádiz hizo lo p opio, bajo la di-
ección de su Alcalde D. Fe mín Sal och ea.
Sanlúca o mó un comi é de
sal ación pública.
En Málaga se despachaba á su gus o D. Edua do
Ca ajal, sin cuida se pa a nada del Gobie no.
Pa a ep imi les se o ganizó en Có doba un pe-
queño ejé ci o al mando del Gene al R ipoll,
quien algo consiguió en bene icio de la paz: no
odo lo que al ez hab ía log ado, de impe a
o a polí ica en la ep esión de los ebeldes.
Mien as se deslindaban los g upos pa la-
men a ios, y Vela . de, Capi án Gene al de V a-
lencia, se p epa aba á ma cha al M aes azgo en
pe secución de los ca lis as, es alló en Alcoy un
mo imien o no polí ico, sino económico y so-
cial. Dis inguíanse los ob e os de aquella indus-
iosa población po su hon ada conduc a, no
po sus luces: así, no ué di ícil á los que de ue a
inie on impulsa les á la huelga que había
dec e ado
La In e nacional,
m áxime cuando
no es aban sa is echos del jo nal que sus pa-
onos les pagaban. Con obje o de hace e ec-
i a la huelga, se cons i uye on del 7 al 8 de
Julio comisiones de aquella sociedad en los al-
ededo es de Alcoy; suceso que el Alcalde pa -
ipó inmedia amen e al Juzgado, y po donde
s'e inició uno de los p ocesos más olumino-
294

DE A
LCOLEA
sos que han odado po las mesas de la cu ia..
Adop ó el Ayun amien o las medidas que
es imó opo unas; en e ellas la de que si e a
desaca ada la au o idad ó ag edidas las clases
acomodadas, cada uno se de ende ía
indi idual-
men e
desde su casa y acudi ía en auxilio de sus
ecinos, mien as el Alcalde, con las ue zas
que pudie a euni , se si ua ía en el Ayun a-
mien o pa a con ene á los amo inados. Con
obje o de in en a una a enencia con e encia-
on los in e nacionalis as con los concejales; y
co no no se log a a aquélla, los p ime os, soli-
ian ados de an emano po las p edicaciones.
de un jo en de a iesa condición llamado Se e-
ino Alba acín, que e a ó se i ulaba p o eso
de ins ucción p ima ia, dié onse a incendia
casas, á oma cuan as a mas y municiones pu-
die on habe á las manos y á me e en la cá -
cel, como ehenes, g an núme o de pe sonas.
pudien es. Dicho es á que la esis encia en la
o ma aco dada po el Ayun amien o e a un
absu do: solo in en ó de ende se desde su casa
D. Agus ín Gisbe . Y como los albo o ado es
aped easen la Consis o ial y sona a algún que
o o dispa o, el Alcalde D. Agus ín Albo s,
exdipu ado ede al, mandó hace uego. Es a
ué la señal de una enca nizada lucha. Du ó el.
i o eo oda la a de y noche del 9, bien que con.
escaso núme o de bajas.
Pe a la si uación de los que de endían la
Casa municipal e a cada momen o más di ícil.
Á SAGUNTO

295
Exigió Alba acín 50.000 du os á los ehenes,
mas sólo pudie on consegui 3.000 pese as. A
las cinco de la ma iana del 10 una comisión de
ehenes, á la cual se ag ega on algunas se io as,
pasó á in ima al Alcalde la endición incondi-
cional, á la que él accedió si e an espe adas su
ida y las de los suyos. Mas 'como hubiesen
anscu ido cua o ó cinco ho as y no se e-
cibiese con es ación, al e que las llamas de o-
aban la manzana de casas á que co espondía
la Consis o ial, dió Albo s el g i o de «sál ese
quien puecla» y odos se die on á la desbandada.
Fué una de las p ime as íc imas el ci ado Al-
calde; quien, á semejanza de lo que hicie on las
u bas en 1836 con el Gene al Quesada en Ho -
aleza y en 1843 con el je e polí ico Camacho
en Valencia, ué mue o y a as ado su ca-
dá e po las calles. Pa ecida sue e cupo á
D. Ca melo Ga cía, empleado del Ayun amien-
o. En una posada asesina on ambién al co e-
do D. Agus ín Ve dú (a) Co ona, y en di e en-
es pun os ue on sac i icados a ios gua dias
municipales y o os indi iduos, has a el núme-
o de 12 ó 15. Además, esul a on he idos unos
18, incendiadas 20 casas y áb icas y obadas
sob e 25. Las pé didas ue on mu
y
conside a-
bles. Al ap oxima se las opas del Gobie no,
los sediciosos abandona on el campo; no sin que
an es suplicasen á Vela de, po medio de una
comisión que en Bia se le p esen ó, que no en-
ase en Alcoy. No accedió á ello el Gene al, de

296

DE ALCOLEA
acue do con el Gobie no; y cuando el 13 ocupó
la población, el o den ma e ial se hallaba es-
ablecido.
Tan ho ibles escenas die on o igen á una
causa c iminal que p odujo 282 p ocesados p e-
sen es y 56 ausen es, en la que ué ap eciada la
exis encia de diez ó doce igu as de deli o, que
llegó á la in e osímil ci a de 30.000 olios,
en la cual decla a on más de 1.000 es igos y
que du ó has a 1884. Las es ancias de los p esos
impo a on 25.000 du os. Los p incipales je es
de la sedición, SeVe ino Alba acín y Vicen e
Fombuena, que habían log ado bu la la acción
de los ibunales, y algunos o os que ue on
p esos, mu ie on du an e la ami ación de
aquella causa. Respec o de los demás se sob ese-
yó, bien po al a de p ueba ó po i ud de la
ley de 22 de Julio de 1876, p e io in o me del
Consejo de Es ado, en el cual, po cie o, in e -
ino e icazmen e el céleb e poe a D. Miguel de
los San os Al a ez. Y no cabía o o desenlace.
¿Quién pod á jac a se de descub i la e dad
al a és de 30.000 hojas de papel sellado? (1)
(1) Debemos los da os que nos han se ido pa a esc ibi los pá a-
os an e io es á la buena amis ad del Exdipu ado á Co es é ilus ado
P o eso y Di ec o de la Escuela No mal de Mad id D. Agus ín Sa dá,
Ae enso que ué de los p ocesados, y que con su pe icia ju ídica, con
su p es igio pe sonal y su celosa cuan o hon ada in e ención, consi-
guió que llega an á en ende se los que pa ecían i econciliables ene-
migos, p es ando á Alcoy un g an se icio y acili ando así el sob e-
seimien o .
A
SAGUNTO

297
Cuando Vela de se ace caba á Alcoy es alla-
ha la c iminal insu ección de Ca agena, que
ino á colma las desdichas de la República.
E a Gobe nado de Mu cia D. An onio Al adill,
,conocido de an iguo po sus ideas can onalis as.
No es aban sa is echos de su Ayun amien o los
in ansigen es, y en e á él o ma on un
Comi é
-de salud pública
pa a que ges ionase la des i u-
ción de aquel cue po, la que dec e ó el Gobe -
nado . En onces el Dipu ado Gal ez A ce, apo-
yado po el Co onel Ca e as que mandaba los
olun a ios, se apode ó
sucesi amen e
del cas-
illo de Gale as, del Ayun amien o y de la
po-
blación;
llamó á su lado al gene al Con e as; y
aunque el Gobie no hizo juga el elég a o des-
de la noche del 12 pa a que ue a de enido, y
-expidió ó denes ap emian es á in de que á
oda cos a se man u ie a el impe io de la ley,
odo ué inú il. No se pudo acusa á
Pi
y Ma -
gall, como con e iden e injus icia lo hicie on al-
gunos, de complicidad con aquella ebelión (1):
(1) En e los hechos que lo ac edi an, ci a emos uno cuya e e en-
Bda debemos á pe sona de in achable e acidad, que siemp e ué poco
_ ede al
y que eje cía au o idad en una p o incia cas ellana. El Vi-
cep esiden e de cie a Comisión p o incial hizo un llamamien o á sus
colegas de aquella egión pa a que acudiesen á conce a se, á in de
p oclama el can ón cas ellano; y como uno de los eque idos consul a a
el caso al Gobe nado , quien á su ez lo comunicó al S . Pí, és e con-
es ó que se p ocu ase e i a semejan e eunión, ó que si es o no e a
,posible, el Vicep esiden e consul an e acudiese á ella pa a opone se con
odas sus ue zas á que se hiciese cosa alguna que pudie a an icipa se
á
la esolución de las Co es.
298

DE ALCOLEA
p odúj ola la p opaganda de una doc ina que
pocos alcanzaban á comp ende , pe o que hala-
gaba odos los
pa icula ismos;
y de eso, cuan os
se i ulaban ede ales e an en mayo ó meno
g ado esponsables. Llega Con e as á Ca age
na el 14, y á poco los suble ados son due ios del
A senal, de los cas illos y de los buques; p o-
claman el
Can ón Mu ciano
y cons i uyen un
Gobie no en e al de la Nación. La inmensa.
g a edad de aquel le an amien o la exp esó el
S . Pi en las siguien es palab as del olle o suyo
que en o o luga hemos ci ado: «El uego se
ex iende á la p o incia, y amenaza di undi se
po las demás de España. ¿Cómo domina el
alzamien o? Los dos ba allones de Ibe ia que
es aban en La Palma han en ado en la plaza, y
no a da á en segui les el de cazado es de Men-
digo ía. Cuen a la insu ección con co oneles,.
con gene ales, con ejé ci o, con ma ina, con
un o midable ma e ial de gue a. Cuen a, pa a
mayo p es igio suyo y des en u a de la Repú-
blica, has a con Dipu ados de la Asamblea.
Cuen a con una ciudad o i icada como ningu-
na, que, bien abas ecida y gua dada po buenos
de enso es, puede sin pelig o desa ia el mayo
de los ejé ci os. Tiene en su a o las di icul a-
des que susci an al Gobie no la gue a, la indis-
ciplina, la pe u bación ma e ial y mo al p o-
pia de los pe íodos e oluciona ios.»
Y
pa a
que nada al a a, allá se ue on muchos in an-
sigen es de signi icación, en e ellos D. Ro-
Á SAGUNTO

299
que Ba cia, quien, no habiendo log ado se Mi-
nis o en Mad id, esol ió se lo en Ca agena.
No e a aquella ebelión, en sí misma, una
cosa jamás is a. Mandando el conse ado Con-
de de To eno, se había desa ado en España una
especie de can onalismo que comp ome ió g an-
demen e la au o idad del Pode cen al: la mis-
ma Ca agena se había suble ado bajo el go-
bie no de Na áez, y cos ó no poco educi la á
la obediencia (1). Pe o lo inaudi o, lo in e osí-
mil, lo que eunía los sinies os ca ac e es del
asesina o y del suicidio en los iempos á que
aho a nos e e imos, es que los ebeldes, que se
llamaban ede ales y epublicanos y que no o-
dos e an gen es pe didas ni mucho menos, iban
con a un Pode epublicano y con a unas
Co es que se ocupaban en edac a una Cons-
i ución ede al. La indignación ué jus i icadí-
sima, y en las Co es se adujo en una p opo-
sición p esen ada el 14, pa a que el Gobie no
diese cuen a de los sucesos de Mu cia y de la
conduc a de aquellas au o idades; p oposición
que con ace bas ases de endió el Dipu ado po
Ca agena, D. José P e umo.
Acaba on de i i a aun á los más ole an es
las siguien es palab as del Minis o de Ul a-
ma , Suñe y Capde ila , an ico en pe so-
nales i udes como pob e en do es de gobe -
nan e: «Yo no he de pone mi i ma al pié de
(1) V.
Dos Regencias,
pág. 81.
306

DE
ALCOLEA
po sus muchos años y no pocos achaques.—A
mediados de Julio ascendían ya en el No e á
14.000 los acciosos en a mas.
P esen ábase ambién po en e el ca lismo
en Ca aluña. Las exho aciones del
piadoso
Don
Al onso de Bo bón, he mano de D. Ca los, á no
abusa de la clemencia
die on los esul ados que
e an de espe a . Como se hubiesen apode ado
de Ripoll los acciosos mandados po Sa alls é
hicie an p isione a su gua nición, ue on bá -
ba amen e sac i icados 92 ca abine os. También
allí
había a aigado desde el p incipio la indis-
ciplina en las ilas del Ejé ci o: los B igadie es
Cab ine y y A ando ie on desconocida su
au o idad po las ue zas que mandaban. Log ó
man ene la suya el en onces B igadie D. A -
senio Ma ínez Campos; mas aunque en algunos
pun os alcanzó en ajas sob e la acción, po
ca ece de municiones no pudo impedi quo e-
cupe ase Ripoll, de donde la había a ojado.
Apode óse asimismo Sa alls de Be ga, cuya
gua nición se indió casi sin pelea : cogió allí
g an can idad de a mas y municiones é hizo 40
p isione os, los cuales usiló en el camino de
Be ga á Gua diola. In adió y saqueó Ma a ó,
mien as T is any usilaba en Sanahuja á 24
p isione os. Pe o ué echazado, no sin conside-
ables pé didas, de Puigce dá, donde la gua ni-
ción y el pueblo se conduje on he oicamen e.
Pa a con ene en el P incipado la indiscipli-
na mili a y di igi la campa ía, en ió el Go-

Á SA GUNT
O

307
bie no al gene al Vela de, en eemplazo del
incapaz Con e as. La insubo dinación de las
opas había llegado á se an desen en
q
da, que
los soldados g i aban al enca a se con sus je es:
¡abajo es ellas y galones! ¡que
baile!—Vela de
p ocu ó con en e a leal ad es ablece la mo al
mili a , y algo consiguió: más hubiese log ado,
de no habe den o del ejé ci o mismo pe sonas
in e esadas, pa a ul e io es ines, en p epa a las
cosas de modo que la ebelión de los je es con a
el Pode cons i uido hallase disculpa en los des-
manes de la soldadesca. A si uación an anómala
espondió no sólo el c ecimien o de la acción en
Ca aluña, que, á mediados de Julio no bajaba de
6.000 homb es, sino en Valencia y en el Maes-
azgo, que eco ían con nume osas pa idas
Sega a, Polo, Cucala y o os cabecillas. Algu-
nas se alza on ambién en o as p o incias, pe o
sin que po en onces log a an g an inc emen o.
Pocos días an es de la dimisión de Pí y Ma -
gall había en ado D . Ca los en España. Di igió
á sus pa ciales una ci cula en la que, como de
cos umb e en odas las c isis de la Pa ia, se
p oclamaba su único sal ado . No pudo ó
no
quiso Sánchez B egua impedi que ma chase á
Gue nica, á p oclama bajo el his ó ico á bol
los ue os ascongados y su p opia sobe anía.
Más a de, á mediados de Agos o, pudo llega á
Ve ga a, donde, con oda la solemnidad que e-
que ía el caso, le an a on á su p esencia la lá-
pida bajo la cual se suponía a chi ado el
Con e-
:308

DE ALCOLEA
ío de T'e g a a,
quema on los obje os que
allí
apa ecie on y a en a on sus cenizas. Pe o co no
el o iginal del Con enio no es aba bajo dicha
lápida, coloca on en su luga unos ozos de pa-
pel: engallo acilísimo pa a gen e aná ica é ig-
no an e, sob e odo cuando el ac a de aquel g o-
esco
au o de é
la susc ibie on pe sonas de iso,
segla es y eclesiás icas. El incendio eal y e ec-
i o ué el del Regis o ci il, que los nue os
ándalos conside aban como ins i ución abomi-
nable.
Pe o me ced á unas y o as causas, el ca lis-
mo c ecía. Jamás pudo pensa en auxilio an
pode oso como el que inie on á p es a le los
can onalis as.
"A
CAPITULO XVI
_P og ama del Minis e io Salme ón. — Decla aciones de
Ríos Rosas.—Desen eno can onalis a.—Medidas adop-
adas po el Gobie no. — La e dad sob e el dec e o
llamado de
pi a e ía.—Disolución
de las jun as can o-
nales, excep o en Ca agena.— Discusiones pa lamen a-
ias. —La pena de mue e .— Dimi e Salme ón.—Minis-
e io Cas ela : sín esis de su p og ama. — Facul ades
ex ao dina ias.—Suspenden sus sesiones las Co es.
En un admi able discu so explanó
D.
Nico-
lás Salme ón an e las Co es el p og ama del
Minis e io; p og ama encaminado p incipal-
men e á a i ma el impe io de la ley y á decla-
a que odo aquel que, de cualquie mane a,
in en ase desconoce lo, hab ía de su i inexo-
ablemen e el cas igo de su deli o: pues po
más dolo oso que uese aplica lo á los co e-
ligiona ios, sob e és os cae ía en p ime é mi-
no, ya po se ellos los más obligados á no
pe u ba la ma cha de los Pode es públicos,
ya pa a que los ad e sa ios no pudie an deci
310

DE
ALCOLEA
jamás que las penas e an pa a los ma ices polí-
icos, no pa a los c iminales. Y como anadiese
que la República no podía se exclusi amen e
pa a los epublicanos, sino pa a
odos los espa-
ñoles,
D.
An onio Ríos Rosas, después de p o-
clama que en aquellas Cons i uyen es adica-
ban odas las legi imidades, dijo: «Pa a llega
»á se un Gobie no de la Nación, aqui enéis.
»una mayo ía muy nume osa (no os p eocupen
»mucho los núme os); aquí hay conexión, con-
» icciones, pa io ismo... No os lo niego ampo-
»co á oso os
(di igié idose á
la izquie da);
hay
» odas las condiciones de una e dade a mayo-
A ia; end éis una g an esponsabilidad si des-
»pe dicii is es a mayo ía, que es la espe anza de'
»la República, que es la espe anza de la libe
» ad: con
'
es a mayo ía podéis legisla y gobe -
»na ; con es a mayo ía podéis sal a la Repú-
»blica, es ablece el o den, sal a la sociedad..
»Se éis Gobie no de la Nación, ue za p epon-
»de an e que comba a, que a e e y que ma e
» odas las ue zas ebeldes.» Así hablaba un
conse ado de al ísimo sen ido mo al y de ec-
o c i e io polí ico: desg aciadamen e, ca ecía
de és e la mino ía ede al, y de aquél la inmen-
sa mayo ía de los conse ado es.
Todo, sin emba go, e a necesa io en aque-
llos pa o osos momen os.
En
Valencia se había
p oclamado el can ón alenciano, á cuyo en e
apa ecie on luego el A zobispo y el al onsina
Ma qués de Cáce es. En Se illa e igie on el can-
Á SAGENTO

311
ón andaluz los je es y subal e nos de la Mil i-
cia. Cádiz se decla ó de nue o independien e.
Cas ellón, Mu cia, Toledo, Béja , Salamanca,
Vina oz, G anada, Jaén, e c., e c., con es a on
al g i o con que en Ca agena se había ini-
ciado la disolución de la Pa ia. Can onales
y ca lis as puede deci se que se enían epa -
ido el dominio de la península, pues sólo Ma-
d id y algunas p o incias de Cas illa se halla-
ban lib es de unos ó de o os. F en e á ese
desquiciamien o, impulsado unas eces po hom-
b es de bien en deli io y o as po e dade os
bandidos, el Gobie no apeló á odos los medios
de de ensa que en sus manos enía. Des i uyó
a ios Gobe nado es que no habían sabido cum-
pli con su debe : nomb ó Capi anes gene ales.
de Andalucía y Ex emadu a, Ca alu ia, A a-
gón y Valencia espec i amen e, á los Gene a-
les Pa ía, Mackenna, Tu ón y Ma ínez Cam-
pos: disol ió el egimien o Ibe ia y el ba allón
Cazado es de Mendigo ía y adop ó o as dis-
posiciones encaminadas á es ablece la mal e-
cha disciplina. No ué en e ellas la menos co
men ada el llamamien o hecho po el je e del
Gobie no á los Gene ales esiden es en Mad id,.
cualesquie a que sus opiniones polí icas uesen,
pa a consul a les sob e la mejo mane a de eo -
ganiza el ejé ci o, obje o de p e e en e a en-
ción pa a aquel Minis e io. ¿Y qué había de
hace , cuando Gene ales epublicanos conal
Con e as, Fe e y Pie ad, ocados de ye dade-

:3 1 2

DE A ',COLEA
a demencia, ol ían las a mas con a el legí i-
mo Gobie no de la República, y, lo que aún e a,
más in ole able, ponían en pelig o la unidad
nacional? ¿Qué conduc a podía ampoco obse -
a con ellos y con los co oneles Pe nas, el
exca lis a Peco y Pozas, igualmen e ebeldes,
como no ue a da les de baja en los espec i os
escala ones y some e les á Consejo de gue a?
G an ma ejada le an ó po en onces, y aun
en la ac ualidad p o oca i as en las cuales hay
más a iseísmo que since idad, el amoso dec e-
o llamado de
pi a e ía.
Aunque ué aco dado
en Consejo de Minis os y lo susc ibió el de
Ma ina„ D. Jacobo O ey o, a ibúyenlo los igno-
an es y los malé olos exclusi amen e á D. Ni-
colás Salme ón, y añaden que así en egó á los
ex anje os los mejo es buques de la A mada
espa iola. Veamos aho a lo que ealmen e suce-
dió en ese asun o.
Díjose en las Co es que los can onales de
Ca agena se disponían á en ia el apo
Te -
wando el Ca ólico
á To e ieja,, la
Vic o ia á
Málaga y la
Almansa
á Alican e, con obje o de
suble a las es poblaciones. No esul ó así- o-
almen e; pues si bien Pe nas y Gál ez desem-
ba ca on en Alican e é in en a on suble a el
pueblo, si algo consiguie on al p incipio ie on
luego de audadas sus espe anzas. De odos mo-
dos, la ac i ud de los buques de Ca agena no
e a muy anquilizado a. En onces el Gobie -
no, es imando
u gen e a aja el mal en su p in-
Á SA GUNTO

31 3
ipio,
como decía en el p eámbulo del dec e o
de 20 de Julio, decidió, no in en a el cali ica-
i o de pi a as pa a los e e idos buques y cuan-
os se suble a an en aquel depa amen o, sino
dispone que se cumpliesen los a ículos 4.°, 5.()
y 6.°, capí ulo V, a ado 6.° de las o denanzas
gene ales de la A mada, que au o izaban á las
ue zas na ales españolas ó ex anje as pa a
de ene los ba cos suble ados y no mandados
po o iciales de la A mada Nacional;
ese ándose
el Gobie no español la p opiedad de los buques,
p e ias las co espondien es eclamaciones po la
ía diplomá ica.
Cla o es á que esas disposiciones
a ancaban del concep o de
pi a as
á esos ba -
cos a ibuído; pe o no es menos cie o que el
Consejo de Minis os no aco dó cosa alguna, que
no es u iese dispues a en las o denanzas gene-
ales de la A mada española.
Cuando aun no e a conocido de los je es
de la Ma ina ex anje a el ci ado dec e o, hubo
de llama la a ención del comandan e de la a-
ga a alemana
Fede ico Ca los
la iple bande a
española, icolo y oja que ena bolaban la
Vic o ia
y el
Vigilan e;
y ace cándose úl imo,
que mandaba Gál ez, como és e le dijese que
suble ada su gen e con a el Gobie no se había
apode ado de aquel buque, el cual iba á e acua
cie o se icio, in imó á Gál ez y á sus compa-
ñe os que pasasen como de enidos á
bo do del
Fede ico Ca los,
y con ellos se di igió á Ca a-
gena, no sin en ia el
Vigilan e í
G i
b al a , i-
:114

DE A LCOLEA
pillado po alemanes. La i i ación de los ca a-
gene os ué g ande; pe o hubo de limi a se á la
decla ación de Con e as, muy p opia de su
menguado ce eb o, de que el can ón mu ciano-
esponde ía á al exceso decla ando la gue a á
P usia. Mas ya que no pudie a ealiza emp esa.
an al a, encaminóse con algunas ue zas á bo -
do de las aga as
Vic o ia y Almansa
hacia las
playas de Alme ía, ciudad á la •que in imó la
endición, el desa me de las opas y la en ega
de dos millones de eales; mas como no log ase
ni es o úl imo, comenzó á bomba dea aquella
capi al con dos piezas de a ille ía que causa on
bas an e daño en los edi icios, especialmen e en_
la casa que el Cónsul de Alemania habi aba.
Rechazado de allí, se encaminó á Málaga, en
cuyo iaje de u o el
Fede ico Ca los
la jimansa,
y la
Vic o ia;
buques que ue on á pode de los
ingleses y alemanes y luego conducidos á Gi-
b al a . En ablá onse inmedia amen e las ges-
iones necesa ias pa a la de olución, de oda
pun o inexcusable con o me á las leyes y al mis-
mo dec e o de 20 de Julio; pe o como hubiesen
ma chado con alguna len i ud las negociaciones,
la en ega de dichos ba cos al Gobie no espa lol
se e i icó unos días después de habe sido nom-
b ado el S . Cas ela P esiden e del Pode Eje-
cu i o de la República en eemplazo del S . Sal-
me ón.
La campaña con a los can onales ué ené -
gica y uc uosa: p on o se log ó domina la e-
Á SAGUNTO

315
belión en oda España excep o Ca agena, cuyos
ex ao dina ios medios de esis encia hemos
indicado. Allí se había cons i uido una especie
de Gobie no, que, á al a de o os éxi os, con-
ibuyó g andemen e á o alece el ca lismo
allana el camino á la es au ación. Los in-
sensa os que no habían que ido cede an e la
legí ima au o idad que ep esen aban Pi y Ma -
gall, Salme ón ó Cas ela , se indie on en los
p ime os días de 1874 al Gene al D. José López
Domínguez, en iado iempo an es po el Gobie -
no de la República h sojuzga les.
No se pe dió de is a, en e an o, la que
pod íamos llama ob a polí ico-doc inal. El
11 de Agos o se puso á discusión el p oyec o de
Cons i ución ede a i a; mas como el alzamien-
o de los can onales le había enagenado muchas
simpa ías, casi se edujo el deba e á un ené gico
discu so de D. Fe nando León y Cas illo en
con a y o o de D. J. Ma ín de Olías en p o.
El Minis o de G acia y Jus icia, Mo eno Ro-
d íguez, p esen ó á las Co es un p oyec o de ley
sepa ando la Iglesia del Es ado: p oyec o del
que nada nos cumple deci en es e luga , pues
an e io men e hemos expues o sob e la ma-
e ia nues as opiniones, con a ias á cuan o
en algo pueda menoscaba las que un ilus e
sace do e, Dipu ado en las Cons i uyen es de
Cádiz, llamaba, no egalías de la Co ona, sino
egalías de la
Nación.
También p esen ó o o
p oyec o de ley encaminado á aboli la g acia
:322

DE ALCOLEA
en á se i á la República po el solo gus o de se i la;
lo lia án con el ánimo delibe ado de de iba la y hace
iun a sus p incipios. Homb es que bajo un égimen mo-
ná quico que odos acep aban no pudie on deja de es a
en gue a, y comp ome ie on dos dinas ías y pusie on en
pelig o de mue e la misma Mona quía, obje o de su cul o,
es de odo pun o imposible que bajo un égimen

-
gimen epubli
cano, que de es an, p incipalmen e si es ede al, quie an
p es a desin e esadamen e sus se icios á es a o ma de
'
gobie no. Po lo demás, yo opino con S. S., que la Repú-
blica debe unda el o den, es ablece la au o idad
y
esol-
e el p oblema polí ico de que S. S. nos ha hablado; pe o
en iéndalo bien S. S.; es p eciso empeza po cons i ui la
República, po que sin ene la cons i uida los pelig os se-
án siemp e g andes
y
S. S. impo en e pa a domina los.»
P obable es que en aquellos ins an es acu-
diese á la memo ia del ex-P esiden e del Pode
Ejecu i o de la República el ecue do de las
pos ime ías de la Regencia de Espa e o y del
Minis e io que po en onces p esidía o o g an
o ado , D. Joaquín Ma ía López. Ve dade a-
men e, una y o a si uaciones llega on á o ece
muy pa ecida isonomía, como hemos de e lo
en el siguien e capí ulo (1).
(1) Fué expues o sucin amen e lo que pasó en 1843, en
Dos Re-
gencias,
cap. XXI y XXII.

CAPÍTULO XVII
Po dónde se ompió la soga...—Reo ganización del cue po
de A ille ía.—Suspensión de las ga an ías cons i ucio-
nales.—Polí ica ul ama ina.—E1
Vi gínius:
ac i ud del
Gobie no español: é mino de aquel asun o.—Mue en
Olózaga, In an e y _Ríos Rosas.—Desequilib ios gube -
na i os.—La cues ión de los Obispos.—P esagios sinies-
- os.—R,eunión de las Co es.—El o o de con ianza.—
De o a del Minis e io Cas ela .—La úl ima noche de la
República.
Apenas suspendidas las sesiones de los Cons-
i uyen es se puso en p ác ica la ley Ma ínez
Pacheco. Un soldado en Vi o ia y un cabo en
Ta agona ue on usilados po dese ción en-
e al enemigo; un capi án y un comandan e,
eos del p opio deli o, log a on eludi la pena.
Inmedia amen e dic ó Sánchez B egua un
dec e o disponiendo que el cue po de A ille ía
quedase o ganizado como lo es aba el 7 de
Feb e o an e io , y o o nomb ando Di ec o
del mismo á D. Juan Za ala, cuya signi ica-
ción polí ica hemos enido ocasión de indica .
Muchos o iciales de aquel ins i u o se habían
DE
ALCOLEA
pasado á los ca lis as; en cuan o á los que ol-
ie on al se icio á consecuencia del e e ido
dec e o, el his o iado S .
Mo ay a que, po
pun o gene al, aplaude las de e minaciones gu-
be namen ales de Cas ela , dice lo siguien e:
«En
los
sucesos del 3 de Ene o y en la insu ec-
ción que puso en el ono Don Al onso XII,
o na on los a ille os ac i a pa e, pe diendo
así su ama de no se ma e ia dispues a pa a
insu ecciones. Segu amen e po es o, iempo
más a de, die on al S . Cas ela mues a de su
ag adecimien o, egalándole una he mosa ob a
de a e, ab icada en Toledo. Más que es e ega-
lo hubiese ag adecido el S . Cas ela que, á su
iempo, hubie an hecho en ende al Gene al
Pa ía que la República, á quien an o debie on,
no podía se po ellos a acada, al ando á, la
ley» (1). Con ió el Gobie no pues os impo -
an es á Gene ales de di e sas opiniones, lo
cual ni puede me ece censu a en buenos p in-
cipios, ni e a posible .e i a lo en ci cuns ancias
an ex ao dina ias. Suspendió las ga an ías
cons i ucionales en odo el e i o io de la Re-
pública, y con una adminis ación de
los
exi-
guos ecu sos del Es ado, celosa y hon adi--
sima co no la de Ped egal, siguió conlle ando
aquella si uación e izada de di icul ades y p e-
iada de pelig os. Indispensable ué apela á
(1)
His o ia gene al (le España,
no a de la pág. 174 del
o no IX.
Á SAGUNTO

325
g a ámenes ex ao dina ios y á alguna ope a-
ción inancie a poco en ajosa: pe o ¿qué eme-
dio -quedaba? Lo que nadie pudo sospecha
jamás ué que aquellos homb es, odos ellos de
escasísima o una, con i iesen en p o echo
p opio ni de sus allegados, di ec a ni indi ec a-
men e, una sola pese a.
Cuando la Asamblea nacional p oclamó la
República, con inuaba mandando en Cuba el
Gene al Ceballos. Po elég a o se lo pa icipó
el Minis o de Ul ama , D. F ancisco Salme-
ón; mas, lejos de aca a las ó denes del Gobie -
no, se pe mi ió euni jun a de --au o idades en
la cual, li e almen e, se aco dó
esis i á odo
ance cualquie e o ma que pudie a pone en
pelig o la in eg idad del e i o io ó el modo de se
de es a sociedad.
Aquel Capi án gene al no había
sabido ence á los insu ec os, los cuales, se-
gún decía o icialmen e el Gene al Riquelme,
no
pasaban á la -sazón de 5.000, aunque bas aban
pa a ene en jaque, no sólo al ejé ci o espailol,
pode oso y ague ido, sino á 60.000 olun a ios;
pe o sin ióse con audacia bas an e, apenas dis-
culpable en un caudillo ic o ioso, pa a pone
su e o de soldado sin o una á las decisiones
del sup emo Pode me opolí ico. Mas al e a
la adición: ambién en 1820 se nega on las
au o idades ul ama inas á econoce el égi-
men cons i ucional y aun se a e ie on á. le an-
a en e á él bande a ealis a, sin o o esal-
ado que in undi mayo co aje á los ebeldes
32(4

DE
ALCOLEA
de Chile, el Río de la Pla a, Venezuela, Mon e-
ideo, e c.; quienes, en su desespe ación, llega-
on á pe suadi se de que bajo la dominación es-
pañola no les alumb a ía jamás el sol de la li-
be ad.
Po o a pa e, no había suceso, po ex año,
que á la polí ica uese, que no ecibie a el obli-
gado bau ismo de eneb osa conju ación sepa a-
is a, sob e odo si coincidía con la elabo ación
de alguna e o ma. ¡Y e a an ácil en cualquie
escándalo calleje o hace esona el g i o de
mue a España! A ese géne o pe eneció el lla-
mado mo imien o de Camuy en Pue o Rico, de
que á ines de Feb e o llega on á Mad id agas
y aun con adic o ias e e éncias; pe o que se
edujo al asal o de la casa de un anciano y aco
modado peninsula po una pa ida de bando
le os, que allí se p esen ó o a de olun a ios,.
que hubo i os y que esul a on mue o el due-
ño de la casa y he idos es escla os suyos y
o o indi iduo. Ninguna al e ación del o den
público podía ap o echa á los e o mis as; o-
das á los pa ida ios del
s a u quo.
A pesa de esos obs áculos, e dade amen e
adicionales, y de la gene al c eencia de que la
gue a sepa a is a no podía se dominada sino
po la ue za de las a mas y po la abs ención
de oda medida epa ado a, el Gobie no de la
República, inspi ándose en más ele ados p in-
cipios, decla ó en 15 de Julio alzados odos los
emba gos de bienes de los
in iden es
en la isla de
Á SAGUNTO

327
Cuba, emba gos con los cuales hemos is o que
se enía haciendo una escandalosa g anje ía.
Sep iemb e o denó que se suspendie a la en a
de los bienes p oceden es de las causas con a
eos de in idencia decla ada, y en Oc ub e dis-
puso que no se omase en la Habana esolución
alguna sob e ese pa icula sin p e ia y espe-
cial consul a al Gobie no. Cuán jus i icadas es-
a ían es as esoluciones, lo demos ó el hecho
de que el Gene al Ma ínez Campos, de sen ido
polí ico an di e so, o denó más a de la de o-
lución de los bienes á sus dueños y p ohibió la
p ác ica de nue os emba gos, causa de que mu-
chas pe sonas, en su desespe ación, eng osa an
el pa ido insu ec o. De ogó ambién el Go-
bie no epublicano la mons uosa Real Cédula
de Fe nando VII, que concedía á los Capi anes
Gene ales
odo el lleno
de las acul ades de los
Gobe nado es de plazas si iadas, y dic ó o as
muchas disposiciones ela i as á la escla i ud, á
la inmig ación, á los depo ados, á la coloniza-
ción, á la o ganización judicial ul ama ina bajo
la au o idad y exclusi a dependencia del T ibu-
nal Sup emo, e c., e c.; inspi adas odas ellas en
un al o sen ido ju ídico y polí ico que, desg a-
ciadamen e pa a odos, pocas pe sonas alcanza-
ban en onces
Po es o p odujo lo que pod íamos llama
pa ió ico e o , el p oyec o de ley p esen ado
po Su ie y Capde ila á las Co es en lo de
Julio, decla ando igen e en Cuba, á excepción

3'
)
8

A SAGUNTO
del e i o io que ocupa an los insu ec os, el
í ulo I de la Cons i ución de 1869, y anuncian-
do o o p oyec o pa a aboli la escla i ud en
dicha isla. Mas nadie ex aña á semejan e es a-
do de la gene al opinión, cuando un Dipu ado
que se llamaba epublicano, Ga cía Ruiz, dijo
en plenas Cons i uyen es que si
pe dona ía
que
po humanidad se hablase de la abolición de la
escla i ud en Pue o Rico, «lo que no podía
pe dona y enía que echaza con la indigna-
ción p opia de un co azón español, es el pedi
e o mas libe ales pa a Cuba.» Po supues o
que nadie p e ió en onces, ni después, que la
ca ás o e inal iniese po una gue a ex an-
je a: el g an azonamien o en
y
oga e a que las
libe ades polí icas y aun las e o mas adminis-
a i as suminis aban á las colonias mayo a-
cilidad pa a sacudi el yugo de la me ópoli,
como si el despo ismo las hubie a es o bado
hace se independien es á p incipios del siglo.
Y menos p e ió nadie que en la con ienda en e
los lib ecul is as Es ados Unidos y la ca ólica
España, que en odos iempos sac i icó sus más
i ales in e eses y has a su epu ación an e el
mundo ci ilizado en a as de la
pu eza de la e,
se decla ase neu al el je e del ca olicismo; que
es lo mismo que p oclama
u bi e o bi
la neu-
alidad en e el injus o ag eso y el ag edido,
en e el lad ón y el obado. ¡Sublime lección do
mo al acaba de o ece á los pueblos el Va ica-
no, del que algunos aspi an á hace nos euda-
a iosl
SAGUNTO

329
Po se di ícil sabe la e dad á dis ancia an
g ande, como decía el Conde de A anda, esol-
ió el Gabine e Cas ela que pasase á las An-
illas el Minis o de Ul ama , Sole y PU; me-
dida po algunos censu ada, pe o que indica po
lo menos sana in ención y acend ado pa io is-
mo. En Cuba le so p endie on los sucesos del 3
de Ene o, sin que su iaje p odujese á la pos e
o o esul ado más que algún g a e ozamien o
con el Capi án Gene al de aquella isla, donde
la gue a seguía, poco más ó menos, como al
empeza el año.
P oseguía el Gobie no en s i emp esa de so-
me e de cualquie modo, á i os ó con p ome-
sas y dádi as, á los can onales, que con los ba -
cos que á su disposición enían habianse dedi-
cado á secues a y saquea buques me can es
españoles, cuando en los p ime os días de No-
iemb e ecibió el Minis o de la Gue a un e-
leg ama del Gene al
D.
Joaquín Jo ella , que
á la sazón mandaba la isla de Cuba, el cual ele-
g ama decía lo siguien e:
«Vapo
To nado
ap esó al pi a a
Vi giniiis
una legua de
las cos as Jamáica. P isione os Bombe a, he mano Cés-
pedes, hijo Quesada, Jesús del Sol
y
o os 165, algunos de
impo ancia; caballos, a mas, í e es,
Vi ginius
a ojados
al agua du an e pe secución. Se án juzgados y cumplida
ley. Dos de ellos e dade a impo ancia.»
No había come ido en onces el Gobie no do
los Es ados Unidos, ni con mucho, ninguna de
las eno mes iniquidades que acaba de consuma
:3:30

DE
ALCOLEA
con España. Co espondiendo á la leal con-
duc a de nues o Gobie no du an e la gue a
de secesión, pues se negó á econoce la be-
lige ancia de los Es ados ebeldes del Su , se-
pa ándose de lo que pensaban los Gabine es de
Pa ís y Lond es, el de los Es ados Unidos, bajo
la p esidencia de G an , adop ó igual ac i ud
en e á los suble ados de Ya a; po más que
és os ecibiesen auxilios de aquel país, como de
F ancia los ecibían los ca lis as mandando
Thie s y Mac-Mahon. Conducía una de las ex-
pediciones ilibus e as el
Vi ginius;
y como ha-
bía sido despachado en Kings on con oda pu-
blicidad, pudo pe segui le el
To nado,
cap u-
a le y conduci le á San iago de Cuba. Y allí,
as juicio suma ísimo, el B igadie Bu iel hizo
usila en dos días unos 53 indi iduos, en e pa-
saje os y ipulan es, algunos meno es de edad.
Fue an ó no ilibus e os odos esos indi i-
duos, esul aban dos hechos incon es ables: el
uno, que el
Vi ginius
no había sido cap u ado
en aguas ju isdiccionales de España; el o o, que
con a eglo al a ado de 1795 en e ambas na-
ciones--p eceden e del amoso p o ocolo de 1877,
an lle ado y aído en los úl imos iempos —
los ciudadanos ame icanos no podía condená -
seles á mue e en i ud de aquel ex ao dina io
p ocedimien o, sino p e ias oda las o malida-
des es ablecidas
pe
la ley (1).
(1) Como el sis ema de usila á oso y belloso ha enido en Espa-
A. SAGUNTO

331
Comp endiéndolo así Cas ela , o denó al Ca-
pi án gene al de Cuba que consul a a con el Go-
bie no oda sen encia de úl ima pena; pe o sus
eleg amas, ó no llega on á iempo, ó ue on des-
obedecidos, po que ambién en onces se deseaba
que es allase la gue a en e Espada y la Repú-
blica no eame icana. El 11 de No iemb e ele-
g a ió Jo ella al Minis o de la Gue a dándole
cuen a de aquellos usilamien os, y mani es án-
dole que e a
el golpe mayo que había ecibido el
enemigo después del le an amien o.
No
enal ecía
con es o g an cosa los hechos de a mas de sus
p edeceso es; pe o sea como ue e, la e dad es
que en los a ios de 1874 y 75 la insu ección
llegó á su pe iodo más e ible.
No e a cie amen e desemba azada la posi-
ña — y no sabemos si conse a oda ía — an os pa ida ios, lo que
dió luga al cúmulo de unes os desa inos que po ahí co ie on du-
an e las úl imas gue as coloniales, pa écenos opo uno ansc ibi lo
que sob e es e pun o decía el a ado de 27 de Oc ub e de 1795: «En
los casos de ap ehensión, de ención ó a es o, bien sea po deudas
C011 -
aídas,
ú o ensas come idas po algún ciudadano ó súbdi o de una de
las pa es con a an es en la ju isdicción de la o a, se p ocede á úni-
camen e po o den y au o idad de la jus icia, y según los
ámi es o -
dina ios
seguidos en semejan es casos. Se pe mi i á á los ciudadanos
y súbdi os de ambas pa es emplea los abogados, p ocu ado es, e c.,
que juzguen más á p opósi o en odos sus asun os, y en odos los plei
os que puedan
ene
en los ibunales de la o a pa e, á los cuales se
pe mi i á igualmen e ene lib e acceso en las causas.))— Pa ece men-
i a que, á no se con supina igno ancia, se hayan podido elogia los
cincuen a y an os usilamien os, as juicio
suma ísimo,
de San iago
e Cuba y p e ende que en la úl ima gue a se siguiese al ejemplo.
3S

DE
A LCOLEA
ideas que en de echo cons i uyen e p o ese e!
enea
gado do aplica la.
Tal e a el es ado de los ánimos cuando se
ace caba la eape u a de las
Con
s i uyen es.
es
Po desg acia, no podía aquel
Gobie no
obie no

a-
con
es a lo con el esplendo de g andes éxi os.
P osiguiendo la ob a iniciada, había log ado
con ene la indisciplina de los soldados: n
.
o así
la de los Gene ales, como acababa de pa en i-
za lo la conduc a de Jo ella en el asun o del
Vi ginius y
luego lo demos a on sucesos mu-
cho más g a es. Había de uel o los cañones á
los o iciales de A ille ía que no se ma cha on
A laa acción; pe o Ca agena con inuaba esis-
iendo, y de allí salió aquella ase sal aje:
an es
la mue e que endi nos á Cas ela .
La campana
de Cuba iba mal: no ma chaba mejo la gue a
ca lis a, pues al e mina el ano, según el Dipu-
ado minis e ial D. F ancisco de P. Canalejas
dijo en las Co es, había nada menos que 70.000
acciosos en a mas. Y sob e odo es o, co ían
los más a ídicos augu ios. D. Manuel Pa ía y
Albu que que, Capi án gene al de Cas illa la
Nue a, como lo e a ambién el 23 de Ab il,
había con e enciado con Cas ela ace ca de lo
que pudie a sucede en la p óxima sesión de las
Co es; y como enía de odo, menos de disc e o,
sus imp esiones y sus p opósi os ascendie on
alpúblico. Hablábase de una conspi acion de
uni a ios, adicales y al onsinos, cuyo b azo, quo
cabeza nunca podía se lo, e a aquel mili a ; do

A SAGUNTO

339
,
complicidades den o del Gobie no mismo (1);
de mis e iosas euniones, e c., e c.—La des i u-
ción de Pa ía y alguna o a medida análoga hu-
bie an des uido odos esos planes; pe o Cas ela
se negó absolu amen e á dec e a las.
Llegó en es o el 2 de Ene o: y al e a, el con-
encimien o que odos enían de que iba á pasa
algo muy ex ao dina io, que la idea se deslizó
en a ios discu sos p onunciados aquella memo-
able noche, cuando aún se discu ía con apa en-
e anquilidad. Dignas de ecue do son las pa-
lab as del an iguo mode ado Es eban Collan es:
Se ha hablado aquí en b e es momen os del 18
»B uma io; se ha hablado del 2 de Diciemb e, y
»se ha hablado de golpes de Es ado. Se lo es,
»,es amos en el día p ime o de una legisla u a
»pací ica, en que se debe discu i amplia y so-
»lemnemen e el Mensaje de la Co ona
(Risas)
ó
»es amos abocados á acon ecimien os que pue-
»dan pe u ba el o den público?
Pues po si
»es o sucede, e c., e c.»
Mas el Gabine e con inua-
ba, al pa ece , sin en e a se.
Comenzó la sesión de las Co es á las es y
cua o de la a de del ci ado día 2. El S . Cas e-
la leyó desde la ibuna el Mensaje en que el.
'Gobie no daba cuen a á la Cáma a de su con-
duc a du an e el in e egno pa lamen a io, ó
(1) Años después decla ó el Minis o de la Gue a, Sánchez B e-
gua, en pleno Senado su ocul a desa ección á la República y sus sim-
pa ías y aun sus abajos en a o de la Res au ación.
340

DE ALCOLEA
inmedia amen e el Dipu ado Ma ín de Olías
apoyó una p oposición inciden al pidiendo un
o o de g acias pa a el Gabine e. P esen a-
da o a de no ha luga á delibe a y e i a-
da po sus au o es as b e e esca amuza, se
en ó de lleno en la discusión de la p ime a.
Comba ié onla en ené gicos discu sos Co chado,
Bení ez de Lugo y Lab a; la de endie on De An-
d és Mon al o, Gómez Sigu a y Canalejas (clon
F ancisco); o os a ios Dipu ados e cia on con
más ó menos opo unidad en el deba e, al que
pusie on é mino los discu sos de Salme ón y
Cas ela , cuyos pá a os más impo an es, oma-
dos del
Dia io de las Sesiones,
ep oduci emos
en el
Apéndice (1).
La p oposición de con ianza
ué desechada po 120 o os con a 100. E an
las cinco de la ma iana del 3 de Ene o de 1874.
Admi ida la dimisión del Minis e io, aco -
dó la Cáma a nomb a un Dipu ado que o ma-
se o o, con las mismas acul ades pa a esol e
las c isis de que á D. Emilio Cas ela se había
in es ido. Suspendióse la sesión po algún iem-
po pa a que los Dipu ados pudie an pone se de
acue do en asun o an espinoso. Y en al es ado
las cosas, dejemos la palab a á his o iado es an.
poco sospechosos de bene olencia pa a los epu-
blicanos como los S es. Vale a, Pi ala y Bo e-
go: «Se decidió la mayo ía po D. Edua do Pa-
(1) Núme os 4 y 5. Puede allí e se ambién (núm. 6) los nom-•
o es de los°:Dipu ados que o a on en p o y en con a.
Á SAGUNTO

341
lanca: Pi o eció apoya sin condiciones cual-
quie Minis e io que de la de echa s© o mase;
la izquie da se mos ó dispues a á una egua
,absolu a de es meses al Minis e io que se cons-
i uyese; el pelig o de la si uación
inspi ó p u-
dencia aun á los más exage ados; las pe sonas que
se designaban pa a comple a el Gobie no e an
ecomendables;
LOS MÁS PERTENECÍAN Á LA DERE-
cHA DE LA ASAMBLEA;
algunos habían sido ya Mi-
nis os, y los que mili aban en el pa ido adi-
cal lle a ían, como se deseaba, la coope ación
,de sus co eligiona ios pa a acili a les el acce-
so á la Cáma a.» Y siendo así, ¿había luga á
esos emo es, que la ale osía ingió en onces y la
igno ancia y la male olencia epi ie on después,
de que el can onalismo y la ana quía se enseño-
easen de España apenas ue a de o ado el Ga-
bine e Cas ela ? T iun an e és e, hab ía caído
la República en aquella ó en la siguien e sema-
na, con es e ó el o o p e ex o, si se pe se e aba
,en no desmon a la máquina que ecibía impulso
udel campo al onsino, y de la cual Pa ía, el co o-
nel de la Gua dia ci il, iglesias, y cuan os ma-
e ialmen e oma on pa e en el c imen polí icJ
y
mili a que en aquella mañana se consumó, no
e an sino uedas que á iempo hubiese sido aci-
lísimo a asca .
Adop ado aquel acue do, se eanudó la se-
sión á las sie e menos cinco minu os; e i icóse
la o ación con el mayo o den, y e minada
Lo que en onces pasó enunciamos á e e i lo:
342

DE ALCOLEA
ea el lec o cómo lo ela a el
Dia io de las
Sesiones:
«El S . VICEPRESIDENTE (Ce e a): Se
cie a la o ación: se p ocede al esc u inio.
A los pocos momen os, y habiendo comen-
zado el esc u inio, el S . P esiden e ocupó su
si ial, é in e umpiendo el ac o, dijo:
El S . PRESIDENTE: Seilo es Dipu ados,
hace pocos minu os que he ecibido un ecado
ú o den del Capi án Gene al (c eo que debe se
ex-Capi án Gene al) de Mad id, po medio de
dos Ayudan es, pa a deci que se desaloja a el
local en un é mino pe en o io... (
Va ias oces:
Nunca, nunca.)—O den, S es. Dipu ados; la cal-
ma y la se enidad es lo que co esponde á los
ánimos ue es en ci cuns ancias como es a.—
Pa a que se desaloja a el local en un plazo pe-
en o io, ó que, de lo con a io, lo ocupa á á i a
ue za. Yo c eo que es lo p ime o y lo que de
odo pun o p ocede...
(El umul o que se le an a
en el salón in e umpe al S . P esiden e.—Se oye
deci que es o es o ensi o á la dignidad de la
Asamblea.)
S es. Dipu ados, sí anse oi la
oz....
(Con inúa el umul o)
O den, S es. Dipu ados...
(Mucha calma, mucha calma, se g i a po algu-
nos.)
Yo ecomiendo á los S es. Dipu ados la
calma
y
la se enidad...
Con inúa la agi ación.
El S . Chao :
Es a es una coba día mise able.)
S es. Dipu ados, uel o á ecomenda la calma
y la se enidad.
En iendo que, bajo es a p esión, no puede, no
debe con inua la o ación que es aba e i i-
cándose. En los momen os en que es e ecado
se había ecibido aún no habla e minado, sino
que se es aba comenzando el esc u inio.
El Gobie no p esidido po el digno é ilus e
Á SAGUNTO

343
pa icio D. Emilio Cas ela es oda ía Gobie -
no; no hace mucho iempo que os decía que e-
nía una pe ec a conciencia del sen imien o de
su debe , po el alo y po la ene gía con que
sabía inspi a se pa a de ende nos, y acaba do
da me palab a de ello, pocos momen os hace,
con la leal ad que es á, ue a de oda duda; y
oda ez que bajo es a p esión no podemos con-
inua e i icando la o ación, y pues o que o-
da ía es Gobie no, sus disposiciones hab á adop-
ado ya. En e an o yo c eo que debe nos segui
en sesión pe manen e, y se emos ue es pa a
esis i has a que nos desalojen po la ue za,
dando un espec áculo que, aun cuando no sepan.
ap ecia lo en lo que ale aquellos que sólo pue-
den consegui el iun o po cie os medios, las
gene aciones u u as sepan que los que an es.
é amos ad e sa ios, aho a odos hemos es ado
unidos pa a de ende la República.
(Va ios se-
ño es Dipu ados:
Todos, odos.)
Un seño Dipu ado:
¡Vi a la sobe anía na-
cional! ¡Vi a la República! ¡Vi a la Asam-
blea!
(Es os i as ue on con es ados po odos los
lados de la Cáma a.)
El
S . PRESIDENTE: No espe aba yo me-
nos, S es. Dipu ados; aho a somos odos unos.
(Va ios seño es Dipu ados:
Todos, odos.)
Se han bo ado en es e momen o odas las
di e encias que nos sepa aban, has a an o que
no quede ein eg ada es a Cáma a en la ep e-
sen ación de la sobe anía nacional
(Muy
b en),
y que se le pod á a anca po la ue za (le las
bayone as, pe o que no se le a anca á el de e-
cho que iene.
El S . P esiden e del PODER EJECUTIVO,
(Cas ela ): Pido la palab a.
El S . PRESIDENTE: La
iene S. S.

344

DE A LCuLEA
El S . P esiden e del PODER EJECUTIVO
(Cas ela ): Yo sien o no pa icipa de la opinión
de S. S. espec o al esc u inio, po que
.
yo c eo
que el esc u inio debe con inua co no si no su-
cedie a nada ue a de es a Cáma a. Pues o que
oda ía enemos aquí la libe ad de acción, con-
inuemos el esc u inio, sin que po eso el P esi-
den e del Pode ejecu i o enga que ehui nin-
guna esponsabilidad. Yo he o ganizado el
ejé ci o, pe o lo he o ganizado, no pa a que se
ol ie a con a la legalidad, sino pa a que la
man u ie a.
(Aplausos.)
Yo, se io es, no puedo hace o a cosa más
que mo i aquí el p ime o con oso os...
(¡B a-
o, b a o!)
El S . BENOT: ¿Hay a mas? Vengan, nos
de ende emos.
El
S . PRESIDENTE: Seño es Dipu ados,
inú il se ía nues a de ensa, y empeo a íamos
nues a causa.
Un S . Dipu ado:
No se puede empeo a .
El S . PRESIDENTE: Digo que noso os
nos de ende emos con aquellas a mas que son
las más pode osas en es os momen os: las de
nues o de echo, las de nues a dignidad y las
de nues a esignación pa a ecibi semejan es
a aques.
El S . P esiden e del PODER EJECUTIVO
(Cas ela ): Pe o una cosa hay que hace ...
(Un
S . Dipu ado:
Que se dé un o o de con ianza al
Minis e io que ha dimi ido.)
De ninguna mane a; aunque la Cáma a lo
o a a, es e Gobie no no puede se Gobie no,
pa a que no se dije a nunca que había sido im-
pues o po el emo de las a mas á una Asam-
blea sobe ana. Lo que es á pasando me inhabi-
li a á mí pe pe uamen e, no sólo pa a se pode ,
sino pa a se homb e polí ico.
Á
SAGUNTO

345
Un S . Dipu ado:
No, que e c eemos leal.
El S . P esiden e del PODER EJECUTIVO
(Cas ela ): Así es, seño es, que á mí no me oca
demos a que yo no podía ene pa e alguna
en es o. Aquí, con oso os los que espe éis,
mo i é y mo i emos odos.
El S . BENOT: Mo i no, ence .
El S . CHAO: Me a e o á hace una decla-
ación y una pe ición á la Cáma a y al S . P e-
siden e del Pode ejecu i o, y es que, si lo iene
á bien, expida un dec e o decla ando ue a de
la ley al Gene al Pa ía y o o dec e o suje án-
dole á un Consejo de gue a, y, si es necesa io,
desligando del debe de la obediencia al solda-
do.
(Muchos S es. Dipu ados:
Sí, sí.)
El S . Minis o de la GUERRA (Sánchez
B egua): Pido la palab a.
El S . PRESIDENTE: La iene S. S.
El S . Minis o de la GUERRA (Sánchez
B egua): Seño es Dipu ados, en es e mismo mo-
men o, cumpliendo con la olun ad sobe ana
de las Co es, oy á ex ende el dec e o des i-
uyendo al Gene al Pa ia de, sus hono es y con-
deco aciones.
(Aplausos;
muy
bien.)
El S . FERNANDEZ LATORRE: Y que se
le haga sabe á la pa e del ejé ci o que es á á
las pue as del Cong eso.
El S . OLAVE: Había pedido la palab a.
El S . PRESIDENTE: Dispénseme el seño
Ola e, c eo que la había pedido an es el S . Ca-
nalejas, y iene la palab a.
El S . CANALEJAS: E a an sólo pa a in-
dica á la Cáma a, si lo c ee con enien e, á in
de gana iempo, que en es as ocasiones el iem-
po es p ecioso, que la Cáma a, comisionando
desde luego á dos ó es Dipu ados, ayan á lle-
a le el dec e o que acaba de dic a es a Asam-
•lea al Gene al ebelde.
34(4
DE ALCOLEA
El. S . P esiden e del PODER EJECUTIVO
(Cas ela ): Yo no puedo consen i que ningún
Dipu ado, al lle a le, pueda expone se...
(Un
S . Dipu ado:
Yo oy.
Va ias oces:
Yo am-
bién.)
El S . CHAO: Venga el dec e o exone án-
dole, y yo le lle o.
(O os S es. Dipu ados:
Y
yo
ambién.)
El S . CALVO: La Gua dia ci il en a en el
edi icio p egun ando á los po e os la di ección,.
y diciendo que se desaloje el edi icio po o den.
del Capi án Gene al de Mad id.
El S . BENITEZ DE LUGO: Que en e, y
odo el mundo á su asien o.
El S . PRESIDENTE: Ruego á los S es. Di-
pu ados que se si an ocupa sus asien os y que
sólo es é en pie aquel que haya de hace uso de
la palab a.
El S . B ENITEZ DE LUGO: He pedido la
palab a.
El S . PRESIDENTE: La iene V. S.
El S . BENITEZ DE LUGO: Es pa a oga
á los S es. Dipu ados de la izquie da y del cen-
o que han o ado conmigo, yo que no puedo
se sospechoso, po que he consumido un u na
en con a de la poli ica del S . Cas ela , que en
es e momen o la Cáma a en e a dé un o o de
con ianza al S . Cas ela .
(Muchos S es. Dipu a-
dos:
Po unanimidad.)
El S . P esiden e del PODER EJECUTIVO'
(Cas ela ): Ya no end ía ue za, y no me obe-
dece án.
El S . PRESIDENTE: Ruego á los seño es
Dipu ados que ocupen sus asien os.
No enemos más emedio que cede an e la
ue za, pe o ocupando cada cual su pues o. Vie-
nen aquí, y nos desalojan. ¿Acue dan los seño-
es Dipu ados que debemos esis i ? ¿Nos dej
A
SAGUNTO

347
mos ma a en nues os asien os?
(Va ios seño es'
Dipu ados:
Sí, sí, odos.)
El S . P esiden e del PODER EJECUTIVO
(Cas ela ): Seño P esiden e, yo es oy en mi
á
pues o, y nadie me a anca á

él. Yo decla o
que me quedo aquí, y aquí mo i é.
Un S . Dipu ado:
Ya en a la ue za a mada
en es e salón.
(Pene a en el salón opa a mada)
Va ios S es. Dipu ados:
¡Qué escándalo!
El S . P esiden e del PODER EJECUTIVO
(Cas ela ): ¡Qué e güenza!
Va ios S es. Dipu ados:
Soldados, ¡ i a la
República ede al! ¡Vi a la Asamblea sobe-
ana!
(O os S es. Dipu ados a,pos o an á los solda-
dos, que Se eplegan á la gale ía, y allí se oyen
algunos dispa os, quedando e minada la sesión
en el ac o.)
E an las sie e y media de la mañana.»
)1

DE ALCOLEA
i
ndi•ec amen e los can onalis as; di ec amen e
los al onsinos, que en los p og esos de las ac-
ciones eían la mue e de la e olución y el
- iun o de su causa. El mando de Sánchez B e-
gua en el No e había sido una desdicha.
A
las
en ajas ob enidas po el cabecilla Lizá aga
sob e el b igadie Loma, que le hicie on dueño
de Guipúzcoa, había que ag ega los éxi os del
anciano Andéchaga, e e ano de la p ime a
gue a ci il, que se despachó á su gus o en Viz-
caya, donde al in sólo conse aban los libe a-
les Bilbao, y eso some ida á es echo asedio.
Ala a y Na a a e an casi sin obs áculo eco-
idas po Do ega ay y su gen e, que llega on
á
las mismas pue as de Pamplona y quema on
la es ación del e oca il. Mo iones, suceso
de Sánchez B egua, imp imió mayo impulso á
la campaña; pe o si algo de lo que se p opusie a
log ó, ué á cos a de g andes pé didas.
A
ines
de Ene o cayó en pode de los ca lis as Po u-
gale e, que no habían podido oma en la gue a
de los sie e años, y así pudie on ap e a más y
más el si io de Bilbao. Pe o el mayo de odos
aquellos desas es ué el que su ió Mo iones
en Somo os o, al que e o za los educ os y
inche as de San Ped o Aban o en los días 24
y 25 de Feb e o. 1.800 bajas u ie on los libe-
ales: unas 350 los ca lis as. Mo iones pidió en-
onces al Gobie no e ue zos y su ele o.
En la noche del 26 llegó á Mad id la is e
nue a de aquella emenda de o a. Reunidos

Á SAGUNTO

355
los Minis os en Consejo, aco da on que el
Du-
que
de la To e, p oclamado aquella mañana po
la,
Gace a
P esiden e de la República, ma chas('
á
di igi el
ejé ci o del No e; y en e ec o; púsosp
sin a danza en camino con el. Minis o de Ma-
ina. No le acompa ió la o una en sus empe-
ños en e á San Ped o Aban o: pues si bien
odos pelea on con incompa able denuedo y lo-
g a on hace bas an e dallo á los ca lis as, ma-
yo es ue on sin duda los que su ió el ejé ci o
libe al. Y la si uación de Bilbao e a cada mo-
men o más ho ible. Mo ían eno mes p oyec-
iles ca lis as, que no pe donaban ni siquie a
los hospi ales: los alimen os escaseaban, al pun-
o de que alía 7 du os una gallina y 3 pese as
un pa de hue os. Pe o el ejé ci o libe al con-
se aba sus posiciones, y p on o llega ía don
Manuel de la Concha con pode osos e ue zos
pa a auxilia á los de enso es de la in ic a illa.
A espaldas de sus compañe os de Gabine e
nomb ó Za ala á dicho Gene al, de no o ias
opiniones al onsinas, pa a el mando de un im-
po an e cue po de ejé ci o: de la misma mane-
a le an ó á D. A senio Ma ínez Campos
el
des ie o que en Balea es su ía po sus c udas
mani es aciones ace ca del nue o Gobie no. To-
dos los Minis os, sin emba go, siguie on impe -
é i os en sus pues os. En e an o, el
de la
Go-
be nación andaba en a os y negociaciones pa a
que econociese la República

¡el Tig e del
Maes azgo!!!•
El
mismo Ga cía Ruiz e ie e es a
:$5()

DE ALCOLEA
que,
ex emando la bene olencia, no llama e-
mos sino insensa ez.
Llegados los e ue zos de Concha, u ie on
al in los ca lis as que alza el 2 de Mayo el si io
de Bilbao, que desde el 21 de Feb e o empe-
za an á bomba dea , y bajo cuyas uinas ha-
bían ju ado sepul a se an es que endi se sus
he óicos de enso es, á cuyo en e se hallaba
el Gobe nado mili a de la plaza, D. Ignacio
del Cas illo. Aunque Ma ínez Campos quiso
le an a allí bande as po D. Al onso, se esignó
á deja lo pa a cuando el golpe pudiese da se más
sob e segu o.
Reg esó Se ano á Mad id, de acue do con.
Concha en e o ma el Minis e io, haciendo sal-
a — alga la ase—de cualquie mane a áEche-
ga ay, Ma os, Mosque a y Ga cía Ruiz, con.
quienes no se con aba pa a llega p on o al in
ape ecido; y co no Za ala no sólo es aba en el
sec e o, sino que e a el alma de la emp esa, em-
pezó po dimi i sus ca gos de P esiden e del
Consejo y Minis o de la Gue a; siguié onle
Tope e, Sagas a y Balague ,
y
los o os, na u-
almen e, u ie on que
,
ma cha se. En onces
Se ano, dícese que po inspi ación de Za ala
y
de Sagas a, nomb ó el siguien e Minis e io:
P e-
sidencia y Gue a,
Za ala;
Es ado, Ulloa (D. Au-
gus o);
G acia y Jus icia, Alonso Ma ínez;
Ha
cienda,
Camacho;
Ma ina,
Rod íguez 'A ias;
Go-
be nación,
Sagas a;Fomen o,
Alonso
Colmena es;
Ul ama ,
Rome o O iz. Ya no quedaban
ni las
A SAGUNTO

357
:apa iencias de República; el Gobie no e a una
cosa sin nomb e, que andando los iempos llamó
Res pública
D. Manuel Alonso Ma ínez, c eyen-
do así excusa una eleidad epublicana con la
cual que ían zahe i le sus i econciliables ad-
e sa ios.
Al sali Se ano de Bilbao enca gó el mando
en je e del ejé ci o del No e á Concha, cuyo
ideal e a ex e mina el ca lismo y sen a don
Al onso en el T ono. Pe o la sue e de o a -
ma
ne a lo dispuso; pues empeñado en la oma de
Es ella y iéndose de o ado, mien as animaba
á los suyos con su ejemplo una bala ca lis a le
p i ó de la exis encia. Todos dije on que aquel
Gene al b a o, in eligen e y humano había ido
en busca de la mue e, al conside a acasado
:su plan de campaña.
Los ca lis as, como siemp e, abusa on de la
ic o ia. Los 140 p isione os de Aba zuza ue-
on, po g acia especial, diezmados; o os cien
in elices a ojados i os po el mons uo Rosa
Samaniego, g an p o egido y has a comensal de
D. Ca los, en la amosa
sima de Igazquiza,
abis-
mo de 2U0 me os de p o undidad en las inme-
diaciones de Es ella. Solía al e na con el ase-
-sina o el esca nio, y a un ejemplo. T es mu-
je es, mad e la una y esposas las o as dos de
unos miguele es de Guipúzcoa, ue on p ocesi o-
nalmen e paseadas al son de un ambo il po las
calles de Tolosa, desnudas de cin u a a iba,
a ei ada la cabeza, un adas de miel y cubie as
:358

DE ALCOLEA
(le plumas, en e la chaco a de un ulgo es úpi-
do que al llega á la plaza pedía con sal ajes
Aullidos que se las apalease y usilase luego.
Fué Za ala á eemplaza á, Concha, mas nada
hizo con a los ca lis as desde su esidencia (le
Log oño; y como bajo el mando de Lase na,
ue le sucedió, uese de mal en peo la campana,
a ines del año ol ió al No e el Duque de la
No e a más p óspe a, en gene al, la sue e de
las a mas libe ales en los demás pun os que su-
ían el azo e de la gue a. El plan que nos he-
mos azado nos impide e e i el g an núme o
de encuen os en que con a io éxi o se e ió
sang e española en Ca aluña, Valencia, el Maes-
azgo, e c. Pe o an e aquel somb ío cuad o, e-
ne nos po exac as es as dos a i maciones: la p i-
me a, que si los desó denes can onalis as die on
ánimo á los pa ida ios del P e endien e, no se
los p es ó meno es la pe sis en e conspi ación
al onsina, ni les desalen ó el golpe del 3 de Ene-
o; y la segunda, que el mismo espí i u c uel y
sanguina io que dis inguía á los acciosos del
aíio 1833 ca ac e izaba A los de 1874, cual si no
anscu ie a el iempo pa a los soldados de la
ley Sálica. Imposible e e i aquí odos los he-
chos que jus i ican es a úl ima a i mación: apenas
se án c eídos po las enide as gene aciones.
No desc ibi emos la escena que doña Blanca,
esposa del i ulado In an e D. Al onso, dig-
no he mano de D. Ca los, o eció á los es u-
Á SAGUNTO

35()
pe ac os habi an es de Vina oz, cuando en e ada
de que una pob e muje había dicho que me ecía
que la c uci icasen po an o mal como había he-
cho, dispuso que empluma an á aquella desg a-
ciada, y mon ada en un asno la pasea an po las
calles p incipales, azo ándola su p opio ma ido
so pena de se ambos usilados. Di emos algo so-
lamen e de los ho ibles sucesos de Cuenca. an e
los cuales la p o anación del cadá e del he oico
1
Cab ine y , los bá ba os usilamien os de sus
compañe os, los ejecu ados en 01 o y o os in i
ac os de sal aje e ocidad apenas si me ecen se
mencionados.
Rindióse .Cuenca á D. Al onso y dolia Blan-
ca, quienes en a on en la ciudad á., sang e
y uego. El obo has a en los mismos emplos:
la des ucción del ma e ial de ense ianza del
ins i u o; el asesina
p
á mansal a; el incendio; la
iolación de las muje es á p esencia de sus mis-
mos pad es, he manos ó ma idos: odo es o se
ealizó en Cuenca con la sanción de ambos espo-
sos. Es ama que ella saludó con una son isa
sinies a el cadá e de un comandan e de la e-
se a asesinado en su p opia cama, donde
se
hallaba en e mo, a ojado á la calle po una
en ana, y que aquella in e nal muje hizo
c uji a ias eces bajo las he adu as de
Sll
caballo los huesos del mue o. Asesina on loL;
ca lis as á un a esano en su misma casa; y como
10,s sesos del in eliz yacie an despa amados
P
o/-
PI suelo, los asesinos obliga on á la esposa á quo

60

DE ALCOLEA
los ecogie a y echa a •po la en ana á la calle,
donde se cuen a que se los comie on los pe os.
El b igadie Iglesias, Gobe nado mili a de la
plaza, ué a ado á la cola del caballo de dona
Blanca. Y pa a que nada al ase, aquellos de en-
o es del al a insul a on al Obispo S . Payá,
po que había ampa ado en su palacio á algunos
olun a ios libe ales. Po cie o que aquel P e-
lado p onunció en onces unas palab as dignas
de San Amb osio an e una nue a ma anza
de
Tesalónica. Pa a implo a la ida de los p isio-
ne os solici ó audiencia de doña Blanca: as
la ga an esala en la banque a de un po e o
log ó habla la; y como aquella hiena le con es-
ase que die a g acias á Dios po que no hacia lo
mismo con él, con es óla con acen o se e o el
Obispo: De
es e modo, seño a, ni se conquis an
onos en la ie a, ni co onas en el cielo.
¡Quién
hubie a c eído en 1840, cuando, encido po Es-
pa e o y León, u o que escapa á F ancia
D. Ramón Cab e a (1), que 34 años más a de
pod ían ep oduci se sus ho ibles hazañas,
y
eso á la oz de una hemb a! Pues el milag o se
ope ó, me ced al insis en e apoyo p es ado á los
ibsolu is as, más ó menos dis azados de cons i-
(1) Ap o echamos es a ocasión pa a ec i ica una e a a que se
deslizó en nues o lib o
Dos Regencias,
pág. 229, y de la que esul-
a una e iden e incong uencia de echas. Dícese allí que Cab e a se
in e nó en F ancia en los
p ime os días de
1840;
y quisimos deci
Eli e ué en los p ime os días
de Junio
de dicho año.
Á SAGUNTO

361
ucionales, po los Gobie nos p edilec os do
doña Isabel II. Y la his o ia suele epe i se con
igidez inexo able.
Al eg esa del No e, Za ala p esen ó la
dimisión de sus ca gos de P esiden e del Go-
bie no y Minis o de la Gue a. En el nue o
Gabine e, o mado el 3 de Sep iemb e, p esidido
po Sagas a y que debía deja el pues o á la es-
au ación iun an e, con inua on Ulloa,
Rome-
o
O iz, Camacho y Rod íguez A ias; en ó en
Gue a
Se ano Bedoya; á
G acia y Jus icia
pasó Alonso Colmena es en eemplazo de Alon-
so Ma ínez, y á su ez ué sus i uido en
Fomen-
o
po D. Ca los Na a o y Rod igo. Si el Minis-
e io del 3 de Ene o no andu o muy pa co en
depo a á Filipinas homb es que con más ó
menos azón e an conside ados po las au o i-
dades como pelig osos pa a el o den público, el
nue o Gobie no ealizó las depo aciones en
mayo escala. En Oc ub e y No iemb e salie on
de la península unos mil depo ados po medida
gube na i a. Aplaudían los al onsinos, y no les
al aba mo i o pa a ello; pues además de lo que
ales medidas signi icaban, decíase que en aba
en los cálculos del pa ido llamado cons i ucio-
nal ae unas Co es que p oclamasen á D. Al-
onso, á in de pe pe ua se de es a mane a en el
goce del Pode ; y cuan o más ex emasen las
iolencias, más incapaci ados esul a ían pa a
i‘e ,ene lo.
Lo mismo opinaba y que ía po su cuen a
362

DE A LCOLEA
D.
An onio Cáno as del Cas illo, que había o-
nado la di ección ci il de la polí ica al onsina;
y pe suadido de que las cosas habían llegado á
pun o en que la ic o ia no exigía de ama ni
una go a de sang e, aconsejó á Don Al onso, á
la sazón en Ingla e a y en el colegio de San-
dhu s , que publicase el mani ies o de 1.° de
Diciemb e, en el cual o ecía un Gobie no am-
pliamen e libe al, ab ía las pue as de la lega-
lidad á odos, a i maba sus de echos po i ud
de la
espon únea
y
solemne
abdicación de su.
mad e, y ponía é mino á su p og ama con es as
palab as: «Sea la que quie a mi sue e, ni deja é
de se buen español, ni co no odos mis an epa-
sados, buen ca ólico, ni como homb e del siglo,.
e dade amen e libe al.»
Pe o los Gene ales al onsinos p e i ie on á
una solemne o ación. en Co es un mo ín en-
e al enemigo. Salió de Mad id Ma ínez Cam-
pos el 26 de Diciemb e llamado po el B i-
gadie D. Luis Dabán, quien descon iaba de po-
de ealiza el mo imien o que enía conce ado
si se dejaba pasa aquel mes sin in en a lo.
Llegó á Valencia acompañado del B igadie
Bonanza y del Co onel Dabán (D. An onio), y
de acue do con Jo ella , Gene al en je e del
ejé ci o del
Cen o,
o ganizado con a los ac-
ciosos, p oclamó al en e de sus soldados en
Sagun o Rey de España á Don Al onso XII, y
así lo pa icipó en audaz eleg ama al P esideÁ-
e del Consejo de Minis os. No espe aban és os
Á SA GUNTO

363
que Ma ínez Campos, ealizando lo que don
An onio Cáno as del Cas illo llamó una
bo a a-
ada,
se adelan ase á la solución que odos
p e-
sen ían
y aun anhelaban, hien que aída po
di e so
camino.
El Gobie no, po el bien pa ece , condenó
desde la
Gace a «una ebelión que en úl imo
esul ado—según li e almen e dije a—no podía
a o ece , si se p opagase,
más
que al ca lismo
y á la demagogia,
deshon ándonos además á o..
ojos del mundo ci ilizado.»
Po elég a o con e-
encia on algunos Minis os con el Duque de la
To e, á la sazón en el No e, quien les mani-
es ó su opinión con a ia

man ene con las
a mas la au o idad de hecho que en sus manos
esidía; alegando, en abono de dicha opinión,
el ene en en e á los ca lis as. A poco se des-
pidió de su ejé ci o, en egó el mando á Lase -
na y se ma chó á F ancia.
No bien había concluido el diálogo eleg á-
ico con Se ano, cuando el Capi án gene al de
Mad id D. Fe nando P imo de Ri e a, que con
ené gicas ases había condenado en los p ime-
os momen os el que llamaba a en ado de Ma -
ínez Campos, se p esen ó con una comisión de
la gua nición al Consejo de Minis os y le ex-
. puso que el ejé ci o á sus ó denes había esuel o
adhe i se
al g i o de Sagun o y cons i ui un
Gobie no. No cabía •mayo desconside ación:
po
o ¿ em
.
esen aban
algo que A. legi imidad se.
370

DE
ALCOLEA
(I
lie no se ocul aban á mi is a, en las simpa ías
de odos los españoles aman es de su pa ia, de-
seosos ya de pone é mino á las sang ien as y
es é iles luchas que hace an o iempo desga-
an sus en anas.
Conozco que me engañó mi buen deseo. Dos
a ios ha que ciño la co ona de Espa la, y la Es-
paila i e en cons an e lucha, iendo cala dia
más lejana la e a de paz y de en u a que an
a dien emen e anhelo. Si uesen ex anje os los
enemigos de su dicha, en onces, al en e de es-
os soldados, an alien es como su idos, se ía
el p ime o en comba i los; pe o odos los que
con la espada, con la pluma, con la palab a
ag a an y pe pe úan los males de la Nación son
españoles, odos in ocan el dulce nomb e de la
pa ia, odos pelean y se agi an po su bien, y
en e el ago del comba e, en e el con uso,
a onado 'y con adic o io clamo de los pa i-
dos, en e an as y an opues as mani es acio-
nes de la opinión pública, es imposible a ina
cuál es la e dade a, y más imposible oda ía
halla el emedio pa a amaños males.
Lo he buscado á idamen e den o de la ley,
y no lo he hallado. Fue a de la ley no ha de
busca lo quien ha p ome ido obse a la.
Nadie achaca á á laqueza de ánimo mi eso-
lución. No hab ía pelig o que me mo ie a á des-
ceñi me la Co ona si c eye a que la lle aba en
mis sienes pa a bien de los españoles: ni causó
mella en mi ánimo el que co ió la ida de mi
augus a esposa, que en es e solemne momen o
mani ies a como yo el i o deseo de que en su
día se indul e á los au o es de aquel a en ado.
Pe o engo hoy la i mísima con icción de
que se ían es é iles mis es ue zos é i ealizables
mis p opósi os.
Es as son, seño es dipu ados, las
azones que

A SAGU.
n
TO

371
me mue en á de ol e á la Nación, y en su
nom-
b e
á oso os, la co ona que me
o eció el o o
nacional, haciendo enuncia de ella po mí,
po
mis hijos y suceso es.
Es ad segu os de que, al desp ende me de la
co ona, no me desp endo del amo á es a Espa-
ña, an noble como desg aciada, y de que no lle-
o o o pesa que el de no habe me sido posible
p ocu a le odo el bien que mi leal co azón pa-
a ella ape ecía.—Amadeo.—Palacio de Mad id
11 de Feb e o de 1873.
`
^
^
^
Núme o
2.
CONTESTACIÓN
de la Asamblea Nacional al Mensa-
je de D. Amadeo abdicando la Co ona.
La Asamblea Nacional á S. M. el Rey don
Amadeo 1.
Seño : Las Co es sobe anas de la Nación es-
pañola han oído con eligioso espe o el elo-
cuen e Mensaje de V. M., en cuyas caballe osas
palab as de ec i ud, de hon adez, de leal ad,
han is o un nue o es imonio de las al asp en-
das de in eligencia y de ca ác e que enal ecen
á V. M. y del amo acend ado á és a su segunda
pa ia, la cual, gene osa y alien e, enamo ada
de su dignidad has a la supe s ición, y de su in-
dependencia has a el he oísmo, no puede ol i-
da ,. no, que V. M. ha sido je e del Es ado, pe -
soni icación de su sobe anía, au o idad p ime a
den o de sus leyes, y no puede desconoce que
hon ando y enal eciendo á V. M. se hon a y so
enal ece á sí misma.
Seño : Las Co es han sido ieles al manda-
o que aían de sus elec o es y gua dado as d©
la legalidad
quo
halla on es ablecida po la yo-
374

DE ALCOLEA
Jun ad de la Nación en la Asamblea Cons i u-
yen e. En odos su ac os, en odas sus decisiones
las Co es se con u ie on den o del lími e de
susp e oga i as y espe a on la olun ad de
V. M. y los de echos que po nues o pac o
cons i ucional á V. M. compe ían. P oclamando
es o muy al o y muy cla o, pa a que nunca e-
caiga sob e su nomb e la esponsabilidad de es-
e con lic o, que acep amos con dolo , pe o que
esol e emos con ene gía, las Co es decla an
unánimemen e que V. M. ha sido iel, idelísimo
gua dado de los espe os debidos á las Cáma-
as; iel, idelísimo gua dado de los ju amen os
p es ados en el ins an e en que acep ó V. M. de
las manos del pueblo la co ona de España: mé-
i o glo ioso, glo iósísimo en es a época de am-
biciones y de dic adu as, en que los golpes de
Es ado y las p e oga i as de la au o idad ab-
solu a a aen á los más humildes, no cede á sus
en aciones desde la inaccesibles al u as del o-
no, á que sólo llegan algunos pocos p i ilegia-
dos de la ie a.
Bien puede V. M. deci en el silencio de su
e i o, en el seno de su he mosa pa ia, en el
hoga de su amilia, que, si algún pode humano
ue a capaz de a aja el cu so incon as able de
los acon ecimien os, V. M. con su educación
cons i ucional, con su espe o al de echo cons-
i uido, los hubie a comple a y absolu amen e
a ajado. Las Co es, pene adas de al e dad,
hubie an hecho, á es a en sus manos, los ma-
yo es sac i icios pa a consegui que V. M. desis-
ie a de su esolución y e i ase su enuncia.
Pe o el conocimien o que ienen del inque-
b an able ca ác e de V. M., la jus icia que ha-
cen á la madu ez de sus ideas y á la pe se e an-
cia de sus p opósi os, impiden á las Co es o-
ga á V. M. que uel a sob e su acue do y las.
Á SAGUNTO

375
deciden á no i ica le que han asumido en sí el
pode sup emo y la sobe anía de la Nación, pa a
p o ee en ci cuns ancias an c i icas y con la
apidez que aconsejan lo g a e del pelig oy lo
sup emo de la si uación, a sal a la democ acia,
que es la base de nues a polí ica; la libe ad,
que es el alma de nues o de echo; la Nación,
que es nues a inmo al y ca iíiosa mad e, po
la cual es amos
,
odos decididos á sac i ica sin
es ue zo, no sólo nues as indi iduales ideas,
sino ambién nues o nomb e y nues a exis-
encia.
En ci cuns ancias más di íciles se encon a-
on nues os pad es á p incipios del siglo y su-
pie on ence las, inspi ándose en es as ideas y
en es os sen imien os. Abandonados po sus e-
yes, in adido el suelo pa io po ex añas hues-
es, amenazado de aquel genio ilus e que pa e-
cía ene en sí el sec e o de la des ucción y
gue a, con inadas las Co es en una isla donde
pa ecía que se acababa la Nación, no solamen e
sal a on la pa ia y esc ibie on la epopeya de
la independencia, sino que c ea on sob e las
uinas dispe sas de las sociedades an iguas la
nue a sociedad.
Es as Co es saben que la Nación española
no ha degene ado y espe an no degene a am-
poco ellas mismas en las aus e as i udes pa-
ias que dis inguie on á los undado es de la
libe ad e i España.
- Cuando los pelig os es én conju ados, cuan-
do salgamos de las di icul ades que ae consigo
oda época de ansición y de c isis, el pueblo
español, que mien as pe manezca V. M. en su
noble suelo ha de da le odas las mues as de
es e o, de leal ad, de conside ación, po que
V. M. se lo me ece, po que selo me ece su i uo-
sísima esposa, po que se lo me ecen sus inocen-

376

DE
ALCOLEA
es hijos, no pod á o ece á V. M. una co ona
en el po eni , pe o le o ece á o a dignidad,
la dignidad de ciudadano en el seno de un pue-
blo independien e y lib e.
Palacio de las Co es 11 de Feb e o de 1873.
—Nicolás Ma ía Ri e o,
P esiden e.—Fede ico
Bala ,
Sec e a io .—P
ed o Mo eno Rod íguez,
Sec e a io.—Edua do
Beno ,
Sec e a io. —Cayo
López,
Sec e a io.
lú ne o 3.
CARTA
de D.
Es anislao Figue as, explicando su
dimisión de la P esidencia del Pode Ejecu i o
de la República_ y su salida de España.
S .
D. I. R. M.
Habana.
Que idísimo amigo: El 31 po la a de, es o
es, cuando us ed es aba ya en el A lán ico, e-
cibí su g a a sin echa, pe o que he podido de-
duci , po las que en ella se ci an, que ué
esc i a el 26 de Agos o. Uno de los úl imos
'
A-
ojos decía así: «Yo no debo da consejos, ni
siquie a indicaciones; pe o el ca iño au o iza
has a las al as de espe o, y aln a lo que yo
»1
jus o, después de lo sucedido,
que
aún
n
j
o
he podido comp ende con exac i ud.
No se deo
»
us ed lle a po imp esiones del momen o ni.
°Po consejos de nadie, sea quien quie a. La
polí ica es una cosa demasiado se ia, y cual-
-quie a lige eza comp ome e la epu ación, quo
»
ale más que la ida. Pe done us ed la mdi-
z
eación. »
Po lo is o, us ed ha juzgado
ambi( i
po
:178

A SAGUNTO
las apa iencias, y es o puede nace de dos cau-
sas: p ime a, de que Ra ael no le haya dado ex-
plicaciones, o se las haya dado incomple as,
con es ando monosilábicamen e á cuan o us ed
le baya que ido hace habla y Con el ono
anchan
que us ed le conoce. No es ex a io-
es á en su ca ác e ; siendo bueno y aman e col
ino nadie, se ha o jado un mundo á su gus o, .y
c ee que se puede p escindi de la opinión del
es o de la humanidad. La segunda causa de su
juicio e óneo puede nace de las explicaciones.
del único amigo á quien us ed ió y que, siendo
ambién bueno en el ondo, no es buena uen e
pa a sabe los mó iles de cie as acciones que
su alma mezquina y su necedad le impiden.
comp ende . Le quie o, á pesa de sus on e ías;
c eo que él ambién me quie e; pe o no ale
nada, en ningún sen ido, po su co o en endí-
mien o y su ambición mezquina, ambición cuyo
ca ác e , que consis e en la os en ación, no
ex año, po que conozco sus pasiones muje-
iles.
Yo no me jus i ico con nadie: epugna á mi
al i ez; pe o cuando se a a de un amigo e -
dade o coma us ed, no engo ningún incon e-
nien e en hace lo. Así pod á us ed con es a
cuando se me a aque, y no end á que en ada -
se, po que no hay cosa que p edisponga an o
al en ado y á ompe po la calle de enmedio,
como sen i la con icción de una cosa y no ha-
lla azones ni hechos en qué unda la y de en-
de la discu iendo.
An e odo, ei indico la esponsabilidad del
hecho; adop é espon áneamen e la esolución;
ni Ra ael ni o a pe sona alguna me lo aconse-
jó. A Ra ael le llamé pa a da le ó denes, y no
discu ió ni podía hace lo, po que le hablé al
oído en el cua o minis e ial del Cong eso y

A
SA
GUNTO

379
delan e de ein e pe sonas que se hubie an
.'
opues o, has a ma e ialmen e, á mi ma cha, si
la hubie an sospechado. A mi ío no le í has a
llega al en.
Pa a que us ed pueda juzga con pleno co-
nocimien o de causa, es p eciso que no ol ide
mi pun o obje i o mien as uí Gobie no. La
República se hizo ilegalmen e po una Asam-
blea
4jue
no enía manda o pa a ello, y que de-
bió disol e se después de acep ada la enuncia
de D. Amadeo. Había que pasa un pe íodo di-
ícil, que se ala gó po la unes a ansacción
del o o pa icula de P imo de Ri e a, y e-
niendo como iscal una comisión pe manen e
enco osa y hos il, hija de o a ansacción que
se hizo po mi na u al bene olencia y mi deseo
de conco dia, cuando podíamos ene una comi-
sión exclusi amen e nues a. Mi p incipal y
único obje o ué llega á las Cons i uyen es sin
as o nos y sin sang e. Un mo ín podía ma a
en cie nes la República, que no e a una legali-
dad, sino un hecho. Debí, pues, hace una polí-
ica de con emplaciones, sac i icándolo odo, in-
cluso mi epu ación, al obje o indicado, que
conseguí, á pesa de los elemen os e ibles que
enía en con a. Yo debía supone que las nue-
as Co es end ían sen ido común é ins in o
de conse ación, y has a p esumo que, sin pe-
ca de op imis a, podía espe a de ellas el pa-
io ismoy la abnegación que suele inspi a el
plan eamien o de una idea nue a, aída, á la

ida del mundo á ue za de

'
cons ancia. de ha-
bilidad y de odo linaje de sac i icios, y enien-
do que lucha á menudo con a los p opios ami-
gos que que ían oma po el a ajo, c eyendo
¡desdichados! que pod ían llega más p on o.
La ho ible desg acia qne su í el día 20 de
Ab il me hizo acila . En ié mi dimisión á Pí;
386

DE
ALCOLEA
sesión sec e a, cuando yo dejé el enca go de di-
igi la á Emilio.) Añadiendo: ¿no comp endo
us ed que si aho a se han a eglado las cosas en
sesión sec e a es po que se ha pe eccionado,
con el uso, el p ocedimien o? Se ha is o el
escollo en que us ed nau agó, y se ha a ado
de e i a lo. Si hubiésemos seguido el mismo
camino cuando us ed p esen ó á las Co es su
Minis e io, la discusión en sec e o, hubiese si-
do menos aún, el Minis e io de us
e
d hubie-
a pasado y yo es a ía lib e y descansando en mi
casa.----«Todo es o se á e dad, me dijo en el
»mismo ono que an es; pe o el público, que no
conoce es os de alles, juzga po lo que e, y á
los ojos del público quedo desai ado. A us ed
»se le concede de co ido y sin epa o una a-
»cul ad que á mí se me ha negado en o ación
»pública.» Todo en él, palab as, ac i ud, el ges-
o, deno aban una i i ación p o unda, y el con-
encimien o que no sé quién le in undi ía de
que yo le que ía anula . En onces p o umpí en
es a exclamación: «lo que us ed eme yo le ase-
gu o que no sucede á: an es se jun a á el cielo
con la ie a. Me oy y así no se é obs áculo
pa a nadie. » Tendíle la mano y aciló en eci-
bi la; ué un solo momen o, pe o aciló; yo lo
í y lo asegu o.
Vol íme al Gabine e de las Co es: allí es a-
ban eunidos los es an es Minis os y a ios
dipu ados de la de echa, en e ellos Palanca,
Maisonna e y o os dos que no ecue do. Expu-
se an e ellos, con desespe ado acen o, lo que me
acababa de pasa , y Cas ela no que ía cede á
la e idencia. P o es aba con a mi ap eciación,
con a lo que yo había is o y oído. ¡Tan inau-
di o le pa ecía! y quiso e lo po sí, di igiéndo-
se enseguida Gobe nación. Sabiendo de an e-
mano que nada log a ía, ex endí mi dimisión

:1
c
Á sAuNTo

87
la en egué al Vicep esiden e Palanca. Sen é-
me y e lexioné. Ví como en un pano ama odo
lo que iba á sucede en las dos hipó esis, que
son: si me quedaba ó si me iba, y esol í i me.
C eo since amen e que es el ac o más g ande de
mi ida: sac i iqué á sabiendas mi epu ación,
a ojando á la calle una ida pública de más de
ein a a ios.
Vol ió Cas ela como yo había uel o de la
en e is a con Pí. El debió con ence se de mi
esolución po alguna palab a olan e y po mi
exp esión isonomica esuel a. Pidiome los
nomb es de los in ansigen es de más impo an-
cia, y se los dí, poniendo al pie una exho ación.
pa a que u ie an con ianza en él y le c eye an.
Comp endió que debía oma la di ección de la
polí ica en aquellos c í icos momen os. Yo lla-
mé á Ra ael, le dí o den de que dispusie a mi
equipaje y el de mi ío con la mayo ese a;
en ié á mi ayudan e Co és, hijo del je e de la
Es ación de A ocha, á que p e inie a á su pad e
pa a que dejase abie a la pue a ase a de la
habi ación y dispusie a un wagón ese ado, y
me uí á pasea po el Re i o, dejándome cae
en la Es ación á las ocho de la noche. Fue a (le
los dichos, nadie supo mi esolución más que el.
Inspec o de Policía de la Es ación, que me ió
en el wagón, le exigí la mayo ese a y la
_gua dó.
De queda me, al siguien e día enía que ex-
plica mi si uación en las Co es, enunciando
á o ma Gabine e. La explicación inhabili aba
á P : ni Cas ela ni Salme ón podían o ma
Gobie no con la de echa sin un comba e inme-
dia o, ni que ían o ma lo de conciliación. Los
in ansigen es omaban mi nomb e como ban-
de a, sin que yo pudie a e i a lo, y daban la ba-
alla ap o echando la con usión de aquellos mo-
:188

DE ALCOLEA
men os. Los conse ado es hubie an enal ecido
á Pi suponiéndole sac i icado á mi de o ado a
ambición, y yo e a el Yago y el Maquia elo de
la época en una sola pieza. Que lo hubie an he-
cho, lo p ueba lo que habían hecho an es y lo
que han hecho después. Según ellos, yo he com-
p ado los coches y caballos de Thie s y soy un
es a ado condenado po los T ibunales de Pa-
ís. Es o han dicho po medio de la imp en a;
igú ese us ed lo que di án
sa o oce
de modo
que co a po odos los cí culos de Mad id.
C een que puedo ol e y a eba a les de las
manos la eacción como les a eba é la Mona -
quía. Ton os y mal ados. Mal ados, po que de-
ben sabe y saben de segu o que no engo nin-
guno de los de ec os y icios que me a ibuyen;
on os, po que si no les cega a la ambición debe-
ían conoce que hoy, aun cuando yo quisie a,
no engo ue zas pa a ence les. Si hice la Re-
pública ué po que enía el p es igio , i gen:
7
hoy pa a de ene la eacción se necesi a un_
p es igio an g ande y an en e o como el que
yo enía en onces. En el día, aunque la opinión
se ha e o mado un poco, más que po con ic-
ción, que no puede ene el público que no co-
noce los hechos, po que ha is o la al a que yo
he hecho en el Pa lamen o y en el Consejo, no
es, sin emba go, ni con mucho, ni an espon á-
nea ni an unánime á mi a o . Siemp e se é un
homb e discu ido den o de mi pa ido, y po
consiguien e no end é jamás, suceda lo que
quie a, la ue za que u e. ¿Cómo, pues, había
de qui a les la b e a que a á cae en sus ma-
nos de pu o madu a, como no caiga, ¡no lo
quie a Dios! en manos de los ca lis as?
;Vdemás,
mi ca e a polí ica ha concluido.
Con la esolución que omé me pe dí yo, pe- •
o se sal ó la República. Mi epu ación. ya
la
Á SAGUNTO

389
había yo sac i icado de an emano cuando acep é
el di ícil pues o de P esiden e del Pode Ejecu-
i o. ¡Cuán as eces dije á, mis compa ie os!:
Mi
epu ación queda á i u ada y hecha menudo
pol o; pe o no me impo a si llegamos á las
Cons i uyen es sin sang e y sin as o nos. El
Minis e io Pí pudo o ma se sin incon enien e
po la ue za misma del es upo é indignación
que p odujo mi epen ina ma cha. Después no
he cesado de esc ibi que apoyasen á
Pi:
las ca -
as, cuyas copias no conse o po que no las sa-
qué, han pasado odas po las manos de Sa da
de Rubau.
Aho a debo hace á us ed la con esión de u na
esolución que saben pocos. Había de e minado
i me al ex anje o, luego de cons i uido un nue-
o Minis e io, pa a no ol e en mucho iempo.
Lo con ié muchos días an es á Fe nando Gonzá-
lez al enca ga le la edacción de un mani ies o.
bajo unas bases que y-a enía esc i as. El lo
e -
co da á,
po lo mismo que comba ió ue emen-
e mi idea, sin log a que cambia a, á pesa do
lo que io en su amis ad, ec i ud y buen
sen-
ido.
Pí es u o desemba azado pa a el mando. Si-
no ué eliz en él, no ué mia la culpa.
Us ed di á: ,«¿Po qué no dice al público lo
que á mí me dice?» Po que no puedo. Hablando
mien as Pi es aba en el pode , le susci alm,
di-
icul ades
y enemigos: luego ino la insu ec-
ción can onal, que du a oda ía, y no e a ni pa-
ió ico, ni líci o echa le a á la hogue a. No me
impo a que mi epu ación padezca po mi e-
naz silencio: mi conciencia me lo impone y á el la
obedezco.
He esc i o es a la ga Ca a de un i ón.—Des-
a iliada es é inco ec a: no me de engo á enmen-
da la ni copia la. Bas a á mi p opósi o, que es
39)

DE ALCOLEA
hace sabe á un buen amigo los mó iles de mi.
conduc a.
Reciba us ed un ab azo de su amigo
ESTANISLAO.
Hendaya 3 Sep iemb e de 1873.
Núme o
4.
FRAGMENTOS
del discu so p onunciado po
D.
Ni-
colás Salme ón y Alonso, P esiden e de las Co -
es Cons i uyen es, en la mad ugada del 3 (le
Ene o de 1874.
El S . SALMERON: Se é b e e, se io es Di-
pu ados, po los mo i os que acabo de indica on.
Si acie o á aduci con cla idad mi pensamien-
o, bas a án pocas palab as pa a que podáis co-
noce oso os y sepa el país mañana cuál ba
sido mi conduc a du an e la suspensión de se-
siones, cuál es mi ac i ud hoy, y puedan juzga
odos, amigos y ad e sa ios, si es como acaba de
deci un seño Dipu ado, que algún nue o ac-
o haya enido á pe u ba la polí ica susci-
ando di icul ades á la ma cha del Gobie no, ó
si, po lo con a io, el ac o , aunque de poca
alía, es de an iguo conocido pa a oso os y
pa a el país.
Que ha su gido una disidencia en e mi ho-
no able amigo el seño P esiden e del Pode
ejecu i o
.
y el que en es e momen o ocupa
ues-
a,
a ención, es cosa pública y po demás, aun-

192

DE ALCOLEA
41110
no ielmen e, comen ada: que no

en ado
po nada en es a disidencia ningún géne o de
disco dias ni de encillas pe sonales, de ello
puede a es igua el ac ual P esiden e del Pode
ejecu i o: que la es echa amis ad que nos une
y
que espe o hab á de con inua uniéndonos, no
padecido en lo más mínimo, á pesa de la di-
sidencia polí ica, ambién lo ío al es imonio
del se io P esiden e del Pode ejecu i o. Pe o
( ue yo ocupo el mismo pues o que ocupé desde
que ine á la ida polí ica y me le an é á expo-
ne en aquellos bancos
(Señalando á los de la
oTosición)
mis pob es concep os y á comba i á
los Gobie nos moná quicos, de eso es oy yo pe -
ec amen e segu o en mi conciencia, y de eso
puede ob ene un cumplido es imonio quien se
ome la moles ia, que ha a se á sin duda, de e-
pasa los discu sos que he p onunciado en es e
sag ado ecin o y señaladamen e el que desde
aquel banco (Señal
í
udo al
minis e ial)
p onun-
cié al deja el pode .
El homb e que de aquella sue e enunció á,
se Gobie no, y que con aquella ingenuidad ha-
bló al país, ocupa la misma si uación que en on-
ces, piensa hoy
como
en onces pensaba. Si yo
u ie a una eliz memo ia pa a epe i aquel
discu so en es e momen o, queda ía sa is echa
ues a cu iosidad; y cumpliendo lo que á la
pública opinión es debido, ecibi ían un solem-
ne
men ís
las e icencias que no p e endo cali i-
ca .
(Bien, bien.)
Pues qué, seño es Dipu ados, ¿os habéis ol i-
dado po en u a de lo que en onces pensaba?
¿Os habéis ol idado de lo que en onces hice?
Pues sabed que cuan o dije sos engo; que en
cuan o hice me con i mo, y que aquella y no
o a ep esen ación engo.
Os dije en onces, y a i mo aho a, que no hay
A SAGUNTO

393
en los momen os p esen es más que una poi í ica
sal ado a pa a la República, pa a la Pa ia y
pa a; las ins i uciones democ á icas, que alen
algo más (como que son la médula) que el ye o
esquele o, que el ano ó ulo de la o ma ex e-
io de gobie no: esa polí ica sal ado a e a la
ep esen ada en onces po la de echa de la Cá-
ma a. C eo que en algo con ibuí A o ma aque-
lla mayo ía y en no poco á da obus a ida al
nue o Gabine e; que, sin p e ende g a i ud
u
de
nadie cuando sa is ago á mi conciencia,
camino ma cado po la necesidad polí ica del
momen o, é inspi é con ianza en e] país y igo-
icé la de echa de es a Cáma a, que i u bie a
i -
dido con sus p incipios edimi de sus desg a-
cias á la Pa ia. Y ¿cuál e a esa polí ica? Una
polí ica eminen emen e epublicana, esencia 1-
men e democ á ica en los p incipios, adical en
las e o mas, pe o conse ado a en los p ocedi-
mien os. Siemp e lo sos u e, siemp e lo dije así;
lo mismo digo y lo mismo sos engo aho a

Pe o es a polí ica de paz, de o den, de impe-
io de la ley y de la au o idad, en endía yo, se-
llo es Dipu ados, que debía ene pa a ese Go-
hie no una ó bi a p ecisa, in anqueable, deill
de la cual ue a segu o su de o e o y pudie a
an ácilmen e de e mina se su ayec o ia en
la mecánica social, co no se de e minan las ói -
bi as
plane a ias en la mecánica, celes e. Mas
desde el momen o en que es a polí ica conse a
do a no se hace den o de los p incipios epu-
blicanos; no se hace con los medios y los p oce-
dimien os epublicanos. ¡ah, se io es! en onces
la si uación ol ea como un co ne a po ó bi as
inde inidas
(Bien),
a as ada po las ue zas
ex añas que la p ecipi an. Sí; se ha o o, en mi
sen i , la ó bi a, azada á la polí ica conse a-
394

DE ALCOLEA
do a de la República po los p incipios demo-
c á icos; y en ales é minos, que ya noy no.
pesan con su legí imo alo , más p eponde as)
en
la polí ica de España las ue zas conse -
ado as, y en e dad no conse ado as de la
República, que yo no sé se hayan decla ado-
has a aho a epublicanas, ni engan siquie a
a ec o á los p incipios democ á icos que es i-
ma on siemp e como pesada losa de plomo, con
la cual e a imposible el lib e mo imien o del
Gobie no. Y es que epugnan el nue o égimen
de la democ acia, po que son, co no e an, empe-
de nidos doc ina ios: y los p incipios demo-
c á icos se a i man y asien an en el de echo, y
los doc ina ios quie en sólo i i é impe a en
el bas a do égimen de la a bi a iedad.
Es o pensaba yo, seño es Dipu ados, y es-
o ep esen o hoy, lo mismo que en o os é mi-
nos os dije desde aquel banco, al deja el pode
y al econoce en onces, como econozco aho a,
que soy inhábil, que soy incapaz pa a el gobie -
no mien as sus condiciones no cambien. No soy,
pues, un ac o nue o y desconocido en la ida
polí ica; no soy siquie a un suje o que p e enda
y demande el pode ; ni lo p e endo, ni lo deman-
do, ni lo acep o. Que se hable po odos con es a
since idad, con es a llaneza, en es os é minos
an ne os y p ecisos, como yo engo cos umb e
de hace lo, pa a sa is ace á mi conciencia y da
á mi país cuan o le debo, y en onces se pod á
sabe quiénes son, si los hay,
, ac o es nue os y
desconocidos, y cómo se cumple po cada cual,
no ya el debe del homb e público, sino del
homb e h on ado que ha ecibido la penosa mi-
sión de ep esen a á la sociedad española en
es as is ísimas ci cuns ancias; en onces se e á
si es un debe plega su bande a y p escindi de
sus con icciones pa a apoya una si uación,
Á SAGUNTO

395
deci lisa y llanamen e: así pienso, así ob o; sól(›.
a mi o o donde a mi con icción. Si no hay
sal ación pa a la si uación p esen o den o de
la ó bi a del pa ido epublicano, an es que om-
pe la noso os con mano sac ílega digámoslo á
la az del país; decla emos que no es posible go-
be na con nues os p incipios, con nues os
medios, con nues os p ocedimien os; y con el.
pa io ismo á que siemp e ha espondido es a
Cáma a, decida que engan o os homb es y
o os pa idos. Así queda emos anquilos en
nues a conciencia de no habe p o anado, de
no habe hollado nues as sag adas con iccio-
nes, de no habe come ido una de esas al as de
que el homb e pod á halla pe dón an e la P o-
idencia po la buena in ención que le haya ins-
pi ado , pe o que di ícilmen e se lib a de la
censu a y de la maldición de la his o ia.
Pe o de la p opia sue e que al deja el po-
de decía, di igiéndome á la de echa de la Cá-
ma a: «es e es el camino que yo c eo azado po
los p incipios epublicanos, es a es la polí ica
que debemos ealiza , y con o o sen ido
DO
po-
d é p es a al nue o Gobie no mi concu so,
g ande ó peqUe io, como quie a que sea, pe o
leal y con since a olun ad,» así decla o aho a
que no p escindo de mi pensamien o pa a se i
á la polí ica de ese Gabine e, no es ando dis-
pues o á some e mis con icciones á la es echa
disciplina de una acción polí ica que p e en-
die a exigi el holocaus o de la conciencia.
Po es o aconsejo á cuan os piensen conmigo,
que es absolu amen e necesa ia en los momen os
p esen es una polí ica eminen emen e conse a-
do a, pe o den o de los p incipios democ á i-
cos, den o de la ó bi a del pa ido epublicano:
que sal en su consecuencia, de e minando el
102

DE A LCOLEA
publicano
el elemen o conse ado ? ¿Pues qué,
e he acilado ni un momen o en es o? ¿Ha e-
-
nido es e ca ác e mío ni un solo día de eclipsé?
Vein idós anos enía; luchas se empellaban en-
e
la
Discusión
y la
Sobe anía Nacional.
¿Dón-
de es aba yo? Con el más mode ado de aquellos
pe iódicos, con la
Discusión.
Vino más a de la
lucha que aho a nos di ide; la lucha que aho a
- ambién nos sepa a, po que yo he sido siemp e
sospechoso á una pa e del pa ido epublicano,
quo no compa e mis ideas indi idualishs; y en
aquella discusión, y en aquel g an deba e, m'ion-
as algunos epublicanos se encon aban de
pa e de la u opia socialis a,
y
p ome ían no sé
qué edenes que no han podido ae á la ie a,
á pesa de habe es ado en el Gobie no, yo me
mcon aba
libe al indi idualis a de endiendo
la p opiedad, eminen emeii e conse ado a.
Y inie on los iempos, y adelan a on los
iempos, y llegamos, selio es Dipu ados, al e-
eno p ác ico. Y unos epublicanos decían que
e a
.
ompe el sen ido del pa ido democ á ico
alia se con el pa ido p og esis a, aunque ue a
pa a de iba á los Bo bones; y o os epubli-
canos y demóc a as, en mi sen i más p ác icos
_y más conse ado es, decían que si no nos aliá-
bamos con los p og esis as pa a es a ob a co-
mún, ellos en a ían en la Cáma a, y al en a
en la Cáma a aca a ían á los Bo bones, y al da
es e aca amien o se ían llamados al pode ; y al
so llamados al pode , se pe día oda espe anza
pa a la democ acia y pa a la República en Es-
pa ia.
(Aplausos.)
Yo uí de los pa ida ios de la
alianza con los p og esis as.
Y luego ino, seño es,
un g an momen o,
el
momen o en que la e olución de Sep iemb e
1
1egó
á su solución; y en onces, seño es Dipu a-

Á SAGUNTO

403
dos, yo, eó icamen e epublicano, eó icamen e
ede al, dijo, sin emba go, á los homb es más
eminen es de aquella e olución, hablando de
los con enios y pac os que habían con aido con
los demóc a as, yo les dije: los demóc a as ¿han
con enido en los de echos
,
indi iduales y en el
su agio uni e sal acep ando la Al ona quíh? Pues
yo soy más conse ado que el los, yo deseo el
su agio uni e sal, yo deseo los de echos i ndi i-
duales; pe o no engo incon enien e ninguno en
que me limi
.
j'is el su agio y me limi éis los de-
echos indi iduales, con al que me deis la
o -
ma,
de gobie no p opia de las democ acias, con
al que me deis sob e odo y an e odo nues a
que ida República
(G andes aplausos).
Luego, S es. Dipu ados, ino la g ande in-
consecuencia de la e olución de Sep iemb e, la
que nos iene á odos oda ía en el desmayo y
p óximos á la pe dición; el habe le an ado so-
b e an os gene osos p incipios una Mona quía,
y pa a mayo mengua, una Mona quía ex an-
je a. Y en onces yo busqué los p ocedimien os
legales de acaba con aquella Mona quía. Aquí
es alla an nue as di isiones: una pa e conside-
able del pa ida epublicano se inclinaba, po -
que e a la más a anzada,
á
los p ocedimien o',
de ue za; y yo, como más conse ado , me in-
clinaba á lo
.
s p ocedimien os pa lámen a ios. 1"
en onces se p onunció la palab a que ajo en
úl imo esul ado la caida de la dinas ía (le Sa-
boya; en onces se p onunció la palab a bene o-
lencia. Y aquella p lab a ué el eneno que
ma ó la Mona quía democ á ica. Y yo, po en-
u a, desde el momen o en que p onuncié aque-
lla palab a, ¿no ui, sin que e nada de la Mona -
quía, sin ecibi nada de ella, no ui un aliado
incansable, lo diga con g ande o gullo, del pa -
ido adical? ¿No le apoyé di ec amen e con mis
404

DE
ALCOLEA
o os y cuando no pude apoya le de o a, mane-
a, no le apoyaba, es ando en es e si io, con mi
silencio?
Y, S es. Dipu ados, ino la República
'
no
aída po los epublicanos, que no ienen de e-
cho á llama se undado es de la República; nin-
guno de ellos iene ese de echo; la, República la
aje on los adicales, la República es la ob a de
los adicales. ¡Ah! yo pod ía pe de odas las.
memo ias, pe o no pe de ía nunca la memo ia
que es á en el co azón, la memo ia del ag ade-
cimien o.
(Bien, muy bien.)
Así es, S es. Dipu ados, que yo en é á o -
ma pa e, con g ande sa is acción, de un Minis-
e io en que había elemen os adicales; y la no--
che is e, la más is e de la República, la
del 24 de Feb e o, en que aquella co
q
lición se
ompió, yo le dije á la mayo ía epublicana con
oda la since idad de mi ca ác e , con oda la
ehemencia de mi palab a; yo le dije el abismo
á que se a as aba y á que a as aba á la Re-
pública. Y ya es amos en el ondo de ese abismo.
Yo le dije que eníamos pocos homb es que pu-
die an ep esen a g andes ag upaciones; que
es os homb es se gas a ían muy p on o, que el
pode los había de desac edi a injus amen e
uno á uno, y que el día en que mu ie an de
es os homb es es ó cua o, como los pueblos
la inos aman oda ía las pe soni icaciones an es
que las ideas, el día en que es ó cua o de esos
homb es es u iesen imposibili ados ó desac edi-
ados, mo i ía con ellos la República. Pues ya
es a nos desac edi ados odos
(Va ios
S es. Di
pu ados:No,
no.
O os: Sí,
sí,) odos sin excepción:
Mecéos, mecéos en ues as ilusiones: somos más
impopula es que los conse ado es, más que los
mode ados y más que los adicales. ¿No éis que
nues a impopula idad es á más ecieu o? ¿No
Á SAGUNTO

405
éis que nues os e o es se ocan más de ce ca?
Po consecuencia, ¿qué a á pasa á es a Repú-
blica, que ha consumido sus dinas ías de pensa-
do es, sus dinas ías de ilóso os, sus dinas ías de
economis as, sus dinas ías de o ado es? ¿Qué le
a á pasa mañana? ¿Dónde es á el suceso ?
141
¿Dónde es á el homb e que a á lle a sob e sus
homb os la pesada ca ga de es e mon e A lan e,
que se llama la República?

Pues qué, ¿po en u a he dejado yo de apo-
ya á ninguno de los homb es del pa ido epu-
blicano? Yo apoyé al S . Figue as has a el úl i-
mo momen o, y no me uí mil eces de su Minis-
e io, po que él no quiso. Yo apoyé al S . Pí y
Ma gall cons an emen e, y no me a epien o de
aquel apoyo: yo engo que deci á odos m is
amigos que en a on en aquel Minis e io, y si no
que me desmien an, el e o que come ían, el
inmenso e o que come ían p omo iendo c isis,
le an ando obs áculos y di icul ades; y el seño
Minis o de G acia y Jus icia, mi amigo el se io
González, del p ime Minis e io que pudo p e-
alece en es a Cáma a aida, po el S . Pí y
Ma gall, sabe cuán ama gamen e le ee,ni en a
yo po que lle aba la c isis al seno de aquel (::a-
bine e. Y luego yo apoyaba al S . Salme ón con
oda la e usión de mi alma, po que es mi amigo,
po que es mi condiscípulo, p ) q lie es mi dis(
.
i-
pulo, po que es uno de los o ado es á quien mis
admi o, po que es uno de los ilóso os que más
ilus an nues a Pa ia, y después de odo es o
po que le quie o con oda
.
la e usión de mi alma.
Seño es Dipu ados, ¿y qué sucedió? Que un
día, después de habe empleado odos los inedi os
de ue za, después de habe empleado )(la la
ene gía imaginable, el S . Salme ón se encon ó
sal
mes y medio de Gabine e con que no podía,
406

DE ALCOLEA
absolu amen e no podía ence cie os obs : eu-
los y cie os esc úpulos nacidos de su concien-
cia. Y en onces, S es. Dipu ados, yo, que me en-
con aba en la P esidencia de es a Cáma a en
una bea i ud pe ec a, sin esponsabilidad nin-
guna, asis iendo desde la mon aña inaccesible
las jus as del Pa lamen o, alejado del pode , que
me epugna más cada día cuan o más lo eje zo,
yo en onces u e que baja de mi Olimpo y u e
que eni á es e po o. Y bajé, ¿po qué? ¿Po
elección mía? ¿Po impulso mío? ¿Po deseo
mío? ¡Ah no, S es. Dipu ados! bajé en cumpli-
mien o de un debe dolo oso; bajé, po que :yo
no podía ol e la ca a al pelig o ni ehui
g andes y emendas esponsabilidades.
,Y, seño es, ¿á qúién he engañado yo? ¿Qué
ó mula no he plan eado? ¿Qué p omesa hice
que no haya cumplido? ¿Qué inconsecuencia
acep é que no haya consumado? ¿Qué pa e de
p og ama he podido ol ida ? ¿Os di igíais á un
enigma? ¿Os di igíais á una es inge, ú os di i
giais á un epúblico que había dicho aquí odo
lo que pensaba hace ? Dijo que pensaba es a-
blece la o denanza, y la es ableció; dijo que
pensaba igo iza la disciplina, y la igo izó;
(lijo que pensaba saca con mano ue e las e-
se as, y las sacó; dijo que
p
pensaba aplica la
pena de mue e, y la aplicó; dijo que pensaba
da los mandos mili a es á los gene ales de o-
dos lós pa idos, y á los gene ales de odos los
pa idos ha dado los mandos mili a es. ¿Quién
puede llama se á engallo? ¿Quién puede deci
que yo he sido desleal?
Sí, S es.. Dipu ados, si; yo he hecho odo 'es o;
yo ha é es o y. mucho más; ¿sabéis po qué? Pues,
lo he hecho y lo ha é po conse a la Repúbli-
ca. Yo pongo la República sob e la libe ad; ycl
A
S GUNTO

407
pongo la República sob e la democ acia; yo he
pues o la República sob e odo desde aquellos y
desde es os bancos,y la he pues o so i e od(),
po que, seño es, no hay signo de emancipación,
no lo hay pa a gene aciones educadas en la i-
anía de los Reyes; no hay signo de emancipa-
ción pa a gene aciones educadas en la gos siglos
de Mona quía; no hay signo de edención,
de
emancipación, ni de dignidad, como adqui i la
República, aunque luego se gobie ne mal
,
pe -
que al in y al cabo de ochan sus p opios de e-
chos. Así es que yo soy libe al, y muy libe al, y
se conoce que soy libe al en que, habiendo eni-
do oda clase de pode es, casi no he usado d(,
ellos; que si ien a la i anía cuando no s- pos0e.
¡cuán en ado a se á la i anía poseida! Yo soy
demóc a a po empe amen o, demóc a a po
con icción, demóc a a po his o ia, po que la
democ acia espa iola me debe una g an pi lP de
su mo imien o y de su p og eso; pe o así como
amo el sol, y el sol iene eclipses, así cuando los
é idos pan anos de las an iguas c eencias a
►
-
jan sus miasmas po odas pa es; cuando es
e
suelo es emecido po an as adiciones abso-
lu is as, le an a po do quie c á e es que
pue-
den
incendia has a la médula de nues a libe -
ad y de nues os de echos, en onces consien l
que el humo de los apo es nuble el sol de
1;1
democ acia; pe o sé que as ese,
Immo y as
esos apo es, la democ acia
es
e e na y es-
pl
é
ndida.
Pe o yo an es que libe al
y
an es que den(,-
c a a,

y
a-lo he dicho y lo epi o, soy epublic
no, y p e ie o la peo de las Repúblicasá la me-
jo de las Mona quías; y p e ie o una
die adu n
mili a den o de la República, al más - ondado-
so de odos los Reyes. Po que

es á (qi
la na u aleza (le las
.
Mona quías, les
suced(1

4( )8

A SAGUNTO
siemp e á las Mona quías, que a de ó emp ano
anulan los de echos de las democ acias; es á en
la na u aleza de las Repúblicas, les sucede á las
Repúblicas, que a de ó emp ano admi en el
espí i u de su siglo. Y si no, ¿c eeis que polí i-
camen e, c eeis que aun socialmen e es compa-
able el es ado de las Mona quías eu opeas con
an os siglos de g andezas, y de glo ias, y de i-
loso ía, y de conquis as, y de ba allas, y de iló-
so os, con el es ado polí ico y social de la Repú-
blica de Amé ica'?
Po consecuencia, lo que yo quie o, lo que yo
deseo, lo que yo p e endo es que engamos la
República posible; y pa a ene la República
posible, lo que yo quie o, lo que yo deseo (se lo
digo al pa ido epublicano en su ca a) es que el
pa ido epublicano enga la mayo abnegación
posible; que se deshaga cuan o pueda del pode ,
y que se imi e un poco á aquellos a is as de la
Edad Media, que le an aban las más ma a illo-
sas ca ed ales y no ponían su nomb e en una
sola pied a.
¿Y sabéis po qué? Po que yo no necesi o la
adhesión del pa ido epublicano la República;
de esa es oy cie o: lo que yo necesi o es que ele-
men os que ó no han sido epublicanos, ó lo son
ecien emen e, ó no ienen más emedio que
se lo, sean, usando del nomb e ulga , esella-
dos po la República

Y aquí se dibuja en los labios de algún an-
iguo amigo mío, á quien á pesa de g andes di-
›Idencias espe o y quie o oda ía, la palab a
que me a ojó o a ez, la palab a «ahí eneis
López; López hizo lo mismo; ajo los o os pa -
idos al pode , y lo de o a on á él.»
Pe o. s
,
in es, amos á cuen as. ¿Cuál ué el
A SA GUNTO

409
ime c imen que come ie on aquellos hom-
m'es?
¿Cual
ue el c imen de López, que su glo-
ia no le excusa de su esponsabilidad?
Fué que eniendo un gene al p og esis a al
en e del Gobie no, como e a el gene al Espa -
e o, le comba ió udamen e. ¡G ande y ex ao -
dina io c imen, po que en polí ica no hay c i-
men mayo que sac i ica lo eal á lo pei' ec u!
Y luego López hizo o a cosa: llamó á aque-
llos pa idos á que le ayudasen pa a c ea ¡ino-
-cen e! la mayo ía de la Reina. Si yo aje a á los
o os pa idos, los ae ía pa a e i a la mayo ía
del P íncipe Al onso. Y además, yo no he com-
ba ido á ningún Gobie no epublicano; yo los he
apoyado á odos.
Po que después de odo, S es. Dipu ados,
aquí in oca nos los g andes nomb es -y- solemos
deci Washing on, y cuando hemos dicho
-
Was-
hing on c ee nos habe lo dicho odo. El
u
nda-
do de la República, el undado de la democ a-
,
cia en Amé ica, el p obo, el san o, el g an ciu-
dadano, ¿qué hizo? ¿Cómo undó la República?
Después de la p ime a p esidencia ob u o la se-
gunda, na u almen e; y en es a segunda p esi-
dencia u o cinco a ios de acul ades ex ao di-
na ias. ¿Y po en u a enía Washing on un
Minis e io comple amen e epublicano? ¿Es aba
compues o de epublicanos el céleb e, el his ó
•
i-
,co Gabine e de Washing on? Había epublicanos
como Je e son, que había sido embajado en
Pa ís y que es aba achado de jacobinismo; pe o
el g an undado de su República, el o ganiza-
do , el eólogo e a un Moná quico, el céleb e
Hamil on, que hubie a pasado po un o y en Ia
a is oc á ica Ingla e a. Po consecuencia, aque
l
homb e que no enia el es echo espí i u
que
suele ene
nues a polí ica, llamaba
á la
Repú-
blica á los epublicanos, y á los
moná quicos,
sa-
4
10

DE ALCOLEA
bieldo mejo que Napoleón cie amen e aquellli
céleb e ase «la República es
como
el sol; ciego,
el que no la e.» A mi me dan mucho miedo
los:,
moná quicos con mona ca; en cuan o á los mo-
ná quicos sin mona ca, ancamen e, me dan
más isa que miedo. (Aplausos.).

Pe o noso os dos e o mas no más necesi a-
mos, dos no más: la p ime a es la sepa ación
de
la
Iglesia y del Es ado; la segunda es la abolición.
de la escla i ud.
(Un S . Dipu ado: ¿y la ede-
al?) ¿La ede al? Esa es o ganización municipal
Y
p o incial; ya habla emos más a de: no ale
la pena; el más ede al iene que aplaza la po
diez anos.
(Un S . Dipu ado:
¿Y el p oyec o?)
¿El p oyec o? lo quemás eis en Ca agena.
(G andes aplausos.)
No me di éis que no soy
anco.
(El S . A nzen ía:
Voso os enéis la cul-
pa; ya se acaba la paciencia.) ¿Se le acaba la pa-
ciencia al S . A men ia?
(El S . A men ia:
Sí
seno .) Pues, S . A men ia, yo engo an o de-
echo como S. S. á deci á mi Pa ia lo que pien-
so y lo que sien o, y la Cáma a me juzga á. Pe o
no el de no deci le nada de lo que pienso ni
sien o, que yo, an es de odo, soy homb e de ho-
no y de e güenza.
(Aplausos).
Y yo se ía un
aido
(El S . A men ia pide la palab a)
si yo
dije a es o delan e de una Cáma a moná quica.
pa a conse a el pode ; pe o como se lo digo á.
una Cáma a epublicana ede al in ansigen e,
yo engo en es o mucha dignidad, mucha ele a-
ción y mucha hon a.
(Aplausos.)

Y
luego digo o a cosa: que el pa ido epu-
blicano, man enido aquí an elocuen emen e,
ue a de aquí con an o alo y an a paciencia,
el pa ido epublicano iene que as o ma se
en (los g andes pa idos; en un pa ido pací ico,
is
A
SAGUNTO

411
muy pací ico, pe o p og esi o, muy p og esi o.
á quien le pa ezcan es echas y mezquinas
nuesL
as ideas, y o o pa ido pací ico, nada de, dic-
a o ial, nada de au o i a io, nada de a bi a io,
legal, muy legal; demóc a a, muy demóc a o:
pe o con g andes ins in os do consolidación y
de conse ación; po que él iene que consolida
y conse a la ob a más g ande del siglo XIX.
la ob a de la República.
Y así es que en es a di isión de aho a mis-
mo, aun cuando an o se habla de pe sonalida-
des, an o se habla de concie os, de di e encias,
en es a- di isión, se io es Dipu ados, lo que
In
lo que exis e ya es el ge men de esos dos g an-
des pa idos. Voso os
(Señalando
ú
los bancos (le
la izquie da)
apa ad de la demagogia al pueblo,
hacedle e que den o de la República en-
d á el pan del alma y el pan ambién del cue -
po. Y noso os apa emos á los elemen os con-
se ado es de la Mona quía, y hagámosles
N
el
que en la República end án ambién ga an idos
sus in e eses, po que la República es el p og e-
so legí imo y pací ico.
(Bien.)

Y aquí iene como de molde la cues ión
de
los ejé ci os, y la cues ión de los obispos. Hace
algún iempo, en una de las Cáma as más ilus-
es de Eu opa, le di igían al homb e de
Es ado
más eminen e una econ ención po habe cam-
biado ideas de sec a en cie as ideas de gobie -
no, y le decían lo que oso os me decís á
ni í
aho a, lo que de segu o me a á deci el S . .A -
men ia; le decían: «Após a a, has apos a ado:
9
y
él decía: «Es e dad; pe o cuando es abi allí e a
j
e e de una sec a; aho a es o
y
aquí, ysoy
.
je e
(IP
una Nación;» y como soy je e de lino
Naci(;n,
aunque sin me ece lo, he sos enido
en mis [110
-