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Ollántay : drama en verso quechua del tiempo de los incas

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Ollántay : drama en verso quechua del tiempo de los incas

Author: Pacheco Zegarra, Gabino
Publisher: Madrid : Biblioteca Universal, 1886
Year: 1886
Source: https://idus.us.es/bitstreams/92d050ab-6467-4c50-a2a6-76dcab5a1b3d/download
IPI
209
IBLIOTEGA UNIVERSAL
BIBLIOTECA UNIVERSAL
COLECCION
DE LOS
MEJORES AUTORES
ANTIGUOS YMODERNOS
NACIONALeS YEXTRANJEROS.
TOML
OLLA NTAY
)RÁMÁ EN VERSO'QOE&A DEL TIEMPO DE LOS INCi
aducido do la Icni ua quechim al ancés,
TCOMENTADO PÜB "'
pABIMO ACHECO ^SEGARRA
VERSION ESPAÑOLA POR G. í
DIRECCION YADMINISTRACION
Made a, 8, bajo.
1886
Debida la publicación del OllXn a en la BihlioU
ca Uni e sal, ála complacencia amis osa do su au o
D. Gabino Pacheco Zega a, áquien damos las mi
exp esi as g acias, es e so ese a odo de echo do (
imp esión 6 aducción do es a ob a en España yoí
los países ex anje os. ^
Todo omo, aún pe eneciendo áes a Biblio eca, qni
no lle e es a ad e encia en el do so de la po ada, |
conside a apóc i o po ol au o .
Campuzano, imp eso , D . ou (iue ,22i
íÉiiiiiimi M

;ASUS he manos los jó enes de
ilos países asandinos^ yespecial-
medi e álos hijos de la impe ial
i': Cuzco, dedica es e lib o
i: '
i
p,. j^AOHECO ^EGARRA
—la-
b e los p ime os poblado es de Amé ica y
pob e azas an e io es ála aza de los Incas;
odo demues a cla amen e que las ibus
que poblaban las as as coma cas en cuyo
cen o se undó la ciudad del Cuzco, que
llegó áse el co azón del Impe io, con aban
ya un la go pasado an es de la apa ición de
MancO'Oápac. Es e pe íodo o ma la Epom
p imi i a de los pe uanos, que es obje o de
#la His o ia an igua del Pe ú.
Pe o de esas es épocas en que di idimos
la his o ia pe uana, la de los Incas es la
única que ealmen e in e esa ánues a pu-
blicación; pues siendo el Ollán ay lo único
que queda de la li e a u a de esa época, y
e lejándose en él más que en ninguna o a
cosa el espí i u, las c eencias, las cos um-
b es, la ida de esa Nación, yes ando, ade-
más ,es e poema d amá ico compues o en la
lengua quechua, que e a la gene al del Im-
pe io, nos pa ece indispensable da una idea,
siquie a b e e ysucin a, del pueblo en cuyo
seno b o ó an a a p oducción. Aunque los
his o iado es con empo áneos de la conquis-
a de Amé ica no nos hubie an dejado el
cuad o co apie o de los p og es 's mo a'es y
ma e iales del Pe ú í> ecoIombi''':(;, ios mo-
numen os que de é¡ nos quedan, ,su lengua,
que aún hoy dia se ii abla en la mayo pa e
de las egiones asandinas; muchas pobla-
ciones do indígenas de pu a aza, que aún

~14 —
exis en yque ápesa de la in luencia desg a-
ciada de la escla i ud colonial han conse -
ado has a nues os dias un espí i u de al a
mo alidad, de sociabilidad yde cul u a, po-
d ían ,aun en la ac ualidad, o ece nos las
p uebas inequí ocas del g ado de desa ollo^
que había alcanzado ese g an pueblo al lle-
ga ásu apogeo.
En e los his o iado es áque hemos alu-j
dido, G a cilaso de la Vega (1), euzqueño de'
(1) Es e homb e ilus e nació en la ciudad
del Cuzco el 12 de Ab il de 1689, pa ió pa a
España el 21 de Feb e o de 1660 ymu ió en’.
Có doba el 22 de Ab il de 161G. Sus cenizas e- i
posan en la ca ed al de Có doba, en la capilla
que, p ecisamen e po que en ella es á su sepul-
u a, lle a el nomb e de Capilla de Qamlaso.
Sob e su unaba se lee la siguien e insc ipción:
«En IiíCA Gakcilaso de la Vega: homb e
EMIKEHTE, PIGNO DE PEBl'JÍTUA MEMORIA;
DE SAKQRE ILUSTRE: EXPERTO EX LAS LETRAS:
VALIENTE EN LAS ARMAS: HIJO DE G AECILASO
DE LA Vega, de las casas de los duques
DE Eébia de In an ado, xde Isabel,
Palla, he mana de Huayna Capao, úl i-
mo EMPERADOR DE LOS INCAS: COMENTÓ «La
Pl.ORIDA,» TKADU.TO A«LkON HEBREO» Y
COMPUSO «Los Comen a ios Iíeales ;
EN Có doba con g an piedad: u ouna
MUERTE EJEJIPLAR; 1>0TÓ ESTA CAPTIUwV: MAN-
DÓ LE ENTERRARAN EN ELLA: LEGÓ SUS BIE-
NES ÁLA IGLESIA EN SUFRAGIO DE LAS AL-
MAS DEL PURGATORIO: L S PATRONOS ÁPER-
I’ETLHDAD DE ESTA CAPILLA SON LOS SEÑORES
DEAN YCABILDO DE ESTA SANTA IGLESIA: MU-
RIÓ EL XXII DE Ab il de mdcx i.»
—15 —
nacimien o ydescendien e él mismo de loa
Incas, habiendo bebido en las pu as uen es
de la adición aún i ien e de sus abuelos,
conociendo como conocía los luga es en que
pasa on las escenas que desc ibe, yhabiendo
asis ido pe sonalmen e á a ios de los epi-
sodios que ela a, es sin duda alguna el au-
o que mayo es ga an ías de e acidad o e-
ce ála his o ia. En mi opinión Los Comen-
a ios Reales yla ob a de más impo ancia
que nos ha dejado el Inca G a cüaso, con ie-
nen, po deci lo así, los más icos a chi os
de la his o ia pe uana ,yson el monumen o
más noble que dicho au o ha podido e igi
ála memo ia de sus an epasados.
El e i o io que ocupaba la as a mona -
quía de los Incas se ex endía háoia el No e
has a el Cauca, uno de los Es ados hoy do
la República de Colombia; hácia el Su has a
el io xVIauli, que sepa a la on e a me idio-
nal de Chile del país do los A aucanos; al
Oes e enía al Océano Pací ico po lími e, y
al Es e comp endía odas las egiones as-
andinas, ence ando las Pampas del Sac a-
men o, las é iles egiones del Amazonas y
las demás que so ex ienden bas a el Impe-
io del B asil :inmenso e i o io que sube
ála eno me ci a de oc ea do seis millones
de kilóme os cuad ados.
La ado ación del Sol, el cul o de los as-
os, la dei icación de los enómenos de la
na u aleza e a lo que cons i uía la eligión í
dé los Incas. C eían ellos que la Luna e a
la esposa yhe mana del Sol, ylas es ellas :^
di inidades secunda ias, especie d® co esa- ;
ñas que o maban su séqui o. Sin emba go,
aunque mi aban al Sol como ála di inidad
sup ema del mundo que habi amos ydel
Uni e so odo, no le conside aban más que I
como ádi inidad isible ycomo ála mani- |
es acion ex e io ynecesa ia de o a di i-
'
nidad supe io áél, in isible, e e na éinmu- ^
able: llega on, pues, ála concepción del Sé ?
Sup emo al como le conciben los deis as; y;
en su lengua le dan el nomb e de Paoha- '
CAMAO, que signi ica eZ que anima, el que Í
i i ica al Uni e so. La inmo alidad del i
alma, la ida u u a, en la cual debe án se >
ecompensados los buenos ylos malos cas- '
igados, o maban ambién pa e de sus
c eencias, yeso se desp endía na u almen e ;•
de la idea ele ada que enían del C eado ,
En su lengua llamaban al ciclo Hánao-pa- ^
OHA, mundo de a iba; al in ie no, Uceo'-
pacha, mundo de aden o, yal demonio, 7
S JPAY, genio del mal: ambién daban al in- |
iemo el nomb e de Süpaypa-huasin, casa
del demonio. Tales c eencias, que mues an ^
po sí solas la al a cul u a in elec ual de los
an iguos pe uanos, se mani es aban en p ác-
icas yce emonias eligiosas que, exen as
del sensualismo de los paganos, daban al
—17 —
cul o g an pompa ymagni icencia. Había
sace do es ypon í ices enca gados de p esi-
di las solemnidades que se celeb aban en ho-
no del Sol; yen los g andes sac i icios que
se hacían en esas ies as sun uosas, e a p o-
hibido el inmola íc imas humanas. Había
Ví genes del Sol consag adas al se icio del
emplo yal cul o de la di inidad; yés a e a
una ins i ución ála cual, bajo el pun o de
is a de la clausu a pe pe ua yde la pu eza
de cos umb es, en nada a en ajaba la de las
es ales omanas yo as sace do isas de la
an igüedad. El palacio de las Ví genes del
Sol de la ciudad del Cuzco e a el p incipal
en e los muchos de igual na u aleza que
exis ían en el Impe io: él solo ence aba,
en e ec o, más de mil quinien as í genes.
También había emplos magní icos en odas
las ciudades de alguna impo ancia; pe o
ninguno podía i aliza con el de la ciudad
del Cuzco, cuya iqueza e a al que le lla-
maban CcoRi-CANOHA, ecin o de o o. Aun
los ja dines que odeaban el emplo es aban
o mados de u as, plan as y lo es a i icia-
les de pla a yde o o macizo.
En el espe o álos nme os es s<)b e odo
en lo que más se e elaba la piedad eligiosa
de los Incas :sus sepul u as ,que lle an el
nomb e de hüacoas , ue on mi adas como
luga es sag ados, ylos cadá e es e an obje-
o de cul o: muchos de ellos, embalsamados
—18 -
de la mane a peculia que pa a ello enían,
e an conse ados como los dioses u ela es
del hoga ; sob e odo los de las pe sonas
dis inguidas po sus i udes, ylos de sus
mona cas.
Ni en ma e ia de gobie no me ecen mé-
nos nues a admi ación los Incas. El Impe-
io es aba di idido en cua o pa es, sob e
la base de los cua o pun os ca dinales; i
Chinciiay-suyo, egión del Ño le; Coolla- i
SUYO, egión del Sud; An i-suyo, egión del ¡
JEs e; CiJjsíTi-siJYo, egión del Oes e: así se'
llamaban las cua o g andes p o incias, cuyo í
conjun o omaba el nomb e do Tahüan in-
SUYO, e dade o nomb e del Impe io, que;
signi ica Las cua o egiones. Cada una de|
dichas p o incias llegaba á adqui i eno mes j
p opo ciones ámedida que el sis ema de con- í
quis a, an segu o como disc e o, que emplea-!
ban los mona cas pe uanos, los hacía dueñosíi
del e i o io as ísimo de que hemos habla-!
do; yla lengua quechua, que ha sido oompa-;
ada po sabios esc i o es álas lenguas clá-
sicas, ácausa do su iqueza y igo , ysob e;
odo de la ma a illosa elas icidad con que se,'
p es a á odos los juegos yhas a ála exp s-j
sion de los ma ices más delicados del pensa-
mien o, iba ex endiéndose po oda la Amó-|
ica me idional, al paso que desapa ecían lai|
lenguas p imi i as de los pueblos oonquk-i
ados. I

—19 —
En pun o áadminis ación, el cacique ge-
ne al, ep esen an e inmedia o del mona -
ca, e a el je e sup emo de cada una de di-
chas p o incias óes ados; ysu au o idad so
hallaba secundada po odos los empleados
subal e nos, cuya je a quía en escala des-
cenden e iba ápa a has a los decu iones
mismos. En e ec o, es ando odos los súbdi-
os di ididos según el sis ema decimal en
g upos de diez, de cincuen a, de cien, de
quinien os yde mil indi iduos, y eniendo
cada uno de esos g upos su je e especial, la
bené ica in luencia de las leyes adminis a-
i as ypenales se ex endía á odos los ha-
bi an es sin excepción. Se e en osl.e sis e-
ma de decu ias ycen u ias mucha analogía
en e los omanos ylos Incas. La legisla-
ción de és os o ece un as o campo de ob-
se ación al legislado yal iloso o: leyes
ag a ias po medio de las cuales habían e-
suel o en la epa ición de la p opiedad u-
al g an núme o de p oblemas que, aún en
nues os dias, pa ecen insolubles, ápesa de
los es ue zos de los socialis as mode nos;
le 'S locales yde policía qu-í ga an izaban
el gene al bienes a yla se e idad pública,
yque c uza on el e i o io -'U e o de '. Us
ycaminos; uAa buena o ganización pos al
que ponía en comunicación á odas las po-
blaciones po medio de los quipus yde los
mensaje os; nn sis ema mode ado ysabio de
-20 —
con ibuciones, cuyo esul ado ué la acu*
mulacion de los eso os abulosos que éneo*
aba la me ópoli; la obligación impues a i
los decu iones de lle a el egis o exac o
do los nacidos ydo los mue os; ymuchas
o as ins i uciones, en in, demues an has*
a la e idencia que el pueblo que es aba en
posesión de ollas había alcanzado los mayo-
es p og esos en ma e ia adminis a i a.
No monos a anzado se hallaba en lo que
concie ne álas ciencias. Los Incas con aban
el iempo po años sola es, ydi idie on el i
año, que se llamaba Hua a, en doce lunas; i
cada luna ómes sinódico enía el nomb e,
de Quilla; calcula on ambién el iempo da.
los sols icios yde los ,equinoccios, ysabían,
si bien impe ec amen e, p e e los eclip-
ses. Aunque po azón do las condiciones
a o ables del clima yde la aus e idad de
cos umb es, muchas en e medades les ue-
sen desconoeiilas, poseían, no obs an e, un
conocimien o no able de las i udes medi-
cinales de las plan as: exis en, aun hoy dia
en las mon añas del Cuzco, cie os cu ande-
os, especia de médicos indígenas, que ha-
biendo conse ado adición alnien c el se-,
c e o de una mul i ud de eiaedio.s, liueen:
cu as ex ao dina ias que .son la admi ación,
de nues os acul a i os; es o mues a, puen^
ol al o g ado de desa ollo áque ambÍ8|
había llegado la ciencia médica. En cuan o
—21 -
álas ciencias exac as, ellos como noso os
se se ían pa a con a de la nume ación de-
cimal, yel mismo sis ema no les e a desco-
nocido; ysi no llega on á esol e loa g an-
des p oblemas del Algeb a yde la Q-eome-
ía, sabían en ma e ia de cálculo odo lo
que les bas aba pa a medi las ie as, ha-
ce sus cuen as, conse a en sos quipus
egis os exac os del aumen o do la pobla
'cion, del es ado del ejé ci o, do los ma i-
monios, do los nacidos ymue os, de las
con ibuciones del eino yde o os amos
de la ida ci il. Loa homb es de ciencia es-
: aban enca gados de la educación de la ju-
' en ud en las nume osas escuelas del impe-
; io; so les llamaba AMAUTT 'q nomb o que
: equi ale isabio, ilóso o, maes o, o ác ulo.
La música de los Incas que p esen a el ca-
ác e de la melodía elegiaca, se casaba po -
i- eo amen e con su poesía, gene almen e
amo osa, llena de is eza, do soncUlez yde
^dulzu a. Los poe as, cuyo nómb o e a Ha-
^RAH Jicus, o ado es, componían ambién
^can os be óicos pa a eco da los al os ho-
S‘ chos de sus eyes, ólas hazañas do sus gue-
e os; ylos cunbahau púb icamnu e en las
g andes solemnidaiic-.-:. Tales -iTog osos ha-
.ébían hecho las bciias le as, qu-, compusio-
í on comedias y agedias, de cuya ep csen-
I aeion se enca gaban los nobles de Ja có e,
"di d ama Ollaniay, mejo que o o esbi-
—22 —
monio cualquie a, es una mues a inap eeia-
ble que pe mi e juzga de aquella li e a u-
a; p escindiendo de su mé i o his ó ico y
de las muchísimas bellezas que encie a, es-
e d ama, po se lo único que ha quedado
del genio poé ico de los Incas, yde sus al-
cances li e a ios, ale en mi opinión oda
una li e a u a. Más adelan e ol e emos á
habla de su an igüedad ,incues ionable
pa a noso os como pa a odos los que ha-
gan un es udio concienzudo de la ob a.
El amo en que los an iguos pe uanos
ealiza on menos adelan os, son las bellas
a es: sus monumen os cons uidos de eno -
mes moles de pied a e elan mucho pode y
p esen an g andioso aspec o, pe o es án des-
p o is os de gus o a qui ec ónico. En cuan-
, o ála pin u a yála escul u a, se hallaban
igualmen e a asados; sin emba go, no cabe
duda que cul i aban dichas a ^ís: la adi-
ción, según Ga cilaso, conse aba aún el e-
cue do de cie as pin u as, yse pueden ob-
se a en los asos an iguos, en los ejidos,
yaun en sus ídolos, mul i ud de dibujos, de
colo ido a io; con odo, podeoios a i ma
que la pin u a yla escul u a oda ía se en-
con aban en la in ancia.
Lo que cons an emen e ba llamado la
a ención yme ecido los elogios do los his o-
iado es, pe uanos yde odos los que se
consag an al es udio ‘de esos emo os iem-
—29 —
his o iado es an iguos, qne adul e ándolapa-
lab a dicen Hiianacau i, hayan caído en la
cuen ade es a e imologíacu iosaéin e esan e
ácausa do su con o midad con la leyenda.
Una ez en la ie a de p omisión, Manco-
Cápac ysu esposa descendie on al llano, en
que se encuen a hoy la ciudad del Cuzco,
habi ado has a en onces po los Quechuas,
nume osas ibus que se ex endían has a
las má genes del io Apu ímac, de su a luen-
e el Huilleamayo ydel Abancay. El Inca
se ocupó en la conquis a dejas ibus del
No e, la Coya ( eina), su esposa, en las del
Mediodía, yla doc ina ynue os p incipios
que p oclama on, se acep aban con g an do-
cilidad ála luz del explendo di ino que
pa ecía i adia en la en e de los en iados
del cielo. Tal docilidad no a dó mucho en
con e i se en supe s ición y ana ismo e-
ligiosos. Fué en aquellos momen os cuando
se asen a on las bases del Cuzco an iguo, y
se le dió ese nomb e, que ence aba el des-
ino áque es aba llamada la nacien e ciu-
dad, pues signi ica: el cen o, el medio, lampa -
e p incipal de una cosa. Po las ci cusn an-
cias sob ena u ales que habían p ecedido á
su undación, ypo habe sido cons an e-
men e la esidencia de los hijos del Dios-
Sol, la ciudad del Cuzco e a mi ada en odo
el Impe io como cosa sag ada yobje o de
ene ación.

—30 —
¡Cuán as eces en la mode na Cuzco, que
ya no es hoy más que la umba de un pa-
sado de g andezas, al con empla desde las
en anas de la casa de mis pad es, háeia el
Sud, las pa duzcas cumb es del Huanacau-
i, mi pensamien o so ba aspo ado áaque-
llos iempos! Figu ábame e áManeo-Cá-
pac, co onado solo do su pode oso gánio
como de una au eola esplandecien e, p e-
sen ándose an e las ibus nómades de esas
coma cas. Supe io ásu época, su alma
g ande aba ca po sí sola los gé menes de
una nue a e a, ypa a impone se busca en
el cielo yen e los as os el o igen de una
aza que llama di ina; hace del mas he mo-
so lago de Amé ica una cuna digna de an
al o nacimien o; su oz inspi ada po la
g andeza de su ob a a as a en pos do sí á
odo ese mundo do sal ajes que lo escuchan
yle obedecen como áun o áculo. En onces
se azan las líneas de la ciudad san a, su -
gen emplos magní icos consag ados al cul o
nue o; las humildes chozas do los sal ajes
ceden su luga áo as mo adas cómodas y
sun uosas, quo eciben bajo sus edios á
una sociedad egene ada; so cons uyen pa-
lacios sobe bios pa a las Ví genes del Sol y
pa a el Rey-Dios quo inaugu a allí un im-
pe io lo ecien e, esc impe io que al soplo
i i icado do^ su espí i u, en b e e ex en-
de á sus dominios po doquie a, has a aha »
—al-
ea casi la o alidad de la Amé ica Me i-
dional.
Los homb es supe io es que en el o igen
abuloso de los pueblos apa ecen en la his-
o ia in es idos de un pode sob ena u al,
que es ablecen dogmas, que c ean una ci i-
lización y undan una nacionalidad, nunca
me han pa ecido más g andes que cuando
despojados de odo dis az ma a illoso, se
p esen an ales cuales son an e la sana a-
zón, con solo el b illo de su génio que an
po encima de sus con empo áneos los ha-
bía colocado. No bas ándoles en esos e-
mo os siglos, pa a lucha y ence , las a -
mas humanas, u ie on que ecu i álas
di inas has a oma ellos mismos el ca ác-
e de di inidades. Tal juzgaba áManco-
Cápac; g an pon í ice, g an legislado , g an
ilóso o, uno de esos homb os, en in, de
múl iples acul ades que en la in ancia de
las naciones son en iados po la P o iden-
cia pa a modela las yp es a les su espí i-
u yhas a su nomb e. El ealizó glo iosa-
men e su ob a de edención; se hizo como
Mahoma el p o e a de un nue o cul o, un-
dó un impe io como Rómulo, lo mo alizó
como Con ucio, yal mo i ya oc ogena io
dejó po he encia un pueblo cuyo gobie no
pa ia cal, sábias leyes ycos umb es de i -
ud yde abajo no ienen ejemplo en los
anales de la an igüedad.
—32 —^
Doce mona cas se sucedie on has aHuay- I
na-Cápac, úl imo empe ado de la dinas ía (
de los Incas ybajo cuyo einado el impe io
había llegado al apogeo de su g andeza,
has a el pun o que es e sobe ano puede se
llamado el Augus o do los pe uanos. líuay-
na-Cápac, ásu mue e, en 1525, dejó el im-
pe io di idido en e sus dos hijos Huásca y
A ahuallpa; es os comenza on bien p on o
á i aliza en o sí, se hicie on enemigos
mo ales, yla gue a ci il, con odos sus
ho o es no a dó en desola el país. Hácia
la época en que Huayna-Cápao mu ió, apa e-
cie on en las cos as del Pe ú Piza o ysus
demás compañe os que iban ásu conquis a.
Mayo es desg acias pusie on luego in á
los dis u bios ocasionados po la i alidad
de los dos he manos. Huásca mu ió asesi-
nado en An ama ca po los secuaces de su
he mano A ahuallpa; es e, poco iempo
después, pagó al c imen eou su ida, pues
los nue os conquis ada cs le ex angula on
en Cajama ca, ápesa del abuloso esca e
que le hicie on da po su ida (1).
(1; Es e esca o consis ió nada ménos que
en una can idad de o o que bas ó állena has- ;
a la al u a ádonde podía llega el b azo del '
Inca, le an ado hacia a iba, la p isioi en
que se hallaba ence ado. Es a habi ación e-
nía ein idós pies de la go ydiez ysie e de an-
cho, yla línea que se había señalado en la pa- ^
~33 —
Manco-Inca, he mano meno de los an-
e io es yúnico ás ago de la ilus e ami-
lia que pudie a hace ale sus de echos
al ono de los Incas, se ugó álas mon a-
ñas pa a pode lib a se del u o de los con-
quis ado es; ypoco después ué asesinado
po un español áquien había dado asilo
con a las pe secuciones de Piza o. Desde
en onces la dinas ía de Manco-Cápao des-
apa eció comple amen e ysu pueblo u o
que sopo a el obo, el es e minio yla de-
solación quie an is e celeb idad han dado
álas conquis as de los españoles en el Nue-
o Mundo.
Lo que pa ece más digno de no a se en
la dinas ía de los Incas yque, según mi
Opinión, ca ece de p eceden e en la his o ia,
es que odos esos sobe anos habian conse -
ado en odo su igo p imi i o las máxi-
mas yel espí i u del je e de su aza; que
odos, p o undamen e imbuidos de las mis-
mas ideas, se p esen an en la his o ia con
un mismo ca ác e , de modo que la ida de
cada uno de esos mona cas, con espec o á
la in luencia mo al que eje cía en el impe io.
ed con el b azo es i ado es aba ánue e pies
del suelo. Eso no e a odo: el Inca había hecho
ambién llena dos eces de pla a una pieza
ecina un poco meno que la an e io . (P esco .
Conquis a cid Pe ú. —Ga cilaso. Los Comen a-
ios Reales.)
TOMO CVI 2
—34 —I
no e a o a cosa que la con inuación de la |
de su p edeceso , yasí la dinas ía o maba |
una sé ie de einados, an ín imamen e liga- í
dos unos áo os, que no cons i uían en oa- |.
lidad más que una sola yg ande pe sona- ,
lidad. í
Hé aquí la nación en cuya li e a u a,
nues o Ollán ay debió de ocupa un pues-
o dis inguido. Recu amos, pues, áalgunos
de nues os más g a es bis o iado es ,pa a ;
da una idea de dicha li e a u a, an o más
cuan o en e la gene alidad de Jos lec o es,
pocos p obablemen e haya pa a quienes no
sean desconocidas es as in es igaciones que ;
podemos llama de ilología a queólo«ica.
Ga eilaso (ü. R., Pa . al habla de ¡
la li e a u a de los Incas, se exp esa en !
es os é minos :«Los Amau ias, que e an !
los sábios, no ca ecían de habilidad en la
composición de comedias y agedias, las ^
cuales se ep esen aban, en los dias de ies- :
a yde g andes solemnidades, an e los Ro-
yes yseño es de la có e. Los ac o es no j
e an illanos, sino Incas, nobles, hijos do
(Ju acas yaún los mismos Cu acas, oapi a- [’
nes, yen in, maes os de campo. És o e a
po que la ep esen ación so hacía sin dis- '
!
aces, pues el a gumen o do las agedias ••
e saba siemp e sob e hazañas mili a e.^,
sus ba allas y ic o ias, ysob e las p oezas ^
yglo ias de sobe anos yhé oes pasados. |
*

-35 —
Las comedias se e e ían ála ag icul u a,
álas labo ea del campo, álas cosas del boga
yála ida de amilia. Cuando acababa la
ep esen ación, los ac o es ol ian ásus
pues os, donde es aban sen ados según su
je a quía ysus empleos. Nada de saine es
deshones os, ulga es óbajos; nada que ca-
ecie a de ines sé ios ymo ales; odo e an
sen encias ysalidas ingeniosas pe mi idas
en ales casos. Los que se dis inguían po
la na u alidad con que hacían sus papeles
ecibían en ecompensa alhajas ydis incio-
nes que les lisonjeaban mucho.»
En o o capí ulo, hablando del g ado de
in eligencia de los na u ales, nues o his-
o iado con inúa así: «No se hab ían mos-
ado menos capaces pa a la ciencias si se
les hubie a enseñado, como lo p ueban las
comeSias que en muchos luga es han ep e-
sen ado; así ha sucedido que algunos a icio-
nados, eligiosos de las di e en es ó denes y
sob e odo, de la Compañía de Jesús, han
compues o, con el obje o do p edispone a-
o ablemen e álos indios ála concepción de
los mis e ios de nues a san a eligión, come-
dias des inadas áse ep esen adas po los
mismos indígenas; pues es os eligiosos sa-
ben, en e ec o, que esos pueblos solían e-
p esen a las en iempo do sus oyos In-
cas, yhan no ado que so hallan do ados
do habilidad yde alen o pa a odo lo que
se les que ía enseña . Así es como un pa- •
d e de la Compañía de Jesús compuso una
comedia en loo déla San ísima Vi gen, y.í
la esc ibió en Áyma á, lengua que di ie o í
del q'iiechua. El a gumen o e saba sob e i
las palab as del e ce lib o deí Génesis: '
Fo pond é enemis ad en e é y u mu- |
je ^ e c., yella e aplas a á la cabeza. Es a [
ob a ué ep esen ada po niños yadolesoen* ,
es, odos indígenas, en un luga llamado !
Suíli. En Po osí se hizo ep esen a un diá- .
logo sob e la é en p esenoia de más de doce
mil indios. En el Cuzco ambién se ep e.sen-
ó o o sob e el Niño Jesús, al cual asis ió
oda la g andeza de esa ciudad; yo o, en
in, en la ciudad de los Beyes, en p esenoia
de la magis a u a, de la nobleza ydo una
mul i ud do indios; su a gumen o ué el
San o Sac amen o, yen es a úl ima pieza la
lengua española al e naba con el idioma ge*
ne al de los Incas. En las cua o localida-
des que acabamos do ci a , los jó enes in-
dios, ep esen aban sus papeles con an a
g ada yencan o en el lenguaje, con an os 1.
ademanes yacciones an dÍ8c e a.s ydecen- 1
es que el público quedaba encan ado ylio-
no de egocijo; su oz en los can os o a an i
sua e yconmo edo a que muebos españoles •
de ama on lág imas de júbilo al e bi g a-
da, la habilidad ylas excelen es disposi-
eiones de esos pob es indiccillos; yllega on I
-37 —
ácambia po comple o la opinión (pie es-
pec o áloa indios enían, áquienes has a
en onces habían enido po ociosos, g ose os
yes úpidos.»
P eseo , cuya impa cialidad ycompe en-
cia son no o ias, dice lo que sigue espec o
ála an igua li e a u a de los pe uanos: «La
misión de compila los anales del país no
es aba exclusi amen e ese ada álos
amau as-, es e debe ambién es aba en
pa e impues o álos lia a ecus ópoe as,
quienes escogían los acon ecimien os más
b illan es, como emas de los can os que
componían pa a se can ados en las g an-
des ies as y es ines del Inca. Así es como
llegó á o ma se una colección de poesía
adicional, análoga ála que o man las ba-
ladas inglesas ylos omances cas ellanos, y
de ese modo los nomb es de mul i ud de
je es bá ba os, en ez de pe de se en el ol-
ido po al a de un c oni- a, e an asmi i-
dos en alas do una melodía ús ica álas ge-
ne aciones pos e io es»... «El poe a encon-
aba en el he moso dialec o quechua un
ins umen o ú ilísimo ásus designios. Ya
conocemos las medidas peculia es áque
apela on los Incas pa a p opaga esa len-
gua en odo el impe io. Na u alizado deesa
mane a en las p o incias más emo as, es o
dialec o se en iquecía con una mul i ud do
oceo yde locuciones exó icas, que, bajo la
—38 --
in luencia de la có e yde su cul o a li e-
a ia, si me es pe mi ido exp esa me así, se
amalgamaban g adualmen e, o mando una
especie de mosáico, pe o de un abajo aca-
bado, en que los ma e iales g ose os yli,0-
e ogéneos se undie on en un odo a mo-
nioso. El quechua llegó, pues, áse el más
comp ensible y a iado, al mismo paso que
el más comple o de los idiomas de la Amé-
ica del Sud.»
«Fue a de las composiciones de que he-
mos hablado, se asegu a que los pe uanos
mos aban mucha disposición pa a las e
p esen aciones ea ales, las que es aban
lejos de se esas es é iles pan omimas, que
di ie en solo la is a, yque se ían de pa-
sa iempo ámás de una bá ba a nación. Las
ob as pe uanas aspi aban álos hono es de
composiciones d amá icas, sos enidas po
los ca ac é es yel diálogo, y undadas á e-
ces en a gumen os de in e és d amá ico, y
ambién sob e o os asun os que po su ca-
ác e lige o y amilia , co esponden ála
comedia. Hoy ca ecemos de medios pa a
pode juzga de la ejecución de esas piezas:
e a p obable, como hay que espe a do una
nación aun no en e amen e o mada, que
dicha ejecución ue a un an o g ose a;
pe o, uese cual ue e, la concepción sola-
men e de un espec áculo de al na u aleza
es ya una p ueba de esa cul u a in elec ual
amen e el Oll-ia ay, no lo comp endie a
muy bien de p incipio á in,
«7.Í’' También se encuen a una mul i-
ud de é minos que aún exis en en muclios
luga es, sob e odo en el sud de Pe ú.» Ba-
anca habla con elación áLima, ciudad
mode na en que ya el quechua ha desapa e-
cido comple amen e.
«:8.a La sociedad que igu a en el d ama
es en e amen e pagana, de modo que no se
encuen an ni es igios de la ci ilización de
los in aso es. »El es udio de enido de his o-
iado es yc onis as nos mues a, en e ec o,
que odos ios pe sonajes del Ollán ay son his-
ó icos, es o es ,que han exis ido ealmen e
en iempo de los Incas.
«g.í*' La di isión del a gumen o no es de
mane a alguna con o me álas i*eglas del d a-
ma mode no, pues hay escenas que pod ían
conside a se como e dade os ac os; ampoco
se ajus a ádichas eglas la in oducción do
los co os.»
«10.^ La exis encia de la ima egula
en el d ama quechua no p ueba que sea pos-
e io ila conquis a; pues^es sumamen e á-
cil demos a que la ima e a conocida mu-
cho an es.» Según mi opinión ,e a imposi-
ble que la poesía de los Incas ca ecie a de
ima, pues aún no conozco un idioma que
enga como el quechua an as e mmacione.s
ysu ijos idén icos pe o es muy no able el

—46 —
empleo de la ima en el d ama, po que se
apa a en muchos casos de las eglas es a-
blecidas en nues a mé ica, que o zosa-
men e e a desconocida del au o an iguo.
«ll.a Los ca ac é es que dis inguen el
an iguo d ama quechua de nues os d amas,
esal an cla amen e en el Oilán ay.» No so-
lamen e la mane a de ima , en e ec o, sino
ambién la de di idi los diálogos, de acen-
ua los e sos, de medi los ycombina los,
así como o as pa icula idades que esul an
del es udio bibliog á ico y ilológico (1) de
la ob a o iginal que hemos aducido, yde
los códices an iguos, hacen imposible la
c eencia de que su au o pudo pe enece á
una época pos e io ála dinas ía de los
Incas.
Una ez p obada la an igüedad del Olían-
ay, que e a lo esencial, es p eciso deci
algo sob e la época en que ap oximadamen-
e debió de compone se.
(1) Se han sup imido en es a In oducción,
e undida con anuencia del au o mismo, seño
Pacheco Zega a^ los capí ulos ela i os álap¿-
lliog ajía yFoné ica de la lengua quechua, así
como el Vocabula io inal, yo os es udios pu-
amen e ilológicos, que no se a ienen con el
espí i u ni con la ex ensión de la iíííííoíeca Uni-
e sal. La ob a o iginal que se ha aducido
lle a el í ulo siguien e: - OLLAXTAí'. B ame en
e s quechuas du emos des Incas, adui e
commen é pa Gahino Pacheco Zega a. Pa ís,
Maisonneu e &C.Lib s.-Edi s. mdcccia'x iji.
—47 —
La acción del d ama, como so e áp i-
me a is a, áb aza los diez úl imos años del
einado de Pacbacú ic ,yademás un co o
pe íodo de iempo, al p incipio del einado
de Tupac-Yupanqui. Pachacu ic gobe nó el
impe io du an e la segunda mi ad del si-
glo XIV, como esul a de lo que dice Mesa
en Los Anales del Cuzco (p. 45), en que se
lee ála le a: «En el año 1349 de Nues o
Seño y307 de la undación del Cuzco se
*co onó del llau u, diadema, en es a co e
impe ial, el Inca T i u-Manco-Oápace, lla-
mado Pacba-Cú ioc, no eno empe ado del
Pe ú.» El mismo au o a i ma que el eina-
do de es e mona ca du ó bas a 1408, pues o
que dice (p. 117) que en ese año su hijo y
suceso Yupanqui subió al ono.
Como o os his o iado es, aunque se apa -
an de Mesa, di ie en muy poco de él, oma-
mos sin acila po pun o de pa ida las e-
chas de Los Anales, que son las que indu-
dablemen e se ace can más ála e dad ,no
solo po que dicho au o , nacido en el Cuzco
yceloso in es igado de la his o ia y adi-
ciones de esa ciudad, nos inspi a mayo con-
ianza, sino po que Huayna-Cápac, nie o de
Pacbaou io yúl imo Inca del Impe io, mu-
ió en 1525, yes o zoso supone , según el
ó den na u al de las cosas, que en e la
mue e del abuelo yla del nie o cuando más
hubie a un siglo de di e encia, es deci , que
—48 —
la mue e de Pacliaoú io debió de sucede
hácia p incipios del siglo XV, que es la e-
cha consignada po Mesa.
Puede, pues, a i ma se que el pe íodo de
iempo que o ma on los einados sucesi os
de Túpac-Yupanqui, hijo, yde Huayna-Cá-
pac, nie o de Pacbacú ic, en ningún caso
pudo se mayo de cien años ;yde ahí e-
sul a, como consecuencia inmedia a, que
nues o d ama, cuya acción ab aza la mue -
e de Pachacu ic, uó compues o en es a‘
época, es o es, en el cu so de los cien años
que p ecedie on ála conquis a española. Di-
ícil pa ece adelan a cualquie a o a conje-
u a aga á in de p ecisa aún más cuál
haya sido, en e los dos einados an edichos
de Túpac-Yupanqui yHuayna-Cápac, aquel
bajo el cual la ob a se compusie a.
Si se conside a que el impe io llegó ásu
mayo adelan o yesplendo en iempo de
Huayna-Oápac, nada de ex año end ía que
la ob a pe enecie a ásu einado; sin em-
ba go, ai obse a la mane a un an o adu-
lona con que el au o quechua a a áTu-
pac-Yupanqui siemp e que lo pone en esce-
na, así como la delicadeza y ac o con que
hace apa ece áPachacu ic, sin que se le es-
cape ninguna alusión ásus c ueldades, como
pod ía espe a se, es de supone que la ob a
ue a compues a du an e el einado de Tú-
pac-Yupanqui, su hijo. Es a sup.osiúon es
—49 —
an o más digna de acep a se, si se conside a
que eila es con o me con el obje o e dade o
de esa especie de li e a u a adicional, que
se apode aba ,po deci lo así ,in agan i,
do los becbos glo iosos dignos de se as-
mi idos ála pos e io idad, pa a que queda-
an consignados en ob as como la p esen e,
cuyo ca ác e p incipal es la na u alidad y
la p ecisión en la na ación de los sucesos.
Po o a pa e, si el d ama ue a del iem-
po de Huayna-Oápao, es p obable que so en-
con a a en él alguna e e encia ádicbo mo-
na ca óásu época, yno bay la meno alu-
sión espec o áes o. Pe o ya lo he dicbo, no
se pueden emi i más que conje u as agas
espec o ála época p ecisa en que so com-
puso el d ama; yen cuan o ála pe sonali-
dad del poe a quechua, au o p imi i o del
Ollán ay, lo más p uden e se á enuncia á
oda in es igación ul e io . Lo que pa ece
ue a de duda es que una composición como
es a debió de goza g an acep ación ynom-
b adla en su iempo, ydebió de se ep e-
sen ada con éxi o, si no en loo del mismo
Túpao-Yupanqui, po lo ménos en la p esen-
cia de su hijo Huayna-Cápac.
Llega la ez de menciona aquí dos es-
os de la an igüedad que, conse ados has a
noso os, pueden se mi ados como p uebas
de o a na u aleza del ca ác e his ó ico de
nues o d ama. El p ime o consis e en una
~&0 ~
especie de aso o mado con el bus o de
Rumiñahui (Ojo-de-pied aJ, uno dé los pe -
sonajes más impo an es del d ama, que el
indio Fabian Ti u gua daba como una p e-
ciosa eliquia, has a que lo egaló al b iga-
die D. An onio Ma ía Al a ez. El segundo
es igualmen e o o aso, más impo an e
aún que el an e io , según mi opinión, que
D. Fede ico Hohaguen ha egalado úl ima-
men e al Museo Real de Be lin. Se e en él
ep esen ado en la supe icie, un episodio de
gue a que encie a el d ama, yque consis e
en un encuen o de las opas del ey Pa-
chacú ic con las de Ollán ay.
Si se piensa en que la ce ámica del iem-
po de los Incas había alcanzado g andes p o-
g esos yque poseemos aún o os asos cuya
O namen ación, po medio de igu as colo i-
das, ep esen a e iden emen e hechos his ó-
icos óescenas amilia es de in e és pa a la
sociedad de en onces, nada hay de ex ao -
dina io en que la ce ámica indígena se hu-
bie a ambién consag ado á ep oduci los
episodios más no ables del Ollán ay, yque
hubie an exis ido muchos o os obje os de
es a na u aleza, que, desg aciadamen e, se
han pe dido. He enido la opo unidad de
examina el aso en cues ión, yhe is o en
su supe icie que las dos clases de gue e os
que es án ep esen ados, ya po su isono-
mía, como po sus ajes, se dis inguen pe -

-51 -
ec amen e. Además, la ci cuns ancia de ha-
be se encon ado dicho obje o en una esca-
acion hecha en los al ededo es del cas illo
de Ollán ay, iene á o i ica aún más la
c eencia de que al pin u a se e ie e al a -
gumen o his ó ico de nues o d ama.
Kés ame aho a, á in do que la idea gene-
al que he dado de la ob a sea comple a, de-
ci algo sob e cómo ycuándo pudo asc i-
bi se al papel, con la nue a esc i u a que
los españoles in oduje on en el Pe ú.
Después de la gue a de ex e minio que
los conquis ado es hicie on álos na u ales,
nacie on desa enencias en e ellos mismos,
de mane a que, desde que la conquis a em-
pezó, ascu ie on como ein a años an es
de que el país es u ie a paci icado. Pueden
conside a se como úl imas escenas de esa
agedia sang ien a los suplicios de Gonzalo
Píza o yde Ca ajal, decapi ados en 1548.
D. Ped o de la Gasea, en iado de la Penín-
sula álas colonias con el í ulo de P esiden-
e de la Eeal Audiencia ycon pode es ex a-
o dina ios, consolidó la dominación españo-
la, ysolo desde en onces puede deci se que
comenza on áen abla se las e dade as ela-
ciones sociales en e loa conquis ado es ylos
indígenas, has a el pun o que se io á seño-
as de la nobleza inca p e endidas pa a ca-
sa se con los españoles.
Las misiones ca ólicas que se mul iplica-
on po oda la ex ensioa del e i o io, lle-
ga on bien p on o áse pa a el país conquis-
ado las únicas uen es de ins ucción, ylos
con en os e igidos po las di e en es ó de-
nes eligiosas los únicos cen os de enseñan-
za. El unánime es imonio de los his o iado-
es coe áneos, así como una adición cons-
an e, nos enseñan, como ya so ba is o, que
el d ama quechua con inuó cul i ándose, ya
po los poe as quechuas del iempo del Im-
pe io que sob e i ie on ásu des ucción,
como po aquellos de sus descendien es que,
aunque nacidos en época pos e io , conse -
aban aún las cos umb es y adiciones de
su aza, yuna educación, en e amen e indí-
gena. Hay que a ibui áes a época La
mue e de Á ahualpa, TJsca-Pauca , Huás-
ca Inca yo os d amas, cuyo a gumen o
es á omado de los hechos más memo ables
de la conquis a. Po o a pa e, ios jesuí as
que se pusie on al es udio de la lengua que-
chua, con ese a do que Ies es ca ac e ís i-
co, hacían, compone po los indígenas in e-
ligen es oñ- Au os piezas e-
ligiosas que se ep esen aban po ios mis-
mos. Es, pues, es e yno o o el pe íodo en
que e iden emen e debió ene luga la ans-
c ipción del Ollán ay. Según los his o iado-
es, e an los Amaü as yHa ahi icus los
que enían ia obligación de sabe do memo-
ia yde eci a odas las composiciones poé-
icas yc ónicas ela i as álos heclios memo*
abies, ymuchos en e ellos, que omaban el
nomb e de Quipucamayos, enca gados de
los quipus, es aban exclusi amen e consa-
g ados áconse a las po medio de es e gé-
ne o de esc i u a peculia de los Incas. Aho-
a bien, no hay más que una al e na i a po-
sible espec o ála conse ación del d ama
desde la época en que se compuso has a la
de su ansc ipción: ó ue conse ado el Ollán-
ay en un quipu (1) que se pudo sal a de
la des ucción de ios obje os do es a especie,
yque gua dado po alguno do aquellos q;ui-
pucaniayos, ué asmi ido de i a oz aal-
guno eligioso a icionado áesa clase de in-
es igaciones, el cual lo esc ibía ámedida
que el o o le dic aba; óuno de los Jia almi-
cus que lo sabían de memo ia, muchos de
los cuales es p obable que exis ie an aún du-
an e los ein a ócua en a aüos p ime os
de la conquis a, lo asmi ió o almen e al
a icionado quechuis a, que, disponiendo de
nues a esc i u a, lo copia ía con a idez-
iSs a úl ima suposición pa ece lo más p o-
(1) Enjamb o de hilos do di e sos colo es,
cada cnal con nudos de di e en e na u aleza, en
que consis ía la esc i u a de ¡os Incas. Cada
nudo, según su o ma yel colo del hilo, ep e-
sen aha una idea, yde la comhinacion de nudos
éhilos di e en es se alían pa a la exp esión
del pensamien o.
d4
bable, si se conside a que los quij/7is Habían
sido des uidos óen e ados po los mismos
indios, con el in de sus ae los del dominio
de los españoles yde sus in es igaciones;
mien as la conse ación del d ama po me-
dio de la asmisión o al de alguno de los
ha ahuicus
,
nos pa ece an o más na u al
cuan o ales o ado es no enían o a mi-
sión ni o o empleo que el de conse a de
memo ia es a clase de poesía yde eci a la
en cie as solemnidades. Es digna de no a se '
aquí la analogía en e és os ylos apso'das
de la G- ecia, Lo cie o es que nues o Ollán-
ay quedó esc i o, aunque ol idado, en pode
de algún a icionado, ó al ez en el con en o
de San o Dom.ingo del Cuzco, e igido sob e
las uinas del amoso emplo del Sol; pues
el códice más an iguo del Ollán ay de que se
iene no icia, exis ía bas a mediados del si-
glo en diebo con en o, yse hallaba an iejo
ycasi ilegible, según un a is a de Munich
que le copió, llamado Ruguendas, que nada
end ía de, ex ao dina io el supone que di-
cho códice hubie a con enido la p imi i a
ansc ipción.
He aquí la ob a que hoy damos áluz. Si
nues os lec o es, y, sob e odo, nues os
compa io as, se dignan acoge la con bene-
olencia, nues o abajo queda á ámplia-
men e ecompensado.
Pa ís, 1878,
-61 -
laza los unos áo os yel mo imien o eseé-
nieo de los pe sonajes. Es amos, si así po-
demos exp esa nos, en p esencia de nna no-
ela e si icada ydialogada, en que cada ca-
pí ulo es independien e de los o os, bajo el
pun o de is a de las leyes del ea o, yque,
sin emba go, o ma con los demás un odo
comple o.
En cuan o ánoso os, que iendo p esen-
a es a ob a con oda la sencilla o iginali-
dad con que ué esc i a p imi i amen e, nos
liemos limi ado ádi idi la en escenas, que
cambian cada ez que los pe sonajes se e-
nue an po comple o. Algunas de es as es-
cenas, en que el cambio de los pe sonajes
solo es pa cial, como sucede cuando uno de
los in e locu o es sale óen a, las liemos
subdi idido en diálogos, pa a indica ales
cambios. Hé aquí cla amen e expues o nues-
o abajo.
Escena I
DIÁLOGO I'RIMERO
Comienza el d ama po una eon e .saoion
en e Ollan ay yun pajecillo, Pie-Lige-
o. Aquel habla áes e de la llama que le
de o a, yse p opone hace le mensaje o de

~62 —
sus amo es. Pie-Ligeeo, oon ase que des-
de el p incipio pin a su ca ác e aleg e, as-
u o y a ieso, a a de disuadi ásu amo
de es os p opósi os , eco dándole que Es-
ella, hija del ey, no puede se pa a él,
ymos ándose med oso de i ápalacio.
DIÁLOGO SEGUNDO
Llega el As ólogo, que di ige al Sol su
in ocación, in e umpiendo la con e sación
an e io , ya emo izando áOllan ay. Ni
G-a eilaso, ni ningún o o his o iado han
pin ado el ca ác e de los sace do es del Sol
an en elie e como lo hace el au o del poe-
ma en es e diálogo. Mi ados como sé es su-
pe io es po los demás mo ales, que no po-
dían, como ellos, glo ia se de se los descen-
dien es del Dios-Sol, sus palab as odas e an
enidas po o áculos, yso les c eía al co-
ien e de los más ín imos sec e os del co a-
zón humano.
De aquí ese emo eligioso que, bajo el
gobie no eoc á ico de loa Incas, engend aba
la mo alidad se e a de los súbdi os yhacía
que es os uesen los p ime os en acusa se
de sus c ímenes, con encidos do que nada
quedaba ocul o pa a los Incas ni loa sumos
pon í ices, po cuyas enas co ía la misma
sang e.
Una de las cosas que u ba el ánimo de
—63 -
Ollan ay, es e que el As ólogo se
halla odeado de huesos, lo es, u nas ymi-
ne ales. El au o del d ama no explica si el
As ólogo lle aba semejan es obje os, a-
liéndose de ellos pa a sus encan amien os y
mágias ,ósi los usaba en los sac i icioa, y
ménos aún cómo los empleaba. Inclinóme á
la p ime a de es as suposiciones. La duda
que aquí su ge no podía exis i en iempo de
los Incas, en que sabía pe ec amen e odo
el mundo la signi icación de esos obje os. Si
el au o hubie a sido con empo áneo de la
conquis a, hab ía es ado más explíci o en
es e yen o os pa ajes igualmen e oscu os
pa a noso os, no po azón de la lengua,
sino de la época en que la ob a uó esc i a.
Nues o hé oe habla ambién en es o si io
de su pasión , e elando ,en el colmo de su
desespe ación, odos los sec e os de su alma,
yoye de labios del As ólogo consejos da-
dos en o ma de g a es yp o undas sen en-
cias, yen e ellos, el de con esa humilde-
men e la e dad al ey. Es e sen imien o de
sumisión inqueb an able al mona ca, de que
seño es y asallos es aban pene ados, no
deja de se un hecho sumamen e no able.
DIÁLOGO TERCERO
Así que hubo desapa ecido el As ólo-
go, Pie-Ligi o comienza ádeci ingeniosas
-64 -
ymo daces agudezas, con obje o de apa a
ásu amo de los pelig os que puede hace le
co e su amo . Todo es e diálogo abunda
en igu as p opias de la lengua de los Incas,
de las cuales hay un g an núme o muy di í-
ci es de aduci exac amen e. ’
Po ejemplo: cuando Ollan ayexclama:
«Condúceme ácasa de Es ella» yPie-
JLiGERo esponde: «Aún es de dia;» pues
es a ase en quechua, me ced ácie a de- !
sinencia, indica que no es posible e una
es ella du an e el dia, idea que encie a un 1
juego de palab as muy cla o en el o iginal, ;
yque en la aducción no se comp ende sino [
e lexionando sob e ella. |
Escena 11
DIÁLOGO PRIMERO i
Es a escena nos p esen a ála eina Ana- i
HUARQUi hablando con su hija Es ella
de los amo es de es a. Es e diálogo >, así como |
oda la p esen e escena, no iene elación al-
guna c'U el que le p ecede, pues no solo
los in e locu o es no son los mismos, sino |
que el luga de la escena cambia ambién.
—65 -
Po lo que Lace al iempo, ampoco puede
sabe se cuál de la»í dos escenas es an e io
ópos e io , ni qué lapso do iempo ha as-
cu ido en e ambas. Do al sue e, que si
el d ama hubiese comenzado po es a se-
gunda escena, la al e ación no hab ía pe -
judicado al conjun o ni al in e és.
En el p esen e diálogo lamén ase Es e-
lla de la ing a i ud yol ido de Ollan ay,
aun cuando en el d ama no hay nada que
deno o es a incons ancia. Di íaso que hay
allí un acío.
DIÁLOGO SEGUNDO
El ey se adelan a seguido de su co ejo.
Ap esú ase la eina mad e á ecomenda á
su hija que ocul e su pena; mas, ápesa do
es a ecomeiidac’on, cuando el mona ca di-
ige áEs ella ases llenas de pa e nal
e nu a, lle adas has a la exal ación de la
poesía, no puedo esis i más, ycae á sus
pies como implo ando pe dón do una al a
que su pad e aún igno a.
So p endido es e, yno pudiondo expli-
ca se la causa do es a ac i ud, la colma do
ca icias, sen ándola sob e sus odillas.
Es de no a se que la eina mid c no uel-
e áapa ece en escena en odo el os o del
d ama, igno ándose qué es de olla, lo cual
pa ece se o o acío.
TOMO OYI 3
—66 —
DIÁLOGO TERCERO
Un g upo de baila ines llega á endi ho-
menaje álos sobc ani'S, yejecu a en su
p esencia, con acompañamien o de can o, el
baile que los indios llaman Casua. La can-
ción, que, al pa ece , no iene elación algu-
na con el asun o, a a de un paja i o que,
en la época de la cosecha, hace bas an e
daño, yal cual se p e iene que no oque al
maíz de la p incesa, si no quie e mo i is-
emen e.
Comp éndese desde luego que es os con-
sejos dados ála Tuya ( al es el nomb e del
paja illo), encie an una alusión áOllan-
TAT, yque los pelig os que le amenazan se
e ie en ásu amo áEs ella, u o p o-
hibido pa a él.
No enía es o nada de so p enden e, pues
que, según el pensamien o del au o , es a
canción debe ía ejecu a se en p esencia de
Ollan a , po que áél es áquien se di i-
gía, bajo el elo de la icción alegó ica del
paja i o. Sin emba go, de ello no ha que-
dado el niás pequeño indicio en ninguno de
los manusc i os.
DIÁLOGO CUARTO
Te minado el can o, Es ella pide ásus
Sidlas, especie de nin as que o man su sé-

—67 —
qui o, o a canción de mejo augu io, aun*
que algo más sen ida. En e ec o, la an e io
Casua, aún cuannlo de p esag o unes o, de-
bía se acompañada de una música an ale-
g e como la de odas las demás canciones
de es > géne o.
Una de las damas de hono sa is ace el
deseo de la p incesa can ando nn Ya a í,
que, como odos los can os de la misma ín-
dole, debía se ejecu ado con un i mo ex-
cesi amen e is e ymelancólico.
También es e can o hace e e encia álos
amo es de Ollan ay yde la hija del ey.
Pín ase en él el amo desg aciado de dos
palomas, de bis cuales una mue e de amo ,
buscando en ano ála ausen e compañe a.
Da es a mane a hállase simbolizado el des-
g aciado amo de Es ella ydel je e do
los Andes.
La hija del ey no puede su i más: des-
pide ásus damas yda ienda suel a ásus
lág imas.
Escena III
DIÁLOGO PRIMERO
Sin p epa ación ni jus i icación escénica
de ningún géne o, apa ecen Pachacu ic,
—68 —
Ollan ay yOjo-de-Piedba, que con e-
enciun sob e la conquis a de Cbayan a. Tan
poco enlace iene es a escena con las an e-
io es ,que es imposible calcula cuán o
iempo es pos e io áella. Con a eglo ála
lógica del a e d amá ico, debe supone se
que se e i ica poco después de la que la
p ecede.
Ni Ba anca, ni Má kliam, ni el mismo
Tscliudi, bao comp endido el alo bis ó ieo
de es e diálogo, como e emos cuando lle-
guemos ála ebelión de Ollan ay. El ey
expone aquí que es necesa io ap o echa el
iempo seco pa a emp ende la conquis a de
Cbayan a, y. o incia que, aún en nues os
dias, conse a el mismo nomb e, yso en-
cuen a en la Ilepúbliea de Boli ia, en los
con ines de Cocbabamba ySuc e, países
que, jun ami ii e con ella, o maban pa e
de la an igua p o incia de Colla-suyo
,
es
deci , de la egión me idional del impe io.
Ollan ay yOjo-de-Pied a, p edicen
con ases en usias as el éxi o eliz de la
campaña. Aquí comienza ya ádibuja se el
ma cado ca ác e do una adhesión absolu a
ála pe sona del ey, yal p opio iempo una
buena ó que llega bas a la simpleza, que
di ingue áOJO-DE- Pied a.
Indudablemen e el ey conoce su b a u-
a, omo ambién los co os alcances de su
in eligencia ysu ca ác e supe icioso, cuan-
—69 —
do le dice: «¿Quie es sali ya en busca de
se pien es e ibles?» Es a p egun a se e-
laciona con una adición cjue se ha conse -
ado has a el dia en e los indios.
Héla aquí:
Cuén ase que una ez el ejé ci o de un
laca, mien as se hallaba en ma cha pa a
emp ende una de las lan nume osas con-
quis as que hicie on es os mona cas ,llegó
áacampa eu un si io desie o. Du an e la
noche , ié onso los gue e os acome idos
po mul i ud de se pien es, que sa'ie on
como po encan o ile las en añas do la ie-
a, siendo de o ados po ollas.
Aho a bien; es as se pien es no e an sino
los diosos do los países que iban áconquis-
a , los cuales habían omado la o ma do
culeb as gigan escas pa a de ende los lu-
ga es cuyos genios p o ec o es e an.
No es, pue.s, de ex aña , que el ey di-
igie a semejan e pía gun a áOjo de-Pie-
DRA, eniendo en cuen a !a adición sob e
cuyo a'^iin o c ( emos habe encon ado al-
guna no icia en nues os his o iado es de los
p ime os iempos.
Es e diálogo e mina con el ehemen e
deseo que mani ies a Ollan ay do con e-
encia con el ey p i adamen e, g acia que
le es o o gada.
diAlogo segundó
Nada más elocuen e que es e pasaje, en
que Ollan ay ago a odos los a i icios de
la palab a pa a p di al ey la mano do su
bija, ogándole que ecue de los si' icios
pagados, yju an<lo sac i ica le su exis encia
en el po eni . El ey con es a con una ne-
ga i a b e oy o unda, eco dando áOLLAN-
TAY que no es más que un simple asallo, é
in imándole la ó den de e i a se de su p e-
sencia.
Escena IV
MONÓLOGO dp: Ollan ay
Es a escena no debía pasa en el palacio
del ey, pues o que es e ha despedido á
Ollan ay, yes e monólogo del hé oe, que
es indudablemen e uno de los más bollos
pasajes del d ama, hace supone que OLLAN-
TAY se bada solo, óálo más acompañado
de Pib-Ligí: o, que igu a ya en el diálogo
siguien e. En e es e monólogo yla an e io
escena, pa ece que debe ascu i muy poco
iempo.
—'77 —
áe Ga cilaso, po i ud de las cuales los
Incas iban poco ápoco haciéndose dueños
del inmenso e i o io que llega on áposee ,
emos al Inca Rocca, sex o sobe ano de la
dinas ía, apode a se de los Chancas ydo
Hanco-Huaillo, e i o ios que dis aban ape-
nas cua en a ócincuen a leguas del Cuz-
co. Tambii'n emos que bajo el einado del
Inca Yahua -Huacoac, sé imo ey, se e-
i icó la conquis a del e i o io comp endi-
do en e A equipa yTacama (hoy Tacna),
que se halla áunas cien leguas del ac ual
depa amen o del Cuzco. Y emos, po ú' i-
mo, áVi acocha, oc a o sobe ano de la di-
nas ía de los Incas, ealiza la conquis a del
e i o io que hoy o ma el depa amen o de
Huamanga, que se halla ambién áunas
cien leguas p óximamen e del Cuzco po la
pa e del No e; yque es e mona ca, después
de ealiza dicha conquis a, se dedica á e-
co e du an e es años las cua o g andes
pa es do su impe io.
La mane a como G a cilaso hace iaja á
los mona cas conquis ado es, p ueba cla a-
men e las inexac i udes en que incu e, y
que en ninguna pa e esal an an o como
al supone que Capac-YüpANQUI, quin o
ey, yan e io po consiguien e, álos que
acaba nos de cha , e minó la conquis a de
Chayan a. No solo la si uac'on de es e país,
más dis an e del Cuzco que los que acaba-

-
íiios de ci a , sino ambién las di icul ades
que o ecían sus caminos, casi imp ac ica-
bles, iene ácon i ma que es a conquis a
debió segui álas o as. Tal es lo que con-
signa el au o del d ama, al a i ma que Pa-
CHACüTic p oyec ó es a expedición, pe o que
la ebelión de Ollan ay ocupó oda su
a ención du an e diez años, po lo cual no
ue él, sino su suceso Tupao-Yupanqui,
quien se puso en ma cha pa a ealiza los
p opósi os de su pad e.
T es conside aciones aún nos con i man
en nues a opinión espec o áque el d ama
es an e io áG-a cilaso: p ime o, el ono de
segu idad con que se exp esa el au o de
Ollan ay, cuando hace habla áun pe so-
naje del gene al descon en o yde la a e -
sión que jus amen e inspi aban es as cam-
pañas en países emo os ydesp o is os de
ecu sos álos súbdi os del ey, sen imien o
que, en iempo de los españoles, ignó ala |
p obablemen e Ga oilaso; segundo, el ca ác-
e de au en icidad yde e acidad que en
es e pasaje se descub e, éigualmen e en el
es o del d ama; y inalmen e, o a cosa que i
pa ece esol e po comple o la cues ión, á
sabe : que si el au o del d ama se hubiese
inspi ado en Ga ciiaso, desde el momen o en
que se apa a de es e his o iado al e ando
el o den do su na ación, hab ía podido,
pues o que es e episodio del d ama no iene
—79 —
o o obje o que desp es igia al ey Pácha-
CUTIC, ecu i ácualquie a de las conquis-
as de es e úl imo, óáo o p e ex o más en
a monía con lo que hubiese podido imagina
cualquie esc i o de nues a época. Abona,
po úl imo, nues a esis, el hecho de que,
de la misma mane a que los aduc o es y
comen ado es del d ama, el mismo doc o
Valdés, (esc i o áquien injus amen e se
a ibuye el d ama Ollan ay, óálo menos
la p ime a asc ipción), no comp endió de
modo a'guno que en es e diálogo se a ase
de la conquis a de Ohayan a, puea en el ex-
o que se le a ibuye ,es e ozo se halla
mu ilado ydes igu ado de un modo ha o
engo oso.
DIÁLOGO SEGUNDO
Aquí en a de lleno la insu ección de
Ollan ay. Hanco-Huaillo, que es á e-
es ido con el ca ác e de sup emo pon í ice,
le en ega dsigno dis in i o de la dignidad
eal, el Llan ii, y, cosa no able, lo hace, no
en nomb e del Dios-Sol, como e a lo p opio,
sino en nomb e del pueblo, cual si hubie a
emido, en los momen os de una insu ec-
ción, p o ana el nomb o de la di inidad.
Ollan ay nomb a al Je e Mon añés
je e sup emo de sus ejé ci os, el cual habla
la gamen e de los p epa a i os necesa ios
pa a a inelie a se en la o aleza ypone la
en es ado de de ensa con a las ue zas de
Paohagu ic.
Todas las ce emonias ela i as ála co o-
nación de Ollan ay yála in es idu a del
Je e Mon añés como je e sup emo, ylas
ó mulas que se usaban en es os ac os so-
lemnes, son muy dignas de se no adas po
su o iginalidad. Lo más impo an e de es e
diálogo es la mane a como se exp esa el
Je e Mon añés ace ca de odas las locali-
dades ecinas áTambo, lo que demues a
bas a la e idencia que el au o quechua de-
bió pasa muchos años de su ida en es as
coma cas, sin que le uese desconocida ni
una pulgada del e eno.
Pa ece na u al supone que e a o iundo
de es o país, ci cuns ancia que le sugi ió la
idea de compone es a ob a impo an ísima,
cuyo asun o, de suyo in e esan e, debía se lo
pa a él en al o g ado, pues que el mismo
luga que u o po cuna, le había se ido
pa a ea o. En odos los ex os es e diálogo
es á unido al an e io , como si los dos o -
masen uno solo, yse e ie e ála ebelión de
Ollan ay. Es e g a e e o en la mane a
de comp ende el d ama, e o que no puede
a ibui se sino al p ime o que esc ibió es a
ob a, obus ece las p uebas en que nos un-
damos pa a demos a que su au o no ué
el quechuis a que, conociendo ya nues a
™81 —
esc i u a, asladó el d ama po p ime a ez
al papel, usando los ca ac e es la inos.
Escena VII
MONÓLOGO DE OjO-DE-PlEDRA
Ni aún ap oximadamen e puede calcula -
se cuán o iempo después de la '|mcccden e
escena se e i ica es e monólogo.''
Si se iene en cuen a la ci cuns ancia de
lia ie en iado el ey Pachacu io á0. o-
i)E-PiEDRA con a Ollan ay al dia si-
guien e de habe desapa ecido es o yque
los p epa a i os de los ebeldes de Tambo
podían se e minados en algunos dias, no
se a en u a á mucho al supone que la de-
o a que su ió Ojo-DE-Pjed a pudo e i-
ica se poco iempo después de la co ona-
ción de Ollan ay. Sin emba go, cuan o
más de enidamen e se examina la ma cha
del d ama, ad ié ese que es a de o a de
O.TO-DE-Píed a debió sucede mucho más
a de, pues o que es e mismo je e, unos diez
años después, aludo ásu descalab o en é -
minos que disipan oda duda en es e pun o.
Dedúcese de al alusión ,que esc acou eei-
82 —
mion o debió e i ica se poco iempo an es
de la mue e de Paohacu ic, que acaeció
cuando Bella babia cumplido ya los diez
años.
Es ealmen e ex aña la mane a como ba
sido in e calado en el d ama es e monólogo,
sin enlace alguno; yquizá en la ob a al en
algunos ozos que explicasen mejo es as
ci cuns ancias, óquizá ambién, en sen i
del au o quechua, es e monólogo debia
p ecede inmedia amen e ála Escena X, en
que se habla de la co onación de Tupao-
Yupanqui, ydonde e a más na u al habe -
lo colocado. Lo cie o es, que es as in e sio-
nes, no solo demues an la insu iciencia del
que asc ibió el d ama, sino ambién ex-
plican po qué los demás aduc o es, en mu-
chos casos análogos al que nos ocupa, han
caido en e o sob e el e dade o sen ido.
Una ci cuns ancia muy de no a en es a
escena, es la con o midad de la elación de
Ojo de- Pied a con la opog a ía del eiTc-
no. En e ec o, pa a llega al cas illo de Ollan-
a, que se ele a sob o una esca pada al u a,
e a p eciso segui una senda de es me os
de ancha p óximamen e, co ada en el lan-
co de la mon aña yque hace dos ó es e- i
codos, como aún hoy puede e se. |
Pa a el que conozca aquellos si ios como I:
el au o de es e lib o, ácil es comp ende
cómo el ejé ci o de Ojo-de-Pied a pudo se

—83 —
aplas ado en esos des ilade os bajo la nube
de pied as lanzadas de lo al o po los de en-
so es de la o aleza.
Escena VIH
DIÁLOGO PRIMERO
Salla, empleando un ono ca iñoso y
ie no, da algunos consejos áBella pa a
pe suadi la á es i el hábi o de las Ví genes
del Sol, ycon al in pín ale seduc o amen-
e las en ajas que epo a pe enece á
aquella san a coho e.
Bella mani ies a cla amen e la a e sión
que le inspi a el palacio de las Ví genes Es-
cogidas, y, al exp esa la is eza que allí
sien e, e oca el ecue do, como un dolo oso
p esen imien o, de lo que la acon eció la no-
che an e io .
Nada más conmo edo que es o ela o, en
que el au o quechua e ela las g andes cua-
lidades de su genio poé ico, aliéndose de la
sencillez ydo la e dad, como única uen e de
lo pa é ico, sen imien o que, po desg acia,
es casi imposible conse a en la aducción.
Como el an e io , es e diálogo no iene en-
lace alguno, ni con la escena que le p ece-
de ni con la que le sigue.
DIÁLOGO SEGUNDO
Re í ase Bella yla Mad e Roca, su-
{le io a de las Ví genes del Sol, en a p o-
gan ando áSalla si ha log ado con ence
ála niña, lo cual demues a que odo lo que
Salla ha dicho en el diálogo an e io le ha
sido inspi ado po es a ma ona.
Salla no ocul a en su espues a los e -
dade os sen imien os do Bella, ylas pala-
b as con que e mina: «^Qué se pien e! ¡Qué
leonal» dan áen ende que oma el pa ido
de la jo en, decisión que se con i ma en las
siguien es escenas.
Escena IX
Podida imagina se que las palab as de
Salla, que acaban de ci a se, no se e ie-
en ála^supe io a do las Ví genes del Sol,
sino al As ólogo, áquien so é apa ece
en es a escena, pla icando con Pie-Lige o.
No se ía con a ia esa suposición al espí-
i u de la lengua, pues que en ella no hay
géne o g ama ical, pudiendo igualmen e a-
duci po león la palab a que hemos adu-
cido po leona. Pe o el con ex o de es a es-
—86 —
cena, que no hace e e encia algana ála
an e io , yque exige que el lug.i de la ac-
ción no sea el palacio de las Ví genes Esco-
cidas, hace es a supos'ciou inadmisible.
Po o a jia e, las hijas del Dios-Sol, es-
aban educidas á an igo osa clausu a, ([ue
se ía de oilu pun o in e osímil que, no ya
Pie-Lige o, sino el mismo As ólogo, hu-
biesen podido pene a allí
En el diálogo de que aquí se a a, so -
p éndese el xÍs ólogo de su encuen o, al
pa ece casual, con el paje de Ollan ay, y
le p egun a po su seño . El paje elude con
hábiles sub e ugios la espues a yacaba
po e i a las p egun as indisc e as del As-
ólogo, hablándole del duelo uni e sal que
causa la mue e del ey Pachaou iC ydel
ad enimien o de Tupao-Yupanqui, quien,
al deci del As ólogo, sube al ono po
la unánime olun ad del pueblo.
Escena X
En es a escena, que na u almen e do e
e i ica se poco después de la an e io , inau-
gú ase el einado do TüPAO-YupANQUI. JuO.s
p esagios dol As ólogo no dejan de se
ca iosos, pensando que debía es a al co-
—86 -
ien ce de la sec e a aición que p emedi-
aba Ojo-de-Piei)RA con a Ollan ay, lo
cual explica el sen ido enigmá ico de loa
úl imos c s )S de es a escena.
No menos in e esan es son las azones
que alega Ojo db-Pied a pa a jus i ica se,
cuando el nue o sobe ano lo ceba en ca a
la de o a su ida, Ms e pasaje iene ácon-
i ma nues a obse ación de que el monó-
logo de Ojo-de-Pied a hubie a debido p e-
cede inmedia amen e áes a escena pa a se
mejo comp endido.
Escena XI
EIÁLOGO PRIMERO
En es a escena comienza Ojo-de-Pied a
ápone po ob a sus p oyec os, de lo cual
lógicamen e se in ie e que se e i ica poco
después de la que p ecede. P esén ase dicho
je e, lleno el cue po de con usiones, áuno
de los que gua dan la en ada de la o a-
leza, quien le p ome e anuncia áOllan-
ay su llegada; áes o se educe el diálogo.
DIÁLOGO SEGUNDO
Sea que Ollan ay accediese al deseo di
_9^-
de CoUa-siiyó conquis a que, según hemos
is o, había ya p oyec ado su pad e Paoha-
cuTic, yque Ollan ay yel Je e Mon a-
ñés habían ap o echado pa a desp es igia
al mona ca ysuble a con a él álos andí-
edas.
El As ólogo con ie e áOllan ay en
el ac o las insignias eales ylas a mas de
hono , anunciando al pueblo, po ó den de
Yupanqüi, que Ollan ay queda ocupan-
do el pues o de es e Inca.
Una cosa digna do no a se es el ol ido,
indudablemen e in encional, de Ojo de-Pie-
I)RA, en el epa o que hace el ey de los em-
pleos ya mas de hono ; ol ido áque es ac ee-
do , sin duda po el ca ác e poco simpá ico
de es e je e, áquien solo el Inca conside a,
yque, en el momen o en que Ollan ay
uel e ála g acia del sobe ano yes elegido
pu a eemplaza le en el gobie no del impe-
io, es el p ime o en co eja le y elici a le.
Es e con as e en e la sa is acción que
pa ece expe imen a Ojo-DE-Pied a al e
áOllan ay en el ono yel deseo que poco
an es maniíes aba de que uese en iado al
suplicio ;la simpleza ynecedad con que se
exp esa; su ingenio, que solo consis e en ha-
ce un juego de palab as con su nomb e, que,
en ue za de epe i lo acaba po a iga ; el
papel p incipal que desempeña siendo ins-
umen o de una aición óex a agema que

-94 —
so p ende más po la ba bá ie del medio em-
pleado, que po ningún asgo de in eligen-
cia óas ucia; odo ello p ueba bien que Yu-
PANQUi, eniendo áOjo de-Pied a en su
jus o alo , p ac ica p uden emen e la máxi-
ma polí ica que consis e en ap o echa se de
la aición ydesp ecia al aido , sin que
el bene icio log ado le haga espe able ásus
ojos.
La isonomía mo al de Ojo de-Pied a,
al cual esul a del análisis del d ama, es á
ambién de pe ec o acue do con la signi i-
cación de su nomb e, que es un epí e o ó
cali ica i o muy p opio de es e pe sonaje,
espec o de su co a in eligencia.
El diálogo de que nos ocupamos o ece
además las exho aciones del ey áOllan-
TAY pa a decidi le áque elija muje pa a
casa se, lo cual no si e sino pa a p epa a
la escena siguien e, que es la del desenlace
yel inal de la ob a.
DIÁLOGO QUINTO
La llegada de Bella, que exhalando ayes
de dolo , so es ue za po pene a en la es-
ancia del ey; la mane a como, una ez allí,
se a oja ásus pies implo ando g acia pa a
su mad e, ylog ando po in que upANQUI,
seguido de Ollan a yde oda la có e se
encamine al palacio de las Ví genes del So!,
-95 -
son o as an as ci cuns ancias que con ibu-
yen áp epa a ambién la escena siguien e.
Escena XV
DIÁLOGO PRIMERO
Bella llega al si io donde su mad e yace
p esa de ho ible desespe ación. Ollan ay,
que, g acias áuna coincidencia hábilmen e
explo ada po el au o , igno a aún que Be-
lla es su hija, la lle a de la mano, sin sos-
pecha que en el palacio de las Ví genes Es-
cogidas, la mad e de Bella pueda es a
suje a ásemejan es o men os.
Nada más na u al que el in e és con que
odos, yel mismo mona ca, en ab i la ca-
e na óg u a adonde los ha conducido la
jó en.
DIÁLOGO SEGUNDO
La Mad e Boca, supe io a de las Ví -
genes Escogidas, llega seguida de Salla, y
ab e, po o den del ey, la pue a de kp i-
sión de Es ella. Bella se ap esu a áso-
co e ásu mad e, áquien c ee p óxima á
espi a , ala mada po la inmo ilidad en que
se baila,
-9 ) -
El ey se ex emece de ho o pensando
en los su imien os de la pob e muje que
pa ece espi a . P egun a ála Mad e Hooa
quién es aquella desdichada yquién la ha
ahe ojado en aquel calabozo; ycuando le
dice que es su pad e Paohaou io yno ha
hecho más que cumpli sus ó denes, sin ha-
ce obse ación alguna sob e es o, a ojado
su p esencia á la Mad e Roca, mandándo-
la que se lle o los animales que aumen an
el ho o de es a ca e na.
Es ella, que, g acias álos soco os
p odigados, uel e ála ida y ecob a los
sen idos, encuén ase en p esencia de su
he mano YüPANQUI, de su aman e Ollan-
aY, de su hija Bella yde oda la có e,
que la colman de a enciones espe uosas y
de cuidados.
La so p esa gene al en e odos los p e-
sen es ,ysob e odo la de Ollan ay ydel
ey al encon a áEs ella después do
an os años, la ehabili ación de es a en los
hono es áque iene de echo ylas elicida-
des que espe an goza en lo po eni odos
los pe sonajes p incipales, al es el desen-
lace de la pieza.
Debemos obse a aquí, que en es a yen
la an e io escena, odos los diálogos se su-
ceden an mo idos ycon enlace al, que
p ueban que el a e d amá ico, no obs an e
la simplicidad, ús ica al pa ece , en que se
—OT -
hallaba en e los Incas, había adqui ido un
al o g ado de desa ollo.
Ve dad es, que es a abazón de los diá-
logo?!, pa ece se e ec o de la casualidad más
bien que esal ado de la habilidad del au o .
Sin emba go, ácil es comp ende que las
lagunas que hemos señalado, lo mismo que
las in e siones indudables que ya indicamos,
nos hacen c ee que el d ama p imi i o, al
como su au o lo compuso, ha debido pe de
muchos pasajes que llenaban los acíos en
cues ión yexplicaban muchas cosas hoy i i-
cohe en es; lo cual nos p ueba, sin i más
lejos ,que el p ime o que copió el d ama en
ca ac é es esc i os, no hizo sino una ep o-
ducción sumamen e de ec uosa.
I
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TOMO OVI 4

OLLANTAY
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PERSONAJES
Ollan ay, g un je e de los Andes.
Pachacu ic, ey del Cuzco.
Tupac-Yupanqui, hijo de Pachacuik.
Ojo-de-Pied a, je e mili a del Cuzco.
Je e Mon añés, uno de los je es some idos á
Ollan ay
Hanco Huaillo, p incipe de la nobleza.
El As ólogo, alp opio iempo g ‘an sace do e.
Pie-Liige o, paje de Ollan ay.
Un indio, que si e de me isaj o.
Es ella, hija del ey Pachacu ic yde la eina
Anahua qiü.
Bella, hija de Es ella.
La Mad e Roca, supe io ade las Ví genes Es-
cogidas.
Salla, compañe a de Bella.
Séqui o del ey, de Ollan ay yde Es ella.
-->..
EL AS l'RÓLOGO
¿Po qué mo p egun as en ese ono de
econ ención? ¿Soy u asallo acaso? Lo sé
odo yp on o e lo p oba é.
OLLANTAY
Sien o que mi co azón des allece de emo
al e e llega inespe adamen e es e dia.
¡Quizá me sea unes a u enida!
EL ASTRÓLOGO
Ollan ay, no engas miedo, aunque lioyme
eas aquí; quizá sea amo lo que me ae á
u lado, como a as a el ien o ála hoja
seca. T)ime, ¿obedece u cabeza á u co azón
diabólico? Te concedo es e dia pa a que, á
u gus o, elijas u elicidad ó u pe dición,
la ida óla mue e.
OLLANTAY
Acla a us palab as pa a que las comp en-
da. Pa ecen una madeja en odada, ylia ías
bien en desen edá mela.
EL ASTRÓLOGO
Pues bien, escúchame Ollan ay. La ciencia

-no -
úc enseña cosas ocul as álos espí i us ulga-
es. Me conside o con pode su icien e pa a
descub i lo odo yhace de í un g an je e.
Desde u edad más ie na, e he educado y e
he que ido lo bas an e pa a se i e en es a
oeasion. El pueblo e ene a como je e del
país de los Andes; el ey e es ima mucho,
ydesea ía compa i con igo su co ona. Ha
di igido á odos su mi ada; solo en í la ha
pues o. Tu b azo lo ha encon ado ue e
con a los golpes de sus enemigos, ylos has
encido á odos, po nume osos que han sido.
Pe o^ ¿es o es una azón pa a que hie as el
co azón del ey? Amas ásu hija, yp e en-
des que po í se uel a loca, abusando de
es a pasión. No lo hagas; c imen semejan e
no b o a jamás de un co azón noble. Po in-
mensa que sea u pasión, ¿es un mo i o
pa a paga su amo con la deshon a? Vaci-
las, pe o e de engo al bo de del abismo. Sa-
bes muy bien que el ey no consen i á nunca
que su hija haga un casamien o desigual.
Desplega los labios se ía le an a en su
co azón una espan osa o men a. Po us lo-
cas ilusiones, cae ías del p ime ango que
ocupas, descende ías de p íncipe ápebleyo.
OLLANTAY
¿Cómo sabes odo lo que ocul o en el on-
do de mi co azón? Solo su mad e lo sabia,
pe o eo que odo me lo e elas.
EL ASTRÓLOGO
Como en un lib o abie o leo en la Luna,
yel des ino más oscu o apa ees cla o ámi i
ojos.
OLLANTAY
Comp endí que u deseo e a bebe en mi
co azón yapaga la sed que e de o a: ¿ i-
a ás la copa después de deja la acía?
EL ASTRÓLOGO
¡Cuán as eces bebemos en copas de o o
mo ales enenosl Sabe que, con mueba e-
cuencia, nos Me e la desg acia po nues a
obs inación.
OLLANTA
Y
Sepul a en mi ga gan a el cucbillo que
ienes en u mano ya áncame el co azón;
á us pies me a ojo.
EL ASTRÓLOGO
(A Fie-Ligi o)
Cójeme esa lo . (A OUan a}')
Ya es que pa ece es a soca,,... La es u-
1
—112 --
jo Mi a como llo a ¡Llo al ¡Llo a!
(Es i-ujando la lo .)
(LLANTAY
Se ía más ácil hace que el agua b o e de
la oca yque llo e la a ena, que obliga me
áabandona la es ella de mi elicidad.
EL ASTRÓLOGO
A oja en la ie a la mala semilla, yen
pocas días la e ás mul iplica se yc ece
más allá de los lími es del campo. ¡Cuan o
más desen enado yg ande sea u c imen,
más pequeño se ás1
OLLANTAY
Vene able pad e, oy áab i e mi co a-
zón, yácon esa e mis al as; yya que has
so p endido mi sec e o, quie o que sepas
pa a siemp e que los lazos que me suje an
son an ue es, que acaba án po ahoga me.
Yaún cuando es án ejidos con hilos de o o,
un c imen de o o como el mío es digno de
cas iga se con ellos. Es ella ya me pe e-
nece. Es oy áella unido yaho a soy an
noble como ella, pues o que mi sang e co e
po sus enas. Bien lo sabe su mad e, que
piTcde a es igua lo. Voy ádecí selo odo al
i’ íy, ydespués que lo sepa cuen o coa ues-
a in luencia pa a que me dé áEs ella.
Voy áhabla le con ene gía ysiu emo ,
a o ando su cóle a ysu desp ecio po que
no engo sang e eal, pe o quizá al eco da
mi ju en ud se en e nezca iendo g abados
mis comba es en es a a ma ic o iosa, que
enció ámilla es de gue e os, a as ándo-
los humillados ásus plan as.
EL ASTRÓLOGO
¡Jo en p íncipe, hablas demasiado1Rom-
pis e yen edas e la madeja de u des ino:
á ala ú ydesen édala. Ve u solo áhabla
al ey, pe o poco ycon mucho espe o, ysu-
e el cas igo que e has buscado; mas pien-
sa que, ni en la ida ni en la mue e e ol i-
da é jamás. (Vase.)
DIÁLOGO TERCERO
Los mismos menos el As ólogo
ÚLLANTAY
Ollan ay, e es homb e, yno debes eme
nada. No exage es el pelig o. ¡Es ella, es-
ella de elicidad, ilumíname 1Pie-Lige o,
¿dónde es ás?
_ii4 —
PIE-LIGERO
Me había do mido, yhe soñado cosas si-
nies as.
OLLANTAY
¿Qué has soñado?
PIE-LIGERO
Que aho caban áun zo o,
OLLANTAY
¡Segu amen e, ose zo o e as ú!
FIE-LIGERO
Ve dad es que mis na ices se a ilan ymis
o ejas c ecen.
OLLANTAY
Condúceme ácasa de Es ella.
inii-LIGERO
Aún es de dia.

ESCENA II
G an salón en el palacio de la eina mad e, á
quien acompaña Es ella.
DIÁLOGO PRIMERO
La eina mad e Anahua qui yEs ella
LA REINA MADRE
Es ella, pupila del Sol, ¿desde cuándo
es ás an is e? ¿Desde cuándo lian huido
de í áun iempo la elicidad yía aleg ía?
También las lág imas, que son la llu ia del
alma, inundan mi os o; no puedo mi a e
sin dolc me de u es ado, que causa á mi
mue e, ¿No es ás unida á Ollan ay, áquien
a naa? ¿No e es ya su esposa? ¿No es ese
gue e o el homb o áquien elegis e? Calma,
pues, u dolo .
ESTRELLA
|Ob, eina mial ¡Oh,mad e mía! ¿Cómo he
de con ene mi llan o ymis gemidos, si el
homb e áquien ado o, ese esposo an desea-
do, no piensa en mí, yme abandona dias y
1 1 b—
noclies en e as, sin ocupa se de mi ju en-
ud? Apa a de mí sus ojos yya no me bus-
ca. ]01i, eina mial ¡Oh, mad e mial [Ah, es-
poso an que ido como deseado! Has a que
llegue el dia de uni me á í, pa a mí no b i-
lla á la luna, el so! no end á au o a; las nu-
bes, eñidas de pú pu a poco an es, han o-
mado el colo de seca y ia ceniza; las es-
ellas palidecen yllo an como yo, y, si ca-
yese agua del cielo, mis ojos, en ojecidos
po el llan o, c ee ían e una llu ia de san-
g e. [Oh, eina mial ¡Oh, mad e mia! ¡Oh,
esposo mió an deseado!
DIÁLOGO SEGUNDO
Dichos yel ey Pachacu ic, con su
séqui o
LA REINA MADRE
Compon u semblan e yseca us lág i-
mas: el ey, u pad e, llega yse ace ca á
noso as.
EL REY (A Esí dla.)
Es ella de elicidad, esencia de mi alma,
la lo más bella en e odos mis hijos, ed
que ap isiona mi co azón; us lábios son an
™117 —
ojos como el co al. Ven, paloma mia, des-
cansa en mis b azos; desco e ámi^ ojos^ese
elo de o o con que me en uel es; de i di-
mana oda mi dicha; ú e es las niñas de
mis ojos yel b illo de los u. os, cuando los
ele as, ascinan como un ayo de sol al que
e mi a. Cuando se en eab en us labios, u
alien o embalsama el ai e. Sin i no pod ía
u pad e i i ni goza , pues su ida en e a
la consag a á u elicidad.
ESTRELLA (Cayendo ásus pies.)
¡Olí, pad e, an bondadoso pa a mil Mil
eces beso us plan as. Bajo u somb a des-
apa ecen odas las penas de u bija.
EL REY
¡Hija mial ¡Tú, p os e nada an e mí! ¡Tú,
ilos pies de u pad e, que e conside a an-
ol Temo alguna desg acia; pe o ¿llo as?
ESTRELLA
La es ella llo a de pena cuando apa ece
el sol; pe o sus lág imas, cla as ypm'as, mi-
igan su dolo .
118
ILREY
Le án a e, amada mia, u si io es sob e
mis odillas.
DIÁLOGO TERCERO
Dichos, co o de homb es ymuje es
UN CRIADO
Seño , us humildes asallos ienen ádis-
ae e.
EL REY
Haz que en e odo el mundo.
(Homb es ymuje es en an bailando ycan ando
lo siguien e.)
Es p eciso no come ,
To olilla
en el campo de la p incesa;
To olilla
Es menes e no consumi ,
To olilla
odo el maiz de la cosecha;
To olilla
Los g anos es án muy blancos
To olilla
—125 —
DIÁLOGO SEGUNDO
¥
El ey Pachacu ic, Ollan ay
OLLANTAY
¡Rey ilus e! ú sabes que desde mi ju-
en ud es oy ligado á í ysiemp e e he
conside ado como ámi que ido amo yseño .
Imi ándo e, mis ue zas han llegado áse
mil eces más g andes, ymi en e se ha
bañado en sudo con ecuencia en u se -
icio. Enemigo enca nizado de us p opios
enemigos, los he buscado po odas pa es,
los he comba ido, loa ho aniquilado. Cuando
me encuen o en e mis b a os andícolas, o-
dos me emen. ¿Hay un si io en que su san-
g e no haya co ido á o en es? Mi nomb o
solo los op ime como una cue da al cuello.
He a as ado á us jiies á odo el País-Al o,
mul i ud de yuncas han llegado áse los
humildes sie os de u casa. He lle ado el
incendio álos chancas yles he co ado las
alas; mi b azo ha aplas ado al pode oso
Huanca-Huillca. En odos los comba es ma -
chaba ála angua dia. Yde ese modo, ya
po la as ucia, ya po la i a , e iendo san-
g e éinmolándolo odo, e he hecho dueño
absolu o de odos. En cuan o á í, pad e
mió, has a mado mi b azo del champí de
o o ycolocado sob e mi cabeza el casco, de

—126 -
o o ambién. ¿Po qué me bas sacado de mi
condición oscu a? Es as a mas p eciosas y
odo mi se e pe enecen. Mi pe sona es á
consag ada á u se icio. Es cie o que me
has colocado ála cabeza de la p o incia de
los Andes, liaciéndome je e de cincuen a
mil gue e os. Pues bien; los Andes, sus
gue e os, sus je es ymi pe sona, los pongo
a us pies bumildemen e pq, a implo a de í
un a o sup emo. Elé ame un g ado más
aún. Mi pues o es á en u boga ; mi ida
en e a es uya. Se a odilla.) iConcédemo
áEs ella! [Iluminado po es a luz sua e, y
ue e con u p o ección, más iel que nun-
ca, mi dicba se á mo i po í!
KL REV
¡Ollan ay; ecue da que e es un simple
asallo: cada cual debo pe manece en su
pues o; bas que ido subi demasiado al o!
OLLANTAY
¡Hié eme en el co azón!
EL REY
No es á í áquien oca elegi : yo soy
quien debe escoge lo más con enien e. No
bas e lexionado p e ensión semejan e. Ve e,
—127
ESCENA 1V
—EXI—
Bosque en los al ededo es de Cuzco.
MONÓLOGO DE OLLANTAY
OLLANTAY
¡Ollan ayl ¡Desdichado Olían ayl ¿Cómo e
dejas aba i po aquel áquien an o iempo
has se ido, ú, el seño de an os países?
¡Oh, Es ella de mi dicha; acabo de pe de -
e pa a siemp e! ¡Qué acío sien o en mi
alma! ¡Oh, p incesa mial ¡Oh, paloma mia!
¡Oh, Cuzco, la bella oiudadi Desde hoy se é
u enemigo implacable. Ab i é u seno pa a
a anca e el co azón ya oja lo álos bui-
es. ¡Ya e á u c uel ey! Reuni é ámiles
de mis andícolas, yseducidos ya mados po
mí, los guia é hácia el Sacsaihuaman, ame-
nazándole desde allí como una nube de mal-
dición. Cuando el uego en ojezca el cielo
y ú due mas sob e u lecho ensang en ado,
u ey pe ece á con igo, yuna ez aba ido,
e á si mis yuncas son poco nume osos. Y
cuando le ahogue en e mis b azos, e e-
mos si su boca inanimada me dice oda ía:
—«¡No ‘e es digno de mi hija! ¡No la posee-
ás nuiical» Yno me humilla é más an e
su al i a p esencia pa a pedí sela de odi-
llas. ¡En onces se é yo el ey yley se á mi
olun ad! En e an o, p udencia.
DIÁLOGO PRIMERO
ycanción de un desconocido.
Ollan ay —Pie-Lige o
OLLANTAY
Co e, Pie-Lige o; é ádeci ámi que ida
Es ella que me espe e es a noche,
PIE-LIGERO
Hace un momen o, ála caida de la a de,
es u e en su casa. La casa es aba desie a,
ynadie ha sabido deci me po qué. ¡No hay
un ga o en la casal Todas las pue as es án
ce adas, excep o la p incipal que nadie
gua da,
OLLANTAY
¿Y los c iados?
PIE-LIGERO
Los a ones mismos, no encon &ndo nada
129 —
que oe , han abandonado la casa; yel buho
can a sinies amen e en el ejado.
OLLANTAY
Quizá se la haya lle ado su pad e pa a
ocul a la en el ondo de su palacio.
PIli-LIGlSRO
Tal ez la haya hecho aho ca . Su mad e
ha desapa ecido ambién.
OLLANTAY
¿No hab á p egun ado po mí alguien,
an es que iniese aquí?
PIE-LIGERO
Han enido ábusca e ce ca de mil hom-
b es, a mados de sus débiles mazas. .
OLLANTAY
Si odos se suble an con a mí, mi b azo
los aba i á á odos. No hay nada que pueda
esis i áes a mano que odo lo a asa con
es e e ible cJianipi.
PIE-LIGERO
Yo mismo le hubie a dado un pun apié,
si no hubiese es ado a mado.
TOMO OTI
—130 —
OLLANTAY
¿A quién?
PIE-LIGERO
Al Je e Mon añés, el único que ino á u
oasa.
OLLANTAY
¡Tal ez le haya en iado el eyl Hé ahí lo
que nue amen e enciende mi cóle a.
PIE-LIGERO
No es el ey quien lo en ía. El Je e Mon-
añés iene po sí mismo; es un homb e in-
noble.
OLLANTAY
El co azón me dice que ha desapa ecido
del Cuzco, yel can o de ese buho me lo anun-
cia. Pa amos inmedia amen e.
PIE-LIGERO
Pe o ¿abandona emos áEs ella?
OLLANTAY
¿y qué puedo hace , si ha desapa ecido?
¡Gh, Es ellal ¡üh, amo miol

-131 —
PIE-LIGERO
Escucha es e ya a í que can an ce ca de
aquí.
Ya a í
En un ins an e he pe dido ámi amada
paloma.
Si quie es e la, búscala en las ce canías.
Es in iel, pe o su os o es encan ado ; se
llama Es ella.
Resplandece de al modo, que es imposi-
ble con undi la con ninguna o a.
La luna yel sol, llenos de júbilo, i ali-
zan pa a b illa sob o su en e, que cen e-
llea de nue o esplando .
Su sedosa cabelle a, de un neg o somb ío,
cae en la gas enzas sob e su cuello, ha-
ciendo esal a su blan ;u a.
Sus cejas embellecen su az como dos a -
co-i is.
Sus ojos cen ellean como dos soles al des-
pe a el alba.
Sus pes añas son lechas a dien es ymo -
í e as.
Más de un co azón se ab e ie namen e
ásus da dos.
Sus mejillas son osas en e nie e, ysu
os o, blanco y aspa en e, alabas o.
Sus lábios en eabie os dejan e dos hi-
~132 -
le as de pe las, ycuando se ie, su alien o
embalsama odo ásu al ededo .
Su ga gan a es e sa como el c is al y
como la nie e blanca.
Sus pechos encan ado es se asemejan á
las lo es del algodone o, ecien abie as.
Al solo con ac o do su mano an sua e,
me ex emezco de place .
Sus dedos son blancos como es alac i as
de hielo.
OLLANTAY
¡Ahí ¡Es ella de mi dicha! Ese que can a
ahí abajo ¿sabe odo lo he mosa que e es?
Necesi o hui de aquí yocul a mi dolo . Me
uel e loco la idea de habe causado u pé -
dida, y u mue e, cuyo au o soy, me ma-
a á.
DIÁLOGO SEGUNDO
Ollan ay —Pie-Lige o
PIE- LIGERO
Es posible que haya mue o Es ella, u
Es ella, po que u cielo es á somb ío.
OLLAN-l'AY
Cuando, ja p on o, sepa el mona ca que
~133 -
Ollan ay le ha abandonado, e á que odos
los míos le abandonan ambién pa a ol e se
con a él.
PIE-LIGERO
Todos e p o esan a ec o, g acias á u li-
be alidad: u mano es á abie a pa a odos..,
Solo pa a mí es á ce ada.
OLLANTAY
¿Qué necesi as?
píe-lige o
¿Qué? Comp a es o óaquello O ece
un ade ezo ála chica yluego..... quisie a
hace sona mi dine o: eso da cie a consi-
de ación.
ollan ay
Sé b a o y e eme á odo el mundo.
PIE-LIGERO
Mi ca a no se ha hecho pa a la b a u a.
Aleg e ydispues o á ei siemp e, ha o
acos umb ado al ócio, no sab ía unci el
en ecejo. ¡Chi onl Me pa ece que oigo álo
lejos el plañide o sonido de un lau ip.
—134
OLLANTAY
Sin duda andan buscándome. Pa amos.
Ma cha delan e.
PIE-LIGERO
Cuando se a a de hui , ¿quién como yo?
ESCENA V
—=x=—
La misma deco ación que en la escena III.
El ey Pachacu ic, Ojo-de-Pied a.
Después un mensaje o
EL REY PACHACUTIC
He mandado busca áOllan ay po odas
pa es ynadie ha podido encon a le. La
cóle a que ebosa en mi co azón debe des-
bo da se sob e él. ¿Has is o ú áese hom-
b e?
OJO-DE-PIEDRA
El miedo lo hab á alejado de í.
141 -
EL JEFE MONTAÑÉS
Bendigo mil eoes, ilus e ey, el hono
que me haces.
HANCO-HUAILLO
Hé aquí al - alien e Valien e (?) a mado
de los pies ála cabeza ye izado como un
pue co-cspin. Así es como debe so el a-
lien e Valien e.
(Vol iéndose hacia Valien e.)
Jamás us enemigos e han is o po la
espalda. ¡Homb e de la Pana, no ayas
aho a áhui y embla como un a bolillol
EL JEFE MONTAÑÉS
Oid, gue e os de Ins Andes. Ya enemos
un ey. Sabed que de hoy en adelan e es p e-
ciso sos ene lo ale osamen e. Dícese que el
iejo ey del Ouzco con oca ásus gue e os,
a ayéndose hábilmen e álos je es, pa a ha-
ce pa i su ejé ci o con a noso os, lili
Cuzco en masa a áin adi el seno do nues-
a mon aña con el in en o de ma a nos é
incendia nues as mo adas. No hay que pe -
de ni un dia. Con ocad á odos los mon a-
ieses y ened dispues os los equipos del

-142 -
ejé ci o sin pé di ia de iempo. Le an ad en
Tambo mu allas, no dejando más que una
salida sob e la mon aña. Moled en el mo e-
o ye bas enenosas en abundancia pa a em-
ponzoña nues as lechas, yasí la mue e
los alcanza á con más cele idad que el da do
que los hie a.
OLLANTAY *
Je e Mon añés, elige los je es pa a i de-
lan e, éindica los luga es donde las di e en-
es ibus deben pe manece ocul as. Nues-
os enemigos no so do mi án mien as no
e i iquen la in asión; pe o ¡soldadosi se án
dispe sos ypues os en uga álos golpes de
nues os Compis (mazas).
EL JEFE MONTAÑÉS
T ein a mil de nues os andícolas se ha-
llan ya en la o aleza de Tambo. En e nos-
o os no se encon a ía ni un coba de ni un
negligen e. Lispóneso ásali el pode oso
Ma ud con los de Viloabamba. En los es-
ca pados huecos do Tinquique o, ocul a á á
sus gen es, p on as ásali ála p ime a se-
ñal. El ejé ci o del p íncipe (Jha a lo apos-
a á en las al u as opues as yagua da á mis
ó denes. En las ga gan as del Oha amu ay
pasa án la noche diez mil de nues os andí-
colas, yen el alle de Pacha se apos a án
—143 —
oda ía o os diez mil. Aho a pueden eni
los euzqueños ;los espe amos con calma.
T iun an es a anza án has a e que les ce-
amos la e i ada. Ce cados que sean pe
odas pa es, esona á la ompe a gue e a,
yen onces, las mon añas se es eínece án y
lanza án sus pied as. Eno mes peñascos o-
da án con apidez, yaplas a án álos huan-
eas, que queda án sepul ados en e ellos. Si
algunos escapan ,blandi emos el cuchillo
con a ellos, ype ece án ánues as manos,
ónues as lechas los a a esa án en su
huida. TODOS
¡Bien! [Muy bien!
ESCENA VI I
-oe—
Des ilade o en las mon añas, desde donde
puedo e se la o aleza de Ollan ay.
Monólogo de Ojo-de-Pied a
OJO-DE- PIEDRA
[Desdichado Ojo-do-Pied al [E es una pie-
d a maldi a! jMilag osamen e e has escapa-
—14Í -
cío de las ocas! [Y liabe c eído en semejan’
es canciones! ¿No enías manos pa a ma a
on es e es echo alle al ugi i o Ollan ay,
que se había ocul ado en es as ga gan as?
¿No sabías que su co azón, incons an e como
la ma iposa, endía á odo el mundo? ¡Y no
has sido capaz de aniquila lo! P es ándole
ecu sos la as ucia ha inmolado ámis gue-
e os. ¡E a el único medio de hace nalide-
ce áun hé oe como yo 1¿Cuán os miles de
homb es he hecho ma a hoy? Adu as pe-
nas he podido yo mismo escapa me de sus
manos. C eyendo 4ese mise able, homb e
de co azón, he que ido encon a le en e á
en e. Pensando pe segui le en su huida,
he pene ado en sus des ilade os. Mi ejé ci o
se hallaba ya casi ála en ada, cuando de e-
pen e las ocas se han desp endido sob e nos-
o os, apenas sona on las es uendosas om-
pe as. Una llu ia de pied as g andes ype- ,
quenas que caían po odas pa es, ha aplas-
ado po uno yo o lado ála inmensa mul-
íá ud de gue e os que pe ecen bajo los pe-
iascos, Toda ía la sang e, co iendo como
un a oyo, inunda los des ilade os. Se me ha
is o busca en e ese lago de sang e áun
liomb e pa a comba i con él Nadie se me
ha p esen ado; nadie me ha mi ado de ^ en-
e. Los coba des no emplean con a mi sino
sus hondas. ¿Con qué ca a me^ p esen a é
gin e mi amado ey? Mi si uación no iene
—145 —
emedio. Debo bui no impo a dónde. Yo
mismo debo ex angula me con es a honda.
Pe o puede se me ú il el dia que Olían-
ay llegue ácae .
ESCENA VIII
—se—
Pa io in e io del palacio de las Ví genes
Escogidas, con una pue a que dá ála calle.
DIALOGO PRIMERO
Salla —Bella
SALLA
Bella, es p eciso que no e ap oximes an
ecuen emen e áesa pue a^ ni que pe ma-
nezcas ce ca de ella. Las mad es se enoja-
ían. Tu nomb e encan ado de Bella, que me
es an ca o, he mana mia, se á po odas pa -
es epe ido yp egonado de boca enboca. Una
ez aspasado el umb al de es a pue a, hay
que hon a á las Ví genes Escogidas. Di ié -
e e aquí den o, que nadie end á nada que
deci e. Piensa que as á encon a aquí
quien e dé cuan o puedas imagina ; ho mo-
—146 —
sos ado nos, o o ymanja es exquisi os. To-
das las í genes de sang e eal e miman; e
lle an en sus b azos las ma onas, y, cu-
b iéndo e de besos yca icias, e es echan
con a su co azón. Te p e ie en álas demás
yse mi an en us bellos ojos. ¿Qué o a cosa
mejo puedes desea , ni cuál debe se el obje-
o de u ambición sino se su he mana y i i
siemp e oon ellas? Colmada de a o es po
los p íncipes, igual álas í genes más no-
bles, des inada áse la he mana del Sol, go-
za ás po siemp e con emplándola.
BELLA
Compañe a Salla, siemp e me dices lo
mismo yme epi es iguales consejos. Voy
áab i e mi co azón yáhabla e sin in-
gimien os :es e encie o, es e palacio, son
pa a mí insopo ables. Aquí ence ada, la
ociosidad me op ime, ycada dia maldigo
mi des ino. La p esencia de esas iejas de
os o se e o me es odiosa. Ysin emba go,
desde el incón donde me hacen sen a ,no
eo más que áellas. Ningún place en es e
si io; no se en mas que ojos lac imosos. Si
de mí dependiese, nadie es a ía ya aquí. A
odos los que pasan los eo ei de an bue-
na gana, que no pa ece sino que lle an la
elicidad en sus manos. ¿Y ámí se me en-
cie a acaso po que no engo mad e, yli-

sonjeándome con ia idea de se una ica no*
icia, se me quie e obliga ies ablece aquí
mi nido? Paseábame pensa i a po el ja din
la noclie úl ima. Do p on o, enmedio del
p o undo silencio de la noche, oigo á una
desg aciada llo a ylamen a se ama gamen-
e. «¡Que no pueda mo i ! s> exclamaba, ha-
blando consigo misma. Mi o á odos lados y
sien o e iza se de espau; omis cabellos. Lla-
mo, emblando; «¡Quien quie a que seas,
espóndeme,» digo. La oz desolada mu -
mu a es os palab as: «¡Sol, a áncame de
aquí!» enmedio de suspi os ysollozos espan-
osos. Busco en uno yo o lado sin descu-
b i ánadie. Solo el ien o, que gime en las
hie bas, sigue mis pasos, ycomo él, llo o.
Mi co azón, ebosando de dolo , quie e om-
pe mi pecho. Solo el ecue do de es a no-
che me hace ex emeoe de espan o. He
ahí po qué, he mana Salla, si el dolo ha
es ablecido su nido en es e LÚ io, es po que
es á egado con lág imas. Sábelo, queiida
compañe a, yen adelan o no me hables más
yno me in i es áhabi a aquí. Es a elección
me se ía odiosa.
SALLA
En a, po que puede sali la ieja mad e.
BELLA
[La luz me hacía an o bien!
(SaU.)
DIÁLOGO SEGUNDO
La Mad e Roca —Salla
LA MADRE ROCA
He mana Salla, ¿has diolio áesa niña lo
que e enca gué?
SALLA
Le he dicho odo.
LA MADRE ROCA
¿Y e ha espondido con since idad?
SALLA
Llo a que dá lás ima y ehúsa o mal-
men e es i el hábi o de las Ví genes Es-
cogidas.
LA MADRE ROCA
¿A pesa de us consejos?
SALLA
La he hecho e las icas es idu as, y
haciéndola son oja se po su pob eza al e-
co da lo que desde su ju en ud quedó des-
ampa ada, le he dicho: «Si ehúsas se Vi -
gen Escogida, e pe segui á la ad e sidad;
149 -
se ás siemp e una desg aciada ypa a nos*
o as una hija maldi a.»
LA MADRE ROCA
¿Qué piensa hace esa mise able niña, de
pad e desconocido, hué ana de mad e? [Ex-
aña ma iposa enca nada1Háblala cla a-
men e, muy cla amen e: dile que es os mu-
os somb íos o ecen un asilo ála desnudez
yque la luz no la descub i á nunca.
(Fase.)
SALLA
[Ah, Bella mia, Bella mial ¿Se án es os
mu os bas an e c ueles pa a ocul a u ex-
quisi a belleza? ¡Qué se pien e! ¡Qué leona!
ESCENA iX
Una calle de Cuzco
El As ólogo —Pie-Lige o
EL ASTRÓLOGO
¿Cómo? ¿Tú aquí, Pie-Lige o? ¿Buscas la
mue e, que debe encon a Ollan ay?
—150 —
PIE-LIGERO
El Cuzco me ió nace , yes na u al que
me ap esu e á ol e . No lie podido acos-
umb a me á i i en el ondo de las ca-
e nas.
EL ASTRÓLOGO
Ydimo, ¿qud hace Ollan ay?
PIE-LIGERO
Desen eda una madeja muy en edada.
EL ASTRÓLOGO
¿Qué madeja?
PIE-LIGERO
Si quie es que hable, dame algo.
EL ASTRÓLOGO
Te da ía un palo pa a sacudi e y es
pa a colga e.
PIE LIGERO
No me in imides.