CAUCE. Re is a de Filología y su Didác ica, n.° 7, 1984, págs. 79 - 137
CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DEL ACTUAL
PANORAMA POÉTICO DE SEVILLA:
EL COLECTIVO «GALLO DE VIDRIO»
MARÍA ELENA BARROSO VILLAR *
RESUMEN
Apa ición de Gallo de Vid io en los medios li e a ios se illanos y p og esi a
consolidación del mismo como colec i o poé ico-a s ico. Di e sidad de posicio-
nes en lo que a idea io poé ico se e ie e, con la consiguien e epe cusión en la
ob a de los dis in os au o es. Ma ices que e is e la emá ica dominan e, que sus-
ancialmen e coincide con la habi ual en la his o ia de la poesía lí ica: ac i ud
comp ome ida que se p oyec a en di ección e ical u ho izon al, es e icismo con-
empla i o, in imismo amo oso, p esencia especial del ing edien e andalucis a.
Aspec os o males más ele an es, ales son el igo del omance, que no siemp e
se some e al esquema adicional, y la apoya u a mode adamen e i acionalis a
de la imagen, con pa icula mención de la que puede cali ica se de pic ó ica.
PALABRAS CLAVE
Mo imien o poé ico Gallo de Vid io. Lí ica ac ual se illana. T ayec o ia. Idea-
io.
Aspec os signi icado. Aspec os signi ican e.
Doc o a y Ca ed á ica de Li e a u a de la Escuela Uni e si a ia de Magis e io de
Se illa.
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0. INTRODUCCIÓN
El conocimien o del sis ema li e a io del p opio en o no y de sus elaciones
con el mac osis ema cul u al en que es á inme so es obje i o impo an e pa a el
es udioso de la li e a u a. De ahí que aza sus pe iles más signi ica i os cons i-
uya una labo c í ica obligada, a pesa de las di icul ades que se de i an de la al-
a de pe spec i a dis anciado a y obje i ado a.
Hoy, como a lo Ja go de su his o ia, Se illa es ica en ac i idad y c ea i idad li-
e a ia. Cie o que sus u os no supe an muchas eces una disc e a medianía, pe-
o cie o ambién que o as alcanzan ele ado g ado es é ico, econocido incluso
más allá de los lími es de la geog a ía local o egional.
Es e es udio p e ende con ibui a escla ece ese pano ama li e a io. Pa a ello se
ha seleccionado la pa cela de la c eación lí ica y, den o de és a, la ac i idad que
el au odenominado «colec i o poé ico Gallo de Vid io» iene ealizando desde ya
hace más de una década.
Un posible es ablecimien o ul e io de las elaciones con el quehace de o os
g upos y poe as de Se illa pod ía da como esul ado el diseño del pano ama
lí i-
co ac ual en la ciudad.
I. GÉNESIS Y DESARROLLO DE «GALLO DE VIDRIO»
1.1.
El mo imien o poé ico «Algo nues o»
.En 1971 se conocen en Se illa el poe a José Ma ías Gil, quien con aba ya con
expe iencia como undado de alguna e is a poé ica —aunque de escaso
elie e— en Mé ida, y el ambién poe a Juan Manuel Vilches, po en onces
es udian e de Magis e io. La inicia i a del p ime o y el en usiasmo de ambos en la
c eación y di usión de la i encia lí ica c is aliza on en un in en o, ímido aún, de
p opicia el con ac o gene ado de uc í e os in e cambios, así como de es imu-
la y acili a la publicación de sus ob as median e el es ue zo colec i o pa a su-
pe a los p oblemas económicos.
F u o de es a a ea de ag upación y coo dinación en e poe as no consag a-
dos ue el denominado Mo imien o Poé ico Se illano «Algo Nues o». José Ma ías
Gil jus i ica la denominación «mo imien o» po que, —según a i ma en su aún iné-
di a memo ia sob e la ayec o ia del mismo,' que u o la gen ileza de
p opo ciona nos—, ya desde el p incipio comp endió la p ác ica imposibilidad de
cons i ui un g upo plenamen e cohe en e y uni a io.
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Reuniones y con ac os iniciales c is alizan en la publicación de una e is a
del mismo nomb e, «Algo nues o», de escaso núme o de páginas, o ma o humil-
de,
ciclos ilada y cuyos p ime os ascículos apa ecen sin í ulo. La echa en que
se dis ibuye el p ime o de ellos, 1972, se conside a undacional. LLega on a sali
ca o ce núme os anuales que p og esi amen e ue on inc emen ando las páginas
y mejo ando en p esen ación: el ascículo 12 iene ya cubie as a imp en a. José
M. Gil apa ece como esponsable desde el ece. Ya du an e 1973 se cons i uye en
colección de lib os, con una media de publicación de dos anuales. «Azulejos» ue
el p ime o de ellos: an ología p epa ada po José Gil con los poemas publicados
du an e el pe íodo an e io . Se dedica a don F ancisco López Es ada, como g a i-
ud po el apoyo que an des acada igu a de la in es igación li e a ia les había
p es ado desde su cá ed a de la Uni e sidad de Se illa. Fue p esen ado en una li-
b e ía de la ciudad, cons i uyendo és e el p ime ac o público del mo imien o poé-
ico.
I.2. «Gallo de Vid io»
En di e sas y sucesi as euniones los poe as del colec i o piensan en la
posi-
bilidad de cambia la denominación que los aglu ina. En e di e en es p opues as
e mina po p e alece GALLO DE VIDRIO, inspi ada en los conocidos e sos lo -
quianos «Gallos de id io can aban / po Je ez de la F on e a» y que se acompaña
de una lema explica i o: «Vigilan es como el gallo, anspa en es como el id io».
El ya mencionado p ólogo de «La g anada» ad ie e que « al es el nomb e de ini i-
o y de ini o io de nues a publicación poé ica». Y José Gil i ula «El Gallo de
Vid io que no cesa» es e poema que incluye en su lib o «Romances Andaluces»1.
«Al gallo galli o gallo.
Yo no sé dónde anda á.
Pues si ma an es e gallo
o o gallo can a á:
Un gallo que can e y can e
alen ía en la since idad».
Como mo imien o poé ico, Gallo de Vid io expe imen a a lo la go de su ayec-
o ia di e sas icisi udes y momen os c í icos mo i ados po ac o es di e sos
que an desde di e encias en la concepción de lo poé ico has a la incompa ibili-
dad de indi idualismos; pe o, casi siemp e, la penu ia económica como elón de
ondo. In e esa señala sob e es e pun o que las publicaciones se man ienen ex-
clusi amen e a base de susc ipciones y de la pe sonal-apo ación de los poe as.
1.
Se illa, 1976. 4.a ed., pág. 86.
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No debe ex aña , po an o, que en algún momen o haya llegado a disol e se,
aunque eso sí, pa a esu gi luego con mayo pujanza e i a ianzándose paula ina-
men e pe o con i meza. Puede deci se que has a 1975 el que e mina po au ode-
nomina se «Colec i o poé ico-a ís ico Gallo de Vid io» se halla en una e apa ini-
cial de an eos y que a pa i de ese año —cla e quizá en la his o ia de ese colec i-
o,
según de alla emos— en a en una e apa de p og esi a consolidación, en la
que se a ianza la cohesión y es abilidad de aquellos poe as que se pe ila án co-
mo sus sopo es básicos, no sólo po la con ibución que suponen sus publicacio-
nes,
sino po el con inuado es ue zo indi idual en la o ganización de cuan as
ac i-
idades se han p og amado. Ello a pesa de que ecien emen e impedimen os p o-
esionales o de o a índole pe sonal hayan des inculado a alguno más o menos
ansi o iamen e. O ecemos una b e e in o mación sob e ellos:
Amalio: (Amalio Ga cía del Mo al). Nacido en G anada en 1922. Eje ce has a hace
escasos meses como ca ed á ico de la Facul ad de Bellas A es de Se illa. Hoy se
ha inco po ado a la Complu ense. Es el miemb o de más edad de Gallo de Vid io.
Se inicia a de en la ac i idad lí ica, cuando ya cuen a con una la ga ayec o ia
como pin o consag ado. Incluido en casi odas las an ologías que edi a el colec-
i o poé ico. Ha publicado a ios lib os de poemas: «La mano lo ecida», «El pan
en la mi ada», «Tes amen o en la
luz»,
«Alquibla». En 1982 p onuncia el «Mani ies-
o del Ta ol A monicismo».
May e Chicón: Se illana (1958). Psicóloga. Asidua colabo ado a en las ac i idades
del g upo, aunque has a el momen o es muy escasa su ob a poé ica publicada:
«Cenizas», incluida en la an ología «Nuba pa a una au o a andalusí».
Rosa Díaz: Se illana (1946). Segundo «P emio de poesía Escuela Uni e si a ia de
Magis e io de Se illa», 1965. Incluida en a ias an ologías del g upo. Au o a de al-
gunos lib os de poemas: «Con las manos abie as» (p ime p emio del II Ce amen
Sea us, 1979), «La célula in ini a», «Can ábile» (P emio de Poesía José Ma ía Mo-
ón,
1983).
Emilio Du an: Se illano (1934). Licenciado en De echo. Incluido en casi odas las
an ologías de Gallo de Vid io y en la «An ología b e e de poe as andaluces». Au o
de «Pa alelo 40», «Exilio de pecho aden o» y «Eje cicio de e ina».
José Ma ías Gil: Nacido en Hinojos (Huel a), 1946. P o eso de É.G.B. y Licenciado
en Filología. Miemb o undado de Gallo de Vid io. Incluido en casi odas las an o-
logías del mismo, en la de «Nue os poe as de Andalucía y en la «An ología b e e
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de poe as andaluces». Su lib o «Romances andaluces» alcanza ya cua o edicio-
nes.
Ramón Reig: Nace en Se illa (1954). Cu só es udios de Geog a ía e His o ia. In-
cluido en a ias an ologías de «Algo nues o» y en la «An ología b e e de poe as
andaluces». Au o de los lib os de poemas «La Música», «Ese ul somb ío de ne-
g as o mas» y «Radiog a ía del dac ilóg a o».
Jesús T oncoso: Rondeño (1951). P o eso Ag egado de Bachille a o. Pin o . In-
cluido en a ias an ologías de la colección «Algo nues o», en «Nue os poe as de
Andalucía» y en la «An ología b e e de poe as andaluces». Au o del lib o de poe-
mas «Oní ika».
Juan Manuel Vilches: Malagueño. (1952). Miemb o undado de Gallo de Vid io.
P o eso de E.G.B., ealizó es udios de Filología. Fallecido. Incluido en casi odas
las an ologías de la colección «Algo nues o». Au o del lib o «Aldaba de minu os,
en la pue a de odos y de nadie».
Miguel Ángel Villa : Se illano (1952). Figu a en a ias an ologías de «Algo nues-
o» y en la «An ología b e e de poe as andaluces». Au o del lib o de poemas
«Muñecos de ba o».
O os muchos poe as man ienen o han man enido con Gallo de Vid io es e-
cha inculación, pe o el análisis de sus endencias lí icas queda ue a de nues o
obje i o en es e momen o. Sí deseamos, en cambio, hace pa icula mención del
jo en poe a allecido Juan Manuel Vilches, cuyo en usiasmo ue pieza cla e en
los o ígenes y buena pa e de la pos e io ayec o ia del mo imien o poé ico Ga-
llo de Vid io.
I.3. P oyección hacia el en o no social. «P emio Gallo de Vid io»
Signi ica i o es que la condición de in elec uales e incluso de a is as cul i a-
do es de o as amas del a e como la pin u a (T oncoso, Amalio), se aune a la de
poe as en los componen es del colec i o. Ello, po un lado, explica de e minados
ca ac e es de su ob a y, po o o, a o ece el impulso de ac i idades cul u ales no
exclusi amen e poé icas que Gallo de Vid io omen a y ejecu a, en un in en o de
i adia cul u a —en el sen ido amplio de la palab a— hacia el en o no social, a-
les como ac os públicos pa a di undi la poesía y la pin u a en ba iadas y pueblos
u homenajes en encla es signi ica i os de la ciudad a maes os ya consag ados
en la his o ia de la lí ica (Bécque , Juan Ramón, Machado, Ce nuda, Rilke, Ne u-
da,
Vi gilio). Más es ingida, pe o ambién más p o unda, es la p oyección de las
e ulias poé icas que egula men e ienen celeb ándose con una pe iodicidad de
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un mes en la lib e ía El Des án, elegida muchas eces como luga de p esen ación
de lib os signi ica i os, gene almen e los gala donados con el P emio Gallo de
Vid io, ins i uido po la ag upación poé ica con un c i e io de ape u a hacia odas
las endencias y animada po el deseo de acili a la di usión de la ob a de poe-
as no eles: el gala dón consis e en edi a el lib o p emiado. El «VI P emio Gallo de
Vid io» (1984) ue concedido al lib o «Del homb e y o as pied as», del que es au o
el poe a se illano Juan Sebas ián Sánchez.
I.4. Acogida c í ica
La c ica —especializada unas eces, di ulgado a o as y eje cida a a és de
los medios de comunicación— iene econociendo la me i o ia labo cul u al y
poé ica de Gallo de Vid io a la ez que ei e adamen e anima a sus componen es
pa a que con inúen en el camino emp endido. En es a línea, el D . López Es ada
o mula elogiosos juicios de alo en «Azulejos»2 y ei e adamen e los apoya des-
de su cá ed a. P ensa y adio locales, en sus secciones o p og amas cul u ales,
coinciden en pone de elie e, ya desde las p ime as publicaciones, el in e és y los
acie os que és as encie an a la ez que animan a ese colec i o de en usias as.
Pe o quizá los jalones más impo an es en la ayec o ia de Gallo de Vid io, desde
la pe spec i a de su acogida c í ica, puedan egis a se a pa i de 1974, echa en
que se le o o ga el P emio Se illano del año, allado po un ju ado de Radio Se i-
lla.
Un dia io local de an a di usión como El Co eo de Andalucía3, alo aba así la
concesión:
«En es as lis as olkló icas a eces, que se ab ican po cie as ins i uciones,
algunos pe iódicos y has a algunas emiso as, ha apa ecido ecien emen e el
nomb e de «Gallo de Vid io» í ulo de una publicación en añable, de una e is a
de poesía nacida en nues a ciudad en ene o de 1972. Es imamos en es e caso el
p emio ajus ado a la ealidad. Ese empeño noble de un g upo de jó enes que lan-
zan una e is a y la man ienen, se me ece un p emio, que ya, en endemos, enía
ganado. «Gallo de Vid io» «Se illano del año 1974» po su labo li e a ia desplega-
da a lo la go, no del año que acaba de mo i , sino de esos años de ida que ya ie-
ne».
Y en el Diploma co espondien e se lee:
«Radio Se illa p oclama Se illano del año 1974 a «GALLO DE VIDRIO»
—den o del epíg a e «Li e a u a»— milag o de ilusión y de supe i encia, po el
man enimien o de la publicación «Algo nues o», uno de los úl imos educ os de
la poesía se illana y e ugio de los poe as se illanos».
2.
A.N., 1, 1973.
3. «El Co eo de Andalucía», 19-1-1975.
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Ya a pa i de 1975 la p oyección de Gallo de Vid io se ab e ho izon es de ámbi-
o nacional al se ecogidas po la p ensa4 las incidencias del homenaje que los
poe as del colec i o indie on a An onio Machado en el cen ena io de su
naci-
mien o. P ecisamen e con mo i o de es e acon ecimien o Dámaso Alonso p onun-
cia en Se illa una con e encia en la que comen a el poema machadiano «Daba el
eloj las doce». El g upo Gallo de Vid io es ecibido po el insigne poe a-p o eso ,
quien se susc ibe a sus publicaciones y alien a elogiosamen e a sus componen-
es.
Ello, según con iesan, les supuso una ines imable inyección de ánimo.
El a ianzamien o de Gallo de Vid io en el pano ama de la lí ica se illana es a
pa i de en onces p og esi o. El es ue zo común ha log ado supe a las di icul a-
des de índole di e sa que han ido p esen ándose. A nues o juicio, la mues a más
e elado a de su consolidación y a ance en inicia i as y c ea i idad la cons i uye
la publicación de la se ie «To e de la Pla a» —den o de la colección Algo
nues o—, muy log ada es é icamen e, de pequeño o ma o, cuyo p ime
olu-
men,
Alquibla, de Amalio, apa ece en 1983, y que cuen a ya nada menos que con
sie e í ulos edi ados en ese mismo año. Son, además del mencionado, los si-
guien es: «Eje cicio de e ina» (Emilio Du an), «Vol e del iempo» (M.a Cin a Mon-
agu ), «Can o a nadie» (Ono e Rojano. V P emio Gallo de Vid io), «Exposición de
la ca ne» (Juan Jiménez), «De un amo » (Joaquín Sánchez Valles. Accési al V P e-
mio G.V.) y «Recin o en la palab a» (Fe nando Rod íguez Izquie do. Accési al V
P emio G.V.).
II.
TEORÍA POÉTICA
11.1.
Plu alismo eó ico
No es uni o me el c i e io de los di e sos poe as de Gallo de Vid io sob e la
unción de la li e a u a en gene al y de la lí ica en pa icula . Hay posiciones que
se decan an en a o de un es e icismo o de un decidido i alismo: en el ascículo
núme o doce de «Algo nues o» puede lee se que el c i e io álido sob e la poesía
es «su acepción más amplia de exp esión y comunicación po la o ma digna y la
palab a au én ica, sencilla y bella». José Gil se exp esa así en el ci ado olumen
«Azulejos»: «La poesía no puede se lógica ni sen imen al; debe se aná quica e
i epe ible. La poesía debe se i a y ida. La bola de nie e de En ique Be gson». Y
el mismo au o esc ibe en el p ólogo, sin i ma, de «La g anada»5: «Conside amos
la poesía como un quehace ine i able que la ida p o oca y exige. La ida se i e
y no se discu e. Y cada ida es o iginal aunque enza zada en las o as. Así la poe-
4.
«Cambio 16», 11-8-75.
5. A.N., 2, 1974.
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sía.
Sea a ia y pe sonal, exponen e de la p opia ca ego ía. Sea una oz, pe o no
una isla. Sea una iqueza, pe o no una p opiedad p i ada».
Se dan ambién pos u as an agónicas, como la que man iene Ramón Reig: «Le
doy más peso a un poe a que enga un in e social —de socialis a— que al que
enga un in e eacciona io. En el caso de que un poe a eacciona io enga mayo
calidad li e a ia, me inclina ía po el as ondo social del poe a socialis a. Pa a
mí el ondo es lo más impo an e»6.
Y no al a el eclec icismo conciliado : en diciemb e de 1980 apa ecen unas ho-
jas a imp en a que el colec i o poé ico edi a como pa e de su con ibución a la
se ie de homenajes que pe sonas e ins i uciones inden a Juan Ramón Jiménez.
En ellas puede lee se:
«GALLO DE VIDRIO en es e pó ico ilusionado del año del cen ena io de Juan
Ramón se p opone enca na en sus oces y conduc as el ejemplo esone o del
poe a que hizo de la búsqueda de ia belleza y de la e dad desnuda el ca dinal eje
de su i i . In en a emos empa eja ese anhelo con el inquie o mi a igilan e y
ale a al que nada humano le puede esul a ajeno y si p eciso ue a aguijonea
con el e so y el es imonio, no amos a sen i esc úpulos ni espe os po los cli-
chés ni modales al uso.
La es é ica, sí, como eina encumb ada e ideal. Pe o sin ol ida el ba o nues-
o de cada ho a, del que a golpes de es ue zo y de an asía se edondea y adquie-
e olumen esa asija co dial y ágil que, pa a en ende nos, llamamos homb e».
En el a ículo edi o ial de la igésimo e ce a publicación (1974) de «Algo nues-
o» se a i ma que al poe a lo ce can «de una pa e la na cisis a con emplación de
su p opio ombligo es é ico, desconec ado del aquí y aho a de su pe ipecia exis-
encial,
y, de o a, la obsesi a p oblema ización socio-polí ica que hace que se di-
luya en pu o pan le ismo la me a esencia poé ica. Es p eciso segui la di icilísima
a is a del jus o medio, el i uoso pe il de lo poé ico sepa ado al mismo iempo
de es e icismos anos y de a abale as demagogias».
11.2.
Ac i ud abie a a nue as ó mulas poé icas
Si Gallo de Vid io no sigue una línea única en la concepción del a e y po ello
el plu alismo de sus componen es es asgo cla amen e pe cep ible, os en a am-
bién decidida posición abie a hacia endencias poé icas Inno ado as en mayo o
meno g/ado. Así, a la denominada poesía expe imen al se dedica buena pa e del
úl imo ascículo Algo nues o del año 1974, donde uno de sus más des acados e-
6. «Nue a Andalucía», 5-4-1978.
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p esen an es en el ámbi o nacional, el poe a Fe nando Millán, la ca ac e iza a i -
mando que «hace hincapié en el o igen ma e ial de la poesía (p oduc o de las
posi-
bilidades combina o ias y del uso a ípico del lenguaje) y se pone a la búsqueda de
las leyes obje i as que igen al u ilización».
La ape u a hacia nue as modas poé icas o a ís icas más o menos ansi o-
ias se gene a así mismo desde el in e io del p opio mo imien o Gallo de Vid io.
Tal sucedió en el caso del Ta ol A monicismo, c eado, p esen ado y de inido po
Amalio en el Museo de A e Con empo áneo de Se illa el 12 de eb e o de 1982 con
mo i o del X ani e sa io de la undación del colec i o poé ico.
En esa ocasión, el poe a ci ado dio lec u a a su poema io «Célibe Caníbal» co-
mo p ime a mues a del nue o mo imien o. Los ade ezos con que se ambien ó el
ac o no dejan de se signi ica i os po cuan o e elan una decidida up u a con
los hábi os al uso, simila a la que la poesía y el a e odo deben expe imen a . Así
lo cuen a el p opio au o en la memo ia que edac ó y que no ha edi ado:
«sob e la mesa campeaba un espe uosísimo y he moso gallo
blan-
co,
yo apa ecí cubie o po una ma illosa másca a lo en ina de
Agos ino Dessi y a mi lado se alzaba sob e la mesa un obje o so p e-
sa que ue des elado al inal del ac o esul ando se una «gui a a hi-
giénica» pa a pasa una noche de amo con la Gi alda (...)
Po los mu os del museo es aban expues os dos cuad os míos ep e-
sen ando dos ca as de amo pin adas a la Gi alda; dos cuad os de
M.a José Ga cía del Mo al en gama de azules; dos cuad os de Ma ina
Mo a en ac u a a olis a y dos de Jesús T oncoso ambién pe ene-
cien es a es e concep o a ís ico (uno de los cuales ha sido pos e io -
men e p emiado en Mad id). Todos es os cuad os es aban en la línea
del a ol a monicismo».
En cuan o a los pos ulados eó icos de al endencia a ís ica, y en lo que se
e ie e únicamen e al ámbi o de la poesía, seleccionamos algunos de los más sig-
ni ica i os, que ue on enunciados po el mismo Amalio en aquel ac o y que se e-
cogen en el inédi o P egón o Mani ies o del Ta ol A monicismo o Ta olismo:
«Mi poema io CÉLIBE CANÍBAL es el p ime ensayo de una poesía
que a a de ecupe a la magia que en p incipio u o el poema (...) es
una eu gia deslumb an e, un encuen o con lo eso é ico en el cual
la palab a oma o o sen ido no usual en la poesía, sal o excepcio-
nes como TRILCE de Césa Vallejo, po ci a un ejemplo an e io ; la
palab a e e be a en onces con insóli o elumb e, deja de se una
moneda pa a comp a y ende ideas, in e cambia sen imien os y
se con ie e en un cen én pa a coleccionis as de almas, pa a diseca-
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de las idas consumidas
en la lucha co idiana
con a el hamb e y la pob eza,
mien as se agan las lág imas
del dolo y la injus icia
que an dejando en sus ca as
su cos como los a ados
sob e las pa das besanas».
(...)10
Y, en e ec o, buena pa e de su ob a pic ó ica cap a ambién esos su cos y ese
dolo de los humildes os os campesinos. Tan sólo a í ulo de ejemplo, ci amos
aquí la se ie de e a os que ag upa con el signi ica i o í ulo «Apos olado p ole a-
io».
José Gil eclama la p opiedad de la ie a pa a el abajado como ó mula de
es ic a jus icia, inci ándole a adop a una pos u a ac i a:
«Co onan los ped egales
alamb adas de silencio.
Hoces encandilan ojos
ab umados de luce os.
(...)
Aquí ajinan los b azos,
aquí pisan pies conc e os,
aquí se cu an espaldas,
aquí sudan jo nale os,
aquí b aman como o os
homb es de pelo en el pecho.
No son suyas es as ie as
que lab a on sus abuelos,
no son suyas las cosechas
ni los g anos ni g ane os;
suyos son los esoplidos,
suyos son los queb ade os,
suyas son las des emplanzas
del agos o y del ene o.
¿A qué inis eis al mundo,
o nidos oncos de ced os?
10.
En «Aljibe», A.N., 5,1975, p. 65. F agmen o ep oducido más a de en «El pan en la mi ada», G anada,
1977,
p. 11.
94
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
¿Pa a se i como escla os?
¿A bala como bo egos?
¿Pa a qué an a gui a a,
an a sal y an o cuen o?.
Empuñad ues as azadas,
de ibad allas y se os,
allanad odo es e campo
edado po an o iempo
y anunciad po los caminos
que acaba on los log e os,
que España es de oda España
y no hay más amo que el pueblo»11.
Pe o el comp omiso del poe a no se limi a a gené icos plan eamien os sob e
o mas de conduc a o alo es de i ados de la condición humana, ni ampoco a la
denuncia de la injus icia social, sino que, descendiendo a lo que pod ía conside-
a se un mayo g ado de conc eción, se hace eco de acon ecimien os pun uales
que hayan supues o un pa icula impac o pa a el au o y quienes con él compa -
en ci cuns ancias de espacio y iempo, es deci , sus compa io as:
«F en e al ma de la Democ acia
su gie on los anques del ango,
su gie on bocamangas es elladas,
su gie on ico nios cha olados,
su gie on con su deli io de pode
a asando libe ades y aplas ando
las espe anzas de odo un pueblo
po las a mas siemp e machacado.
Se mascaba en el ambien e
la enganza cua ele a,
que iendo impone su léxico sal í ico
de uego, y unas ma chas ol idadas
en los iun ales des iles de o o iempo,
comenza on a le an a
—al son de amane ados pasodobles—
a odo un país a ojado al suelo
como eje cicio inicial de humillación.
11.
«España es de oda España», en R.A., 67, pp. 91-92, ed. ci .
95
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Iban pasando las ías ho as
de aquella noche de eb e o,
y un d agón de luz encía
den o de los mu os de un palacio.
Fue a,
comenzaban a deso a
su nos álgico eneno,
las ho das de bigo i o implacables
y los jó enes sin co azón,
que año aban la uel a
de bande as ic o iosas
al paso is e de o a paz»12.
El ex o siguien e cons i uye, po in, un caso en que se sin e izan dos de las
pe spec i as an e io es: las ci cuns ancias especí icas del en o no en que se ha-
lla inme so, y del que es pa e in eg an e, decepcionan al poe a que, po ellas,
adop a una isión nega i a de la condición humana en gene al. De ahí que con ie-
se su decisión de «dimi i » de humano:
«A la e ce a a la encida
y es oy dispues o a p esen a
la dimisión de humano
po que mis huesos son la jaula
de la libe ad
que he buscado,
po que ni den o ni ue a de mí
encuen o al homb e
dispues o a da su ida
po sal a la del he mano,
po que como el lab ado
que ab e los su cos del semb ado
y espa ce luego la semilla
palmo a palmo,
he que ido llena
—y no he podido-
de nue as espe anzas
u co azón de o ado.
12.
Jesús T oncoso: «Manu mili a i», en «Oní ika», Se illa, 1982, pp. 31-32.
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CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
A la e ce a a la encida
y me dispongo a p esen a dimisión
de homb e ilusionado
po que «democ acia y libe ad»,
los nomb es p ohibidos que nos hacían ib a
y po los que mu ie on cama adas y he manos,
hoy se llenan de bu oc acia
y se ensucian po las bocas
de los que ue on i anos»13.
III.1.2.
Comp omiso e ical
Un segundo g upo de poemas iene como núcleo signi ica i o el p oblema
exis encial en su sen ido amplio. La conciencia de que la ida es e íme a epe cu-
e en la o mulación de in e ogan es sob e la azón de la p opia exis encia o las
elaciones del homb e con una posible ascendencia. Es as son las e siones
mássigni lca i as que documen amos en Gallo de Vid io.
En la p ime a pa e del lib o «Muñecos de ba o»14, i ulada «De la c eación»,
Miguel Ángel Villa o ece su isión ace ca de cómo apa ece el homb e en el
mundo: el se humano se halla en un luga que le es dado p e iamen e. La iolencia,
a ibu o inhe en e a su na u aleza, es an e io al su gimien o de la ie a: ya an es
exis ían ángeles buenos y malos, encedo es y encidos. Las almas, lib es, son
encadenadas, in oducidas en cue pos. De la ebelión su ge el pecado; de és e, la
mue e y, de és a, la necesidad de in en a el cielo:
«Se queb a on las almas
a golpes de cue po,
abandona on el acío in ini o
y alguien las dominó,
les ue dando p isión una as o a
con una cadencia se ena,
les qui ó su libe ad,
las hizo espí i us a ados
manchados de ba o humano.
Todas las almas sepa adas
idea on una ebelión indi idual
y apa eció el pecado,
13.
J. T oncoso: «Dimisión de humano», de «Ve sumloquio», en A.C.G., p. 49, ed. oi .
14.
A.N., 16, 1981.
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CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
hubo menos almas pu as
y nació la mue e.
Fue p eciso in en a el cielo»15
«De la ida», segunda pa e del mismo lib o, se cen a en el p oblema pa icu-
la del au o . La soledad se e ige en eje signi ica i o. Se inicia es a pa e con el
poema «¿Qué soy?», que ya se había edi ado en «La g anada». A i ma en él su e-
mo a la mue e espi i ual, no a la ísica.
«¿Qué soy?
—p egun o en mi soledad—.
¿Qué soy? ¿Qué se é?
No soy nada;
o soy an poco
que no se puede con a .
(...)
Y sien o que el dolo es mío,
pe o que yo no me pe enezco
y mue o
sin eme a la mue e
—quizá la pe siga—.
No emo que mue a el cue po;
emo que mue a mi men e»16.
La conciencia del de eni empo al y su consiguien e epe cusión en la i en-
cia exis encial adop a pa icula én asis en la ob a de Juan Manuel Viiches, al que
la ida se le an oja una b e e y espe pén ica espe anza:
«Admi i como un o a e
que es así:
e es ca ne po hoy. Mañana...
Recoge la mi ada ado mecida
pa a ol e a un iempo,
a un camino que, is e, a a la somb a.
15.
M.B., Se illa, 1981, p. 17.
16.
M.B., p. 33, ed. ci .
98
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Con undi la mañana,
g i o de gue a, minu o de espe anza,
en un momen o.
Y acep a que es así,
que es o es ca ne de siemp e,
de espe pen o»17
Como p esin iendo su mue e p óxima, suplica solida idad y amo . Sien e la
necesidad de que a su oz de dolo se una a mónicamen e la de los demás, la del
uni e so en e o:
«No me ol ides, amigo.
Es iempo de ca iño
y no de engaño
el iempo que hoy i imos.
Que es p eciso g i a ue e,
yo bien lo sé.
Mas no puedo can a solo
es a g an pena que me in ade el alma.
Y el can o que es a mónico
acompaña
y hace de oz unísona,
elabo ando así
ia oz del uni e so»18
El pesimismo, mo i ado po el des uc i o paso del iempo y exp esado en sig-
ni ica i as imágenes, es el sen imien o que in o ma es e poema de José Gil:
«El me al oxidado
de los años que pesan.
El inag e i ascible
de las ansias abie as.
El piojo dañino
que acía las enas.
17.
«La Op ación», en «Aldaba de minu os...», Se illa, 1975, p. 41.
18.
A.M., p. 30, ed. cl .
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Y no es dulce la u a
ni la pasa. Es án secas»19
Cuando esc ibe el lib o «Pa alelo 40», Emilio Du an en iende que la espe anza
del homb e adica en la solida idad en e los indi iduos, pues ella con ie e sen ido
a la ida:
Y no desdeño desde en onces
ni un sonido,
ni una oz,
ni una mano,
ni la igu a nue a
de un enemigo, de un he mano,
de un homb e.
Todos me ayudan,
Todos colabo an en a qui ec u as
de sueños,
en c is alinos puen es
hacia el
inal,
hacia e la mue e
como un comienzo,
la ida como una ies a
con apagones de luz (...)»20.
En «Eje cicio de e ina» se incluyen a ios poemas signi ica i os al espec o.
Seleccionamos el que se i ula «Iman ado hacia el ol ido», en el que Du an a i ma
a e a se a las dis in as o mas de goce i al an e la idea de su úl ima aniquila-
ción y con iesa que se deba e en una lucha en e con a ios: azón de un lado y
a ec i a necesidad de c ee , de o o.
«Iman ado hacia el más pe enne ol ido,
ágil esquema de o gánico desecho,
me enquis o en los mu os de mi ie a
eme oso del abismo de la nada.
19.
«Cuando el iempo acía», en R.A., 30, p. 43, ed. ci .
20.
«Hipó esis del ú pa a conmigo», en «Pa alelo 40», p. 19. An es publicado en La g anada, pp. 82-83,
ed.
ci .
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CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Palpo ansioso e ales de exis encia:
Manos, ca as, labios y cabellos,
beso pie nas sua es de muje ,
p endo ma iposas sob e ien es áu eos,
juego con c epúsculos de ópalo,
mañanas con sabo a maíz humedecido,
me sume jo en los lib os, inquie o es ellas,
emo,
deseo, amo, uel o a ama ...
De odo es e amo que se desboca,
de es e que e pe pe ua se
en e inas, lucié nagas, senos, es o as, muslos,
celajes luminosos y oscu idad p o unda
¿ an sólo ha de queda el des aído
bo ón de un nomb e
en el no iemb e u u o de una pied a?
Viéndome ya cue po de ibado, ex in o se
¿cómo pod é conje u a idas e e nales,
mansiones hipo é icas
que la azón p esume sólo mi os?
Ins alado en el ba o de la duda,
o mulando las p egun as es iden es,
espe o esa o men a que se esconde
en el oscu o únel del ce eb o.
De un momen o a o o, as la noche
—¡queda ya an poco!—
e ulgi á la es ella del amanece »21.
Ramón Reig se sien e pe dido y adicalmen e sólo cuando su e inicial es sus-
i uida po la duda:
«Tengo miedo, Seño .
ya casi no e alcanzo
y no sé qué hace sin u p esencia.
En el ho izon e de mi azón
ha apa ecido o o Dios an inmenso como Tú
a quien llaman Duda.
21.
E.R., pp. 57-58, ed. ci .
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CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
He obse ado mi en o no
y ya no con emplo el pode ine able de u b azo.
(...)
Tú e es sólo una Idea.
(...)
Es oy solo con el homb e,
con es e homb e que lle o den o»
(...)22
La concepción de Dios como p oduc o de la in en i a humana eapa ece en el li-
b o del mismo au o «Ese ul somb ío de neg as o mas»:
«Mo i es un b u al la igazo en los pá pados.
Más aún cuando no se c ee en an asías y sólo neg i ud se espe a.
No es Dios quien ha engend ado al homb e
sino el homb e a Dios»
(...)23
En el poema de T oncoso «Pud ide o del ol ido», en cuyo plan eamien o se
pe ciben ecos de Aleixand e, un simbólico ma acoge en su seno el cue po del
homb e as la mue e de és e. Pe o al acogida no supone que el sen ido de la i-
da humana adique p ecisamen e en la usión úl ima del homb e con el cosmos,
sino que, po el con a io, signi ica la adical aniquilación.
«Tu CUERPO uel e al ma
y los en áculos de las olas
lo a e an y enmudecen,
lo acogen en su seno líquido
y lo anspo an al ocaso de la luz abisal
donde se encuen an los se es
que mu ie on con espe anzas,
con ideales no cumplidos y besos
«insa is echos»
que aga on po los ai es buscando
unos labios sellados
sin es igos, ni chillidos de ga io as
en el acan .
lado.
22.
«La go», en «La música», Se illa, 1976, pp. 21-22.
23.
«Ese ul somb ío de neg as o mas», Se illa, 1981, p. 41.
102
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Los dedos c ispados en deso den
ya no pulsa án jamás el eclado de la ida,
po eso u paseo subma ino
es como un p ime suicidio de in ie no
en un con inen e de mil es aciones»24
«Tes amen o en la
luz»,
de Amalio, e ela una in ensa dep esión anímica de
ca ác e exis encial que és e padece. Po ello es una cons an e del lib o la ac-
i ud agónica del au o , quien, en an o que pin o y desde un es ado de iniebla,
se deba e consigo mismo en un ansia de alcanza una luz que se le des anece,
que se le mues a ebelde, y cuyo sen ido úl imo emi e a la búsqueda a o men a-
da de la Luz —es a ez con mayúscula— de ini i a pa a el homb e:
«¿POR QUE es a he ida in e na siemp e abie a
supu ando en la oz el desconsuelo?
¿Po qué an a igilia y an o anhelo
de luz? ¿Dónde es á el sol? ¿Quién no despie a
en la sed de su cue po y sien e mue a
su ansia de cla idad? ¡Cuán o des elo
pa a es a me acabando a as del suelo
has a da casi a ien as con la pue a!
Encalla á mi sang e en muda playa
donde no luye el iempo. Resignado,
dis an es ya mi ges o y mi igu a,
cuando abso o en la Luz hacia ella aya
las e no me han de halla y algo he dejado:
es a angus ia hecha e sos y pin u a»25.
En esumen: cuando los poe as de Gallo de Vid io se in e ogan po el signi i-
cado de la p opia exis encia, si bien plan eamien os y espues as a ían en un-
ción de la di e sidad de au o es, coinciden en no encon a solución posi i a: Dios
pe manece en silencio, sin esponde a la p egun a angus iada del poe a, o es
c eación de la men e humana; el in úl imo del homb e es su des ucción, no hay
espe anza.
24.
De «Onl ika», pp. 37-38, ed. ci .
25.
«Au o e a o», en T.L., 1980, p. 15, ed. ci .
103
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
insa is echos de í genes
c uzadas de pie nas
y empaque adas en jeans «made in USA»
que se c uzaban la son isa de moda
jugando a comp ende
a los e ebos sin única
que aún que ían a egla el mundo
en e co ísimos agos
de whisqui de ga a a.
El ío asesinado no pe día el iempo
y se lle aba en e sus aguas us adas
el mu mullo noc u no de la calle Be is,
simulando un buque de cal
que po obligado cansancio
pe manecía anclado en T iana,
y en cuya bo da,
sus ma ine os pasaban de odo,
sin un cla o deseo
de Hega a nada»34.
Sin emba go, T oncoso es op imis a. En el poema «P esagios de o o iempo»,
islumb a una nue a e a pa a Andalucía. El poe a, al anuncia ese u u o, expone
el p esen e po indicio y con as e, anhelando la paz y he mandad de los homb es.
Es e poema es á dedicado «A Andalucía, po su g i o de espe anza el 23-5-82»:
«Han is o ya ace ca se
po las sie as pla eadas
las nubes que nos p esagian o o iempo:
Tiempo que ae amo
iempo que en ie a hamb es
iempo que ompe on e as
iempo que a uina odios
iempo que aniquila igno ancia
(...)
Han is o ya ace ca se
las nue as de o o iempo
que nos ae la espe anza
de i i sob e la Tie a,
34.
«Y he ía sen i », en «Oní ika», pp. 11-12, ed. ci .
110
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
de i i mi ando al cielo,
de mo i un día cualquie a
con el g i o de paz en los labios,
s o n i e n d
o»35.
III.1.3.2.
Pe spec i a es e icis a
En an o que la ealidad andaluza no se ci cunsc ibe a una p oblemá ica so-
cial,
sino que implica una Idiosinc asia, un paisaje ca ac e ís ico y o as muchas
ace as, consecuencia na u al es que la cap ación de ales aspec os imp egne la
sensibilidad de los poe as andaluces de Gallo de Vid io quienes, po lo egula ,
adop an una pe spec i a es e icis a.
Así desc ibe Emilio Du an una azo ea se illana:
«Solo hie o de ba anda.
Y cal,
ablas pod idas,
palomas que zu ean,
leb illos,
ube ías de plomo,
opa blanca al sol,
ba i de cacho os po el pa io,
campana del eloj de la pa oquia,
adoquines oscu os de la calle,
oces de niños,
el co e de una pe siana,
algún ge anio,
bo des de made a en los escalones,
la luz que ado mece,
las dos de la a de,
sies a.
Azo ea de Se illa»36.
Y así exal a T oncoso a Ronda:
«Ronda, Ronda, Ronda, Ronda,
u nomb e sabe a omance,
35.
«Oní iKa», p. 45-46.
36.
«Azo ea», en
N.A.A.,
p. 53, ed. cl .
111
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
al a ciudad de mi in ancia
deja que mi oz e alcance,
deja que siga soñando
el elixi de us ai es,
pe ume de u se anía
que huele a oli a y a igales.
Hoy quie o se como ú,
peñón de ocas ib an es,
ejemplo al mundo de ue za
en u a alaya gigan e»
(...)3 -
III.1.3.3.
Poemas-sín esis
Pe o esa pe cepción es e icis a no siemp e se da independien e de la que se
iene llamando comp ome ida. A eces ambos aspec os se combinan en un mis-
mo poema. Sucede así, po ejemplo, en el que se i ula «Se illa y¡ mad ugada», de
José Gil: a la isión es é ico-desc ip i a de la ciudad sucede una conside ación
sob e la injus icia que padece, una c í ica con a el es amen o que el seño i o an-
daluz ep esen a y una in i ación al pueblo pa a que e mine con an penosa si ua-
ción:
«Requilo ios despampanan
las c es as de los c is ales,
quieb a el ien o los azogues
de las alas de los ángeles
cuando chispean candele as
en e inciensos y azaha es.
Las es ellas son ele as,
las ele as son mensajes,
je oglí icos con ondo
como aljibes sin b ocales
llenos de dolo de espuelas
que c uci ican el ai e.
To es mandan, desa ían;
espadañas iemblan, la en.
Magnolios ensanchan somb as;
palme as alzan a ales.
Hay humedades del Río,
37.
«A Ronda», en
N.A.A.,
p. 89, ed. ci .
112
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
hay mis e io po las calles,
hay egus o de canela,
hay umo de colmena es.
Do mi an ciegos palacios
que apolilian alama es,
que oxidan ejas e us as,
que desploman sopo ales,
que de anan ambiciones,
explo aciones y sang e
del pueblo al que a iga on
seño i os de oli a es
y caballos y co ijos.
T as los palacios, co ales;
as los co ales, los ba ios;
as los ba ios, a abales
apilan ca ne inde ensa
que mal i e y que malpa e
del mundo a la e e nidad
en e quejidos y achaques.
¡Pueblo andaluz de las penas!
¡Pueblo andaluz de las hamb es!
¡Pueblo andaluz bajo el peso
de una his o ia de pesa es
más pesada que mil losas,
que una mon aña de má moles!
¡Pueblo, sacude la espalda,
alza la en e, can a es
de espe anza en ona y g i a
p opósi o i e ocable
de queb an a las cadenas,
de acaba con los linajes,
de alza plazas de jus icia,
de in en a las igualdades!»38.
De modo semejan e, Amalio nos so p ende con la inespe ada e e encia al do-
lo de las gen es andaluzas en los dos úl imos e sos de es e sone o que en los
38.
R.A., pp. 93-94, ed. ci .
113
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
doce an e io es a iende an sólo a la belleza de la p ima e a se illana:
«P ima e a. Calo . Azaha . Se illa.
Un esol opical en la calleja.
Un balcón de ge anios, una eja.
Y una uen e en un pa io. Ma a illa
de la ho a y el clima. Tan sencilla
es es a luz an igua, que semeja
la pá ina del iempo con que a ieja
en Sanlúca el ma la manzanilla.
Todo se hace gen il, amable, g a o.
Es ideal pa a pasa el a o,
con agiosa y eliz, es a aleg ía ,
que es alla en las plazas y balcones.
Cho ean su dolo dos lag imones
po la mo ena piel de Andalucía»39.
También se inc us an esas isiones es e icis as en conjun os poemá icos de
a iado signo, llegando a con e i se a eces en e dade os oasis o emansos
con empla i os en medio de un eje emá ico decididamen e dis in o. En el lib o de
Amalio «Tes amen o en la luz» el au o man iene un onco signi ica i o dominan-
e con el que se conec an o os que le es án je á quicamen e subo dinados, si
bien su g ado de p eeminencia a ía en cada una de las es pa es del lib o («De la
luz»,
«Del colo » y «Del pin o y la pin u a»): la angus ia exis encial, la conciencia
del se -pa a-la-mue e. Y, sin emba go, la sensibilidad a ís ica del au o des ía
ocasionalmen e su in e és, que se de iene en onces en la ca ed al de Se illa o en
la plaza de Doña El i a, o en es a isión de la ciudad:
«Su ge en Se illa un día, una mañana
a pa i de una ho a, en un momen o,
ce ca de
ab il,
como un desbo damien o
de ida y luz. La sang e se engalana
con sensual a oma. Allá, lejana,
se es emece la esquila de un con en o.
Pone la ce a lág imas al ien o
que embo acha de azaha cada en ana.
39.
En «La mano lo ecida», Se illa, 1974, p. 49.
114
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Ronda a la cal la copla ugi i a.
Los ojos se hacen yunque. En p ima e a
cualquie incón se cincha de ulgo es.
Las calles son acequias de agua i a,
de c ó alos que iscan po la ace a,
de Ví genes, de C is os, de umo es»40.
111.1.3.4. A abismo
El componen e a abis a iene no able p esencia en la ob a de Gallo de Vid io,
po su ín ima inculación con lo andaluz, y se plasma en aspec os di e sos, que
an desde la inco po ación al ex o de una buena dosis de a abismos léxicos al
cul i o del omance mo isco de co e es e icis a, del que son mues a algunos
poemas de T oncoso como «La mo illa aguado a» o «El cie o enamo ado»41;
inclu-
so es e au o llega a incula al ipo de omance con el colec i o Gallo de Vid io,
haciendo e e encia a las euniones poé icas en el habi áculo de la calle Redes:
«I imad iene un cap icho
que Al-Mo amid le da á,
quie e un galli o de id io
con el que pode juga
y que al alba le despie e
con su can o de c is al.
El ey es á p eocupado
no sabe si lo halla á,
alguaciles po Se illa
han mandado pesquisa ,
que si al gallo encon asen
g an ecompensa da á»
(...)42.
José Gil, en cambio, despoja al mo o de cualquie elemen o idealizado en la
e sión humo ís ica que i ula «Romance del mo o is e», de la que ep oducimos
un agmen o:
«Po aques a plaza
se iba aquel mo o
de los ojos is es,
40.
T.L, p. 33, ed. ci .
41.
Véase
N.A.A.,
pp. 93-95.
42.
«El gallo de I imad», en
N.A.A.,
p. 97, ed. ci .
115
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
1
de los dien es de o o,
po aques a plaza
que dicen «del Lo o».
¡Ay del is e y is e!
¡Ay del is e mo o!
Tu ban e de seda,
zancajo mohoso,
lle aba muy limpia
chilaba sin o o.
Manos a la espalda,
agachado el mo o,
¡Ay del is e y is e!
¡Ay del is e mo o!
(...)
Llo ando paseaba
nues o amigo el mo o,
oyendo sus uñas,
so biendo sus mocos,
pasando la ida
muy is e y muy solo.
¡Ay del is e y is e!
¡Ay del is e mo o!»43.
La uel a de los á abes a Andalucía es anunciada ambién po T oncoso en el
omance «El e o no de Hischam», al que pe enecen los siguien es e sos:
«Al aneques y alcaudones
una paloma han ma ado,
mensaje aía en el pico
que Hischam ha e o nado,
ha uel o de su des ie o
desde el o ien e lejano,
donde habi ó en mezqui as
y i ió de sus abajos.
(-)
«Sabed odo Al-Andalus
que Hischam ha e o nado,
43.
R.A., pp.
91-92,
ed. ci .
116
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Abul Kasim en su nomb e
demanda ues os Es ados»44.
III.1.3.5.
Signi icación andalucis a de «Alquibla»
Venimos e i iéndonos a las conc eciones que el andalucismo adquie e a a-
és de la ayec o ia lí ica de Gallo de Vid io. C eemos que una úl ima —po el
momen o— y signi ica i a mues a de ellas la cons i uye la edición del lib o «Al-
quibla»,
de Amallo, así como el ac o de su p esen ación en el cue po de campanas
de la Gi alda, p ecisamen e po las echas (26-mayo-1984) en que se conmemo a-
ba el VIII cen ena io del comienzo de la cons ucción de es a o e. A ella se e i ió
el au o del lib o, en endiéndola como el símbolo de una Andalucía que iene un-
cionando his ó icamen e como sín esis in eg ado a de cul u as, lo que debe pe -
mi i le e igi se en sola de en endimien o en e los homb es. Y po se «Alquibla»
una excelen e mues a de andalucismo, al da cabida en su páginas a buena pa e
de las e siones más impo an es en que és e se mani ies a, bien puede me ece
una conside ación algo más po meno izada, den o de los lími es que la na u ale-
za de es e es udio impone.
Cons a el lib o de en iún poemas dedicados a la Gi alda; es algo así como el
complemen o poé ico de los cien o se en a y un ges os que de ella pe pe úa el
au o en su ob a pic ó ica.
A endiendo a la sus ancia del con enido del mensaje e bal en el odo o gáni-
co que cons i uye la ob a, c eemos que puede sin e iza se en dos en oques
bási-
cos,
si bien unciona siemp e en ambos como una cons an e la con igu ación de
la bellísima o e con a ibu os de humanidad e incluso como enca nación de lo
emenino: es ni más ni menos que la amada del poe a.
Po lo que se e ie e a uno de es os en oques —p escindimos aquí del segundo
po que no esponde a la emá ica de es e apa ado—, es pe cep ible en unos cuan-
os poemas que ienen como denominado común una emá ica social con com-
ponen e andalucis a implíci o unas eces y explíci o o as:
«Dios pa a dialoga con los humildes
les habla en andaluz;
po que mi lengua es zahén de ensueños,
dúc il má mol la ino,
melisma pa a ungi lo co idiano,
44.
En
N.A.A.,
pp. 91-92, ed. ci .
117
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
exul an e agancia lo ecida en imágenes.
Paz que se da palab a po palab a»45.
La amada, es igo de padece es, p esen a en onces ges os de is eza, angus-
ia o c ispación aco des con el es ado anímico de los homb es su he manos, o
bien auna su oz a la de ellos en la o mulación de p egun as sin espues a:
«¿CUANDO se e ha pe dido u ángel de la gua da
que as, ausen e y mus ia, de ag io y azabache
en busca de los uyos? Go a a go a el pe il
se nos hizo diciemb e, aho
e ial,
aledaño
pa a se laza illo de u e an e congoja
po u as de oli a es. En ag az el desp ecio
nos a desen e ando las hoyas de la i a.
¡Tan enlu ada y pob e e han dejado
en e an o baldío y an a ausencia
que sólo los can a es e acompañan,
ín imos caduceos hendidos en u apoyo
pa a en iba la sed de us manos gimien es!
G i os hechos caminos al se piso eados,
e edas de is eza con las ho as esecas
sin una acequia de colo y algo
de mad ugada en las abe nas ag ias
donde los homb es buscan el ol ido»46.
El ocabula io e idencia una no able labo seleccionado a po pa e del au o .
Los poemas de «Aiquibia» es án poblados de oces a menudo cul as y siemp e
po ado as de una ele ada ca ga es é ica. De ellas o man pa e buen núme o de
a abismos que, ya po el hecho se se lo, conlle an un alo e ocado aco de con
la en idad de la o e amada, a la que con ecuencia aluden en o ma me a ó ica.
Nos e e imos a é minos como «zahén» (moneda de o o que usa on los mo os espa-
ñoles), «al agua a» (su ido ), «almunia» (hue o, g anja), «almuédano» (musulmán
que desde el almina con oca en oz al a al pueblo pa a que acuda a la o ación)...
Y, sob e odas ellas, ALQUIBLA, la que uni ica el conjun o poemá ico dándole í-
ulo y que al designa p ecisamen e la pa ed del mih ab de las mezqui as o pun o
al que se di ige la mi ada del musulmán en o ación, es po ado a en es e caso de
una esp.ecial conno ación po que apun a a una amada mis e iosa, cuya iden idad
45.
Poema 4, p. 13, ed. ci .
46.
Poema 10, p. 25, ed. ci .
118
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
no se e ela á has a el poema 20 y de la que se nos anuncia suges i amen e, po
ejemplo, su o igen á abe, que es á elacionada con la o ación y que es el cen o de
odas las mi adas. Como, e ec i amen e, lo es de las del poe a.
En esumen, y pa a conclui es e apa ado, puede deci se que el andalucismo
de Gallo de Vid io apenas con ie e el e so en ins umen o de comba e más que
en una e apa muy conc e a. Pe o la ealidad andaluza es un oco i adiado de mo-
i os y o mas que no son los únicos, aunque sí cons an es, en la p oducción poé-
ica del colec i o.
III.
1.4. Es e icismo
La pu a cap ación es e icis a del mundo poe izado es el cen o de in e és de
an os poemas que esul a la p olijo —e innecesa io— hace e e encia aquí a su
o alidad,Sícon ieneseñala que no es especí ica de una e apa de e minada en la
ayec o ia poé ica del colec i o Gallo de Vid io, sino que anscu e simul ánea-
men e a las ac i udes comp ome idas e incluso se da la ci cuns ancia de que am-
bos en oques al e nan en lib os como «Oní ika», «Alquibla» o «Romances andalu-
ces».
Es e es e icismo con empla i o iene a eces su aíz en un deseo explíci o de
e adi se de una ealidad co idiana que desag ada al poe a. Así se a i ma en el
«Mani ies o» que Jesús T oncoso si úa al comienzo de «Oní ika»:
«Es os poemas son sueños ugaces
en un in en o de e asión
de la ealidad diu na,
po que el homb e se á homb e
mien as pueda segui soñando
y el poe a se á poe a
mien as con inúe su expe imen o
con palab as que in en a on
pa a designa se es y cosas,
y pueda iaja con ellas
más allá del p ime plano
que sólo es el espejismo
que nos ocul a
o o mundo más bello.
119
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
o as cues iones. Bas e deci aho a que en esa línea se insc ibe la mayo ía de los
í ulos más signi ica i os.
Sin emba go, la endencia no esul a excluyen e. En e ec o, algunos poe as de
Gallo de Vid io no desdeñan o mas consag adas como el sone o, con o me unas
eces a la más es ic a con igu ación clásica y emodelado en su es uc u a la
mayo ía. Quizá «Tes amen o en la
luz»,
de Amalio, in eg ado odo él po sone os,
cons i uya el ejemplo más signi ica i o, aunque no el único:
«Me sabe a Su la somb a en los oscu os,
a soledad y a la ga anochecida,
a ce azón sin luna, a en umecida,
escla i ud de sang es, a hondos mu os
que sepa an isos y conju os
del es o de la luz en eb ecida.
Hay una mue e ocul a en es a ida
que languidece ma e en los impu os
anales del deseo. Nadie alcanza
su pleni ud en lu os diluido
po más que siemb e osas la aleg ía.
¿De qué nos si e el sol sin espe anza,
ni la paz en dolo ? Sólo el ol ido
es cica iz que calla Andalucía»56.
Pe o,
den o de es a e ien e de acep ación de o mas es ó icas y de e si i-
cación ya clásicas, sin duda alcanzan mayo p eponde ancia las de inspi ación
_
popula y, sob e odas, el omance. És e, po lo egula , se halla ín imamen e liga-
do a.la emá ica andalucis a, aunque no de o ma exclusi a.
En me o y ima de omance con oca Amalio a sus compa io as andaluces,
exp esa los padece es de su pueblo y se decla a can o de los humildes57. Y así
jus i ica su p e e encia po el omance en ales casos:
«Pa a can a a los míos
p e e í el común omance,
po que es acen o que al pueblo
le suena más en añable.
56.
Poema 9, p. 23, ed. ci .
57.
P.M., 3, II, p. 12, ed. ci .
126
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Ve sos que en su i mo llano,
con su la i asonan e,
pe pe úan la sa ia anónima
lo ecida en el lenguaje.
Po eso mis coplas quie en
ene dejos popula es,
que el ins uido y el udo
su signi icado alcancen.
Sabed pues que es e es un guiso
con ade ezos ulga es,
condimen ado con quejas,
ociado con las sales
de queb an os y ama gu as
que escuecen los palada es»58.
En omance esc ibe Jesús T oncoso los poemas que en su mayo ía ienen
componen e andalucis a y que incluye en «El cie o enamo ado y o os
poemas»59.
Signi ica i amen e, el p ime o de ellos se i ula «El omance que des-
pie a».
A él pe enece es e agmen o:
«Han pasado a ios siglos
que han mudado muchas a es
ya nadie baila ni can a
nue os ni iejos omances,
he encia de o ado es,
. eso illo de jugla es
anda iegos po caminos
de palacios y ciudades,
que en las plazas de los pueblos
en e nobles y gañanes
eci aban las hazañas
de caballe os galan es.
Yo quie o se o ado
po los caminos de nadie:
en cada o e una dama
a la que pueda can a le
58.
P.M., 3, II, p. 12, ed. ci .
59.
En
N.A.A.,
pp. 85-89, ed. ci .
127
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
y que mis e sos consigan
de su cas illo la lla e.
Han pasado a ios siglos
que han mudado muchas a es,
ya nadie can a ni baila
nue os ni an iguos omances
de gue e os es o zados
con espadas y es anda es
y los os os pol o ien os
de endiendo sus ideales» (...)
José Gil ensalza el omance en el lib o «Romances andaluces», que alcanza ya
la cua a edición y que en la p ime a se i uló «Romances pa a el pueblo». En la de-
dica o ia a Emilio Du an y a Amalio, esc ibe el au o unas palab as que ep oduci-
mos pa cialmen e po que insis en en el igo que desde siemp e u o es a o ma
poé ica en e los poe as andaluces, popula es o cul os:
«Es os omances no sólo son andaluces po que yo lo soy; ambién, y
sob e odo, po que el omance es pa imonio nues o: sin los poe as
de Andalucía —lo explica é b e emen e— el omance no se ía « ío
de la lengua española».
El omance es poesía andaluza po excelencia. La única poesía
ya no can ada que nues o pueblo sien e es el omance, igen e y es-
pléndido po ob a de los poe as del Su de la Península...».
Y Au o a de Albo noz, que edac a el p ólogo, a i ma:
«Es cie o, como piensa JOSÉ MATÍAS GIL, que el omance cas ella-
no ue uno de los cauces p e e idos po los poe as andaluces (...)
JOSÉ MATÍAS GIL quie e, en es e lib o, uni su oz a las oces del
pueblo: habla en nomb e suyo y de o os. Y elige la o ma del oman-
ce pa a habla po odos. Acaso cuen a his o ias, o sen imien os, o
plasma sensaciones..>Siemp e, al ondo, se alzan los campos i os
de Andalucía, llenos de cosas y de se es; llenos de unos homb es
que —pese a su mucho sabe de la mue e— son maes os en el a e
de soña , de imagina , de can a , de i i ».
Gil alaba ambién el ca ác e popula del omance en el que i ula «Romance,
e so del pueblo»;
«UNA poesía desde el pueblo,
el omance e guido y llano.
128
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
¡Qué bien le suena a la gen e
el e so sen ido, cla o,
que despliega su asonancia
como música en los álamos
del ien o en cualquie ibe a!»
(...)60.
Sin emba go, no siemp e los poemas del lib o esponden a una con igu ación
ípica.
Así, aunque la medida oc osilábica sea la más ecuen e, abundan los e -
sos de sie e, seis, cinco o cua o sílabas, y no al an las mues as de omance he-
oico.
«LA ieja ba ca ae
sa dini as de pla a
con los ojos pe plejos
y sang e en las agallas».
(...)61
«A los oli a es
de e des oli as
salen las muchachas
a la ecogida.
Lle an los canas os,
el pan, la mo cilla,
y al son de los pája os
sus oces se animan».
(...)62
«O o molido
quie e la niña.
El oso mue e
la cabeci a.
Can a a iesa
la golond ina».
(...)63
«RÍO manso
Llan o den o.
Es la a de.
60.
R.A., 55, p. 77, ed. ci .
61.
«Las sa dinas», en R.A., 14, p. 26, ed. ci .
62.
R.A., 4, p. 16, ed. ci .
63.
R.A., 31, p. 44, ed. ci .
129
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Due me el ien o.
Río manso.
Ojos ciegos.
Es la noche.
Zumba el ien o».
(...)64
SUBIDO a la come a de la niña,
almacenando nubes en la bolsa,
no es posible i i más de seis siglos.
Ni dando de come a las palomas.
Ni co ando las uñas al osal.
Ni ab icando besos en la somb a».
(...)65
En cuan o a la ima, algunos poemas no se some en al modelo de asonancia
en los e sos impa es, sino que lo sus i uyen po o as combinaciones. Tampoco
se desca a la ima consonan e:
«LA noche. Noche de o oño.
Es oy solo —yo y la casa-
comiendo al un mendigo.
Nadie a mi lado a quien da
la mi ad de la na anja.
¿Dónde íes, amada mía?
¿Con quién y pa a quién íes?»66.
«La laga ija
del ace ijo
c uzó el paisaje
de los bo ijos.
Dien es de ajo,
g anos de mijo,
b iznas de paja
pa a su alijo».
(...)67.
64.
65.
66.
67.
R.A., 33,
R.A., 32,
R.A., 97,
R.A., 19,
p. 46, ed.
p. 45, ed.
p. 135, ed
p. 31, ed.
cl .
ci .
. ci .
ol .
130
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
111.2.2.
La imagen
Nos e e imos a ella en un sen ido amplio, p escindiendo de las ó mulas
di e sas que puede adop a y que conlle an denominaciones especí icas.
111.2.2.1.
Apoya u a i acionalis a
Sal ando las di e encias inhe en es a la indi idualidad de cada poe a, nos li-
mi amos a señala cie o denomiando común en el plan eamien o de la imagen
que,
según la an di ulgada eo ía de Bousoño, esponde a una concepción i a-
cionalis a —si bien con una endencia dominan e a la mode ación en el g ado de
i acionalismo—, que la hace unciona como un signo monosémico, pues o que
el ni el signi ica i o de la conno ación se supe pone al de la deno ación excluyén-
dolo.
Esa conno ación sugie e signi icados concep uales y a ec i os, o ales o
pa ciales, de ca ác e posi i o o nega i o; pe o se esis en a una in e p e ación
inequí oca al no se cla amen e pe cep ible pa a el ecep o del mensaje poé ico
el a ibu o dominan e, es deci , el sema —o los se nas^ que compa en po se-
mejanza los é minos que la imagen pone en elación68, p ecisamen e debido al
ca ác e subje i o de és a. Con odo, no hay up u a de la comunicación: el
lec o pe cibe suge encias al menos simila es a las que mo i a on al emiso del
mensaje poé ico. Además, epe imos, el ¡ acionalismo es po lo gene al de me-
dianas p opo ciones, no suele exage a se su dosi icación en el poema ni su
g ado.
Pod ían ci a se innume ables ejemplos de es e plan eamien o de la imagen en
los poe as de Gallo de Vid io, pe o ep oducimos sólo algunos casos. Es án selec-
cionados en e los que al ez alcancen mayo exp esi idad y su log o es é ico os-
cila no sólo en unción de la plu alidad de au o es, sino incluso en la ob a de un
mismo poe a.
«La luz se lle a en su pe il los senos,
olande a camelia ensimismada
posesa de su ca ne, uela al o
en una den ellada de humo y lumb e.
La luz es una égloga ca en e de sonido
que se pa e escalena en el labio de alguien.
La luz nos ha aído un li io a la ga gan a
aunque el campo sea un niño sob e una masa es é il».
(...)69
68.
Vide Le Gue n, M. «La me á o a y la me onimia», Mad id, 1976.
69.
Rosa Díaz, «Can abile», 1, p. 9, ed. ci .
131
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
«Mo i es un b u al la igazo en los pá pados»70
«C eo que soy el nega i o de mi o o de di un o
y me sien o pale ada de ie a de mi ie a,
explo ada de aíces y amapolas,
he ida po ejas y po hamb es».
(...)71
«¿Po qué u ges o ensomb ecido
le an ó cla eles po el pecho?»72.
«Si nos de enemos, nues a alma se o na
ge anio, álamo»73.
«Camino
con un ángel caído en cada b azo,
p esa de la inocencia más pe ec a,
con el ai e compa o
es e mend ugo de elicidad,
que deja
es a huella ab e iada de mi paso»74.
«Y, dime, amiga...
¿Se ás ya de ma ?
Aún aquí, mi a é
las algas, que anspa en es
se dejan en eda
en e us sienes
pequeñas, in an iles,
Quie o sabe si...
eme ge ás despacio
cuando la luna
se haga
llena y caliza.
70.
R..Re¡g: «Ese ul somb ío de neg as o mas», 1, IX, p. 41, ed. ci .
71.
E. Du an: «De ecogida», V. 25-28, en E.R., pp. 57-58, ed. ci .
72.
E. Du an: «Balada pa a un pa que p ohibido», V. 1-2, en «Cán a o», p. 23, ed. ci .
73.
R. Reig, «La go», .
10-11,
en «La música», p. 59, ed. ci .
74.
Rosa Díaz: «Apun e en oz baja pa a camina sin i», . 12-18, de «Sali e po mi ba o», en
N.A.A.,
p. 31.
p. 31, ed. ci .
132
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
Se ás de sal b illan e,
yo i é a u encuen o
amiga
pa a lame u cuello
de iole as,
pa a lame u he ida
que no exis e».
(...)75
«(...) ya sé que e íes,
aunque, el ecue do de una ma e na egue,
is e y len o,
po las enas, y e suba,
y e baje,
y e eco a en e a
el mo eno en u
piel,
llu ia de cob e,
b asas de esco ia y me melada,»
(...)76
«CREO EN TI, LUZ, ma iz de alien os. Lengua
diá ana y ecunda. Tú posees
la lla e de las ho as. Resqueb ajas
con ju en ud el ce co de las pá inas.
Suspi o de helio opo ena decido,
no hay soledad con igo ni pob eza».
(...)77
II
1.2.2.2.
Imagen pic ó ica
La que pod ía denomina se imagen pic ó ica po su conexión con de e mina-
das écnicas o endencias de la pin u a adquie e pa icula elie e en los poe as
pin o es Jesús T oncoso y Amalio. Nos e e imos, po ejemplo, a la apoya u a co-
lo is a de as imángenes, o madas muchas eces po léxico que pe enece al g u-
po uncional del colo o que lo e oca po asociación inequí oca en el lec o ; o bien
75.
May e Chicón: «Elegía», . 1-19, de «Cenizas», en
N.A.A.,
p. 21, ed. ci .
76.
May e Chicón: «Mad e», . 17-25, P- 19, ed. ci .
77.
Amalio, T.L., 12, . 1-6, p. 26, ed. ci .
133
CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
al e ec o de ugacidad imp esionis a y agilidad í mica log ado po una sucesi a
yux aposición de imágenes:
«TU NOMBRE, LUZ, u nomb e como hie o
que au o ice a anes y a igas.
Tu nomb e, g anazón de espigas.
Caña e al de c ines. Al o ce o.
Tu nomb e, idea, bosque, lumb e, ce o...»
(...)78
«Síncope de la luz. Tu bio eniego.
A abio en el enco . I a que ahe oja
homb es como guiñapos. Onda oja
sob e el es uz del o o».
(...)79
La écnica del cla oscu o se aspone en ocasiones al poema y se mani ies a
en los con as es, a eces iolen os, en e la luz y las somb as:
«la an o cha que alza a
a anzó luminosa semb ando
de un ansia de ulgo
el camina oscu o de los homb es».
(...)80
«Luces p isione as del id io
ma ca on una silue a huyen e
de las úl imas somb as de la noche».
(...)81
«La cla idad se había diluido
y la es ancia ba nizó de somb as
los anchos mu os de adobe
an e el ojo emblo oso
de un candil
allado de alabas o».
(...)82
78.
Amalio, T.L., 4, . 1-5, p. 18, ed. cl .
79.
Amallo, T.L., 33, . 5-8, p. 49, ed. ci .
80.
J. T oncoso, «Elegía a Juan Manuel Vilches, igilan e y anspa en e», .
28-31,
en «Oní lka»,p. 42,
ed.
cl .
81.
J. T oncoso: «Cemen e io e éblco», V. 1-7, en «Oní lka», p. 21, ed. cl .
82.
J. T oncoso, «La llama de un candil egipcio», . 16, en «Onl lka», p. 13, ed. ci .
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CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...
En Amalio ese con as e del cla oscu o puede emi i nos simbólicamen e a la
angus ia ín ima de ca ác e exis encial que a o men a al au o :
«¿POR QUE e has ido, Luz, po qué e has ido
y me has dejado a solas con mis ojos
desnudos y acíos, cual despojos
del pensamien o? En somb as con undido,
buscando us des ellos ando ciego
sin no e en mi camino».
(...)83
Es a Luz es pasión que sólo en iende
quien se deba e en somb as».
(...)84
«La luz e e be an e, la luz ciega»85.
«¡Cuán o olcán oscu o en la
luz!»86.
83.
T.L, 22, . 1-5, p. 36, ed. ci .
84.
T.L, 28, . 7-10, p. 40, ed. cl .
85.
T.L, 5, . 3, p. 19, ed. ci .
86.
T.L, 59, . 1, p. 77, ed. ci .
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CAUCE. Núm. 7. BARROSO VILLAR, Ma ía Elena. Con ibución al es udio del ac ual ...