Cliché Mulnie .
Daniel ie ge
1851-1904
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ENSAYO
SOBRE
DANIEL VIERGE
POR
LEOPOLDO GARCÍA-RAMÓN
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LIBRERÍA DE LA Vda de c. bou e
PARIS
23, RUE iscon i, 23
MEXICO
14, CINCO DE MAYO, 14
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AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR
Don Fe nando de LEÓN YCASTILLO,
MARQUÉS DEL MUÑI
En p eñó,ade g a i ud, ysimpa ía.
Junio del 1904.
Conocí áDaniel álos pocos días de su lle-
gada áPa ís ymu ua simpa ía nos unió al
momen o en es echo lazo a e nal,has a el
pun o de no pode pasa sin ce nios ádia io
p ime o,yal in,de i i jun os cosa de dos
años,pa a soña con más espacio el po eni
isueño.
Lo he que ido con oda mi alma,que es de
las que se danpa a siemp e,con sus cualida-
des yde ec os, al ez más ácausa de és os
,
pues e an amables ;lo he admi ado apasiona-
damen e asis iendo ci la concepción,ála eje-
cución de sus ob as, al sobe ano desa ollo de
su genio.
No sé si odo és o me deja á la e acidad y
la impa cialidad necesa ias pa a la exac a
ap eciación del a is a ydel homb e, an uni-
dos que son un odo insepa able. Pe o, como
ue e, el desahogo de habla de él es calman e
que eclama mi ánimo dolo ido po su mue e.
Po eso esc ibo es e ensayo.
ENSATO
SOBRE
DANIEL VIERGE
E a Daniel U abie a Yie ge de aza espa-
ñola pu a, po su pad e ypo su mad e; que
si és a, como su apellido pa ece indica lo, ue
de o igen ancés, nada de sus p incipios con-
se a a yhabíase hecho la española más ne a
ycabal que alen ase en Cas illa. Salió pues el
a is a, español po los cua o cos ados, en el
e , en el sen i , en el pensa , en el concebi ,
yápesa de p odigioso espí i u de asimi-
lación, an español pe maneció después de
ein a ycinco años de esidencia en F ancia,
como al c uza sus on e as con el signo del
conquis ado iun an e»
14 Ensayo sob e
iempo, consag ándolo e dade o colo is a en
blanco yneg o.
Nó ese que es a mancha cambia siemp e
aunque sea la misma, como cambian los e-
lejos del ma , que el ma es siemp e; es,
según los casos, ib an e ódisc e a, ené -
gica ósua e, iolen a ódulce, sin deja de se
o iginal yg aciosa. No hay oque de luz po
lige ísimo que sea, po singula que pa ezca
al p on o, que no es é en su si io, de al modo
que, cub i lo, es deso dena oda la unidad
del cuad o.
Po éso se a i mó que e a do e ingé-
ni a, ni enseñable ni ap endida; lle ábala
el a is a en lo ecóndi o del alma desde el
seno ma e no; el es udio de los maes os es-
pañoles que se nomb a on ye an pa a él,
desde muy niño, ele adísimas cimas del a e
que nadie consiguie a escala po comple o,
que ado aba sob e cuan os pin o es exis-
id on en su ie a yen las agenás, ue on sin
I
Daniel Vie ge. 15
duda los mudos e elado es que le descub ie-
on su acul ad in e na de sen i la luz, de
c ea luz, pe o no más ; e dad apodíc ica que
pod á con i ma cualquie a conside e sus
ob as desde es e pun o de is a.
En cambio, no es menos cie o que le ense-
ña on ádibuja , áconside a el dibujo como
la ancha base que había de sos ene lo odo,
composición ycla o oscu o. Hay en el ma-
gis al «Don Pablo de Sego ia »algunas
láminas con a ísimos oques de somb a, en
que las igu as, hechas al azo, se des acan
sob e el ondo blanco e sas ypu as como
ejecu adas de golpe, sin le an a la pluma del
papel; en ellas con iene es udia de p e e-
encia la i meza, la segu idad, la impecabi-
lidad de la mano que las delineó; siendo de
ene en cuen a que son igu as en posiciones
a e idas, llenas de mo imien o yb ío. De-
*
bía Daniel es a lección áVelazquez, que no en
balde lo es udió ycopió has a me é selo en la
16 Ensayo sob e
en aña. Ydebía con más pa icula idad á
Goya la enseñanza del con as e, de las líneas
queb adas, de soña , de ec ea se con isiones
ho ibles ó an ás icas, ymás que nada, osa ,
a e e se á odo, sabiendo que la maes ía lo
impone odo.
El pad e de Daniel, Don Vicen e U abie a,
no able y ecundo dibujan e, an ecundo que
ue en su época casi el único ilus ado de
no elas en España, yel p ime maes o de su
hijo, econocía an cla amen e la supe io idad
de és e que, con llaneza simpá ica, le consul-
aba ysolici aba su pa ece al hace un di-
bujo. es a de e encia del a is a iejo po
el jo en ingenio esul aba más conmo edo a
al compa a la con el ono p o ec o ylos
consejos dados de al o de cie os compa-
ñe os muy in e io es pe o ya con un nomb e,
hscuchábalos Daniel son iendo, sin discu i ,
¿pa a qué. pensando :«¡Bueno, homb e, bue-
no, espe a; yá e ás ú lo que es canela!»
Daniel Vie ge .17
Es a inísima canela ue de al esencia, que
Edmundo de Goncou la de inió un dia di-
ciendo :«Ce gailla d’-la es en ain de
change la acón de dessine .»Yen e dad
ue el iniciado del a e de la ilus ación
ac ual, pues de él da a su enacimien o. Supo
siemp e lo que que ía hace ylo que hacía;
po cap icho, singula idad ódesignio de
asus a álos imo a os, álos clásicos,
exage aba una ac i ud, óuna mancha, óco -
aba una igu a de mane a desusada y io-
len a, exclamando con i onía, como bu lán-
dose de sí mismo, que e a bu lón, sob e odo
cuando ingía habla con se iedad :«Es o a
állama la a ención .»Yla llamaba, con e ec o,
pues salía una belleza debida ála di ina in-
consciencia del genio.
Mas, en gene al, no andaba áciegas, impo-
nía su isión, aun sabiendo que, po el
p on o, no lo en ende ía la masa del público,
hecho áo a cosa; ni necesi aba de c í i-
o
18 Ensayo so b e
cas siendo su c í ico más se e o él mismo,
quedando a a ez sa is echo, conside ando la
gene alidad de sus ilus aciones como a ea
p opicia pa a gana se el pan, ese ando sus
ensueños de he mosu a ype ección pa a
cuando, ya ico, pudie a pin a , ásu sabo , lo
que quisie a.
La pa icula idad de su espí i u zumbón se
aduce en sus ob as po i esis ible no a cómica
en algunos eje es almiba ados ycompues os,
en las escuehimizas iejas empe i olladas, en
los pica escos g anujas, en la es ul ez de
cie as ca as que, sin se ca ica u ales y es-
pi ando exac i ud, mue en a isa po algo
inde inible que los idiculiza. ¡Cuán a po en-
cia. po o a pa e, en su mane a de ex e io-
iza los sen imien os que animan ásus pe so-
najes yqué a iedad y iqueza en las exp e-
siones de las isonomías !G upo conside able
de pe sonas, de clase ycondición dis in as
asis en, po ejemplo, áuna exposición e no-
19
Daniel Vie ge.
g á ica de ales ocuales sal ajes. Yes de e
cómo se pin an en aquellos os os la so p esa,
la cu iosidad, el asomb o, la mo a óla indi e-
encia que expe imen an. Ges os ymuecas
hacía el a is a lo más ámenudo al dibuja las
pa a sen i las más hondo, ycuando se so -
p endía en el espejo que enía delan e pa a
ilumina mejo el papel, ompía en an sono a
ycomunica i a ca cajada que e a o zoso
ei se con él.
Enamo ado de la ida, que e a su pecho
ecep áculo de las más ica ypo en e, debía
ama cuan o e a ida yen odas sus mani es-
aciones; pe o, como odos los g andes a is-
as, la ap eciaba ysabo eaba mejo en el
pueblo ;p e e ía la ue za, los colo es escos,
la bien p opo cionada co pulencia álas ca nes
pálidas, álos bus os espi i ualizados po la
mag u a ;ála elegan ísima duquesa, la más
sencilla bu guesa, yáés a la muje del pueblo
eple a ysana, con los a ibu os de las de su
20 Ensayo sob e
ie a, alle esbel o y ino, ecogidos homb os,
senos ycade as abundan es, sin exceso ina -
mónico. Se ha dicho que sus muje es no son
boni as yes e dad, no lo son, po que son
más que boni as, son a ís icamen e he mo-
sas, con una a ogancia, un ga bo yun meneo
en sus cue pos sale osos que las dis inguen
en e miles.
Xo había pa a él eo iii boni o, odo e a ida
yés o le bas aba pa a se le simpá ico. ¡A
cuán os no han chocado cie as campesinas
españolas de los dibujos de Daniel, eas, pe o
sobe bias mozas obadas álas ie as de Cas-
illa pa a luci aquí sus a ac i os !Ye a na u-
al, pues les daba el a is a la e dad escue a
yno la España con encional y elamida áque
es enían acos umb ados.
Paisanos, gañanes, ca e e os bien ómal
ajeados, según sus quehace es del mo-
men o, son pa a su lápiz seduc o es modelos.
¡Con qué ca iño, qué igo , qué en onación los
21Dan iel Vie ge .
plan a en posiciones na u alísimas pe o que
no se ol ida án pues uel en la ealidad más
a ac i a yhe mosa que la ealidad misma !
Muy desp eocupado en cues iones de indu-
men a ia pa a él, que más gus aba de cómoda
ame icana yblando hongo que de ce iida le-
i a ysomb e o de copal a,no dejaba cleusa -
los ni los pin aba con menos place cuando
ocu ía, is iendo ambién con e inamien o
'«y
lujo ásus damas ;pe o, isible es á que la
chaque a, la man a alenciana, la andaluza
bo a yla alda co a de las aldeanas de su
país, le encan an con más i eza ydan ásu
pluma cap ichosa diablu a, g acia sin igual,
supe la i a animación. Es údiense los ipos
de gi anas y éase ésa g acia en la mane a de
ecoge se las enaguas, de e cia se el paño-
lón sob e el pecho,de posa el pié en el suelo,
depone se, iun almen e, una lo en la es-
pesa g eña.
Po éso es el ilus ado más comp ensi o,
22 Ensayo sob e
más sen ido, de los Pica escos españoles ydel
«Quijo e ». Es de no a es a in luencia p o-
unda yque nada bo a á del suelo na i o, si
se ecue da que el a is a dejó ásu pa ia á
los diez yocho años, casi un niño g ande, y
que enía áun pueblo que se asimila ápida-
men e al ex anje o que ecibe en su seno,
imponiéndole sus modos de e yde sen i .
Daniel ecibió las inspi aciones nue as, se
ensanchó su ce eb o en es e cen o in elec ual
an dominado yabso en e, escogió sin p isa
ycon acie o lo que podía al a le, pe o no
ol idó las p ime as imp esiones sino que, po
el con a io, las expe imen ó con más ue za
ámedida que pasaba años alejado de España.
Ni se a ancesó en la gene alidad de sus ideas
ni en su mane a a ís ica que modi icó con
ecuencia, poseyendo el don especial de
eno a se sin deja de se él, y, español
en el pensa , siemp e ue español como colo-
is a.
i
Daniel Vie ge. 23
Tan a belleza no la ió el público al mo-
men o, pe o la ie on desde luego los in eli-
gen es, adi inando que, pa a el a e de la ilus-
ación, apun aba un sol nue o. Po éso ue
an epen ina su o una, su aclima ación en
Pa ís. Apoco de publica el «Monde »sus p i-
me os dibujos, lo es pe umadas y is osas,
pe o no oda ía los u os sazonados que no
debía a da en p oduci , la mayo pa e de
los c oquis en iados áese pe iódico aían
como ano ación es a súplica :«Que lo ejecu e
Vie ge ».
Ye a el e bo el ap opiado, po que Vie ge
no se con en aba con desa olla el c oquis,
lo ejecu aba con milag osa adi inación, yde
lige ísimos apun es hechos al uelo, sacaba
páginas acabadas po encima de la ulga idad
co ien e. Fue ese apoyo de los co esponsa-
les anceses yex anje os el p ime paso
decisi o que, en ealidad no hubiese bas ado
de no encon a en Ca los T ia e yen Dalloz,
30 Ensayo sob e
en calma pe ec a, pe o du aban menos que
la pipa encendida, el ins an e de e lexiona
que pe día el iempo. Con encido de que nada
se imp o isa, de que el abajo no se hace
solo po ácil que sea la acilidad adqui ida,
poseía la pacien e enacidad de los g andes
abajado es, la conciencia del debe yel con-
en o de habe lo cumplido.
Dis aíase de la ob a comenzada, po acaso,
pa a descansa ;no la ol idaba, seguía ién-
dola men almen e y o naba áella cuan o
an es pa a e mina la, pensando ya en la que
debe ía empeza luego. Todo ello sin desaso-
siego eb il, sin inquie ud, segu o de sí mismo,
con iado en su alien o y obus ez.
P olijo, como lo mani ies a su a ición álos
de alles, sal o cuando el asun o equie e ancha
ygene osa ac u a, gus aba de mezcla se en
las cosas más pequeñas de la exis encia ma e-
ial, pun o enomenal, al pa ece , en c ia u a
de an cla o ingenio; lógica, sin emba go, si
31
Daniel Vie/'ge .
se piensa que po su cons i ución, su amo al
na u al, es aba apegadísimo ála ie a ygo-
zaba plenamen e de i i .
Jus o es señala aquí que, ápesa de esa
endencia, de ag ada le las muje es con es-
cas mejillas ybien en ca nes, dis aba mucho
de se sensual ye a más bien cas o, po sen i-
mien o de la ese a de sus ue zas que su
emp esa necesi aba, po cie a co edad con
la muje , po el emo de que la hemb a deso -
denase yco ompiese su exis encia de aba-
jado . Tu o, sin duda, a en u as pasaje as,
pe o una sola se ia an es de casa se con la
mad e de sus hijos.
F anco, no dejaba de se lo ni cuando com-
pañe os some ían ásu ap eciación algún a-
bajo, aunque á eces exp esa a su sen i con
e icencia i ónica si el in e esado e a o gullo-
so, decía con cla idad cuan o le pasaba po la
cabeza, sin pensa siquie a que pudiese he i
la suscep ibilidad de alguien, pues o que no
32 Elisa¡jo sob e
e a semejan e su designio. Si lo no aba, con
su cos umb e de lee álib o abie o en las iso-
nomías, epa aba al momen o la al a con
explicaciones mi igado as y eales e lu ios de
bondad pa a sus amigos. No ue on és os mu-
chos, pues o que las amis ades que así pueden
llama se exac amen e abundan poco, y al ez
cabe a i ma aho a, pa a sa is acción del
ca iño po an os años ecibido yde uel o,
que el único amigo eal ye ec i o, nunca ol i-
dado ysiemp e que ido, ue quien consag a
es e ecue do ásu memo ia.
Se ha dicho ámenudo yel úl imo que ha
eno ado la a i mación ha sido Gab iel Ilano-
aux en su lib o áce ca de la ins ucción, que
es inú il eca ga la cabeza con enseñanzas
que de nada se i án luego, yque el mejo
lib o no ale la ida cuando se en a jo en en
ella, pues enseña lo que no se ap ende en las
aulas, la inicia i a. Daniel con i maba es e
pa ece ; p ime o, po que la ins ucción en
Daniel Yie ge .33
España, siendo él niño, e a más que insu i-
cien e ;segundo, po que no puede el homb e
sabe lo odo, ycuando se dedica áun amo
del sabe con an comple o exclusi ismo como
Yie ge al dibujo, descuida necesa iamen e lo
es an e. No enía pues as ísima cul u a ni
le hacía al a, siendo sólida la que poseía;
discu iendo con ec i ud al de juicio ya gu-
men os an adecuados como el más leído.
Ve dad es que leído había ysob e odo oído
lee , placiéndole escucha cuando abajaba.
Sus gus os li e a ios e an excelen es, yendo
como bien se calcula, álos au o es que son
en le as, lo que él mismo ué en a e, aman es
del na u al. El «Quijo e », los Pica escos,
La a, Mesone o-Romanos, Solís, ésos e an
sus au o es de p edilección con algunos poe-
as, en especial Becke yCampoamo , ylos
d ama u gos de la edad de o o.
Hubie a que ido pode ilus a odas sus
ob as, y al ez exis an en sus papeles apun es
5
34 Ensayo sob e
sob e algunas escenas de Calde ón, si no se
han ex a iado en sus ecuen es mudanzas,
como o os muchos de la p oyec ada edición
en olio de «Gil Blas »que no le pe mi ió
el des ino lle a ácabo. Con e ec o, al ocu-
pa se en ella y ene lo odo p epa ado pa a
comenza la, ue cuando se du mió sano, i-
go oso, yse le an ó pa alizado del cos ado
de echo, con la e ible a asia que debía pe -
sis i , has a su mue e, casi comple a.
¡Oh dolo oso ance bien áp opósi o pa a
ac ecen a la duda !Tenía cosa de ein a años,
salud en idiable, exis encia me ódica, sin i-
cios ni excesos, pe eg ino ingenio, po eni no
menos en idiable que su salud, alien os pa a
emp ende ob as colosales que ap o echa an
ála humanidad, y odo ello enía á enece y
desmo ona se po un acciden e ulga , po la
00 *
aicione a éinespe ada hemiplejía. (
*Desig-
nios ocul os de la di ina Omnipo encia ?
Muy ocul os, sí, an ocul os que no ienen
explicación alguna yque sólo con iene a i-
bui los ála casualidad que nunca supo lo que
se hizo. ¿Ine i able compensación de su has a
en onces b illan e o una?... Tal ez.
El golpe hab ía sido desconsolado y a al
áb e e é mino si, po mala sue e, se hubiese
dado cuen a exac a de su si uación el a is a;
no ué así ;su ce eb o, ocado en muchas de
sus celdillas, le pe mi ió c ee se en e mo pa a
poco iempo ycu able, malg ado la b u al
a i mación de Cha co que decla ó, delan e de
el,que e a «homb e pe dido ». Fué más g o-
se o el adje i o, pe o no lo admi e la pulc i-
ud de la lengua esc i a. Y, c eyendo que se
cu a ía pasó años, epi iendo la palab a que
ué una de las p ime as que ol ió áap ende
«¡Paciencia !».
Po que, aunque sea muy conocido es e de-
alle, muchos hab á que lo igno en, Daniel
había desap endido áhabla ; no gua daba
memo ia del nomb e de las cosas ni de dele-
36 Ensayo sob e
ea siquie a, incapaz de sabe que ci ,suena
ba. Lo so p enden e e a la pe sis encia de la
imagen en su cabeza. No eco daba que una
bo ella óun pla o se llama an así, pe o sí la
o ma de lo que deseaba, ypa a pedi lo, lo
dibujaba.
¿Lo dibujaba ?Sí, con la sinies a in ac a.
Es os p imi i os y o pes diseños de su mano
izquie da debie on da le la p ime a idea de
que, en an o se cu aba la de echa, bien podía
llega ádibuja con la o a. No dudaba de la
cu ación, siguiendo in inidad de a amien os
que, po desg acia, habían de esul a casi
inú iles; pe o con ellos, el ali io de su i me
espe anza, no se daba cuen a cabal del iempo
anscu ido, sob e odo log ando al cabo
lige a mejo ía que le consin ió anda a as-
ando la pie na, mo e un poco el b azo ylos
dedos.
Tampoco ap eciaba bien las nieblas que
en ol ían su nomb e, en cen o como Pa ís,
Daniel Vie ge. 37
donde odo se ol ida en ocho dias si no se
man iene el es ue zo que e ela la i alidad y
hace sona la i ma. El amo de los suyos, la
a ección de sus conocidos, de los e dade os
in eligen es que no lo ol idaban yse lo p o-
baban isi ándole yanimándole, a i mándole
que e a cues ión de iempo, le eng eían en la
ilusión de que odo el público le eco daba,
hacía o os po su eg eso al a e. Ydebía
ol e áél con e ec o, p obando más oda ía
que has a en onces lo hicie a, lo que e a su
cons ancia, la ene gía de su olun ad ;debía
ol e ádibuja yápin a con la mano iz-
quie da.
Se engaña ía quien supusie a que hubo en
Daniel ensañada lucha con a la di icul ad á
p ime a is a in encible, emendos es ue zos
seguidos de pos ado es desalien os, cóle as y
lág imas en el ap endizaje de la mano que
nada hicie a án esy de la que se exigía aho a
la habilidad de su he mana. No hubo más que
38 Ensayo sob e
lo esencial ele su ca ác e , calma, se enidad,
paciencia, yel a aigado con encimien o de
que siendo su deseo explíci o dibuja con
ella,, lo consegui ía pues o que al e a su
olun ad.
Mucho más he moso éins uc i o es el ejem-
plo así, pues enseña áno desespe a de nada,
yele a la con ianza en el es ue zo p opio álo
que es, ue za cen uplicada que lo puede odo.
Todo lo que es posible, ha de en ende se.
Po que, na u almen e ocu e la p egun a de
si los dibujos hechos con la mano izquie da,
son lo mismo que si los hubiese ejecu ado la
de echa. Lo son, y al ez más suyos que los
o os, en lo ocan e ála mancha, pues no
había desap endido ác ea luz como desa-
p endie a áhabla , lo son en cuan o ála co-
ección de la línea, pe o hay en ellos algo, el
quées di ícil de desen aña , ya que se sien e
más bien que se explica, algo que e ela que
los ha diseñado la mano izquie da, y al ez
39
Daniel Vie ge .
consis e en cie o desaliño del de alle, en me-
nos g acia en el oque.
Lo comp endió sin duda él mismo, con su
cla ísima isión, po que cambió su mane a
habi ual, dió ásu ac u a mas ampli ud, más
impo ancia aún al cla o oscu o, se hizo más
pin o , yen e ec o, ése algo inquie an e é
inexplicable que se sien e en los p ime os di-
bujos, desapa ece poco ápoco en los siguien es
ymás aún en los cuad os al óleo.
No ha de oma se es a obse ación como
c í ica, es me a p ueba del momen o de an-
sición, ylas ob as del que, po muchos años
se c eyó mue o pa a el a e, son capaces de
enseña , es deci , dignas del maes o, yencie-
an bellezas de p ime o den, los asgos ge-
niales de siemp e que, más que nada, le impi-
die on ene discípulos, aunque u ie a innu-
me ables imi ado es.
Sabido es que, an luego un homb e se p e-
sen a con moldes nue os, si llega áconquis a
46 Ensayo sob e Daniel Vie ge.
del homb e, ni menos noble ni menos amable
ni menos g ande que el a is a.
Con el alejamien o que el pasa del iempo
impone álas igu as céleb es, yámedida que
loscon empo áneosdesapa ecen, sus imágenes
quedan an es umadas ybo osas que apenas
se dis inguen ;cie o es que un c í ico su il,
aún después de años yde siglos, consegui á
descub i la esencia e dade a del homb e
*
en sus ob as y econs ui lo al como ue.
Si es as líneas, más icas en in ención que
en mé i o, se sal an clel ol ido, ydespués de
yace en el pol o de las biblio ecas an a
manos del c í ico su il áque se alude, al ez
le p ocu en base su icien e pa a el es udio
comple o que es e ensayo se ha p opues o
buenamen e esboza .
ACHEVÉDIMPRIMER
SUR LES PRESSES TYPOGRAPHIQUES
DE LA
MAISON G. MAU
APARI
71, RUE DE
ing -q uai e ju i
n