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Las ediciones del "Tesoro" de Oudin y las del "Tesoro" de Vittori

Bruña Cuevas, Manuel

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Las ediciones del Tesoro de Oudin y las del Tesoro de Vittori Cuando se consultan estudios, bibliografías o catálogos de bibliotecas en lo tocante al Tesoro de las tres lenguas francesa, italiana y española de Girolamo Vittori, se comprueba a menudo que algunas de las reediciones de esta obra se atribuyen a César Oudin, autor de otro diccionario de título similar: el Tesoro de las dos lenguas francesa y española. El objetivo de esta comunicación es aclarar de dónde proviene esta confusión y deslindar qué ediciones corresponden a una obra y cuáles a la otra. Para ello, tomaremos como base la información que se ofrece en la todavía reciente y siempre admirable BICRES II de Niederehe1. Al hilo de nuestros comentarios, nos referiremos igualmente a otros trabajos que aluden a los dos diccionarios que nos ocupan. La primera edición del Tesoro de César Oudin es la de París, 1607, con reediciones en la misma ciudad de 1616, 1621-1622, 1645 y 1660. Como César Oudin había muerto en 1625, la edición de 1645 fue revisada por su hijo, el célebre gramático y lexicógrafo Antoine Oudin, cuyo nombre aparece también en la portada de la de 1660. Este mismo año de 1660 también se publicó la obra en Bruselas2 por tercera vez, ya que allí había aparecido anteriormente en 1624-1625 y 1650. La siguiente y última edición del Tesoro no salió sin embargo ni en París en Bruselas, sino en Lyon, en 1675. Excluimos de esta relación la edición de París, 1680, a la que alude Niederehe en 19873, pero que ya no menciona en BICRES II, y de la que no tenemos otra noticia. Igualmente, descartamos la posible edición parisina de 1642, que recoge BICRES II basándose únicamente en que la menciona Palau4: no hemos encontrado referencia a ella en ningún otro sitio fiable. 1 Niederehe, H.-J., Bibliografía cronológica de la lingüística, la gramática y la lexicografía del español (BICRES II). Desde el año 1601 hasta el año 1700, Amsterdam / Philadelphia, J. Benjamins, 1999. 2 El único impresor que aparece en la portada de la edición de Bruselas de 1660 es Jan Mommaert. La de París del mismo año, por el contrario, fue llevada a cabo por un consorcio de editores. Cada uno de ellos pone únicamente su nombre en los ejemplares que salieron de sus talleres, lo cual es preciso tener en cuenta para no interpretar que existieron diversas ediciones parisinas con la misma fecha. Estos impresores son Chamhoudry, Dupuis, Guignard, Maucroy, Pepingué, Simon le Sourd, Sommaville, Villery. 3 Niederehe, J.-N., “Les dictionnaires franco-espagnols jusqu’en 1800”, Histoire, Épistémologie, Langage, nº 9/2, 1987, p.19. Niederehe, citando a Palau, da París, Chamoudry, como ciudad y editor para la edición de 1680. 4 Palau y Dulcet, A., Manual del librero hispanoamericano (1923-1927), Madrid, J. Ollero, 1990. Percepción y Realidad. Estudios Francófonos 117 Manuel Bruña Cuevas El Tesoro de las tres lenguas francesa, italiana y española, aparece atribuido en BICRES II unas veces a C. Oudin (ediciones de 1616, 1617, 1627 y 1677) y otras a quien creemos es su verdadero autor, Girolamo Vittori, figurando incluso asignada alguna de sus ediciones a ambos lexicógrafos. En nuestra opinión, esta doble atribución de autoría deriva de la conjunción de dos factores: por un lado, la fidelidad de Niederehe a las fuentes bibliográficas que le han servido de base; por otro, la confusión que reinó durante mucho tiempo en torno a este diccionario, la cual no podía por menos que quedar reflejada en las fuentes que Niederehe transcribe. Así, por ejemplo, si en BICRES II la edición de 1617 es atribuida a C. Oudin, se debe a que esta apareció sin indicación del nombre de autor (que sí figura en la edición de 1609: Vittori), atribuyéndosela tanto Palau como Cioranescu a C. Oudin5. También Quemada, ALF y Dichtl6 atribuyen la obra a César Oudin, mientras que en Gallica (colección de textos digitalizados de la Bibliothèque nationale de France) se asigna la edición de 1627 a Antoine Oudin. Gili Gaya, por su parte, basándose en La Viñaza7, da como anónima la edición de 1671, hablando sólo de fuertes semejanzas con el Tesoro de Vittori8. El caso de Suárez Gómez9 es todavía más curioso: para la primera edición del primer volumen da como fecha 1606 (editor J. Crespin, sin indicación de ciudad de edición) y, para el segundo y tercer volumen, 1616 (Colonia, P. de la Rovière); a lo cual añade, como obra diferente pero con el mismo título, la que, con fecha de 1616-1617 (Colonia, S. Crespin y P. de la Rovière), atribuye a C. Oudin, Nicot, La Crusca y otros10. Este embrollo en las fuentes se traduce en BICRES II en datos que pueden desorientar al lector desprevenido. La edición de 1627, por ejemplo, aparece con cinco entradas diferentes: la 5 Palau, op.cit., nº 207312. Cioranescu, A., Bibliografía francoespañola (1600-1715), anejo 36 del Boletín de la Real Academia Española, 1977, pp.129-130. Para la edición de 1617, BICRES II cita igualmente como fuente a Gallina, quien sin embargo da como autor, no a Oudin, sino a Vittori. Cfr. Gallina, A., “Il Tesoro de las tres lenguas di Gerolamo Vittori”, Contributi alla storia della lessicografia italo-spagnola dei secoli XVI e XVII, Firenze, L. S. Olschki, 1959, pp.227-246. 6 Quemada, B., Les Dictionnaires du français moderne (1539-1863). Étude sur leur histoire, leurs types et leurs méthodes, París, Didier, 1968, p.572. Archives de la Linguistique Française (ALF, collection de documents relatifs à la langue française publiés entre 1500 et 1900), édition microfichée sous la direction de B. Quemada, París, France-Expansion, 1974, nº 308. Dichtl, G., “Los comienzos de la lexicografía hispano-neerlandesa”, Lexicografías iberorrománicas: problemas, propuestas y proyectos, ed. por M. T. Fuentes Morán y R. Werner, Frankfurt am Main, Vervuert, Madrid, Iberoamericana, 1998, p.27. 7 Muñoz y Manzano, C., Conde de la Viñaza, Biblioteca histórica de la filología castellana (1893), Madrid, Atlas, 1978, nº 736. 8 “[El Tesoro de las tres lenguas de 1671] Está enteramente copiado de Oudin y Franciosini; más inmediatamente aún, del Tesoro trilingüe de Vittori.” (Gili Gaya, S., Tesoro lexicográfico (1492-1726), Madrid, Instituto Antonio de Nebrija, 1947, p.XVIII). 9 Suárez Gómez, G., “Avec quels livres les Espagnols apprenaient le français (1520-1850)”, Revue de littérature comparée, nº 35, 1961, pp.334-335. 10 En lo relativo al lugar de edición, Suárez Gómez comete el mismo yerro que ya descubrió Gili Gaya (op.cit., 1947, p.XVIII) en La Viñaza (op.cit.): el de confundir la localidad de Coligny, cercana a Ginebra, con la ciudad de Colonia (Cologne en francés). 118 Percepción y Realidad. Estudios Francófonos Las ediciones del Tesoro de Oudin y las del Tesoro de Vittori primera con el nombre de autor “Anónimo [= Vittori, Girolamo]”; las entradas segunda, tercera y cuarta (primera, segunda y tercera partes de la obra respectivamente) con autor “Oudin, César”, y la quinta entrada con autor “Vittori, Girolamo”. En la primera entrada, la ciudad de edición y el nombre del editor son “Cologny: Jacques Crespin”, mientras que en las demás entradas se indica “Genève: Jacques Crespin”, lo que parece en principio contradictorio sin serlo verdaderamente. La realidad es que no existe un Tesoro de las tres lenguas del que sea autor C. Oudin. Este publicó en 1607 su Tesoro de las dos lenguas. Dos años después, en 1609, publicó Girolamo Vittori11 su Tesoro de las tres lenguas, que era fundamentalmente un plagio del diccionario español-francés y francés-español de Oudin, al que Vittori había añadido, no obstante, tanto en el primero como en el segundo tomo, las correspondencias en italiano y cierto número de voces españolas que no se hallaban en Oudin; resultó así un diccionario en dos tomos, el primero español-francés-italiano y el segundo francés-italiano-español. Cuando sale a luz la segunda edición (1616) del Tesoro de las dos lenguas de Oudin, este autor denuncia en el prólogo, como ya señalaba F. Brunot12, la usurpación de que había sido objeto su obra en el Tesoro publicado en Ginebra: I’adiousteray à l’aduertissement cy dessus, que ceux qui ont fait imprimer ce Tesoro à Geneue, auec l’addition de la langue Italienne, & de quelques dictions Espagnoles fournies par d’autres, n’ont pas oublié de s’attribuer l’honneur de l’auoir compilé, mais ils ne se sont pas aduisez de le conferer auec d’autres Dictionaires, tant François qu’Espagnols, où ils eussent trouué, qu’en la premiere edition faite à Paris, il manque (par la faute des Imprimeurs) vne page entiere en la lettre R, de la seconde partie qui est Françoise Espagnolle, à sçauoir depuis le mot retordre iusques à réuer, preuue suffisante, puisque le mesme deffault est en leur impression, qu’ils ne se sont seruis que de nostre exemplaire13. Esta prueba aportada por Oudin es de tal envergadura que no cabe dudar de su palabra, si bien calla que él mismo, en contrapartida, adopta en esa segunda edición la mayor parte de los nuevos vocablos españoles que había incorporado Vittori14. Tras este plagio mutuo –aunque descompensado, ya que el plagiario es fundamentalmente Vittori–, las similitudes entre los dos diccionarios, el de Oudin y el de Vittori, son tales que no cabe extrañarse de que ciertas recopilaciones bibliográficas atribuyeran a Oudin el diccionario de Vittori o, al menos, que le atribuyeran aquellas ediciones de este último diccionario que aparecieron sin mención del nombre 11 Su nombre aparece en el interior de la obra en su forma italiana. En portada aparece traducido al francés como Ierosme Victor. Sobre los orígenes y vida de este autor, véase Gallina, op.cit., 1959, p.229-231. 12 Brunot, F., Histoire de la langue française des origines à 1900, tomo III, primera parte (1909), París, A. Colin, 1966, p.82, nota 3. 13 Oudin, C., Tesoro de las dos lenguas francesa y española, París, Veuve Marc Orry, 1616, “Advertissement”. 14 Así lo afirma L. Cooper en “Girolamo Vittori y César Oudin: un caso de plagio mutuo”, Nueva Revista de Filología Hispánica, nº 14/1-2, 1960, p.10, 15. Percepción y Realidad. Estudios Francófonos 119 Manuel Bruña Cuevas del autor. A nuestro entender, cabe establecer, sin embargo, una distinción entre ambas obras simplemente a partir del título: el diccionario de dos lenguas, francés y español, es el de César Oudin, siempre aparecido en París o Bruselas (salvo la edición de 1675, sacada en Lyon). En cambio, el de tres lenguas –francés, español e italiano– es el de Vittori, siempre publicado en Ginebra o en Cologny15. Esto nos lleva a las siguientes consideraciones en lo relativo a algunas de las ediciones del Tesoro de las tres lenguas que figuran en BICRES II: a) Ninguna de las ediciones que figuran con fecha anterior a 1607 parecen poder haber existido realmente, ya que el 16 de enero de 1607 es la fecha en que acabó de imprimirse la primera edición del Tesoro de las dos lenguas de Oudin, del que surgió el Tesoro de las tres lenguas. La primera edición de este último es pues la de 160916. b) De lo dicho se deduce también que la edición de 1602 que da Niederehe, basándose sólo en el testimonio de Palau, tiene que ser un error de este último; de hecho, BICRES II no da paradero conocido para esta supuesta edición. Tal como se hace para otras obras, hubiera sido conveniente haber insertado, también en este caso, un comentario sobre su improbable existencia. c) La edición de 1606 tampoco existió. Aunque esta fecha aparece en la portada del primer tomo, es una errata; la fecha correcta es la de 1616 que lleva el segundo tomo. BICRES II avisa de la posibilidad de que la edición de 1606 sea apócrifa mediante una cita de Gallina (op.cit.,1959, p.233); también se podría haber recurrido en este sentido a los argumentos contundentes aportados por Cooper17, aunque, en realidad, el propio BICRES II proporciona una evidencia más de que esto es así: para la edición de 1606 (Cologny, S. Crespin), en BICRES II solo aparece transcrita la portada principal de la obra, es decir la que se halla en el primer volumen; en cambio, para la de 1616, sólo se transcribe la portada de la segunda parte de la obra, sin referencia a ninguna posible edición de la primera parte fechada en 1616. Cierto que a esta 15 Como explica Gallina (op.cit., 1959, p.233-234), el verdadero lugar de impresión es siempre Ginebra. Las ediciones que presentan en portada Cologny como lugar de edición sólo intentaban facilitar la difusión del diccionario por territorio católico; las polémicas religiosas de la época dificultaban, en efecto, la libre circulación por los países católicos de las obras provenientes de ciudades de confesión protestante. Sobre este tema puede consultarse Bonnant, G., Le livre genevois sous l’Ancien Régime, Ginebra, Droz, 1999, o bien Bruña Cuevas, M., “El lugar de edición de los diccionarios francés-español (siglos XVI-XXI)”, en prensa. 16 G. Colón no tiene razón, por tanto, cuando corrige a Gili Gaya (op.cit., 1947, p.XXIV) en el sentido de que la primera edición del Tesoro de Vittori no es de 1609, sino de 1606. Cfr. Colón, G., “À propos du Tesoro Lexicográfico de M. Gili Gaya”, Zeitschrift für romanische Philologie, nº 72, 1956, p.382. 17 Cooper señala (op.cit., 1960, p.6-7) que la “edición de 1606 contiene muchos errores tipográficos que no aparecen en la de 1609, pero sí en las de 1637 y 1644”, lo que “probaría, al menos, que la edición de 1606 sirvió de modelo a las dos últimas.” Por otra parte, mientras que en la portada fechada en 1606 se lee “derniere edition reueuë et augmentee en plusieurs endroits”, en la de 1609 no aparece esta indicación. Creemos, pues, que se equivocan quienes atribuyen la edición fechada en 1606 al año 1609; tal es el caso de M. Mormile en Storia dei dizionari bilingui italo-francesi, Fasano, Schena, 1993, p.33, 104. 120 Percepción y Realidad. Estudios Francófonos Las ediciones del Tesoro de Oudin y las del Tesoro de Vittori conclusión sólo cabe llegar deteniéndose cuidadosamente en interpretar los datos recogidos en BICRES II, ya que, mientras que para la parte fechada en 1606 se da expresamente como autor a Vittori, puesto que así consta en la portada, la parte fechada en 1616, aunque presentada como anónima (ya que no consta el nombre del autor en la portada), figura atribuida a C. Oudin. Tal atribución a autores distintos puede despistar a quien consulte esta bibliografía. Es verdad que, entre los comentarios que aporta BICRES II para la edición de 1616, se lee que “el autor podría ser también: Vittori, Girolamo”; pero, por un lado, tal comentario solo aparece en la segunda de las dos entradas seguidas (nº 251 y 252, ambas de Cologny, P. de la Rovière y con el mismo número de páginas) que figuran en BRICRES II para la edición de 1616, lo cual ya es de por sí una complicación que puede sembrar la duda en cuanto a si se trata realmente de la misma obra en los dos casos; y, por otro lado, hubiera sido preferible presentar esta edición de 1616 como debida a Vittori, indicando en los comentarios que algunas de las obras bibliográficas consultadas para elaborar BICRES II se la atribuyen a Oudin. Una última observación en cuanto a esta edición de (1606)-1616: las dos partes, aunque editadas en Cologny, llevan editor diferente; en la portada de la primera aparece S. Crespin, mientras que en la de la segunda aparece P. de la Rovière. No nos cabe duda de que este hecho ha debido contribuir a aumentar la confusión en torno a ellas; pero no nos parece argumento lo bastante fuerte para disociarlas: simplemente, como era entonces frecuente y siguió siéndolo después, dos casas editoriales unieron sus esfuerzos para dar a la imprenta una misma obra. Véase a este respecto, por ejemplo, lo que hemos comentado (nota 2) sobre la edición de París, 1660, del Tesoro de las dos lenguas de Oudin. d) La edición de 1617 aparece en los números 272 y 283 de BICRES II. El número 283 corresponde a la primera parte de la obra y da a C. Oudin como autor, a pesar de que lo que se lee en la transcripción de la portada que ofrece BICRES II no es que el autor sea Oudin; lo que se lee exactamente es “par Caesar Oudin, Nicot, La Crusca, & autres” . Evidentemente resulta imposible creer que La Crusca o Nicot hubieran podido participar en la elaboración del diccionario, en el caso del segundo por la simple razón de que probablemente hubiera muerto hacia 1600. Ello es ya un indicio para pensar que tampoco Oudin es autor de la obra; su prestigio, por otro lado, estaba lo bastante asentado como para que este autor no necesitara nunca asociar su nombre al de otros para vender sus obras. En cuanto al número 272 de BICRES II, corresponde a la tercera parte del Tesoro y, aunque presentada como anónima (ya que no aparece ningún nombre de autor en portada), se atribuye, una vez más, a C. Oudin. No aparece en BICRES II una posible segunda parte de la obra que fuera publicada en 1617. Percepción y Realidad. Estudios Francófonos 121 Manuel Bruña Cuevas Todos estos datos plantean dos cuestiones: la de por qué el nombre de Vittori, que aparecía en la portada de 1609 y en la fechada como de 1606 (=1616), no aparece ya en la de 1617 y la de por qué no existe una segunda parte fechada en 1617. Las dos cuestiones son en realidad aspectos relacionados de un mismo problema: la acusación de plagio lanzada por Oudin contra el Tesoro de las tres lenguas en el prólogo de la segunda edición (1616) de su Tesoro de las dos lenguas. La reacción de los editores de Ginebra ante tal acusación no creemos que fuera, como se ha dicho, la de manipular el año de edición publicando, en 1617, tiradas fechadas en 160618. Si tal hubiera sido el caso, no se hubiera cometido el burdo desliz de publicar la primera parte con la fecha manipulada de 1606 y la segunda parte con la fecha 1616: S. Crespin, editor de la primera parte, y P. de la Rovière, editor de la segunda, se habrían puesto de acuerdo para llevar a cabo operación tan delicada. Como hemos dicho, existió realmente una edición de las partes primera y segunda en 1616, con el único problema de que, por errata en la impresión, la X de M.DC.XVI, fecha que figura en la segunda parte, no fue incluida en la portada de la primera parte, lo que da lugar a la fecha M.DC.VI. Con los ejemplares de (1606)-1616 ya en el mercado, los editores tendrían noticias de la acusación de plagio lanzada por Oudin, siendo su reacción inmediata la de medio ocultar y medio subsanar el desaguisado pese a los gastos que la operación llevaba aparejados. Más precisamente, tal operación la llevó a cabo S. Crespin, ya que P. de la Rovière, editor de la segunda parte, pudo mantenerse al margen, evitando con ello las pérdidas económicas a que acabamos de referirnos. Seguramente, S. Crespin volvió a sacar, con fecha de 1617, la primera parte de la edición de 1616 (la fechada por error como de 1606); esta edición de 1617 es idéntica en todo a la del año anterior19 salvo en la portada, que difiere en varios puntos. Uno de ellos es el relativo a la autoría de la obra: allí donde, tanto en 1609 (primera edición) como en 1606 (segunda edición, 1616 en realidad), se lee “Le tout recueilli des plus celebres Auteurs [...] par Hierosme Victor Bolonois”, en la portada de 1617 se lee “Le tout recueilli des plus celebres Autheurs [...] par Caesar Oudin, Nicot, La Chrusca, et autres”. El editor, ante la acusación de plagio lanzada por Oudin el año anterior, intentaría lavar así la cara de su publicación presentándola como una obra compuesta por aluvión, es decir, por reunión del material lexicológico de diversos diccionarios anteriores; y, en un ingenuo o astuto prurito de justicia –no puede excluirse que el editor fuera el primer sorprendido por el plagio llevado a cabo por Vittori– 18 Así lo creen A. Gallina (op.cit., 1959, p.240) y M. Alvar Ezquerra “Antiguos diccionarios plurilingües del español”, Actas del Primer Coloquio Internacional de Traductología, ed. por B. Lépinette Lepers, M. A. Olivares Pardo y E. Sopeña Balordi, Valencia, Universitat de València, Departamento de Filología Francesa e Italiana, 1991, p.10. 122 Percepción y Realidad. Estudios Francófonos Las ediciones del Tesoro de Oudin y las del Tesoro de Vittori , se coloca a César Oudin en primer lugar de la lista de autores de la obra, suprimiendo toda mención del nombre de Vittori. Este nombre, en efecto, queda eliminado no sólo de la portada, sino igualmente del final del texto en italiano que está situado tras el “Advertissement necessaire avx Lectevrs touchant l’orthographe de la Langve Espagnolle, et dv moyen de faire son profit du present Recueil”, copia literal del “Advertissement” incluido por Oudin en su Tesoro de las dos lenguas. Tal texto en italiano aparecía firmado, tanto en 1609 como en 1606 (= 1616), por “Girolamo Vittori, Cittadino Bolognese”, mención que desaparece, como hemos dicho, de la edición de 1617, a pesar de que el texto se mantiene20. Una segunda diferencia de la portada de 1617 con la de las ediciones anteriores es que anuncia una tercera parte para una obra que hasta entonces se había compuesto solo de dos. Esta parte tercera presenta las entradas en italiano seguidas de su traducción al francés y al español, y, salvo variaciones de poca monta, no es más que la reordenación del material que ya contenían las partes primera y segunda. La portada de esta tercera parte de 1617, que se incluirá ya en todas las ediciones posteriores de la obra, tampoco hará la más mínima referencia a Vittori; en ella se lee: “Hora nuovamente posta in lvce, cavata da diversi avtori e Lessicografi, massime del Vocabolario della Crusca”. La necesidad de esta tercera parte en el plan del editor de 1617 es evidente: una obra compuesta de tres partes puede defenderse mejor de las acusaciones de plagio al diferenciarse más claramente del Tesoro de las dos lenguas de Oudin, que sólo se componía de dos. Por otra parte, las posibilidades de venta aumentarían. Queda la cuestión de la segunda parte. BICRES II no recoge ninguna edición de la segunda parte fechada en 1617. Sólo la primera parte y la tercera parecen haber sido editadas con tal fecha por las razones que ya hemos expuesto. ¿Por qué no se reeditó también la segunda con una nueva portada? Porque un cambio de portada no hubiera añadido nada a la operación editorial de lavado de cara que se trataba de llevar a cabo. El nombre de Vittori figuraba en la portada de la primera parte, pero no en la de la segunda, por lo que no había una razón perentoria 19 Véanse las pruebas aportadas por Gallina, op.cit., 1959, p.233. 20 La edición de 1627 guardará el mismo silencio en cuanto al nombre de Vittori que la de 1617; pero, en la portada del primer tomo de la edición de 1637, volverá a aparecer, como en 1609 y 1606 (= 1616), la mención “Le tout recueilli des plus celebres Auteurs [...] par Hierosme Victor Bolonois”. Si a ello se une que el texto en italiano que seguía al “Advertissement” en todas las ediciones anteriores no aparece ya en 1637, puede decirse que esta edición constituye una nueva apropiación ilícita del trabajo de Oudin. Como ya señalaba Gallina (op.cit., 1959, p.243), en ese texto en italiano Vittori se presentaba a sí mismo como traductor a este idioma de un diccionario español-francés, cuya identificación no proporcionaba; su supresión, unida a la restitución del nombre de Vittori en la portada del primer tomo, constituye, pues, toda una maniobra de ocultamiento de los orígenes verdaderos del Tesoro de las tres lenguas. Lo mismo ocurre en la edición de 1644, del miso editor que la de 1637, J. Crespin. Cuando la obra vuelve a darse a la imprenta por nuevos editores (1671, Ginebra / Cologny, J.-A. & S. de Tournes), la portada ya no atribuirá su autoría ni a Oudin ni a Vittori; lo que se lee en ella es “Le tout recueilli des plus Celébres Avtevrs”, sin mención alguna de la identidad del autor de la recopilación. Percepción y Realidad. Estudios Francófonos 123 Manuel Bruña Cuevas para realizar el gasto que suponía imprimir de nuevo la portada de la segunda parte con fecha de 1617. No creemos, por tanto, acertada la razón que avanzaba Gallina para este hecho: Osservando le indicazioni tipografiche di queste tre parti, si nota che la seconda parte è edita da Pierre de la Rouviere, mentre la prima e la seconda sono edite da Samuel Crespin. Ciò avviene sia nella copia di Milano che in quella di Madrid21. Il fatto ci porterebbe ad una conclusione curiosa: evidentemente le varie parti del vocabolario, venivano unite liberamente l=una all=altra, e, forse, non venivano stampate assieme, ma secondo che si presentava la necessità di rifornire il mercato, il quale probabilmente le offriva anche separatamente22. Si Gallina tuviera razón, hubiera sido probable que la edición de 1616 de la segunda parte se hubiera agotado poco tiempo después de 1617 y se hubiera hecho una nueva edición independiente de esa segunda parte. Esto no sucedió. Después de 1617, la siguiente edición del Tesoro aparece en 1627 y comprende las tres partes de la obra. e) La edición de 1610? aparece en BICRES II con un signo de interrogación, es decir, como edición sin fechar y hecha en Amberes por H. Verdussen. No se proporcionan datos en cuanto al número de páginas o de tomos que podría haber comportado y, como en el caso de la supuesta edición de 1602, tampoco para esta edición se conoce ningún paradero; consignándola, BICRES II simplemente se mantiene fiel a su principio director de citar todas las referencias halladas en bibliografías anteriores. Ahora bien, en lo que a esto último se refiere, donde, según BICRES II, únicamente se menciona anteriormente esta posible edición es en Gallina (op.cit., 1959, p.246); sin embargo, al consultar el trabajo de Gallina no hemos encontrado ninguna mención de una edición de 1610, por lo que sólo cabe creer que algún fallo informático ha introducido este dato en la relación de obras recogidas en BICRES II. De no ser así, nos inclinamos a pensar que en algún momento alguien ha podido cometer un error de interpretación o de lectura de otro título. El impresor Verdussen, en efecto, publicaba en Amberes, por los mismos años (más concretamente en 1608, tal como lo recoge BICRES II), el Dictionario coloquios, o dialogos en quatro lenguas, Flamenco, Frances, Español y Italiano, anónimo pero perteneciente a la larga serie de los Berlaimont proveniente del siglo anterior. No es demasiado fácil, pero quizá pueda haber ocurrido que una mala lectura de este título explicara la reseña que aparece para 1610? en BICRES II. f) Comentarios parecidos a los que acabamos de hacer para la edición de 1610? serían 21 Gallina se refiere a los ejemplares de 1616-1617 que se encuentran en la Biblioteca Braidense de Milán y en la Biblioteca Nacional de España. BICRES II recoge la presencia en la Nacional de los tres volúmenes de 1616-1617 con las signaturas correlativas 1/2055, 1/2056, 1/2057, pero sólo señala para Milán la presencia de las partes segunda y tercera, cuyas signaturas no aporta. Indica en cambio las signaturas 7.8 Gram(1), 7.8 Gram(2) y 7.8 Gram(3) como correspondientes a la primera parte de 1617, la segunda de 1616 y la tercera de 1617 en la Herzog August Bibliothek de Wolfenbüttel. 124 Percepción y Realidad. Estudios Francófonos Las ediciones del Tesoro de Oudin y las del Tesoro de Vittori aplicables a la que aparece en BICRES II para 1614. De nuevo no se conoce paradero para esta edición y de nuevo la única base para mencionarla es que la señala Gallina (op.cit., 1959, p.238). Sólo que, en este caso, Niederehe ha añadido, con acierto a nuestro modo de ver, el comentario “De existencia dudosa”. Los datos relativos a esta edición son, en efecto, todavía más escasos que los que se daban para la de 1610?: Tesoro de las tres lenguas (sin indicación de cuáles) de Vittori, publicada en Amberes. Estos datos están basados, como hemos dicho, en Gallina, quien, a su vez, se limita a citarlos porque los había encontrado en Beaulieux23, y no, como es el caso para otras ediciones, porque hubiera manejado ella misma un ejemplar del Tesoro fechado en 1614. g) Gallina (op.cit.,1959, p.238,246) señala una posible edición del Tesoro de Vittori aparecida en Amberes en 1639. BICRES II la cita basándose de nuevo únicamente en el testimonio de Gallina, aunque añadiendo otra vez, puesto que esta investigadora confiesa no haberla visto, el comentario “De existencia dudosa”. Gallina, en efecto, sólo menciona esta edición basándose en una mención de la Allgemeine Deutsche Biographie24. Lo más probable es que se trate de una confusión con otro Tesoro anónimo, concretamente con el Thesoro de las tres lenguas Española, Francesa y Flamenca, también conocido como Anónimo de Amberes por haber sido impreso en esta ciudad por C. J. Trognesius, y cuya primera edición data precisamente de 1639. h) Hay todavía en BICRES II dos ediciones más que nos parecen dudosas; nos referimos a las de 1677 (Ginebra, J. & S. de Tournes) y 1660 (Ginebra, Ph. Albert & A. Pernet). En ambos casos la fuente en que se basan los datos de BICRES II es la Bibliografía de Cioranescu (op.cit.,1977), quien, a su vez, se basa en la de Foulché-Delbosc25. En el primer caso, y dado que sólo éste último la cita, puede tratarse de una mala lectura de la fecha 1671 (interpretando el 1 final como un 7), año en que los De Tournes dieron a la imprenta la que habitualmente se tiene por la última edición del Tesoro de Vittori. En el segundo caso, nuestras dudas se deben a que no parece lógico pensar que los mismos impresores de la primera edición de 1609 volvieran a editar cincuenta años después –probablemente ya habrían muerto– una obra que, además, venía imprimiendo desde 1616 (con fecha de 1606) la familia de los Crespin. Ya expusimos al principio cuáles creíamos que eran las ediciones del Tesoro de Oudin. 22 Gallina, op.cit., 1959, p.239-240. 23 Beaulieux, Ch., “Liste des dictionnaires, lexiques et vocabulaires français antérieurs au Thrésor de Nicot (1606)”, Mélanges de Philologie offerts à Ferdinand Brunot (1904), Ginebra, Slatkine Reprints, 1972. 24 (1875-1912) Leipzig, Duncker & Humblot, 1967-1971. Puede consultarse actualmente en versión digitalizada: http://mdz1.bib-bvb.de/~ndb/adb_index.html. 25 Foulché-Delbosc, R., Bibliographie hispano-française. 1477-1700 (1911), Nueva York, Kraus Reprint, 1962. Percepción y Realidad. Estudios Francófonos 125