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Subjetividad, argumentación y (des)cortesía

Fuentes Rodríguez, Catalina

Abstract

La expresión de la subjetividad es utilizada en la argumentación y en la modulación cortés o descortés de un mensaje. El hablante recurre a ella: a) como mecanismo de refuerzo o atenuación de la (des)cortesía, b) como argumento falaz (argumentum ad hominem, ad baculum, ad misericordiam), c) como medio de asegurar la afiliación con el interlocutor. Se utiliza, pues, como calificador en la argumentación, o como un tipo de argumentos que se mueve en el plano de los sentimientos para conseguir un mayor efecto en el receptor. Puede emplearlo el hablante para acercarse cortésmente al interlocutor, o para rechazarlo de forma tajante. En este último caso el discurso es descortés y la argumentación falaz. Pero, en contra de lo esperado, es altamente rentable. Por ello es empleada en diferentes formatos textuales. En este trabajo nos acercamos a dos tipos discursivos altamente persuasivos, el político y el publicitario, que en su búsqueda de la eficacia comunicativa, acuden de forma recurrente a la emoción como estrategia. El marco metodológico en el que nos movemos es el de una pragmalingüística integral donde convergen la teoría de la enunciación, la teoría de la argumentación y la cortesía verbal.

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clac CÍRCULO clac de lingüística aplicada a la comunica ción 49/2012 Fuentes Rodríguez, Catalina. 2012. Subjetividad, argumentación y (des)cortesía Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 49, 49-92. http://www.ucm.es/info/circulo/no49/fabregas.pdf DOI: http://dx.doi.org/10.5209/rev_CLAC.2012.v49.40615 © 2012 Catalina Fuentes Rodríguez Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación (clac) Universidad Complutense de Madrid. ISSN 1576-4737. http://www.ucm.es/info/circulo SUBJETIVIDAD, ARGUMENTACIÓN Y (DES)CORTESÍA Catalina Fuentes Rodríguez Universidad de Sevilla cfuentes en us.es Resumen La expresión de la subjetividad es utilizada en la argumentación y en la modulación cortés o descortés de un mensaje. El hablante recurre a ella: a) como mecanismo de refuerzo o atenuación de la (des)cortesía, b) como argumento falaz (argumentum ad hominem, ad baculum, ad misericordiam), c) como medio de asegurar la afiliación con el interlocutor. Se utiliza, pues, como calificador en la argumentación, o como un tipo de argumentos que se mueve en el plano de los sentimientos para conseguir un mayor efecto en el receptor. Puede emplearlo el hablante para acercarse cortésmente al interlocutor, o para rechazarlo de forma tajante. En este último caso el discurso es descortés y la argumentación falaz. Pero, en contra de lo esperado, es altamente rentable. Por ello es empleada en diferentes formatos textuales. En este trabajo nos acercamos a dos tipos discursivos altamente persuasivos, el político y el publicitario, que en su búsqueda de la eficacia comunicativa, acuden de forma recurrente a la emoción como estrategia. El marco metodológico en el que nos movemos es el de una pragmalingüística integral donde convergen la teoría de la enunciación, la teoría de la argumentación y la cortesía verbal. Palabras clave: subjetividad, pragmática, argumentación, (des)cortesía fuentes: subjetividad 50 Abstract Subjectivity, argumentation and (im)politeness Subjectivity is used in argumentation and (im)politeness. It is very effective in the persuasion: a) as a mechanism of reinforcement or attenuation of the (im)politeness, b) as a fallacious argument (argumentum ad hominem, ad baculum, ad misericordiam), c) as a means of ensuring the affiliation with the partner. It is used, therefore, as a qualifier of the argument, or as a kind of arguments that use emotions to achieve a greater effect on the receiver. The speaker does it in order to be polite with his interlocutor, or to reject it in a blunt way. In the latter case the discourse is impolite and the argument, a fallacy. But, contrary to expectations, it is highly profitable in different textual formats. In this work we analyse two highly persuasive discursive types, politics or advertising, attending recurrently the emotion as a strategy in their search for efficient communication. The methodological framework in which we operate is a comprehensive pragmalinguistics where converge enunciation theory, theory of argumentation or verbal politeness. Key words: subjectivity, pragmatics, argumentation, (im)politeness Índice Resumen 49 1. Introducción 51 2. Marco teórico y metodología de análisis: El concepto de subjetividad y su inscripción en la teoría lingüística 52 2.1. La modalidad lingüística 54 2.2. Emoción, argumentación y cortesía 59 3. La subjetividad en el discurso político 64 4. Emoción para la persuasión: el texto publicitario 71 5. Conclusiones 79 Bibliografía 80 clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 51 1. Introducción En este trabajo nos adentramos en el campo de la subjetividad para ver cómo se incorpora al análisis lingüístico desde dos vertientes: su manifestación formal, en la modalidad, o a través de la función que las emociones cumplen en la actividad argumentativa y en la calificación como cortés o descortés de un mensaje1. Lo analizaremos en dos formatos discursivos: el texto político2, donde se convierte en un arma argumentativa más, y el publicitario, que utiliza el argumento emotivo como refuerzo y mecanismo para captar de forma efectiva al usuario. Tras una revisión teórica y un estudio de sus funciones pragmáticas (punto 2), nos centraremos en dos formatos textuales específicos: el texto político (3) y el publicitario (4), para mostrar cómo en el discurso público se acude a la subjetividad con una doble función: como intensificador o atenuador de la argumentación y de la cortesía, o como argumento falaz para conseguir los fines comunicativos. De esta manera esta variable se justifica definitivamente como un instrumento pragmático de primer nivel. El marco teórico de este trabajo se sitúa en las teorías de la argumentación en la lengua (Anscombre-Ducrot 1983, Ducrot 1984, 1995, Fuentes-Alcaide 2002), y la cortesía verbal (Brown-Levinson 1987, Haverkate 1984, Bravo-Briz 2004, Bravo ed., 2005, Locher-Watts 2005). La interrelación de ambas nos permite arrojar una nueva luz sobre este tema dentro de la lingüística pragmática (Fuentes Rodríguez 2000). 1 Este trabajo es fruto de dos proyectos de investigación: “(Des)cortesía y medios de comunicación: estudio pragmático” (FFI 2009-10515), concedido por el Ministerio de Ciencia e Innovación para el trienio 2010-2012, y el Proyecto de Excelencia concedido por la Junta de Andalucía: “La perspectiva de género en el lenguaje parlamentario andaluz” (HUM 5872, 2011-2014), ambos cofinanciados con fondos FEDER. 2 Cfr. Lo Cascio (1998, 244 y ss.), Perelman-Olbrechts-Tyteca (1989, 65 y ss.), Charaudeau (2008), Van Dijk (2000a, 71 y ss.), Van Eemeren-Garssen-Meuffels (2009, cap. 3). clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 52 2. Marco teórico y metodología de análisis: El concepto de subjetividad y su inscripción en la teoría lingüística El concepto de subjetividad, entendido en sentido amplio, ha sido tratado de diversos modos. Finegan (1995, 4) lo sitúa en tres campos, aunque hay que decir que se centra en el estudio de la subjetividad y la “subjectivisation”: (1) a locutionary agent’s perspective as shaping linguistic expression; (2) a locutionary agent’s expression of affect towards the propositions contained in utterances; (3) a locutionary agent’s expression of the modality or epistemic status of the propositions contained in utterances. Dentro de la Pragmalingüística, se considera una variable codificada en las lenguas, que actúa en el plano de la realización lingüística, marcando la relación con el hablante. Es el concepto de modalidad, que encontramos perfectamente expuesto en la obra de Bally de 1944 (1965)3. Para él, el enunciado se compone de modus+ dictum. Y ese modus caracteriza, define y constituye el enunciado realizado (Fuentes Rodríguez 1991 a y b, Fuentes-Alcaide 1996). Actúa, pues, como un marcador lingüístico. La modalité est l´âme de la phrase; de même que la pensée, elle est constituée essentiellement par l´opération active du sujet parlant. On ne peut donc pas attribuer la valeur de la phrase à une énonciation tant qu´on n´y a pas découvert l´expression, quelle qu´elle soit, de la modalité (Bally 1965: 36) Otros trabajos entienden subjetividad como equivalente a sentimientos y emoción. Caffi-Janney (1994), por ejemplo, analizan la interrelación entre las categorías psicológicas de la emoción (evaluación, potencia y actividad) y las categorías lingüísticas emotivas (proximidad, cantidad, evaluación, volición, especificación, evidencialidad)4, pero no precisan ni sus manifestaciones lingüísticas ni la función argumentativa que puedan tener en un discurso. La Lingüística sistémica de Halliday (1979), por su parte, los sitúa dentro del plano interpersonal del lenguaje. En esta línea se inscriben los trabajos de Martin-White (2005) y su “appraisal theory5”, que ha tenido 3 En el mismo sentido Zavadil (1968: 63), Kovacci (1986: 91) y Martin (1980: 65). Cfr. KerbratOrecchioni (1986) , David-Kleiber (eds, 1983) y Palmer (1986), entre otros. 4 Su estudio analiza las aportaciones de Labov-Waletzky (1967), Hymes (1972), Gumperz (1977), Chafe (1982), Irvine (1982), Labov (1984), Tannen (1984), Ochs (1986), Schiffrin (1987), Hübler (1987), Volek (1987), Fairclough (1988), Biber-Finegan (1989), Ochs-Schieffelin (1989), Wowk (1989), Besnier (1990), Katriel-Dascal (1989), Lutz (1990), Arndt-Janney (1991). 5 Los fundamentos de esta teoría se encuentran en Halliday (1994) y en los presupuestos de Bajtin (1982), sobre todo en los conceptos de dialogismo, polifonía, heteroglosia e intertextualidad. En Martin-White (2005, 34-35) se precisan sus campos de análisis: “(…)appraisal is one of three major discourse semantic clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 53 una gran acogida. La evaluación, en dicha perspectiva, afecta a la expresión de los sentimientos u opinión del hablante, a la interacción con el interlocutor y a la organización discursiva6. En otra dirección se encuentra el enfoque argumentativo o sociopragmático (Walton 1998, Woods-Walton 1989, Plantin 1998, Kienpointner 2008a y b, Isik-Güler/Rühi 2010)7 o el análisis aplicado a diferentes tipos discursivos (cfr., por ejemplo, Bolívar 1997, 2001, 2006). En nuestro caso, queremos pararnos a considerar cómo utiliza el hablante la subjetividad en la interacción para marcar la cortesía o descortesía8, es decir, para establecer una relación de armonía con el receptor o atacar su imagen. Permítasenos decir, en este sentido, que entendemos la cortesía como una variable de la relación social, pero desde el punto de vista lingüístico es un mecanismo que actúa en el plano argumentativo (Fuentes Rodríguez 2009a). El hablante usa la cortesía o la descortesía para conseguir algo del oyente, ya sea a través de la alabanza de su imagen, o destruyéndola (Brown-Levinson 1987). De ahí que tengamos que situar todo lo que sigue en el ámbito de una teoría de la argumentación (Anscombre-Ducrot 1983, Lo resources construing interpersonal meaning (alongside involvement and negotiation). Appraisal itself is regionalized as three interacting domains – ‘attitude’, ‘engagement’ and ‘graduation’. Attitude is concerned with our feelings, including emotional reactions, judgements of behaviour and evaluation of things. Engagement deals with sourcing attitudes and the play of voices around opinions in discourse. Graduation attends to grading phenomena whereby feelings are amplified and categories blurred. Martin-White (2005) nos remiten a Eggins (2004/1994), Halliday (2004/1994), Matthiessen (1995), y Martin 1992Rose (2003). 6 “(…)the theory is concerned more particularly with the language of evaluation, attitude and emotion, and with a set of resources which explicitly position a text’s proposals and propositions interpersonally. That is, it is concerned with those meanings which vary the terms of the speaker’s engagement with their utterances, which vary what is at stake interpersonally both in individual utterances and as the texts unfolds cumulatively” (http://www.grammatics.com/appraisal/AppraisalOutline/AppraisalOutlineWPFiles.html). Cfr. Martin (2000), y Hunston-Thompson (2000) para una revisión de estos planteamientos, y la web: http://www.grammatics.com/appraisal, en la que encontramos aportaciones e incluso una síntesis y actualización de la propia teoría. Otros trabajos en los que podemos encontrar una exposición y aplicación de la misma son White (2000, 2002, 2003, 2004), Martin (1995, 2003, 2004), Painter (2003), o Kaplan (2004) y González Rodríguez (2011). El tema de la evaluación es ahora un campo de análisis fructífero, donde abundan los acercamientos desde diversos puntos de vista. Consúltese, asimismo, Lemke (1992, 1998), Englebretson (ed., 2007), la perspectiva de Kärkkäinen (2003), o los estudios encuadrados en Niemeier-Dirven (eds. 1997). 7 Bamberg (1997), por su parte, plantea la relación lenguaje-emoción en un doble sentido: cómo expresar las emociones, o cómo el lenguaje nos explica la naturaleza de la emoción. 8 La teoría de la cortesía verbal ha tenido un gran desarrollo en la pragmática actual. Cfr. Brown-Levinson (1987), Haverkate (1984), Bravo (2001, ed. 2005), Bravo-Briz (eds., 2004), Kaul de Marlangeon (1992, 1995), Culpeper (1996), Placencia-Bravo (eds., 2002), Placencia (2007), BousfieldLocher (2008), entre otros, así como C.Fuentes (2011a) y C.Fuentes-E.AlcaideE.Brenes (eds. 2011). clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 54 Cascio 1998, Fuentes-Alcaide 2002)9. En este entorno (la argumentación cortés o descortés), la manifestación de la subjetividad del yo locutor puede funcionar como: - Un elemento codificado lingüísticamente (la modalidad), que actúa como un calificador de la argumentación (Toulmin 1958, Lo Cascio 1998, Ducrot 1995, Rocci 2009, Enis 2006) e intensifica, atenúa o invierte el valor cortés o descortés de un elemento. - Un argumento, y en este sentido entra dentro de las falacias argumentativas. Se sitúa en el “pathos” y afecta al “ethos” de la comunicación (PerelmanOlbretchs-Tyteca 1989, 694-695, Lo Cascio 1998, 244 y ss.). Son, pues, dos direcciones diferentes en el enfoque pragmático: la primera más ligada a los elementos pragmalingüísticos, la segunda al comportamiento y la relación interactiva. Veámoslos con detenimiento. 2.1. La modalidad lingüística Desde el punto de vista pragmalingüístico y desde una teoría de la enunciación (Bally, Benveniste), el tema de la modalidad es tratado como una dimensión pragmática que se manifiesta a través de operadores específicos: los modalizadores. Estos actúan dentro del enunciado y, aparte de mostrar la actitud subjetiva del hablante, pueden ser empleados con un fin argumentativo. Algunos autores han resaltado este hecho (Lo Cascio 1998). Anscombre-Ducrot (1983) hablan de operadores argumentativos (que marcan la orientación o fuerza de un segmento) y de modificadores realizantes (MR) y desrealizantes (MD, Ducrot 1995)10. Los primeros intensifican la fuerza argumentativa, y los últimos la atenúan o invierten la orientación de un elemento. Podemos verlo en el siguiente fragmento de comentarios en la web, utilizado para publicitar un hotel. Las 9 Cfr., asimismo, sobre argumentación, los siguientes trabajos: Perelman-Olbrechts-Tyteca (1989), Toulmin (1958), Plantin (1998), Van Eemeren -Grootendorst (1992, 2004), Van Eemeren et al. (eds., 2007), Van Eemeren-Garssen (eds., 2009), Van Eemeren-Garssen-Meuffels (2009), Lo Cascio (1998), Hitchcock-Verheij (eds., 2006), entre otros. 10 Cfr., asimismo, la reciente publicación sobre marcadores argumetativos de Van Eemeren et al. (eds., 2007). clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 55 valoraciones, o pretendidas opiniones de usuarios, se usan argumentativamente para incitar al usuario a reservar en dicho hotel: (1) “Un hotel encantador en una ubicación fantástica. Sin duda me volveré a alojar allí de nuevo” Comentado el 1 diciembre 2010 Me alojé en el hotel D'Aubusson por 7 días y disfrutamos muchísimo de la experiencia. El personal era amable y servicial y las habitaciones estaban muy limpias, eran espaciosas y cómodas. Nos alojamos en una suite de 2 habitaciones con el suelo para huéspedes muy agradable y era precioso. La decoración en la sala y la sala de desayuno era impresionante y el bar del hotel era muy divertido, con 3 noches vivas de la música la semana. La ubicación del hotel es fantástica, con muchos restaurantes cerca y a un corto paseo de la estación de metro y varios de las atracciones de París. Sin duda me alojaré allí la próxima vez que esté en París. ( http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g187147-d194308-r88732658Hotel_d_Aubusson-Paris_Ile_de_France.html#CHECK_RATES_CONT, última consulta 8/2/2011) El hablante expresa su evaluación a través de adjetivos: encantador, fantástica, amable, servicial, espaciosa, cómodas, agradable, precioso, impresionante, divertido, o en el contenido de verbos como disfrutamos. El significado léxico se emplea, pues, como modalizador y como argumento: elegimos términos valorativos positivos (relativos al afecto o apreciación, en términos de la teoría de la evaluación) en grado elevado o recurrimos a la intensificación con medios gramaticales (sufijos en muchísimo, ladito), a modificadores adverbiales (intensificadores como muy: muy limpias, muy divertido) o el reafirmativo sin duda11, que da más fuerza a la decisión final. Cortesía y argumentación aparecen entrelazados en el tratamiento de estos operadores de modalidad. Así, algunos modalizadores se consideran especializados en la expresión de la cortesía. Un caso concreto es por favor, que actúa como atenuativo de la descortesía de un acto impositivo: (2) Cuando pueda, entregue esto al director, por favor Se trata de un operador modal con esta función argumentativa cortés. En este enunciado también aparece la oración temporal cuando pueda que limita el hecho de entregar el pedido a la disponibilidad del oyente, y con ello el hablante no se impone a él. Su uso frecuente en estos contextos de petición hace que incluso pueda usarse cuando pueda sin el mandato. En un bar podemos emitir esta secuencia, sin ningún otro añadido, para 11 Cfr. Fuentes Rodríguez (2009b). El DRAE lo hace equivaler a “indudablemente, con toda seguridad” (http://www.rae.es, s.v.). Este adverbio tiene una función reafirmativa en español. clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 56 solicitar que nos atiendan. En este caso, al no estar completamente gramaticalizado con este valor, actuaría como un modificador desrealizante12. También los apelativos, como anda13, se utilizan con un valor de cortesía, buscando la empatía del receptor y atenuando la imposición del acto. (3) Déjame el ordenador un ratito, andaaa14. Esta función es reconocida no solo para los operadores modales, como los anteriores, sino que se extiende a “estructuras oracionales modalizadas”. Entre ellas la interrogación ocupa un lugar preeminente. Generalmente se la ha ligado al acto de habla de la pregunta. Sin embargo, cuando las condiciones contextuales varían (Searle 1969), sirve como estrategia modalizadora de otros contenidos. Así, se usa generalmente para la petición cortés: (4) ¿Podrías encargarte tú de enviar estos mensajes? (5) ¿Te importaría llamar a Lucía y pedirle el certificado? O el consejo: (6) ¿Por qué no intentas descansar un poco?15. Pero en otros contextos la interrogación puede expresar actos descorteses: (7) ¿Te parece bien este comportamiento? Cuando se lo decimos a alguien ante una salida de tono o una acción reprobable, es una recriminación y, por tanto, descortés16. Igual ocurre con las siguientes interrogaciones: 12 A diferencia de los operadores, como por favor, que son elementos fijados ya en la lengua con esta función de cortesía o descortesía. Cfr. Fuentes Rodríguez (2003) para la diferencia conector/operador y Fuentes-Alcaide (2002, 55-73) para distinguirlos de los modificadores realizantes y desrealizantes. 13 Para ver el valor de esta unidad, cfr. Fuentes Rodríguez (2009b). 14 El alargamiento vocálico al final supone cierta actitud suplicante, y delimita claramente el valor mitigador del elemento. En otros contextos, sin embargo, este valor puede quedar menos explícito. Compárese el siguiente ejemplo: “Come, anda. Hemos terminado ya” (CREA, Esta noche cruzamos el Mississippi, 23/10/96, Tele 5) con “Venga, esta vez no me suicido. No, hazlo por mí, anda. A petición tuya bonita, amiga, pero la próxima vez que me pase me tiro al metro, Reme. Hija mía, qué sanguinaria eres (CREA, Corazón, corazón, 19/10/96, TVE 1). En el segundo caso el contexto apoya la atenuación, mientras que el primero puede entenderse como una intensificación, un MR del mandato. 15 Estos tres enunciados combinan varios mecanismos: a) la estructura interrogativa total o parcial (¿por qué no?), b) el condicional, c) el uso de verbos como importar. Cfr. Fuentes Rodríguez (2010a) para ver la función cortés o descortés de estos procedimientos. 16 Frente a “¿Te parece bien este comportamiento?”, cuando lo dirigimos a otro adulto, al que pedimos una opinión. En este caso es una pregunta real. clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 57 (8) ¿Tú sabes cuánto ha comido? (9) ¿Es que no ves que lo vas a tirar? (10) ¿Estarás a gusto ahora, no? Emitidas en una situación de enfrentamiento, con un tono elevado y una actitud de enfado por parte del hablante, se interpretan como formas de recriminación17. Algunos mecanismos actúan incluso como intensificadores de la descortesía: (11) ¿Eres imbécil o qué? (12) ¿Cuántas veces te tengo que decir que no pongas los pies ahí?! La primera aporta una disyunción (o qué), y en la segunda aparece el sintagma cuántas veces que implica mucho tiempo, lo que actúa como potenciador del acto de habla. La interrogación, como vemos, puede usarse con valor recto, como pregunta, con valores emotivos-expresivos, o con una función cortés o descortés. Esta diversidad se muestra en las viñetas de Mafalda18: (13) Mafalda: ¿Qué decís, premio Nobel de la maceta? Padre: ¿DÓNDE ESTÁ EL RESPETO QUE DEBÉS GUARDAR A TU PADRE? Mafalda (se queda pensando): ¿En la heladera? En esta interacción la primera interrogación es de saludo (se utiliza para garantizar una interacción cortés19), la segunda es una expresión de enfado, emotiva, y constituye una reprimenda. Sin embargo, el acto de habla no es descodificado por Mafalda con este valor. Ayuda el tono de voz, evidentemente, y los elementos paralingüísticos. Pero Mafalda interpreta la interrogación parcial como tal (o parece hacerlo, de forma irónica, para crear un efecto de sentido). Ello provoca su respuesta: ¿En la heladera?, que desarma a su “oponente”. El mandato, por su parte, se considera un acto agresivo contra el receptor, invasor de su espacio (Haverkate 1984, 1987, 1994). En el siguiente caso la reiteración y la pronunciación elevada, casi gritando, intensifica la descortesía: 17 Dependen, evidentemente, del tono, la intención del hablante y factores contextuales. Cfr. Fuentes Rodríguez (2011a). 18 Puede consultarse en http://mafalda.dreamers.com/ 19 Correspondería a una cortesía ritual, necesaria para el establecimiento de la interacción. Frente a esta existe la cortesía estratégica, que el hablante utiliza para conseguir sus fines argumentativos y proyectar una imagen persuasiva ante el otro. Para estos conceptos cfr. Fuentes Rodríguez (2010a). clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 64 _ which destabilizes the personal relationships of the interacting individuals and thus makes it more difficult to achieve the mutually accepted goal of the interaction or makes it difficult to agree on a mutually accepted goal in the first place; _ which, more particularly, creates or maintains an emotional atmosphere of mutual irreverence and antipathy, which primarily serves egocentric interests; _ which is partially determined by concepts of power, distance, emotional attitudes and cost-benefit scales which are generally accepted in a speech community (Kienpointner 2008a, 245). En suma, la subjetividad como campo designativo del hablante se inserta en el sistema lingüístico a través de varias vías: a) se hace forma lingüística (modalidad): caracteriza al enunciado y lo inscribe en relación con el hablante. A su vez esta forma, en un segundo momento, se emplea como calificador (atenuador o intensificador) de la argumentación y la cortesía. Salta a la macroestructura (Fuentes Rodríguez 2000). b) Las emociones como tal se emplean como argumento y determinan las relaciones de (des)cortesía entre los interactuantes en la comunicación. Actúan en el plano interpersonal del lenguaje (Halliday 1973). Es decir, los sentimientos del hablante pueden hacerse instrumento lingüístico que modula el discurso (modalidad) o pueden usarse directamente en la macroestructura argumentativa. 3. La subjetividad en el discurso político La presencia de la subjetividad es esperable en la conversación, ya que pertenece al ámbito privado, pero sería menos justificable en el discurso público. Sin embargo, su presencia es cada vez mayor, ya que el hablante explota este carácter de novedad (no previsible) para enriquecer su mensaje y dotarlo de una alta capacidad persuasiva25. En contextos como el político26, no existe la relación de familiaridad entre los participantes que justifique la inclusión de las emociones. Por otro lado, la retórica, 25 Para Charaudeau (2008) es una estrategia de dramatización discursiva. 26 Cfr. Alvar (1997), Arce (2006), Miche (1998), Alcaide (1999), Blas Arroyo (2000 y 2003, 2011), Fernández Lagunilla (1980, 1999), Núñez CabezasGuerrero Salazar (2002), Hernando Cuadrado (2004), Martín Rojo (2000), Martín Rojo-Van Dijk (1997), Van Dijk (2000b, 2005, 2007), López Eire-de clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 65 como hemos dicho, ha considerado su uso como un mecanismo argumentativo falaz. No obstante, la práctica habitual ha abandonado esta visión ética en favor de su alto rendimiento dialéctico. La coloquialización y no especialización del lenguaje empleado en los ámbitos públicos como modo de acercamiento (y persuasión) del ciudadano tiene mucho que ver en este empleo. En principio, podríamos decir que las funciones que cumple la subjetividad en este tipo textual son: a) Potenciador del enfrentamiento, MR de la descortesía, para darle más intensidad. Personaliza el ataque, lo hace más directo. b) Elemento de fuerza de las aserciones propias. c) Marca de autoimagen: define la función de rol del hablante frente a su adversario. d) Calificador de los argumentos para manipular o falacias, sobre todo en el ataque ad hominem. El texto político es el ámbito preferido para la utilización de las falacias argumentativas27. En ellas la emoción se utiliza como arma en la confrontación. El que sea algo permitido hace que se rebaje su fuerza. Los políticos no intentan convencer al otro con argumentos lógicos, sino destruir su imagen, para que los ciudadanos no los voten. De ahí que el ataque personal sea fundamental. Y para ello se utiliza a veces también la emoción como apoyo28. El enfrentamiento, y la descortesía consiguiente, se ven reducidos por el tipo de situación interactiva, por el tipo discursivo (Fuentes Rodríguez 2011a). Es lo que ocurre en los debates parlamentarios, y, sobre todo, en las preguntas orales29, donde el grado de subjetividad sube y se utiliza como arma arrojadiza. Por supuesto, también tenemos Santiago Guervós (2000), Trognon-Larrue (eds., 1994), Bayley (2004), Ilie (2001, 2003 a, b, 2004), Chilton (2002, 2004), Wilson (1990), o los aparecidos en la revista Journal of Language and Politics. 27 Afirma Van Dijk (2000a, 71): “Parliamentary debates, just like any other dispute about contested points of view and opinions, are riddled with normative breaches of 'proper' argumentation, that is, with fallacies. These may pertain to any element of the argumentative event, namely to the nature of the premises, the relations among the premises and the conclusion, the relations between speaker and recipients, and so on.” 28 Cfr., asimismo, Fuentes Rodríguez (2010b, 2009c). 29 Este formato discursivo tiene limitada su extensión en el tiempo (5 minutos) y dos participaciones de cada uno. Su fin es claramente polémico y el tono empleado directo y frecuentemente agresivo. Cfr. Pérez de Ayala (1996, 2001), Borthwick (1993), Franklin-Norton (1993), Fuentes Rodríguez (2011b y c, 2012). clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 66 argumentos ad hominem, ataques directos a la persona, cuya credibilidad se intenta destruir. En el siguiente caso, Zapatero en el Debate con Rajoy en 2008 acude a la acusación directa: (27) Zapatero: Usted ha dicho que la primera pregunta fue de economía, y la tengo aquí y no habló de economía. Preguntó sobre la acción del Gobierno. Está engañando, engañando, no se ha preocupado de la economía. Los precios no le han interesado hasta hace unas semanas. ¿Sabe lo que le ha importado a usted la subida de los precios y la economía de las familias? Un bledo, eso es lo que le ha importado señor Rajoy, le ha importado un bledo. (Segundo debate, www.elpais.com, 4-32008)30 Repite está engañando, engañando, y usa la interrogación como mecanismo catafórico de focalización de la información: ¿Sabe lo que le ha importado….? Apela directamente al receptor, lo incluye en su discurso, y de paso le da fuerza a la expresión que se espera: un bledo. Este término, claramente coloquial, provoca cierta ruptura con el tono del texto, algo que aprovecha retóricamente Zapatero para acercarse al oyente, al ciudadano votante, y crearse una imagen empática con él. Coloquialidad y emoción actúan aquí de la mano. En la siguiente pregunta oral, Soraya Sáenz de Santamaría destruye la imagen de su interlocutor con una narración de hechos denigrativos de su rol31, seguida de una serie de preguntas retóricas. Es un ataque ad hominem: (28) La señora SÁENZ DE SANTAMARÍA ANTÓN: Muchas gracias, señor presidente. Señor vicepresidente, el viernes estuvo usted más Rubalcaba que nunca. Mientras toda España se alarmaba con los datos del paro, su señoría se deshacía en explicaciones de por qué había caído tanto su valoración personal en el CIS. Esa respuesta la llevaba muy bien preparada; para quien no tuvo respuesta es para los casi 5 millones de parados, o para la mitad de los jóvenes españoles que están sin trabajo, o para 1.400.000 familias que tienen a todos sus miembros en el paro. Esas son las preguntas que se hacen todos los españoles. Pero las excusas, que no las respuestas del Gobierno, son siempre las mismas. ¿Cuántas veces les hemos oído decir que lo peor ha pasado? ¿Cuántas veces han jurado, primero, que el paro no iba a llegar a los 3, después a los 4 y ahora a los 5 millones de parados? ¿Cuántas veces, como al señor Zapatero, les oiremos repetir que el paro ha bajado en el mes de abril y que es el inicio del final de la crisis? También bajó en abril de 2010 y dijeron exactamente lo mismo, y mire cómo estamos ahora. ¿Piensa el señor Rubalcaba que puede sacar a España de la crisis un Gobierno en el que ya no cree nadie? (Aplausos.)- (DSCD32 241, 4-5-2011, 7). 30 Cfr. Fuentes Rodríguez (2009d y 2011b). 31 Cfr. Brown-Levinson (1987), Goffman (1959, 1967), Bravo (2001, 2005), Bravo-Briz (2004), Blas Arroyo (2003), Harris (1991, 2001), Fuentes Rodríguez (2011c y d). 32 DSCD: Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Gobierno de España. clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 67 Incluso utiliza el nombre propio como calificativo, como denominativo de una característica: el viernes estuvo usted más Rubalcaba que nunca. Con ello expresa claramente el rechazo, y una evaluación despreciativa dirigida a su receptor y su grupo parlamentario. Recurrir directamente a acusar al interlocutor es lo más frecuente en la argumentación parlamentaria, que, de este modo, se convierte en falaz, incorrecta (Woods-Irvine-Walton 2004, Woods-Walton 1989, Plantin 1998, Lo Cascio 1998, Lausberg 1993, Perelman-Olbretchs Tyteca 1989, Van Eemeren-Garssen-Meuffels (2009…)33. Podemos verlo en el siguiente enfrentamiento en el Parlamento de Andalucía entre la sra. Oña, del Partido Popular, y la consejera de Hacienda y Administración pública: (29) La señora OÑA: (….)Por tanto, estos pagos evidencian su engaño, señora Consejera. Contablemente, o no, usted está engañando. ¿Que se proteja con la contabilidad? Usted está engañando. ¿Usted sabe lo que se le pregunta? ¿Ustedes han pagado por intermediario? Sí, tendría que haber respondido si usted fuera una política sincera. Pero no lo está siendo. Por tanto, usted sabe que las comisiones ascienden en muchos casos al 7% del valor de los ERE y salen de ese fondo de reptiles, que es como la bolsa de Mary Poppins. ¿Se acuerda usted de niña, señora Consejera? Salía todo. Pues, del fondo de reptiles sale todo: salen las comisiones, pero es que salen también... O sea, sale todo el expolio de dinero público que ustedes están haciendo con los andaluces. Se han destinado a los ERE fraudulentos, a subvenciones que acordaban en mítines entre amigos, en conversaciones telefónicas. Han dado créditos a empresas porque sí, porque son conocidos suyos, porque son familiares cercanos. Han pagado nóminas de negocios en bancarrota porque eran sus amigos. Todo eso ha salido del fondo de reptiles, un expolio en toda regla. Y esa trama del robo incluye, señora Consejera, aunque usted lo niegue con facturas aquí que lo demuestran, el pago de comisiones. Tiene usted un segundo turno, tiene la posibilidad de rectificar. Sea honesta por una vez. [Aplausos.] (DSPA 120, 26-5-2011, 33)34 La diputada acusa de hechos muy negativos a la Consejera: engaño, insinceridad, fraude, expolio… Provoca la minusvaloración de su imagen como política, de su rol como alcaldesa. A ello responde la Sra. Martínez Aguayo también con un ataque ad hominem: (30) La señora MARTÍNEZ AGUAYO, CONSEJERA DE HACIENDA Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA —Señoría, también con el máximo respeto, pero la misma claridad, resulta sorprendente su manera de falsear la realidad, su manera de falsear. Yo creía que usted, alcaldesa —recién elegida nuevamente—, sabría distinguir perfectamente lo que es una factura de lo que es una 33 Cfr. Fuentes-Alcaide (2002). 34 DSPA: Diario de Sesiones del Parlamento de Andalucía. clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 68 carta. Si usted no sabe eso, en qué manos están los señores de su pueblo. Me parece sorprendente. Habrá que ver, entonces, su contabilidad, cómo la reflejan. (idem) En este enfrentamiento se recurre a la subjetividad como estrategia: la obligación en el discurso de la sra. Oña (tendría que haber respondido si usted fuera una política sincera. Pero no lo está siendo), o la exhortación al final (Sea honesta por una vez). Son imprecaciones a su interlocutora. Asimismo, utiliza una comparación con un hecho propio del mundo infantil: la bolsa de Mary Poppins. De este modo, pretende darle más fuerza a su argumentación y, al mismo tiempo, crear un sentimiento de simpatía en cierto sector del público. Desautomatiza el discurso político, incluyendo un nuevo campo de referencia, no esperado, un nuevo universo de discurso en el que contextualizar la metáfora. El esfuerzo interpretativo para establecer la relevancia es mayor, ya que son dos campos alejados cognitivamente. Con ello consigue (o pretende conseguir) una imagen de oradora brillante y eficaz, a través de esta comparación novedosa. Esto puede tener, no obstante, un efecto distinto según el receptor: para unos puede ser brillante, para otros inadecuado. Su interlocutora, la Sra. Martínez Aguayo, acude a la sorpresa: resulta sorprendente… Me parece sorprendente, para intensificar el ataque. Dirigida también a esta consejera encontramos otro ataque a la imagen, apelando a los sentimientos: (31) El señor FERNÁNDEZ DE MOYA ROMERO —Muchas gracias, señor Presidente. Señora Consejera, no se enfade que solo había dado por formulada la pregunta. (DSPA 120, 35) El sr. Fernández de Moya comienza su intervención de réplica con esta apelación. Hace inferir que la Consejera es una persona con el enfado a flor de piel, que no domina su agresividad, y que no actúa de forma oportuna o adecuada a su función política. La hace aparecer como impulsiva, dominada por los sentimientos. Estos son utilizados, como vemos, como la base de la argumentación, aún más falaz que en otras ocasiones. Destruye su imagen, aunque ella, la Consejera, había respondido a su pregunta de pagos a proveedores ofreciendo datos: (32) La señora MARTÍNEZ AGUAYO, CONSEJERA DE HACIENDA Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA —Mire, señoría, el Consejo de Política Fiscal y Financiera no ha adoptado ningún acuerdo relativo al calendario de pagos a proveedores. Lo que ha acordado el Consejo es un suministro de información periódica para poder hacer un estudio diferencial entre las diferentes comunidades clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 69 autónomas. Y a este respecto, que es lo que ha acordado el Consejo —se lo explico otra vez, ha acordado esto, no otra cosa—, estamos elaborando la información mencionada para mandarla antes del plazo fijado. (idem) La Consejera no ha dado pie a esa conclusión, que siembra la duda de forma maliciosa. Otras veces se recurre a formas indirectas que, sin embargo, se potencian y adquieren más fuerza descortés: (33) La Sra. CRESPO DÍAZ (…)El Partido Popular ya se ha posicionado en el Tribunal Constitucional, pero es un hecho gravísimo, teniendo en cuenta que es un nuevo mazazo, porque el primero lo dieron en el agua, con el IVA, que han pasado el gravamen del 7% al 8%, y ahora esta nueva subida del agua, otro mazazo al bolsillo de los andaluces y andaluzas. Y, cuidado, como grava el consumo, lo paga lo mismo el parado que el rico, y, por tanto, vuelven a ir contra los más débiles con este impuestazo. Y, por ello, señora Consejera, le invitamos, esta mañana, a reflexionar de nuevo. Nada más y muchas gracias. (DSPA 120, 37) Ese le invitamos es una imposición y una exigencia. El contexto precedente lo explica. También el humor tiene cabida en el argumentario de un político, como forma de desequilibrar el tono discursivo y darle más frescura. Lo vemos en el texto siguiente de Pérez Rubalcaba: (34) El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): Está visto que hoy voy a recolectar interpretaciones electorales diversas; esta última todavía me llama más la atención. Los ciudadanos, convenientemente estimulados por su insistencia parlamentaria —me ha hecho usted cuarenta y dos veces esta misma pregunta— han decidido votar otras listas distintas de las del Partido Socialista. Como en el caso de la señora Sáenz de Santamaría tomo buena nota de esta original interpretación electoral. Le reitero lo que le vengo diciendo sesión tras sesión. Efectivamente, usted lo ha señalado, y es verdad, fueron detenidos, fueron encarcelados y hoy están procesados todos los que estaban implicados en ese asunto y en su momento serán juzgados. De eso habla usted poco, pero esa es la realidad de lo que pasó en los meses de mayo y junio del año 2006. Le diré dos cosas más. Le confieso que ayer no tuve muchas buenas noticias en el día, pero por la noche, cuando acabe un día duro de trabajo iba a prepararme las preguntas parlamentarias y por primera vez, fíjese, tuve que esbozar una sonrisa porque vi la suya y me acordé de una canción infantil de mis tiempos (Rumores.) que me reconcilió... Se acuerda usted? La de Bartolo con la flauta y el agujero solo? (Risas.) Eso es lo que usted me recuerda. Le diré una cosa más. En estos días pasan muchas… (Rumores.) Sí, sí. Se acuerda? Bartolo, el agujero… (Rumores.—Risas.) (DSCD 247,25-52011, 10) Recurre a una canción infantil para ilustrar su rechazo y su minusvaloración. El mismo efecto se consigue en el caso siguiente con la utilización de un lenguaje coloquial: ustedes fueron… del bracete de la extrema derecha… Y el Supremo les dio un revolcón. (35) El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): Muchas gracias, señor presidente. Quiero hacer dos matizaciones previas. Una primera es que la sentencia, como usted sabe, no entra en el fondo del asunto. La sentencia lo que le dice a la junta es que tiene que completar un trámite administrativo. Y una segunda es que la sentencia no es firme. Eso quiere decir que se puede recurrir, y acatar esa no firmeza también es parte del acatamiento de la sentencia. Por tanto, empiece por acatarla, señor Tarno. clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 70 En tanto la Junta de Andalucía resuelve, déjeme que le recuerde una cosa que ya sí sabemos: ustedes fueron al Supremo con este asunto, por cierto, del bracete de la extrema derecha (Un señor diputado: !Hala!—Un señor diputado: Sí, sí.) Conviene no olvidarlo. (Rumores.) El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor. El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): Y el Supremo les dio un revolcón. Lea usted su sentencia. El Supremo lo que dice es que son conjeturas que derivan de que el señor Chaves era entonces presidente de la Junta de Andalucía. En roman paladino: insidias contra el presidente de la Junta de Andalucía, un revolcón.(Rumores.) Esa es la realidad y vamos al fondo, señor Tarno. Vamos al fondo de la cuestión porque el fondo es ese, el fondo son insidias. Y le voy a decir más: insidias y, ¿sabe qué? Muchísimo rencor. Insidias y rencor, no contra el vicepresidente del Gobierno, que también, sino contra quien fue durante muchos años presidente de la Junta de Andalucía, por cierto, porque así lo quisieron los andaluces. Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos.—Una señora diputada: ¡Muy bien!) (DSCD 219, 26-1-2011, 11) Como vemos, las evaluaciones actúan como un argumento falaz, pero son muy frecuentes en el discurso político. Acusación directa, incluso insultos, encontramos en: (36) El señor VICEPRESIDENTE TERCERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE POLÍTICA TERRITORIAL Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA (Chaves González): Gracias, señor presidente. Señor Moreno, a mí me sorprende que esta pregunta se pueda formular en esta Cámara, porque usted no formula una pregunta, usted me acusa de la comisión de un delito al amparo de la inviolabilidad que le proporciona esta Cámara. (Aplausos.) Por lo tanto, señor Moreno, si usted tiene un mínimo de dignidad y de responsabilidad, nada más terminar este debate lo que debe hacer es irse al juzgado y poner una demanda (Aplausos.—Varios señores diputados: Ahí, ahí.) Y si no lo hace… El señor PRESIDENTE: Silencio. El señor VICEPRESIDENTE TERCERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE POLÍTICA TERRITORIAL Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA (Chaves González): …quedará demostrado una vez más, señor Moreno, que usted es un mentiroso, un calumniador y un difamador. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!— Aplausos.) (Diario de Sesiones del Parlamento Español 241, 45-2011, p.11) Se acompaña de un mandato o recomendación, que en sí parece una forma más atenuada (lo que debe hacer) pero que se intensifica al ir seguido de las consecuencias de su actuación: Y si no lo hace quedará demostrado una vez más, señor Moreno, que usted es un mentiroso, un calumniador y un difamador. El insulto aparece como consecuencia de los hechos, y, por tanto, como algo demostrado y no derivado de la propia emoción o subjetividad del vicepresidente. Asimismo, la condicional si usted tiene un mínimo de dignidad y de responsabilidad provoca una inferencia clara acusadora, pero el medio lingüístico es claramente indirecto (Brown-Levinson 1987) y atenuador. Las mismas acusaciones directas encontramos en: clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 71 (37) El señor GIL LAZARO: Se le ha acabado ya el tiempo de las mentiras, señor vicepresidente. El pueblo español ha dicho en las urnas que esta harto de un Gobierno inútil que le ha engañado a destajo. (Rumores.) El señor PRESIDENTE: Silencio. El señor GIL LAZARO: Diga usted lo que diga, por mucho que trate de negar la evidencia, ahora queda demostrado también con ese informe policial que en el caso Faisán usted ha mentido de forma burda, insolente y reiterada.(DSCD 247, 25-5-2011, p.9) En conclusión, el texto político emplea la subjetividad como medio de argumentación, ya sea atacando al otro, minusvalorándolo, insultando, destruyendo directamente su imagen, evaluando los actos del otro, usando expresiones emotivas, lanzando la carga de la emoción sobre el contrincante, incluso utilizándola como arma: emplear lo positivo con un fin negativo. Son, por tanto, argumentaciones mal construidas, falacias o paralogismos (Woods-Irvine-Walton 2004, Woods-Walton 1989, van Eemeren-Garssen-Meuffels 2009), pero de una gran rentabilidad práctica y que actúan con una carga descortés. 4. Emoción para la persuasión: el texto publicitario Otro tipo textual donde se emplean argumentativamente las emociones es la publicidad35. Recurrir a los sentimientos del receptor es fundamental para conseguir el éxito en la argumentación36. Podemos verlo en el reciente anuncio de Danacol, que protagoniza Manolo Escobar37. (38) ME: ¿Mi hija? Lo mejor de mi vida Hija: ¿Mi padre? Un corazón inmenso ME: ¿Un momento bueno? Cuando le cantaba para dormirla Hija: ¿Uno malo? Cuando no cuidó su corazón 35 Cfr., entre otros, Kerbrat-Orecchioni (1998), Lo Cascio (1998), Adam-Bonhomme (2000) , FuentesAlcaide (2002), Garrido (1996), González Camino (2008). 36 No en vano el fin de la argumentación es, como sostienen Perelman-Olbretchs-Tyteca (1989,34) en la introducción de su obra: “provocar o aumentar la adhesión de las personas a las tesis presentadas para su asentimiento” (en cursiva en el original). Van Dijk (2000a, 57-8) las califica claramente como falacias: “Fallacies, very generally defined, are breaches of argumentation rules and principles. (….) And argumentation rules are broken if, for instance, we use an irrelevant argument, play on people's emotions, ask the opponent to show I am wrong, argue that something must be true because everybody thinks so, or because some authority says so”. 37 Puede verse en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=Wu4eGxxyb94 Consulta 8-52011. clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 72 ME: Fue culpa del colesterol Hija: Tenía que reducirlo… y la dieta no fue suficiente ME: Aprendí que con el colesterol no se juega Voz en off: el exceso de colesterol es una causa de riesgo en el desarrollo de enfermedades del corazón Danacol reduce la absorción de colesterol ayudando a expulsarlo ME: No quiero equivocarme más. Por eso es siempre Danacol Hija: Ahora vivo más tranquila. Sé que se cuida Voz en off: Danacol es el más recomendado para reducir el colesterol Hija: Ojalá lo tomaran todos los padres con colesterol. Se utilizan los sentimientos de una familia, el sufrimiento familiar, para convencer. Es algo consciente, como podemos deducir de las propias declaraciones de la empresa de marketing: “Según Alessio Sarina, responsable de marketing de Danacol, “hemos escogido a Manolo Escobar porque representa a todas aquellas personas que se preocupan por mantener un buen estado de salud y que se han dado cuenta de la importancia de cuidar su colesterol. Él ha vivido en su propia piel que, adoptando ciertas medidas, uno puede conseguir mantenerse sano y sentirse bien”. (http://www.marketingnews.es/gran-consumo/noticia/1046517028005/danacolelige-manolo-escobar-comunicar.1.html, última consulta 8/2/2011). La publicidad intenta conectar con los sentimientos del usuario para anunciar el producto. Se invocan sentimientos positivos generalmente, como el placer o el disfrute: (39) ¡Disfruta de tu seguro desde el primer día! (Seguros Lifeline) O se utiliza la expresión emotiva de alegría, un enunciado exclamativo para reclamar la atención sobre el producto y contagiar al receptor ese sentimiento positivo: (40) ¡Ahora más que nunca, quitamos el 18% de IVA a todos nuestros productos! (Media Markt, 20 minutos, 31-1-2011) Otras veces se dirige hacia los deseos de los hablantes de ser aceptados socialmente, hacia su autoestima38. El eslogan de la empresa Media Markt (dedicada a la venta de electrodomésticos y productos de telefonía, informática, audio y video) empatiza con un sentimiento común en toda la sociedad: el miedo a ser catalogado como tonto. Todos queremos ser listos. Huimos de la vergüenza de ser considerados tontos. Por ello recurre a la primera persona, mucho más directa y cortés: (41) Media Mark. Yo no soy tonto. En la publicidad institucional, el poder recurre también a todos estos mecanismos. En algunas campañas de la DGT39 (“No podemos conducir por ti”, por ejemplo) se recogen 38 Se situaría en el sistema de la apreciación, dentro de la evaluación actitudinal. Vid. Martin-White (2005), o Kaplan (2004). 39 Cfr. Díaz Domínguez (2010a). clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 73 todos los posibles argumentos que podría utilizar un ciudadano, independientemente de su valoración o justificación ética. Se reproducen para crear empatía con él, recoger su voz y aceptar sus puntos de vista. Entre ellos se recurre a argumentos muy sensibles, que apelan a los sentimientos, para conseguir un cambio en la conducta: (42) Porque odias que te vean llorar Porque tu hijo necesita un padre Por conocer a tus nietos Porque odias las agujas… Para que tu madre no tenga que ir con flores al Km. 23 de alguna carretera Porque no quieres matar a tu chica Porque los cementerios son fríos Porque vas a matar a tus colegas. A tu chica. A los hijos que aún no has tenido. Y no vas a poder seguir viviendo como si nada. Verbos como odias, necesitas, o la frecuente referencia al receptor con un trato de cercanía (tu hijo, tus nietos, tu madre, tu chica, tus colegas) son sus manifestaciones lingüísticas más visibles. Incluso se llega a un extremo más drástico, excesivamente visual, rozando lo desagradable: (43) Para no partirte el cráneo contra el asfalto. Porque un bebé en brazos es lo primero que sale disparado40 En estos casos se intenta provocar una emoción fuerte en el receptor, a través de la referencia de las acciones evocadas. Mezcla conscientemente argumentos lógicos con otros falaces. Busca conseguir con ello emociones de rechazo: convencer por el miedo a las consecuencias negativas. Nos crea una emoción para que reaccionemos, aunque sea negativa, pero su eficacia y el fin perseguido, proteger nuestra vida, justifica la elección de estos medios. Podemos verlo en el ejemplo 44, perteneciente a un “tótem” dirigido a los jóvenes, y en el 45, cartel de la campaña general. 40 Para un análisis más pormenorizado ver Díaz Domínguez (2010a y b). clac 49/2012, 49-92 fuentes: subjetividad 80 -Las emociones son utilizadas como argumento falaz: ya sea el ataque directo al otro mediante la acusación o minusvaloración (argumento ad hominem), o el uso de las emociones, para provocar sentimientos negativos en el receptor (enfado, molestia…), o convencerlo apelando a la lástima, la pena, los sentimientos de alegría, disfrute, etc. Este mecanismo es altamente rentable, de ahí la extensión de su uso en tipos discursivos que buscan la mayor eficacia comunicativa, como la publicidad y el discurso político, sin olvidar, claro está, la conversación cotidiana, donde está omnipresente. De esta manera, el hablante hace material lingüístico lo que pertenece al plano emotivo y lo usa en provecho propio para conseguir sus fines comunicativos. La rentabilidad es evidente, aunque también cabe plantearse si recurrir al pathos es ético, asunto este que queda para otro trabajo. Bibliografía ADAM, J.M.-BONHOMME, M. (2000): La argumentación publicitaria, Madrid, Cátedra. ALCAIDE DE LARA, E. R. (1999): «Las intervenciones parlamentarias, ¿lengua hablada o lengua escrita?», Anuario de Estudios Filológicos, 22, págs. 9-36. ALVAR, M. (coord. 1997): El lenguaje político, Madrid, Fundación F. Ebert. ANSCOMBRE, J.C.- DUCROT, O. (1983): L´argumentation dans la langue. Lieja, Pierre Mardaga. ARCE CASTILLO, Á (2006): El lenguaje político. Recursos pragmático-discursivos en registros formales e informales, Salamanca, Ratio Legis. ARNDT, H. – R.W. JANNEY (1991): “Verbal, prosodic, and kinesic emotive contrasts in speech”, Journal of Pragmatics 15, págs. 52 l-549. BAJTIN, M. (1982): Estética de la creación verbal, México, Siglo XXI. BALLY, C. (1965[1944]): Linguistique générale et linguistique française, Berna, Francke, 4ª ed. BAMBERG, M. 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