El desarrollo de la competencia social en la etapa de educación infantil: la biblioteca de aula
Abstract
La etapa de Educación Infantil se perfila como un periodo con entidad y características propias y como tal, será desde esta etapa educativa desde dónde se deben sentar las bases para que niños y niñas crezcan como personas competentes a diferentes niveles de su desarrollo. De un modo concreto, nos centraremos a continuación en la organización y puesta en funcionamiento de la biblioteca de aula en esta etapa educativa de tal forma que se garantice el desarrollo de la competencia social en los niños y niñas de tres a seis años de edad.
Full text
Morales, J. A. y Barroso, J. (Coords.). (2012). Redes Educativas: La educación en la sociedad del conocimiento. Sevilla: GID. ISBN: 978-84-940062-0-3 EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA SOCIAL EN LA ETAPA DE EDUCACIÓN INFANTIL: LA BIBLIOTECA DE AULA DEVELOPMENT OF SOCIAL COMPETENCE IN THE STAGE OF CHILDHOOD EDUCATION: THE CLASSROOM´S LIBRARY Laura Vaz Boza CEIP San Ramón Nonato (Los Barrios, Cádiz) [email protected] Resumen La etapa de Educación Infantil se perfila como un periodo con entidad y características propias y como tal, será desde esta etapa educativa desde dónde se deben sentar las bases para que niños y niñas crezcan como personas competentes a diferentes niveles de su desarrollo. De un modo concreto, nos centraremos a continuación en la organización y puesta en funcionamiento de la biblioteca de aula en esta etapa educativa de tal forma que se garantice el desarrollo de la competencia social en los niños y niñas de tres a seis años de edad. Abstract The pre-primary education is seen as a period with its own characteristics and entity so, will be from this educational level where to lay the groundwork for children to grow up as competent persons at different levels of development. In a particular way, we will focus on the organization and operation of the library classroom at this educational level so as to ensure the development of social competence in children three to six years old. Palabras claves: Educación Infantil, biblioteca de aula, competencia social. Key words: Pre-primary Education, Library classroom, social competence.
Redes Educativas: La Educación en la Sociedad del Conocimiento 2 1.-INTRODUCCIÓN Tras la experiencia en diferentes centros educativos de distintos contextos y provincias de Andalucía, parto de una visión de la escuela que me inquieta y me hace cuestionarme por qué no respondemos a las necesidades reales de la sociedad actual. Percibo un modo de enfocar la educación y la enseñanza de forma automática y descontextualizada basado fundamentalmente en la utilización de libros de textos como únicos recursos y por tanto, una metodología de trabajo que rara vez se cuestiona si el alumnado está satisfecho y motivado con lo que recibe y por consiguiente, si realmente aprende significativamente. Pocas son las ocasiones en las nos planteamos si debemos cambiar nuestra forma de trabajo, si existen otras necesidades, si lo que hacemos es útil, para qué lo hacemos, etc. Todo ello, lleva a una monotonía en la que se termina considerando que los niños y niñas son los únicos responsables de su falta de interés que por supuesto se va trasladando a etapas posteriores llegando a encontrarnos con dificultades como el fracaso escolar. ¿Hemos preguntado alguna vez a nuestros niños/as cómo quieren que sea la escuela?¿qué les gustaría aprender? ¿ para qué puede servir? Desde mi punto de vista, estas cuestiones deben ser parte primordial de nuestra evaluación inicial para plantear una propuesta educativa verdaderamente ajustada a las necesidades de los niños y niñas y por tanto a la sociedad de la que forman parte. Puesto que pretendo abogar por una enseñanza útil, expongo a continuación una experiencia llevada a cabo en un aula de niños y niñas de cinco años consistente en la puesta en funcionamiento de una biblioteca de aula a partir de la cual se favoreció el acercamiento de los niños y niñas a la lectura y escritura de un modo significativo. 2.-OBJETIVOS Numerosos son los objetivos que se pueden plantear a la hora de trabajar con la biblioteca de aula. Por ello, analizando la realidad en la que me encontraba (contexto y características de los niños y niñas del aula) concreté en los siguientes: Ofrecer a los niños y niñas la posibilidad de descubrir la lectura como objeto de placer. Utilizar los diferentes textos de uso social que se encuentran en su vida cotidiana (periódicos, agendas telefónicas, recetas de cocina, poesías, carteles…) Propiciar un clima en el aula en el que se valore la lectura y la escritura. Contagiar a las diferentes familias el deseo de leer con sus hijos/as y validarle su escritura. Conseguir que los niños y niñas adquieran procedimientos que le hagan competentes fundamentalmente en el ámbito social. 3.-DESCRIPCIÓN DEL TRABAJO “Nunca enseño a mis alumnos/as; solamente intento proporcionarles las condiciones para que puedan aprender” (Albert Einstein) 3.1. Contexto del centro. Un elemento fundamental que hace que una experiencia educativa tenga sentido y significatividad es su adecuación al contexto concreto en que se va a llevar a cabo, ya que cada entorno educativo tiene unas necesidades y características concretas que requieren de prácticas distintas. Por este motivo, es punto de partida analizar la realidad en la que nos encontramos antes de plantearnos cómo intervenir.
El desarrollo de la competencia social en la etapa de Educación Infantil: la biblioteca de aula 3 En este caso, me sitúo en un colegio público que se encuentra en un pueblo pequeño del andévalo onubense cuyo nivel socio-económico es medio-bajo y en el que predomina la actividad en el sector agrícola por parte del miembro masculino de la familia. El centro es de una línea y es el único que hay en el pueblo por lo que en él están la mayoría de los niños y niñas del mismo. Debido al bajo nivel cultural, se perciben pocas expectativas de las diferentes familias hacia los niños y niñas y al mismo tiempo hay pocos hábitos relacionados con la lectura y la escritura en casa puesto que el mayor tiempo se dedica a otros queaceres cotidianos (salir al paseo, cuidar caballos, hacer la compra…). Las actividades que la familia comparte con los niños y niñas se relacionan más con tareas del hogar que con saberes tecnificados o académicos (escribir, contar cuentos, leer, contarles historias, buscar información…). 3.2. ¿Qué entendemos por competencia social y ciudadana en Educación Infantil? “Las competencias básicas son la capacidad de responder a las demandas poniendo en marcha los conocimientos adquiridos para resolver tareas de forma adecuada y eficaz. Suponen una combinación de habilidades, conocimientos teóricos, valores, actitudes, emociones… que permiten tanto “saber hacer o aplicar” como “saber ser o estar”. Los escolares las deben desarrollar para poder lograr su realización personal e incorporarse a la vida de manera satisfactoria”. Aunque se han formulado muchísimas definiciones acerca de las competencias básicas, ésta reúne, desde mi punto de vista, la esencia de lo que las mismas significan y es por ello por lo que comienzo exponiéndola. Centrándonos en la competencia social y ciudadana, podemos entenderla como la habilidad para comprender la realidad social, convivir y ejercer la ciudadanía democrática en una sociedad plural, así como comprometerse y contribuir a su mejora. Es una competencia básica para poder convivir y para hacerlo de forma comprometida con los valores universalmente aceptados, los derechos humanos y los valores constitucionales, y está asociada por ello a derechos democráticos de participación. Se persigue con ello una ciudadanía del mundo compatible con la identidad local, formada por individuos que participan activamente. La adquisición de esta competencia supone la consideración del diálogo, el respeto, la tolerancia y la cooperación, así como el compromiso en la defensa de los derechos humanos ya citados anteriormente. Puesto que estamos ubicados en la etapa de Educación Infantil, hemos de partir de la importancia que esta etapa va a tener en el proceso de socialización de los niños y niñas. Hasta este momento, la familia es el principal agente encargado de transmitir una serie de valores, actitudes, hábitos, comportamientos…los cuales, se verán ampliados y reforzados en la escuela, donde se acompaña a los niños y niñas en su crecimiento y desarrollo general abriéndose nuevos caminos para descubrir, conocer, investigar, relacionarse… Aumentan de esta forma los contextos en los que el niño/a se relaciona (los iguales, los maestros/as, el personal del centro…) proporcionándole cada uno de estos unos aprendizajes distintos. En todo este proceso, los diferentes ámbitos del desarrollo (social, cognitivo, motor, lingüístico, afectivo…) van evolucionando de manera paralela y por ello, es fundamental trabajar de manera globalizada favoreciendo que los niños y niñas alcancen competencias desde esta etapa a deferentes niveles que le permitan poder resolver cualquier situación que, en función de su edad, pueda presentarse.
Redes Educativas: La Educación en la Sociedad del Conocimiento 4 No tiene sentido parcelar los aprendizajes cuando sabemos a ciencia cierta que todas nuestras habilidades y capacidades están relacionadas y las usamos de forma combinada en nuestra vida cotidiana. 3.3. Relación entre competencia social y ciudadana y biblioteca de aula. ¿Por qué trabajamos la competencia social a través de la biblioteca de aula? La biblioteca de aula, al igual que cualquier otra zona o recurso que tengamos en nuestra clase, puede cumplir funciones muy diferentes según el sentido que le demos y la finalidad para la que se establezca. Partiendo de ello, en mi aula, la biblioteca se presenta como un lugar por medio del cual aprendemos a respetar, escuchar a los demás, pedir el turno de palabra, comprender emociones y sentimientos de los demás… pero además, un lugar en el que tenemos la posibilidad de ir comprendiendo poco a poco la realidad social en la que vivimos ya que en él encontramos muchos recursos y realizamos numerosas actividades muy similares a las que se realizan en la vida cotidiana y por tanto, estas experiencias nos acercan a la realidad y nos permiten ir adquiriendo habilidades para ser partícipes de la misma de una manera activa. En esta biblioteca, la competencia lingüística va de la mano de la competencia social y ciudadana, ya que, como bien sabemos, el lenguaje es la capacidad más específicamente humana y nos permite comunicarnos, relacionarnos, expresarnos, informarnos… creciendo como ciudadanos críticos que forman parte de una sociedad donde imperan unos valores, conductas, actitudes, normas… determinados que favorecen la convivencia y socialización. Desde mi punto de vista, aproximando a los niños y niñas al lenguaje y sus múltiples posibilidades y funciones de un modo significativo, podremos desarrollar en ellos múltiples competencias, entre ellas, la competencia social y ciudadana. 3.4. ¿Cómo organizar mi biblioteca? Como hemos señalado con anterioridad, en función de la utilidad que pretendamos darle a un recurso, lo organizaremos de una forma u otra. En el caso de la biblioteca de aula, si pretendemos aprovecharla educativamente hablando y que no sea un mero mueble lleno de libros, hemos de dotarla de sentido y actividad en la clase. ¿Cómo podemos plantearla? En mi caso fue del siguiente modo: ¿En qué lugar? A la hora de estructurar una clase, es evidente que debemos ceñirnos a las posibilidades que tenemos pero una adecuada distribución del espacio hace que éste sea mucho más aprovechable. Por ello, en mi aula organizo distintos rincones cada uno de ellos con una función determinada y por tanto con unas características concretas. Para situar la biblioteca, en primer lugar pregunto a los niños y niñas dónde consideran que debemos ponerla. De esta forma, ya los estamos haciendo partícipes de la organización de la clase, aspecto que les motiva y les hace sentir bien, estamos viendo sus ideas previas acerca de las necesidades que tiene este rincón y haciéndoles desarrollar criterios útiles de clasificación y organización. Esta conversación será más o menos efectiva en función de las veces que los niños y niñas se hayan visto en situaciones parecidas y estén acostumbrados a cuestionarse este tipo de cosas. En mi caso, puesto que los niños y niñas nunca habían organizado una biblioteca de aula y mucho menos se les había hecho partícipe de su situación en la clase, lanzaban ideas a priori poco funcionales: - Está bien ahí (Juan José)
El desarrollo de la competencia social en la etapa de Educación Infantil: la biblioteca de aula 5 - Yo que se (Raúl) - Eso siempre lo dice la maestra (Claudia) - La podemos poner allí (rincón más pequeño) porque a mí no me gustan los libros. (Ana) Estos fueron algunos de los comentarios que emitieron. Fui yo quien, tras esta asamblea, les animé a buscar un sitio cerca de una ventana para que fuese luminoso, amplio dentro de las medidas del aula, tranquilo, alejado de otros rincones donde se hicieran actividades movidas… y así elegimos su ubicación. Materiales y recursos de nuestra biblioteca. Al igual que hicimos con la ubicación, nos planteamos qué cosas había en nuestra biblioteca, para qué servían, cuáles podríamos añadir…y ellos fueron dando ideas. En ese momento solo había un librero con algunos cuentos estropeados por ellos mismos los cursos anteriores. Invité a los niños y niñas a pensar cosas que podíamos hacer en una biblioteca y a partir de ahí fuimos confeccionando nuestro listado de materiales que a lo largo del curso fuimos consiguiendo: - Mesa y algunas sillas. - Alfombra con cojines que ellos fueron trayendo. - Corcho para colocar: calendario, noticias, novedades, interrogantes, creaciones, producciones… - Cuentos de múltiples tipos: imágenes, diferentes idiomas, con pictogramas, con dibujos, sin dibujos… adecuados a su edad. - Libros varios: de recetas, decoración, viajes, guías de animales… - Diccionarios: A-Z, sinónimos y antónimos, de inglés… - Estuches con cds: música variada (infantil, flamenco, pop, rock, clásica…), dvds (películas, documentales, interactivos, anuncios publicitarios…) - Textos de uso social: periódicos, revistas, recetas, tickets de la compra, entradas de cine, instrucciones de juegos, poesías, adivinanzas, biografías, páginas amarillas, folletos publicitarios, carteles… - Cuadernos en blanco. En esta asamblea decidimos también que yo me iba a reunir con las familias para contarles lo importante que iba a ser la biblioteca en nuestra clase y por tanto cómo podían colaborar en su creación. De esta forma, pretendía que los familiares comenzaran a valorar este recurso en la misma medida que se iba a hacer en el aula con la intención de que las inquietudes que se pudieran ir despertando en los niños y niñas fueran validadas en casa y así integradas como un aprendizaje significativo y funcional. Actividades que se realizan. Progresivamente la biblioteca fue ganando en actividad. Al principio era uno de los rincones a lo que los niños y niñas les costaba más visitar exceptuando algunos niños y niñas, pero conforme fueron descubriendo posibilidades fue ocurriendo todo lo contrario. Había muchas ocasiones en las que preferían estar en la biblioteca. Entre las actividades que fuimos realizando en ella podemos señalar: - Clasificación de los cuentos y recursos que iban llegando al aula: ellos iban utilizando sus propios criterios y yo les iba ayudando (andamiaje) de tal forma que estos pasaban de ser poco funcionales a cada vez más útiles. - Lectura de cuentos y libros: audiciones. Varias veces en semana venía alguien a nuestra aula (un familiar, un alumno/a de primaria, yo…) y nos leía un cuento, una historia, una obra de teatro, una poesía… Después hablábamos de ella, si nos había gustado, por qué, quién quería la ilustraba
Redes Educativas: La Educación en la Sociedad del Conocimiento 6 y la colgábamos en el corcho…De esta forma íbamos despertando un placer por la lectura y por supuesto por aprender a leer. - Contar historias. Otras veces, inventábamos historias entre todos con algunos personajes y lugares que yo les daba, algún niño/a contaba alguna historia que se sabía, o cambiábamos las historias de los cuentos que habíamos leído en algún momento modificando los finales o los comienzos… - Ilustramos. A partir de actividades de lectura por parejas ilustraban las historias con dibujos propios imaginando la ropa de los personajes, los objetos, los ruidos que aparecerían… - Rimas. El mundo de las rimas les llamaba muchísimo la atención y algunos/as se convirtieron en verdaderos poetas. Leíamos poemas de distintos poetas conocidos, leíamos algunos fragmentos de su biografía, veíamos su foto… elegíamos algún tema e inventábamos rimas sobre el mismo… - Diccionario Fichero de palabras. Todas aquellas palabras que a lo largo de las distintas unidades didácticas iban apareciendo y desconocíamos las buscábamos en el diccionario. Yo hacía la búsqueda verbalizando los pasos que iba dando para crear en ellos un conocimiento previo y posteriormente las incluíamos en un fichero autocorrectivo a partir del cual ellos podían ir asociando la palabra con una imagen que le correspondía. - Mímica, representaciones. Convertimos en teatro algunas historias de los cuentos y las representamos de distintas formas: con marionetas hechas por nosotros mismos, con nuestro cuerpo adoptando un papel determinado, con caretas… - Textos. Además de tener la posibilidad de manipular y conocer distintos textos de uso social (literarios: cuentos, narraciones, poemas, adivinanzas, canciones, cómics…; expositivos: dossiers, esquemas, revistas, hojas de control…; prescriptivos: instrucciones, reglas, recetas de cocina…; informativos: periódicos, murales, folletos, notas para los padres…) trabajamos dos en profundidad: la receta de cocina y la biografía. Lo hicimos en distintos momentos del curso y trabajando sobre diferentes temáticas (la interculturalidad y los cuentos de Ana María Matute). Para ello, con los dos textos seguimos un mismo procedimiento: Preparación: nos preguntamos si habíamos visto alguna vez ese texto, dónde, cómo era, de tal forma que íbamos detectando los conocimientos previos que el niño/a tenía hacia el mismo; a continuación nos planteábamos para qué servía, para quién, cómo había que escribirlo y qué necesitábamos saber para poder usarlo. Realización: necesitamos varios textos de ese tipo para poder compararlos, en distinto formato, con idea de poder ir viendo las semejanzas y diferencias que tienen, quedándonos con aquello que los iguala conformando así lo que son sus características que lo hacen único, elaborábamos un pre-texto (creamos un borrador que fuimos modificando hasta obtener el texto definitivo), lo revisamos, y pasamos a limpio (editar). Evaluación: durante el proceso es importante ir observando los pasos que siguen los niños/as de forma abierta o con ayuda de pautas, y al final nos cuestionamos qué habíamos hecho y qué habíamos aprendido. * Cómo funciona la biblioteca. Al igual que los demás rincones que formaban nuestra aula, la biblioteca, para su buen funcionamiento, requería de unas normas que todos respetáramos y comprendiéramos y para ello, debían ser unas reglas hechas por todos, en consenso, que facilitaran su aceptación. En primer lugar, reunidos en asamblea, nos planteamos para qué servía la biblioteca y cuáles eran las cosas más importantes que había que tener en cuenta. Invitamos a nuestra clase al bibliotecario del pueblo, que nos contó las normas de su biblioteca y la importancia de cumplirlas por el bien de todos. Fue así como fuimos elaborando las nuestras propias que expusimos en una cartulina a la vista de todos y firmada por cada uno de nosotros. Algunas de estas normas eran: mantener el orden de todos y cada uno de los materiales que en ella había, respetar a los compañeros/as que estén leyendo o utilizando algún libro, guardar silencio, cuidar los libros (pasar las páginas una por una, colocarlos adecuadamente…), etc. Además, puesto que nuestra motivación iba en aumento y ya los libros eran mucho más atractivos que en un principio, establecimos un sistema de préstamos que nos permitía llevarnos a casa el libro
El desarrollo de la competencia social en la etapa de Educación Infantil: la biblioteca de aula 7 que queríamos y podíamos leerlo, que nos lo leyera alguien, contarlos a nuestros hermanos/as pequeños/as… Para ello, elaboramos unos carnets de biblioteca. Entre todos elegimos el diseño y después cada uno elaboró el suyo. En el carnet aparecía su nombre y apellidos y su foto. Decidimos también que podían llevarse libros cada vez que quisieran ya que el leer es algo placentero y debemos hacerlo cuando nos apetece. Cada uno de los libros tenía una ficha técnica, las cuales elaboramos juntos con los familiares, y cuando algún niño/a se llevaba algún libro debía poner su carnet junto con la ficha técnica correspondiente en un fichero que teníamos en la biblioteca. Cada cierto tiempo, los responsables iban controlando la entrada y salida de libros, siempre con mi ayuda. 4.- RESULTADOS Y/O CONCLUSIONES Una vez que hemos expuesto de un modo resumido la experiencia vivida, mostramos a continuación la valoración que hago de la misma, teniendo en cuenta que era la primera vez que lo ponía en práctica. 4.1. Valoración de la experiencia. En el momento que nos disponemos a analizar el proceso que se ha llevado a cabo, éste puede ser valorado desde distintos puntos de vista: - El alumnado: Respecto al alumnado, considero que se cumplieron los objetivos propuestos ya que tuvieron la oportunidad de contar con unos recursos y materiales que difícilmente iban a tener en sus casas de tal forma que estábamos compensando las desigualdades existentes en el contexto, siendo éste, uno de los objetivos fundamentales de la escuela. Por otro lado, a nivel de aprendizaje, tuvieron la oportunidad de descubrir cosas a las que encontraban sentido y esto era algo que se palpaba en el día a día del aula ya que la motivación fue en aumento, fueron ellos mismos los que iban alimentando el funcionamiento de la biblioteca con sus intervenciones, trayendo materiales al aula, interesándose por unos y otros cuentos, etc. Esto hacía que los aprendizajes fueran significativos y que no quedaran estancados, sino por el contrario, estuviéramos continuamente investigando nuevas cosas, descubriendo nuevas formas de escribir, comparando escrituras… y estos aprendizajes los iban trasladando a su vida cotidiana: cuando iban a la frutería pedían los tickets, las entradas de cine, iban leyendo los carteles a los que muchas veces hacían fotos y las traían…dándose un proceso cíclico que nos iba motivando cada vez más. - Las familias: conseguimos contagiar esta motivación a numerosas familias que al ver a sus niños/as tan ilusionados colaboraban en muchas actividades y en aportar materiales al aula. En muchas casas comenzaron a adoptar como hábito leer cuentos antes de dormir porque los niños/as lo demandaban. Aunque fue una tarea costosa porque no todo el mundo está dispuesto a colaborar de igual forma, la mayoría de los familiares se fueron contagiando y esto hizo que la experiencia fuera aún más enriquecedora, llevando a cabo un proceso compartido familiaescuela. - Realización personal y profesional: a nivel personal y profesional, es evidente, que a pesar del trabajo que supone el tiempo dedicado, fue una experiencia muy gratificante ya que le encontré sentido a lo que hacía y sobre todo pude comprobar que es posible cambiar la realidad si nos formamos y ponemos de nuestra parte. 5.- BIBLIOGRAFÍA Moreno Cabello, C y otros (2010). Competencias básicas. Aprendemos con nuestros cuentos. Guía didáctica para el profesorado curso 2010-2011. Sevilla: Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas. Concejalía de Educación.