Espacio y género: itinerarios al paraíso
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ESPACIO Y GENERO Itinerarios al paraíso y No podemos hoy abstraer nuestra reflexión sobre la arquitectura y la ciudad de la globali- , dad «medio ambiente», donde lo construido y lo habitable se expande con gran velocidad como una mancha contaminante efectuando su modificación constante. Se distinguía antes la ciudad como artificio humano con sus fronteras de lo natural: la muralla, el río, la topografía limitaban y determinaban las construcciones de los colectivos humanos. Las construcciones del hábitat se determinaban por la materia prima, el clima, el lugar, las actividades. La determinación del medio ambiente ha sido definitiva en el principio de toda civilización y el ingenio humano se ha ejercido en la dominación de la naturaleza a través del tiempo con el desarrollo de la técnica. Con la técnica el hombre ha llegado a dominar y subordinar la naturaleza. Llegando así al punto crítico donde el futuro y la naturaleza dependan del control de la contaminación que produce la industria, del consumo de energías contaminantes en las grandes concentraciones urbanas, del consumo y destrucción en definitiva de los recursos naturales y del control sobre las alteraciones geomórficas producidas con la intervención técnica. Cabe interrogarse: ¿Cómo el desarrollo tecnocientífico, la progresiva conversión del medio natural en medio urbano, la separación del hombre del medio natural han modificado las conductas o roles sociales? Generalmente, cuando más avanzada la civilización de una sociedad, más tecnocrática, más diferenciada y segregada se torna. El impacto del capitalismo moderno, el consumo y sobre todo la tecnología de la información han afectado los equilibrios de la especie incidiendo directamente sobre la transformación de las conciencias y creando la situación problemática donde se enmarca un conficto entre los géneros por el dominio del espacio identificado con el poder. - V 5 ASTRAGALO, 05 (1996) Attribution-NonCommercial-ShareAlike - CC BY-NC-SA Introduction to the Issue, ISSN 1134-3672 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.1996.i05.01
6 La mentalidad bélica destructiva históricamente ha sido identificada con la mentalidad masculina frente a la mentalidad femenina, identificada con la creación y la conservación. Cuando el feminismo se convierte en movimiento de lucha por el poder de la mujer, «tal vez, según Karl Kraus, se intentaba erradicar los propios manantiales de la civilización». «( ... ) la esencia emocional femenina no es desenfrenada o nihilista sino más bien tierna fantasía, que viene a ser el origen inconsciente de todo lo que tiene algún valor en la experiencia humana. En ella descansa la fuente de toda inspiración y creatividad. La razón en cuanto tal es meramente una técnica, un medio por el que los hombres obtienen lo que desean. En cuanto tal no es buena ni mala, sino efectiva o inefectiva. A la razón se le tiene que suministrar los objetivos apropiados desde fuera de ella; se le debe dar una dirección de tipo estético o moral. La fantasía femenina fecunda a la razón masculina y le señala la dirección. La fuente de la verdad moral o estética es, pues, la unidad entre sentimiento y razón». Las reflexiones que se hacen por los distintos autores en este número de Astrágalo dedicado a ESPACIO Y GENERO no pretenden trazar el proceso de evolución de la civilización urbana en términos que demuestren en qué medida se ha ejercido la influencia de lo femenino y lo masculino en la configuración del espacio social o urbano, sino dar algunas de las claves de la comprensión del espacio construido a lo largo de la historia. Una conclusión común señala que la identificación con el espacio ha sido siempre masculina. El dominio del espacio representa un ideal masculino. Los hombres han tenido sus espacios específicos para desarrollar sus actividades sociales y políticas. En los distintos sistemas sociales, en sus invenciones teóricas, el espacio ocupado por la mujer ha sido un espacio compartido. En el paradigma utópico de modernidad, racionalidad, libertad y justicia de la Utopía de Tomás Moro el prototipo del «utópico» no distingue a la mujer del hombre más que por sus aptitudes naturales para ciertos oficios. La mujer se adhiere a las virtudes del hombre y de la familia y, sobre todo, la adhesión a la tierra representa el máximo ideal para ambos sexos de la sociedad utópica. La tierra, la naturaleza hasta el Renacimiento constituyen una concepción femenina o «femenización de la naturaleza» como «la madre tierra». Es a partir del Renacimiento cuando la revolución científica y la civilización urbana legitiman el proyecto racionalista y de expoliación de la naturaleza. En ese entorno se inicia la eclipse del saber ancestral femenino y el encumbramiento del sexismo científico. ~Las distintas intervenciones y testimonios que estructuran el discurso de ESPACIO Y GE- Ifi NERO tratan de abarcar someramente las distintas concepciones espaciales en relación con los géneros, desde lo natural a lo arquitectónico pasando por el espacio pictórico. En el análisis preeliminar de José Luis Ramírez, el concepto «espacio» se identifica con «dominio» o «poder>>. La categoría del espacio viene a constituir un paradigma mental que marca la pauta del pensamiento y la acción en nuestra sociedad y en nuestra cultura occidental. El camino de la filosofía y -VI-
de la ciencia, es decir, el camino del progreso y del poder estaría estructurado en un modelo espacial que sería administrado por un sector dominante representativo de los valores viriles. La identificación entre espacio y civilización y entre ésta y masculinidad es una clave fundamental explicativa de nuestra cultura dominada por el lógos como expresión de voluntad de poder. La racionalidad científica imbuida por la idea de dominio crea una lógica inspirada por lo espacial cuya ciencia es la geometría y su práctica la medida. Nuria Femández nos aproxima a los enfoques antropológicos sobre el modelo dicotómico entre el espacio doméstico y el espacio público en relación con la mujer y el hombre respectivamente, implantado como modelo universal por el mundo occidental. Anna Vi la y Vicent Casals dedican su reflexión tratando de establecer un nexo entre las cuestiones de ecologismo y femenismo desde la historia del pasado. Carmen Pena analiza los estereotipos femenino y masculino en la pintura y la caracterización del espacio pictórico a través de esos estereotipos. Constanza Tobío trae los supuestos implícitos en la aplicación de un modelo familiar conservador y tradicionalista, basado en la división de trabajo entre los géneros, en el urbanismo moderno. Carmen Gavira trata el papel de la mujer dentro de las redes del consumo estructurado en tomo a la producción del hábitat. Al final, Angelique Trachana frente a los conceptos referidos al «género» introduce el concepto de «carácter», femenino y masculino, en un análisis del espacio arquitectónico contemporáneo enfocado desde la problemática del lenguaje. ~ En la sección FORO ABIERTO se publican: un texto de Georg Simmel sobre la casa como 1 aportación femenina en la cultura objetiva y «Debate» sobre democracia, ciudad y utopía entre Olivier Mongin, Benoí't Chantre y Joel Roman. 'U' En RESEÑAS DE LO PUBLICADO se publi ca un comentario de Roberto Femández dedilt cado al útimo libro publicado de Manfredo Tafuri Sobre el Renacimiento. Principios, ciudades, arquitectos. Tafuri viene a corroborar que la arquitectura en cuando a su especificidad disciplinar se disuelve en complejas tramas de poder y representación. ~RELAT OS DE LO YA VISTO consiste en una dedicatoria de Antonio Femández-Alba a la r: revista Nueva Forma, sobre la cual se ha celebrado una exposición en el Centro Cultural de la Villa de Madrid en el mes de octubre. y como POSFOLIO, se dedica a la problemática de la ciudad contemporánea un estudio de · Renate Mayntz sobre progreso técnico, cambio de sociedad y desarrollo de los grandes sistemas técnicos. '"V' ASTRAGALO agradece al Departamento de Humanidades, Ciencia Política y Sociología 1t de la Universidad Carlos III, al Instituto Max Planck für Gesellschaftsforschung de Colonia y a la Editorial Hachette por la colaboración prestada en la edición de este número, así como a los editores y autores de los libros recibidos en nuestra redacción. O - VII - 7 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672
Cuadro sin título de T. Hamano, 1995. - VIII -