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Influencia que tuvieron en el derecho público de su patria y singularmente en el derecho penal los filósofos y teólogos españoles anteriores a nuestro siglo

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Influencia que tuvieron en el derecho público de su patria y singularmente en el derecho penal los filósofos y teólogos españoles anteriores a nuestro siglo

Author: Hinojosa y Naveros, Eduardo de, (1852-1919)
Publisher: Madrid : Tipografía de los Huérfanos, 1890
Year: 1890
Source: https://idus.us.es/bitstreams/6f15477f-957e-422e-becf-a27b4dbfeaf9/download
INFLUENCIA QUE TUVIERON
EN EL
DERECHO PUBLICO DE SU PATRI
Y
SINGULARMENTE
EN EL DERECHO PENAL
LOS FILÓSOFOS Y TEÓLOGOS ESPAÑOLES
ANTERIORES Á NUESTRO SIGLO
POR EDUARDO DE HINOJOSA
Ca ed á ico de la. Escuela supe io
de Diplomá ica, Indi iduo de núme o de la Real Academia de la His o ia.
MEMORIA
PREMIADA POR LA REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MORALES Y POLiTICAS
EN EL CONCURSO DEL AÑO 1889
MADRID
TIPOGRAFÍA
DE LOS
HUÉRFANOS
Calle de Juan B a o, núm. 5.
IIS90
A ículo
43 de los
Es a u os
de la Real Academia de Ciencias Mo ales
y
Polí icas
«
En
las ob as que la Academia au o ice ó publique, cada
au o se á
esponsable de sus ase os
y
opiniones. El Cue po lo se á únicamen ezl>
de que las ob as sean me ecedo as de la luz Pública.»
LEMA
"Du an e el siglo de o o de nues a li e a u a', p edominó
en España la doc ina de la Escuela polí ico- eligiosa, cuyos
p incipales ep esen an es ue on cie amen e el sabio F an-
cisco de Vi o ia , maes o de Melcho Cano; el insigne domi-
nico Domingo de So o; el jesui a F ancisco Suá ez , llamado
el doc o Eximio

Ella echó con Al onso de Cas o los ci-
mien os de la ciencia del De echo penal y la del Da echo de
gen es con F ancisco de Vi o ia y Bal asa de Ayala. Ella
dió de_sí innume ables a ados de De echo polí ico, en e los
cuales se cuen an muchos dignísi nos de es ima aun hoy día.....
Ella se á, cuando p o undamen e llegue á es udia se y cono-
ce se del odo, el imb e mayo quizá del einado de Felipe II,
y uno de los mejo es, si no el más celeb ado u o, del alen o
español has a aho a „
'
Cáno as del Cas illo ,
Bosquejo his ó ico de la Casa de Aus ia
en el
Dicciona io gene al de polí ica
y
admini9 ac¿ón,
omo I, Mad id, 1868, pági-
nas 888-889.

A LA N4E
I
VIORIA
de mi que ido y malog ado amigo
ENRIQUE PÉREZ-HERNÁNDEZ
INTRODUCCIÓN
En e los asun os que más i amen e solici an y
a aen al que a en amen e conside a el desen ol i-
mien o de la his o ia y del de echo pa ios, muy pocos
log an despe a su in e és en an al o g ado como el
es udio del lazo, unas eces os ensible, elado y escon-
dido o as, que une la his o ia de las ideas con la his-
o ia de las ins i uciones. La Real Academia de Cien-
cias Mo ales y Polí icas ha dado elocuen e mues a,
de su celo en p omo e las in es igaciones sob e es e
aspec o in e esan ísimo de la- ida nacional, eligiendo
pa a sus concu sos emas como el p esen e, cuya sola
enunciación bas a á da idea de su impo ancia y as-
cendencia.
Al p opone me dise a sob e él , lle ado más de
a ición que de con ianza en mis ue zas pa a a a lo
con enien emen e, he empezado po de e mina , con
2
— 16 —
No c eo ajena de
es e luga la exposición del es ado
ac ual de los es udios ace ca del pa icula , y la ese-
ña de los abajos cuya in es igación ha se ido de
pun o de pa ida
á
la p esen e Memo ia. El examen
de las doc inas de los eólogos españoles de la Edad
Media pos e io es á la in asión á abe impo an es
pa a el De echo público y el penal es á oda ía en
mucha pa e po hace . No así las del pe íodo isigó i-
co, es udiadas en su conexión con las ins i uciones po-
lí icas po D. Manuel Colmei o en su
Cu so
de De echo
polí ico
1
y
po D. Vicen e de la Fuen e en su
His o ia
eclesiás ica de España
2 .
O o an o puede deci se de las
ins i uciones polí icas del mismo
pe íodo, que
han se .:
ido de ma e ia á abajos an impo an es como los
ya ci ados de Colmei o y La Fuen e, Pidal (D. Ped o
José)
3
y Conde de To eán.az
4
en e los españoles, y
de Guizo 5
y Dahn
6
en e los ex anje os. Menos o -
una han enido las ins i uciones penales
.
ace ca de las
cuales apenas poseemos o as publicaciones dignas de
mención que el abajo agmen a io y supe icial de
Du-Boys
7
el
más
comple o, pe o insu icien e ambién,
de Gu ié ez (D.
B.) en
su
Examen his ó ico del De echo
1
Cu so de De echo polí ico según la his o ia de León y Cas illa. Ma-
d id ,
1873.
2 2.
a
edición. Mad id, 1873.
3
Lecciones sob e la His o ia del Gobie no y Legislación de España.
Ob a
pós uma dada 1
.
1. luz po su hijo el ac ual Ma qués de Pidal. Ma-
d id, 1880.
4
Los Consejos del Rey du an e la Edad Media.
Mad id; 1884.
5
Eis oi e de la Ci ilisa ion en Eu ope.
Pa ís, 1849.
6
Die Ve assung de TVes go hen.
2.' edición. Leipzig, 1883.
7
His o ia del De echo penal de Espa4a.
T aducción espaiiola. Ma-
d id, 1872.

-
17 ---
penal
y
sob e odo el de Dahn en sus
Wes go hische
S udien
2.
Las ob as de los eólogos que lo ecie on en los einos
-c is ianos de la Reconquis a, de escaso in e és pa a el
De echo público y el penal, como consag adas las más
de
ellas casi exclusi amen e al es udio de las g a es
cues iones de o ganización eclesiás ica agi adas en su
iempo, han ocupado menos la a ención de los publi-
cis as. Los mismos au o es an e io men e ci ados , á
excepción de Dahn, cuyas ob as se limi an al pe íodo.
isigó ico, pe mi en o ien a se en el dédalo del De e-
cho público y penal de los einos de León y Cas illa.
Ace ca del igen e en los o os Es ados c is ianos de
nues a Península, me han se ido de guía los
Es udios
sob e la His o ia y el De echo de A agón
3
7
de La Fuen e,
la monog a ía del Conde de To eánaz sob e
Los Con-
sejos del Rey,
los da os suel os que sob e el De echo pú-
blico y.penal de Na a a o ece Yanguas en su
Diccio-
na io de an igüedades
4
,
el es udio de los S es. Co oleu
y
Pella sob e
Las Co es ca alanas y
el discu so de
D. Bien enido Oli e sob e
La Nación y la Realeza en
.los Es ados de la co ona de A agón
6
.
Las ob as de los an i-
guos comen a is as del De echo de A agón
y
Ca aluña
me han sido de escaso auxilio, po amengua mucho su
alo como uen e de conocimien o his ó ico, las más
1
Mad id, 1866.
'2 Vu zbu go , 1874.
3 3.
a
se ie. Mad id, 1886.
4
Pamplona, 1840.
5 Ba celona, 1876.
,
6
Mad id , 1884.
— 18 —
de las eces, la endencia exage adamen e omanis a
de sus au o es.
En cuan o á los eólogos y ilóso os españoles del'
pe íodo más impo an e á que ha de e e i se la Me-
mo ia, poseemos las in es igaciones de Balmes eh los
omos III y I de
El P o es an ismo compa ado con el Ca-
olicismo en sus elaciones con la his o ia de la ci ilización
eu opea,
la
De ensa
1
de Ma ínez Ma ina con a las cen-
su as de que ue on obje o sus ob as po pa e de la_
Inquisición, el es udio de D. An onio Cáno as del Cas-
illo sob e
Las ideas polí icas de los españoles
bajo
la
dominación de la casa de Aus ia y la monog a ía
del P. Ga zón sob e Ma iana
3
.
Las doc inas de los
eólogos españoles de los siglos XVI, XVII y XVIII ace ca
del De echo penal no han sido, que yo sepa, ma e ia.
de especial in es igación, si se excep úan las b e es pá-
ginas que dedica Gu ié ez en la ob a ci ada al más
impo an e de ellos, Al onso de Cas o. El desen ol i-
mien o de las ins i uciones polí icas
y
de las elaciones
en e la Iglesia y el Es ado en es e pe íodo, puede es u-
dia se en las ob as de Colmei o y La Fuen e, de que
ya se ha hecho mé i o, y en la monog a ía de es e úl-
imo esc i o sob e la
Re ención de Bulas en España
4
así
como el de las ins i uciones penales en el
Examen his-
ó ico
de Gu ié ez.
He di idido la exposición en es pe íodos , que
me
1
Re is a de España,
omo
u, Mad id , 1868.
2 Mad id, 1861.
3
El P. Juan
de
Ma iana
y
las Escuelas libe ales.
Mad id, 1889.
4 Mad id, 1864
y
1865.
-
19 -
pa ecen indicados po la na u aleza misma del asun o.
Comienza el p ime o con la abju ación del a ianismo
po Reca edo, y e mina con la in asión á abe y con-
siguien e uina del impe io isigodo. El segundo , as
la ga pausa, después del es ancamien o de los es udios
eológicos en los siglos pos e io es á la Reconquis a, ie-
ne como pun o de pa ida el enacimien o de la ciencia
eológica y ju ídica en el siglo mil y llega has a me-
diados del siglo x i, en cuyo iempo el mé odo inicia-
do po F ancisco de Vi o ia y p opagado po sus cole-
gas y discípulos ab e nue a y ecundísima e a á las
ciencias ju ídicas y sociales. El e ce o se ex iende has-
• a mediados del siglo x ii, en a monía con los lími es
asignados á es e abajo po la Academia.
Me a e o á espe a que, conside ando an doc a
Co po ación las g a es di icul ades que o ece a a
con enien emen e el ema p opues o , se mos
a á
indulgen e espec o á los acíos y de iciencias de es e
abajo.
O
CAPÍTULO PRIMERO
La Iglesia
y el
Es ado en e los Visigodos. — Fuen es á que debe
acudi se
pa a es udia la in luencia de los eólogos en las ins i uciones de es e pue-
blo. — Ves igios de la in luencia eológica en el De echo público; limi aciones
de la au o idad eal; negación del ca ác e pa imonial de la Mona quía;
ex os de San Isido o
y
San B aulio a o ables á la Mona quía he edi a ia;
el de echo da indul o.— Insu iciencia de los da os que poseemos pa a ap e-
cia la in luencia de los eólogos isigodos en el De echo penal.
Las elaciones en e. la Iglesia ca ólica y el Es ado
isigodo an es de la con e sión de Reca edo no consin-
ie on que és a úl ima, po medio de sus más au o iza-
dos ep esen an es los Obispos , eje ciese in luencia
alguna en las leyes ni en las ins i uciones polí icas. Pe -
seguida po algunos Mona cas, especialmen e po Eu i-
co, ole ada po o os que, como Teudis, consin ie on á
los P elados cong ega se en Concilio pa a a a en
común de los asun os conce nien es al égimen in e io
de la Iglesia, ca eció, en el la go pe íodo que se ex ien-
de desde A aul o has a la mue e de Leo igildo, de los
medios necesa ios pa a modi ica el modo de se de
aquella sociedad semi- omana y semi-bá ba a. Pe o
desde el momen o en que Reca edo con la mayo ía de
la nobleza isigoda, a as ada po la ue za y el ejem-
plo de la au o idad eal, abju a la he ejía a iana, lle-

-
22 -
ando á cabo un ac o en que u o quizá an a pa e como
la con icción eligiosa la azón del Es ado, se inicia una
e a de alianza es echísima en e la po es ad ci il y la
eclesiás ica, que o eció al Episcopado ancha base pa a
in il a su espí i u y aduci sus aspi aciones de una
mane a sensible en la legislación isigoda. La esis en-
cia de la casi o alidad de los P elados y de la pobla-
ción ca ólica á los halagos
y
pe secuciones de que se
alió Leo igildo pa a sumidos el a ianismo, habían
pues o elocuen emen e en elie e la ue za incon as-
able del Episcopado ca ólico y su inmenso ascendien e
sob e los pueblos. El di o cio en e la Mona quía y el
Cle o ca ólico, ac o an impo an e
y
elemen o an
alioso en la ida social del pueblo isigó ico, sob e
odo después de la inco po ación del eino de los Sue-
os, con e ido más de medio siglo an es al Ca olicismo,
podía se en ex emo pelig oso á la in eg idad y aun á
la
exis encia del Reino isigodo en lucha con enemigos
an pode osos como los F ancos y Bizan inos, ca ólicos
en eligión. Unos y o os podían explo a en p o echo
p opio el des ío y el encono en e los mona cas
y la
mayo ía de la nación, apegada á las c eencias ca ólicas,
y
p o esadas no sólo po los súbdi os hispano- omanos,
sino ambién po una pa e de la aza conquis ado a.
De aquí que Reca edo, de la since idad de cuya con-
e sión no hay po o a pa e mo i o alguno pa a du-
da , c eyese con azón ob a como hábil polí ico al
emp ende camino opues o y más llano y segu o que el
seguido po su pad e, pa a ealiza la misma aspi ación
que és e en lo esencial, ó sea la uni icación . eligiosa
de su eino, como base y co onamien o de la uni icación
-
23 -
polí ica. Con aba á la sazón el Cle o ca ólico con hom-
b es eminen es po su i ud y po su ciencia como los
Isido os, Leand os, Masonas y Juanes de Bicla a,
quienes el Mona ca isigodo debió conside a como
a-
liosos
auxilia es en la a dua a ea de o ganiza
y
go-
be na una nación compues a de elemen os he e ogé-
neos en adiciones y cos umb es, y á quienes ningún
o o ínculo podía liga an e icazmen e como la comu-
nidad de ideas eligiosas, a enuando las di e encias de
nacionalidad y de cualquie o o géne o que sepa aban
-á, encedo es y encidos. No es, pues, de ex aña que
Reca edo llamase á los Obispos á oma asien o en las
Asambleas legisla i as y á los Consejos del T ono,
donde po la supe io idad de su cul u a eje cie on una
in luencia conside able y á eces p eponde an e y de-
-cisi a.
Como consecuencia de es a ín ima alianza, en e el
°Cle o ca ólico, la Mona quía y los Concilios p ocu an
ealza
y
ac ecen a á los ojos de los ieles la au o idad
y el p es igio de los Je es del Es ado, quienes á su ez
obus ecen y ex ienden la in luencia de los Obispos,
sancionan los de echos de la Iglesia, le o o gan nue-
os p i ilegios y ag egan la sanción ci il á los Cánones
de los Concilios nacionales. Es, po lo demás, una e -
dad innegable que la adición omana de los úl imos
iempos espec o al pode casi ilimi ado de Tos Empe a-
do es, así en lo empo al como en lo espi i ual, con i-
buyó e icazmen e al desa ollo de la po es ad de los Re-
yes isigodos en ma e ias eclesiás icas; y que, andando
el iempo, semejan e compene ación de la Iglesia y el
Es ado ajo consigo muchas y g andes des en ajas
- 24 -
pa a la p ime a, que ió coa ada ecuen emen e po el
pode ci il la libe ad de que ha menes e pa a el cum-
plimien o de su ele ada misión. No ué cie amen e el
meno de los-males consiguien es á ella que la in luen-
cia del C is ianismo en la ida social uese me amen e
ex e io , pe se e ando i a en ealidad la idea pagana
de la omnipo encia del Es ado y eniendo que su i la.
Iglesia ecuen es y excesi as in usiones del Es ado en
el e eno pu amen e eclesiás ico.
Algunos de los P elados isigodos que in e inie on
en la edacción de las leyes o madas en los Concilios,
nacionales y en o as que apa ecen como ob a exclu-
si a de la au o idad eal, e an eólogos consumados en
el sen ido es ic o de es a palab a, es deci , homb es.
dedicados al cul i o y á la di usión de la ciencia eoló
gica po medio de sus esc i os, como San Isido o, San
Leand o, San B aulio, San Ilde onso y Tajon. Aunque
sólo se nos hayan conse ado ob as del p ime o, coma-
son las
E imologías y
los
Lib i sen en ia um
que a en
exp o eso de ma e ias de De echo, nos c eemos au o i-
zados pa a supone que las conside aciones eológico-
polí icas de que acompañan á los monumen os legisla-
i os en que an ac i amen e colabo a on odos ellos
(y cuya edacción debe a ibuí seles con
.
mucho mayo
undamen o que á los segla es que se sen aban con ellos
en los Concilios y en el Consejo Real), e lejan con exac-
i ud sus ideas sob e muchos pun os del De echo públi-
co y penal y pe mi en ap ecia en alguna mane a la
in luencia eje cida po ellos en es as ma e ias.
En e los eólogos españoles del pe íodo isigó ico,,
el único que incluyó en la ó bi a de sus disquisiciones.
— 25 —
las ciencias ju ídicas y sociales, discu iendo á eces
sob e ellas po cuen a p opia, ué San Isido o. En sus
E imologías,
que son an e odo as a
y
me ódica Enci-
clopedia de la e udición clásica en odos lós amos del
sabe , no se limi ó siemp e al o icio de hábil compila-
do , an es hay algunas ma e ias, así en es a ob a como
en los
Lib i sen en ia um
1
,
en que expuso su p opio
1 Jane ,
His oi e de la science poli ique dans ses appo s a ec la mo ale,
2.
a
edición, Pa is , 1872, p. 346-347, mues a desconoce la impo an-
cia de San Isido o bajo el aspec o de que a amos al exp esa se en
los é minos siguien es :
« Los siglos al
y
aun el mismo siglo
XT,
son un pe íodo de is e
decadencia en que no debe espe a se encon a huellas de iloso ía mo-
al..... Los únicos nomb es que me ecen se ci ados en es e in e alo
son los de Boecio é Isido o de Se illa, mucho menos aún po su p o-
pio alo (pues el uno no es más que un e ó ico elocuen e, el o o un
compilado ), que po la au o idad de que goza on en la Edad Media.
Isido o de Se illa no hizo ci a cosa sino ansmi i algunas de inicio-
nes que había ecogido y omado de los au o es an iguos y pa icula -
men e de los ju isconsul os; le a mue a que si ió únicamen e pa a
que pasa an de la an igüedad á los iempos mode nos cie os p inci-
pio
g
que habían i ido y que debían enace . »
Es e juicio, inexac o en los é minos gene ales en que es á o mu-
lado, aun espec o de las
E imologías,
á cuya ob a alude e iden e-
men e Jane , no cabe aplica lo en mane a alguna á los
Lib i sen en ia-
um,
desconocidos, al pa ece , del esc i o ancés,
y
no u ilizados,
que yo sepa, has a aho a pa a el es udio de las ideas é ins i ucio-
nes isigodas, no obs an e el ex ao dina io in e és que o ecen en
es e concep o. Aunque es a úl ima ob a no pueda conside a se como
en e amen e o iginal, juzgo muy dis an e de la e dad la opinión
de Ebe ,
His oi e géné ale de la li e a u e au moyen dgP,
I, Pa ís, 1833,
pág. 630, que la conside a como me o epe o io de sen encias mo a-
les omadas de o os esc i o es. En odo caso es indudable que, como
e lejo de las opiniones polí icas , o iginales ó ecibidas , del insigne
P elado isigó ico, me ece más a ención de la que se le ha p es ado
has a aho a. Tampoco ca ece de alo como uen e de conocimien o
de las cos umb es de la época. El capí ulo
De iudicibus
(52 del lib ó
en que alude ecuen emen e, al deplo able es ado de la adminis a-
ción de jus icia en e los isigodos, p opo ciona ma e ia pa a un a-
bajo análogo al ecien e de Monod,
Les mceu s judiciai es
au i a
silcle,
4
— 32 —
sen encia; decidi en las con iendas que susci a an con-
a los gobe nado es los súbdi os que se c eyesen pe -
judicados; in e eni en el nomb amien o de los magis-
ados municipales, y ecibi las cuen as que és os
debían da á él y á las pe sonas p incipales de la
ciudad.
Jus iniano hizo á la Iglesia es as concesiones, po -
que, dada la absolu a co upción de la bu oc acia,
había menes e pa a inspecciona la y mo aliza la de
un pode ajeno y supe io á ella. " La Iglesia ué el
único y úl imo e ugio pa a el impe io cuando és e, en
su mise ia, se encon ó ya impo en e pa a de ende se
á sí p opio „ 1.
En e los F ancos exis ía ambién el debe impues o
á los Obispos de inspecciona á los jueces ci iles y a o-
ca á sí en de e minados casos el conocimien o de los
negocios
2.
La in luencia ex ao dina ia que el episcopado ino
á eje ce en la sociedad isigoda ué pa e pa a que los
Reyes, in e esados en se i se pa a los ines de su polí-
ica de an pode osos ins umen os, se es o za an po
inclui en el núme o de sus a ibuciones la designación
de los suje os que habían de ocupa las Sedes episcopa-
les. En un p incipio pa ece habe se conse ado la an i-
gua p ác ica en ma e ia de elección de Obispos; pe o
casi á con a desde la con e sión de Reca edo pueden
1 Hégel,
S o ia 'della cos i uzione dei municipii i aliani ,
1861,
I, p. 100-103. Ha mann,
Un e suchungen su Geschich e de byzan inischen
Ve wal ung in I alien,
Leipzig , 1889, p. 49-50.
2 Ta di ,
His oi e des ins i u ions poli iques de la F ance,
1, p. 162.

—
33 —
segui se paso á paso las icisi udes del p edominio de la
Co ona en es a impo an ísima es e a.
Con a la adición cesa is a del De echo omano
o mula on los Pad es del Concilio IV de Toledo,
en e los cuales igu an eólogos an insignes como San
Isido o y San B aulio, la doc ina isido iana de la su-
misión de la po es ad ci il á las leyes , conminando con
la excomunión á los P íncipes que, c eyéndose supe io-
es á ellas, i anizasen á los pueblos
1
.
Pusie on dique,
asimismo , los eólogos ci ados á la a bi a iedad y
c ueldad de los P íncipes, haciendo p e alece en
las leyes el p incipio de que no pudie an po su sola
olun ad condena á nadie á pena capi al ni á con is-
cación de bienes
2 ,
si e a ingenuo ó miemb o del o icio
pala ino, y es ableciendo que en las causas que pudie-
sen da luga á la imposición de es as penas, se aseso-
ase de los nobles y p elados que cons i uían el Consejo.
En consonancia con las ideas que p o esaban ace ca
del o igen y ca ác e de la po es ad ci il, in luidos po
la adición del An iguo Tes amen o, se es o za on po
ac ecen a el p es igio y la in iolabilidad del sobe ano
po medio de la ce emonia de la unción, que, con o me
á la doc ina de la Iglesia, a ae sob e el que la ecibe
1 Canon 75 : « Sane de u u as egibus hanc sen en iam p omulga-
mus: u si quis ex eis con a e e en iam legum supe ba domina ione
.e as a egio, in lagi iis e acino e, si e cupidi a e c udelissimam
po es a em in populos exe cue i , ana hema is sen en ia Ch is o
domino condemne u

»
La misma idea la e en el ondo de la an epe ida ase del lib. , í-
ulo I , ley
1.
a
del Código isigodo: « Rex e is si ec e acis

»
2
Cone. Tole .
IV , canon 75: « Nec quisquam es um solus in can-
sis capi um au e um sen en iam e a , sed consessu publico cu a
ec o ibus ex judicio mani es o deliquen ium culpa pa esca .
5
—
34 —
g acias y disposiciones necesa ias pa a el cumplimien o'
de la misión que le ha sido encomendada. Usada ya en
el pueblo de Is ael, la p ác ica de ungi á los Reyes, ó-
sea, co no se ha dicho con azón , la consag ación li ú -
gica de la Mona quía, se in odujo en el impe io bizan-
ino á mediados del siglo ; aclima óse más a de en e
los Visigodos, de quienes la oma on e osímilmen e,
casi un siglo después los F ancos y los Anglo-sajones.
El p ime Sobe ano en cuya co onación hay no icia
de habe in e enido la Iglesia es el Empe ado de
O ien e León I, que ué ungido po el Pa ia ca de
Cons an inopla el año 457. Fo maba pa e del ce emo-
nial de Cons an inopla la imposición de la co ona po
el Pa ia ca, después dé una in ocación p onunciada
sob e el Sobe ano
1
.
De es a ce emonia se hace mé i o
en iempo de Wamba, que ué ungido po el Obispo de
Toledo, Quincio, en 672; pe o ya las ac as del Conci-
lio VI de Toledo de 636 aluden á dicha p ác ica. De
E igio se dice:
egnandi pe sac osanc am unc ionem
accepi po es a em
en el Concilio VII de Toledo de 681.
De un ex o de San Isido o
2
1
en que no se ha pa ado
la a ención, que yo sepa, has a aho a, me pa ece in e-
i se que la p ác ica de ungi á los Reyes exis ía ya en-
e los Visigodos en los iempos del San o Doc o ,
y
que
se in odujo quizá po su inicia i a.
1 Duchesne,
Le Libe Pon i iealis,
xc m,
n.
34, . I , p. 38.
2
De o .
ecclese.,
lib. i , cap. 25..... pos quam dominas nos e , e as
ex
e sace dos ae e nus, a Deo Pa e coeles i mys ico unguen o es
deliba us,
iain non Boli
Pon i ices e Reges , sed o nnis Eeclesia unc ione
eh iona is consee a u ,
p o eo quod memb am es ae e ni Sace do is
e Regis..
— 35 —
La Iglesia p es aba su sanción al ju amen o de › ide-
lidad del pueblo_ al Sobe ano y al que debía p es a es e
úl imo, imponiendo penas canónicas á los ansg eso-
es
1
.
No se mos ó meno su solici ud en conmina con
penas canónicas á los que a en asen con a el sobe ano
ó con a la ida y la hacienda de su iuda y descen-
dien es, cons an emen e amenazados en la Mona quía
isigoda po la ba ba ie de los g andes, como conse-
cuencia de la e ible lucha en ablada en e el p inci-
pio he edi a io , y el elec i o en o den á la sucesión de
la Co ona
2.
Memo able ambién y de suma ascendencia pa a
la Mona quía isigoda ué la in luencia de los eólogos
espec o á la sepa ación en e la o una p i ada del
sobe ano y el pa imonio de la Co ona, p incipio bien
ajeno de la adición omana y de la p ác ica de los
o os einos ge mánicos
3.
Comp endiendo que el sis ema elec i o pa a la p o-
isión de la dignidad eal, dando ienda suel a á la
desapode ada ambición de los nobles
y
engend ando la
se ie de in igas y ebeliones que llenan la his o ia de
los Visigodos, e a amenaza cons an e pa a el o den
público y la consolidación de la Mona quía, algunos
eólogos isigodos de los más conspicuos y au o izados
mos a on cla amen e su p edilección po el sis ema
1
Cone. Tole .
IV, c. '75: Quicumque

sae am.en um idei suae,
quod p o pa iae gen isque Go ho um s a us el conse a ione egi e
salu is pollici us es , iola e i

ana hema si .
2 Véanse los cánones ela i amen e nume osos
De muni ione p olis
egís
en los
Cone. Tole .
y
,
c. 2; VI, c. 11, 16
y
18; xm, c. 4: x , e. 8.
3
Conc. Tole .
VIII.
— 36 —
he edi a io y se es o za án po hace que p e aleciese
en la p ác ica, siendo e osímilmen e en es e pun o eco
de la opinión gene al del Cle o isigodo. Recué dense
si no las palab as con que e mina San Isido o su
His-
o ia de los Godos,
después de eseña la ele ación de
Suin ila al ono:
" Su hijo Racimi o, „ dice, "que aun en la in ancia
esplandece po su excelen e índole, has a el pun o de
se en su semblan e y en sus i udes i o e a o de
su p ogeni o , asociado al T ono, se egocija compa -
iendo el solio con él; po lo cual debemos implo a del
cielo y del Rec o del humano linaje que, así como ac-
ualmen e ocupa el ono con su pad e, as la go ei-
nado de és e, log e se dignísimo suceso suyo „ 1.
No menos explíci o que es e es imonio en p o de la
Mona quía he edi a ia es el que p opo ciona la Epís-
ola di igida po San B aulio y Eu opio en unión del
Cle o
y
pueblo de sus Diócesis y de un ele ado uncio-
na io al ey Chindas in o, ogándole que asociase,
como asoció en e ec o, al T ono á su hijo Reces in o,
pa a que le sucediese en la dignidad eal:
" Hemos esuel o acudi á u piedad, dicen, pidién-
do e, como lo más con enien e á u anquilidad y á
nues o bien, que en ida uya y con u benepláci o
nos des po ey y seño á Reces in o, el cual, hallán-
1 España Sag ada,
omo i, pág. 503: llujus ilius Racimi us in con-
so ium egni assump us, pa í cum Pa e solio conlw a u , in cujus
in an ia i a sac ae indolis splendo emica , u in eo, e me i is e
ul u pa e na um i u um e igies p amo e u . P o quo exo andus
es cceli a que humani gene is ec o , u sicu ex a consessu pa io
socius, i a pos long i um pa en is impe ium si e
egni successione
dignissimus.
- 37 -
close en edad de sopo a las a igas de la gue a, puede
se , con el auxilio de la g acia di ina, nues o seño y
de enso y el descanso de ues a se enidad

„
Es os documen os demues an no se muy exac a la
opinión que a i ma esuel amen e habe sido los P ela-
dos isigodos a o ables á la subsis encia del sis ema
elec i o, po que eniendo, en. i ud de él, pa icipación
di ec a y cons an e en la designación del Sobe ano, po-
dían hace la ecae en quien más dispues o se mos ase
á a o ece sus mi as é in e eses. Lo cual no hab ían
podido log a inculada la dignidad eal en una dinas-
ía, cuya poli ica pudie a se con a ia á las aspi acio-
nes del Cle o, imposibili ado ya, en i ud del cambio
de sis ema, pa a deshace se de ella cuando lo juzgase
con enien e. Cie amen e que las p esc ipciones del
De echo esc i o de los Visigodos, en que se consag ó el
p edominio del p incipio elec i o, con o me al De echo
consue udina io de la gen e goda, se adop a on en los
Concilios nacionales y po an o con la anuencia del
Episcopado. Pe o ales acue dos, más bien que ob a de
los P elados, han de conside a se como ansacción
en e és os y los nobles, quienes habiendo is o menos-
1
España Sag ada,
omo xxx , pág. 374: « Sugge endum glo iossisimo
Domino
p
os o, Chindas in o egi, B aulio e Eu opius, episcopi
se uli es i, cum p esby e is, diaconibus, e omnibus plebibus á
Deo sibi c edi is, necnon e Celsus se us es e cum e i o iis á ele-
men ia es a sibi commisis.
» Ad uam pie a e n ecu e e dec e imus, u quia compendiosius
nihil nec quie i es ae, nec casibus nos is p ospicimus, in i a ua,
e e bene olel, e se um uum Dominum Reces in um, dominum no-
bis egem deposcimus, u cujus ae a is es e bellige a e. e bello um
sudo em su e e, auxilian e supe na g a ia, e nos e possi esse do-
minus e de enso e se eni a is es ae e ec io


— 38 —
cabados sus de echos
á
la ocupación del T ono con el
en onizamien o de Reces in o, in en a on y consiguie-
on ei indica los y a ianza los exp esa y solemnemen-
e, ap o echando quizá la ci cuns ancia de que es e
Sobe ano, del cual se igno a que u iese hijos, no enia
in e és en con a ia las aspi aciones de la nobleza.
Siendo más di ec o y os ensible el in e és de los nobles
que el de los P elados en el man enimien o del sis ema
elec i o, hay mayo undamen o, con o me al conocido
a o ismo del
c i p odes ,
pa a a ibui
á los
nobles godos
la pa e nidad de dichas leyes.
La acul ad del Mona ca de indul a
á los
eos del
odo ó pa e de la pena en que hubie an incu ido ué
econocida exp esamen e po el De echo isigodo, con-
o me á
la adición omana; pe o los ilus es eólogos
de aquel iempo, conside ando pelig oso que la eje cie a
po si solo el Sobe ano en de e minados casos, es in-
gie on
sus
acul ades sob e el pa icula , es ableciendo
que hubie a de p ocede de acue do con los miemb os
del Episcopado y del O icio pala ino si se a aba de
deli os polí icos
Al clasi ica las leyes en pe misi as, p ohibi i as y
penales, enca ece San Isido o la impo ancia de las
penas, a i mando que el cas igo y la ecompensa son
los dos g andes mode ado es de la ida humana
2
.
Con-
side a como in de las leyes penales la de ensa social
1
Com. Tole .,
VII, c. 1.—L.

u, 1, 6
y 7; i ,
1
y
G.
2
E ymol.,
e 19. Omnis au em lex au pe mi i aliquid, u i o -
is pe a p oemium: au e a , u sac a um i ginum nup ias nulli
pe e e licea , au puni , u qui caedem ece i capi e plec a u : au
enim p emio, au poena i a mode a u humana.
- 39 -
y la ejempla idad
1
,
sin desconoce que el juez debe
a ende ambién á la co ección del delincuen e
2.
El sis ema de ep esión y cas igo de los deli os eli-
giosos po pa e del Es ado, igen e en Eu opa du an e
oda la Edad Media y los comienzos de la mode na se
halla consag ado ambién po San Isido o en un impo -
an e pasaje, donde c eo descub i los o ígenes de la
eo ía
-
de la elajación del he eje al b azo secula ,
pa a que és e le impusiese la pena co po al co espon-
dien e, adop ada y p ac icada en el p ocedimien o in-
quisi o ial
3.
En odo caso, es indudable que las p esc ipciones del
Código isigó ico con a los he ejes, blas emos, após-
a as y los que se dedicaban á las a es mágicas son
o as an as aplicaciones de la doc ina mencionada.
Lo mismo puede deci se de la penalidad impues a á
los judíos con e sos que ol ie an á su an igua e-
ligión
4.
"
Los Visigodos pa ecen habe sido los p ime os en
1
Bid.,
c. 20. Fac ae sun leges, u ea um me u humana coe cea u
audacia, u aque si in e imp obos innocen ia, e in ipsis imp obis
o mida o supplicio, e ene u nocendi acul as.
2
Lib. Sen en .,
ni, 50. Ple umque p inceps ius us e iam malo um
e o es dissimula e no i : non quodiniqui a i eo um consen ia , sed
quod ap um empus co ec ionis expec e , guando eo um i ia el
emenda e alea , el puni e.
3
Lib. Sen en .,
in, 51. Saepe pe egnum e enum coeles e egnum
p o ici , qui in a Ecclesiam posi i con a idem e disciplinam
Ecclesiae agun , igo e p incipum con e an u : ipsamque disciplinam
quam Ecclesiae humili as exe ce e non p ae ale , ce icibus supe bo-
um po es as p incipalis impona : e u ene a ionem me ea u i -
u e po es a is impe ia .
4 L. W. 2
y
2; ni, 1 y 2; ni, 5, 2 y 3; in, 4
y
13; i, 2, 1
y
4;
xn, 2, 11,
y
3, 1. C . sob e es a clase de deli os á Dahn,
Wes go hische
S udien,
p. 233-236.
—
40 —
la éacción que se e i ica en el de echo en p o de la,
pe sonalidad de escla o: en el o den ci il, las leyes más.
an iguas conse an aún la noción adicional, consi-
de ándolo como cosa; no sucede así en el De echo pe-
nal, el cual lo juzga suscep ible de des iaciones, de
las cuales le hace esponsable „ 1.
El de echo isigodo, más humano y más p og esi o,
en es a pa e que las o as legislaciones ge mánicas
2
co no in luido po los p incipios del C is ianismo,
limi-
aba la po es ad p i ada del dueño espec o á la ida
del escla o, p ohibiendo da le mue e,
y
aun mu ila le
ex auc o i a e p op ia y
sin p ecede o mación de juicio.
El sie o eo de un deli o de los cas igados con pena
capi al no podía se p i ado de la ida po el seño
(ex a publicum judicium),
sino después de sen enciado á
es a pena po los jueces públicos
3
.
El seño que ma aba.
1 Lesueu ,
Des consequences du déli de l'esela e dans les Leges Ba ba o-
um e les Capi ulai es ,
en la
Nou elle Re ue his o ique de D oi anpais e
í, ange
de 1889, p. 603-617, mues a cómo los p incipios del De echo
omano modi ican la adición ge mánica en e los Visigodos , a e-
nuando la esponsabilidad del dueño, sus i uyendo á la pena pecunia-
ia que debía paga és e ( , 4 y 11; i, 4 y 4) la pena pe sonal que, de
o dina io, e a la de azo es, y acul ándole en o os casos pa a en-
ega al escla o
(se um adi e)
á in de lib a se de paga po él la
composición ( iii, 1 y 12; i, 5 y 10).
2 L. W. i, 1
y
5. Dahn obse a á es e p opósi o que Egica
7
al p o-
mulga de nue o es a ley de Reces in o , se dolía de que hubie a sido
inius e ab asan:.
3 L. W. i, 5, 1, 12 y 13. Es as no mas de
la
legislación ci il habían
sido p ecedidas po o as análogas del De echo eclesiás ico :
El
Conc. Aga h.
de 506, c. 62, imponía la excomunión ó dos años de
peni encia á los dueños que ma asen á sus escla os,
sine eonseien ia
ju-
dieis.
Los
Conc.
Eme i .
de 666, c. 15 y Conc.
Tole .,
XI, de 675, e. 6, cas i-
gan á los P elados que a asen c uelmen e á
los sie os de la Iglesia.
G- ewe ,
Zu Geschich e deu sche Volks ech e i a Mi ela e ,
Scha hausen.
1865-1866, u,
p. 12-17.
-
41 -
al escla o sin sujeción á es e ámi e, y no a i maba
con su p opio ju amen o ó con el de sus sie os, ha-
be lo e i icado in olun a iamen e y en cas igo de un
c imen que me eciese la pena capi al, incu ía en mul a
y en in amia pe pe ua, á la cual iba anejo el no pode
a es igua en juicio. P ohibió asimismo, so pena de es
años de des ie o, mu ila á los escla os
absque iudicis exa-
mina ione
1 .
Bajo la in luencia de la Iglesia se es ableció
el de echo de asilo
2
,
que lib aba á quien á él se acogía
de la pena de mue e y acili aba en muchos casos la
econciliación en e el o enso
y
la amilia del o endido.
La legislación isigoda conside ó como in de la pe-
na la ejempla idad,
u eo um me u humana coe cea u im-
p obi as
3
7
o mulando el p incipio de la p opo cionalidad
de las penas
4
es ableciendo que sólo el au o de un deli-
o uese esponsable de él, nunca su amilia, sup imien-
do así la esponsabilidad colec i a de és a, asgo peculia
del De echo ge mánico
6
1
y
exigiendo la in ención puni-
ble como equisi o indispensable pa a la exis encia del
deli o
6
.
Fa o eciendo la ins i ución del sis ema de las
1 Sob e la in luencia de la Iglesia en la mejo a de la condición del
escla o, éase ambién á Dahn en sus
Baus eine,
i, Be lín, 1884, espe-
cialmen e, p. 10-14.
2 Wilda,
Geschich e des deu schen S a ech s,
1, Halle, 1842, p. 537-
543. L. W. i, 5, 18. «Si con ige i eum ad al a e con uge e

ne eum
mo is poena condemne ..... sed in po es a e pa en um adendum es
u , excep o mo is pe iculo, quidquid de eo ace e olue in licen iam
habean .»
3 L. W., i, í . n, ley 5.
a
C . L. in, 2, 7
y
í . i , 1. 13
y
ni,
y
,
2
y
i,
4, 3,

5, 6.

4 L. W.,

4, 3: Sae a eme i as sae io ibus paenis es legali e
ulciscenda.
5 L. W., i
l
1, 7.
6 L. W., il', 3, 6.
6
no sólo á los que iolen amen e ó con a de echo 'se
apode an de la po es ad sobe ana, sino ambién al que
" o iesse ganado seño io del eino po algunas de las
de echas azones que diximos en la ley an e des a, que
si él usasse mal de su pode io en las mane as que de
suso diximos en es a ley, quel pueden deci las gen es
i ano , e o na se el seño ío que e a de echo en o -
icie o „
1
.
Inspi adas en la adición omana, incula-
on en el Rey la pleni ud del pode legisla i o, del modo
más explíci o y e minan e, p oclamando que las leyes
no dic adas po él mismo ó con su ap obación "non han
nomb e nin ue za de leyes, nin deben ale en ningún
iempo „
2
;
pe o sen a on ambién el p incipio de en-
dido po los eólogos isigodos de que el legislado
debe con o ma se á las no mas e e nas de la jus icia 3.
Conside a on asimismo el de echo de indul o como
a ibución del Sobe ano, dis inguiéndolo en gene al y
pa icula y es ableciendo en cuan o á sus causas, o -
mas y e ec os cie as g adaciones
4
.
Es muy de no a que, a ando inciden almen e de
la po es ad del Papa en ma e ias empo ales, los com-
pilado es de las Pa idas no sólo a i man que una de
1 Pa . u, í . , 1. 10.
2 Pa . I, í . 1, 1. 12.
3 Pa . 1, í . I, 1. 4. — La eo ía del o igen di ino del pode , o -
mulada cla amen e en las Pa idas, se encuen a ep oducida po los
P ocu ado es de Co es en las de Olmedo de 1445
y
de Ocaña de 1489,
usando las palab as mismas de San Pablo , que si en comunmen e de
base á los eólogos que esc ibie on de polí ica pa a dise a sob e la
ma e ia. — Pa ida II, í . 1, ley 5, y
Co es de
los an iguos einos de León
y Cas illa,
omo In, págs. 469 y 768.
4 Pa .
VIT,
í . xxxii, ley 1-3; Pa . u, í . x, ley 2,
y
Pa .
1u,
í . xxi , ley 1.

—
49 —
las mane as de adqui i el i ulo de Rey es la conce-
sión del Papa, allí donde puede eje ce es a acul ad 1,
aludiendo sin duda alguna á los einos euda a ios de
la San a Sede, sino que acep an plenamen e las doc i-
nas más ac edi adas
á
la sazón, econociendo al Papa
implíci amen e el de echo de absol e á los súbdi os en
algunos casos del ju amen o de idelidad
2.
En es e pun o, como en odo lo ela i o á las ins i-
uciones eclesiás icas, los compilado es de las Pa idas
acep a on las no mas del De echo canónico igen e;
mas en nada se a u ie on á ellas an es ic amen e
como ace ca de los deli os eligiosos.
La sép ima Pa ida, consag ada al De echo penal,
mues a bien cla amen e la in luencia de los p incipios
eológicos, al decla a sup imidas las penas de ma ca
en la ca a, de co a las na ices y saca los ojos, an
p odigadas po los ue os municipales, undándose en
que " la ca a del homb e izo Dios á su semejanza „
3.
Mi igó además la ba ba ie de la penalidad, p ohibiendo
en é minos gene ales aped ea , despeña y c uci ica
á los delincuen es;
y
si bien se mos ó inconsecuen e
cas igando po excepción cie os deli os con penas de
es a índole, siemp e ha de conside a se como un p o-
g eso el p o es a en gene al con a ellas y limi a su
aplicación.
An es de expone en de alle las p esc ipciones de las
Sie e Pa idas ace ca de los deli os eligiosos, debemos
1 Pa . u, í . , ley 9.
2 Pa . , í . , ley 5.
3 Pa, . il, í . xxx , ley G.
7
- 50 -
examina sus an eceden es his ó icos, ó sean las no mas
consignadas an e io men e sob e el pa icula en las
uen es gene ales del De echo canónico y en las pa i-
cula es del eino de A agón, ep oducidas sus ancial-
men e en los Códigos de Al onso el Sabio.
En pocas ma e ias han su ido con el anscu so de
los iempos an as y an ápidas ans o maciones las
opiniones de los homb es, como en o den al ca ác e de
los deli os eligiosos, dependiendo es o, no sólo del cam-
bio de las ideas en ma e ia de eligión y mo alidad, sino
ambién y muy p incipalmen e de la di e sa si uación
del Es ado espec o á la Iglesia y aun á la eligión en
gene al. Cuando el Es ado adop a una eligión y se
conside a obligado, en su i ud , á p o ege el in e és
eligioso como uno de los más ca os de la sociedad, los
deli os con a la eligión ienen á ene el ca ác e
de deli os polí icos. Re léj ase es o singula men e en las
leyes de la Edad Media y de los p ime os siglos de la
mode na ace ca de los deli os eligiosos y especialmen e
de la he ejía, conside ada como el más g a e de odos
los de es e géne o.
Cas igada en un p incipio con penas me amen e ecle-
siás icas, comienza á se conside ada como deli o po
las leyes ci iles, me ced á los es ue zos de la Iglesia,
desde ines del siglo xll. El Concilio de To osa de 1119,
á que asis ie on, jun amen e con los de a ias egiones
de F ancia, p elados españoles, exho ó ya á los P ínci-
pes secula es pa a que usa an de su pode á in de edu-
ci á los he ejes. O os Concilios celeb ados en F ancia
con pos e io idad siguie on es e ejemplo. Los Pon í i-
ces, po su pa e, sob e odo á con a desde
Inocen-
— 51 —
ció III , di igie on sus es ue zos al mismo in y el Con-
cilio IV de Le án, eunido bajo su pon i icado, en 1215,
condensando las no mas igen es has a en onces en
es e pun o, impuso á los he ejes las penas de in amia,
incapacidad ci il y pe dimien o de bienes, conminando
con la deposición á los P íncipes que no expulsa an á
los he ejes de sus Es ados'.
El eino de A agón ué uno de los p ime os que consig-
na on en sus leyes la pena de hogue a con a los he ejes.
Po ley dic ada en 1197 expulsó Ped o II de sus domi-
nios á odos los he ejes, dándoles plazo de algunos meses
pa a aslada se á o os países. Los que anscu ido
es e plazo queda an aún en A agón
y
Ca aluña incu-
ían en la pena de hogue a
y
en pe dimien o de odos
sus bienes, dos e ce as pa es de los cuales debían apli-
ca se al Fisco y la o a e ce a pa e á la pe sona que
los denunciase
2
.
Facul ábase además á odos los súbdi-
os pa a mal a a
y
despoja á dichos he ejes, con al
de que no los ma a an ni inu ilizasen, sin incu i en
ningún géne o de esponsabilidad, an es bien conside-
ándose es e ac o como me i o io
(g a um e aceep um).
En Cas illa, la consignación en el De echo esc i o de
penalidad especial pa a los he ejes,
y
p ecisamen e la
de hogue a, usual á la sazón en los demás einos c is-
Labbé, xi, col. 148-150. C . Ficke en las
Mi heilungen des
Ins i u s ü üs e eische Geschich s o schung,
I, Innsb uck 1879, p. 179-226,
y
Ha e ,
L'hé ésie e le b as séculie a a
MO
yen age
en la
Biblio héque de
l'Ecole des Cha es
de 1880, p. 488-517
y
570-607.
2
Ma ca Hispánica,
col. 1384

e si pos empuxu p ae ixum aliqui
in o a e a nos a eos in ene in , duabus pa ibus e um sua um
con isca is, e ia si in en o is . co po a eo um ignibus c emen u .
-- 32 —
ianos, da a del einado de Al onso 'el Sabio. Según el
Fue o Real, el Rey podía hace lo que quisie a así de la
pe sona como de los bienes del he eje y de cuan os le
ampa asen ú ocul a an. Imponiase á odos la obliga-
ción de denuncia los,
y
se econocía á los p elados el
de echo exclusi o de en ende en las causas de he ejía.
Los he ejes y sus encub ido es e an cas igados con la
pena de mue e, si no ol ían al seno de la Iglesia. El
após a a e a quemado i o; y el judío que hacía apos-
a a á un c is iano incu ía en la pena de mue e y
pe dimien o de bienes 1..
Las Pa idas conside a on asimismo como a ibu-
ción p i a i a de los Obispos y de las pe sonas en quie-
nes és os delega on 'su ju isdicción el conocimien o
de las causas de he ejía, bajo cuya denominación
'comp ende es e Código, no sólo las sec as disiden es
del Ca olicismo, sino al a eísmo. Te minada la causa
an e el ibunal eclesiás ico, el eo debía se elajado al
b azo secula , quien le sen enciaba á se quemado i o,
ó solamen e al des ie o y con iscación de bienes, según
la índole del deli o. El he eje incu ía en odo caso en
la no a de in amia y en la más absolu a incapacidad
poli ica y ci il
2.
1 Lib.

í .
1,
ley 1.
a
,
y
í .
u,
ley 2.'
2 Pa ida i', í . xx i, ley 1-6. La con iscación de bienes á los
he ejes se halla ambién p écep uada en una ley de En ique
III
incluí-
da en la No ísima Recopilación, lib.
xu,
1. 3.
En la
Re is a de A chi os, Biblio ecas y Museos,
I, p. 93-94, se inse -
a un documen o del cual esul a que, ya an es de es ablece se la
Inquisición en Cas illa, cua o ecinos de Lle ena ue on p ocesados
po el Alcalde mayo de aquella población como judaizan es y ensaba-
nados, siendo sen enciados dos de ellos, que e an a ones, á pena de
Incu ían ambién en la pena de mue e
y
pe dimien-
o de bienes, si ca ecían de pa ien es den o del dé-
cimo g ado, los que apos a aban de la e ca ólica; pe o
si mani es aban su p opósi o de ol e al seno
.
de la
Iglesia se les hacía g acia de la ida, aunque sin le an-
a les la no a de in amia
La magia ó nig omancia en el concep o de a o
y
comunicación con los espí i us malignos, ué cas iga-
da asimismo po las Pa idas, que imponían á odos
la
obligación de denuncia á los au o es de es e deli o
2.
Expues as ya las más impo an es p esc ipciones de
los Códigos de A agón
y
de Cas illa (pues en los de
Na a a no hemos hallado disposiciones especiales sob e
el pa icula ) ace ca de los deli os eligiosos, como base
y an eceden e necesa io pa a examina las opiniones
de nues os eólogos del siglo de o o eh an impo an-
e ma e ia, és anos bosqueja los pasos que siguió la
in luencia de los ju isconsul os en los Consejos de la
Co ona y la ecepción del De echo omano.
En Cas illa, ya desde el einado de Don Juan
I,
consi-
de ado como el e dade o undado del Consejo Real, y
sob e odo, desde los iempos de Don En ique III
3
5
igu-
an cons an emen e en el Consejo cie o núme o de Le-
ados
ó Doc o es en leyes, á que se daba el nomb e de
hogue a,
y
las dos muje es á se
penadas
(despeñadas?) En un es-
imonio de dicho documen o, que es de 1477, expedido algún iempo
después, se dice se es e « el p ime p oceso
y
execución de uego que se
hico con a he ejes en és os einos. »
1 Pa ida i', í . xx , 1. 7, y í . xx ,
, 1. 4-8.
2 Pa ida VII, í . xxu , 1. 1-3.
3 Véase al Conde de To eánaz,
Los Consejos del Rey du an e la Edad
Media,
ol.
1,
págs. 143-145.

"oido es del Consejo.„ En i ud de acue do o nado en
Medina po la Reina y el P íncipe de As u ias du an e
el einado de Don Juan II, á 9 de Junio de 1141, se dis-
puso que o masen pa e del Consejo " qua o Doc o es,
los dos que esidie an é con inua en en él po iempo
de un año en e o, é los o os dos de seis en seis meses„ 1.
Pe o lo que señala el apogeo de la in luencia de es a
clase en los Consejos del Mona ca son las O denanzas de
11 de Julio de 1480, en que se es ablece que los acue dos
del Consejo hayan de oma los un P elado, es Caba-
lle os, y has a ocho ó nue e Le ados, siendo indis-
pensable la asis encia de es ó cua o de es a úl ima
clase
2.
Como mues a del c édi o que gozaba el De echo o-
mano en Ca aluña, aun en e los ju isconsul os con-
sag ados á es udia y comen a el De echo ca alán,
emos á Monjuich decla a que los allos del T ibunal
Sup emo de apelación habían de con o ma se , á al a
de p esc ipciones de los usos y cos umb es pa ios, á
las leyes omanas en cuan o e an jus as y equi a i as.
Los p incipios del De echo omano ue on ab iéndose
paso poco á poco en la legislación ca alana, sus i uyen-
do en muchos pun os á los del De echo nacional,
y
ex-
endiendo cada ez más el ámbi o de su aplicación.
La ecepción del De echo omano y la in luencia de
los ju isconsul os en Na a a ijé menos in ensa que en
1 « Des que ue en ayun ados á lo menos un Pe lado, e dos Caba-
lle os, e dos Doc o es puedan lib a ó desemba ga las pe iciones. »
O denanza de En ique III, dada en Sego ia á 15 de Sep iemb e de 1406.
2 To eánaz, 1, pág. 167.
— 55 —
los o os einos c is ianos de la Península, pe o si-
guió en gene al el mismo camino que en ellos hemos
obse ado 1.
Conocida es la oposición ené gica o mulada en 1264
po los icos homb es y caballe os a agoneses á que los
ju isconsul os o masen pa e del Consejo de la Co ona.
Pe o desde el momen o en que la Co ona iene ue za
bas an e pa a con a es a la acción de los nobles, e-
mos ya p eponde an e la in luencia de los ju isconsul-
os. Es a in luencia se acen úa, sob e odo, á con a
desde el einado de Ped o IV, el cual es ableció que ade-
más del Juez de A agón, e sado en el conocimien o
de los ue os que, según an igua cos umb e, había de
acompaña al Rey cons an emen e, uesen ambién de
allí en adelan e en su compañía dos mili es y dos ju is-
pe i os. Es a in luencia llega á su apogeo y ecibe más
solemne consag ación, al o ganiza Fe nando el Ca ó-
lico con su P agmá ica de 1.9 de No iemb e de 1494 , con
ca ác e ya pe manen e
y
de ini i o, el Consejo Real de
A agón y es ablece que celeb a a sus sesiones con
"idóneo y su icien e núme o de le ados „ 2.
En A agón, la in luencia de los ju isconsul os en la
adminis ación de jus icia se mani ies a en el hecho de
se un ju isconsul o quien gene almen e en endía como
juez delegado, de las apelaciones que se in e ponían
an e la Co ona de las sen encias dic adas po los ibu-
nales de jus icia. De ellos habían de aseso a se ambién
1
Yangnas,
Dicciona io de an igüedades del eino de Na a a ,
ol. 1,
Pamplona, 1840,
págs.
220-221-271
y
273.
2 To eánaz, I, p. 265-266.
— 56 —
los alcaldes ó jus icias de las ciudades al da sus sen-
encias.
1.
1
a in luencia ex ao dina ia de es a clase y de los.
p incipios del De echo omano a o ables al obus eci-
mien o del pode eal, que con pe se e an e ene gía de-
endie on y p opaga on los ju isconsul os, se mani ies a
muy luego , singula men e en A agón. y Cas illa desde
mediados del siglo XIII, en mul i ud de disposiciones
(que no es de nues o obje o examina en de alle), en
i ud de las cuales an ei indicando paula inamen e
los Reyes sus me madas p e oga i as, y llega á su más.
al o pun o en iempo de los Reyes Ca ólicos.
Las Pa idas a ibuye on al Rey la pleni ud de la
po es ad legisla i a, eo ía sancionada po el O dena
mien o de Alcalá, cuando a i ma que " al Rey pe e-
nesce é ha pode de ace ue os, é leys, é de las in e -
p e a , é decla a , é emenda do iese que cumple. ,,.
" En es o se unda on los p ocu ado es á las Co es cele-
b adas en el eal sob e Olmedo el año 1445, pa a supli-
ca á Juan II que e oque ó decla e é in e p e e cie as
leyes mal en endidas po los que desconocían su au o-
idad, usando de su pode ío eal absolu o. El Rey así lo
o o gó,' é hizo sob e ello o denamien o „ 1.
En el eino de Cas illa, Juan II "usó y abusó, de la
ase " pode ío eal absolu o, „ y sus suceso es con i-
nua on empleándola
2
.
En el de A agón, hallamos am-
1 Pa . 1, í . i, lib. mi: "Empe ado ó Rey puede ace leyes sob e
las gen es de su seño ío, e o o ninguno non ha pode de las ace en
lo empo al, ue as ende si las eciese con o o gamien o dellos. E las
que de o a mane a son echas, non han nomb e nin ue za de leyes,
nin deben ale en ningun iempo. „
2 Colm.ei o,
Cu so de De echo polí ico,
p. 265-266.
-
57 -
bién empleadas en los documen os eales ases aná-
logas, alusi as al pode ío absolu o del Mona ca
1
.
En
el de Na a a, la au o idad del Rey no econocía o a
limi ación que la de no pode és e, según el Fue o Ge-
ne al , hace la gue a, ni
o o g anado echo,
ni eje ce
el pode judicial, sino aseso ándose de " doce icos hom-
b es ancianos ó sabios de la ie a „
2
.
Una de las consecuencias inmedia as de la ecepción
del De echo omano ué , según hemos indicado en o o
luga , que los Sobe anos se es o zasen y log a an al cabo
paula inamen e ei indica pa a sí la sup ema po es ad
legisla i a y judicial, an menoscabadas po la o ga-
nización eudal y co po a i a de la Edad Media. El
a o ismo
quod p incipi placui legis habe igo em,
esuci-
ado po los ju is as, u o pa e p incipalísi na en es a
ans o mación. Las Co es se cuida on bien poco de
limi a las acul ades del Mona ca en cuan o á ija
po esc i o el de echo igen e, p eocupadas casi úni-
camen e con lo ela i o á sus in e eses económicos y pa -
icula es. Y los Mona cas absolu os p escindie on de la
ep esen ación nacional casi en e amen e, mien as los
ju isconsul os los p oclamaban omnipo en es y abso-
lu os, in ocando el p incipio del De echo omano
p in-
ceps legibus solu us es .
Sabido es que, po el o denamien o que o o gó Juan I
1 En el p i ilegio con i ma o io del Es udio gene al de Valencia
dado po Fe nando V en Se illa el año 1502 , é inse o en el
Au eum
opus egalium p i ilegio um ci i a is e egni Valen iae,
Valencia, 1515,
ol. ccxxim .° se lee es a ase: Nos enim .

ex nos a egia po es a
- e,
legibus non as ic a,
olumus e dece nimus .....
2 Lib. , í . , cap. I. —
Yanguas, Op. ci ..
1, p. 274-277.
—
64
podía menos de igo iza la in luencia polí ica de la
Iglesia, que se es o zó, como es sabido, desde media-
dos del siglo xi po pone dique al es ado caó ico de la
sociedad con el es ablecimien o de la egua de Dios 1.
En en e del concep o eclesiás ico de la supe io idad
de la Iglesia espec o al Es ado, subsis ió ó se man u o
du an e oda la Edad Media la opinión esuel amen e
laica, que p e endía de i a di ec amen e de Dios la
po es ad ci il y sos enía su absolu a independencia de
la Iglesia. Los de enso es de ambas opiniones se deja-
on lle a á eo ías ex emas, como las que se encuen-
an po pa e de los acé imos egalis as en el
De enso
pacis
de Ma silio de Padua.,
y
po pa e de los campeo-
nes de la sup emacia eclesiás ica mues an su exp esión
más acen uada en los esc i os de algunos cu ialis as de-
cididos del siglo m
y
, como Agus ín T iun o y Ál a o
Pelagio. „
Po lo demás, la e lexión de la Edad Media sob e
el Es ado se consag ó, no an o á discu i sob e las
o mas polí icas ó de gobie no, como ace ca de los de-
be es peculia es del P íncipe, y en e ellos su ge espe-
cialmen e uno nue o, desconocido de la an igüedad, el
debe de p o ege á la Iglesia, de ampa a con mano
ue e los in e eses mo ales y eligiosos. Al a a de
la na u aleza y el in de la sociedad polí ica, en p ime
é mino, dedicó la a ención á aquellos pun os en que
la po es ad eclesiás ica
y
la ci il se mos aban mu ua-
men e hos iles en sus p e ensiones.
En la lucha de Luis el Bá a o con el Papa Juan XXII,
1 G aue ,
Ilis o ieches Jah buch de
1888,
ix,
p. 141-142.

— 65 —
esc ibió el médico de cáma a del Empe ado , Ma si io
de Padua, su
De enso pacis,
sos eniendo que el Papa no
e a sino el Vica io del Empe ado en Roma; odos los
sace do es le igualan en dignidad; el Episcopado es de
ins i ución humana, y el Papa no iene au o idad nin-
guna sob e los Obispos, ni es suceso de Ped o. La
Iglesia es la eunión de los ieles
(cong ega io populi):
la
elección de los sace do es oca á la au o idad ci il, la
cual puede obliga los á adminis a los Sac amen os:
sólo al P íncipe oca cas iga á los he ejes y cismá i-
cos. El Papa co ona al Empe ado sólo como delegado
ad hoc
po el pueblo omano. Los Reyes son Vica ios
de Dios; ienen que gobe na según las leyes emana-
das de la mul i ud, y si las iolan, pueden se de-
pues os po el pueblo. La elección de an ipapa y la
condenación de Juan XXII como he eje y eo de lesa
majes ad no ue on o a cosa sino aplicación p ác ica
de es as eo ías.
Agus ín T iun o (-1- 1328), po el con a io, enseñaba
que, compa ado con el de los Papas, el pode de los
Empe ado es y Reyes e a subdelegado
1
;
que el Empe-
ado no podía dic a leyes sin la au o idad del Papa
2;
que el Papa es Seño del mundo, no sólo en lo espi i-
ual, sino en lo empo al
3
;
que, en es e concep o, es
el epa ido de los impe ios, y que, con o me á es o,
mediando causa azonable, puede depone á unos Re-
yes y en oniza á o os. La donación de Cons an ino,
1
Summa, De po es a e Ecclesiae,
Venecia, 1483,
q. 1, a . I.
2 Ibid., q. 44, a. 1.
3 Ibid., q. 45, a. 2.
9
— 66 —
in en ada, según la opinión más au o izada
1
á me-
diados del siglo IX en el monas e io ancés de San Dio-
nisio pa a legi ima el impe io de Occiden e con a
Bizancio, ué in ocada ecuen emen e en documen os
pon i icios y en los esc i os de los de enso es del Papado
pa a jus i ica sus eo ías.
Los e o es de Ma silio, en especial el de que oda po-
es ad, así eclesiás ica como ci il, emanaba del Empe-
ado , ue on condenados en 1327 po Juan XXII; sob e
odo la esis " Quod ad impe a o em spec a Papam
ins i ue e e des i ue e a puni e; e quod o a Ecclesia
simul iunc a nullum ho ninem puni e po es puni ione
coac i a nisi conceda hoc Impe a o .,,
Relaciónase con es as polémicas la p ime a de las
p oducciones de nues a li e a u a eológico-polí ica de
es e pe íodo.
El anciscano Ál a o Pelayo, obispo de Sil es en
Po ugal, en su lib o
De planc u Ecclesiae,
esc i o, según
opinión muy e osímil, po o den de Juan XXII pa a
comba i las eo ías hos iles al Pon i icado expues as
po Ma silio de Padua y Juan de Jandun en el
De en-
so pacis,
2
de iende la doc ina co ien e en e los esco-
lás icos de su iempo ace ca del o igen de la socie-
dad y la ansmisión del pode
3
.
De i a la p ime a,
1 Sun ma, De po es a e Ecclesiae,
Venecia, 1483, q. 46, a. 3.
2 Es digno de se consul ado el abajo de Bi ck,
Ala siglio on Pa-
dua und Al a o
Pelayo iIbe Pzps und
Kaise ,
Ki che
und
S aa ,
Mülheim,
1868, p. 16-22, y los más impo an es de Riezle ,
Die li e a ischen Wi-
de seiche de Peips e zu Zei Ludwigs de Baye n,
Leipzig, 1874,
y
Sca-
du o,
S a o e Chiesa negli sc i i poli ici del Medio E o,
Flo encia, 1882.
3 G ane en el
His o iches Jah buch,
i , p. 674-680.
— 67 —
con o me á ellos, de la endenciaNn.a u al del homb e á
la sociabilidad, y al mismo iempo que sos iene el o i-
gen di ino del pode , le hace adica p ime amen e en
el pueblo, el cual lo delega después á una ó a ias pe -
sonas '. Declá ase pa ida io de la mona quía emplada,
y econoce con San o Tomás se el p incipal incon e-
nien e de es a o ma de gobie no, que el P íncipe dege-
ne e en i ano
2
.
En es e úl imo caso, conside a líci a la
esis encia al pode , si bien únicamen e bajo la o ma
de apelación con a el P íncipe secula que iene supe-
io je á quico
3.
Su eo ía ace ca de las elaciones en e la Iglesia
y
el Es ado puede conc e a se en los é minos siguien-
es: Jesuc is o ansmi ió á Ped o y sus suceso es la ple-
ni ud de la po es ad sob e la ie a, y es a po es ad sin
núme o, peso, ni medida, no sólo aba ca á los c is ia-
nos, sino ambién á los paganos y á los judíos. De aquí
nace el sup emo de echo de inspección que incumbe á
los Pon í ices sob e los Sobe anos empo ales, y la acul-
ad de amones a los y aun p i a los de sus dominios si
uese necesa io. De aquí ambién la obligación de la
po es ad ci il de pone se en e amen e al se icio de la
espi i ual. El ue o de ju isdicción y la inmunidad de
1 Lib. 1, a . 52.
2 Lib. i, a . 62, ol. 53 y.° Magis esse expediens sub uno ege i e-
e quam inul o um..... Los elec o es deben conside a las cualidades
de la pe sona de sue e que no sea p obable degene e en i ano:
Deinde sic disponenda es egni gube na io u , egi iam ins i u o,
y annidis sub aha occasío: sic eius empe e po es as u de acili
in y annidem declina e non possi .
3 Lib. i, a . 62, ol. 56 .° Si au em alius non esse supe io y an-
no, in ocandum esse Ecclesiae auxilium con a eum..... de icien e
e iam humano auxilio ecu endum es ad Deum.
— 68 —
ibu os del cle o no emanan de p i ilegios de los P ín-
cipes, sino que co esponden po de echo di ino á los
miemb os del es ado eclesiás ico. Ninguna po es ad
empo al iene legí imos í ulos á la obediencia de sus
súbdi os, si no ha sido econocida y con i mada po la
Iglesia I.
La co ona de A agón puede glo ia se con jus o í ulo
de habe su gido en sus dominios el u o más sazona-
do de nues a li e a u a eológico-polí ica en la Edad
Media; no in e io cie amen e en la doc ina á los me-
jo es lib os de índole análoga esc i os en o os países, y
supe io á odos ellos po la g andiosidad del plan y su
copiosa y escogida e udición. Nos e e imos al
C es íá
ó
Llib e de egimen de P ineeps é de la cosa publica
2 ,
del an-
ciscano ca alán F ancisco Eximenes ó Jimenez, Obispo
de Elna y Pa ia ca de Alejand ía, esc i o en el año
1379,
y
cali icado con azón po nues o insigne biblió-
g a o Nicolás An onio de
a ium quidem opus e as um
heologieo-poli ieum , as um a que e udi um, e e e ch is-
ianum
3.
La segunda pa e de
El C es íá,
de F . F ancesch Exi-
1 Al a i Pelagii , De
planc u Ecclesiae,
deside a issimi lib i duo.
Lyon, 1517. Edición dedicada po el Edi o « Re e endo in Ch is o
Pa i igilan issimoque De osano um an is i i domino Had iano Flo-
en io T aiec ensi. »
Los capí ulos 62 á 52 del lib o p ime o de es a ob a ( ol. mu
y
.°
á LVIII .° de la ed. ci . ) son los que o ecen mayo in e és pa a el es-
udio de las opiniones del Au o en la ma e ia que nos ocupa.
2 La única edición que exis e de la ob a de Eximenes es la imp esa
en Valencia po el alemán Lambe o Palma el año 1484. El ejempla
de ella que he consul ado es el que posee la Biblio eca Nacional, p o-
ceden e de la del Ma qués de la Romana.
3
Biblio heca hispana e os,
omo

p. 180, col. 1.
—
69 —
menes in i ulada "
Llib e deis egimen s de P inceps e de
_Comuni a s „
es á dedicada " al mol al e pode os senyo
Nam ós, ma qués de Villena, con e de Denia e de Riba-.
go 9a, ill del mol al senyo e de sanc a memo ia in-
an a e Pe e Da agó del o den deis a es meno s „
y nie o del ey D. Jaime. En ella condensa el Au o , se-
gún decla a al inal de la dedica o ia, las sen encias
" culli • ab g an mussa e a any deis di s e e s deis
g an.s pa es e deis nomena s senyo s, philosophs , doc-
o s, ca alle s e sanc s p inceps pássa s. „
De ine Eximenes al gobie no ó " egimen „ " auc o-
i a e ju isdic io sob e alguns dada al p esiden pe
lunya los de mal pe g a ó pe o za e pe p omou e-
los a be
1
.
„
Discu iendo sob e las causas que mo ie on
á los homb es á cong egá se en sociedad, conside a
como una de las p incipales el deseo de e ena mejo
á los delincuen es po medio de las leyes " Las quals
leys e penes „ dice " an mol e ena les males cobea
jances. E maio men quan aqui ja appa en los o -
men s a hull axicom les o ques e les cos ells e semblan
coses; diu l'exemple que pao gua da la inya.
2 .
„
Las sociedades ue on lib es en un p incipio de ele-
gi la o ma de gobie no que más les acomodase, y
‘‘ cascu po p esumi que cascuna comuni a eu ab sa
p op ia senyo ia pac es e con encions p o i osas e hono-
ables pe sima eixa p incipalmen , e ap es pe aquell o
pe aquells a qui dona la po es a de sus egimen s

ca
la comuni a no elegi senyo ia pe amo del egido ,
1 Pa e i , cap. 397.
2 Pa e 1, cap. 26.

— 70 —
mas elegí egido pe amo de sima eixa. „ Ponde a
Eximenes la du ación
y
p ospe idad de los Es ados e-
gidos de es a sue e,
y
la ins abilidad y mise ia de los
gobe nados " pe pode absolu e pe p op ia olen a
del egido , e sens ley e pac e ab los asalls
De los sup emos magis ados de la nación, ó " p esi-
den s , „ como él los llama, dice, " que ells poden mana
als al es e aells no mana sino la ley els pac es e s ab
los assalls, els mana enca a la consciencia e Deu,,; mas
pa a conse a su au o idad " a mes e que non ischa
o a los e mens assigna s al p esiden pe la ley e pac-
es posa s en e ell els asalls „ pues si los aspasa de-
gene a en i ano y pie de el de echo á la au o idad
2.
Al a a del égimen municipal, se decide po que
" o a la mul i ud se pa escha en es pa s; caes en
maio s, mi j a as e meno s e que de cascun siens elegi s
los nillo s pe egimen de la comuni a
3
„
j
ponde a
los incon enien es de que los magis ados municipales
sean pe pe uos
4
pe o de iende con buenas azones la
opinión con a ia espec o á los " egido s p incipals,
axicom son los p inceps „
5
.
Pesando á es e p opósi o
las en ajas de la mona quía he edi a ia
y
de la elec i-
a, a i ma " que mes al le
g
a ho o á Deu e que el do
al egne ay al p incep pe na u a co o li placia, lexada
o a elec io, axi que lo p incep sea pe pe ual en lina ge
e en egimen
6
.
„
1 Pa e u, cap. 156.
2 Pa e u, cap. 154.
3 Pa e i , cap. 400.
4 Pa e

cap. 401.
- 5 Pa e i , cap. 402.
6 Pa e z , cap. 403.
— 71 —
Al sos ene la con eniencia de que las es clases en
que podía conside a se di idida la población in e i-
niesen en el gobie no municipal, Eximenes no hacía
sino de ende el égimen igen e en Valencia, en cuya
i ud el Consejo gene al uncionaba como asamblea
consul i a y delibe an e al lado de los ju ados, en ep e-
sen ación de las es clases: caballe os, ciudadanos
hon ados y plebeyos, ó sea de los me cade es y menes-
ales. Es as es clases ambién es u ie on ep esen a-
das cada una po dos ju ados desde 1278 á 1283, po
p i ilegio d2 Ped o I'.
Eximenes alude al ca ác e de mona quía pacciona-
da del eino de Valencia, sos enido po los ju isconsul-
os alencianos aun en los siglos
XVI
y
XVII,
y mani es-
ado en la obligación del he ede o del ono de p es a
ju amen o pa a se econocido como sobe ano
2.
Mués ase enemigo acé imo de las elecciones pa a
odos los ca gos públicos, excep o de los municipales,
po se an ocasionadas á disco dias, y p econiza las
en ajas de la insaculación, sis ema que sólo juzga de-
ec uoso aplicado á los ca gos eclesiás icos'.
Examinando las causas po que los Reyes pueden se
1 Áu eum
opus egalium p i ilegio um ci i a is e egni Valen iae,
ol. 29.
Se econoce á los ju ados el de echo á p omulga nue os es a u os
«ubi o um Valen iae non su icia ,» «i a amen u sempe ian con-
sino p obo um hominum de mana maio i medioc i e mino i. »
2 P i ilegio de Al onso de A agón de 1329 en el
Au eum
opus ega-
lium p i ilegio um ci i a is e egni Valen iae,
ol. Lxxx i .°: dice que
mien as el nue o Rey no ju ase espe a los ue os y libe ades del
eino, e ju amen a a p o ipsis se andis p es i e i non eneamini
eum in egem es um au dominum ecipe e nec sibi in aliquo es-
ponde e.
3 Pa e m , cap. 388.
— 72 —
p i ados de la sobe anía, sos iene que, si el Rey es he e-
je, debe acudi se al Papa pa a que desligue á los súbdi-
os del ju amen o de idelidad y dé el eino á o o P ín-
cipe. Si degene a en i ano, y amones ado de pe sonas
g a es ó de los mayo es de la ie a, no se enmienda, ó
si mues a su incapacidad pa a gobe na , "sia da pe
enemich e sia absol del egimen de son egase
e
sia
ie ey lo pus p ohisme seu '•
Dando p uebas de ele ación y ec i ud poco comu-
nes en su iempo, de iende esuel amen e, que los judíos
é in ieles que habi an en e c is ianos no son escla os,
an es bien ienen e dade o seño ío sob a sus bienes
21
y censu a ace bamen e á ". aquells qui consellen los
senyo s del mon quis p enguen los bens deis jueus e
deis al es in eels asicom a bens de lu s p op is ca-
ius „
3
.
Al a a de ma e ias eclesiás icas, a i ma en
edondo que el Papa es "gene al senyo e mona cha
sob e o lo mon e aso pe d e di ina' e empo al „
4.
Tales son, en la pa e elacionada con nues o es u-
dio, los concep os undamen ales de la ob a de Exime-
nes, en la cual abundan asgos
y
no icias cu iosas pa a
conoce las a iciones del Au o
y
las cos umb es de la
época 5.
1 Pa e , cap. 411.
2 Pa e
II,
cap. 166-168.
3 Pa en, cap. 169.
4 Pa e '
.
, cap. 450-461.
5 Así., en el cap. 24 de la p ime a pa e ae un pa alelo en e Ba -
celona
y
Ta agona, de que sale muy mal pa ada es a úl ima ciudad.
Dice, po ejemplo: «Es axima eix Te agona mal poblada e de gen
simpl e g osse a. Mas Ba celona es do ada de g an seny e poblada de
gen no abla e de g an pes e o nod ida specialmen en la gola,» e c.
—
73 —
El
Di ec o ium Inquisi o um
1
,
compues o á mediados
del siglo
x i po el dominico ge undense é implacable
enemigo de Raimundo Lulio
2
,
Nicolás Eyme ich, In-
quisido gene al del eino de A agón, o ece cie o
in e és bajo el pun o de is a de nues o es udio. En
la segunda de las es pa es de que cons a la ob a
31
mués ase Eyme ich de enso acé imo de la po es ad
pon i icia, á la cual a ibuye, en consonancia con las
p ác icas de en onces, la acul ad de depone á los
P íncipes secula es que no se p es asen á ex i pa los
he ejes de sus Es ados. De iende asimismo con ehe-
mencia la legi imidad del p ocedimien o y de las penas
empleadas á la sazón con a los p e a icado es de la e
ca ólica.
'Teólogo
y
ju isconsul o á la ez y homb e de g an
igo de en endimien o, Eyme ich dió ca ác e cien-
í ico en es a ob a y condensó con ex ao dina io mé-
odo y cla idad las eo ías y las p ác icas del San o
O icio
4
.
De aquí que su lib o inie a á se en España
En uno de los capí ulos más cu iosos é in e esan es de la ob a (pa -
e u, cap. 384) a i ma que la muchedumb e de los ju is as es muy da-
ñosa á la comunidad,
y
g an des ucción suya : o o an o dice de
los no a ios, « picaple s » iscales, e c. Pa e u, cap. 385-387.
1 La edición de es a ob a que he u ilizado es la publicada con im-
po an es ilus aciones
y
no as po el eólogo
y
ju isconsul o español
del siglo x , F ancisco Peña:
Di ec o ium Inquisi o um, R. P. F. Nicolai
Eyme ici, O d. P aed. S. Theol. Mag.,
Inguisi o is
he e icae
p a i a is
in
egnis
egis A agonum

Roma, 1578.
2 Menéndez
y
Pelayo ,
His o ia de los he e odoxos: españoles,
I, Ma-
d id, 1879, p. 527-530.
3 « Nam in p ima » dice el au o en la Epís ola-P ólogo « agi u
de ide ca holica, u plan e u , secunda de p a i a e hae e ica, u i e-
u ; in e ia de o iciis p ac ica u se e u .
4 Véase
ace ca de ella el juicio de Molinie ,
L'Inguisi ion dans le
Midi de la F ance au XIII e
XIV siéde,
Pa ís, 1881, p. 221-226.
lo
— 80 —
De i a la sociedad ci il, con A is ó eles, de la enden-
cia na u al del homb e " que po na u a odo homb e
es deseoso de compañía
y
de cibdad „ 1.
Discu iendo sob e " si con iene se pe pe uos los go-
e nado es de la epública „ dice en e o as cosas, que
" pa a se mas segu a la epública, no con iene se
pe pe uos los go e nado es della, po que guando go-
ie nan po poco iempo , en e an o que ap enden
i aniza , ya se les acaba el pode pa a se i anos „
2.
Es e ca ác e amo ible de la sup ema magis a u a
de la nación " cons i uyó á los Romanos po seño-
es del uni e so. „ Quie e Cas illo que el Je e del
Es ado no sólo sea amo ible, sino esponsable: " pa e-
ceme „ , dice á es e p opósi o, "que bien bas a ía el
ag a io que á la na u aleza se haze de que un homb e
obedezca y consien a se go e nado de o o, sin que
el go e nado haziendose obedece po ue za nunca se
obligue á da cuen a de como go ie na, que ninguna
cosa asi pa ece an ag a iada con a nues a na u a
humana „
3.
Aunque, á di e encia de casi odos los a adis as es-
pañoles de polí ica, así de los que le p ecedie on como
de los que le siguie on, no a a Cas illo de p opósi o
la cues ión del i anicidio, puede in e i se de algunos
pasajes de su ob a, que en endía no se obliga o ia pa a
1
Cap.
9.
2 Cap. 22. Recalcando es a idea al p incipio del mismo capi-
ulo, dice: « Cosa cie a es que el emo que odo go e nado iene
de se p es o subdi o ó go e nado, le hace más jus o guando go-
ie na. »
3 Cap. 22.

-
81 -
los súbdi os la obediencia al Mona ca aun cuando dege-
ne ase en i ano 1.
Conside a Cas illo, siguiendo en es e pun o á Cice-
ón, como asgo ca ac e ís ico del ciudadano, la pa i-
cipación en el gobie no del Es ado, y dis ingue, con San
Agus ín, á los habi an es de cada nación en es clases:
u nobles ó caballe os„ á quienes llama, ambién con
A is ó eles, "de enso es de la epública,,, "me cade es y
o iciales.,, Mués ase á es e p opósi o muy poco sa is e-
cho de los nobles de su iempo: " Ya en nues o iempo,
dice, mi amos des uyda y pe e ida oda la o den de
la nobleza

po que los que habían de i i de la jus-
icia ya i en del in e ese, y los que habían de i i de
la paz, ya oban, y los que habían de oba no an o lo
dexan po emo como po que al a qué oba , y los ca-
balle os que habían de i i de la i ud, no an as e-
ces ca algan sob e sus caballos como sob e su p o-
echo„
2.
Apoyándose en la au o idad de A is ó eles y ex e-
mando el pensamien o del ilóso o, no quie e que los
me cade es ni los o iciales ó a esanos in e engan en
la gobe nación del Es ado: "pues como a iba decla a-
mos, la cibdad es una compañia de homb es lib es.
Cómo se llama á cibdadano aquel que es escla o de lo
que iene? Y es de sabe que no odos son cibdadanos
aquellos sin los cuales no puede se la cibdad. Cie a
cosa es que ninguna cibdad puede se sin niños, mas
1 Cap. 7. «La obediencia y el aca amien o que al es ado eal se
debe, an o pa ece de echo di ino como humano, con al el se icio
no se con ie a en i anía.»
2 Cap. 25.
11
— 82 —
po eso no se en iende que los niños son cibdadanos, y
si cibdadanos son impe ec os son: y assi cie o es que la
cibdad no puede se sin me cade es y o iciales, mas
no po esso son cibdadanos, y si cibdadanos son, im-
pe ec os son „ 1.
No obs an e es o, al discu i sob e si la p o isión de
dos ca gos públicos ha de acomoda se al p incipio imo-
c á ico, ó sea si con iene da la p e e encia á los más
icos, decla a que sólo debe ene se en cuen a la ido-
neidad de la pe sona
2.
Las eo ías de los eólogos españoles de es e pe íodo
no eje cie on, ni en ealidad podían eje ce , in luencia
alguna sensible en el desen ol imien o de las ins i u-
ciones pa ias. Y la azón se comp ende ácilmen e.
P escindiendo del lib o ex a agan e de Cas illo, y ex-
cep uando la ob a de Eximenes, único ensayo de apli-
cación de los p incipios eológicos á los a duos p oble-
mas del gobie no de las sociedades, las demás ob as
que hemos analizado se limi an á a a la cues ión,
canden e y palpi an e du an e oda la Edad Media,
de las elaciones en e la po es ad pon i icia y la secu-
la , con elación especial á las con iendas- en e el sa-
ce docio y el impe io. Po o a pa e, el o icio de conse-
je os y colabo ado es de 1(311 Reyes en el eje cicio del
pode legisla i o y en la gobe nación del Es ado, que
1 Cap. •26.
2 Cap. 27. « Assi pa a p o ee algun o icio de go e nación de
epública, no se debe conside a quan ico
sea
el homb e, sal o que
al sea el homb e. »
-- 83 —
du an e el pe iodo isigó ico habían desempeñado p e-
e en emen e los Obispos, ino á se eje cido po los ju-
isconsul os en es e de que aho a a amos.
Mas ya que no en las leyes y en las ins i uciones, las
doc inas de nues os eólogos ace ca de la po es ad del
Papa en el o den empo al, doc inas que po lo demás
no e an peculia es suyas, sino comunes á casi odos los
eólogos de su iempo, ascendie on á nues a his o-
ia polí ica; mani es ándose, ya en la sen encia de Ma -
ino IV, p i ando de la co ona á Don Ped o de A agón
y haciendo donación de ella á los anceses, ya en la de
Julio II, desposeyendo á la casa de Alb e del eino de
Na a a y concediéndolo á Fe nando el Ca ólico. La
ue za de las a mas que negó su sanción á la p o i-
dencia de Ma ino IV, se la o o gó cumplidísima á la
del Papa Julio, siendo de no a que Palacios Rubios,
el ju isconsul o áulico de Don Fe nando, en la ob a
De
ju e ob en ionis e e en ionis egni Na a ae,
de endió en
los é minos más absolu os la au o idad de los Papas
pa a da y qui a co onas
Fe nando el Ca ólico undó en es a acul ad de los
Pon í ices su de echo á la posesión del eino de Na a-
a. Al da no icia de la inco po ación de es e eino á
la Co ona de Cas illa, en las Co es de Bu gos de 11
de Junio de 1515, decía á los P ocu ado es " que ya
sabían cómo el Duque de Alba les había dicho de su
pa e, es ando jun os en Co es, que el Papa Julio, de
1 Véase ace ca del pa icula la no able monog a ía de D. Vicen e
de La Fuen e sob e Palacios Rubios. •en
la
Re is a gene al de legislación
y
ju isp udencia
de 1869.
—
84 —
buena memo ia, le p o eyó del eino de Na a a, po
p i ación que del dicho eino Su San idad hizo á los
Reyes D. Juan de Lab i y Doña Ca alina, su muje ,
Rey
y
Reina que ue on del dicho eino de Na a a,
que siguie on
y
ayuda on al dicho Rey Luis de F an-
cia, que pe seguía la Iglesia con a mas
y
cisma, pa a
que ue a de Su Al eza el dicho eino, e pudie e dispo-
ne dél, en ida ó en mue e á su olun ad ,
1 Yauguas,
Dicciona io de an igüedades del eino de Na a a,
o no
n ,
Pamplona, 1840, p. 260-267.
Palacios Rubios, que hizo ale es e í ulo en su ci ada ob a
De jus-
i ia e ju e ob en ionis Regni Na a ae,
de endió la
esis siguien e: «Ro-
manus
Pon i ex..... Reges e P íncipes, p op e deme i a, po es hie e-
pa e, co ige e, cas iga e, e , si opus ue i , depone e , egnisque e
dominiis p i a e. »
CAPÍTULO IV
Impo ancia de la li e a u a eológico-polí ica de nues o siglo de o o. —
Opiniones de los eólogos españoles del siglo x i sob e la elación en e la
Teología y el De echo. — Razón de la ex ao dina ia in luencia que eje cie-
on sus esc i os. — Reseña de los que, así po es e concep o, como po su
alo in ínseco, han de se obje o especial de nues o examen: las
Relde io-
nes heologicae
de Vi o ia; el a ado
De jus i ia e ju e
de So o; ob as de Cas-
L- o y Simancas in e esan es pa a el obje o; la
Regalis ins ilan°
de O ozco;
el lib o
De egis ins i u ione
de Oso io; el
De jus icia e ju e
de Molina;
El
P íncipe C is iano
de Ri adenei a; la
piilosophia mo al
de To es; el lib o
De ege
de Ma iana ; ob as de Suá ez, Má quez
y
San a Ma ía.— Esc i os
de Fox Mo cillo
y
de Sepúl eda.
"
La Teología, al como se p o esaba en los siglos x i
y x ii, no sólo e a ciencia de Dios, sino ciencia de la
azón y de la conciencia del homb e, y an o en en-
dían los que a aban de ella en la Sag ada Esc i u-
a, como en las leyes ci iles, económicas ó polí icas,
y aun en aquellas po las cuales ó se egía ó había de
egi se en lo sucesi o el de echo de gen es; de mane a
que siendo los eólogos comunmen e ilóso os y eólogos
á la pa en aquel iempo, no puede nega se como ales
muy pa icula a ención á los españoles, ya que en e
odos los del inundo p edomina on, sin duda alguna,
po la p o undidad y ex ensión de su ingenio y doc-

— 86 —
ina„
1
.
Nues os eólogos del siglo de o o conside aban
la eología á la mane a que Cice ón la ciencia del de-
echo: como conocimien o de las cosas di inas y huma-
nas y ciencia de lo jus o y de lo injus o. De aquí la
ascendencia de sus esc i os bajo el aspec o que hemos
de conside a lo y la huella impe ecede a que han de-
jado en la his o ia de las ciencias ju ídicas y sociales.
La misión y o icio de la eología son an amplios, dice
F ancisco de Vi o ia al comenza su
Relec io de po es a e
ci ili,
que no hay asun o, in es igación ni ma e ia al-
guna que pa ezcan ajenos de la p o esión y de la incum-
bencia del eólogo
2
.
Al enume a Melcho Cano, en su
ob a
De locis heologicis,
las ciencias auxilia es de la eolo-
gía, enca ece una y o a ez la impo ancia, no sólo del
De echo canónico , sino del Ci il, indicando de pasada la
ín ima elación que exis e en e el de echo y la iloso-
ía
3
.
Empleando é minos análogos á los de Cano, indi-
ca Domingo de So o pa a el eólogo, en el P oemio de
su a ado
De jus i ia e ju e,
el de echo á dise a sob e
ma e ias ju ídicas, undándose en que la eología y la
iloso ía, ciencias amilia es al eólogo de p o esión,
1 Cáno as del Cas illo,
De las ideas polí icas de los españoles du an e la
Casa de Aus ia, en
la
Re is a de España,
i , 1868, p. 500.
2
Relec . IiI ,
1:
O icium e munus heologi a a la e pa e , u
nullum a gumen um, nulla dispu a io , nullus locus alienus idea u
a heologica p o essione e ins i u o.
3 Lib. x, cap.


A que cu a e sac a mo um philosophia ius esse
o um ci ile cons e , u ou em, sic ce e e i ulos heologus cole , ne
pa um si in philosophiam ipsam eligionis. Sane qui
ius
ci ile heo-
logo negligendum pu a , is bonam pa em mo alis philosophae e el-
li , cuins subsidium si quis illi nege de mo ibus disse en i, s ul us esse
idea u . Quia e go saepe u i u heologos subsidio iu is in dispu a-
ione heologica, idci co is am iu is scien iain heologiae anquam
ancillulam, pedisequamque adiu a i.
— 87
si en de base al de echo canónico y al ci il espec i-
amen e 1.
En consonancia con las ideas p o esadas en es e
pun o po an ilus es hijos de la O den de San o Do-
mingo, sos iene el anciscano Al onso de Cas o, que
el in es iga los undamen os del de echo penal es in-
cumbencia del eólogo an o po lo menos como del
ju isconsul o, y censu a á los eólogos que, sin oma -
se el abajo de discu i po cuen a p opia en ma e ias
de es a índole, seguían ciegamen e las opiniones de
aquellos
2.
San iago de Simancas se es o zó po demos a en
un a ado
ad hoc
in i ulado
De episcopis iu ispe i is
la
necesidad de que los P elados uniesen los conocimien-
os ju ídicos á los eológicos; y Ma iana, abundando en
es a misma idea, conside aba se , sin duda alguna,
aquellos que poseye on ambas ciencias los más idóneos
pa a el desempeño del ca go episcopal 3.
Luis de Molina insis e muy especialmen e sob e la
1
De po . leg. poen.,
P oemium: Neque
y
e o es , quod heologis i io
4e u ,
, hanc sibi assume e p o inciam, quae iu ispe i is accommoda-
io ide i po es guando quidem canonices iu a ex isce ibus heolo-
giae p odie e , ci ilia
y
e o ex media
'
no ma philosophia,

Theologi
e go es iu is canonici dec e a ad no mam E angelii exige e, philo-
sophique ex p incipiis philosophicae examina e.
2
De po es . leg. poen.,
1. ii cap. ix : Nos i heologi (u quod de illis
een io candide loqua ) iu ispe i o um in hac pa e sen en iam legen-
es , illam sine ulla dibcussione (u ego suspico ) sun sequ i. Nam
si
em hanc, quae ad ilos, amquam ad legis na u alis e di inae pe-
i os, op imo ju e spec aba , diligen e in es igassen , e illius o igi-
nes op ime uissen pe sc u a i, non debi o quin ali e sensissen .
3
De ege,
lib.
nu, cap.
n:
Quod si eum iu is scien ia heologiae
cogni io conjunga u au e con a io heologus ecclesias icas leges
enea , ii maxime egendis ecclesiis idonei iden u , u i Abbas Pano -
mi anus cum aliis a i ma , e es ipsa nullo mons an e indica .
— 88 —
conexión ín ima en e el de echo y la eología al co-
mienzo de su a ado
De ius i ia e iu e
1
;
y
el
inmo al
Suá ez consag a en e amen e el p oemio
de su ob a De
legibus e Deo legisla o e
á la demos ación de es a misi ia
esis, enca eciendo la compe encia especialísima -del.
eólogo pa a discu i sob e ma e ias ju ídicas. " Nadie
debe ma a illa se „ dice " de que los eólogos de p o-
esión dise en sob e las leyes: pues la eminencia de la
eología, de i ada del suje o eminen ísimo sob e que
e sa, excluye odo
mo i o
de admi ación „
2.
No cabe nega cie amen e la exac i ud de las ideas
1 "Cum enim heologi ia e a ione , ex e isque p incipiis es in-
elligan , in quo longo in e allo iu ispe i is supe an , sane
si eam
Theologiae pa em, quae de mo ibus disse i , copiose e p o digni a e
e ampli udine obiec i, e acul a is heologiae adide imus

nihil
i o heologo dee i , quod ad Ecclesiae gube na ionem e Reipublicae
ch is ianae u ili a em necessa ium ue i indica um. „ ,
2 Nulli mi um ide i debe , si homini heologiam p o i en i leges
incidau dispu andae. Theologiae namque eminen ia, ab eius subjec ()
eminen issimo de i a a, ()mue a excludi a ionem admi andi. Imo si
es ipsa ec a dispicia u , palam e i , i a legua ac a ionem heolo-
giae ambi u concludi, u heologus subiec um eius exhau i e non a-
lea , nisi legibus conside andis immo e u

Theologia ye o sub
al io e a ione haec omnia complec i u ; nam ius ipsum na u ale con-
side a , u supe na u ali o dini supponi u , e ab illo i mi a em ma-
io em accipi ; leges
y
e o ci iles solum , el u de ea um hones a e ac
ec i udine pe al io es egulas diiudice , el u obliga iones conscien-
iae, quae ex illis o iun u , iux a p incipia idei decla e : sac os au em
canones, e Pou i icum dec e a, u conscien iam ligañ , e ad ae e -
nam salu em di igun , anquam sibi p op ias ecognosci , e indica ,
ac subinde in omnibus his legibus p ima iam o iginem , e ul imuna
inem sub di ino lamine inqui e : quomódo scilice á Deo ipso o jgi-
nem habean , qua enus po es as ad illas e endas in Deo p ima ia
exis i , e ab ipso ad homines au na u ali au supe na u ali ia di-
mane , e cual illis sempe in i a , e coope e u Ac denique decla a ,
quomodo leges omnes mensu ae sin humana um ac ionum in o dine
ad conscien iam, e censequen u quan um ad me i um el deme i um
ae e nae i ae con e an .
- 89 -
de nues os eólogos espec o á la misión y alcance de
la eología y á su ín ima conexión con la ciencia del
de echo. Sólo quien conside e como es e as indepen-
dien es y au ónomas la mo al y el de echo, pod á sos e-
ne que los concep os undamen ales del de echo y del
Es ado sean ma e ias ajenas del dominio de la eología.
Sólo quien inda cul o á esa endencia, des uc o a de
los undamen os esenciales del o den social, pod á nega
al eólogo y al ilóso o el de echo á colabo a con el
ju isconsul o de p o esión en an a duas y ascenden-
ales in es igaciones. No obs an e las in asiones de las
doc inas posi i is as en la ciencia del de echo y el
a o de que ales doc inas pueden u ana se , especial-
men e en e muchos ju isconsul os con empo áneos de-
dicados al es udio de la ciencia penal, la inmensa ma-
yo ía de los homb es eminen es que cul i an la ciencia
del de echo econocen y p oclaman la impo ancia ca-
pi al del elemen o é ico en es e o den y se mues an
unánimes, á pesa de las di e encias esenciales que en
o as cues iones los sepa an, en cuan o á
.
la necesidad
de in o ma en él los p incipios undamen ales de la
ciencia de las leyes.
En una sociedad c eyen e, como lo e a sin duda al-
guna, no obs an e la laxi ud de cos umb es
y
su mo al
algo acomoda icia, la española de los siglos x i y x i ,
la eología, enía una impo ancia y ascendencia en la
es e a polí ica de que di ícilmen e podemos o ma idea,
po las adicales di e encias que de ella nos sepa an, en
los iempos ac uales.
Di e sas causas con ibuye on á que uese más di ec-
a y e icaz la in luencia de los eólogos en las es e as
12
— 96 —
pañe o en el con en o de San Es eban
y
en la Uni e si-
dad de Salamanca, Domingo de So o, dedicado al in e-
liz P íncipe Don Ca los; ob a de sólida doc ina en que
se hallan a ados undamen almen e los más g a es
p oblemas del de echo y de la polí ica.
Fue on an g andes la au o idad y el p es igio de
So o y la es imación en que lo u ie on Ca los V, de
quien ijé con eso , y Felipe II, que no su gió en es os
einados cues ión impo an e de las que en onces se
conside aban con azón, como de la compe encia espe-
cial de los eólogos, que no le ue a consul ada. La ob a
De ius i ia e ju e
compa ió con las
Relec iones
de F an-
cisco de Vi o ia el a o de los ju isconsul os de la
época, en é minos que apenas hay quien deje de u ili-
za ambas en sus esc i os.
Pa a el es udio de las eo ías ca dinales del de echo
penal, o ecen ex ao dina ia impo ancia las ob as
De
us a hae e ico um puni ione
(dedicada és a al Empe a-
do Ca los V) y
De po es a e legis poenalis
1
del eg egio
anciscano y ca ed á ico de Teología en Salamanca,
Al onso de Cas o; de la p ime a de las cuales puede
a i ma se sin exage ación que o ma época en los es u-
dios á que se e ie e.
Apa e del ex ao dina io in e és que o ecen desde
nues o pun o de is a las dos ci adas ob as de Al onso
de Cas o, lo ienen ambién muy g ande pa a el es u-
dio de la his o ia gene al de la época, po las no icias
que p opo cionan sob e muchos sucesos coe áneos y
1 Imp imié onse po ez p ime a en Salamanca en 1550 y 1556 es-
pec i amen e. La edición u ilizada en es a Memo ia es la incluida en
el omo n de sus Ob as comple as, Mad id, 1773, p. 1-45.9.

- 97 -
los po meno es in e esan es ace ca de la ida y esc i os
del Au o . Las ecuen es alusiones á opiniones y doc-
inas con a ias á las sos enidas po él, y cuya e u a-
ción decla a
.
Cas o habe sido una de las causas oca-
sionales de sus ci ados esc i os, así como la p edilección
con que a a de e minadas ma e ias
1
,
pe mi en cono-
ce la exis encia y la ue za, que á no se po es o no se
sospecha ían quizá, de doc inas abie amen e con a-
dic o ias de las consignadas en las leyes y an a dien e-
men e p opugnadas po Al onso de Cas o espec o á
cues ión an impo an e como la ep esión de la he ejía
y o as de es e jaez. Su c í ica, ace ada po lo gene al,
de las leyes y de las ins i uciones de España y de los
Países Bajos, egión es a úl ima donde había esidido
bas an e iempo, es, á eces, sob emane a in e esan e
é
ins uc i a.
De g an impo ancia ambién, singula men e pa a
el de echo penal y el eclesiás ico, es el lib o
De ca ho-
licis ins i u ionibus
2
del p elado del siglo x I, San iago
Simancas, eólogo y canonis a muy amilia de Feli-
pe II, de cuyo Consejo o mó pa e, á quien dedicó,
an o la ob a mencionada, como o a in i ulada
De Re-
l,
De jus a hae e ic. puni . ,
lib. ui, cap. 14: mul os , a iQsque homi-
nes, qui se ideles Ca holicos jac aban audi i , qui Caesa em

im
-p obe , a que i eligiose accusaban , dicen es em minime ch is ia-
nam esse hae e icos bello oppugna e; quia illi (u diceban ) non a mis,
sed a ionibus incendi e an . Hac igi u occasione ego mo us, dec e-
i hanc con o e siam huic ope ae , quod jam ad umbilicum pe duxe-
am, inse e e , u os ende em o o (u dici u ) e a e coelo eos, qui i a
s
en iu.n
2 Jacobi Simancae Pacensis episcopi ,
De ca holicis ins i u ionibus
liben,
ad p aeca endas e ex i pandas hae eses admodum necessa ius.
2.
1
ed. (la
L
a
es de 1552), Alcalá, 1569.
13
— 98 —
publica
1
,
publicada algunos años después. Aunque en
es a úl ima p edomina el ca ác e compila o io, deja,
conoce en algunos pun os las opiniones de Simancas,
y en es e concep o hab emos de u iliza la en más de
una ocasión. En la dedica o ia del lib o
De ca holicis
ins i u ionibus
elogia Simancas el celo de Felipe
II po
ex i pa á los he ejes y dice que odos los P íncipes
o odoxos debe ían imi a su conduc a.
Ca ác e común á
es os
dos esc i o es, que imp ime
sello especial á sus ob as, es habe se consag ado p e e-
en emen e á pe suadi á nues os Mona cas de que el
cas igo de los deli os con a la eligión es el p incipal
debe del Sobe ano.
El p ime o de los eólogos del pe íodo de que a a-
mos que, siguiendo la adición de la Edad Media, es-
c ibió una ob a especialmen e dedicada á señala al
P íncipe los debe es p opios de su o icio con o me á las
no mas de la mo al c is iana, ué el eligioso agus ino
Bea o Al onso O ozco, p edicado de Felipe
II
y au o ,
en e o as a ias, de la ob a in i ulada
Regalis ins i u-
io
2
,
epe o io de sen encias enlazadas po conside a-
1 Jacobi Simancae Ci i a ensis Episcopi, iu isconsul i cla isimi.
Collec aneo um de Republica lib i no em.
Opus s udiosis omnibus u ile,
i is au em poli icis necessa ium. Valladolid, 1565.
No hago mé i o aquí de los
Apho ismos
sacados de los
Anales de Tá-
ci o,
po A ias Mon an°, ob a de índole análoga á la de Simancas,
po que más bien e leja las a iciones que las ideas p opias del céleb e
esc i u a io, a o ables al absolu ismo moná quico. Véase sob e ella
á Cáno as del Cas illo,
ideas polí icas,
p. 544-546.
2
Regalis ins i u io- o odoxis omnibus, po issime Regibus e P incipibus
pe u ilis.
Ca holico egi Hispania um Philippo secundo dica a. F a e
Alphonso O ozco , Sanc i doc o is Augus ini ins i u o , Au o e. Al-
calá, 1565.
— 99 —
ciones o iginales de O ozco, las cuales dan á conoce
sus ideas sob e la ma e ia.
Digno de odo elogio y a ención, po su o iginalidad,
mé odo y es ilo, es el a ado de Je ónimo Oso io , Obis-
po de Sil es, sob e la educación y debe es de los Reyes,
dedicado al Rey Don Sebas ián de Po ugal
1
.
Usa en
él la o ma dialogada; la acción se desa olla en los
hue os de Belém , ce ca de Lisboa, y hacen o icio de
in e locu o es Lo enzo Pé ez Ta o a, F ancisco Sala
Meneses y F ancisco Po ugal.
La ob a
De ius i ia e ju e
del jesui a Luis de Molina,
cuyas dos p ime as pa es ue on imp esas po p ime a
ez en 1593 y la e ce a en 1600, después de la mue e
del Au o , ocu ida es e úl imo año, po el Colegio de
Jesui as de Mad id, cons a de 760
dis_pu a iones
ó dise a-
ciones sob e di e sos asun os de mo al
y
de de echo.
Según decla a Molina, el es udio de San o Tomás ijé
el que le animó, como á o os muchos, á a a ales
ma e ias, conside ándolas desde el pun o de is a eoló-
gico y ju ídico
2.
Una de las cualidades que hacen á eces in e esan e
y ameno el es udio de la ob a, po o a pa e a agosa
é indiges a, de Molina, y que la dis ingue, como á las de
Al onso de Cas o, espec o de casi odos los esc i os de
índole análoga, es la abundancia de e e encias á las ins-
i uciones de España y Po ugal, egión es a úl ima que
le e a ambién muy conocida, po habe esidido allí,
1 Hie onymi , Oso ii, Lusi ani, Episeopi Alga bensis, De
egis ins i-
u ione e disciplina lib i oc o.
Colonia, .1574.
2 Ludo ici Molinae

Pe ius i ia e ju e,
omi sex. An e s, 1615.
— 100 —
du an e la gos años, como ca ed á ico de iloso ía y de
eología en Coimb a y E o a. De aquí la ex ao dina-
ia impo ancia del a ado de Molina como uen e de
conocimien o de las ideas
y
de las cos umb es espa-
ñolas en la segunda mi ad del siglo x i. Cuán o de a-
lle pican e
y
cu ioso nos o ecen los esc i os de Al onso
de Cas o
y
de Luis Molina sob e la sociedad española
de aquel iempo, que en ano se busca ían en o os
luga es! 1.
El discípulo y compañe o de San Ignacio de Lo-
yola, Ped o de Ri adenei a, dedicó al " P íncipe de
España Don Felipe nues o Seño „ (más a de Feli-
pe III) su "T a ado de la eligión
y
i udes que debe
ene el P íncipe c is iano„
2
7
sin dispu a una de las más
no ables p oducciones de la li e a u a que nos ocupa,
y que á pesa de su mé i o no pa ece habe gozado en-
e los con empo áneos de mucha es imación. Me ece
se no ado, que, en la ad e encia al "c is iano y piadoso
lec o , „ dice habe le pues o la pluma en la mano el a án
po emedia los es agos causados po las ob as de
1 Es de ad e i , po lo demás, que adolece de mucho deso den en
la exposición. Así en la disp. 658 ela i a, como odas las an e io es
á con a desde la 576, á los mayo azgos, pa a esol e si los hijos del
eo
de lesa majes ad deben se excluidos de la sucesión del mayo az-
go , pasando és e á los llamados po el undado ue a de la línea di-
ec a, dise a ampliamen e sob e los deli os de lesa majes ad y de he-
ejía, exponiendo las doc inas de An onio Gómez, Julio Cla o
y
G e-
go io Lóyez
y
la legislación de Cas illa
y
de Po ugal ace ca de la
Ma e ia.
2
T a ado de la eligión
y
i udes que debe ene el P íncipe c is iano
pa a go e na y conse a sus Es ados.
Con a lo que Nicolás Maquia elo
y
los polí icos de es e iempo enseñan. Mad id, 1595. Incluyólo Don
Vicen e de La uen e en las p. 449-587 del . Lx de la
Bibl. de Au . espa-
ñoles.
- 101 -
Maquia elo, La Nue, Duplessis Mo nay y Bodin, del
úl imo de los cuales, en especial, dice que sus lib os
gozaban de ex ao dina io a o en e nues os hom-
b es de Es ado de aquel iempo 1.
Escasa a ención me ece, no obs an e el a o e da-
de amen e ex ao dina io de que debió goza en su
iempo, si ha de juzga se po el núme o de las ediciones
que llegó á ene en muy pocos años, la
Philosophia mo al
de P íncipes
del jesui a F . Juan de To es , imp esa en
Mad id el año 1596 y dedicada al Ma qués de Velada,
ayo del P íncipe Don Felipe. Lib o oluminoso y a a-
gosísimo, de muy poca o iginalidad, se ie in e minable
de máximas y a isos omados de la Sag ada Esc i u a,
de los San os Pad es y de los ilóso os de la an igüedad,
di igido á inculca en el ánimo de los P íncipes los de-
be es p opios de su ca go.
La ob a
De Rege e Regis ins i u ione
2
del jesui a Juan
de Ma iana, dedicada á Felipe III, no obs an e su esca-
sa o iginalidad, pues el ondo esencial se encuen a en
las p oducciones an e io es de es e géne o, ha debido
el se la más conocida, así á la b illan ez de su es ilo
1 En el cap. 11 de la
Vida del P. Ped o de .Ri adene-i a, de la Compañía de
Jesús,
esc i a po él mismo y añadida po
su
compañe o el He mano
C is óbal López en el año 1612 (Mss. que me ha acili ado mi amigo
Don José del Ojo) se dice: «El lib o del P íncipe c is iano que esc ibió
nunca u o an a alabanza ni ué an es imado como él me ece: espan a
á los mayo es homb es de Es ado lo que allí a a
y
cómo lo a a. »
2 Joannis Ma ianae Hispani, e Soc. Jesu,
De Rege e Regis ins i u io-
ne,
lib i n . Toledo, 1599.
Recien emen e se ha en iquecido nues a li e a u a con una buena
monog a ía sob e las doc inas polí icas de Ma iana: el lib o del je-,
suí a P. Ga zón, in i ulado
El Pad e Juan de Ma iana y las Escuelas libe-
ales.
Mad id, 1889.

— 102 —
como á la censu a de que ué obje o su doc ina del i a-
nicidio po pa e de la So bona, y en i ud de la cual
ué quemado pública y solemnemen e un ejempla de
ella en Pa ís de o den de En ique IV.
Cie a la se ie de los insignes eólogos españoles que
consag a on p e e en e a ención al es udio de los unda-
men os de la mo al y del de echo (pues los que inie-
on después no pueden compa a se en impo ancia
con los ci ados has a aho a), el genio asomb oso á quien
sus con empo áneos cali ica on de "Doc o eximio„ y
sus ad e sa ios p o es an es de
Papa Me aphysico um e
Ancho a Papis a uni.
En el a ado
De legibus e Deo
legisla o e
1
,
legó
Suá ez á la pos e idad un monumen o
g andioso an e el cual oda ponde ación es mezquina é
insu icien e. Aunque de menos impo ancia, su
De ensio
idei ca holicae
2
7
es ambién de sumo in e és pa a cono-
ce las opiniones del incompa able jesui a g anadino
sob e algunas ma e ias que han de se obje o de nues-
o es udio.
El
Go e nado c is iano deducido de las idas de Moi-
sés y Josué
3
,
publicado en 1612 po el aile agus ino
1
T ac a us de legibus ac Deo legisla o e
in deco a lib os dis ibu us.
Auc o e F ancisco Suá ez, e Socie a e Jesu , in Conimb icense Acade-
mia sac ae heologiae p ima io p o esso e. Coimb a, 1613. —
He
u ili-
zado la edición de Nápoles de 1872.
2
De ensio idei ca holicae e apos olicae ad e sus
Anglicanae
sec ae e o es.
Coimb a, 1613.
3 La edición de que me he se ido es la siguien e : El
Go e nado
ch is iano deducido de las idas de Moysen y Josué, p íncipes del pueblo de
Dios,
po el Maes o F . Juan Má quez, de la o den de San Agus ín,
P edicado de la Majes ad del Rey Don Felipe III, Ca ed á ico de ís-
pe as de heología de la Uni e sidad de Salamanca. Cua a imp ession,
aumen ada en di e en es pa es con ex ensión de la doc ina
y
nue as
ques iones. Mad id, 1640.
-
103 --
Juan de Má quez, ca ed á ico de íspe as de eología
en Salamanca, es, co no se ha dicho con acie o, " la
exp esión más exac a y comple a que puede halla se
en cie a escuela emplada ó media, en e las ex emas
de los polí icos cas ellanos de los siglos x i y x i
„
1.
Esc ibió el P. Má quez es e lib o á uego del duque
de Fe ia, según cons a en ca a de es e magna e, echa-
da en Mesina á 11 de Junio de 1604 y que an ecede
al P ólogo del Au o . " No ué el assump o del duque „
dice és e " manda me esc ibi con a Machiabello; cosa
que en es a edad han hecho an os, y pudie an aye
escusado algunos; po que, como el seño Condes able
de Cas illa dixo á la San idad del Papa Clemen e VIII,
omando an as a mas con a él, le han hecho más
nomb ado de lo que debie an. „
U ilizando en g an escala los abajos de sus p ede-
ceso es, como lo demues an las nume osas ci as que
acompañan á odos los capí ulos de su ob a, e dade a
suma de la ciencia eológico-poli ica del siglo x i, me-
i o ia en al o g ado aun bajo es e sólo concep o, supo
además el P. Má quez se o iginal en algunos pun os y
da no edad é in e és á muchas de las cues iones, e e-
lando al a a las se enidad y ele ación que no e an
ya comunes en su iempo.
Es ambién es imable el a ado de
República y Po-
licía c is iana
del aile descalzo F . Juan de San a
Ma ia, dedicada á Felipe III, ob a que, á pesa de lo
1 Cáno as del Cas illo, Op. ci ., p. 554-555
y
561-566, donde no a la
conco dancia de Má quez con So o
y
Suá ez en las cues iones unda-
men ales.
— 104 —
gene al de su í ulo, e sa casi exclusi amen e sob e las
cualidades y debe es de los Reyes y sus minis os.
En la impo ancia que da á la ma e ia de los
p i ados,
dedicándole ocho nada menos de los ein a
y
ocho ca-
pí ulos del lib o, mués ase bien á las cla as la impo -
ancia é in e és de ac ualidad del asun o 1.
Los únicos ilóso os españoles de la época á que nos
e e imos que esc ibie on de p opósi o sob e ma e ias
de de echo público ue on el insigne se illano comen-
ado de A is ó eles
y
Pla ón, Sebas ián Fox Mo cillo,
y el céleb e humanis a co dobés y u ibundo a is o é-
lico Juan Ginés de Sepúl eda. El lib o
De egni egisque
ins i u ione
2
del p ime o, no able, no menos que po la
ele ación de las ideas, po la sob iedad y elegancia del
es ilo, es digno de especial y de enido es udio. En ca -
a dedica o ia di igida al duque de Medinaceli, expo-
ne Fox el plan de la ob a
3
haciendo de paso un g an
elogio de Felipe II, á la sazón einan e. Figu a el
esc i o de que a amos un diálogo cuyos in e locu o es
son: Au elio, de enso de la mona quía; An onio, que
lo es de la epública, y Lucio, indi e en e en ma e ia
de o mas de gobie no, y que es quien o ece á ambos
ocasión de discu i .
Con e dad se ha dicho de Fox Mo cillo que " no u o
en e los ilóso os españoles de su iempo iguales, ni
1
T a ado de República y Policía ch is iana pa a Reyes y P íncipes, y
pa a los que en el go ie no ienen sus eces.
Mad id , 1615.
2 Sebas . Foxii Mo cilli, Hispalensis ,
De egni , egisque ins i u ione,
lib i ni. Ad. illus issimum P incipem D. Joannem Ce dam , Me imne
caen ducem. An ue piae , MDLVI.
3 Haec omnia sic disse un u ,
, u cons i u o Philippo
ege, quem
ego
unum ex:p aes an issimis , quos idi unquam Hispania,
— 105 —
dejó ampoco quien siguiese su ejemplo en es o de apli-
ca el pode de la azón, o i icada po el es udio p o-
undo de la mad e de las ciencias, al análisis y exposi-
ción de las cues iones polí icas 1.
El p opósi o de nues o ilóso o, cla amen e mani es-
ado en el P ólogo, " ué expone el ideal del P íncipe
óp imo,
y
la mane a cómo habían de gobe na se el
Reino y el Rey, no siguiendo pa a es o á los esc i o es
an iguos (que aen muchas cosas sob e el pa icula en
que no debe pa a se a ención, como ajenas del uso co-
mún é incompa ibles con nues os iempos), sino cual
con iene á los p esen es, á cuyo bien se ende ezan nues-
os es udios y des elos. „
No es es a ob a la única en que pueden es udia se las
ideas de Fox Mo cillo en o den al de echo y la polí ica.
Algún in e és o ece ambién bajo es e aspec o su T a-
ado de É ica según las doc inas de Pla ón, A is ó e-
les y o os ilóso os, e lejo en muchos pun os de opi-
niones pe sonales del Au o , y no me a compilación de
sen encias de o os, como pod ía quizá c ee se po el
í ulo
2.
Muy in e io á la ob a p ime amen e ci ada de Fox
Mo cillo en o iginalidad, mé i o
y ensión ,
es el lib o
De egno e egis
o icio
de Juan Ginés de Sepúl eda,
dedicado á Felipe II. Además de expone en él una y
o a ez, casi siemp e con e iden e inopo unidad, sus
eo ías a o i as sob e la escla i ud na u al según A is-
1 Cáno as del Cas illo, op. ci .,
pág. 541.
2
E hices. Philosophiae compendium, ex Pla one , A is o ele, aliisque op i-
mis
auc o ibus collec um
a Sebas iano Foxo Mo cillo, Hispalen-
si ; Basilea, 1554.
14
— 112 —
quia, al ex-pone y quila a con su habi ual elocuencia
las en ajas é incon enien es de las di e sas o mas
polí icas
1
,
pues aunque no se disimula los pelig os
inhe en es á ella y especialmen e el de que degene e en
i anía, hállalos compensados po mayo es en ajas.
Pe o su ideal no es la mona quía absolu a ni la elec i-
a, sino la ep esen a i a
y
he edi a ia, mi igada, no
sólo po el espe o á los e e nos p incipios de la mo al
y
del de echo, sino ambién po la in e ención di ec-
a
y
e icaz del pueblo en la gobe nación del Es ado,
mani es ada en la ins i ución de las Co es y en la a-
cul ad inalienable que les econoce de compa i con el
Sobe ano el eje cicio del pode legisla i o
y
de se ex-
clusi a compe encia de ellas la de e minación de los
impues os.
Fox Mo cillo, que después de discu i ampliamen e
sob e las di e sas o mas de gobie no en el a ado
De egni egisque ins i u ione,
decla a su p e e encia
po la mona quía he edi a ia
2
,
mani ies a cie a in-
di e encia sob e el pa icula en el capí ulo de la
E hices
ela i o al asun o
s
.
Obse a á es e p opósi o
que, así como los pueblos a asados se a ienen bien
con la o ma moná quica, los más ci ilizados, po el
con a io , p e ie en la oligá quica ó democ á ica, ci-
ando co no ejemplos de lo p ime o á los indios, pe sas
1 De
ege
1. 1, c. II á xi

• « unius p incipa, um cae e is omnibus
eipublicae o mis esse p ae e endum

»
2 L. III Aa. 2 .°
3
E hices,
lib. III, c. ix, p. 126-127
.

« esse au em debe e el ege n
el sena um el populum, eum qui huius ei cu am ge a , adhuc in
dubi a ionem cadi .

— 113 —
y
egipcios, y de lo segundo á los g iegos
y
omanos. Lo
esencial, dice en o o luga , es la bondad
y
p ude icia
de los magis ados; pues el se más pe ec a una epú-
blica no es iba en el núme o de sus gobe nan es, sino
en la mane a de gobe na
Que las opiniones a o ables á lá República, en con-
sonancia con las ideas de endidas po el agus ino Cas-
illo , no e an an pe eg inas como pudie a c ee se
en e los españoles del siglo x i, se in ie e á mi e con
e idencia, así de la misma p edilección con que la ma-
yo ía de los a adis as de polí ica se aplican á a a
de las excelencias de la mona quía, compa ándola con
las demás o mas de gobie no, co no de las alusiones
que á eces se encuen an en e ellos á la exis encia de
con a ias opiniones á las suyas en es e pun o. No debió
con ibui poco á hace las ge mina en algunos, la con-
side ación del al o g ado de p ospe idad que habían
alcanzado en la Edad Media y alcanzaban aún algunas
Repúblicas, como las de Géno a y Venecia, y el ha-
be is o unciona de ce ca las ins i uciones epubli-
canas en algunos de es os Es ados, 'po e ec o del cos-
mopoli ismo ca ac e ís ico de los españoles de aquella
edad
2.
El único de nues os eólogos que encuen o habe
a ado exp o eso de la sucesión á la co ona, que es el
P.
Má quez, aunque ponde a los incon enien es que
suelen segui se de que las muje es ocupen el ono,
1
E biees ,
1. in, c. lx.
2 A es a úl ima causa a ibuye Fox Mo cillo, en el lib o de su
a ado
De egni...,
la p edilección de Au elio po la República.
15
— 114 —
decla a que debía econocé seles es e de echo allí donde
había sido consignado en las leyes
1
.
No se disimula, po
lo demás, es e g a e y juicioso esc i o los obs áculos
que la debilidad del sexo
y
la consiguien e imposibilidad
de eje ce po sí mismas algunos de los o icios p opios
de la po es ad eal oponen de o dina io á las Reinas,
según ac edi a la his o ia.
Es muy de no a , po su singula idad, la opinión de
Fox Mo cillo a o able á la deposición del Sobe ana
po causa de incapacidad. Si el P íncipe ca ece de en-
endimien o, de juicio y de las demás do es de p uden-
cia necesa ias pa a el buen desempeño de su o icio,
nada impide p i a le de la sobe anía po inú il á sí
mismo y á la epública, del mismo modo que las leyes
omanas qui aban al pa icula demen e el gobie no de
su casa y amilia
2
.
No desciende, sin emba go, nues o
ilóso o á la cues ión del modo y o ma como había de
se p i ado del ono el Rey incapaz.
Mien as el absolu ismo moná quico hallaba en F an-
cia, bajo el einado de F ancisco I, a dien es de enso es
en los esc i os de Fe aud
y
G assailles , eco iel de las
doc inas dominan es en la Uni e sidad de Pa ís, y en
1 L. i,
e.
xxxu: « me pa ece que pudie on se excluidas de los Rey-
nos con mayo undamen o que de o as cosas

«po más que »no se
puede nega que ha a ido muge es an ale osas, que han mos ado
con el hecho que no son incapaces de go ie no, sino muy bas an es
pa a él. » Ci a en con i mación de es o á la Reina Ca ólica.
2
De egni...,
lib. 11: « Si ingenian
'
, si iudicium, si ce e a na u ae
o namen a p uden iae necessa ia p incipi desin , nihil obs a , quomi-
nus idem publica cu a p i e u , anquam inu ilis sibi e eiuublicae:
cuna ei quaque domes icae p ocu a io p i a o homini, ob insaniam,
legibus Romano um adima u .
— 115 —
las al as es e as de la magis a u a
1
,
y, bajo En ique IV,
p i aba aún la doc ina de la no sujeción-del P íncipe
á las leyes
2
7
en España p e alecía casi sin con adicción
el p incipio acep ado po el de echo canónico,
P incipes
enen u e ipsi i e e legibus suis,
o mulado ya an explí-
ci amen e po San Isido o, en oposición di ec a con el
concep o absolu is a del de echo omano,
P inceps legí-
bus solu us.
Nues os eólogos y ju is as más ilus es, de
acue do con el de echo canónico, de endie on la su-
bo dinación del P íncipe á las leyes.
Así, Vi o ia sos iene esuel amen e se más cie a y
p obable la opinión según la cual las leyes ci iles obli-
gan á los legislado es y en especial á los Reyes, que la
opinión con a ia, de endiendo su esis con e icacísimos
a gumen os
3
.
Conside a el ilus e dominico, que el le-
gislado inju ia á la epública y á los demás ciudadanos
i, siendo como es miemb o de la misma epública, no
iene ambién su pa e de ca ga, bien que con o me á
la calidad y dignidad de su pe sona. Las leyes dic adas
po el Rey, añade, ienen la misma e icacia que si se
dic a an po oda la epública,
y
así como es as úl imas
obligan á, odos los ciudadanos, así las dic adas po el
Rey obligan ambién á és e. Como en el gobie no a is o-
c á ico los senadoconsul os obligan á los mismos sena-
do es, au o es de ellos,
y
en el gobie no democ á ico los
1 Hano aux,
É ucles his o iques su le XVI
e
e le XVIIe siécle en F an-
ce,
Pa ís, 1886, p. 9-11.
• 2 Ibid., p. 141.
3 Vi o ia.
Rclec .
i , 8. «Quae i u andem an leges ci iles obligen
legisla o es e maxime eges. Vide u enim aliquibus quod non, cum
si sup a o am Rempublicam, e nullus possi obliga i nisi a supe:-
io i; sed ce ius e p obabilius es , quod obligen u .
— 116 —
plebisci os obligan al pueblo que los dic a, del mismo
modo las leyes eales obligan al mismo Rey,
y
aunque
sea po es a i o en és e el dic a la ley, no lo es el obli-
ga se ó no á cumpli la. Sucede en es o como en los
pac os: las pa es son lib es de pac a ó no; pe o una
ez hecho el pac o, quedan obligadas.
Oso io hace es iba la di e encia en e el Rey e da-
de amen e digno de es e nomb e y el i ano, en que el
p ime o se econoce ligado á las leyes, y el segundo -
desligado de ellas
1
;
y juzga más es echa que la que
incumbe á los demás ciudadanos, la obligación del so-
be ano de cumpli las leyes.
Con ené gica elocuencia uena Ma iana con a la
eo ía cesa is a del
P inceps legibus solu us y
sus abyec-
os de enso es, a i mando en los é minos más explíci os
la obligación común á P íncipes y pueblos de espe a
las no mas del de echo na u al, así como las consigna-
das en las leyes undamen ales del Es ado
2.
Con o mes de odo pun o con es a doc ina, nues os
más ilus es ju isconsul os del siglo x i, así canonis as
1
De egno,
p. 85. «Ne legibus quidem se solu us exis imabi : imo
mul o a c io ibus inculis quam ce e ós se alliga um epu abi
enim e iam non medioc e disc imen es in e Regem a que y annum;
quod Rex se de inc um esse legibus p o i e u : Ty annus
y
e o in in e-
i u legum omnem digni a em suam collocandam exis ima .«
2
De ege, 1. i ,
c. 11,
y
en o o luga dice: «Cons ic o legibus p in-
cipa u nihil es melius; solu o nulla pes is es g a io . Quidam consul i
legi subiec um p incipem negan quod ejus a bi io, au ho i a eque
leges e an u : eum amen secundum leges i e e olun . Se a i a
p íncipe leges debe e, cons a jam aeque apud (mines; esse
y
e o ipsum
um legem supe io em, um in e io em, sic es in elligendum, u eo,
quod leges e a sancia , e au ho i a e sua i me , in e io eis dica u
anquam ea um au ho , e index: eo amen, quod ex ea umdem p aes-
c ip o i a , subiec us si a que in e io .» C . San a Ma ía, c. 1.
— 117 —
como ci ilis as, ponen como lími e á la au o idad legis-
la i a del Sobe ano las no mas inmu ables del de echo
na u al y lo suje an á las leyes posi i as 1.
Que edo o mula ambién con cla idad el p incipio
de la sumisión de los Reyes á los p ecep os del de echo
posi i o
2
.
Igualmen e explíci o se mues a en es e pun-
o el ilóso o Fox Mo cillo: " No es dudoso „ dice " que
el Rey es á obligado á la obse ancia de las leyes como
odos los demás ciudadanos. „ Pues, aun cuando, en
cie o sen ido, p osigue poco después: " en cuan o dic a,
sanciona y obus ece con su au o idad las leyes se diga
que es supe io á ellas como su au o y de enso , en
cuan o es á obligado á con o ma se á lo que p ecep úan,
es á suje o á ellas y les es in e io „
3.
Nues os eólogos sos ienen unánimemen e que la
ley humana debe con o ma se á la di ina y á la na u-
al, cuyos p ecep os inmu ables son pau a y lími e á
un iempo del de echo humano posi i o
4
.
Al onso de
1 Véase, en con i mación de ello, al g a e Co a ubias , I, c. 1
y
4:
«id quod con a a ionem na u alem s a u um es , non po es i mum
esse nec alidum, e iamsi a p incipe sup emo s a ua u »;
y
especialmen-
e á
Vazquez Menchaca, caps. 4 y 5, 18, 21, 26
y
45. Es e úl imo
no sólo
comba ió acé imamen e el a o ismo cesa is a ,
P inceps legil as solu us
es ,
sino que sos enía es a ligado el P íncipe no sólo po la ley na u-
al, sino ambién po la ci il.
2
Polí ica de Dios y Gobie no de C is o,
edición publicada po D. Au e-
liano Fe nández Gue a. Pa e H. Mad id, 1868, cap. xY1 , pág. 222:
Obedece deben los Reyes á las obligaciones de su o icio, á la azón,
á las leyes, á los consejos,
y
han de se inobedien es á la maña, á la
ambición, á la i a, á los icios.
3
De egni,
e c., :
Legum obse a ionem ad egem pe ine e si-
cu i ad eliquos i em ci es, dubium non es . C . Suá ez,
De ley., ,
35.
4 Vi o ia.
Relec .
II,
7:
So o
I,
q. 5 y i , q. 3, a. 1; Cas o,
De po es .
leg. poen.,
1. c.
y
;
Molina,
ac . disp.
47 y 69; Suá ez,
De leg.,
1. y
in, 34; Que edo,
Polí ica de Dios.
Pa e , cap. i.

— 118 —
Cas o impugnó di ec a y ené gicamen e el a o ismo
cesa is a, sos eniendo que sólo las leyes jus as obligan
en conciencia
1
.
En é minos análogos se exp esa Suá ez,
al discu i sob e las no mas á que debe acomoda se el
eje cicio del pode legisla i o
2.
La subo dinación del in e és pa icula del Rey, ó
mejo dicho, de la po es ad polí ica, sea cualquie a la
o ma en que se conc e e ó ac úe, al in e és gene al,
o mulada ya po el Escolas icismo de la Edad Media
en la ase
Regnum non es p op e Regem, sed Rex p op e
Regnum
3
se encuen a consignada en odos nues os
esc i o es, así eólogos como ilóso os, con es es en con-
side a la des iación de es e p incipio como asgo que
di e encia esencialmen e el gobie no legí imo de la i-
anía
4
,
Decla ación que enía su mé i o y su impo an-
cia, po más que hoy nos pa ezca ence a una e dad
axiomá ica, si se conside a que hacia el mismo iempo
de endían esc i o es ex anje os la esis con a ia.
Fox Mo cillo juzga que el Sobe ano debe subo di-
na lo odo al bien del Es ado, en endiendo que no eje -
ci a el pode po de echo p opio, sino en concep o de
adminis ado ó delegado;
y
o mulando
más
en con-
1 De po es . leg. poen.,
1. 1, c. .: «Quod au em dici u in
C. T.
.
Cons i u ionibus P incipum, quod P incipi placui , legis habe igo-
en in elligendum es , e jus a adsi olun a is causa; alias sola
y
o-
lun as P incipis sine causa legi ima non po e i aliquem in conscien-
ia obliga e. »
2
De leg.,
1. Hi , c. xxxi ,
y
1, e. ix.
3 San o Tomás,
De egim. P inc. ,
1.
In,
c. u. — C . A is ó eles,
Fol.,
1.
y
,
e. 11.
4 Suá ez,
De leg.,
1.
1, c. il: in hoc di e y annum a Rege, quod
ille p op iam, hic commuuem u ili a em in suo egimine quae i . —
C . Ma iana,
De

non.,
c. 1.
119 —
13 e o la idea, dice que " los Reyes no son seño es á-
poseedo es de los einos, sino como clien es y súbdi os
de la República „ Con igo y elocuencia dignos de
encomio, impugna el ilus e ilóso o se illano el ca ác-
e pa imonial a ibuído á la mona quía po algunos
esc i o es.
En su
Pa ece sob e si los Seño es podían ende ó a en-
da las esc ibanías
y
alguacilazgos,
sos iene Vi o ia qué
el Rey no iene de echo pa a pone en almoneda los
ca gos, ni o icios públicos, pues, siendo obligación
-suya nomb a pe sonas idóneas pa a que desempe-
ñen ales ca gos, no debe exigi po ello de echo ni
emolumen o alguno, ue a de los que le co esponden
po el seño ío y gobie no. " Demanda más, se ia e i-
den e injus icia y que e se pagado dos eces. Apa e
de que pedi es ipendio á los o iciales á ca go de los
emolumen os que han de pe cibi , es de auda les lo
suyo, pues que el ca go lo desempeñan ellos y no el
P íncipe ni el seño . Allégase á es o, dice Vi o ia, que
de la al endición de o icios se segui ían g a es
incon enien es pa a la policía humana, que los pob es
eme osos de Dios doc os y hábiles se ian excluidos de
-ellos, po no ene con qué comp a los,
y
queda ían ocio-
sos los alen os que Dios les dió, mien as los inhábiles
é insu icien es y menos eme osos de Dios se ian ins i-
1
De egni...,
1. . « I aque quoniam ipse (P inceps) pe sonam com-
muni a is sus ine , a que ad ejusdem u ili a em hones a emque, quod
.es eipublicae inis, e e e omnia debe , sic se compa abi , u e ei-
publicae commodo i an, cu-na sui ipse iu is
n
on si , sed quasi admi-
nis e quidam ci i a is. Reges enim non sun egno um domini au
possesso es, sed elu clien es ac subdi i uni e sae eipublicae

»
— 120 —
Luidos y p e e idos con a lo que exige el bien público.
Lo cual, añade, es con a la condición del buen p inci-
pado que ha de mi a más y p ocu a el bién de la Re-
pública que el suyo p opio, al e és de lo que hace el
i ano, que a iende únicamen e á su con eniencia
y p o echo. „
En ca a di igida po F ancisco de Vi o ia á F . Ba -
olomé de Mi anda
1
con es ando á cie a consul a que
és e le hizo sob e la ma e ia de que se a a, se encuen-
an da os muy cu iosos pa a juzga de las g andes
p opo ciones que enía á la sazón es a plaga. Da am-
bién á conoce los empe amen os de p udencia con
que, en sen i de Vi o ia, debía mi iga se en la p ác ica
el igo de los p incipios eológicos en es e pun o. A i -
ma, pues, con a el pa ece de su compañe o de eligión
F . Ped o de Con e as, que aunque se debían condena
de o dina io es as comp as y en as, habla algunas es-
pec o á las cuales se ía muy du o p ocede así. La
gene alidad del mal le mo ía á aconseja que se an-
sigiese con los que enían algún ca go como me ced
pe pe ua de la Co ona, consin iéndoles que lo a en-
da an
2.
C i icando o a ins i ución de la época, pe judicial
po el mismo concep o que la en a de o icios á los in-
e eses sociales, Fox Mo cillo se decla a enemigo de
la pe pe uidad de los ca gos públicos, es imando más.
con enien e pa a el Es ado que sean empo ales, á cau-
1 Mss. de la Biblio eca Nacional p oceden e de la del Ma qués de la
Romana. El S . Menéndez y Pelayo c ee se es e eligioso el céleb e
A zobispo de Toledo, F . Ba olomé Ca anza de Mi anda.
2 ¿liémoslos odos de da al diablo? exclama con es e mo i o.
11
:
` •
—
121 —
sa de la p opensión na u al de los homb es á
abusa ,
con
daño del bien común, de las acul ades de que no emen
se p i ados
1.
No a an nues os Au o es
ex-p o esso
de las a ibu-
ciones peculia es de la dignidad eal sino en cuan o se
elaciona con el eje cicio del pode legisla i o, ma e ia
que po su impo ancia hab emos de a a sepa ada-
men e. En Domingo de So o hallamos una opinión dig-
na de se consignada, bien que no le sea peculia , pues
se encuen a ya pa ocinada po muchos canonis as de
la' Edad Media
2 .
A ibuye á los P íncipes c is ianos,
undado en las Dec e ales, el de echo de p i a de sus
bienes á los sa acenos y judíos que mo an en sus do-
minios
3
1
cohones ando indi ec amen e de es a sue e la
o ma con que se lle ó á cabo la expulsión de los judíos
y mo iscos de nues o suelo.
¿Tu o quizá alguna pa e en es a úl ima la opinión
del ilus e dominico?
Nues os más insignes eólogos, aunque aman es del
obus ecimien o del pode eal, no solamen e se es o -
za on po con a es a el deplo able in lujo de las
ideas cesa is as , señalando unánimemen e como limi e
á la po es ad legisla i a las no mas del de echo di ino
1
De egni,
1.
H.
2 Véase, en e o os, al alenciano Ped o Belluga ,
Speculum
pum,
Venecia, 1560, Rub . 29, n. 3: P inceps po es au e e bona Inda-
eo um, quia illi haben u peculium.
3 V. q. 2. a 5: «Quidam enim sun qui iu e e ac o suo di ione ch is-
iano um P incipum i am degun , quales olim e an in Hispania sa-
aceni
i
e heb aei, e nunc in I alia e Ge mania pe se e an iudaei
E de is os nemini in dubium eni , quin alean ch is iani P incipes
lege in eos age e,
s isque adeo p i a e bonis

His p oxime accedum
he e ici, qui ex nobis, u i ai Ioannes, exie un .»
16
— 128 —
mundo, debe ían ene asien o en los Consejos de los
P íncipes con p e e encia á los ju isconsul os y á los
eólogos
1
.
Sepúl eda, aleccionado po la is e expe ien-,
cia de los einados de Juan II y En ique IV, enca ece
la con eniencia de que los Reyes, en ez de en ega se
al cap icho de un p i ado, se odeen de un Consejo de
pe sonas g a es y p uden es y consul en con él los a -
duos negocios de la gobe nación del Es ado
2.
Vi o ia
3
y los demás publicis as de nues a
.
Escuela
eológico-polí ica concue dan en cuan o á nega ca-
ác e absolu o é i esponsable á la au o idad del Je e
del Es ado, y en deja abie o el camino, aunque con
impo an es es icciones, al de echo de insu ección.
So o
4
econoce á la nación el de echo á depone al Rey
cuando degene a en i ano, pe o se abs iene de indica
el p ocedimien o que había de segui se en es e caso.
La doc ina del i anicidio, expues a ya po Cice ón,
exhumada po ez p ime a-en la Edad Media en su
Po.
lic a icus
po Juan de Salisbu y
6
é indicada po San o
1
De egni e c.,
1.1, c. 7.
2
De egno,
1.
III,
c. 6: illud alibus egibus e iam a que e iam ca en-
dum es , ne se unius e iam ingeniu n e e um pe i i consilio olun a-
ique addican ; sed complu ium g a ium sapien iumque i o um p u-
den ia
3
Relec .
n , n. 15.
4 I. q. 7, a. 2 y i , q. 1: .....pe empublicam ex non po es ju e
expolia a, nisi ue i in y annidem co up us.
5 Sob e la doc ina de San o Tomás ace ca de la esis encia al po-
de
y al
i anicidio, éase al P. Ze e ino González,
Es udios sob e la
iloso ía de
San o Tomás,
Manila, 1864, omo ni, p. 452-475, en especial las
págs. 470-471, en que condensa con su habi ual lucidez las eo ías de
San o Doc o sob e la ma e ia. C . Balmes,
El P o es an ismo compa ado
con el Ca olicismo, cap.
54 á 56, y el es udio de Sanse e ino,
La doc i-
na de San o Tomás de
Aquino y el
supues o de echo de esis encia
en
La
Ciu-
dad de Dios,
ni, Mad id, 1870.

— 129 —
Tomás en un pasaje más bien na a i o que a i ma-
i o oma cue po en los esc i os de la segunda mi ad
de la Edad Media y sob e odo en los esc i o es polí i-
cos del siglo x i.
Molina
2 ,
después de acep a la dis inción co ien e
en e el i ano de de echo y de adminis ación., a i ma
que al p ime o puede da le mue e líci amen e cual-
quie ciudadano, mas no al segundo si no ue a en
p opia de ensa. Cuando el Rey legí imo degene a en
i ano, piensa que pueden euni se las pe sonas más
conspicuas del Es ado (designadas con la aga deno-
minadión de
capi a),
pa a esis i le, dic a la sen en-
cia de deposición, si uese necesa io, é impone le el
cas igo que me ezca.
Los undamen os de la doc ina de Ma iana ace ca
del i anicidio y del egicidio se encuen an p incipal-
men e en Molina; si bien es ue za econoce , y es o
no cede cie amen e en p o del jesui a ala e ano, que
és e le dió un desa ollo más g a e y pelig oso, al de-
cla a en é minos agos que, si ad e ido el i ano de
hecho po pe sonas g a es pa a que se enmiende pe se-
e a en la i anía, la nación puede decla a le la gue-
a y aun da le mue e, usando del de echo de legí ima
de ensa. Comple a la eo ía con la pelig osa a i mación
de que, si la nación no puede cong ega se pa a juzga
1 Jane , His oi e
de la Science poli ique dans ses appo s a ec la mo ale,
2.
8
edición, Pa ís, 1872, 1, p. 370-373.
2
T ac .
jil ,
disp.
6, n
9.

Posse i e o espublica ipsa » añade,
« quoad capi a con eni e, eique esis e e, 'a aque sen en ia, depone-
e illum ab adminis a ione, si id i a excessus Mins, communeque bo-
u
/1
m e iagi a en
.
a o ue illum deposi um puni e. C .
T ac .
I ,
disp. 23,
n. 8-10, y el
y
.
disp.
/i , n. 2.
17
— 130 —
al i ano, cualquie ciudadano puede ma a lo líci a-
men e 1.
Suá ez la a ó muy de p opósi o en su ob a
De legi-
bus
2
y
más especialmen e en la
De ensio ca holicae
e apo-
s olicae i dei
3
de endiendo con o me á la doc ina adi-
cional se lici o da mue e al i ano
quoad i ulum,
en
el caso de que la sociedad mani ies e e iden emen e la
olun ad de esis i le y no haya ningún o o medio de
deshace se de él; pe o cuidó de es ablece al e ec o
condiciones y limi aciones que hacen muy di ícil la
aplicación de es a doc ina. En cuan o al Rey legí i-
mo que gobie na i ánicamen e , ó sea al i ano quoad
adminis a ionem,
no conside a jus a la esis encia., sino
en el caso de que, depues o y excomulgado po el Pon-
í ice, se empeñase en conse a la co ona.
Con admi able se enidad de juicio, examina el agus=
ino Má quez los a gumen os aducidos en p o y en
con a de la lici ud del i anicidio, y no acila en de-
cla a que, si hay de echo pa a p i a de la ida
al
que, sin jus o í ulo, p e ende alza se con la dignidad
sup ema, no lo puede habe jamás pa a qui á sela al
P íncipe legi imo, aunque degene e en e dade o i a-
no, po se g andísimos los daños que necesa iamen e
1 Me ece consul a se el ex enso capí ulo que dedica el P. Ga zón
al examen de las doc inas de Ma iana sob e el pa icula , en su ya
ci ada monog a ía. Como no podía menos de sucede , el P, Ga zón e-
conoce lo pelig oso de ales eo ías , condenadas ambién ecien e-
men e po o o he mano de O den de Ma iana, el P. Ca h ein, en el,
a ículo
Abse zung
del
S aa slexikon,
de B ude , F ibu go, 1889
col. 39-47.
2 Lib. ni, c. 4.
3 Lib. ni, c. 3
y
6.
— 131 —
habían de segui se á la nación de p e alece la doc-
.
ina con a ia 1.
Sepúl eda habia de endido ya la misma opinión, ne-
gando en absolu o á los súbdi os el de echo; no sólo á
da mue e, sino á esis i bajo cualquie o ma al Rey
legí imo, aun en el caso de que degene e en i ano
2.
Discu iendo Vi o ia sob e la impo an ísima cues-
ión de la alidez de las leyes emanadas de los gobie -
nos de hecho (que no encuen o a ada en ningún o o
au o de la época, ue a de Suá ez)
3
1
la esuel e con su
habi ual disc eción y acie o: " Si las leyes dadas po
el i ano „ dice, " son con enien es pa a el Es ado, es
innegable que obligan á los súbdi os, no cie amen e
po azón de la au o idad de donde emanan, sino po
se mejo pa a la epública que se obse en es as leyes
que si no se obse an ningunas; pues edunda ía e i-
den emen e en pe juicio del Es ado el que no hubiese
ibunales, ni juicios , ni pudie an se cas igados ó co-
hibidos los malhecho es, e c. „
La singula p edilección con que a a on nues os
eólogos de los siglos x i y x ii la ma e ia del i ani-
cidio, muy especialmen e Suá ez, al impugna las eo-
ías c udamen e cesa is as del ey Jacobo I de Ingla e-
a, se explica, según la ace ada obse ación de uno
de los publicis as que han es udiado más á ondo las
doc inas polí icas de los esc i o es españoles de la
1 L. , c. 3.
2 L. i, n. 11-12.
3 Suá ez,
De legibus e Deo legisla o e,
1. TU, c. 10, n. 8, sos iene en
el ondo la misma doc ina, a i mando que en ales
casos
eipublicae
consensus supple de ec uni po es a is y anni.
132 —
época, po azones ci cuns anciales
1
.
P eocupados an e
odo del in e és eligioso, y conside ando co no uno
de los mayo es pelig os pa a el Ca olicismo el p inci-
pio
ci ius egio illius es eligio,
de endido y aplicado po
los sobe anos p o es an es, se aplica on á comba i lo
con empeño, aliéndose al e ec o de las a mas que les
o ecía la ciencia polí ica. medioe al y llegando alguno
de ellos, como Ma iana, á conclusiones an absu das
como pelig osas.
Si nos p egun a nos aho a cuál ué la in luencia de
nues os eólogos y ilóso os de los siglos XVI y x ii en
las ins i uciones polí icas, muy di ícil de p ecisa po
las azones indicadas al p incipio de es e capi ulo,
hab emos de econoce como su mé i o p incipal el
habe se es o zado po que p e aleciesen con a las en-
dencias cesa is as, an en boga á la sazón, dos impo -
an ísimos p incipios: la limi ación del pode legisla i-
o po las no mas inmu ables del de echo di ino y
na u al y la sujeción del Mona ca á las le es del
Es a-
do
2
.
Me ced
á es o, el absolu ismo de los Reyes de la
Casa de Aus ia no llegó á ene nunca el ca ác e
pe sonal y dep esi o de
la dignidad humana que al-
canzó
en las naciones p o es an es y en la F ancia de
Luis XIV. Los es ue zos de algunos de nues os eólo-
gos, y en especial de Ri adenei a, Ma iana y Má quez,
1 Cáno as del Cas illo,
De las ideas polí icas,
e c., p. 560. « Lo que
á
los eólogos de la escuela de Suá ez les impo aba no e a sal a en-
onces la Mona quía, sino la libe ad humana, pa a que los sábdi os
pudie an pe manece ieles al Ca olicismo, á pesa de sus Reyes. » C .
Sánchez de Toca,
Del Gobie no en el égimen an iguo y el pa lamen a io,
I,
p. 49-53.
2 Sánchez de Toca, Op. ci .,
I, p. 152-158 y 189-197.
— 183 —
en p o de la au o idad de las Co es ue on Una en a-
i a gene osa, necesa iamen e ine icaz á causa, de los
gé menes de decadencia y uina de es a ins i ución,
singula men e en Cas illa 1.
La his o ia hace hoy jus icia á -Felipe II, econo-
ciendo que dejó subsis i en su o ma an igua las Co -
es de Na a a y A agón. De las de es e úl imo eino
en la Edad Media, dice un p o undo conocedo de su
his o ia y su de echo, que "no solamen e no modi ica-
on ni e o ma on (los abusos de gobie no), sino que
los aumen a on casi siemp e, y á eces los p oduje on,
si iendo pa a sanciona la i anía en pe juicio de- la
e dade a libe ad, y la ana quía en pe juicio del O -
den „ ; más adelan e añade " que á mediados del si-
glo XVI es aban comple amen e desac edi adas po sus
abusos„
2
.
Juzgando el mismo esc i o la conduc a de
Felipe II espec o á las Co es a agonesas, se exp esa
en los é minos siguien es: "Se ha hecho c ee al ul-
go que Felipe II, al decapi a al Jus icia de A agón,
ma ó con él los ue os, libe ades, Co es y el jus iciado.
Es also: siguie on los ue os como es aban y du an e el
siglo
XVII
hubo a ias Co es y en ellas se modi ica on,
e o ma on ó añadie on, según con enía. Los que ma-
a on los ue os de A agón ue on los a ancesados
de Felipe V y los e ol edo es de Za agoza. Felipe II
u o Co es en Ta azona, en que se die on ue os nue-
os y co a on abusos

y se a i ica on las libe a-
1 Balines,
El
P o es an ismo compa ado con el
Sánchez de Toca, Op. ci ., 1, p. 63-68, 168-169 y 1
2 La Fuen e.
Es udios c í icos sob e la his o ia
e ce a se ie, p. 343.
Ca olicismo,
, c.. 66.
79-181.
y el de echo de A agón,

—
134 —
des a agonesas, p ohibiendo el o men o, las con isca-
ciones, las sisas y la pena de gale as, sino con a los
lad ones

„
1
Un his o iado p o es an e de nues os
días, que ha hecho asun o especial de sus in es iga-
ciones la polí ica de Felipe II en los Países Bajos, no
acila en elogia el espe o de es e sobe ano á la le-
galidad cons i ucional en aquel país
2.
Con el ad enimien o al ono de la dinas ía de Bo bón,
las eo ías ac edi adas en F ancia po Bodin, Ba elay,
Buchanam y an os o os ace ca del absolu ismo pe -
sonal de los Reyes, oman ca a de na u aleza en e
noso os y ascienden muy luego á la p ác ica, ma-
ni es ándose no sólo en el o den eclesiás ico, como e-
emos después, sino ambién en el polí ico, aun en los
meno es de alles.
Ha o conocida es, pa a que necesi e insis i aquí
sob e ella, la nega i a de Felipe V á euni las Co es
de Cas illa, que, con excelen e acue do, in en aban es-
au a en onces algunos buenos españoles
3
.
Mues a
ambién de su ex ao dina ia suspicacia en es e pun o,
es el enca go que dió á Salaza y Cas o de e u a la
p e ensión del Consejo de Cas illa de en ende en de-
e minados asun os
4
.
En la ley sob e sucesión á la Co o-
na se encuen a ya la ase, " que así es mi olun ad „
aducción de la ó mula despó ica " ca el es no e
plaisi „ usada po los Reyes de F ancia desde hacía
1 La Fuen e, Op. ci ., p. 358-359.
2 T ei schke,
.His o .
cnd
poli , Au sü ze,
n, 5.
a
ed„ p. 425.
3 Colmei o , Cu so
de De echo polí ico,
p. 346.
4 Véanse sob e el pa icula los in e esan es da os que o ece el
Conde de To eánaz en su
His o ia de los Consejos del Rey,
1, p. 78-80.
—
135 —
mucho iempo en los documen os emanados de su can-
cille ía. A con a desde Felipe V, el a o ismo cesa is a
P inceps legibus solu us
impe ó has a p incipios del siglo
ac ual en las es e as del gobie no y dejó huella inde-
leble en los monumen os legisla i os.
Te mina emos eco dando un episodio bas an e co-
nocido del iempo de Felipe II, que, elacionado con las
ideas polí icas de Luis XIV, me pa ece ca ac e iza
g á icamen e la di e encia esencial en e el absolu is-
mo aus iaco y el bo bónico.
Bajo el einado de Felipe II, como un p edicado a i -
mase desde el púlpi o á p esencia del Sobe ano " que
los Reyes enían pode absolu o sob e las pe sonas de
sus asallos y sob e sus bienes „ ué p ocesado po la
Inquisición
y
obligado á e ac a se en el mismo púlpi-
o, siendo cali icada aquella p oposición de e ónea y
obligándosele á decla a , con o me á la ins ucción
li e al del San o O icio " que los Reyes no ienen más
pode sob e sus asallos del que les pe mi e el de echo
di ino y humano;
y
no po su lib e y absolu a olun-
ad„
1
.
Es ci cuns ancia digna e dade amen e de se
no ada, que la segunda pa e de la mencionada p opo-
sición es an i é ica de o a expues a po Luis XIV en
sus Memo ias y en la Ins ucción á su nie o Felipe V
2.
1 Balmes.
El P o es an ismo compa ado con el Ca olicismo,
3.
8
ed., u,
p. 368-469, ci a es e hecho omándolo de las
Relaciones
de An onio Pé-
ez, donde se halla ela ado con minuciosidad.
2 "Les sois son seigneu s absolus e on na u ellemen la disposi-
ion pleine e lib e de ous les biens, an
des
séculie s que des seclé-
sias iques, pou en use , comme des
sages
économes, c'es -á-di e
selon les besoins de leu
E a ,,.
Mémoi es,
ed. de D eyss, i, p. 209, ci a-
da po Kose ,
Die Epochen de absolu en Mona chie in de neue en Geschich-
e,
en la
His o ische Zei sch i
de Sybel,
Lxi, 1889, p. 270,
n.
1.
— 136 —
Ta ea ajena de la p esen e Memo ia,
y
digna po sí
sola de especial y de enido es udio, es la compa ación
en e las doc inas polí icas de nues os eólogos y iló-
so os y las que hacia el mismo iempo sos enían los
publicis as ex anje os coe áneos suyos, así ca ólicos.
como p o es an es; pe o, aun sin en a en ella, puede
asegu a se, de acue do con las mayo es au o idades en.
la ma e ia, que el pa angón no cede ía en desp es igio
de la ciencia española 1.
Compa ando las eo ías polí icas de nues os eólogos
con las de los p o es an es del siglo x i, dice un ilus-
1 El más conspicuo ep esen an e del absolu ismo polí ico , el p i-
me o que o muló sin ebozo y de endió en oda su desnudez el con-
cep o pagano del Es ado, ué Maquia elo en su lib o
Del P íncipe,.
donde apa ece el pode del Es ado concen ado en manos de un mo-
na ca absolu o como in sup emo
y
cAsi único de la sociedad ci il.
El de echo y la mo al , la eligión
y
la i ud son simples medios de
gobie no, que pueden, cuando la necesidad lo exija, se sus i uidos
po sus con a ios. El indi iduo pie de odo alo an e la au o idad
y la ue za del Es ado. En o mas aún más c udas, de iendie on el ab-
solu ismo Guille mo Ba clay (que además de conside a al Rey como
uen e de odo de echo y desligado de odo ínculo , a ibuyó á los
P íncipes el de echo absolu o sob e las pe sonas y bienes de sus súb-
di os), Albe ico Gen ili, Claudio Buchanam, Salmasio
y
Hobbes
en
el siglo x i .
Véase especialmen e sob e la exposición
y
c í ica de las eo ías po-
lí icas de los siglos x i
y
x i la ob a de Band illa ,
J. Bodin e son
emps,
Pa ís, 1853, especialmen e p. 16-45; Jane
His oi e de la science po-
li igue,
2.
a
ed., u, p. 3-218 p.; Blun schli,
Geschich e des allgemeinen
S aa s ech und de Poli ik ,
2.'
ed., Munich, 1867, p. 1-63; Cáno as del
Cas illo,
Las ideas polí icas
e c., en los omos i y i de la
Re is a de Es-
Gie ke,
Johannes Al hu.sius und die En ickelung, des na u ech lichen
S aa s heo ien,
B eslau 1880; . He ling, a ículo
Absolu ismus
en el
S aa slexikon
de B ude ,
, , ol. 47-68
y
á Sánchez de Toca,
Del Gobie no
en el an iguo égimen y en el pa lamen a ismo ,
I, p. 98-130,
y
el Apéndice
sob e
La Sobe anía del Es ado
en su lib o
Felipe IV y So Ma ía de Ag eda,
Mad id 1887, p. 343-393, en el cual dedica especial a ención á la eo ía
del pac o como medio de cons i ui se la au o idad polí ica, sos enida,.
po nues os eólogos.
—
137 —
e esc i o alemán: " La Re o ma dió nue a ida al
concep o eoc á ico. No obs an e la a iedad de ma ices
que en e ellos se obse a, Lu e o, Melanch hon, Zuin-
glio y Cal ino concue dan en p oclama el de echo di-
ino de la au o idad. Some iendo más ó menos esuel-
amen e la es e a eclesiás ica al Es ado, y haciendo
depende la legi imidad de és e del cumplimien o de
•su debe eligioso, p es a on á la sen encia de Sán Pa-
blo, " odo pode p ocede de Dios „ un alcance has a
en onces desconocido
1
.
Los más ace imos enemigos de
la Re o ma, en especial los dominicos y los jesuí as,
abaja on con odas las ue zas de su en endimien o
po que p e aleciese el concep o pu amen e acional
del Es ado
y
del Sobe ano. Hicie on es o, á la e dad,
pa a con apone el Es ado á la Iglesia, é in e i de es a
con aposición en e ob a humana é ins i ución di ina
la subo dinación de la po es ad empo al á la espi i ual.
Pe o en aquellos pun os en que las elaciones del Es a-
do con la Iglesia quedaban ue a de juego, desa olla-
on la doc ina del Es ado sob e undamen os en e a-
men e ilosó icos
y
abs aída de odo p esupues o dog-
má ico. Los g andes eó icos de es a endencia es án
unánimes en que la sociedad polí ica adica en el de e-
cho na u al y en que, po i ud de es e mismo de echo,
co esponde á la sociedad la sobe anía sob e sus miem-
1 Rosche ,
Geschich e de Na ional-Oekonomie ín Deu schland ,
Munich,
1874, p. ¿36. Die Re o ma ion ha bekann lich in allen den Li nde n,
wo die Fa s en sich ih e annahmen , zu
Ve s d kung de a s lichen
Macha
(Rosche - sub aya es as palab as) ungemein beige agen

So
is denn auch Lu he eine de beden ends en Vo láu e de absolu en
Mona chie, welche die beiden olgenden Jah hunde e behe sch ....
— 144' —
opinión del céleb e ca denal Caye ano, según el cual
los P íncipes empo ales pueden esis i al Papa, aun
en lo que a añe á la adminis ación de las cosas ecle-
siás icas, cuando és e ob a con daño mani ies o de la
Iglesia, como es p ocediendo desace adamen e ó con
simonía en la concesión de bene icios
1
.
En es e caso,
según Caye ano, puede el P íncipe nega se á da po-
sesión á los ag aciados po el Pon í ice, al cual no se
ha de obedece en las cosas malas.
La opinión de que los P íncipes secula es pueden
esis i al Papa en de e minados casos, po ejemplo,
cuando dic a leyes disciplina ias injus as, cuando se
apode a iolen amen e de lo que no le pe enece, ó
conduce á la Iglesia á su uina, se encuen a consigna-
da ambién en las ob as de So o
2,
y Molina
3
.
Simancas
a i ma que si el Papa die a algún dec e o en de i-
men o del T ibunal de la Inquisición, debía pedí sele
que lo e o mase. ó suspendiese, y negándose á ello, no
se le debía obedece en mane a alguna. Tan o en es e
caso, con en el de dic a los Pon í ices alguna o a p o-
idencia " con a la u ilidad pública „, pa ejemplo,
con a el de echo de pa ona o de los segla es y el de
E con i ma u : Nai e possun P incipes se a e p op ias espublicas
ab iniu iis alia um e um publica um, non solum pe modum de en-
sionis sed au ho i a is, u sup a os ensum es : e go e iam ab iniu iis
cle ico um.
•
1
Relec . ci .,
u, n. 3: Ci ca quod no a quod Dominus Caje anus, con-
cedi lib.
de
Po es a e Papae,
cap. xx ii, quod e iam ci ca adminis a io-
nem ecclesias icam possun P incipes esis e e Papas, si maui es e
dissipe Ecclesiam; u , si pe niciose p o idea el simonice de bene-
icios, non es danda possessio illis nec obedienduM in

»
2 So o, 1. 1V., dis . 3, y 1. ni, q. 13 y
sig.
3 Molina,
T ace.
n,
disp.
31, u. 4 y
5.

— 145 —
elegi pa a los bene icios ó capellanías
.
pa imoniales, „
el Rey debe esis i le en i ud del de echo na u al de
legí ima de ensa y pa a que no edunde en daño no o-
io de la paz pública y del bien común La misma idea
exp esaba en el ondo el ba allado A zobispo de G a-
nada Ped o Gue e o, al deci en 1560 á Felipe II "que
los Reyes habían de endi cuen a á Dios de la Iglesia
que es aban llamados á ampa a y epa a , „ a i man-
do al mismo iempo, con e iden e injus icia: que " odos
los daños y censu as de la Iglesia habían enido del sa-
ce docio,
y
odo el emedio y quie ud del gobie no y
b azo empo al „
2.
Ma iana de iende la es echa unión en e la po es ad
eclesiás ica y la ci il, y desea que el Cle o in e enga
di ec a y e icazmen e en la gobe nación del Es ado.
Pide, á es e e ec o, que los P elados engan asien o en
las Co es po de echo p opio
y
gocen, como en lo an i-
guo, de los p i ilegios ju isdiccionales de los Seño es, y
enca ece la con eniencia de que se les con íen los más
ele ados ca gos en la gobe nación del Es ado
3
.
Ri ade-
nei a , aunque asien a que el P íncipe no iene acul-
1 De ca hol. ins .,
í .
xLV,
n. 34
y
35, p. 211
•

id mann egia e ine i
e impedi i solen , quia egum o icium es , ab huiuscemodi iniu iis
populos sibi subiec os libe a e; e , iu e na u alis de ensionis, lice
P incipibus secula i bus e c.
2 Ci ado po Cáno as del Cas illo.
Bosquejo his ó ico de la Casa de
Aus ia,
p. 12.
Re léjanse las ideas expues as en el ex o, en los Pa ece es dados
á
Felipe II po algunos de los homb es más eminen es de su iempo so-
b e la gue a al Papa Paulo IV y los cuales ex ac a
y
analiza Cáno-
as del Cas illo en las páginas 16 á 36 de su abajo
Roma y España á
mediados del siglo
x i, inse o en el omo
w
de la
Re is a
de
España,
sin-
gula men e en el an conocido de Melcho Cano.
3
De
Rege,
I
2.
19
— 146 —
ades pa a en ende en las cosas eclesiás icas, " sos-
iene que es á obligado á apoya lo que po los P elados
uese es ablecido
y
a o ece lo y manda lo gua da so
g a es penas
y
cas iga se e amen e á los que no obe-
decen„
1
,
y de iende esuel amen e, con a Bodin, que
los P íncipes ienen obligación de pe segui y cas iga
á los he ejes
2.
Fué doc ina común de nues os eólogos, con a la
adición ac edi ada en es os einos
3
y la opinión de
muchos ju isconsul os, se necesa ia la au o ización
del Papa pa a enajena ó dispone en alguna mane a
el Es ado de los bienes eclesiás icos. Ri adenei a a i -
maba no se líci o p escindi de ella, y Ma iana se
exp esaba en los é minos siguien es: "No consien a el
Rey, no debe consen i se p i e á las Iglesias y á los
Obispos de los pueblos y o alezas que poseen, con las
cuales pod á el sace do e de ende la eligión de la im-
piedad de los inno ado es, en e quienes pudie an en-
con a se con el iempo los mismos Sobe anos

„ Los
bienes de las Iglesias, añadía, cons i uyen un depósi o
sag ado al que en ocasiones c í icas puede acudi el
Es ado, pues pa a las gue as en de ensa de la eligión
es líci o echa mano de ellos.
Si compa amos aho a los p incipios de endidos po
nues os eólogos ace ca de las elaciones en e la po-
es ad eclesiás ica y la ci il con las no mas y p ác icas
1
El P íncipe c is iano,
lib. i, cap. 22.
2 Ibid., lib. 1, cap. 26.
3 Colmei o,
Cu so de De echo polí ico,
págs. 448-454. — Cá denas,
En-
sayo sob e la his o ia de la p opiedad e i o
•
ial en España,
Mad id, 1873,
p. 429-497.
— 147 —
igen es en la ma e ia du an e el pe íodo que nos ocu-
pa, sal a, desde luego, á la is a la pe ec a consonan-
cia en e unas y o as. Los medios excogi ados po el
pode ci il pa a impedi el lib e eje cicio de la au o i-
dad eclesiás ica (y que cons i uyen un e dade o a en-
ado á la independencia de que és a debe goza po
ins i ución di ina), á sabe , los ecu sos de ue za y la
e isión de los documen os pon i icios ó e ención de
bulas, son me as aplicaciones de las eo ías sus en adas
po algunos eólogos de es e pe íodo. Po lo demás, es
e iden e que no ue on la au o idad
y
el p es igio de
dichos eólogos la causa de que ales ecu sos, inopo -
una y abusi amen e empleados, se consigna an en
nues as leyes: ambos da an del iempo de los Reyes
.Ca ólicos
1
.
Pe o sí pa ece innegable, que el mayo des-
a ollo que adqui ió su empleo, sob e odo á con a
desde el einado de Felipe
II
2
,
se debió en mucha pa e
á las eo ías ac edi adas á la sazón en e eólogos
y
1 .Nue a Recopil.,
lib. u, í . 5, 1. 86.
2 Véase el abajo de Philippson,
Felipe II
y
el Pon i icado,
en los
Es udios sob e Felipe 11,
aducidos po R. de Hinojosa, Mad id, 18138.
Con azón se decía á es e p opósi o en la
Sc i lu a sop a l'au o i l
ecclesias ica da a al Ré Filippo da Mg .. Acqua i a
en 2 Mayo 1568 (Cod.
Co sin. 504, ol. 42, sq. ): «... . il sindica e le Bolle apos oliche che si
a ogni gio no nelli Consigli e Cancelle ie egie, gi'impedimen i che
si danno in an i modi alle p o isioni e exsen ioni che engono dalla
Co e Ronlana, il me e e le mani pe di e se ie e so o p e es o di
gius izia nelle cause ecclesias iche, commanda e alli P ela i e Gin-
dici e Cle ice che escommunichino e asol ano come pa e al Consiglio
e alle Cancelle ie, ii ede e le co i secola i con inuamen e piene di
Cle ici e F a i, e in some a an e usu pa ione della giu isdi ione
spi i uale che sono in ques i Regni, non é al o senza dubbio se non a
poco a poco a ibui e al Re anche alli suoi Minis i so o ce i colo í,
e con una ca a des ezza po es á ecclesias ica

» y Ba onio
Epis ola
se .
ad Co iss. Philippi

Reg. Hispan.
(ex. Cod. Vallicell. Q. 47
,
ol. 185).
— 148 —
ju isconsul os, ex emadas con ocasión de las desa e-
nencias en e U bano VIII y Felipe IV, en la li e a u a
egalis a
1
,
cuyas p incipales p oducciones son las ob as
De e iis debi is ca holicis Regibus Hispaniae,
de Cas illo
So omayo y las
De egia p o ec ione
y
De supplica ione
ad Sanc issimum,
de Salgado de Somoza.
¿Cómo no halla cie a conexión, en e la acul ad
a ibuída á los Reyes po Simancas de impedi la ejecu-
ción de los B e es pon i icios con a ios al ibunal de
la Inquisición
y
la P agmá ica de Felipe II encomen-
dando al Consejo Real la e isión de los documen os
emanados de los Papas y ela i os á aquel céleb e i-
bunal?
2
Di e encias esenciales sepa an, sin emba go, el ega-
lismo de la Casa de Aus ia del egalismo bo bónico.
El p ime o no conside ó nunca ex ensi a la aplicación
del
Place
á los documen os de ca ác e dogmá ico, sino
únicamen e á los de índole bene icial y ju isdiccional.
El egalismo bo bónico, in o mado po las ideas galica-
nas y enciclopedis as, lo es ableció ambién pa a los
conce nien es al dogma
3.
"
La opinión que los eólogos enían po más segu a,
la de que no debía oca se á los bienes eclesiás icos,
cali icaba es as p ác icas de « e esia cope a , che egna ne' egni del
Re Ca olico. »
Tomo es as dos ci as de las
Ins i u ionen des ka holischen Ki chen ech s
de Lámme , F ibu go, 1886, p. 319.
1 T a a
ex-p o esso
de ella La Fuen e,
La Re ención de Bulas,
1, pági-
nas 27-59.
2
Salgado,
T ad. de supplic.,
II, p. 462-463.
3 Veáse el ex o de la P agmá ica
y
la Cédula de Ca los III de 1768
en la ci ada ob a de La Fuen e, I, p. 150-155.
—
149 —
sino en necesidad ex ema y con au o ización p e ia
del Pon í ice, es la que o icialmen e p e aleció, po lo
menos has a ines del siglo x iii, á pesa de los ega
lis as y de los ilóso os, que deseaban con a án el empo-
b ecimien o de la Iglesia. Maeanáz, in ocando el de e-
cho y ejemplos an iguos , p opuso al Consejo en 1713,
que pa a las u gencias de la gue a de sucesión, aún
no concluida en onces, se exigie a á los P elados y á
las Iglesias el de echo de lanza sob e sus Es ados y en-
as y se comp endie a á los eclesiás icos en los epa -
imien os; y que si es o no bas ase, y sin acudi al Papa,
se u iliza a la pla a de los emplos; mas ué oído con
escándalo y no se adop ó su p opues a.
1
„
1 Cá denas. Op. ci ., . II, p.
496.

1
CAPÍTULO VI
La
Teología y el De echo penal.— La doc ina de San o Tomás, base de la.
de nues os eólogos en es a ma e ia.— El de echo de pena , unción p i a-
i a del pode público. —Del in de la pena. —Di isión de las
leyes pena-
les. — Va iabilidad de sus no mas. — P opo cionalidad en e el deli o
y
lá
pena.—Reglas pa a la aplicación de las leyes penales.—La pena de mue e.—
Opiniones de nues os eólogos ace ca de los deli os eligiosos, y especial-
men e ace ca de la he ejía y su penalidad.—La magia.—Opiniones con a-
dic o ias de O ozco y So o sob e la usu a. —Fac o es que in luyen en el
desa ollo de es a ama del de echo en el siglo x i. — Conco dancia de loa
eólogos con los ju isconsul os espec o á las demás clases de deli os
y
al
p ocedimien o en gene al. — Opiniones de Cha es, So o y Simancas sob e si
el Rey puede sen encia sin o mación de p oceso. — El o men o
y
Luis
Vi es. El de echo do indul o. — In luencia de los eólogos en el de echo
penal
y
p ocesal.
La iloso ía del de echo, que in es iga el concep o del
deli o, el undamen o del de echo de pena y el in de.
la pena, es pa e siemp e de un sis ema ilosó ico, e le-
jo idelísimo de una de e minada concepción cien í ica
del mundo y del homb e. Las ideas de de echo, culpa,
deli o , expiación, lib e albed ío, esponsabilidad, con-
ciencia, an impo an es y anscenden ales pa a el
de echo penal, son del dominio mix o de la eología
mo al y de la iloso ía. De aquí que acaso ninguna o a
ama del de echo posi i o haya sen ido an o la in luen-
cia de la eología y de la iloso ía como el de echo
penal.
—
152 —
Las doc inas undamen ales de nues os eólogos en
ma e ia de de echo penal es án calcadas en lo esencial,
como en ma e ia de de echo polí ico, sob e San o To-
más. Dis inguió és e opo unamen e el de echo de la
mo al, al es ablece que la ley humana no pueda cas i-
ga odos los pecados, como la di ina
1
.
Discu iendo so-
b e el ámbi o de la ley penal, sos u o que és a no debe
p ohibi oda injus icia, sino sólo las más g a es, en
especial aquellas
quae sun in nocumen um alio um, sine
quo um p ohibi ione socie as humana conse a a non posse
2•
y
en o o luga añade:
su ici , u p ohibea ea, quae de-
s uun humanum con ic um
3
.
Conside ó como in de la
pena, no sólo la enmienda del culpable, sino ambién
y más p incipalmen e la de ensa social, y indicó pa a
la au o idad pública el de echo exclusi o de cas iga á
los delincuen es
4.
La abolición del de echo de enganza p i ada, y su
sus i ución po el de echo exclusi o del Es ado á cas i-
ga á los delincuen es, se debe á la in luencia bienhe-
cho a del C is ianismo; no, como se ha sos enido po
algunos, á la endencia humani a ia de los iempos mo-
de nos. Los Pad es
y
Doc o es de la Iglesia condena on
siemp e la enganza p i ada y econocie on únicamen-
e á la au o idad pública el de echo de pena
5
.
De
1
&aluna Theol.,
i , 1, q. 90, 91, 95, a. 1: quia dum au e e elle
omnia mala, seque e u quod e iam mul a bona olle en u e impedi-
en u . Sob e las eo ías de San o Tomás ace ca del de echo penal, éa-
se
á .
Ba ,
Handbuch des deu schen S a ech s,
, Be lín, 1880, p. 215-227.
2
Summa
Theol,
, 2, q. 96, a. 2.
3 Summa
Theol.,
11, 2, q.
77; a.
1.
4
Summa
Theol.,
i , 1, q. 17, a. 3 y 4.
5 Véase á es e p opósi o los ex os aducidos po Kohle ,
Blu ache
— 153 —
acue do con es o, San o Tomás de Aquino
1
en.seña que
da mue e á los delincuen es es líci o, en cuan o se
o dena á la salud del cue po social, y que, po an o, es
incumbencia exclusi a de aquel á quien es á encomen-
dado el cuidado de dicho cue po, como pe enece co a
el miemb o pod ido al médico á quien se ha enca gado
cuida
.
de la salud de odo el cue po. Aho a bien: el
cuidado del bien común es á encomendado á los P ín-
cipes, que ienen au o idad pública , y po an o sólo á
ellos, no á los pa icula es, co esponde el da mue e á
los malhecho es.,,
" El p emio y la pena
2
5
„
dice So o, "son dos as os
di inos que gobie nan el uni e so
3
„.
Fin p incipal de
la pena es la de ensa de la sociedad, que no pod ía
subsis i si los c ímenes queda an impunes. La compa-
ación de la pena capi al impues a al delincuen e con
el ac o de co a el miemb o pod ido pa a sal a el
und s aa liches S a ech de den ch is lichen Ki chened e n,
en su es udio
Zu Leh e on de Blu ache,
Wu zbu go, 1885, p. 25-31, el cual, aunque
hace mé i o de las opiniones de algunos eólogos pos e io es á la Edad
Media; como San Al onso de Ligo io
y
el jesui a con empo áneo
P. Lehmkuhl, no menciona á ninguno de los eólogos espa ioles que
a a on es a ma e ia.
1
Sumna
Iheol.,
11, 2, q. 64, a 3. Copiamos sólo es e pasaje, que es el
más ca ac e ís ico:

cu a au em eommunis boni commissa es p inci-
pibus haben ibus publica a auc o i a em; e ideo eis solum lice malee
ac o es occide e, non au em p i a is pe sonis.
2 So o,
De ius . e iu e,
1, q. 2., a. 2 , ap opiándose el dicho a i-
buído á Solón y Demóc a es: Duo di ina lamina cune a gube nan ;
p aemium scilice e poena. Y el ex o de San Isid o ci ado en la
p. 38, n. 2.
3 O ozco,
T ac . ¡u,
p. 51 p.
y
52 .°: Sane, u memb um pu idum
me i o a co po e sepa a u , ne omnia memo a con amina e possi , i a
eos egno , ci i a e ec e ju a disponan u lagi iosi occidan u . Ne
o e espublica impiis impune agen ibus, magnam subea iac u am
e pe ea .
20