scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Literatura cubana. Entre el viejo y el mar (Ángel Esteban)

Gallardo Saborido, Emilio José

Full text

Esteban, Ángel: Literatura cubana. Entre el viejo y el mar, Renacimiento, Sevilla, 2006, 341 págs. Con esta nueva contribución, el profesor de la Universidad de Granada Ángel Esteban del Campo profundiza en los estudios dedicados a una de las tres literaturas nacionales más “mimadas” por la crítica especializada en las letras hispanoamericanas (la mexicana y la argentina serían las otras dos), cuyo interés en España vive un resurgir que empezó a fraguarse en los años noventa del pasado siglo y sigue pujante hoy en día. En las páginas introductorias del ensayo se da cuenta de este fenómeno al resumir la abultada nómina de autores cubanos residentes en este país, o al recordar las editoriales que han acogido en sus catálogos a los escritores de la isla, donde se encuentra, cómo no, la sevillana Renacimiento. Literatura cubana. Entre el viejo y el mar no nos ofrece propiamente un manual de historia literaria al uso, sino que más bien en él Esteban bosqueja un catálogo de preferencias y preocupaciones. Las cuatro partes en las que se divide el estudio son otras tantas puntadas que nos desvelan hasta qué punto las letras cubanas se hayan cosidas a la piel intelectual del autor. Éste nos conduce desde los orígenes de aquéllas hasta las tendencias más recientes, mostrando la pericia del que camina por una ciudad habitada, recorrida y vivida durante largos años. En efecto, ésta no es la primera ocasión, ni mucho menos, en la que el autor centra su atención sobre este conjunto de problemas. Anteriormente había presentado su José Martí: el alma alerta (Editorial Comares, 1995), Alejo Carpentier: un siglo entre luces (Verbum, 2005), o la Antología de la poesía cubana (Verbum, 2005). Esta última publicación ofrece al lector la clásica antología publicada por Lezama Lima en 1965, que abarca hasta el siglo XIX. El trabajo de los profesores Esteban y Álvaro Salvador consistió en preparar la reedición de los tres volúmenes lezamianos, a la vez que los actualizaron añadiendo un cuarto tomo constituido por una selección de los poemas escritos en el siglo XX. El mapa literario que traza Esteban toma como puntos de referencia dos coordenadas básicas. En torno a ellas considera que se ha vertebrado la historia de la literatura y la sociedad cubana en los últimos cinco siglos: la losa y tradición del colonialismo; junto con el mar, la “maldita circunstancia del agua por todas partes” piñeriana. De este modo, el “viejo” y el “mar” serían los vectores que “han iluminado el devenir de la letra escrita HISTORIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA AMERICANISTAS AEA, 64, 2, julio-diciembre, 2007, 289-364. ISSN: 0210-5810 305 y la maduración de la idiosincrasia” cubana. A partir de aquí parcela su análisis combinando criterios cronológicos, genéricos y según autores, pero girando siempre sobre estas limitaciones que permanecerán constantes, aunque no inmutables, a lo largo de las centurias. El primer bloque del ensayo resulta especialmente interesante por dos razones. En primer lugar, se encarga de perfilar los orígenes de la poesía insular, haciéndose eco de un importante hallazgo que se ha producido hace relativamente poco. Nos referimos al descubrimiento de Florida, un extenso poema escrito por fray Alonso de Escobedo, confesor de la orden de San Francisco de la Provincia de Andalucía, seguramente a finales del siglo XVI. En él se detallan los avatares que afronta el autor en su estancia, de más de diez años, en el Nuevo Continente. Pues bien, el fragmento dedicado a Cuba pasaría a ser la pieza literaria inaugural de la literatura cubana, superando en antigüedad por varios años al Espejo de paciencia (1608), de Silvestre de Balboa. Pero, es más, existe una corriente dentro de la crítica especializada que ha cuestionado la autenticidad del Espejo, argumentando que se trata de una invención de los poetas cercanos a Heredia, Domingo del Monte o José Antonio Echeverría. La oportunidad política de contar con un texto de principios del XVII, que le otorgara solera y tradición a la literatura autóctona no hubiera sido nada despreciable en el ambiente de tensiones colonia-metrópolis en los que estos hombres se movían. En segundo lugar, es de agradecer a Esteban la difusión de los versos de la Florida dedicados a Cuba en un anexo (págs. 27-49), dada la importancia del texto, que corre pareja con su escasa difusión. (También se puede encontrar en la Antología de la poesía cubana anteriormente citada). El interés del profesor Esteban por Martí le ha llevado a dedicar publicaciones anteriores, como hemos visto, a la figura del “Apóstol”. En este caso, consagra una generosa parte de Literatura cubana a cercar y analizar esta figura de tan hondo calado y significación para la isla. A primera vista, Esteban deja un hueco de más de dos siglos entre los objetos de estudio de la primera parte y esta nueva parcela. Sin embargo, a través de los dos primeros apartados de esta sección (“Reflexiones sobre la idea de nación en José Martí”, y “Martí y la cuestión indígena”), nos retrotrae hacia el tiempo de la primera colonia y su evolución, hasta llegar a las luchas independentistas decimonónicas. De esta forma, perfila la imagen de un Martí capaz de sintetizar y dilucidar problemas que han estado preocupando a la intelectualidad cubano/hispanoamericana secularmente. Desde luego, Martí encarna un punto de inflexión inmensamente significativo, pues RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS AEA, 64, 2, julio-diciembre, 2007, 289-364. ISSN: 0210-5810 306 supone el paso de una razón teórica a una práctica sustentada por potentes argumentos intelectuales. En “Martí y la cuestión indígena”, Esteban se muestra capaz de ofrecer en una apretada síntesis las etapas claves del debate acerca de la figura del indio, y de enlazar estas discusiones con cómo Martí formó su opinión sobre el tema. Se concluye el epígrafe con una explicación de la síntesis que el autor de los Versos sencillos realizó sobre este debate identitario, a la par que se entra a valorar la influencia que determinadas ideas, como la de la “analogía universal”, tuvieron en la configuración de la opinión final martiana. En Nuestra América este afán de dignificar, dentro de su justa medida, al indio y de hacerle ocupar un puesto clave en la toma de conciencia de la especificidad de los pueblos latinoamericanos frente a las potencias coloniales, se patentiza en una llamada a la unidad dentro de la diversidad, para así poder afrontar mejor los desafíos por venir: “¡Por primer vez me parece buena una cadena para atar, dentro de un pueblo mismo, a todos los pueblos de América!” Nos da la impresión de que el extenso bloque dedicado a Martí (casi cien páginas) se puede subdividir en otras dos categorías en las que agrupar los cinco textos que lo componen. Hasta ahora hemos visto cómo se revisa a la figura histórica entendiéndola como punto de llegada (de debates políticos, identitarios, literarios, por qué no), como clímax de diálogos y pugnas largamente fraguados. Sin embargo, en el resto de artículos —“De Martí a Martín Gaite: La Edad de Oro y Caperucita en Manhattan (1889-1989)”, “La imagen de Martí en el siglo XX”, y “Raíces martianas en las alas de Silvio Rodríguez”— se traza una particular teoría de la recepción martiana, que se ejemplifica con tres casos concretos. Así pues, tendríamos desde la internacionalización de la influencia de Martí como autor de literatura para niños, hasta la popularización de su influencia poética en las canciones de un conocidísimo cantautor, pasando por su capacidad para promover el debate sobre la propia significación de su vida y obra. Discusiones estas últimas que han elevado sus textos a la categoría de principios de autoridad, siendo analizados, interpretados, reformulados, en fin de cuentas, utilizados por representantes de las distintas opciones políticas con vistas a que avalaran sus propias iniciativas e ideas. La tercera parte está dedicada a hacer tres calas en la poesía cubana que va desde finales del siglo XIX hasta 1991, año de la publicación de Sonetos a Gelsomina, poemario de Raúl Hernández Novás. De que el autor ha dedicado considerables esfuerzos a rastrear el influjo de Bécquer en las letras hispanoamericanas dan buena cuenta monografías anteriores como HISTORIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA AMERICANISTAS AEA, 64, 2, julio-diciembre, 2007, 289-364. ISSN: 0210-5810 307 su Bécquer y Martí, entre el romanticismo y la modernidad (Universidad de Granada, 1990), Donde no habita el olvido: la influencia de Bécquer en Hispanoamérica (Impredisur, 1994), y La modernidad literaria de Bécquer a Martí (Impredisur, 1992). Pues bien, en esta ocasión vuelve a abordar esta misma problemática, pero centrándose ahora en la filiación becqueriana de dos figuras literarias de los inicios del siglo XX cubano: Poveda y José Ángel Buesa. En “Origen y ceniza de Orígenes”, el siguiente artículo, encontramos un repaso de la genealogía origenista. Partiendo de la Revista de Avance, revisando la importancia de Verbum y Espuela de Plata,o la estela de Nadie parecía, Clavileño y Poeta, llegamos hasta el reencuentro de parte del grupo en Orígenes, que sucedió a las tres anteriores. Esteban sitúa a la revista en su contexto hispanoamericano, de donde colige su significación, rememora las relaciones entre los miembros del grupo, destacando el magisterio lezamiano, para acabar narrando el conflicto que puso fin a la primera etapa de la revista, que tuvo como causante directo la publicación del artículo “Crítica literaria”, de Juan Ramón Jiménez — el número 34, 1953, fue la entrega del cisma—. La disputa enfrentó al mecenas y al maestro, a Rodríguez Feo y Lezama Lima. De resultas de ella se produciría la salida del proyecto editorial del primero, quien en 1955 muestra su firme propósito de lucha al fundar Ciclón, a la que se uniría Virgilio Piñera a su vuelta de Argentina. Aun así, Orígenes continuó publicándose hasta 1956, llegando al número 40.1Por último, en “Raúl Hernández Novás informa sobre sí mismo: los Sonetos a Gesolmina”, Esteban vuelve a demostrar, como ya lo hizo en la sección dedicada a Silvio Rodríguez, su maleabilidad para adaptarse al análisis de otras expresiones artísticas y salir airoso. En esta ocasión, tiende los puentes necesarios para comprender el poemario de Hernández que ha de leerse a la luz de la película La Strada (1954), de Fellini. El volumen se cierra con una cuarta parte dedicada a “la narrativa desde el Boom hasta nuestros días”. Allí se estudia desde la producción y personalidad de Cabrera Infante, pasando por una rememoración del Reinaldo Arenas bibliotecario (evocación provocada por la revisión de la papelería 1 Al menos existen las siguientes ediciones facsimilares del total de este conjunto de revistas: Orígenes. Siete volúmenes. Edición facsimilar de la revista: Turner, Madrid, 1989; Verbum: Renacimiento, Sevilla, 2001; Espuela de plata: Cuaderno bimestral de arte y poesía (La Habana: 1939-1942): Renacimiento, Sevilla, 2003; Nadie parecía. Cuaderno de lo Bello con Dios. Números IX. La Habana, 1942-1944: Renacimiento, Sevilla, 2006. Por otro lado, la colección completa de la Revista de Avance se conserva en la biblioteca de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos, de Sevilla. RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS AEA, 64, 2, julio-diciembre, 2007, 289-364. ISSN: 0210-5810 308 del autor de Celestino antes del alba que Esteban llevó a cabo en la biblioteca de la Universidad de Princeton), a la par que se revisa la labor de novelistas más recientes como Jesús Díaz o Julio Travieso. No obstante, quisiéramos centrar nuestra atención en dos de los textos que componen este último segmento del ensayo. “El nuevo boom de la narrativa cubana en España” se nos presenta, en cierto modo, como un fractal. Esto es, en este texto el autor va desglosando las diversas causas que cree que han motivado la expansión editorial de la literatura cubana en nuestro país en los años noventa. De este modo arguye razones de diversa índole (literaria, política, social, religiosa). Pero es que el mismo libro que estamos leyendo, es decir, Literatura cubana. Entre el viejo y el mar, responde a este interés renovado, a este “Cuboom” (Cuba + boom) de publicaciones, que se ha ido extendiendo progresivamente, pasando de centrar su interés en los autores exiliados a ir engrosando la nómina con otros creadores residentes en la isla. Claro está que se mueve en una órbita distinta, que pertenece al género ensayístico, no al narrativo, pero su aparición en el actual contexto literario y político no hace sino fortalecer el “Cuboom” que vive la novela. La producción literaria y la crítica responden a un interés idéntico, y se retroalimentan mutuamente. Más allá de estas cuestiones, Esteban demuestra un magnífico conocimiento de las nuevas tendencias de la narrativa de la isla, manejando un nutrido elenco de narradores (Eliseo Diego, Leonardo Padura, Abilio Estévez, Zoé Valdés, Mayra Montero, Daína Chaviano, Jesús Díaz, Julio Travieso, Pedro Juan Gutiérrez, etc.), cuya obra resume. Sin embargo, no querríamos dejar pasar la oportunidad de actualizar esta lista agregando otro nombre, puesto que Esteban centra su atención en la producción enmarcada en la década de los noventa del pasado siglo. Digamos pues que con la publicación en 2001 y 2004 de El libro de la realidad y Muerte de nadie, novelas de Arturo Arango, Tusquets ha insistido en esta línea de publicaciones, a la que se ya se han acogido tantas otras editoriales. Literatura cubana se cierra con “Heredia que se repite: la isla y los tiranos”, que sirve tanto de conclusión como de llamada a “da capo”, que enlaza con el principio del libro, con el prólogo. Esteban relee la idea que Benítez Rojo expuso en su ya clásico La isla que se repite de que la circularidad y la repetitividad son las dos rasgos básicos que caracterizan a la zona del Caribe. La revisión de esta tesis la lleva a cabo sintetizando filias literarias y fobias políticas. Así las cosas, a través del análisis de El color del verano, de Reinaldo Arenas, y La novela de mi vida —biografía noveHISTORIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA AMERICANISTAS AEA, 64, 2, julio-diciembre, 2007, 289-364. ISSN: 0210-5810 309 lada de Heredia—, escrita por Padura, Esteban rastrea la reiteración circular que cree que se cierne sobre las letras y la política cubana, abundando en la problemática relación entre poder político y creación. En suma, con esta nueva publicación Esteban consigue conducirnos con amenidad, pero con rigor, a través de algunas de las etapas más interesantes de la literatura de esta zona de las Antillas. Todo ello en un momento clave para el futuro de la isla, el cual, no obstante, se está dilucidando desde ya en la literatura actual, que revisa, relee y, en ocasiones, propone futuros.—EMILIO JOSÉ GALLARDO SABORIDO. La guerra de pluma. Estudios sobre la prensa de Cádiz en el tiempo de las Cortes (1810-1814). Imprentas, Literatura y Periodismo, Cantos Casenave, Marieta; Durán López, Fernando, y Romero Ferrer, Aberto (eds.), tomo I, Universidad de Cádiz, Cádiz, 2006, 389 págs. Ahora que se aproximan las fechas que conmemorarán el segundo centenario de la organización de la Junta Central, la convocatoria a Cortes y su posterior traslado a Cádiz y de la redacción de la Constitución de 1812, proliferan los títulos dedicados a estos temas en España y en América, pues fue más lo que compartieron ambas regiones que lo que las separó en aquellos turbulentos años En este sentido es destacable la labor realizada por el Grupo de Estudios del Siglo XVIII de la Universidad de Cádiz. Dentro del marco de colaboración con el Ayuntamiento de Cádiz, desde hace algunos años en que iniciaron la publicación de la Biblioteca de las Cortes de Cádiz, han publicado ya una serie de volúmenes centrados sobre todo en la prensa gaditana de aquellos años que ponen a disposición de los estudiosos fuentes directas con muy interesantes estudios críticos. El Consejo de Dirección está conformado por los tres editores del volumen que aquí reseñamos si bien éste no ha sido publicado en dicha colección sino por la Universidad de Cádiz como producto del trabajo realizado por el grupo de investigación La Prensa Española en la época de las Cortes de Cádiz, con Alberto Romero Ferrer como investigador principal. El Grupo de estudios del siglo XVIII señala que su ámbito de estudio es también el de las primeras décadas del XIX, ya que considera que el período comprendido entre los años 1793-1833 es para la literatura española algo más que una mera transición entre ilustración y romanticismo. En RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS AEA, 64, 2, julio-diciembre, 2007, 289-364. ISSN: 0210-5810 310