LA
NATURALEZA EN
SEVILLA(
*)
Po
FRANc sco
MORALES
PADR
ÓN
La na u aleza en Se illa
es
una
ob a
so p enden e
y nos-
álgica.
¿Po
qu
é?
Ex ao dina ia
lo
es
po que
ins in i amen e,
y
en
a ándose
de
es a
ciudad
an
a
a
da
y
an
mal a ada,
nos
ace camos
a
sus
página
s c eyendo en
co
n a
en ellas las
consag adas
imágenes y el a chileído e
x o.
Consabidas imá-
genes,
que
no
menciono, y
que
indudablemen e
son Se illa. No
sólo
son
Se illa, sino
que
son
las
es ampa
s
que
h
an
se
ido
pa a
se
mb a
en
odo
el
mundo
un
semblan e
de la ci
ud
ad
Es
la
ca a
in e nacional
de
Se illa.
Pe o
en
es e
lib o al
os o
apena
s
se
adi ina en
una
balaus ada
de la Plaza de
Espa
ña
,
un
pa io
de
la Casa de Pila os,
un
ozo de la
mu
alla del
Al
-
cáz
a ,
una
disimula
da
is a
de la R
ea
l Ma
es
anza
y
una
es-
pléndida
o o -la
más
de
la
a
do
a
-
de
la
calle
Be is e
l
eja
da
en el
domeñado
y
humillado
Be
i
s. Lo de
más
son
plan as
,
lo es y a es.
La
s
que
i en
en
la
ciudad
.
No
s álgico
he
dicho. Sí;
me
explica é.
Fe and
aquí, piens0
que
si
n
que e lo,
añ
o a
la
na u
aleza p
e
dida
.
En
iempos
pasados
las casas
po
seía
n
ja dines,
hu
e o
s y pozos en
o no
a los
qu
e
c
ecí
an
y i ían
á bol
es,
plan as
deco a i as
y ú iles.
u ale
s y legumb es.
Po
la
s casas y
po
la
s calles
andaban
animales
y disc
u ían
los olá iles.
El
ciudadano
no necesi aba
sali
de la
ciudad
pa a
hui
del
uido
, del hacinamie
n
o y de la
con aminación,
en
bu
sca
de
un
ozo de
bosqu
e, de
un
ío o
de
una
p ade a
. La na
u
a
leza
es aba
d
en o
de la ida
co
i-
diana.
De
la
ida
y del
a e
. Animales, lo es,
u as
,
hoj
as ...
(
')
Manuel
Fc
and
: La
11a
u
mleza
en Scl'illa.
In
ca o. A
bc
ngoa, S. A. Se illa. 1
977
58
FRANCISCO MORALES PADRÓN
se
empleaban
co ien emen e
en
capi eles,
e ablo
s,
cuad os.
minia u as.
Has a
en
la
misma
medicina y
epos e ía
las
plan-
as
y
lo
es
ocupaban
un pu
es o
decisi o. L
as
osas
se ían
pa a
hace
miel de osas, y
con
la
s iole as
se
c eaba
un
pos e
man ecoso
conocido
po
«
mi
amigo)). El
jugo
de
los cla eles
se
c eía
que
p ese
aba
de la pes e; de
ahí
algunos
e
a
os,
in
-
cluso de
homb es,
en
qu
e el
pe sonaje
igu a
con
un
cla el
en
la
mano.
Es a
n
a u aleza
se
ue
alejando
cada
ez
más
de
la
ciuda
d,
y ue su
s i
uida
po
el
ja dín
. El
ja dín
impli
ca
un
deseo del
homb e
de
con
inua
en
con ac o
con la
na
u al
eza. Ten
ien
do
en
cu
en
a
lo
que
aca
bo
de
mani es a .
de
du
zco la
mencionada
nos algia. P
o q
ue
en
es a
ob a
se
de
scu
b
e lo que
es a
de
na u aleza
en
la
ciudad
,
una
mínima
pa
e,
que
nos
acompaña
y
en ue
l e,
aunque
en
ocasiones
apena
s p
e cibimos
y,
mu
c
ho
menos, gozamos.
El
llam
ado
p o
g
eso
ha
ido
liquidand
o,
a in
-
conando
o
ma ando
a
muchas
especies
na u ales
del
eino
e-
ge al o
animal,
como
aco
n ece
co
n los
peces
del ío. Po
eso
aho
a
e
n
emos
qu
e
i
a b
usca
a las
o
es, ejados, az
o eas.
plazas y
cie
os
ja dines
esa
na u aleza
p
e di
da
.
Una
na u aleza
donde
los
com
pon
en
es
básicos,
p im
a ios,
son
la
lu
z,
el
ai e,
el agua y la
ie a.
Es
muy
di ícil,
a án-
do
se
de Se illa,
exp
esa
dónde
adica
su
encan o,
su
belleza.
su
a acc
ión.
G an
pa e
gi a
en
o
no
a
esos
el
emen os
que
Fe and
ha
coloca
do
co
mo
pó ico:
la
lu
z, el
ai
e y el
ag
ua
.
Ing
e
die
n es
de un
ambien e
que
nos
succiona.
S
abe
mo
s
que
en
S
e
illa
odo
es
consecuencia
de
la luz. La
ciudad
sin luz
es
como
un
ca el
de
o os
mojado
y
med
io despegado. O
ega
y Gasse ,
Eugenio
Noel. Azo ín,
Juan
Ram
ón y
A.
Gide, e
n
e
o os,
han
cap
ado
el
alo
de
la luz;
alo
di
s i
n o
según
ép
ocas, luga es
de
la
ciudad
y
ho as
de
día. Es
una
luz
que
a
ns igu a
a
un
u
ba
ni
smo
ca e
n
e de
oda
lógica
y"
que
es,
con
el a
i
e, la
qu
e
ha
ce
en
úl imo
ex
e
mo
que
lo
i egula
se
o ne
p
e
ec o y
a monioso.
A monía
de
luz,
a monía
de
ambi
en
e q
ue
do
a
a la ci
udad
de
una
a a
g acia
o
de
esa
aleg ía y
pla
ce
de
i i
cuya
p ocedencia
o
manan iales
ig-
no am
os,
pe o
que
es
án
ahí.
Y es
que
siemp e
«en el
ai e
(de
la ci
ud
a
d)
ha
y
co
no u
na
inminencia
de
ce canas
lo es».
Es o,
LA
NATURALEZA
EN
SEVILLA
59
an
ag adabl
e, es
lo
que
a eces y
desg aciadamen e
ac úa
como
un
opio
y
nos
o na
ciegos y
le dos
an e
l
as
somb as
del
cuad o.
Po que
en Se illa,
seño es,
ambién
hay
somb as.
Tiene
que
habe las.
El
concep o
luz
lo
exige.
Y
no
me
es
oy
e i iendo
a esas
som
b as
que
jue
ga
n
cap ichosamen e
con
los
b illos.
No. Me e ie
o
, y
es
un
simple
ejemplo
ex aído
de
la
p osa
de
Fe and,
al
uido
o a
la
con aminación
que
eco an
ese
some o
y
g a o
place
de
pas
ea
, y se
ensaña
con
la
na u aleza
o
con
las
iejas
pied as.
(El
ábside
de
la
Capilla
Real, con
sus
escudos
imp
e iales
medio
s
desmo onado
s, es
algo
que
encoje
el
co azón.)
Del
agua,
nada
digamos.
Fe and
ha
sub ayado
su
alo
y
su
mis e io
,
sin
que e se
e e i
al
agua
ele
las
on anas.
En
Roma
ello
hubi
e
a
sido
imposible.
Aquí ...
¡No
sé!
Sob an
cie
-
as
uen es
de
penúl ima
ho a
. Se illa
no
es
pa a
on anas
es-
pec acula es,
po que
odo
en
ella
i
ene
la
medida
de
la conso-
nancia.
Pe o
a eces la
plani icación
municipal
eñida
de mal
gus o
ha
echado
a
pe de
pe spec i as
y
algunas
uen es, p o-
pias
de
ciudad
de
nue o
cuño,
lo
es
án
p oclamando
a dia io.
Ni
de
ellas,
ni
de
las
o as,
más
eca adas
y
humildes,
ha
que-
ido
habla
Fe and,
limi ándose
a
las
uen es,
pozos y
aídas
del
p e é i o.
To es,
ejados
y
azo eas
Yo
he
subido
a
odas
las
o es
de
Se illa. Y
u o
de
es as
escaladas,
algunas
e
pe idas
, es
una
amplia
col
ección
de
diapo-
si i as
en
colo
y
un
ex o
i ulado
«
Se illa
desde
sus
o es».
Es a
expe iencia
me
ha
pe
mi ido
i i
in ensamen e
la
pa e
del
lib o
qu
e
Fe and
i ula
To es,
ejados
y azo eas. De la
mano
del n
o e
lis a
amos
po
o e
s,
espadañas,
ele
as,
eja-
dos,
azo eas,
balcones,
e azas,
en anas,
ale os
,
co nisas
...
e c.,
dialogando
con el
con ianzudo
ja amago
(E ocas u 11 boe-
icunz)
que
Rome o
Mu nb
e
can ó
en
la
«Can
ción
al
Ja a-
mago»;
la
higue a
sal aje;
el
ag adecido
y
a iado
cla el; la
í
ina
y
olo osa
cla ellina; la
sencilla
g
i anilla,
que
sal a
lo
mos-
enco
de
algunos
edi ici
os
de
Los
Remedios;
y
las
osas
de
60
FRANCISCO MORALES PADRÓN
di ícil
adje i o
de
la
Ca idad,
que
aho a
mismo
-m
e
han
di-
cho-
p
e
ocupan
a la H
e
mandad
po qu
e
amenazan
seca se
.
..
Po
las
al u as
de
o es,
ejados
o
azo eas
nos
encon a-
mos
ambién
con
la
golond ina
amable
y
esbel í
sima;
con
el
a ión
cien í icamen e
llamado
chelidon
u bica;
el encejo,
pá-
ja o
sin
le
yenda,
olado
i
n a igable;
los
ce nícalos
de la Gi-
alda;
el mu ciélago, o,
como
dice
muy
bien
el
pueblo, el
mu -
ciégalo
po que
eso
es
lo
que
es,
un
a ón
ciego; el
ansa
pasa-
je o,
camino
de
Doñana; el
es o nino;
el
milano
eal, el
halcón,
la lechuza, el
búho
...
Toda ía
oigo
al
ace ca se
la p
ima e a
el
í mico
can o
que
al
a a dece
e
n ona
uno
de
es os
bichos
y
que
mi
amigo
Sánchez
Pe
d o e
llamaba
la
co naba illa.
Co -
naba illa
de
la
Palme a
o
Sec o
Su ,
iel
compañe a
en
ho as
espe inas
de
p ima e a
y
e ano.
Ella
anunciaba
el
buen
iempo,
la
llegada
de
esa
mágica
y
b e
e
es ación
de
Se illa
que
no
se
a e e
a
se
in ie no
ni
a
se
e
ano
.
Sonaba
la
co naba illa
-suena
oda ía-
cuando
apa ecían
las ele
ga
n
es
cigüeñas. Y luego, a
as
del suelo, F
e
and
no
s
habla
del
pe i-
ojo
edondi o
y i az,
pequeño
y
sociable;
del
go ión
en-
ome ido;
y
de
las
palomas
de
la
Plaza
de
Amé ica,
cuyo
o igen
Fe and
igno a
y
que
al ez
pudié amos
dilucida
hu -
gando
donde
se
nos
habl
e
de
una
s
palomas
aída
s
de
F ancia
y
de
un
paloma
o
ma
do
po
los
Mon p
ensie .
Sí en
camh
io
s
abemo
s
que
de
e
s a
s
po
sibles desce
ndien
es
p oceden a
su
ez,
la
s
aspl
an
ada
s al
Pa
q
ue
de
lo
s
P íncip
es.
Fe and,
que
ha
ca
n ado
y
de
sc i
o
p imo osamen e
a
las
azo eas,
espacio
ín imo
pa a
en
e
una
s
palomas
,
ha
ehusado
ha
ce
la
apología
del
cana io
enjaulado,
pa e
i
n eg a
l
d
~
mu-
c
ho
s
hoga
es y a ición de
múl iples
se
illa
nos. T
ampcco
se
le
ha
an ojado
epasa
el
espec áculo
domingue o
de
la
Al al a
,
con
cen ena ia
adición
... Me
supongo
que
ello se
debe
a que
po
se
n
si
bilidad
no
ha
qu
e
ido
e
e
i
se
al
animal
p i
si
on
e o.
Ca
lles y plazas
Es a
c
iudad,
de o a
de
Ma ía
c
omo
nin
g
una
,
iene
que
se
o zosam
en
e
ama
n e
de
las
lo
es
po que
pa a
algo
Ma ía
ha
sido
compa ada
con
una
lo : el li io o la azucena. Y
es
a
LA
NATURALEZA
EN
SEVILI.A
61
ciudad,
cul i ado a
de las lo es,
enía
que
lle a
al
nomen-
clá o
de
sus calles
nomb es
como los
de
Li io,
A ayán, Na -
do, Alhelí, Camelia, Cla ellina,
Pa
aíso
...
Y,
en
un hipe bólico
a
la d
e,
bau izó
a
oda
una
ba iada
con
nomb es
de
pája os.
Andando
po
ca
lles y plazas,
donde
penden
los
« e gelillos de
los balcones»,
hemos
de
opa nos
nue amen e
con gi anillas,
osas, cla eles, ge ánios, icus,
ho ensias
, mimosas, albaha-
cas...
Pa a
es as
plan as
y de
es as
plan as
i ía o i e el
homb e del man illo.
El
homb e
del
man illo
g i ado
del p e-
gón ¡Man illo
pa a
las mace as!, ol idado
po
Ce nuda cuando
e oca el
p egón
p ima e al
mañane o
del
endedo
de cla e-
les, el es i al del
mediodía
del
endedo
de
peje
eyes, y
el
p egón
del
a a dece
a
ca go
del
iejo
endedo
de
¡Alhuce-
mas
escas!
Bo deando
las
ca
lles
se
si
úan
los
na anjos,
los plá anos
o ien ales, las
palme as.
El
na anjo
« ecio y
ne amen e
se i-
llano»,
que
le
da
a la
ciudad
una
quin
cena
de
días de
pleni ud
senso ial,
que
los
o as e os
pe ciben
mucho
más
que
no-
so os
in eg an es
del
ambien e.
Na anjos
de
odas las calles,
del P
a io
de
Bande a,
de
las
Plazas de
San a
Ma a, Doña
El-
i a,
San a
C uz, Alianza y Plaza
Nue a
... Pa
lme as
de múl i-
ples
a ian es
(la phoenix dac ili e a, la cana iensis,
la
ecli-
na a, la washing onia, la la ania ili e a, la coco amianyo,
la ken ia, la cha
nd
e ops humilis).
Palme as
de
la
calle
San
Fe nando,
de
la
G
an
Plaza,
palme as
de
la
Ca e e a
de
Su
Eminencia, de la Plaza Nue a, de
San
T
elmo;
palme as
y o-
sales del
Duqu
e;
palme as
y
magnolia
del
Palacio
A zobispal;
palme as
y
á bol
del
amo
de
la
Plaza de Amé ica;
palme as
mo unas
de
la
Maca ena;
palme as
c is ianísimas
de
la Ca i-
dad; y
palme as
emendamen e
esbel as
del
Alcáza .
Hay
más
á boles
po
las
calles, plazas y
ja dines
de
la
ci
uda
d. Acacias
(de
la
Pla
za
del
T iun o)
,
olmos
álamos blan-
cos
(de
la
Plaza
de
Cuba
y
de
la
Alameda), alsos
pimen e os,
magnolias,
jaca andás,
icus (los
de
la
Plaza del Museo y
de
San
Ped o
o Pla
za
de
A güelles), ceibos, cip eses ...
Fe and
sub a-
ya
el
magnolia
que
somb ea
la
es a ua
de
Ma ínez
Mon añés
jun o
a
la
ca e
d al
, y yo
en ono
una
elegía
po
el
que
había
en e
al
A chi o de
Indias,
alado
de
modo
inmise ico de. Y
62
FRANCISCO MORALES PADRÓN
ecue do
amb
ién el
magnolia
que
Cemuda
can a
en Ocnos y
que
pa a
el
poe a
e a
algo
más
que
una
he mosa
ealidad,
e a
una
imagen
de
la
ida,
pues
su
apa
ado
i i ,
su
lo ece
si
n
es
igos,
e a
lo
que
do aba
de
calidad
a
su
he mosu a.
En
es a
bo ánica
ca
ll
eje a
no
es án
au
sen
es algunas es-
pecies exó icas,
com
o el ceibo
de
ojas
lo es,
que
hay
en
la
en ada
del
Ho el
Al onso
XIII.
Tes imonio
soli a io,
como
los zapo es dispe sos
po
la
s Delicias o las Cue as, de la
oca-
ci
ón
bo ánica
ame icana
de
la
ciudad
inaugu ada
po
He -
nando
Colón en
su
casa
de la
Pu
e a
Real.
De Amé ica
ha
enido igual
men e
el
ja
ca a
ndá,
que
en
p ima e a
pone
su
no a
iole a en
múl iples
incones
ciudadanos.
Son ellos
los
á bol
es
que
mo ían
de pie
en
la pieza ea
al
de
Casona, y
de
los
que
hay
una
ma a illosa
a enida
en
el
Colegio Mayo
de
San a
Ma ía del
Bu
en
Ai e,
dueño
de
uno
de
los
ja dines
se-
illanos a
ene
en
cuen a,
pue
s
en
ellos
ac uó
la
misma
mano
que
emodeló los del Pa
q
ue
Ma ía
Luisa. Al
gún
día,
en e
es
a
bo ánica
exó ica
de
ceibos,
zapo es
o
ja aca
nd
ás,
hab á
que
menciona
cua o
d agos
-á bo
l del
e cia io,
cuya
sa ia
se
c eía
cu aba
la
lep a
en la
Edad
Media-
plan ados
en e
a
la
Facul ad
de Filoso ía y
Le as
y al Colegio Mayo «
He n
an-
do Colón». Ya no solo Cádiz o
Je
ez
i
enen
d agos,
ambi
én
Se illa
cuen a
con
ellos,
aunque
no
sean
cen ena
ios
ni
hayan
omado
esa
o ma
ex a ia
que
les
ca ac e iza.
Ja dines ocul os
A Se illa le a los
ja dines
ocul os, ecóndi os,
a i ma
Fe-
and,
y es
e da
d. Coc eau dijo
que
oda
Se illa
e a
clausu a.
Clau
su a
has a
del
mismo
se illano, pese a ese
da se
de en-
ada
. Da, sí,
e]
pa io
de
su
alma, el
com
pás
«C
omp omiso
en e
la
calle y el
ja dín»
ocul o.
De es os
ja dines
ín imos
se
ci a
n los
de
San
a
Paula
(que
cons e
que
son
una
delicia los
de
la
clausu a
y las azo eíllas
qu
e
cada
monja
iene
en e
a
su
celda), los de
la
Casa de Pi-
la o,
los
de
las Dueñas, y los de los Reales Alc
áza es
. Yo hu-
bie a
menciona
do
ambién
(po
plan ea me
su
u u o)
a los
LA
NATURALEZA
EN
SEVILLA
63
ja dines
del Colegio del Valle, con
un
espléndido
ozo de
mu alla
ahogado
po
bugan illas y
o as
especies,
y
has a
ese
3 o
ja dín
pe sa
a
pun o
de e- lo ece ,
que
Ra ael Manzano
ha
descubie o
en
la
Plaza de
la
Con a ación
y en el
que
las
especies
nac
en
en
un
oso y
pe mi en
al
pasean e
coge
sus
u os
agachándose
lige am
e
n e
.
Ve geles
ocul os
odos
es os a los
que
se
les
puede
aplica
la obse ación
que
And és Na aje o,
embajado
de
Venecia,
hizo a
p incipios
del XVI a algunos
hue os
se illanos. Cuen a
Na aje o, llegado
en
1526
pa a
asis i
a
la
boda
de Ca los I
con
Isabel
de
Po ugal,
qu
e ue a del
ecin o
de
la
ciudad
se
despe digaban
bellísimos
mona
s e ios
con
ja dines
llenos de
na anjos,
ced os, in ini os
mi os,
sob esaliendo
el de
la
Ca -
uja
de las Cue as
donde
«El ío,
que
co e
jun o
a los
mu os
del
ja dín,
le
da
una
g andísima
g acia,
embelleciendo
mucho
una
gale
ía
que
hay
sob e
el agua». Y
e mina
: «Buen escalón
ienen los
monj
es
qu
e lo
habi an
pa a
subi
al pa aíso».
En
algunos
cuad os
enacen is as
el
Pa aíso
apa ece
po-
seyendo
una
lo a
an
espec acula
como
la
de
es e monas e-
io o co
mo
la
que
b indan
los
ja dines
del
Alcáza
-bueno
pa a
subi
al
cielo-,
mezcla
de
ja dín
musulmán
y
c is iano,
medie al,
enacen is a
y mode no.
Ja dín
an iguo,
p óce
,
con
abo
lengo y
pá ina.
A ayanes, glicinas,
palo
bo acho,
á bol
de
los escudos,
ejo
s, za
po
es,
na anjos
de
espalde a,
ci uelos ja-
poneses,
acan
o
s,
casua inas,
ced os, e
ucalip us
...
donde
habi
-
an
odas
las
a ecillas
-y
odos los insec os,
qu
e
ambién
son
Na u aleza-,
odas
las
aguas,
odas
las luces y
odos
los
co
lo
es de
la
ciudad.
En
es os
ja din
es con idencial
es
-desd
e el
espon áneo
y
más
modes o
palacio
de
la
s Dueñas a
la
e udi a
y
más
p e-
enciosa
Casa de
Pila
o-
nues a
is a
y
ol a o
pueden
delei-
a se
con
a ayanes
o
mi os,
boj,
uyas,
pi ospo os,
mimosas,
palme as,
ilodend os, a
auca ias,
pilis a
s,
mal a osas,
limo-
ne os,
mad esel as,
jazmines,
don
diego
de
noche o
a ebo-
le a
y
dam
as
de
no
che. (La
dama
de
noche
que
Ce nuda
e-
cue da
en
su
«A a dece »
en
seis englones exci an es
como
la
mi
s
ma
plan a
u
olo :
«Y
el
pe ume
de
la
dama
de
noche,
que
comenzaba a
despe a
su
denso
a oma
noc u no,
llegaba
64
FRANCISCO
MORALES
PADRÓN
u bado ,
como el
de
seo
que
emana
de
un
cue po
jo en,
p ó-
ximo en la iniebla es i al».)
Es os
ja dines
escondidos
de
la
ciudad,
pequeñas
sel as
p i adas,
son
como
el de los Finzi Con ini
de
Se
gio
Bassani,
ja dines
an iguos
a los
que
pu
e
den
es a
ligados
el
des ino
de
un
a pe sona. Y uel o a
pensa
en
Ce nuda
que
sen ado
en
uno
de
es o
s pensiles ecóndi os
de
la
ciudad
soñó
un
día
la
ida
como
un
embeleso inago able. Luego,
más
a de,
cuando
comp endió
la
imposibilidad
de
sus
sueños,
des e ado
en
ie-
a
ex aña
, anheló ol e a aquel
ja dín
y
sen a se
de
nue o
al
bo de
de
la
uen e
pa a
soña
o a
ez
la
ju en ud
pasada
...
Ja dines públicos
Y
de
es os
ja dines
con
endencia a
la
soledad,
cuya des-
c ipción
esul a
supe lua,
hemos de
pasa
a los
ja dines
pú-
blicos. Y
pu
es
o
qu
e
hemos
dicho públicos,
es
deci , del
pue-
blo, digamos
que
el
pueblo
de
Se illa
-y
aquí
habla
el
doc o
A.
González
Meneses-
ha
cambiado
más
de
un
nomb e
en
la
bo ánica,
y
así
la
aspidis a
o igina ia
de
China
la
con i ió
en
pilis a,
la
se inga
la
llamó
más
bellamen e
celinda, al
ajen
jo
lo
denominó
inci
enso, a
la
cala
no
dudó
en
bau iza la
lo
de ja o, al
age e
lo ll
amó
cope e
... ;
a i
a
de
San
Jos
é,
mi·
amelindo, e c.
Los
ja din
es
públicos
son
los
de
las Delicias, C is ina, Pa-
seo
de
Ca ali
na
de Ri e a, de Mu illo, Chapina, Los P ín-
cipes y P
a que
de Ma ía Lui
sa
... Se
pudie a
habe
incl
uido
el b e e
ja dín
del A chi o de
Indias
y el
menos
b e e
que
se
ex iende
en e
el
Hospi al
de
la
Sang e
y las
mu allas
de
la
Maca ena, y el
semipúblico
de
la
Ca idad.
Hubo
una
época
en
que Se illa
me eció
se
llamada
«
la
ci
udad
de los
ja dine
s».
Ya
en
el XVI el
iaje o
eneciano
que
ci amos
an es
econocía
que
odo
el
campo
en
o no
a la ciu
dad
e a
muy
bello,
pues
poseía
abundan es
ja dines
y
hue as
,
donde
sob esa
l
ía
una
llam
ada
Hue a
del Rey,
con
un
bellísimo
es anque
y
un
g an
na anjal,
cuyos
na anjos
e an
an
g andes
como
lo
s nogales
en
I alia.
Hoy
so
lo
queda
el
opónimo
pa a
designa
un
ja dín
LA
NATURALEZA
EN SEVIl.
LA
65
de
cemen o;
como
es a
pa e
de
las
Delicias
hecho en
1826
po
el
asis en e
A jona
sob e
una
hue a
que
en el x se lla-
maba
Bella Flo . Aquí descansó Felipe
II
en
1580
an es
de
hace
su
en ada
o icial en Se illa.
E a
Bella
Flo
una
jugosa
hacienda
p opiedad
de
don
Man ique
de
Zúñiga,
do ada
de
un
palacio
enacen is a
y
un
ma a illoso
pa que
o
ja dín.
En
ella el
ey
almo zó
y ses eó.
Tan
exube an e
ue el
banque e
o ecido
po
el Ayun amien o de la
ciudad,
que
los alemanes
de
la
gua dia
eal
endían
a
la
gen e
pa e
de
las iandas.
Lo
cuen a
Mal-La a.
Sob e
ese
e eno
de
Bella
Flo
c eó
José
Manuel
A jona
las Delicias Viejas, a
donde
en
1864
se as-
lada on
los pedes ales y
bus os
p oceden es
del Palacio A zo·
bispal
de
Umb e e
y
que
hoy
con i en con
go iones,
jilgue os,
es o ninos,
cu ucas,
golond inas
de
ma ,
ca e os,
cip eses pla-
eados,
o onjas,
na anjos
mo unos,
aguaca es,
yed as, pa aí-
sos, zapo es, pinos alejas,
a auca ias
...
Flo a
aná quica, ja -
dín
eminen emen e
omán ico
es e
de
Las Delicias.
No
quie o
habla
de
más
ja dines
públicos.
Ni
de
los e-
siduos
del iejo Salón de
C is ina
(esposa
de
Fe nando
VII),
p olongados
en los de Esla a,
hoy
sola
del Ho el Al on-
so
XIII,
ni del
ace ado
Pa que
de los
P íncipes,
y
menos
del
Pa que
de
Ma ía
Luisa,
que
días
a ás
es u o
ce a
do. Aho a
en
que
«un iso
de
o o
lo en uel e odo,
a monizando
los di-
e en es
e
do es,
más
que
como
ob a
de
la luz, como
ob a
del
iempo
sedimen ado
en
a mós e as
sucesi as», el
pa que
nos
dep ime
po
su
abandono
. Dejemos
el
pa que
y a
su!>
mi los
de aleg ía con agiosa, y al axodio o cip és
de
agua
de
Bécqu
e
,
y a la
a auca ia
del Quijo e, y a
las
glicinas de
Luca
de
Tena, y a los
pinos
de
la
In an a
Ma ía Luisa, y a
los osales
de
Doña Sol, y a las glo ie as
de
Rod íguez Ma ín,
de
los
Quin e os
o
de
O elia Nie o. Dejemos al
pa que
en
su
abandono
municipal,
amoso
y desconocido,
asun o
de
la
ciudad
ambién
amosa,
pe o
desconocida
po
muchos
que
de
ella
p esumen.
Dejemos el
Pa que
pa a
habla
del ío,
úl ima
pa e
de
es a
ob a
que
enimos glosando. Dejemos
de
habla
del
Pa que
que
exis e,
pa a
habla
del
ío
que
no
exis e, y Manolo
Fe and
se
enca ga
de
hace
unas
some as
pe o
ce e as
obse aciones
en
o no
al
p oblema
y
eco da