Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 237-245.
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EL FUNDAMENTO LÓGICO-METAFÍSICO DE LA
IDENTIDAD PERSONAL EN LA FILOSOFÍA DE
LEIBNIZ EN TORNO A 1686.
ANÁLISIS, INFLUENCIA Y REVISIONES.
Manuel Sánchez Rod íguez
Ne alí Villanue a Fe nández
Uni e sidad de G anada (España)
Recibido: 15-07-10
Acep ado: 14-09-10
1.El undamen ológico-me a isicodelindi iduoenLeibniz
En el pensamien o de Leibniz en o no a 1686 la undamen ación del
p oblema de la iden idad pe sonal se desen uel e desde una es uc u a en la
que se en elazan de o ma sis emá ica me a ísica, gnoseología y lógica. F en e
a Hobbes, su pensamien o se e ma cado desde el p incipio po la con ianza
en una co espondencia en e la ealidad, el pensamien o y la o ma lógica del
lenguaje.1 La elación en e el lenguaje y la ealidad no puede se a bi a ia
ni con encional, pues una idea sólo puede se e dade a cuando la noción de
la cosa que designa es posible, en cuyo caso «la ealidad de la de inición no es
a bi a ia y […] no se pueden uni en e sí nociones cualesquie a»2.
«Tomemos en p ime luga el “yo” que subsis e du an e el iempo AB, y ambién al
“yo” que subsis e el iempo BC; pues o que se supone que es la misma sus ancia indi idual
[1] Po es e mo i o, al como ha de endido B. Ma es (1989): The Philosophy o Leibniz. Me aphysics
and Language, Ox o d, e c., Ox o d Uni e si y P ess, no iene sen ido plan ea se la cues ión de si
en el sis ema leibniziano la me a ísica se deduce de la lógica o ice e sa, pues en su pensamien o
«e e y hing is connec ed wi h e e y hing» [4s.]. A es e espec o, eáse ambien J. A. Nicolas
(1993): Razón, e dad y libe ad en G. W. Leibniz, G anada: Uni e sidad de G anada: 153.
[2] Medi a iones de cogni ione, e i a e, e ideis, desde e ano a no iemb e de 1684, AA, VI, 4.A,
585–92: 589 [Los ex os o iginales se ci a án según la edición de G. W. leibNiz, Säm liche Sch i -
en und B ie e, ed. de la Be lin-B andenbu gische Akademie de Wissenscha en und de Akade-
mie de Wissenscha en in Gö ingen, Be lin, Akademie Ve lag 1999 (ci ado como “AA”)], aduc-
ción en G. W. leibNiz (1982): Esc i os ilosó icos, ed. de Ezequiel de Olaso, Mad id, A. Machado
2003: 319 (ci ado como “Olaso”); así como en Leibniz an An oine A nauld, 14 de julio de 1686, AA,
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la que pe manece, o bien que soy yo quien subsis e en el iempo BC y que es oy aho a en
Alemania, es necesa io que exis a una azón que pueda deci e dade ame ne que noso os
pe manecemos […]. Pues si no ue a así, end ía de echo a deci que es o o. Es e dad que
mi expe iencia in e io me ha con encido a pos e io i de esa iden idad, pe o es necesa io
que de ello exis a ambién una [ azón] a p io i. Pues no es posible encon a o a [ azón],
sino que an o mis a ibu os del iempo y es ado p eceden es como mis a ibu os del iem-
po y es ado siguien es son p edicados de un mismo suje o, “inhie en en el mismo suje o”.
Pues, ¿qué quie e deci que el p edicado es á en el suje o, sino que la noción del p edicado
se encuen a de algún modo con enida en el noción del suje o?»3.
La unidad de mis di e sos es ados en el espacio- iempo sólo puede se
asegu ada si suponemos que exis e una «misma sus ancia indi idual» (me a í-
sica), que o ezca una azón a p io i po la cual pueda deci se e dade amen e
que noso os pe manecemos en nues os di e sos es ados y a ibu os ( e sión
gnoseológica del p incipio de azón), es deci , que ales es ados y a ibu os
pueden se conside ados como p edicados que inhie en en un mismo suje o
(p incipio de inhesión).
En es e plan eamien o, el p incipio de inhesión ocupa una cen alidad
sis emá ica en la comp ensión de la sus ancia indi idual y, po ende, de la
iden idad pe sonal. Pa a que podamos habla de una sus ancia indi idual,
«es p eciso que el é mino del suje o encie e siemp e el del p edicado, de sue e que
quien en endiese pe ec amen e la noción del suje o juzga ía ambién que el p edicado le
pe enece. Siendo es o así, podemos deci que la na u aleza de una sus ancia indi idual,
o de un en e comple o, es ene una noción an acabada que sea su icien e pa a comp en-
de la y pa a hace deduci de ella odos los p edicados del suje o al que es a noción es
a ibuida»4.
Es a comp ensión de la sus ancia se sus en a sob e la concepción de la
e dad desa ollada po Leibniz en es e pe iodo y en su di e enciación en e
de iniciones nominales y de iniciones eales, la cual debe se en endida en la
aludida oposición a Hobbes.5 La iden idad pe sonal de Alejand o Magno no
puede se asegu ada me amen e median e la a ibución de «muchos p edicados
a un mismo suje o», pues nada excluye que, en es a de inición me amen e
II, 2.B, 65s. Véase ambién la con on ación con Hobbes en Dialogus, agos o de 1777, AA, VI, 4.A,
2025: passim. Sob e la oposición con Hobbes a es e espec o, éase el abajo ecien e de J. J. Pa-
dial (2010): «Juicio y undamen o en Leibniz. No as pa a p ecisa la eo ía leibniziana de la acción
espon ánea», en M. Sánchez Rod íguez y S. Rode o Cille o (eds.): Leibniz en la iloso ia y la ciencia
mode nas, G anada: Coma es, 265–79: 269s.
[3] Rema ques su la le e de M. A nauld, AA, II, 2.B, 49, . OFC, 14: 40s.; éase ambién Leibniz
an An oine A nauld, 14 de julio de 1686, AA, II, 2.B, 76. Se emplea á la aducción incluida en el
ol. 14 de G. W. leibNiz, Ob as ilosó icas y cien í icas [ci ado como “OFC”]: Co espondencia I, ed.
de J. A. Nicolás y M. R. Cubells: 1–152.
[4] Discou s de Me aphysique, p incipios de 1686 [?], AA, VI, 4.B, 1529–88: § 8, 1540, . OFC 2:
169. Véase ambién Leibniz an An oine A nauld, junio de 1686, AA, II, 2.B, 46; P incipia logi-
co-me aphysica, desde ma zo de 1689 a ma zo de 1690 [?], VI, 4.B, 1643–49: 1643.
[5] Discou s, § 8, AA, VI, 4.B, 1540, . OFC, 2: 168s.
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nominal, ales a ibuciones puedan se a bi a ias e incluso con adic o ias.
Según Leibniz, oda a ibución e dade a debe ene su undamen o en
la na u aleza de las cosas, lo cual signi ica que al a ibución debe pode
de i a se de es e undamen o, en el sen ido de que odo p edicado de la cosa
debe es a con enido en el suje o.6 En las e dades necesa ias el p edicado se
incluye exp es o inmedia amen e en el suje o, mien as que en las e dades
con ingen es al inclusión es i ual o media a. Así, ambién en es e úl imo
caso cabe a i ma que cualquie a ibución encuen a una azón a p io i en la
noción del suje o, aun cuando el conocimien o humano, debido a su ini ud, no
pueda log a un análisis absolu o de la o alidad de los p edicados que de ine
de o ma de e minada al noción y, con ello, la sus ancia indi idual. Po es e
mo i o, en las e dades con ingen es es a elación, si bien a p io i, no puede
se conside ada como necesa ia, pues en el conocimien o humano el análisis
nunca pod ía alcanza de o ma pe ec a la demos ación de la iden idad de
los é minos.7
A inales de la década de 1670 Leibniz en endía que «[p]e sona signi ica
aquella cualidad po la que un homb e di ie e de o o homb e»8 de al modo
que educía exp esamen e el p oblema de la iden idad pe sonal al de la
indi iduación de las sus ancias, al menos en lo que espec a a la dimensión
me a ísica del p oblema,9 y ya hemos comp abado que la na u aleza de la
sus ancia indi idual es ene una noción comple a, es deci , una noción que
con enga i ualmen e la o alidad de los p edicados que ealmen e le han
pe enecido, le pe enecen y le pe enece án:10«Si una noción es comple a, o
sea, al que a pa i de ella puede da se azón de odos los p edicados del mismo
suje o al cual puede a ibui se esa noción, se á la noción de una sus ancia
[6] Sob e la eo ía de la e dad en es e pe íodo, éase De na u a e i a is, con ingen iae e indi e-
en iae a que de libe a e e p aede e mina ione, desde inal de 1685 a mediados de 1686 (?), AA, VI,
4.B, 1514–24; P incipium scien iae humanae, in ie no de 1685/1686, AA, VI, 4.A, 670–72.
[7] «[A]unque la esolución de ambos é minos sea con inuada inde inidamen e, nunca se llega a
la demos ación o iden idad, y sólo es p opio de Dios […] con empla cómo uno es á incluido en el
o o y en ende a p io i la azón pe ec a de la con ingencia, que en las c ia u as se suple con una
expe iencia a pos e io i», en De na u a e i a is, VI, 4.B: 1516, . OFC, 2: 152.
[8] Pe sona, desde o oño de 1677 a e ano de 1680 [?], AA, VI, 4.C, 2539–40: 2540, . OFC, 2: 107.
[9] En el Discou s Leibniz de iende que el concep o de sus ancia indi idual sólo asegu a el unda-
men o me a ísico del indi iduo, pe o no el undamen o mo al po el cual podemos conside a a al
indi iduo como una pe sona [§§ 34s, AA, VI, 4.B, 1583s.]. Con odo, la comp ensión de es e aspec o
de su eo ía debe a ende p incipalmen e a las e lexiones sob e la iden idad pe sonal que ienen
luga en los Nou eaux Essais, pues la comp ensión de al dimensión de la p oblemá ica exige cen-
a se especialmen e en la in luencia de la iloso ía de Locke a es e espec o. En 1686 Leibniz aún
no podía habe conocido la posición de Locke sob e la iden idad pe sonal.
[10] Leibniz in oduce ambién la ma ca de la empo alidad en la concepción de la sus ancia in-
di idual y de la iden idad pe sonal; éase po ejemplo Leibniz an An oine A nauld, junio de 1686,
AA, II, 2.B, 45s., 52; Leibniz an A nauld, 14 de julio de 1686, AA, II, 2.B, 80; así como P incipia
logico-me aphysica, AA, VI, 4.B, 1643–49: 1646.
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indi idual, y ice e sa»11.
Es a noción comple a designa, po lo an o, el undamen o a p io i po
el cual podemos da azón de la sus ancialidad de la cosa y de la iden idad
me a ísica de la pe sona, en la medida en que podemos explica cualquie
a ibu o, acción o suceso apelando a su o igen en la noción que los con iene
i ualmen e a p io i y de la cual se deducen. Así, especialmen e en el pe iodo
en el que nos cen amos en es e momen o, el p incipio de azón su icien e
es conside ado como una e sión al e na i a, un co olo a io o incluso una
consencuencia del p incipio de inhesión:
«Y es lo que A is ó eles y la Escuela que ían mani es a al deci que “el p edicado es á
en el suje o”. Es ambién a lo que lle a el axioma, nada hay sin causa; o más bien nada
hay de lo cual no pueda da se azón, es deci , oda e dad de de echo o de hecho puede se
p obada a p io i haciendo e la conexión en e el p edicado y el suje o»12.
Una consecuencia di ec a de es a eo ía es que la noción comple a de-
e mina la pe sona an o de o ma especí ica como indi idual, po lo cual debe-
mos admi i que es imposible que exis an dos indi iduos que compa an odas
sus p opiedades y se dis ingan sólo según la can idad, pues la en i as o a o la
noción comple a de e mina p ecisamen e la singula idad del indi iduo y su
di e encia con el es o.13 De es e modo, Leibniz de i a su p incipio de indes-
ci nibilidad de los idén icos a pa i del p incipio de inhesión y su concep o de
noción comple a. Aho a bien, en la co espondencia és e da un pasó más allá
en su o mulación de la noción comple a, al de ende que a pa i de la misma
no sólo se puede deduci (idealmen e) odo lo que se le puede a ibui a la sus-
ancia indi idual en cues ión, sino «incluso odo el Uni e so, po la conexión
de las cosas»14. Según el ela o biblíco, pa ece e iden e que si Adán no hubisea
exis ido, ampoco noso os exis i íamos aho a; pe o la o iginalidad de la esis
de Leibniz adica en sos ene que, si noso os no hubiésemos exis ido, Adán
ampoco hubiese exis ido, pues en al caso a la noción de es e Adán le al a ía
al menos uno de los a ibu os que la Biblia le a ibuye y, po lo an o, se a a-
[11] P incipium scien ia humanae, AA, VI, 4.A: 672, . Olaso 401.
[12] Leibniz an An oine A nauld, junio de 1686, AA, II, 2.B, 56, . OFC, 14: 46. Véase un ex o
pa alelo en P incipia logica-me aphysica, AA, VI, 4.B: 1644.
[13] Ya en 1663, en su Dispu a io me aphysica de p incipio indi idui, Leibniz de iende que la
unidad numé ica de una cosa coincide con aquello que es a cosa es, es deci , con su na u aleza o el
conjun o de las p opiedades que de inen su en idad o al: «Pe q od q id es , pe id unum nume o
es », en AA, VI, 1, § 5, 12. Así la en i as o a es a la ez p incipio de uni e salidad y p incipio de
singula idad, de al modo que cada indi iduo es di e en e de o ma simul ánea según el núme o y
según la especie: la en idad o al, conside ada como el conjun o de las p opiedades que de inen la
esencia o na u aleza de una cosa, no solo posibili a que una cosa sea la que es, sino p incipalmen e
que una cosa sea la que únicamen e ella es, de al modo que, al menos en las cosas c eadas, la esencia
no se dis ingue ealmen e de la exis encia.
[14] Rema ques su la le e de M. A nauld, AA, II, 2.B, 47, . OFC, 14: 39.
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ía de un Adán di e en e. Es más, podemos a i ma que en al caso se a a ía
de un mundo di e en e; si la noción comple a de cada sus ancia exp esa desde
una cie a pe spec i a la o alidad del uni e so,15 en la medida en que la exis-
encia de al sus ancia p esupone que ella puede compone se en elación con la
o alidad de la que o ma pa e y que es a o alidad con iene an os elemen os
como sea posible,16 en onces, cualquie cambio en uno de los a ibu os que pe -
enecen de o ma in ínseca a cualquie sus ancia indi idual no sólo signi ica-
ía que es amos an e un indi iduo di e en e, sino que es amos hablando de un
mundo posible di e en e al que de hecho exis e.17
Tal como ya se ha mencionado, Leibniz juzgaba que e a p eciso llega
a la suposición de un undamen o me a ísico si hemos de pode asegu a la
iden idad de una pe sona a lo la go de sus di e sos es ados espacio empo ales.
Es deci , si en el iempo AB es u e en G anada y en el iempo BC es u e en
Be lin, debo supone que soy yo, en an o que una sus ancia indi idual, quien
subsis e en el espacio- iempo, mo i o po el cual puedo supone que en ambos
momen os yo sigo siendo el mismo.
A nauld juzgó que es a eo ía, des inada pa adójicamen e a asegu a la
unidad del indi iduo a a és de sus di e en es es ados, no pod ía da cuen a
de la iden idad del indi iduo en con ex os con a ác icos. Pa a él, si en es e p e-
ciso momen o yo es u ie a du miendo en la habi ación de al lado en luga de
pe manece en e al o denado , es o no signi ica ía que yo ue a una pe sona
dis in a, sino sencillamen e que yo pod ía es a haciendo algo di e en e a lo
que hago en es e momen o, es deci , que hay un mundo posible di e en e a és e
en el que yo sigo siendo yo.18 Leibniz, sin emba go, conside a que una opinión
[15] Discou s, § 14, AA, VI, 4.B: 1549–51; Leibniz an An oine A nauld, junio de 1686, AA, II, 2.B, 57.
[16] Véase a es e espec o, B. Ma es (1972): «Indi iduals and Modali y in he Philosophy o Leib-
niz», en S udia Leibni iana 4, 1972, 81–118: 91s.
[17] «También cuando se conside a adecuadamen e la conexión de las cosas, se puede deci que
hay desde siemp e en el alma de Alejand o huellas de odo lo que le ha sucedido, y señales de odo
lo que le sucede á, e incluso indicios de odo lo que sucede en el uni e so, aunque sólo pe enezca
a Dios econoce los odos», Discou s, § 8, AA, VI, 4.B, 1541, . OFC, 2: 169. «Así, odos los sucesos
humanos no podían deja de sucede como han sucedido e ec i amen e, supues a la elección hecha
a a o de Adán, pe o no an o debido a los designios de Dios, que en an ambién en es a noción
indi idual de Adán como las de odas las o as sus ancias indi iduales de es e uni e so. Cada
sus ancia indi idual exp esa odo el Uni e so del que ella es una pa e, según una cie a elación,
po la conexión que hay en e odas las cosas debida a la conexión de las esoluciones o designios
de Dios», en Leibniz an An oine A nauld, AA, II, 2.B, 73, . OFC, 14: 57. Véase un a gumen o
al e na i o en ibidem: 71.
[18] An oine A nauld an Leibniz, 13 de mayo de 1686, AA, II, 2.B, 35s. Podemos comp oba que
A nauld no acep a el pun o de pa ida que ma ca de o ma undamen al el pensamien o de Leibniz
desde la Dispu a io: «Es oy segu o de que, en an o que pienso, yo soy yo; pues no puedo pensa que
yo no exis o, ni que yo no soy yo. Pe o puedo pensa que ha é al iaje o que no lo ha é, es ando se-
gu ísimo de que ni lo uno ni lo o o impedi á que yo sea yo», en idem, AA, II, 2.B, 37; . OFC 14, 30.
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lib e de p ejuicios debe ía lle a nos a admi i que ni yo ni el mundo ac ual
se íamos los mismos si el sueño me hubie a encido.19
2.Lau ilizacióndelp incipiodeindi iduacióndeLeibnizcomo
basepa aunasemán icamodal
El desa ollo de la semán ica modal en é minos de mundos posibles,
culminación de la p eocupación ace ca de la debilidad del condicional ma e-
ial con espec o a la noción de implicación, susci a de un modo na u al la
cues ión ace ca de la indi iduación en ma cos eó icos con más de una posible
con igu ación. A la igidez k ipkeana, según la cual los é minos singula es,
pe o ambién los é minos de clase na u al, e ie en siemp e al mismo indi-
iduo, o a la misma p opiedad, a a és de los dis in os mundos posibles (son
designado es ígidos)20, se opone la posición de Da id K. Lewis, de acue do con
la cual la indi iduación se lle a a cabo a endiendo a odas las p opiedades de
un indi iduo. Pa a K ipke, no hay un conjun o de p opiedades esenciales que
aya a iden i ica a un indi iduo a a és de dis in os mundos posibles; pa a
Lewis son odas las p opiedades del indi iduo las que lo indi idúan. Es a di e-
encia en las condiciones de indi iduación a ec a al modo en el que se jus i ica
la e dad de los enunciados con a ác icos. Así, mien as que, pa a K ipke,
cuando digo que pod ía habe me le an ado un minu o más a de es a mañana
es oy hablando de mí, pa a Lewis la e dad de ese ipo de enunciados depende
de las ca ac e ís icas de una con apa ida de mí mismo en un mundo posible
dis in o al mundo eal,21 con apa ida con la que gua do una elación de simi-
la idad especial. Vol e emos sob e es e pun o al inal de la sección.
La discusión ace ca de la indi iduación que en en a la igidez a las
con apa idas como al e na i as pa a una semán ica de los sis emas modales
se es uc u ó, al menos po pa e de Lewis, al ededo de la noción de haeccei-
as, en la e sión que Da id Kaplan o eció del concep o: haeccei ismo es la
doc ina que man iene que dos indi iduos pueden se el mismo a pesa de se
ex emamen e disimila es, o dis in os a pesa de se ex emadamen e simi-
la es.22 Lewis se opone a la e sión del haccei ismo que admi e la posibilidad
[19] Véase su espues a en Leibniz an An oine A nauld, AA, II, 2.B, 75 y 75 n. 65, . OFC, 14: 58
y 58 n. 16. No nos hemos cen ado aquí en el as ondo mo al y eológico, que son los que mo i an
esencialmen e la eacción de A nauld y las espues as de Leibniz, quien cons uye su a gumen-
ación sob e la di e encia en e necesidad me a ísica y necesidad hipo é ica. Sob e es a cues ión,
éase J. A. Nicolás y M. R. Cubells (2007): «In oducción» a OFC, 14, xi–xxxiii: x i–x ii.
[20] Véase K iPKe (1963): «Seman ical Conside a ions in Modal Logic», en Ac a Philosophica Fen-
nica 16, 1963, 83–94.
[21] C . d. lewis (1968): «Coun e pa Theo y and Quan i ied Modal Logic», en Jou nal o Philos-
ophy 65, 1963, 113–26.
[22] Véase d. KaPlaN (1975): «How o Russel a F ege-Chu ch», en The Jou nal o Philosophy, 76, 1975, 716–29.
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 237-245.
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de que dos mundos posibles con engan una di e encia de e pe o no cuali a i-
a. Ma es23 ya asocia la posición lewisiana ace ca de las con apa idas con el
p incipio de indi iduación leibniziano; K ipke admi e ambién que en más de
una ocasión le había sido apun ado que el pad e de la eo ía de las con apa -
idas e a en ealidad Leibniz,24 y el mismo modo en el que Lewis p esen a su
posición25 como un “an i-haeccei ismo” emi e casi di ec amen e al Leibniz de
la Dispu a io, quien discu e explíci amen e la haeccei as como un posible p in-
cipio de indi iduación y a gumen a ex ensamen e en su con a26.
A pesa de es a eacción en usias a a a o de la asociación en e las
con apa idas y el p incipio leibniziano de indi iduación, es e juicio his ó ico
debe ma iza se. En p ime luga , Lewis mismo no c ee en 1986 que su posición
sea comple amen e opues a a la de K ipke po lo que espec a a la haeccei-
as27 En segundo luga , y de un modo más ele an e, hay consecuencias de la
posición lewisiana que hab ían esul ado inadmisibles pa a Leibniz y hay a -
gumen os cen ales a a o de la posición k ipkeana que coinciden con la a gu-
men ación leibniziana en pos de su p incipio de indi iduación. Así, pa a Lewis,
una de e minada con apa ida Manuel1 de Manuel es alguien que Manuel
pod ía habe sido en un mundo posible di e en e, mien as que la posición de
Leibniz equie e que, dados dos indi iduos, sólo uno de ellos sea uno mismo.28
Po o o lado, K ipke comienza la que se conside a la exposición canónica de
la igidez29 indicando que la “ley de Leibniz”, el p incipio de indesci nibilidad
de los idén icos, le pa ece an e iden e como la ley de no con adicción y que,
p ecisamen e po ello, su posición in en a ga an iza que odas las iden ida-
des e dade as son necesa iamen e e dade as, esul ado que se ob iene con
acilidad en una semán ica modal cuyos é minos singula es son designado es
ígidos. Si a y b son designado es ígidos, e ie en al mismo indi iduo en cual-
quie mundo posible, si “a=b” es e dade o, “necesa iamen e a=b” ambién lo
se á. Finalmen e, la econs ucción que Ma es30 lle a a cabo de un a gumen o
leibniziano en a o del p incipio de indi iduación omando como base el p in-
cipio del con inuo es so p enden emen e simila a la a gumen ación k ipkeana
con a el desc ip i ismo, la idea de que el signi icado de un é mino singula es
un conjun o de desc ipciones de inidas. El p incipio del con inuo, ya u ilizado
po Leibniz en sus ensayos No a Me hodus y De Geome i Recondi a (1684 y
[23] Ma es 1972: 110ss.
[24] C . s. K iPKe (1972): Naming and Necessi y, Ox o d: Blackwell: 45.
[25] C . D. lewis (1986): On he Plu ali y o Wo lds, Ox od: Blackwell: 220ss..
[26] Dispu a io, §§ 16–26, AA, VI, 4.B, . 16–19. (** al a núme o de página).
[27] C . lewis 1986: 227.
[28] C . Ma es 1972: 111.
[29] C . K iPKe 1972: 3.
[30] C . Ma es 1972: 113–16.
Manuel Sánchez Rod íguez - Ne alí Villanue a Fe nández
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 237-245.
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1686 espec i amen e) ecibe una ca ac e ización gene al en una ca a a Bayle
de 1687: «en cualquie ansición supues a, que acabe en cuaquie é mino, es
pe misible ins i ui un azonamien o en el que el é mino inal es é incluido».
Según Ma es31, la posibilidad de que se es ablezca un con inuo en los pequeños
cambios que podemos i in oduciendo en un indi iduo has a que esul e se
comple amen e o o, sin que sea posible iden i ica un lími e y, po an o, un
conjun o meno que el o al de p opiedades esenciales del indi iduo, es pa e
de lo que pod ía habe mo i ado el p incipio de indi iduación de Leibniz al y
como se es ablece al ededo de 1686.
Aunque es posible se escép ico ace ca del papel que es e a gumen o a
pa i del p incipio del con inuo juga a de hecho en la jus i icación leibniziana
del p incipio de indi iduación, los elemen os eó icos necesa ios ya es aban
p esen es en la época que nos in e esa en es e es udio. Es e a gumen o a
a o del p incipio de indi iduación leibniziano es so p enden emen e simila
al a aque k ipkeano con a el desc ip i ismo. Pa iendo de p esupues os
simila es, Leibniz concluye que sólo el conjun o de odas las p opiedades de un
indi iduo si e pa a iden i ica lo, mien as que pa a K ipke la conclusión es
que no hay ningún conjun o de p opiedades esenciales de los indi iduos.
¿En qué sen ido es, pues, posible man ene que la es upe acción de
A nauld an e el p incipio de indi iduación p opues o po Leibniz iene un
co ela o en la oposición k ipkeana a la eo ía de las con apa idas? ¿Tienen
el an i-haeccei ismo de Lewis y el de Leibniz su icien e en común como pa a
que podamos a a los como una misma hipó esis ilosó ica de endida desde
p incipios comple amen e di e en es? Hay a nues o juicio una simila idad
que esul a cla e: an o Leibniz como Lewis c een que un indi iduo no puede
ca ece de una sola de las p opiedades que ins ancia y segui siendo el mismo
indi iduo. Es a c eencia, y la eacción de so p esa que despie a, apa ece
ilus ada de un modo pa icula men e cla i icado en la discusión que an o
Leibniz y A nauld como Lewis y K ipke u ie on ace ca de la e dad de los
enunciados con a ác icos. Comp obamos al inal de sección an e io que
A nauld de endía que no es á segu o ace ca de si ha á o no ha á un de e minado
iaje en el u u o, pe o que es á segu o de que, lo haga o no, segui á siemp e
siendo él mismo.32 No son sólo la con ingencia del u u o o nues as limi acio-
nes epis émicas las que p eocupan a A nauld aquí, es ambién la in uición de
que cualquie enunciado con a ác ico ace ca de lo que puedo hace es e dade-
o o also si a a ace ca de mí, no de un indi iduo que no soy yo po que no iene
odas mis p opiedades. La pe sona an e la que se ab en los dis in os caminos
del u u o soy yo mismo; si hay con a ác icos e dade os y los usamos pa a
ilumina aspec os de nues a ida es po que noso os somos los p o agonis as
[31] C . Ma es: 111.
[32] An oine A nauld an Leibniz, 13 de mayo de 1686, AA, II, 2.B, 37.
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 237-245.
El undamen o lógico-me a ísico de la iden idad pe sonal en la iloso ía de Leibniz...
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de los mismos. K ipke, en una línea simila de iende que las 36 si uaciones di-
e en es que pueden esul a de a oja dos dados nume ados del 1 al 6 no son
obje os di e en es, sino es ados abs ac os de los mismos obje os, la pa eja de
dados que amos a lanza .33 Pa a Lewis los enunciados con a ác icos ace ca de
noso os nos ienen como p o agonis as, y no a alguna con apa ida dis in a
de mí mismo, po que a i man que enemos la p opiedad de pode habe hecho
al y cual cosa, independien emen e de que la especi icación de es as condicio-
nes de e dad in oluc e oma en conside ación mundos en los que sólo exis en
con apa idas de noso os mismos.34
Si pensamos que es a espues a de Lewis hab ía a ajado la p eocupa-
ción de A nauld, es amos en camino de conside a que hay elemen os comunes
en e Lewis y Leibniz, de especial impo ancia pa a comp ende la noción de
iden idad pe sonal de es e úl imo, y que pueden se de endidos de un modo
comple amen e independien e de los p esupues os on ológicos, lógicos y eoló-
gicos sob e los que descansa el sis ema de la iloso ía leibniziana.
[33] C . K iPKe 1972: 17.
[34] C . lewis 1986: 196.