y
4
MORLA
|
|
Hi
is
IS
Po
DEL
Sudo
des
Degue.
TOMO
XXIL.
4
:
PO
CASO
ba
HISTORIA
MODERNA.
RL)
DB
CONTINUACION
DE
LA
hl
|
ei
|
|
|
3
|
|
|
|
:
HISTORIA
DE
FRANCIA
|
oe
Sordo
de
Segur:
¡
Cor
O).
Alea
e
MADRID
:
1834.
Trnfivonta
de
2)
ñas.
calle
del
Factor.
puOs9ss
4
de
,
|
a
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BABO?:
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HOIDADENA
290
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(5)
dE
HISTORIA
DE
FRANCIA.
E
A
CAPITULO
VI
|
pase
Cantos
núcve.
Carlos
IX,
rey
de
Francia.
Edicto
de
Julio:
triunvirato
:
coloquio
de
Poissy,
Edicto:
de
enero:
matanza
de
Vassy
:
Primera
guer-
ra
civil:
batalla
de
Dreuz.
Sitio
de
Op-
leans
:
asesinato
del
duque
de
Guisa
:
paz:
edicto
de
Amboise.
Entrevista
de
Bayona.
Empresa
de
Meaux:
segunda
guerra
civil:
batalla
de
san
Dionis,
Paz
de
Lonjumeau:
tercera
guerra
civil.
Batallas
de
Jarnac
dy
de
Montcontour.
Paz
de:san
German
en
Laya.
Matanza
de
san
Bartolomé
:
cuar=
ta
guerra
civil.
Sitio
de
la
Rochela
:
paz
de
la
Rochela.
'
?
ET
IX,
rey
de
Francia
(1560).
La
Muerte
de
Francisco
11
quitaba
por
el
momen-
to
toda
su
fuerza
al
partido
de
los
Guisas,:
y
salvaba
por
consiguiente
la
vida
al
príncipe
de
Condé,
á
quien
ya
se
habia
notificado
la
sen=
(6).
tencia
de
muerte.
Catalina
de
Médicis
fue
re
conocida
por
regenta
del
reino
en
la
menor
edad
de
su
hijo
segundo
Cárlos
IX,
que
tenia
á
la
sazon
diez
años:
y
adquirió
el
poder,
no
tanto
por
el
derecho
de
la
naturaleza,
cuanto
orque
ninguno
de
los
dos
partidos
que
dividian
la
corte
y
el
reiño,
eran
bastante
fuertes
para
revalecer.
Los
Guisas
eran
estran
geros:
los
Bor=
bates
tenian
sobre
sí
una
condenacion
legal.
El
canciller
del
Hospital
aconsejó
á
Cata-
lina,
que
no
se
dejase
dominar
por
ninguno
de
los
dos
partidos:
sino
quesubyugaseá
ambos,
-
valiéndose
contra
el
que
quisiese
emanciparse,
de
las
fuerzas
del
otro:
sistema,
que
en
nues-
tros
dias
se
ha
llamado
de
báscula,
y
que
Ca-
talina
adoptó
,
aunque
no
siempre
con
la
mis-
ma
perseverancia.
El
resultado
de
estas
dispo-
-siciones
fue
la
reconciliacion
aparente
de
los
príncipes.
El
de
Condé
salió
de
su
prision,
y
fue
recibido
de
la'
reina
con
muchas
demos=-
traciones
de
cariño:
los
Guisas
quedaron
en
la
corte:
á
Antonio
de
Borbon,
rey
de
Navar=
ra,
se
le
nombró
lugarteniente
general
del
reino
;
y
Ana
de
Montmoreney
volvió
á.
ser-
vir
su
empleo
de
condestable,
En
ninguna
de
estas
transacciones
tuvieron
arte
los
estados
generales
reunidos
en
Or-
e
Sus
sesiones
fueron
el
campo
de
batalla
en
que
pelearon
católicos
y
protestantes,
lo=
.reneses
y
borboneses;
pero
nada
se
decidió
en
ellos
para
cubrir
el
deficit
de
43
mi-
lones
que
gravitaba
sobre
el:
erario:
los
di=
putados
alegaban.
OA
la
imposibilidad
de
los
pueblos
para
pagar
nuevas
contribuciones.
El
gobierno
pues
disolvió.
la,
asamblea,
y
convocó
otra
para
el
mes
de
mayo
siguiente,
y
con
el
pretesto
de
disminuir
los
gastos
de
as
dietas,
mandó
que
las
elecciones
se
hicie=
Sen,
no
por:
bailiages,
sino.
por.
provincias,
nombrando
cada
una
tres
diputados,
uno
de
cada
órden.
De
esta
manera
la
asamblea
solo
se
compondria
de
39
individuos,
número
mas
fácil
de
manejar.
bita
:
Edicto
de
julio:
triunvirato:
coloquio
de
Poissy
(1
nee
Mientras
el
reino
estaba
entre-
gado
á
todos
los
tumultos
propios
de
las
di-
sensiones
religiosas,
los
grandes
se
disputa=
an
el
poder
en
la.
corte.
El
condestable
Mont-
moreney,
irritado
por
el
disfavor
que
habia
sufrido
durante
todo
el
reinado
de
Francisco
Y,
no
podia
perdonarselo
á
los
Guisas
,
y
AMe-
nazó
salir
de
la
corte,
que
estaba
entonces
en
Fontainebleau,
pasar
á
la
capital
y
obligar
al
parlamento
á
que
declarase
regente
del
reino
á
Antonio
de
Borbon
,
si
los
loreneses
no
se
se-
paraban
del
gobierno.
La
reina
evitó
este
gol-
pe,
aconsejando
al
rey
que
llamase
á
su
cuar-
to
al
condestable
y
le
mandase
no
salir
de
-
Fontainebleau.
j
No
tardó
mucho
este
enemigo
encarnizado
e
los
Guisas
en
amistarse
con
ellos
de
la
ma-
hera
mas
íntima.
La
asamblea
electoral
de
Paris,
reunida
para
nombrar
los
diputados
de
Os
próximos
estados
generales,
manifestó
en
(8)
sus
discusiones
sobre
el
mandato
que
debia
darles
,
no
solo
grande
oposicion
á
los
católi-
cos,
sino
tambien
vehemente
deseó
de
que
se
revocasen
las
gracias
concedidas
por
los
últi=
mos
reyes
á
los
Guisas,á
Diana
de
Poitiers,
al
condestable,
al
mariscal
de
san
Andres,
y
á
otros
señores,
á
quienes
Hamabán
/as
sanz
guijuelas
de
la
corte.
Este
ataque
inesperado
unió
los
dos
partidos
católicos
:
y
Montmoren-
cy
se
reconcilió
con
los
Guisas,
Santiago
de
Albon,
mariscal
de
san
Andres,
era
valiente
y
amable:
se
habia
educado
con
Enrique
IL
que
le
colmó
de
favores.
La
intimidad
del
du-
que
de
Guisa,
del
condestable
y
del
mariscal
dió
grande
preponderancia
á
los
católicos
disgustó
mucho
á'
los
Coligny
y
á
los
Borbo=
nes,
que
le
impusieron
el
nombre
de
Triunvi=
rato.
Aumentaba
sus
fuerzas
la
cooperacion
de-
Felipe
HL,
rey
de
España,
que
nunca
distmuló
la
intencion
de
favorecer
la
causa
de
la
reli
gion
calólica,
así
en
Francia,
como
en
los
de-
mas
paises
de
Europa.
Pero
esta
nueva
coalicion
llenó
de
terro=
res
á
Catalina
de
Médicis,
que
entónces
trató
de
ganar
para
sí
álos
calvinistas
,
ya
convocan-
do
el
coloquio
de
Poissy
,
ya
concediéndoles
el
edicto
de
julio.
Cuando
'se
ventilaban
estas
cuestiones
en
el
parlamento,
dijo
en
una
oca=
sion
el
canciller
del
Hospital:
«mucho
se
habla
de
reforma:
sin
duda
la
dirige
el
diablo;
pues
cada
dia
son
peores
los
hombres,
y
ninguno
piensa
en
reformarse.»
DRUIAS
SAT
En
fin,
el
edicto
ds
julio
pareció:
en
él
quedaron
abolidas
todas
las
penas
impuestas
por
las
leyes
á
los
calvinistas;
pero
se
conde-
naron
al
último
suplicio
los
que
fovmasen
conventículos
y
asistiesen
á
las
prédicas.
Este
artículo
era
tan
agradable
al
duque
de
Guisa,
que
cuando
fue
aprobado
esclamó:
«mi
espa=
da
no
se
quedará
escondida
en
la
vaina,
siem-
Lo
que
se
trate
de
defender
este
edicto.»
Pa-
abras
que
anunciaban
la
guerra
civil
en
el
momento
que
se
hiciesen
nuevas
concesiones
á
los
religionarios,
En
este
tiempo,
hallándose
un
dia
en
pre-
sencia
del
rey
el
duque
de
Guisa
y
el
príncipe
e
Condé,
preguntó
Cárlos
al
primero
cuál
habia
sido
la
causa
de
dé
en
Orleans
5
y
como
el
lorenés
echase
toda
a
culpa
al
y
ey
difunto,
esclamó
el
de
Condé,
volviéndose
Lhácia
e]
duque:
«Cualquiera
que
fuese
el
que
me
hizo
aquella
injuria,
le
repu—
lo
por
un
mal
hombre
y
por
un
perverso.»
«Y
yo
tambien,
replicó
el
de
Guisa:
pero
eso
no
habla
conmigo.»
Estos
dos
señores,
á
so=
licitud
del
rey
y
de
Catalina,
se
abrazaron,
comieron
juntos,
se
juraron
eterna
amistad,
y
continuaron
aborrecióndose
cordialmente.
Los
estados
generales
se
reunieron,
y
con-
cedieron
un
subsidio,
cuya
principal
suma
pa=
gó
el
clero,
El
coloquio
de
Poissy
entre
teó-
0gos
calólicos
y
calvinistas,
reunido
por
Ca-
talina
con
el
obje
to
de
que
se
acordasen
los
€
una
y
otra
creencia,
produjo
el
efecto
or-
haber
preso'al
de
Con-
-
(ro
dinario
de
esta
especie
de
conferencias.
En
na-
da
convinieron
;pero
se
separaron
diciendo
ca-
La
reina,
cuya
política
era
en
aquella
época
favorable
á
los
disidentes,
escribió
á
Roma,
intercediendo
por
ellos,
y
aun
mostrándose
dispuesta
á
hacerles
algunas
concesiones
:
pero
el
papa
nose
dejó
sorprender,
y
escribió
á
Hipó-
lito
de
Este,
su
legado
en
Erancia,
que
tratase
de
fortificar
el
partido
católico,
como
en
efec-
tolo
hizóganando
al
versátil
rey
de
Navarra
con
la
promesa
que
se
le
hizo
de
casarle
con
Ma-
ría
Estuarda,
sobrina
de
los
Guisas,
y
viu=
da
de
Francisco
II,
que
ya
habia
partido
á
su
reino
de
Escocia,
donde
tantos
infortunios
la
esperaban
,
despidiéndose
con
lágrimas
:
de
da
uno
que
habia
convencido
á
sus
adversarios.
E
LA
RN
A
Francia.
El
rey
de
Navarra
no
quiso
aceptar
—
esta
propuesta
,
d'
pesar
que
le
ofreció
el
lega-
do
anular
su
matrimonio
con
Juana
de
Al-
bret.
Entonces
se
le
prometió
de
parte
del
rey
de
España
darle
la
isla
de
Cerdeña
en
indem
nizacion
de
la
corona
de
Navarra.
Este
cebo
le
sedujo
mas,
y
se
unió
al
partido
del
triunvi-
rato:
pero
Catalina
le
tuvo
siempre
alejado
de
los
negocios
por
medio
de
una
dama,
á
quien
amaba
frenéticamente,
y
en
cuyo
cortejo
em-
pleaba
todo
su
tiempo.
Edicto
de
enero:
matanza
de
Y,
assy:
primera
guerra
civil:
batalla
de
Dreux
(1562).
El
edicto
de
julio
no
se
observaba.
Los
calvinistas
se
reunian
en
conventículos,
y
los
católicos
los
perseguian,
Tal
vez
la
justicia
11
castigaba
á
los
1
A
de
uno
y
otro
partido:
pero
la
impunidad
era
mas
frecuente
que
los
escarmientos.
Estos
desórdenes
que
se
renovaban
diariamente,
obligaron
al
canciller
del
Hospital
á
promulgar,
despues
de
muy
de-
1berado
en
una
asamblea
de
consejeros
de
to-
os
los
parlamentos,
celebrada
en
san
Ger-
Man,
un
nuevo
edicto
(que:se
llamó
de
ene-
r0),
por
el
cual
se
concedió
á
los
calvivistas
la
acultad
de.reunirse
en
sus
templos.
y
asistir
á
Sus
prédicas.
Este
nuevo
edicto
causó.
grande
escándalo
en
todos
los
afectos
á
la
antigua
re-
ligion;
y
el
parlamento
de
Paris
no
lo
archi=
vO
smo
á
la
fuerza.
3
El
triunvirato,
creyéndose
entonces
per-
dido,
determinó
dar
un
golpe
vigoroso,
apor
-derándose
de
la
persona
del
rey.,,
que,
estaba
con
su:
madre
en
una
casa
de
placer
de
la
Brié.
El
duque
de
Guisa,
que
se
hallaba
en
Lorena
estipulando
con
los
príncipes
de
Ale-
Manta,
que
no
diesen
socorro
á
los
calvinistas
e
Francia,
se
puso
inmediatamente
en
cami-
no
para
la
capital
con
una
numerosa
comiti-
va.
Al
pasar
por
Vassy
,
villa
de
la
frontera
de
Champaña,
sus
criados
se
trabaron
de
pa=
bras
con
los
calvinistas
de
aquel
pueblo
que
Concurrian
á
su
prédica.
De
las
injurias
pasa-
ron
á
los
golpes
:
Guisa
,
que
se
presentó
para
Separar
á
los
combatientes,
recibió
una
pe-
rada
en
la
cara,
y
vertió
mucha
sangre:
lo
cual
visto
por
los
suyos,
nada
fue
capaz.
de
-contenerlos;
sino
que
acometiendo
con
nuevo
AEB
AN
mb.
A
in
14)
5
sus
padres:
los
calvinistas
alegaban
que
el
rey
y
la
regenta
estaban
cautivos
bajo
el
poderío
-
de
los
Guisas,
cuya
tiranía
era
detestada
de
-
toda
la
nacion.
El
príncipe
de
Condé
hizo-su:
plaza
de
armas
'á
Orleans:
Leon,
Ruan,
la
|
Rochela,
Montalvan,
muchos
pueblos
del.
delfinado,
y
en
fin
todos
los
territorios
en
que
era
mayor
el
número
de
los
protestantes,
adhi-
rieron
á
su
partido,
y
enviaron”
tropas
á
su
EjEPea
DE
E.
ARONA
y
$
-
Beaugeney
fue
tomada
y
saqueada
con
la:
última
barbarie
por
los'
calvinistas.
La
Noue,
uno
de
los
capitanes
mas
célebres
de
este
par=
tido
,
describe
las
costumbres
austeras
de
los
militares
protestantes,
que
no
marchaban
al.
combate
sino
cantando
salmos,
como
sus
co-
religionarios
de
Escocia
y
de
Inglaterra.
«Pe=
Í
ro
no
me
fio
de
ellos,
añade:
porque:
el:
pro=
verbio
dice:
Joven
hermitaño
,
viejo
diablo»
El
mismo,
hablando
de
las
crueldades
que
co-
metieron
en
el
ataque
de
Beaugeney,
.
añade:
«no
parece
simo
que
habia
un
premio
señala*
do
para
el
que
hiciese
mas
daño.»
¡Y
Mientras
el
principe
de
Condé
retirado-en
Orleans
inrploraba
el
socorro
de
los
príncipes
Ñ
protestañtes
de
Alemania,
y
«de
Isabel,
reimi-
de
Inglaterra,
las
tropas
del
rey
tomaban
Y.
saqueaban
despiadadamente
las
ciudades
de
Blois,
Tours,
Poitiers
y:
Bourges,
y
pusierol
sitio
á
Ruan,
defendida
por:
Montgomery,
0%.
mismo
que
fue
causa,
aunque
inocente,
de
la
muerte
de
Enrique
M.Los
católicos
queria!
e
0)
os
apoderarse
de
la
nl
sin
saquearla,
por
no
destruir
en
un
solo
dia
la
opulencia
de
aquel
grande
emporio
,
centro
del
comercio
de
Es-
paña,
Gran
Bretaña
y
Flandes.
Pero
la
perti-
nacia
de
los
habitantes
era
tal,
que
no
se
creia
Posible
evitar
su
perdicion.
Uno
de
ellos
salió
e
la
plaza
con
el
intento
de
asesinar
al
de
ulsa
>.
Y
Preso
por
sospechas,
confesó
cual
habia
sido
su
proyecto,
El
duque
le
preguntó
qué
ofensa
personal
habia
recibido
que
le
obligase
4
aborrecerle,
«Ninguna,
respondió
el
calvinista
:
solo
me
ha
movido
el
interes
de
mi
religion.»
«Pues
si
tu
eligion
,
replicó
el
fque,
te
obliga
á
matar
á
quien
jamas
te
ha
-
ofendido,
la
mia
me
manda
perdonarte
:
juz=
ga
cuál
es
mejor
de
las
dos.»
Poco
despues
se
dió
el'asalto
á
la
plaza,
y
rzos
del
duque,
lá
soldaz
esórdenes
á
la
herida
>
y
murió
de
ella:
príncipe
débil,
sin
Mas
Mérito
que
el
valor
militar
y
haber
sido
Padre
de
Enrique
IV.
Juana
de
Albret,
su
esposa,
se
habia
retirado
al
Bearne
con
su
hijo,
esde
“que
Antonio”
se
unió:
al
Porque
era
ardiente
calvinista
á
mal
que
sú
márido
oc
cho
cuidado:
pero
1
hnunvirato;
v
,
Y
llevaba
muy
Upase
en
la
corte
un
4
|
16)
:
puesto
subalterno,
pudiendo
obtener
el
pri--
mero
al
frente
de
los
protestantes.
;
,
Llegaron
en
fin
á
Orleans,
capitaneadas
por
D'Andelot-
las
tropas
auxiliares
que
espe=
raba
de
Alemania,
aunque
uno
de
sus
cuer=
pos
fue
derrotado
por
el
mariscal
de
san
An=
y
dres;
y
reunidas
todas
sus
fuerzas
marchó
contra
París,
y
se
apostó
en
Montrouge
y
en?
las
cercanías
y
amenazando
los
arrabales
de
san
i
German
y
Santiago.
En
una
tregua
que
hubo
+
mientras
se
tenian
conferencias,
ordinario
re-.
curso
de
Catalina,
Jos
cuerpos
avanzados
de.
ambos
ejércitos
se
reunian,
los
amigos
y
par.
_rientes
se
abrazaban
y
se
daban
mútuamen=
te
pruebas
de
amor.
De
modo
que,
los
alema=
nes,
viéndolos
tan
conformes:
creyeron
al
principio
que
estaban
vendidos.
Despues
cuando
rota
la
tregua
observaron
el
encarni-
zamiento
con
que
peleaban
unos
contra
otros
decian:
«¿qué
locos
son
estos
que
se
abrazaM
hoy
y
se
degúellan
mañana?»
y
El
Príncipe
de
Condé,
cuyo
egército
has
bia
sufrido
mucho
por
el
rigor
de
la
estacion)
leyantó
su
campo
el:xo
de
diciembre,
y
sé.
dirigió
á
Normandía
para
recibir
el
diner
que
le
enviaba
la
reina
Isabel,
y
las
tropas
inglesas
que
debian
guaruecer
á
Havre
Y
Dieppe.
Siguióle
el
duque
de
Guisa
con
todo.
su
egército,
y
le
alcanzó
el
19
de
diciembr2
cerca
de
Dreux,
donde
se
dió
la
primer
bata”
lla
de
las
guerras
civiles.
La
accion
empezó
por
un
cañoneo.
qu'.
.
Ms
duró
dos
horas,
cy
fue
el
prime
trepidez
que
pr
9-BO
SOstenido,
sé
metió
en
el
tario,
y
fue
herido
y
Tiscal
de-san
Andres
17
El
condestable
de
Montmoren=
rO
que
acometió
con
mas
in
hecho
prisionero,
El
ma-
,»
que
volaba
/á
su
SOCOTTrO,
tuvo
la
misma
suertes
y
despues
de
haberse
rendido,
fue
muerto
de
un
pistolet
enemigo
person
al
suyo.
Los
calvinistas,
cre-
yendo
ya
asegu
rada
la
victoria,
se
desordena-
TON
para
seguir
el
alcance;
y
el
duque
de
Guisa
»
que
mandaba
su
compañia
en
la
reta-
guardia
>
gritó
á
los
suyos
:
«esta
es
la
oca-
sion;
>
YA
SON
nuestros:
»
y
acometiendo
deno-
adamente
al
enemi
tado
por
la
pérdida
considera
b]
rido
en
los
dos
choques
anterj
completamente
:
Feux
aseguró
el
poder
del
duque
de
Guisa.
El
rey
de
Navarra
habia
fallecido:
e
condestable
esta)
9S
calyinistas
en
su
CIS
Se
vió
Duos
obligada
á
conferirle
el
supre=
litar,
con
el
título.
de
lugarte=
cino.
Esta
fue
la
tercera
vez,
Cro
esta:
elevacion
acabó
Pronto
de
una
ma.
MCYa
trágica,
Pusose
a]
frente
de
Jas
trop
TOMO
XxuL.
k
2
as,
per-
udencia
:
porque
sin
ver
si
era
egército:
con,
azo
por
un.
go
desordenado
,
y
debili-
e
que
habia
su-,
leans
:
asesinato
del
duque
de,
3:
edicto
de
Amboise
.
(1563)...
La,
batalla
de
a
prisionero:
el
gele
de
poder,
Catalina
de
Médi-
PEL:
siguió
al
enemigo
y
sitió
á
Orleans,
donde
D'Andelot
se
habia
hecho
fuerte
con
algunos
cálvinistas
determinados,
mientras
su
herma-=
no
el
almirante
Coligny
reunia
con
la
activi-
A
dad
que
le
caracterizaba,
el
egército
derrota=".
do
en
la
batalla
de
Dreux.
Ya
el
sitio
estaba
muy
adelantado,
y
se
esperaba
por
momentos
la
entrega
de
Orleáns,
cuando
el
duque
de
Guisa
fue
asesinado
alevosamente
por
Juan
Poltrot
de
Méré,
gentilhombre
de
la
provin=
cia
de
Angulema.
'
|
154]
Este suceso
interrumpió
no'
solo
las
ope-
raciones
militares,
sino
tambien
las:conferen=
cias
que
se
habian
comenzado
para!
la
paz.
La
bala
estaba
emponzoñada,
y
el
duque
murió
algunos
dias
despues
con
los
sentimiieñtos
de:
un
héroe
cristiano.
'Se
disculpó
en
sus
últi
mos
instantes
de
la
matanza
de
Vassy,
asegu=
rando
que
habia
sido
un
suceso
casual:
acon=
sejó
á
su
hijo
y
sucesor
Enrique,
cuyo
carac=
ter
impetuoso
conocia,
que
no
fiase
en
los
fa—
vores
de
la
corte,
y
que
moderase
¿us
deseos:
despues
de
lo
cual
se
entregó.
enteramente
al
cuidado
de
su
salvacion.
Así
falleció
Francisco;
duque
de
Guisa,
uno
de
los
héroes
mas
gran=
des
que
Francia
ha
producido.
Debiósele
la
salvacion
de
la
patria
despues
de
la
batalla
de
san
Quintin:
intentó
poner
freno
á'las
nuevas
opiniones
religiosas,
enyo
funesto!
influjo
co
-
nocia
;
pero
tuvo
el
defecto
de
la
escesiva
am=
bicion,
que
deslustraba
cúarito
hacia
bueno,
á
los
ojos
de
la
nacion,
y
le
impelió
muchas
y
7
(19)
veces
á
hacer
lo
que
no
debiera.
La
toma
de
Calés
y
la
batalla
de
Dreux.
bastan
para,
in—
mortalizar
su
nombre,
200
Poltrot
en
las
declaraciones
que
se
le
to-
1A3rO0M,
«agusó
uñas
veces
á
Teodoro
Beza,
otras
al
Príncipe
de
Soubise,
y
al,
duque
de
Rochefoucaul:
pero
en
el
tormento
y
en
el
úl-
timo
suplicio
confesó
haber
'sido
instigado
pa-
ra
cometer
aquel
asesinato
por
el
almirante
e
Lolisny,
á
quien
generalmente
se
creyó
en
aquellos
tiem
:
lavia
>
Enrique
de
Lorena,
duque
de
Guisa
y
ánimos
era
favorable
8
1a
paz;
porque
el
príncipe
de
Condé
y
el
condestable
de
Montmoreney
que
por
la
muer-
te
de
Guisa
quedó
al
£rente
del
partido
ca-
tólico,
estaban
Prisioneros
y
deseaban
:reco-
rar
su
libertad.
Los
Ministros
calvinistas
es-
taban
encerrados
en,
Orleans,
y
no
podian
en-
cender
el
fuego
de
la
discordia
,
y
el
almiran-
le
Coligoy,
el
Mayor
enémigo
de
la
pacifica—
cion,
se
ocupaba
en
reunir
sus
tropas
disper=
$4S..
La
reina
deseaba
la.
paz.
con
suma
ansia,
Y
Para
inclinar
4
ella
al
de
Condé
,
y.
teverle
Subyugado,
le
entretenia
en
su
corte
con
los
amoríos,
á
que
era.muy
aficionado
y.
que.
con
tanto
arte
sabian
inspirar
las
damas
del
pala=
cio
de
Catalina.
AT
a
paz
se
hizo,
mediante
el
edicto
de
Am-
boise
donde
estaba
entonces
Ja
corte,
por
el
p
ERA
>:
>
AO
|
cual
se
creyó
haber
complacido
:4
católicos
y"
á
protestantes,
y
en
Ja
realidad
no
se
hizo
mas
que
dar
armas
á
unos
y
otros
para
perpetuar
Jas
disensiones,
Este
edicto
limitaba
la
li
bertad
de
predicar
el
calvinismo
mas
que
el
edictó
de
enero:
pero
no
tanto
como
el
de
ju=
lio.
Podian
tener
templos
los
calvinistas
en
las
“ciudades
que
estuviesen
en
su
poder
el:
17
de
marzo
del
mismo
año,
en
las
aldeas
cuyo
se=
for
fuese
de
la
religión
reformada,
y
uno
en
cada
bailiage
de
la
jurisdiccion
del
parlamen-
to.
Así
se.
concluyó
la
primer
guerra
civil.
Los
alemanes
se
volvieron
á
su
patria,
despues
de
pagados
por
el
tesoro
real.
10
El
primer
fruto
de
la
pacificación
de
Am-
boise
fue
la
restauracion
del
Havre
que
los
in=-
gleses
ocupaban,
y
que
les
habia
entregado
el
principe
de
Condé
en
prendas
delas
sumas'
prestadas
por
Isabel;
la
cual,
concluida
la:
guerra,
exigia
que
por
aquella
plaza
se
le
entregase
Calés.
Catalina
no
cedió,
y
el
con
destable
tomó
la
plaza
en
pocos
dias,
siendo
muy
de
admirar
que
las
tropas
con
que
la
si=
t10,
fueron
los
restos'
del
egército
calvinista,
los
cuales,
para
borrar
la
mancha
dé
su
ante=
rior
Yebeldía
,
pelearon
con
grande
valor:
Pa=
ra'
los
gastos
de
esta
espedicion
se
vendieron
algunos
bienes
eclesiásticos
,'cosa
mo
vista.
en
Francia
hasta
entonces.
Se
disculpó
esta
inova-
cion
con
la
ley
de
la
necesidad.
“Isabel,
cuya
atencion
estaba”
fijadaveselusivamente
en'
los
:
negocios
de
Escocia
y/en
suscitar
enemigos
á
OS
me
AS
A
AE
RS
E
*
¿(a
dy
María
Estuarda,'
hizo
la
paz
,cou-
Francia,
Cárlos
IX,
que
entraba
La
sazon..en
los
14
años,
fue
declarado
edicto
de
Cárlos
Y
«Sencia
gallarda
y
ma
egencia
tan
tem
pestuosa,
€n
nombre
de
su
hijo.
a
juyentud
de
este
prin—
0,
fueron
manchados
con
Cuales
seentregó
abando-
«produjo
reclamacj
vechó
de
ellas
para.
interpretar
el
edicto
de
Amboise
de
1
Una
manera
contraria
á
los
de
la
religion
reformada
:
pues
no
solo
se
restringió
€
tener
templos
y
prédicas,
si.
10
tambien
se
prohibió
áalgunos
prelados,
que
como
el
cardenal
de
Chatillon,
habian
abra
«tado
la
reforma,
celebrar
en
sus
¡iglesias
el
Oficio
segun.
el
rito
de:
los
protestantes.
Pero
“9
QUE
mas
sintieron
fue
la
orden
que
se
dió
á
408.
religiosos
de
ambos
sexos,
que
habian
«Salido
de
los
Conventos
y
abjurado:
sus
votos
22
por
seguir
la
doctrina
de
Calvino,
para
vol-
ver
á
sus
comunidades
ó
salir
del
reino.
Casi
al
mismo
tiempo
concluyó
sus
sesiones
el
con-
cilio
de
Trento;
y
como
en
sus
cánones
fueron
“condenados
los'
errores
de
los
-calvinistas,
ó
habian:
de
modificarse
las
antiguas
leyes
de
Francia
contra
los
hereges,
ó
se
habia
de
perso
guirá
los
reformados.
AS
y
b)
COLGIS
Ll
1
MA
Nose
acabáloón,
pues,
con
el
edicto
de
Ame
-boise
las
disensiones,
antes
se?
renovaron
con
mas
"fuerza
:
los
cátólicos,
iisistiendo
en
“los
decretos
de
la
Iglesia,
y
los
calvinistas
1er
Jos
privilegios
que
les"eoncedia
el-edicto)
sé
haz
cian,
en
plena
paz,
todos"
los
-
males
posibles,
Entretanto
la
division
existia
en
“la
corte;
asi
como
en
las
ciudades
y
en
las
aldeas.
“Ana
de
Este,
viuda
de
Francisco
de
Guisa
,
vestida
de
luto
y
atravesando
á
Paris
y
presentándose
en
palacio
con
todo
el
aparato
del
dolor,
pidió
Justicia
contra
los
asesinos
de
su
marido,
de-
signando
como
autor
del
crimen:
al
almirante
de
Coligny.
Este:
se
presentó:
en
la
corte,
acompañado,
contra
el
tenor
de
fos
edictos,
de
un
cuerpo
de
500
hombres
armados.
Catá-
lina,
recelosa
de
este
aparato
hostil,
creó
pa=
ra
defender
la
persona
del
rey;
de
cualquier
golpe
imprevisto,
las
guardias
suiza
y
france-
sa,
que
desde
entónces
tuvieron
los
reyes
de
Francia.
El
señor
de
Charry
,
coronel”
de
la
francesa
,
fue
asesinado,
segun
se
creyó
gene-
ralmente,
por
órden
de
Coligny.
«¡Otro
asesi-
nato!
esclamó
Catalina:
ese
es
muy
mal
medio
A
A
a
a
E
RA
pS
e
j
A
h
(23)
“para
hacer
olvidar
el
primero.»
Sin
embargo,
-visto
en
el
consejo
el
negocio
de
la
muerte
de
-Guisa,
se
impuso
silencio:
á
las
partes
por
tres
años.
El.
condestable
de
Montmoreney
quiso
favorecor
á
sus.sobrinos
los
Coligny
en,
esta
causa,
enla
cual,
segun
él
decia,
nose
versa-
an
los
¡intereses
de
la
religion
ni
los
del
esta-
0.
Pero
al
mismo
tiempo
proyectaba
acabar
con;
los
calvinistas
en
Paris,
Borgoña
y
Lan-
guedoc,.
de
acuerdo
con.
sus
hijos
el
mariscal
de
Montmorency
»
y
Danville,
gobernador
en
el
mediodia,
y
con
Tavannes,
comandante
de
Bor-
goña.
La
corte
descubrió
á
tiempo
este
horri-
e
proyecto,.que
ella
misma
aprobó
y
egeci-
tó
algunos
años
despues,
y
lo
reprimió
con
el
suplicio
de
algunos
alborotadores
subalternos.
'
Mas
se
les
dió
muerte
sin.
forma
judicial,
por
temor
de
encontrar
en
la,causa
algunos
nom-
res,
inaccesibles
á
la
accion.
de
la
justicia
y
elas
leyes,
Tal
era
Ja
calamidad
de
aquellos
tiempos.
£
:
Entrevista
de
Bayona
(1565).
Mallándo-
se
la
capital
mas
sosegada,
emprendió
la
cor-
te
el
célebre,
¡viage
por
las,
provincias,
de
que
tanto
se
habló
en
las,
memorias
de
aquel
-iempo,
y.en
el
cual
se
complicaron
proyec
«tos
polí
amoríos,
y
segun
(
'
ou
1COS,
«diversiones.
UÚSUNOS,
planes
44%
TA
Catalina
se
din
donde
hizo
ae
marques
de
IP
SL
horena,
desde
,
LA
isiva
con
el
ls
católicos
her
auxilia-
os
(24)
i
res
en
aquella
nacion,
en
caso
de
que
sus
po=
tentados
protestantes
favoreciesen
á
los
calvi-
nisras.
Despues
pasó
á
Borgoña,
Leon
,
Delfi-
nado,
Provenza
y
Languedoc:
en”
todas
estas
provincias
Ja
presencia
del
rey
produjo
esce=
Jente
efecto;
muchas
plazas,
que
aun
estaban
por
los
calvinistas,
se
le
entregaron
:
muchas
disensiones
se
terminaron
$
se
'suspéendieron.
Llegó
en
fin
la
corte
á
Bayona,
término
de
su
viage.
Alí
vino
de
España
la
reina
Isa-
bel,
esposa
de
Felipe
IE,
á
verá
su
madro
Ca-
"talina
y
á
su
hermano
Cávlos.
Acompañabala
—
el
célebre
duque
de
Alba,
nombre
funesto
á
|
los
protestantes;
y
los
escritores
calvinistas
no
dudan
asegurar
que
entre
los
placeres
de
aque-
“llas
vistas
se
tramó
la
matanza
de
san
Barto=
“lomé.
No
es
dudable
que
él
gobierno
español
prometeria
toda
su
Merstencla
á
Catalina
yá
su
hijo
para
estinguir
en
Francia
las
semillas
de
la
heregía:
mas
no
creemos
que
hubiese
aconsejado
el
asesinato:
mucho
mas
cuando
son
Obvias
y
conocidas
en
la
Listoria
las
cau=
sas
de
aquella
catástrofe
terrible.
Se
atribuye
-
al
de
Alba
haber
dicho
á
Catalina,
que
mil
ra-
nas
no
valen
lo
que
un
salmon;
y
si
es
cierto
l
-
que
lo
dijo,
este
consejo
es
contrario
ála
ma=
-
tanza
indistinta
delos
calvinistas.
:
En
este
viage
acómpañó
á
los
reyes
el
cé-
lebre
Enrique
de
Borbon,
príncipe
de
Bear-
ne,
hijo
y
heredero
de
Antonio,
rey
de
Navar-
ra,
y
de
Juana
de
Albret.
Este
héroe
nació
en
el
palacio
de
Pau
el
año
de
1553:
su
abuelo
25
ES
materno
Enrique
a
a
obligó
á
su
hija
á
cantar
una
cancion
bearnesa
en
el
momento
«que
empezaron
los
dolores
del
parto;
y
ape-
nas
nació
el
niño.
se
apoderó
de
él,
y
se
en-
cargó
de
su
educacion.
Esta
fue
dura
y
mili-
tar,
Se
le
instruyó
en
todos
los
egercicios
pro-
“pios
de
un
caballero
:
se
le
obligó;
con
los
pies
esnudos,
á
trep
ar
basta
las
montañas
mas
al-
tas
del
pais;
4
satisfacer
el
hambre
con
ali-
“mentos
Comunes;
y
vivir
con
otros
niños
de
su
edad,
como
si
fuese
¡igual
á
ellos.
Esta
educa=
cion
le
inspiró
da
fuerza
de
cuerpo
y
alma,
que
le
hizo
invencible
en,
los
combates
y
en
305
tempestades
políticas;
y
al
mismo
tiempo,
La
dulzura,
afabilidad
y
franqueza
que
le
hi-
zo
tan
amable
y'
tan
popular.
Catalina
de
Mé
dicis
no'se
hallaba
sin
él;'y.
sus.
réplicas
gra-
ciosas
y
vivas
eran
en
-su:
tierna
edad
de
11
AÑOS
el
encanto:
dela
corte.
El
rey
y
Catalina
volvieron
á
Pariscen
el
invierno.
Empresa
de
Meauz
:
segunda
guerra:ci-
vil:
batalla
de
san:
Dionis:
(1567).
La
asam—
lea
de
notables
de
Molins,
que
se
celebró
en
1566,
produjo
'el
edicto,
redactado
porel
canciller
del
Hospital,
y
famoso
en
la.
histo-
Ma
de
la
legislacion
francesa,
por
el
cual
se
_Arreglaron
muchos
puntos
importantes
de
Je-
gislacion.
El
rey
Cárlos
y
Catalina
de
Médicis,
-Auxiliados
por
los-buenos
oficios
del
condesta-
Me,
hicieron
grandes
esfuerzos
para
recónci-
l
sas
con
los
Coligny:
y
en
efecto
tar
á
los
Gui
tubo
una
entrevista
de
ambas
familias,
ante
(26)
las
cuales
juró
el
príncipe
de
Condé
que
el
almirante
no
habia
tenido
parte
en
el
asesinar
to
del
duque
de
Guisa,
y
por
órden
del
rey.
se,
ofrecieron
unos
y
otros
amistad.
Fue
muy
no.
table
en
esta
ocasion
la
indiferencia
del
jóven
Enrique,
heredero
de
Francisco:
ni
dijo
una
palabra,
ni
hizo
una
accion
que
indicase
resen”.
timiento
ni
concordia;
y
advirtiéndole
que:
tomase
parte
en
el
convenio,
dijo
que
él
era.
muy
jóven
para
entender
en
los:
negocios
de
la
familia.
dé
07
La
disposicion
de
los
ánimos
era
seguro.
pronóstico
de
una
nueva
guerra
civil.
Los
cal”
-vinistas
pedian
nuevas
concesiones:
Los
«catór.
Jicos
querian:
quitarles
las
«que
ya:
gozabad»
«Catalina
contemporizaba
,:y)
hasta
cierto
pun”.
to
era
dudosa:su
política.
No!
anaba
á
los
cal-.
vinistas;
pero:temia:á
los:
Guisas,
y
el
influjo.
que
adquiririan
si
no
tenian
enemigos
que
te”.
mer.
El
rey,
aunque
sumiso-á:los
consejos
de
'su.madre
,
era
violento
por
carácter,
y
no
po”.
día
sufrir
el
ascendiente
progresivo
de
los.re-.
formados.
Los:católicos,
imitando:
la
conducta
-de:sus
enentigos,
se
confederaron
tambien
en?
tre
sí,
y
empezaron
á
formar
la
que
despues:
se
llamó
Liga
santa,
y
cuyos
primeros
elemen”
-tosfueron
las
hermandados
y
cofradías
de
los
gres
mios
establecidas
desde
tiehpos-muy
antiguos.
La
hoguera
era
grande
y:estaba
bien
provistá.
de
leña
:
solo
faltaba
una
centella
para
levan”
tar
el
incendio.
Parece
que
en
esta
época
cof.
menzó
á
darse
á
los
calvinistas
de
Francia:
2
nombre
de
dal
s
Dcdo,
segun
se
cree,
del
sitio
donde
se
juntaba
una
de
sus
asam=
leas
mas
considerables
en
los
arrabales
de
Out,
y
45
Como
cada
dia
creciesen
la
osadía
y
las
pretensiones
de
los
calvinistas,;
resolvió
la
cor-
te
reunir
un
egército,
y
para
esto
se
valió
del
pretesto
de
las
tropas
españolas
“que
pasaban
de
llalia'á
Flandes
con
el”
duque
de
Alba,
atravésando
la
Saboya,
el
Franco-Condado
y
la
Lorena;
con
el
objeto
de
someter
los
pro=
Testañtes
rebeldes
de
los
Paises-bajos.
Catalina
dió
4
entenderla
necesidad
de
que
Francia
éstuviéso
armada
durante
la
marcha
de
un
Cgército
estrangeró
tan
poderoso
por
los
con
ines
del
reino.
Pero
despues
que
e!
«duque
de
E
ba
llegó
4
isa
destino,
el
rey
no'desarmó
las
erzas
que
habia
juntado:
los
hugonotes
co=
Becieron
que
solo
se
dirigian,
contra
ellos,
y
Yesolvieron
anticiparse:
04
3
Pa:
Hallabasé
la
corte
durante
la
primavera
y
el
verano
en
Monceaux,
pueblo
de
la
provin=
Cia
de
Brie
;
péro
con
muy
poca
guardia
y
Casi
E
tropas:
descuido
imperdonable
en
un
go-
lérno
que
meditaba
tan
grande
empresa
Co-
Me
someter
ó
destruir
á
los
calvinistás.
Á
Mi
y
de
setiembre
se
recibió
aviso
de
que
los
Calvinistas
conspiraban
para
apoderarse
de
la
Persona
del
rey.
Ni
el
condestable
ni
el
canci=
AER
lo
creyeron.
El
rey
envió
un
emisario
á
Chatillon
/
residencia
del
almirante;
el
envia-
o
volvió
4
la
corte,
y
dijo
que
Coligny
está=
(28)
|
ba
en
su
casa,
atento
al
cuidado
de
ella,
Y
«pensando
solo
en
la
vendimia.
Esto
eva
el
¡20
=
de
setiembre:
el
28
ardia
ya
toda
Francia.
la
guerra
civil.
El
27
por
la
noche
apareció
eN
-
Rosay,
villa
cercana
á
Meaux,
un
cuerpo
nú
meroso
de
caballería,
mandado
por
el
princit
pe
de
Condé
y
los
Coligny,'
con
direccion
4
Monceaux;
pero
se
detuvieron"
hasta
el
dia
si-
guiente,
que
eva
víspera
de
san
Miguel,
por?
que
el
rey:
habia
determinado
celebrar
en
dicht
víspera
un
capítulo
general
de
la
órden
de
es
tesanto,
y
esperaban
sacar
un
cuantioso
res*
cate
de
los
caballeros
que
concurriesen..
Esta
miserable
consideracion
malogró
su
empresa
que
era
segura
en
la
noche
del
27,
y
salvó
ah
rey
y
¿da
Francia.
codi
io
Tous
lod
8
La
primer
diligencia
que
hizo
la
cortl
aterrada
fue
reunir
un
cuerpo
de
suizos,
qué
el
rey
habia
tomado
á
su
sueldo,
y
cuyos
cual”
teles,
aunque
no
lejanos,
estaban
separados
Y
podian
ser
sorprendidos
por
el
enemigo,
Apez
nas
llegaroú
á
Monceaux,
marcharon
con
$
¿corte
á
Meaux,
donde
llegaron
el
28
por
Hi
tarde,
sin
que
los
confederados
dos
acometier
sen.
La
reina
les
habia
enviado
algunas
perso”
nas
que
les
hiciesen
proposiciones
de
ajusló”
para
entretener
los,
:
to
bala
Peroen
Meaux
era
imposible
sosteners?
contra
la
caballería
que
ocupaba
el
pais,
y
00
se
queria
esponer
al
rey
á
ser
sitiado
por
vasallo.
El
duque
de
Nemours,
que
habia
0
sado
con
Ana
de
Este,
viuda
de
Francisco
o)
Guisa,
aconsejó:
ad
is
y
su
consejo?
ue
seguido.
Á
media
noche
se
formaron
los
Suizos
en
batallon
cuadrado,
recibieron
en
su
Centro
á
los
reyes
y
á
toda
la
corte,
y
se
pu=
Sleron
en
marcha.
Esta
fortaleza
ambulante:
!Mpuso
respeto
4
los
enemigos,
que
solo
se
Alrevieron
á
empeñar
algunas
escaramuzas
Poco
considerables
,
y
fueron
constantemente
rechazados
por
las
terribles
picas
de
los
suizos.
gunas
tropas
que
salieron
de
Paris
cerca
de:
anochecer,
acabaron
de
destruir
las
pocas
es-
Peranzas
de
los
calvinistas
y
los
obligaron
ú
"cUirarse,
El
rey
Megó
á
la
capital
ya
muy
en=
trada
la
noche.
ho
19
Esta
fue
la
famosa
espedicion
de
Monceaux,
Plograda
por
la
avaricia
de
los
hogonotes;
95
cuales
nunca
quisieron
confesar
que
su
in-
"ención/
fuese
apoderarse
de
lá
persona
del
rey,
sino
quitar
de
su
lado
á
los
malos
conseje-
"OS;
ordinario
pretesto
de
sediciones:
pero
1a-
1
los
creyó,
La
guerra
estaba
ya:
declarada:
€
todas
partes
acudian
tropas
al
campo
de
los
'USOnOLes,
que
se
apostaron
en
la:llanura
de
san
Dionis,
El
rey
juntó
sus
fuerzas,
y
despues
*
Muchas
negociaciones
inútiles,
se
dió
en
5
€
noviembre
una
batalla
campal
y
decisiz
Y
en
aquélla
misma
llanura,
El
egórcito
real,
“andado
porel
condestable,
era
superior
en
Múmero
y
en
artillería:
los:
hagonotes,
ade=
E
estas
desventajas,
tenian
la.
de
haber
*Htacado-áD'Andelot
con
un
cuerpo
consi?
erable
al'
mediodia
del
Sena:
Lar
batalla
fue
|
(30)
obstinada
y
sangrienta:
al
fin
quedó
la.
vieto
ria
por
los
católicos,
bien
que
les
costó
mu
cara,
porque
perdieron
muchas
personas
d
cuenta:
una
de
ellas
fue
el
condestable,
Ani
de
Montmorency.
Á
pesar
de
su
edad
de
cerci
de
ochenta
años,
se
arrojó
en
medio
de
uu
es
cuadron
enemigo,
donde
quedó
solo
peleand
muertos
ó
fugitivos
los
que
le
acompañaban:
Un
soldado
enemigo
le
apuntó.
«Tú
no
debes
de,conocerme»
.le
dijo
Montmorency.
.«
Por:
que
te
conozco,
te
envio
esto:
»
y
le
dispa
ró
tan
de
cerca,
que
el
condestable,
casi
mo*
ribundo,
le
brrió
con
su
espada.
Este
soldad0
era
Stuart,
uno
de
los
presos
por
la
conjura?
cion
de
Amboise
que
se
escaparon
de
¡la
cár?
cel.
de
Blois.
:
198
Los
calvinistas
querian,
apoderarse
del
condestable:
los
católicos
le
arrancaron
de
sus
manos,
y
en
estos
movimientos
se
abriero?
mas
sus
heridas:
pero
no:
quiso
volver
á,
Pat
ris,
hasta,
que
«tuvo
la
victoria
por
segurd
Murió
como
liéroe
y
como
cristiano;
pero
has*
ta
el
último
momento
conservó
su
caráctel
vivo
y
poco
sufrido.
Como
su
confesor
le:
ex”
hortase
á
desechar
los
terrores
de
la
muertó
le
dijo
con
algun
enojo:
«¿pues
qué,
pen?
sais
que
el
que
ha
vivido,
con,
honor
cerca,
d/
ochenta
años,
no
sabrá
morir.un
cuarto
d0
hora?»
Así.
acabó
su
larga
carrera
este
varo?
célebre,
adicto
á
sus
-reyes-.y,
á.su
religioM
pero
que
se
empeñó
demasiado
en
ser
gefe
0
un
partido
de:la.corte.
Es
verdad
que
su
par”
ñ
(31
tido
era
el
mas
juicioso
'a
todos.
Fue
guerre
ro
intrépido,
pero
desgraciado,
y
á
veces
1m-
prudente,
cl
Los
calvinistas
se
retiraron
de
Paris
hácia
as
fronteras
de
Lorena
para
reunirse
con
las
tropas
auxiliares
que
les
enviaban
de
Alema=
la
sus
correligionarios,
como
en
efecto
lo
con-
Siguieron
mas
allá
del
Mosa,
perseguidos
li—-
tamente
por
los
católicos,
á
quienes:
faltaba
un
general
activo
é
instruido,
y
que
á
pesar
e
la
victoria
de
san
Dionis,
estaban
amilana-
as
por
la
pérdida
de
tantos
hombres
distin=
Suidos,
que
habian
quedado
en
el
campo:
de
batal]
.
:
Paz
de
Lonjumeau:
tercera
guerra
civil
(1568).
Al
principio
de
la
campaña
siguiente
Se
presentó
el
príncipe
de
Condé
al
frente
de
Su
egército,
numeroso
con
los
muchos
refuer=
zos
que
habia
recibido
y
con
los
auxiliares
de
emania,
sobre
las
riberas
del
Sena.
Pasó
es-
terio,
y
puso
sitio
á
Chartres,
seguro.
de
que
.
posesion
de
esta
plaza
le
daria
medios
para
Mterceptar
los
víveres
de
que
se
abastecia
Pa=
Ys,
y
de
imponer
la
ley
á
la
capital
y
4da.
Corte.
La
resistencia
que
no
pudo
oponerle
el
egército
realista,
mandado
por
Luis
de
Gon-=
2agu,
duque
de
Nevers,
general
sin
nombra-
día,
la
encontró
en
los
intrépidos
habitantes
de
aquella
plaza.
5
Entre
tanto
que
se
hacia
la
guerra',
no
mabran
cesado
las
negociaciones.
Los
alema=
nes
desertaban'
en
gran
número
del
egército
de
(32)
Condé
,
ganados
por
el
dinero
que
distribuian
los
agentes
del
rey;
y
los
mismos
hugonotes
peleaban
con
tibieza,
viendo
la
obstinada
opor
sicion
de
Chartres,
y
sabiendo
por
otra
parte
las
condiciones
ventajosas
que
«se
les
propo-
nian.
Condé,
Coligny
y
los
demas
gefes
del
partido
querian
sacar
para
sí
mismos
algunas
condiciones
ventajosas:
pero
la
corte
nunca
convino
en
ellas;
y
así,
por
no
disgustar
á
los
calvinistas
cansados
de
la
guerra,
y
pará
que
no
se
dijese
que
por
sus
intereses
parti.
culares
impedian
la
pacificación
general
del:
-
reino,
firmaron
la
paz,
ajustada
en
Loujumeau
por.
los
plenipotenciarios
de
entrambos
par”
tidos.
Las
condiciones
fueron,
ademas
dé
la
restitucion
de
las
Clazas
conquistadas
y
de
la
amnistía,
que
se
pondria
en
vigar
el
exicrds
de:
Amboise,
sin
las
restricciones
que
lo
modi+
ficaron
despues:
que
los
alemanes
se
retira?
*
rian,
pagándoles
el
rey
sus
sueldos;
pero
quí
reembolsarian
despues
los
calvinistas
esta
an
E
ticipación.
E
s
Este
tratado
se
llamó
la
pequeña:
paz
pot
su
corta
duracion;
y
tambien
Ja
paz.
cojl
y
de
mal
asiento;
porque
los)
plenipotencia?
rios
de
la
corte,
que:la
redactaron
«fueron
Ar?
mando
de
Gontaut,
baron
de
Biron,
que
er
cojo,
y
el
señor
de
Malassise
(palabra
que
€”
frances
significa
mal
sentada
)x
El
historiado?
¿La-Laboureur
dice
que
«los
que
no
se
fiaro!
en
ella
,
fueron
mas
sabios,
»
0
|
En
efecto,
el
odio
recíproco,
exhalado
el
(33)
los
-ermones,
y
en
los
papeles
satíricos
y
apo-
Ogéticos
que
se
escribian,
daba
pocas
espe-
"amnzas
de
una
paz
sólida.
El
rey,
apenas
se
Volvieron
á
su
pais
los
alemanes,
exigió
de
os
Jefes
de
los
calvinistas
el
pago
de
100.000
escudos
de
oro
que
habia
dado
á
los
estrange=
POS.
Los
calvinistas
por
su
parte
no
quisieron
Entregar
las
plazas
de
Castres,
Alby,
Montal-
1D,
Sancerre
y
la
Rochela,
que
fue
despues
€
último
asilo
del
calvinismo.
-.-
Príncipe
de
Condé.
se
hallaba
en
su
Castillo
de
Noyers,
que
está
en
la
provincia
de
"goña.
El
Almirante
de
Coligny
vino:á
ver»
€
Para
tratar
de
sus
negocios
comunes;
'y-
la
*
Borgo
tan
odiosa,
ni
perder
su
gobierno,
que
la:cumplia:,
ajustó
á
los
dos
ge
0s
movimientos
de
sus
tropas,
hizo
yeso
en
manos
de
ellos
un
correo
que
204
á
la
reina
dándole
cuenta
de
las
dis.
p
ones
que
habia
tomado
para
prenderlos,
Epi
obligó
de
este
modo
á
huir:
lo
que
pu=
90
hacer
fácilmente
porque
Tabannes
les
“1
camino
abierto,
Llegaron
á
la
Roche=.
%
y
alli
levantaron
el
estandarte
de
la
tercez.
Suerra
civil.
La
reina
de
Navarra
,:su
hijo
caudillos
Príncipe
de
Bearne:,-y
los
demas:
“ugonotes-
concurrieron:
á
aquella...
p
bo
Pues
aunque
la:corte
habia
dado
órden
enderlos,
todos;
lograron”
escaparse
del
TOMO
xx:
:
Aparentó
€s
con
1
(34)
peligro,
quizá
porquelos
encargados
de
hacer
es-
tas
prisiones,
siguieron
el
ejemplo
de
Tavannes.
El
rey
Carlos
IX
revocó
todos
los
'
edictos
dados
en
favor
de
los
hugonotes,
y
promulgó
otros
proscribiéndolos.
Habia
un
partido
de
hombres
juiciosos
y
moderados,
á
cuya
fren=
te
estaba
Miguel
del
Hospital,
que
con
luces
y
sentimientos
superiores
á
su
siglo
predica=
ban
la
paz
y
la
reconciliacion.
Los
católicos
ardientes
llamaban
á
estos
políticos,
tomando
esta
palabra
en
mal
sentido,
y
dando
á
en=
tender
que
los
designados
por
ella
preferian
los
intereses
terreños
á
los
dictámenes
de
la.
conciencia.
Los
calvinistas
tomaron
las
armas:,
llama»
*
ron
en
su
favor
á
los
alemanes,
ocuparon
el
Saintonge
,
el
Angume,
y
el
Poitou.
Alli
en=
contraron
al
egército
católico,
mandado
por
Enrique,
duque
de
Anjou,
tercer
hijo
de
Ca-
talina
de
Médicis,
á
quien
esta
princesa
que-
ria
proporcionar
ocasiones
de
gloria
para
A
ER
eclipsar
á
los
Guisas,
siempre
temibles
á
la
fa=
milta
real,
y
que
habian
activado
mas:
delo:
que
quisiera
la
reina,
la
liga
católica,
á
cuya
frenterse:
hallaban.
Como
el
duque
de
Anjou;
aunque
valiente,
era
todavia
muy
jóven;
mandaba
las
tropas
bajo
sus
órdenes
el
ma-
y
riscál
ide
Tavannes,
hombre
de
mano
y
de
cabezá.
Los
dos
egércitos
se
avistaron
en
las
orillas
del
Vienne,
y
se
esperaba
una
batalla?
pero
el
invierno
fue
tan
rigoroso
y
estaba
tal
adelantado,
que
unos
y.
otros
resolvieron
to”
|
Í
(35)
mar
cuarteles:
de)
inviérrio,
El
duque
de
An=
JO
Se
retiró
4
Chinon,
y
los
calvinistas
se
aPOstaron
en
las
riberas
del
Vienne,
-
Batallas
de
Jarnac
y
de
Montcontour
1509).
Luis
;
principe
de
Coudé
,
se
hallaba
al
frenta
de
un
egército
numeroso,
con
muy
Jenos
generales,
y
dueño
de
todu
el
sud
“este
de
Prancia
,
donde
Montgomeri,
su
lu=
darteniente,
habia
derrotado
“á
los
generales
“el
rey;
y
asínoes
estrado,
que
embrisgado
econ
su
Prosperidad
hiciese
batir
moneda.
con
su
efigie
Y
€ste
mote:
Luis
XUL,
primer:
rey
“Pistiaro
de
Francia,
ds
A
.
Estas
esperanzas
durarón
poco:
su
inten
cion
era
Pasar
al
centro
de
Francia
,
Para
re
n
los
alemanes
que
venian
én'
su
so-
Corro
Mandados
por
Wolfango
,
duque
de
dog'
"entes
;
Pero
las
hábiles
maniobras
de
Ta-
Van
nes
impidieron
este
designio
:
los
católicos:
Pasaron
e]
Charente,
y
tenian
á
los
«calvinis.
las
como
Encerrados
en
la
orilla:
septebtrional
C
este
rio
Y
Separados
del
resto
de
"Francia:
Para
salir
de
esta
posicion
era
necesario
dur
ci
»
Y
esta
se
verificó
el
13
de
Marzo
dl
¡e
>
Pueblo
situado
sobre
el
Charente
Ohtera
del
Ángumes
y
del
Limosin.-
ondé
procuraba
romper
por
aquel:
pub=
tro.
dy
cam
ina
rse
al
Loira
y
Ocupa
rel
cen—
lost
co
Cavannes
echó
dos
puentes
so=
ela
>
o
pasó
rápidamente
en
medio
dt
de
e
á
la
parte
septentrional,
resuelto
Jar
escapar
su
presa,
alcanzó
la
caba=
(36)
lería
enemiga,
mandada
por
Condé
en
persona,
E
uno
de
los
suyos
habia
roto
uta
pierna
de
una.
coz.
,
peleó
sin
embargo
con
sumo
valor
y
se-
revidad;
al
fin
cayó.
prisionero,
habiéndole
prometido
la
vida:
pero
Montesquieu,
capilan
de
la
guardia
del
duque
de
Anjou,
le
mató
de
un
pistoletazo
que
le
tiró
por
la
espalda.
Ll
famoso
Stuart
fue
muerto
á
puñaladas:
y
La
Noue,
uno
de
los
caudillos
mas
valerosos
de
la
reforma,
que
tambien
cayó
prisionero,
hu-
biera
perecido
en
el
suplicio,
á
no
interceder
por
él
su
antiguo
camarada
Martigues,
capitan
del
egército
real
,
que
habia
merecido
el
sobre-
nombre
de
soldado
sin
miedo.
La
batalla
de
Jarnac,
en
que
quedaron
ca-.
si
enteramente
destruidas
las
fuerzas
de
los.
calvinistas,
produjo
sin
embargo
muy
poca.
variacion
en
el
estado
de
las
cosas.
Enrique:
de
Anjou,
despues
de
haber
mostrado
el
valor:
mas
intrépido
en
el
combate,
se
entregó
á
la:
indolencia
que
le
era
natural,
y
todos
los
es=:
fuerzos
de
Tavannes
no
consiguieron
otra
cor
sa.
que
la
toma
de,
algunas
plazas
insignifican”
te3.
Los
restos
del
egército
calvinista,
que
se:
retiraron
á
san
Juan
de
Angely,
conducidos:
or
el
almirante,
vieron
llegar
4
sus
cuarteles
á
la
reina
de
Navarra,
la
cual
les
presentó
ásu
hijo
Enrique
de
Bearne
y
á
su.
sobrino
Enri-
que,
príncipe
de
Conde
,
hijo
y
heredero
de
Luis
,
con
refuerzos
considerables
del
medio”
dia.
Los
hugonotes
aceptaron
al
de
Bearne
po?
y
la
esterminó,
El
príncipe
á
quien
el
caballo
de
“ED
tods
37)
A
seueralísimo,
y
Coligny
mandaba
las
opera=
ciones
bajo
sus
órdenes:
En
fin,
los
alemanes
Pazaron
desde
el
Riu
hasta
las
frouteras
de
lena,
donde
se
reunieron
con
el
egército
del
almirante
el.
15
de
junio
sin
que
le
impi-
leseu
el
paso
los
duques
de”
Aumale
y
de
'<MOUYs,
que
mandaba
cada:
uno
en
la:
fron-
léra
un
egército,
cuando
menos
igual
en
nú-
Pla
á
los
enemigos,
ni
detuvieseg
su
marcha
A
plaza
de
la
Charité,
que
se
les
rindió
sin
re-
Slencia,
Tavannes,
en
las
memorias
que
dejó
ata
guerra,
da
á
entender
que
Catalina
de
-SCUciS
impidió
con
sus
disposiciones
secretas
to
luellos
príncipes
de
la
casa
de
Lorena
|
Victoria
q”
para;
que
fuese
mas
señalada
la
Mas
9
de
“su
hijo
Enrique
de
Anjou,
tanto
£tanto
estaba
irritada
contra
el!
cardenal
hb
Pa
que
en
esta
época
procuraba
per-
po
ctral
rey,
que
la
gloria
adquirida
por'su
“rmano
Enrique
'ofuscaba
la
magestad
real,
md:
a
manera
le
indisponia
contra
Catali-
-
Asi
los
'manejos
de
la
corte,
la:indolencia
d
duque
de
Anjou,
y
la
energía
de
Coligny
Mit
lo
reina
de
Navarra
hicieron
estériles
los
reles
de
Jarnac.
250
a
de
los
confederados
ascendian
hunter
la
bd
ye
hubo
una
escaramuza
rey
llevas
oche
l'Abeille,
en
la
cual
los
del
9
E
Jah
lo
peor,
y
los
calvinistas
cometie-
na
ui
ianidad
de
no
dar
cuartel.
La
rei-
que
su
egército
era
inferior
en
nú-
de
los
enemigos,
lo
distribuyó
en
de
(38)
guarniciones,
esperando
que
la
estacion
caluro-
sa
haria
en
los
alemanes
su
efecto
acostumbra-=
do.
En
efecto
asi
sucedió:
los
calvinistas
sitia=
ron
inútilmente
á
Pojtiers:
su
egército
se
con-
tagió
con
las
enfermedades
del
otoño;
de
mo-
do
que
cuando
el
del
rey,
habiendo
recibido
nuevos
socorros
,
Volvió
4
eutrar
en
campaña,
las
fuerzas
eran
casi
iguales
de
entrambas
par-
ése
e
bir
¿dde
dy
dut
-
El
almirante
no
queria
arriesgar
la
suerte
de
la
causa
que
defendia
al
trance
de un.com-
bate:
pero
los
alemanes,
causados.
de.
tantas
marchas,
se
amotinaron
por
la
nueva
que
les
mandó
hacer
el
general;
y
mientras
los
sose-
gaba,
sobrevino
el
egército
católico,
y,
fue
pre-
ciso
pelear.
Esta
batalla
se
dió
en
Monteons.
tour,
aldea
del.
Poitou,
el
3
de
octubre;
y
eu
media
hora:se-
decidió
la
victoria
por
los.
catós
licos.
-Al
segundo
ataque
de
estos
se
'disipó,el
egército
enemigo.
Los
del
rey
persiguieron.
á
los
calvinistas,
gritando;
la:
Roche
Abeille,
€
hicieroo
en
ellos
espantosa
carnicería,
en
ven-
ganza
de
la
inbumanidad
que
manifestaron
Jos
hugonotes
en
aquella
pelea.
De
25.000
hom-
bres
que
tenian,
apenas
escaparon
6.000,
que
el
almirante,
herido
y
derrotado,
mas
no
aba-
tido,
condujo
al
mediodia
de
Francia.
Carlos
IX,
irritado
por
las
sugestiones
del
cardenal
de
Lorena,
vino
al
egército,
no
qui.
so
dar
oidos
á
Tavannes
que
aconsejaba
perse-
guir
al
enemigo
con
el
grueso
de
las
tropas,
y
redujo
los
frutos
de
la
victoria
de
Montcon”
tour
á:la
toma
de
algunas
plazas.
Llegó
el
invierno
,-los
católicos:$e
retiraron
¿4:sus
cuar-
teles,
y
dieron
lugar
al
almirante
á
organizar
UN
nuevo
egército
en
el
mediodia.
Paz:
de
san
German:
en
Laya:
(1570).
08
calvinistas,
vencidos
y
casi
esterminados
en
dos
batallas
campales,
se
presentaron
mas
Uértes
que
nunca
en
la
primavera
de.
1570.
asaron
el
Loira,
invadieron
la
Borgoña,
pe-
éaron
en
Arnay
le
Duc
con:
:el.
mariscal
de
0ssé
Gonnor;
que
mandaba
un
egército
de
16.000
hombres,
La
accion
quedó
indecisa:
Pero
los
hugonotes,,
que
marchaban:
rápida=
'
Mente
porque
mo
llevaban
artillería,
despues
de
devastar
la
Borgoña,
penetraron
en
la
isla
*
Erancia
hasta
Montargis.
Entonces
se
hizo
%
Paz-emsau
German:én
Laya,
concediéndo-
“S>
ademas
de
la:amnistía
,
que
pudiesen.
re=
Cusar:
sejs
jueces:
en
todos
los-
tribunales,
y
que
conservasen
por
dos
años
«cuatro
plazas
*
Seguridad,
que
fueron-la:Rochela,
Montal-
405
Cognac
y
la
Charité.
“28
Causas
que
obligaron
á
la
corte
á
Lr-
mar
esta
haz
despues
de
las
victorias
de
la
Mpaña
anterior
,
no
son»
bien
conocidas.
MOS
dicen
que
«viendo
renacer
en
la
guerra
as
“cabezas
dela
hidra,
quiso
adormecerla
coma
Paz
para
cortarlas
todas
de
un
solo
golpe;
y
á
la
verdad
Jos:
sucesos
que
siguie-
stifican
esta
reflexion.
«Otros
por
el
de
19
aseguran
que
aun
no
se
habia
pen=
rminar
á
traicion
los
hugonotes;
y
S
Sado
en
este
1
”
40)
que
las
disposiciones
pacíficas
del
gobierno
'
procedian
de
la
falta
absoluta
de
dinero:
cau»
sa
sumamente
verdadera
entonces,
y
mas
na»
tural.
-
ome
sl
A
fines
de
este
año
celebró
Cárlos
IX
su
matrimonio
con
Isabel
'de.-Austria,:
segunda
hija
del
emperador
Maximiliano
1H:
princesa
dotada
de:
mucha
prudencia
y
amabilidad,
gue
poseyó
la
estimacion-y
el
amor
de
su
ma=
rido,
y
le
bizo:renunciar
á
los
desórdenes.
de
su
primera
juventud:
mas
nunca
tomó
parte
en
lud
asuntos
del
gobierno:
.lo-
que
fue.
una
verdadera
calamidad
:para-
Francia;
porque
siendo
tan
prudente
y
«virtuosa,
hubiera
evia
tado
los
grandes
infortunios
del
reinado.
de
Cárlos
IX.
:-:
oriol
lios
Matanza
de
san
Bartolomé:
cuarta
guer-
ra
civil
(1572).
Hecha
la:
paz',
ni
acudieron
á
la
corte
los
principales
gefes
de
los
calvinis-
tas,
ni
se.
separaron
para
ir
á4shabitar
en
sus
tierras,
como
despues
de:
la:
pacificacion
de:
Lonjumeau:
sino
se
retiraron
á
la:
Rochela,
donde
vivian
seguros,
cubriendo
sus
recelos
con
el
pretesto
de
deliberar
acerca
de
los
me”
dios
de
pagar
á
los
alemanes
auxiliares.
El
rey
Jlevaba
muy
á
mal
que
los
príncipes
de
la
sans.
gre
y
Coligny
estuviesen
adonde
no
alcanzaba
su
autoridad
,
y
podian
impunemente
intenta?
movimientos
contra
la
tranquilidad
del
reinos
Dos
causas
concurrieron
entonces
á
qué
los
caudillos
de
la
Rochela
tomasen
la
resolu”
cion
fatal
de
volver
á
Paris.
La
primera
fu0
“a
|
|
At
los
matrimonios,
Po
ya
desde
la
paz
£
san
German
en
Laya,
de
Enrique,
prínci=
pe
de
Bearne,:
con
Margarita,
hermana
del
rey,
y
del
príncipe
de
Condé
con
María
de
Cleves,
hermana
de
las
duquesas
de
Guisa
y
e
Nevers.
A
estas
bodas
que
parecian
una
Dueva
seguridad
de
la
paz,
no
podian
“escu=
Sarse:
e
as
istir
los
amigos
y
parientes
de
los
5
La
segunda
fue
un
proyecto
que
habia
meditado
e]
almirante
de
Coligny
contra
Es-
paña,
y
era
levar
los
calvinistis
de
Francia
A
os
Paises-hajos,
para
que
auxiliasen
4
sus
"elionarios
contra
los
españoles,
1419
DL
suis
de
Nassau,
hermano
del
príncipe
d
"ASE
que
habia
hecho:
las
campañas/ante=
POreS
en
compañía
'de
Coligny,
aprobó
en
SA
manera
este
plan
,
tan
ventajoso
para
la
q
sa
des
familia;
y
pasó
de
la
Rochelá;:don-
e
staba
'entonces,
4
Paris
con.
el
¿objeto
de
O8Tar
que
el
rey
lo
adoptase,
Cárlos
le
recibió
ue
bien,
y
á
sus
ruegos
le
restituyó
el
casti=
range,
solar
de
su
familia,
para:
su
"Mano,
Parecióle
bien
el
proyecto
“de
Co=
me
añadió,
que
para
tomar
en
materia
e
tanta
im
va
>
ra
n
te.
Así,
C
a
corte
dé
BOVios.L,
Portancia
una
resolucion
definiti=
fCesario
consultar
con
el
almiran=
9Mo
arrastrado
por
su
destino,
vino
á
con
los
príncipes
de
Bearne
y
de
Con-
o
Cuando
s
Cárlos
le
ley
o:
e
presentó
al
rey
é
hincó
la
rodilla,
antó
cogiéndole
por
un
brazo,
y
"Ya
estais
en
mi
poder,
y
10
Os
separa-
/
(42)
reis
de
mí
cuando
querais.»
Como.
su
caract
era
vehementísimo
en
cualquier
direccion
que
tomase,
fue
fácil
á
un
hombre
del
temple
de
Coligny,
que
le
mostraba
el
camino
del
gloria,
captar
su
voluntad.
Manifestóle
qui
el
único
medio
de
purgar
su
reino
de
lí
guerra,
era
soltar
contra
los
españoles-
de
10%
Paises-bajos
los
hombres
valerosos
y
turbw
lentos
que
habian
formado
las
disensiones
ins
testinas:
díjole
que
la
Inglaterra
estaba
dis*
la
,
le
aconsejó
Tavannes,
y
no,
os
enojeis
vo%
Entonces
sabreis
sus
secretos
sin-
revelar
10%
vuestros.»
Juana
llegó
á-
la
corte
á
fines:
Y
mayo,
y
falleció
el
g
de
junio,
y
segunse
cr
de
veneno.
El
asesinato
era
entonces
un
me
dio
muy
comun
de
libertarse
de
un
enemig
aborrecido;
y.
por
tanto
muy
pocas
person?
distinguidas
morian,
sin
que
se
sospechase)
se
dijese
que
su
muerte
habia
sido
violent%
poros
segun
la
triste
situacion
á
que
hablé
legado
la
sociedad,
el
odio
y
la.
vengavZ
3
N
exaltados
por
los
ee
religiosos,
eran
as
pasiones
dominantes.
!
El
objeto
del
rencor
de
Catalina
era
en
es-
época
el
almirante
de
Coligny
,
euyas
ideas
Y
Proyectos
ganaban
el
¡ánimo
del
rey,
.de
Sa
que
iba
perdiendo
la
reina
madre
su
Mujo.
habitual.
Esta,muger
cuyo
único
ele—
Mento
era
el:mando,
viendo
que:el
almiran=
e
brion
faba
,
y
temiendo
las
consecuencias
de
sn
Vencia
calvinista
en,
la.corte.,
se
unió
de
Guisas
»
ú-quienes
siempre
habia.
mi-
o
sus
competidores
en
el,
poder,
y
del
va
con.
ellos
sobre
los
medios
de
apartar
“lado
de
Cárlos
á
los.comunes
enemigos.:
aora
Finer/paso-que
se
dió.
fue,
retirarse
de
a
príncipes
«de
Lorena
en
son
de
Ke
tentos,
y
como
llevando.muy.
á;
mal
la
lamaba
o
del
asesino
del
duque
de
Guisa:.
así
hija:cor.
al.
almirante.
La
reina
habló.
4.
su
ole las
.el
acento
de
la
ternura
,.
manifestán>
aq
calamidades
á
que
la
dejaria
espuesta
Calvino
hi
duque
de
Anjou
su
hermanoy:si-los
«
"Bas
dominaban.
Vacilaba
el
rey
entre
ono
ñ
úl
Zemia-la
ambicion
y
el
artificio
del
de
la
vo,
q
to
estaba
acostumbrado
á
respetar
de.
Coli
Su:madre.
Agradábanle
los
proyectos
Pero
e
que
juzgabá
útiles
á
TT
a
pone
adien
la.
leche
el
odio:
á-
los
bo
ra
irresolucion,
y:
de
su:
ca-
A
$e
Os
que
su
madre
conocia
muy
e
valió
Catalina
para
lograr
su
intento.
4
'La
muerte
de
Juana
de
Albret
retardó
Tas
bodas
del
príncipe
su
hijo;
que
desde
enton-
ces
tomó
el
título
de
rey
de
Navarra.
Los
Gui-
sas
volvieron
á
la
corte
llamados
por
Catalina;
con
una
gran
comitiva
de
sus
vasallos,
poco
antes
que
se
celebrasen
los
casamientos
de:
los
príncipes
de
Borbon:
y
cuatro
dias
despues
de
esta
solemnidad
,
el
veinte
y
dos
de
agosto»
volviendo
el
almirante
á
su
posada
desde
€
Louvre,
le
tiraron
desde
una
ventana
eubierta
con
una
cortina,
un
arcabuzazo
que
le
hizo
una
grande
herida
en
el
brazo
izquierdo
«y
le
Hevó
el
índice
de
la
mano
derecha.
El
asesino
se
escapó.
:
5:
El
rey,
cuando
supo
este
suceso,
dió
las
muestras
menos
equivocas
de:
indignacion*
mandó
perseguir
á
los
delincuentes;
visitó
4
almirante,
le
consoló,
le
prometió
castigo
Y.
venganza,
y
cuando
volvió
á
palacio,
habién-
dole
dicho
la.
reina
que
sospechaba
al
duqué
de
Guisa
autor
de
aquella
maldad
para
venga!
la
muerte
desu
padre
asesinado
:en
el
sitio
de
Orleans,
prorumpió
en
nuevos
furores,
y
jur
por
el
nombrede
Dios
(que
era.
su
juramen!ó
ordinario)
que
no
dejaria
impune
aquel
delil0
y
que
iba
á
dar
orden
de
prender
al
de
Guis*
Fue
preciso
pués
para
calmarlo
revelarl?
el
misterio
,y-comisionaron
para
ello:
4
Alber”
to
de
Gondi,
baron:
de
Retz,
que
era
muY
querido
de
Cárlos.
El
de
Retz
le
confesó
qu”
en
la
conjuracion
contra
el
almirante
no
en
traban
solamente
los
Guisas,
sino
tambien
AS Ak
»
A
e
e
a
5
5
5
5
5
5
5
5
5
5
E
=
45)
Tema
Catalina
y
el
duque
de
Anjou:
que
el
techo
era
ya:sin
remedio,
y
que
era
preciso
Wnirse
á
los
enemigos
de
los
calvinistas
para
acabar
con
estos
ó
prepararse
á
una
guerra
Civil,
en
la
cual
.
el
rey,
colocado
entre
dos
Acciones
enfierecidas,
perderia
su
dignidad
y
caso
el
trono
y
la
vida.
Poco
despues
entraron
en
el
gabinete
del
rey
su
madre,
su
hermano,
AVannes,
y
otros
confidentes,
los
cuales
WMadieron
(y
era
así
la
verdad),
que
la
exaspe=
Yaicion.
de
los
hugonotes
habia
llegado
á
su
“olmo
despues
de
la
herida
del
almirant
spues
de la
herida
del
almirante,
y
pe
amenazaban
no solo
á
los
Guisas
sino
tan-
len
al
rey
y
á
su
madre.
.
Cárlos
pues,
obligado:por
las
cireunstan=.
“as,
mudó
su
sistema
político,
y
le
mudó
con
A
Violencia
que
lo
caracterizaba:
porque-
no,
Solo
concedió
á
los
conjurados
la
cabeza
de
lgny,
sino
tambien
quiso
que
cayesen
las
*
todos,
los
calvinistas,
«para
que
ninguno.
“ellos,
añadió,
pueda
echarme
en
cara
la
Werte
de
su
caudillo.»
Resuelto
ya
el
golpe,
"0
se
trató
de:
la
egecucion.
Reunieronse
en
L
arrio
donde
vivia
el
almirante,
los
aloja=
lentos
de:
la.
mayor
parte
de
los
nobles
de
Y
partido,
con
el
pretesto
de
que
estuviesen
Atos
en
caso
de
algun
ataque
de
parte
de
los
Misas;
pero
en
la
realidad
para
degollarlos
s
Una
vez.
Los
Guisas
se
despidieron
del
rey,
inifestando
temor
de
las
persecuciones
de
s
Shemigos;
pero
con
el
objeto
de
encubrir
%
movimientos
y
los
de
su
comitiva
con
las
<<
_rayar
el
alba.
p
|
46
|
apariencias
del
viaje
á
Lorena.
Introdu
jerone,
se
en
el
Louvre
muchas
armas
destinadas,
se-.
gun
se
echó
la
voz,
á
un
torneo
que
el
rey.
queria
hacer
en
celebridad
de
las
bodas
de
su
hermana.
Tavannes
dió
orden
al
preboste
de.
los
mercaderes
de
París,
de
armar
las
compa-
nías
urbanas,
y
tenerlas
prontas
en
las
casas
de
ayuntamiento
el
dia
y
hora
señaladas,
que
fuevel
24
de
agosto,
dia
de
san
Bartolomé,
al
DR
al
Todos
estos
preparativos
se
hicieron
con
el
mayor
secreto:
pero
no
todos
los
calvinistas
se.
adormecieron
en
una
funesta
confianza;
como
el
almirante,
á
quien
.era
imposible
persuadir
que
el
rey
quisiese
sacrificar
el
hombre
que
presentaba
un
proyecto
útil
y
glorioso
para
la.
nacion,
á
los
palaciegos
y
4
los
Guisas,
+
que
aspiraban
declaradamente
á
apoderarse
de
la
autoridad.
Algunos
hugonotes
huyeron
des
confiados
á
las
provincias:
pero
los
de
mas
nombradia
no
podian
abandonar
á
Coligny,
Y
perecieron
con
él,
Conforme
se
iba
aproximando
el
momen”
to
fatal
,
manifestaba
Cárlos
una
tristeza
maf
profunda,
y
una
agitación
mas
vehementó.
y
Catalina,
que
no
le
perdia
de
vista,
temien”
do
que
retractase
las
órdenes
ya
dadas,
por
ul.
efecto
de
su
irresolucion,
anticipó
la
señal
al
gunas
horas,
y
mandó
tocar
á
rebato
las
cam”
panas
de
san
German
el
Auxerres.
¿A
Pusieronse
entonces
en
movimiento
los
a0
tores
de
aquella
horrenda
catástrofe.
El
dugu
$
;
dl
/
de
Guisa
acudió
1
(4)
ienti
|
0
inmediataniente
con
los
suyos
]
con
las
tropas
del
rey
á
casa
del
almirante:,
OS
asesinos
penetrán
hastá
su
cuarto,
don=
%;
Cierto
ya
de
su
muerte,
estaba
apoyado
vOntra
una
pared.
Un
aleman
llamado
Béme
do
oguntó
si
era
Coligny,
y
el
héroe
rCspON=
.,
CON
serenidad,
yo
soy:
y
añadió
:
«tú
eres
te
y
debias
tener
mas
respeto
á
mis
canas.»
Aleman
le
atravesó
con
su
espada,
la
sacó.
Pa
y
le
dió
un
tajo
que
le
partió
la
cara.
Irse
emas
asesinos
le
acabaron
allí
mismo,
y
Res
Jaron
por
una
ventana
á
la
calle
su
cadá=,
hi
que
fue
al
dia
siguiente
ludibrio
del
pue-
9
enfurecido.
tado
pereció
víctima
de
las
mismas
tempes=
Civiles
que
él
suscitó,
el
célebre
Gas=
de
Coligny,
almirante
de
Francia,
varon
ce
de
grandes
cualidades,
y
cuyos
defectos
CS
mas
bien
propios
de
su
siglo,
y
del
Yon.
El
sombrio
de
su
secta,
que
de
su
co-
y
YEN
furor
de
levantar
altar
contra
altar
é
09
Contra
trono,
abrió
el
abismo
en
que
a
Francia
perecieron.
aquel]
imposible
describir
Jos
horrores
de
“po
is
1
de
venganzas.
Baste
decir
que
dd
£s
de
concluida
la
matanza
que
duró
tres
á
Pr
muchas
damas
de
la:
corte
fueron
como
Ca
á
visitar
los
sitios
en
que
habia
ca-
rl
se
divirtieron
en
hacer.
sobre.
ellos
,
“IObes
inmundas.
Este
rasgo.en
un
se-
10
y
pudoroso
por
naturaleza,
carac-
Os
furores
fanáticos.
de
aquel.
siglo,
Penig
Pisa
(48)
mas
bien
que
las
descripciones
circunstancia”
das
á
que
se
niega
la
pluma
del
historiador:
Perecieron
en
esta
horrenda
proscripcion
Te-
ligny
,
yerno
del
almirante,
Lavardin
,
Laro*
chefoucauld,
Pardillan
y
otros
muchos,
cé-
lebres
en
el
partido
de
los
calvinistas
por
su
valor
y
pericia
militar:
siendo
muy
de
notar,
que
entre
tantos
hombres
intrépidos,
solo
dos,
llamados
Guerchy
y
Taverny,
tomaron
las
ar-
mas
para
defenderse,
y
vendieron
caras
su5.
vidas.
Tan
inesperado
fue
el
ataque,
que
los
demas
murieron
iudefensos.
El
feroz
Tavan”
nes
gritaba
á
los
suyos:
matad,
matad:
tal.
buena
es
la
sangría
en
agosto
como
en
may0.
Nada
respetaron:
los
sicarios;
pues
persiguier
ron
á
un
calvinista
hasta
el
aposento
mism0
de
Margarita
de
Valois,
hermana
del
rey;
Y
solo
se
salvó
el
infeliz
que
ya
venia
herido,
abrazándose
con
esta
princesa.
,
Su
marido
y
el
príncipe
de
Condé,
á
quie”
nes
se
habia
esceptuado
de
la
proscripcion,
%
presentaron
al
rey,
que
les
mandó
abjurar
el
calvinismo,
dándoles
tres
dias
de
término
pa”
ra
que
resolviesen:
y
como
pidieron,
conclu!”
do
este
término,
que
se
les
prorogase
par?
instruirse
en
los
principios
de
la
religion,
%
rey
les
dijó:
Misa,
muerte
6
Bastilla.
De
est?
modo
los
obligó
á
reconciliarse
con
la
Iglesid””
Despues
continuaron
en
la
corte
mucho
Held]
|
po,
siempre
observados,
y
mas
bien
en
calidaé.
de
prisioneros
que
de
príncipes
de
Ja
sang!”
Como
era
necesario
dar
un
pretesto
á
an
7
Ñ
e
AAA
ALO
e
AAA
A
O
RA
A
tas
iniquidades
,
se
calummnió
al
almirante
y
á
Sus
secuaces
y,
estendiendo
la
voz
de
que
trata=
an
de
asesinar
toda
la
familia
real,
y
darla
Corona
al
príncipe
de
Condé.
«La:
corte:
envió
Ordenes
á
las
provincias
para
«que
Inutasen
el
<semplo
de
la
capital,
y
se
cumplieron
con
masiada
exactitud
en
Meaux,
Angers,
Bour=.
8%s
,
Orleans,
Leon,
Tolosa,
Ruan,
y
muchas
Villas
y
aldeas
menores:
pero
debe
decirse
em
9nor
de
la
humanidad
que
muchos
goberna»
tes
de
provincias
y
ciudades
rehusaron
ege-
Mitar
aquellas
órdenes
sanguinarias
,
como
el
Conde
de
Tendy
en
Provenza:
Gorde,
en
el
Clíinado:
Chabot
Charni,
en
Borgoña
;
Saint
Stan,
en
Auvernia:
Mandelot,
en
Leon:
la
*Miche,
en
Macon:
T
annegui-le-Veneur,
Ma=
'800n
y
Villeneuve
,
en
otros
lugares.
Juan
éMhuyer,
dominicano,
y
obispo
de
Lisieux,
Consiguió
del
magistrado
que
habia
recibido
as
órdenes
para
la
matanza,
que
dilatara
su
“mplimiento,
y
así
salvó
los
hugonotes
de
SU
diócesis.
El
vizconde
«de
Orthez,
coman—=
Ante
de
Bayona,
escribió
al
rey
que
«entre
Sus
valientes
soldados
no
habia
encontrado
Mogun
verdugo.»
Asa
:
.,
Yambien
es
digna
de
memoria
la
genero=
sidad
de
Vezins,
caballero
del
Quercy,
resi-
“teen
Paris:
el
cual,
apenas
comenzó
la
Matanza
>
buscó
á
un
calvinista
de
la
misma
|
Provincia,
llamado
Regnier,
que
era
su
ene-
Pd
personal,
le
mandó
aL
le
condujo
ASta
$u
casa
de.campo
y
y
le
dijo:
«ya
estals
TOMO
xxur,
:
den
fueron
calvinistas
:
muchos
católicos
mu-
“contaron
á
la
reina
cuán
grande
habia
sido
(30)
|
en
salvo.
Cuando
querais,
podemos
concluir
nuestra
querella
por
las
armas,
»
Y
como
Reg-
nier
le
manifestase
su
agradecimiento,
le
dijo:
«yo
os
he
traido
aquí
para
que
podais
elegir:
libremente
entre
ser
miamigo
ó
mi
enemigo.»
Ni
todos
los
que
perecieron
en
este
desór=
rieron
á
manos
de
sus
enemigos
particulares,
de
sus
deudores
ó
de
sus
rivales
en
amoríos»
Varían
mucho
los
autores
acerca
del
número
de
las
víctimas.
Los
historiadores
mas
anti-
guos
lo
hacen
subir
á
40.000
personas.
Lim=
gard,
autor
de
una
historia
de
Inglaterra
pu-
blicada
en
nuestros
dias,
prueba
con
docu-
mentos
auténticos,
que
no
llegó
á
10.000.
Es-
ta
saagre,
tan
pérfida
y
cruelmente
vertida,
cayó
toda
sobre
Cárlos
IX,
que
desde
aquella
calástrofe,
acosado
de
espectros
espantosos
y
oprimido
de
una
tristeza
sombría,
arrastró
su
miserable
vida
el
corto
tiempo
que
le
restó
de
tan
deplorable
reinado.
Pero
ni
en
Catalina,
ni
en
los
Guisas,
ni
en
los
demas
actores:se
vie*
ron
señales
de
arrepentimiento;
y
cuando
le
el
número
de
muertos
,
respondió
:
yo
no
ten”
go
sobre
mi
conciencia
mas
que
d
seis.
:
Los
calvinistas
que
escaparon
de
la.
mar
tabza,
fugitivos
y
amedrentados
luego
que
vieron
cesar
los
asesinatos
y
que
el
rey
no
te”.
nia
egército
,
se
refugiaron
á
la
Rochela,
$€
hicieron
fuertes
en
ella,
y
comenzaron
la
cuarta
guerra
civil,
que
se
redujo
casi
toda
al
é
(51)
|
sitio
de
esta
plaza.
Tan
quebrantadas
habian
quedado
las
fuerzas
de
los
calvinistas
por
ha=
er
perecido
en
la
matanza
casi
todos
los
howm-=
res
de
capacidad
para
el
mando
de
un
egército.
Sitio
de
la
Rochela:
paz
de
la
Rochela
1573).
Cárlos
IX
nombró
lugarteniente
del
remo
á
su
hermano
el
duque
de
Anjou,
el
cual
al
frente
de
un
egército
numeroso
vino
á
Poner
sitio
á
esta
plaza,
al
mismo
tiempo
que
2-Noue
entraba
eu
ella
enviado
por
el
rey
Para
incitar
los
rocheleses
á
la.
sumision.
Este
célebre
caudillo
de
los
calvinistas
mo
se
halla-
a
en
Paris
la
noche
de
san
Bartolomé,
por=
ue
el
almirante
le
habia
enviado
á
las
fron=
teras
de
Flandes
con
algunas
tropas
para
que
“oMenzase
la
guerra:
proyectada
contra
los
es-
Peñoles,
Vencido
en
varios
reencuentros
,
sa-
edor
de
la
muerte
de
sus
amigos,
se
refugió
en
Picardía,
La
corte,
que
conocia
su
probi-
ad,
le
mandó
llamar,
le
recibió
con
los
bra=
20S
abiertos
y
le
envió
á
la
Rochela.
Pero
los
efensores
de
esta
plaza
le
dijeron
que
«ó
se
£Mmbarcase
para
Inglaterra
,
ó
viviese
en
la
Ro-
Chela
como
simple
particular
,
ó
que
tomase
el
Maudo
de
la
plaza.»
La-Noue
lo
aceptó
con
Permiso
del
rey:
y
al
mismo
tiempo
que
acon-
Sejaba
á
los
calvinistas
que
se
sometiesen
á
Lárlos,
los
defendia
con
su
valor
y
prudencia
Contra
los
asaltos
del
enemigo:
hasta
que
al
Mn
se
le
mandó
por
la
corte:
salir
de
la
plaza,
Y
obedeció.
Enrique
de
Anjou
tenia
el
defecto
de
des-
(52)
|
cuidar
en
alto
grado
todo
aquello
que
no
le
gustaba
,
AUNQUe
fuese
muy
iraportante
»
y
de
atender
solamente
á
las
cosas
que
le
agrada-
ban.
Entónces
no
pensaba
sino
en
la
coroná
de
Polonia,
para
la
cual
efectivamente
fué.
elegido,
y
aunque
su
gloria
y
la
del
trono
de
Francia
pendia
del
buen
éxito
del
sitio
de
la
Rochela,
lo
siguió
tau
indolentemente
y
con
tan
poca
atencion,
que
no
se
dió
asalto
nin-
guno
sin
que
los
enemigos
lo
supiesen
con
anticipacion
y
estuviesen
preparados
para
re-
“chazarlo.
Al
fin,
hallándose
el
rey
sin
dinero,
y
los
rocheleses
disminuidos
en
número,
se
his
zo
la
cuarta
paz,
concediendo
á
los
calvinistas
la
libertad
de
conciencia
y
tres
plazas
de
se-
guridad
,
que
fueron
la
Rochela,
Nimes
Y
Mompeller.
Sanserre,
que
quiso
defenderse
so-
la
contra
todas
las
fueras
del
rey,
fue
toma”
da
por
capitulación
y
desmantelada,
Enrique
de
Anjou
partió
á
Polonia
á
to-
mar
posesion
de
su
nuevo
reino,
cuando
ya
Cárlos
estaba
acometido
de
la
enfermedad
de
que
murió.
Este
monarca
culpable
é
infeliz
se
vió
en
sus
últimos
momentos
afligido
por:
uba
conspiracion
tramada
en
su
misma
fami
lia.
Su
hermano
el
duque
de
Alenzon,
cuarto.
y
último
hijo
de
Envique
1
y
de
Catalina
de.
Médicis,
queria
obligar
al
rey
á
que
le
diese
la
lugartenencia
del
reino,
que
habia
obteni”
do
su
hermano
el
duque
de
Anjou,
Para
con
seguirlo,
se
unió
con
los
Montmorencis,
con
el
rey
de
Navarra,
cón
el
príncipe
de
Condés
53
Y
con
todos
aquellos
e
llevado
muy
á
mal
la
matanza
de
san
Bartolomé
y
el
cré-
llo
que
los
Guisas
tenian
en
la
corte.
A
esta
Cábala
se
dió
el
nombre
de
partido
de
los
escontentos.
El
plan
era
hacer
venir.de
fuera
una
es
colta,
que
condujese
á
los
príncipes
á
una
Provincia
donde
los
calvinistas
fuesen
nume-=
"oros
y
tuviesen
plazas
de
seguridad,
y
desde
allí
hacer
proposiciones
al
gobierno:
plan
que
'
Prueba
la
inesperiencia
y
,aturdimiento,
de
E
£zon
;
porque
¿cúal
seria
su
influencia.
en
A
y
en
un
egército
calvinista
,
teniendo
Su
lado
al
rey
de
Navarra,
gefe
reconocido
“de
toda
la
secta?
a
escolta
apareció
en
las
cercanías
de
Pa-
9
dias
antes
de
la
época
en
que
se
espera»
>
el
martes
del
carnaval
:
por
lo
cual
se
dió
pira
desatinada
empresa
el
nombre
de
cons=
E
OR
del
martes
de
carnestolendas.
El
du-
Den
eS
no
se
resolvia
á
salir
hasta
ser
te
si
A
e
Mantes,
donde
pensaba
hacerse
fuer-
,
cd
seguian
las
tropas
que
habia
en
Paris.
presa
de
Mantes
no
se
logró.
de
Seto
Catalina,
asustada
con
la
pre=w
P
ME,
BAS
soldados
desconocidos
que
aa
SS
an
en
diferentes
puntos
sin
fijarse
IS
hizo
indagaciones,
y
supo
que
se
La-Mo
e
sacar
á
los
príncipes
de
Paris,
por
Aletas
uno
de
los
conjurados
y
favorito
de
tomando
porque
viendo
el
mal
giro
que
iba
el
negocio,
hizo
del
ladron
fiel
para
Tis
1
a
(54)
nerse
en
salvo.
Catalina,
temiendo
que
har
ba
mas
peligro
del
que
decia
La-Mole
,
man”
dó
salir
la
corte
de
san
German
en
Laya
dob*
de
estaba,
y
transferirse
á
Paris
á
las
dos
dela
noche.
El
rey
enfermo
y
fugitivo
á
hora
tal
indebida,
esclamaba
en
la
litera,
donde
Je
conducian:
¡si
á
lo
menos
hubiesen
esperadd
dá
que
yo
muriese!
:
_La
reina,
puesta
en
salvo
en
Paris,
man”
-
dó
prender
á
La-Mole
y
al
conde
de
Coconx*
nas,
su
amigo,
y
retirarse
á
sus
aposentos
4
rey
de
Navarra
y
al
duque
de
Alenzon
co
guardias
de
vista.
Alenzou
lo
confesó
todo:
La-Mole
y
Cóconnas
subieron
al
cadahalso,
de
ciendo
á
los
cortesanos,
testigos
de
su
suplició
«ya
veis
que
perecen
los
pequeños
y
que
se
e
capan
los
grandes,
que
son
los
verdaderos
auf
tores
de
la
culpa:»
único
documento
moral
que
puede
sacarse
de
tan
ridícula
empres%
cuyo
resultado
fue
solamente
haberse
escap4*
do
á
Alemania
el
príncipe
de
Condé,
entre
los
que
fueron
á
acometer
la
plaza
de
Mantes.
Y
mariscal
de
Montmorenci
fue
encerrado
en
Y
Bastilla,
en
rehenes
de
la
conducta
de
su
her
mano
Danville,
gobernádor
de
Languedoc
+)
que
tambien
era
de
la
cábala
de
los
descol”
tentos,
¡-
Y
Catalina
,
puesta
al
frente
del
gobierno,
1
-
causa
de
la
enfermedad
de
su
hijo,
envió
1%
pas
á
Normandía,
que
derrotaron
y
cogiero!
de
y
4
Montgomeri:
este
caudillo
had
a
guérra
eh
aquella
provincia”
auxiliado]
(55)
algunos
particulares
ingleses.
Otro
cuerpo
de
tropas
marchó
al
mediodía
á
observar
á
Dan-—
Ville,
y
otro
al
occidente
para
estrechar
á
los
“alvinistas
que
infestaban
el
Saintonge.
Con
Estos
movimientos
se
preparaba
el
suceso,
que
Miraba
como
próximo
,
de
la
muerte
del
rey.
Cárlos
TX
murió
á
los
25
años
de
edad
y
14
del
reinado
mas
calamitoso
que
ha
tenido
la
Francia,
Su
gorta
edad
es
la
única
disculpa
Que
puede
hallar
ante
el
tribunal
de
la
histo-
Ma
el
hombre,
que
quizá
contra
su
opinion
Propia,
ordenó
la
matanza
de
san
Bartolomé,
POr
complacer
la
ambicion
de
mando
y
de
po=
£r
que
devoraba
á
su
madre
y
á
los
Guisas.
ra
mas
violento
que
enérgico;
y
su
religion
“e
teducia
á
fanatismo.
De
su
esposa
Isabel
de
"Stria
tuvo
una
hija
que
murió
poco
despues.
“tos
cultivaba
la
poesía,
y
favoreció
á
los
leratos,
Amyot,
el
célebre
traductor
de
Plu-
larco,
Dorat,
Baif
y
Ronsard
fueron
protegi-
%5
por
él
y
honrados
con
su
amistad.
..
(56)
CAPITULO
VIL
Enrique
LeNcero,
Enrique
IL,
rey
de
Francia,
Pd
guerra
civil,
Combate
de
Langres
:
Pregia,
Quinta.
paz;
liga;
primeros
estados
de
Blois.
Ses=
+a
guerra
edicto
y
paz
de
Poitiers.
Séptim.
|
ma
guerra,
llamada
de
los
enamorados.
E
Paz
de
Fleic.
El
duque
de
Anjou
proclas'
mado
duque
de
Brabante.
Batalla
naval
de
la
Tercera,
Muente
del
duque
de
Anjou.
.Octaya
guerra
civil:
pas
de
Nemours;
no-.
vena
guerra
y
llamada
de
los
tres
Enriques.
Batalla
de
Contras;
invasion
y
esterminio.
de
los.
alemanes.
Barricadas
de,
Paris;
edicto
de
union:
estados
de
Blois:
asesinan.
to
de
los
Guisas,
¡eS
11,
rey
de
Francia
(1874)
La
situacion
del
reino
era
peligrosisima
al
ad-
venimiento
de
Enrique
HI
al
trono,
Los
partidos.
religiosos
estaban
mas
exasperados
que
nun”.
ca
despues
de
la
matanza
de
sau
Bartolomé
Catalina,
duranté
la
ausencia
del
nuevo
rey,
apenas
podia
contener
d
los
Guisas
que
estar.
ban
al
frente
de
los
católicos,
y
á
los
protes-.
tantes
incitados
desde
Alemania
por
el
prineito
y
Pe
de
Condé.
quelabanía
tambien
los
amaños
Su
los
malcontentos,
que
reconócian
por
gefe
al
duque
de
Alenzon
su
hijo
menor
y
á
los
Mont-
-
Morencis:;
los
cuales
no
querian
que
triunfase
s
calvinismo,
pero
Hevaban
muy
á
mal-
el
ESCesivo
poder
de
los
Guisas.
*
'
¿m
,
Sporábase
la
venida
del
rey,
que
salió
de
Polonia
como
fugitivo
antes
de
que
en
aquel
veo
se
supiese
la
muerte
de
Cárlos
IX,
para
qUe
pusiese
remedio
á
tantos
males
;
pero
su
e
Sada
solo
sirvió
de
añadir
leña
al
incendio.
“Y
indolencia,
su
amor
á
las
placeres-mas
im-
Mundos,
que
en
su
cabeza
insensata
se
combi=
Maba
mty
bien:con
el
fanatismo
religioso
y.
con
las
prácticas
de
devoción
mas
comuves
ne
vulgo,
y
en
fin,
su
ciega
adhesion
á
sus
“VOTitos,
infames
en
la
histeria
con
el,
nom=
Ye
demiñones
del
rey,
envilecieron.
tanto:
el
“étro
de
san
Luis,
que
estuvo
casi
sumergido
¿%
el
abismo
de
las
facciones,
Enrique.
ya
se
"sentaba
como
hombre
de
mundo
y
de
pla-
Rd
ya
como
penitente
de
una
cofradia
con
W
rosario
de
calaveras
en
la
mano.
En
breve
bo
*espreciado
de
todos
les
partidos,
y
cada
A
procuró
aumentar
sus
fuerzas
para
ven=
há
dos
demas.
Al
mismo
tiempo
era
estre=
fo
da
como
debia
esperarse,
la
corrupcion
y
"ocidad
de
las
costumbres.
La.
venganza,
Ja
ad
ouestidad
,
y
la
creencia
en:
los
astrólogos
y
“Ios
forman
el
cuadro
moral
é
intelectual
Ki
aquella
época
desventurada,
,
A
talina,
antes
de
que
llegase
su
hijo
,
ha-
(58)
bia
mandado
decapitar
4
Montgomeri,
hecho
prisionero
en
Normandía.
Este
habia
sido
,AUN-
que
inocentemente,
causa
de
la
muerte
de
Enri-
quell;
y
en
vez
de
haberse
ocultado,
se
espuso
á
las
iras
de
la
reina
y
dela
corte,
siendo
uno
de
los
caudillos
mas
ardientes
de
los
cal
vinistas»
Nadie
lloró
su
muerte
ni
se
quejó
de.
su
su-
plicio.
Quinta
guerra
civil,
Poco
despues
de
ha-
ber-
entrado
en
Francia
Enrique
UI,
conoció
Danville,
gobernador
del
Languedoc,
lo
po-
co
que
podia
fiar
de
él;
y,
asi
firmó
la
confe-
deracion
de
Milbaud,
villa
del
Rovergue,
entablada
poco
antes
entre
los
calvinistas
y
los
descontentos,
y
la
guerra
comenzó
por
el
sitio
de
algunas
plazas
y
el
saqueo
de
los
campos.
Al
principio
de
ella
falleció
el
Carde-
nal
de
Lorena,
hombre
de
gran
capacidad,
pero
funesto
á
su
pais,
por
haber
unido
á
la
defensa
de
los
intereses
religiosos
la
ambicion
desmensurada
de
engrandecer
su
casa.
SiN
embargo,
á
la
hora
de
la
muerte
declaró
que
nada
habia
aconsejado
mi
hecho,
sin
creerlo
útil
al
rey
y
á
la
patria.
Hasta
tal
punto
per?
virtieron
las
pasiones
políticas
sus
ideas
mo”
rales.
|
Combate
de
Langres:
tregua
(1575).
4
los
males
de
la
guerra
civil'se
añadian
las
di”
sensiones
domésticas
del
palacio,
originadas
de
la
insolencia
de
los
favoritos
del
rey,
y
d
carácier
ambicioso
y
turbulento
del
duque
de
Alenzon,
que
siempre
mantenia
correspon”
EDESA
TARADO,
SIESTA
TO
E
-IERO
TE
:
(59)
:
dencia
secreta
con
los
malcontentos.
Descu=
Jrióse
una
conspiracion,
cuyo
objeto
era
ase-
Sinar
á
Enrique
y
poner
en
el
trono
á
su
her-
Mano;
y
el
de
Alenzon
tuvo
mucha
dificultad
€n
persuadir
á
la
corte,
que
aunque
no
1gno-
raba
aquella
trama,
no
habia
tomado
parte
en
ella,
ni
conocia
el
iu
de
los
conjurados.
Pe-
YO
viéndose
sobrevigilado
perpétuamente
,
se
£scapó
á
Dreux,
donde
le
esperaba
una
escol-
Lay
y
se
reunió
con
los
descontentos
y
los
cal»
Vinistas,
E
Los
alemanes
que
eran
el
recurso
ordina-
Mo
de
los
hugonotes
,
se
pusieron
en
marcha
Para
entrar
en
Francia;
y
un
cuerpo
de
este
“Sército
penetró
en
Champaña
á
las
órdenes
horé,
hermano
de
los
Montmorencis.
Sa-
lóle
al
encuentro
Enrique,
duque
de
Guisa,
Sobernador
de
aquella
provincia,
le
encontró
Junto
á
Langres
y
le
venció.
En
este
combate
recibió
el
de
Guísa
una
cuchillada
en
la
cara,
Por
la
cual
adquirió
el
sobrenombre
de
Cari-
cortado,
Pero
ápesar
de
su
victoria,
como
no
recibió
socorros
del
rey,
que
envidioso
de
su
Mérito,
le
aborrecia
,
Thoré
pasó
el
Loira
con
SUS
tropas
y
se
reunió
al
duque
de
Alenzon.
-
Enrique,
no
teniendo
ni
la
actividad
sufi-
ente
para
ponerse
al
frente
de
sus
tropas,
ni
Werzas
capaces
de
resistir:
á
los
confederados,
acudió
4:su
madre,
que
nunea
dejaba
de
te=
Wer
negociaciones
y
conferencias
entabladas
E
os
enemigos;
pero
en
esta
ocacion
lo
"que
pudo
lograr
fue
una
tregua
de
siele
e
liólo
(60)
meses,
ignominiosa
para
la
autoridad
real.
Por
ella
se
obligó
Enrique
á
dar
una
suma.
considerable,
tanto
para
pagar
el
egército
de
los
alemanes,
como
para
impedir
que
conti-.
nuase
penetrando
en
Francia:
á4
dar
á
los
re-
ligionarios
y
descontentos
seis
plazas
de
segu-
ridad,
que
eran
Angulema',
Niort,
la
Chari-
té,
Bourges,
Saumur
y
Mezieres,
á
pagar
las
guarniciones
que
pusiese
en
ellas
el
duque
de
Alenzon
y
el
príncipe
de
Condé,
y
á
dará
Alenzon
una
guardia
de
suizos,
arcabuceros
y
gendarmas.
Esta
tregua
no
impidió
la
guerra
de
par-
tidas
que
se
hacia
en
casi
todas
las
partes
del.
reino.
Los
gobernadores
de
Bourges
y
de
An-
gulema
no
quisieron
entregar
estas
plazas
á
los
calvinistas,
y
se
les
dió
en
trueque
las
de
Cognac
y
de
san
Juan
de
Angely.
La
de
Me-
zieres,
que
se
habia
prometido
imprudente-.
mente
á
los
alemanes,
ni
se
entregó,
ni
la
corte
dió
órden
alguna
para
que
se
entregase:
Quinta
paz:
liga:
primeros
estados
de.
Blois
(1576).
En
el
mes
de
febrero
de
este
año
Juan
Casimiro,
hijo
del
elector
palatino,
y
el
príncipe
de
Condé
penetraron
en
Francia
al
frente
del
egército
aleman
,
atravesaron
la
Borgoña
,
pasaron
el
Loira
y
el
Allier,
y
el
»imer
dia
de
marzo
se
reunieron
en
el
Bor=
bots
con
el
duque
de
Alenzon
,
que
fue
de-
clarado
generalísimo.
El
número
de
estas
tro-
pas
ascendia
á
30.000
hombres.
El
duque
de.Mayenne,
hermano
del
de
Guisa,
siguió
de.
3
61)
'
el
egército
aleman,
o
la
retaguardia,
Pero:
«sin:
embeñar
una
accion
decisiva,
ya
Porque
no:
tenia
fuerzas
para
ello,
ya
por
no
“ber
recibido
órdenes
terminantes
de
la
cor-
"8,
que
se
hallaba
entonces
agitada
por
la
eva-
Sión
de]
rey
de
Navarra.
d
trique
de
Borbon,
detenido
en
palacio
“Spues
de
la
matanza
de
san
Bartolome,
ha=
'Y
empleado
durante
este
intervalo
la
activi=
desu
alma
en
intrigas
amorosas.
Mada=
a
de
Sauve;
una
de
las
damas
de
Catalina,
te
:
Cla
ocioso
y
mal
visto
en
la
corte,
en
un
em
Con
1
Abro
Us
guardias,
acostumbrándolos
á
verle
ale
,
lojarse
con
pretesto
de
la
caza,
y
huyó
de
Ars,
caminando
en
el
primer
dia
veinte
le-
SUas,
No
Teo
A
;
AA
q
hocer
su
supremacia;
y
asi
se
retiró
á
e
:
,
Se
el
suceso
de
san
Bartolomé,
y
con
su
afa»
ad,
aplicacion:altra
bajo,
desinteres
é
intre-
Pidez
llas
3
¿Do
Q
.
7
,
.
-
e
comenzó
la
vida
pública
de
Enrique
el
Ade,
teni
Ste
nuevo
enemigo,
añadido
á
los
que
ya
%
corte,
la
obligó
á
pensar
en
la
paz,
|
(64)
|
cer
de
él
otra
cosa
que
su
temor.
Con
respecto
á
la
liga
católica,
cuya
existencia
no
podia
desconocer
y
que
no
se
atrevia
á
combatir
de
frente,
tomó
el
partido
de
declararse
gele
de
ella.
5
;
ho
Antes
de
mover
guerra
á
los
calvinistas,
propuso
que
se
enviasen
diputados
á
sus
cau”
dillos
para
convidarlos
á
la
paz
y
á
volver
al
gremio
de
la
iglesia
y
á
la
sumision
á
la
auto
ridad
real.
Condé
respondió
que
él
estaba
par
cífico
y
que
solo
exigia
que
se
le
cumpliesel
las
promesas
que
le
habian
hecho,
El
rey
de
Navarra,
cuyos
sentimientos
eran
mas
gene”
rosos,
respondió,
conmovido
con
la
pinturd
que
le
hacia
el
arzobispo
de
Viena”,
enviado
del
rey,
de
los
males
de
la
guerra,
qu
«él
deseaba
instruirse
á-fondo
en
la
cuestiol
religiosa
que
dividia
los
ánimos:
que
cuando
lo
estuviese,
se
decidiria
definitivamenté
pero
que
entretanto
ni
su
honor
ni
su:
cob?
ciencia
le
permitian
dejar
oprimir
4
los
de
%
misma
religion.»
La
primer
parte
de
esta
res”
yuesta
desagradó
mucho
á
los
calvinistas
ce”
bles:
pero
Enrique
no
borró
ni
una
palabré
de
ella;
y,era
tan
amado
de
los-suyos,
4
aquellas
espresiones
no
disminuyeron
en
N
da
la
confianza
que
tenian
de
su
probidad:
A
Los
estados
de
Blois
querian
que
se
dec
a
rase
inmediatamente
la
guerra
á
los:
hereg*
pero
Enrique
UL
contuvo
su
humor
belic
4
pidiéndoles
dinero
para
hacerla.
A
esta
pal
bra
se
estremecieron
todos
los
diputados,
Y”
asamblea
se
cerró
sin
haber
tomado
resolu-
ción
definitiva,
El
rey
consultó
su
consejo,
y
$e
decidió
que
se
hicióse
la
guerra
á
Jos
pro—
testantes,
pero
siguiendo
al
mismo
¡tiempo
Degociaciones
de
paz.
El
duque
de
Mayennes
tente
de
un
cuerpo
de”
tropas
se
apoderó
vas
plazas
cercanas
á
la
Rochela
,
y
estre-
A
á
los
calvinistas
en
el
mediodía,
mientras
"que
de
Anjou
tomgó
á
la
Charité
y
ú
ls
*
¿te
>
Pasando
á
cuchillo
los
habitantes
de
esc
la
última
ciudad
que
fue
tomada
por
asalto.
.
“amville,
sus
hermanos
los
Montmoren=
hee:
Y
os
demas
descontentos
hicieron
su
paz
"la
corte.
fastidiados
de
la
intolerancia
y
a
Batismo
de
los
calvinistas:
y
asi
el
príncipe
ne
ondé
y
el
rey
de
Navarra
se
vieron
obli-
edior
d
hacer
la
paz.
Fruto
de
ella
fue
el
di
o
de
Poitiers,
que
Enrique
HI
miraba
ay
título
á
la
gloria,
y
le
llamaba
habi-
Yalmento
mi
edicto,
beta
de
se
concedió
á
los
calvinistas
una
li
nes
€
conciencia
menos
sujeta
a
restriccio-
dla
ms
en
los
anteriores,
Podian
tener
un
da
.P!o
en
la
capital
de
cada
bailiage
y
de
ca
e
liecion
real,
escepto
en
Paris,
en
diez
del
de
se
la
redonda
y
en
dos
de
la
residencia
empleo,
Restituyóseles
el
derecho
de
obtener
Parla
y
dignidades,
y
el
de
tener
en
cada
e
llo
Jueces
nombrados
espresamente
Buridad.
po
se
les
dieron
nueve
plazas
de
se-
Te
*
Ln
la
artículos
secretos
prometió
el
>
que
los
religiosos
y
religiosas
que
hubie-
TOMO
xxx,
E
-
dejar
impune
este
atentado,
por
no
esponer%
Jos
estados
del
rey
de
Navarra,
tenia
nna
her”
de
algunos
testigos
y
de
un
escribano,
le
co?
(66)
sen
abjurado
sus
votos
y
contraido
matrimo-
nios,
no
serian
molestados:
pero
añadiendo
que
no
iendrian
parte
en
las
herencias
direc-
tas
ni
colaterales,
nisus
hijos
derecho
á
mas
que
á
los
muebles
de
los
padres
ó
á
los
bienes
raices
adquiridos
por
estos
mismos.
El
rey
de
Navarra
accedió
á
este
tratado
por
medio
de
otro
celebrado
al
mismo
tiempo
en
Bergerac.
La
necesidad
de
esta
paz
era
evidente
por.
muchas
razones.
1.2
Las
locas
profusiones
del
rey
habian
agotado
el
erario
de
modo
que
fuf
necesario
dar
en
prendas
las
joyas
de
la
coro”
na
á
Juan
Casimiro
por
las
sumas
que
se
le
de-
bian
desde
la
guerra
anterior.
2.2
La
insubot*
dinacion
era
estrema
,
y
se
cometian
los
delt-
tos
mas
atroces
con
la
esperanza
de
la
impun'
dad,
desertando
de
un
partido
á
otro.
El
si”
guiente
egemplo
prueba
esta
verdad
y
el
estar
do
de
las
costumbres
de
aquel
siglo.
Baleins
comandante
del
castillo
de
Lectours
,
sito
en
mava
que
se
dejó
seducir
por
un
oficial
del:
guarnicion.
Este
amante
infiel
se
casó
con
o!
señora
y
se
retiró
á
vivirá
la
ciudad.
Baleins
incitado
por
su
hermana
á
la
venganza,
con?
vidó
á
comer
al
oficial,
le
cargó
de
cadena%
y
fue
su
juez
y
su
verdugo:
pues
habiéndo”
le
interrogado
en
presencia
de
su
hermant
sió
á
puñaladas.
El
rey
de
Navarra
hubo
de
á
que
Baleins
entregase
la
plaza
de
Lectours*
lote:
(67)
|
tólicos.
3.2
Tratabase
entonces
en
la'cor=
te
de
auxiliar
al
duque
de
Anjou,
á
quien
los
;
vel
gas
rebelados
contra
España
y
estrechados
POr
el
célebre
Alejandro
Farnesio,
príncipe
de
Aro
y
el
primer
general
de
su
siglo,
habian
0
0
por
príncipe,
48
Era
necesario
re=
o
ambicion
de
Guisa,
que
puesto
al
toridad
e
la
liga
católica
,
amenazaba
á
la
au-
des
he
real.
9.2
Esta
autoridad
estaba
envile=
asta
el
último
grado
por
los
desórdenes:
blo
""ique
III.
Este
monarca
incomprehensi=
reli
dejaba
de
asistir
á
las
solemnidades
pS
pa
pero
las
procesiones
que
dirigia,
si
Aodaderas
farsas,
y
no
por
eso
renuncia=:
En
8
ra
clase
de
espectáculos
menos
Inocentes,
ridá
>
diversiones
del
carnaval
se
presentó
va-
io»
“es
en
trage
de
muger.
Dió
en
otra
oca-
Un
banquete
que
sirvieron
las:damas'
de
tien,
estidas
de
hombre;
y
cast
al
mismo
Po
hubo
un
convite
en
los
aposentos
de
,
en
el
cual
sirvieron
las
mismas
da=
A
Casi
desnudas
y
con
los
cabellos
sueltos.
dee
haya
habido
exageracion
en
los
cua
uo
nos
han
dejado
los
historiadores
de
abre
a
Dos
no
puede
dudarse
que
las
'cOs=
opres
dela
corte
eran
corrompidísimas.
Que
ia
hacia
al
rey
mas
despreciable
vor
avoritos,
Estos,
orgullosos
con
el
fa-
Sr
EDS
atrevian
á
insultar
á
los
Pesultalo
S
principales
de
la
corte,
le
lo
que
al
o
"intrigas,
desafios
y
el
odio
públi-
Y
»
señaladamente
de:
las
mugeres,
mas
En
7
indigno,
como
dice
Sul
o)
ly,
de
la
gravedad
de
la
historia.
La
corte
del
rey
de
Navarra,
que
residia
unas
veces
en
Nerac
y
otras
en
Pau,
era
el
esta
época
célebre
por
las
galanterías,
de
las
cuales
daban
el
egemplo
Enrique
de
Borbon
Y
su
muger.
Habian
cesado
enteramente
las
dis-
putas
en
anateria
de
religion,
y
solo
se
trata-
a
de
torneos,
motes,
bailes
y
divisas.
Eurir
que
JIL,
que
nunca
habia
querido
bien
á
su
hermana
Margarita,
porque
esta
se
inclinaba
al
duque
de
Anjou
mas
que
á
él,
trató
de
in-
troducir
la
discordia
en
aquelia
corte,
pacífica,
IIA
e
ANTE
y
escribió
á
su
cuñado
el
rey
de
Navarra
gue.
su
muger
Margarita
tenia
trato
criminal
y
est.
candaloso
con
el
vizconde
de
Turena.
El
rey
de
Navarra
dió
noticia
de
esta
cariá
á
Margarita
y
al
vizconde.
Uno
y
otro
le
hi-
cieron
protestaciones
de
su
mocencia,
y.
10
persuadieron
que
Enrique
111
queria
separarle
con
aquella
delacion,
y
con
las
que
se
segui”
rian
á
ella
si
se
le
daba
crédito,
delos
mejore%
servidores
que
tenia.
«Y
¿quién
sabe,
añadie”
ron,
si.
el
objeto
de
esta
acusacion
es
rete?
ner
con
tan
especioso
pretesto
la
plaza
de
Ca”
hors
y
las
demas
que
os
ha
prometido?»
Mar”
garita
añadió
á
estas
razones
un
medio
mé
fuerte
todavia
sobre
el
corazon
de
su
marido
y
permitió
á
sus
damas
que
fuesen
menos
.e5*
quivas
á
los
galanteos
del
rey.
Al
mismo
tien”
po
se
recibierou
cartas
del
duque
de
Anjot
que
nunca
habia:
dejado
su
correspondenci
1)
Secreta-con
Margarita,
en
las
que
exhortaba
al
avarra
á
tomar
las
armas,
asegurándole-
a
paz
ventajosa.
Su
objeto
era
encender
la:
Serra
en
Francia
para'
intervenir
como
me-
Jador,
y
obligar
á
su
hermano,
por
el
servi-
CO
Importante
de
proporcionarle
la
paz,
á
que
€
diese
auxilios
para
la
empresa
de
los
Paises="
0J0s.
El
de
Navarra
envió
los
pedazos
de
las
Monedas
de
oro,
y
casi
en
un
mismo:
dia
se
-
*Mcendió
la
guerra
en
varias
partes
del
reino
Con
el
pretesto
de
no
haber
cumplido
la
corte
el
tratado
de
Nerac.
Toda
la
juventud
que
ASIStia
en
el
palácio
del
rey
de
Navarra,
se
"eparó
á
los
combates
con
sumo
ardor,
esti=-
Wados
por
las
exhortaciones
de
las
damas,
ds
cuales
era
cordialmente
aborrecido
Mique
TIT:
por
lo
cual
se
dió
á
esta
campaña
nombre
de
guerra
de
los
enamorados.
LU
rey
de
Navarra
acometió
á
Cahors,
y
Data
conquistar
esta
plaza
peleó
cinco
dias
y
"CO
hoches
casi.
sin
descansar
Un
momen-
%
Cuando:se
concluyóvel:
combate
,
no
le
«Quedaba
entero
un
solo
pedazo
de
su
vestido.
>
Príncipe
de
Condé
abandonó
su
gobierno
*
Picardia
,
y
atravesando
los
Paises-
bajos,
la
£Mania
y
la
Saboya,
Hegó
á
Languedoc
y
Puso
al
frente
de
los
calvinistas.
aa
de
Fleizx
(1581).
Enrique
Ml,
aunque
lO
tres
egéreitos
contra
los
enemigos,
deseas
di
la
paz:
y
el
duquede
Anjou
prometió
ser
me-
tador
de
ella,
sise
leconeedian
los
socorros
ne=
“Sarios
para
entrar
en
Flandes.
Elrey
consintió
de
Se
>
Pe
en
ello;
y
el
de
imc
áFleix,
castillo
de
Perigord.
donde
concurrieron
los
plenipoten=
ciarios
del
rey
de
Navarra,
y
no
tardó
en
con-
cluirse.
la
paz
bajo
las
bases
del
tratado.
de
Nerac:
pero,añadiendo
algunos
artículos
poco
importantes
á
favor
de
los
reformados,
porque
no
creyesen
que
se
deponian
las
armas
sio
mo-.
tivo.
Al
rey
de
Navarra
se
le
dió
el
dote
de
su
muger,
retenido
hasta
entonces,
Y
El
duque
de
Anjou
volvió
á
Paris
por
di-
ciembre
para
hacer
los
preparativos
de
una
nueva
espedicion
á
Flandes.
El
momento
era.
favorable.
Las
principales
fuerzas
de
España
estaban
empleadas,
álas
órdenes
del
duque
de
Alba,
en
conquistar
el
Portugal,
á
cuya
corona
habia
varios
pretendientes
despues
de
la
muerte:
trágica
del
rey
don
Sebastian
en
su
espedicion
á
Africa,
y
del
fallecimiento
de
su
tio
y
suce-
sor
el
cardenal
don
Enrique.
Los
flamencos,
fatigados
de
su
larga
anarquía,
deseaban
te-
ner
un
príncipe,
y
ninguno
les
era:
mas
útil
que
el
duque
de
Anjou,
que
podia
contar
con
el
socorro
de
los
calvivistas,
mientras
hubiese
paz
en
Francia,
y
con
todas
las
fuerzas
de
In*
glaterra,
si
Megaba
á
verificarse
su
matrino-
nio
con
Isabel.
Estas
circunstancias
ventajosas
Je
permitieron
reunir
un
egército
de
10.000:
infantes
y
de
4.000
caballos,
con
el
cual
obligó
al
príncipe
de
Parma
á
levantar
el.
sitio
que:
tenia
puesto
á
Cambrai
y
se
apoderó
de
Ca”
tean—Cambresis
y
de
la
Esclusa.
ide
Entretanto
se
divertia
Enrique
en
hacef
3
:
SUntuosas
fiestas
para
les
de
sus
nuevos
AVoritos-
Joyeuse,
Epernon
y
Saint-Luc.
La
Ventura
de
este
último
merece
tener
un
Ju=
Sar
en
la
historia
,
porque
prueba
el
carácter
vicioso
yal
mismo
tiempo
crédulo
del
rey.
ana
de
Cossé,
esposa
de
Saint-Luc,
no
po=
¿sufrir
ver
el
honor
de
su
marido
espuesto
as
infames
sospechas
con
que
la
voz
públi-
eshonraba
á
todos
los
amigos
y
comensales
“ul
Enrique
II,
Saint-Luc,
movido
por:
las
Donestaciones
de
su
esposa,
se
valió
del:
me-
|
O
siguiente
para
inspirar
al
monarea
el
arre-
Pentimiento
de
sus
desórdenes,
y
obligarleá
%Tinar
su
conducta.
y
sayo
MA
noche
que
estaba
de
guardia
en
un
Sabinete
cercano
á
la
alcoba
de
Enrique,
pu=
E
“ultamente
una
cerbatana
á
la
cabecera
.
cama
del
rey
;
y
hallándose
este
en su
Dime
Sueño,
le
anunció
,
como
en
nombre
Sl
cielo,
las
mayores
calamidades
y
los
cas=
-.805
Mas
terribles,
si
mo
mudaba
de
conduc=
:
,
“Rrique
despertó
y
puso
atento
oido
:
pero
0
cesó
la
yoz
,
creyó
que
aquello
habia
si=
Ea
sueño,
y
se
volvió
á
dormir.
Saim=Lue
“PiLiÓ
las
mismas
amenazas.
El
rey,
convenci-
tado
toncos
de
que
no
dormia,
pasó
muy
agi-
“resto
de
la
noche,
se
levantó
inquieto
Sa
y
los
cortesanos
observaron
su
pe=
Da
sa
re
Sin
poder
adivinar
la
causa.
Si
Viér]o
a
ifestó
la
misma
duda:
y
como
pe
ád
a
á
preguntar
á
Enrique
el
orígen.
de
“gusto,
se
acercó
á
él
y
le
dijo,
que
aque-
lla
noche
se
le
habia
aparecido
un
ángel
€
sueños
y
le
habia
hecho
terribles
amenazó
si
no
enmendaba
su
vida
y
contribuia
á
quel
monarca
enmendase
la
suya.
Enrique
consol%*
do
por
esta
confidencia,
le
contó
lo
que
él
ha
bia
oido
,
le
encargó
el.
secreto,
prometió
re”
formar
sus
costumbres
y
empezó
á
cumpli
esta
promesa.
$
«Los
favoritos,
adurirados
de
esta
mudar:
za,
empezaron
á
indagar
su
causa.
Villeguiel
ministro
de
las
diversiones
del
rey,
se
aplicó
á
averiguarla
mas
que
nadie
por
lo
mucho
quí
había
de
disminuir
su
influjo
si
Enrique
*
convertía.
Al
fin,
logró
que
el
imprudeni
Saint-Lnc
le
descubriese
el
secreto.
Inmediat?”
mente
fue
á
contarlo
al
rey,
que
indignad
de
la
superchería,
se
hubiera
vengado
cruel”
mente,
á
no
haber
sido
el
impostor
avisado
á
tiempo
de
lo
que
pasaba
por
el
duque
10
Guisa,
cuya
política
se
limitaba
entonces'
ganar
amigos
,
aprovechándose
de
los
yerró
“de
Enrique
HI,
y
ofreciendo
su
proteccion?
todos
los
descontentos
de
la
corte,
AN
El
duque
de
Anjou
proclamado
duqU
del
Brabante:
batalla
naval
de
la
Tercork
(1582).
El
partido
de
la
liga
se
aumente
lariamente
por
las
criaturas
que
ganaba
/
duque
de
Guisa.
El
clero
indignado
de
q"
no
se
publicase
eu:
Francia
el
concilio
de
Trento,
y
obligado
á
pagar
frecuentes
sub”
dios,
se
enagenó
del
rey
y
se
unió
al
du”
de
Guisa,
de
quien
solo
esperaba
el
sosteW”
5
a
Miento
de
la
antigua
RE
El
duque
consi-
Suló
de
esta
manera
entrar
en
comunicacion
Con
las
cortes
de
Roma
y
de
España,
protec
toras
del
catolicismo.
Felipe
Il
tenia
ademas
eres
directo
en
promover
turbulencias
en
Fancia,
para
impedir
que
esta
potencia:socor-
Miese
al
duque
de
Anjou,
proclamado
duque
Ce
Brabante
y
conde
de
Flandes
por
los
bel=
Sas
rebelados,
y
á
cuyas
banderas
corrian
á
“Mstarse
los
calvinistas
de
Fraucia
,
muchos
de
CIdania,
y
aun
algunos
católicos,
poco
afec=
los
4
la
dominacion
española.
.
Deseubrióse
en
este
tiempo
la
conspiracion
alcede.
Este
era
un
caballero
gascon,
que
"Seguido
por
deudas
y
despues
condenado
á
"ON
"te
por
monedero
falso,
escapó
del
su=
Pci
Por
la
proteccion
del
duque
de
Guisa.
E
de
Anjou,
por
sospechas
que
tuvo
de
él,
ndo
prenderle
en
Flandes,
adonde
habia
he-
dy
Ut
viaje
que
inspiró
recelos.
Tomósele
de=
>
:
Wacion,
y
confesó
el
plan
de
una
vasta
conspi-
o
dirigida
á
encender
en
Fra
necia
la
ao
ser
Strangera
para
que
el
de
Anjou
no
pu
die
“€
Socorridoen
Bélgica.
Acusó
comocóm
plices
Ssta
conjuracion
al
rey
de
España,al
duque
iBoya
y
á
la
corte
de
Roma,
cuyas
tro=
bas
de
lan
penetrar
en
Francia
por
los
Alpes
pos
Pirineos,
para
unirse
con
los
de
la
liga.
““Suntado
del
objeto
de
su
viaje
á
Flandes,
Shondió
que
su
¿intencion
era
levantar
un
"Siiiento,
ofrecer
sus
servicios
al
duque
de
"ou,
Sanar
su
confianza,
y
lograr
el
mando
:
(76)
:
de
alguna
plaza
fronteriza,
como
Dunker=.
que,
para
entregarla
al
duque
de
Guisa.
Este,
añadió,
obligaria
al
rey
á
nombrarle
general
de
sus
egércitos;
y
puesto
ya
al
frente
de
las
tropas,
impediria
que
el
de
Anjou
volviese
a
Francia,
y
le
haria
perecer
en
Flandes
opri-
mido
por
los
españoles,
Esta
fue
la
declara-
cion
de
Salcede,
escrita
y
firmada
de
su
mis-.
mo
puño.
El
duque
de
Anjou
dió
al
rey
noticia
de
ella:
pero
Enrique,
dirigido
siempre
por
su
pauta
tortuosa,
y
por
otra
parte
enemigo
de
os
negocios,
creyó
al
principio
que
aquello
era
una
astucia
de
su
hermano
para
conse”
guirsocorros
mas
abundantes
con
el
pretes-
to
del
peligro
que
ambos
corrian.
Para
n0
turbar
su
tranquilidad
ni
sus
placeres,
estaba
determinado
á
no
creer
nada
ni
hacer
inda-
gacionés:
pero
su
hermano
le
envió
el
reo:
Enrique
lo
examinó
,.
y
Salcede
negó
cuanto
habia
escrito,
y
confesado
ademas
en
presen”
cia
de
los
agentes
del
rey
en
Flandes.
Puesto
á
cuestion.
de
tormento,
confesó
de
nuevo.
pero
despues
se
volvió
á
retractar,
y
persis”
tió
en
su
retractacion
hasta
que
murió
en
el
su”
plicio.
El
rey
lo
olvidó
todo,
y
no
hizo
la
me”
nor
diligencia
contra
los
cómplices
designa”
dos
por
Salcede.
?
'-
Felipe
II
inquietó
por
medio
de
estó
tramas
la
tranquilidad
de
la
corte
de
Francit
no
hizo
mas
que
usar
del
derecho
de
represa”
lias:
porque
la
reina
madre,
su
aliada
duran”
y
TT
A
A
A
a
O
a
de
el
reinado
de
Cárlos
IX,
le
hacia
una
guer-
A
bastante
descubierta,
no
solo
apoyando
las
:
siones
del
duque
de
Anjou
en
Flandes,
Ss
qe
bien
oponiéndose
á
la
dominacion
del
[peña
en
Portugal,
Catalina
al
prin=
EN
A
egó
derechos
imaginarios
á
aquel
rei=
o
Antonio,
prior
de
Ocrato,
hijo
na=
últi
e
Luis
de
Beja,
y
sobrino
carnal
del
obli
9
rey
el
cardenal
;
Enrique,
El.
prior,
Igado
á
huir,
se
refugió
en
Francia,
donde
y
€
auxilió
con
una
escuadra
de
60
bajeles:
Un
Cuerpo
de
6000
hombres.
Pasó
con
estas
Ea
á
las
Azores,
donde
atacada
su
escua-
fun
Dor
el
célebre
marques
de
Santa
Cruz,
:
0
mpletamente
derrotada,
cayendo
pri=
lio
en
poder
del
vencedor
Felipe
Strozzi,
cho
Ante
de
la
armada
francesa,
y
otros
mu-=
os
Oficiales
y
soldados.
El
marques
los
man<
]
Ahorcar
á
todos
como
á
piratas
que
hacian
ta
al
rey
de
España
en
favor:de
los
re=
Siro;
sin
consentimiento
de
su
soberano.
oli
A
atravesado
con
una
alabarda,
daver
fue
arrojado
al
mar.
pura
tanta
el
rey
vivia
en
medio
de
sus
dada
E
como
sino:
los
tuviese,
Ó
como
si
viese
que
temer
de
ellos.
Cada:
dia
les
e
fuerzas
con
sus
imprudencia.
:
dt
Y
as
procesiones
á
las
cuales
obligaba
es
en
me
05
Ministros,
príncipes
y
cardena>
Slnén
AbuO
de
penitentes,
hacia
[recuentes
198
4
la
iglesia:
de
nuestra
Señora
de
espues
se
limitó
á
favorecer
las
preten=
.
:
AS
Chartres
y
á
otros
santuarios
para
tener
hijos,
y
tenia
diasde
retiro
espiritual
en
los
conven-
tos,
donde
solia
reunir
á
los
religiosos,
y
les
predicaba
sermones
en
pleno
capítulo,
Hacia
'
todas
estas
cosas,
no
solo
por
la
pompa
y
os-
tentacion
que
siempre
le
gustó
mucho,
sinó:
tambien
para
mostrar
al
pueblo
que
era
buen
católico.
Pero
los
facciosos
de
la
ligale
quitaron
el
fruto
de
sus
procesiones:
porque
los
predi-
cadores
adictos
al
de
Guisa
hacian
invectivas
contra
él,
ó
se
burlaban
de
su
devocion
con
sarcasmos
indignos
del
púlpito,
sin
que
el
rey.
casligase
estas
insolencias
sino
con
reprehen”.
siones,
y
cuando
mas,
con
penas
poco
capa”
ces
de
contener
el
entusiasmo,
que
favorecido
por
los
Guisas,.
se
estendia
por
todas
partes:
Francisco
de
Rosieres,
arcediano
de
Toul
¿
e5%
eribió
un-
libro
lleno
de
sátiras
y
calumnia?
contra
Enrique
y
contra
todos
los
descendien”
tes
de
Hugo
Capeto,
cuya
dinastía
se
proeu”
raba
entonces
desacreditar;
y
no
solo
le
per”
donó
el
rey, sino
permitió
que
la
condenaciol.
de
la
obra
fuese
secreta,
por
no
deshonrar
4
la
casa
de
Lorena,
cuyas
pretensiones
al
tron0.
se
esplicaban
tambien
en
el
libelo.
Enriqu*:
debió
ó
ignorar
aquel
atentado,
ó
castigar
severamente.
O
Pero
«el
rey
mi
hermano,
dice
Margarill.
en
sus
Memorias,
solo
es
valiente
con
las
mu”!
geres.»
En
este
tiempo
lo
esperimentó
ell
con
mucho
disgusto.
Despues
de
la
guerra
los
enamorados
vino
á
Paris,
6
inspiró
al
r€
'
Srandes
sosnechas,
Eo
amante
del
du-
o
Guisa
,
ya
porque
preferia
Margarita
rique
IR
fraternal
al
duque
de
Anjou.
En-
dor
L.
puso
espías
y
creyó
descubrir
algu—
Ñ
Salanteos
contrarios
al
lrouor
de
la
fami=
Ande
se
vengó
de
una
manera
odiosa.
o
rey
de
Navarra
la
instase
á
que
vol-—
na
au,
Enrique
condescendió
en
que
su
ná
de
Se
pusiese
en
camino:
pero
envió
en
Vieron
de
flecheros
de
su
guardia,
que
detu=
Si
hab;
e
coche
.
€xaminaron
iusolentemente
Ma
ta
en
él
algun
hombre
en
trage
de
dar
»
Se
llevaron
presas
á
dos,
y
maltrataron
á
£Mmas.
cion
¡garita
y
su
marido
pidieron
satisfac-
Sie
>
esta
ofensa:
pero
Enrique
respoudió
bia
si
re
dicieado
que
aquella
aventura
no
ha-
herm,
7
as
que
una
riña
entre
hermano
y
Mana,
La
reina
de
Navarra,
deshonrada
4:
Yo
cd
de
todo
el
mundo
,
nO
se
atrevió
á
bids
con
su
esposo
,
y
fue
á
ocultar
su
opro-
til
m4
tambien
á
aumentarlo,
en
algunos
cas-
á
S
sus
dominios,
donde
vivió
entregada
;
Salantería,
que
erasu
pasion
dominante.
lo
Pera
eeres,
que
ya
aborrecian
á
Enrique
,
nO
Cho
Aron
este
rasgo
de
malignidad
,
y
mu-
“Otra
eL],
el
decreto
que
dió
en
esta
época
d
los.
ujo
de
las.
mugeres,
cuyo
trage
y
Permitia
á
sus
favoritos
y
á
sí
mismo.
fue
ESO
se
llevó
tan
á
rigor,
que
en
Paris
og
resas
en
la
calle
algunas
señoras
dis-
!das,
porque
usaban
telas
ó
joyas
vedadas.
(80)
3
ON!
mismo
tiempo
que
obligaba
Enriquei
sus
vasallos
4
esta
economía
involuntariv
aumentaba
los
gastos
de
palacio,
aumentan”
do
las
guardias,
é
introduciendo
un
fausto
desconocido,
semejante
al
de
la
corte
de
In“
glaterra
,
cuyo
ceremonial
era
entonces
maé.
pomposo
que-el
de
la
Francia.
Para
subvenif
á
estas
dilapidaciones
,»
promulgaba
edictos
(is*
cales
,
que
obligaba
al
parlamento
á
rocibi'
en
sesion
real;
y
creaba
muchos
oficios
inútil”
les
,
cuya
provision
fiaba
á
sus
miñones,
y
€5
tos
á
sus
sastres,
cocineros
y
perfumadores.
La
indiguacion
general
habia
legado
á
sl
colmo.
-
na
En:
este
mismo
'año
se
desvanecieron
las:
esperanzas
ambiciosas
del
duque
de
Anjol.
por
culpa
suya.
Viendo
que
á
pesar
de
su
1%
tulo,
el
príncipe
de
Orange
tenia
todo
el
po”
der»,
determinó,
mal
aconsejado
por
sus
adu”
ladores,
salir
de
esta
especie
de
tutela.
Aco”
metió
de
improviso
algunas
plazas
donde
PY
tenta
guarnicion
francesa:
muchasse
defendiP?
ron:
los
habitantes
de
Amberes
le
rechazurodr
y
hubo
de
retirarse.
Esta
empresa
mal
divig”
da
le
hizo
perder
la
confianza
de
los
lamer?
£0s,
y
no
pudo
volverla
á
cobrar
á
pesar
domi
das
Sus
promesas,
Sumergido
en
una
profun
7
melancolía
,
se
retiró
á
vivirá
Chateau
rhi”
ry
,
ciudad
de
su
infantazgo.
y
Muerte
del
duque
de
Anjou
(1584):
0
dolor
desu
funesta
imprudencia
,
Otros
dio
que
el
veneno,
acabó
con
su
vida
dentro
81)
:
slgunos
meses,
á
la
E
de
3o
años.
Asi
fa-
-
leció
Francisco
de
Valois,
último
descen=
“iente
varon
de
su
dinastía.
La
muerte
de
es=
di
Príncipe
ambicioso
y
turbulento,
mal
visto
“e
su
hermano,
y
poto
amado
de
su
madre,
cuya
predileccion
fue
siempre
para
Enrique,
MO
habia
causado
en
el
reino
la
menor
conmo-
CON
4
no
ser
porque
dejaba
el
trono,
falle=
“iendo
sin
sucesion,
mas
próximo
á
la
ambi-
“on
de
los
Guisas.
ll
=
este
tiempo
se
cruzaban
las
intrigas
y
im
cSoctaciones
de
los
partidos
;
unos
para
"pedir
las
turbulencias,
otros
para
sacar
E
de
ellas.
El
duque
de
Joycuse,
que
Minutes
el
favorito
mas
querido
del
rey,
-
"0
viaje
á
Roma
para
quitar
al
duque
de
Misa
la
Supremacía
de
la
liga,
y
tomarla
pa-
Ba
ARTO
aquella
corte
widió
bien
pronto
la
Pe
cidad
de
aquel
Jóven
atolondrado,
y
le
“da
con
indiferencia.
Podo
lo
que
logró,
fue
tar
á
Danville,
creado
ya
mariscal
de
:
a
norency
por
la
muerte
de
su
her-
n
8
de
la
obediencia
de
Enrique
1I:
pues
Papa
es
de
favorecedor
de
hereges,
y
pidió
al
e
Uerzas
para
arrojarle
de
su
gobierno;
ñ
“que
su
santidad
no
bizo
caso
de
esta
ca=
z
Montmorency
,
ofendido
de
ella,
hizo
Ne
Moa
el
rey
de
Navarra
que
imploraba
Xilo
de
sus
coreligionarios
en
Iuglaterra
dos
rel
mientras
el
de
Guisa
estrechaba
ar
di
os
que
lo
unian
á
España,
y
daba
sopa
de
esta
alianza
estrangera
el
XXI.
6
alianz
e
(82)
egemplo
de
sus
enemigos
y:
la.
necesidad.
de
defenderse.
Habia
ademas
otras
negociacio-
nes
particulares
como
la
de
la
reina
Catalina
con
el
duque
de
Lorena,
á
quien
deseaba
e:e-
var
en
perjuicio
de
los
Guisas:
del
mismo
du-,
que
de
Lorena
con
el
rey
de
Navarra,
cuya
hermana
solicitaba
para
esposa
de
uno
de
$us
hijos:
“del
duque
de
Saboya
con
el
mismo
príncipe
y
para
el
mismo
objeto:
de
los
Ha=
mencos
con
la
corte
de
Francia,
solicitando
socorros
contra
España;
y
en
fin,
del
duque
de
Guisa
con
el
cardenal
de
Borbon,
tio
del
rey
de
Navarra,
para
persuadirle,
lo
que
no
costó
mucho,
que
despues
de
la
muerte
del
duque
de
Anjou,
era
el
heredero
presuntivo
del
corona,
en
detrimento
de
su
sobrino.
Octava
guerra
civil:
paz
de
Nemours:
nor
vena
guerra,
llamada
de
los
tres
Ex
riques
(1585).
La
guerra
de
los
rebelados
de
Flandes
contra
España
presentaba:
á
los
franceses
un
vasto
campo
de
ambicion,
que
pudiera
dar
sa”.
lida
á
todos
los
elementos
de
desorden,
creados
por
la
guerra
civil.
Ya
el
caracter
feroz
y
sus”
“picaz
de
los
primeros
calvinistas
se
habia
dul-
cificado
en
gran
manera
despues
de
la
paz
de
Fleix.
El
rey
les
concedia
pocas
gracias
;,
pero
cumplia
exactamente
los
tratados,
y
les
ad-
ministraba
justicia
con
imparcialidad.
Estos
pones
,
á
que
no
estaban
acostumbrados»
rabian
disipado
las:
prevenciones
de
muehos»
y
causado
en
cuatro
años
mas
conversiones
que
las
que
habian
hecho
en
cuarenta
las
ar?
l
83)
mas
y
los
A
O
,
pues,
que
iban
Y
concluirse
en
Francia
las
agitaciones
reli-
810sas.
Pero
la
ambicion
de
los
Guisas,
y
la
li-
Sa,
uxal
reprimida
por
Enrique
TL,
volvieron
á
dará
las
disensiones
pasadas
su
funesta
ácti-
Wad,
,
Me
Todos
los
males
procedian
del
rey,
que
ha=
Mándose
por
su
dignidad
al
frente
de
los
ne=
y
+
.
%
pr
A
.
qn
no
sabia
dirigir
ninguno:
cuando
el
quede
Guisa
,
sin
mas
título
que
su
capaci
“ad:
movia
todos
los
agentes,
y
les
comuni
Paba
el
impulso
mas
conforme
á
sus
miras.
Si
Ye
e
autor
de
la
liga,
por
lo
menos
la
con—
¿o
en
un
poder
terrible
á
la
autoridad
real;
y
Sn
embargo,
mostró
grande
repugnancia
á
Ponerse
al
frente
de
ella:
«porque,
detia,
el
ue
saca
la
espada
contra
su
rey,
tiene
que
*rojar
la
váina
al
rio.»
im
ta
necesario
un
pretesto
para
levantar
"Obas
contra
un
monarca
legítimo
,
afirmado
0
su
trono;
y
se
tomó
de
la
muerte
del
du
-
8
de
Anjou,
y
del
odio
de
los-
católicos
al
Y
de
Navarra
,
heredero
presuntivo
de
la
co-
na,
si
llegaba
á
estinguirse
la
casa
de
Va=
cono
gefe
que
era
de
la
de
Borbon,
des-
¡ente
de
Roberto,
último
hijo
de
san
Luis.
E
Pretesto
era
mau
y
poco
plausible;
porque
dique
11
y
su
esposa
se
hallaban
en
la
flor
y
edad,
y
no:
era
probable
que
falleciese
sucesion.
Pero
se
esparcieron
escritos
en
el
le
so
;
tachándole
de:
impotente;
en
otros
se
Wabaá
Enrique
de
Borbon
de
herege
relapso,
a
¿ja
que
tenia
su
tio
el
cardenal
de
Borbon
de.
(84)
incapaz
de
suceder
en
la
corona:
y
en
otros
en
fin
se
daba
mucha
importancia
Á
la
venta=
estar
mas
cercano
á
la
familia
real
en
un
gra-
do:
como
si
el
derecho
de
representacion
n0
estuviera
reconocido
desde
algunos
siglos
an=
tes
en
el
fuero
público
delos
franceses.
El
cardenal
se
prestó
sin
embargo
á
las
ideas
de
la
liga:
«por
lo
menos,
decia,
reco-
nociéndome
á
mí,
reconocen
un
Borbon;
y
mi
sobrino
sabrá,
hacer
su
fortuna.
»
El
duque
de
Guisa
le
dijo
que
solicitaria
una
dispensa
para
casarle
con
Catalina
de
Lorena,
viuda
del
duque
de
Montpensier;
yal
mismo
tiem-
po
decia
á
la
reina
madre,
que
si
procuraba
separar
del
trono
á
los
Borbones
,
era
para.
que
recayese
en
los
hijos
del
duque
de
Lore-.
na
y
de
Claudia
de
Francia,
hija
de
la
mismá
reina
viuda.
Este
hábil
conspirador
promeltil
á
los
cortesanos
y
á
los
nobles
que.
gozariall
de
mas
consideracion
durante
la
guerra
,
por”
que
entónces
serian
mas
necesarios
que
los
miñones,
sobre
los
cuales
recaian
esclusiva”
mente
los
favores
del
rey:
al
pueblo,
la
diwmi-
nucion
de
los
tributos;
y
al
db
la
destruc*
cion
de
todas
las
sectas.
Algunos
predicadores,
pagados
ó
seducido:
anunciaban
en
el
úlpito
estas
promesas.
El
las
puertas
de
las
gldaios
y
en
los
ángulos
de
la*
calles
se
presentaban
cuadros
en
que
estabal
pintados
los
supticios,
con
que
eran
óse
supo”
nian
castigados
los
católicos
en
Inglaterra
y
o
y
(85)
|
y
Holanda.
«Lo
mismo
se
hará
con
vosotros,
de-
Clan
al
pueblo
los
emisarios
apostados,
si
el
Navarro
ocupa
el
trono
con
sus
hereges.
»
Por
"stos
medios
se
aumentó
considerablemente
la
'8a:
se
esparcieron,
para
que
los
individuos
Ñ
'masen,
formularios
de
ella
,
en
los
cua-
Sse:le
daba
el
nombre
de
santa
union,
Gui-
ES
que
todavia
no
era
tiempo
de
rom=
E
Pero
el
gabinete
de
Madrid
,
que
queria
«Pedir
los
socorros
de
Enrique
1H
á
los
fa=
Log
ucos
rebelados,
le
obligó
á
que
empezase
uba
anientos:
y
como
España
pagaba
un
E
lO
cuantioso
y
prometja
el
auxilio
de
o
en
caso
necesario,
fue
preciso
obe-
Wa
:
a.
Así
Enrique
de
Guisa
,
abandonado
sibra
ez
el
sendero
de
la
obligacion
,
caminó
Pre
de
precipicio
en
precipicio,
Diigado
,
pues
,
por
Jas
circunstancias,
a
tiempo
para
cumplir
con
algunas
A
dades,
El
cardenal
de
Borbon
:
de
dde
9
cón
él,
se
retiró
á
su
diócesis
de
Ruan,
d
<
Una
diputación
solemne
de
la
nobleza
a
vino
á
suplicarle
que
pasase
á
Atrea
Provincia,
como
en
efecto
lo
hizo.
ento
algunos
cuerpos
suizos
y
alemanes,
cad
sueldo
de
la
liga,
llegaron
á
las
Por
end
y
entraron
en
el
reino
capitaneados
Su
A
es
de
la
faccion.
El
duque
de
Guisa
y
Doña
RIROS
reunieron
la
nobleza
de
Cham-
Yo
PA
Elle
Muchas
ciudades
se
somelie-
Pas
de
a
liga:
Leon
abrió
sus
puertas
á
las
tro-
*
duque
de
Saboya,
aliado
de
los
Guisas:
a
86
Toul
y
Verdun,
á
ñ
is
auxiliares
:
Y
aunque
los
ligados
no
pudieron
hacerse:
duez
ños
de
Marsella
ni
de
Burdeos,
ocuparon
va?
rias
plazas
en
lo
interior
del
reino,
entre
ellaó
á
Bourges,
Orleans
y
Angers.
-
50%
En
Paris
estaba
el
foco
de
la
rebelión,
alr
mentado
por
conventículos
secretos,
en
quí
de
la
censura
del
gobierno.
se
pasó,
como
es
natural,
á
la
rebelíon,
oculta
al
principio;
pe
ro
no
tanto,
que
Enrique
HÍ
no
recelase
los
movimientos
de
los
facciosos,
viéndolo3
juntar
armas
y
egercitarse
el
pueblo
en
%.
manejo
de
ellas;
mas
no
tomó.otra
precaució!
que
la
de
formar
una
guardia
de
45
hombré
que
tenian
órden
de
no
separarse
de
él,
y
h
de
publicar
un
edicto
probibiendo
los
alista”
mientos
y
las
reuniones,
que
no
fue
obedgc”
do.
En
la
faccion
de
los
ligados
entraron
mu”
chos
eclesiásticos,
y
entre
ellos
se
hizo
céle
el
padre
Mateo,
jesuita,
llamado
el
correo
4
la
liga,
porque'su
ocupacion
contínua
era
'A
y
venir
á
Roma,
y
sostener
la
comunicació!
entre
los
Guisas
y
la
santa
Sede,
A
A
fines
de
marzo
apareció
el
manifiesto
de
la
liga,
aunque
firmado
por
el
cardenal
d
Borbon
solamente.
En
él
se
exageraban
los
p%
ligros
que
corria
le
religion
si
un
calvivist
llegaba
á
subir
al
trono.
La
corte
respondl
con
debilidad.
Inundóse
la
Francia
de
li
los,
apologías
y
protestaciones
de
todos
partidos.
Los
de
la
liga,
ademas
de
los
1,
tivos
religiosos
,
se
quejaban
altamente
los
favoritos
d
7
¡buci
y
de
Jas
contribuciones.
¿Pero
4
pesar
de
la
virulencia
y
osadía
de
Sus
manifiestos,
eran
sus
fuerzas
mas
aparen=
£5
que
verdaderas
:
pues
se
reducian
á
1.000
ombres
de
caballería,
compuesta
casi
toda
de
95
nobles
de
las
provincias
vecinas,
que
Apenas
les
faltase
dit
se
volverian
á
sus
Casas
;
su
infantería
éra:poca
,
y
no
habia
mas
y
Jero
para
pagarla,
que
300,000
escudos
ro-:
pos
de
las
tesorerías
reales.
"Aun
no
habian
legado
las
tropas
estrangeras;
y
en
las
ciuda-
Yo.
tismas
que
se
habian
declarado
en
su
fa-
Y
habia
muchos
hombres
sensatos
y
leales,
de
si
se
les
hubiese
dado
algun
apoyo,
hu
o
reprimido
á
los
sediciosos.
Y
en
el
úl-
9
estremo
quedaba
todavía
el
recurso
de
yo
oter
al
partido
de
la
liga
el
del
rey
de
Na-
¿ta.
Este
era
el
dictámen
de
los
mejores
con-
“ejeros:
pero
Enrique
temió
irritar
contra
sfá
odos
los
católicos,
y
tomó
el
peor
partido.
ue
Puede
adoptar
un
monarca,
que
es
el
de
a
con
sus
vasallos
rebeldes
cuando
tie-.
458
armas
en la
mano,
Suplicó
pues
á
su
madre
que
se
encarga—
esta
negociacion.
Catalina
lo
deseaba
ar-
M“emente,
y
aun
se
dijo
queno
le
desagra-
¡
sa
levantarse
una
tempestad”,
porque
En-
po
ao
hacia
mucho
caso
de
ella
en
tiempo,
Poyo
britiza.
El
rey,
por
no.
tener
contra
siá
pe
11,
no
quiso
aceptar
la
soberanía
de
los
>
Flándes
que
le
ofrecieron
Jos
rebe-
aquel
pais:
mas
nada
consiguió
por
diér
(88
eso,
porque
la
corte
de
Madrid
perseveró
en
la
alianza
de
los
Guisas;
y
estos
adquirisron
nueva
audacia
con
la
debilidad
que
mostraba
el
rey.
La
reina
madre
tuvo
una
confereneia
con
cllos
en
Epernay,
ciudad
de
Champaña,
y
les
concedió
todo
lo
que
guisteron,ó.
par:
conni-
vencia
de
Catalina,
6
por
terror,
ó
en
fin
porque
veia
que
el
rey
ni
levantaba
tropas,
ni
tomaba
providencias
para
impedir
que
los
con-
federados
penetrasen
hasta
la
capital,
en
caso
de
que
la
negociacion
no
produjese
efecto.
El
7
de
julia
se
concluyó
un
tratado
en
Nemours,
adonde
se
habian
transferido
las
conferencias,
por
el
cual
se
obligó
el
rey
á
prohibir
en
toda
la
estension
de
su
reino
el
egercicio
de
toda
religion,
que
no
fuese
la
ca-
tólica,
so
pena
de
muerte;
á
mandar
á
los
miz
nistros
calvinistas
que
saliesen
del
reino
en
el
término
de
un
mes
,
Y
á
los
sectarios,
en
el
de
scis;
á
declarar
los
hereges
incapaces
de
des-
tinos
públicos,
y
á
anular
en
los
tribunales
las
lazas
establecidas
en
favor
de
los
reformados.
Prometió
ademas
pedir
á
estos
las
ciudades
de
seguridad
que
les
habia
dado,
y
hacerles
guers
ra
en
caso
que
se
negasen
á
entregarlas.
Por
un
artículo
secreto
se
obligó
á
pagar
las
tro=
pas
alemanas
que
militaban
por
el
duque
de
Guisa,
y
á
dar
á
la
liga
como
plazas
de
segu
ridad
algunas
ciudades.
En
cuanto
á
las
pre-
tensiones
del
cardenal
de
Borbon,
se
con”
tentaron
los
ligados,
con
que
el
rey
le
reco”
|
|
NoCiese,
no
como
,
19)
incipe
de
1
o,
primer
príncipe
de
la
san=
s"e,
sino
como
el
deudo
mas
cercano
suyo,
Tal
fue
el
ignominioso
tratado
de
Ne-
Mours.
Causó
tanta
pena
al.rey
de
Navarra,
Yue
segun
dijo
despues
al
marques
de
la
For-
5%,se
le
encaneció
la
mitad
de
la
barba.
El
“Uque
de
Guisa
fue
á
visitar.
al
rey
,'
despues
€
hecha
la
paz,
en
san
Mauro,
y
viéndose
da
en
medio
de
los
guardias,
y
espuesto
al
Ntmiento
de
su
soberano,
se
creyó
muer—
2
Y
«su.
sombrero,
como
él
mismo
contó
,
se
Da
en
las
puntas
de
sus
cabellos.
»
Sin
argo,
habia
conseguido
cuanto
pudiera
Esear;
pues
tenia
plazas
fuertes,
tropas
que
“Pendian
de
él,
pagadas
con
el
dinero
del
>
y
el
pretesto
de
la
religion
para
empezar
*
Suerra
siempre
que
le
acomodase.
od
de
Navarra,
viendo
que
Enrique
II
abia
atado
las
manos,
publicó
manifiestos,
ul
duque
de
Guisa
á
singular
batalla,
4
9
á
favor
de
un
soberano
degradado
á
los
dos
norencis
,
alistó
tropas
en
Francia
y
en
paises
estrangeros,
y
se
puso
en
campaña.
nono
ados
instaron
á
Enrique
que
saliese
al
ió
ntro
á
los
enemigos:
pero
él-les
respon=
d
ue
sin
dinero
no
podia
hacerse
la
guerra,
e
a
que
le
aprontasen
las
sumas
que
a
a.
«Mucho
temo,
dijo
al
concluir
su
Dré
o
que
por
haber
querido
destruir
las
da
+
emos
puesto
la
misa
en
sumo
peli-
¡chas
estas
palabras,
se
retiró
dejan
Muy
confusos
á
aquellos,
á
cuyas
bolsas
e
ds
>
O
O
e
O
Te
ld
e
de
da
id ds
cdi
cocino.
ba
-
gundo,
mandado
por
el
duque
de
Mayenne,
dos,
que
jamas
se
convertiria
por
miedo
ó
por
0)
acababa
de
declarar
la:
guerra,
observa
el
his-
toriador
Davila.
“Y
Con
los
subsidios
que
pudo
juntar,
formó
dos
egércitos:
el
primero,
mandado
porel
du-
que
de
Guisa,
marchó
contra
los
socorros
que
el
rey
de
Navarra
esperaba
de
Alemania.
El
se-
marchó
hacia
Guiena,
precedido
de
una
dipu-
tacion
de
teólogos,
jurisconsultos
y
estadistas,
que
enviaba
Enrique
II
á
su
cuñado
para
per.
suadirle,
como
otras
veces
habia
hecho,
que
se
convirtiese.
La
duquesa
de
Uzes
dijo
de
es-
ta
diputacion
y
de
este
egércilo,
que
detras
de
los
confesores
iban
los
verdugos.
El
roy
de
Navarra
respondió.
á
los
diputa”
interes,
sino
por
conviccion;
rehusó
una
con”
ferencia
que
se
le
proponia
con
la
reina
ma-
dre,
y
se
puso
inmediatamente
en
campaña.
Así
comenzó
la
guerra,
Mamada
de
los
tres
Enriques,
que
eran
los
reyes
de
Francia
y
de
Navarra
y
el
duque
de
Guisa.
.
El
rey
de
Navarra
,ó
en
persona
ó
por
me-
dio
de
sus
lugartenientes,
añadió
al
Langue?
doc,
donde
ya
dominaba
por
su
alianza
con
el
mariscal
de
Montmoreney,
la
mayor
parte
de
Guiena,
del
Dellinado,
del
Saintonge
y
de
Poiton.
El
príncipe
de
Condé
penetró
hasta
el
Aujou;
pero
como
habia:
pasado
el:
Loira
im”
prudentemente
sin
tener
plazas
4
la
espalds
ni
dejar
asegurados
los
puentes,
los
aldeano?
del
pais
rodearon.
su
cuerpo:
de
egército
y
y
-
le.
(9107...
|
amquilaron.
Condé
se
salvó
con
solo
diez
hom-
res
en
Inglaterra,
y
paco
tiempo
despues
des-
embarcó
en
la
Rochela
'con
tropas
y
dinero
que
Isabel
Je
dió,
y
volvióá
pelear
y
á
triun=
Par
de
los
enemigos
en
la
misma
campaña.
Atribuyeronse
las
pérdidas
de
los
católicos
A
la
negligencia
ú
á
la
connivencia
de
Enrique
|
UL,
y
para
quitarle
todo
pretesto
de
tergiver=
Sicion,
y
obligarle
á
hacer
francamente
la
Suerrá
á
su
cuñado,
se
solicitó
y
obtuvo
de
9ma
una
bula
de
escomunion
contra
Enri-
“le
de
Borbon,
como
herege
relapso,
compre-
“endiendo
en
ella
á
todos'sus
partidarios.
Los
orbones
(porque
á
toda
la
familia
compre=
£udia
tambien
la
escom
nion)
protestaron
“Otra
ella,
é
hicieron
fijar
su
protesta
en
la
Misma
puerta
del
Vaticano.
Entretanto
el
rey
de
Navarra
mandó
que
no
se
obedeciese
el
tra-
y
0,de
Nemours
en
las
provincias
que
es=
ce
bajo
su
dominio,
confiscó
los
bienes
que
e
d
los
tentan
los
católicos,
y
Jos
vendió
para
Venir
á
los
gastos
de
la
guerra.
o
da
campaña
siguiente
de
1586
tomó
pe
fo
plazas
sinque
Mayenne
pudiese
m=
Mesía
0,
y
se
ganó
el
afecto
de
todos
los
órde-
el
estado
con
las
cartas
que
les
dirigió
€nas
de
juicio
y
de
energía.
Al
clero
decia
Mudo
po
de
la
liga
no
se
encaminaba
al
Ñ
Aver
a
,
igion
,
sino
al
engrandecimiento
prin
:
PR
ambiciosos
:á
la
nobleza
y
que
como
he
í
e
la
sangre
no
podia
mirar
con
indi-
1A
das
pérdidas
que
este
ilustre
cuerposu-
2)
fria
por
causa
de
la
guerra
civil:
«yo
siento,
concluia,
que
me
debilito
y
perezco
en
vues-
tra
ruina,
tan
grata
á
los
estrangeros»
A
mismo
tiempo
imploró
el
auxilio
de
los
alema-
nes
protestantes:
pero
estos
estaban
muy
re-
misos
en
enviarlos,
porque
en
las
guerras
an-
teriores
habian
sido
sacrificados
á
las
combina-
ciones
políticas
de
los.
gefes
de
los
partidos
en
Francia,
y
fue
menester
que
'"Peodoro
Beza
pasase
desde
Ginebra
á
predicar
una
especie
de
cruzada,
para
que
se
moviesen
á
auxiliar
á
Enrique
de
Borbon.
Antes
de
poner
en
mar-
cha
sus
egércitos
enviaron
á
Paris
una
emba-
jada
solemne.
El
rey,
por
no
recibirla,
pasó
al
Borbonés
con
el
pretesto
de
tomar
aquellos
baños
,
que
segun
se
decia,
eran
favorables
para
tener
hijos,
y
de
organizar
dos
nuevos
egércitos
que
habia
alistado
contra
los
calvi-
nistas,
y
cuyo
mando
confió
á
sus
dos
favori-
tos
los
duques
de
Joyeuse
y
de
Epernon.
Del
Borbonés
pasó
á
Leon,
donde mani-
festó
una
nueva
manía
ridícula
y
pueril:
co-
mo
lo
era
comprar
á
subido
precio
monos;
perros
pequeños
y
otros
animalillos,
y
pagar
grandes
sueldos
á
muchos
hombres
y
mugeres
encargados
de
mantenerlos.
Gustaba
tambien
delas
pinturas
que
se
hallaba
en
los
libros
an”
tiguos
de
devocion,
las
compraba
á
precio
5u-
bido,.
y
las
pegaba
á
las
paredes
de
su
capilla:
Con
estas
diversiones,
propias
de.
un
niño,
$e
hacia
cada
vez
mas
despreciable
á
los
ligados
pero
Enrique
de
Borbon
tuvo
la
noble
políti”
|
Si
93).
ron
eno
faltar
nunca
al
respeto
debido
4
su
9berano
en
las
cartas
que
escribia
y
en
los
Manifiestos
que
publicaba,
y
de
este
"modo
se
S'angeó
el
amor
de
los
cortesanos
y
dela
fa-
Milia
real,
«
Alfin
volvió
Enrique
TIL
á
Paris,
dió
au=
diencia
á
los
pacientes
alemanes
que
le
habian
SPerado
mucho
tiempo,
y
mostró
en
ella
la
dignidad
de
un
monarca:
porque
habiéndose
Mejado
los
embajadores
de
que
hubiese
violas
PTA
Promesas,
anulando
el
edicto
de
Poi-=
bia
y
el
de
Fleix,
respondió
que
á
nadie
de-
in"
Cuenta
de
su
conducta
ni
de
los
me-
e
que
empleaba
para
la
pacificación
de
su
dis
E
s
alemanes
se
retiraron
descontentos,
y
Cestos
á
tomar
las
armas.
El
duque
de
|
w:
A
09s
esperó
durante
toda
la
campaña
en
las
e
“ras
de
Lorena:
pero
como
no
estuviesen:
Ñ
Parados
este
año
para
verificar
su
invasion
tancia,
Guisa
revolvió
con
sus
tropas
so=
os
estados
del
duque
de
Bouillon,
que
era
"MISta,
se
apoderó
de
ellos,
y
los
agregó
á
due,
ena,
á
cuya
familia
pertenecia
aquel
Que,
Entretanto
Enrique
HI
aumentaba
las
Poniendo
a
aborrecimiento
de
la
liga,
pro=
ferena:
2
*
Enrique
de
Navarra
una
con=
tencia
con
la
reina
madre,
que
efectivamen-
Se
verifiog
tie.
Hibidereá
má
nao
o
en
Samt=Bris,
castillo
cercano
á
yA
el
condado
de
Angulema.
Los
ca-
loto,
¿in
que
esta
negociación
no
pudien-
"er
por
objeto
la
conversion
del
navarro,
Cal
y
*
nada
pecas
una
pacificación
favora=
(94)
ble
á.los.reformados:
lo
que
segun«los
furores
que
agitaban
entonces
losánimos;,se
miraba
co-
mo
la
mayor
desgracia
que
pudiera.sobrevenir:
Pero
la
conferencia
de
Saint-Bris
fue
inú-
til:
porque
los
intereses
de
los
-negociatlores
eran
notoria
y
diametralmente.
opuestos.
¿Cas
talina
de
Médicis
aborrecia
4
Enrique
de
Bor=
bon,
porque
segun
la
Jey
sálica
era!
heredero
presuntivo
de
la
corona;
y
ella
queria,
que
aboliendo
aquella
ley
con
elauxilio
de
las
fuer-
zas
de
la
liga,
pasase
el
cetro
á
sus
nictos,
hi-
jos
de
Claudia
su
hija,
duquesa
de
Loreni*
Así
su.
proyecto
en
aquella
negociacion
erá
engañar
al
rey
de
Navarra,
hacerle
desistir
de
su
empresa,
y
dando
tiempo
al
tienpo,
conse”
guir
que
la
liga
adquiriese,
el
predominio.
ne?
cesario
para
luchar
ventajosamente
contra
10%
calvinistas.
he.
Al
contrario,
el.
rey
de
Navarra
tenió
gande
interes
en
que
la
liga:
se
presentase
Y
combate
cuando
sus
fuerzas
eran
todavia
10%
suficientes,
y
en
el
reimado
de
un
princi"
|
como
Envique
HH,
cuyo
catolicismo
no
podi
ser
sospechoso.
Importabale
que
todos
conoció
sen-que
el
objeto
de-los
ligados
no
era
la
rel”
gion.
sino
la
ambicion,
0
No
es
estraño
pues,
que
Catalina
y
Envio
que
no
pudiesen
convenirse
en
nadas
La
re0]
na
estaba.
acompañada
siempre
de
su
escu”
dron
volante,
compuesto
de
las
mugeres
4%.
hermosas
de
Francia,
y
¡nadie
ignoraba
cu?
SU
rosanera
la
complexión
del
navarro:
Pero
¿21Ces
se
precavió
contra
todas
las
seduccio-
E
y
un
dia
que.
Catalina,
viendo:
queno
o
Paba
ninguna
propuestas
le
dijo.
con:
al=
sun
ehfado:
«¿qué
es,
pues,
lo
que.quereis?»
“Sriendo
con
la
vista
las
beldades
que
esta-
ola
el
cuarto
de
la
reina,
respondió:
«Se-
y
ada
hay
aquí
que
me
acomode.»
Cata-
li
!
z
Cu
legó
hasta
ofrecerle
la
mano
de
su
nieta
ist
ita
de
Lorena,
que
era
una
de
las
damas.
mus
bellas
de
su
tiempo,
anulando
el
matriz
-
010
de
E
Sitita,
Pp
Uy
e
9.
Así
que
se
separaron
sin
haber.
con=
0
nio
da
de
Coutrás
invasión
y
estermim
1
e
os
alemanes
(1587).
Ántes
de,
empezar
los
E
VAR:
hubo
diversas:negociaciones
entre
recio
n80s
mas
encarnizados.
Enrique
HI
Preon
duque
de
Guisa:
cuantos
honores
y
El
re
'DCocias
quisiese,
si
abandonaba
la
liga,
vida,
e
Navarra
propuso
al
mismo:
duque
A
querella
religiosa
y
reunir
sus
fuer—
para
destruir
el
predonimio
de
los
Que
Ip
7
reformar
el
estado
y
obligar
á
Eorio
Kuna
de
tacer.Jo
que
los:
dos
quisiesen.
Nin-
Lig
la
*
£slas:
propuestas
acepto
Guisa;
y
pre-
Promes
calidad.
de
gefe
de
un
partido
4
Jas
We
Ñ
:S
de
un
rey,
que
violaba
frecuente
em;
ind
palabras,
y
á
la
cooperacion
de
un
»
da
So
peligroso,
igual
á
él
por
lo:
menos
S
con
él
á
“o
96)
|
en
valor
y
habilidad,
y
superior
seguramente
r
sus
cualidades
verdaderamente
reales,
y
por
los
derechos
de
su
sangre.
Ademas
de
estas
negociaciones
de
los
ge-
fes
,
habia
otras
entre
los
particulares
distin-
guidos,
que
llenaban
el
reino
y
la
corte
de
confusion.
Ni
aun
entre
los
favoritos
y
minis”
tros
del
rey
habia
concordia:
Joyeuse,
Ville-
roy
y
la
reina
madre
eran
favorables
á
Guisa:
Epernon,
á
los
Borbones.
Urdieronse
murhaf
conjuraciones,
ya
para
entregar
el
puerto
de
Boloña
á
Felipe
11,
que
meditaba
eutonce?.
la
espedicion
de
la
armada
invencible
contri
|
Isabel
de
Inglaterra:
ya
para
apoderarse
de.
la
persona
del
rey
cuando
volviese
de
Vincen”.
nes,
ó
en
el
tumulto
de
la
feria
de
san
Germa””
ya
en
fin
para
ocupar
los
principales
pun
de
la
capital,
hacer
barricadas
en
Jas
callé%
dictar
leyes
al
monarca,
y
oprimir
al
rey
%
Navarra
con
el
egército
español
que
la
cor
de
Madrid
prometia.
'Podas
estas
tramas
fu”
ron
descubiertas,
é
impedida
su
egecució”
pero
á
nadie
castigó
el
rey,
por
puerilidad
pues
su
mayor
placer
era
observarla
confusió
de
los
conjurados
cuando
se
descubrian
Je
maldades
y
reirse
á
costa
de
ellos,
El
duque
Mayenne,
que
dirigia
la
última
conspiració
se
presentó
al
rey
para
despedirse
de
él.
«¿PY
qué,
primo,
le
dijo
el
rey,
así
abandonaisá
vY”,
tros
buenos
amigos
los
de
la
liga?»
+
«No
em
tiendo
lo
que
quiere
decir
V.
Mi»
replicó
el
Mayenne
y
se
retiró.
En
esta
época
fue
asesinada
jurídicamente
en
Inelaterra
por
órden
de
Isabel
la
infeliz
ría
Estuarda,
reina
de
Escocia;
y
este
su-
%es0
enardeció
el
furor
de
los
ligados.
Los
Gui-
Sas
sus
parientes,
que
nada
habian
hecho
para
'Mpedir
aquella
catástrofe,
clamaban
al
pue=
blo
Por
medio
de
sus
emisarios:
«así
serán
tra-
“ados
todos
los
católicos,
cuando
el
navarro
Mine
en
Francia.»
Aumentaban
el
terror
Público
con
procesiones
nocturnas,
en
que
los
Penitentes
iban
cantando
las
letanías
con
al—
as
blancas
que
descendian
hasta
el
suelo,
y
“Ste
fue
el
orígen
de
las
hermandades
de
peni=
tentes
blancos.
|
Ulretanto
el
egército
aleman
pasaba
las
Aiteras
de
Francia
para
auxiliar
á
los
calvi-
Stas,
El
rey
de
Navarra
escribió
al
de
Fran-
ea,
que
se
valiese
de
aquellas
fuerzas
estran=
pos
Para
oprimir
la
liga:
pero
el
plan
de
que
11
era
muy
diferente.
Tenia
dos
“Sércitos,
el
uno
á
las
órdenes
de
Joyeuse,
á
1
“In
mandó
obser
tar
á
los
calvinistas
del
“ediodia
sin
empeñar
con
ellos
ninguna
ac-
SiO
»
Y
el
otro
á
las
de
Epernon
en
las
cerca=
Mas
de
aris.
Dió
muy
pocas
fuerzas
al
duque
e
Suisa
con
la
esperanza
de
que
seria
mal=
S
uny
09
por
los
alemanes
:
y
pensaba
cuando
ren
Y
tros
estuviesen
bastante
debilitados,
Mir
las
fuerzas
de
sus
dos
cuerpos,
lanzar
voy
¿Manos
del
reino,
destruir
la
liga,
revol-
á
ma
Pues
contra
los
cal
vinistas,
y
dar
la
ley
05
105
partidos,
Este
plan
que
estaba
bien
TOMO
XXI,
7
98)
concebido
,
necesitaba
de
manos
mas
fuertes
y
hábiles
para
la
egecucion,,
contra
enemigos
tan
poderosos
como
Guisa
y
el
navarro.
Joyeuse,
ambicioso,
rival
del
de
Guisa,
y,
ardiendo
en
deseos
de
ponerse
al
frente
de
la
liga,
despues
de
haberlo
merecido
por
sus
ha-
zañas,-
olvidó
la
órden
que
le
habia
dado
el
rey,
de
no
arriesgar
un
combate
decisivo,
y
apenas
vió
que
el
rey
de
Navarra
se
dirigia
hácia
el
Loira
para
darse
la
mano
con
los
ale-
manes
auxiliares,
le
salió
al
encuentro
y
le
resentó
la
batalla
junto
á
Coutras,
aldea
del
Pron:
-
Su
egército,
annque
mas
numeroso,
se
componia
de
cortesanos
afeminados
cubiertos
de
joyas
y
adornos,
cuando
el
de
Borbon
te-
nia
una
nobleza
egercitada
en
las
fatigas
de
la
guerra,
y
un
caudillo
familiarizado
ya
con
las,
victorias
y
conlos
reveses.
Al
entrar
en
batalla,
dijo
ásus
primos
Condé,
Conti
y
Soissons
:
«vo”
sotros
sois
Borbones
,
y
vive
Dios
que
hoy
cono”
cereis
que
soy
vuestro
mayor,»
A
lo
cual
res”
pondieron
los
príncipes:
«y
nosotros
probare”.
mos
que
somos
buenos
segundos.»
Despues
hincó
la
rodilla,
todos
sus
soldados
imitarol
este
egemplo,
y
un
ministro
calvinista
dijo
l4
oracion.
«El
rey
de
Navarra
tiene
miedo
,»
di”
jo
Joyeuse
al
observar
este
espectáculo,
«No
creais
,,
replicó
Lavardin
,
uno
de
sus
principi”
les
lugartenientes:
nunca
se
ponen
á
orar,
5”
no
cuando
estan
resueltos
á
vencer
ó
morir».
El
primer
choque
de
los
dos
egércitos
de”
cidió
la.
victoria.
Las
ps
del
rey
fueron
esbaratadas
sin
esperanza.
de
volverse
á
reha=
Sera
«¿Qué
haremos
ahora?»
preguntó
á
Joyeuse
Uno
de
sus
capitanes.
«Morir,»
esclamó
Jo=
(ia
mas
intrépido
soldado
que
hábil
caudi.
05
y
se
arrojó
con
su.
hermano
Claudio
de
|
san
Salvador.
en
medio
de
las
filas
enemigas,
Onde
uno,
y
otro.
encontraron
la
muerte,
En-
Tique
de
Borbon
se
mostró
moderado
en
el
triunfo,
y
humano
con
los
heridos
y
prisione-
TOS.
Mas
no
se
sabe
por
qué
despues.
de
una
Victoria,
que
dejaba
en
«su,
poder.
todas
las
Provincias
de
nordeste.
de.
Francia,
se
quedó
en
la
inaccion,
licenció
sus
tropas.
y,
no
pensó
€n
realizar
su
plan
de
reunirse
con
los
alema=
Nes,
Es
verdad
que
muchos
de
los
varones
que
habian
peleado;
en
Coutras
á
favor
suyo,
se
"etiraron
con
sus
tropas
despues
de
la
batalla:
Pero
todavia
Je
labo
Miorand
fuerzas
Para
juntarse
con
sus
aliados
;
y
aun
les
en=
vió
por
caudillo
4
su
primo,
dl
príncipe
de
£nti.
Unos
atribuyen
su
inaccion
en
aquellas
Circunstancias
á
falta,
de
dinero:
otros
á
que
2
queria
presentarse
á
los
alemanes,
cuyo
Múmero
ascendia
á
30.000
hombres,
con
las
Pocas
tropas
que
le
habian
quedado:
otros
en
'
fin,
al
deseo
A
ofrecer
sus
laureles
á
Corisan-
da
de
Andouins
,
condesa
de
Guisa,
de:la
cual
£staba
amartelado.
Sea
cual
fuere
la
causa
de:
indolencia,
fue
funesta
á
los
alemanes,
tajosa
á
la
liga,
colmó
de
gloria
al
de
Gui-
yá
Enrique
1
de
ignominia,
Ven
a
=
E
(100)
Envique
de
Guisa,
á
pesar
de
sus
cortas
fuerzas
en
Lorena
y
Borgoña,
las
dispuso
de
tal
manera,
que
sin
que
el
enemigo
pudiese.
obligarle
á
combatir,
le
interceptaba
las
co-
municaciones,
le
privaba
de
víveres
y
le
mata-
ba
todos
los
destacamentos.
Los
alemanes
lo-"
graroh
á
pesar
de
esto
penetrar
hasta
la
Cha=
rité:
mas
no
la
hallaron
tan
indefensa
como
en
la
invasion
del
duque
de
Dos
Puentes,
y
no
pudieron
pasar
el
Loira.
Inciertos
de
lo
que
-
harian
,
faltos
de
víveres
'y
sin
conocimiento
del
pais,
se
resolvieron
á
penetrar
en
el
Beau=
cé
y
el
Gatinois,
donde
el
duque
de
Guisa
los
acometió
dos
veces
;
una
en
Vimori
y
otra
en
Auneau,
y
les
hizo
bastante
daño.
'
1193
—Entretantolos
parisienses,
indignados
con=
tra
Enrique
1,
porque
teniendo
á
sus
órde-
nes
un
egército
poderoso
,
dejaba:
al
de
Gui-
sa
pelear
con
fuerzas
inferiores
con
los
es-
trangeros',
obligaron
al
rey
á
ponerse
en
cam=
paña.
Los
alemanes,
:cogidosrentre
dos
fue-
gos,
capitularon
con
el
duque
de
Epernon,
y
pactaron
que'
saldrian
del
reino:
divididos
en
pequeños
destacamentos,
sin
banderas.
Los
aldeanos
mataron
un
gran
número
de
alema-
nes
en
la
retirada
;
y
el
duque
de
Guisa,
que-
jándose
de
que
Epernon
le
hubiese
quitado
la
gloria
de
lauzar
al
enemigo
del
suelo
fran-
ces,
persiguió
á
los
fugitivos,
é
hizo
en
ellos
grande
destrozo.
De
aquel
egército
florecien”
te
solo.
volvieron
á
pasar
el
Rin:
seis
ó
siete
mil
hombres,
'
l
paa
(101)
El
rey
volvió
á
Paris,
donde
hizo
su
en=
trada
pública,
vestido
de
su
cota
de
armas
y
Y
yelmo
en
la
cabeza
,
como
si
hubiese
triun-
1ado
de
todos
sus
enemigos.
Los
parisienses
se
urlaron,
ya
que
no
de
él,
por
el
respeto
de-
ido
á
su
persona,
del
duque
de
Epernon;
su.
Ugarteniente,
Vendióse
en
las
calles
de
Paris
U
libro,
cuyo
título,
anunciado
por
los
gri=
%s
de
jos
papeleros,
era:
Hazañas
del
duque
€
Epernon
contra
los
hereges:
y
cuando
se
Aria
,
solo
se
hallaba
en
cada
página
,
escri-
Y
en
letras
grandes,
Vada.
$
,
Parricadas
de
Paris:
edicto
de
union:
tados.
de
Blois:
asesinato
de
los
Guisas
(588),
La
espulsion
de
los
alemanes
fue
la
:
Cial
del
triunfo
de
la
liga.
Los
confederados
|
de
aris,
que
estaban
locos
por
Guisa,
porque
S
poco
decir
enamorados
de
él,
segun
escri
Doa
alzac,
dirigidos
por
los
geles
de
las
asam-
tal
S
católicas
de
los
16
cuarteles
de
la
capi-
Ñ
Y
por
la
duquesa
de
Montpensier,
her-
Ma
del
de
Guisa,
y
que
aborrecia
mas
que
es
á
Enrique
HL,
tramaron
yarias
conspi-
ES
Ones
para
apoderarse
de
la
persona
del
de
Ñ
Pero
ninguna
se
logró
por
los
avisos
que
OS
corte
Poulain,
celoso
ligado
en
la
van,
A,
pero
en
la
realidad
espía
de
En-
Que,
|
pa
última
conspiracion
parecia
de
éxito
y
Rana,
y
obligó.al
duque
de
Guisa
á
Vara
q
Aris
desde
Nancy
donde
se
hallaba,
irigir
el
movimiento.
Los.
conjurados
(102)
intentaban
poner
sobre
las
armas
los
20.000
hombres
regimentados
que
tenian,
acometer
al
Louvre,
apoderarse
de
la
persona
del
rey,
dar
muerte
á
Epernon
yá
los
ministros
Y
cortesanos
contrarios
á
la
liga,
y
disponer
de
gobierno
á
voluntad
del
duque.
Pero
el
rey,
informado
de
esta
trama
por
Poulain,
hizo
llevar
armas
al
Louvre,
y
llamar:
un
cuerpo
de
4.000
suizos,
que
estaba:
cerca
de
Paris,
para
reforzar
su
guardia,
El
duque
de
Guisa),
sabida
esta
novedad,
se
detuvo
en
Soissons
El
consejo
de
los
16
,
sabiendo
el
castigO
que
el
rey,
sumamente
irritado
contra
ellos,
les
preparaba,
escribieron
al
duque
que
vinie”
se
inmediatamente
á
Paris,
si
no
queria
44
destruccion
de
la
liga.
El
rey
le
mandó
á
de-
cir
que
no
entrase
en
la
capital
por
medio
de
su
ministro
Bellievre:
pero
este,
convenció
de
las
observaciones
de
Guisa
,
que
exager”
ba
cuán
necesario
le
era:
verse
con
Enf
que
para
disipar
las
acusaciones
de
sedicion
que
se
habian
hecho
contra
él,
volvió
á
corte
á
repetir
al
rey
lo
que
el
duque
le
2%
bia
dicho.
Enrique
reiteró
su
órden,
y
la
car”
ta
en
que
se
intimaba,
se
puso
en
el
corro
ordinario,
por
no
haber
en
el
tesoro
25
escu”
dos
con
que
pagar
un
espreso.
Guisa
fingió
PO
haberla
recibido,
y
llegó
á
la
capital
por
ca
minos
de
travesía
para
no
encontrarse
con,
hombres
que
el
rey
envió
para
que
detuvies%
su
marcha.
E
a
Entró
por'la
puerta
de
san
Dionis,
y
tod
(103)
el
pueblo,
apenas
supo
esta
novedad,
corrió
“
acompañarle
y
á
aclamar
su
nombre.
El
con
d
gracia
y
afabilidad
comun
á
todos
los
prín-
Cipes
de
su:
familia,
los
saludaba,
hablaba
á
95
conocidos
y
abrazaba
á
los
amigos
é
igua=
es.
Dirigióse
al
ALL:
de
Soissons,
cercano
á
in
Eustaquio,
Ue
apenas
le
vió,
dijo
con
emocion:
«no
os
érria
ver
en
Paris
en
estas
circunstancias.»
Ugue
se
disculpó,
saludó
á
las
damas,
y
compañó
á
pie
á
la
reina
que
iba
en
litera
al
UvYre
á
presentarlo
á
su
hijo.
-,
li
duque
atravesó
todas
las
guardias
de
Palacio,
y
saludó
á
muchos:
pero
todos
.cor=
y
Pondieron
con
suma
seriedad.
Entonces
se
Cliberaba
en
el
gabinete
del
rey
si
le
darian
La
Enrique
le
recibió
con
severidad,
y
Minos
«yo
os
he
mandado
que
no
vinleseis.»
ras
el
duque
se
disculpaba
con
que
no
de
la
recibido
la
orden
espresa,
y
repetia
con
ellievre
la
conversacion
habian
tenido
en
:
on
que
habian
tenido
o
la
reina
dijo
al
rey
al
oido,
que
el
va
peligroso
hacer
demostracion
contra
que
cuando
todo
el
pueblo
de
Paris
esta=
a
mira.
Guisa
se
aprovechó
de
este
mo-
Vilos
de
trresolucion
para
despedirse
con
el
a
a
de
la
fatiga
del
camino,
y
se
retiró
á
ASA,
Sita
en
el
cuartel
de
san
Antonio,
;
dia
siguiente
volvió
(4
visitar
al
rey:
Alo
+
tan
bien
acompañado,
que
nada
tenia
con
Mer,
Por
la
tarde
tuvo
otra
entrevista
hrique
en
el
palacio
de
la
reina
madre.
al
Ment
onde
residia
la
reina
madre,
-
ps
(104)
|
Alli
manifestó
sus
pretensiones,
que
eran
guerra
á
muerte
á
los
calvinistas,
y
espulsion
de
la
corte
de
Eperuon
y
de
los
de
su
partiz
do.
El
débil
Enrique
condescendió,
despues
de
algunas
réplicas
que
no
quedaron
sin
contes*
tación
,
pidiendo
solamente
que
saliesen
de
Paris
los
soldados
estrangeros
y
las
gentes
des.
conocidas,
que
el
duque
habia
introducido.
Guisa
lo
prometió,
sin
intencion
de
cumplirlo.
Todos
se
ocultaron
en
casa
de
los
vecinos,
y
los
comisarios
del
rey
enviados
para
registrar-
las,
fueron
insultados.
Era
evidente
que
ya
no
se
decidiria
nada
sino
por
la
fuerza,
y
de
una
y
otra
parte
se
prepararon
al
combate.
El
¡
rey
juntó
su
nobleza,
dió
armas
á
los
vecinos
opulentos,
y
por
consiguiente
enemigos
de
las
sediciones
,
y
salió
á
recibir
los
4000
sui”
zos
que
venian
de
Lagny.
Entraron
en
Paris
el
12
de
mayo
á
las
tres
de
la
mañana,
y
recibieron
órden
del
rey
de
apoderarse
de
todas
las
plazas
y
puestos
públicos,
pero
sin
hacer
el
menor
daño
4
pueblo.
Los
suizos
obedecieron,
y
seguian
suS
movimientos
con
sobresalto
y
asombro
de
105
vecinos,
pero
sin
que
hubiese
señales
de
rebes
lion.
Un
cortesano
fátuo:
y
libertino
se
dejó
decir
en
el
puente
de
San
Miguel,
que
«
todas
las
mugeres
honradas
de
Paris
iban
á
que”
dar
á
discrecion
de
los
suizos.»
Esta
espresion
infame
fue
la
chispa
arrojada
en
el
depósito
de
pólvora,
Pasó
de
boca
en
boca
hasta
la
plaza
Mau”
Dent
-
(105)
;
AS
ocupada
aun
por
los
suizos.
El
pue-
Se
subleva
y
toma
las
armas:
tiende
las
ca-
ems
de
las
calles:
quita
todas
las
piedras
y
las
€
á
los
altos
de
las
casas:
por
consejo
del
puaviscal
de
Brissac
afianza
las
cadenas
con
tone=
$
Menos
de
tierra
,
y
cubiertos
con
tablas,
vi-
%
y
muebles.
En
un
momento
llegaron
es-
todatricadas
hasta
el
Louvre,
atravesando
a
ciudad.
Presentase
el
duque
úe
Guisa,
20
Pueblo
reconoce
su
voz:
da
órdenes,
Eo
hece
los
atrincheramientos,
nombra
ofi-
»
distribuye
armas,
y
dispone
todo
lo
ne-
Año.
para
el
ataque
y
defensa.
El
rey
le
Sy
19
á
decir
que
contuviese
la
sedicion.
Su
Doa
fue:
«son
toros
escapados:
no
pue-
de,
“tenerlos,
»
Los
suizos,
que
segun
las
ór>
ESO
que
tenian,
no
se
habian
atrevido
á
“Tse
á
la
construccion
de
las
barricadas,
Vieron
cogidos
en
medio
de
ellas.
Mas
de
3o
talyueron
de
los
tiros
y
pedradas:
pero
Guisa
ah
los
demas,
permitiéndoles
salir
sin
res
y
con
las
armas
bajas.
apo
luclla
noche
debió
atacar
el
Louvre,
y
tar
irse
de
la
persona
del
rey
si
deseaba
lo-
Poho
malvado
designio:
pero
el
orgulloso
Mia,
C
queria
que
la
corte
se
humillase
á
su—=
él,
"e
En
efecto,
la reina
madre
entabló
con
lo
MA
negociacion,
en
la
cual
Guisa
propuso
to
'Suiente:
que
se
le
nombrase
lugartenien—
de
“neral
del
reino:
que
se
diese
el
gobierno
Dra,
>
Principales
provincias
á.los
que
él
nom=
"
Y
que
se
escluyese
de
la
herencia
del
tn
A
O
II
AAA,
ARA
e
106
trono
al
rey
de
iaa
y
á
los
hijos
de
$
primo
el
príncipe
de
Condé,
que
falleció
este
año,
envenenado,
segun
se
creyó,
por
su
misma
esposa.
0
Catalina
volvió
con
las
proposiciones
del
duque
al
rey
su
hijo,
y
á
la
mañana
0
do
|
te
pasó
á
continuar
la
negociacion
á
la
casa
de
Guisa.
La
litera
en
que
iba
,
subia
y
bajar
ba
las
barricadas
en
brazos
de
hombres.
4%.
subir
por
una,
se
acercó
un
vecino
de
Paris
con
pretesto
de
ayudar
á
los
que
llevaban
1
litera,
y
dijo
á
la
reina
al
oido,
que
iban
acometer
el
Louvre
15.000
hombres
por
la
parte
del
campo.
La
reina
envió
al
rey
un?
de
sus
gentiles
hombres
con
el
aviso
de
está
novedad,
y
continuó
su
viage.
Entró
en
el
p%
lacio
del
duque,
y
volvió
á
%a
conversacion
del
dia
anterior,
que
Catalina
prolongaba
de
in”
tento;
cuando
el
señor
de
Maineville
llegó
dijo
al
de
Guisa
que
el
rey
habia
salido
de
Paris.
«Soy
perdido
,
esolánis
el
facci
aquí
me
estais
entreteniendo,
y
el
rey
se
ido,»
«
Nada
sabia
yo
de
su
resolucion
,”
f
la
respuesta
de
Catalina,
Enrique
UL,
acompañado
de
su
noble?!
de
sus
guardias
y
de
su
corte
salió
apresul
damente,
antes
que
los
enemigos
Je
cor
el
camino
del
campo,
y
al
dia
siguiente
Jle
1
á
Chartres.
El
de
Guisa,
perdido
el
prinal,
trofeo
de
su
victoria,
trató
de
afirmar
suL
>
der
en
Paris
y
en
las
ciudades
cercanas,
e
elusa
Chartres:
porque
con
el
pretesto
Ms
(107)
Procesion
de
penitencia
que
los
parisienses
en”
Viaron
al
rey
para
moverle
á
abrazar
los
inten
Teses
de
la
liga,
introdujo
en
aquella
ciudad
Algunos
emisarios
que
sublevasen
el
pueblo:
dl
Os
primeros
síntomas
de
sedicion
se
retio
$
eS
con
su
corle
á
Ruan,
esperando
el
O
de
las
negociaciones
que
Catalina
inuaba.
a
Tal
fue
el
éxito
de
la
famosa
jornada
de
Darricadas.
Vióse
por
la
primera
vez
en
la
ana
francesa
un
rey
fugitivo
de
su
rebeld
y
obligado
á
transigir
con
un
vasallo
el
¡e
y
con
una
faccion
fanática;
porque
ni
Ce
de
Guisa
ni
los
ligados
eran
otra
E
por
mas
heróicas
que
fuesen
las
prendas
e
“dornaban
al
primero,
y
por
mas
santos
seo.
Hesen
los
pretestos
de
que
se
valian
los
Sundos,
,
E
said
de
la
reina
madre
tuvo
lo
pe
el
famoso
edicto,
llamado
de
la
la
Di
n
él
declaró
Enrique
111
que
haria
cod
a
á
los
hereges,
y
que
no
dejaria
las
todos
a
haberlos
esterminado
:
mandó
á
Malas
-
MJ
que
jurasen
y
firmasen
la
?
por
eclaracion
,
como
tambien
no
recono-
fas
Sar
de
Francia
á
un
príncipe
que
no
úl
Luo
1c0,
Despues
declaró
al
duque
de
la
J;
garteniente
general
del
reino,
dió
á
q
ce
plazas
de
seguridad,
alejó
de
la
corte
dd
lt
y
los
demas
favoritos
,
y
convocó
Ser
PR
generales
para
Blois,
donde
debian
rmados
todos
estos
actos
del
rey,
re=-
(108)
j
sueltos
en
los
artículos
secretos
del
tratado:
El
duque
de:
Guisa
triunfaba:
pero
sU
triunfo
no
duró
mucho.
El
rey
apartó
de
sÚ
consejo
á
Villeroi
y
otros
ministros,
y
en
>
lugar
puso
á
Montholon,
Ruzé,
RE
y
otráé
personas
de
su
confianza:
no
admitióen
su
cor!
sino
á
hombres
de
lealtad
esperimentada:
reina
madre
era
todavia
admitida
en
el
con”
sejo;
nas
no
se
trataba
en
su
presencia
ningW”
negocio
importante.
Estos
primeros
síntomé
de
la
tempestad
que
amenazaba,
fueron
ob”
servados,
pero
no
inspiraron
sospechas;
polí
que
era
conocida
la
versatilidad
del
rey.
gl
duque
de
Guisa
solo
entendia
en
el
nombra?
miento
de
diputados,
cuidando:
que
tod%
fuesen
favorables
á
su
causa.
Concurrieron
*
Blois
los
principes
de
la
sangre
que
eran
c%
tólicos
,
como
los
cardenales
de
Borbon
ven”
doma,
el
principe
de
Conti
y
el
conde
de
So?”
sons,
hijos
de
Condé,
que
solicitaban
ento”
ces
la
absolucion
del
papa:
pero
eclipsados
P';
los
Guisas,
no
tenian
crédito
alguno
en
Y
partido
de
la
liga.
Los
estados
se
abrieron
el
16
de
octud"
Su
primer
acto
de
rebelion
fue
pedir
que
su
primiesen
en
el
discurso
del
rey
algunas
pr
esiones
que
ofendieron
á
los
ligados:
1%,
gundo,
despues
de
haber
aprobado
el
ed,
de
union,
exigir
que
el
rey
de
Navarra
ve
es
presamente
escluido
de
la”
corona.
En
A
tiempo
el
duque
de
Saboya,
aliado
sector
de
Guisa,
se
apoderó
del
marquesadode
Sal
(1o
Ue
pertenecia
á
F
rancia.
El
honor
nacional
SSpertó
en
la
asamblea:
y
el
de
Guisa
no
pu-
>
Impedir
que
se
decretase
resistir
á
aquella
qoresion
:
pero
al
mismo
tiempo
logró
que
se
adiese
la
guerra
contra
los
hugonotes
y
que
Sid.
iSmo
tiempo
se
hiciese
una
reduccion
coni
“table
en
el
tributo
de
la
talla.
Su
proyec=
3
“ta
obligando
al
rey
á
hacer
la:
guerra
sin
dios
reducirlo
á
la
inaccion,
y
acusándolo
de
¿
de
“Otmnivencia
con
los
calvinistas,
presentar=
“Com
ES
3
dd
si
Mer
¿o
único
defensor
del
catolicismo
,
depo=
ac
Enrique
,+apoderarse
del
gobierno,
y
de
s0
ceñirse”
la:
corona.
Ya
su
hermana
LN
Vesa
de
Montpensier
decia,
que
«unas
ti=
Seras
,
A
.
.
A
€
oro,
que
traia
pendientes
del
cintu=
A
ENE
habian
de
servir
para
cortar
el
cabello
á
Mo,
cuando:
fuese
recluido
en
un
mo-
«l
Po.»
UA
¡
BE
;
do
¿"ey
pues
se
resolvió
á
una
accion
terri-
doo,
esperada,
El:
21
de
diciembre
envió
á
AU
duque,
que
deseando
tener
libre
el
lan
Siente,
reúniria
el
consejo
muy
de
ma=
fu
bi
Mismo
tiempo
le
indicó
las
materias
in
Plan
de
tratarse
en
él
,
entre
las
cuales
ada
Jue
interesaban
mucho
á
personas
A
al
de
Guisa:
todo
con
el
fin
de
que
Qe
E
€
asistir
á
la
cita
fatal.
Entró
el
du-
Sana
el
Consejo,
y
se
observó
que
pidió
«al=
Mi]
052
para
disipar
un
flato
que
le
dió
en
"oa
de
mento:
Apenas
se
repuso,
recibió
un
daa
lel
rey
que
le
llamaba
á
su
gabinete.
*e1Ó,
y
al
abrir
la
antepuerta,
un
asesio
la
ces
la
absolucion
del
papa:
pero
eclipsados
Ñ
(108)
|
sueltos
en
los
artículos
secretos
del
tratado.
-
El
duque
de:
Guisa
triunfaba:
pero
*-
triunfo
no
duró
mucho.
El
rey
apartó
de
sl
consejo
á
Villeroi
y
otros
ministros,
y
en
$.
lugar
puso
á
Montholon,
Ruzé,
Retol
otras.
personas
de
su
confianza:
no
admitióen
su
corlé.
sino
á-
hombres
de
lealtad
esperimentada:
la
reina
madre
era
todavia
admitida
en
el
con”
sejo
mas
no
se
trataba
en
su
presencia
ningu"
|
negocio
importante.
Estos
primeros
sintomé
de
la
tempestad
que
amenazaba,
fueron
ob”.
servados,
pero
no
inspiraron
sospechas;
po'
que
era
conocida
la
versatilidad
del
rey.
gl
duque
de
Guisa
solo
entendia
en
el
nombri?
miento
de
diputados,
cuidando
que
todo
fuesen
favorables
á
su
causa.
Concurrieron
Blois
los
príncipes
de
la
sangre
que
eran
có.
tólicos
,
como
los
cardenales
de
Borbon
y
Ven”
doma,
el
principe
de'Conti
y
el
conde
de
Solé”
sons,
hijos
de
Condé,
que
solicitaban
ento”
los
Guisas,
no
tenian
crédito
alguno
en
partido
de
la
liga.
Los
estados
se
abrieron
el
16
de
octub'*
Su
primer
acto
de
rebelion
fue
pedir
quer.
su
primiesen
en
el
discurso
del
rey
algunas
%
presiones
que
ofendieron
á
los
ligados:
eee
ii
gundo,
despues
de
haber
aprobado
el
edi0
A
de
union,
exigir
que
el
rey
de
Navarra
fu
0
es
presamente
escluido
de
la'
corona.
En
el
tiempo
el
duque
de
Sa
boya,
aliado
secreto
ces
|
de
Guisa,
se
apoderó
del
marquesado
de
Salvo?
LO
e
perteneciá
Cea,
El
honor
nacional
“Spertó
en
la
asamblea:
y
el
de
Guisa
no
pu-
BA
impedir
que
se
decretase
resistir
á
aquella
-
¿Y'Ssion
:
pero
al
mismo
tiempo
logró
que
se
“oidiese
la
guerra
contra
los
hugonotes
y
que
dino
tiempo
se
hiciese
uná
reduccion
con-
“rable
en
el
tributo
de
la
talla.
Su
proyec=
meda
obligando
al
rey
á
hacer
la
guerra
sin
de
95,
reducirlo
ála
inaccion,
y
acusándolo
sep
Mivencia
con
los
calvinistas,
presental=
mo
único
defensor
del
catolicismo
,
depo=,
Acaso
|
úrique,
apoderarse
del
gobierno,
y
du
to
la
corona.
Ya
su.
hermana
LS
Lora
a
de
Montpensier
decia,
que
«unas
ti=,
Yon
.
y
.
r
>
Babian
de
servir.
para
cortar
el
cabello
á
Magno
cuando:
fuese
recluido
en
un
mo-
“5
.»
oa
i
l
£
el
rey
pues
se
resolvió
á
una
accion
terri-
esperada.
El:21
de
diciembre
envió
á
sio:
que,
que
deseando
tener
libre
el
Van
SUlente,
reuniria
el
consejo
muy
de
ma=
pu
haby
Mismo
tiempo
le
Indicó
las
materias
la
e
de
tratarse
en
él,
entre
las
cuales
l
gad
085
que
interesaban
mucho
á
personas
%
Mo
al
de
Guisa:
todo
con
el
fin
de
que
QUe
Jise
de
asistir
ála
cita
fatal.
Entró
el
du-
STA
e
Consejo,
y
se
observó
que
pidió
al-
ue]
e
para
disipar
un
flato
que
le
dió
en
do
AR
Apenas
se
repuso,
recibió.
un
Obed
e
rey
que
le
llamaba
á
su
gabinete.
£C10,
y
al
abrir
la
antepuerta,
un
asesio
5
de
oro,
que
traia
pendientes
del
cintu=
112
:
siempre
fue
contraria
á
ls
que
temia
que
dis.
minuyesen
su
crédito
en
el
ánimo
del
rey;
TN
así
nunca
hubo
grandeza,
generosidad
ni
sa-
,
biduría
en
sus
negociaciones.
Sus
medios
eral
la
seduccion,
la
perfidia,
el
eugaño
:
y
donde
estos
no
alcanzaban,
la
espada
ó
el
veneno:
Era
necesaria
una
política
noble,
francas
magnánima
y
dirigida
esclusiva
mente
al
inte-
res
de
la
Francia,
para
sacarla
del
abismo
en
que
la
habian
sumergido
tantos
errores.
Fe-
lizmente
se
presentó
en
la
éscena
un
héroes
cuyo
corazon
deseaba
el
bien,
y
que
encontrÚ
un
amigo
que
le
instruyera
de
los
medios
de
conseguirlo,
Tales
fuerón
Enrique
de
Borbom.-
y
Sully.
La
reconciliacion
entre
los
católicos
qué
seguian
á
Enrique
HI,
y
los
calvinistas
del
rey
de
Navarra
fue
sincera;
porque
las
virtudes
de
este
príncipe
eran
la
garantía
mas
segura
par
ra
todos
los
partidos.
En
breve,
reunidos
los
dos
egércitos,
rechazaron
4
Paris
las
tropas
de
la
liga,
y
las
encerraron
en
esta
capital,
quí
sitiada
por
fuerzas
superiores,
sufrió
con
449
mirable
resienacion
todos
los
horrores
de
la!
escasez,
“hasta
que
el
puñal
de
un
fanático
dió:
fin
á
la
vida
y
á
las
desgracias
de
Enrique
1
Santiago
Clement
,
religioso
dominicant
reunia
á
un
talento
cortísimo
y
á
costumbri
depravadas
un
fanatismo
ardiente
á
favor
ill
la
liga
Su
imaginacion,
incapaz
de
crear
ho
da
por
sí
misma,
recibia
y
aumentaba
los
11M
pulsos
que
le
venian
de
fuera.
Persuadióse
qU
A
(113)
staba
predestinado
para
librar
á
Francia
del
“ano
(porque
en
Paris
no
sé
daba
ya
otro
"ombre
á
Enrique
UE).
La
duquesa
de
Mont-
Pensier,
en
cuya
casa
servia
el
padre
de
Cle-”
y
¡
Ment.
>
y
los
principales
de
la
liga,
fomenta=
an
funestas
disposiciones.
Le:
proporcio=
MATOn
cartas
para
el
rey
de
los
individuos
del
atlamento
que
estaban
presos:
á
favor
de
5
penctró
hasta
la
tienda
de
Enrique,
y
Mientras
el
rey
leia
los
papeles,
le
inetió
en
el
“tre
un
cuchillo.
El
rey
lo-sacó
con
su
pro-
ll
maño,
é
hirió
en
la
cara
al
asesino.
Los
SMardias
acudieron
,
y
en
el
primer
fervor
hi-
E
“on=pedazos
á
Clement,
sin
considerar
que
:
Vida
podia
servir
para
descubrir
Jos
cómpli-
Inmediatos
de
aquella
alevosía.
Enrique
dió
al
día
siguiente,
que
fue
el
>
de
agosto
*
1589,
como
rey
y
como
cristiano,
perdo=
po
O
á
los
que
habian
tenido
culpa
en
aque-
Y
maldad.
Nombró
por
su
sucesor
á
Enrique
S
Borbon;
y
al
abrazarle
antes
de
morir,
le
lo:
$
JO:
«hermano,
creed
que
nunca
serels
rey
de
'
encia,
si
no
os
convertis
á
la
religion
católi-
»»
En
Enrique
HI
se
estinguió
la
rama
de
los
N
alojs,
que
dió
á
Francia
tan
grandes
reyes,
N
pondos
V
y
Cárlos
VIT,
educados
en
la
escue-
.-
la
adversidad,
aumentaron
la
autoridad
ci
C
lo.
:
2]
.
til
de
Luis
XI
y
las
virtudes
de
Luis
XI]
con-
Uyeron
casi
igualmente
á
fortificarla,
y
r
3
,
q
cisco
Lá
pesar
de
sus
derrotas,
la
hizo
TOMO
xxi,
8
por
su
habilidad
y
sus
hazañas:
los
vi-
|
114)
respetable
en
todo
el
mundo.
Desgraciadamen*
te
empezaron
las
disensiones
religiosas
á
di-
solver
la
fuerza
de
la
autoridad,
cuando
los
grandes
del
reino,
no
olvidados
aun
de
su
anti-
gua
supremacía,
deseaban
recobrarla.
El
amor
de
la
religion
cubrió
en
los
de
uno
y
otro
partido
sus
miras
ambiciosas.
Bajo
tres
re-
es,
Ó
demasiado
jóvenes
como
Francisco
1
y
Cárlos
IX,
ó
de
inclinaciones
pueriles,
como
Enrique
HI,
dirigidos
por
una
muger
mas
ar-
tificiosa
que
hábil,
é
incapaz
de
una
idea
grande
y
generosa,
llegó
el
poder
real
en
la
patria
de
san
Luis
á
ser
vilipendiado
por
las
facciones.
Fueron
necesarias
para
levantarl0
de
su
abatimiento
el
heroismo
de
Enriqúe
IV,
la
política
de
Richelieu
y
el
gran
carácter
de
Luis
XIV.
|
«$
|
(115)
CAPÍTULO
VIH.
pe
Ereriá
cuarto
el
grande.
Eny
ique
17,
rey
de
Francia:
combate
de
o
Tques,
Batalla
de
lory:
segundo
sitio
de
aris.
Campaña
del
duque
de
Purma
en
'ormandía.
Estados
de
Paris
:
conversion
el
rey:
tregua
de
tres
meses:
Paris
some=
ida
al
rey
Enrique
IVY.
Declaracion
de
guerra
d
España:
combate
de
Fontaine
Pancaise.
Sorpresa
y
reconquista
de
miens.
Paz
de
Vervins:
edicto
de
Nan=
Les:
fin
de
la
ligas
Guerra
con
Saboya,
23
con
Saboya.
Proceso
y
suplicio:
del
Mariscal
de
Biron,
Conjuracion:
del
conde
e
Entragues.
Sitio
de
Sedan.
Mediacion
de
Francia
entre
la
santa
Sede
y
la
repú-
ca
de
Venecia.
Tregua
de
12
años
entre
Holanda
y
España:
espedicion
de
los
ma=
“inos
contra
Túnez:
el
principe
de
Condé
"efugiado
en
Bruselas,
us
IV,
rey
de
Francia:
combate
de
DA
(1589)
Las
¡lustre
casa
de
Borbon
se
Aus
pi
y
trono
de
Francia
con
funestos
Ry
los,
La
liga,
auxiliada
por
Roma
y
por
*Paña,
dominaba
en
Paris:
y
Enrique
en
su
4
a
7
de
caballería
enemiga;
pero
Chatillon,
11%
(116)
|
mismo
egército
apenas
podia
confiar
sino
en
los
calvinistas;
pues
aunque
Givrí,
uno
de
sus
capitanes
católicos,
le
decia
:
«sois
el
rey
de
los
valientes,
y
solo
os
abandonarán
los
cobardes,»
otros
muchos
de
la
misma
religion
salieron
del
egército,
bien
que
ninguno
se
pasó
á
la
li-
ga.
Gran
parte
de
ellos
pedian
atrevidamente
pensiones,
tierras
y
estados,
poniendo
así-en
precio
su
fidelidad:
desdicha
comun
en
las
guerras
civiles.
Sin
embargo,
Enrique
IV
pre-
sentó
un
valor
invencible,
una
frente
serena
y
el
ascendiente
de
su
genio
y
desus
virtudes
4
tan
grandes
tormentas,
y
fue
reconocido
por
q
rey
de
Francia
en
todos
los
puntos
donde
no
dominaba
la
liga,
bajo
la
promesa
que
hizo
de
instruirse
en
los
principios
y
fundamentos
>
de
la
religion
católica.
y
3
-Disminuido
su
egército
por
la
retirada
de
mucthros
señores,
levantó
el
sitio
de
Paris,
Y
marchó
á
Normandia,
á
reunirse
con
los
sor
corros
que
le
enviaba
Isabel
de
loglaterrar
Mayenne
le
siguió
con
el
egército
de
la
ligar
le
sitió
en
Dieppe,
antes
de
que:
recibiest
aquel
socorro
y
otros
que
esperaba
de
Cham*?-
paña
y
Picardía,
y
dió
muchos
asaltos
infruc?
tuosos
á
esta
plaza.
El
mas
célebre
fue
el
de
21
de
setiembre,
dado
cerca
de
Arques.
LlegY
+
ron
sus
tropas
hasta
apoderarse:
de
únvatrin?
cheramiento:
pero
fueron
rechazadas
con
gral
mortandad.
Enrique,
arrebatado
por
suardof
belicoso,
se
halló
cogido
entre
dós
batállont$
re
117
ñ
Mayor
del
almirante
Coligny,
los
acometió
al
"ente
de
un
cuerpo
escogido
de
la
misma
ar=
Ma,
v
Cribró
Enrique
á
su
amigo
Crillon
esta
carta,
py
Posa
en
la
historia:
«Ahórcate,
valiente
Cri-
lo;
Porque
hemos
pelcado
en
Arques
y
tú
RO
estabas
aquí.
A
Dios,
valiente
Crillon:
te
mo!
lestro
y
á
siniestro.»
E
Mayenne
se
retiró.
Enrique,
habiéndosele
sido
los
socorros
que
esperaba,
se
presentó
lo
onda
vez
á
las
puertas
de
Paris,
entró
en
a
es,
y
los
saqued»
y
despues
PAN
:
alo
PLE
AQGpIoS
en
e
cua
algunos
del
de
la
capital,
escapados
liga;
Prision
en
que
los
tenia
el
consejo
de
la
«de
y
recibió
los
embajadores
de
la
república
'Cnecia,
primer
potencia
católica
que
le
9oció
por
rey...
pas
Qs
atalla
de
Lory:
segundo
sitio
de
Paris
90).
Los
ánimos
de
la
faccion
de
la
liga
10
agitados
en
diferentes
sentidos,
El
du-
u
.
de
de
Mayenne
era
gran
capitan,
buen
caba-
do
Y
nacido
para
ser
escelente
vasallo
en
ao
harquía,
Amaba
su
patria,
carecia
de
>
y
solameñte
las
circunstancias
y
la
igacion
de
vengar
á
su
hermano
le
de
tan
hecho
gefe
de
partido.
Desde
la
muerte
daba
"que
III
todas
las
órdenes
de
la
liga
se
Bor
A
£A
nombre
de
Cárlos
X
;
el
cardenal
de
Pottey..?
Preso
desde
los
estados
de
Blois
en
Su
sobr
Primero
de
Enrique
11
y
despues
de
to
Enrique
IV;
pero
este
fantasma
des.
Y
libertó
al
rey.
Despues
de
la
victoria
es+-
(118)
apareció,
y
hubo
en
París
grandes
divisiones
sobre
quién
se
le
habia
de
substituir.
Et
duque
de
Mayenne
opinaba
por
un
príncipe
de
su
familia:
el
partido
español,
muy
poderoso
por
los
socorros
en
hombres
Y
dinero
que
los
parisienses
habian
recibido
Y
esperahan
recibir
todavía
de
Felipe
1,
por.
Isabel
Clara
Eugenia,
hija
de
este
rey
y
e
Isabel
de
la
Paz,
hija
de
Enrique
11
de
Fran”.
cia.
Esta
opinion
era
apoyada
por
el
consejo
de
los
diez
y
seis.
Otros
querian
á
las
hijos
de
duque
de
Lorena.
En
general,
la
nobleza
de.
la
liga
queria
un
rey
frances,
y
habia
much.
que
no
se
negaban
¿admitirá
Enrique
IV,
col.
tal
que
volviese
al
gremio
de
la:
iglesia.
El
duque
de
Mayenne
debilitó
el
partid0
español,
disolviendo
el
consejo
cia
del
liga
en
que
dominaba,
y
creando
otro
mel!
numeroso
y
compuesto
de
sus
amigos,
Nada
resolvió
en
cuanto
á
nombrar
nuevo
rey;
y”
atencion
de
los
que
gobernaban
en
Paris,
Y
dirigió
á
reunir
en
un
solo
cuerpo
tados
enemigos
de
Enrique
IV,
dejando
para
des”
pues
de
la
victoria
el
gran
negocio
de
la
suc%
sion.
ln
Entretanto
se
preparaba
el
rey
para
e
trar
en
campaña.
La
de
13g0
fue
una
CO
pe
mas
célebres
de
esta
guerra
por
la
bataMa
7
Ivry,
el
sitio
de
Paris
por
Enrique
IV
y
la
Ae
edicion
del
egército
español,
mandado
por
célebro
Alejandro
Farnesio,
duque
de
Parr
para
hacérselo
leyantar.
ñ
db
(119)
Ivry
es
una
aldea
situada
en
una
estendi-
da
llanura
á
poca
distancia
de
Dreux
y
no
le-
Jos
del
campo
de
batalla
en
que
por
la
vez.
Utimera
pelearon
los
católicos
y
los
calvinistas,
*
Se
encontraron
el
egército
de
Enrique
1V
andado
por
el
rey
en
persova,
y
el
de
la
liga,
Álas
órdenes
del
duque
de
Mayenne,
el
13
de
ZO;
y
se
prepararon
para
dar
la
batalla
al
lA
Siguiente,
Enrique
dió
instrucciones
á
sus
-Pilanes;
y
como
le
representasen
que
en
repo
Una
de
ellas
estaba
previsto
el
caso
de
la
ada,
les
respondió
el
héroe:
«nos
retirare-
PES
al
campo
de
batalla.»
Al
dar
la
señal
de
dd
;
dijo
á
lossuyos:
«sino
veis
las
ban-
e
seguid
el
penacho
blanco
de
mi
yelmo:
TO
le
encontrareis
enel
camino
del
ho-
">
Algunos
dias
antes
le
habia
pedido
Teo-
SN
de
Schomberg
>
comandante
de
los
ale
€S
auxiliares,
algun
dinero
para
su
tropa,
RN
le
dijo
con
algun
enojo:
«ningun
le
re
de
valor
pide
dinero
la
víspera
de
una
A.»
Recordando
esta
injuria
en
el
mo-
,
“nto
de
entrar
en
combate,
le
dijo
el
rey:
ed
no
quiero
llevarme
conmigo
al
lie,
Mundo
el
honor
de
un
caballero
tan
va=
e
como
vos,
Os
ido
que
me
perdoncis,
y
tre
ce
amigos.»
El
aleman
respondió:
«el
la
me
lastimó
Y.
M.,
y
hoy
me
mata:
Se
honor
que
me
hace,
me
obliga
á
pe-
Palabra.
su
seryicio,»
Schomberg
cumplió
su
ad
o
.
Mpeñada
la
accion
,
el
voy
segursu
costuln
.
que
fue
la
ruina
total
de
su
egército,
que
10
Jiempo
todavía
de
arrancar
su
presa
á
ES
h
bre,
se
arrojó
al
centro
de
los
escuadrones
enemigos.
Hubo
un
instante
en
que
los
suyos
|
cejaron
:
Enrique
les
gritó:
«volved,
sino
para
lidiar,
álo
menos
para
verme
morir.»
El
ma-
riscal
de
Biron,
uno
de
los:mas
grandes
sol+-
dados
de
su
tiempo,
que
mandaba
la
reserva
de
Enrique
1V,
acudia
con
su
tropa
á
todas
paraa
tes
y
daba
calorá
los
que
desmayaban.
Al
fin,
la
victoria
se
declaró
por
los
del
rey.
El
de
Mayenne
huyó,
y
rompió
el
puente
de
Ivrf
para
evitar
que
el
enemigo
le
persiguiese
:
10.
pudiendo
seguir
á
su
general,
cayó
casi
todo
en
poder
de
las
tropas
del
rey.
h
Enrique,
resuelto
á
aprovecharse
de-sU
victoria”,
puso
sitio
á
Paris,
y
lo
estrechó
de
modo
que
el
hambre
sacrificó
mas
víctimas
qué
la
espada
enemiga.
Pero
el
fanatismo
del
pueblo
ahogó
los
gritos
dela
necesidad
y
aun
de
la
miS
ma
naturaleza;
puesse
vió
4
una
madre
alimen?
tarse
de
la
carne
de
un
hijo
suyo,
y
perecer
de
dolor
sobre
los
restos
de
aquel
horrendo
banque*
E
te.
Los
interesados
de
la
causa
dela
liga
esci”
taban
el
entusiasmo
del
pueblo
por
medio
a
serniónes,
procesiones,
y
“sobre
todo
pe
nn
4
guiendo
de
muerte
al
que
se
alreviese
á
hab
de
pázió
de
rendicion.
Toda
la
esperanza
los
parisienses
estaba-
fundada:
en
la
llegad”.
del
egército
español.
Alejandro
Farnesio,
%%-
comandante,
recibió
órdenes
de
acudir
al
só
corro
de
Paris,
Pusose
en
marcha,
y
Meg
/
A
Enr!
d.
|
(tra)
as
IV.
Apoderóse
de
Lagny
á
viva
fuerza
á
ista
del
rey
que
no
tevia
fuerzas
para
¡mpe=
Ho,
y
empezaron
á
entrar
por
el
Sena
víve=
Tes
en
la
capital.
Enrique
IV,
despues
de
un
ataque
infruc-
%Os0
contra
los
muros
de
la
ciadad
,
se
retiró
Puso
sus
tropas
en
cuartelés
de
invierno,
Entase
que
cuando
llegó
el
duque:
de
Par
So
las
cercanías
de
Paris,
le
propuso
por
E
de
un
enviado
pelear
.de
poder
á
poder
a
Patalla
campal.
«No
he.
venido
desde
tan
Si0S,
respondió
el
gran
general,
para
seguir
Consejos
de
un
enemigo.»
LU
duque
de
Parma
seapoderó
de
Corbeil,
ig,
Plaza
cercana
á
Paris,
y
quiso
dejar
en
ella
de
icion
española
:
mas
el
duque
de
Mayen-
Te
1
opuso
á
ello.
Este
incidente
reveló
á
to=
fo
A
poca
armonía
que
reinaba
entre
el
ges
dire
A
liga
y
su
poderoso
auxiliar.
El
parti-
le
pañol,
dueño
del
consejo
de
los
diez
y
ñ
cuya
influencia
era
grande
en
el
pueblo
'
label
y
solicitaba
la
corona
para
la
infanta
teun;
vay
y
no
cesaba
de
instar
porque
se
de
esen,
en
la
capital
los
estados
del
reino
que
la
declarasen
reina.
Al
contrario,
de
eine
solicitaba
que
se
conservase
el
esta=
Presente
de
las
cosas,
esperando
que
algun
A
scimiento
feliz
le
colocase
en
el
trono,
Os,
á
algun
príncipe
de
la
casa
de
a.
o
faccion
de
los
diez
y
seis
se
dió
muerte
|
isina
por
el
atentado
inaudito
que
co-
(122
metió.
Brisson,
presidente
del
parlamento
de
Paris,
y
los
consejeros
del
mismo
parlamento
Tardif
y
Larcher,
ademas
de
ser
contrarios
ú
los
furores
anárquicos
de
aquella
faccion
,
no
Cisimulaban
que
miraban
como
una
obliga-.
cion
reconocer
á
AE
IV
por
rey,
apenas
hubiese
abrazado
la
re
igion
católica.
Esta
era
la
opinion
de
todos
los
hombres
de
juicio,
aun
en
el
vulgo,
cansado
ya
de
tantas
calamida-
des
é
infortunios,
Bussy
le
Clero,
gobernador
de
la
Bastilla,
y
uno
de
los
gefes
mas
ardientes
de
la
ligas
resolvió
matar
á
aquellos
tres
magistrados
respetables,
y
lo.
logró
del
modo
siguiente:
el
el
consejo
de
la
union
(estaba
entonces
ausep”
te
el
duque
de
Mayenne
en
Soissons,
esperan”
do
para
la
campaña
venidera
al
duque
de
Parma
que
se
habia
vuelto
á
Flandes)
recogió
firmas
en
blanco
de
sus
individuos,
diciendo
que
eran.
para
una
memoria,
no
redactada
todavía,
que
debia
presentarse
á
la
Sorbona:
y
en
lugar
de
la
memoria
supuesta,
escribi0
a
sentencia
de
muerte
de
los
tres,
Sus
satéli-
tes
la
cumplieron
llevándolos
al
Chatelet,
Y
ahorcándolos
de
una
escala
de
madera,
Des”
pues
sacaron
los
cadáveres
á
la
plaza
de
Grev£
para
conmover
al
pueblo
á
cometer
otros
ase”
sinatos,
y
aun
apoderarse
de
la
autorida
a
Pero
los
habitantes
de
Paris,
horrorizados
de
aquella
inbumanidad,
se
retiraron
á
sus
casa5
Viéndose
los
malvados
sin
a
10yo,
se
ocultar.
ron
:
Bussy
se
hizo
fuerte
en
la
Bastilla
,
encel”
/
¡|
:
¿
Ñ
i
,
|
193
)-
rando
en
ella
á
Le
da
y
á
la
hermana
el
gefe
de
la
liga
para
que
le
sirviesen
Ye
rehenes.
a
Apenas
supo
el
duque
tan
atroces
atenta
dos,
deja
el
mando
de
las
tropas
á
su
sobrino
Cárlos,,
duque
de
Guisa,
que
acababa
de
es=
“aparse
de
la
prision
donde
habia
estado
des=
“e
el
asesinato
de
su
padre
Enrique;
pasa
á
la
poital,
arma
los
vecinos,
acomete
á
la
Basti-
la,
que
Bussy
le
rinde
bajo
la
condicion
de
EN
do
será
perseguido
por
la
muerte
de
los
les
magistrados;
envia
al
suplicio
á
los
de=
1s
cómplices,
y
acaba
con
la
faccion
de
los
"lez
y
seis,
Desde
entonces
no
hubo
en
la
liga
e
partido
que
el
de
los
que
se
llamaban
po-
Eos;
es
decir,
que
no
tenian
por
objeto
el
-
Mtnfa
de
la
religion,
sino
el
aumento
de
sus
Mtereses
y
dignidades,
y
solo
aspiraban
á
res-
ta
ecer
el
antiguo
poderío
de
la
nobleza
Ñ
á
iCtar
leyes
al
trono.
De
los
españoles
se
alec-
Aba
no
hacer
caso
sino
por
la
necesidad
que
€
ellos
se
tenia.
Campaña
del
duque
de
Parma
en
Nor=
Mandia'
(1592).
Pronto
legó
el
caso
de
la
Mar
segunda
vez
de
Flandes
al
duque
de
Par-
fo
La
campaña
anterior
habia
sido
insigni=
“ante,
y
solo
hubo
en
ella
dos
facciones
de
dideracion,
ambas
infructuosas:
una
del
Fides
de
Mayenne
contra
san
Dionis
,
que
es-
Pa
el
rey;
y
otra
de
Enrique
IV
contra
1.
5
Viendo
este
príncipe
que
no
tenia
fuer-
Y
suficientes
para
reducir
la
capital,
pasó
á
—=
>
=>
AA
De
E
e
TRES
A
Lp
E
DO
A
E
e
ad
e
>
e
ci
co
(124).
Normandía
con
el
intento
de
conquistar
4
Kuan,
una
de
las
plazas
mas
fuertes
que
en?
«tonces
tenia
la
liga,
50040
OY
Ruan
sufrió
en
este
sitió
gran
parte
de
los
males
que
cayeron
sobre
Paris
en
el
de
1590.
Mayenne
se
acogió
al
mismo
refugio
que
en"
tónces,
al
duque
de
Parma:
pero-este
insistia
en
la
convocacion
de
los
estados
de
Paris
yen”
la
exaltación
de
la
Infanta.
Mayeune
vada
ez
gó
,
pero
tampoco
se
comprometió
á
nada:
y
Farnesio,
convencido
de
la
necesidad
de
-
socorrer
á
Ruan,
se
puso
en
marcha
para
Normandía.
'
De
El
rey
salió
á
recibirle
con
un
cuerpo
de
|
900
hombres
de
caballería,
á
las
fronteras
de
la
provincia:
pero
conociendo
la
superioriz.
dad
de
la
caballería
enemiga,
contra”
la
cual
no
podia
intentar
ningun
combate,
se
quedó
A
solo,
con
100
hombres
para
adquirir
la
gloria
de
la
intrepidez,
ya
que
le
era
imposible
la
|
del
triunfo.
Apostóse
en
la
colina
de
Aumale,
dejando
á
los
arcabuceros,
Mi
por
Lar”
vardin,
en
un
valle
cercano
á
esta
villa,
para
defender
sus
avenidas.
El
de
Parma,
viendo
tan
poca
gente,
temió
una
emboscada
y
PRES
leó
con
tanta
circunspeccion,
que
el
rey
pudo
3
retirarse
á
la
plaza,
á
pesar
de
que
Lavardin.
4
cometió
la
imprudencia
de
abandonar
el
pue
to
que
teo
la
retirada
para
buscar
otro.
%.
mas
cubierio,
de
modo
que
Euro
estuvo
pique
de
caer
en
manos
de
los
españoles,
Y.
perdió
mucha
gente,
A
pesar
de
esto,
peleó
E
(1a5)
“on
suma
intrepidez
y
se
retiró
á
Aumale,
Stendo
el
último
de
los
suyos
que
pasó
el
puente.
ha
mo
echasen
en
cara
al
duque
de
Parma
E
di
er
perdido
tan
gran
ocasion
,
respondió:
Se
ofreciera,
volveria
á
hacer
lo
mismo.
9
creia
pelear
contra
un
general,
y
no
con=
Un
carabinero.»
Cuando
Enrique
supo
es-
>
dijo:
«es
lícito
al
duque
de
Parma
ser
AO
pero
á
mí
no:
porque
tengo
que
:
"quis
r
mi
corona.
»
sio
1]
rey.
sevolvió
al
sitio
de
Ruan,
y
Farne=
ape
egó
al
Sena
con
una
marcha
rápida,
que
Mas
dió
tiempoal
enemigo
para
otra
cosa
oe
reunir
sus
tropas,
y
acamparse
en=.
Atina
del
egército
español,
con
tan
buenos
-
Ucheramientos,
que
el
de
Parma,
no
te=
"do
por
prudente
acometerle,
levantó
su
a
y
se
puso
sobre
Caudebec,
villa
que
de
da
por
Enrique.
En
un
reconocimiento
el
a
Plaza
fue
herido,
al
mismo
tiempo
que
0
da
Mayenne,
que
le
acompañaba
con
un
Po
de
tropas
de
la
liga,
estaba
gratemen-
Pol
ermo.
Esta
circunstancia,
la
llegada
de
08
refuerzos
al
egército
del
rey,
señala
£nte
de
un
cuerpo
numeroso
de
alema=
Do
le
trajo
el.
vizconde
de
Turena,
pu-
tadop.
4
hrique
en
estado
de
estrechar
al
si=
su
de
Caudebee
entre
el
Sena,
el
mar,
y
ricles.
Escasearon
los
víveres
en:
el
to
x
O
español:
faltaron
enteramente
Jos
Agua
Para
la
caballería,
y
no
habia
mas
que
la
del
rio,
salobre
y
imal
sana
por
-
y
llegó
hasta
Ruan.
Enrique,
engañadoen
sus
disminuido
en
y;
“am
manera,
y
si
la
guerra
126)
£
estar
allí
mezclada
con
la
del
mar
vecino.
En?
rique
estaba
muy
confiado
de
que
el
egércitO
del
de
Parma
capitularia
dentro
de
poco.
h
Pero
una
mañana
se
halló
sin
enemigo?
en
frente
de
sus
cuarteles.
Alejandro
labia
pasado
á
la
orilla
meridional
del
Sena
duran”
te
la
noche
anterior
todas
sus
tropas
en
uno?
pontones
que
le
habian
enviado
desde
Ruan
con
todo
secreto
y
presteza,
dejando
solo
en
la
septentrional
á
su
hijo
Ranucio
con
utr
peque”
ño
cuerpo
para
hacer
diversion
al
enemigo
Ranucio
acometió
de
improviso,
se
abrió
paso
esperanzas,
voló
con
su
caballería
á
la
fron?
tera
de
Picardía
y
Champaña,
por
sí
pudiesó
cortar
la
retirada
al
de
Parma,
que
Habien
la
pasado
el
Sena
por
Saint-Cloud,
se
dirig
á
Flandes:
nras
la
vista
de
la
infantería
espa”
ola
que
era
entonces
la
mejor
conocida,
1
quitó
toda
esperanza
de
hacer
daño
al
ent”
migo,
y
esclarió:
«si
yo
fuese
dueño
de
est
infantería
,
corquistaria
toda
la
Europa.»
|
Estados
de
Paris:
conversion
del
reY
'
tregua
de
tres
meses
(1593).
En
fin,
á
Po
q
de
las
dificultades
y
dilaciones
afectadas
|
duque
de
Mayenrie,
los
estados
de
la
liga
fu%
ron
convocados
er
Paris.
Enrique
IV
ecla
|
reos
de
lesa
magestád
4
los
que
concurriese.
á
ellos:
mas
no
prohibió
á-
los
católicos
de
p
H
yartido
que
tuvieseri
conferencias
con
los
'
bes
;
porque
ya
el
fanatismo
de
esta
ha
y
(127)
Prolongaba,
era
mas
bien
por
el
deseo
que
£h1an
los
gefes
y
caudillos
de
sacar
las
ma=
YOres
ventajas
posibles
en
la
pacificacion,
..
Ue
por
otra
cosa.
Enrique
1V
siguió
en
las
Sociaciones
que
tuvo
con
los
caudillos
de
di
¡gados
el
prudente
consejo
de
su
amigo
y
"Suna
general,
ó
en
la
cual
entrasen
mu=
:
Si
>
sino
hacer
transacciones
particulares.
Pue
an
reunidos
los
enemigos,
creerán
que
d
da
daros
la
ley:
si
separados,
mirará
ca=
hao..o
como
un
beneficio
la
concesion
que
le
18.»
do
edicto
de
convocacion
,
y
la
mayor
pe
E
los
discursos
que
se
pronunciaron
en
er
Anos,
indicaban
que
el
objeto
de
estos
clon
*thinar
los
males
de
la
Francia
con
la
ión
de
un
rey
católico
:
pero
Mayenne
en
Cria
¡cto
habia
dado
á
entender
que
recono-
Diura,
Enrique
de
Borbon
en
el
caso
de
que
pañol
se
el
calvinismo:
cuando
el
partido
es=
ApSo
ri
que
habiendo
sido
herege
re-
Virtiénd,
ten
podia
esperarla
absolucion
con-
á
la
95€,
tenia
perdidos
todos
los
derechos
Corona,
epeunidos
los
estados,
el
duque
de
Feria,
di
a
dor
del
rey
de
España,
pidió
la
corona
aria
Infanta,
pero
dando
á
entender
que
lo
con
Ernesto;
archiduque
de
Austria,
ue
era
eros,
..POner
en
manos
de
esta
augusta
y
tod
de
familia
el
reino
de
Francia,
y
casi
Occidente
europeo.
Habiendo
desagra=
Mis
$40
:
:
min
¿Stro
Sully,
y
era
no
permitir
negociacion
(128)
3
dado
esta
propuesta,
dijo
que
la
infanta
casa?
ria
con
un
príncipe
de
la
casa
de
Lorena,
el
que
designase
el
rey
de
España,
y
mas
ade“
late
nombró
al
duque
de
Guisa.
Prometió
ul
egército,
mucho
dinero,
y
cuanto
era
necesa”
rio
para
sostener
la
eleccion.
de
la
infanta.
Y
Ninguna
de
estas
proposiciones
fue
acep”
tada,
y
los
estados
se
disolvieron
sin
haber
re”
suelto
nada
en
la
materia
para
que
se
habia.
convocado.
Las
razones
de
esta
inutilidad
de
la
asamblea
fueron
muchas,
y
todas
fayora”
bles
á
Enrique
IV.
La
primera
fue
una
conf”
rencia
que
tuvieron
primero
en
Surena
Y
|
despues
en
la
Villette,
varios
señores
y
prela?
dos
católicos
del
partido
del
rey
«y
del
de
la
liga,
no
solo
con
anuencia
de
Enrique
y
debi
duque
de
Mayenne,
sino
tambien
con
gusto
general
del
pueblo
de
Paris.
que
anheladi
por
la
paz,
mucho
mas despues
que
Dreuk
cayó
en
poder
de
las
tropas
del
rey,
y
la
cor]
duccion
de
víveres
á
la
capital
era
mas
dilict
hi
Esta
conferencia
se
celebró
casi
al
misa
tiempo
que
los
estados,
y
sus
decisiones
fue
$
ron
mas
importantes
y
eficaces
que-
las
de
es”
1
ta
asamblea.
e
2.1
El
rey,
movido
por
las
frecuentes
exi
taciones
de
los
prelados
y
señores
católicos
de
Y
ml.
partido
por
la
seguridad
que
le
dieron
mu
de
de
la
liga
de
pasarse
á
él
apenas
abjurase
pe
calvinismo,
en
fin,
por
los
consejos
de
mismos
hugonotes,
entre
ellos
el
duque
jo
Sully,
y
por
la
declaracion
del
sínodo
EN
(129)
SS
calvinistas,
de
que
podia
salvarse
5
5
ed
romana,
determinó
instruirse
he
Sus
dogmas
y
en
su
doctrina,
hizo
la
abju=
¿Ion
de
la
reforma
á
las
puertas
de.
la
aba-
la
de
san
Dionis
,
y
fue
admitido
á
los
sagra-
Os
:
1 .
.
.
.
$
Misterios
en
dicha
iglesia
por
el
arzobispo
*"
El
rey
propuso
una
tregua
de
tres
fue.
>
Yue
lá
se
prolongó
otros
tres,
y
Mamo
Ptada,
porque
los
españoles
no
querian
"E
Sus
egércitos,
mientras
no
se
decidiese
bja
1
gocio
de
la
eleccion.
En
este
tiempo
ha-
a
1
re
comunicacion
entre
los
parientes
y
que
jo
de
ambos
partidos;
y
todos
deseaban
c
Paz
y
buena
armonía,
de
qué
enton=
fue
Sozaban
despues
de
tantas
calamidades,
Lea
tua.
o
duque
de
Mayenne
aborrecia
á
los
As
ll
po
el
favor
que
daban
á
la
faccion
Sullo
Re
a
y
fanática
de
la
liga,
por
el
or-
ea
A
le
trataban
á
él,-
por
la
prefe-
Pue
Y
e
alan
dado
al
de
Guisa,
y
en
fin
AN
SN
ándose
en
una
posicion
contraria
XI1,
9
una
deelaracion,
en
la
cual
proclamó
la
ley
(130)
á
su
carácter,
deseaba
interiormente
reconci-
liarse
con
Enrique
1V
,
y
solo
para
sacar
me-
jor
partido
de
este
príncipe,
continuaba
la
guerra.
;
5.
En
fin,
el
parlamento
de
Paris,
opriz
mido
antes
y
mutilado
por
los
furores
de
los
diez
y
seis,
viendo
las
disposiciones
del
pueblo,
y
seguro
de
la
connivencia
de
Mayenne,
hiz0
sálica
como
fundamental
del
reino
y
vigente:
Este
paso,
atrevido,
pero
apoyado
por
el
aplau-
so
de
los
parisienses,
puso
fin
á
las
pretensi0.
nes
de
los
españoles,
y
á
las
sesiones
de
los
est
tados,
que
se
cerraron
entonces,
y
abrió
€
camino
á
Enrique
1V
para
la
posesion
tran?
quila
del
trono.
Paris
sometida
al
rey
Enrique
IV
(1594)
Al
principio
de
este
año
envió
la
liga
una
ev
bajada
á
Roma,
para
destruir
el
efecto
de
Y
de
Enrique
IV.
Precedióla
un
agente
del
des
que
de
Mayenne,
llamado
Montorio,
que
se”
gun
escribia
el
arzobispo
de
Leon,
llevadd
vientos
para
forjar
nuevas
tempestades.
'5*
ta
embajada
fue
inutil.
El
sumo
Pontífice
res
pondió
que
ante
todas
cosas
era
menester
cor
tar
con
España
,
y
que
él
no
podia
socorret
*>
Ja
liga
con
tropas
ni
dineros,
porque
la
gue
ra
que
hacia
en
Hungria
contra
el
turco,
109
exhausto
su
erario.
N
España,
perdidas
las
esperanzas
de
cola
h,
car
á
Isabel
Clara
Eugenia
en
el
trono
Francia,
noauxiliaba
yala
liga,
sino
como
Y.
E
(131).
;
Medio
de
sostener
la
guerra
civil
y
de
susci=
tar
obstáculos
á
Enrique
1V.
Este
monarca
adelantaba
cada
dia
mas
en
la
vasta
empre-
N
de
pacificar
su
reino.
Las
ciudades
de”
ear
YX,
Leon,
Orleans,
Aix,
y
casi
toda
la
Drovincia
de
Picardía
se
le
sometieron.
No
da
lendo
hacer
la
ceremonia
de
su
consagra=
e
en
Reios,
ocupada
pot
el
duque
de
Lo-=
%,
se
consagró
en
Chartres
el
27
de
febre=
»
Y
se
volvió
á
san
Dionis,
donde
tenia
su
Martel
general.
Ape
tregua
habia
espirado:
pero
aunque
se
da
en
guerra,
no
habia
operaciones
mili-
DES
tan
grande
era
la
alteracion
que
se
ha=
AS
echo
en
los
Átrutos,
y
el
deseo
y
la
con
la
on
que
todos
tenian
de
la
proximidad
de
Paz.
El
parlamento
se
inclinaba
á
ella
y
la
po
nseja
ba
públicamente;
y
el
conde
de
Be-
Mal
Sobiernador
de
Paris
por
la
liga,
no
disi-
17
su
opinion
de
reconciliarse
con
el
rey.
al
de
Posicion
general
de
los
ánimos
obligó
Uque
de
Mayenne,
que
habia
prometido
en
Reconocer
al
rey
hasta
que
fuese
absuelto
De
ona,
á
mudar
el
gobierno
de
la
capital.
cal
yd
á
Belin,
y
dió
su
destino
al
maris-
rica
Ep
ossé
Brissac,
autor
de
las
famosas
bar=
sejn
05:
puso
segunda
vez
en
actividad
el
con-
due
de
Os
diez
y
seis,
y
el
partido
anárquico,
él
mismo
hiabia
destruido
dos
años
antes:
9
ya
el
pueblo
no
hracia
caso
de
los
sermo-
Parla
Pandos,
ni
de
las
procesiones;
y
el
Mento
hizo
al
duque
,
como
lugartenien=
'
?
.
hombre
que
cuando
hizo
las
barricadas.
Tral
(132)
te
general
del
reino,
serias
observaciones
so”
bre
la
renovacion
de
estos
desórdenes.
bn
Mayenne
tenia
que
hacer
un
viage
4
Champaña
para
recibir
el
cuerpo
de
tropa
alemanas
al
sueldo
de
España
que
venia
en
50*
corro
de
la
figa,
y
creyó
que
la
capital
queda”
ba
muy
segura
bajo
el
mando
de
Cossé
Bris?
sac.
Pero
este
mariscal
no
era
ya
el
mism0
secretamente
con
el
rey
entregarle
la
plaza,
condicion
de
que
hubiese
amnistía
generar
que
Paris
conservase
sus
privilegios,
y
los
em”
pleados
actuales
sus
destinos
prestando
jar
mento
al
rey:
Cossé
pedia
ademas
para
Y
200.000
escudos
y
una
pension
de-
20.00:
francos.
Enrique
IV
lo
prometió
todo,
A
las
4
de
la
mañana
del
22
de
marzo
presentaron
junto
á
las
murallas
de
Paris
tropas
del
rey
que
habian
salido
de
Senlis!
da
la
señal
convenida:
Brissac
abre
las
baritó
ras,
los
soldados
entran
en
la
capital
con
ma
ravilloso
silencio,
pero
en
órden
de
batalla»
Y
se
apoderan
de
todos
los.puestos
sin
resisten”
cia
,
escepto
en
uno,
defendido
por
un
pigU
te
de
españoles
de
la
gnarnicion,
que
t0w%
rou
las
armas
y
fueron
todos
muertos.
Saliero?
recibir
al
rey
el
preboste
de
los
mercaderes?
el
mariscal
de
Cossé
Brissac,
que
le
entregar
las
llaves
de
Paris.
Enrique
hizo
su
entradl
rodeado
de
la
nobleza
Meda
capital,
para
74
no
se
creyese
que
la
habia
tomado
por
ps
de
armas,
pasó
á
la
iglesia
mayor
á
dar
gr
t
s
?
Y
e
(1
33
)
s,
NOR
y
despues
4
su
palacio.
Desde
medio
dia
Abri
fue
ta
n
pacífico
como
si
no
hubiera
habido
Suery
a.
Enrique
gustaba
de
mostrarse
al
pue
Sente,
decia:
dejadlos:
tienen
hambre
de
ver
da
Las
tropas
españolas
salieron
el
mismo
:
“on
los
honores
de
la
guerra,
como
tam=
cn
el
duque
de
Feria
y
la
embajada
de
Es-
mui
Enrique,
al
verlos
pasar,
les
dijo:
«
me-
las
al
rey
vuestro
amo:
pero
no
volvais
UL»
de
En
esta
ocasion
se
le
dió
el
título
de
Gran-
que
len
merecido
por
la
magnuanimidad
con
Eon
onó
no
solo
á
los
que
sesometian,
sino
Myos,
pa
los
que
se
mostraban
aun
enemigos
dba.
ersuacieronle
que
los
persiguiese,
y
dos,
Pondió:
dejadlos:
todavia
estan
enfada-
de
dE
O
se
arrojaron
de
Paris
los
cómplices
Sons
tal
Barrere,
que
el
año
anterior
habia
des,
U'tado
contra
la
vida
del
rey
;
pero
que
fue
lCrto
y
castigado
con
el
último
suplicio,
fuop,
que
Enrique
IV
habia
conseguido,
á
e
valor
y
perseverancia,
triunfar
de
enemigos,
sin
embargo
su
situacion
Ya
de
ser
eligrosa.
Los
calvinistas
mi-
98
Sus
Mo
de:
al
ome:
A.
envidia
á
los
católicos,
que
se
re-
'
no
|.
an
con
el
rey,
y
que
recibian
de
su
Mo,
98
beneficios
que
habian
estipulado
co-
Lena,
o
de
la
reconciliacion.
Los
grandes
no
lo,
ban
al
proyecto
de
hacerse
hasta cier-
Punto
'ndependientes
de
la
autoridad
real;
eron
las
tiendas,
y
el
aspecto
de
Paris
.
>
Y
á
los
guardias
que
querian
separar
la
-
(836)
del
condestable
de
Castilla
para
sostener
al
duque
de
Mayenne,
arrojado
de
Borgoña
por
el
nuevo
mariscal
de
Biron
,
guerrero
intré=
'
pido
y
hábil
;
amigo
de
Enrique
que
le
amaba
mucho,
é
hijo
del
mariscal
del
mismo
nom=
bre:
pero
que
reunía
á
estas
prendas
brillan=
tes
la
mas
insufrible
vanidad,
una
ambicion
desmesurada,
yen
fin
la:
violencia
y
tena=
cidad
de
carácter
que
algunos
años
despues
ocasionó
su
Tuina.
El
rey
determinó
salir
en
persona
á
refor=
zar
el
eyército
de
Biron,
que
no
era
suliciente
contra
el
grande
poder
que
le
amenazaba.
El
condestable
de
Castilla
echó
dos
puentes
so-
|
bre
el
Saona
junto
á
Gray,
avanzó
hasta
Luz,
¡
hizo
descansar
sus
tropas
,
y
á
mediodia
salió
]
para
Fontaine
Francoise
con
una
parte
de
|
ellas,
mandando
á
las
demas
que
le
siguiesen
18
h
y
se
reuniesen
con
él
á
las
tres
de
la
tarde.
Bi.»
ron
seofrecióásalirá
reconocer
al
enemigocon
-
'
|
300
caballos:
encuentra
á
los
mil
pasos
una
'
%
avanzada
española
y
la
ahuyenta:
pero
algu-
|
"
“nos
minutos
despues
descubrió
todo
el
egér-
|
cito
enemigo
en
órden
de
batalla,
Un
cuerpo
|
|
de
4oo
caballos
españoles
que
perseguia
á
una
partida
francesa,
venia
hácia
él
como
con
intencion
de
atacarlo:
pero
al
llegar
se
divi-
dió
en
dos
partes
como
para
observar
sus
es=.
paldas.
Biron
dividió
su
caballería
en
tres
pe-
lotones:
dos
para
que
se
opusiesen
á
los
del.
enemigo,
y
le
impidiesen
observar
si
los
fran-
ceses
estaban
ó
no
sostenidos,
y
el
tercero
pa*
a
|
:
[
E
(137)
Ya
acudir
donde
lo
exigiese
la
necesidad.
Los
españoles
reforzados
por
yoo
caballos,
|
pe
se
dividieron
como
los
primeros,
atacaron
|
mariscal
por
todas
partes.
Biron
hizo
fren=
=Al
SN
sus
300
hombres
peleando
valerosa-
|
AS
te,
hasta
que
habiendo
recibido
un
sabla=
”
Me
la
¡cabeza
y
una
lanzada
en
el
bajo
|
(tre,
hubo
de
retirarse
con
algun
desórden;
|
Y
SU
berdicion
era
cierta,
si
el
rey
no
hubiese
Ñ
0
ido
en
su
socorro
con
otros
300
caballos
la
tenia,
¿los
cuales
dijo:
«seguidme,
y
0
7
o
que
viereis
que
yo
hago.»
Acometió
bir
y
el
combate
fue
terrible.
Biron
do
de
la
sangre
que
le
salia
de
la
herida
vió
ap
otbeza,
reunió
120
de
los
suyos,
vol-
Ciém;
campo
de
batalla,
y
echó
de
él
á
los
do
eos.
El
rey
no
quiso
pasar
adelante
temien=
tab.
mangas
«de
arcabuceros
españoles
que
E,
“0
apostados
en
los
vallados
del
camino,
Baron
ochocientos
caballos
en
sor
Pine;
Sy
rey;
y
el
condestable,
cuyo
objeto
Quiso.
al
era
defender
el
Franco
Condado,
no
Wstan
arriesgar
una
batalla,
á
pesar
de
las
y
¿4
Msque
le
hizo
el
duque
de
Mayenne,
del
Sáo
Wwañana
siguiente
se
retiró
al
otro
lado
.
Pra
Ste
fue
el
éxito
de
la
jornada
de
Fontaine
Val
ose,
en
que
Enrique
IV
manifestó
su
“En
Nopal
mas
que.
en
ninguna
accion.
CN
paa
combates,
solia
decir,
he
pelea-
da,
a
gloria:
en
este
por
defender
mi
vi-
245
su
cuidado
no
se
Jimitaba
á
sí
solo,
Y
A
E
ARAS
-
Condado
solamente,
y
el
condestable
se
volW0.
Enrique:
pidió
que
no
se
le
cbligase
á
recon”
(138)
;
-
Habiendo
visto
qne
un
soldado
enemigo
¡pad
atravesar
con
la
espada
á
uno
de
los
suyos,
le
grito:
«Guárdate
La-Curce
»
(porque
así
$.
llamaba).
La-Curce,
advertido
por
el
rey
,
yO
el
peligro,
y
se
libró
de
él
derribando'
á
E
contrario.
Ási
es
que
todos,
generales,
capita”.
nes
y
soldauos
adoraban
á
Enrique.
/
Poco
despues
firmaron
los
españoles
UN.
trato
de
neutralidad
con
respecto
al
Fran
á
Italia.
El
duque
de
Mayenne
casi
sin
¡M”
fluencia
en
el
partido
de
la
liga,
y
abaudona%
de
los
españoles,
entró
en
negociacion
co%
cer
al
rey
hasta
la
absolución
de
Roma
¡y
4
concedió
vivir
hasta
entonces
retirado.
en
Cb*
lons
del
Saona
con
promesa
de
no
inquietaré
En
fin,
el
17
de
setiembre
se
eonelul
la
gran
negociacion
de
absolver
4
Enrigue*”
que
no
se
habia
retardado
tanta,
sino
por
”
temor
que
se
tenia
en
Roma
á
la
corte
de
É**
paña.
Pero
el
papa
Clemente
VIH
,
que
ami”
ba
la
religion,
y
que
no
queria
que
se
perd!
se
el
reino
de
Francia
para
el
catolicismo,
dl
mo
se
habia
perdido
el
de
Inglaterra,
convl
j
|
ció
á
Felipe
IM
de
la
necesidad
de
reconcó
con
Roma
á
Enrique
IV,
y
de
darle
la
abs
;
lucion
que
pedia
y
que
habia
merecido.
D
sat
y
Du—Perron
representaron
en
esta
Ce!
d
monia
al
monarca
frances,
prometieron
od
var
las
condiciones
de
la
absolucion
?
redul”
das
á
obras
y
prácticas
de
piedad,
y
reci”
PS
(139)
Pon
de
manos
del
Pontífice,
como
penitentes
Públicos,
ligeros
golpes
dados
con
una
varilla,
.
El
duque
de
Mayenne,
que
deseaba
ar-
dientemente
reconciliarse
con
el
rey,
se
apro=
Vechó
de
la
absolución
de
Roma
fomo
de
un
Motivo
que
le
quitaba
todo
pretesto
para
ño
obedécerle,
Pero
habia
dos
dificultades
que
Vencer;
Una
era,
la
inculpacion
de
complici-
ad
en
la
muertede
Enrique
UL,
queseguian
SObtra
Mayenne
en
el
parlamento
Luisa
de
rená
y
Diana
de
Francia,
nina
viuda
y
otra
hermana
natnral
de
aquel
monarca.
La
se-
SUnda
dificaltad
consistia
en
que
Mayenne
de=
Seaba
que
todos
los
de
la
liga
fhesen
compre
£údidos
en
su
reconciliación.
.
La
bondad
de
Enrique
1V,.y
la
considera-
COn
de
que
Mayenne
podia
causar
todavia
Muchos
males
uniéndose
á
los
enemigos
de
la
Atria,
allanaron
todos
los
obstáculos.
En
Fo-
Mbrai
donde
el
rey
se
hallaba
á
la
sazon,
Promulgó
un
edicto,
en
el
que
declaraba
que
“Os
Príncipes
y
princesas
que
habian
hecho
-BMerra
contra
él,
no
habian
tenido
parte
en
el
¡esinato
de
su
antecesor;
quelos
de
la
liga
so-
2
abian
tomado
las
armas
por
causa
de
reli
91:
que
ni
unos
ni
olros
podrian
ser
persegul»
05
en
justicia:
en
fin,que
les
concedia
un
tér=
vino
dentro
del
cual
pudieran
acogerse
al
bene-
“IO
del
edicto,
A
Mayenne
le
dió
tres
plazas
de
Suridad,
dos
en
Borgoña,
y
una
en
Cham-
48a,
con
el
privilegio
de
no
ser
permitido
á
>
Calvinistas
predicar
en
ellas
su
religion,
(140)
El
edicto
de
Folembrai
encontró
mucha
eposicion
en
el
parlamento,
y
no
fue
archiva-
do,
sino
despues
de
repetidas
órdenes
del
rey:
Pero
sus
buenos
efectos
empezaron
á
sentirse,
inmediatamente;
porque
en
el
mismo
año
de
1596
recobró
Enrique
la
ciudad
y
territorio
de
Tolosa,
que
estaba
por
la
liga,
y
muchos
señores
de
esta
faceion
se
reconciliaron
con
él.
Es
verdad
que
fue
preciso
comprar
la
fidelidad.
de
los
mas
de
ellos;
y
los
calvinistas
seindig”
naban
de
ver
á
sus
enemigos
colmados
de
dig-
nidades
y
pensiones,
cuando
ellos
no
podian
recabar
de
Enrique
que
ampliase
el
edicto
de
Poitiers,
que
segun
decian,
no
les
era
muf
favorable.
Aumentóse
la
animosidad
de
est
partido,
cuando
vieron
llegar
á
la
corte
á
Ale-
>
jandro
de
Médicis,
legado
del
Papa,
prelado
lleno
de
moderacion,
prudencia
y
dulzura,
Y
“que
contribuyó
eficazmente,
no
solo
á
termi”
nar
los
furores
fanáticos
de
la
liga,
sino
tam”
bien
áreconciliar
á
los
reyes
de
Francia
y
Es*
paña.
Los
españoles
iban
haciendo
muchos
pro”
gresos
en
la
provincia
de
Picardia,
donde
le--
garon
hasta
apoderarse
de
Cales:
y
aunque
los.
ingleses
y
holandeses
auxiliaron
á
Enrique
co?
sus
fuerzas
navales,
todo
el
peso
de
la
guerr?
terrestre
tenia
que
sostenerlo
Francia,
y
*%
egército
mal
pagado
por
la
penuria
del
erario,
A
podia
luchar
ventajosamente
contra
el
españo
de
los
Paises-Bajos.
Para
aumentar
las
pevas
4
Enrique
IV,
los
calvinistas
reunidos
en
LoudY
Mi
A
A
ra
|
(140)
le
pidieron
un
edicto
mas
amplio:
el
rey
per-
MItió
que
se
redactase:
pero
entretanto
se
reli-
taron
á
sus
provincias,
y
no
le
dieron
socorro
Alguno
para
esta
campaña.
Atizaban
el
descón=
pato
de
los
hugonotes
el
duque
de
la
Trimoui-
le
el
de
Rohan,
no
por
interes
de
las
refarmas;;
Yue
era
auxiliar
á
Enrique
para
acabar
de
so-
Meter
la
liga,
en
cuyo
caso
quedaria
libre
pa=
-*
coñceder
á
los
reformados
los
privilegios
Que
quisiese,
sino
por
su
ambicion
particular:
'Orque
esperaban,
siendo
gefes
de
los
calvi=
PS
adquirir
la
preponderancia
que
tuvie=
Le
en
otro
tiempo
el
príncipe
de
Condé,
Co-
Y
y
Enrique
cuando
solo
era
rey
de
Navar-
*
Yá
favor
de
esta
superioridad
,
ó
imponer
al
“y
condiciones
y
exigirle
mayores
dignidades
£mpleos,
ó
bien
organizar
la
reforma
como
Ne
república
federativa
,
de
la
cual
serian
ellos
Primeros
magistrados.
Todo
lo
sabia
Enrique,
todo
lo
observaba,
Y
todo
lo
disimuló
con
la
mayor
prudencia:
-N
Bunca
olvidó
esta
desercion
de
sus
anti-
e
compañeros
de
armas.
:
Para
no
verse
gado
á
mendigar,
por
decirlo
así
,
los
so—
"ros
que
le
faltaban
en
ocasion
tan
urgente,
o
en
Ruan
los
notables
del
reino,
y
tá:
"CIO
ante
ellos
un
discurso,
que
es
his
Fosa
>
porque
pinta
el
alma
sublime
y
cando—
e
Enrique
1V.
*
Ora
dee
yO
procurase,
les
dijó,
la
gloria
de
buen
,
Me
presentaria
con
mas
palabras
r
?
: l
.
nadas
que
buenas
intenciones:
pero
mi
(142)
ambicion
se
dirige
á
un
objeto
mas
elevadd
que
el
de
bien
hablar,
porque
aspiro
al
glo”
rioso
título
de
libertador
y
restaurador
de
Fraucia.
Ya,
cor
el
favor
de
Dios,
com
10%.
consejos
de
mis
fieles
ministros,
y
las
espadas
de
mi
buena
nobleza,
que
no
distingo
em
wi
estimacion
de
los
prínerpes,
be
sacado
la
par
tria
de
la
esclavitud
y
de
la
ruíva.
Aliora
solir
cito
restituirle
su
antigua
fuerza
y
esplendor
Participad,
señores,
de
esta
segunda
glorilr
>
como
habeis
participado
de
la
primera.
No
0%
>
he
llamado,
como
hacian
mis
predecesores
para
que
aptobeis
mi
voluntad,
sino
para
só.
guir
vuestros
corsejos,
creerlos
y
seguirior
en
fin,
para
ponerme
en
tatela
entre
vuesti”
manos:
idea
que
no
suele
ocurrir
4
los
rej%
victoriosos
y
ya
carios.»
En
efecto,
Enrique.
á
pesar
de
no
tener
mucha
edad,
lleyaba
A
las
señales
de
la
vejez.
Encaneció
desde
jóve'”
y
cuando
le
preguntaban
la
causa
de
ella
respondia:
«el
viento
del
infortunio
ba
soplad”
sobre
mi
cabeza.»
Sorpresa
y
reconquista
de
Amiens
(1
597);
La
asamblea
de
los
notables
de
Ruan
dió
rey
muy
pocos
socotros,
y
ya
por
la
impo
|
bilidad
de
juntar
fuerzas
pa
en
tretenido
en
los
amores
de
Gabriela
de
¿próo
que
tanto
dieron
que
murmurar
en
esta
Cl”,
;
ca
de
su
vida
,
se
anticiparon
los
enemigo”,
ponerse
en
campaña.
Hernan
Tello
Port
3
2
ptor
rero,
lugarteniente
del
archiduque
Al
.S
|
¡
gobernador
de
los
Paises=bajos,
sorprent
e
dy
Plaza
d
.
(
43)
:
P
AN
e
Amiens,
capital
de
Picardía,
del
mo-
eo
e
isbiendo
ocultado
en
las
cerca=
Men
grueso
de
sus
tropas,
y
un
destaca-
vió
A
caballería
detras
de
una
ermita,
en-
disfra
a
puerta
próxima
algunos
españoles,
E
Báados
de
aldeanos
con
sagos
de
nueces
y”
pénrtela
de
heno,
como
para
vender
estos
lo
de
0s
en
la
ciudad.
La
carreta
se
paró
deba-
ig
“astrillo,
y
el
fingido
carretero
desun=
>
Sin
que
nadie
lo
notase,
Jas
mulas
y
echa-
,
q
és
Correr.
Los
españoles
tomaron
las
armas
¿
an
cubiertas
con
el
heno,
y
acometieron
Mia
¡Buardia
de
la
puerta:
el
rastrillo
cayó;
A
carreta,
construida
de
industria
para
du
O
lo
detuvo
y
los
agresores
se
hicieron
los
ei
de
aquella
puerta,
dieron
entrada'á
los
la
YOS,
y
así
quedó
en
poder
de
los
españo-
Atos
od.
Enrique
1V
habia
pedido
poco
Bu
SN
de
Amiens
dinero
para
pagar
una
pero
ell
ton
de
tropa
reglada
que
la
defendiese:
>
y
eran
el
privilegio
que
siempre
Dor
sr,
Dido
aquella
plaza,
de
ser
defendida
>
Mismos
habitantes.
vis,
Pe
Doticia
llenó
de
consternación
á
Pa-
Las,
a
ver
ya
los
españoles
á
sus
puer=
reo
"que
se
aprovechó
de
esta
ocasion
pa-
Dodido
ar
del
parlamento
lo
que
no
habia
Meco:
.
“Ohseguir
de
los
notables.
Pero
fue
Bong
CIA
su
presencia,
su
autoridad
y
su
e
ud
que
se
archivase
su
edicto,
aun=
o
un
Consistia
en
un
empréstito
volunta=
'gero
aumento
en
la
gabela,
algunas
(144)
]
creaciones
de
oficios,
*
y
la
pesquisa
de
Jas
malversacionesen
hacienda.
El
parlamento
ale”
gaba
la
pobreza
de
la
nacion.
«La
primera
ne?
cesidad
del
estado
,
replicó
el
rey,
es
arrojar
?
los
españoles
de
nuestro
territorio.
Os
parece
á
esós
locos
de
Amiens
que
me
han
negad0
2.000
escudos
que
les
pedí
para
defenderlos
y
han
perdido
100.000.
Yo
voy
al
egército?
recibir
algunos
pistoletazos,
y
ya
vereis
que
es
haber
perdido
vuestro
monarca.»
fin
consiguió
realizar
hasta
tres
millones
escudos
,
y
contento
y
confiado
dijo:
«bastal”
te
tiempo
he
hecho
el
papel
de
rey
de
Fra0”
cia:
voy
á
hacer
el
de
rey
de
Navarra.»
Mon
á
caballo
y
convoca
su
nobleza
:
y
con
las
Pp”
cas
tropas
que
pudo
juntar
en
el
primer
mo?
mento,
sitia
y
toma
á
Corbie,
de
que
se
pas
bian
apoderado
los
españoles.
Entre
tanto
reunió
su
egército
y
puso
sitio
á
Amiens,
Y
se
defendió
valerosamente:
pero
al
fin
hubo,
de
rendirse,
porque
el
archiduque
Alberto;
que
acudió
en
su
socorro,
no
se
resolvió.
arriesgar
una
batalla
para
salvar
la
plaza:
A
S
este
sitio
peleó
como
buen
caballero
en
las
las
de
Enrique
1V
el
célebre
duque
de
No
enne.
|
.
:
si
Pero
los
calvinistas
no
acudierón
dal
cuando
ya
estaba
concluido
el
sitio;
y
€%%
¿0
lamente
por
no
incurrir
en
la
nota
de
De
donar
á
su
rey
en
tan
gran
peligro.
La
o
1
de
Amiens
cambió
el
aspecto
de
los
nego“
porque
durante
esta
campaña
se
vieron
de
CN
pañoles
con
los
del
rey,
4
los
cuales
an
desde
los
tiempos
de
la:
liga,
y
em
Mon
las
negociaciones.
Enrique,
viéndose
y,
Jébte
de
un
poderoso
egército,
activó
la
Palficacion
interior
del
reino.
pe:
"az
de
Vervins
+
edicto
de
“Nantes
;
Jin
LA
Q
liga
(1598).
El
rey
acabó
de
someter
ca
la
Francia,
admitiendo
á
su
obediencia
que
de
Mereccur
,
que
conservaba
toda=
e
Bretaña
el
partido
de
la
liga
,
y
aquella
E
tiicia
se
pacificó.
Una
hija
del
duque
casó
loq
sar,
despues
duque
de
Veudoma,
é
hi=
2
Enrique
[Y
y
de
Gabriela
de
Etrées;
y
“casamiento
fue
un
nuevo
vínculo
de
re=
'elliacion
entre
el
rey
y
la
familia
de
Lore=
%4la
cual
pertenecia
Mercoacur.
0co
despues
se
firmó
en
Vervins
la
paz
vtr
rancia
y
España.
Enrique
tuvo
firmeza
-
ca
para
no
consentir
que
los
españoles
oe
Pvasen
ninguna
de
las
plazas
que
habian
Pu
stado
en
Picardía
:
pero
cedió
á
Felipe
“ondado
de
Charolais,
antiguo
señorío
casa
de
Borgoña
,
en
calidad
de.
feudo
“Dendiente
de
la
corona
de
Francia.
Así
se
E
JE
Eat
funesta
de
A
ME,
10
>>
d
lia
e
religion,
puso
la
independencia
Polio
y
la
soberanía
del
trono
en
elmayor
ta
das
virtudes
heróicas
de
Enrique
1V
el
SN
On
la
nacion
y
la
autoridad
real;
porque
Jim.
"ibsaceiones
con
los
señores
poderosos,
reconocer
en
ellos
ningun
dere-
AOS
quiso
O;
:
.
>
Y
todos
los
beneficios
que
les
concedió
LO
OMO
xx.
Mistroz
es
Conoci
poz,
5Ñ
a
dug
u
(146)
fueron
llamados
gracias.
Los
ligados
mas
fu=
-
ribundos,
ó
que
habian
cometido
crímenes
es-
pantosos,
en
los
cuales
no
cabia
ni
olvido
ni
indulto,
acabaron
su
vida
refugiados
en
los
paises
estrangeros
,
y
despreciados
de
los
mis
mos,
á
cuya
ambicion
habian
servido
de
ins--
trumento.
:
Faltaba
que
arreglar
el
estado
y
condi-
cion
de
los
reformados
para
.
completar
la
grande
obra
de
la
pacificacion
;
y
esto
se
logró
por
medio
del
célebre
edicto
de
Nantes,
redactar
do
por
cuatro
jurisconsultos,
que
fueron
Schom*
berg,
Jeannin,
Thou
el
historiador
y
Calig=
non,
Hubo
dificultades
para
archivarlo
en
el
parlamento,
y
fue
necesario
que
el
rey
llamas
esta
corporacion
á
su
gabinete,
y
la
convenció”
se
en
un
discurso
enérgico
y
severo
,
de
la
ne”
cesidad
de
terminar
de
una
vez
las
disensioné$
religiosas.
Este
edicto
se
componia
de
ga
artícU*
los
,
y
de
otros
56
secretos
,
que
nunca
f
uerol
archivados.
En
él
se
confirman
las
disposicion?
del
edicto
de
Poitiers,
y
los
convenios
de
Berg%
rae
y
de
Fleix,
Se
concede
á
los
calvinistas
egercicio
público
de
su
religion,
pero
solo
el)
los
lugares
designados
y
en
los
que
estuviost
establecido
,
y
sin
quitar
á
los
católicos
el
egercicio
de
la
suya
en
los
mismos
pueb
privilegio
que
no
era
recíproco
para
los
hugo”
notes.
Prescribióse
tambien
á
estos
somete?
á
la
policía
esterior
de
la
Iglesia
romana;
A
trabajar
«públicamente
los
dias
de
fiesta»,
AN
gar
diezmos,
y
no
turbar
las
ceremonias
de
(147)
C
e
.
A
.
.
Atolicismo
con
irreverencias.
Al
mismo
tiem.
Do
se
concedieron
á
los
reformados
todos
los
-
“rechos
civiles
y
políticos
segun
sus
clases
Ñ
nondiciones
:
sus
enfermos
pobres
debian
ser
Y:
ttidos
en
los
hospitales
como
los
católicos:..
nostableció
en
cada
parlamento
una
sala
lla-
Ae
del
edicto,
cuyos
jueces
debian
ser
la
ado,
católicos
y
la
mitad
protestantes,
para
na
Mstrarles
justicia.
En
fin,se
señalaron
E
dos
á
los
ministros
calvinistas,
y
se
conce=
arab
Os
reformados
el
derecho
“de
tener
del
y
£as
generales,
presididas
por
comisarios
que
y,
Adonde
enviasen
sus
diputados,
y
s.
Podrian
imponer
contribuciones
á
los
de
Nes
Pag
religion
para
las
necesidades
comu=
has
;
ella,
El
rey
les
concedió
ademas
algu—
Plazas
de
seguridad
por
ocho
años
,
y
pro=
"9
pagar
anualmente
80.000
escudos
para
¿ener
las
guarniciones.
Male
nO
empezaron
los
proyectos
crimi-
nido
y
Mariscal
de
Biron,
que
ya
habia
te=
Mas
o
mprudencia
de
corresponderse
por
Pvins
E
los
plenipotenciarios
españoles
de
Mucho
omo
el
rey
le
Queria
y
apreciaba
Br
nd
su
valor
y
pericia
militar,
le
envió.
tado
le
as
á
presentar
la
ratificación
del
tra=
ue
Lo
fc,
y
seducido
por
los
elogios
be
Al
Odigaron
afectadamente
el
archidu=
Data
A
erto
y
los
ministros
españoles,
arre
Prom
Los
su
propio
orgullo
y
temeridad,
Latin
Pido
por
las
sugestiones
de
su
favorito
ue
estaba
sobornado,
y
movido
tam-=
.
.
|
|
i
2
(148)
A
á
bien
por
desórden
de
su
casa,
que
habia
ars
ruinado
con
su
prodigalidad
y
la
aficion
al'
juego,
empezó
á
elevar
el
ánimo
á
cosas
ma”
yores,
y
entabló
inteligencias
secretas
com
las
cortes
de
Bruselas,
Madrid
y
Saboya:
n-
teligencias
que
habian
de
redundar
necesa”
riamente
en
deservicio
de
su
rey
y
de
sU
patria.
|
de
-
Los
ministros
españoles
le
prometieroM
darle
una
soberanía
independiente
en
las
cer
canías
del
Pirineo,
con
tal
que
favoreciese
los:
intereses
de
Felipe
TL
Lleno
de
estas
ideas
an
biciosas
volvió
de
Bruselas
á
Paris,
se
puso
*
frente
de
los
descontentos
de
la
corte,
qué
eran
muchos,
y
fue
poco
á
poco
perdiendo
y
amor
y
la
confianza
del
rey.
bi
La
causa
de
los
movimientos
y
pretensi0?
nes
de
los
cortesanos
era:
la
situacion
domés%
tica
de
Enrique
IV.
Este
príncipe
habia
dom8
do
con
su
valor
y
prudencia
al
calvinismo
Y
la
liga
,
como
tambien
á
los
grandes
y
nobles
del
reino,
que
habian
aspirado
por
medio
4%
las
disensiones
religiosas
4:
la
independent
feudal:
pero
no
tenia
bijos:
legítimos:
estara
separado
de
su
muger
Margarita
de
valol%
cuya
conducta
indecente
hacia
imposible
Me
reconciliacion,
bien
que
el
rey
no
cesaba
dar
el
egemplo
de
infidelidad
conyugal.
sus
amores
con
Gabriela
de
Etrees
teniá
jos
que
se
criaban
con
pompa
verdaderame"
real,
y
esta
dama
aspiraba
nada
menos
qua
poseer
el
trono,
casaudo
con
Enrique
des]
;
1Á
¿del
divorcio
de
o
AN
miraban
“omo
una
medida
necesaria
para
el
bien
del
"ey
y
la
tranquilidad
del
reino.
Los
cortesa=
Ros
se
aprovechaban
de
estas
circunstancias
Para
dividirse
en
partidos;
y
la
muerte
de
ho.
Jue
en
aquella
ocasion
hubiera
vuelto
á
“Wrir
el
abismo
de
las
guerras
civiles.
Enrique
amaba
mucho
á
Gabriela,
y
esta
“SION
no
era
toda
sensualidad,
á
pesar
de
ser
ly
Propenso
á
este
vicio,
como
confesó
en
Sal
Ocasiones:
pues
solia
decir
al
duque'de
ve.
Y
>
SU
ministro
y
confidente,
que
muchas
*ecs
la
llamaba
solo.
como
á
una
amiga.
en
¡uien
depositar
sus
secretos
,y
que
le
conso=
en
suz
cuidados
y
penalidades.
Sin-
em-
SO,
nunca
consintió
que
Gabriela
triunfa-
MESllOZ
Como
este
hombre,
á
quien
la
FE
la
presenta
Justamente
como
egemplo
de
das
NE
ministros,
no
queria
satisfacer
algu—
he
mas
gastadas
por
Gabriela,
y
que
se
le
¡ehtaban
como
deuda
del
estado,
la
dama,
d
sd
eseaba
quitar
para
sus,
miras
el
estorbo
“E
Ministro
tan
econón»ico,
prudente
y
ser
«he
Se
indispuso
con
él.
El
bondadoso
Enri>
Sia
LISO
hacer
las
paces,
como
en
otras
0ca=
la
Ss
y
Movó
á
Sully
al
aposento
de
Gabrie-
ussto
ella
no
cedió:
antes
dijo
al
rey,
que
va
de
pasala
Morir
qué
pasar
por
la
vergúen-
lad
e
preferido
un
servidor
á
ella
que
era
e
8
Enrique
se
indignó
entonces
y
le
di-
An
ed
que
perderé
diez.
damas,
como
vos
Jue
un
servidor
como
él»
yla,
volvió
la
(150)
espalda
para
salir.
Gabriela
se
echó
á
sus
pies;
y
obtuvo
fácilmente
su
perdon.
:
Enrique
se
inclinaba
á
recibirla
por
espo-
sa:
pero
Sully
le
apartó
de
esta
determina”
cion,
haciéndole
ver
que
los
hijos
que
ten!
de
Gabriela,
no
podian
ser
legitimados,
pof
ser
frutos
de
un
doble
adulterio,
pues
el
di”.
vorcio
de
esta
dama
y
de
su
marido
se
habi2
verificado
poco
antes;
y
que
así
no
podrian
sU*
ceder
en
la
corona
Ene
dos
hijos
que
tuvies
de
ella
despues
de
su
matrimonio:
lo
que
€5%
pondria
á
ellos
y
al
estado
á
las
pretensioné%
ambiciosas
de
sus
hermanos
mayores.
Poco
despues
falleció
Gabriela:
Enrigu*
la
lloró
como
amante,
la
olvidó
como
mona!”
ca
y
se
enamoró
de
Enriqueta
de
Entragut%
muger
artificiosa
que
supo
irritar
con
desvió?
su
sensualidad
hasta
hacer
que
le
firmase
un?
promesa
de
casamiento.
Cuando
el
rey
mostró
este
papel
á
Sully,
este
ministro
fiel
lo
11120
pedazos.
«¿Estais
loco?»
le
preguntó
el
ras
«Si
señor,
respondió
su
amigo,
y
ojalá
que
estuviese
yo
solo.»
Á
pesar
de
este
diálog%
Enrique
conservó
á
su
ministro,
y
entra
otro
papel
á
Enriqueta,
poniéndole
por
coB
cion
que
dentro
de
un
año
habia
de
darle
Y
hijo
varon.
is
A:fines
de
este
año
vino
á
la
corte
de
Pal
Cárlos
Manuel,
duque
de
Saboya,
con
Y.
y
jeto
de
transigir
sus
desavenencias.
Habi
apoderado,
segun
dijimos,
del
marque,
de
Saluces
durante
las
guerras
civiles
de
/
k
4
t
a
(151)
Cia,
y
Enrique
1V
A
aquel
territorio,
erencia
de
los
reyes
sus.
antecesores..
España
RO-queria
que
los
franceses
volviesen
á
e
*l
pie
en
Italia:
pero
tampoco
podia
dar
la
ca-
YA
apoyando
á
Cárlos
en
una
usurpacion
ma=
Mbesta;
y
se
decidió.
que
esle
negocio
seria
-WDjeto
de
una
transaccion
y
no
de
una
guerra.
El
de
Saboya,
apenas
se
vió
en
Paris
,
em-
Pezó
á
intrigar
con
los
duques
de
Biron,
Eper-
20n,
Latrimouille
,
Roban
y
otros
desconten=
"98:
bero
en
ninguno.
encontró
decision
ni
energía,
sino
en
el
mariscal,
á
quien
ganó
en-
“tamente
ofreciéndole
la
mano
de
una
de
sus
as,
é
indispuso
contra
el
rey,
calumniando
“ste.
monarca
bondadoso,
y
atribuyéndole
presiones
,
que
no
habia
dicho,
contra
Biron.
ñ
Ssta
intriga
se
juntó,
la
que
seguia
Lafin
Wire
el
mariscal
y
el
conde
de
Fuentes,
go=
"nador
de
Milan:
de
modo
que
Biron
,
cre-
“udose
dueño
de
las
fuerzas
de
España
y
Sa-
al
>
Ro
puso
fréno
ni
coto
á
sus
ilusiones
IClOsas,
“terra
con
Saboya
(1600).
Entretanto
inmaba
la
negociacion
entre
Cárlos
Manuel
>
lá
Ministros
del
rey.
Sully
declaró
alduque
dá,
no
habia
medio
entre
restituir
á
la
E
ran-
Sl
estado
de
Saluces,
ó
ceder
por
indemni-
AN
equivalente
el
territorio
de
Bresse,
per-
A
á
Saboya,
el
vicariato
de
deco
JAS
Es
y
los
valles
del
Stura,
de
nia,
e
|
oe
Sd
El
duque
se
valió
diestramente
de
la
N-
que
se
le
concedia
para
pedir
un
1éer-
AAA
sw
-
z
+
ee
'8
7
A
e
es
de
(uba)
|
«mino
de
18-meses.
Sully
no
queria
darle
nin»
guno,
y
Enriquele
concedió
tres.
Cárlos
vol-
-
wió
4
Saboya,
habiendo
antes
hecho
el
signien:
te
tratado,
aprobado
por
el
de
Fuentes,
con
el
mariscal:
Biron
tendria
la
soberania
de
Borgor.
Ra
y-casária
con:
una
hija
del
de
Saboya,
A
condicion
de
que
si
Cárlos
Manuel
declaraba
guerra
á
Francia,
el
mariscal
sublevaria
los
descontentos
del
reino,
se
pondria
á
su
frent£
y
haria
la
guerra
á
EnriquelV.
08
El
de
Saboya
dejó
pasar
los
tres
meses
del
término
concedido,
y
el
rey
exigió
que
cum”
pliese
su
palabra,
Cárlos
pidió
un
nuevo
tér»
mino,
-y
no
se
le
concedió.
Entónces
se
quil
la
máscara
y
declaró
que
no
restituiria
4
Sa?
luces;
y
que
si
el
rey
emprendia
quitárselo
4%
fuerza,
tendria
ocupacion
para
4o
años.
Pero
Sully,
que
conocia
la.
mala
fe
del
de
Saboy%
y
habia
previsto
cuanto
sucedió,
tenia
ya
pre”
aarados
dos
egércitos
y
escelente
artillería
€*
a
raya
del
Dellinado;
de
modo
que
la
guerrá
se
terminó
en
una
sola
campaña,
de
El
rey
se
puso
al
frente
de
un
egército
Y
dió
el
mando
del
otro
al
mariscal
de
Biro!
Hallóse-
este
perplejo:
porque
si
no
aceptaPA
como
le
aconsejó
Lafin,
era
descubrir:sus
m4?
las
intenciones,
no
iguorando
nadie
cuán
ae
bicioso
era
del
mando
y
de
la
gloria
milital?:
y
si
aceptaba,
no
tendria
ocasion
de
reunil
malcontentos
del
reino.
Al
fin
aceptó,
siguien
el
consejo
de
los
agentes
de
Cárlos
Manuel,
2
quien
nada
le
podia
suceder
mejor
que
!*
(153)
Por
amigo
al
comandante
del
egército
Yario.
:
a
SP
efecto,
el
mariscal
hizo
todo
lo
posible
a
O
ográr
la
empresa.
Asaltaba
las
plazas
lo.
+
Parte
mas
fuerte:
daba
avisos
secretos
á
“Otandantes
enemigos
de
las
disposiciones”
Ortalos
á
tomar:
dejaba
entrar
socorros
en
las
8
zas:
pero
los
medios
de
defensa
del
de
o
Ha
eran
tan
cortos
,
que
Biron
á
pesar:su-
Si
¡e
precisado
á-
vencer
9á
manifestar
ta
o
El
de
Fuentes
escribia;
«£por-que
yd
e
le
al
rey
cuando
vaya
á
su
egército,
lado
á
España,
donde
será
muy
bien
€utro
>
Y
o
faltarán
bailes
y
damas
con
que
“Aeuerlo?»
Al
mismo
tiempo
Lafin
y
sus
Mique
¡y
"ocuraban
irritar
á
Biron
contra
En-
ba
ed
diciéndole
que
este
principe
envidia-
tivia
5
Orta,
y
habia
asegurado
que
conver
Sus
laureles
en
exequias.
ova
.
“Arácter
impetuoso
del
mariscal
se
dejó
ela.
Mo
de
Ja
ira,
que
en
una
ocasion
que
adora
á
su
egército,
envió
á
decir
al
go>
a
Slase
e
una
plaza
que
tenia
sitiada,
que
Una
q
ea
un
sitio
cercano
á
las
trincheras
ar
a
Dañiía
de
mosqueteros
prontos
á
dis-
la
s
A
primer
señal,
y
que
ía
artillería
de
Jue
ao
ese
Sus
cañones
hácia
otro
sitio
ban
stas
len
indicó,
Lafin
manifestó
desapro>
dijo.
““termináciones
execrables;
y
Biron
ombre
"¿pues
qué
no
he-de
vengarme
de
un
a
so
qe
qwere
perderme?»
Pero
su
có=
“almó
cuando
llegó
el
caso
de
la
ege-
-
MBrO
Cont
(854)
cucion,
y
no
permitió
al
rey
,
cuando
visita.
las
trincheras,
que
se
acercase
á
aquellos
pa”
rages
funestos.
Lafin,
que
estudiaba
cuidadosamente
le
acciones
del
mariscal,
conoció
que
no
el
hombre
capaz
de
llegar
al
último
grado-
del
crímen
para
salir
con
su
empresa
;
y
desde
e
tónces
comenzó
á
preparar
armas
contra
él
Ya
sabia
este
perverso
que
su
maldad
era
c%
rn
nocida
de
Enrique
1V;
porque
este:
príncl]
-
habia
dicho
varias
veces
á
Biron:
«dejad
compañía
de
Lafin
:
porque
si
no,
finareis”
Viendo
pues,
que
el
mariscal
vacilaba
algun
veces
en
sus
determinaciones,
empezó
á
gua”
dar
con
mucho
cuidado
todos
los.
papeles)
memorias
que
Biron
le
mandaba
quemar,
y”
ra
servirse
de
ellos
en
tiempo
y
lugar
opor!
no,
si
la
imprudencia
ó
el
arrepentimiento
su
amo
llegaba
á
descubrir
la
empresa.
El
duque
de
Saboya,
que
veia
espuestó?
sus
estados
á
una
cierta
ruina,
se
defend!
con
las
armas
de
la
debilidad,
es
decir,
pro?
poniendo
negociaciones
y
prolongándolas
cuan
to
podia.
El
rey,
cuya
presencia
no
era
ya"
cesaria
en
el
egército,
pasó
á
Leon
á
rec!
á
su
nueva
esposa
María
de
Médicis,
bya
Francisco
IL,
gran
duque
de
Florencia.
Su
¡do
trimonio
con
Margarita
de
Valois
habia
*%,
declarado
nulo
por
ser
parientes
en
Lercer
go,
do,
y
por
falta
de
consentimiento
en
y
y
otro;
pues
era
notorio,
que
Cárlos
hermano
de
Margarita
,
habia
hecho
gra
1
.
posicion
al
divorcio
en
vida
de
Gabriela
de
trees,
á
la
cual
aborrecia
mortalmente
;
por
Te
hubiera
temido
,
que
Enrique
podria
casar-
o
su
enemiga,
si
quedaba
libre:
pero
ha-
o
cesado
esta
dificultad,
se
prestó
de
apna
gana
al
divorcio,
que
aumentaba,
si
á
ble,
su
independencia
para
entregarse
.
vida
libre
y
licenciosa.
Las
bodas
de
Eu-
Y
María
fueron
celebradas
con
grandes
Da
y
fiestas
en
toda
la
nacion,
deseosa
de
'
sucesion
legítima
de
su
rey.
Mica.
az
con
Saboya
(1601).
Los
regocijos
pú-
de
S
Fe
aumentaron
con
la
noticia
de
la
paz
ADoya
que
se
concluyó
á
principios
de
es-
le
qn
,
A
Pera
ño.
Cárlos
recurrió
á
todos
los
artificios
u
;
o.
SE
Jue
su
astucia
le
sugirió
para
lograr
condicio-
Pulgas
ventajosas
que
las
que
se
habian
esti-
dé
o
en
Paris:
pero
el
rey
se
mantuvo
fir
del
AlOYÓ
á
efecto
uno
de
los
estremos
o
tratado:
el
duque
conservó
el
mar-
Brosso
o
de
Saluces,
y
la
Francia
adquirió
el
Cineby
el
Bugey
y
las
orillas
del
Ródano
desde
la
"11
Leon,
poseidas
hasta
entonces
por
“asa
de
Sabo
Lesdigui
durant
la
ya.
Lesdiguieres
que
e
Delgurta
de
la
liga
se
habia
o
en
el
e
á
las
usurpaciones
de
la
casa
de
Sa-
a
bd
que
«Cárlos
Ma
nuel
habia
hecho
e
ES
ríncipe,
y
Enrique
1V
de
mer-
leo:
Aludiendo
al
valor
del
marquesado
de
Cedia
dy
superior
al
de
los
señorios
que
“tados
uque.
Pero
Enrique
redondeaba
sus
con
dichos
señorios
:
interrampia
el
A
ms
e:
te
he
ELA
A
AA
4
AI
0
(156)
camino
militar
de
los
españoles
'
desde:
Lowm*
bardía
á
Flandes;
y
solo
perdia
en
Italia
10
que
era
fácil
recobrar
en
la
primer
guerra
qu
tuviese
con
España:
así
sus
miras
políticas
eN
esta
paz
no,fueron
agenas
ni
de
un
gran
m0”
narca
ni
de
un
hábil
estadista.
A
Las
negociaciones,
entrevistas
y
viajes
clandéstinos
de
los
agentes
de
Biron,
y
su
co»
ducta,
durante
la
guerra,
que
contrastaD2
tanto
con
lo
que
habia
hecho
en
otras
ocasió?
nes,
y
con
su
espíritu
marcial,
infundieron
el
rey
graves
sospechas
cuntra
él.
Llamóle
UL
dia
al
claustro
de
los
Franciscanos
de
J.e0%
y
le
preguntó,
prometiéndole
el
perdon,
cut
era
el
objeto
y
la
causa
de
las
inteligencl
que
tenia
con
los
enemigos
del
estado.
Biro?
le
confesó
que
á
la
verdad
se
habia
separa
de
su
deber,
mas
ocultó
las
circuastano”.
mas
importantes
desu
traicion
:
dijo
que
*
objeto
habia
sido
lograr
la
mano
de
una
pros
cesa
de
Saboya,
y
añadió
que
jamas
hubi0r
tenido
inteligencia
con
los
enemigós,
5
*
rey
no
le
hubiera
negado
el
mando
de
la
fo!
leza-
de
Bourg-
en
Bresse.
Enrique,
Heno
bondad,
le
abrazó
diciéndole:
«mariscal»
4,
te
acuerdes
de
Bourg
en
Bresse,
y
yo
we%,
vidaré
de
todo
lo
pasado.
Pero
cuidado
co”
recaida,
porque
será
mortal.»
Ap?
Biron,
libre
del
peso
que
le
oprimia,
a
e
tó
su
conversacion
con
el
rey
al
duqu?
¿a
Epernon,
su
amigo,
manifestándole
“yy
contento
estaba
de
haber
salido
tan
bi0%
—
par
A
A
O
A
A
É
W
|
(157)
-
vaso
tan
peligroso.
«Fodo
eso
está
muy
de
dijo
el
cortesano
esperimentado:
pero
Cbejs
pedir
la
abolicion
de
vuestra
culpa;
Porque
las
de
esa
especie
no.
seperdonan
así.»
as
será
mas
válida,
respondió
el
mariscal,
Ma
abolicion
que
la
palabra
de
un
rey?
Y
si
,
"que
de
Biron
necesita:de
eso,
¿qué
basta-
“no
mara
los
demas?
El
imprudente
mariscal
ti
"ellexiona
ba
que
ya
se
habian
acabado
los
Dos
de
la
liga,
que
la
autoridad
real
re-
aba
sus
derechos,
y
que
la
ley
no
dis
Sue
de
clases
en
los:
delitos
contra
el
estado,
de
Con
no
dejó
sus
correspondencias
con
el
hecha
oya
ni
con
el
de
Fuentes,
que
le
tenian
:
zado
lisonjeando
su
vanidad
y
su
ambi-
Vos
ñ
Pero
tomó
la
precaución
de
elegir
nue=
le.
nfidentes,
y
esta
precaucion
fue
la
que
Mes
ULnÓ
,
COMO
se
verá
mas
adelante,
Enri=
el
Sabiendo
cuan
codicioso
era
de
honores
Atiscal,
lo
envió
de
embajador
á
Inglater-
ami
Para
dar
cuenta
de
su
casamiento,
á
su
habi
aliada
la
reina
Isabel.
Esta
princesa
Atos
Ls
perecer
en
el
cadalso,
pocos
dias
Mu
á
al
conde
de
Essex,
su
privado,
Habló
buy.
9s
Veces
con
Biron
de
este
suceso:
atri-
úr
9
la
ruina
del
conde
á
que
no
quiso
aba-=
le,
*
confesar
á
la
reina
su
delito
ni
á
pedir
la
.
don,
y
añadió:
«si
yo
estuviera
en
$
de
mi
hermano
Enrique,
se
cortarian
Dra
Paris
lo
mismo
que
en
Londres.
toa
egemplo,
tan
semejante
al
del
má=
>
MO
le
corrigió;
y
cuando
volvió
á
Fran-
,
Ú
Ñ
)
AA
RI,
AA
SS
tono,
las
acciones,
el
acento
e
el
habla
medio
(158)
cia
se
hizo
el
alma
de
una
conspiracion,
que
|
empezó
por
celos
y
ambiciones
mugeriles,
Y
|
acabó
por
serias
conmociones
en
el
estado:
Enrique
TV
«habia
casado
con
María
de
Médir.
cis,
á
pesar
del
papel
que
dió
á
Enriqueta
de
Entragues;
la
cual
consolada
con
el
título
de
marquesa
de
Verneuil,
continuó
siendo
su
da
ma.
En
sus
entrevistas
remedaba
Enriqueta
*
italiana,
medio
francesa
de
la
reina,
lo
qu?
daba
mucho
que
reir
á
los
cortesanos
y
al
mismo
Enrique,
bastante
ciego
por
el
amof
para
sufrir
semejantes
burlas
contra
su
esj05%
y
contra
una
reina
que
era
ya
madre
de
"%
delfin.
María
de
Médicis
no
ignoraba
estos
19%
decentes
divertimientos,
y
su
mal
humor
19?
comodaba
sobremanera
á
su
débil
¿infiel
m4?
rido,
Declarada
la
guerra
entre
la
esposa
Y
dama,
todo
el
partido
de
los
descontento5
unió
á
la
marquesa
de
Vernenil.
La
madre
esta
muger
habia
sido
dama
de
Cárlos
1x1
habia
tenido
de
él
al
conde
de
Auverni2»,
4
cual
formó
con
el
auxilio
de
su
hermana
ute”
el
quimérico
proyecto
de
transferir
la
coromtt,
su
familia,
á
pesar
de
que
el
rey
tenia
ya
$
ple
cesion.
Las
miras
de
Enriqueta
eran
desaven?
o,
rey
con
su
muger,
obligarle
á
que
la
env
y
á
Italia,
á
declarar
nulo
su
matrimonió
4
reclamar
entonces
los
derechos
que
segu”,
y
ereia,
le
daba
la
antigua
promesa
de
Eur!
¡-
Unióse
á
los
dos
hermanos
el
duque
de
la
se
Mon,
q
(159)
a
-
z
|
¡deseoso
de
aumentarsu
pequeña
soberanía
-
|
-
Sedan,
otros
muchos
descontentos,
y
en
fin
ficas
cuyo
destino
era
hallarse
envuelto
en
AS
las
conspiraciones
contra
la
tranquilidad
y
y
del
estado.
EN
Toceso
y
suplicio
del
mariscal
de
Biron
vas
2):
Los
primeros
síntomas
de
esta
conspi=
in
o
se
sintieron
en
el
Poitou
y
en
las
pro-
tia
re
adyacentes,
donde
hubo
algunas
aso=
Pa
ls
Y
reuniones
sediciosas.
Enrique
salió
de
-
sent,
9N
su
acostumbrada
celeridad,
se
pre-
Pue
Sin
tropas
y
casi
sin
aparato
real
á
los
Susa,
>
Y
les
pregunta
cuáles
el
motivo
de
mu
pucjas,
Respondieronle
los
diputados
de
las
Sobioy
validades,
que
les
habian
dicho
que
el
di
No
iba
á
aumentar
los
impuestos,
á
)
EN
todos
los
hombres
de
bien,
y
á
Wirla.
*
Ciudadelas
en
los
pueblos
para
opri-
loy
ú
su
antojo
y
hollar
Ja
justicia
y
las
brique
con
su
franqueza
y
boudad
a
úella,
rada
los
convenció
de
la
falsedad
de
$
Imputaciones:
«no
quiero
tener
for=
Vasallo;
s
dijo,
sino
en
los
corazones
de
mis
del
re
a
E
A
e
e
Y
Can
Pe
Movimiento
se
sosegó:
pero
el
vol-
|
LS
la
corte,
y
el
rey,
lleno
siempre
aba
de
sabia
que
debia
temer,
aunque
ri
e
quién,
Entretanto
Biron,
resueltoá
Snqja.
95
Vestigios
de
sus
anteriores
inteli-
|
ce
los
españoles
,
se
entendió
con
el
Ue
olas
y
con
el
duque
de
Saboya,
'esen
muerte
ó
euncerrasen
por
lo
-
de
|
<Q
L
(160)
;
menos
en
tn
castillo
á
Lalín,
y
á
Renazé,
ses
cretario
de
este
gentilhombre,
que
efectiva?
mente
fue
encerrado
en
Chiari,
fortaleza
del
Piamonte:
pero
Lafin,
mas
diestro
ó
mas
sus
picaz,.en
lugar
de
pasar
por
los
estados
del
duque
para
volver
4
Francia
desde:
Mila!
donde
residia,
como
le
aconsejaba
el
con
e
de
Fuentes,
tomó
el
camino
de
Suiza,
y
Y
encerró
en
un
pequeño
señorío
que
tenia
da
|
|
Auvernia,
xx
o
Alí
meditando
sobre
su
situacion,
520%
.
“a
A
E
por
consecuencia
de
todas
las
noticias
que
cad
.
quiria
por
los
comensales
y
eriados
de
piro”
|
que
eran
amigos
suyos,
que
el
mariscal
¿01
,
piraba,
y
que
ya
no
se
fiaba
de
él.
Como
ty,
vocia
el
earácter:de
Biron,
no
dudó
que
%
á
perderse,
y
á
envolverle
en
sa
ruina:con
*
declaraciones,
mucho
mas
cuando
ya
des
lo"
fiaba:
por
tanto
determinó
anticiparse
Y
*
grarsu
perdon.
8
Escribió,
pues,
al
rey
que
tenia
cosas
ma
portantes
que
decirle,
y
que
en
premio
de
¡p
revelaciones
solo
pedía
su
indulto,
á
riel
:
que
un
desertor
piamontés
descubrió
4%
9
bierno
algunas
cosas
dela:
corte
de
Saboy
1,
escitaron
la
curiosidad
sobre
lo
que
Lafio
dria
quedecir:
así
se
le
dió
segurida(
eel
perdon
y
se
le
mandó
venir
á
la
corte:
por
astuto
Lafin
no
hizo
este
viage
hasta
habe
pr
tenido
el
permiso
de
Biron,
á
quien
eser
510
ra
pedirselo
alegando
los
negocios
y
pre
falta
nes
de
un
parientesuyo
á
quien
no
po
sn
y
MS
161
Latin
habló
E
2,
rey)
le
¿descubrió
las
traiciones
del
«mariscal,
y
en
prueba
de
“8S
de
presentó
toda
la
correspondencia
que
“bla
guardado
cuidadosamente,
entre
el
ma.
Uscal;
el
gobernador
de
Milan
,
y
el
duque
el
Aboya.
Enrique
supo
por
esta
revelacion
ro
Igen
de
todas:
las
intrigas
de
su
corte;
pe»
¡Maba
entrañablemente
4
Biron
,
se
ácor-
da
de
sus
servicios,
temia
al.
mismo
tiempo
sol
hcter
enérgico
y.
su
intrepidez,
y
asi
re-
en
19
Ó
hacerlo
amigo
suyo
para
siempre
,:0
-Marlo
a]
suplicio.
$
pad
a
iva
el
rey
la:
única
señal
de
que
Biron
se
Con
Aciliaba
enteramente
con
él
,
era
que
le
habia
se.con
ingenuidad
todos
los
delitos
que
Mubi,
“metido,
y
sobre
esta
confesion
franca
Mandos
recado
infaliblemente
el
perdon.
ole,
lamar
á
la
corte,
que
estaba
enton-
Amista
-
OMtainebleau:
le
recibió
con
mas
Wanifo.,
TUS
nuncas,
le
habló
en
particular
Confos.
atdole
que
solo
exigia.
de
él
que
¿le
Por
“Cuanto
habia
pasado,
y
que
él
sabia
Se
ob.
95
conductos,
para
perdonarle,
Biron
que
ino
en
callar,
ó
por
vergúenza
ó
por=
ij
Jeria
renunciar
á
sus
proyectos,
y
de
y
0
dada
tenia
que
añadir
á
su
confesion
da
Pa
Baro»
pe
E
rey
le
despidió
diciendo:
á:
Dios,
Al
tito
Biror:
y
se
encerró
en
su
gabinote.
Pita
e
lue
arrestado
el
mariscal
por
un
ca-
Mismo
y
Puardias,
que
le
pidió
su
espada.
Lo
Mo
la
00
Otro
con
«el
condé
de
Auvernia,
TOMO
ESO
“ahí
tienes
mi
espada,
que
;
11
»
(160)
menos
en
tan
castillo
á
Lalin,
y
á
Renazé,
se”
cretario
de
este
gentilhombre,
que
efectivas
mente:
fue
encerrado
en
Chiari,
fortaleza
del
Piamonte:
pero
Lafin,
mas
diestro
ó
mas
sus”,
picaz,
en
lugar
de
pasar
por
los
estados
de
duque
para
volver
á
Francia
desde:
Mila0
donde
residia,
como
le
aconsejaba
el
conde
de
Fuentes,
tomó
el
camino
de
Suiza,
y
encerró
en
un
pequeño
señorío
que
tenia
en
Auvernia,
"A
a
Allí
meditando
sobre
su
situacion,
sacó.
por
consecuencia
de
todas
las
noticias
que
1%
quiria
por
los
comensales
y
eriados
de
Bro
que
eran
amigos
suyos,
que
el
mariseal
con
piraba,
y
que
ya
no
se
fiaba
de
él.
Como
nocia
el
earácter.de
Biron,
no
dudó
que
iba
á
perderse,
y
á
envolverle
en
su
ruina
con
9
declaraciones,
mucho
mas
cuando
ya
descon
fiaba:
por
tanto
determinó
anticiparse
Y
grarsu
perdon.
al
Eseribió,
pues,
al
rey
que
tenia
cosas
a.
portantes
que
decirle,
y
que
en
premio
de
>
revelaciones
solo
pedia
su
indulto,
Á
ricm
que
un
desertor
plamontés
descubrió
1
bierno
alernas
cosas
dela
corte
de
Saboye
pe
.
o
.
.
escitaron
la
curiosidad
sobre
lo
que
Lafin
dria
quedecir:
así
se
le
dió
seguritlad
de
l
perdon
y
se
le
mandó
venir
á
la
corle-
Y
astuto
Lafin
no
hizo
este
viage
hasta
ha
er
yan
tenido
el
peroriso
de
Biron,
á
quien
escri
sio”
ra
pedirselo
alegando
los
negocios
y
P!
faltar
nes
de
un
parientesuyo
á
quien
no
p9
ne
161
-Lafin
habló
Ptos
)
rey/
le
descubrió
las
trajciones
del
mariscal,
y
en
prueba
de
velas
le
presentó
toda.'la
correspondencia
que
abia
guardado
cuidadosamente,
entre
el
ma-
Uscal;
el
gobernador
de
Milan
,
y
el
duque
>
Saboya.
Enrique
súpo
por
esta:
revelacion
el
origen
de
todas:
las
intrigas
de
su
corte;
pe-
9
amaba
entrañablemente
4
Biron
,
se
ácor-
2
de
sus
servicios,
temia
al.
mismo
tiempo
¡hracter
enérgico
y
su
intrepidez,
y
asi
re-
sa
vió
$
hacerlo
amigo
suyo
para
siempre
,:0
¿Marlo
a]
suplicio.
2:
O
el
rey
la:
única
señal
de
que
Biron
se
con
liaba
enteramente
con
él
,
era
que
le
habia
se.con
ingenuidad
todos
los
delitos
que
h
abi
metido
;
y
sobre
esta
confesion
franca
Mand
¡trecaido
infaliblemente
el
perdon.
úle
amar
á
la
corte,
que
estaba
enton-
amina.
Ontainebleau:
le
recibió
con
mas
if
nunca:,
le
habló
en
particular
esas
ole
que
solo
exigia.
de
él
que
¿le
Por
y,
canto
habia
pasado,
y
que
él
sabia
sd
19
que
vada
(
On.
El
'
(162
)
(
nunea
se:ha
ensangrentado:
sino
con
los-jaba-
líos
en
la
caza,
Si
me-la-hubieras
pedido
'an-
tes,
ya
llevaria
yo
dos
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de
sueño.»
En
efecto,
aquella
noche
duvmió'
con
¿pucha
tranquilidad.
No
así
“el
mariscal
de?
Birots
que
hizo
estremos,
ya
de
ira,
ya
de
venganzas
y
descubrió
en
sus
espresiones
gran
parte:
sus
delitos,
1054
inn
Iastruyóse
su
causa
en
un
tribunal
dé
c0*
mision.
Presentaronle:los
papeles
que”
hab
entregado
Lafin,
y-
empezó
4
vomitar”
inju?
rias
contfa
este
pérlido,
y
dijo
que
$1
estuvió”
ra
presente
Renazó,
desmentiria
las
¡mpostu?
ras
de
Lafin.
No
bien
habia
pronuncia
o”
á
tas
palabras,
cuando
aparece
Renazé34
ol
habia
escapado
de
su
prision,
sobornanú!
pr
guardias,
y
confirma:
todas
las
acusación”
Formado
el
proceso,
fue
transferido
eL
riscal
á
la
Bastilla,
y
juzgado
por
el
pa,
mento.
Hizo
su
defensa
con
modestia
Y
Y
nh
nacion,
pero
de
nada
le
sirvió,
porque
la
de-
ra
de
la
clemencia
era
ya
pasada
:
fue
cont”
do:á
muerte,
y
degollado
en
la
Bastilla-
par
Asi
acabó
el
mariscal
de
Biron,
Y
biendo
podido
representar
en
la
est
de
mundo
el
papel
de
un
héroe,
lo
dejó
1
de
un
conspirador.
Casi
todos
los
ga
cion
Y
Ñores
de
la
corte
tenian
la
misma
e
los
mismos
deseos
que
él:
pero
nin
castig?
tan
atrevido
ni
tan
temible,
y
95
(a
pavor
arerró
á
todos
los
demas.
EL
conde
des.
A
UA
IN
A
IBER
a
nar
las
lágrimas
de
y
)
el
|
|
|
(163)
Mana
Enriqueta,
que
poco
despues
tuvo
nece-
Sidad
de
toda-la
indulgencia
de
Enrique
para
Que
le
perdonase
su
intriga
amorosa
con
el
y
que
de
Joinville,
Cuando
Isabel,
reina
de
Uelaterra,
supo
la
prision:
de
Biron,
escribió
"Oy
que
«el
cetro
era.un
tizon
encendido;
)
QUe
era
menester
que
los
que
se
atreviesen
locarlo
se
quemasen
la
mano.»
Ex
efecto,
y
Wribuyó
á
los
consejos.
de
aquella
princesa
*Severidad
de
Enrique
con
su
antiguo
amigo
“Compañero
de
armas,
lo
Año
siguiente
de.
603
murió.
Isabel
Ly
ey
y
perdió
en
ella:una
amiga
y
aliada,
con
¿O
auxilio
peusaba:
hacer
vigorosamente
la
he
tra
dá
España.
Jacobo],
hijo
de
Maria
Es-
Pa
Y.
que
le
stigedió,,.
ho
parecia
á
Enrique
dre.
R
asociarse
4.
sus
miras
dirigidas
á
aba-
Bars
Poder
de
la
casa
de
Austria;
y
no
se
en-
Dio
rs
presentimientos;
pues
una.
de
las
lerra
a5
operaciones
del
nuevo
rey
de
Ingla-
pp
"e
bacer
paces
con.
los
españoles.
Jos,
aa,
£ste
mismo
año
se
dió
permiso
á
los
ha;
ds
Dira
volver
á
establecerse
en
Francia,
Se
si
9Mdicion
de
que,uno
de
sus
padres
asistie-
del».
Pe
en,
la
corte
en
calidad
de
confesor
Aueta
Y!
Para
que
sirviese.
de
fiador
de
la
con-
To
A
ne
eS,
£Mas,
Esta
precaucion
,
que
pa-
Sel
estra
AJuria,
fue:en
lo
sucesivo
la
causa
Ma
on
ordinario
influjo
que
tuvo
la
compa=
do,
E
Sobierno
de
la
religion
y
del
esta-
|
A
detr
Yue
Enrique
se:
movió
á
tomar
es-
-Macion
por
convencer
á
los
fanáti-
tes,
ya
lHevaria
yo
dos'
horas
de
sueño.»
(162
)
nunea
se
ha
ensangrentado
sino
con
los
jaba-
líos
en
la
caza,
Si
me
la-hubieras
pedido'an-
le
efecto,
aquella
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duvmió.
con
mucha
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No
así
“el
miaviscal
de”
Birotly
ue
hizo
estremos,
ya
de
ira,
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de
venganzá
descubrió
en'sús
.espresiones
gran
parte
1,
sus
delitos,
10104
in
Instruyóse
st
causa
en
un
tribunal
de
00
mision.
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papeles
que
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entregado
Lafin,
y.
empezó
4
vomitar
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contfa
este
pérfido,
y
dijo
que
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estuvo”
ra
presente
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desmentiria
las
¡mposti
ras
de
Lafin.
No
bien
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palabras,
cuando
aparece
Renazés
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habia
escapado
de
su
prision
,
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|
guardias,
y
confirma:
todas
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Formado
el
proceso,
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la
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y
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nada
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sirvió,
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la
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y
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en
la
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yy.
Asi
acabó
el:
mariscal
de
Biron»
03
biendo
podido
representar
en
la
escena
el
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el
papel
de
un
héroe,
lo
dejó
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de
un
conspirador.
Casi
todos
los
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Y
Sores
de
la
corte
tenian
la,misma
31
0
0
Jos
mismos
deseos
que
él:
08
castig
tan
atrevido
ni
tan
temible,
aterró
á
todos
los
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El
nia
fue
perdonado
por
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(163)
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y
Que
poco
despues
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Sidad
de
toda-la
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de
Enrique
para
Que
lo
perdonase
su
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amorosa
con
el
y
que
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Joinville,
Cuando
Isabel,
reina
de
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Biron,
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que
«el
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que
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que
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locarlo,
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quemasen
la
mano.»
En
efecto,
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los
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aquella
princesa
*Severidad
de
Enrigue
con
su
antiguo
amigo
“Compañero
de
Uco
dl
ya
Año
siguiente
de
1603
murió
Isabel,
y
Lo
perdió,
en
ella:mna
amiga
y
aliada,
con
o
A
«Auxilio
pensaba:
hacer
vigorosamente
la
ad
España.
Jacobo
1
,
hijo
de
Maria
Es-
an
que
le
sucedió.,
no
parecia
á
Enrique
tir,
Ue
asociarse
á
sus
miras
dirigidas
á
aba-
arí
Poder
de
la
casa
de
Austriaz
y
no
se
en-
Pinos
us
presentimientos;
pues
una.
de
las
Merz
PA
plericiones
del
nuevo
rey
de
Ingla-
AS
acer
paces
con,
los
españoles.
:
Wi
5
te.mismo.
año
se
dió
permiso
á
los
ha;
AS
para
volver
á
establecerse
en
E
rancia,
80
sio,
HHUcion
dequeuno
de
sus
padres
asistie-
«del
»,
Pre
en,
la
corte
en
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de
confesor
due
y
Para
que
sirviese,
de
fiador
de
la
con
en
A
los
demas,
Esta
precaucion,
que
pa-
del
MA
inj
es
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fue¡en
lo
sucesivo
la
causa
“*aord¡
ee
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do,
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Sobierno
de
la
religion
y
del
esta-
Metro
que
Enrique
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movió
á
tomar
es-
-MMacion
por
convencer
á
los
lanáti-
A
RESTE
Y
A
a
E
E
ts
TA
nea.
5
(164)
cos,
que
dudaban
ó
afectaban
dudar
de
su
sincera
conversion
4
la
fe
católica:
y
asi
nO
solo
restituyó
á
los
jesuitas
los
bienes
que
a0
tes
poseian
,
sino
tambien
les
dió
la
casardeM
Fleche
para
que
estableciesen
en
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un
cole”
gio,
de
donde
han
salido
hombres
muy
¡lus
tres
en
las
ciencias
eclesiásticas
y
en
la
literas
tura.
(
Si
alguna
cosa
podia
consolar
á
Enriqu*
de
los
disgustos
contínuos
que
le
daban
el
cr
rácter
iracundo
y
pertinaz
de
suesposa,
las
10
fidelidades
y
conspiraciones
de
su
dama,
Y
*
pretensiones
ambiciosas
de
su
nobleza,
er
7,
estado
floreciente
del
reino,
que
por
sus
cul
dados
paternales
y
por
la
sabia
administra?
cion
de
Sully,
habia
perdido
ya
la
memorl*
de
las
calamidades
de
la
guerra
civil,
é
iba
ele”
vándose
á
un
alto
grado
de
prosperidad.
5
escelente
príncipe
decia:
no
ha
de
pabe"
aldeano
en
mis
estados
que
no
pueda
pone
una
gallina
en
su
-
puchero
todos
los
dom
.
gos:
espresion
familiar
y
sublime,
tanto,
Y,
no
puede
ser
mal
rey
el
que
abrigue
en?
corazon
los
sentimientos
que
encierra.
Apenas
el
rey
se
hizo
dueño
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Pari3»
ee
pezó
su
gran
sistema
de
mejoras,
proyec!
co
y
meditadas
antes
en
sus
conversaciones
.13t
Sully.
Todo
lo
que
podia
contribuirá
tud
:
o
e
to
AU
des”
las
comunicaciones
de
las
provincias,
4
%%
18
truecion
de
bandidos
y
malhechores
q
infestaban,
resto'
desgraciado
de
las:
gu
la
civiles,
á
la
perfeccion
de,
las
fábricas
Y
A
Pc
Agricul
e
(165)
1
53
Uitura;
todo
se
puso
en
egecucion,
y
se
aa
con
la
firmeza
que
caracterizaba
al
Als
Y
á
su
MINDISITOo,
Pero
en
lo
que
mas
o
a
capacidad
de
Sully,
fue
en
la
parte
>
ómica,
Habiendo
sido
nombrado
por
el
*
SUperintendente
de
rentas,
no
solamente
Y:MS0
un
muro
de
bronce
á
las
pretensiones
pre
e
encias
de
los,
Sranpes
que
con
varios
Os
agotaban
el.
erario,
sino
tambien
titas
con
los
manejos
secretos
de
los
asen=
loy,
Ue
se
enriquecian
á
costa
del
pueblo,
y
9'0
que
pagando
este
mucho
menos,
entra-
erez.
Jobo
mas
dinero
en
las
cajas
reales.
Sully
ao
ciencia
administrativa,
desconocida
0
Francia,
y
el
resultado
de:sus
opera-
de
32
“e
que
Enrique
1V
,
con
solo
la
renta
Ae
millones
de
francos,
pagó
200
millones,
dejó
aos
habia
heredado
de.
los
Valois,
y
a
Morir
15
millones
en
arcas.
(6
Juracion
del
conde
de
Entragues
e
:
Mientras
el:
pueblo
bendecia
al
mo-
8as
y
Y
Y
su
ministro,
la
corte
ardia,
en
intri-
Ce
y
“ODSpiraciones
;.
y
los
amigos,
cómpli-
Yog
o
Parientes
del
mariscal
de
Biron
,
Sugiti—-
Credit,
paña,
Flandes,
Saboya
€
Italia,
desa-
Mient,
Mal
rey
en
aquellos
paises
católicos,
emijo
9s:.el
duque
de
Bouiilou,
que
habia
Pos
*
Y
9
4.
Alemania,
persuadia
á
Jos
prínci—
An
ru
rotestantes,
del
imperio,
que
;
Enrique,
uo
A
la
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con
que
lc,
habian
auxilia-
Mita
o
¡Mislas.
para
recobrar
su.
reino,
ae
gsterminio
de
la
secta
y
la.opre-
E
E
Ñ
(164)
eos,
que
dudaban
ó
afectaban
dudar
de
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sincera
conversion
á
la
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católica:
y
as
solo
restituyó
á
los
jesuitas
los
bienes
que
10
tes
poseian
,
sino
tambien
les
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la
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Fleche
para
que
estableciesen
en
ella
un
cole”
gio,
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donde
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salido
hombres
muy
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tres
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las
ciencias
eclesiásticas
y
en
la
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tura.
Si
alguna
cosa
podia
consolar
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de
los
disgustos
contínuos
que
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daban
el
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rácter
iracundo
y
pertinaz
de
suesposa,
las
10”
fidelidades
y
conspiraciones
desu
dama,
y
pretensiones
ambiciosas
de
su
nobleza
,
era?
»
estado
floreciente
del
reino,
que
por
sus
cul
dados
paternales
y
por
la
sabia
administra?
cion
de
Sully,
habia
perdido
ya
la
memori*
de
las
calamidades
de
la
guerra
civil,
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vándose
á
un
alto
grado
de
prosperidad.
E
escelente
príncipe
decia:
no
ha
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aldeano
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mis
estados
que
no
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una
gallina
en
su
puchero
todos
los
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gos:
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familiar
y
sublime,
tanto,
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y
no
puede
ser
mal
rey
el
que
abrigue
en
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los
sentimientos
que
encierra.
Apenas
el
rey
se
hizo
dueño
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e
pezó
su
gran
sistema
de
mejoras,
proyec!
con
y
meditadas
antes
en'
sus
conversacion?
e
e
Sully.
Todo
lo
que
podia
contribuirá
fac!
las
comunicaciones
de
las
provincias
,
á
la
truecion
de
bandidos
y
malhechores
que
infestaban,
resto'
desgraciado
de
las
8
ja
eiviles,
á
la
perfección
de
las
fábricas
Y
;
1d
¡m0
ra
e:
(003)
ASricultura;
todo
se
puso
en
egecucion,
y
se
«
"Stuyo
con
la
firmeza
que
caracterizaba
al
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y
á
su
ministro,
Pero
en.
lo
que
mas
"lló
a
Capacidad
de
Sully,
fue
en
la.
parte
“onómica.
Habiendo
sido
nombrado
por
el
Y
Superintendente
de
rentas,
no
solamente
“Puso
uh
muro
de
bronce
á
las
pretensiones
*Xigencias
de
los.
randes
que
con.
varios
Pretestos
agotaban
dl
erario,
sino
tambien
“cabe
tis.
.
“on
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secretos
de
los
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mucho
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mas
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cajas
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administrativa,
desconocida
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Francia,
y
el
resultado
de:sus
opera-
de
A
Ue
que
Enrique
1Y,
con
solo
la
renta
de
Millones
de
francos,
pagó
200
millones,
dejg
a
que
habia
heredado
delos
Valois,
y
Al
morir
15
millones
en
arcas.
(160
Mjuracion
del
«conde
de
E
cd
Mara.
Mientras
el.
pueblo
bendecia
¡al
mo-
Las.
y
8
su
ministro,
la
curte
ardia,
enintri-
Ces
y
¿OUSpiraciones;,
y
los
amigos,
cómpli-
Vos"
Parientes
del
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de
BirAn
y
Lugiti—
red;
paña,
Flandes,
Saboya
é
a,
desa
Mint,
An
al
rey.en
aquellos
patses
católicos,
ler
el
duque
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Boutilon
,
que
habia
pos
Srado
á.
Alemania,
persuadia
á
los:
prínci—
An
rv
olestantes,
«del
imperio,
que
¿Eyrique,
do
04
la,
lealtad
con
que
lo,habian
quxilta-
|
Medi
ae
Vinistas.
para
recobrar
su.
reino,
ADa"b
esterminio
de
la:
secta
y
la.opre-
A
'
Ei
ai
E
A
E
AAA
E
AA
TA
A
e
AS
E
AS
TS
==
|
iaa
sion
de
la
libertad
pública
en
Francia.
"Todas
estas
calumnias,
y
há
que
se
esparcian
po!
e
reino,
tenian'
en
la”
corte
su
foco
y
origen
comun.
Don
Baltasar
de
Zúñiga,
embajador
de
España,
hombre
muy
hábil,
y
queno
ignore
ba
qué
el
objeto
del
roy'en
todas
las
mejora?
que
hacia
en
su
gobierno,
era
juntar
recurso
y
fuerzas
para
acometer
eficazmente
el
podf
de
lá
casa
de
Austria;
procuraba
evitar
es
caso,
stiscitando
á
Enrique
dificultades
y
PE
sadumbres.
Por
desgracia”,
sus
relaciones
dor
mésticas
daban
suficientes
motivos
á
una
otras.
|
:
María
de
Médicis,
reina
de
Francia,
celos
de
Enriqueta
de
Entragues',
daba
oidos
4
L%
cini
y
á
su
muger
Leonor
Galigai,
ambos
118
lianos,
que
vinieron
con
ella
cuando
casó
€
Enrique
1V.
Tenian
mucho
ascendiente
$0
María,
ya
por
ser
de
su
patria
y
criados
%.,
yos,
ya
porque
halagaban
su
pasion
favor,
que
era
el
rencor
á
la
dama
de
su
esp
050:
ñiga
consiguió,
á
fuerza
de
regalos
y
promo
sas,
ganar
á
uno
y
áotro,
y
por
su
Li
persuadir
á
la
reina,
que
la
suerte
de
sus.
1
jos
estaba
muy
espuesta
,
si
no
se
ponia
voquds
proteccion
de
España:
porque
la
enembrr,
decia,
de
esta
potencia
seria
funesta),
9
A
i10%
Megaba
á
faltar,
á4:“sts
herederos
Jegit!
o
siendo
tambien
enemigos
suyos
todos
105%.
en
Francia
miraban
todavia
á
Enrique
4.
favorecedor
dé
la
heregiá
debo
+
A
<
a
l
(167)
“¿Al
mismo
tiempo
afectaba
el
embajador
de
España
ser
protector:de
los
Entragues,
Pro=
Metió
un
asilo
en
la
Flandes
española
4la.mar=
Juesa
de
Vernenil
en
el
caso
de
que
murien=
Oel
rey,
quedase
espuesta
al
odio
y
á
las
per-
ecuciones
de
la
reina:,
de
modo,
que
esta
fa=
Milia
orgullosa
y
turbulenta,
creyéndose,se=
8Wwa
del
auxilio
de
los
españoles
;
emprendió
q
Proyecto
favorito,
que
era
hacer
valedero
y
documento.
que
el
rey
entregó
en
otro
tiem=
04
Enriqueta,
prometiendo
casarse
con
ella,
Que,
segun
ellos
y,
anulaba
el
subsecuente
a
rimonio
con
María
de
Médicis.
Supo
esto
1
"tina,
y
exigió
del
rey
que
recogiese
aque-
i
promesa?
el
rey
lo
hizo
así,
y
á
pesar
de
0s
los
subterfugios.
y
resistencias
de,
los
Mragues,
el
papel
vino
á
su
poder.
sx
.
.
"hitada
todala,
familia,
formó
el
proyecto
APoderarse
dela
persona
del
rey.
El:conde
Entragues
,
padre
de
Enriqueta,
envilecido
€h
os
IX
en
su
muger,
y.por,
Enrique
1V
E
Aja,,
fue
el
alma
de
la
conspiracion,
que
tiago
cómpliceal
conde
de
Auvernia;
Le
gob
entonces
en
sus
estados;
á
Montmorenci,
e
hador
del
Languedoc,
y
á
los
duques
que
ea
y
de
Bouillon
en
el
norte.
¡Enri-
Sensual)
arrastrado
siempre.
de:
su.
funesta
MO
50
id
ad
seguia
correspondentia:
amorosa,
-
An
ORsecio
da.
marquesa
de
ps
erneuil
,:
cuyas
Mento
dí
encias
'6..1nfidelidades¡.eran
el
tor-
-9
de
su
vida
3
sino
tambiea
con
una
het»
ana
BA
menor.
de
Enriqueta,
was
dócil,
y
mas
XQ
(168)
|
suave
de
carácter.
Pero:
el
conde
de
Entra”
gues:,
apenas
advirtió
este
nuevo
deshonor
de
|
|
su
casa,
separó
á
su
hija
de
la
corte;
y
1
obligó
á'
vivir
retirada
em
el
castillo
de
Ver?
nembiió
e,
;
;
E
i
2
1
“os
dos
nuevos
amantes
se
daban
citas!
y
Enrique,
á
pesar
de
sus
años
y
desu:
digni”
dad,
iba
disfrazado
atravesando
campos
y
bosques
por
caminos
estraviados!,
á
ver/su
da”
má;
En
una
ocasion
fue
acometido
por
cuatro
hombres
á
caballo,
pero
sin'armas
y
apostado%
por
Entragues
,
que
quisieron
cogerle
y
pero
su
vigor
y
presencia
de
ánimo
le
salvaron
e
aquel
peligro;
atropelló
á
dos
con
su.
caball0
derribó
al
tercero
de
un
bote
de
lanza,
éh
rió
con
el'sable
al
cuarto
que
pugnaba
por
10,
»
varle
las
riendas.
—
'
9357
25
o:="EL
conde
hizo
el
último
esfuerzo:
inandO
á'su
hija
que
escribiese
un
billete
á
Enriqu%
dándole
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para
un
lugár
donde
infalib
mente
ibiera
caido
en
sus
manos:
pero
la,
tura
jóvén
buscó
y"
halló:
medios
de:
avisa
5
réy
ló'que'se
tramaba
yy
élno
concurrió
4%
eva?
Fástidiado
de
tantas
y
tan
continuas
4
eliáizas
,
resolvió
acabar”
"de
una:
vez
eE
aguiella
fáccion
,
y
mandó
prender
al
condo
(
Auvéemia'al
de
Entragues
y
á
la
marque,
de"
Vérnenil;
y
formarlés
causa:
lo”
que
50%
prendió
¿'todos,
«siendo!
votoria
no
$0
oa
cleinéñicia"
del
Yey
y
sino
'¿udebilidad
esc,
para
con
$us
mancebas:"
.
eli
gp
¿1
Acuisóséles
de
corresponidiencia'
con
E
A
e
A
ca
el
conde
e
Entragues,
en
vez
de
E
e
,
Ítizo
terribles.
recriminaciones
o
Enrique,
«el
cual,
decia,
ofendido
Cuidado
que
pongo
en
libertar
mi
hija
pas
Hor
de
su
deshonestidad,
quiere
perderme
|
delo
de
“una
acusacion
calumniosa.»
En
y
E
sus
relaciones
con
España,
las
atribu-
toy
le
sa
de
proteger
á
su
hija
mayor,
si
el
Re
ga
a
á
faltar,
contra
el
odio
de
la
rei=
e
rends
el
asilo
que
los
españoles
le.
-*ctan
en
Flandes!
ges
de
Verneuil
respondió
á
los
que
y
pls
que
de
nada
se
acordaba,
de
a
sabia,
y
que
el
rey
estaba
instruido
elas
5
dando
á
entender,con
sus
reticen-
Aria
Isteriosas,
ciertos
secretos
entre
el
mo=
Mar.
y
ella
que
los
jueces
no
debian
exami=
Adan
rey:se
manifestó
en
los"
principios
de
dá
a
dispuesto
á
usar
de
todo
el
rigor
de
Para
Ea
pero
esta
resolucion
era
muy
durá
Sa
de
A
alma
generosa;
y
declaró
á
la
conde-
que
mi
“blas
,
que
le
rogaba
por
su
marido,
Mar
0
el
conde
de
Entragues
corrian
80
de
la
vida.
tes.
.
PYOCeso
sin
Peas
siguió
sus
trámi-
los
Y
legado
al
caso
de
la
confrontación
de
de
o
y
cómplices,
los
tres
reos
se
recus
OS
“a
Vos
me
detestais,
decia
e
ia
uvernia
al
de
Entragues,
porque
|
o
siempre
los
desórdenes
de:
mi
nada
Y
vuestra
connivencia,
indigna:
de
e.
En
cuañitoá
la
“marquesa,
nadie
”
..
-—
>
$]
MY
IN
A
Y
-
ei
a
e
e
lia
y
E
PA
ignora
que
ha
dicho
que
pediria
gracia
para
$%
padre,
justicia.
para,
ella
y
un,
cadalso
pará
mí.»
Entragues
no
disimulaba
su
odio
al
con”
de
de
Auvernia,
y
Enriqueta
se.
enfurecia
$0*
lo
con
oir
el
nombre
de
su
hermano.,
¿El
x
de
febrero
de
1605
se
pronuneió
sed”
tencia
de
muerte
contra
los
dos.condes
y
contr4
un
inglés
llamado
Morgan,
complicado
en
4
causa,
y
de
reclusion
perpétua
contra
la
mar”
quesa
de
Vernenil.
Entretanto
el
rey
espera”
ba
que
esta
solicitase
su
perdon.
«¿
Creeiós
preguntaba
el
rey
á
Sully
,
quese
humillará?
«
Si'sseñor,
respondió.el
ministro,
con
tal
que
erea
que
ya
no
la
amais.»,
En
efecto,
apena
yió
la
sentencia,
se
valió
de
los
medios
qué
sabia
emplear
contra,
el
corazon
del
monaró%
peca”
y
los
grandes.reos
fueron
perdonados,
:
yendo
la
pena
sobre
los
delincuentes
subi!
ternos.
El
rey
pasó
al
mediodia
y
Sully
al
Por?
tou
con
tribunales
de
justicia
que
intimidaro?
mas
quecastigaron.
Restituyó
sus
bienes
marqnesa,
á
su
padre
y
á
su
hermano.
Mora
gan
fue
desterrado
del
reino
para
siempre?
conde
de
Entragues
fue
desterrado
á
Malos
herbes,
pero
antes
quiso
verle
Enrique,
Yo
preguntó
:.
«¿es
cierto
que
habeis.
quen”
matarme?»
Si,
respondió
Entragues.con
0%
día;
y
nunca:perderé
esta
idea
hasta
que
V
he
deje
de
deshonrarme
con
mi
hija.
Enriql
1Y
olvidó
en:
esta
ocasion
,
que
era
soberané"
amenazado,
para
acordarse
solamente
de
q
tenia
un,
vasallo
noble
ofendido
;,
y:
fue
bastó”
r
h
l
|
e
tes
te
señor
de
sí
mismo
para
no
castigar
al
atre-
Vido
que
le
amenazaba.
El
conde
de
Auvernta
fue
condenado
'á
quedar
preso
en
la
Basulla;
-
Spara
apagar,
decia
el
decreto,
su
indomable
:
Malicia.
:
;
>
>
En
cuanto
á
Epernon,
Móntmorenci,
Be-
legarde
y
otros
señores,
cómplices
en
los
de=
Siguios
de
Entragues,
no
sufrieron
persecu—=
ion
alguna,
bien
porque
su
complicidad
sclo
Babia
consistido
en
deseos
y
promesas
vagas,
Mien
porque
Enrique
creyó
suficiente
que
éllos
conocieran
que
no
ignoraba
su
mala_vo-
Mtad,
y
que
tenia
fuerzas
para
castigarla.
M
fin,
ó
por
razon,
Ó
por
indiferencia,
ó
por
Slar
fastidiado
de
los
caprichos
de
Enriqueta,
se
separó
poco
á
poco
de
ella,
y
tomó
por
Manceba
á
Jaquelina
de
Beuil,
que
obtuvo
el
tulo
de
condesa
de
Moret,
y
no
causó
al
rey
tantos
disgustos
cómo
sus
antecesoras.
ás
lientras
estos
sinsabores
domésticos
ator=
Mentaban
el
corazon
del
rey,
se
urdió
en
la
“orte
una
intriga
para
derribar
á
Sully
del
mi-
Misterio
,
originada
de
la
envidia.
En
esté
pro-
YCcto
entraron
grándes
,
cortesanos,
mugeres:
“da
uno
hacia
el
papel
que
se
le
habia
seña=
ado;
Los
ministros
y
los
señores
casi
no
habla-
mv
al
rey
vez
alguna
sin
representarle
el
pe-
1
'o
de
dejar
tanto
poder
en
manos
de
un
só-
da
pes
que
era
al'mismo
tiempo
maestre
e
artillería
y
superintendente
de
hacienda,
“demas
influia
eh
todos
los
negocios
impor=
Ates.
Los
devotos
aleyabán
su
constante
ad—
DAA
%
"o
(172)
hesion
al
calvinismo,
y
la
desconfianza
qU*
inspiraba
á
los
príncipes
católicos
el
ver
qu£
gozase
la
confianza
del
rey
un
protestantt:
Las
queridas
del
rey
y
las
personasadictas
á
ellas
decian
que
Sully
aborrecia
todo
lo
que
amaba
Enrique,
y
que
nunca
queria
darles
nada
,61e5
daba
lo
que
no
podía
escusar,
con
repugnan”
cia
y
disgusto.
En
fin,
los
asentistas
clamaban
que
el
crédito
del
rey
se
destruia:
y
quel
fuerza
de
reducir
las
ganancias
de
los
asientos
llegaria
el
caso
de
que
el
gobierno
no
encon”
trase
quien
quisiese
anticipar
sus
capitales.
|
Pero
los
enemigos
mas
peligrosos
del
mi”
nistro
eran
los
que
en
vez
de
censurarle
ensa”
zaban
desmesuradamente
su
talento,
su
celo
Y
su
felicidad,
y
le
pintaban
como
el
móvil
d€
todo
el
gobierno,
á
quien
la
Francia
deb
estado
floreciente
que
gozaba.
El
objeto
de
€%
tos
elogios
pérfidos
era
despertar
em
el
ánim0
del
monarca
la
envidia
contra
su
ministro»
lo
que
hasta
cierto
punto
consiguieron
malévolos,
pues
se
observó
menos
agrado?
intimidad
en
el
trato
del
rey
con
Sully.
Este
seguro
de
su
inocencia,
obraba
sin
alterar
”
conducta:
y
Enrique,
ofendido
de
esta
segu”
ridad,
que
atribuyó
á
indiferencia,
se
mos”
traba
cada
dia
mas
disgustado:
el
duque
enojado
á
su
vez
de
verse
desfavorecido
*
motivo,
resolvió
no
dar
paso
alguno
pará
16
minar
el
enfado
del
rey.
aaa
Pero
el
corazon
de
Enrique
era
demas?
sincero
y
maguánimoy
para
ser
largo
tiexl
¡a
el
AN
173)
justo,
Un
dia
que
iba
á
caza,
y
que
Sully
se
Cespedia
de
él,
le
preguntó:
«¿adonde
vais,
Uquez»
«A
Paris,
señor,
respondió
Suliy,á
spachar
el
negocio
que
V.
M,
me
recomen=
0
antes
de
ayer.»
«1d:
pues,
replicó
el
rey:
YO
0s
recomiendo
mis
negocios,
y
que
me
que-
"ls
siempre
bien.»
Despues
le
abrazó,
y
le
de-
ll
Ir:
Sully
se
retiraba,
y
Enrique
le
volvió
á
Amar,
y
le
dijo:*
«¿
No
teneis
nada
que
de-
“irmeda
«
Por
ahora
no
señor,
replicó
Sully.»
yo
síá
vos,»
le
dijo
el
rey;
y
cogiéndo-
le
le
la
mano
en
presencia
de
toda
la
corte,
evó
4
una
de
las
calles
del
jardin.
—
Allile
nombró'el
rey
los
que
habian
pro-=
Wado
desconceptuarle
con
él:
le
enseñó
las
rias
que
le
habian
entregado,
y
se
dis-
Da
de
haberles
dado
algun
crédito,
mos-
Sul
o
cuán
ingeniosa
habia
sido
la
calumnia.
Y
se
arrojó
á
sus
pies
para
darle
gracias
Dor
Su
bondad
y
por
su
justicia:
pero
el
rey
ende
pidió,
acogiéndolo
en'sus
brazos
y
di-
e
oler
«¿qué
haceis?
no
veis
que
esas
gen—
pe
Qué
hos
miran,
creerán
que
me
pedis
o
Despues
le
llevó
adonde
estaban
los
el
Ae
cortesanos
y
Jes
dijo:
«señores,
tengo
á
E
de
anunciaros
que
Rosny
y
yo'so-
PRI
y
que
lo
seremos
hasta
la
muerte.»
Yan
a
de
Sedan
(1606).
Enrique
IV
obser-
Meri
do
ataques
pérfidos
de
la
envidia,
que
:
iSputar
á
un
grande
hombre
su
cora=
el
Dani
y
leal,
recordaba
con
pesadumbre
Po
en
que
solo
tenia
que
pelear
contra
SS
X
(174)
enemigos
descubiertos.
«Los
reyes,
le
deciá
Sully,
han
de
ser
ó
martillos
ó
yunques;
Y
así
en
vano
esperan
tranquilidad,»
Estos
com”
sejos
eran
necesarios
alguuas
veces,
qué
veia
al
rey
mas
dispuesto
á
sufrir
la
insolen?
cia
de
sus
enemigos
queá
tomarse
el
trabajo
4
someterlos.»
Teneis
fuerzas
suficientes,
le
des
cia,
para
obligar
á
tados
los
malcontentos%
que
respeten
vuestra
tranquilidad
y
la
del
es
tado.»-
Enrique
se
resolvi9,.pues,
á
someterloó
y
empezó
por
el
duque
de
Bouillon...
.
y
3
¡Viste
principes
refugiado
en
Alemania,
00%
mo
ya
hemos
dicho,
despues
del
«suplicio
4
mariscal
de
Biron
y
afectando
ser:
perseguido
por.su.coustante
adhesion
al
calvinismo;
y
PO
su
pequeña
soberanía
de
Sedan.,
que,
seg.
él
decia,
Enrique
deseaba
quitarle,
no
dep”
por.
eso
de
dirigir
al
rey.súplicas
,apologías/
su
conducta,
cartas
de
recomendacion
Y
pro
¡estas
de
fidelidad
y
obediencia:
pero:
al
mé
ino
tiempo
seguia
en
sus
comunicaciones
so
cretas
con
los
descontentos
de
la
corte
de
EX.
¿cia
y
de
las
provincias,
y
los
exhortaba
4.n9
de»
unirse
nidesmayar
por
el
mal
éxito
de
lasant”,
«riores
empresas.
«Alguna
vez,
les
decia
,5e%%,
el
rey
obligado
á
ceder;
no
es
tan
poderos9;
Á
mo
se
cree:
y
en
prueba
de
ello,
¿por
quee:
pesar
de
lo
mal
queme
quiere,
nose
atrov
usar
de
violencia.contra
mí?»
so
o
Estas
espresiones.
daban
esperanzas
40
que
deseaban,
mutaciones
en
el
gobierno
modo
que
á
pesar
del
egemplo
de,
Biror
Jn
(175)
E
Peligro
rocieñte
de
la
casa
de
Entragues,
el
Espíritu
de
rebelion
no
se
estirpaba
en
la
gran-
a.
Enrique
determinó
echar
abajo
la
co=
Una
eu
que'se
apoyaban'los
amigos
de
no»
vedades
y:
los
maquinadores
de
intrigas;
man-
9
al
duque,
que
estaba
retirado
en
Sedan,
po
viniese
á
la
corte
á
justificarse,
y
le
envió
CS
Pasaportes
y
las
salvaguardias
necesarias.
El
Uque
de
Bouillon
pidió>
término:
Enrique
“Menazó,
se
puso
en
campaña
y
marchó:
há-
a
Sedan,
02.
ps
dp
-Cercada
la
plaza,
el
rey:
se
halló
acometis
i
dl
Por
mil
representaciones
y
súplicas
á
favor
€
el
duque.
Los
españoles,
4
quienes
no
.aco=
y
odaba
que
aquel
pequeño
estado,
situado
en
A
fronteras
de
Flandes,'caycso-
en
poder
«de
se
pancia,
incitaron
á
los
católicos
para
que
Don
uiesen
con
los
calvinistas
en
auxilio
de
úillon,
Los
ministros
temian
que
la
gu
erra
h,
tase
el
crédito
de
Sully,
La
reina
desea-
os
uiriv
popularidad:
manifestando:
mode-
gon
en
este
negocio.
El
duque
defendia
á
MaS
juraba
sepultarse,
si
fuese
necesario,
1
10
las
ruinas
de
su
capital.
Esto
en
público:
el
a
secretamente,
en
vez
de
manifestar
A
£roismo
de
la
desesperacion,
enviaba
á
de-
,
COn
1
-que
estaba
dispuesto
á
someterse,
Vin
sl
que
se
pusiese
en
salvo
su
honor:
En
ubiera
podido
imponerle
la
ley
y
obli-
*
á
rendirse
á
discrecion,
aunque
despues
dido.
lese
perdonado:
pero
no
estando
soste=
Por
la
firmeza
de
Sully,
que
no
era
de
la
(176)
.espedicion,
consintió.
en
fimar.
un
tratado
con
su
vasallo,
Las
condiciones
no
fueron
du=
ras:
recibió
á
Bouillon
en
su
gracia,
y
se
res
0
,
o
. .
Al
Ñ
E
servó
el
derecho
de
poner
guarnicion
francesa
en
Sedan,
para
impedie
al
duque
abusar
de
su:
soberania,
que
se
le
dejó.
,
2
ed
Mediacion
de
Francia
entre
la
santa
Ser
:
de
y.
la.
república-.de
Venecia
(1608).
Los
|
años
de
1607
y
1608
fueron
los
mas
felices
de
la
vida
de
Enrique
1V.
Veia
florecer
la
mona'”
hi]
quía
bajo
su
gobierno:
sus
egércitos
,
bien
01”
ganizados,
imponian
respeto
á
los
que.
hubit”
Ñ
ran
querido
perturbar
la
tranquilidad
inte”
A
rior.,
y
defendian
las
fronteras
de:
las
¡ncur?
siones
enemigas.
Las
colonias.
francesas
4
América
en
el
Canadá
se
fortificaban;
el:
007
4
mercio
se
estendia
con
la
prosperidad
de
Ja
"
fábricas
:la
agricnltura
se.
aumentaba;
en
MP
A
Enrique
se
complacia,
como
buen
principo
en
aliviar
á
sus
vasallos
cuando.los
veia
afligi”
dos
por
incendios,
granizadas
,
inundaciones
ó
enfermedades.
:
1d
¡e
Cuidaba
tambien.
de
la
seguridad
de
10%
«pueblos:
de
modo
que
cada
uno
podia
vivir
tranquilamente
en
sus
hogares
sin
temer
ve
latrocinios
que
antes
se
cometian
en
las
ra
-vincias.
Porque
durante
las
guerras
IV
S
muchos
nobles
hábian
construido
en
el
cent
de
los
bosques,
sobre
peñascos
escarpados
O
A
lugares
panfanosos
é
inaccesibles
,
castillos
P”
ra
refugiarse.
Despues
de
hecha
la
paz,
$e
pt
tiraron
á
estas
fortalezas
muchas
de
las
10%
dl
y
¡
A
1
;
|
eenciadas
:
y
desde
ale
ó
con
permiso
de
los
Propietarios,
á
quienes
daban
parte
en
sus
de-
Predaciones,
ó
sin
noticia
de
ellos,
salian,
sa-
ducaban
las
aldeas
y
maltrataban
y
robaban
á
95
Viageros,
El
rey
envió
algunos
destacamen-
»
a.
Jue
arrasaron
ó
desmantelaron
aquellos
“ástillos
que
eran
el
espanto
de
los
pueblos:
y
tra
¿brador
pudo
entónces
gozar
sin
zozobra
el
Ho
de
sus
afanes,
y
el
mercader
frecuentar
“mente
los
caminos
para
dirigirse
á
los
"os
donde
le
llamaban
los
intereses
de
su
“Mercio,
>
lia,
Pañía
miraba
con
inquietud
la
tranqui—
ere;
Profunda
de
que
gozaba
su
rival,
y
el
ES
A
UÉnto
progresivo
de
las
fuerzas
que
se
Fe
“artan
indudablemente
contra
ella:
pero
ú
E
ur,
hijo
y
Sucesor
de
Felipe
IL,
y
prín-
dee
fico
y
justificado,
no
se
hallaba
dis
ris
¿2
turbar
la
paz.
Su
embajador
en
Pa—
9
4
lo
menos
el
secretario
de
la
embaja—
dE:
Entró
en
la
conspiración
de
algunos
nobles
az
,
dirigida
á
entregar
á
España
la
cn
E
Marsella:
pero
los
conspiradores
fue-
Escubiertos
y
castigados.
Enrique
ni
qui-
Casio
Sar,
nl
pedir
á
la
corte
de
Madrid
que
Sase
al
secretario.
|
Ñ
cb
tiempo
amenazaba
guerra
en
Tta=
El
se
2
el
Papa
y
la
república
de
Venecia.
cio
ado
de
ésta
ciudad
probibió
la
enagena-
dude
los
bienes
de
Jos
1,
favor
de
1
cclesiás
:
ienes
de
los
egos
en
favor
de
los
sel
“05,
y
encomendó
á
los
Jueces
segla=
Vicio
de
un
canónigo
y
de
un
clérigo
MO
xxp,
12
NX
A
a
A
1
¿79
acusados
de
crímenes
enormes.
El
papa
Paulo
V
pidió
la
revocacion
de
ambos
decretos,
co”
mo
contrarios
á
los
derechos
de
la
Iglesia.
VER
necia
se
negó
á
revocarlos,
diciendo
que
M0
habia
hecho
mas
que
usar
de
la
facultad
de
dar
leyes,
que
el
mismo
Dios
le
habia
conce-
dido,
como
que
era
potencia
soberana
é
¡0
dependiente.
Roma
lanzó
escomunion
contra
el
dux
Y
el
senado,
y
puso
entredicho
en:
la
república
pero
el
senado
prohibió
la
publicacion
de
monitorio
del
papa,
y
desterró
del
territor?
de
la
señoría
á
los
jesuitas,
capuchinos
y
1
tinos,
únicos
eclesiásticos
que
observaron
e
entredicho.
Publicaronse
manifiestos
en
que.
discutió
la
gran
cuestion
de
los
límites
en!
la
autoridad
temporal
y
la
espiritual.
De
dE
guerra
de
pluma
se
iba
ya
á
pasar
á
la
de
armas
,
cuando
el
duque
de
Saboya,
el
rey
España
y
Enrique
IV
ofrecieron
su
mediació””
Solo
fue
adinitida
la
de
Francia.
El
rey
el
vió
á
Venecia
y
á
Roma
al
cardenal
de
Joy*%
se,
que
despues
de
tres
meses
de
negociació
logró
que
cada
una
de
las
dos
potencias
Ce%”
se
algo
por
su
parte,
y
se
hizo
la
p22
las
condiciones
siguientes,
Los
decretos
1
señoría
conservarian
su
vigor;
pero
105
eclesiásticos
acusados
serian
puestos
€0
UL
der
del
rey:
los
religiosos
desterrados
Y
sa
verian
al
territorio
de
Venecia:
€
pa
no
concederia
absolucion
de
las
ceusY
¡a
l
cardenal
de
Joycuse
las
declar*!
pero
el
cardena
oyeus
Tevocadas
b
cb
)
]
en
nombre
de
la
santa
Sede.
.
egua
de
12
años
entre
Holanda
y
Espa-
y“
espedicion
de
los
maluinos
contra
Tunez:
el
148
íncipe
de
Condé
refugiado
en
Brusclas
609).
Una
mediación,
mas
gloriosa
para
'iucia
porque
fué
admitida
por
su
eterna
ri=
val
la
España,
se
verificó
con
feliz
éxito
poco
ES
entre
esta
potencia
y
las
provincias
o
de
Holanda,
rebeladas
4o
años
ántes
e
va
su
dominacion.
El
archiduque
Alberto,
Mic
habiendo
casado
con
la
infanta
Isabel
Cla-
p..
"genia,
recibió
en
dote
la
soberanía
de
los
ses--bajos,
habia
ya
hecho
desde
el
año
Yada
a
gunas
treguas
con
los
holandeses,
reno-
le
en
varias
ocasiones,
para
tratar
la
paz;
Mia
el
Statouder
Mauricio
de
Nassau
se
0p0w
E
ella,
temiendo
perder
el
influjo
y
crédi-
Yue
le
daba
la
guerra
entre
los
suyos.
Al
fin
Ñ
Gs
W,
á
fuerza
de
instancias
y
aun
de
a
o
logró
que
se
hiciese
una
tregua
de
sn.
>
que
se
firmó
en
rá4
de
abril
de
1609.
daña
devlaró
en
este
acto
que
trataba
con
las
el
DOS
unidas,
como
si
fuesen
una
poten
ependiente
y
soberana.
s
Urique
despues
de
este
beneficio
espera»
d
A
los
holandeses
se
lo
pagasen
concedien=
gio
SS
tervitorio
el
libre
egercicio
de
la
re-
ncia
católica
á
los
franceses
:
pero
la
intole—
A
el
vicio
dominante
del
siglo:
y
el
á
la
reo
Drotestante
de
Holanda
no
dió
oidos
:
comendacion
de
Enrique.
Esta
misma
:
Mto
7
e
y
:
ler
aáncia
unpidió
al
rey
recibir
á
los
mo-
<q
(180)
riscos,
espelidos
entonces
de
España,
y
qué.
pedian
se
les
admitiese
en
las
Landas
de
Du”
deos
para
desmontarlas
y
cultivarlas,
sio
mi
condicion
que
la
libertad
de
su
culto.
Enrique:
inclinado
á
acceder
á
su
solicitud,
la
desech0
sin
embargo,
temiendo
ser
notado
de
indifez
rente
en
materia
de
religion.
Los
moriscos
p?
saron
á
Berbería
y
se
confundieron
cou:
45
demas
tribus
mahometanas
de
aquel
pais.
Las
piraterías
de
sus
habitantes
tenian
Ye:
nas
de
terror
las
playas
del
Mediterráneo
del
Océano:
y
una
escuadra
berberisca
plos
queaba
el
estrecho
de
Gibraltar
é
impedia
tránsito
de
un
mar
á
otro.
Algunos
buques
*,
Saint-Maló,
puerto
de
Bretaña,
se
uniero?”
8
galeones
españoles:
y
su
comandante
Beau
tambien
á
otros
35
bajeles,
y
despues
d
peligrosa
espedicion
se
volvió
á
los
suyos»
Eurique
por
su
carácter
leal,
por
la
firm
za
de
su
alma
y
por
el
floreciente
estado
reino,
era
el
protector
nato
de
todos
los
qa
miraban
con
terror
el
escesivo
poder
de
la
Jo
sa
de
Austria.
El
duque
de
Saboya,
tan
de
É
hasta
entónces
á
España
,
envidioso
del
1?
a
(181)
Bid
que
se
habia
dado
al
archiduque
Alberto
8
o
deseando
otro
para
sí
y
codi-
5
e
el
Milanesado
que
nunca
le
cederian
d
pañoles,
buscaba
contra
estos
la
alianza
-Jey
de
Francia.
Los
príncipes
protestantes
de
,
:
!
pS
Alemania
acudian
á
Enrique
y
le
solicita=
39
á
hacer
la
guerra
al
emperador
en
defen=
pr
Su
religion
y
de
su
independencia
siem=
—Menazadas.
Los
grisones
imploraban
su
AS
el
conde
de
Fuentes,
que
habia
oido
varios
castillos
en
la
Valtelina,
con
tados
q
de
abrir
una
comunicacion
entre
los
En
Ga
e
las
dos
ramas
de
la
casa
de
Austria.
».€l
mismo
Enrique
IV
deseaba
con
ar=
Doro
á
España
todos
los
males
que
esta
a
causado
á
Francia
desde
las
dE
e
Luis
Xi]
y
Francico
I:
y
se
prepa=
to
SO
terrible
lid
aumentando
su
egérci=
o
dinero.
Una
intriga
amorosa
Nadi,
momento
de
la
agresión.
Ñnesta
1.
mejor
que
Enrique
1V
conocia
cuán
salida
su
propeusion
al
amor
y
á
la
decia
di
y
en
sus
conversaciones
con
Sully
ay
lang
A
esta
pasion,
y
hacia
propositos
ala,
A
ables,
aunque
muy
infructuosos,
La
Drofu
Muger
que
logró
causar
una
impresion
le
ES
Su
ánimo,
fue
Enriqueta
Carlota
Odo,
e
hija
del
mariscal
y
despues
“IEnto
E
eS
este
nombre.
Trata
base
su
ca=
"ey;
ole
on
el
príncipe
de
Condé,
sobrino
del
“que
ol
receloso
de
las
atenciones
de
En-
Ya
con
su
futura,
se
apartó
de
la
pre-
<<
Í
(182)
tension.
Enrique
le
dió
palabra
de
no
turbaf
en
nada
su
tranquilidad,
y
el
matrimonio
$
efectuó,
:
Desde
entónces
empezó
Enrique
á
man”
festar
su
pasion
con
regalos,
fiestas,
torneos
Y
los
demas
medios
que
se
empleaban
en.
la
ga”
lantería
de
aquella
edad.
La
jóven
princesa
W
fue
insensible
á
las
atenciones
del
monart*
Su
marido
la
sacó
de
la
corte,
y
se
retiró
con
ella
á
una
de
sus
casas
de
placer.
El
rey
gió
que
volviese
á
la
corte,
y
Condé
huyó
col
su
esposa
á
Bruselas,
implorando
la
protecció”
del
archiduque
Alberto
y
de
Isabel
Clara,
cu
yo
palacio
era
entónces
modelo
de
la
galan
ría
decorosa
y
de
las
buenas
costumbres
los
tiempos
caballerescos.
Enrique
se
desesperó,
juró,
amenazó?
for"
mó
acemas
el
proyecto
de
robar
á
la
prue”
de
en
medio
de
la
corte
de
Bruselas:
lo
qu€
PA
bido
á
tiempo
por
los
archiduques,
dieroD
o
jamiento
á
la
princesa
en
su
mismo
yalació
adonde
no
potad
llegar
las
intrigas
de
re)
La
corte
de
Francia
tomó
pretesto
de
la
?
rá
gida
que
se
dió
en
Flandes
al
de
Condé
P%,
acercar
sus
egércitos
á
aquellas
fronteras»
ES
órdenes
de
empezar
las
hostilidades
en
la
P,
mavera
siguiente.
Condé
se
refugió
á
Mila?»
por
quitar
al
archiduque
el
compromiso
p
delenderle,
ótemeroso
del
poder
de
Enrique,
El
objeto
del
rey
en
esta
espedicion
eraly,
ramente
político,
y
meditado
y
prep
muy
de
antemano,
á
saber,
quebrantar
€
dls
(183)
:
erío
de
la
casa
de
Austria,
mucho
mas
en-
i
YOnces
que
con
el
pretesto
de
disputar
el
du-
cado
de
Cleves
y
Juliers
muchos
príncipes
de
!
Alemania,
alegando
derechos
á
la
sucesion
”l
último
duque,
habia
enviado
el
empera=
ue
un
egército
á
aquellos
estados
para
dar
la
|
'
Srencia
al
que
mas
le
conviniese.
Pero
las
Fl
.
,
“Urcunstancias
en
que
se
hacia
la
guerra,
el
Amor
no
ignorado
del
rey
ála
princesa
de
ondé,
y
el
pretesto
mismo
de
la
espedicion,
1
mplic
materia
á
los
enemigos
de
Enrique
quod
que
en
las
conversaciones,
en
los
libe-
95
y
aun
en
el
púlpito
se
pintase
á
la
princesa
“omo
una
nueva
Helena,
que
iba
á
ser
el
incen-
diodes
patria,
y
al
rey
como
un
Páris
incorre-
'ble,
á
pesar
de
sus
años
y
de
su
dignidad.
sl
la
guerra
contra
España,
tan
popular
en
E
tiempos
anteriores
en
Francia,
fue
en
esta
“Casion
mirada
con
disgusto.
hrique
iba
á
ponerse
al
frente
de
sus
"Opas,
y
dejaba
por
regenta
del
remo
á
su
Sd.
ser
María
de
Médicis.
Como
aun
no
habia
m
0
coronada,
se
celebró
esta
ceremonia
Con
cha
pompa
en
San
Dionis
el
13
de
mayo
ob
610.
Desde
principios
del
año
se
habia
O
cierta
alteración
en
el
lb
oe
Jovia]
NR
EA
dl
iS
:
E
A
a
ciencia
be
recuenteme
le
E
y
furor,
ó
quedaba
sumergido
en
und
Profunda
melancolía:
lo
que
él
y
sus
cortesa=
pa
presagio
de
alguna
peude
ñ
.
mismo
tiempo
corrian
cn
e
e
de
(184)
vulgo
voces
y
predicciones
siniestras,
y
El
14
de
mayo
por
la
mañana
despachó
los
negocios
de
la
guerra,
y
envió
á
pedir
al.
archiduque
paso
por
sus
estados
para
Alemania,
amenazándole
con
la
fuerza
a
caso
de
que
lo
negase.
Despues
de
haber
paseado
un
poco
por
las
Tullerías,
comió
F-
salió
en
coche
al
arsenal
para
ver
á
Sully
con
los
duqués
de
Epernon,
Roquelaure
,
Mont-
bazon
,
Lavardin
y
Laforce.
Las
calles
estaban
obstruidas
con
los
pre-
parativos
que
se
hacian
de
arcos
y
adornos
para
la
entrada
solemne
de
la
reina.
En
la
es-
quina
de
la
calle
de
la
Ferronnerie,
que
era:
entonces
muy
estrecha,
se
aumentó
el
emba”
razo
á
causa
de
unos
carros
que
transitaban
cargados
de
vino.
Las
guardias
se
separarol
para
dar
paso,
y
el
coche
se
detuvo
algunos
instantes.
Un
hombre
que
lo
seguia
desde
el
Louvre,
subió
sobre
la
rueda
pequeña,
le
dió
al
rey
dos
puñaladas,
y
con
una
de
ellas
le
partió
el
corazon.
El
asesino,
cometido
tal
execrable
crímen,
se
quedó
parado
en
medio
de
la
calle
con
el
cuchillo
en
la
mano.
LoS
guardias
corrieron
á
él
con
las
espadas
levan”
tadas
para
darle
muerte:
pero
el
duque
4£
Epernon
lo
impidió,
y
mandó
que
lo
pren”
diesen.
Asi
pereció
á
los
57
años
de
edad
y
21
de
reinado,
uno
de
los
mas
grandes
y
escelentes
monarcas
que
ha
visto
el
mundo;
gloria
de
su
nacion
y
de
la
augusta
dinastía
que
le
deb*
SU
ori
(185),
;
vd
qe
La
bondad
de
su
corazon,
las
mi-
cdas
en
política
y
la
intrepidez
á
toda
Ha
a
fueron
los
rasgos
principales
de
su
ca-
CE
Amó
á
su
pueblo,
y
su
pueblo
le
lloró
AAA
lágrimas
sinceras
,
como
se
llora
la
muer—
o
padre
querido.
Para
haber
sido
un
lo
la
perfecto,
solo
le
faltó
renunciar
á
a
Ceres
amorosos,
que
llenaron
su
vida
quin
Bura
y
su
palacio
de
disturbios.
Con-
ino.
SU
propia
corona:
triunfó
de
sus
ene-
lo
sa
"Interiores
y
esteriores:
restituyó
al
so=
Fuera
Euidad
eclipsada
por
el
furor
de
las
Yecla
y
religiosas
y
civiles:
contuvo
los
pro-
á
ES
e
la
casa
de
Austria,
siempre
hostiles
LE
;
q
y
á
no
atajarle
la
muerte,
no
se
sa-
Map
A
qué
punto
hubiera
conseguido
refre=
Cta
poder
de
España,
aunque
las
armas
de
fa
ro
otencia
eran
dirigidas
entonces
por
el
Moro
Spinola:
porque
Enrique,
ademas
de
Ma
Muy
buena
artillería,
reformaba
conti-
la;
Ute
Su
infantería,
arma
en
que
llevaban
Euro
9s
egércitos
españoles
á
los
demas
de
.
..
de],
Sesino
de
Enrique
1V
era
un
hombre
»
Natural
de
Angulema,
llamado
Ravaillac:
pobre,
como
lo
ma=
E
de
una
posada
el
cu-
er,
>
*
que
cometió
el
asesinato.
En
los
in=
e
py?
2
nos,
en
el
tormento,
en
el
cadalso,
¿Mos
de
los
suplicios
horrendos
que
sufrió
Y
Saber
Morir,
fue
constante
en
su
confesion,
|
>
JUE
no
habia
tenido
cómplice
ni
con-
(186)
sejero
en
su
atentado:
que
habiendo
oido
pre”
dicar
que
el
rey
era
hugonote
y
proyecta
hacer
la
guerra
al
papa,
y
observando
en
las
conversaciones
de
sus
iguales,
que
todos
só
quejaban
del
gobierno,
habia
emprendido?
viage
á
Paris
seis
meses
antes
con
el
objeto
de
hablar
á
Enrique,
convertirle
á
la
fe
cató?
lica,
Ó
si
no
lo
lograba
,
matarle:
que
desistió
de
su
intento,
no
habiendo
conseguido
tene!
audiencia
en
varias
ocasiones
que
se
presentó
en
el
Louvre,
y
se
volvió
á
Angulema:
9%
despues
de
la
elempidad
de
pascua
se
renoY%
ron
con
mas
violencia
los
impulsos
anterió”
res,
é
hizo'
otro
nuevo
viaje
á
la
capital
par
cometer
el
erímen.
Este
mónstruo
creia
had?
hecho
una
obra
muy
agradable
á
todos
franceses:
y
no
quedó
poco
maravillado
cuan
do
al
salir
al
suplicio,
vió
al
pueblo,
aflig!
por
la
muerte
del
rey,
cargarle
de
maldic!
nes,
negarle
las.oraciones
que
se
hacen
Le
dinariamente
por
los
reos,
y
no
desdebi
;
se
de
ayudar
al
verdugo
á
egecutar
la
$e
tencia.
0
Todo
esto
prueba
que
Ravaillac
era
ul,
de
los
fanáticos,
capaces
de
cometer
los
Y
yores
crímenes,
cuando
son
incitados
po
1,
libelos,
por
los
sermones
sediciosos
oy
maledicencia
de
los
partidos:
esta
clase
ue
natismo,
mas
comun
de
lo
que
se
piensas
las
uno
de
los
frutos
infaustos
que
produce!
v0
discordias
civiles.
El
hecho
es,
que
*
a
cómplices,
sepultó
su
secreto
en
el
cadabi
|
|
(187)
>
y
Jue
jamas
se
pudo
probar
ni
aun
el
menor
-Mdicio
contra
aquellos
que
las
memorias
de
la
sDoca
snponian
interesados
en
cometer
tan
“rendo
crímen,
(188)
-
CAPITULO
IX.
Liuó
hna
Luis
XIII,
rey
de
Francia.
Alianza
con
Es"
paña.
Sublevacion
de
los
grandes:
pa?
de
santa
Menoquilde
:
mayor
edad
de
Luis
XUI
:
estados
de
Paris.
Primeras
que”
jas
públicas
del
parlamento:
segunda
su-
blevacion
del
partido
de
Condé:
casamien”
to
del
rey
con
Ana
de
Austria,
Tratado
de
Loudun:
potencia
y
prision
de
Conde:
nueva
sublevacion
de
los
grandes.
Muerte
del
mariscal
de
Ancre
:
su
plicio
de
su
mu-
ger:
destierro
de
la
reina
madre:
€
evt
cion
de
Luynes.
Libertad
de
la
reina
M4
|
dre
y
del
principe
de
Condé.
Sublevacion
de
la
cábala:
combate
de
Pont
de
wuelta
de
la
reina
madre
á
la
corte.
CU'7
ra
contra
los
calvinistas
:
sitio
de
Mor!
al-
ban.
Paz
de
Mompeller.
Ministerio
del
car
denal
de
Richelieu:
guerra
en
la
v
alvelk
na.
Segunda
guerra
con
los
calvinista?
paz
dela
Rochela:
paz
de
MonzoM:
yla
ma
guerra
contra
los
calvinistas:
0€
rro
de
Buckingham
en
la
isla
de
Rhé
sitio
J,
toma
de
la
Rochela.
Espedicion
de
SaboY'”:
paces
de
Suza
y
de
Alais.
Segi
nda
e
)
dicion
á
Italia:
paz
de
Ratisbona
*
ed
,
-(
18
da
de
los
burlados.
Gaston
toma
las
armas
contra
el
rey:
batalla
de
Castelnaudary.
Guerra
de
Lorena:
sitio
y
toma
de
Nan-
er.
Declaracion
de
guerra
á
la
casa
de
Austria:
batalla
de
Avein:
campaña
de
Rohan
en
la
Valtelina.
Batalla
del
Tesin:
invasion
de
los
austriacos
y
españoles
en
Francia.
Evacuacion
de
la
Y,
altelina
por
0s
franceses
:
ventajas
de
estos
en
la
fron-
tera
de
España.
Batalla
de
Rhinfeld
:
si-
Ro
de
Fuenterabia.
Causa
del
duque
de
-Valette:
combate
de
Quiers.
Sitios
de
Arras
y
de
Turin:
sublevacion
de
Catalu-
ña
Y
Portugal
contra
España.
Batalla
de
ta
Marsée,
Conquista
del
Rosellon:
muerte
e
la
reina
madre
y
de
Richelien.
TE
XI,
rey
de
Francia.
(1610).
Luis
de
Me
o.
mayor
de
Enrique
IV,
y
de
María
adi
cts,
tenia
8
años
y
medio
cuando
su
la
y
e
Pereció.
Su
madre
fue
declarada
regeu-
na
á
pesar
de
las
pretensiones
del
prín-
Que
ce
Condé,
y
del
conde
de
Soissons,
su
tio,
Ser,
o
Príncipes
de
la
sangre
aspiraban
á
ra
Uticipes
de
la
suprema
autoridad.
La
re
Stat
a
bus
JA
TERS
.
2
0bró
á
los
principios
con
suma
circuns-
Deco;
ARSS
;
dai
Conservó
el
ministerio
de
su
marido;
:
al
consejo
á
todos
los
príncipes
y
y
o
Stan
es
Ey
.
.,
.
,
.
De
de
Señores;
recibió
en
el
reino
al
prínci-
nod
odé
que
volvió
con
su
esposa,
sin
He
resarcimientos
ni
satisfaccion
por
<Q
]
(190)
|
lo
que
habia
pasado:
continuó,
á
lo.menos
en
apariencia,
las
hostilidades
contra
la
casa
de
Austria:
envió
á
Bélgica
un
egército
á
las
ór-
denes
del
mariscal
de
la
Chatre,
que
tomó
4
Juliers,
plaza
de
que
ya
se
habia
apoderado
€
emperador,
y
la
puso
en
poder
del
elector
ge
Brandemburgo
y
del
duque
de
Neoburg,
pres
tendientes
á
la
sucesion
de
Cleves
,
que
se
az
bian
convenido
en
repartirla
amigablement”
En
fin,
la
muerte
de
Enrique
IV,
que
segun
las
apariencias
debia
trastornar
la
Europa»
PO
produjo
al
principio
alteracion
alguna.
14%
bien
se
enviaron
tropas
al
Deifinado
para
Z
xiliar
al
duque
de
Saboya
contra
los
españ?
les,
irritados
de
que
hubiese
dejado
su
ala
za
por
la
de
Francia:
mas
el
duque,
leyen,
mejor
en
lo
futuro,
envió
un
embajador
¿Ma
drid,
dió
satisfaccion
al
rey
de
España»
y
reconcilió
con
él.
Pero
no
tardó
en
mudarse
la
faz
de
los
Y
gocios.
El
primer
síntoma
de
desórden
7
del
ascendiente
que
tomaron
en
el
gobi
estado
Leonor
Galigail
y
su
marido
favoritos
de
María
de
Médicis,
compr
por
el
odio
que
les
tenia
Eurique
1Y>
despues
de
su
muerte
se
elevaron
con
por
el
favor
de
la
reina.
Preguntaban
de
qué
hechizos
se
habia
valido
para
ga
corazon
de
Maria
de
Médicis;
y
?
./
pondió:
mi
encanto
es
la
superior,
piles:
tienen
las
almas
enérgicas
sobre
En
efecto,
María
no
tuvo
nunca
4
Di
(191)
objeto
fijo
en
su
administracion:
su
entendi-
«“'ébto
era
corto,
é
incapaz
de
crear
nada.
Los
'Mbulsos
le
venian
siempre
de
fuera;
y
era
na-
Wal
que
los
admitiese
con
preferencia
de
las
'Sonas
que
estaba
acostumbrada
á
amar.
,»,
“00cini
fue
sucesivamente
marques
de
Mcre,
y
con
admiracion
y
escándalo
del
rei
1
Mariscal
de
Francia,
gobernador
de
d
“ns,
de
Peronne,
de
Bourgen
Bresse,
de
de
Ppe
y
de
Pont
de
l'Arche.
María
de
Médi-
Mio
decir:
«yO
le
he
sostenido
contra
En»
>
y
sabré
sostenerle
contra
los
demas.»
er
UL
no
carecia
de
mérito
y
de
talento;
De
seneroso,
agradable
en
la
conversacion;
ero
sumamente
presuntuoso
y
ávido
de
di-
co
5
de
poder.
Los
ministros
despachaban
IES
Cast
todos
los
negocios.
Solamente
Su-=
de
y
negó
á
darle
parte
en
la
administracion
Mino,
Oda,
y
aun
exigió
que
no
solicitase
.
8ratificacion
ni
para
sí
ni
para
los
Sia
haberla
antes
consultado,
ton
“o
fue
llevado
muy
á
mal:
porque
en-
Mota
e
lszaba
la
grandeza
de
Francia
á
so-
Pri
y]
sos
iclosamente
de
la
corte
pensiones,
Ar
9108
Onerosos
al
pueblo,
asientos
para
los
¿Setcito
y
|
Usos
stas
plebeyos,
derechos
y
oficios
an
Meyos
Y
ya
olvidados,
que
se
renovaban
con
del
Par;
y
en
fin
todos
los
recursos
Lquirir
Para
sostener
su
desenfrenado
Jujo
Áncre
>
tiquezas
y
clientes.
El
marques
de
Placia
á
todos
para
que
no
llevasen
Y
(192)
O
á4
mal
su
elevacion.
Á
la
antigua
aristocraci
feudal
iba
sucediendo
poco
á
poco
la
arislo?
cracia
palaciega.
ico
|
La
envidia
de
los
grandes
entre
sí
produ”
cia
frecuentes
desafios
entre
los
gentiles
how”
bres
de
su
comitiva.
Daban
frecuentes
prelt”
tos
á
estas
querellas
ser
las
calles
estrechas
4/
mal
empedradas:
de
modo
que
siendo
una
44
ferencia
ceder
la
acera,
los
que
no
la
teniah
afectaban
la
preeminencia
de
exigirla,
y
be
daba
lugar
á
contínuas
reyertas.
En
ellas
maba
parte
el
populacho,
y
las
riñas
partici”
lares
se
convertian'
en
tumultos.
Entonces
$
tendian
las
cadenas,
se
tocaba
la
generv”
los
principales
burgueses
tomaban
las
ad
y
se
ponian
al
frente
de
la
milicia
de
sus
cun
teles,
para
contener
á
los
jornaleros
y
rie”,
nos,
que
movidos
de
la
curiosidad
abandom
ban
sus
trabajos.
Siendo
esta
la
disposicióN
los
ánimos,
se
miraban
como
peligrosas
las
O
currencias,
y
la
reinase
vió
obligada
á
prob!
e
por
aquel
año
la
feria
de
san
German:
“
200
que
mejor
es,
decia,
que
se
arruinen
“
mercaderes,
que
esponer
el
estado
á
uni
bacion.»
Estas
palabras
manifiestan
cuál
co
ganan
los
pequeños
en
intervenir
€R
disputas
de
los
grandes.
pets
Los
calvinistas,
contenidos
hasta
entor.,
por
solo
el
nombre
de
Enrique
IV,
Y
por
fe
reputacion
merecida
de
justicia
y
huent
comenzaron
á
dar
señales
de
inquietud
El
ha
que
sabiendo
que
la
reina
se
inclina
a
1
(193)
AS
Manza
de”
España,
quisieron
tomar
precati="
¡ones
para'su
seguridad.
Los
diputados
de
las
S'esias
reformadas
celebraron:
uná
asamblea
-
daumar'
con
el
permiso:
de
la
regenta;
dl
e
se:
atrevió
á
negarlo.
Los
duques
5
ly
y:
de
Bottillon
asistieron
á
ella
con
Pre
]
opuestas.
El
primero
“queria
gañar
0s-calvinistas
un
partido
poderoso
para
:
se
respetable
á
la
corte:
el
segundo,
«Pro:
irritado
contra
Sully
porque
habia:
pao
desposcerle
de
la
plaza
de
Sedan,
notaba
quitarle
el
amor
de
los
reformados.
e
es
de
estos
dos
rivales
ocuparon
la
lla
se
ea
mucho
mas
que
los
del
partido.
Al
cor
e
convinieron
en
algunos
puntos,
y
la
com
obligó
4
los
diputados
á
contentarse
-
P'Omesas
sin
seguridades.
co
PUE
Paz
de
y,
no
pudiendo
resistir,
y
siendo
inca-
le
eterse
á
Coneini,
se
desistió
de
los
ra
superintendente
de
hacienda,
y
de
Bobien
or
de
la
Bastilla:
pero
conservó
el
Mi
o
e
Poitou
y
de
la
Rochela,
y
el
desti-
tad
S
Maestre
de
artilleria.
Retiróse
á
sus
es=
da
Se
Escansar,
y
vivió
hasta
la
edad
avanza-
"imor
3
qños.
Entonces
redactó
Sus
memorias,
tiva
E
rudimentos
de
la
ciencia
administra-
SAL
5
tancia
»
y
llenas
de
anécdotas
intere
Ñ
ativas
á-
Enrique
IV,
á
quien
amó
)
:
A
Pre
liernamente,
llamándole
su:
buen
NA
Cuya
memoria
conservó
basta
el
último
Corte
,
—SUnmas
veces
le
llamó
Luis
XUL
á
su
TO
ara
pedirle
consejo
en
algunas
mate—
MO
xxx,
13
:
A
(194)
rias.
Su
gravedad.
y
su
manera
de
vestir,
pro?
ia
del
siglo
anterior,
daban
materia
de
risa
1
E
cortesanos
petulantes
de
Luis:
de
mod0
ue
en
una
ocasion
dijo
Sully
al
rey
en
presen”
cia
de
todos:
«Señor,
cuando
vuestro
difuntó
padre
me
llamaba
para
hablarme
de
negocios
graves
é
importantes,
lo
primero
que
hacid
eraechar
de
su
gabinete
á
los
bufones.»
de
Apartado
este
hombre
severo
de
los
neg%
cios,
no
tardaron
los
cortesanos
en
agolal
el
tesoro
que
Enrique
IV
habia
dejado
en
Bástilla,
dándoles
el
marques
de
l'Ancre
la
se?
Sal.
Pero
satisfecha
la
avaricia,
empezó
la
Y
de
la
ambicion
entre
el
obscuro
favorito
qu
tan
repentinamente
se
habia
elevado,
Y
lo
magnates
que
envidiaban
su
crédito
con
JA
reina.
;
Ad
Alianza
con
España
(1612).
La
primer
ocasion
en
que
se
declaró
esta.
guerra,
ue
Y
siguiente.
María
de
Médicis,
deseando
con
4
dor
entablar
alianza
con
la
España
,
cuya
pros
teccion
creia
necesaria
contra
la
turbuleno
y
ambicion
de
sus
grandes,
habia
formado
“
proyecto
de
casar
á
Luis
XUL
con
Ana
de
2
A
tria,
hija
de
Felipe
UI,
rey
de
España
;
y
23
hija
mayor
Isabel
de
Francia,
con
el
pines
pe
heredero
de
aquella
monarquía.
¿ua
este
asunto
se
trató
eu
el
consejo,
el
de
Condé,
tomando
la
palabra
en
nom
re
a5
conde
de
Soissons,
Montmorency
y
los
o
de
su
partido,
habló
con
suma
energía
con
la
proposicion,
Dijo
que
Enrique
pArA
priccid]
(195
Prometido
su
hija
Isabela]
príncipe
del
Pia-=
ónte;
y
que
él
creeria
ofender
la
memoria
“tan
gran
rey
consintiendo
en
una
alianza,
iitra-la
cúal
se
habia
declarado
Enrique
tan
ManiGestamente.
|
S
que
sabian
que
los
que
hablaban
de
Anera,
eran
enemigos
mortales
del
rey
dejas
o
en
los
últimos
años
de
su
vida,
no
se
MS
On
engañar
por
tan
afectada
delicadeza;
bo
fyeron
mas
verisimil
que
aquella
cábala
Curaba
con
su
oposicion
ganar
á
los
calvi-
Daño?
Siempre
enemigos
de
la
alianza
de
Es2
que
condé
pidió
que
se
pasase
á
votar,
por=
da
seguro
de
que
el
mayor
número
den
«
Por
él:
pero
el
duque
de
Guisa,
here=
“ro
de
la
audacia
de
su
familia,
se
levantó
Y
Mirand
TA
10
a
diioiias
:
Meco
do
con
altivez
al
principe,
dijo:
«¿qué
tan
y
ad
hay
de
deliberar?
La
alianza
es
Le
gntajosa,
que
solo
falta
dar
gracias
á
Vabe
Por
haberla
permitido,
y
4
la
reina
por
"la
alcanzado.»
Los
ministros
aplaudieron
¿e
Sazara
el
dictámen
de
Guisa.
Los
oposi-
“hmudecioron
,
Y
la
alianza
se
aprobó
á
Mero,
Y
vria
de
los
votos.
Condé
y
los
suyos
sa-
Ver
£
la
junta
muy
descontentos,
sin
atre-
ai
>
“omo
decia
Montmorency
,
ni
á
huir
%
pelear,
:
tu
at
Mo
oaron
la
culpa
de
su
derrota
al
_canci-
Que
se
ye
y
al
marques
de
Ancre:
pidieron
ligar
“Stituyese
al
primero,
y
procuraron
dole
al
segundo
á
retirarse,
informán-
“retamente
de
que
querian
asesi-
<Q
-
zon
que
habianalegado
contra
aquel
casal
no
narlo.
Pero
ni
las
amenazas
ni
los
artifi
cios.
produjeron
efecto.
La
reina
sostuvo
al
canciller,
y
Concini,
en
lugarde
abandonar
el
campo,
se
pusó
en
situación
de
defenderse,
$
le
atacaban.
Hubo
de
una
parte
y
otra!
hostil
dades,
quela
reina
hubiera
debido
reprimir
se
veramente.
El
marqués
se
apoderó
por
sorz
presa
de
la
ciudadela
de
Amiens
,
ciudad
veo
na
á
su
marquesado,
y
puso
fuerte
guarnición
en
aquella
plaza
para
que
fuese:su
asilo
%
caso
de
necesidad.
Condé
partió
á
«su
gobier”
|
yor
no
de
Guiena,
y
be
declaró
abiertamente
|
tector
de
los
calvivistas,
con:los
cuales
2
eo
taba
tener
amistad
pública.
«Soissons,
po!
su
parte,
no
contento
con
seguir
correspon
ni
cias
sospechosas,
tanto
con
los:
descontent”
franceses
como
con
Holanda,
Inglaterra
Y
+
protestantes
de
Alemania,
se.
hizo.
fuerte
€
su
gobierno
de
Normandía,
apoderándose
et
violencia
ó
por,
artificio
de
algunas
Pp;
que
la
reina
se
hábia
reservado.
dl
Cuando
los
descontentos
supieron
O
|
duque
de
Pastrana,
embajador
de
España,
¡po
á
pedir
la
mano
de
la
princesa
Isabel,
hera
na
del
rey”,
creyeron
intimidar
4
la
yegen!
j
acudieudo
á
la.
corte
al
frente
de
500
cab
Q0
ros.
Pero
viendo
que
la
regenta
tenia
2:
sobre
las
armas,
exhalaron
su
despecho
ae
demostraciones
impotentes
y
pueriles
e
des
contento.
m5;
:
ar
Por
otra
parte
les
faltaba
la
principal
e
,
de
|.
Cr97)
)
*
Porque
el
duque
de
Saboya
consentia
en
Casar
su
hijo
cor
Cristina,
últma
hija
de
En-
Yique
1y,
en
lugar
de
Isabel
que
era
la
ma-
JOY:
y
aun
se
tenia,
por
dichoso
en
haberlo
seguido,
Sus
conexjones
con
los
príneipes
Eta
lograr
la
mano
de
Isabel
habia
desa-
Budado
hasta
tal
punto
á
la
regenta,
que
es-
UE
qnES
concluir
un
tratado
con
la
España,
"el
cual
ambas
potencias
debian
repartir
A
si
los
estados
del
duque,
quedando
pa=
y.
"ancia
Jos
territorios
cercanos
á
los
Alpes,
Y
para
España
los
demas.
El
de
Saboya
con=
-
"O.
esta
tempestad,
aceptando
para
su
hijo
Princesa
que
se
le
concedia;
y
en-la
corte
a
incia
hubo
algunos
momentos
de
tran=
lidad,
porque
los
principes
tuvierou
ne=
del
marques
de
Áncre,
contra
el
cual
Mabian'
declarado.
El
motivo
fue
el
si-
lénte,
Mesta
Aria
de
Médicis
gustaba
de
diversiones
y
]
al
como:su
viudedad
Je
impedia
tener=
As
Y
Búblico,
habia
reunido
una
sociedad
de
eu),
Onas:mas
amables
de
su
corte,
con
las
Sn
tenia
en
lo
interior
de
sus
aposentos
tal
Juetes,
bailes,
juego
y
otros
festejos.
Ca-
de
“que
de
Guisa,
y
su
hija
la
princesa
S
9nu
1
£ttrad
Mu
Menor
de
la
duquesa,
dotado
de
prendas
Mo
bles,
y
á
quien
la:
reina
manifestó
ó
Cariño,
Los
príncipes,
que
supieron
(198)
esto,
recelaron,
que
si
aquella
aficion
creciesós,
odria
la
casa
de
Lorena
volverá
intervenir
el
E
negocios
del
reino
;
y
asi
tuvieron
por
com
yeniente
,
no
solo
permiti?
el
crédito
del
mar”
ques
de
Anere
para
que
se
opusiese
al
caba”
Jlero
de
Guisa;
sino
aumentar,
sl
era
posible,
su
favor,
con
la
reina.
:
Así
pues,
la
corte
se
dividió
en
dos
fagccio”
nes
bien
distintas:
la
del
marques
de
Ancré
del
ministerio,
á
la
cual
se
agregó
accidentó”
miente
la
del
príncipe
de
Condé,
y
la
de
Guisas,
á
quienes
se
agregaron
los
duques
Mi
Bellegarde
y
de
Epernon.
La
primera
adqur
poco
despues
un
desertor
de
la
segunda,
que,
reveló
sus
secretos
y
le
dió
la
superioridad
Este
fue
el
baron
de
Luz,
que
habia
?
agente
del
infeliz
mariscal
de
Biron,
desp,
que
este
renunció
á
los
servicios
de
Lalo
Pertenecia
á
la
faccion
de
Lorena:
pero
habi0
do
tenido
una
disputa
con
el
duque
de
be
E
garde
acerca
de
intereses
privados,
y
creyO
dor
que
en
esta
ocasion
no
le
habia
servido
€!
*.
que
de
Guisa
como
debiera,
se
pasó
al
Po
pero
de
los
príncipes,
y
les
reveló
que:
el
caba
al
de
Guisa
habia
tenido
la
intencion
de
mall
ge
marques
de
Ancre,
su
rival
en
el
favor
dez
ría
de
Médicis.
el
La
reina
se
manifestó
indignada:
0
caballero
,
que
supo
ó
sospechó
la
cauto
encontró
con
el
baron
en
la
calle
de
$%P
Jo
norato,
le
hizo
bajar
del
coche,
y
FeR?
cop
atravesó
de
una
estocada.
El
hijo
1
desafió
al
homicida:
do
tuvo
la
misma:suer=
te
que
su
padre.
El
marques
de
Ancre,
aterra-
O
del
peligro
que
le
amenazaba,
formó
el
Ployecto
de
retirarse
á
gozar
á
su
pais
de-las
juezas
que
habia
juntado:
pero
antes:
quiso
si
podia
establecer
una
paz
durable,
vatién-
E
de
su
recurso
habitual,
que
era
derramar
Oro
y
las
dignidades
del
estado
entre
sus
ene-
“190s,
Al
duque
de
Guisa
se
dió
una
gratifi-
ción
de
100.000
escudos,
y
al
caballero
su
«'mano
el
gobierno
de
Provenza.
i
evo
la
paz
era
imposible
entre
hombres
in
bajamente
ambiciosos,
y
que
carecian
del
Crdadero
talento
para
gobernar.
Una
nueva
Mala,
que
se
llamó
de
las
mugeres,
mani
A
cuán
ridículos
eran
los
móviles
de:
la
seno
eu
la
corte
de
María
de
Médicis.
Las
de
ras
,
que
ó
fueron
escluidas
de
la
socie-
Privada
de
la
reina,
ó
admitidas
en
ella
Á
"poco
aprecio,
poseidas
del
enojo
mugeril,
ES
ó
el
nacimiento
ponian
á
su
dis-
na
para
suscitar
enemigos
al
gobierno.
o
á
sus
amantes
el
deber
de
ser
del
ba
o
de
la
oposicion,
y
este
artículo
fue
el
O
y
principal
de
muchos
casamientos.
Ulevacion
de
los
grandes:
paz
de
santa
cquilde
:
mayor
edad
de
Luis
AMI
:
es-
No
Lo
Paris
(1614).
Esta
intriga
ridícula
Mo
ha
tera
causado
males
de
consideracion,
á
hon
ese
unido
á
ella
el
duque
de
Bouillon,
Dre
de
firmeza,
ambicioso
como
todos
los
<X
Mon
"blearan
todos
los
medios
que
la
juventud,
ANO
TA
a
>
IRA
pp
,
ICAA
aer
de
Gondé;
le
manifestó
cuan
¿indigno
era
S
6l
y
de
los
demas
principes
y
señores
deja”
(200)
señores
de:su:
tiempo,
pero
de
mas!
talentó:
Habia
hecho
servicios
considerables
4:la
corto
ya
enla:
embajada:
de
Inglaterra,
ya
en
la
asamiblea:
de
-Saumur,
donde:
se
opuso
á
las
ideas
de
Sully
y
que
queria
formar
un
partido
de
los
calvinistas
y
ponerse
á
$u
frente.
Habi2
cedido
al
marques
de
Ancre.su,
plaza.
de
pr
mer
gentilbombre-
de
Ja
cámara;
sostuvo.
ministerio
,
cuando
el
príncipe
de
Condé
qué
ria
derribarlo.
Pero-jamas
tuvo
parte
en-
favores
y
gracias
dela
corte:
y.
era
evidet
que
solu
le
respetaban:
por.
la
necesidad
qué
tenian
de
élecpo
o...
PR
Sa
sm
-El
duque
de
Bouillon,
á
quién
nú
se
oten?
dia
impunemente,
se
aprovechó
deslas
dispo?
|
siciones
que
veia
enclos
ánimos
para
la.
rebez
lion,
y
concertó
¿un
levantamiento
genera
1]
que
hiciese
á-
los
ministros
arrepentirse
|
haberle
«postergado,
y
obligase
ála,
regenta
á
reclamar
su
auxilio.
Habló.
con
el
princi
q
110
algul
.
,
K
howbres
de
toga
y
por.
una
muger,
oe
trog4
(201)
|
seguir
los
consejos
que
«Bouillon
“le
daba.
“Ottanso
las
disposiciones
con el.
mayor
se=
Melo;
y
despues
de
haber
pásado
«el
invierno
“regados
ás
los
placeres,
sin
que
ninguna
¿UU
Ja
ananciase
el
descontento;
en
un
dia
se-
ado
salieron
«casi:
todos
los.
grandes
de
la
Corte
con
el
príncipe
de
Condé:
al-
frente
de
Pl
y
se
retiró
cada
uvo
á
la
provinciadonde
LM;
:
yl
A
Sorpresa.de
los
ministros
fue
estrema,
Pi
dl
Monarquía
corrió
entonces
gran
peligro:
que
los
conjurados
eran
los
hombres
mas
Sdguidos
de
Francia
y
tenian:á
su
devo=
den
Sitodas
las
provincias:
pero
las
hostili=
Dias
de
redujeron
á
la
guerra
de
pluma.
Pu-
di.
On
un
mamíiesto,
cuyas
quejas
recalan
la
ó.
indirectamente
«sobre
la
regenta.
Mero
ea
gobernar,
decian,
por
un
corto
nú=
lo
2
IBinistros
que
la
engañan.
Con
ellos
ci
todo,
sin
llamar
al
consejo
á
los
;
e
id
los
grandes
dignatarios
de
la
|
Vue
A
rodiga
das
rentas
del
estado
para
en=
dados.
“Un
estrangero.
Los
empleos,
digni-
E
Ay
€mbajadas
se
dan
sin
discernimiento,
ke
reto
de
consistencia.
El
edicto
"staj]
Publica
hoy;
se
revoca
Mañana,
y
se
roma
dos
dias
despues.
Los
pueblos
estan
ados
de
contribuciones:
el
clero,
la
no-
Lo
A
A
-
A
UI,
IG
DEAR
-
(202)
bleza,
el
parlamento,
todos
se
quejan.
No
ha]
miras
políticas
en
Francia:
España
domina
el
nuestro
consejo.
La
reina
permite
la
usurp*
cion
de
Navarra,
y
todo
lo
sacrifica
al
dese0
de
efectuar
un
casamiento
generalmente
des”
aprobado.»
Por
último,
acusaban
á
María
0%
no
dar
á
su
hijo
ningun
conocimiento
de
negocios,
y
de
que
no
cuidaba
de
su
educd”
cion,
para
prolongar
el
tiempo
de
su
regenció
y
concluian
pidiendo
la
eonvocacion
de
los
%
tados
generales.
e
A
este
manifiesto
se
dió
una
respuesta,
inte
tulada:
defensa
del
favor
contra
la
envidió
cuyo
título:
demuestra
los
orígenes
de
“10.
F
estos
movimientos.
En
ella
se
decia,
que
$!
ke
habian
verificado
profusiones
dañosas
al
ran
los
que
se
quejaban
de
ellas
,
eran
los
mist
que
estaban
gozando
de
sus
frutos,
habiéno
y
las
provocado
por
fuerza
ó
por
importun!
4
En
cuanto
á
las
quejas
de
las
diferentes
€
m
del
estado,
se
aseguraba
que
eran
sugerir,
por
los
malcontentos,
falsas
ó
mal
fundat,.
que
los
impuestos
eran
tan
moderados
oa
circunstancias
lo
permitian;
que
jamas
0%
estado
tan
pacífico
el
interior
de
18
e
as
nisu
dignidad
mejor
sostenida
en
pot
ciones
estrangeras,
y
que
el
proyecto
de
da
samiento
del
rey
con
la
infanta
de
Es)
|
era
sumamente
ventajoso
á
la
monarqui””.
La
regenta
fortilicó
estas
razones
con
añ
pas
que
levantó
fácilmente
en
el
remo
-
y.
Suiza,
porque
no
le
faltaba
dinero.
Los
P'
>
(203)
Cipes
no
le
tenian,
y
por
consiguiente
ni
fuer-
“as.
Villeroi;
hombre
esperimentado
,
como
Je
habia
sido
ministro
bajo
cuatro
reyes,
y
Je
habia
visto
á
Enrique
HI
“perderse,
por-=
Je
permitió
que
las
fuerzas
de
la
liga
se
“recentaran,
aconsejó
á
María
de
Médicis
que
“ometiese
inmediatamente
á
los
confederados
“entras
no
tenian
ni
tropas
reunidas
ni
pro=
Jectos
fijos:
pero
la
reina
temia
las
traiciones
¿"pias
de
la
época,
y
vacilaba:
y
el
marques
ba
Áncre,
aunque
mariscal
de
Francia,
gusta-
b
PS
de
las
negociaciones
que
de
los
com-
28,
y
persuadió
á
la
reina
que
transigiese.
Maria,
estrema
en
sus
determinaciones,
tia
hacer
todas
las
concesiones
que
pedian
Y
psbelados.
«Yo
sé,
decia,
que
su
intencion
Acerse
dueños
del
gobierno.
Les
dejaré
lo
o
pueda
defender,
y
juntaré
los
estados
Ñ
rales,
no
porque
ellos
lo
han
pedido,
si=
Para
reducir
sus
pensiones
y
reformar
«los
S0S
que
no
está
en
mi
mano
corregir.»
Pero
“Onsejo
se
opuso
á
este
sistema,
que
hubie-
e
quilado
el
gobierno,
y
el
embajador
de
“a
declaró
que
si
se
daba
tanta
fuerza
á
7
pe
de
Condé,
el
rey
su
amo
no
entre-
tado
a
merced
de
los
enemigos
del
War
eh
€
VIÓ
pues
la
reina
obligada
á
mos=
en
e]
Do
Negociación
mas
firmeza,
y
empleó
Sto
1
1
quto:al
duque
de
Bouillon,
que
de
eN
á
odo
logó
á
ser,
como
deseaba,
necesa
Celebra
ambos
partidos.
Las
couferencias
se
9n en
santa
Menequilde,
villa
pequeña
Ñ
A
o
'
p
fi
Qu
nn
E
ay
e
3
de
(208)
|
en
la
frontera
de
Champaña;
y
el
15
de
may0
|
se
firmó
un
tratado,
en
que
permanecierol
íntegras
las
pretensiones
de
los.
malcontento%
y
se
les
aumentaron
dignidades
y
gratilicació”
|
nes,
sin
que
se
dijese
acerca
de
aliviar
los
pueblos,
pretesto
de
la
rebelion
,
otra
cosa
8%
no
que
la
reina
convocaria
los
estados
genera”
les,
Esta
paz
se
Jamó
Malautrue
,
espresio?
que
en
castellano
se
podria
traducir
mal
601
cinada.
El
duque
de
Vendoma,
hijo
natural
4.
Enrique
IV,
y
gobernador
de
Bretaña,
fue
el
único
que
no
se
convino
con
los
artículos
de
santa
Menequilde,
confiado
en
el
apoyo
de
los.
protestantes:
pero
Duplessis
Mornay,
el
hom
bre
de
mas
influjo
en
la
secta,
los
contuvo;
)
y
habiéndose
presentado
María
al
frente
de.
449
esército
en
las
fronteras
de
Bretaña
,
se
som
tió
Vendoma..
ñ
El
2
de
octubre
fue
reconocido
Luis
pS!
7
por
mayor
de
edad
en
el
parlamento
de
Pare
A
y"
los
Estados
se
reunieron
en
esta
capita
28:
Los
tres
órdenes
deliberaron
en
cámalA
separadas.
Los
representantes
del
estado
JlaD
eran
casi
todos
juriseonsulios
y
magistral
Hablaron
con
vehemencia
contra
los
abY
5
del
gobierno,
designando
con
bastante
clar
dad
al
marques
de
Ancre
y
4:su
esposas
e
causas
de
todas
las
desavenencias
y
de
lara
jaciones
y
gravámenes
que
sufria
el
pue
ide
pero
añadieron
á
esta
queja,
no
injusta
poco
cuidado
que,
segun:
decian;
habia
De
el
gobierno
en
vengar.
la
muerte:
de
Enl
IN
(205).
.
+
Y
en
hacer
pesquisa
de
los
cómplices.
Es=
$
altercaciones,
la
oposicion
al
casamiento
"España,
y
la
cuestion
de
la
independencia
a
Já
corona
con
respecto
al
poder
espiritual,
aron
la
mayor
parte
de
las
sesiones.
María
e
édicis,
ofendida
de
los
diputados,
los
tra=
“OA
tanto
desden,
que
los
hizo
enemigos
“econciliables
y
partidarios
de
Conde.
Erimeras
quejas
públicas
del
parlamento:
¿nda
sublevacion
del
partido
de
Conde:
Micro
del
“rey
con
Ana
de
Austria
Dira
J
El
23
de
febrero
de
1615,
dia
señalado
cen.
“ecibir-
las
peticiones
de
la
“asamblea
y
and.
A,
presentó
las
del
clero
su
orador
Ar-
by.
9
Juan
Duplessis
de
Richelicn,
obispo
de
toy
4
cdo?
despues.
En
ella
exhortó
al
ingiy
y
tigirse:
por
los
consejos
de
su
madre,
ca
SÓ
sobre
Ja
necesidad
de
concluir
los
dos
ten
“lentos
del
rey
y
de
la
princesa
Isabel,
y
om
entó
«que
convenia
que
el
consejo
sé
nales
de
los
príncipes,
prelados
y
prin=
bre.
>
Señores
de
Francia.
Este
mismo
hom=
de
TON
despues
el
azote
de
María
de
Médicis,
Bra
casa
de
Austria,
y
de
los
príncipes
y
es
de
su
patria.
m
:
bra
esta
ocasion,
quedaron
despues
de
la
“Ya
E
de
los
estados,
algnnos
diputados
cor,
Orte,
para
tratar
con
ellos
de
las
peti=
Mento
Jue
no
podian
satisfacerse
en
el
mo-
Muel,
>
Y
contra
las
cuales
se
suscitaron
despues
ou;
>
Obstáculos
movidos
por
el
duque
de
05
que
no
habiendo
hallado
en
la
reió
(208)
estaba
advertido,-dió
permiso
para
la
lectura;
y
esta
fué
la
primera
voz
que
se
leyeron
en.
público
las
quejas
del
parlamento.
|
Estas
representaciones
fueron
notables
pora
la
energía
y
libertad
que
reinaba
en
ellas.
To*
das:
las
cuestiones
«espinosas;
se
ventilaban
e1
aquel
papel,
todos
los
resentimientos
de
10%
partidos
se
reproducian.
Impunidad
de
10%
cómplices
en
la
muerte
de
Enrique
1V:
con”
ducta
de
los
favoritos
y
ministros:
abatimiebd?
to
de
la
grandeza,
gravámenes
de
los
pue
blos,
penuria
del
tesoro
público;
todas
estas)
otras
muchas
quejas
se
espusieron
con
anal?
gura,
y
se
pidió
satisfaccion
de
ellas.
Marí
Médicis
se
ófendió
del
escrito
del:
parlame”,
como
de
una
sátira
contra
su
regencia?
Je
ministros
respondieron
,
los
príncipes
los
aci”
minaron
:
y
ya
la
deliberacion
iba
convirtióos
E
dose
en
personalidades
é
injurias,
cuan
E
rey
la
mandó
cesar,
diciendo
á
los
diputad
$
que
se
retirasen;
Al
dia
siguiente
un
decrt
is
del
consejo
declaró
las
quejas
prematura?
2
hechas
sin
consentimiento
del
rey.
El
par
mento
se
negó
á
archivar
este
decreto,
yen
envió
carta
imperativa
para
que
obedeciest:
yy
El
parlamento
tuvo
entónces
la
ora
haber
evitado
una
guerra
civil,
que
se
ha
5
encendido
indudablemente
con
su
persisto?
sá
en
la
oposicion.
Los
individuos
mas
distinó,
ja
dos por
su
prudencia
y
probidad
en
qe
nas
ilustre
corpóracion
persuadieron
á
los
“fc
quese
reconciliasen
con
la
corte,
como
€n
7
(20
'O
se
hizo,
El
radiata
se
disculpó
con
la
Felna
,
diciendo
que
nunca
habia
sido
su
in
"encion
tachar
el
gobierno
de
la
regencia,
y
el
tey
Permitió
que
no
se
obligase
al
tribunal
á
"eltivar
el
último
edicto.
En
esta
cólebre
que»
“ia
adquirió
la
magistratura
grande
prepon-
necia
en
el
manejo
de
los
negocios:
porque
%
Menos
quedó
indecisa
la
cuestion
sobre
el
rccho
del
parlamento
para
convocar
los
pa=
e
Francia.
pr
tre
tanto
María
de
Médicis
activaba
Jos
“parativos
del
viage
del
rey
al
mediodía
pa-
“Tecibir
ásu
esposa
Ana
de
Austria,
y
hacer
y
Mtrega
de
la
princesa
Isabel
á
la
España,
Mo
estos
matrimonios
eran
el
pretesto
del
"ido
de
Condé
contra
el
gobierno,
salieron
Célep
ono
Condé
y
Bouillon,
Mayenne,
hijo
del
8rando
gete
de
la
liga
,
Longueville
y
Otros
Cias
qe
señores,
y
se
retiraron
á
las
provin-
“Onde
tenian
mas
influjo.
AO
especie
de'
declaracion
siguieron
Ciliarse
stos,
sátiras,
conferencias
para
recon=
Para
Ba
alistamiento
de
tropas.
El
rey
salió
Si
rdeos
con
su
corte,
que
era
brillantí-
cito,
>
“Ubriendo
su
marcha
un
poderoso
egér-
del
'
candado
por
el
mariscal
de
Laval.
Detras
dos
Sórcito
real
marchaba
el
de
los
subleva—
ro
A
A
las
órdenes
del
duque
de
Bouillon
:
pe=
entán
DO
entre
ellos
encuentro
alguno,
con-
Bou;
S
0se
Laval
con
defender
su
puesto,
y
to,
1,
Cuyo
egército
era
inferior
en
nume-
A
Y
ocupar
el
Poitou
y
reclutarse
en
él.
“O
xxuz,
1Á
<X
210
Ana
de
Austria
Eo
4
Burdeos
el
22
de
noviembre.
Tenia
entónces
la
misma
edad
que
Luis
XII
su
marido;
es
decir,
15
años,
con
solo
5
dias
de
diferencia.
En
la
primera
entre-
vista
manifestaron
estar
muy
¡contentos
uno
con
otro:
pero
esta
buena
disposicion
no
duro
mucho;
porque
los
que
deseaban
poseer
57
clusivamente
la
confianza
del
rey,
le
inspira?
ron
sospechas
sobre
el
amor
de
Ána
á
su
fam!”
lia
de
Austria;
y
persuadieron
á
Ana,
que
su
marido
no
la
amaba.
Asi
vivieron
en
un
divor”
cio
contínuo,
interrumpido
raras
veces
por.
reuniones
pasageras,
y
causadas
mas
bien
por
las
cireunstan
cias
que
por
el
amor.
|
El
primero
que
supo
ganar
la
confianza
de
y
Luis
XUL
fue
Alberto
de
Luynes,
caballero
de
m0
|
Provenza
,
que
agradó
al
rey
por
su
destre
en
la
caza
y
en
los
demas
egercicios
y
diver?
siones
proporcionadas
á
la
edad
del
principe
María
de
Médicis
no
concibió
sospecha
a
gu
ni
de
él,
ni
de
sus
dos
hermanos,
nide
la
4%
ventud
alegre
y
festiva
que
rodeaba
á
su
MO
porque
nunca
los
veia
tratar
de
otra
cosa
9,2
de
fiestas
y
pasatiempos.
Pero
cuando
hablas
ban
secretamente
con
el
rey,
no
se
olvida
de
esponerle
los
defectos
del
gobierno
9
Pa
E
madre,
y
la
ciega
y
perniciosa
amista
ser
su
Muy
la
anifestar
a
ma
com
profesaba
al
mariscal
de
Ancre
y
á
Luis
XII,
que
empeza
ba
yaá
m
flaqueza
de
su
caracter,
recibió
de
est
ra
impresiones,
que
nunca
se
borraron»
su
madre.
»
¡rá
|
211)
Tratado
de
A
+
potencia
y
prision
e
Conde:
nueva
sublevacion
de
los
grandes
1616).
El
rey
estaba
disgustado
de
una
guer-
Ya,
cuyo
único
objeto
era
defender
el
poderío
del
mariscal
de
Ancre.
Su
esposa
deseaba
lle-
Sa?
á
Paris,
donde
lá
aguardaban
grandes
fics-
las
y
diversiones,
y
toda
la
corte
abundaba
en
Su
sentir
y
en
el
del
monarca:
así
fue
forzoso
Yue
Maria
de
Médicis
hiciese
la
paz
á
cuales=
Mera
condiciones.
Las
que
aceptó
en
el
tra=
ado
que
se
firmó
en
Loudun,
fueron
unas
Públicas
y
otras
secretas,
y
todas
desventajo=
Sas
á
la
reina
madre.
En
las
públicas
se
esti-
Puló
que
se
haria
una
pesquisa
severa
acerca
los
cómplices
en
el
asesinato
del
difunto
“Y,
por
medio
del
parlamento
de
Paris:
que
C
accederia
á
la
mayor
parte
de
las
peticio=
NES
que
hicieron
los
últimos
estados:
que
las
1,0
idades
civiles
y
eclesiásticas
se
darian
so=
O
á
naturales
del
reino:
que
se
declara»
las
O
'05
la
sublevados,
inocentes
y
fie=
y.
ervidores.
del
rey,
y
se
pagarian
sus
deu=
s
del
erario
público.
s
artículos
secretos
fueron
conocidos,
O
se
vió
la
mudanza
del
ministerio.
El
ciller
Sillery
fue
reemplazado
por
el
presi-
nte
e
Vair:
la
superintendencia
de
rentas,
5
tenia
Jeannin,
fue
dada
á
Barbin
,
hom-=
obis
Esconocido;
y
Armando
«de
Richelien,
90
e
Luzon
»
y
criatura
del.
mariscal
de
brado
4
quien
debia
su
obispado,
fue
nom-
Consejero,
y
empezó
su
ilustre
carrera
Y
“uand
Cancj]
des
”.
PASS
_—
A
A
AAA
A
Pen
da
a
»
be
Dd
A
=
ERA
A
e
e
(212)
política.
En
fin,
el
príncipe
de
Condé
se
pre-
sentó
en
la
corte,
tomó
parte
en
el
gobicrnoy
y
durante
algun
tiempo
fue
el
dispensador
de
os
favores
y
casi
el
único
dominador
del
reino:
El
mariscal
de
Ancre
parecia
eclipsado
:
5U
plaza
de
Amiens
fue
dada
al
duque
de
Lon=
gueville,
gobernador
de
Picardia,
que
la
codi=
ciaba.
Es
verdad
que
Condé
le
protegió
co”
tra
los
jóvenes
caballeros
de
su
servicio,
yU£
en
dos
ocasiones
quisieron
insultarle
y
aub
asesinarle:
pero
no
perdió
ninguna;
ocasion
de
bumillar
al
antiguo
favorito.
Habiendo
dos
la”
cayos
de
este
herido
gravemente
á
un
artesa.
no
de
Paris,
fueron
condenados
á
muerte,
Y
se
les
ahorcó
en
frente
dela
casa
del
marió”
cal,
vestidos
con
su
misma
librea.
o
El
mariscal
acababa
de
perder
á
su
hija
única
esperanza
que
le
restaba
de
sosteners%
en
la
corte,
casándola
eu
una
familia
prindió
pal
y
poderosa.
Mil
veces
instó
á
su
muger*
1
ue
consintiese
en
retirarse
de
Francia,
y
po
sar
á
Jtalia
su
patria,
doude
podrian
vivir
C07
mo
príncipes:
pero
Leonor,
ó
por
ambicion
+9
por
afecto
á
María
de
Médicis,
nunca
guiso
venir
en
ello
y
así
fue
causa
de
su
ruina
yde
la
de
su
esposo.
El
mariscal,
desairado
y
aborrecido
en
Paris,
se
retiró
á
Normandía,
donde
el
duque
de
Longueville
se
apoderó
por
fuerza
plaza
de
Peronne,
de
que
Áncre
era
gobern*
dor,
á
pesar
de
algunas
tropas
que
envió
7
gobierno
para
impedir
aquella
usurpació!”
)
|
213)
Esto
golpe
atrevido
abrió
los
ojos,
no'
solo:
de
.Felna,
sino
tambien
de
Luynes,
á
enyas
tas
de
engrandecimiento
no
acomodaba:la
"potencia:
de
los
!
príncipes:
porque
nadie
Udaba
que
el
de
Condé
habia
animado
y
fas
vorecido
4
Longueville
para
aquella
em
presas
0S
incitaban
á
Maria
á
acabar
con
el
nue
ictador:
á-un
cortesano
que
le
manifestó
a.
Waravillado
estaba
de
su
letargo,
res=
2dió:
no:
siempre
he
de
dormir,
my
ma
EL
1
de
Setiembre
fue
preso
el
príncipe
de
Mdé
en
el
Louvre.
Los
duques
de
Vendoma;
lle
Ane,
Coenvres,
Joinville,
Guisa.
y
Bouiz
de
12
5US
partidarios,
huyeron
ibmediatamente
e
Corte,
levantaron
tropas
y
se
hicieron
%e
Sr
en
Soissons
y
sus
cercanías,
La
prisas
Dor
Muda
de
Condé.
hizo
Mas:
porque
salió
Msj
calles
de
Paris,
gritando
que
iban
á
na
su
bijo:
-mas
solo
pudo
conmover
lar
as
gentes
del
pepulacho,
que
se
conten=
Maris
con
romper
las
puertas
de
la
casa
del
c
i
en
al
de
Áncre,
y
robar
cuanto
pudieron
ella,
Mapjota
dis
$
A
2
Sd
Pip
"edi
eos
a
Vair,
y
los
dió
á
Mangot:
con=
a
IChelien
su
hechura
grande
prepon=
Minis
¿en
el
“ro
4
Villeroi
y
á
los
ministros
aun
del
214
tiempo
de
Enrique
IV:
es
á
Quillebocuf,
Pont
de
l'Atrche
y
otras
plazas
cercanas
a
Par
Y
ris
para
que
le
sirviesen
de
asilo
en
tiempo
dé
desgracia
,
y
de:
puntos
de
apoyo
en
caso
de
ataques:
en
fin,
se
apoderó
de
toda
la
adm?
nistracion
del
reino,
que
Maria
de
Médici
puso
á
su
arbitrio,
y
apenas
daba:
cuenta
Y.
rey
de
ninguna
de
sus
operaciones.
2d)
Muerte
del
Mariscal
de
Áncre!:
suplicio
de
su
muger:
destierro
de
la
reina
madre.
elevacion
de
Luynes
(1617).
Soissons,
defeM
1:
da
por
Mayenne,
era
sitiada
por
el
dq
0
e
Auvernia;
qué
estuvo
preso
en
la
Bastilla
de
la
conspiracion
de
Entragues
en
tiempo
d
Enrique
IV,
hasta
el
año
de
1616
en
que
Me
|
ría
de
Médicis
le
dió
“libertad
para
Pa
lo
al
príncipe
de
Condé:
por
lo
cua
di
que
al
salir
de
su
prision
,
escribió
en
tas
esta
casa'se
arrienda.
Soissons
1DA
Jf
|.
entregarse,
cuando
se
verificó
en
la
CL
ina
:catástrofe
repentina,
aunque
no
inesp”
rada.
Sy
.
996
El
partido
de
Luynes
no
cesaba
de
any]
al
rey
contra
el
mariscal
de
Ancre
y
cont!
q5%
madre.
De
esta
le
decian
que
amadl
eE
Gaston,
su
segundo
hijo,
que
á
Luis
4
del
mariscal,
que
su
intencion
era
separe
e)
lado
del
rey
4
todos
los
que
eran
4
¡cotos
vs
afirmar
su
prepotencia,
y
pasar
á
delito”
an
ores
contra
la
persona
de
Luis.
Ater
giti0
%
este
infeliz
principe,
colocando
e
donde
pudiese
encontrarlos
,
puY?
Pre
se
|
a]
la
pos
A
El
0%
215)
-
enos
y:
anónimos,
E
que
le
aconsejaban
que
Se
guardase.
Estas
inquietudes
y
temores
alte-
Yaron
su
salud,
que
nunca
se
volvió
4:
repo-
Ver
enteramente.
En
fin,
los
sublevados
de
Sois-
Sons
no
cesaban
de
escribirle
prometiéndole
delidad
y
obediencia,
y
dándole
á
entender
|
A
el
mariscal
de
Ancre
era
el
único
obstácu-
“9
para
la
pacificacion
universal.
El
rey,
aco=
-Metido
por
tantas
partes,
espidió
la
órden
pa=
FA
Su
prision.
|
:
ER
El
24
de
abril,
entrando
el
mariscal
en
el
|
Lonvro
para
asistir
al
consejo,
se.llegó
á
él
el
ipitan
de
guardias
y
le
pidió
su
espada.
Áncre
0:
un
movimiento,
no
se
sabe
si
para
darla,
y
Para
retirarse,
y
cayó
muerto
de
tres
pisto=
Slazos
que
le
dispararon
los
guardias.
El
rey
presentó
en
el
balcon
para
autorizar:
el
he
SÍ
1
5
El
pueblo,
que
acudió
á
la
novedad,
dió
5
enhorabuena
á
Luis,
como
de
un
triunfo
úblico
;
entretanto
se
licenció
la
guardia
de
:
Ne
Tena
madre,
se
puso
en
sus
cuartos
la
del
dy
Leonora
Galigai
fue
presa
cas!
á
la
vista
úu
señora.
da
Al
dia
siguiente
el
pueblo
desenterró
el
ca-
Ver
del
mariscal,
al
cual
se
habia
dado
se-
Pultura
en
la
iglesia
de
san
German
el
Auxer-
+3
y
cometió
en
él
cuantos
horrores
pueden
ASinar
el
rencor
mas
feroz
y
la
barbarie
is
estúpida;
pues
llegaron
hasta
destrozarlo
e
ocados,
Apenas
se
supo
este
acontecimiento
tala
sons,
cesaron
las
hostilidades
sin
capi=
'0n
ni
tratado.
Villeroi,
Jeannin
y
los
<<
(216)
demas
ministros
antiguos
volvieron
4:sus
pues
tos.
Los
que
debian
su
elevacion
al
mariscal,
se
retiraron
espontáneamente,
escepto
Riche-
lieu,
que
no
quiso
abandonar
á:
la
reina
ma-
dre
en
su
infortunio.
|
María
de
Médicis,
despues
de
haber
soJici2
tado
en
vano
la
gracia
de
ver
á
su
hijo,
y
de
habersele
insinuado
que
el
único
medio
pará
desarmar.
el
enojo
del
rey,
era
que
se
ausens
tase
de
la
corte
por
algun
tiempo,
salió
el
|
de
mayo
para
el
castillo
de
Blois,
donde
vivió,
|
en
apariencia
libre,
pero
en
la
realidad
cus”
todiada
por
las
guardias
del
rey.
La
mariscala
de
Ancre,
mas
altanera
y
co?
diciosa
de
oro
que
su
marido,
fue
puesta
€N
Juicio
ante
el
parlamento,
cuya
sentencia
dic”
tó
de
antemano
la
pasion.
En
su
proceso
nO
aparece
prueba
alguna
de
las
concusiones
Y
manejos,
que
eran
su
verdadero
delito;
y
pare”
cia
cosa
muy
estraña,
que
una
muger,
en
CU”
yas
manos
habian
estado
po:
tanto
tiemp0
Jas
riendas
del
estado,
no
pudiese
ser
acusada
siM0
del
crímen
de
hechicería.
Por
él
se
la
condev9
á
ser
degollada,
quemada
y
sus
cenizas
arto?
jadas
al
viento.
Sufrió
el
suplicio
con
valor»
)
á
pesar
delas
vociferaciones
crueles
del
eli
z
lacho,
solo
atendia
durante
aquellos
do
oLosa
momentos
á
la
voz
del
sacerdote
que
la
auxilia
Le
Su
cuñado
el
arzobispo
de
Tours
seretiro
4
p
pueblo
pequeño,
donde
vivió
poco
on
Jet
hijo,
jóven
de
15
años
y
muy
amable,
fue
tregado
inhumanamente
á
la
servidumbr0
|
21
¡cio
para
e
de
ludibrio.
Des-
lo
se
le
tuvo
preso
algunos
meses
en
el
cas=
'Ude
Núntes,
y
en
fin
se
le
desterró
á
Flo-
Et
,
donde
vivió
con
escasa
fortuna
algun
mili
y
falleció
de
pesar.
Asi
acabó
esta
fa-
244,
egemplo
de
elevacion
no
merecida,
y
eN
poa
espantosa,
quizá
menos
merecida
que
o
MeVacion.
E
,
o
demas
amigos
y
hechuras
del
mariscal
A
«Ciparon
de
la
desgracia
comun.
Barbin
y
USot
fueron
presos.
Richelieu,
á
quien
se
nó
admitiendo
en
el
consejo,
y
que
si-
Parar,
Blois
á
la
reina
madre
,
se
le
mandó
se-
de
de
ella,
se
retiró
primero
á
una
aba=
md
tenia
en
el
Anjou
,
despues
á
su
obis-
4
4.0
Luzon,
y
últimamente
fue
desterrado
Vi
O
Quedaron
al
frente
del
gobierno
38
>
Vair
y
Jeannin.
Villeroi
falleció
po-
am
o
:
llorado
de
todos
los
verdaderos
única
e
la
patria.
Enrique
IV.
decia
de
él:
DE
cansa
de
trabajar,
y
siempre
traba-
$Ug
Ed
habiendo
conseguido
derribar
á
Mazo
y
895
y
dominar
enteramente
en
el
co-
de
q
O
XHI,
hizo
lo
mismo
que
antes
Ariscal
tan
hecho
el
príncipe
de
Condé
y
el
tod
de
Ancre,
y
concentró
en
sus
manos
a
Mutoridad.
Esto
produjo
los
mismos
S
ROS
dos
o
se
habian
visto
ya
contra
aquellos
Qu
e
oa
envidias,
odios
y
levantamientos,
Elba
aron
el
reinado
de
Luis
MIL,
hasta
8€nio
de
Rúchelicu,
puesto
al
rente
de
<q
(218)
la
administracion,
le
dió
un
impulso
mas
nO.
ble,
y
proporcionó
á
la
historia
páginas
me
dignas
de
ella,
que
la
narracion
monótona
de
las
guerras
innobles
de
hombres
mediano.
que
solo
debian
su
elevacion
á
su
nacimcd”
to
ó
al
favor.
:
dir
-
A
fines
de
este
año
se
celebró
en
Ruan
uni
asamblea
de
los
notables
del
reino,
nombrad%
por
la
corte,
en
la
cual
se
trató
1.2
de
la
come
posicion
del
gobierno
,
y
2.2-de
algunas
ré
or
mas
en
materia
de
administracion
de
rent
En
cuanto
al
primer
punto
se
decidió
qU*
Ñ
ministerio
debia
quedar:
de
la
manera
qUé1
rey
Jo
habia
arreglado,
y
asi
se
consolid9
autoridad
del
duque
de
'Luynes
(porqu*
Y
el
rey
le
habia
conferido
este
título).
En
cuide
to
al
segundo
se
suprimieron
algunos
pre,
V
tos
demasiado
gravosos:
y
el
valido
hu
E
y
entrado
de
muy
buena
gana
en
esta
ca
de
reformas,
á
la
cual
se
inclinaba
por
la
Er,
dad
de
su
carácter,
si
se
lo
hubiese
permil
A
el
furor
de
las
facciones,
opuestas
siempre
que
goza
de
la
confianza
del
príncipe»
—
¡q
IN
Dos
eran
en
esta
época
los
partidos
que
cian
oposicion
al
gobierno,
el
del
principe
y
Condé
que
continuaba
preso
en
la
BásU
3
el
de
la
reina
madre
que
insistia
siempt*
pi
dos
personas
que
la
humanidad
y
la
rel
>
pps
mandaban
que
estuviesen
siempr
(219)
|
con
el
vínculo
del
amor.
El
ministerio
se
valia
*
cierta
especie
de
báscula
para
contenerá
los
A
partidos
que
se
detestaban
recíprocamente.
de
de
Condé
,
cuando
manifestaba
demasiada
ulencia,
le
amenazaba
con
llamar
á
la
rel-
Ma
á
la
corte;
y
al
de
la
reina,
con
Si=
“ar
de
la
Bastilla
á
Condé,
ponerle
al
frente
el
gobierno,
y
encargarle
la
egecucion
de
un
““Creto
que
mandaria
volver
á
María
de
Médi=
Se
á
su
patria
Florencia.
pel
era
el
estado
de
las:
cosas,
cuando
un
a
formó
el
atrevido
proyecto
de
resti-
Mad
a
libertad
y
el
antiguo
poder
á
la
reina
ladre,
Este
hombre
era
Ruccellai,
que
no
ha-
via
venido
4
Francia,
como
Concini,
para
ha=
AN
fortuna.,
sino
para
gozar
de
los
considera=
ES
bienes
heredados
de
sus
padres.
Por
la
A
0
del
marques
de
Anecre
consiguio
la
dadía
de
Signy,
situada
en
el
territorio
de
Pa
A
su
casa
concurria
la
mas
brillante
Segun
peda
corte:
tenia
mesa
espléndida
,y
0841
peas
italiana
,
Muy
su
perior
enton=
80s
a
francesa:
daba
conciertos,
bailes,
jue-
Caria
muchos
regalos
á
las
señoras
que
con=
Siguió
y
Pe
sociedad.
Cuando
pereció
Ancre,
Volvig
$
a
reina
á
su
destierro,
y
despues
se
Uptios
a
corte:
lo
que
en
un
hombre
tan
vO-
tidio
Y
sibarita
como
él,
se
atribuyó
al
fas-
>
ON
le
habia
causado
la
triste
mansion
DA
¡Mo
de
Blois:
y
el
gobierno
se
conten-
A
prohibirle
que
volviese
á
ver
la
reina
re
ni
tuviese
correspondencia
con
ella.
<=
220)
Ruccellai
fueá
su
abadía,
y
desde
ella
pa"
só
disfrazado
á
Blois
donde
halló
medios
deba”
blar
con
María
de
Médicis
y
concertar
los
me*
dios
de
lograr
el
proyecto.
Volvióse
á
Signy
Y
pasó
á
Sedan
á
conferenciar
con
el
duque
de
Bouillon,
á
quien
exhortó
á
que
se
pusiese
al.
frente
del
partido
de
la
reina
madre
para
res”.
tituirla
á
la
libertad.
Bouillon,
aunque
no
16”
nia
motivos
para
estar
contento
de
María
de
Médicis,
lo
estaba
menos
del
duque
de
Luy”
nes
que
le
dejaba
consumirse
en
fastidio%%
ociosidad:
pero
hallándose
sin
medios
par
emprender
por
sí
mismo
libertar
á
la
reló
dijo
4
Ruccellai:
«el
duque
de
Epernon
4
quien
únicamente
puede
favorecer
vuestMó
empresa.
Manda
cinco
provincias,
tres
en
€
interior
del
reino,
que
son
el
Saintonge»
£
Ángumes,
y
el
Limosin,
donde
hay
mucha
nobleza
belicosa
y
afecta
á
su
gobernador;
dos
en
la
frontera,
los
tres
obispados,
por
donde
puede
recibir
socorros
de
Alemanió
y
el
Boloñés
que
le
pone
en
comunicacion
con
Inglaterra.
Es
ademas
comandante
de
M7
chas
plazas:
pero
la
que
hace
mas
á
vuesii9
intento
es
la
de
Loches,
que
por
su
cercamt
á
Blois
puede
favorecer
mucho
la
evasion
Y
la
reina.
Ademas
de
este
poder,
goza
'
rentas
considerables,
ha
juntado
mucho
(
10%a
a
in
ro,
y
su
empleo
de
coronel
general
de
lastá
50
fantería
francesa
pone
bajo
sus
órdenes
*
ho
ú
oho
mil
hombres
de
las
tropas
mas
dica
nadas
del
reino:
en
fin,
tiene
muchos
1
a:
E
—
Jóveno
(
o,
)
“y.
Ñ
.
y
esforzados,
muy
capaces
de
auxiliar-
Mea
A
empresa,
y
goza
de
una
reputacion
de
vid,
CAcla,
vigor
y
prevision
tan
bien
estable-
Que
apenas
haya
desplegado
su
es2
>
E
una
multitud
de
descontentos
de
to-
e
y
estados,
acudirán
á
aumentar
sus
Moria
A
Enrique
el
grande,
cuya
su=
Unas
Le
conocia
y
apreciaba,
solo
hizo
al-
“1
e]
o
tentativas
para
adquirir
autoridad
Con
pS
elerno;
y
desengañado,
se
contentó
ahor.
“rédito
que
le
daban
sus
empleos:
pero
Os
negocios
han
mudado
de
aspecto,
y
"on
desprecia
al
privado
y
á
la
juventud
Modo
que
no
han
hecho
caso
de
él.
Abor-
tan
d
Pio,
-
Ministro,
que
disminuye
sus
sueldos,
bon.
Mal
sus
pensiones,
y
concede
á
otros
los
los
nl
y
Preferencias
que
Eperuon
cree
que
ndo
ebidas.
Tampoco
quicre
bien
al
rey,
y
Cotto
y
útimamente
se
le
mandó
salir
de
la
laa?
*9
hizo
con
un
aparato
insultante
para
Tendigodad,
Faltó
poco
para
que
el
monarca
ser,
e
hiciese
arrestar;
y
el
orgulloso
viejo
Má
can.
Por
ello
un
resentimiento
que
le
ba=
%
de
emprender.
1d
pues,
á
Metz,
Bóar
a
fijado
su
residencia.
Si
sabeis
lison
e
ps
de
Agradarle,
no
bay
cosa
que
no
de
ou
ie
de
él.»
Este
discurso
del
duque
tos
Sa
Manifiesta
cuáles
eran
los
senti-
ue]
sig]
¿onducta
de
la
nobleza
francesa
en
-Y
(224)
á
todos
los
viageros
que
iban
á
la
capital.
Epernon
atravesó
sin
obstáculo
la
Cham-
paña
,
la
Borgoña,
el
Nivernes
y
el
Berry
haciendo
jornadas
de
1o
leguas
en
lo
mas
Y”
guroso
del
invierno,
aunque
el
tiempo
er4
bueno.
Llegó
á
Contfolens,
villa
fronteriza
del
Poitou,
donde
el
arzobispo
de
Tolosa
salió
recibirle
al
frente
de
300
caballeros.
Mas
no
halló
noticias
ni
órdenes
de
la
reina
por
el
motivo
siguiente.
Apenas
Ruccellai
estuvo
cier
to
de que
Epernon
se
resolvia
á
la
empresa,
e
escribió
4
María
de
Médicis
y
dió
la
carta
?
uno,
llamado
Lorme,
de
quien
se
habia
serv”
do
para
otros
negocios,
prometiéndole
gran
recompensa
si
cumplia
la
comision
con
fidel”
dad.
Lorme,
sospechando
por
esta
promes%
que
el
paquete
que
se
le
habia
confiado,
e”
de
importancia,
resolvió
entregarlo
al
dugu?
de
Luynes,
de
quien
esperaba
mayor
premió
pasó
á
Paris
y
pidió
audiencia
al
privado:
pes
ro
se
le
tuvo
por
un
intrigante
que
solo
vela
á
sacar
dinero,
y
se
le
dejó
tres
dias
en
la
antesalas,
Dubuisson,
consejero
del
parlamente
muy
afecto
á
la
reina
madre
y
al
duque
Epernon,
y
que
conocia
á
Lorme,
supo
«0
5
lacayo
suyo
que
este
hombre
estaba
en
e
Admirado
de
que
no
hubiese
pasado
á
Meer
como
acostumbraba,
hizo
indagaciones,
ya
que
iba
con
frecuencia
á
casa
de
Luynes
q
celando
alguna
traicion,
le
destacó
un
€M
de
rio,
que
se
fingió
enviado
por
el
duque
|
V
|
|
(225)
Luynes
para
oirle,
le
dió
500
escudos,
y.se
Apoderó
de
las
cartas,
y
las
guardó.
-,
Epernon,
careciendo
de
noticias
de
la
rei-
Ma,
se
retiró
á
Angulema,
y
envió
á
Blois
un
Confidente
suyo,
llamado
Cadillac,
por
el
cual
tuvo
María
la
primera
noticia
del
proyecto,
y
q
preparó
á
egecutarlo
por
medio
del
conde
'*
Bresne,
su
primer
escudero;
que
aunque
Dombrado
por
la
corte,
no
se
negó
á
contri=
Mt
á
su
libertad.
En
la
noche
del
21
al
22
*
febrero
bajó
la
reina
por
una
escala
arri-
e
á
la
ventana
de
su
gabinete,
atravesó
á
e
0
jardines,
acompañada
de
Catalina
su
Midenta
que
llevaba
la
caja
de
las
joyas.
A
A
Puerta
encontraron
á
Bresne
y
á
Duplessis,
'mano
de
Richelicn,
que
las
llevaron
á
un
Coche
situado
á
la
salida
de
los
puentes.
En—
“ron
en
él
y
se
dirigieron
á
Montrichard
Y
pocos
caballeros
de
escolta,
que
se
reforza-
:
e
camino
con
otros
13,
guiados
por
a1.
En
Montrichard
hallaron
al
arzobis-
d0
eSDIOóA,
y
en
Loches
al
duque
de
Eper=
Que]
St
recobró
su
libertad
la
viuda
de
Enri
grande,
jo
del
duque
de
Luynes
propuso
en
el
conse=
"ey
hacer
la
guerra
con
vigor:
pero
Sar
de
a
se
decidió
por
la
negociacion.
Á
pe=
ar
siempre
rodeado
de
los
partidarios
“que,
no
dejaban
de
llegar
á
sus
oidos
e
del
pueblo
contra
una
lid
impía
en-
«Madre,
que
ningun
delito
habia
co-
M
solicitar
su
libertad,
y
un
hijo
mal
XXI,
15
(226)
aconsejado.
Luynes
pues
se
redujoá
procurar
que
se
separase
la
causa
de
María
do
Médicis
de
la
de
Epernon,
en
quien
se
queria
hacer
un
escarmiento:
pero
la
reina
se
negó
á
ello
con
suma
firmeza.
Algunas
demostraciones
hostiles
que
hicieron
entonces
las
tropas
del
rey,
tomando
y
saqueando
á
Uzorque,
villa:
del
Angumes,
cesaron
por
el
grito:
universal
que
se
levantó
en
la
nacion,
y
por
las
ame”
nazes
de
la
faccion
de
Condé,
que
era
muy
poderosa
en
la
corte,
me
Envióse
pues
al
duque
de
Bethune,
her”
mano
del
duque
de
Sully,
para
que
transigle”
se
con
María
de
Médicis:
y
aunque
hábil
102
gociador,
pidió
un
segundo;
y
se
le
dió
á
E
chelieu
que
estaba
en
Aviñon,
mal
visto
de
de
autoridad
pontificia,
y
deseaba
ardientemento
volver
á
la
corte.
Eligiósele,
porque
se
co”
nocia
su
ascendiente
sobre
el
ánimo
de
la
re
na
madre.
Esta
queria,
cuando
se
entabló
la
negociacion,
que
el
duque
de
Epernon,
"9
solo
quedase
libre
de
toda
pena,
sino
tambi0
se
le
declarase
buen
servidor
del
rey.
RIC
AÑ
lieu
demostró
á
ella
y
al
duque
cuán
impor
ble
era
semejante
declaracion
con
respeto
4
po
vasallo
que
habia
tomado
las
armas
contra”
estado,
y
que
Epernon
debia
contentarse
ll
conservar
su
dignidad
y
quedar
exento
del
de:
tigo.
El
duque
que
via
destruidas
las
sl
ranzas
de
juntar
un
egército
poderoso»
P'
yl
ninguno
de
los
que
le
prometió
Ruccellal
9
:
Y
c
se
declararian
por
él,
se
movió
de
SU
22
Yino
en
el
a
mal
de
su
grado
sy
hu-=
bo
de
aceptar
cartas
de
abolicion;
es
decir,
un
indulto
que
suponia
delito.
Esta
empresa
y
su
resultado
disminuyó
mucho
la
idea
que
gene=
ralmente
se
tenia
de
su
prudencia
y
capacidad.
A
la
reina
se
le
concedió
el
gobierno
de
Angers
con
los
derechos
regios,
y
las
crudades
“e
Angers,
Chinon
y
Pont
de
Cé,
como
pla=
zas
de
seguridad
,
con
la
promesa
de
una
en=
Wrevista
con
el
rey,
que
se
verificó
en
Courcie=
Yes,
villa
cercana
á
Tours.
Estuvieron
tres
“las
reunidas
las
dos
cortes:
la
de
Luis
obse=
po
muchisimo
á
la
reina
madre:
pero
esta
no
O8ró
lo
que
deseaba,
que
era
hablar
con
su
qe
en
particular,
«¿Qué
haré,
preguntó
un
12
al
príncipe
del
Piamonte-su
yerno,
para
le
obrar
el
cariño
de
mi
hijo?»
Y
el
príncipe
AS:
«amar
con
sinceridad
á
todos
los
Me
él
ama:
estas
dos
palabras
contienen
la
ley
hi
A
Profetas.
»
María
de
Médicis
fue
siempre
MZ
por
no
haber
seguido
este
consejo.
las
regladas
de
esta
manera
las
desayenen=
£utre
el hijo
y
la
madre,
se
dió
libertad
Plincipe
de
Condé,
que
habia
tres
años
que
ba
preso,
La
declaracion
del
rey
fue
muy
ica;
como
al
fin
para
un
príncipe
de
Ugre.
La
reina
madre
se
quelo,
porque
Us
Ad
escrito
se
echaba
la
cu
pa
«á
los
ma-
Mistros
de
la
prision
del
príncipe.»
Éstos
Sus
rei
eran
el
mariscal
de
Ancre
y
Pina
e
artos,
que
formaban
el
consejo
de
la
“ando
Conde
fue
preso.
EN
(228
Richelicu
quedó
óS
Angers
al
ládo
de
la
reina
madre
con
el
título
de
canciller
suyo,
no
solo
bien
visto
de
la
corte
de
Luis
XII
por
el
buen
éxito
de
la
anterior
negociacion,
sino
tambien
comisionado
por
ella
para
separar
del
lado
de
María
de
Médicis
los
que
no
acomoda-
ba
á
Luynes
que
estuviesen
allí.
El
confidente
de
esta
inteligencia
secreta
entre
Luynes
y
Ri"
chelieu
era
el
célebre
padre
José,
capuchino,
que
despues
fue
el
brazo
derecho
del
obispo
de
Luzon.
Este
no
cesaba
de
persuadir
á
la
reina
madre,
quese
reconciliase
enteramente
y
de
buena
fe
con
su
hijo.
Los
cortesanos
de
María,
ofendidos
del
gran
favor
de
Richelien,
deser=
taban
su
corte,
y
eran
perfectamente
recibi-
dos
por
el
duque
de
Luynes.
.»./>
yA
Sublevacion
de
la:cábala
:
combate
de
Pont
de
Cé:
vuelta
de
la
reina
madre
á
la
corté
(1620).
Pero
si
era
grande
la
desercion
de
lo$
cortesanos
de
María
,
mayor
era
el
aumento
de
los
enemigos
y
envidiosos
del
duque
de
Luyne5
que
creyeron
la
ocasion
oportuna,
cuando
vié”
ron
á
la
reina
madre
en
libertad,
para
logra"
la
caida
del
valido,
reuniéndose
á
ella.
A
est
proyecto
se
llamó
cábala.
Empezaron
á
deser?
tar
de
Paris
y
á
encaminarse
á
Angers
los
se*
ñores
de
la
corte;
y
á
pesar
de
los
ruegos
amenazas
de
Luynes,
esta
desercion
fue
en
po
Y
co
tiempo
casi
general,
y
se
hizo
una
locu
?
epidémica
y
de
moda
que
trastornó
todas
las
cabezas.
Ni
la
salida
de
la
corte
se
hacia
á
5%
condidas
,
sino
preparándose
públicamente
*
:
(229)
Mage,
y
dando
materia
á
la.
conversacion
del
Cia.
Los
que
no
se
quedaban
en
Angers,
se
'ban
á
sus
gobiernos:
de
modo
que
parecia
Jue
toda
Francia
hacia
causa
comun
con
la
/Yima
María
de
Médicis.
-
El
príncipe
de
Condé
propuso
en
el
conse-
JO
acometer
á
Angers
con
prontitud
y
disipar
Con
este
solo
golpe
toda
la
faccion:
y
para
SVitarlo,
los
duques
de
Epernon
y
de
Mayen=
Me
instaron
á
María
á
que
transfiriese
su
resi.
Encia
á
las
provincias
meridionales
del
reino,
-
Conde
ellos
eran
poderosos:
pero
Richelieu,
ue
continuaba
siempre
su
comunicacion
se=
“teta
con
Luynes,
la
persuadió
á
no
salir
de
pi
Sets:
á
valerse
del
gran
partido
que
se
ha=
Y
levantado
á
su
favor
para
lograr
mejores
adiciones
de
paz,
y
á
no
ponerse
en
manos
ES
hombres
que
solo
miraban
y
querian
en
.
"'l
instrumento
de
guerra
civil,
Este
con=
de
era
prudentisimo
y
saludable
á
la
reina,
"ey
y
á
la
Francia:
y
María
de
Médicis,
á
sio
su
carácter
vengativo
quela
inclinabaá
Citar
el
triunfo
por
la
fuerza
de
las
armas,
%
Pudo
dejar
de
seguirlo,
Béro
fin
el
rey
se
puso
en
marcha
con
su
P
O
mandado
por
Condé,
y
al
momento:
abrió
e
la
debilidad
de
la
cábala.
Ruan
le
iva.
>
Puertas
sin
intimacion:
Caen
se
rin=
de
1,
Pues
de
una
corta
resistencia:
el
duque
Coi
rides
gobernador
de
Picardía
y
05=
vin
a
carta
de
sumision,
y
se
retiró
á
un
*
Su
provincia.
Despues
atravesó
el
NX
]
(230)
egército
el
Maine
y
la
Perche;
y
acampó
el
30
de
julio
á
seis
leguas
de
Angers.
María
de
Mé-
dicis
envió
entonces
Goutados
pára
tratar
de
paz;
y
Luis
los.récibió
muy
bien:
y
empezó
la.
negociacion
entré
Richelicu
y
Luynes.
sd
El
príncipe
de
Condé,
que
sirviendo
al
hi-.
jo
pretendia
quizá
vengarse
de
la
madre,
ata-
có
4
Pont
de
Cé;
plaza
de
la
reina,
distante
dos
leguas
de
Angers.
Las
tropas
de
María
hu-
yeron
desordenadas
al
primer
tiro;
de
modo
que
no
liubo
muertos,
aunque
sí
muchos
pri”
sioneros.
Los
ministros
del
rey
'censuraron
eb
el
consejo
este
acto
de
hostilidad;
ctiando
yA
las
negociaciónes
estában
tan
adelantadas:
p9*
co
Condé
les
respondió:
el
rey
no
debe
agua!”
dar.
Ex
fin
el
y
de
agosto
se.
cerró
el
tratado!
Concediasé
perdon
:á
los
prisioneros
y
á
1od0%
los
que
se
somietiesen
en
el
término
>
8
dias:
pero
mo
se
devolverián
lós
empleos
de
que
€
rey
habia
dispuesto
ya.
La
reina
debia
volver?
Paris
con
su
hijo;
y
se
solicitaria
el
capelo
cardenal
para
el
obispo
de
Luzon.
me
La
entrevista
del
réy
con
su
niadre
€
Me
rificó
el
13
de
agosto
en
el
castillo
de
prusto
y
fue
mas
cordial
qué
la
de
Courcieres.
20
abrazó
á
la
reina,
y
la
dijó:
«ya
os
tengo
e
|
mi
poder:
y
no
os
vólvereis
á
escapar»
Maa
le
respondió:
«fácil
os
será
detenerme:
(des
estoy
convencida
de
que
un
bajo
A
siempre
me
tratará
como
á
madre»
be
partieron
al
Pottou.
y
á
la
Guiena
pará
p
fi-
EN
rió
car
estas
provincias;
y
receloso
el
mM
inist0
(231)
de
que
la
presencia
de
la
reina
madre
autori=
zase
á
los
poderosos
de
aquellos
paises
para
pe-
dir
mas
de
lo
que
debieran,
los
contentó
de
Antemano.
En
cuanto
á
los
pequeños,
fueron
abandonados
de
los
señores
ya-
satisfechos:
y
recibieron
todas
las
humillaciones,
que
no
se
Alrevia
la
corte
á
descargar
sobre
los
grandes.
La
reina
madre
volvió
á
Paris
á
principios
de
otoño,
y
reunió
su
corte
con
la
de
su
nue-
Ya.
El
rey
pasó
al
Bearne,
para
obligar
á
los
talvinistas
á
restituir
á
los
católicos
los
bienes
Que
les
habian
quitado
desde
los
tiempos
de
ana
de
Albret:
reunió
el
Bearne
á
la
corona:
*rigió
en
Pau
un
nuevo
parlamento,
y
resta=
-—Bletió
el
culto
católico,
abolido
en
aquel
prin-
“ipado
50
años
antes.
Despues
volvió
4
Paris,
Y
esta
fue
la
única
circunstancia
de
su
vida,
En
que
se
le
vió
alegre
y
amante
de
su
muger.
HIegó
el
7
de
noviembre
muy
temprano
acom-
Dañado
de
54
jóvenes
que
corrian
á
toda
bri-
A,
sin
ser
anunciado,
y
atravesó
toda
la
ciu=
ad.
Al
ruido
que
hacian
los
caballos
y
las
bo-
Tinas
de
los
maestros
de
posta,
salieron
los
ha-
'lantes
de
las
camas,
las
ventanas
se
poblaron
o
g80s,
y
apenas
reconocieron
á
Luis,
em-
OA
gritar
viva
el
rey.
El
pueblo
le
WMpañó
basta
el
Louvre.
La
guardia,
vien=
0
Venir
esta
tropa
mezclada
confusamente
de
fonte
de
a
caballo
y
de
á
pie,
se
puso
en
de-
hrior
pero
á
la
vista
del
rey,
las
barreras
se
pose
Ou,
y
Luis,
atravesando
rápidamente
los
los,
fueá
abrazar
á
su
madre,
y
des-
(
(3)
|
pues
á
su
esposa,
causándoles
tanta
sorpresa
como
placer.
En
la
ciudad
se
cerraron
las
tien-
das
,
se
suspendieron
los
trabajos,
y
el
pueblo
se
divirtió
con
juegos
y
danzas
como
en
un
dia
de
fiesta.
En
lo
restante
del
invierno
hubo
en
palacio
muchos
regocijos:
la
reina
Ana
de
Austria
bailaba
con
perfeccion,
é
hizo
papel
en
muchas
composiciones,
llamadas
bailes
cn
español,
y
en
frances
ballets,
en
las
cuales
ha=
bia
danza,
canto
y
representacion:
y
el
rey,
á
pesar
de
su
seriedad,
no
se
desdeñió
de
ser
ac=
tor
en
estas
diversiones.
E
l-
El
ministerio
habia
tenido
órden
de
solici.
tar
de
Roma
el
capelo
para
Richelicu:
y
el
ás
marques
de
Cocuvres,
embajador
de
Franciá
en
aquella
corte,
la
tenia
del'rey'
para
iustal
al
sumo
Pontífice
por
aquella
gracia.
El
papa.
disiuuló
algun
tiempo;
pero
al
fin,
fatigado
de
la
importunidad
del
embajador,
le
dijó:
0%
engañan;
y
le
mostró
cartas
del
rey
mismO
en
que
le
decia
que
no
hiciese
caso
de
aquelá
solicitud.
Sin
duda
temia
el
duque
de
Luynes
la
influencia
que
esta
nueva
dignidad
daria
ún
hombre,
cuya
superioridad
empezaba
ya?
ser
conocida.
La
promocion
de
cardenales
p%
só
sin
que
se
hiciese
mencion
de
Richelieuz
Y.
este
hábil
político,
atribuyendo
su:
desgraciá
á
la
aversion
antigua
que
le
tenia
la
corte
Roma,
supo
ocultar
á
todos
que
conocia
la
verdadera
causa
del
desaire;
bien
convencido!
que
en
la
corte
á
nadie
se
aborrece
mas
QU
á
aquellos
á
quienes
sehan
hecho
malos
ofic!
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