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Una lectura antropológica de la Fiesta del Chivo. Entre el deseo de reconocimiento y el miedo a la libertad.

Author: Feenstra, Ramón A.
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2007
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c220cab7-3514-4c54-b8cc-a372bea6dfff/download
1 Es e concep o es desc i o en: E. F omm, El miedo a la libe ad, Paidós Ibé ica ,Ba celona, 1990
2 C. Malamud, El Es ado en C isis, Volumen IV His o ia Con empo ánea de Amé ica La ina, Edi o ial
Sín esis, Mad id, 2003, p. 245
THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 39, 2007.
UNA LECTURA ANTRÓPOLOGICA DE LA FIESTA DEL CHIVO.
ENTRE EL DESEO DE RECONOCIMIENTO Y EL MIEDO A LA
LIBERTAD.
Ramón A. Feens a.Uni e sidad Jaume I de Cas ellón.
Resumen. En es a comunicación a amos de comp ende los mo i os psicológicos que iabilizan
la exis encia de una dic adu a así como los lími es de es a iabilidad debido a la necesidad de
libe ad del se humano. Pa a ello emplea emos la no ela la Fies a del Chi o, de Ma io Va gas
Llosa, que nos se i á de p e ex o y uen e pa a analiza el pensamien o de E ich F omm, au o que
ue capaz de explica los mo i os psicológicos que pueden lle a al se humano al some imien o de
un pode ex e no.
Abs ac . In his essay we will y o unde s and he psychological easons ha pe mi he
exis ence o a dic a o ship, as well as he limi s o his iabili y due o he need o eedom o he
human being. In o de o e lec his heo y, we will use “La Fies a del Chi o”, om Va gas Llosa.
This no el will se e us as a sou ce o analyze E ich F omm hough s, which y o explain he
psychological easons ha lead people o he submission o an ex e nal powe .
In oducción
La p esen e e lexión a a de comp ende los mo i os psicológicos que iabili-
zan la exis encia de una dic adu a así como los lími es de es a iabilidad debido a
la necesidad de libe ad del se humano. Basándonos en el es udio de la no ela la
Fies a del Chi o, de Ma io Va gas Llosa, a a emos de comp ende la es uc u a
social de la dic adu a ujillis a, así como los mo i os psicológicos que lle a on a los
conspi ado es a pa icipa en el complo . La compleja elación en e miedo a la
libe ad y la necesidad de la misma puede e se en el análisis de es a dic adu a
como en o as dic adu as a lo la go de la his o ia.
El p ime obje i o del p esen e análisis es el de si ua el con ex o his ó ico de
la Republica Dominica desde la llegada de T ujillo al pode en 1930 has a el día de
su mue e as el a en ado su ido el 30 de mayo de 1961. T as un pequeño análisis
de la ayec o ia polí ica del dic ado dominicano nos cen amos en una desc ipción
de los úl imos años de la dic adu a y la elación del dic ado con cinco pe sonajes
cla es de la no ela, que se án el cen o de a ención de nues a in e p e ación. De
es os cinco pe sonajes, Amado Ga cía, An onio de la Maza, Sal ado Sadhala,
An onio Imbe y José Rene Román a a emos de comp ende los mo i os que
lle a on a su implicación en la conspi ación, a ando además de desg ana los
mo i os psicológicos que lle a on a José Rene Román, alias Pupo, a obs aculiza la
e olución. T a a emos de e como la pos u a de es e pe sonaje se asemeja a la de
una pa e de la población dominicana que su e las consecuencias de una pe sonali-
dad ca ac e izada po la con o midad au omá ica.1 Finalmen e en e a es e pe so-
naje analiza emos la pos u a de An onio Imbe implicado en el complo debido a la
necesidad de ecupe a su p opia au onomía y la del pueblo dominicano en e a la
igu a del dic ado .
La ob a que analizamos es conside ada como una uen e his ó ica pues siguien-
do al his o iado Ca los Malamud “Ma io Va gas Llosa e a a de o ma genial el
uncionamien o del égimen, su ca ác e co up o y su ue za disol en e sob e la
masa silen e.”2 Es a no ela se á la uen e sob e la que basa emos la in es igación,
siendo conscien es que no es una ob a his ó ica p opiamen e dicha sino una no ela,
sin emba go conside amos que nos puede se i de p e ex o pa a es udia di e en es
168 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
3 Véase las imágenes de a chi o de la película Fies a del Chi o, di igida po Lluis Llosa, en el une al
de T ujillo.
ac i udes que las pe sonas adop an cuando i en bajo una dic adu a. E iden emen-
e los con ex os a ían mucho, al igual que las di e en es dic adu as que es ablecen
ni eles de ep esión y con ol social a iados, sin emba go c eemos que la espues a
psicológica a la dominación humana en una dic adu a sigue unos pa ones de e mi-
nados debido a la p opia na u aleza del se humano. Y conside amos que pa a
en ende al se humano en es a si uación de dominación es básica la ob a de E ich
F omm.
1. Con ex o his ó ico
Ra ael Leonidas T ujillo, ue p oclamado P esiden e de la República Dominica-
na el 16 de mayo as un golpe mili a y unas elecciones cla amen e audulen as.
La dic adu a de T ujillo se ca ac e izó po se un Es ado pa e nal ue emen e
in e encionis a y ep eso sob e el pueblo y la sociedad. Se p omo ió un au én ico
cul o al je e, que conlle ó el hecho signi ica i o de cambia le el nomb e a la ciudad
de San o Domingo po el de Ciudad T ujillo en 1935. También nume osas ciudades,
pa ques, calles, ca e e as y edi icios adop a on el nomb e de T ujillo o de algún
miemb o de su amilia. Como pa e del cul o al je e se p omo ían odo ipo de ac os
públicos: des iles, misas, mí ines, eladas, e ias…
En e 1958 y 1961 el ambien e polí ico y social se ec udece como consecuencia
de una peo si uación in e nacional y una mayo oposición po pa e de la sociedad
dominicana, g an pa e de la ama de la no ela – y po an o de nues o es udio-
desc iben los acon ecimien os de es os años.
2. Amado Ga cía, Sal ado Sadhalá, An onio de la Maza, An onio Imbe
y los acon ecimien os con ulsos en los úl imos años del Régimen.
Ma io Va gas Llosa e a a la es uc u a del Régimen con un g an núme o de
de alles y explica a a és de los p incipales pe sonajes de la conspi ación los
acon ecimien os más ele an es que sucedie on los úl imos años del Régimen.
Además el au o p o undiza en la men alidad de los p o agonis as log ando que el
lec o se iden i ique con los p o agonis as, lo que pe mi e compa i y comp ende
sus pensamien os du an e oda la ama. Sin emba go, la ac uación de Rene Ro-
mán, pe sonaje cla e en el éxi o o acaso de la conspi ación, p o oca incomp ensión
en el lec o debido a la al a de pe sonalidad que e ela una ez el dic ado es
asesinado. Es e análisis se pod á elaciona , en cie a medida, con la ac i ud de una
g an masa de la población desespe ada an e la pé dida de su líde 3. La lucha po la
libe ad de unos cuan os hé oes p o oca e o an e la pé dida de “segu idad” de
una g an masa.
Po an o, en es e apa ado el obje i o se á, po una pa e, analiza el papel de
cada pe sonaje en la no ela den o del con ex o his ó ico, mien as que po o a
pa e, se p e ende comp ende desde la psicología social an o las mo i aciones pa a
lle a a cabo la suble ación como el miedo que desa a en algunas pe sonas la
pé dida del dic ado as es a “p o egidos” an os años po un Es ado pa e nalis a
desc i o con an e io idad.
El ein a de mayo de 1961 cua o pe sonas espe an en el coche al Gene al
T ujillo con la idea de lle a a cabo la conspi ación que lle an meses plani icando.
Cada uno de los cua o ha es ado elacionado con el Régimen, llegando en alguno de
los casos, a ocupa pues os e dade amen e ele an es. Los mo i os que empujan
a cada uno de los cua o pe sonajes a se p o agonis as de la conspi ación son
di e sos.
An onio de la Maza iene como mo i ación p incipal la enganza po el asesina-
o de su he mano Ta i o. La idea de ma a a T ujillo se con i ió en una au én ica
obsesión, ya que desde la mue e de su he mano y el sobo no de T ujillo pa a que
cons uye a una ca e e a de San iago a Pue o Pla a su ida ha pe dido el sen ido.
169
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
4 M. Va gas Llosa, La Fies a del Chi o, G upo San illana, Mad id, 2001, p. 422
Po su pa e, Amado Ga cia, Amadi o, e a un jo en mili a con una ayec o ia
impecable en el ejé ci o que de endía e ien emen e a T ujillo; sin emba go, el
dic ado le impide celeb a la boda con su p ome ida po las endencias polí icas del
he mano de és a. Además de se some ido a es a p ueba de leal ad debe ejecu a a
un p eso encapuchado, cuya iden idad se le esconde has a que el despiadado co onel
Johnny Abbes le e ela el sec e o explicándole que se a a de su cuñado. El ac o
mismo de i i pie de signi icado pa a los dos pe sonajes mien as el Gene al siga
con ida.
Po o o lado, la mo i ación de An onio Imbe es la libe ación de su país, el
deseo e mina con la op esión de la “Bes ia”. Sin emba go, la enganza ambién
eje ce á una in luencia impo an e en su a e imien o, pues el g an impac o emocio-
nal que causó el asesina o de las He manas Mi abal, acabó po con ence le de la
necesidad de lle a a cabo el i anicidio. Po su pa e, el Tu co aunque ya es a
plenamen e con encido de pa icipa en el complo , necesi a la ap obación de la
Iglesia pa a en en a se al dic ado pues su e no le pe mi e ompe con el quin o
mandamien o: “no ma a ás”. El nuncio monseño Zanini le “ anquiliza” haciéndole
lee un pasaje de San o Tomás de Aquino que acaba po con ence le de la idoneidad
de acaba con la Bes ia.
La u bulen a si uación del Régimen desde 1958 es a muy alejada de la an-
quilidad de 1955 conside ado el momen o de o o de la dic adu a, ese año ue p ocla-
mado “Año del bene ac o de la Pa ia” y con al mo i o se celeb ó una e ia in e na-
cional llamada, pa adójicamen e, “Fe ia de La Paz y la Con a e nidad del Mundo
Lib e”. Todo es e ci co u o un g an cos e, a ec ando se e amen e a los p esupues-
os anuales y que epe cu i ía en el clima ines able que se ges a ía poco después.
En e 1958 y 1960 la Republica Dominicana acoge ía un g an núme o de dic ado es
de ocados de Amé ica La ina, en 1959, como hemos mencionado, apa ece ía el
mo imien o del 14 de junio. En 1960 las cá celes es aban eple as, y el asesina o
público alcanzaba el momen o culmine con el asesina o de Pa ia, Mine a y Ma ia
Te esa Mi abal con i iéndose en e dade os símbolos de esis encia al Régimen.
Además, la Iglesia se mos aba cada ez más c í ica con el Régimen y el us ado
a en ado con a Rómulo Be ancou , p esiden e de Venezuela, p o ocó que la OEA
y odos los Es ados miemb os le die an la espalda a la Republica Dominicana, con
se e as sanciones económicas. Todos es os acon ecimien os son el caldo de cul i o
sob e el cual se agua una conspi ación en la que un g an núme o de pe sonajes
adic os al Régimen oman pa e. En e es os pe sonajes des acan el p esiden e
í e e Balague y el je e de las Fue zas A madas, Rene Román. Es os dos pe sonajes
ienen un papel ele an e en la conspi ación, sob e odo en el p oceso de econs uc-
ción de Es ado que se p e ende lle a a cabo una ez T ujillo es asesinado. Es e
asesina o esponde a un ac o de desobediencia e oluciona ia que iene como
obje i o el cambio de es uc u a igen e en a o de una democ acia. Sin emba go,
los planes no salen según lo p e is o ya que el Je e de las Fue zas A madas no sabe,
o quizás debe íamos deci no consigue, ac ua según lo aco dado. El análisis de los
mo i os que lle an a Román a ac ua en con a de lo p e is o es un aspec o in e e-
san e en el que la psicología social iene mucho que apo a . Una ez a ado de
explica es e hecho se a a á de indaga más p o undamen e en la psicología de
a ios de los conspi ado es pa a pode así con as a lo con la ac i ud del je e del
ejé ci o.
2.1 Rene Román y el miedo a la libe ad
[Pensamien o de Rene Román]: “Desde ese momen o (mue e de T ujillo), y en
odos los minu os y ho as siguien es, iempo en el que se decidió su sue e, la de su
amilia, la de los conju ados, y, a in de cuen as, la de la República Dominicana, el
gene al José Rene Román supo siemp e, con o al lucidez, lo que debía de hace .
¿Po qué hizo exac amen e lo con a io? Se lo p egun a ía muchas eces los meses
siguien es, sin encon a espues a.”4
170 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
5 Ibíd. p, 443
6 Ibíd. p,412
7 Ibíd. p,414
8 Ibíd. p,413
9 E. F omm, Miedo a la libe ad, op. ci . p. 183
10 Ibíd. pp.184-201
Es cu ioso que los pensamien os de Rene Román es én esc i os en e ce a
pe sona, quizás debemos pensa que és e no esponde de sus p opios ac os, o quizás
se pueda conside a como una o ma que emplea el au o pa a pedi le explicaciones
sob e su mane a de ac ua . Lo cie o es que Rene Román, sabe pe ec amen e como
debe ac ua y es conscien e de que no es a ac uando como debe ía, con ello co e
pelig o no solo el éxi o del complo y la econs ucción del Es ado, sino ambién su
p opia exis encia.
“y aunque supo que debió impedi esa llamada, no lo hizo…Es aba pe diendo un
iempo i ecupe able, pe o no podía deja de ac ua de esa mane a… Ya no enía
escapa o ia; es u ie a T ujillo mue o o he ido, él e a cómplice. Pe o en ez de i
donde Juan Tomas o Amiama, condujo su au omó il hacia la a enida Geo ges
Washing on… pese a las opo unidades pé didas, se le p esen aba oda ía una
ocasión pa a pone en ma cha el plan… pe o aunque supo con oda ce eza lo que
en ese momen o debía hace y deci ampoco lo hizo”5
A pa i de ese momen o uno no puede deja de p egun a se ¿po qué ac uó así
el Rene Román? Él mismo sabía que si no lle aba a cabo el cambio polí ico la ue za
ep eso a cae ía sob e su pe sona y odos sus compañe os, sin emba go no ue capaz
de ac ua según lo p e is o. Rene Román e a je e de las ue zas a madas, e a una
pe sona con una posición impo an e en el Régimen y con amplia expe iencia
mili a que debe ía implica , en p incipio, una pe sonalidad y una capacidad de
au o idad ele ada, sin emba go él ep esen a lo con a io. Su ascenso polí ico se
debe a su amilia idad con el Gene al, y su b illan e ca e a no es más que una
a sa. T ujillo lo a a con o al desp ecio y no deja de ep ocha le su incapacidad.
El mismo día del complo T ujillo ec iminó a Rene Román, en una llamada ele ó-
nica po la mañana sin indica las azones de su en ado, “El sec e a io de Es ado de
las Fue zas A madas no podía ocul a su angus ia ¿qué le i ía a ep ocha el Je e?”6
po la a de T ujillo le mos ó su en ado po la suciedad que p esen aba la base
aé ea, sin deja de eco da le:
“cuan o había lamen ado que la hija de su he mana Ma ina ue a an loca de
casa se con un o icial medioc e como él, lo que seguía siendo, pese a que g acias a
su pa en esco polí ico con el Bene ac o , había ido ascendiendo has a llega al
é ice de la je a quía… No con en o con se la nulidad que e a como mili a , se
había me ido a ganade o…como si pa a la adminis ación de ie as no hicie an
al a sesos”7
Sin duda es os hechos a ec a on a Rene Román en su mane a de ac ua una ez
pe pe ado el a en ado, el miedo y la angus ia que se apode ó de él as la llamada
no le dejaba ac ua lib emen e, cuando el je e le mos ó el mo i o del en ado “pa e-
cía ali iado al descub i la causa del enojo del Je e. ¿El imbécil se emía algo más
g a e?”.8
Sin emba go, las causas de su con adic o ia o ma de ac ua deben busca se
más allá, Según la desc ipción de E ich F omm, Rene Román ep esen a una
pe sonalidad ca ac e izada po la con o midad au omá ica, se puede explica como
el homb e que deja de se él mismo “adop a po comple o el ipo de pe sonalidad que
le p opo cionan las pau as cul u ales, y po lo an o se ans o ma en un se exac a-
men e igual a odo el mundo y al como los demás espe an que él sea”.9 De es a
o ma desapa ece la disc epancia en e el yo y el mundo, pudiéndose compa a con
el mime ismo de cie os animales. Como explica E ich F omm el con lic o de la
libe ad comienza po una causa que se p esen a a muy poco iempo de exis encia10.
Inicialmen e el humano posee un ins in o que le une con su mad e, la mad e cub e
la necesidad de segu idad y o ien ación, implicando una al a de indi idualidad.
Pos e io men e, sucede el p oceso de indi iduación po el cual la pe sona a desa-
aigándose de sus ínculos p ima ios, en ese momen o debe encon a la o ien a-
171
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
11 M. Va gas Llosa, La ies a del chi o, op. ci . p. 445 (sub ayado añadido)
12 E. F omm, Miedo a la libe ad, op. ci . pp. 202-230
13 C. Malamud, El es ado en c isis, op. ci . p. 244
ción y segu idad ue a de la dependencia ma e na, y es o puede lle a sensación de
soledad y necesidad de cuidado. T ujillo se ha con e ido en el pun o de e e encia
de Rene Román aunque es e no es conscien e de ello, su ascenso, su posición polí i-
ca, su o ma de ida e incluso su p opia pe sonalidad gi a en o no al dic ado y no
sabe ac ua de o ma independien e, ya que no se ha o mado psicológicamen e
como un se au ónomo, y oda ía menos pa a una emp esa de ales ca ac e ís icas.
Rene Román no es el único que su e la insegu idad y la al a de independencia
as la mue e del dic ado , cuando es e acudió a su despacho se encon ó “una
ein ena de o iciales de al a g aduación eunidos en su despacho… e a una g upo
g aneado de al o comando…Sabían o in uían que acababa de p oduci se un pa o o-
so acío, y, o mados en la adición de la disciplina y o al dependencia del Je e,
espe aban que asumie a el mando, con cla idad de p opósi os. Que ían que los
saca a de la insegu idad con a la que no sabían de ende se” el p opio Rene Román
señala que es os necesi an “una a enga p onunciada con la oz de un je e que iene
los hue os en su si io y sabe lo que hace…”11 sin emba go necesi a al igual que los
o iciales es e je e pues él no es capaz de mos a su au o idad en e a una si uación
que le inspi a insegu idad, Rene Román as an os años ecibiendo ó denes no sabe
como eje ce la au o idad.
Al igual que Rene Román y los o iciales, amplias capas de la población mos a-
on una ac i ud de desespe ación po la idea de pe de la o ien ación y la “segu i-
dad” que les p opo cionaba el líde .
Siguiendo a E ich F omm, el p oblema apa ece cuando el homb e gana en
libe ad, en endiendo es a como la apa ición del indi iduo alejado de su p imi i a
unidad con los demás y la na u aleza. Cuan o más se ans o ma en indi iduo, se
p esen a con mayo magni ud el dilema de uni se al mundo a a és de las condicio-
nes que le pone la sociedad, o busca alguna o ma de segu idad. Al acudi a es as
o mas es cuando el homb e cae en los mecanismos de e asión, los cuales des uyen
la libe ad y la in eg idad jun o con su ‹yo› indi idual. Los mecanismo de e asión
que es ablece E ich F omm son el au o i a ismo, la des uc i idad y la con o midad
au omá ica y le si en pa a explica las azones psicológicas que mo i a on el
ascenso del nazismo en la Alemania de 1931, del mismo modo es e modelo si e
pa a comp ende y explica la ac i ud de Rene Román, de los o iciales y de amplias
capas de la población en la dic adu a de T ujillo.
La elación en e la pe sonalidad y la es uc u a polí ica pe mi e a E ich
F omm ealiza una e isión his ó ica de cómo cie os ac o es que p edominan en
la psicología social in luyen en la es uc u a polí ica; de es e modo a a explica el
ascenso nazi en base a una se ie de ca ac e ís icas del momen o: al a de espi i uali-
dad po el decli e de la eligión, decadencia de la unidad amilia y el decli e
económico.12 Todos es os ac o es in luye on en la men alidad de la época y pe mi ió
con e i a Hi le , con la u ilización de la co espondien e p opaganda, en un
pe sonaje que inspi aba segu idad y o ien ación pa a amplias capas de la población.
En Republica Dominicana la an e io “ocupación Es adounidense, la ines able
si uación polí ica, la g an incapacidad en la ges ión de la cosa pública”13 son ac o es
cla e en el ascenso y acep ación de pa e de la población de la dic adu a de T ujillo.
El dic ado o o ga segu idad, un sen ido a pe sonas que no son capaces de i i y
eje ce su libe ad como indi iduos. T ujillo aunque eje ce un pode i ánico sob e
la población basa su gobie no en un sis ema cen alizado, una economía plani icada
que log a cie os éxi os po la a o able si uación in e nacional, empleando además
un mensaje que de iende segu idad nacional de la dic adu a en e al e o y caos
comunis a. T ujillo monopolizo el pode polí ico pe o ambién la ida de los domini-
canos, calles, ciudades, la p ensa, las es a uas… Todo hace e e encia al dic ado ,
con i iéndose en la e e encia y en la azón de se de muchos dominicanos despoja-
dos de su yo.

172 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
14 Ibíd. p.119
15 Ibíd. p.120
16 E. F omm, El miedo a la libe ad, op. ci . p. 228
17 Ibíd. p. 230
2.2 Juan Tomás Díaz. La ecupe ación del yo.
T ujillo log ó la admi ación de algunos de los que pos e io men e acaba ían
conspi ando con a él. Juan Tomás Díaz, es un cla o ejemplo de ello. Fue un gene al
que mos ó has a 1958 una g an admi ación po el Régimen debido a la g an
in luencia que eje cía T ujillo sob e su pe sona “Juan Tomás ue en los años cua en-
a seguido aná ico del Bene ac o , capaz de come e cualquie c imen po el
homb e al que c eían el sal ado de la Pa ia.”14 Sin emba go, el 30 de mayo de 1961
espe aba jun o a sus compañe os la llegada de T ujillo pa a acaba con su ida y
libe a a la Republica Dominicana de la i anía.
¿Qué mo i os han lle ado a Juan Díaz a decidi acaba con la dic adu a? Juan
Díaz, “se con esaba que odo lo a e gonzaba, los asesina os, las desapa iciones, las
o u as, la p eca iedad de la ida, la co upción y la en ega de cue pos, almas y
conciencias de millones de dominicanos a un solo homb e,”15 pe o ¿Qué le ha lle ado
a cambia de opinión?
Los acon ecimien os de 1959 in luye on eno memen e a Juan Díaz, és e es u o
p esen e en los acon ecimien os de 14 de junio de 1959, es más, e a esponsable de
la gua nición a acada. Es e acon ecimien o supuso su caída en desg acia y el
despe a de su conciencia. Los acon ecimien os his ó icos analizados en los dos
p ime os apa ados ue on de e minan es en la concienciación de Juan Díaz y el
g upo conspi ado pa a lle a a cabo el complo . El ca ác e social es aba cambiando
en e a los nue os acon ecimien os, g upos que habían sido ieles al Régimen
empezaban a plan ea su oposición, como po ejemplo la iglesia. Es e cambio en el
ca ác e social in luyó de mane a de e minan e en la implicación de un g an núme-
o de conspi ado es. Pe o ol amos al ma co eó ico de la psicología pa a p o undi-
za en la ac i ud de Juan Díaz. ¿Cómo explica que Juan Díaz se lib a a de la
con o midad au omá ica? E ich F omm nos ha mos ado que el homb e, en algunos
casos, no puede sopo a la libe ad nega i a -en endida es a libe ad como aquella
que despie a insegu idad y sensación de soledad- a ando de e adi se hacia
nue os lazos des inados a sus i ui los ínculos p ima ios abandonados. Pe o es os
lazos no ep esen an una unión eal con el mundo, el p oblema no queda soluciona-
do ya que “ iene que paga la segu idad ecién adqui ida, despojándose de su yo
indi idual”. E ich F omm señala que:
“las p ác icas au o i a ias pueden compa a se a la unción de los sis emas
neu ó icos. Es os esul an de condiciones psicológicas insopo ables y, al mismo
iempo, o ecen una solución que hace posible la ida. A pesa de ello, no cons i u-
yen una solución capaz de conduci a la elicidad o a la expansión de la pe sonali-
dad”.16
Po an o la p ác ica au o i a ia, y el some imien o a és a, aunque soluciona en
p ime a ins ancia la pé dida de segu idad y la pé dida de o ien ación no pe mi e el
desa ollo de la pe sonalidad y no conduce a la elicidad, dejando al in y al cabo,
inmu ables las condiciones que o igina on el p oblema. E ich F omm señala o o
aspec o in e esan e:
“la His o ia de la humanidad no sólo es un p oceso de indi iduación c ecien e,
sino ambién de c ecien e libe ad. El anhelo a la libe ad… ep esen a, po el
con a io, la consecuencia necesa ia del p oceso de indi iduación y del c ecimien o
de la cul u a. Los sis emas au o i a ios no pueden sup imi las condiciones básicos
que o iginan el anhelo de libe ad; ni ampoco pueden des ui la búsqueda de
libe ad que su ge de esas mismas condiciones”17
Juan Díaz empieza a duda del Régimen en el momen o en el que cae en desg a-
cia, pe o o o mo i o p incipal en su pos u a es que la con adicción y dico omía que
se es ablece en e el yo some ido y las au o idades al que se some e no desapa ece.
De ahí que en un momen o dado necesi e libe a se de la au o idad, ya que es a
ampoco soluciona el p oblema, ni pe mi e alcanza la elicidad. Po an o, acep an-
173
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
18 Ibíd. p. 202
19 Ibíd. P. 203
20 Ibíd. P. 204
do lo pos ulado po E ich F omm pensamos que el some imien o a la au o idad no
esuel e el p oblema de la soledad y la al a de o ien ación su gida po el miedo a
la libe ad, ya que el anhelo a la libe ad es más ue e que la capacidad y el place
de sen i se some ido.
Sin emba go, si analizamos los casos de Juan Díaz se puede a gumen a que su
deseo de acaba con T ujillo se debe a su caída en desg acia. Se puede, po an o,
pensa que ambos ienen mo i os impo an es que pueden se más p imo diales que
la libe ación de la op esión y la ecupe ación del yo. Analicemos pues o o ejemplo
que nos pe mi a ea i ma nues a a gumen ación.
2.3 An onio Imbe y la ecupe ación del yo.
[Pensamien o de An onio Imbe ] “Una libe ad muy ela i a, po cie o. Desde
que se dio cuen a en qué égimen i ía, a qué gobie no había se ido desde jo en y
seguía si iendo aún…se sen ía p isione o. Tal ez ue pa a lib a se de la sensación
de ene odos los pasos con olados, odas las ayec o ias y mo imien os azados,
que la idea de elimina a T ujillo p endió con an a ue za en su conciencia. El
desencan o del égimen, en su caso, ue g adual, la go y sec e o, muy an e io a los
con lic os polí icos de su he mano Segundo, alguien que había sido más ujillis a
que él. ¿Quién no lo e a a su al ededo , hacía ein e, ein icinco años? Todos c eían
al Chi o el sal ado de la Pa ia, el que acabó con las gue as de caudillos, con el
pelig o de una nue a in asión hai iana, el que puso in a la dependencia humillan e
de los Es ados Unidos”18
Los ac o es, ya señalados con an e io idad, que pe mi ie on a T ujillo con e -
i se en el “o ien ado ” de la ida dominicana desde 1930 quedan de inidos en el
pensamien o de An onio, es as condiciones his ó icas pe mi ie on su ascenso al
igual que el desa ollo psicológico de los dominicanos y el nue o ca ác e social de
inales de los años cincuen a pe mi ie on acaba con la dic adu a. La segu idad y
o ien ación -en endidos desde la pe sonalidad au omá ica- que ep esen a la dic a-
du a choca con el deseo de libe ad y ecupe ación del yo. Es a con adicción p o o-
ca que con el paso del iempo algunos sec o es, o pe sonas, sien an una g an necesi-
dad de ecupe a su au onomía y su de echo a oma las decisiones como único
medio pa a alcanza la elicidad.
Pensamien o de An onio Imbe : “Ya no eco daba como empezó aquello, las
p ime as dudas, conje u as, disc epancias, que lo lle a on a p egun a se si en
e dad odo iba an bien... Go i as incansables que, a ue za de cae y cae , ue on
ho ando su ujillismo...Había sido ese males a de an os años, pensa una cosa y
hace a dia io algo que la con adecía, lo que lo lle ó, siemp e en el sec e o de su
men e, a sen encia a mue e a T ujillo, a con ence se de que, mien as i ie a, él
y muchísimos dominicanos es a ían condenados a esa ho ible desazón y desag ado
de sí mismos, a men i se a cada ins an e y engaña a odos, a se dos en uno, una
men i a pública y una e dad p i ada p ohibida de exp esa se.”19
La con adicción de basa la segu idad y o ien ación a cambio de pe de la
libe ad y la p opia pe sonalidad lle a a An onio a en en a se cons an emen e
consigo mismo. La necesidad de ecupe a su yo y la libe ad explican su deseo de
acaba con T ujillo “Es a decisión le hizo bien; le le an ó la mo al. Su ida dejó de
se un bocho no.”20 La necesidad de ecupe a la libe ad y desa olla su ida y
pe sonalidad son mo i os psicológicos que lle a on a An onio, y a los demás conspi-
ado es, desea la mue e de T ujillo. Acaba con el dic ado implica e mina con
la humillación y el emo dimien o que co oe du an e los úl imos años a de la Maza,
Juan Díaz y An onio Imbe , ecupe ando la dignidad pé dida du an e an o iempo
y alcanzando el econocimien o. F ancis Fukuyama ambién hace e e encia a la
impo ancia de la psicología en los cambios his ó icos, señala que el econocimien o
es un mo o de cambios, además dice que “El deseo de econocimien o sigue siendo
174 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
21 F. Fukuyama, El in de la his o ia y el úl imo homb e, Plane a, Ba celona 1992, pp. 231-240
una o ma de a i mación de si mismo, una p oyección de los p opios alo es al
mundo ex e io , y da luga a sen imien os de i a cuando o as pe sonas no econo-
cen es os alo es.”21 De la Maza, Juan Díaz y An onio Imbe necesi an p ecisamen-
e a i ma se a si mismos y odos ellos sien en i a, an o po las injus icias que les
a ec an más o menos di ec amen e, como po no se alo ados ni espe ados po el
pode es ablecido. Quie en que se les econozca como se es dignos y álidos pe o
saben que es o solamen e puede p oduci se con la mue e del dic ado .
Sin emba go, si pensamos en el caso de Rene Román podemos conclui que el
je e del Ejé ci o no ha sido capaz de alcanza un ni el de au onomía su icien e, Rene
Román no es a capaci ado pa a a on a la libe ad, sin la guía y o ien aciones del
Je e no sabe, no es capaz de ac ua . Es o explica su o ma de compo a se y ambién
explica la desespe ación de una pa e de la población que no sabe como ac ua en
una si uación de ince idumb e polí ica as ein a años de segu idad basada en la
i anía.
Ramón And és Feens a
Uni e sidad Jaume I de Cas ellón
[email p o ec ed]