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Perspectivas y posibilidades de cambio y/o evolución de la escritura china en la era digital a partir de un análisis histórico-crítico

Miranda Márquez, Gonzalo

Abstract

En el presente trabajo investigamos sobre la escritura china mediante una discusión histórica en la que analizamos diacrónicamente su evolución, cambios y reformas, para someter a consideración su situación actual y futura. Esto incluye, por ejemplo, la duplicidad de sistemas de escritura de caracteres, tradicional y simplificado, que coexisten actualmente, la situación de la escritura manual en la era digital, las repercusiones de la digitalización de la escritura china, sus posibilidades y viabilidad de un cambio futuro hacia algún tipo de sistema de escritura fonográfico y las implicaciones que ello tendría para la tradición cultural china. Reflexionamos, asimismo, sobre las circunstancias que podrían ocasionar cambios sustanciales futuros en esta escritura. Para ello, atendemos a sus características intrínsecas y su evolución a lo largo de los siglos, la cual presenta tanto cambios graduales, derivados de la propia evolución natural de la escritura, como modificaciones debidas a factores extralingüísticos, llevadas a cabo a través de reformas del sistema.

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173 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 Perspectivas y posibilidades de cambio y/o evolución de la escritura china en la era digital a partir de un análisis histórico-crítico1 Perspectives and Possibilities for Change and/or Evolution in Chinese Writing in the Digital Age based on a Historical-Critical Analysis GONZALO MIRANDA MÁRQUEZ Universidad de Sevilla España [email protected] (Recibido: 14/11/2024; aceptado: 04/06/2025) 1 Para citar este artículo: Miranda Márquez, G. (2025). Perspectivas y posibilidades de cambio y/o evolución de la escritura china en la era digital a partir de un análisis histórico-crítico. Álabe 32. DOI: 10.25115/alabe32.10257 Resumen. En el presente trabajo investigamos sobre la escritura china mediante una discusión histórica en la que analizamos diacrónicamente su evolución, cambios y reformas, para someter a consideración su situación actual y futura. Esto incluye, por ejemplo, la duplicidad de sistemas de escritura de caracteres, tradicional y simplificado, que coexisten actualmente, la situación de la escritura manual en la era digital, las repercusiones de la digitalización de la escritura china, sus posibilidades y viabilidad de un cambio futuro hacia algún tipo de sistema de escritura fonográfico y las implicaciones que ello tendría para la tradición cultural china. Reflexionamos, asimismo, sobre las circunstancias que podrían ocasionar cambios sustanciales futuros en esta escritura. Para ello, atendemos a sus características intrínsecas y su evolución a lo largo de los siglos, la cual presenta tanto cambios graduales, derivados de la propia evolución natural de la escritura, como modificaciones debidas a factores extralingüísticos, llevadas a cabo a través de reformas del sistema. Palabras clave: lengua china; escritura china; caracteres chinos; evolución de la escritura; fonetización. Abstract. In the present work, we investigate Chinese writing through a historical discussion in which we diachronically analyze its evolution, changes, and reforms, to consider its current and future situation. These include, for example, the actual coexistence of both traditional and simplified character writing systems currently in use, the status of handwriting in the digital age, the impact of the digitization of Chinese writing, the possibilities and viability of a future shift towards some form of phonographic writing system, and the implications this would have for the Chinese cultural tradition. We also reflect on the circumstances that could lead to substantial future changes in this writing system. To do so, we pay attention to its intrinsic characteristics and its evolution throughout centuries, which presents both gradual changes resulting from the natural evolution of writing and modifications influenced by extralinguistic factors through system reforms. Keywords: Chinese language; Chinese writing; Chinese characters; evolution of writing; phoneticization. 174 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 1. Terminología Dada la dificultad que entraña el aprendizaje de la escritura de caracteres chinos y su diferencia con las escrituras fonográficas, a lo largo de la historia han sido creados diferentes sistemas de notación fonética de la lengua china, es decir, de representación gráfica de sus fonemas –habiendo sido estos de gran utilidad para la pronunciación de las palabras chinas por los investigadores de fuera del país que desconocen la escritura de caracteres–. Como expone Miranda Márquez (2024: 138-143), estos sistemas de notación fonética, en algunos casos, difieren considerablemente unos de otros. Dependiendo del momento, lugar de publicación y normativa vigente, los investigadores extranjeros han transcrito los nombres chinos siguiendo uno u otro sistema de notación fonética, lo que explica que en los textos haya una falta de homogeneidad al respecto, por ejemplo, el libro central de la doctrina taoísta ha sido transcrito como Tao Te King, Tao Te Ching, Dao De Jing y Dàodé Jīng, entre otros. En la presente investigación utilizamos siempre, junto a las grafías chinas, la notación fonética según el sistema 汉语拼音 hànyǔ pīnyīn, que desde mediados del siglo XX es el oficial en la República Popular China y, además, en la actualidad goza de un uso ampliamente extendido a nivel mundial. En cuanto a la escritura de caracteres chinos, se entiende por caracteres tradicionales aquellos que eran usados oficialmente en la parte continental de China antes de la reforma de mediados del siglo XX –y que hoy día continúan usándose en Hongkong, Macao y Taiwán–, y por caracteres simplificados los usados tras dicha reforma. 2. Introducción Con una tradición milenaria, la escritura china es una de las más antiguas de la humanidad, pero la actual, aunque tiene claros vínculos con sus raíces ancestrales, en realidad es un sistema muy distinto. Ha pasado, acompañando a la vasta civilización china, por un largo y complejo proceso evolutivo, moldeado por las circunstancias específicas de cada época; por eso, para reflexionar sobre su situación actual y los retos a los que se enfrenta en el futuro, resulta necesario también examinar su pasado y analizar ciertos aspectos sobre los procesos y circunstancias que ha atravesado, y cómo estos han influido en ella hasta conformar el sistema actual. 3. Metodología La metodología empleada ha sido principalmente de índole cualitativa, donde prima la orientación epistemológica descriptivo-interpretativa basada fundamentalmente en el análisis documental sobre la evolución de la escritura china y los factores que han influido en ella. Sobre unas reflexiones iniciales, que nos sirven como punto de partida, examinamos y exponemos aspectos de esta escritura relevantes para nuestra investiga- 175 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 ción. Seguidamente, estudiamos, por un lado, los cambios que han sido el resultado de una evolución natural de esta escritura, y, por otro, los que han sido motivados por factores extralingüísticos implementados mediante reformas del sistema. Posteriormente, analizamos diferentes posiciones en torno a la situación de la escritura china en la actualidad, y consideramos la factibilidad de cambio futuro. Finalmente, exponemos nuestras conclusiones, que esperamos puedan resultar de utilidad para avanzar en una futura línea de debate que consideramos significativa, ya que los posibles cambios que pudiera sufrir esta escritura no solo afectarían al ámbito lingüístico, sino que podrían repercutir en multitud de aspectos de la sociedad actual, tanto dentro como fuera de China. 4. Reflexiones preliminares La primera reflexión que queremos plantear, y que consideramos de gran interés tanto para lingüistas y sinólogos como para personas de otros muchos ámbitos, es si su escritura continuará usando en un futuro cercano el sistema actual –que debido a sus características intrínsecas fusiona de un modo bastante singular pictografía, ideografía y fonografía– o si, por el contrario, abandonará dicho sistema en favor de uno nuevo, sola y exclusivamente fonográfico. Antagónicamente a lo anterior, existe también la posibilidad, y no parece descabellada, de que se puedan abandonar los caracteres simplificados para retomar el sistema anterior, ya que los defensores de los caracteres tradicionales no son pocos. En relación con estas dos cuestiones, también es pertinente reflexionar sobre cuáles pueden ser los desencadenantes de que se someta a consideración una reforma que conlleve cambios sustanciales en el sistema actual, y en el supuesto de pretender llevarla a cabo, hay que cuestionarse, además, qué sucedería con todo ese legado de cultura milenaria que trasciende mucho más allá de la propia escritura, ¿sería posible mantenerlo vivo en su forma actual o la reforma supondría una enorme e irreversible ruptura con la tradición? Nos planteamos, asimismo, otro interrogante de no menos importancia: ¿es necesario continuar empleando tanto tiempo y esfuerzo en aprender a manuscribir con fluidez las grafías chinas –dada la complejidad que ello conlleva, en una era en la que gracias a los avances tecnológicos disponemos de herramientas, aparatos y aplicaciones informáticas para llevar a cabo esta tarea, y en donde la escritura a mano, cada vez menos frecuente, está quedando relegada a ciertos usos específicos– o bastaría con aprender a reconocerlas y escribirlas digitalmente? 5. Análisis histórico de los factores evolutivos y reformas de la escritura china hasta desembocar en el sistema actual Desde hace unas décadas, por primera vez en la historia, la distancia geográfica no es un impedimento para estar conectados unos con otros de forma prácticamente 176 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 instantánea, disponemos de herramientas y plataformas informáticas con multitud de aplicaciones educativas, lingüísticas y traductológicas que facilitan el esfuerzo humano, las ciudades se han vuelto multiculturales y personas de diferentes lenguas y culturas interactúan constantemente entre sí. Todo esto conlleva a menudo cambios en diversos aspectos de las lenguas. En la escritura podemos distinguir dos tipos de cambios, unos son fruto de un proceso constante y natural, otros no. La escritura va evolucionando con el paso del tiempo, su evolución no suele ser repentina, sino gradual y lenta, aunque en ciertas ocasiones podamos distinguir periodos de cambios más acelerados y evidentes, respecto a otros de mayor sutileza. En este momento, por ejemplo, estamos atravesando unas décadas en las que la tecnología y la sociedad avanzan a grandes zancadas; en los últimos años muchos y muy diversos aspectos de nuestro mundo se han visto influenciados por los avances tecnológicos. Las lenguas y sus escrituras también son susceptibles de cambio en función del desarrollo tecnológico. En ocasiones la escritura experimenta reformas que conllevan cambios drásticos, esto suele estar ligado a periodos de controversia sociocultural en los que se toman decisiones políticas que pueden definir el futuro en muchos aspectos sociales. Las intervenciones políticas son, en efecto, un factor importante en las lenguas, cuyo desarrollo se ha visto frecuentemente influenciado por acciones llevadas a cabo por los gobernantes para intervenir o establecer normativas sobre cuestiones lingüísticas. Como señala Calvet (1996/1997: 2), aunque el concepto de política lingüística es relativamente nuevo, la intervención del poder político en las lenguas ha existido desde siempre. A lo largo de los siglos la escritura china ha experimentado reformas con cambios sustanciales, cabe mencionar las reformas del siglo III a.e.c. y el siglo XX, que mencionaremos más adelante. En nuestra opinión, si en un futuro inmediato pueden surgir circunstancias o desencadenarse acontecimientos similares a los que tuvieron un impacto significativo en su desarrollo, se abre la posibilidad de nuevas revisiones del sistema. 5.1. Factores que han influido en la evolución de la escritura china Si nos remontamos a los orígenes de la escritura china –establecidos por la mayoría de los especialistas durante la dinastía 商 Shāng (1600-1046 a.e.c.)– y la contrastamos con la actual, podemos apreciar que con el paso de los siglos esta escritura ha experimentado un gran desarrollo, habiéndose producido multitud de transformaciones significativas. Su evolución ha guardado relación con las condiciones y circunstancias de cada época, porque la escritura china ha tenido que adaptarse a ellas. En este sentido, hay ciertos aspectos que han tenido y pueden seguir teniendo en ella un impacto significativo. 5.1.1. Influencia de los soportes y técnicas utilizadas en la evolución de la escritura china En las distintas épocas y estados de desarrollo de la escritura, quienes escribían tuvieron que adaptar las grafías al soporte que estaban usando, de modo que, a nuestro 177 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 modo de ver, los cambios en los materiales y técnicas empleadas también han ejercido cierta influencia en su evolución. Por ejemplo, las escrituras chinas primigenias usadas en torno al siglo XIII a.e.c. eran grabadas principalmente en soportes óseos como escápulas de bóvidos, cráneos de venado y caparazones de tortuga. La realización de inscripciones en hueso era un proceso complejo, que implicaba que los huesos eran aserrados, raspados, pulidos y, posteriormente, cincelados, taladrados, tallados y quemados (Chen y Wang, 2020, pp.14-15). En consecuencia, el tiempo y el esfuerzo empleado para la grabación de grafías en hueso con los instrumentos y técnicas disponibles hace más de tres milenios era mucho mayor al empleado al realizarlas, por ejemplo, con un pincel sobre un lienzo. Además, el proceso de grabación en hueso mediante la aplicación de instrumentos punzantes condicionaba el aspecto y la forma de la escritura, cuyos trazos no podían ser elaborados con gran precisión, y su variedad tipográfica, matices y capacidad de expresión artística era muy inferior a otras etapas posteriores. En esta línea, por ejemplo, Gu (2010, pp.2069-2070) afirma que las escrituras de caparazones y huesos poseían trazos finos y rectos, con formas poco redondeadas, y con diferentes variantes de cada carácter cuyas formas y tamaños eran desiguales, porque se tallaban con objetos afilados sobre un soporte extremadamente duro, lo que impedía trabajar con demasiada precisión. A partir del siglo XI a.e.c. se buscaron nuevos materiales y los huesos dejaron paulatinamente de ser el soporte principal, siendo progresivamente sustituidos por otros materiales más fáciles de obtener y conservar. Así, comenzaron a grabarse piedras y utensilios de metal, principalmente bronce. De esta época se han encontrado también inscripciones en cerámica, piedra, jade, huesos y astas de animales, sin embargo, los hallazgos en estos soportes son más escasos, puesto que son menos duraderos. En nuestra opinión, estos nuevos materiales contribuyeron a la evolución de la escritura, puesto que disponían de mayor capacidad de grabación de contenido, lo que favoreció el desarrollo del vocabulario y la gramática, y, con ello, la concisión de la etapa primigenia de la escritura se fue perdiendo. Estos nuevos soportes tampoco tenían ya las formas irregulares de los soportes óseos, lo que permitió establecer normas respecto al orden de las grafías (de arriba abajo y de derecha a izquierda). Mostramos un ejemplo de escritura hallada en la cara interna de una vasija de bronce que data de la dinastía Zhou del Oeste (1046-771 a.e.c.). 178 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 Imagen 1. Vasija de bronce de la dinastía Zhou del Oeste Fuente: Museo provincial de Gansú (República Popular China). Imagen 2: inscripción en el interior de vasija de bronce de la dinastía Zhou del Oeste. Fuente: Museo provincial de Gansú (República Popular China). A finales del siglo IX y principios del VIII a.e.c. se continuaba grabando en hueso y especialmente en metal, no obstante, las inscripciones en metal implicaban complejas 179 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 técnicas de fundición, por lo que comenzaron a usarse otros soportes. Entre los siglos VII y III a.e.c. abundaron las grabaciones en piedra, aunque también fueron usados la madera y el bambú. Hallazgos arqueológicos confirman un uso intensivo de estos soportes entre los siglos V y III a.e.c. (Alleton, 2009, p.19). Los materiales usados para la escritura cada vez eran más accesibles y las técnicas empleadas mejoraban. Todo ello contribuía a una escritura más fluida y una mayor precisión en los trazos y formas de sus grafías. Con el paso de los siglos la talla en piedra fue quedando relegada para usos concretos, como decoraciones arquitectónicas en templos y palacios, conmemoraciones, epitafios, etc. Para la escritura de documentos oficiales las técnicas de grabado fueron cayendo en desuso en favor de la escritura en madera y bambú que abundó a partir de la dinastía 秦 Qín (siglo III a.e.c.). En aquella época la escritura seguía siendo un proceso laborioso, pero el uso extendido a partir de entonces de estos nuevos soportes y las nuevas técnicas empleadas favorecieron que durante los siglos siguientes –dinastía 汉 Hàn (206 a.e.c.-220)– la escritura continuase evolucionando. A continuación, incluimos un ejemplo de escritura en bambú, correspondiente a un texto farmacológico de la dinastía Han del Este (25-220). Como se aprecia en la imagen, el uso de estos nuevos formatos hizo posible una gran evolución respecto a las inscripciones en bronce. En comparación con ellas, a grandes rasgos, los trazos son más estandarizados, con formas menos redondeadas, las grafías son más pequeñas, su aspecto es más cuadrado y su estructura y formas son bastante similares a las de la escritura actual. Durante el periodo Han los textos ganan todavía más extensión y se hacen cada vez más afines a la lengua hablada. Imagen 3. tablillas de bambú de la dinastía Han del Este Fuente: Museo provincial de Gansú (República Popular China). 180 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 Desde el siglo II a.e.c. comenzó a utilizarse también la seda, momento en que escritura y pintura compartieron el mismo soporte (Alleton, 2019, p.19). A nuestra manera de ver, esto supuso un gran avance, porque la unión de ambas en perfecta armonía mediante el arte caligráfico hizo posible que la escritura adquiriese un carácter estético sin precedentes. Prueba de ello es el gran legado de obras pictóricas con versos caligrafiados en sus lienzos. Si en lugar de haber dado el paso a materiales de gran porosidad como son la madera, la seda y el papel, se hubiese seguido trabajando sobre objetos de bronce y otros metales, la caligrafía probablemente no hubiese podido tener el mismo desarrollo, ni adquirir el elevado estatus del que goza en la esfera artística, puesto que los trazos de los calígrafos no podrían mostrar la variedad de matices que otorgan carácter y expresividad a sus obras. El paso a la seda no fue repentino. La utilización de las telas coexistió con la del bambú, puesto que en aquella época las técnicas de conservación de la seda no estaban muy avanzadas y el bambú era más duradero. Ambos materiales continuaron usándose como soportes principales hasta que fueron reemplazados por el papel, que había comenzado a utilizarse desde el siglo II, pero no fue hasta comienzos del siglo V cuando se emitió un decreto para dejar de usar las tiras de bambú (Chen y Wang, 2020, p.17). El tallado de huesos y piedras era mucho más lento y complejo que la escritura en madera y bambú, y, por supuesto, que la escritura con tinta en telas de seda y papel. De los Hàn en adelante aumentó considerablemente la extensión de los textos, y cada vez se distanciaron más de la escritura primigenia para aproximarse a la lengua hablada (Folch Fornesa, 2002, p.88). A nuestro juicio, todo esto no hubiera sido factible si se hubiese mantenido un uso generalizado de los soportes anteriores, la escritura en hueso tenía una clara limitación espacial –solamente había cabida para una treintena de grafías–, y aunque esto no era un inconveniente para el tallado en piedra, sí lo era la adquisición de piedras de gran volumen y su almacenaje; los grabados en bronce requerían complejas técnicas de fundición, y a pesar de que la madera y el bambú eran mucho más prácticos, los soportes de tela y papel representaron un gran paso adelante. Sus ventajas fueron diversas: gran capacidad, fácil almacenaje, gran porosidad. Ilustramos esta cuestión con un texto en papel de la dinastía Tang (618-907). Imagen 4. volumen 18 del Maha-Parinirvana Sutra. Dinastía Tang Fuente: Museo provincial de Gansú (República Popular China). 181 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 Durante la primera mitad del siglo XIX, con la invención y desarrollo de la telegrafía, se dio un salto sin precedentes en la evolución de la comunicación, al no depender esta, por primera vez en la historia, de la velocidad del medio de transporte. Hasta ese momento, las técnicas utilizadas nunca habían representado una limitación para la escritura china respecto a otros sistemas de comunicación escrita, pero a partir de ese momento esta comenzó a afrontar retos importantes. El telégrafo, creado en Occidente, se adaptaba perfectamente a los sistemas fonográficos, pero no a la escritura de caracteres que, en esa época, quedó en desventaja frente a ellos. Dicha desventaja se mantuvo durante gran parte del siglo XX con el desarrollo de la mecanografía, cuyas máquinas se adaptaban perfectamente a escrituras con unas pocas decenas de signos gráficos, pero no a un sistema de escritura con miles de ellos. Las máquinas necesitaban de una serie de bandejas con miles de piezas y la escritura era muy lenta. Imagen 5. máquina de escribir china de mediados del siglo XX. Con el brazo mecánico se seleccionaba en la bandeja la pieza deseada y se imprimía la grafía en el papel. Para el vocabulario administrativo eran necesarias entre 2 y 3 bandejas, que había que ir sustituyendo durante el proceso de uso Fuente: https://antiguedadesrusticas.com/detalles/rarisima-maquina-china/11241.html Imagen 6. detalle de las piezas de la bandeja de grafías Fuente: https://antiguedadesrusticas.com/detalles/rarisima-maquina-china/11241.html 188 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 un componente semánticamente importante y que, por ello, su escritura ahora es menos intuitiva. Otro ejemplo paradigmático es la grafía de ài «amor/amar». En su versión tradicional se escribe 愛, y en la parte central se encuentra el componente «corazón» (心 xīn), sin embargo, en la versión simplificada se escribe 爱. Como se puede apreciar, se ha prescindido del elemento «corazón», en este caso en la parte inferior de la grafía solo encontramos el componente 友 yǒu, que significa «amistad». Argumentan, con ello, que se pierde la esencia del término, que el sentido de «amor» que transmite la escritura simplificada es una emoción desvirtuada, más parecida a la amistad que al verdadero sentimiento de amor. En contraposición, los defensores de los caracteres simplificados también tienen sólidos argumentos para defender su postura. Afirman que, al tener menos trazos, los caracteres son más fáciles y rápidos tanto de aprender como de escribir, y su memorización es mucho más sencilla. A continuación, incluimos algunos ejemplos en sus versiones tradicional y simplificada respectivamente: fēi «volar», 飛 y 飞; chǎng «fábrica», 廠 y 厂; guǎng «ancho», 廣 y 广; mǎ «caballo», 馬 y 马; biān «lado/orilla», 邊 y 边; me «qué», 麽 y 么; huān «alegre/contento/jubiloso», 歡 y 欢; yú «en/hacia/concerniente a», 於 y 于; biàn «cambiar», 變 y 变; ràng «permitir», 讓 y 让; yáng «principio positivo de la teoría naturalista del yin y el yang», 陽 y 阳; lóng «dragón», 龍 y 龙; gè (partícula usada entre numerales y sustantivos), 個 / 箇 (en sus versiones tradicionales) y 个; y wèi «por/ con el propósito de», 為 / 爲 (en sus versiones tradicionales) y 为. Los factores de los movimientos reformistas estuvieron ligados a diversos aspectos. Fue muy importante el Movimiento de la Nueva Cultura (新文化运动 xīn wénhuà yùndòng), mediante el que, como indican, entre otros, Martín Ríos (2002, pp.5-6) y Miranda Márquez (2024, p.144), se sometió a crítica el pensamiento clásico chino, considerado obsoleto para su tiempo, y se apostó por una reforma literaria en donde se abandonase la lengua escrita clásica (文言 wényán) en favor de una literatura que fuese un fiel reflejo de la lengua hablada (白话 báihuà), para que, de ese modo, el poder de la palabra escrita dejase de pertenecer a una clase elitista y se favoreciese la educación generalizada de la población. La opinión general, como exponen, por ejemplo, DeFrancis (1984, pp.241-243) y Martínez Robles (2007, p.97), es que las reformas lingüísticas se enmarcaban en un contexto de reforma educativa mucho más amplio y ambicioso, cuyo objeto era revitalizar China, sumida en una grave crisis por los fracasos ante las potencias extranjeras. Según Gernet (2005, p.570), los chinos formados en el extranjero, al ver el nivel de desarrollo de otros países, se avergonzaban de China y sus tradiciones, de manera que fue surgiendo la idea de que era necesario romper con todas las tradiciones chinas. Luo (2022, p.34), desde un enfoque similar, afirma que las numerosas derrotas ante los extranjeros provocaron en las élites chinas la pérdida de autoconfianza en su propia tradición cultural, y la admiración integral por las culturas extranjeras. No obstante, según Buckley Ebrey (2009, p.332), no todos los chinos estaban de acuerdo en culpabilizar a las potencias extranjeras de la crisis. 严复 Yán Fù (1854-1921) –uno de los primeros intelectuales chinos que absorbió las ideas occidentales–, por ejemplo, afirmó que solo 189 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 podía responsabilizarse a los extranjeros del 30% de los problemas del país, del resto era culpa de los propios chinos. Según nuestro criterio, a todo esto, hay que añadir el factor caracterizador de la propia escritura china, si no hubiera sido tan diferente de los sistemas fonográficos no se hubiera cuestionado su practicidad, y probablemente podrían haberse aplicado a ella también los avances tecnológicos occidentales mencionados anteriormente. 6. Los componentes fonéticos y semánticos de la escritura china Para terminar de comprender la naturaleza de la escritura china y reflexionar sobre su posible evolución hacia un sistema fonográfico, es necesario señalar también previamente que los caracteres chinos incorporan, desde sus orígenes, componentes tanto fonéticos como semánticos. Esta doble dimensión constituye una característica esencial del sistema de escritura chino y resulta determinante para entender cualquier posible reforma orientada a la fonetización. En las primeras etapas de la escritura china, el conjunto de grafías existentes no era suficiente para abarcar la gran diversidad conceptual de la lengua. Como expone Folch Fornesa (2002, pp.95-98), en ese momento comenzaron a proliferar grafías que actuaban como préstamos, en otras palabras, del abanico de grafías existentes se escogieron algunas para darle escritura a conceptos que aún no la tenían. Estos préstamos podían ser de dos tipos: fonéticos y semánticos. Los primeros eran usados para darle escritura a otras palabras que sonaban de forma similar, los segundos para darle escritura a palabras sinónimas. Esta situación peculiar producía muchos escollos comunicativos, de modo que, con el tiempo, a las grafías se les fueron añadiendo ciertos componentes que, extraídos del mismo inventario de grafías existentes, actuaban como determinantes que eliminaban las ambigüedades. A los pictogramas que habían sido usados como préstamos fonéticos se le añadió un determinante semántico, a los usados como préstamos semánticos se les añadió un determinante fonético. De modo que, la escritura china introdujo componentes fonéticos en sus grafías desde la época de los Qín (siglo III a.e.c.), sin embargo, como expone la autora, no continuó su camino hacia la fonografía, por diversos motivos: a) no hubo una separación entre los añadidos –semánticos y fonéticos– y las grafías, sino que estos quedaron insertados en ellas dando lugar a nuevas grafías (lo que provocaba que a ojos del lector chino se apareciera la grafía resultante como una nueva unidad, dicho de otro modo, puesto que cada grafía posee una carga semántica, el lector no se detenía en analizar las partes de la grafía, sino que la aprendía y entendía como un todo indivisible); b) con el trascurso de los siglos la lengua evolucionaba y los componentes fonéticos fueron perdiendo su relación con la lengua hablada, de modo que fueron perdiendo importancia frente a los semánticos; c) los componentes semánticos adquirieron una extremada relevancia a partir del siglo II a.e.c., especialmente cuando fueron utilizados para la clasificación de las grafías en el primer diccionario chino, el 说文解字 Shuōwén jiězì (año 121); d) en la lengua china el grado de homofonía es muy elevado –cada sílaba posee un significado per se y en ocasiones encontramos decenas de 190 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 palabras con la misma pronunciación–, lo que puede haber contribuido a que la tendencia haya sido usar un sistema de escritura en donde no tenga cabida la ambigüedad que conlleva la homofonía. 7. La escritura china actual y sus posibilidades de cambio Como hemos expuesto, aunque la escritura china no sea un sistema fonográfico, en sus grafías abundan componentes con una función fonética. Entonces, ¿es factible plantearse la posibilidad de que en el futuro la escritura china pudiera ser susceptible de nuevos cambios que la hicieran encaminarse hacia un sistema alfabético? 7.1. Viabilidad de fonetización de la escritura china y sus posibles ventajas e inconvenientes La fonetización de la escritura china no es una cuestión reciente. El primer método de transcripción fonética del que tenemos constancia se desarrolló en torno a los siglos II o III. Es conocido como sistema 反切 fǎnqiè «inversión y recorte» y está recogido en el diccionario 切韵 qiēyùn del año 601 (Miranda Márquez, 2014, p.53). Siglos más tarde, algunos misioneros desarrollaron métodos de escritura fonética para poder transmitir sus enseñanzas. El jesuita Mateo Ricci elaboró un método de transcripción fonética durante su estancia en China entre los siglos XVI y XVII, y dos siglos después aparecieron numerosos sistemas de fonetización desarrollados por los misioneros protestantes llegados a China (Wang, 1995, pp.3-4). En el siglo XIX, Thomas Francis Wade concibió un método de romanización de la lengua china, que dio lugar al posterior sistema WadeGiles, ampliamente usado durante el siglo XX, época en la que la fonetización fue uno de los temas centrales de las reformas que desembocaron en el desarrollo del sistema hànyǔ pīnyīn, usado finalmente solo como medio de notación fonética, pero concebido originalmente como un sistema de escritura alfabética. Durante este siglo, apareció una gran corriente de intelectuales chinos a favor de la fonetización, pero también hubo no pocos detractores, uno de ellos fue el lingüista Zhào Yuánrèn (赵元任), que, en defensa de sus ideas, elaboró el poema Poeta come leones en la guarida, (施氏食獅史 Shī shì shí shī shǐ), en donde la única diferencia entre las sílabas es el tono. Por tanto, no es posible su transmisión, ni por vía oral, ni por escritura fonográfica, pero sí mediante la escritura china (Miranda Márquez, 2014, pp.62-63). Sin embargo, en contraste a las opiniones conservadoras, encontramos lingüistas chinos con sólidos argumentos en defensa de la fonetización, cabe señalar la investigación realizada en 1962 sobre los diarios escritos por niños chinos de primaria (DeFrancis, 1984, pp.281-284), en donde se muestran textos con una combinación de pīnyīn y caracteres. El contenido de dichos diarios es absolutamente entendible, aunque en ellos primen mayoritariamente las palabras escritas mediante un sistema alfabético. Es oportuno también mencionar que, por ejemplo, en Vietnam el sistema de escritura actual –chữ quốc ngữ «escritura de la lengua nacional»– es alfabético, a pesar de que su lengua es tonal y tiene más variaciones tonales que el chino. 191 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 Según nuestra opinión, el ejemplo con el que Zhào Yuánrèn defiende la imposibilidad de fonetización de la escritura china parece ciertamente hiperbólico. El autor eligió la sílaba china con mayor número de homófonos y en base a esto redactó un ejemplo forzado e inverosímil para representar una situación que no vamos a encontrar en un acto comunicativo práctico. Además, la ambigüedad de la homofonía, si se quiere, puede ser solucionada de diversas maneras; una de ellas es el uso de otros sinónimos cuya pronunciación sea distinta. En esta línea está la postura de Cheng (2013, p.122), como indica el autor, se puede reemplazar, por ejemplo, la palabra 期终 qízhōng «final de un periodo», por 期末 qímò (sinónima a la anterior), para que no haya posibilidad de confusión con 期 中 qízhōng «mitad de un periodo». El autor propone también la anexión de otros términos, en otras palabras, puesto que en chino moderno coexisten multitud de monosílabos y bisílabos que son sinónimos, es posible optar por la utilización de términos bisílabos que disipen las ambigüedades. Por ejemplo, en lugar de wǒ qù xiū yīxià, podemos optar por wǒ qù xiūxi yīxià y wǒ qù xiūlǐ yīxià, para decir respectivamente voy a descansar un momento y voy a repararlo un momento. La homofonía entre 休 xiū «descansar» y 修 xiū «reparar» da pie a la posible confusión, de modo que podríamos optar por usar los bisílabos 休息 xiūxi «descansar» y 修理 xiūlǐ «reparar». En base a esto, el autor considera plausible la posibilidad de fonetización de la escritura china, sin que ello conlleve inconvenientes significativos. Además, aunque en lengua china haya una profusa homofonía, el contexto ayuda a disipar la ambigüedad. Cualquier sinohablante podría entender perfectamente el sentido de la frase wǒ xiǎng qù chīfàn «deseo ir a comer», aunque no esté escrita con caracteres chinos. Si, más aún, por contexto sabemos que es la hora del almuerzo, no queda duda de su significado. Pensamos que uno de los mayores obstáculos para la fonetización es, sin embargo, la inmensa diversidad dialectal y lingüística que existe en China –las variedades lingüísticas de numerosas regiones del país son, en algunos casos, tan diferentes entre sí que los especialistas las clasifican como lenguas distintas–. En muchas zonas, personas que viven en un radio de unos cien kilómetros ya presentan ciertas diferencias en el habla. En la provincia de 湖北 Húběi se habla el 湖北话 Húběi huà, pero existen multitud de variantes. Por ejemplo, el habla de 武汉 Wǔhàn es distinta de la de 黄石 Huángshí. De modo que para que fuese factible dar un salto definitivo hacia una escritura fonética estandarizada, sería necesario también que todos los chinos hablasen perfectamente la lengua común. Cabe mencionar que las lenguas del norte son próximas a la lengua oficial, puesto que para la instauración de esta se tomó como referencia el habla de 北京 Běijīng, situada al noreste del país. Sin embargo, las diferencias lingüísticas son cada vez más acusadas a medida que avanzamos hacia el sur, hasta el punto de que, por ejemplo, el mandarín es absolutamente distinto del cantonés o del 闽南 mǐnnán, hablado en la provincia de 福建 Fújiàn. Además, a nuestro modo de ver, una posible consecuencia de la fonetización sería la proliferación de nuevos sistemas de escritura alfabética para las diferentes lenguas 192 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 del territorio chino, y con el tiempo ello podría tener una repercusión en la estabilidad política de la nación. En este sentido, pensamos que, los caracteres chinos, en tanto que hacen posible la comunicación escrita independientemente de las diferencias en el habla de cada región, son una valiosa herramienta de cohesión política; y con una tradición milenaria son, además, un símbolo de la identidad cultural de China y, por consiguiente, el abandono de la escritura de caracteres no solo implicaría una ruptura con la tradición, sería también la renuncia a una poderosa fuerza unificadora sociocultural. De hecho, en el artículo 5 del capítulo 1 de la Ley de la lengua y la escritura de uso común de la República Popular China –en donde se indica que «el empleo de la lengua y la escritura nacionales de uso común contribuirá a la protección de la soberanía y la dignidad nacionales, favorecerá la integridad y la unidad nacionales» (Rovira Esteva, 2010, p. 420)–, queda claramente reflejada la finalidad política que cumplen los caracteres chinos. Otro posible inconveniente es el rechazo de una escritura fonográfica por la población. El abandono de los caracteres chinos y la implantación de un sistema alfabético llevados a cabo, por ejemplo, en Vietnam se produjeron en un momento en el que la mayoría de las personas eran aún analfabetas y no usaban, ni conocían el antiguo sistema, pero la situación actual de China es muy distinta y no parece sencillo hacer que la gente que ya conoce un sistema de escritura deje de usarlo y se adapte fácilmente a otro nuevo (Martínez Robles, 2007, p.285). La implantación de un nuevo sistema de escritura, junto con el rechazo al abandono del ya existente, probablemente desembocase en una duplicidad de sistemas. Ya sucedió algo así tras la simplificación de la escritura china llevada a cabo el siglo pasado, puesto que no ha habido un abandono total del sistema tradicional y hoy día encontramos una coexistencia de los caracteres tradicionales y los simplificados. 7.2. La duplicidad de sistemas de escritura en China continental. Otra de las controversias de la realidad actual de la escritura china, mencionada por Martínez Robles (2007, p.284), entre otros, es la coexistencia de dos sistemas de escritura, por un lado, el tradicional (繁体字 fántǐzì), usado hasta la reforma de simplificación del siglo pasado; y por otro, el simplificado (简体字 jiǎntǐzì), usado a partir de entonces. Tras la reforma de simplificación se estableció el sistema de escritura simplificado como el sistema oficial y, de hecho, es el que se utiliza actualmente en la China continental para los documentos oficiales y la edición de libros. No obstante, la implantación del sistema simplificado no acabó en absoluto con el uso de las grafías tradicionales. En realidad, hay una duplicidad de sistemas que se da en los textos caligrafiados, en los rótulos de los comercios, en los monumentos y lugares de interés turístico, en los subtítulos de las letras de las canciones, etc. Además, entre los chinos, el conocimiento de las grafías tradicionales se considera indicativo de alto nivel cultural, por lo que algunos de ellos las utilizan comúnmente en la comunicación escrita, por ejemplo, en mensajes de texto, blogs y redes sociales. A pesar de la duplicidad mencionada, el simplificado es el utilizado en la enseñanza en los colegios y demás centros educativos de la República Popular China y, por consiguiente, es sin lugar a duda el más usado hoy día. 193 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 En realidad, la escritura tradicional y simplificada no son tan diferentes. Resulta relativamente sencillo para quienes saben escribir en escritura simplificada familiarizarse con la escritura tradicional, al menos para poder leerla sin demasiados inconvenientes en un corto plazo de tiempo. Es posible que este motivo sea uno de los factores que ha hecho posible la coexistencia de ambos sistemas. 7.3. El vínculo entre la escritura china y la tradición cultural del país Por un lado, es indiscutible que la escritura china ha contribuido a configurar su cultura tal y como la conocemos hoy, es decir, los caracteres chinos han conformado una compleja malla cultural que ha funcionado como filtro para las influencias externas (Folch Fornesa, 2002, pp.106-107). Como explica la autora, al traducir al chino un término extranjero estamos dotándolo de nuevos significados –aquellos que sean intrínsecos al carácter o caracteres chinos por los que va a ser traducido–. Dicho de otro modo, los caracteres han impregnado con sus significados inherentes y preexistentes cualquier doctrina extranjera que haya pretendido penetrar en el país y, por tanto, son la piedra angular que ha permitido a China mantenerse aislada, cultural y filosóficamente, del resto del mundo. Desde este prisma, es obvio que la escritura china ha jugado un papel esencial en su historia al haber contenido la influencia de corrientes externas de pensamiento y, por ende, ayudado a mantener viva su propia tradición. Por otra parte, está la opinión de que los caracteres chinos permiten un acceso directo a los textos clásicos, que no sería posible tras el paso a una escritura alfabética, y esto produciría inevitablemente un distanciamiento de las milenarias doctrinas de pensamiento que han guiado la senda de su civilización. Sin embargo, los textos clásicos están escritos en 文言 wényán «lengua clásica», que, como hemos mencionado anteriormente, tiene unas reglas vetustas y complejas, y difiere considerablemente del 白话 báihuà «lengua vernácula» que se utiliza actualmente. De modo que un texto escrito en lengua clásica es ininteligible para un chino de hoy, a no ser que la haya estudiado previamente, al igual que un hablante de una lengua romance no puede entender el latín sin haberlo estudiado, aunque su lengua derive de él. En otras palabras, en la actualidad los chinos acceden a los textos clásicos a través de las traducciones existentes a la lengua contemporánea, de no ser así, la gran mayoría de ellos serían incapaces de entenderlos. En este sentido, ya se da cierta ruptura con la tradición, aunque no se haya producido el salto a la fonetización de la escritura. Desde el punto de vista estético, no basta solo con hacer referencia a la belleza en sí de los caracteres y los sentidos visuales que transmiten, su importancia va mucho más allá. En China la escritura se encuentra íntimamente relacionada con la pintura, y la fusión de ambas da lugar a la forma de expresión artística más pura, auténtica y representativa del país: la caligrafía. Con la poesía, caligrafía y pintura chinas no se pretende describir con detalle la realidad exterior, son más bien tres formas de proyección interior, de expresión profunda de la personalidad, búsquedas de realización espiritual que guardan un fuerte vínculo entre sí, de hecho, caligrafiar y pintar son artes para las que se usan 194 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 el mismo pincel y la misma tinta, se ejecutan con los mismos trazos y la misma técnica aplicada sobre el mismo lienzo. Como indica Cheng (2007, pp.24-26), utilizar el espacio en blanco de una pintura para caligrafiar un poema (como a menudo suele ser) es la manifestación más representativa de la unión entre poesía, caligrafía y pintura, al hacerlo se otorgan nuevos sentidos a las imágenes del lienzo y a la vez se ubica al poema en un tiempo y lugar concretos. Desde la Dinastía 宋 Sòng (siglos X-XII) en adelante han sido llamadas las «tres perfecciones» de la expresión artística (Fu, 2011, pp.39-40). Estas tres artes están tan estrechamente hermanadas que muchos de los más grandes poetas fueron también reconocidos pintores y a la inversa: 王维 Wángwéi (siglo VIII), 李煜 Lǐyù (siglo X), 朱淑真 Zhū Shūzhēn (siglo XII), 关汉卿 Guān Hànqīng (siglo XIII), 管道昇 Guǎn Dàoshēng (siglos XIII-XIV), 倪瓒 Ní Zàn (siglo XIV), 唐寅 Táng Yín (siglos XVXVI), 郑燮 Zhèng Xiè (siglos XVII-XVIII), son solo algunos de un innumerable legado de poetas pintores. En la actualidad, la caligrafía es una parte esencial del patrimonio inmaterial del país, y se encuentra presente en numerosos aspectos de la vida cotidiana, desde las festividades hasta los monumentos, la artesanía y la arquitectura, es un elemento que nunca falta en el paisaje urbano. De modo que, según nuestro criterio, desde la perspectiva del ámbito artístico, a pesar de las dificultades que entraña el aprendizaje de la escritura china, parece que abandonarla en favor de una alfabética representaría una fuerte ruptura con la tradición. Para los chinos, su escritura es, además, un motivo de orgullo. Con sus características únicas, es una de las peculiaridades culturales que los distingue del resto del mundo. El hecho de ser una de las más antiguas de la historia y la más antigua que aún sigue vigente provoca que se le conceda todavía más valor. Ven en ella el reflejo de su vasto legado cultural conservado durante milenios. 7.4. Valoración de la importancia del aprendizaje de la escritura manual en la era digital actual La escritura ha entrado en una nueva etapa con cambios sustanciales en sus soportes e instrumentos, impulsados en gran medida por los continuos avances tecnológicos y la practicidad que con ellos se impone. Actualmente, disponemos de una multitud de programas informáticos y aplicaciones para la redacción, la información se guarda digitalmente y está disponible en cualquier momento y lugar. El papel y la pluma, que han acompañado a la humanidad durante tantos siglos, están quedado cada vez más obsoletos. Lo digital ha sustituido a lo analógico: los periódicos, revistas, folletos publicitarios, libros e incluso los menús están disponibles en la red; y cada vez hay más soportes y herramientas digitales de comunicación e intercambio de información propios de esta nueva era: blogs, chats, páginas web, redes sociales, juegos en línea, etc. El correo postal y el fax han sucumbido casi por completo ante la practicidad y la inmediatez del correo electrónico. La transición a los soportes digitales ha sido vertiginosa. En pocas décadas, el uso de ordenadores, tabletas, televisores inteligentes, relojes inteligentes y, por supuesto, teléfonos inteligentes se ha impuesto de manera arrolladora. Hasta la mayoría de los documentos legales se pueden firmar con certificado digital, e incluso en los casos donde 195 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 el soporte físico sigue siendo requerido, como algunos contratos y escrituras notariales, tanto la creación del contenido, antes de ser impreso, como su posterior almacenamiento se realizan de forma digital. Esta nueva situación ha provocado el abandono casi total de la escritura a mano. Una parte considerable de la sociedad solo manuscribe cuando rubrica su firma personal. Los estudiantes son, probablemente, los que lo hacen con mayor asiduidad y, aun así, cada vez es más habitual ver cómo los ordenadores portátiles y las tabletas adquieren mayor protagonismo en las aulas. El predominio de la escritura digital es incuestionable. En este nuevo contexto, y considerando el grado de complejidad de la escritura china, ¿el proceso tradicional de aprendizaje de chino como lengua extranjera sigue siendo adecuado?, ¿merece ahora la pena el esfuerzo y el tiempo empleado para el desarrollo tradicional de la destreza manual de la escritura de los caracteres chinos?, ¿sería conveniente prestar una mayor atención al manejo de las herramientas informáticas de escritura?, ¿sería necesario integrarlas dentro de los programas de aprendizaje de lenguas? Si continúa la tendencia actual de progreso tecnológico, es posible que en poco tiempo se haya abandonado casi por completo la escritura manual, quedando relegada a contextos específicos como el arte. El teclado y la pantalla han tomado el relevo del bolígrafo y el papel. Por consiguiente, consideramos necesaria la integración de las herramientas digitales de escritura en los programas de aprendizaje de lengua china. Para llevar esto a cabo, hay que integrar la alfabetización digital en el ámbito académico, es decir, incluir la escritura digital dentro de las competencias que se enseñan en el aula, centrándonos, como indica Cassany (2000, p.13), en el desarrollo de las destrezas específicas que impone el soporte digital. 8. Conclusiones Como hemos expuesto en la presente investigación, los cambios a lo largo de la historia de la escritura china han estado bastante ligados a cuestiones extralingüísticas. Por ello, consideramos que, para que actualmente se produjeran cambios sustanciales en dicha escritura, previamente tendrían que darse ciertas circunstancias específicas, como cambios sociales significativos en el país, o nuevos avances tecnológicos que afectaran al modo en que entendemos la comunicación escrita. Por el momento, la República Popular China mantiene una situación política y social estable, una gran cohesión social, consolidada cada día más gracias al desarrollo constante del país y su integración total en el mundo contemporáneo. Además, las ideas que proliferaron el siglo pasado acerca de las desventajas de la escritura de caracteres respecto a los sistemas fonográficos han quedado atrás. En la actualidad no hay movimientos intelectuales destacables que promuevan su abandono. En cuanto a política lingüística del país, las directrices de la ley de la lengua y la escritura de uso común aprobadas en Asamblea Popular Nacional en el año 2000 están claramente definidas: en el artículo 3 del capítulo 1 se indica «el estado se compromete a fomentar la lengua estándar y promover los caracteres chinos normativos» (Rovira Es- 196 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 teva, 2010, p.419). Por lo que, en esta línea, no parece que por el momento se vayan a propiciar nuevas reformas. El gobierno chino, consciente del panorama multilingüístico del mundo actual, está realizando un gran esfuerzo por difundir y fomentar el aprendizaje de la lengua china en el extranjero, lo que consolida aún más su escritura. Prueba de ello es el gran número de institutos Confucio establecidos en las últimas dos décadas alrededor del mundo, que cuentan con respaldo, recursos humanos y financiación del gobierno chino; por tanto, consideramos que, el apoyo gubernamental del país hacia su lengua estándar y su escritura es absoluto. En base a todo esto, bajo nuestra visión, de momento la escritura china goza de una situación estable y consolidada. Respecto a la repercusión de los avances tecnológicos, durante ciertos periodos se generaron dudas sobre la practicidad de los caracteres chinos. Estos interrogantes se han disipado totalmente con la consolidación de la era digital. Desde nuestra óptica, los actuales programas informáticos permiten la redacción en caracteres con gran facilidad. Además, la concisión de la lengua china y el alto nivel de perfeccionamiento de procesadores de texto y herramientas de escritura garantizan una elevada velocidad de entrada de texto. Por ello, pensamos que de momento no se generarán problemáticas lingüísticas derivadas de posibles limitaciones de los avances tecnológicos. Lo que sí resulta posible, a nuestro juicio, es que la escritura manual vaya quedando relegada a determinados usos específicos. Según las encuestas realizadas en la República Popular China, el 90% de los encuestados afirmó tener muy pocas oportunidades de escribir a mano en su ámbito laboral (Du y Zhang, 2013, p.5). Actualmente, el manuscrito cede cada vez más terreno ante la versatilidad que ofrecen las herramientas informáticas. Por ejemplo, es más práctico anotar la lista de la compra en un Smartphone que en un post-it; nos permite actualizar el texto, añadiendo, modificando y/o eliminando información con mayor facilidad, el documento puede estar disponible en la red para otros usuarios, quienes también pueden actualizarlo, disponiendo todos siempre de su versión más reciente, y, además, el soporte digital ofrece mucha más capacidad de almacenamiento y mayor garantía de conservación. El mencionado declive de la escritura manual está afectando profundamente a los caracteres chinos, que se olvidan con facilidad sin la práctica constante. Debido al alto nivel de informatización de la sociedad china y al uso extendido de dispositivos digitales que ello conlleva, los chinos, que principalmente teclean los textos introduciendo la notación fonética de los caracteres en lengua estándar, están olvidando cómo manuscribir. Este problema, conocido en China como ti bǐ wàng zì 提笔忘字 «olvidar cómo escribir al coger el bolígrafo», es actualmente un fenómeno generalizado. Se han realizado diversas encuestas por diferentes agencias nacionales y los resultados preocupan a los especialistas. Según los datos publicados por la agencia Punto Cero, el 94,1% de los encuestados reconoció que alguna vez le ha pasado, y el 26,8% afirma que olvida a menudo los caracteres (Du y Zhang, 2013, p.5). En base a las encuestas realizadas en el año 2010 por la agencia China Youth Daily, el 83% de los 2.072 encuestados admitió tener dificultades para manuscribir (Lín H., Shí X. S. y Dong Y. L., 2010, 197 Álabe nº 32 julio - diciembre 2025 ISSN 2171-9624 p.1). Compartimos la opinión de Chen (2018, p.34-35) en que las propuestas de mejora realizadas –como la popularización y mejora de los conocimientos de los caracteres, la supervisión de los errores ortográficos, y la inclusión de cursos específicos de escritura en los programas educativos– no parecen aportar una solución eficaz al problema. Según nuestro criterio, considerando la importancia de la escritura digital en la sociedad actual, deberíamos plantearnos la posibilidad de incluirla en los programas docentes de lenguas extranjeras, para dotar al alumnado de las habilidades necesarias para escribir de forma competente usando las herramientas informáticas disponibles. Así, con relación a la escritura china, pensamos que, sería valioso explorar la viabilidad de disminuir el tiempo asignado en los planes de estudio a enseñar a manuscribir caracteres, para poder prestar también atención al desarrollo de las competencias necesarias para escribir de forma eficiente en entornos digitales. Ello implica enseñar el funcionamiento del software de reconocimiento de texto chino integrado en los dispositivos informáticos, el uso del hànyǔ pīnyīn como método principal de entrada de texto, el manejo de ciertas funciones específicas de las herramientas de procesamiento de textos como, por ejemplo, la guía fonética, así como el uso de diccionarios digitales y otras aplicaciones informáticas de utilidad para el desarrollo de la competencia escrita digital. Queremos resaltar que la propuesta que estamos planteando no implica el abandono total de la enseñanza de la escritura manual de caracteres, lo cual nos parece una postura desacertada, puesto que la educación aún se fundamenta sobre la escritura manual y, además, es imposible prever cuál será la tendencia futura –gracias a las pantallas táctiles también es posible escribir sobre la propia pantalla con el dedo o con un lápiz electrónico–.