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Ámbitos ISSN: 1139-1979 [email protected] Universidad de Sevilla España Jones, Daniel E. Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación interacciones entre instituciones políticas y empresas mediáticas (1980-2003) Ámbitos, núm. 16, 2007, pp. 499-524 Universidad de Sevilla Sevilla, España Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=16801627 Cómo citar el artículo Número completo Más información del artículo Página de la revista en redalyc.org Sistema de Información Científica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
ÁMBITOS. Nº 16 - Año 2007 (pp. 499-524) Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación interacciones entre instituciones políticas y empresas mediáticas (1980-2003) Daniel E. Jones1 Resumen Este artículo analiza el esfuerzo realizado por Jordi Pujol para construir un “espacio catalán de comunicación”, inspirado en buena parte, desde principios de los años ochenta, por la denominada “Escuela Catalana de Comunicación”. Esta influencia teórica ha sido clave (y nada frecuente en el ámbito de la comunicación social) para entender las interacciones entre el poder político y el poder mediático en Cataluña en el último cuarto de siglo. Pujol ha sido el líder carismático idóneo para llevar a cabo una política decididamente proteccionista de la cultura y la lengua catalanas frente a los intereses “españolistas”, manteniendo una relación demasiado estrecha con los actores mediáticos catalanes. Este hecho le llevó en ocasiones a ejercer un control o una injerencia ideológica excesiva, dando como resultado unos medios dóciles y acríticos frente al Gobierno de la Generalitat. Abstract This article analyses Jordi Pujol’s effort to build up a ‘Catalan communicative space’, essentially inspired, from the beginning of the 80s, by the so-called ‘Catalan School of Communication’. This theoretical influence has been critical (as well as infrequent in the field of social communication) to understand the interactions between the political and the media powers in Catalonia in the last quarter of the 20th century. Pujol has been a suitable charismatic leader prompt to carry out a clear protectionist policy of Catalan culture and language to counteract the Spanish interests, by maintaining a too tight relationship between the Catalan government and the Catalan media actors. Sometimes, this fact led him to exert a great deal of control or ideological interference, producing as a result a docile and acritical media system in respect of the Government of the Generalitat Palabras clave: Políticas de medios, Cataluña, espacios de comunicación Keywords: Media policies, Catalonia, communicative spaces 1Este texto tiene carácter póstumo. Se trata de un trabajo inédito, escrito originariamente en catalán, que ha sido traducido por Isabel Fernández Alonso. El documento está fechado el 9 de junio de 2004. La traductora ha sido fiel al original aunque le consta que Daniel E. Jones pretendía que este documento fuera el germen de un libro que ya nunca podrá escribir. En la versión original consta un agradecimiento, por este orden, a Héctor Borrat, Isabel Fernández Alonso, Wifredo Espina y Xavier Pericay, por las sugerencias que habían hecho al autor.
Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación... 500 1. INTRODUCCIÓN Desde hace algunas décadas, pero especialmente desde los años ochenta, diferentes sectores académicos de la comunicación social utilizan de manera bastante habitual los conceptos espacio o ámbito comunicativo, sobretodo en los estudios de carácter estructural, es decir, aquellos que analizan los fenómenos culturales y comunicativos desde una perspectiva especialmente económica, aunque también política y social. Estos sectores han desarrollado toda una corriente de investigación en Europa (Philip Schlesinger y Jeremy Tunstall en el Reino Unido, Bernard Miège en Francia, Giuseppe Richeri y Antonio Pilatti en Italia, Jörg Becker en Alemania, Francisco-Rui Cádima y Jorge Brauman en Portugal, entre otros) que ha tenido una fuerte presencia en España y especialmente en Cataluña. Esta perspectiva estudia los diferentes espacios o ámbitos comunicativos (o sea, los diferentes colectivos sociales o audiencias situadas en territorios delimitados por criterios administrativos o políticos): el global o mundial y el macrorregional (supraestatales), el estatal, el microrregional y el local (infraestatales). Ante la ambigüedad en la aplicación práctica del término nación, ésta puede coincidir indistintamente con la macrorregión, el Estado o la microrregión. Algunos de estos espacios están constituidos por unas audiencias bastante consolidadas, como es el caso del estatal y el global, pero otros son más débiles e inestables, como el micro y el macrorregional, sobretodo porque no se corresponden con unas fronteras políticas, culturales y lingüísticas bien definidas. Esta visión geoestratégica de la comunicación se hace necesaria para entender mejor las interacciones entres los diferentes colectivos sociales que se sienten identificados, o no, con los emisores institucionales o comerciales que se dirigen a ellos. La Estructura de la Comunicación Social es una perspectiva teórica de análisis de carácter esencialmente pluridisciplinar, descriptiva y empírica, razón por la que analiza los diferentes sistemas comunicativos reales, pero sobretodo los de los principales estados y regiones concretos. Lógicamente se ha dedicado más atención a los ámbitos más desarrollados y más importantes, pero también ha sido necesaria una visión de las diferencias y similitudes entre Norte y Sur, entre Este y Oeste, en el marco de una globalización o mundialización creciente en la que nos encontramos inmersos. En España ha sido Cataluña la comunidad autónoma donde más se ha avanzado en esta línea. Y ello se debe a una necesidad fundamental de autoafirmación, es decir, de aplicación de políticas nacionales de cultura y comunicación. A partir de la transición política y la restauración de la Generalitat en 1977, Cataluña desarrolló sus propios medios de comunicación audiovisual, fruto de su vitalidad social y con el objetivo de afianzar el autogobierno, consolidar la identidad propia, que había resultado muy dañada durante cuarenta años de franquismo, y restaurar el uso social de la lengua catalana.
501 Daniel E. Jones Por estos y otros motivos, desde finales de los años setenta existía un gran interés en los ambientes académicos y políticos por consolidar un espacio comunicativo propio (de televisión, cine, radio y prensa, principalmente), que no dependiese de instancias exteriores y que sobretodo promoviese la cultura catalana y generalizase (y normalizase) el uso de la lengua propia. La primacía de Madrid en el manejo de recursos y en la definición de las políticas de comunicación e investigación, sumada a las necesidades de Cataluña de reencontrarse, reconocerse y autoafirmarse en su madurez social y cívica, ha determinado en gran medida los estudios de esta especialidad que se han ido realizando en esta región/nación en los últimos años. Por eso, de manera preferente las investigaciones se han inclinado por perspectivas de carácter regional y local, en una proporción muy superior al análisis de la realidad española, europea, americana o internacional. En efecto, las obras publicadas sobre Estructura de la Comunicación Social desde las perspectivas tanto política como económica se han centrado en el espacio o ámbito regional/nacional. Es lo que se ha denominado espacio catalán de comunicación, que para algunos autores (Moragas, 1988; Corbella, 1995) comprende estrictamente el territorio actual del Principat y para otros (Gifreu y Corominas, 1991; Cardús, 1998) el constituido por los diferentes territorios que tienen la lengua catalana como aglutinador cultural e histórico (es decir, Cataluña, la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, Andorra, la Cataluña Norte, la Franja de Poniente y el Alguer), sobre los que se publicado un puñado importante de obras que dan cuerpo a lo que se ha denomiado académicamente Escuela Catalana de Comunicación (Checa Fortes, 2002). Entre los representantes más destacados de esta corriente se ha de citar a Moragas, Gifreu, Corominas y Corbella, aunque hay otros autores también significativos cuya producción, no obstante, se centra en medios específicos como la prensa (Cardús, Guillamet, Figueres, Gómez Mompart, Amparo Moreno, Tresserras), la radio (Martí, Franquet), la televisión (Baget i Herms, Lluís de Carreras, Bernat López, Imma Tubella) o el cine (Porter Moix, Riambau). Este tipo de investigación, que se ha realizado en Cataluña especialmente durante los últimos años (aunque haya precedentes significativos como Lluís Bertran Pijoan, Joan Givanel Mas y Josep Miquel Vergès en los años treinta y Joan Torrent, en los sesenta), se encuentra sin duda en la vanguardia de los estudios hechos sobre las minorías nacionales en Europa. Por eso se la toma como modelo no sólo en otras comunidades autónomas españolas sino también en algunas regiones del continente, especialmente en aquellas con un mayor interés por desarrollar los medios de ámbito regional frente a otros más poderosos, como los estatales. Es el caso de Escocia2. 2Es cierto que en otras comunidades autónomas españolas también se ha avanzado mucho en esta línea de estudios regionales de carácter estructural, sobretodo en el País Vasco (Ramón Zallo, Carmelo Garitaonandia), la Comunidad Valenciana (Antonio Laguna, Rafael Xambó, Francesc-Andreu
Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación... 502 En Cataluña, esta corriente teórica, promotora de una auténtica Política Nacional de Comunicación propia, se inspiró en buena medida en algunos autores latinoamericanos significativos de los años sesenta y setenta, como Luis Ramiro Beltrán, Antonio Pasquali, Oswaldo Capriles, Rafael Roncagliolo, Fernando Reyes Matta o Eleazar Díaz Rangel, y en sus repercusiones en el seno de la Unesco frente al imperialismo cultural estadounidense. Así, se ha ido consolidando a lo largo de las últimas dos décadas, y cuenta con diferentes seguidores, tanto en los ámbitos académicos como políticos, ya que una de sus estrategias más claras ha sido afirmar que la única manera para que pueda existir un espacio o ámbito cultural y comunicativo será aplicando políticas muy claras y contundentes en estos terrenos. De alguna manera había que potenciar este espacio o ámbito cultural y comunicativo propio y diferenciarlo de otros (en particular del español y en menor medida del global), aplicando una política de protección de los medios autóctonos y, sobretodo, de la lengua catalana, que, según esta corriente, es la única que está legitimada para llevar a cabo esta tarea. En el momento actual, sin embargo, parece que tras 23 años de aplicación de esta política se ha agotado el modelo, especialmente a causa del final de la era pujolista. En este artículo se hace un análisis de la construcción de un espacio catalán de comunicación durante el periodo de gobierno de Jordi Pujol (1980-2003) y en particular de las interacciones producidas entre las instituciones de gobierno y las empresas mediáticas. Se destaca la validez de los diferentes espacios o ámbitos comunicativos desde la perspectiva territorial aunque en unos tiempos en los que parece que la globalización y la homogeneización que imponen la economía (los mercados interconectados), la política (la hegemonía de los Estados Unidos), la tecnología (el auge de Internet) y la comunicación (el poder de los megagrupos transnacionales) no dejan lugar a ningún otro espacio que no sea el mundial. Pero también se quiere destacar que, precisamente a causa de la globalización, se ha de hacer una relectura de estos diferentes espacios y tener en cuenta que las realidades sociales y culturales que en ellos se encuentran son cada vez más complejas y variadas y, por tanto, se ha de tener una visión mucho más amplia y abierta que no únicamente la territorial, la étnica o la lingüística. Martínez Gallego, Juan José Bas Portero), Galicia (Luis Álvarez Pousa, Vicente González Radio, Xosé López García, Enrique Santos Goyoso) y Andalucía (Bernardo Díaz Nosty, Miguel de Aguilera, Antonio Checa Godoy), es decir, particularmente en aquellas comunidades con una mayor consciencia nacionalista o regionalista (de espacio cultural singular), según los casos. En otras regiones, por el contrario, los estudios realizados hasta ahora son en general más simples y poco analíticos o bien de recopilación histórica, sobretodo en el ámbito de la prensa y, últimamente, también en los del cine y la radio.
503 Daniel E. Jones 2. ESPACIOS O ÁMBITOS DE COMUNICACIÓN Hablar de espacios o ámbitos comunicativos es poner en relación la cultura y la comunicación social con los territorios concretos pero sin olvidar otros criterios importantes como los diferentes intereses comunitarios. Por tanto, es analizar la comunicación social desde un punto de vista geoestratégico. Nos referimos a los ámbitos de recepción, es decir, al conjunto de ciudadanos destinatarios de los mensajes (consumidores desde el punto de vista económico y publicitario, y electores desde la perspectiva política y propagandística). No obstante, la terminología referente a los espacios geográficos comunicativos y culturales presenta algunos problemas, ya que éstos no siempre se corresponden con estructuras políticas claramente definidas ni con realidades culturales homogéneas y delimitadas. Existen muchos espacios o ámbitos comunicativos y culturales que se superponen entre ellos, y las personas se sienten más o menos identificadas con unos o con otros o, incluso, nada identificadas con ninguno. Los límites entre unos espacios y otros son muchas veces imprecisos como resultado de la propia evolución histórica. Algunos están más definidos como el “español” (porque hay un Estado detrás), pero otros, como el “occidental”, el “pancatalán” o el “africano”, son mucho menos precisos. Algunos vienen determinados por la etnia, la religión, la cultura o la lengua dominantes, mientras que otros existen por razones políticas, económicas o militares diversas. De todos modos, no se puede pensar que sean espacios herméticos, cerrados ni homogéneos. Cuanto más amplio es el espacio, generalmente es más heterogéneo, ya que se está hablando de colectivos humanos, con todas las variedades que eso implica. Por tanto, una visión excesiva o exclusivamente territorialista de la cultura y de la comunicación resulta bastante unidimensional y reduccionista. Los grupos humanos que viven en un mismo territorio son multidimensionales y heterogéneos y presentan muchas facetas, además de su ligamen ancestral a un territorio determinado. Se puede pensar, por ejemplo, en las diferencias de tipo sociográfico: sexo, edad, hábitat, clase social, nivel cultural y de renta, profesión, religión, raza o lengua, e incluso estado de salud, carácter e ideología, entre otros. No obstante, su utilidad radica en el hecho de que permite describir las diferentes formas de conocer los medios de comunicación y adaptarlas a cada sociedad. Cada uno de los espacios o ámbitos comunicativos (local, microrregional, estatal, macrorregional y global) existe y evoluciona en necesaria interdependencia con el resto. Cada uno encaja con los otros al tiempo que conserva sus características específicas. Las dinámicas propias de cada uno de estos ámbitos tienden a expandirlos, de forma que los medios audiovisuales estatales, microrregionales y locales suelen ser muchas veces instrumentos vehiculadores de la producción hegemónica de
Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación... 504 carácter global, como es el caso, por ejemplo, de la radio y la televisión cuando emiten música o cine transnacional3. En el ámbito regional/nacional (ya que hay regiones que son a la vez naciones), las lógicas económicas y culturales inherentes a los medios pueden entrar en contradicción. Esto sucede con las lenguas minoritarias, que tienen dificultades para crear su propio espacio comunicativo diferenciado. Los medios de comunicación de los colectivos que no están configurados como estados y, más áun, cuando cuentan con una lengua propia, se encuentran con que sus productos no adquieren en ocasiones la rentabilidad necesaria (como es el caso de Avui, Berria, Diari de Balears, ETB o TVG). Al margen del espacio doméstico (Morley, 2000), en el que se produce una comunicación (o incomunicación) personal, privada y directa entre los interlocutores, los espacios o ámbitos comunicativos públicos serían básicamente los siguientes: a) el local y comarcal; b) el microrregional; c) el estatal; d) el macrorregional, y e) el global o mundial. Algunos de estos espacios son más sólidos que otros desde el punto de vista comunicativo y cultural. Por eso, si se ponen en relación los diferentes espacios con las diversas industrias culturales se puede ver que algunas son fuertes en unos espacios y en otros no. Por ejemplo, la prensa, la radio y la televisión se encuentran casi en todos los espacios, no así el libro, el cine, la fonografía, el vídeo o las agencias de noticias, que no tendrían presencia en el local, pero sí en el estatal y sobretodo en el global. En definitiva, los espacios más consolidados son el estatal y el global, y los menos, el local, el micro y el macrorregional. 3. DIFICULTADES DE LOS ESPACIOS REGIONALES AUTÓNOMOS: EL CASO DE CATALUÑA En Europa, algunos pueblos que se perciben como naciones pero no disponen de un estado propio, porque forman parte de otro estado o están repartidos entre estados diferentes, encuentran dificultades para crear un espacio cultural y comunicativo propio, ya que se superponen a sus territorios los espacios de sus respectivos estados, que cuentan con una infraestructura mediática y cultural generalmente muy poderosa, activa y estructurada, y también disponen de un soporte económico, político y jurídico importante (Sampedro Blanco y Van den Bulck, 1995; Schlesinger, 2000). Situaciones parecidas, aunque en un contexto bastante diferente, se dan en muchos pueblos nativos de África y de América como resultado de los procesos de la colonización europea (Travesset y Rosselló, 1983). 3En este sentido, uno de los mejores ejemplos de infiltración transnacional en Cataluña lo proporcionan los contenidos musicales y visuales de las emisoras de radio y televisión del Grupo Flaix, pretendidamente nacionalista.
505 Daniel E. Jones Por eso, las corrientes de análisis de los espacios o ámbitos comunicativos (con una impronta doctrinal latente o explícita) y la aplicación de Políticas Nacionales de Comunicación han contado con un cierto eco en algunas regiones/naciones europeas, en especial las ubicadas en estados plurinacionales, pluriculturales y plurilingüísticos (Bouzada Fernández, 1999). En este sentido, podría afirmarse que los sucesivos gobiernos de la Generalitat de Cataluña han asumido y reafirmado esta doctrina y han aplicado una política cultural (en especial en el ámbito de las industrias culturales) y comunicativa (especialmente con la CCRTV, las concesiones de emisoras de radio, el diario Avui y la prensa comarcal) que ha estado en sintonía y se ha propuesto la construcción y la defensa de un espacio catalán de comunicación, sobretodo frente al español, a causa de la fuerte implantación de éste en el territorio catalán (Galvany y Sanjaume, 2000). Los gobiernos de Pujol (con el apoyo de buena parte del Parlamento) impulsaron la reconstrucción nacional, cultural y lingüística a través de dos instrumentos fundamentales: la enseñanza y la radiotelevisión. Todos los niños catalanes, sin tener en cuenta su origen, fueron (y todavía son) escolarizados mediante lo que se denomina inmersión lingüística en catalán a lo largo del proceso de la enseñanza primaria y secundaria para lograr que al final de este periodo dominen con pertinencia esta lengua y además conozcan mínimamente el otro idioma oficial en todo el Estado (el castellano) y otro extranjero4. Respecto a la radiotelevisión, en 1983 se puso en marcha el ente público Corporación Catalana de Radio y Teleivisión (CCRTV), con un canal de televisión y una emisora de radio que únicamente emitirían en lengua catalana, para compensar así la oferta en castellano fuertemente implantada en el país. Tanto la televisión (desde 1989 con dos canales complementarios) como la radio (con cuatro emisoras alternativas) han supuesto un liderazgo de audiencia que no es equiparable al de ninguna otra comunidad autónoma española (véase el anexo) (Fecé, 2000). Con el objetivo de mejorar la presencia pública del catalán, el mismo año 1983, el Parlamento de Cataluña promulgó la Ley de Normalización Lingüística (con el apoyo del Pleno de la Cámara), que habría de regular y fomentar el uso del catalán en la vida social y pública del país. El tiempo fue pasando y se vieron los resultados positivos, ya que las diferentes encuestas sociológicas públicas que se han realizado desde entonces han ido confirmando el mayor grado de 4La tesis esencial para no permitir que los niños se puedan escolarizar en castellano ha sido siempre que la lengua castellana ya la aprenden en la calle, mientras que la catalana únicamente la pueden aprender en la escuela. El argumento es contradictorio porque no hace más que reconocer el fracaso de la normalización lingüística del catalán en los ámbitos social y privado. Es decir, que, como se ha fracasado en el terreno de la socialización, se ha de contrarrestar convirtiendo el catalán en la lengua de la Administración, de la escuela y de los medios de comunicación públicos (Pericay, 2003).
Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación... 506 conocimiento del catalán por parte de la población, que pasó de un 81% en 1981 a un 94,5% en 2001. Pero con el objetivo de profundizar más en la utilización social de la lengua catalana, la Generalitat promovió en 1997 la nueva Ley de Política Lingüística, que iba encaminada a fortalecer la utilización del catalán en la Administración Pública (sobretodo en la Justicia, donde es escasa), el comercio y la empresa en general, y las industrias culturales (especialmente las audiovisuales). Esta vez no se contó con el consenso general porque en ambos extremos del arco parlamantario hubo abstenciones: Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), por considerarla una ley bastante débil y el Partido Popular (PP), por considerarla bastante intervencionista5. En los 23 años de gobierno nacionalista de Convergència i Unió (sóla o con el apoyo de ERC o del PP) ha existido un grado bastante elevado de convivencia social y lingüística en Cataluña. No obstante, algunos grupos minoritarios han exigido la enseñanza bilingüe en las escuelas, por ejemplo. Estos sectores fueron adquieriendo fuerza en los últimos años, sobretodo cuando comenzó el proceso parlamentario de tramitación de la nueva ley lingüística. Fue entonces cuando apareció el denominado Foro Babel, un grupo de presión no muy numeroso pero sí bastante activo y cualificado, compuesto por unas docenas de profesores de universidad, intelectuales, políticos y sindicalistas, y liderado por el catedrático Francesc de Carreras6. A pesar de las reivindicaciones del Foro Babel en defensa del bilingüismo, que adquirieron un auge importante en las elecciones autonómicas de 1999, la realidad ha ido confirmando día a día que las nuevas generaciones aceptan las 5En esta línea, desde el Departamento de Cultura de la Generalitat se promovió en 1999 un decreto para favorecer el doblaje de películas extranjeras al catalán (pasar de un 1% a un 25%) y fue entonces cuando el gobierno autonómico se encontró frente a los intereses de un poderoso lobby compuesto por distribuidores y exhibidores (controlados por las majors de Hollywood), que se opuso de manera radical y amenazadora, con lo que se tuvo que paralizar la aplicación del decreto. Con este fracaso se puso en evidencia la política llevada a cabo por el Ejecutivo de Pujol durante dos décadas: un fuerte nacionalismo político pero un claro liberalismo económico. Esta contradicción sólo podía conducir a situaciones graves como la descrita. Tras la remodelación del Gobierno de la Generalitat, efectuada en 2000, el nuevo consejero de Cultura, Jordi Vilajoana, llegó a un pacto con las majors que facilitase el doblaje al catalán de un 10% de las películas exhibidas en Cataluña, lo que fue considerado por parte de la oposición como una claudicación, y ciertamente supuso una financiación indirecta del cine estadounidense por parte de la Administración catalana, ya que se priorizaba la lengua frente a la producción propia (Jones, 1999). 6Este grupo contó con la tribuna de los diarios madrileños El País, El Mundo y ABC (que venden conjuntamente unos 80.000 ejemplares en Cataluña, es decir, un 10% del total del mercado) y con el apoyo político de Aleix Vidal-Quadras, un líder del PP catalán que había hecho del conflicto lingüístico el eje central de su oposición a Pujol. No obstante, a causa de los pactos de legislatura entre el PP y CiU para la estabilidad de los gobiernos del Estado y de Cataluña, en 1996, VidalQuadras se vio obligado a dimitir, y a partir hacia un “exilio dorado” como eurodiputado (Tubau, 2002; Goligorsky, 2002).
513 Daniel E. Jones editorial. Todo ello sin descuidar los mecanismos de la distribución comercial, tanto dentro como fuera de Cataluña. Algunos ejemplos de éxito sirven para ilustrar el camino que se debería haber elegido: el éxito de la película de animación Les tres bessones, que se ha emitido en casi 200 países del mundo, o la expansión reciente de la difusión de los diarios barcelonistas Mundo Deportivo y Sport. Son claros exponentes de la proyección exterior de Cataluña en un mundo cada vez más globalizado, como en el último siglo lo fueron revistas de calidad como La Ilustración Artística, Destino o El Ciervo, y editoriales como Espasa, Montaner y Simón, Salvat, Gustavo Gili, Destino o Planeta, donde colaboraron los intelectuales catalanes más significativos. En las diferentes redes de satélite, cable e Internet se deberían haber incluido producciones catalanas (de autores, guionistas, actores, realizadores del país) en todas las lenguas posibles. Se ha hecho bien poco con TVC Internacional, ya que únicamente pueden entenderla los catalanoparlantes distribuidos por el mundo. Parecía un proyecto más adecuado el canal vía salélite Galeusca (de las televisiones autonómicas gallega, vasca y catalana, pero en lengua castellana), dirigido a América Latina a mediados de los años noventa. ¿Por qué no se promovieron versiones del diario Avui en castellano e inglés en Internet? El poderoso El País, de Madrid, ya lo ha hecho en inglés, en papel, encartado nada menos que en el diario global por excelencia (The International Herald Tribune), ¡pero para dirigirse al mercado interior español!11 Pero hubo mucho miedo a que la lengua catalana desapareciese por este motivo; en cambio, el conjunto y la variedad de la cultura del país tendría una mayor proyección y reconocimiento internacional. Es lo que se podría denominar, actualizando lo que en su día se llamó doctrina Gaziel, como modelo Serrat: hacer catalanismo por el mundo no únicamente en catalán. Se ha de tener claro: si la cultura catalana se cierra en sí misma, eso es lo que más conviene a los espacios comunicativos más poderosos, como el español. 5.3.- Injerencias excesivas en el sistema mediático Los diferentes gobiernos pujolistas12 comprenden un periodo bastante largo, en el que ha habido alternancia en el gobierno del Estado, aunque ningún cambio 11Más recientemente, en junio de 2004, el grupo COMIT ha comenzado la distribución del suplemento Catalonia Today con sus treinta mil ejemplares diarios. 12En las sucesivas etapas del largo periodo pujolista, las acciones políticas relacionadas con el sistema mediático fueron desarrolladas por diferentes consejeros de Cultura (desde Max Canher hasta Jordi Vilajoana) por lo que respecta sobretodo a las subvenciones a los medios en lengua catalana, aunque los asuntos más importantes relativos a los medios públicos y privados (de carácter político, ideológico y económico) estuvieron controladas directamente desde el Palau de la Generalitat: Lluís Prenafeta, secretario general de la Presidencia (1980-1990), Joaquim Pujol Figa, secretario general de la Presidencia (1990-1995), Joaquim Triadú, secretario general primero y consejero de la Presidencia (1995-2000), y Artur Mas, consejero de la Presidencia primero y Consejero Jefe (2000-2003).
Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación... 514 significativo en el Ayuntamiento y en la Diputación de Barcelona, dos actores políticos claves en Cataluña y que en gran medida han hecho de contrapeso al pujolismo (tanto político como mediático). Al mismo tiempo ha habido cambios significativos en el conjunto del sector mediático español (con consecuencias claras para Cataluña), tanto el de propiedad pública como el privado13. Consecuentemente, las interacciones entre los sucesivos gobiernos pujolistas y el sistema mediático (bastante cambiante) que ha operado en Cataluña durante casi un cuarto de siglo han sido ciertamente significativas y se han caracterizado por un claro intento de control (o, como mínimo, de injerencia) por parte del poder político y una fuerte oposición por parte de los medios públicos controlados por fuerzas políticas antagónicas (UCD, PSOE, PP) y presión por parte de los medios privados con tal de obtener prebendas a cambio de su apoyo frente a la opinión pública. De todos modos, habría que hacer algunas matizaciones, no únicamente por los propios cambios producidos a lo largo del tiempo (políticos y comunicativos), sino también por la variedad de actores mediáticos que han operado en Cataluña a lo largo de este periodo. Por tanto, se podría hacer una clasificación de los diferentes actores mediáticos tal como fueron percibidos por el poder pujolista y, consecuentemente, como fueron tratados (véanse las tablas del anexo). 1.- Propios. Medios privados controlados efectivamente (en todo o en parte) a través de su capital social por personas del entorno pujolista (financiero o de CDC), como las empresas editoras Fomento de la Prensa (El Correo Catalán), aunque desde los años setenta, y Promotora Editorial Europea (El Observador). Fueron utilizados decididamente como diarios doctrinales y de partido. 2.- Controlados. Medios públicos (CCRTV) o privados (Premsa Catalana, editora del Avui), con deudas millonarias, controlados indirectamente a través del nombramiento del director general del ente público o del presidente del consejo de administración de la empresa editora y, en este último caso, con fuertes subvenciones públicas concedidas de manera discrecional y sin ningún control parlamentario14. 3.- Afines. Medios públicos o privados del entorno nacionalista, considerados como imparciales, neutros e incluso aliados. Por tanto, fueron ayudados económi13Cabría hacer referencia al Estatuto de RTVE de 1980; la subasta de la Prensa del Movimiento en 1984; la aparición de los entes radiotelevisivos autonómicos a partir de 1984; la constitución y desparición de nuevos grupos privados españoles (PRISA, Zeta, Grupo 16, Unidad Editorial, ONCE, Admira, Vocento, Planeta); la entrada de grandes grupos extranjeros a partir de 1986, sobretodo europeos (Bertelsmann, Hachette, Havas, Mediaset, Rizzoli, Pearson); la consolidación de grandes canales privados de televisión a partir de 1990 (Antena 3, Telecinco, Catnal Plus); la aparición de plataformas digitales de televisión a partir de 1997 (Canal Satélite Digital, Vía Digital), y el desarrollo de los medios locales, especialmente en Cataluña. 14Prema Catalana recibió del Departamento de Presidencia 1,9 millones de euros en 2003, según datos del propio gobierno publicados en El País el 8 de mayo de 2004.
515 Daniel E. Jones camente, seducidos y premiados con favores diversos, como es el caso de grupos periodísticos comarcales como COMIT, Edicions del País Valencià (promotora de la revista procatalana El Temps), los grupos audivisuales Cadena 13, Flaix, Tele Taxi y Onda Rambla (o el grupo Godó en el periodo aznarista)15. 4.- Antagonistas. Medios públicos y privados (de ámbito español o catalán) que no eran de fiar, sobretodo por estar controlados por el PSOE (RTVE entre 1982 y 1996, PRISA) o por el PSC (el Diari de Barcelona en su etapa en catalán [1987-1994], el semanario El Món, BTV, COM Ràdio, Zeta16, Godó en el periodo felipista). Fueron considerados como indefinidos, ambiguos o claramente españolistas, razón por la que había que neutralizarlos. 5. Hostiles. Medios españoles públicos (como RTVE casi en todo el periodo) o privados (ABC, La Razón, El Mundo17, COPE) muy próximos al PP (aunque cabría añadir en este grupo al semanario catalán El Triangle, próximo a ERC), y que si fuera posible habría que eliminar o, como mínimo, intentar perjudicar sin ninguna ayuda o prebenda18. Las empresas mediáticas establecidas en Cataluña (las propias y las de origen español) durante el largo y cambiante periodo pujolista no han sido ciertamente favorables a la acción de gobierno de CiU, sino que más bien han estado próximas a los intereses de las grandes formaciones políticas de ámbito estatal. Si se hace un repaso a los datos de audiencia de las tablas del anexo (con todas las reservas que se quiera), se puede observar que en 1980, cuando Pujol accedió al poder, había una clara preeminencia de medios favorables a la política de la UCD de Adolfo Suárez, y los medios próximos a los socialistas o a los convergentes eran casi marginales. A lo largo de la década de los ochenta y primeros años noventa se puede observar un cambio hacia una mayoría de medios favorables al PSOE durante los diferentes gobiernos de Felipe González, que se equilibraron a lo largo del 15Según la fuente anterior, el grupo Godó recibió el mismo año 7,4 millones de euros (además de contar con cerca de 16.000 suscripciones a cargo de la Generalitat), COMIT más de 1,9 millones, Tele Taxi mñas de 0,9 millones, Ona Catalana cerca de 0,7 millones y Edicions del País Valencià más de 0,3 millones de euros. 16En el caso del grupo Zeta, las subvenciones del Departamento de Presidencia en 2003 supusieron unos 0,7 millones de euros, para sufragar diferentes ediciones de publicaciones en catalán. 17Por su parte, Unidad Editorial recibió en 2003, a través de su filial Impresiones de Cataluña, 0,3 millones de euros para la edición y distribución de libros en catalán. 18Desde sectores nacionalistas hay un buen puñado de libros y artículos dedicados a reafirmar esta doctrina contra los medios de comunicación españoles, considerados sistemáticamente anticatalanes. Vénase los textos de Josep M. FIGUERES: El País a Catalunya: anàlisi de la presència del diari El País a Catalunya, 1982-1985. Barcelona: Club Arnau de Vilanova, 1986. Josep PALOU: El País, la quinta columna: l’anticatalanisme d’esquerres. Palma de Mallorca: Edicions Documenta Balear, 1999. Josep HUGUET et al.: Cornuts i pagar el beure: el discurs anticatalà a la premsa espanyola. Barcelona: Columna, 2000. Enric MARÍN OTTO; Joan Manuel TRESSERRAS: “Ras i curt!: els mitjans de comunicació com a engranatge del poder”, en VV.AA.: Les mentides del PP. Barcelona: Angle Editorial, 2003, p. 66-85.
Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación... 516 periodo del PP de José María Aznar (hacia 2003). En 2004, no obstante, se advierte un nuevo giro mediático fundamental, acorde con los cambios políticos producidos en los gobiernos de Cataluña y de España, con el PSC y el PSOE en el poder, de manera que los socialistas gobiernan con un apoyo mediático muy importante. Los gobiernos pujolistas comenzaron con un apoyo mediático muy débil en 1980, que aumentó significativamente a partir de 1984 con la creación de la CCRTV y se consolidó con el propio crecimiento de los medios públicos autonómicos, hasta el último periodo, cuando creció espectacularmente el apoyo de los medios privados catalanes hasta finales de 2003, cuando CiU fue desplazada del poder político por el tripartito y, consiguientemente, la coalición nacionalista quedó nuevamente con un apoyo mediático muy débil. En buena medida, este panorama nada favorable a los intereses del nacionalismo convergente explica el esfuerzo permanente de Pujol por construir un espacio catalán de comunicación19, llevando a cabo una política claramente partidista y favorable a los intereses electoralistas de la coalición CiU en el poder. Por eso, en la medida en que las ayudas a todo tipo de medios en lengua catalana (públicos y privados) fueron insuficientes para crear un apoyo mediático fuerte y estable (excepto en el ámbito comarcal, donde sí que se logró un cierto éxito), Pujol optó por introducir otro tipo de medidas menos transparentes, como la concesión de licencias de radio en FM y de radio y televisión digital terrestre a grupos ideológicamente afines20, la concesión de créditos blandos (a cargo del Instituto Catalán de Crédito), las subvenciones a fondo perdido (de 18,3 millones de euros en 2003, repartidos como se indicó más atrás), la inserción de publicidad institucional de manera discrecional (y muchas veces claramente propagandística) y la suscripción abusiva de ejemplares de algunas publicaciones periódicas. 19Siguiendo bastante la doctrina de la Escuela Catalana de Comunicación, en particular de su miembro más conspicuo, Josep Gifreu, cuya obra teórica ha sido casi toda publicada por la propia Generalitat. Precisamente, la investigación más emblemática (Construir l’espai català de comunicació) fue financiada y publicada en 1991 por el Centro de Investigación de la Comunicación (CEDIC). Pujol promovió en 1987 la creación de este centro independiente de investigación dirigido por el veterano periodista Wifredo Espina, que duró una década, hasta que en 1997 el entonces secretario general de la Presidencia, Joaquim Triadú, intentó ponerlo al servicio político del Gobierno, por lo que Espina dejó el cargo, y poco después se cerró y reconvirtió en el primer Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), presidido por el jurista Lluís de Carreras. 20En este sentido, conviene recordar que el grupo Godó estuvo a punto de hacerse, en un proceso de renovación de licencias de FM, con el control de dos emisoras de la COPE en Barcelona y Manresa en 1999. La decisión del Gobierno de la Generalitat, sin precedentes en la política radiofónica española, fue frenada por los tribunales. Por otro lado, Emissions Digitals de Catalunya, cuyo accionista de referencia es el mismo grupo Godó, obtuvo el 1 de agosto de 2003 la primera licencia de televisión digital terrestre de ámbito catalán. Esta licencia le permite la explotación de los cuatro programas que integran el múltiplex que ha salido a concurso.
517 Daniel E. Jones Este reparto selectivo de prebendas a unas empresas mediáticas (que cada vez se interesan más por el lucro y menos por la influencia social) dio como resultado unos medios cada vez más dóciles al poder político convergente, dando lugar a lo que se denominó oasis catalán. Pero, ciertamente, los socialistas contribuyeron pasivamente al mantenimiento de este statu quo, ya que en el fondo convino a sus intereses estratégicos políticos (para controlar otras instituciones como el Gobierno español, el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona) y mediáticos (por el apoyo recibido de los medios públicos dependientes de estos organismos y de los medios privados afines de ámbito estatal o autonómico). 6. HACIA UN NUEVO ORDEN POLÍTICO Y MEDIÁTICO Pero el panorama ha cambiado radicalmente con el ascenso electoral de ERC (en perjuicio de CiU y del PSC), un partido que hasta ahora no contó con ningún apoyo mediático de referencia por no constituir una opción clara de gobierno. Al desplazar a CiU del poder político en beneficio del PSC y constituir un tripartit (en coalición con Iniciativa per Catalunya), ERC quiere un orden mediático nuevo. A la vez, el gobierno del PSOE en España contribuye a introducir también un marco mediático nuevo en el conjunto del Estado. Como se ha apuntado anteriormente, CiU se ha quedado con un apoyo mediático muy debilitado, en beneficio del PSC-PSOE, y ERC no cuenta todavía con medios afines, salvo el grupo COMIT, Premsa Catalana, Edicions del País Valencià y el semanario El Triangle. Además, en el ámbito de la comunicación social, ERC se encuentra más cerca del modelo de CiU que del del PSC y, por tanto, coincide con la tradición pujolista en la conformación de un espacio catalán de comunicación, aunque un poco menos etnocéntrico y más a la izquierda, lingüístico-céntrico, antiespañolista y pancatalanista. No es nada casual, entonces, que el profesor Gifreu21 sea el asesor académico de referencia que eligió el ex secretario de Comunicación del tripartit, Miquel Sellarès, poco antes de que estallase el asunto del anónimo Informe sobre mitjans de comunicació social (divulgado por CiU el 5 de mayo de 2004), un conflicto que enfrentó no únicamente a los miembros del Ejecutivo entre sí y con la oposición, sino también al nuevo gobierno con el poder mediático establecido. 21Otros miembros próximos a la Escuela Catalana de Comunicación y también a ERC han llegado recientemente a ocupar cargos en la Administración pública catalana, como Joan Manuel Tresserras, miembro del Consejo Audiovisual de Cataluña; Enric Marín Otto, nuevo secretario de Comunicación del Gobierno, y Santiago Ramentol, subdirector general de Medios Audiovisuales en el mismo departamento.
Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación... 518 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ANTICH, J. (1994). El virrei. Barcelona: Planeta. BOUZADA FERNÁNDEZ, X. (ed.) (1999). Políticas culturales y sociedad democrática. Barcelona: Asociación Española de Sociología de la Cultura y de las Artes. CARDÚS, S.; TOLOSA, Ll. (1998). La prema diaria a les Illes Balears, el País Valencià i Catalunya. Barcelona: FUS Grup de Fundacions. CORBELLA, J.M. (1995). La comunicació social a Catalunaya. Barcelona: CEDIC. COROMINAS, M.; MORAGAS, M. de (eds.) (2000, 2003): Informe de la Comunicació a Catalunya. Bellaterra: UAB. CULLELL, P. (2003). Què direu de mi: Jordi Pujol vist pel seus comtemporanis. Barcelona: Planeta. CHECA FORTES, M. (2002). Estudio de las Políticas Nacionales de Comunicación en Cataluña: el caso de la Escola Catalana de Comunicació, 1980-2002. Bellaterra: UAB, trabajo de Doctorado. ESPAR TICÓ, J. (2001). Catalunya sense límits: memòries, 1963-1996. Barcelona: Edicions 62. FABRE, J.; HUERTAS, J.M.; RIBAS, A. (1978). Vint anys de resistència catalana 19391959. Barcelona: Edicions de La Magrana. FECÉ, J.Ll. (2000). “Television fiction and national identity: the case of television in Catalonia”. Trípodos, nº extraordinario, 383-396. FOLCH SERRA, M.; NOGUÉ, J. (2000). “Del local al global: societat civil, prema i territori a Catalunya”. Revista de Catalunya, 149, 9-35. GALVANY, R.; SANJAUME, M. (2000). “Debat parlamentari sobre els mitjans de comunicació audiovisual a Catalunya”. Quaderns del CAC 7, 77-80. GIFREU, J. (1983). Sistema i polítiques de comunicació a Catalunya. Barcelona: L’Avenç, 1983. GIFREU, J. (dir.) y COROMINAS, M. (coord.) (1991). Construir l’espai català de comunicació. Barcelona: CEDIC. GOLIGORSKY, E. (2002). Por amor a la Cataluña: con el nacionalismo en la picota. Barcelona: Flor del Viento Ediciones. IMBERT, G.; VIDAL BENEYTO (coord.) (1986). El País o la referencia dominante. Barcelona: Mitre. JONES, D.E. (1999). “Catalunya davant la prepotència de Hollywood: mercats globals i cultures minoritàries”. Trípodos, 14, 29-44. JONES, D.E. (2003). “La globalización comunicativa a Catalunya: processos i tendències”. Trípodos 14, 29-44.
519 Daniel E. Jones MORAGAS SPÀ, M. de (1988). Espais de comunicació: experiències i perspectives a Catalunya. Barcelona: Edicions 62. MORLEY, D. (2000). “Reialmes delimitats: la llar, la família, la comunitat i la nació”. Trípodos 9, 109-125. NOVOA, J.M. (1998). Jaque al virrey. Madrid: Ediciones Akal. NOVOA, J.M.; REIXACH, J. (2003). Las mil caras de Jordi Pujol: vida y milagros. Barcelona: Tres Tigres. PERICAY, X. (2003). “Catalunya i el sentit de la cultura”. Cuadernos de Pensamiento Político 1, 142-153. PRADAS, R. (1998). Qui mana a Catalunya?: del poder col·lectiu. Barcelona: Thassàlia. PRENAFETA, Ll.; SANCHÍS, V. (1999). L’ombra del poder. Barcelona: Planeta. SAMPEDRO BLANCO, V.; VAN DEN BULCK, J. (1995). “Regions vs states and cultures in the EC media policy debate: regional broadcasting in Belgium and Spain”. Media, Culture & Society 17, 239-251. SCHLESINGER, P. (2000). “The nation and communicative space”. En Media Power, Professionals and Policies, H. Tumber (ed.), 99-115. London / New York: Routledge. TRAVESSET, J.; ROSSELLÓ, A. (1983). No són 300 milions: estudi sobre les ètnies sotmeses a l’idioma espanyol. Barcelona: Pòrtic. TUBAU, I. (1999). Nada por la patria: la construcción periodística de naciones virtuales. Barcelona: Flor del Viento Ediciones. TUBELLA, I. (coord.) (2002). El català en el mitjans de comunicació: situació acual i perspectives. Barcelona: Societat Catalana de Comunicació. VERGÉS:, J.C. (2003). La caiguda de l’imperi Pujol. Barcelona: Tres Tigres. (Recibido el 01-09-07, aceptado el 15-09-07)
Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación... 520 ANEXO Tabla 1: Audiencia de los medios de comunicación de referencia en Cataluña según su orientación política, 1980 (1) Datos de 1978. (2) Estimación del autor a partir de los datos de difusión de OJD, publicados en Gifreu (1983). (3) Datos de 1986. Fuente: Elaboración propia con datos del EGM (millares de persones de más de 14 años), publicados en GIFREU, J.: Sistema i polítiques de comunicació a Catalunya. Barcelona: L’Avenç, 1983. Grupo mediático Medio UCD PSOE CiU RTVE TVE-1 i TVE-2 (1) 4.348 TVE-1,TVE-2 (1) 4.348 SER SER-1 (1) 2.960 RTVE Radio Peninsular (1) (1) 1.366 RTVE REM-CAR (1) 928 Conf. Episcopal COPE (1) 818 Godó La Vanguardia (2) 530 SER / Rato Cadena Catalana 309 Editorial Mencheta El Noticiero Universal (2) 135 CRI Radio Miramar 119 MCSE D.Esp., Mañana y sitios(2) 65 Prensa Española ABC (3) 8 Zeta El Periódico (2) 210 PRISA El País (3) 197 Mundo Mundo Diario (2) 141 Barcelonesa de Publ. Diario de Barcelona (2) 18 Edic. Intercomarcals Regió 7 (2) 16 Edic. Comarcals Punt Diari (2) 12 Fomento de la Premsa El Correo Catalán (2) 110 Premsa Catalana Avui (2) 100 PSC-PSOE
521 Daniel E. Jones Tabla 2: Audiencia de los medios de comunicación de referencia en Cataluña según su orientación política, 1986 Fuente: Elaboración propia con datos del EGM (millares de persones de más de 16 años) publicados en el Anuario El País. Madrid: Ediciones El País, 1987, y en CORBELLA, J.M: La comunicació social a Catalunya. Barcelona: CEDIC, 1988. Grupo mediático Medio PP PSC-PSOE CiU SER SER-1 550 SER/Rato Cadena Catalana 454 Conf. Episcopal COPE 158 CRI Radio Miramar 147 Prensa Española ABC 8 RTVE TVE-1 3.778 RTVE TVE-2 1.247 Zeta El Periódico 590 Godó La Vanguardia 560 RTVE RNE-1 356 Godó Antena 3 Radio 199 Prisa El País 197 CCRTV TV3 2.047 CCRTV Catalunya Ràdio 249 Cadena 13 Cadena 12 200 Premsa Catalana Avui 124
Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación... 522 Tabla 3: Audiencia de los medios de comunicación de referencia en Cataluña según su orientación política, 1992 (1) Estimación del autor a partir de los datos de difusión de OJD de 1990, publicados en CORBELLA, J.M.: La comunicació social a Catalunya, 1981-1991. Barcelona: CEDIC, 1991. (2) Datos de 1986. Fuente: Elaboración propia con datos del EGM (millares de persones de más de 16 años) publicados en el Anuario El País. Madrid: Ediciones El País, 1993, y en MARTÍ, J.M.: La ràdio a Catalunya. Barcelona: CEDIC, 1996. Grupo mediático Medio PP PSCPSOE CiU Conf. Episcopal COPE 199 Rizzoli El Mundo 15 Prensa Española ABC (2) 8 RTVE TVE-1 2.684 Mediaset Tele 5 1.705 Godó Antena 3 TV 1.270 RTVE TVE-2 1.105 Zeta El Periódico 680 Godó La Vanguardia 595 Godó Antena 3 Radio 348 RTVE RNE-1 288 PRISA/Godó SER-1 274 ONCE Onda Cero Radio 232 PRISA/Canal+France Canal + 230 PRISA El País 220 Hermes El Punt (1) 23 CCRTV TV3 2.104 CCRTV Canal 33 685 CCRTV Catalunya Ràdio 292 Premsa Catalana Avui 135 Promotora E.Europea El Observador (1) 60