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Sobre 'francamente'

Porroche Ballesteros, Margarita

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SOBRE FRANCAMENTE Margarita Porroche Ballesteros Universidad de Zaragoza 1. A Partir de los años 60, distintas disciplinas como la pragmática, el análisis del discurso, la lingüística textual o el análisis conversacional han puesto de manifiesto que una visión integral del lenguaje no puede basarse solamente en el estudio del código sino que debe tener presente la interacción entre todos los componentes del esquema comunicativo (emisor, enunciado, receptor, canal, código y contexto), interacción en la que el contexto desempeña un papel fundamental1. La elección de la forma lingüística del enunciado por parte del emisor depende no solo de las ideas o el contenido que quiere transmitir, sino también de factores como el conocimiento compartido con el receptor o la intencionalidad del mensaje, entre otros. El concepto de competencia comunicativa acuñado por Hymes (1972) va más allá de la noción chomskiana de competencia lingüística -entendida como la capacidad del oyente/hablante ideal para reconocer y producir una infinita cantidad de oraciones a partir de un número finito de unidades y de reglas en una comunicación lingüística homogénea (Chomsky, 1965)- e intenta dar cuenta de la capacidad de los hablantes de comportarse adecuada y eficazmente en una determinada situación comunicativa. Aunque, a partir de Hymes (1972), el concepto de competencia comunicativa se ha desarrollado en distintos modelos (Canale y Swain, 1980 y Bacbmaa, 1990, entre otros) más elaborados que el que aquí presentamos, consideramos que conocer una lengua, es decir, saber comunicarse de manera eficaz en distintos contextos, supone el dominio de las tres subcompetencias a las que nos referimos a continuación: A. Competencia gramatical, que implica el conocimiento del código lingüístico, de sus unidades fonológicas, morfológicas, sintácticas y léxicas, y de la forma en que estas se combinan. B. Competencia pragmática, o lo que es lo mismo, la capacidad de producir y entender los textos en relación con factores contextúales. C. Competencia discursiva, que permite combinar formas y significados para dar lugar a un texto coherente y cohesionado peteneciente a un determinado tipo y género textual. Desde el punto de vista de la enseñanza de una segunda lengua, está claro que lo que hay que enseñar es la competencia comunicativa, que incluye las tres subcompetencias a las que nos acabamos de referir. Los métodos comunicativos en la enseñanza de lenguas extranjeras han supuesto fundamentalmente un enfoque pragmático que ha conducido a estructurar los programas en torno a las funciones comunicativas (saludar, hablar de otros, expresar opiniones), pero queremos insistir en que la competencia gramatical y la discursiva tienen la misma importancia en la enseñanza adecuada de una lengua que la competencia pragmática. La relación que debe existir entre el enfoque gramatical, el pragmático y el discursivo no debe ser de oposición sino de integración y de complementariedad. Nuestros alumnos de español como lengua extranjera deben conocer las unidades gramaticales de nuestra lengua y cómo utilizarlas en una situación determinada para realizar actos de habla y construir textos. 2. En la presente comunicación, a propósito de francamente, pretendemos exponer cuáles son las instrucciones gramaticales, pragmáticas y discursivas que explican el funcionamiento del adverbio del que nos ocupamos. Podría pensarse que las mencionadas instrucciones se encuentran en los diccionarios más importantes del español actual. Sin embargo, la voz francamente no aparece en la mayor parte de 1 Entendemos por contexto o circunstancias del hablar, el cotexto o contexto verbal, que es todo lo dicho antes y todo lo dicho después de un determinado signo (vid. Coseriu, 1967), la situación, que abarca el conocimiento derivado de lo que los interlocutores perciben durante la interacción, y el contexto general, que interpretamos como un conjunto de conocimientos acerca del mundo, incluyendo los conocimientos sobre nuestra propia lengua, la manera en que se llevan las conversaciones, y cómo se debe abordar cada tipo de texto como instrumento comunicativo, y conocimientos particulares acerca del aspecto de la realidad que se está tratando. 693 ASELE. Actas XV (2004). MARGARITA PORROCHE BALLESTEROS. Sobre «francamente» LAS GRAMÁTICAS Y LOS DICCIONARIOS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO SEGUNDA LENGUA: DESEO Y REALIDAD los diccionarios consultados y muchos de los que la incluyen se limitan a señalar que es un adverbio modal y a ofrecer una definición sinonímica: «Con franqueza y sinceridad», además de una segunda acepción, «Con franquicia o exención» (vid. Diccionario de la Real Academia Española, 2001, s. y. francamente)2. Aquellos que ofrecen una mayor información, como por ejemplo el Diccionario del español actual (1999) , tras la definición sinonímica: «De manera franca», señalan que se usa frecuentemente con intención ponderativa {Era francamente rubia) y como subacepción indican que significa también 'hablando con sinceridad', con entonación independiente dentro de la frase (Francamente, no puedo ir). Consideramos, una vez consultados distintos diccionarios de español actual, que la mejor sistematización de los distintos valores de francamente la encontramos en el Diccionario de partículas de Santos Río (2003). Este autor considera fundamental la rotulación categorial detallada de los adverbios, dado que aporta datos fundamentales sobre el funcionamiento sintáctico de los mismos (Santos Río, 2003: 9). De acuerdo con esta idea, el mencionado autor diferencia los tres usos fundamentales del adverbio francamente a partir de su caracterización categorial (Ibíd.: 77-78): A. Adverbio modal, es decir, un adverbio que modifica a un verbo (Nunca le he hablado tan francamente). Como adverbio modal tiene las dos acepciones a las que ya nos hemos referido: A.l. Con franqueza y A.2. Con franquicia o exención. B. Adverbio oracional modal realizativo. Afecte al acto mismo del decir y no a la predicación (Francamente, me parece muy difícil). Significa 'hablando francamente' o 'diciéndolo con franqueza'. C. Adverbio intensificador (Adverbio de grado). «Modifica a adjetivos y adverbios calificativos (...) con un sentido próximo al de auténticamente, realmente o verdaderamente y, en cierto modo, incluso al del intensificador cuantitativo muy» (ibíd.). (Están francamente sabrosos; Juzgó francamente mal)4. 3. A pesar de que, como ya hemos señalado, la mejor sistematización de los distintos valores de francamente la encontramos, sin ninguna duda, en el Diccionario de partículas de Santos Río (2003), creemos que es insuficiente si lo que se pretende es una complete descripción desde un punto de viste gramatical, pragmático y discursivo. Dada nuestra escasa experiencia en materia lexicográfica, no nos atrevemos a realizar aquí una propuesta del tratamiento lexicográfico que podría realizarse del elemento del que nos ocupamos. Nos limitamos tan solo a presentar algunas observaciones. Por otra parte, somos conscientes de que el diccionario ideal es, con bastante seguridad, inviable por razones tan prosaicas como el precio, la difícil manejabilidad de su formato o el peso5. Con todo, consideramos que incluso un diccionario general debería incluir alguna indicación de las instrucciones pragmáticas que proporciona francamente y que observaciones como las que aquí vamos a presentar deberían ser convenientemente desarrolladas en un diccionario de partículas discursivas6. Somos conscientes de que el contenido de cada artículo lexicográfico debe establecerse en función de los objetivos que tenga que cumplir el diccionario que se pretende elaborar (Porto Dapena, 2002: 86 y ss.). No es lo mismo un diccionario general que uno especializado (de partículas, por ejemplo). Además, la información debe adaptarse al posible usuario (niño o adulto, hablante nativo o no nativo, etc.). En este sentido, este claro que, en relación con los estudiantes de español como lengua extranjera, las observaciones que vamos a realizar sobre francamente deben estar presentes fundamentalmente en los diccionarios monolingües que los estudiantes no nativos de nuestra lengua deben usar cuando su conocimiento de ella ha llegado a ese punto en el que el diccionario bilingüe debe ser sustituido por otro escrito en el idioma que se aprende. 2 A partir de ahora nos referiremos al Diccionario de la Real Academia Española como DRAE. 3A partir de ahora nos referiremos al Diccionario del español actual como DEA. 4 La entrada defrancamente en el Diccionario de partículas de Santos Rio (2003) contiene también numerosas observaciones interesantes sobre cómo el adverbio que estudiamos, como adverbio oracional, ocupa distintas posiciones en el enunciado, admite varios tipos de entonación y puede referirse al hablante (Francamente, no estoy satisfecho) o a cómo ha de contestar el interlocutor (Francamente, ¿dirías eso si se tratara de tus hijos?). De estos aspectos nos ocuparemos más adelante. 5 Ciertamente, la aplicación de las nuevas tecnologías a la elaboración de los diccionarios abre nuevas y esperanzadoras posibilidades en el camino hacia la consecución de lo que podríamos denominar el diccionario ideal de la Lengua Española. Sin embargo, a nuestro juicio, aunque la definición del diccionario como libro se va quedando anticuada, continúa respondiendo al concepto habitual de diccionario, y, por otra parte, consideramos que las innovaciones tecnológicas han conducido a una «lexicografía sin diccionario», orientada hacia el inventario y análisis de las formas y de los significados de los elementos léxicos más que a la elaboración de diccionarios, lo que constituiría una etapa posterior, que correspondería a lo que se denomina diccionarística (vid. Quemada, 1987: 235 y Alvar Ezquerra, 2003:226). 6 Ya en 1992, Martin Zorraquino (1994: 715) señalaba el interés de los diccionarios de partículas discursivas. En la actualidad, además del diccionario de Santos Rio (2003), existen varios proyectos de investigación en la Universidad española que tienen como objeto el desarrollo de diccionarios de partículas discursivas. 694 ASELE. Actas XV (2004). MARGARITA PORROCHE BALLESTEROS. Sobre «francamente» ACTAS DEL XV CONGRESO INTERNACIONAL DE ÁSELE Además de en un diccionario de partículas, creemos que nuestras observaciones sobre francamente deberían estar presentes en un diccionario de uso descriptivo monológico y sincrónico, como el Diccionario de uso del español de María Moliner7, en el que -citamos a la autorase intenta traer «a la mano del usuario todos los recursos de que el idioma dispone para nombrar una cosa, para expresar una idea con la máxima precisión o para realizar verbalmente cualquier acto expresivo» (DUE, 1966-67: IX). En cuanto a la microestructura o forma del artículo lexicográfico, creemos que debe aparecer para una forma como francamente: información sobre la categorización de la partícula, sobre sus acepciones y subacepciones y ejemplos ilustrativos. Nuestro diccionario ideal debe ser reversible, en el sentido en el que Porto Dapena (2003: 169) utiliza el término para caracterizar el DUE como semasiológico y onomasiológico a la vez, esto es, que sirve tanto para la interpretación o descodificación como para la codificación o uso. Proponemos que en nuestro diccionario ideal, como ocurre en el DUE, se establezcan dos ejes fundamentales: el concerniente a la organización de las acepciones (aspecto semasiológico) y el representado por los catálogos o listas de palabras, donde se ofrecen, distribuidos en series, diversos grupos de vocablos semánticamente relacionados con la entrada, lo que permite la búsqueda de sinónimos y la del vocablo más adecuado a lo que queremos decir en cada momento (Porto Dapena, 2003: 170). Tampoco debe faltar en la microestructura la información sintáctica sobre la combinatoria de la palabra-entrada cuando esta suele aparecer acompañada de cierto o ciertos vocablos, constituyendo solidaridades o simples colocaciones. Nuestro diccionario ideal debe ser también un diccionario sintáctico y, como diccionario de uso que es, no pueden faltar en las entradas, además del significado de las palabras, indicaciones acerca de su uso correcto (vid. DUE, s. v. diccionario). 4. En nuestras observaciones sobre francamente nos vamos a ocupar, sobre todo, de su valor como adverbio enunciativo u oracional, es decir, vamos a intentar dar cuenta de las instrucciones gramaticales, pragmáticas y discursivas que son necesarias para construir enunciados del tipo Francamente, me parece muy mal que no vayas al cumpleaños de tu abuelo. Como ya hemos señalado, el adverbio que estudiamos tiene otros usos, que se relacionan, como acertadamente señala Santos Río (2003,9), con su categorización -adverbio modal, adverbio enunciativo y adverbio intensificador-. Pensamos, por lo tanto, que la entrada del diccionario dedicada a. francamente debe presentar tres apartados que se corresponden con la diferente categorización del adverbio. El orden en el que proponemos que aparezcan es el presentado por Santos Río (2003: 77-78), que responde a una ordenación genética, a partir de la acepción más próxima a la etimología8: A. Adverbio modal. De manera franca {Dime francamente qué te parece)9. B. Adverbio enunciativo. Hablando francamente {Francamente, no creo que apruebes). C. Adverbio intensificador o de grado. Modifica a adjetivos, adverbios y expresiones adverbiales, con un sentido próximo al de auténticamente, realmente o verdaderamente y, en cierto modo, incluso al del intensificador muy {Estuvo francamente acertado; Lo hizo francamente bien; Está francamente de nuestro lado). Como puede observarse, mientras que en los usos A y B se ofrecen definiciones sinonímicas, en el caso del uso o acepción C, aparece lo que suele denominarse una definición de uso (Lara Ramos, 2003:113) o, en otros términos, funcional o explicativa (Porto Dapena, 2002:282283)10, aunque completada por una definición sinonímica. Nuestra aportación en la presente comunicación consiste fundamentalmente en poner de manifiesto que también en el uso B del adverbio que estudiamos es necesaria una definición funcional o explicativa, es decir, una explicación de cómo se ha de usar francamente cuando funciona 7 A partir de ahora nos referiremos al Diccionario de uso del español de María Moliner como DUE. • Como es sabido, la ordenación de las acepciones en un diccionario suele hacerse genéticamente, a partir de la acepción más próxima a la etimología, o de acuerdo con el ámbito o grado de difusión del uso de que se trate, es decir, por orden de frecuencia (Porto Dapena, 2002: 224 y ss.). En cuanto a la frecuencia de aparición del adverbio francamente, no hemos podido hacer un estudio que nos conduzca a conclusiones fiables. Nuestra impresión, ciertamente subjetiva, después de la consulta del CREA (Corpus de referencia del español actual, de la Real Academia Española), es que francamente, en la actualidad, se usa fundamentalmente como adverbio intensificador o degrado. 9 De acuerdo con diccionarios como el DEA, no tenemos en cuenta, por considerarla en desuso, la acepción «Con franquicia o exención», que, como ya hemos señalado, aparece, por ejemplo, en el DRAE. lS Una definición de uso, funcional o explicativa es aquella que no se ajusta a rasgos conceptuales, sino a factores funcionales (vid. Martín Zorraquino, 2003:442). 695 ASELE. Actas XV (2004). MARGARITA PORROCHE BALLESTEROS. Sobre «francamente» LAS GRAMÁTICAS Y LOS DICCIONARIOS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO SEGUNDA LENGUA: DESEO Y REALIDAD como adverbio enunciativo, definición funcional ausente en todos los diccionarios que hemos consultado. Pasamos a desarrollar esta cuestión. Francamente, en ejemplos como Francamente, no sé qué decirte, es un adverbio enunciativo, es decir, un adverbio que caracteriza la enunciación, el acto mismo del decir, de ahí que pueda ser sustituido por la paráfrasis hablando francamente. Los adverbios enunciativos como francamente indican la actitud del hablante ante lo que dice, o la que se requiere al oyente en el turno siguiente. En Francamente, no estoy de acuerdo, el hablante, mediante el adverbio, comenta su propia locución, mientras que, en Francamente, ¿crees que lo que dices es aceptable?, intenta matizar la de su interlocutor. Pero podemos preguntarnos cuál es exactamente el significado del adverbio del que nos ocupamos en su uso como enunciativo. Aunque, como señala Barrenechea (1979: 54), adverbios como francamente, abiertamente, honestamente, honradamente, sinceramente, cuando conservan su conexión con el adjetivo del que derivan, introducen el matiz de que lo dicho se expresa hablando abiertamente, sin reticencias, consideramos que, en la mayor parte de las ocasiones, los adverbios a los que nos referimos se utilizan en situaciones que conllevan una falta de sinceridad, y es que, como es bien sabido, la máxima de cualidad de Grice (1975) -intente hacer que su contribución sea verdadera-, por una parte, no debe interpretarse como que siempre que hablamos somos sinceros sino más bien como que hacemos como que somos sinceros y, por otra parte, no debemos olvidar que, en muchas ocasiones, la cortesía, entendida como una estrategia conversacional ligada al interés de los hablantes por mantener las buenas relaciones que una actividad cooperativa como la comunicación recomienda (Escandell, 1996: 139), nos lleva a pecar de falta de sinceridad. A nuestro yaicio, francamente, como adverbio enunciativo, pone de manifiesto una situación comunicativa en la que lo esperable no sería la sinceridad. Viene a decir: «en esta situación, normalmente no se es sincero, pero yo lo voy a ser», o, en el caso de que se refiera al interlocutor: «en estas situaciones no se es sincero pero quiero que lo seas». Tal y como acabamos de señalar, francamente, en el uso del que nos ocupamos, aparece en situaciones en las que lo esperable no sería la sinceridad por razones como las siguientes: ALa sinceridad supone la expresión de una opinión que no va a gustar a nuestro interlocutor. Por ejemplo, una crítica o un disentimiento -vid. Ruiz de Mendoza (1999: 165)-: Francamente, no me gusta como trabajas En estos casos, podemos decir que, además de poner de manifiesto que vamos a ser sinceros en una situación en la que normalmente no se es, tal y como indicó Barrenechea (1979: 50), el adverbio «refuerza la verdad de lo afirmado». BLo expresado defrauda las expectativas del interlocutor: - ¿Ustedno me recuerda? - No...; sí, señora..., no; no, señora, francamente no la recuerdo a usted (Haverkate 1994:20, nota 2) CLo expresado afecta negativamente a la imagen positiva del locutor: Francamente, se me olvidó que hoy habíamos quedado DLo expresado es una fórmula cortés. El adverbio pone de manifiesto que lo que se dice no debe interpretarse solo como el resultado de una convención social (González Ruiz, 2000: 313): Francamente, estás guapísima En definitiva, francamente indica que vamos a ser sinceros o queremos que se nos considere sinceros en un momento en el que no se espera de nosotros la sinceridad. Del mismo modo, cuando francamente se refiere al interlocutor, intenta conseguir su sinceridad en situaciones en las que esta no es esperable: Francamente, ¿crees que este vestido me sienta bien? En ocasiones, al mismo tiempo que se solicita la franqueza del interlocutor, el adverbio puede indicar que se es franco al formular la pregunta, frente a otros modos más indirectos de obtener la misma información: Francamente, me gustaría saber si me vas a apoyar en la votación 696 ASELE. Actas XV (2004). MARGARITA PORROCHE BALLESTEROS. Sobre «francamente» ACTAS DEL XV CONGRESO INTERNACIONAL DE ÁSELE Por otra parte, Santos Río (2003:77-78) ha puesto de manifiesto que, cuando francamente se refiere a una pregunta que debe contestar el oyente, suele acompañar a preguntas retóricas: Francamente, ¿dirías eso si se tratara de tu hija? Creemos que todos los ejemplos que acabamos de exponer muestran que francamente, como indicábamos más arriba, se utiliza en situaciones comunicativas en las que lo esperable no es la sinceridad, normalmente por cuestiones relacionadas con la teoría de la cortesía11. Podemos interpretar el elemento del que nos ocupamos como un operador pragmático que, como ya hemos señalado, transmite la instrucción «en esta situación, normalmente no se es sincero, pero yo lo voy a ser», o, en el caso de que se refiera al interlocutor: «en estas situaciones no se es sincero pero quiero que lo seas». Ahora bien, debemos señalar que la sinceridad que francamente promete no necesariamente presupone la verdad del contenido del enunciado al que acompaña, solo el compromiso del hablante de no engañar al oyente cuando lo dice (López, 1998: 545 y ss.). Puede pensarse en ejemplos como Francamente, no creo que se haya suicidado, pero nunca se sabe. Hasta aquí hemos intentado poner de manifiesto que la explicación del uso adecuado de francamente como adverbio enunciativo requiere de una explicación pragmática. Creemos también que esta explicación pragmática puede completarse con una instrucción discursiva porque, como ha puesto de relieve Garrido (1997: 193), el adverbio de que nos ocupamos tiene un valor de conexión con lo aparecido anteriormente. En palabras de Garrido (ibíd.): «Cuando se dice francamente en posición inicial externa, bien puede ocurrir que las oraciones anteriores sean poco claras, poco directas. El adverbio, entonces, conecta con ellas precisamente indicando el cambio... También se puede tratar de una suposición introducida en el contexto». El mismo Garrido (ibid.) indica que francamente puede utilizarse para marcar la diferencia con respecto a las fórmulas de cortesía en que se ocultan los datos negativos. Por ejemplo, en una situación en la que un chico intenta invitar a salir a una compañera de clase, esta puede contestarle: Podría decirte que tengo que estudiar el examen de mañana, pero, francamente, no quiero salir contigo porque me pareces un imbécil. Del mismo modo, en los casos en los que francamente acompaña a una pregunta retórica, el adverbio relaciona esta con el enunciado anterior: -La situación mejorará -Francamente, ¿crees que la situación mejorará? El nuevo equipo de dirección no sabe por donde le da el aire. Nuestras observaciones sobre el uso de francamente como adverbio enunciativo deben completarse con otras que tienen que ver con su colocación en el enunciado y con su entonación. Francamente, como adverbio enunciativo, aparece separado mediante pausas del resto del enunciado, constituye una unidad entonativa y tiene libertad de colocación. Sobre su posición en el enunciado reproducimos las palabras de Egea (1979: 235): La posición preferida por los adverbios performativos es la inicial seguidos de una pausa marcada en lo escrito por una coma. Pueden aparecer también intercalados separados en el discurso por pausas y por puntuación en lo escrito. Aunque menos frecuentemente, pueden ocupar también la posición final precedidos de pausa. Prevalece la posición inicial por ser esta la más conveniente para evitar homonimias. En cuanto a la entonación, Santo» Río (2003:77-78) señala que, casado francamente se refiere a cómo ha de contestar el interlocutor a una pregunta (a menudo retórica) que se le hace (Francamente, ¿dirías eso si se tratara de tu hija?), solo admite posición inicial y exige entonación descendente y pausa cortante. En los demás casos, puede aparecer en posición inicial, con entonación ascendente y pausa normal (Francamente, no te entiendo), en posición incidental parentética, con esa misma entonación y pausa normal, generalmente siguiendo al tema (Con ese aspecto, francamente, no me extraña que le dieras miedo), o bien como coletilla posterior y pronunciado con entonación descendente, como si se tratara de una oración aparte (No te entiendo, francamente). En una descripción exhaustiva de francamente, debería hacerse referencia al hecho de que puede modificar a enunciados no oracionales (Francamente, felicidades) y de que no puede constituir aisladamente un enunciado. Para constituir una respuesta a una pregunta abso11 En relación con la teoría de la cortesía, puede verse, entre otros, el trabajo de Haverkate (1994). 697 ASELE. Actas XV (2004). MARGARITA PORROCHE BALLESTEROS. Sobre «francamente» LAS GRAMÁTICAS Y LOS DICCIONARIOS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO SEGUNDA LENGUA: DESEO Y REALIDAD luta debe ir acompañado de sí o no (-¿Te gustaría salir con Juan? - Francamente, no). Por otra parte, hay que tener en cuenta que francamente, como adverbio enunciativo, acompaña a enunciados expositivos o declarativos. De ahí que se combine mal con mandatos ^Francamente, te ordeno que no vayas) y mejor con ruegos, sugerencias o consejos que pueden constituir una opinión o una declaración encubiertas (Francamente, te ruego que no vayas equivale a la declaración No quiero que vayas). Del mismo modo, cuando francamente se combina con enunciados interrogativos, estos suelen ser preguntas retóricas porque también este tipo de preguntas suponen una declaración. Por último, en nuestro diccionario ideal, en relación con el uso de francamente como adverbio enunciativo, deberían aparecer también otros adverbios que se relacionan con él (sinceramente, honestamente, honradamente, abiertamente, claramente, lisa y llanamente, etc.) y las expresiones que permiten parafrasearlo -con (toda) franqueza, siendo franco, para ser franco, si te soy franco, francamente hablando, dicho francamente, si puedo hablar francamente, te lo digo francamente, etc.-. Adverbios y expresiones que no hay que olvidar que no siempre son intercambiables con francamente. Por ejemplo, Francamente, siento mucho la muerte de tu padre no significa lo mismo que Si te soy franco, siento mucho la muerte de tu padre. 5. Con el presente trabajo, a partir de la descripción del funcionamiento de francamente como adverbio enunciativo, hemos intentado poner de manifiesto la conveniencia de que en los diccionarios aparezcan no solo instrucciones gramaticales, sino también pragmáticas y discursivas. En el caso de francamente, a las indicaciones gramaticales que permiten caracterizar al adverbio de que nos ocupamos como enunciativo, frente a sus usos como modal e intensificador, hay que añadir la instrucción pragmática de que se utiliza en situaciones comunicativas en las que lo esperable no es la sinceridad. Y, desde el punto de vista discursivo, es importante señalar que relaciona el enunciado al que acompaña con lo dicho anteriormente o con una suposición contextual. Como lingüistas, debemos ser capaces de realizar una detallada descripción gramatical, pragmática y discursiva de los elementos que componen nuestra lengua; como profesores de español como lengua extranjera, debemos ser capaces de enseñar a nuestros alumnos no solo lo que significan las palabras -¿qué quiere decir X?-, sino también cuál es su interpretación pragmática -¿qué se quiere decir con X y en qué situación se usa? - y cómo las utilizamos para construir textos. Para conseguir que nuestros alumnos de español como segunda lengua aprendan cómo se usa francamente como adverbio enunciativo, creemos que puede partirse de muestras de lengua auténticas y suficientemente contextualizadas a través de las cuales el alumno, que debe tener un nivel avanzado en el conocimiento de nuestra lengua, ayudado por las explicaciones del profesor, pueda darse cuenta, por una parte, de los distintos valores que francamente puede tener en español -adverbio modal, intensificador y enunciativoy, por otra, de las distintas situaciones en las que el adverbio del que nos ocupamos se usa como adverbio enunciativo. En un momento posterior, mediante los denominados juegos de roles, se pueden proponer en clase situaciones en las que el uso de francamente como adverbio enunciativo es adecuado (por ejemplo, situaciones en las que se expresan opiniones que no van a gustar al interlocutor o en las que lo dicho afecta negativamente a la imagen positiva del locutor). Y también puede ser útil el ejercicio contrario, consistente en ofrecer ejemplos descontextualizados y proponer a los alumnos que escenifiquen una situación en la que puedan utilizarse (por ejemplo, ¿en qué situación podría pronunciarse un enunciado como Francamente, la verdad, a mí no me gusta el cine). Puede resultar interesante grabar los intercambios comunicativos resultantes para compararlos con grabaciones de diálogos similares entre hablantes nativos. En definitiva, se trata de acercar a nuestros alumnos al uso real de la lengua, en el que conviven lo gramatical, lo pragmático y lo discursivo como hemos intentado poner de manifiesto en la descripción que hemos presentado del funcionamiento de francamente como adverbio enunciativo. En la actualidad, en los estudios lingüísticos sobre el español, cada vez es mayor la preocupación por el análisis desde el punto de vista pragmático y discursivo de muchos elementos de nuestra lengua. Solo queda incorporar las conclusiones a los diccionarios, a las gramáticas y, naturalmente, a los libros de texto de español como segunda lengua. 698 ASELE. Actas XV (2004). MARGARITA PORROCHE BALLESTEROS. Sobre «francamente» ACTAS DEL XV CONGRESO INTERNACIONAL DE ÁSELE BIBLIOGRAFÍA Alvar Ezquerra, M. (2003): «La estación lexicográfica», en M.a A. Martín Zorraquino y J. L. Aliaga Jiménez (eds.), La lexicografía hispánica ante el siglo XXI, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 225-230. Bachman, L. (1990): «Habilidad lingüística comunicativa», en M. Llobera et al., Competencia comunicativa. Documentos básicos en la enseñanza de lenguas extranjeras, Madrid, Edelsa, 1995,105-127. Barrenechea A. M. (1979): «Operadores pragmáticos de actitud oracional: los adverbios en -mente y otros signos», en A. M. Barrenechea et al., Estudios lingüísticos y dialectológicos. Temas hispánicos, Buenos Aires, Hachette, 39-59. Canale, M. y Swain, M. 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