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Otro Mundo, Otra Educación

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Otro Mundo, Otra Educación

Author: García Pérez, Francisco F.
Year: 2005
Source: https://idus.us.es/bitstreams/41777ea3-25f8-4cd8-8827-71c42202900a/download
IV ENCONTRO IBERO-AMERICANO DE COLETIVOS ESCOLARES E REDES DE PROFESSORES QUE FAZEM INVESTIGAÇÃO NA SUA ESCOLA
OTRO MUNDO, OTRA EDUCACIÓN
F ancisco F. Ga cía Pé ez1
Vi imos en un mundo que en las úl imas décadas ha su ido cambios decisi os, y, sin
emba go, la educación pa ece ajena a es os cambios, anclada en plan eamien os que, en g an pa e,
p oceden de hace más de un siglo, cuando se con igu ó el sis ema educa i o de las sociedades
capi alis as. Se man iene así en los con ex os escola es una cul u a académica que e mina po
esul a ajena a la cul u a en la que se hallan inme sos nues os alumnos. Es e enómeno de
desajus e en e el sen ido de la educación y las nue as ealidades sociales exigi ía un análisis
complejo, que pod ía llega a cues iona la p opia unción de la escuela. En es a apo ación, pa o
del análisis de cie os asgos de nues o mundo pa a esboza algunas ca ac e ís icas de una
educación deseable pa a el siglo XXI.
Las ealidades de nues o mundo obligan a epensa la educación
Hay de e minados asgos que sob esalen en la ca ac e ización del mundo en que i imos a
comienzos del siglo XXI. Son asgos que, aunque hunden sus aíces en la sociedad de los siglos
XIX y XX, apa ecen an e noso os como más no edosos, y, po an o, ponen de mani ies o el
ca ác e desajus ado de la educación adicional.
La globalización
Vi imos en una sociedad de escala mundial, global, en la que g an pa e de los enómenos
ienen una epe cusión en el conjun o del plane a y en donde cualquie incón del mundo se e
a ec ado po las cues iones globales, sob e odo en el ámbi o económico. La globalización
cons i uye, en de ini i a, como señala Mil on San os (1993), un es adio de desa ollo en la
in e nacionalización de la sociedad capi alis a en el que odos los luga es e indi iduos han quedado
in eg ados, en di e sos g ados, en el “sis ema-mundo”.
Pe o la globalización se da de o ma di e en e en el ámbi o económico que en el polí ico o
en el cul u al; así, no es lo mismo la mundialización de los negocios que la ex ensión de las o mas
democ á icas; asimismo, se desa olla de mane a di e en e según las zonas del plane a. La
globalización puede se analizada, pues, desde dis in os planos: según la expansión, la ampli ud, la
p o undidad o la elocidad del cambio; más que como me a uni o mización, hab ía que conside a la
como un p oceso dispa y con adic o io, en el que se en emezclan di e sas dimensiones (Ca ide y
Mei a, 2001). Así, pues, dado que al g ado de in eg ación económica ca ac e ís ico de la
globalización no le es á co espondiendo un g ado simila de in eg ación social, cul u al o polí ica,
se es án haciendo aún más isibles los p o undos desajus es de un sis ema que, bajo la apa iencia
p opagandís ica de p omo e un mundo mejo pa a odos, ocul a, jun o a las desigualdades de
siemp e, odo un ca álogo de nue as exclusiones. Algo denunciado ya desde hace iempo po los
mo imien os “an iglobalización”.
1 Depa amen o de Didác ica de las Ciencias Expe imen ales y Sociales. Facul ad de Ciencias de la Educación.
Uni e sidad de Se illa. España. E-mail: ga [email protected]. El au o pe enece a la Red IRES.
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Po lo demás, en es e mundo global, lo local es á adqui iendo o a signi icación (po
ejemplo, las en idades locales se es án mos ando más e icaces y lexibles en elación con la nue a
economía que los iejos es ados nacionales) y se es á p oduciendo, incluso, un esu gimien o de
nue as iden idades locales, que coexis en con la adicional iden idad nacional y con la, ambién
nue a, iden idad plu inacional. Ello hace necesa io con empla lo global y lo local no como
opues os sino desde una pe spec i a in e ac i a (Bo ja y Cas ells, 1997).
En es e con ex o de globalización se es á p oduciendo una in o macionalización del plane a,
una ans o mación de eno mes dimensiones, compa able a la que ep esen ó, en su momen o, la
e olución indus ial. En e ec o, han cambiado el ipo de in o mación manejada, las uen es, las
o mas de acceso y de in e cambio de dicha in o mación, los modos de con ol de la misma, e c.,
e c. Es amos en ando así en lo que algunos denominan “sociedad del conocimien o”, pe o que
quizás hab ía que llama , más bien, “sociedad del espec áculo”, es deci , una sociedad ecnológica
que u iliza las écnicas del en e enimien o pa a educi la in o mación a la ca ego ía de espec áculo
(Pos man, 1999). En odo caso, es e iden e que el conocimien o y la in o mación juegan en la nue a
o ganización social un papel que an es no han jugado, eemplazando en algunos casos a los ecu sos
na u ales, a la ue za o al dine o como ac o es de pode . Pe o el hecho de que el conocimien o se
halle, en eo ía, al alcance de odos no es á edundando en bene icio de oda la Humanidad, sino que
se es án p oduciendo simul áneamen e enómenos de mayo igualdad, pe o ambién de mayo
desigualdad (Tedesco, 2000; Ga cía Pé ez y De Alba, 2003).
La in o macionalización ha sido un ac o básico de la expansión u bana gene alizada p opia
de nues o mundo globalizado. Ello es á acili ando la imposición de un modelo cul u al dominan e
y homogeneizado , an e el cual la di e sidad y iqueza de las cul u as del plane a empiezan a es a
en pelig o de ex inción. Y más g a e es aún que es a sob eimposición de un modelo cul u al o áneo
no iene acompañada, pa a la mayo pa e de la población del plane a, del co espondien e
desa ollo económico ni del uncionamien o de las mismas ins i uciones sociales y polí icas. Po lo
que se es án p oduciendo g a es con lic os, si bien la ela i a acilidad de las comunicaciones es á
si iendo de ál ula de escape a las si uaciones más explosi as, pe mi iendo el aslado -que no la
solución- de los p oblemas, median e nue os p ocesos mig a o ios, de unos espacios a o os, en los
que se uel en a ep oduci los mismos desajus es con o as a iables.
En es e mundo u bano, in o macional, globalizado, se ha consolidado un modelo de
desa ollo dominan e, que es á lle ando a una g a ísima si uación de desajus e en los ciclos
na u ales. La ingen e emisión de gases de e ec o in e nade o, la de o es ación a g an escala, la
con aminación de las aguas con inen ales y de los ma es, la acele ada desapa ición de especies
i as, el eno me despil a o de ecu sos (con la consiguien e acumulación de esiduos de odo ipo),
en e o os ac o es, es án gene ando una dinámica en la bios e a di ícilmen e con olable en un
u u o p óximo. Y sin emba go, es e modelo de desa ollo no es á siendo cues ionado en
p o undidad. ¿Po qué? Quizás la cla e se halle en que los g a es p oblemas ambien ales
p o ocados po es e modelo, en muchas ocasiones, no se ubican exac amen e en el mundo u bano
“desa ollado”, que dis u a de los supues os bene icios del sis ema, sino en o os luga es del
mundo: en las sel as opicales que an desapa eciendo, en los países pob es cuyas ma e ias p imas
es án siendo expoliadas, en las á eas dep imidas del plane a con e idas en “basu e os” del mundo
ico... En odo caso, ambién la a mós e a y los ma es es án sin iendo g a emen e esos e ec os; así
que, a de o emp ano, la Tie a, es a bu buja que es la casa común de la Humanidad, puede llega a
desapa ece como hoga de nues a especie.
Y ¿qué hace la escuela an e es o?, ¿se hace eco la educación de es as ealidades? Si
echamos una ojeada a los con enidos que se siguen manejando en las aulas, pa ece que la ida
escola anscu ie a ajena a esas nue as ealidades sociales. La concepción de es udio de lo local, la
conside ación del en o no, la escala de análisis de de e minados enómenos, el papel a ibuido a las
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p oyecciones de u u o... end ían que se epensados desde la pe spec i a de un mundo globalizado.
El desa ollo de los ema ios escola es ambién pa ece ajeno a las ealidades de la sociedad de la
in o mación: se sigue manejando en la escuela esa in o mación básica, codi icada y legi imada que,
en un al o po cen aje, esul a simila a la manejada hace más de un siglo. Los con enidos escola es
no le o o gan un luga cen al al a amien o de los g a es p oblemas de nues o mundo. An e una
si uación de amaña g a edad esul a so p enden e que no es emos educando a las nue as
gene aciones pa a pode en en a se a la misma2. ¿Tiene sen ido man ene una educación an
incohe en e con espec o a las ealidades sociales y ambien ales de nues o mundo?
Los nue os mecanismos de pode y el pensamien o único
En es a sociedad el pode es á adop ando nue as o mas y ope ando a a és de modalidades
más su iles, pe o no po ello menos e icaces. El con ol de la in o mación, y conc e amen e de los
nue os medios de comunicación, es á conduciendo a una especie de sociedad neo eudal, dominada
po “los seño es del ai e” (que con olan el espacio de las ondas y el mundo i ual) (Eche e ía,
1999). La nue a economía, desa ollada g acias a la ecnología in o macional, eje ce su pode a
a és de los nudos de la amplia y di usa ed que cub e el plane a. Asimismo, los es ados cada ez
basan más sus mecanismos de dominación en el uso de la in o mación, an o en elación con o os
es ados (posibles enemigos) como en elación con sus p opios ciudadanos (conside ados a es os
e ec os como súbdi os). Po lo demás, bajo el apa en e aumen o de la libe ad y au onomía
indi iduales en nues o mundo, se esconde una di usa es uc u a de nue os mecanismos de con ol
eje cidos de mane a indi ec a, de o ma que son cada ez más los p opios indi iduos quienes se
au ocon olan y con olan a o os, ga an izando el con ol de la p opia sociedad. El oco del análisis
del pode pasa, así, de cen a se en el Es ado a cen a se en las es a egias de con ol de las
conduc as.
Es a o ma su il y di usa de eje cicio del pode en nues a sociedad es á ga an izada g acias a
los mecanismos de con ol p opios del “pensamien o único”, es deci , del pensamien o dominan e
que p e ende mos a como inú il e in iable cualquie o o pensamien o. Dicho pensamien o es á
ex endiendo una o ma simpli icado a de en ende el mundo, que si e de sopo e al
neoconse adu ismo que in ade las sociedades conside adas como desa olladas. Es e pa adigma
simpli icado se pe pe úa en lo que pod ía llama se una “cul u a de la supe icialidad” (Ca ide y
Mei a, 2001; Ga cía Díaz, 2004), ca ac e izada po una se ie de asgos: la expansión de los alo es
consumis as; el uso de un modelo de ap oximación supe icial a las cosas; la acele ación del i mo
de la ac i idad humana y el p ocesamien o de eno mes can idades de in o mación (poco
es uc u ada) en muy poco iempo; el abandono de las isiones de conjun o, de los plan eamien os
ideológicos y é icos amplios, en de ini i a, el in de las g andes u opías; po in, la p oli e ación de
con ex os socializado es di e en es a los adicionales (como e an la escuela o la amilia).
Al p esen a se es e conjun o de ca ac e ís icas como el único pensamien o posible, cualquie
plan eamien o al e na i o queda descali icado como una u opía sin sen ido, empujándonos hacia la
pé dida de la iden idad y del sen ido de las cosas, hacia la pasi idad, la impo encia, y el
escep icismo (Ca ide y Mei a, 2001). Pues bien, la escuela, como una ins i ución social más y como
ámbi o impo an e -no an decisi o como an es- de la socialización de las jó enes gene aciones no
puede pe manece ajena o neu al a la expansión de es e pensamien o único. Po an o, una
educación de nues o iempo end ía que abo da explíci amen e el análisis de es a ealidad,
haciendo que los alumnos y alumnas se plan een el p oblema y ayan elabo ando una posición
p opia an e el mismo.
2 Es ue zos como el de la ONU po lanza inicia i as como la Década de la Educación pa a el Desa ollo Sos enible
(Naciones Unidas, 2002) se con ie en en ac os casi es imoniales en el con ex o de un sis ema educa i o dominado,
básicamen e, po plan eamien os academicis as.
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Algunos asgos que debe ía ene una educación pa a el siglo XXI
A la is a del conjun o de asgos expues os, la educación del siglo XXI iene, e iden emen e,
que se epensada y eo ien ada. Con ese p opósi o oy a expone algunas inalidades educa i as
que debe ían se i enunciables en un mundo como el que i imos. Me basa é pa a ello,
undamen almen e -apa e de en mis p opias conside aciones- en el ma co de las p opues as en
elación con “la educación del u u o” elabo ado pa a la UNESCO po un equipo coo dinado po el
pensado Edga Mo in (2000 y 2001), así como en algunas o as apo aciones.
E. Mo in eclama, en e ec o, o o modelo de educación adicalmen e dis in o, un cambio
educa i o que exigi ía, sob e odo, “una e o ma del pensamien o”, pues, de lo con a io, no
unciona án o as e o mas. Pa a ello no nos si e el conocimien o cien í ico, que sigue es ando
hipe especializado, una si uación e lejada, a su ez, po la p opia enseñanza. La educación end ía
que in eg a , en ez de desuni ; en ese sen ido, no es an decisi a la apo ación de muchas
in o maciones -pues ya el mundo en que i imos las apo a- como una o ganización adecuada de
esas in o maciones, pues si no hay o ganización, no hay conocimien o. Necesi amos, a ese espec o,
una “men e bien o denada” (más que “bien llena”), lo que implica, an e odo, una ap i ud gene al
pa a plan ea y a a los p oblemas, así como unos p incipios o ganiza i os que pe mi an uni los
sabe es y da les sen ido. Hace al a, en de ini i a, una p o unda e isión del sen ido de la educación.
Conoce el conocimien o
Pese a que los alumnos y alumnas, du an e oda su ida escola , es án con inuamen e en
con ac o con el conocimien o, en pocas ocasiones llegan a e lexiona sob e el mismo: sob e su
na u aleza, su o ganización, su con ol, e c.; cues iones que, sin emba go, son de un g an in e és
pa a cons ui los conocimien os escola es y pa a sabe egula los p opios mecanismos de
ap endizaje. Es a inalidad, pues, debe ía cons i ui una especie de ma co y con ex o pa a o as.
Es necesa io, en e ec o, eplan ea la elación de los alumnos con el conocimien o,
enseña les a ela i iza lo, a descub i sus eno mes posibilidades, pe o ambién a es a ale a an e sus
engaños. En de ini i a, la educación end ía que ene como un obje i o básico conoce el
conocimien o. Y pa a quienes abajamos en la educación un mejo conocimien o del conocimien o
que se maneja en los con ex os escola es esul a indispensable. Ello es an o más necesa io po
cuan o en e alumnos y en e p o eso es a aiga con ela i a acilidad la c eencia posi i is a en que
el conocimien o nos dice cómo son ealmen e las cosas. En ese sen ido, apo aciones como las de la
epis emología, la his o ia de la ciencia o la his o ia de las disciplinas escola es esul an
undamen ales pa a cualquie plan eamien o educa i o.
Conc e amen e, las disciplinas escola es apa ecen an e noso os como un conocimien o
ela i o y en e olución, como una cons ucción social con ex ualizada en un momen o his ó ico
dado. ¿Cómo amos a o ece , en onces, a nues os alumnos los con enidos escola es como
comple os, acabados, ce ados, como si ue an el único conocimien o posible? F en e a la
pe spec i a esencialis a del conocimien o escola , hab ía que pos ula una “pe spec i a genealógica”
(Goodson, 1995; Cues a Fe nández, 1999), que nos pe mi a di igi la mi ada hacia cómo se ha
ges ado ese conocimien o, cuáles han sido sus componen es, los condicionan es sociales de su
génesis y de su pe manencia, los in e eses que lo han man enido a lo e, e c. Una isión más
ela i is a del conocimien o, que, po lo demás, esul a más adecuada -como se e á- pa a sabe
abo da las ince idumb es, y no an o las ce ezas, como ha p e endido la adición de la enseñanza
académica.
Comp ende lo humano
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La educación, p omo iendo un uso e lexi o del conocimien o, iene, po an o, an e sí un
amplio p og ama de in es igación, que end ía que empeza -como señala Mo in (2001)- po el
p opio se humano, po la condición humana. La complejidad del se humano -que es, a la ez,
ísico, biológico, psíquico, cul u al, social e his ó ico- debe ía se un obje i o cen al de los
es ue zos educa i os, pe o, como la enseñanza se halla es uc u ada en disciplinas agmen adas, no
con empla esa unidad compleja de la na u aleza humana, sino que más bien imposibili a la
comp ensión de lo que signi ica se “humano”. Una educación pa a el u u o debe es au a esa
globalidad, de o ma que cada pe sona llegue a conoce y a oma conciencia, al mismo iempo, de
su iden idad compleja y de su iden idad común a odos los demás se es humanos. Pa a ello es
necesa io in eg a conocimien os p oceden es de las Ciencias Na u ales, de las Ciencias Humanas y
de lo que se suele denomina “Humanidades” (Filoso ía, His o ia, Li e a u a, Poesía, A es...),
conocimien os que has a aho a han es ado dis ibuidos po á eas (y asigna u as) en la o ganización
escola .
Pa a en ende la condición humana es indispensable una educación pa a la comp ensión
mu ua en e los humanos, una dimensión que ampoco iene una p esencia cla a de la enseñanza, ni
siquie a después de la, supues a, inco po ación de las emá icas ans e sales. Y no habla Mo in
sólo de comp ensión in elec ual u obje i a sino de una comp ensión humana in e subje i a, que
sob epasa la me a explicación y compo a un conocimien o de suje o a suje o, incluyendo ape u a,
empa ía, gene osidad. En ese sen ido se ía necesa io p o undiza en el es udio de la incomp ensión
desde sus aíces, sus modalidades y sus e ec os, a endiendo no sólo a los sín omas sino a sus causas
(los acismos, las ma ginaciones...).
Hace al a, asimismo, una é ica de la comp ensión, que nos lle a ía a se compasi os y
ole an es. Resul an cen ales, en onces, en el p oceso educa i o la idea de negociación y la idea de
diálogo. La negociación es la cla e pa a abo da el con lic o an o en el ámbi o social en gene al
como en la escuela, en donde se da una cons an e negociación de signi icados, condicionada po las
elaciones de pode en el aula (Po lán, 1993). Y pa a eje ce la negociación el diálogo cons i uye un
ins umen o p i ilegiado; enseña dialogando puede conside a se como un p incipio educa i o
básico (Cues a Fe nández, 1999). De es a o ma es a emos poniendo las bases de una e dade a
educación pa a la paz.
A on a los p oblemas de nues o mundo
La educación adicional pa ece no que e mi a de en e a los g andes p oblemas de nues o
mundo y sigue ansmi iendo, en sin onía con la cul u a dominan e, ce ezas en la in e p e ación del
mundo, homogeneización en las pau as cul u ales, c i e ios es anda izados en la ac uación social...
Y ello pese a que, hoy más que nunca, somos conscien es de las ince idumb es que nos odean y
que se hallan en noso os mismos3. Po lo an o, pues o que i imos en un mundo cambian e,
enemos que ap ende a a on a las ince idumb es. Y, an e las ince idumb es de las p oblemá icas
ac uales, no alen los p og amas -apos illa Mo in (2001)- sino la es a egia. La enseñanza
adicionalmen e iende al “p og ama” (es deci , a de e mina una secuencia de acciones pa a
consegui un obje i o, con iesgo, po an o, de bloquea se an e si uaciones cambian es), mien as
que la ida nos es á pidiendo algo más lexible y uncional: “es a egia”, que combina p udencia y
audacia. Tend íamos, pues, que enseña a nues os alumnos p incipios de es a egia que pe mi an
a on a lo inespe ado, lo incie o, y modi ica su desa ollo en unción del p oceso.
Desde es os supues os, hab ía que di igi el es ue zo educa i o hacia el a amien o de
p oblemas globales y undamen ales de nues o mundo. Pe o, de nue o, és a es una inalidad que no
3 El conocimien o -en a o unada exp esión mo iniana- es como “na ega en un océano de ince idumb es a a és de
a chipiélagos de ce ezas”.

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se puede consegui con la ac ual o ganización, agmen a ia y especializada, del conocimien o. La
educación debe p omo e , po el con a io, una “in eligencia gene al” ap a pa a abo da los
p oblemas de una mane a compleja y en el con ex o de una concepción global, a o eciendo esa
capacidad “na u al” de la men e pa a plan ea se p egun as esenciales, empleando la cu iosidad, una
cualidad, po cie o, que la ins ucción escola se enca ga de i des uyendo desde, casi, la escuela
in an il (Tonucci, 2001).
En esa línea, una opción deseable pa a la educación del siglo XXI es abaja en o no a
p oblemas sociales y ambien ales de nues o mundo, una opción, po lo demás, asumida desde
di e sas posiciones inno ado as4. Es os p oblemas pod ían cons i ui los núcleos en o no a los
cuales se a icula ían las p opues as de enseñanza, omen ando así una educación signi ica i a y
comp ome ida, una educación en endida como desa ollo humano y, po an o, como desa ollo de
la acionalidad, de la a ec i idad, de la sensibilidad an e los p oblemas de la humanidad, de la
socialización c í ica (Me chán y Ga cía Pé ez, 1997).
Y es que no podemos pe de de is a que los humanos cons i uimos una única especie con
un único hoga , la Tie a; los p oblemas de la Tie a son, po an o, los au én icos p oblemas de la
Humanidad. Un obje i o básico de la educación debe se , po consiguien e, abaja la iden idad
plane a ia. Si en los siglos XIX y XX la educación p e endía gene a y consolida el pa io ismo
(nacional), hoy debe ía gene a el sen ido de ciudadanía plane a ia. Y esa ciudadanía global ha de i
acompañada de una comp ensión del ca ác e ambién global de los p oblemas. Así, po ejemplo,
hoy es necesa io en ende que mien as los eu opeos es án en un ci cui o plane a io de con o , g an
pa e de los demás habi an es del mundo se hallan en un ci cui o plane a io de mise ia; pe o, en odo
caso, los humanos, en en ados en la “na e Tie a” a los mismos p oblemas de ida y mue e,
i imos “en una misma comunidad de des ino plane a io” (Mo in, 2001). Po ello la educación del
u u o debe á con empla una é ica de la comp ensión plane a ia, que, en ese sen ido, podemos
conside a como una e dade a é ica ambien al.
Cons ui un mundo di e en e
Asumi la idea de una ciudadanía plane a ia exige, pues, eplan ea el clásico obje i o
educa i o de o ma ciudadanos democ á icos. Ese obje i o enía, en e ec o, como ma co el es ado
nacional -se a aba de se democ á ico en el p opio país- y como e e en e la democ acia polí ica
o mal -se a aba de ac ua en el ma co de una legalidad cons i ucional-. Es a me a es p esen ada
po la ideología dominan e como una especie de pun o de llegada de e olución humana, como si no
pudié amos op a a o as me as, posibles, mejo es.
Pe o hoy, las nue as ealidades mundiales nos obligan a epensa la idea de democ acia
desde o as pe spec i as, conscien es de que en muchos ámbi os (las elaciones en e es ados, la
dinámica socioeconómica…) no se da un uncionamien o democ á ico y de que la p opia
democ acia o mal se ha aciado, en muchos casos, de con enido eal. Hab ía que p o undiza , po
an o, en la p opia idea de democ acia desde nue as pe spec i as. En ese sen ido, no sólo hab ía que
explo a las posibilidades de la pa icipación democ á ica5, sino ambién combina la necesidad del
consenso con la iqueza de la di e sidad de posiciones, ges ionando adecuadamen e las si uaciones
de con lic o. De ahí la ele ancia de las ideas de negociación y diálogo, an es ci adas.
4 Así se hace en la p opues a cu icula “In es igando Nues o Mundo”, del P oyec o IRES ( éase Ga cía Pé ez y
Po lán, 2000). Es una opción que ambién apa ece de inida en o as p opues as de educación social c í ica, como la
p omo ida po el colec i o Fedica ia ( éase h p://www. edica ia.o g).
5 Uno de los ámbi os a los que hab ía que ex ende la democ acia es al p opio campo del conocimien o, en el que se ha
ido ins alando el con ol de los expe os, suplan ando a los p opios ciudadanos, c eándose, así, una ac u a social, que
da luga a nue as desigualdades (Tedesco, 2000).
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Es a concepción, al e na i a, de la educación democ á ica sin e iza ía en sí misma dos
inalidades básicas p esen es en la adición educa i a p og esis a: la au onomía y la inse ción social
c í ica. El ap endizaje de la au onomía debe compagina se, necesa iamen e, con el ap endizaje de
capacidades de in e elación y de inse ción social, man eniendo una pe spec i a igilan e an e la
capacidad in eg ado a del sis ema social (Pa ce isa, 2001). De hecho, desde una pe spec i a c í ica,
educa pa a la democ acia equi ale a educa pa a una inse ción social c í ica, pues o que se
en ende ía la democ acia en un sen ido p o undo, como una “democ acia c í ica”, que ha ía
compa ible la libe ad indi idual y la jus icia social. En ese sen ido, educación pa a la democ acia y
pa a la ciudadanía son con luyen es (Gimeno Sac is án, 2001).
Desde es os supues os, se ía compe encia de la educación no sólo el a amien o de los
p oblemas de nues o mundo sino el análisis de las posibilidades de cons ui un mundo di e en e.
Una educación pa a el siglo XXI iene que ayuda a in e p e a , desde una pe spec i a genealógica,
las azones e in e eses que han hecho que el mundo sea como es, pe o ambién debe es imula ,
desde una pe spec i a polí ica, la comp ensión y el deseo de una sociedad di e en e, de que “o o
mundo es posible”, en con a del po en e mensaje de la maquina ia del pensamien o único. Ello
equie e no sólo o a pe spec i a de análisis sino una e dade a “educación del deseo” (Cues a
Fe nández, 1999).
En odo caso, pa a desa olla una e dade a educación del deseo, asumiendo la idea de que
o o mundo es posible, es necesa io epensa muchos elemen os cons i u i os del sis ema educa i o,
así como el p opio con ex o social en el que se inse a la educación.
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