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"La lingua con cui parla la storia ideal eterna". El decir de la historia: razón narrativa-histórica.

Sevilla Fernández, José Manuel

Abstract

El concepto de razón que emerge con Vico, y que será análogo al propuesto por Ortega, no es ya el de la razón física y pura, natural y abstracta, sino el de una razón vital e histórica, la cual viene a ejercitarse y expresarse como razón narrativa: aquélla única capaz de comprender “la lingua con cui parla la storia”.

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“LA LINGUA CON CUI PARLA LA STORIA IDEAL ETERNA”. EL DECIR DE LA HISTORIA: RAZÓN NARRATIVA-HISTÓRICA (UNA PERSPECTIVA ORTEGUIANA DE VICO) Jose M. Sevilla El concepto de razón que emerge con Vico, y que será análogo al propuesto por Ortega, no es ya el de la razón física y pura, natural y abstracta, sino el de una razón vital e histórica, la cual viene a ejercitarse y expresarse como razón narrativa: aquélla única capaz de comprender “la lingua con cui parla la storia”. The concept of reason that emerges with Vico, and that is analogous to the one proposed by Ortega, is not only the one of physical and pure, natural and abstract reason, but rather the one of vital and historic reason, which comes to exercise itself and express itself as narrative reason: that only capacity of comprehension, “la lingua con cui parla la storia”. Durante el último lustro, han sido ya numerosas las veces que hemos ensayado una aproximación entre Vico y Ortega, ofrecidas en algo más de media docena de artículos1. Más allá de la mera recepción de las ideas de Vico en el pensador español (que también hemos indagado en su momento2), nos ha interesado particularmente esa sensibilidad común en ambos pensadores, que se hace patente en diversos puntos de coincidencia esenciales en sus concepciones filosófico-históricas y en sus proyectos renovadores de la ciencia histórica. Pero no tenemos intención de dar cuenta de lo que ya hemos estudiado y, con mayor o menor fortuna, hemos dado a la publicidad. Antes bien, quisiéramos señalar cómo esta convergencia de ideas que proponemos nos ha llevado a advertir el planteamiento de una crítica de la razón problemática3que se constituye de Vico a Ortega como un ejercicio propedéutico de la razón narrativa y un presupuesto para lograr la ejecutividad de la razón vital e histórica. Dicho presupuesto muestra dos momentos articulatorios: a) que la razón histórica tiene que tener su soporte ontológico en la razón vital (y en este caso Ortega daría un paso más sobre el planteamiento diltheyano de la razón histórica); b) que la razón histórica expresa su convertibilidad como “razón narrativa” (y en este caso Ortega asumiría planteamientos de carácter viquiano). 189 ©Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) Sevilla (España). ISSN 1130-7498 © Jose M. Sevilla Fernández Este texto constituye la versión en español de la ponencia “La lingua con cui parla la storia ideal eterna”. Il dire della storia: ragione narrativo-storica. (Una prospettiva orteghiana su Vico), que tuvo lugar en el “Colloquio Vico: I segni della storia” (Salerno, 30-31 marzo 2001), organizado por Vincenzo Vitiello. El texto italiano, junto a las contribuciones de G. Cacciatore, B. de Giovanni, E. Nuzzo, S. Otto, y V. Vitiello, se halla en prensa en un número monográfico de la revista “Il pensiero” (E.S.I., Nápoles), a cargo del organizador del Coloquio. Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 189 Teniendo en cuenta dichas hipótesis de trabajo y el contexto teorético antes señalado, aprovecharemos la ocasión para replantear y abundar en dos propuestas viquiano-orteguianas ya apuntadas con anterioridad4: 1) el requerimiento de una “metahistoria”, como la denomina Ortega, que nos resulta coincidente con el planteamiento viquiano de una “storia ideal eterna”; 2) la constitución moderna de la razón narrativa como razón histórica, tanto en Vico como en Ortega. Digamos, como premisa de argumentación retórico-filosófica, que –en frase de Vico– “la lingua con cui parla la storia ideal eterna” es la lengua que usa y entiende esta razón narrativa-histórica. 1. “LA HISTORIA TIENE QUE TENER RAZÓN” Al hombre no le es ajena la historia, sino que, antes bien, ésta define el constitutivo ontológico y la estructurología vital del hombre en cuanto ser histórico. La “mudanza de todo lo humano” es, para bien o para mal, “nuestro privilegio ontológico”. No hace falta recordar el –tantas veces referido por Ortega– lema historicista-antropológico de que “el hombre no tiene naturaleza... lo que tiene es historia”. Historia que constituye su real “natura”, su razón y porqué, ante la insustancialidad del hombre, que es cambio constante, mutabilidad, diversidad. De ahí que, al igual que la historia se encuentra esperando poder dar razón de sí misma, también se halle “esperando nuestro estudio el auténtico ‘ser’ del hombre –tendido a lo largo de su pasado”5. En este planteamiento, con claras resonancias viquianas, centra Ortega el proyecto de su Historiología, o sea, en la necesidad de que la historia se decida a “explicar todo”, a “dar la razón”, a transparentar el porqué de sí misma. Un modo de transparentar, de dar la razón, que es propiamente el narrativo. Escribe Ortega en su Prospecto del Instituto de Humanidades (1948), que: “La historia tiene que tener razón, es razón narrativa, una narración que explica o una explicación que consiste en narrar”6. Por tanto, para dar razón de la historia se hace necesario narrársela uno a sí mismo, como viene a decir Vico. Una narración que parte de la autonciencia comprensiva que el hombre tiene de su vida e implica, por ello, la comprensión experiencial del “lector” vital; de ese lector al que Vico involucra en la Scienza nuova (1744), del hombre viviente que desde su particular experiencia puede “narrar” porque justamente puede “hacer” (y por tanto “conocer”)7. La razón histórica, como dirá Ortega, es la única capaz de aclarar y volver un poco transparente la vida, porque es en la vida humana donde emerge. De tal modo que, para comprender algo, se hace necesario narrar, “contar una historia”. Narración que viene posibilitada debido a la condición histórica humana: todo lo que hace o es el hombre es así porque antes hizo otra cosa y fue de otro modo. Y narración que a su vez implica un activismo hermenéutico8: es comprensiva porque el lector de la historia, el historiador, es también él mismo un hombre que hace la historia. De acuerdo con la explicación de un estudioso español de Ortega: “La historia se puede contar por lo mismo que se puede hacer, porque hay una unidad sistemática en el seno de las experiencias, que trama todo el proceso. [...] el núcleo de la cuestión no es otro que la unidad estructural. Interpretamos la historia porque somos históricos, y lo somos en tanto que nos autocomprendemos al hacerla, a lo largo del camino de sus experiencias. Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)190 Jose M. Sevilla Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 190 Conciencia y realidad histórica obedecen a un mismo orden estructural. La historia es de suyo razón –conexión orgánica de experiencias– y por eso la razón es intrínsecamente histórica...”9. La implicación en la narración tiene como consecuencia, según el propio Ortega, “el descubrimiento de la trayectoria humana, de la serie dialéctica de sus experiencias, que, [...] ha sido la que ha sido y que es preciso conocer [...]”10. A nuestro juicio, ésta es también la perspectiva de quien lee la Scienza nuova: narrarse a sí mismo su propia historia, relatándose aquello que el hombre ha hecho y descubriendo la “trayectoria humana” por la que llega a ser el mismo “lector”. La razón histórica y narrativa desvela la trama argumental de la vida humana, cuyo análisis requiere de esta razón y viceversa. Porque la vida está continua e inexorablemente cambiando de modo, y la estructura de la vida (que es proceso y cambio) es la sustancia de la historia, esta última se erige en “la ciencia de las vidas humanas”11. Y, desde luego, de esta concepción de la vida derivan dos perspectivas como formulación de “dos principios fundamentales para la construcción de la historia” como ciencia de las vidas humanas –que dice Ortega– o como “filosofía de la humanidad” –que diría Vico en su Scienza nuova–; a saber: que del problema que es su “circunstancia” el hombre hace constantemente Mundo, o plan u “horizonte”; y que todo cambio del mundo, o modificación del horizonte conlleva un cambio en la estructura del modo de vida. Porque el hombre no es más que su vida, y ésta es la figura de su problema vital, en la que lo característico es “existir en un mundo determinado” y concreto. La naturaleza mutable del hombre hace que él esté permanentemente creando “Mundo”, y que éste, por tanto, sea modificado también constantemente; lo que implica que cambie sin parar “la estructura de la vida”12. Ante esta perspectiva, el tema de la historia se ve entonces, para Ortega, “formalmente precisado como el estudio de las formas o estructuras que ha tenido la vida humana desde que hay noticia”; o sea, apuntando a “los géneros de modificaciones”. Algo que ya fuera señalado por Vico como elemento nuclear de la Scienza nuova en su famoso parágrafo 331 en la edición de 1744 y que ya había explicitado perfectamente antes en el libro I, cap. IX de su edición de 172513. Situados en este ángulo teorético, resulta evidente que la razón vital e histórica articulada por Ortega requiere el modo de razón narrativa argumentado por Vico. Y también resulta claro que esta razón narrativa es de por sí una razón hermenéutica, pues a la vez que narra viene a interpretar; o mejor dicho, la narración implica ya la interpretación. De tal modo que en la crítica viquiano-orteguiana, la razón narrativa vendrá a ser, además de la capacidad de dar forma a la historia (o sea, de in-formar), también el modo de proceder de la razón histórica (o sea, de con-formar), la manera de ser conforme a razón en una anterioridad. La razón vital e histórica, ejecutivamente, precisa ser razón narrativa. Ésta posibilita la mostración de su verdad. Pero una mostración que requiere ser “meditata in idea” –que dice Vico–, porque la mostración narrativa lo es siempre de un proceso, de una serie dialéctica de experiencias, de un argumento histórico-vital cuya contextura son las propias vidas de los individuos. Por eso, como dirá Ortega, conociendo la “estructura esencial de la historia”, su razón o porqué, será posible entonces narrar verdaderamente las historias particulares. Una estructura esencial de la historia que Ortega denomina “metahistoria”, y cuya Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 191 “La lingua con cui parla la storia ideal eterna” Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 191 figuración apreciamos coincidente con el papel desempeñado por la storia ideal eterna de Vico, en cuanto ideación y re-creación del orden que nos permite narrar el transcurso de las historias particulares. Esta storia ideal eterna se extiende en la Scienza nuova como el patrón inteligible y el modelo procesual que posibilita el relato histórico de la mente humana, el “diseño” que permite que ésta pueda tener conocimiento (y ciencia) de sí misma al poder conocer su propio proceso, recreándolo y rehaciéndolo. Resulta, así, el “disegno”14 que propicia el acceso a una inteligibilidad de lo múltiple y lo diverso al proyectar y dejar visionar dinámicamente –como un filme– cuál es el “orden” del “curso” que siguen las cosas (o sea, la “estructura esencial” de las historias). De hecho, nos parece que es en la conjunción viquiana entre historicismo narrativo y “metafísica de la mente humana” donde se propicia la necesaria articulación de lo particular y lo universal como núcleo de la nueva ciencia. 2. “... COME NE NARRA LA STORIA” La gran preocupación de Ortega, persistente a lo largo de su pensamiento, ha sido siempre doble: 1) primeramente –como ejercicio que nosotros denominamos una crítica de la razón problemática– vincular la razón a la vida y a la historia, y denunciar el absolutismo vespertinista de la razón pura; 2) y a continuación hacer de la historia una ciencia sistemática, y para ello establecer al menos sus prolegómenos. El proyecto orteguiano nos resulta ya, de principio, notablemente emparentado con el proyecto viquiano. No hace falta remitirnos a la fase más marcadamente historicista de Ortega para advertir este planteamiento. Tomemos un ejemplo de su etapa metodológica definida expresamente “perspectivista”. Dice Ortega en ¿Qué es filosofía? (1929): “Yo espero, por razones muy concretas, que en nuestra edad la curiosidad por lo eterno e invariable que es la filosofía y la curiosidad por lo voluble y cambiante que es la historia, por primera vez, se articulen y se abracen. Para Descartes el hombre es un puro ente racional incapaz de variación; de aquí que le parezca la historia como la historia de lo inhumano en el hombre [...]. Para él como para el siglo XVIII la historia no tiene contenido positivo, sino que representa la serie de errores y equivocaciones cometidos por el hombre. En cambio, el historicismo y el positivismo del siglo XIX se desentienden de todo valor eterno para salvar el valor relativo de cada época. Es inútil que intentemos violar nuestra sensibilidad actual, que se resiste a prescindir de ambas dimensiones: la temporal y la eterna. Unir ambas tiene que ser la gran tarea filosófica de la actual generación, ...”15 Esta unión habrá de ser, desde la propuesta orteguiana, la que posibilite una verdadera ciencia de lo histórico. Por lo tanto, una “ciencia” acorde a “El tema de nuestro tiempo” (1923) requiere para Ortega de una capacidad copulativa entre ambas dimensiones16, de una visión simple y profunda –o “film metahistórico”– que nos permita visionar el plano arquitectónico estructural de la historia. Sin ese conocimiento, así como sin “el tipo de hombre” capaz de poseerlo y ejercitarlo, el nombre de “ciencia histórica” carecería de sentido, salvo para la archivística. Para una efectiva ciencia histórica se hace necesaria, según Ortega, la visión metahisCuadernos sobre Vico 15-16 (2003)192 Jose M. Sevilla Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 192 tórica17; resulta necesario sostener “una doctrina genérica de la sociedad humana, una sociología”, o conforme señala éste: “diremos que no hay historia sin metahistoria”18, que es lo mismo que decir sin la precisión del concepto axial sobre el que la historia “ejecuta sus movimientos”. Ortega postula, por tanto, una línea de indagación metahistórica que sea capaz de averiguar esa “estructura esencial”19 que nos haga tener en cuenta “los cambios que la diferencia de los tiempos y las épocas acarrea al estado de naciones y pueblos”20. Esa misma mirada creemos que es la que recae sobre la “storia ideal eterna”, que es, como se sabe, “uno de los principales aspectos” de la Scienza nuova. En relación con la demanda orteguiana del modelo metahistórico, apreciamos cómo Vico especificó ya en su edición de 1725 que: “questa Scienza debbe portare ad un fiato e la filosofia e la storia de’ costumi umani, [...] in guisa che la prima parte ne spieghi una concatenata serie di ragioni, la seconda ne narri un perpetuo o sia non interrotto séguito di fatti dell’umanità in conformità di esse ragioni”21. Al exponer en El tema de nuestro tiempo (1923) su teoría de las generaciones como pulsaciones de la potencia histórica de los pueblos22, como ritmo de las épocas a lo largo de la historia, Ortega delata igualmente la necesidad de advertir este “filme” estructurológico, cuya inadvertencia aprecia el filósofo madrileño en el hecho de que “formalmente” no se ha llevado a cabo hasta entonces el intento de instaurar “una nueva disciplina científica, que podría llamarse ‘metahistoria’”23, la cual se correspondería con “las historias concretas” en el mismo sentido metodológico que en las disciplinas médicas lo hace la fisiología respecto a la clínica. Como decimos, una concepción de este tipo se halla, según nuestra opinión, propiciada también en la visión de la historia –que diría Ferrater24 – que tiene Vico. Por un lado, los “princìpi” de la storia ideal eterna se derivan en parte de precisas “degnità” o axiomas sociológicos25; mas, como “storia”, es la narración metahistórica, la conceptualización de la estructura rítmica o de proceso en el tiempo de “todas las historias particulares”. Por otro lado, es también el recurso filosófico, la verdad de razón por la que se prueba la “natura comune delle nazioni”; verdad que antes previamente ha sido advertida de hecho (la verdad de hecho o “il certo”) en una configuración de la doctrina del sentido común, en la teoría sobre el origen de las lenguas, del derecho, etc., que atañe a todas las naciones particulares. O sea, en la configuración de lo que Ortega demandará más tarde como una “doctrina genérica de la sociedad humana”. Tenemos así que este “argomento universale” que versa en torno a “la natura comune delle nazioni” se corresponde con “quelli gradi meditati” en la Scienza nuova que narran el proceso en el cual “corrano in tempo le storie di tutte le nazioni”26. Conforme hemos apuntado anteriormente, se entiende con Vico que “narrare” es lo mismo que relatar, exponer o desplegar algo siguiendo un determinado orden, o sea: desvelando una razón. Este orden sistemático, en relación con el esquema narrativo de la mente humana, hace comprensible el devenir procesual de la realidad histórica, que se expresa con una lengua propia. Recordemos, a propósito de ello, que la lengua con que narra la storia ideal eterna se articula como una “lingua mentale comune” sobre la base de un pretendido vocabulario mental común y de la etimología de las lenguas con que narran las historias particulares. Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 193 “La lingua con cui parla la storia ideal eterna” Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 193 De hecho, para Vico, la actividad narrativa es intrínseca a la historia, hasta el punto de que lo es tanto a la historia fabulosa de los gentiles como también a la historia sagrada. La Scienza nuova de 1725, al igual que la de 1744, contiene numerosas proposiciones, p.e, del tipo: “devono le favole unicamente contenere narrazioni storiche degli antichissimi costumi, ordini, leggi delle prime gentili nazioni”27; o también del tipo: “la storia sagra”, “narra tanto spiegatamente e per lungo tratto”28; etc. La misma narratividad de las historias particulares también configura la storia ideal eterna. Porque la historia, sea concreta o ideal, particular o universal, consiste siempre en una narración. En cada historia particular, la narración es una explicación; en la storia ideal eterna, la explicación es una narración. Es más, para Vico, la storia ideal eterna parece asumir en la Scienza nuova el carácter de modelo mismo narratológico, que posibilita que la razón narrativa nos ofrezca la verdad y no sólo el dato de hechos concretos y aislados. Según Vico, es la historia la que narra29. 3. EL“DISEGNO DI UNA STORIA IDEAL ETERNA” Conforme nos parece que se desprende del parágrafo 349 de la Scienza nuova, para Vico, la razón (que es razón histórica) conjuga desde la narración (una narración que explica, una razón que consiste en narrar –como bien entenderá Ortega–) la “natura comune” y “le storie di tutte le nazioni”; articula la diversidad y la individualidad de lo concreto con la idealidad que se narra como proceso, implicando en esta comprensión al lector vital, que es momento mismo de la vitalidad del proceso. El fare y el conoscere requieren, por tanto, la forma narrativa de razón: “Questa Scienza –escribe Vico en el citado parágrafo– viene nello stesso tempo a descrivere una storia ideale eterna, sopra la quale corron in tempo le storie di tutte le nazioni ne’ loro sorgimenti, progressi, stati, decadenze e fini. Anzi, ci avvanziamo ad affermare ch’in tanto chi medita questa Scienza egli narri a se stesso questa storia ideal eterna, in quanto –essendo questo mondo di nazioni stato certamente fatto dagli uomini (ch’è ’l primo principio indubitato che se n’è posto qui sopra), e perciò dovendosene ritruovare la guisa dentro le modificazioni della nostra medesima mente umana– egli, in quella pruova ‘dovette, deve, dovrà’, esso stesso sel faccia; perché, ove avvenga che chi fa le cose esso stesso le narri, ivi non può essere più certa l’istoria. Così, questa Scienza procede appunto come la geometria, che, mentre sopra i suoi elementi il costruisce o ’l contempla, essa stessa si faccia il mondo delle grandezze; ma con tanto più di realità quanta più ne hanno gli ordini d’intorno alle faccende degli uomini, che non ne hanno punti, linee, superficie e figure. E questo istesso è argomento che tali pruove sieno d’una spezie divina e che debbano, o leggitore, arrecarti un divin piacere, perocché in Dio il conoscer e ’l fare è una medesima cosa”.30 La storia ideal eterna representa en cierto modo ese film metahistórico demandado por Ortega, el orden que –a través de las “modificazioni della nostra medesima mente umana”, al igual que a través del proceso y el cambio– nos permite narrar el transcurso de todas las historias particulares. Por eso viene a constituir un importante “aspetto” de la Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)194 Jose M. Sevilla Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 194 Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 195 Scienza nuova, una descripción que ésta realiza, y no en cambio un resultado idealizado que se aspire a alcanzar. Ya que cada historia sigue su propio curso, la storia ideal eterna representa un patrón o “modello” que cada una –por sí misma y desde sí misma– desarrolla; el esquema procesual del movimiento que va desde el nacimiento o “sorgimento” hasta la decadencia y “fine”. Un orden “ideal” porque ha de ser meditado en idea, ha de ser averiguación de la estructura esencial de la historia, siendo lo que permite –como ya hemos dicho– una visión de “toda la historia” y no ya “la particular de una época”; y un orden “eterno”, curiosidad de la filosofía por lo invariable –que diría Ortega–, que es un orden de eternidad de “leyes”, el cual esboza –conforme al esquema de lo que es la estructura dinámica de los procesos de las cosas humanas– cómo “debieron, deben y deberán ocurrir las cosas de las naciones”; leyes que pueden y deben ser narradas: como proceso de cambio (“sorgimenti, progressi, stati, decadenze e fini”), curso de modificazioni della mente (sentidos, fantasía, razón), ciclos de las edades (divina, heroica y humana), etc.31 El propio relato de la Scienza nuova (1725) es un ejercicio de razón narrativa, que asume la dignidad verdadera de que “la storia narra”, o sea, de que es razón. Pero esta misma “razón”, como se indicará en la tercera edición (1744), necesita que el lector la re-vitalice, que se la relate a sí mismo para recrearla y comprenderla. Necesita que el “leggitore” reintegre en ella la vida . Por otra parte, este disegno di una storia ideal eterna es algo que Vico “descubre” mediante “una nuova arte critica”, que el autor ensaya como un modo nuevo de examinar filosóficamente (meditar) en torno a las cosas humanas (filología), conforme se expone en la Scienza nuova (1725)32. Así, en consonancia con la demanda que –como hemos visto antes– hará más tarde Ortega en la primera lección de ¿Qué es filosofía?, Vico avanza este descubrimiento al inicio de la edición de 1744, en el parágrafo 7 (cursiva nuestra): “qui la filosofia si pone ad esaminare la filologia [...], la quale, per la di lei deplorata oscurezza delle cagioni e quasi infinita varietà degli effetti, ha ella avuto quasi un orrore di ragionarne; e la riduce in forma di scienza, col discovrirvi il disegno di una storia ideal eterna, sopra la quale corrono in tempo le storie di tutte le nazioni [...]”. Todas las historias, civilizaciones o culturas despliegan una matriz procesal común, donde la historia aparece más vinculada con la experiencia de la vida: nacen, progresan, alcanzan su cumbre, decaen y fenecen. Esa estructura esencial se nos presenta como el relato etimológico-histórico que se puede hacer “secondo questa serie di cose umane”33; o sea, según “la serie dialéctica” de las experiencias, que dirá Ortega. Tal patrón es histórico, lo muestran todas las historias particulares; pero también ideal, o sea es un paradigma, esbozo o “modelo”, metahistórico, si bien no responde a ningún principio externo o ajeno a la propia historia34. Es la razón narrativa la que viene a figurar el modelo de esa historia ideal eterna, en cuanto que esa razón es ella misma historia.35 Como interpreta Isaiah Berlin, para Vico la “historia ideal eterna” es el único modelo universal que todas las sociedades, en sus surgimientos y decadencias, tienden a realizar, más pronto o más tarde.36 Y como, por otro lado, interpreta Giuseppe Cacciatore, la historia ideal eterna no es una abstracta unidad trascendente, sino continuidad de tránsito y fluir de la básica común vida humana.37 Ciertamente, Vico presenta un principio de relación de orden narratológico entre la natura- “La lingua con cui parla la storia ideal eterna” Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 195 leza de las cosas humanas y la serie de su devenir existencial; la vinculación entre la variedad y diversidad de la vida y la homogeneidad de una básica común fluencia vital. Así sostiene el filósofo napolitano que las cosas que en tiempos diferentes existen con una naturaleza semejante requieren la homogeneidad de tales tiempos, y refieren una común naturaleza. Por eso, en relación con este principio de relación entre lo invariable y lo mudable (que dirá Ortega), Vico identifica “natura” con “nascimento”38 y busca los “princìpi” en los orígenes, allí donde se establecen “i fondamenti del vero” que sirven para “meditare” el mundo de las naciones “nella sua idea eterna”, o sea, pensado conceptualmente, filosóficamente, y estableciendo de forma completa y universal “questa Scienza per tutto”39. Gracias a la visión metahistórica de la storia ideal eterna, Vico puede argumentar y explicar coherentemente su teoría antropohistórica sobre la naturaleza mutable del hombre y sobre la pluralidad de historias y culturas: que la naturaleza humana se transforma a sí misma y a su entorno, creando constantemente Mundos40 (culturas). Para concertar el pluralismo (cultural e histórico) con el exigible elemento de universalidad (naturaleza humana), alejándose así tanto del monismo universalista como del relativismo histórico, Vico entiende que este valor de diseño o modelo es doble. Por un lado, cada cultura, cada época, cada “historia particular” conforma un patrón auténtico y peculiar, en cierto modo irrepetible. Por otro lado, es también un diseño común que se muestra emergente como la “serie de cosas humanas”, el proceso dialéctico general que está en el núcleo de lo que llamamos naturaleza común y, más explícitamente, “natura comune delle nazioni”. La “storia ideal eterna” constituye para Vico ese patrón estructurológico que nos desvelan todas las historias particulares al desarrollarse, pero que sólo es desvelado (no impuesto abstractamente) al ser meditado idealmente, trascendentalmente; mas al ser pensado conceptualmente (“meditato”) y visionado o visto en los hechos (o sea, corroborado). Este diseño metahistórico de la “recurrencia” de las cosas humanas y civiles debe ser, por consiguiente, y según la propuesta de Ortega, el modelo conceptual del científico de la historia; un diseño mediante el cual, como dijera Vico, “sull’identità in sostanza d’intendere e diversità de’ modi lor di spiegarsi” se puede explicar “tutta” la historia, no ya sólo la “particolare ed in tempo”41. Por tanto, la storia ideal eterna es un diseño que constituye el ámbito estructurológico en el que se aprehende la “natura comune delle nazioni” y en el que es posible conjugar los planos descriptivos y normativos, filológicos y filosóficos, indesligables en la Scienza de Vico, que permiten la visión de lo común; “un argomento universale” en la diversidad y pluriversalidad de las historias particulares42. Por eso en la Scienza nuova de 1725 se halla la propuesta de un “dizionario universale”, según nos dice el mismo Vico: “questa idea di un dizionario di voci, per così dire, mentali comune a tutte le nazioni, che, spiegandone l’idee uniformi circa le sostanze, che, dalle diverse modificazioni che le nazioni ebbero di pensare intorno alle stesse umane necessità o utilità comuni a tutte, riguardandole per diverse propietà, secondo la diversità de’ loro siti, cieli e quindi nature e costumi, ne narri l’origini delle diverse lingue vocali, che tutte convengano in una lingua ideale comune.”43 O, como expone más adelante, respecto de su Ciencia: Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)196 Jose M. Sevilla Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 196 “Che deve essere un gran saggio della storia ideale eterna da noi sopra disegnata, la quale è da leggersi con gli aiuti della nostra arte critica e degli etimologici sopra divisati e del dizionario universale che abbiamo conceputo pur sopra”44. Si Vico establece la necesidad de realizar ese “vocabolario mentale” común o “lexico” es porque la “storia ideal eterna” posibilita –como argumento sobre el que ésta versa– la narración de la razón45. De ahí que, como se dirá en la edición de 1744, este léxico “si truova esser necessario per sapere la lingua con cui parla la storia ideal eterna, sulla quale corrono in tempo le storie di tutte le nazioni, e per potere con iscienza arrecare l’autorità da confermare ciò che si ragiona [...]”46. La lingua con la que habla esta storia es aquella que declara que todo lo humano tiene un origen, un progreso, un perfeccionamiento, y una decadencia y final. Es la lengua de la fluencia y proceso de la vida. Y es la lengua propia para una doctrina de la vida social (la “metahistoria” de Ortega). Pero es también la “lengua” con que razona la scienza nuova, aquella de la que –dice Vico– “facciamo uso”47: la que permite pensar y entender la estructura interna de la propia historia y con ello de la común naturaleza humana. “È necesario –dice Vico– che vi sia nella natura delle cose umane una lingua mentale comune a tutte le nazioni, la quale uniformemente intenda la sostanza delle cose agibili nell’umana vita socievole, e la spieghi con tante diverse modificazioni per quanti diversi aspetti possan aver esse cose”. Y más aún: “Questa lingua è propria di questa Scienza[...]”48. Esta storia ideal eterna, que en la obra de Vico “si medita e si ritruova”, tiene también carácter de prueba o “saggio”. Gracias a la visión de la estructura esencial de proceso, una historia sobre la que ya se ha meditado puede servir para ensayar acerca de otras historias desconocidas. Algo que, según Vico, “è un saggio d’una storia ideal’ eterna”49; y algo que es un tipo de ejercicio (“saggio”) de la “metahistoria” que reclama Ortega; en tanto que el relato “metahistórico” proyecta la visión de una razón comprendida por el historiador50, de “una verità meditata in idea” –y no tanto una “hipótesis”51– necesaria para que éste pueda narrar en términos de ciencia histórica. Esta idea nuclear de la “nueva ciencia” de Vico también está a la base de la nueva disciplina que bajo el nombre de “metahistoria” propone Ortega; hasta el punto de que el filósofo madrileño reconoce cierta coincidencia52. Tanto Vico como Ortega desean entender la lengua con la que habla la historia ideal eterna. Una lengua que es la historia como etimología, y la etimología como razón histórica: “Etimología –dice Ortega– es el nombre concreto de lo que más abstractamente suelo llamar razón histórica”53. Una lengua que narra y que, a través de la razón narrativa, desvela la razón histórica54. Porque el valor radical de la etimología55 es –en éste su radical sentido– el de búsqueda siempre de “alguna claridad sobre la estructura esencial de la vida humana”, ésta narra, pues, como modo de razón histórica, todo el devenir propio de la realidad radical que es la vida humana56, donde todas las demás realidades se enraizan. Por tanto, la historia –la etimología– es la disciplina que nos acierta a descubrir la verdad de lo que el hombre es identificada con lo Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 197 “La lingua con cui parla la storia ideal eterna” Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 197 es “col quale sia conceputa la storia ideal eterna che ne dia le storie in tempo di tutte le nazioni” (§ 145). 47. Cfr. SN1744 §§ 162 y 445. 48. SN1744 § 162 (c.n.), “[...] col lume della quale se i dotti delle lingue v’attenderanno, potranno formar un vocabolario mentale comune a tutte le lingue articolate diverse, morte e viventi, di qui abbiamo dato un saggio particolare nella Scienza nuova la prima volta stampata” (ibid.). Refiere concretamente Vico que en su scienza nuova hace uso de este “vocabolario mentale comune” en todas las cosas que razona (§ 162). 49. Cfr. SN1744 § 334. 50. Vico diría “verità meditata in idea, che poi con l’autorità truoverassi di fatto” (cfr. SN1744 § 114). 51. Cfr. SN1744, § 114. 52. Cfr. OC, II, 674-675. 53. Cfr. OC, VII, 220. La razón para Vico es razón “narrativa” e histórica, y en consonancia, la metafísica de la Scienza Nuova es “metafísica histórica”. De hecho, para Vico la historia es como una lengua, con un “vocabulario mental” y un “léxico” a base de ideas, voces, usos, costumbres, etc.; y para Ortega la historia es “como una gigantesca etimología”. Y en ambos, la “etimología” es en concreto –término de Ortega– (“certo” [filología] –término de Vico–) lo que en abstracto –según Ortega– (“vero” [filosofía] –según Vico–) se dice razón histórica. Desde la perspectiva de la filosofía, la etimología es razón histórica; desde la de la historia-filología la razón histórica es etimología. 54. En el “nombre auténtico” (etymon) queda registrada y almacenada la experiencia originaria de la realidad nueva descubierta, y una nueva significación –de relación vital con el mundo– que brota a raíz de la palabra o uso. 55. Tanto para el “poeta”, que es quien dice el nombre auténtico, como también para el “filósofo”, que es quien se introduce reflexivamente en las profundidades semánticas de las experiencias y realidades humanas, no es solamente importante el texto sino también el contexto, no sólo la originalidad semántica (“hondo sentido”) de un etymon, sino también, por igual, la iluminación del ámbito vital donde la palabra o el uso (“costumbre”) hubieran sido fecundados y llegaran a nacer, conteniendo así una concepción de la vida y una verdad primordial (“la visión aguda y honda [...] de nuestra existencia”, que dice Ortega). Cfr. nuestro libro Ragione narrativa e ragione storica..., ya citado. 56. De la realidad que es mi vida: “la realidad radical soy yo y mi circunstancia” (OC, XII, 203); pero también la del “hombre cualquiera, que es el que crea las lenguas”. 57. Vid. nuestro ensayo “El filósofo es un ‘decidor’. En torno al decir y el pensar etimológico de Ortega y Gasset (y su genealogía viquiana)”, en Metáfora y discurso filosófico, cit., o Ragione narrativa e ragione storica..., cit., cap. 2; y cfr. nuestro trabajo “Universales poéticos, fantasía y racionalidad”, Cuadernos sobre Vico, 3, Sevilla 1993, pp. 67-113. Véase, de pronta publicación (Actas e.p.), nuestra ponencia “Universalismo fantastico: ragione poetica e ragione narrativa. (Temi per una ontologia del problematismo)”, desarrollada en el Congreso Internacional Il sapere poetico e gli universali fantastici. La presenza di Vico nella riflessione filosofica contemporanea (Napoli, 23-25 maggio 2002), organizado por las Universiades de Nápoles, Salerno y Cagliari. 58. Vid. IX, 642-643. Cfr. SN1744, § 22: “qui [en la Scienza nuova] si dànno altri princìpi d’etimologia (e se ne fanno spessissimi saggi per tutta l’opera)”; y cfr. SN1744, § 354: “l’etimologie delle lingue natie, che narrano le storie delle cose ch’esse voci significano, incominciando dalla propietà delle lor origini e prosieguendone i naturali progressi de’ loro trasporti secondo il ordine dell’idee, sul quale dee procedere la storia delle lingue [...]”. 59. Según Vico: “che l’etimologie delle lingue natie sieno istorie di cose significate da esse voci su quest’ordine naturale d’idee: che prima furono le selve, poi i campi colti e i tuguri, apresso le picciole case e le ville, quindi le città, finalmente l’accademie e i filosofi” (SN1744, § 22. Cfr. SN1744, § § 236-245, Dignidades LXIII - LXVIII. Cfr. § 354). 60. SN1744, § 245. 61. “L’ordine dell’idee dee procedere secondo l’ordine delle cose” (SN1744, § 238; axioma parangonado con el conocido de Spinoza, Ethica, II, 7, si bien en Vico por “ordine delle cose” se entiende curso de la historia u orden de las “cosas humanas”); y “che secondo questa serie di cose umane si debbano narrare le storie delle voci delle lingue natie” (§ 240; cfr. § 354). 62. Parágrafo viquiano que además constituye un claro ejemplo de la actitud o condición “matinalista” de Vico (en clara contraposición a la actitud “vespertinista” de muchos filósofos modernos y contemporáneos –cfr. nuestro Ragione narrativa e ragione storica..., cit., cap. 1–): “Ma, in tal densa notte di tenebre ond’è coverta la prima da noi lontanissima antichità, apparisce questo lume eterno, che non tramonta, di questa verità, la quale non si può a patto alcuno chianar in dubbio: che questo mondo civile egli certamente è stato fatto dagli uomini, onde se ne possono, perché se ne debbono, ritruovare i princìpi dentro le modificazioni della nostra medesima mente umana. Lo che, a chiunque vi rifletta, dee recar maraviglia come tutti i filosofi seriosamente si studiarono di conCuadernos sobre Vico 15-16 (2003)204 Jose M. Sevilla Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 204 seguire la scienza di questo mondo naturale, del quale, perché Iddio egli il fecce, esso solo ne ha la scienza; e traccurarono di meditare su questo mondo delle nazioni, o sia mondo civile, del quale, perché l’avevano fatto gli uomini, ne potevano conseguire la scienza gli uomini. Il quale stravagante effetto è provenuto da quella miseria, la qual avvertimmo nelle Degnità, della mente umana, la quale, restata inmersa e seppellita nel corpo, è naturalmente inchinata a sentire le cose del corpo e dee usare troppo sforzo e fatiga per intendere se medesima, come l’occhio corporale che vede tutti gli obbietti fuori di sé ed ha dello specchio bisogno per vedere se stesso” (SN1744, § 331). 63. OC, III, 20. 64. OC, XII, 237. 65. OC, VI, 23. 66. OC, III, 198. 67. OC, VI, 50. 68. OC, VI, 41. “Ahí está –escribe Ortega en Historia como sistema (1935)–, esperando nuestro estudio, el auténtico ‘ser’ del hombre –tendido a lo largo de su pasado. El hombre es lo que le ha pasado, lo que ha hecho. Pudieron pasarle, pudo hacer otras cosas, pero he aquí que lo que efectivamente le ha pasado y ha hecho constituye una inexorable trayectoria de experiencias que lleva a su espalda, como el vagabundo el hatillo de su haber. Ese peregrino del ser, ese sustancial emigrante, es el hombre. Por eso carece de sentido poner límites a lo que el hombre es capaz de ser. En esa limitación principal de sus posibilidades, propia de quien no tiene una naturaleza, sólo hay una línea fija, preestablecida y dada, que pueda orientarnos; sólo hay un límite: el pasado. Las experiencias de vida hechas estrechan el futuro del hombre. Si no sabemos lo que va a ser, sabemos lo que no va a ser. Se vive en vista del pasado. En suma, que el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene... historia. O lo que es igual: lo que la naturaleza es a las cosas, es la historia [...] al hombre” (ibid.). 69. OC, VI, 41. Como expone Ortega, se trata “de que la historia se instaure como razón histórica”: “Se trata de encontrar en la historia misma su original y autóctona razón. Por eso ha de entenderse en todo su rigor la expresión ‘razón histórica’”(ibid., 50). Cfr. OC, VI, 49-50. Así: “La historia es ciencia sistemática de la realidad radical que es mi vida. Es, pues, ciencia del más riguroso y actual presente” (ibid., 44). Se refuerza, por tanto, la idea de que esta “razón” no es meramente una razón en la historia sino más bien de la historia: si hay una presunta “racionalidad” de la historia ésta sólo puede ser aprehendida y entendida como historización de la razón: o sea, concreción. La recurrente insistencia de Ortega llega a ser definitiva en los textos de Sobre la razón histórica (1940-44): “Ahora, al haber perdido la fe exclusiva en esa razón [dice refiriéndose a la razón física o abstracta] hemos quedado libres –desde Dilthey– para buscar el ‘ser’ del hombre sin que nos estorbe el prejuicio del naturalismo, del eleatismo. Y pronto hemos caído en la cuenta de que la razón física tenía que fracasar ante los problemas humanos. [...]. Ha llegado el momento de que la razón que era sólo física se libere de esta limitación y de que el hombre crea en la razón histórica. Porque hasta ahora lo que había de razón no era histórico y lo que había de historia no era racional. ¿O creen ustedes de verdad que apretando bien esos diez mil años de pasado no se pueden extraer unas gotas de novísima y salvadora razón, de razón historica?” (OC, XII, 329-330). 70. Cfr. G. CACCIATORE, “Ortega e Vico”, cit., p. 244. Tal propuesta filosófica está entre aquellas que –como indica Cacciatore recordando a Piovani– son de designación “post-vichiana” (ibid.; cfr. P. PIOVANI, “Vico, la filosofia senza natura” (1969), en La filosofia nuova di Vico, a. c. de F. Tessitore, Morano, Nápoles, 1990, pp. 57-90, ref. a p. 89). Adviértase que la idea de razón vital e histórica es para Ortega de rango superior a la idea diltheyana de “razón histórica”. De hecho, el propio Ortega explicará en cierto momento propedéutico (cfr. OC, VI, 175) cómo su idea de razón vital representa “en el problema de la vida” un nivel más elevado que la idea de la razón histórica de Dilthey. 71. OC, IX, 88. 72. OC, VI, 40. “Para comprender algo humano, personal o colectivo, es preciso contar una historia. [...]. La vida sólo se vuelve un poco transparente ante la razón histórica” (ibid.). 73. Ibidem. 74. OC, IX, 88-89. 75. Cfr. OC, VI, 43. 76. SN1744, § 401, § 403; cfr. § 34. 77. Es ésta una idea que se despliega, p.e., en El tema de nuestro tiempo (1923), en Historia como sistema (1935), en el cap. I de El hombre y la gente, titulado “Ensimismamiento y alteración” (1939), y en diversos escritos de la década de los años 40. 78. OC, XII, 309. *** Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 205 “La lingua con cui parla la storia ideal eterna” Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 205