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Etnocentrismo, racismo y relativismo en un país civil: Italia al inicio del tercer milenio

Author: Signorelli, Amalia
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2011
DOI: 10.12795/RAA.2011.i01.06
Source: https://idus.us.es/bitstreams/286d19ae-3821-448d-934e-2fdc17e1edea/download
REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA. NÚMERO 1: ANTROPOLOGÍAS DEL SUR.
JUNIO DE 2011
ISSN 2174-6796
[pp. 99-109]
h p://dx.doi.o g/10.12795/RAA.2011.i01.06
ETNOCENTRISMO, RACISMO Y RELATIVISMO
EN UN PAÍS “CIVIL”: ITALIA AL INICIO DEL
TERCER MILENIO
AMALIA SIGNORELLI
Uni e si à La Sapienza di Roma
Resumen.
De se un país de an igua y abundan e emig ación, I alia pasó a con e i se desde inales
de la década de los se en a en un país de inmig ación. T ein a años después, se puede
cons a a que en I alia p edomina una opinión pública acis a. ¿De dónde su ge es e
acismo? Tomando como e e encia los es udios de los an opólogos i alianos E nes o
de Ma ino, Ca lo Tullio Al an y Vi o io Lan e na i, en es e a ículo se p o undiza en el
es a u o eó ico de los concep os de e nocen ismo de ac i ud, e nocen ismo ideológico
y e nocen ismo c í ico, y en la elación que se es ablece en e es os, el acismo y el
ela i ismo. Po úl imo, se conside an las apo ías del ela i ismo pe o ambién su unción
i enunciable pa a ga an iza , como ha señalado Gee z, “un mínimo de decencia” en las
elaciones en e los se es humanos.
Palab as cla e: Mig aciones, e nocen ismo de ac i ud, e nocen ismo ideológico,
e nocen ismo c í ico, ela i ismo, I alia.
Abs ac .
Ha ing mig a ed o one and hal a cen u y o Eu ope, he Ame icas and Aus alia, in
he ‘70s o he XX h Cen u y I alians disco e ed ha hei coun y was a des ina ion
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o people coming om A ica, Asia, Sou h Ame ica. Now he e a e in I aly abou i e
million o o eign people; and he majo i y o i alian people seem o ha e de eloped a
acis ap i ude. Re e ing o V.Lan e na i’s, C.TullioAl an’s and E. de Ma ino’s s udies,
his pape discuss he concep s o ap i udinal e hnocen ism, ideological e hnocen ism,
c i ical e hnocen ism and hei connec ions wi h acism. In he end ela i ism is
discussed bo h in i s heo e ic and mo al con en s.
Keywo ds: Mig a ions, ap i udinal e hnocen ism, ideological e hnocen ism, c i ical
e hnocen ism, acism, ela i ism, I aly.
La si uación que se ha ido c eando en I alia desde inales de los años se en a o ece
in e esan es elemen os pa a quien desee e lexiona sob e las nue as opog a ías de
la cul u a. En esos años adquie e consis encia un enómeno absolu amen e inédi o
pa a la sociedad i aliana: la llegada de inmig an es p oceden es de los países llamados
ex acomuni a ios, ex e nos a la p ime o denominada Comunidad Económica Eu opea
y luego Unión Eu opea. De se un país de an igua y abundan e emig ación, I alia se
ha is o ans o mada en un país ecep o de inmig ación; una inmig ación do ada
además de algunos asgos ca ac e ís icos. Llegan a I alia pe sonas y g upos p oceden es
de odos los con inen es: ilipinos, cabo e dianos, senegaleses, ma oquíes, pe uanos,
polacos, umanos, uc anios, ghaneses, albaneses y nige ianos. Ac ualmen e se calcula
que en I alia hay más de 4 millones de inmig an es en e los clandes inos y quienes
poseen documen ación, una can idad que cons i uye un po cen aje ce cano al 5% con
espec o a la población i aliana y que co esponde a la media eu opea. Los que emig an a
I alia pe enecen a más de 20 nacionalidades. O a ca ac e ís ica des acada es que I alia,
aún siendo un país ico, dispone de un sis ema p oduc i o es uc u almen e incapaz de
ga an iza la plena ocupación a los i alianos y oda ía p esen a emig ación au óc ona.
La inmig ación ex anje a en I alia encuen a ocupación undamen almen e en los
se icios a las pe sonas y en el e cia io come cial y pa a el iempo lib e, y secunda iamen e
en la indus ia y en la ag icul u a. También po es a azón es una inmig ación ca ac e izada
po una ue e p esencia de muje es que emig an solas pa a emplea se como abajado as
domés icas y como cuidado as de ancianos.
La mul iplicidad de cul u as que p esen an los inmig an es es muy g ande. Sin emba go,
siguiendo a Balandie , hay que des aca que ellos no son po ado es de cul u as
o igina ias, na i as o au én icas. Muchos g upos p oceden de países con un pasado
colonial o pos colonial, o os de países con un pasado socialis a. Es un hecho que las
mig aciones con empo áneas han in e ido sólo apa en emen e el escena io adicional
de los p ocesos llamados “de acul u ación” en la edad colonial: ya no se mue en los
“acul u ado es”, sino los “acul u ados”; la elación numé ica en e unos y o os en los
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luga es de llegada se encuen a in e ida, los “na i os” occiden ales son la mayo ía
mien as que los nue os llegados la mino ía; los que en el égimen colonial ocupaban
el papel de los conquis ados, some idos u op imidos pa ece que aho a hayan adqui ido
un s a us di e en e: son “lib es”: se es humanos que po “lib e” decisión han dejado su
ie a y han enido a los países “occiden ales”. Es opo uno acla a , no obs an e, que las
si uaciones que se p esen an no se pueden educi a una simple in e sión de la condición
colonial y que la si uación de los que p oceden de Eu opa del Es e no es ampoco educible
a un paso lineal desde condiciones de ida p opias de un país socialis a a condiciones de
ida de un país capi alis a.
Cada inmig an e y cada g upo de inmig an es lle a consigo un pa imonio cul u al
complejo del cual es pa e, en casi odos los g upos, lo que pod íamos llama , con
Appadu ai y Canclini, “globalización imaginada”, es deci un p oceso de con ac o y
ci culación cul u al ampliamen e mediado po las nue as ecnologías de la comunicación
a dis ancia. Es un hecho conocido y con inuamen e con i mado po el abajo de campo
que los inmig an es llegan con una idea de I alia bien es uc u ada; así, una pa e
consis en e del abajo que ienen que hace , po lo menos en el p ime pe íodo de su
es ancia, es adecua sus expec a i as a la expe iencia y su expe iencia a las expec a i as.
F en e a es a mul iplicidad de cul u as emig adas que con i iendo e in e ac uando en
el mismo espacio- iempo his ó ico p oducen o as o mas cul u ales, se encuen an los
i alianos con oda su complejidad his ó ico-cul u al, ca ac e izada po es a i icaciones
de sexo, clase, eligión y hecha aún más compleja en elación con los inmig an es po
las expec a i as, los es e eo ipos y los p ejuicios. Son unos i alianos que no cons i uyen
un g upo homogéneo: se pueden dis ingui bas an e bien los de e ca ólica, en p incipio
abie os a la acogida aunque a menudo bajo una o ma de pa e nalismo ca i a i o; los
i alianos “de izquie da” (I alia es el país que du an e décadas u o el Pa ido Comunis a más
ue e en Occiden e) que adop an una óp ica iguali a ia y emancipado a; y, inalmen e,
los i alianos conse ado es y “de de echa”, nos álgicos del Impe io y que ei indican lo
que conside an una supe io idad incues ionable. A pesa de ello, es ácil obse a en e
los i alianos ma cadas dis ancias en e sus a i maciones y sus p ác icas co idianas; un
hecho bien conocido po quienes ealizan es udios de campo.
A qué esul ados conduci á a medio plazo es e agi ado p oceso de con ac os y de mezclas
es demasiado p on o pa a p e e lo; lo que se puede obse a es que en el co o plazo una
pa e consis en e de los i alianos ha demos ado pe enece al á ea de los con encidos
de su p opia supe io idad, animados po la descon ianza y el desp ecio hacia los
inmig an es e inclinados a conside a les como un “mal necesa io”; ole ables sólo si son
asignados a a eas conc e as y elegados en espacios bien iden i icados y ci cunsc i os.
Que es a o ien ación sea mayo i a ia lo sugie e el esul ado de las elecciones polí icas de
la p ima e a de 2008, que han espaldado al gobie no de Sil io Be lusconi y su coalición.
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Es e gobie no, que se de ine de cen o-de echa, ha adop ado una se ie de medidas
que empeo an las condiciones de llegada y de ida de los inmig an es ex anje os en
I alia. Algunas de ellas, como conside a deli o penal la al a de pe miso de esidencia
incluso si el inmig an e posee una isa de u is a caducada, han ecibido la censu a del
pa lamen o Eu opeo, al habe sido conside adas medidas ansg eso as de los de echos
humanos; o as, como la p opues a más ecien e de ins i ui en la escuela elemen al
clases sepa adas pa a los hijos de los inmig an es, p esen an un pa ecido no casual con
las más clásicas polí icas de apa heid. Sin emba go, la opinión pública, o po lo menos
una pa e (¿mayo i a ia?) de ella, pa ece encon a se de acue do con es as medidas: en la
ac ualidad se es án mul iplicando en las ciudades i alianas g a es episodios de iolencia
g a ui a hacia pe sonas que ienen como única culpa la de pa ece di e en es: cóc eles
molo o a ojados en los campos de los omas, pe sonas de piel neg a o con pe iles
o ien ales a acadas y golpeadas en las pa adas de los au obuses, un jo en neg o golpeado
a mue e po dos i alianos, pad e e hijo, po habe obado un paque e de galle as en su
ienda de comes ibles…
La an opóloga i aliana A. M. Ri e a conside a que en I alia es mayo i a ia la opinión
pública acis a y los hechos que ocu en cada día pa ecen da le la azón.
Se han ac i ado en I alia nume osas pos u as en con a del ela i ismo cul u al. Es a
condena p ocede de una oz muy in luyen e: el Papa Benedic o XVI, que incide
sis emá icamen e en es e asun o con onos de in ansigencia ex ema. Su pos u a
encuen a seguimien o en e in elec uales y polí icos, iene impo an es esonancias en
los medios de comunicación de masas y se añade a las posiciones que eo izan el choque
de ci ilizaciones o la exis encia de países-canalla.
Es a si uación plan ea algunas cues iones c uciales ace ca de las dinámicas cul u ales,
in e ogan es en cie o sen ido clásicos ya que, aunque la an opología se en en a a
ellas “desde siemp e”, pa ece que no hayan encon ado oda ía espues as sa is ac o ias.
Vuel o a p opone las con la espe anza de solici a suge encias ú iles.
¿Desde donde b o a el acismo? En i ud de su his o ia, emo a y ecien e, I alia pa ecía
has a hace poco un país mínimamen e inclinado a adop a posiciones de es e ipo;
e iden emen e se a aba de una ac i ud apa en e y engañosa.
Po pa e de la eo ía an opológica, el acismo se conside a como una o ma ex ema y
ue emen e ideológica de e nocen ismo.
Ya Sumne , quien in en ó el é mino, conside aba el e nocen ismo como un sínd ome
cons i uyen e de la condición humana, indispensable en el p oceso de ins au ación an o
de la cohesión in e na de un g upo como de la compe encia en e g upos dis in os. Es a
esis een ía, a su ez, a o a que los an opólogos a menudo han acep ado como un
supues o incues ionable: la esis de que el ex anje o ac i a con su me a p esencia la
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descon ianza, cuando no el emo , po pa e del g upo con el cual en a en con ac o.
Así, la hos ilidad hacia él siemp e es a ía p esen e, aún cuando sea man enida a aya
y educida a un eu emismo en nomb e de o os in e eses y necesidades. Aún más: la
simple noción de la exis encia del “o o”, de ecinos di e en es, es a ía en el o igen de la
au o alo ación que cada g upo elabo a de sí mismo undándola en la de aluación y la
in e io idad de los demás, po lo menos en el plan onomás ico (aquí siemp e se ci an
ejemplos de los nomb es ibales que signi ican “noso os, los homb es” en oposición a los
de aluan es epí e os asignados a los “o os”: los bá ba os, los no-homb es, e c.) Lan e na i
habla del “p ejuicio e nocén ico de supe io idad, ya p esen e como ac i ud psicológica
desde los p ime os es adios cul u ales” (Lan e na i, 1979:10). Una psicoanalis a i aliana,
F. Onga o Basaglia, conside a es e e o inspi ado po el O o como una condición
humana o igina ia, p imo dial: “Mien as que la ida se lle e a cabo bajo la amenaza
de la na u aleza incon olada, el homb e es á odeado po ue zas oscu as y enemigas, de
las cuales lo desconocido y lo ajeno son pa e: si el homb e ep esen a una amenaza pa a
el homb e, su supe i encia se unda en la eliminación de quien es conside ado di e en e,
desconocido, amenazan e o simplemen e de quien se p esen a en el ho izon e de su e i o io.
La iden i icación del ex año como enemigo es au omá ica y el enemigo se elimina pa a no
se eliminado: quien ma a consigue i i ” (Onga o Basaglia, 1978:748).
Las obse aciones de Malinowski ace ca de las o mas de ag esión en e ibus sugie en
que los e nocen ismos ideológicos son cons ucciones cul u ales en las cuales “el p ejuicio
e nocén ico de supe io idad […] asume la unción de una ideología de pode ab umado a
[…] en elación a condiciones gene ales en las sociedades polí icamen e o ganizadas, que
ienden hacia gue as de conquis a e i o ial y polí ica” (Lan e na i, 1979:10).
De mane a aún más ne a y de ini i a E. Leach a i ma “… el ipo de e nocen ismo que cuen a
ealmen e y que alcanza su apogeo en la gue a san a pa a p ese a la pu eza y la in eg idad
de ‘nues o g upo’, de ‘nues o pueblo’ (con la co espondien e masac e y explo ación a g an
escala de los demás), ex ae siemp e sus símbolos de las di ec as expe iencias p i adas del
‘yo’: nu ición/de ecación, limpieza/suciedad, e o ismo/asce ismo, p oc eación/es e ilidad”
(Leach, 1978:969). A es e p opósi o, C. Tullio Al an, en un impo an e ensayo, enseñó
como la ans o mación en símbolos, es deci en imágenes de alo , de los elemen os de
la ealidad obje o de los e nocen ismos ac i udinales, cons i uye uno de los p incipales
p ocesos de elabo ación de las ideologías e nocén icas: se aplica a la secuencia comple a
de p oc eación-sang e-linaje- aza supe io (Tullio Al an, 1992).
El e nocen ismo ideológico es explíci o, o malizado, acionalizado y acionalizado
de cualquie ipo de ag esión y de op esión ambién cuando se p esen a en las o mas
amis osas de una a ea de ci ilización de los bá ba os o como una ca ga pa a el homb e
blanco, que no puede abs ene se de adop a la en nomb e de su supe io idad; o ambién
cuando asume las apa iencias gene osas y ca i a i as de lo que llamamos ayuda al
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desa ollo (Le Monde Diploma ique, 2008). Cie amen e, es a necesidad de supe a el
miedo al o o a acándole encuen a su complemen o en la necesidad de iden i icación y
de au oiden i icación a a és de la pe enencia a un g upo. Sigue diciendo Lan e na i:
“… la capacidad de conside a como da os na u ales, ob ios y uni e sales, a los modelos y a
las ca ego ías exp esi as de la p opia cul u a coincide con una necesidad de iden i icación
inhe en e a la pe sonalidad humana en cuan o al” (Lan e na i: 1979:23), y ecupe a de
De e eux la noción de una “necesidad-sen imien o de iden idad, que se encuen a en
la base de las más gené icas o mas de e nocen ismo de ipo ac i udinal” (Lan e na i:
1979:75).
Sin emba go, la p oducción de e nocen ismos no se puede deduci mecánicamen e sólo
po la necesidad de iden idad y po el miedo al ex anje o y al desconocido; desde mi
pun o de is a, ampoco se puede deduci po la exigencia conscien e e ins umen al
de legi ima la ag esión po pa e de quien es p omo o de la misma. En pa icula , si
ue a así, es deci si las ideologías cons uidas a pa i de los e nocen ismos uesen
solamen e el p oduc o de una es a egia de legi imación pues a en ma cha po éli es
ag esi as y p eda o ias, es a explicación no acla a ía las adhesiones masi as que las a ias
o mulaciones ideológicas del e nocen ismo ag esi o consiguen an a menudo.
Un elemen o de p o undización ú il lo p opo ciona la noción de e nocen ismo
ac i udinal. Lan e na i dis ingue en e e nocen ismos ac i udinales y e nocen ismos
ideológicos, y conside a como asun o de los p ime os odas aquellas o mas de es a , de
hace , de deci , de mi a al mundo, a la expe iencia y a la elación con el mundo y con los
demás que componen la co idianeidad de los miemb os de cada g upo; o mas que, pa a
se p o undamen e in e io izadas e incluso inco po adas po los indi iduos se i en con
muy escasa conciencia como modos de se al mismo iempo na u ales y uni e sales;
debido a ello no se ole a su pues a en duda, su sumisión a c í ica o simplemen e su
compa ación con modos “o os” de i i . Lan e na i cons uyó con inu a el mapa
de los e nocen ismo ac i udinales, desde los e nocen ismos que se inse an en la
educación de los sen idos, en la disciplina de los cue pos median e la adquisición de
écnicas pos u ales, ciné icas, comunica i as, en la adecuación de los compo amien os
y de las eacciones emo i as a las eglas de e ique a o en la adquisición de amilia idad
con un ambien e de e minado. Una pa e signi ica i a de los pa imonios cul u ales
indi iduales y colec i os, p og esi amen e asimilada en el p oceso de encul u ación y
socialización, es i ida subje i amen e como una e dade a “segunda na u aleza”. En los
e nocen ismos ac i udinales Lan e na i insc ibe ambién el e nocen ismo lingüís ico y
el epis emológico, que de ine como “el más ocul o” po que es pe cibido y econocido con
meno conciencia po quien lo p ac ica.
Los e nocen ismos ac i udinales quedan, a su juicio, como “un p oblema abie o”, po su
pe sis encia de la ga du ación y po que, a causa de su na u aleza inconscien e e i e lexi a,
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e u a los o con ola los esul a aún más di ícil que en el caso de los e nocen ismos
ideológicos.
Aún eniendo dis in a na u aleza, los e nocen ismos ac i udinales y los ideológicos
no ca ecen de conexiones p o undas. Lan e na i ecuen emen e sub aya que es una
ope ación di ícil e incluso a bi a ia “escindi los e nocen ismos inculados a un o igen
y a una iden idad es echamen e acial (é nica) de los e nocen ismos la u sensu, ligados a
g upos que se econocen según iden idades sociales de la más a iada na u aleza, de ipo
cul u al, lingüís ica, eligiosa, de descendencia o sexual” (Lan e na i, 1986: 43).
Es e ínculo en e e nocen ismos ac i udinales y e nocen ismos ideológicos es sacado
a deba e pa a explica la cons an e ep oducción de los úl imos a pesa de su con enido
i acional y mo almen e abe an e: los e nocen ismos ac i udinales son pa e in eg an e
del p oceso de cons ucción de la iden idad; és a, que se unda en los e nocen ismos
ac i udinales no puede deja de ene un ca ác e excluyen e y de oposición. En ealidad,
hay una especie de consenso, áci o algunas eces y explíci o o as, sob e el hecho de que
la p oducción de e nocen ismos ac i udinales esponde a necesidades an o elemen ales
como uni e sales de la condición humana: la necesidad de segu idad y la necesidad de
pe enencia. Po lo an o, si esponde a necesidades uni e sales, la pos u a e nocén ica
en el ni el ac i udinal se á ambién uni e sal e inex i pable, cualesquie a sean los
con enidos especí icos que en cada caso con iene. Solo queda ía acep a los, pues, y
igila su posible degene ación en e nocen ismos ideológicos.
A pesa de su e idencia, quizás hab ía que p oblema iza es as a i maciones. Una
mejo comp obación de la esis según la cual la hos ilidad y la oposición de aluado a
son ac i udes psicológicas uni e sales e inna as eque i ía una con on ación es ic a
y pun ual en e da os an opológicos y conocimien os psicológicos que no puede se
ealizada en es e luga . Sin emba go, como an opóloga me algo de la ieja suge encia
boasiana de acue do a la cual en el ámbi o cul u al “ odo puede se de o a mane a”.
Alega el au oma ismo de la iden i icación en e lo ajeno y lo enemigo signi ica no ene
en conside ación o a ac i ud-capacidad humana, la cu iosidad, que no u o un papel
secunda io en la his o ia de la humanidad. En el plano psicológico no pod ía deci si
la cu iosidad excluye el miedo a lo ajeno y a lo desconocido, aunque en el plano de
los compo amien os humanos, indi iduales y colec i os, a menudo es posible de ec a
si uaciones en las cuales la cu iosidad p e alece po encima de la descon ianza y del
miedo. Sin que e ci a o zosamen e alguna au o idad en la ma e ia como Ma ía
Mon esso i, quien ha c iado niños sabe que un c ío, ambién muy pequeño, que no ha
sido auma izado o in luenciado po ideas p econcebidas, mani ies a más cu iosidad
que miedo en e a pe sonas y si uaciones nue as; sin a iesga nos a se acusados de
ingenuas iden i icaciones en e on ogenia y ilogenia, hab ía que busca en el pasado de
la humanidad los es imonios de cu iosidad posi i a hacia los ex anje os po lo menos
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con la misma a ención con la que se in es igan las p uebas de la ag esi idad o igina ia.
Al in y al cabo, ambién una e isión supe icial de las his o ias de descub imien os y
conquis as pa ece suge i que la ag esi idad de los na i os hacia los blancos ue más a
menudo secunda ia que p ima ia; al con a io, la ag esi idad de los blancos no es u o
cie amen e alimen ada sólo po el miedo a que los na i os amenaza an la alidez y la
bondad de los usos y cos umb es a que ellos mismos se con o maban. No es injus i icado
pensa que uese la búsqueda de iquezas y de pode lo que alimen a a en la misma
medida la ag esi idad de los blancos (Pa ias, 2004). Con o as palab as, mien as no es
en absolu o mi in ención man ene como hipó esis una especie de i ele ancia subje i a
y obje i a, en el con ex o de las elaciones humanas y del pa imonio de ac i udes y
capacidades indi iduales y colec i as ap endidas en el anscu so de los p ocesos de
encul u ación expe imen ados en el seno de un g upo, me gus a ía pone en discusión
el supues o según el cual aquellas ac i udes-capacidades son au omá icamen e i idas
po los suje os a los que pe enecen como cons i u i amen e inconciliables con las de
cualquie o o g upo humano. También deseo cues iona la idea de que las ac i udes-
capacidades de o os g upos son i idas au omá icamen e y de modo p e-juicial como
una amenaza pa a las p opias. Apa e de la comp obada exis encia de la cu iosidad
humana, se puede obse a que odos los g upos conocen alguna o ma de di isión no
sólo del abajo sino del pode , po lo menos de acue do a dis inciones de sexo y de edad;
no es a bi a io sos ene como hipó esis que odos y odas aquellos que en el in e io
del g upo esul an a o ecidos en la asignación de los oles y en el dis u e de un s a us
puedan obse a , en ci cuns ancias que hab ía que especi ica en cada ocasión, los usos
y los sis emas de alo di e en es de los del g upo de pe enencia con espe anza y ya no
con miedo. Un cuidadoso análisis e nog á ico de casos conc e os de acul u ación pod ía
p oduci so p esas en es e sen ido.
Finalmen e, me gus a ía cues iona la plan eada iden i icación de la iden idad indi idual
con la pe enencia a un g upo localizado, ci cunsc i o y “é nicamen e” homogéneo. Sé
que la casuís ica que p esen a el pano ama geopolí ico con empo áneo pa ece o ece
sólo con i maciones pa a es a hipó esis; sin emba go, al ez sea ú il empeza po una
explo ación his ó ico-e nog á ica que pe mi a e idencia odos los casos en que la
iden idad se econ igu a sin conexiones a una localización especí ica o a una sociedad
ci cunsc i a y es ablemen e in eg ada. Se pod ía ci a , ex empo áneamen e, en elación al
p ime caso, a los g upos nómadas, las ó denes eligiosas y de caballe ía de la Edad Media
o los ba que os del Volga y los pescado es de las dos o illas del ma Ad iá ico o del Ti eno
has a hace medio siglo; en elación con el segundo caso, aún más ex empo áneamen e,
se pueden eco da odas las compañías y los g upos poco es ables y poco es uc u ados
que i ían agando po Eu opa desde el p incipio de la Edad Mode na, aunque sus
miemb os se econocían como simila es: me cena ios, come cian es de e ias, cómicos
de la comedia del a e y i i i e os, cuad illas de jo nale os, g upos de ma ine os y
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cie amen e los cle ici agan es que, nacidos en la Edad Media, oda ía p ospe an en
día de hoy con el nomb e de isi ing p o esso s o es udian es E asmus no solamen e en
Eu opa1.
Jus amen e en los mo imien os de población, la doble pe enencia y las iden idades
múl iples y po lo an o ela i amen e lábiles p esen an una his o ia la ga de siglos, que
no ha sido –y no es- sólo una his o ia de hos ilidad, de ag esi idad, de pé didas o de
ausencias.
Pe sonalmen e lo que que ía cues iona no es an o la necesidad de iden i icación po
pa e de los suje os indi iduales o colec i os como la limi ación de la sa is acción de
es a necesidad a un abanico educido de posibilidades que no e lejan las a iaciones
de la his o ia de la condición humana sino que las limi an a los casos de la coyun u a
p esen e. Me ece la pena ci a en es e con ex o un concep o de De Ma ino. Él suge ía
que las pa ias de los se es humanos pod ían se “cul u ales” además de anag á icas. La
cul u al es una pa ia que no ha sido asignada po la sue e, sino elegida de acue do a
cie os alo es, lo cual o ece la opo unidad de ascende lo exis en e y de i más allá
de una si uación de e minada.
Cie amen e, acep a la posibilidad de ene muchas pa ias y no una es segu amen e una
posición ela i is a. Po o a pa e, el ela i ismo, po lo menos me odológico, es como
dijo Gee z, una condición que p opo ciona a la in es igación an opológica un mínimo
de dignidad.
Sin emba go, si hay una posición absolu amen e ca gada de apo ías es cie amen e la
ela i is a. En la adición de los es udios i alianos, De Ma ino, aún p oponiendo la
idea de pa ia cul u al, ha ei e ado epe idamen e su p opia c í ica al ela i ismo de
la an opología cul u al no eame icana. En su in e p e ación, el ela i ismo de los
boasianos co e el iesgo de na u aliza a los e hnos más lejanos y no consigue i más allá
de la “p e ensión de coloca la cul u a occiden al «en e» odas las demás, como si ue a
posible po el an opólogo con empla como apá ida odas las demás cul u as, en una
especie de obje i ismo me acul u al y me ahis ó ico” (De Ma ino, 1962: 154).
Sali de es e impasse signi ica pasa del obje i ismo a la his o ización de sí mismos y de
la p opia cul u a. Un paso que no puede se conside ado como ealmen e dado si no se
dispone del alo de asumi odo su alcance cognosci i o y é ico: his o iza se signi ica
acep a se como “cen o de e aluación” e “in oluc a se en la mediación de la e lexión en el
mismo momen o en el que [ iene] luga el encuen o e nog á ico” (De Ma ino, 1962: 166).
1. Me e ie o, po ejemplo, a las “colonias” de p o eso es indios o chinos (aunque hace cincuen a años eu opeos,
especialmen e alemanes, de o igen judío) en las uni e sidades de EE. UU. Se a a de g upos bien inse ados en el país de
acogida, dis u ando de sus en ajas y opo unidades, pe o que se decla an ue e y posi i amen e conec ados con el luga de
o igen. No es el caso que algunos de es os g upos ei indiquen pa a sí mismos la de inición de “diáspo as”.
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