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Investigación y género, inseparables en el presente y en el futuro : IV Congreso Universitario Nacional Investigación y Género, [libro de actas]. Facultad de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Sevilla, 21 y 22 de junio de 2012

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UNIDAD P ARA LA IGUALDAD INVESTIGACIÓN Y GÉNERO. INSEP ARABLES EN EL PRESENTE Y EN EL FUTURO IV CONGRESO UNIVERSIT ARIO NACIONAL, “INVESTIGACIÓN Y GÉNERO” SEVILLA, 21 Y 22 DE JUNIO DE 2012 COORDINADORA: ISABEL VÁZQUEZ BERMÚDEZ IV CONGRESO UNIVERSIT ARIO NACIONAL, “INVESTIGACIÓN Y GÇENERO” Secilla 21 y 22 de Junio de 2012 INVESTIGACIÓN Y GÉNERO.INSEPARABLES EN EL PRESENTE Y EN EL FUTURO No está permitida la reproducción total o parcial de este libro , ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier m edio, ya sea elect rónico, m ecánico, por fotocopia, por regist ro u otros m étodos, sin el permiso p revio y por esc rito de los titulares del Copyright. DERECHOS RESERVADOS © 20 12 Coordinador a : Isabel Vázquez Bermúdez Edita: Edición Digital @tres, S.L.L. C/ Doctor Escobar Delmas nº, 7 Bjo-B 41018-SEVILLA I.S.B.N.: 978-84-95499-87-5 Depósito Legal: SE- 4410-2012 IMPRESO EN ESPAÑA – PRINTED IN SPAIN INDICE INDICE..................................................................................................................................................... 3 EL IMPULSO DE LA UNIVERSIDAD DE S E VILLA AL TÁNDEM INVESTIGACIÓN Y GÉNERO Vázquez Bermúdez, Isabel……………………………………………………………………………..1 3 LA PARTICIPACION ACTIVA DE LA MUJE R EN LA S ECCION FEMENINA: SU LABOR CULTURAL (1939-1952). Aguilar Carrión, Isabel ……………………………………………………….……………………….3 9 PAISAJE DE MUJER: SISTEMATIZACION CONTEMP ORANEA DE VARIABL ES DISPERSAS: Amann Alcocer, Atxu. Delso Gutiérrez,Rodrigo……………………..……………………………….5 7 ANÁLISIS DEL FENÓMENO DE SEGREGACIÓN VE RTICAL EN EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN ANDALUZ: Arenas Molina, Maria Teresa. Cala m a Rodríguez, José María………………………………..…........ 81 TRABAJO Y PRESCRI PCIONES SEXISTAS. LA BRECHA DE GÉNERO E N ESCENARIOS LABORALES: Arias Sánchez, Samuel. Bascón Díaz, Miguel Jesús………………………………………..……… ..101 SITUACIÓN DE LA MUJER ANDALUZA EN EL MERCADO L ABORAL: AUTOEMPLEO FEMENINO E INFORMALIDAD: Asián Chaves, Rosario…………………………………………………………….………………….11 9 APOYO SOCIAL DE L AS MUJERES: EVOL UCIÓN E INTERACCIÓN DE L OS AGENTES SOCIALES: Barreiro-Gen, María. Novo-Corti, Isabel. Justo Suárez, Cristina……………................................….14 3 LA MUJER EN LA DOCENCIA UNIVERSITARIA EN CUBA: Baute Rosales, Mireya. Colás Bravo, Pilar. Ma rtín Gutierrez, Ángela. Conde Jiménez, Jesús…..…15 7 PUBLICIDAD DE LA INDUSTRIA DE LA BELLEZA Y MERCADO DE TRABAJO: LA BELLEZA AS OCIADA AL ÉXITO PR OFESIONAL: Bernard Monferrer, Estela. Arda, Ze ynep. Fernández Fernández, César………………….…………16 9 EL ACOSO SEXUAL EN EL ÁMBI TO UNIVERS ITARIO: ESTUDIO COMPARATIVO DE LA PERCEPCIÓN DIFE RENCIAL ENTRE ALUMNOS Y ALUMNAS: Blahopoulou , Joanna. Ferrer Pérez, Vi ctoria. Bosch, Fiol, Esperanza…………………….……..….1 91 3 LA INTELIGENCIA EMOCIONAL COMO FACTOR DI FERENCIAL PARA LA PERPETRACIÓN DE LA VIOL E NCIA ENTR E GÉNEROS: Blázquez Alonso, Macarena. García-Baamonde Sánchez, Mª Elena Moreno Manso, Juan Manuel………………………………………………………………………………………………..21 5 ANÁLISIS CUALITATIVO DE L A NOVELA \ " CREPÚSC ULO\". AMOR Y VIOLENCIA DE GÉNERO: Blázquez Alonso, Macarena. García-Baamonde Sánc hez, Mª Elena Moreno Manso, Juan Manuel …………………………………………………………………………………………………...…...2 31 LA IMAGEN, UN LENGUAJE QUE SOLO UNOS P OCOS DOMINAN: Bonilla Martínez, Rocío…………………………………………………………………………...…24 7 LA PROHIBICIÓN DE DISCRIMINAR POR RAZÓ N DE GÉNERO EN EL CAPITULO II DEL PROYECTO DE MARCO COMÚN DE REFE RENCIA. SU ALCANCE EN EL ÁMBITO PRIVADO BAJO LA PROTECCIÓN DE UN DEREC HO CONTRACT UAL EUROPEO OPCIONAL: Burgos Garcia, Olga……………………………………………………………..……………….…..27 3 EL TIRO CON ARCO COMO CONTEXTO DEPORTIVO PARA EL FOMENTO DE LA IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES: Cabo Jiménez, Juan Antonio. Álvarez Fernández, María Ángeles - Estrad a Contreras, Oma....……29 7 UNA CORRESPONSAL INVISIBLE EN LA HISTORIA DEL PERIODISMO: SOFÍA CASANOVA: Cabrera Pérez, Cristina…………………………………………………………………………….....30 9 IGUALDAD DE GÉNERO EN EL ÁMBITO COMUNITARIO: DIFE RENCIAS P OR EDAD Y SEXO EN UN MUNICIPIO DE SE VILLA: Calzado Vega, Visitación. Martínez Garc ía, Julia,. Troyano Rodríguez, Yolanda…………..……....32 5 RUTAS DE LAS MIGRACIONES FEME NINAS. DE MÉ XICO A EEUU: Cárdenas Rodríguez, Mª Rocío. Vázquez Delg ado, Blanca Delia, Rodríg uez Casado, María del Rocío………………………………………………………………………………………...……..…33 9 UN ANÁLISIS DE LAS REFLEXIONE S DEL PROFE SORADO Y SUS ACCIONES EDUCATIVAS EN CIENCIAS Y TECNOLOGÍ A BAJ O UN PARADIGMA DE I GUALDAD: Carrasquilla Carmona, Am anda. Jiménez López, Mª Ángeles………………………………..……...35 9 LA IMPORTANCIA DEL CUERPO Y S U INFLUENCIA EN LA SAL UD DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉ NERO: Casado Mejia, Rosa. Ruiz Arias, Espe ranza. Sánchez Ramos, Rosario…………………………..….38 3 AVANCE EN LAS POLI TICAS DE GENE RO DENTRO DE L CAMPO SINDICAL ARGENTI NO: María Susana, Césari ……………………………………………………………………………..….39 3 ¿POLITICAS DE BIENESTAR? ANÁLISIS DE LAS IMPLICACIONES PARA LA EQUIDAD DE GÉNERO DE LOS PROGRAM AS DE TRANSFERENC IAS MONETARIAS CONDI CIONADAS. CA SO MÉXICO, CH ILE Y BRASIL: Cevallos Barahona, Ana Ruth………………………………………………………………….…….40 9 4 EL GÉNERO EN LAS PREFERENCIAS RELACIONALES DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES: Comellas i Carbó, M Jesús. Lojo Suárez, Mirta ................................................................................. .43 5 MUJERES EMPRENDEDORAS EN INTERNET: UNA REVISIÓN DE LA LITERATURA: Contreras Espinosa, Ruth S. Aramayo García, Alejandra E………………………………………....4 51 EL AGRESOR DE VIOLENCIA DE GÉ NERO: UNA AP ROXIMACIÓN A LOS FACTORES DE JUSTIF ICACIÓN Y NE GACIÓN DE LA RESPONS ABILIDAD: Cruz Marquez, Beatriz. Sordi Stock, Bárbara. Martín Ríos, Blanca……………………………..…..46 5 LA TRIPLE E EN LA SOSTENIBI LIDAD COMO MARC O PARADIGMÁTICO DEL PENSAMIENTO EN RED DEL GÉ NERO FEMENINO: de las Heras García de Vinuesa, Ana. Aguayo González, Francisco. Lam a Ruíz, Juan Ra món…..…4 81 REPRESENTACIONES SOCIALES DE LA ESCUEL A POR LOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE LA ENSEÑANZA S ECUNDARIA EN LAS ESCUELAS PÚBLIC AS DE BRASI L de Souza, Rita de Cassia…………………………………………………………………………..….49 3 CUESTIONES DE GÉNERO EN CENTROS RE SIDENCIALES Y DE DÍA PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD INTELECT UAL EN ANDALUCÍA. REFLEXIONES DESDE EL TRABAJO SOCIAL: Díaz Jiménez, Rosa María……………………………………………………………………………50 9 LA LEY ORGÁNICA 1/2004 DE PROTECCIÓN INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.ASPE CTOS PROCE SALES PENA LES TR AS CINCO AÑOS DE VIGENCIA: Diez Lopez, Eva…………………………………………………………………………….…….….52 7 CÓMO SER INVESTIGADORA EN LA UN IVERSIDAD Y NO MORIR EN EL I NTENTO: Duran Bellonch, Maria del Mar. Ion, Georgeta…………………………………………………..…..55 3 LA ACTIVIDAD LEGI SLATIVA EN MATERI A DE IGUALDAD EFECTIVA ENTRE MUJERES Y HOMBRES: Galera Victoria, Adoración………………………………………………………………………...…56 7 ESTUDIO DEL TRABAJO DE CUIDADOS NO REMUNERADO EN ANDALUCÍA: Gálvez Muñoz, Lina. Rodríguez Modroño, Paula. Agenjo Calderón, Astrid......................................5 91 LA PERSPECTIVA DE GÉNE RO EN EL URBANISMO. UNA APROXIMACIÓN CONCEPTUAL ADAPTADA: García Bujalance, Susana. Royo Naranjo, Lourdes………………………………………………..…60 9 EL GÉNERO COMO CONST RUCCIÓN SOCIOCUL TURAL DISCRIMINATORI A Y VIOLENCIA PSICOLÓGICA: García-Baamonde Sánchez, María Elena. Bl ázquez Alonso, Macarena. Moreno Manso, Juan Manuel…………………………………………………………………………………...……..…….62 7 MITOS Y PERSISTENCIA EN EL CORTEJO EN LAS RELACI ONES DE NOVIAZGO E N ADOLESCENTES Y JÓVENES: García-Carpintero Muñoz, Mª Angeles. Tarri ño Concejero, Lorena. Porcel Galvez, Ana Mª……....6 4 5 5 DESIGUALDAD (INEQUIDAD) DE GÉ NERO EN EL ACCESO A R ECURSOS SANITARIOS CRÍTICOS EN EL SIGLO XXI: Garcia-Vandewalle Garcia, Rosa Maria……………………………………………………………...6 51 PRESEN CI A DE LA MUJER EN LA PREN SA GRAT UITA DIARIA DE ANDALUCÍA: Gómez y Méndez, José Manuel. Méndez Muro s, Sandra. García Estévez, Noelia……………….…66 9 METODOLOGÍA E INDICADORES PARA E L ANÁLISIS DE LOS PRESUPUES TOS DE LA UNIVERSIDAD DESDE U NA PE RSPECTIVA DE GÉNERO: Gómez-Álvarez Díaz, Rosario…………………………………………………………………….…6 91 GÉNERO, IDENTIDAD Y C ULTURA: LAS EX PERIENCIAS DE UNA MAT RONA EN L OS AÑOS 20 DESDE UN PUNTO DE VISTA INTERDISCIPL INAR: González Castillejo, Mª José………………………………………………………………………....71 3 GENERO, ADOLESC ENCIA Y ALTAS CAPA CIDADES : UN ACER CAMIENTO A LA AFECTIVIDAD: González González, Leybiz………………………………………………………………….........….72 9 AUTONOMÍA REPRODUCTIVA DE LA S M UJERES Y DERECHO PENAL. UNA INTERPRETACIÓN F EMINISTA DE LAS RECI ENTES REFORMAS PENALES EN ESPAÑA: González Moreno, Juana María……………………………………………………………………....7 51 CONCILIACIÓN LABORAL, FAMILIAR Y PERSONAL Y SU RELACIÓN C ON LA SATISFACCIÓN VITAL EN FAMILIAS ANDALUZAS: González Rodríguez, Mª Mar. López Gaviño, Fr ancisca. Diez López, Marta. Morgado Camacho, Beatriz…………………………………………………………………………………………..…….76 9 LADRONES DE TIEM PO, MATERNIDADES UBICUAS Y COOCRI ANZAS EN PROYECTO. IMÁGENES ALREDE DOR DE LOS TIEMPOS DE CRIANZA Y SU REP ARTO FAMILIAR: Grau i Muñoz, Arantxa. Navas Saurin, Almudena……………………………………………….…..78 9 DESMONTANDO EL CONCEPTO ANDROCÉNT R ICO DE CIUDADANÍA: REFLEXIONE S DESDE LAS SUGESTIVAS PROP UESTAS DE ANNE PHILLIPS, IRIS M. YOUNG Y CHANTAL MOUFFE : Guichot Reina, Virginia………………………………………………………………………..……..8 11 PROSTITUCIÓN Y T RATA DE PERSONAS CON FINES DE EXP LOTACIÓN SEXUAL: ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL A TR AVÉS DE LOS ANUNCIOS DE CONTACTOS: Gutiérrez García, Andrea………………………………………………………………………..……82 9 MUJERES EN LA POLÍTICA LOCAL DURAN TE LA SEGUNDA REPÚBL ICA EN TENERIFE: Hermida Martínez, Yanira. A guiar García, Carlos David.…………………………………………...84 3 LAS ALUMNAS E N EL CONSERVATORIO DE MADRID EN EL SIGLO XIX: ESTEREOTIPOS Y REALIDADES: Hernández Romero, Nieves…………………………………………………………………………..85 9 LA MIRADA FEMENINA: GITANAS EN SIT UACIÓN DE POBREZA CRÓNIC A EXTREMA: Illanes Segura, Rocio. Lera Rodríguez, María José………………………………………………….87 5 6 UN ABORDAJE CUALITATIVO AL ESTUDIO DEL GÉNERO Y LA CONCILIACIÓN E N DEPORTISTAS PROFESIONAL ES: Infante Rejano, Eduardo. Irizo García , Inés. Bellido Zanin, Gloria………………………………….88 7 REFERENCIAS A CIENTÍFICOS Y CIENTÍ FICAS EN LOS TEXTOS ESCOLARES DE CIENCIA. INVISIBILIDAD DE LAS CIENTÍFICAS: Jiménez López, Mª Ángeles. Carrasquilla Carmona, Am anda………………………………………. 901 EMPODERAMIENTO FEMENINO Y DESIGUAL DAD DE GÉNER O EN LATINOAMÉRICA: Lamelas Castellanos, Nelida. Aguayo Lorenzo, Eva…………………………………………….. ....91 7 EMOCIONES, GÉNERO Y COMPETICIÓN: Lavega Burgués, Pere. Alonso Roque, José Ignacio. Rodríguez Ribas, Juan Pedro…………...…….92 9 EL ESPACIO VIVIDO POR LAS MUJERES EN LOS LÍMITES DE LA VIOLENCIA. LA MALDITA, LA CAUTIVA LA SO ÑADOR A: TRES FIGURAS HIST ÓRICAS A TRAVÉS DE LA LITERATURA Y DEL ARTE: Llorente Díaz, Marta…………………………………………………………………………………94 7 MUJERES EN LA UNIVERSIDAD: López Chocero, Sandra. Sanchis, Vidal, Amelia…………………………………………………….96 3 EDUCACIÓN P ARA LA IGUALDAD Y LA PREV E NCIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO: López Francés, Inmaculada…………………………………………………………………….…….98 9 LA VIOLACIÓN MASCULINA E N EL FA NFICTION DE TEMÁTICA HOMOE RÓTICA REALIZADO POR MUJERES: López Rodríguez, Francisco Javier. Rubio Hernández, María del Mar………………………….…. 1001 EL DISCURSO DEL CINE SOBR E LAS MUJERES DOCENTES Y MONJAS: Loscertales Abril, Felicidad. Sell Tr ujillo, Lucía Martínez Pecino, Roberto……………………....102 3 LA INTEGRACION DE LA PERSPECTIVA DE GE NERO EN LA DOCENCIA UNIVERSITARIA A PARTIR DE UNA EXPERIENCI A DE COOPERACION INTER INSTITUCIONAL: Luengo Rodríguez, Tomasa. Rodríguez Sum az a, Carmen, Fernández Garrido, Julio......................10 41 VIOLENCIA DE GÉNERO Y PRENSA ¿VER DADERO PROBL EMA DE SALUD PÚBLIC A?: Luque Montilla, Maria Rosa…………………………………………………………………….…..105 7 ASIGNATURA "GÉNERO Y SALUD" EN EL GRADO UNIVERSITARIO DE ENFERME RÍA: MINIMIZAR CREENCIAS SEXIS TAS: Macías Seda, Juana. Gil García, Eugeni a. González Rodríguez, Mª del Mar………………………106 7 ROLES DE GENERO EN SERIES DE ANIMACI ON INFANTIL. ANALISIS CUANTITATIVO Y ESTUDIO DE CASOS: BOB ESPONJA, BE N 10 Y PHINE AS Y FERB: Mancinas Chávez, Rosalba. Nogales Boci o, Antonia. Barriga Cano, María José………………….10 81 ESTUDIO COMPARATIVO DE LA CARRERA ACADEMICA DEL PROFE SORADO EN L AS UNIVERSIDADES PUBLICAS P OLITÉCNICAS ES PAÑOLAS DES DE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO: Marqués Calvo, Marisol. Salán Ballestero s, M. Nuria. Gómez Castán, Silvia……………………..109 7 7 ¿QUÉ LIBROS LEE BELLA? EL PSEUDOFEMINISMO DE LA FACTORÍA DISNEY: Martínez Sariego, Mónica María……………………………………………………………………110 9 LAS VIOLENCIAS CONTRAS L AS MUJERE S EN LA POLÍTICA ESPAÑOLA DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL AL DES ARR OLLO: ¿QUÉ Y CÓMO INVESTIGAR? : Martins González, Marina…………………………………………………………………………..112 3 DIAGNÓSTICO DE LA PERSPECTIVA DE GÉ NERO EN LA UNIVE RS IDAD DE SONORA DESDE LA NORMATIVIDAD Y PERCEP CIÓN EN SENS IBILIZACIÓN DE LAS Y LOS ESTUDIANTES DEL PROGRAMA DE LICE NCIATURA EN DEREC HO. HACIA UNA PROPUESTA QUE IMP ULSE LA EQUIDAD DESDE L A INNOVA CIÓN EDUCATIVA: Maya Rodríguez, Jesús Miguel. Castillo Ochoa, Emilia…… …………………………………...….113 7 ESPACIO DE GÉNERO. UNA PO LÍTICA EN LAS UNIVERSI DADES ESPAÑOLAS A F AVOR DE LA IGUALDAD: Mentado Labao, Trinidad. Montané, Al ejandra. Olivé Ferrer, M.Carmen…………………………115 3 ANÁLISIS DEL EMPLEO FEMENINO EN EL SECT OR TURÍSTICO. UN EST UDIO DE CASO EN ZONA RURAL: Millán Vázquez De La Torre, Genoveva. Castro Freire, María Sol Morales Fernández, Em ilio J. ………………………………………………………………………………………………………116 9 LA IGUALDAD ENTRE MUJERE S Y HOMBRES EN LA CARTA DE DERE CHOS FUNDAMENTALES DE LA UNIÓN EUROPEA: Monereo Atienza, Cristina…………………………………………………………………………..118 3 FEMINIZACIÓN DE LAS MIGRACIONES EN MÉJICO : Monreal Gimeno, M Carm en. Rebol ledo Gámez, Teresa. Pérez Lira, Mª Dolores………………...1 1 9 9 “EPPUR SI MUOVE” UNA APROXIMACIÓN A LA INCL USIÓN DE LOS ESTUDIOS DE GÉNERO EN EL NUE VO MARCO DEL ESPACI O EUROPEO DE E DUCACIÓN SUPERIOR: Montaño Morillas, Isabel……………………………………………………………………………121 7 ‘LA REPRESENTACIÓN FEMENI NA EN LOS PROGRAMAS DE HUMOR ES PAÑOLES: E L CASO DE SÉ LO QUE HICISTEIS, T ONTERÍAS LAS JUSTAS, EL I NTERMEDIO Y EL HORMIGUERO’: Morejón Llamas, Noem i…………………………………………………………………………….12 41 PRINCIPIO DE IGUALDAD DE TRATO ENT R E MUJERES Y HOMBRES EN SINTONIA C ON COMPORTAMIENTOS BIOMÉTRICOS Y FACTOR ES DE DIFER ENCIACIÓN EN EL SECTOR ASEGURADOR: Morillo López, Isabel. Bosch Prínce p, Manuela. Pérez Dom i ngo, M. Reyes………………….. ….125 5 ACCIONES PARA LA ELIMINACIÓN DEL C ONDICIONANTE DE GÉNERO EN LA ELECCIÓN DE CARRERAS DE INGENIERÍA: DESARROLL O DE LA CAMPAÑA “INGENIERA POR QUÉ NO” EN LA UNIVE RSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ (UMH): Navarro Ríos, María Jesús…………………………………………………………………………..126 5 LOS PRESUPUES TOS COMO OBJETO DE ESTUDIO: Novo Arbona, Ainhoa. Elizondo Lopetegui, Aran txa. Silvestre Cabrera, María…………………...127 7 8 PRIMERAS MUJERES DOCTORAS EN QUÍMICA EN ESPAÑA: Núñez Valdés, Juan. Rodríguez Antón, Blanca. Rodríguez Rem e sal, Elena……………………….130 3 ¿EXISTIERON MUJERES MATEMÁTICAS ESPAÑOL AS ANTES DEL SIGLO XX?: Núñez Valdés, Juan. Rodríguez Arévalo, María Luisa…………………………………………….131 5 ¿PESCADORAS O "MUJERES DE PESCADOR”? LA REGULACIÓN JURÍ DICA DE LA PESCA ARTESANAL EN BRASIL Y EL PROBLEM A DE NO RECONOCI MIENTO DEL TRABAJO PROFESIONAL DE LAS PESCADOR AS EN SANTA CATARINA – BRASIL: Oliveira Boschi Aguiar de, Olga Maria. Silva Vera, Lucia da……………………………………...132 7 DIFERENCIAS DE GÉNERO EN LA MOVILIDAD EN R EGIONES URBANAS DE ANDALUCIA: Olmo Sánchez, Mª Isabel. Maeso González, Elvira………………………………………………...135 3 EL PAPEL DE LAS MUJERES EN EL PROC ESO DE DE MOCRATIZACIÓN DE TÚNEZ.: Orbe Mendiola, Miren………………………………………………………………………………137 3 MERCADOS DE GÉNERO Y P ROCESOS DE FEMINIZACIÓN EN LA CULTUR A DEL CONSUMO: Otero Carrasco, Inmaculada………………………………………………………………………...139 9 EL ROSTRO FEMENI NO DE LA PRIMAVERA ÁRABE : Pando Ballesteros, María de la Paz…………………………………………………………………14 11 IGUALDAD Y GÉNERO: EL BINOMINO IMPRESCINDIBLE PARA LA S UPERACIÓN DE LAS DESIGUALDADES SOCIALES Y EDUC ATIVAS: Pedrero García, Encarnación. Leiva Olivencia, Juan José………………………………………….143 3 INNOVACION Y E QUIDAD PARA UN DESARROLL O SOSTENIBL E EN LA INVESTIGACION: Peralta Álvarez, María Estela. Aguayo Gon zález, Francisco. L ama Ruiz, Juan Ramón…………...14 51 LA (DES) INFORMACIÓN SOBRE CUESTION ES JURÍDICAS RELACIONADAS CON L A VIOLENCIA DE GÉNERO POR PARTE DE L OS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: Peralta López, Eulalia………………………………………………………………………………146 9 EL FEMINISMO EN UN MUNDO GLOBAL Y MULTICULTURAL. EL DERECHO A LA DIFERENCIA DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉ NERO: Pérez Bernal, Marian………………………………………………..………………………………148 3 . PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA EN SAL UD REPRODUCTIVA: LAS MUJERES POBRES EN EL PUNTO DE MIRA: Pérez Declercq, Ana María …………………………………………………………………………149 3 LOS ESTUDIOS CUANTITATIVOS SOBRE EL ACOSO SEXUAL LABORAL E N ESPAÑA: DILEMAS METODOLÓGICO S Y LIMITACIONES: Pérez Guardo, Rocío………………………………………………………………………………...150 9 9 2012 Inaug uraci ó n Dª. Ana Ló pez Jimé nez, Dir ecto ra de lo s Ser vici os Soc ial es y Comun ita rios de l a US Dª.. M D olores d e P abl o - Blanc o Oliden , Delega da del Áre a de famil ia, as untos soc iale s y z onas de esp ecia l act uaci ón de l Ayu ntami ent o de Sev ill a Dª. Isabel Váz quez Ber múdez . Pr esi dent a del Comit é Or gani zador de l Congr eso Dª. M Je sús Cal a Carrill o, Delega da del Re ctor para la Iguald ad Dª. Cán dida M art ínez Lópe z, Pr ofes ora de Hi stor ia An tigu a. In stit uto Univer sitari o de Es tudio s de la M ujer . Univer sida d de G ranad a. Cl ausur a D ª. Rosa M uñoz Romá n. Def ensor a Un ivers ita ria Dª. Mar ía Mila gro M artín L ópe z, Deca na de la Facul tad de Ciencia s del Trabaj o Dª. Isabel Váz quez Ber múdez , pre siden ta del Comi té Orga niz ador del Congr eso Dª. Cons uelo Flecha Garc ía, Cat edrá tica de Teor ía e Hist ori a de la Educ ación . Dª. Eulali a Pé rez Sede ño . Prof esor a de Inve stiga ción . Dpt. Cie nci a, Tecnolo gía, Socie da d. IF S - CC HS. C on sej o S uperio r de I nves tigaci ones Cie n tífi ca s Las in ves tigacio ne s pre se ntada s en cada un a de las edi cione s h an da do l u gar a se nd as publi cacio nes:  I Congr eso: Inve stig ación y Gén ero. Ava nces en las dist int as rama s de l co noci mient o.  II Congr eso: In vesti gacio n es mul tidisci plina re s en gé nero.  I II Con gres o: Inve sti gació n y Géne ro. Lo gros y ret os.  IV Con gr eso: Inve stiga ció n y Gén ero. I nsepa ra bles en el pr esen te y e n el f utur o. 2. - P ARTI CIPACI ÓN Ade más de la parti cipa ción pr esen cial , é st a ha si d o po sibl e a travé s de vi deo conf eren cia para in ve stiga dora s que por mo tivos j usti ficad os no p udi eron es tar físicamen te en el Congr eso . La asi ste ncia m edia (Tabla 3) fue del 79,8 % del to tal de par ticipa nte s. T abla 3 Congr es istas asi ste ntes 2009 2010 2011 2012 Asis tentes 134 168 200 214 16 La parti cipació n glob al en cali dad d e autor /a, c oaut or/a o a si sten te, ha s uper ado la ci fra d e 800 cong resis tas q ue han apo rtad o y co mpa rtido su saber y los r esul tados de sus tra bajo s. Un nú mer o i mpor tan te , ca si un ter cio , de congr esis tas lo ha n sid o en reit erada s edicio ne s. La par ticipaci ón h a sido m ayoritari a ment e femeni na . La masc ulina sólo ha cre cido en es to s 4 años en torno a dos pu nto s porc entual es ( Tabla 4) . Tabla 4 Congresistas. Par t icipación (a ut or / a - c oa u t or /a - as iste nte) por s exo. 2009 2010 2011 2012 Congresistas - inscripciones 173 195 256 281 Mujeres 142 159 204 225 Parti cipación mujeres 82,08 % 81,54 % 79,69 % 80,07 % Ho m b re s 31 36 52 56 Participación hombr es 17,92 % 18,46 % 20,31 % 19,93 % 100,0 0% 100,0 0% 100,0 0% 100,0 0% Con gre si stas . In sc rip cion e s, por se xo Congr esist as. Parti cipa ción, por sex o La aut oría o co auto ría de l conj un to de los tra bajos cor res ponde e n ca si el 80 % a las mujere s. Como reflej a la Ta bla 5, ocho de cada di ez muj eres con gresi stas han par ticipa do co mo autoras o coau tora s. Pero sólo cin co de c ada di ez h ombr es ha n parti cipado c omo a utores o coau tores. 17 T abla 5 Tipo de parti c ipación (autoría) , por sexo Aut or/ a - Coa utor /a Sólo asi sten te Mujer es 79,78 % 20,22 % 100% Hom bres 51,00 % 49,00 % 100% La larga t raye ctoria de l as muj eres , en rela ció n con la reci en te inco rpora ció n d e los ho mbres , en es ta líne a de inv e stig ación e xpli ca que se an ell as quie ne s ma yoritari a men te pue den prese ntar, co mparti r co n ot ras in ves tigado ra s y d efen der es tudios ri guro sos en es te á mbit o. L a parti cipaci ón de e n torn o a un 20% de h o mbres e n estos congr esos parec e demo stra r que só lo lent amen te se es tá avanz an do en ac epta r por la com unida d cient íf ica que: a) Las de siguald ad es de gén ero son una r eal idad con tras table y su s orígen es y cons ecuen cias so n dign a s de ser objet o de i nv estiga cione s de cali dad c uyos re sulta dos deben col abora r a su err adi caci ón. b) Que to da tarea i nve stigad ora, e n cual quier á rea de c ono cimie nto no p ued e deja r al mar gen l a persp ecti va de gé nero. 3. - P ONEN CIAS Y COM U NICA CIONES El nú mero de tr abajo s som etido s a la e val uació n d el Co mité Cient ífico h a id o cr ecie ndo a ño a año ( Tabl a 6) . T abla 6 Ponencias y comunicaciones presentadas a evaluación 2009 2010 2011 2012 Som etid as a eva luac ión del Co mi té C ie n tífi c o 120 127 173 184 I ncrem ento res pect o a l año a nteri or 5,83 % 36 ,22% 6,35 % El au ment o no table e n 2 011 del nú mer o d e tra bajos pres en tado s a ev alu ación al C o mité Ci entí fic o se jus tif ica po r la amp liac ión de la li sta de d ist ribuc ión ut il i za da pa ra dar d ifus ión al even to a tra vé s del co rre o ele ctró nico, i ncor poran d o un sig nifi cati vo n úme ro de g rup os de inves tigació n no in clui do s en la ba se de da tos d el añ o an terior . 18 Tambié n h a id o in cre mentand o ( Tabla 7) el nú mero absol uto de t rabajo s a ceptado s p ara s u defen sa y po steri or public ació n, sie ndo en 20 12 ( total ace p tados 128) un 3 0% ma yor que e n 2009 (ace ptad os 9 4) . T abla 7 Pon enci as y co muni cacion es ac eptad as po r Comi té C ientí fico 2009 2010 2011 2012 Nº de tra bajo s a cept ados 94 88 114 128 % de ace ptad as so bre prese ntad as ( 78,3%) ( 69,3%) ( 65,9%) ( 69,6%) En toda s l as edi cio nes el nú mero de tr abajo s a cep tados ha si do supe rior a seis de cad a die z evalua do s. Los trab ajo s fu eron a cept ados p ara s u e xpo sició n y d efen sa or al o en fo rm ato pó ste r, tal com o muest ra la T abla 8 T abla 8 Presentación y de f ensa de las inv e stiga ciones 2009 2010 2011 2012 Expo sición o ral 67 60 81 98 Expo si ción media nte pó ster 27 28 33 30 Las su cesiv as edici on es pusie ro n de mani fies to la con veni encia d e a mpli ar el tie mpo dedica do a l a expo si ción y de ba te de la s in ves tigac iones . És te fue el sen tido de much as de las sug er en cia s realizad a s . E sta raz ón , unid a al mayo r nú mero d e tra bajo s pre sent ados y asisten tes , justi fica el p rogre sivo a u mento del nú mero de mesa s de trab ajo s (Tabl a 9) co n t emát i ca c ercan a que se celebrar on paral ela men te e n va rias fra njas horar ias . 19 T abla 9 Mes as de trab ajo 2009 2010 2011 2012 Nº de m esas d e tr aba j o agrupa das segú n área s de co noci mient o 8 10 15 20 Franj as h oraria s c on ex posi cion es para lelas 3 3 3 5 4. - CALIDA D Es con stat able la c alida d de los tra bajos p re sentado s a eval uació n de sde la pr ime ra edici ón . Las limi tacio ne s de tie mpos y esp aci os dis poni bles p ar a la celeb ra ción d e los even tos limitar on el nú mer o de trabaj os s ele cciona dos para ser exp ues tos, de fendid os y posterio r mente pu blic ado s (en tor no al 7 0% de lo s som etido s a eval ua ción) , por lo que qued ar on ex cluid os algu no s trab ajos a pe sa r de s er bien v alorado s por el Co mité Cien tífico . En la pri mer a edi ción , el Comi té Cien tífi co ev alu ó los trabaj os basá nd ose en un abs trac t. La experi encia ac on s ejó q ue pa ra ele va r el ni vel cient ífico d el C on greso la eval uaci ón deb ía realiza rse conoci en do los obje tivo s, me todolo gía y result ados del tr abaj o. Así se hizo a parti r del seg und o año , con el exam en del trabajo co mpl eto , aum enta ndo a sí el rig or ya apli ca d o en la primer a ed ición. 4.1. - COMITÉ CIENTÍFIC O En todas las edici on es el Co mi té Cientí fico (Tabl a 1 0) ha estado form ad o por Do ctora s con un va sto curri culu m en te ma s de géne ro que l as avala . E n l as d os pri m eras edi cione s el Com ité est uvo i nte grado exc lusiv ament e por expert as do ctor as de la Uni versi dad de Sevi lla. Pos teriorm en te se h an in corp orado al mism o ex pert as de la Univ ersida d Pabl o d e Ola vide, Univer sidad de Gra nad a, Con sejo sup erior de I nv estig acione s Cie ntífic as y de la Unid ad Mujer es y Cien cia del Mini sterio de Econo m ía y Com pe titivid ad . T abla 10 Co mi t é Cie nt íf ic o 2009 Dra D ª Manuela Álvarez Girón Dra D ª. Mar ía Jesús C ala Car rill o Dra D ª Consuel o Flecha Garc ía Dra D ª Marí a del Carmen Garc ía Gil Dra D ª Marí a del Mar G onzález Rodríguez Dra Dª Ana Gui l Bozal Dra D ª Ana Sol ano Par es Dra D ª Gemm a Inés Vicen te Ar regui 2010 Dra D ª Manuela Álvarez Girón Dra D ª. Mar ía Jesús C ala Car rill o Dra D ª Consuel o Flecha Garc ía Dra D ª Marí a del Carmen Garc ía Gil Dra D ª Marí a del Mar G onzález Rodríguez 20 Dra Dª Ana Guil Bozal Dra D ª Ana Sol ano Par es Dra D ª Gemm a Inés Vicen te Ar regui 2011 Dra D ª Manuela Álvarez Girón Dra D ª. Mar ía Jesús C ala Car rill o Dra D ª Consuel o Flecha Garc ía Dra D ª Marí a del Carmen Garc ía Gil Dra D ª Marí a del Mar G onzález Rodríguez Dra Dª A na Gui l Bozal Dra D ª Pilar López Sa ncho Dra D ª M Car men Monreal Gim eno Dra Dª Teresa O rtiz G ómez Dra D ª. Eulali a Pérez S edeño Dra D ª Ana Sol ano Par es Dra D ª Gemm a Inés Vicen te Ar regui 2012 Dra D ª Manuela Álvarez Girón Dra Dª. M Je sús Ca la Carrillo Dra D ª Consuel o Flecha Garc ía Dra D ª M del C armen G arcía Gil Dra D ª Ana Gui l Bozal Dra D ª Pilar López Sa ncho Dra D ª M Car men Monreal Gim eno Dra Dª Teresa O rtiz G ómez Dra D ª Eulali a Pérez Se deñ o Dra D ª Inés S ánchez d e Madari aga Dra D ª Isabel V ázquez B erm údez 4.2. - SEL ECCIO N DE LO S TRAB AJO S E l ri gor científ ico pres idió l a se lección d e los tra bajos bas ada en l a aplicac ión d e los sigui ente s crite rios: 1. - Ajus te de l a temátic a al enfoque d el Congr eso (Incl usión de la per spectiv a de g énero) 2. - Int erés cie n tífico -técnico 3. - Ri gurosid ad conce ptual y metodol ógica 4. - Rel evancia d e las c onclusi ones 5. - Cal idad de l as fuen tes y r eferencias docum entales u tiliz adas Cada trab ajo f ue juzga do por vari os mie mbro s del C omité Cien tífico q uiene s p untua ron ca da uno de los cin co apar tado s, que dando e x cluidos aq uéllo s que no cumpl ían el pri mer cri terio . Fueron d esca rtad os p or es te motivo un a medi a del 9 % de l os trab ajos pres en tados . Ca si tr es d e ca da cua tro trabaj os a cept ados o btu vieron una pun tuaci ón supe rior a 6 ,5 (en escala 0 - 10) . Y casi l a m itad de lo s tra baj os ac ept ados fue ron evalu ado s co n pu ntua ción superi or a 7 (en es cal a 0 -1 0). 21 5. - E VALU ACIÓ N DE L OS CONG RES OS Con obj eto de recab ar l a opini ón de l os c ongre sist as y d e las co ngresi sta s para mej orar l as f utur as edicio ne s, c ada añ o se s olici tó la c u mplime ntació n y en treg a de un "Cues tionari o d e evalua ció n" cuy a estruc tur a básic a se ha m an tenid o en el tiem po 1 aunque pu n tualm ente h a sido nec esari o algú n aju ste en l a agrup aci ón de re spues tas p or no coin cid encia exa cta de l os for m a to s. En tot al se h an re co gido y proc esado 2 71 c ues tionari os que su pone un a m ue stra signifi cativ a y da vali dez a lo s resul tado s. L as r esp ues tas se p re sent an a c ontinu aci ón agrupa das en lo s si gui ente s ap artad os: • Organi za ción y m edios • Valora ci ón de los co nten idos • Co nsec ución de l os objet ivo s • Va lor ación de las act ivida des com pleme ntar ias y a lojam iento Así mis mo , los resul tad os de e sto s cues tiona rios pro porcio na n un a infor ma ción m uy ú til respe cto al i nte rés q ue d espi erta n est os ev entos y su fu t uro. P ara ell o an al izare mo s la s re spue stas a l os apar tados : • Valora ción ge neral • I nter eses par a part ic ipar en est os con gres os. • Opinió n s obre fut uras edi cione s del Con gres o I +G L os da tos que se pr esent an so n global es y ref eri dos a las 4 ed ic iones. 5.1. - ORGA NIZA CIÓN Y MEDI OS -------------- ------------- -------------------- --------------- ------------------ ------------- Pr egunt a de la e ncuest a: Organización y me dios (Valoración) Muy mal a Mal a Bue na Muy buena I nform ació n, ac red i tac ió n y mat eria les Progra ma ción del con gre so Atenció n recibi da d el p er sonal d e la or ganiza ció n Instala cio nes (saló n de g ra dos, a ula s, r estaur an te) -------------- ------------- -------------------- --------------- ------------------ ------------- La e valu ación s ob re la O rganiz ación y los me dio s se cen tra en 4 apar tados : 1. - Inf ormac ión, acred itac ión y mat eria les 2. - Pr ogra mació n del cong reso 3. - A tenci ón re cibi da del p erson al de la o rgani za ción 4. - Inst alac ion es (s alón de gr ados , aul as, r est aura nte) 1 El cue stion ari o de ev alu ació n de l a edi ción 2012 s e a dju nta c om o anex o 22 En la tot alid ad de l os cuesti onario s r ecogi do s se ha respo ndid o a es te it em . L os resul tad os , en v alores medio s, se m uestr an en los g ráf icos que se pr esent an a c ont inuac ión : I nform ació n, ac red i tac ió n y mat eria les Progra ma ción del con gre so Atenció n re cibida d el per sonal d e l a organi zación I nsta laci ones Los gráfi cos an teriores r efl ejan los dat os , res umidos en l a Ta bla 1 1, qu e se coment an: TAB L A 11 Organización y me dios Muy mal a Mal a Bue na Muy buena I nform ació n, acre dit ació n y mat eri ales 1% 8, 52% 40, 48% 5 0% 100% Progra ma ción del congr eso 2,40% 14,28 % 33, 32% 5 0% 100% Atenció n recibi da d el p er sonal d e la organi zación 0,75% 1,73% 21,42 % 76, 20% 10 0% I nsta laci ones ( sal ón de grado s, aulas , restaur ante ) 2,44% 3,00% 36,83 % 57, 73% 10 0% 1. - Inf ormac ión, acred itac ión y mat eria les En lo rela tivo a la or gani zación d e cada Con gr eso ha n sido de gran utilidad las res pues tas a lo s cues tionari os d e evalua ci ón co rres pon die ntes a la s edicion es ant eriore s así co mo t odas l as 23 suger encia s reci bida s . L a s e val ua ci on es de la organiz ación y de lo s medio s han dado co mo resultad o un a val oraci ón de este apa rtado muy satis facto ria . En las su cesi vas edi cion e s se ha ido mejora ndo el proce so d e infor maci ón so bre el e vento. En la prim era edi ció n el canal de di fu sión f unda m ental fue la we b de la U nid ad p ara la Igual dad de la Univer sid ad de S evilla http: //www.i gual dad. us.es /htm /ac tua - inv est igaci on - ge nero. htm . La creaci ón de una web p ropi a del Cong reso en 20 10 y sus pos terior es m ejo ras ha n facilitado sobre mane r a l a pu esta a dis po sición de las per sona s int eres adas de toda l a in form ación relacio nad a con e sto s eve ntos . Ha favo re cido la di fu sión el uso de la ba se de d atos d e pe rson as intere sada s y su s dire ccio nes elec tróni ca s que se h a ido multipli ca ndo y act uali zando a l o la rgo de lo s años . Así mis mo , la experi enci a acu mula da y las much as sug ere ncias r ecibid as han facili tado el pr oces o de acr edit ación y pue sta a dis posi ción d e los c ongres ist as de los mat eria les út ile s. La partici pació n del Vicerr ectora do d e Rela cio nes Ins tit ucional es d e la Uni versi dad de S evill a y la colabo ración con e ntida d es co mo Ayun ta mien to de Se villa , el Cons orcio de Turis mo de es ta ciudad , el Cen tro d e Do cum enta ción Mar ía Zambr ano y el In stitut o And alu z de la Muj er han facilitad o l a disponi bi lida d de es tos m ater ia l es. Más del 90 % de l os asi stent es ( Tabla 11 ) han con si derado " Bu ena" o " Muy buen a" el a part ado d e la o rgani zac ión en cua nto a "I nform aci ón, acred itac ión y mat eria les" 2. - Prog ra mació n del cong reso La duraci ón de cad a enc u entro ha sido d e día y me dio. La pro gram ación (T abla 11), qu e inc luye adem ás de t ener e n cue nta los co ntenid os, la dis tribu ción de tiemp os en mesa s de trabajo, ex posi cion es de p óste r y conferen cia s, ha sido consi der ada co mo " Bue na" o " Muy b uen a" en el 83,32 % de l as res pues tas. Quiene s val or an neg a tiva men te la p rog ram ació n lo argu ment an básica men te en consi de ra r insu ficien te el tie mpo disp oni ble p ara el de ba te de lo s trab ajos y ha cen c onst ar la con venien cia u na m ayor durac ión de l ev ento. 3. - A tenci ón recibi da d el p erson al de la o rga niza ción Las per sona s asist ente s tiene n un grad o de sa tisfac ción mu y al to en rela ción a est e apartad o. El 97,62 % con sider a qu e ( Ta b la 11 ) l a "Aten ció n recibi da del p erso nal d e la or ganiz aci ón " ha sido "B uena " o "Muy bue na". Más de tr e s de cad a cua tro l a consi der an " M uy b uen a". 4. - Inst alac ion es Las ins talacio ne s (aula s, se minari os, sal ón d e actos y m edios au dio visual es e informáti co s) parec en ser a decu ada s para e ste u so ya qu e son valo rada s ( Ta bl a 11 ) co mo "B uen a" o "Mu y buena" en e l 97, 56% de l os cue sti onar ios . 24 5.2. - CONT ENI DOS -------------- ------------- -------------------- --------------- ------------------ ------------- Pr egunt a de la e ncuest a: Valoración de lo s contenidos Muy mal a Mal a Bue na Muy buena Confe renci a i naugu r al I nvest igac iones de las mes as d e tr abajo Trabaj os expu es tos en póster Co nfer encia de c lausur a -------------- ------------- -------------------- --------------- ------------------ ------------- Carec ería de sent i do la cele braci ón d e es tos e vent os si n o lo avalar a el conteni do d e la s confere nci as, pon en cia s y co munic acion es que s on de fendi das y deb ati das en la s se siones orales o m ediant e póst er. L as valor acione s de los congre sista s y de las cong resis tas expre sada s medi an te el cu estio nario s e detal lan a con tinu ación agru padas en 3 bloq ues: 1. - Val oraci ón de l as c onfer enc ia s (d e ina ugu ració n y cl au sura) 2. - Val oraci ón de l as i nvest igac ion es exp uesta s ora l ment e en l as mes as de tr abaj o 3. - Val oraci ón de l as i nvest igac ion es pres entad as medi an te p ós ter TAB L A 12 Valoración de lo s contenidos Muy mal a Mal a Bue na Muy buena Co nfer encia s (de in augur a ción y cl aus ura) 0,00% 6,06% 39,58 % 54, 36% 10 0% I nvest igac iones expu es tas oralm ente en l as me sa s d e tr abajo 0,00% 4,88% 54,10 % 41, 02% 10 0% I nv est i gac iones pre sent adas media nte pó ster 1,00% 1 0,50 % 63, 50% 2 5,00 % 10 0% 1. - Con fere ncias ( de in au gura ció n y cl ausur a) Los di stint os e vento s s e han vis to en riqueci do s con l as i nter venci on es d e dest acad as espe cialis tas en tem as de muj er y géner o en las con ferenci as de ina ugu ració n y claus ura que se detalla n: 2009. Confere nci a de in augur aci ón " Cr eaci ón de sist emas de pens amient o" . Conferen c iante : Dª . Vic toria Sendó n de León , P rofe sora titular de Filosof ía en Enseña nz a Media . Fun dador a y pr eside nta de la fu ndaci ón MAT RIA 2010. Confere nci a de in augur aci ón " El sab er de las muj eres " . Conf ere ncian te: Doctora Dª Isa bel Moran t De usa. Dpt o. de Hist oria M odern a. F a cu l t ad de Geo graf ía e His tor i a, U niv ersida d de Val encia . 25 TAB L A 1 5 La valor a ción global del congr e so es... Muy mal a Mal a Bue na Muy buena Mujeres 1, 20% 1, 00% 35,30 % 62,50 % 100% Ho m b re s 0, 00% 0, 30% 46 ,00 % 53,70 % 100% Medi a 0, 60% 0, 65% 40,65 % 58,10 % 100% Sólo de f orma pun tu al (1, 25% ) se val oran ne gati vam ente est os e vent os. A un que tant o ho mbre s como mujer es los val oran posi tiva mente , las co ng resis tas d an una valo ració n más al ta que l os congr esis tas: má s del 6 2% de l as c on gresi stas r espon den " Muy buen a" . En ca mbio , poc o más de l a mi tad de l os hom bres (53 ,7%) as ignan es ta máx ima va lorac ión. 7. - INT ERÉS POR P A RTI CIPAR E N L OS CO NGRE S OS -------------- ------------- -------------------- --------------- ------------------ ------------- Pr egunt a de la e ncuest a: Ordena r de ma yor a meno r (1º,2º 3º y 4º) su s inte rese s par a pa rtici par en est e con gre so . Co no cer l os a va nces real izad os por o tro pe rson al i nve stiga dor en te ma s de gé ner o. Da r a con oce r y s omete r a d ebat e mi inve sti gación en temas de gé nero. Co nsegu ir un re conoc imient o de as iste nci a y/o pu blic ació n. Otr o s -------------- ------------- -------------------- --------------- ------------------ ------------ 32 Las re spues tas reci bida s (Ta bla 1 6 ) per miten cono c er cuále s son lo s inter ese s de la s pers onas partici pant es:  Destac a q ue m ás d e n uev e d e cad a di ez per sona s tie nen i nter eses re lac ionado s con l os obje tiv os prin cip ales del Congr eso: " Cono ce r los av ance s realiza do s por otro person al inves tigado r en tem as de género " y " Dar a cono ce r y somete r a debat e mi inves tigaci ón en t emas d e géner o ".  Por o tra pa rte, tres de cad a cua tro, mani fiest an su in teré s en " Cons eguir un reconocimie nto de asistenc ia y/o publicación " .  "Otro s" e s el int erés m arcad o en casi la mit ad de los cues tionari os. . T abla 1 6 I n teres es pa ra pa rti cipar en e ste co ngre so % de respues tas Conocer los avances realiza do s por otro pers o nal investig ador en temas d e gén ero 90,91 % Dar a conocer y som eter a debate m i investig ación en temas de géner o . 95,45 % Conseguir un reconocimien t o de asistencia y/o publicación 75,00 % Otros 47,73 % La or denaci ón de eso s in tere se s, res umid a en l as r espue s tas a l os cue stiona rios teni en do en cuen ta la op ció n elegi da - de la pri me ra, a l a cuar ta - , mues tran el i nter és prio ri tari o (Tabla 17 y gráfico s sig uient es) q ue e xiste en tre la s pe rson as a sis tentes por pr ofun diz ar en lo s te mas d e género por una d oble vía : cono cer los a vanc e s conse gui dos po r otro p erso nal inves tigad or y dando a con ocer y so meti endo a deba te su t rabaj o. T abla 1 7 I n teres es pa ra pa rti cipar en e l cong reso - Ordenación de intereses Elegido en 1ª op ción Elegido en 2ª op ción Elegido en 3ª op ción Elegido en 4ª op ció n T otal es Co noce r los ava nces realiza do s por otro person al in vest igad or e n tem as de género 62,50 % 20,00 % 15,00 % 2,50 % 100,0 0 Dar a co nocer y somet er a debat e mi inve stiga ción e n temas d e gé nero. 26,19 % 59,52 % 11,90 % 2,38 % 100,0 0 Conse gui r un rec ono cim ie nto de asis tenci a y/o publ icaci ón 24,24 % 12,12 % 54,55 % 9,09 % 100 ,00 Otr os 0,00 % 4,76 % 19,05 % 76,19 % 100,0 0 33 I n teres es pa ra pa rti cipar en e l cong reso - Ordenación de intereses . ,,, , Se c onst ata que: - E l 62,50% de q uiene s consid er an que un o de sus int eres es es " Conoc er los a van ces realiz a dos por otro personal investigador e n temas de género ", lo eligen en primera opción . - E l 59 ,52% de q uie ne s co nsider an q ue uno de sus i ntere ses e s "Da r a c ono cer y s ome t er a debate mi inv e stigación en tem as de g énero " , lo eligen en se gunda o pció n . - El 54, 55% de q ui en es co nsi deran q ue un o de s us i nteres es e s " Conseguir un reconocimiento de asis t encia y/o public a ción ", lo elige n en tercera o pción . - Quiene s con sid eran q ue alguno s de sus i ntere ses s on " O tr o s ", lo elig en en cuarta o pci ón en el 76, 19% de los cas os. 34 Es p osible , po r tanto, es tablec er e sta pr elación e ntre los mi smo s, dej ando en últi mo l ugar " Otros intere ses" , que en caso d e ser elegid o nu nca es com o prime ra o pción y sí, casi siempr e , en los último s lu gar es. I nter és para p art icipa r en el Co ngres o (%) 8. - FUT URO -------------- ------------- -------------------- --------------- ------------------ ------------- Pr egunt a de la e ncuest a: ¿Considera de inter é s la organización d e futuras ediciones del C ongr eso I+G? NO Si, anual men te Sí, c on p erio dici dad bian ual -------------- ------------- -------------------- --------------- ------------------ ------------ En 2012 finali za el period o de vigen cia del I Plan de Igual dad de la Univ ersid ad de Sevill a en cuyo mar co se gestaro n esto s even tos. A fin de valor ar la posi bilida d de cerra r este ci clo de C ongr esos o la orga niz ación d e o tros p ara da rle con tinui dad, se inc orpor ó e ste item a dicional en el cue sti onar io de la ú ltim a edic ión. Los dat os se ref iere n, por tant o, exc lusiv ament e a este a ño. En co nson ancia con l os da tos e xpue stos y co mentad os a nteri orme nte , las resp ues tas ( Tabla 18 ) no dejan l ugar a du da s: los con gre sistas y las cong re sistas c onsid era n de inte rés la organi zación d e fu turas edicion es del C ong reso , m an ifestan do muy ma yorita riame n te la o pinió n favorabl e sobr e l as cele br acione s an ual es . T abla 18 ¿Considera de inter é s la organizació n de f ut ur as ediciones del Congreso I+G? No Sí, a nual Si, bian ual Med ia pon der ada 0,00 % 92, 56 % 6,72 % * Mujere s 0,00 % 92,00 % 8,00 % * Hom bres 0,00 % 94,00 % 6,00 % 35 ¿C onsi dera de i nter és la organ iza ción de fut uras edicion es del Co ngre so I+G? 9. - A M O DO D E CONCL USIÓN El desa rrollo de un Pla n de Iguald ad im plica l levar ad elan te accion es q ue colab or en a los ob jet ivos est rat égic os bus cados . E stas acci ones se en mar can en lín eas de ac tuaci ón. El desar rollo de la s líne as de ac tuaci ón 2 .B. 8 y 2 .B.13 del I P la n de I gualda d de l a Univ er sidad d e Sevilla se h a con cret ado en la cel ebra ció n de cu atro edi cion es del Co ng res o I+G . Lo s da tos anali zado s mue stran el alto nivel de con secu ció n de sus obj eti vos e spec íficos . Estos eventos han sid o, y pued en se r en el futur o, un ins tru mento váli do , aunqu e no el úni co , para co ntinu ar i mpuls ando l a inves tigaci ón sobre mujer es y gé ner o. Así mis mo se mues tran co mo im port ante s opor tun idad es par a fo ment ar la inclu sión de la persp ecti va de g éne ro en la s in vest igac iones en tod as las ár eas d e con ocim iento . Por una p arte, es nec esar io cont in uar con las inv est igac iones en géne ro par a cons egui r erradi car las d esi gualda d es exis ten tes. Po r otra , la inv estig ación e n cu alq uier ár ea , no deb e avan zar obvia nd o la perspec tiva de gé nero. Género e Inve stiga ció n, en el pre se nte y en el futuro , deben ser un tá nden , insepa ra bles. L as Uni ver sidad es comp rom etida s con l a igual dad deben ten erlo en cue nta. 10 .- REF ERE NCIAS Y FU E NTES DE INFO RM ACI ÓN I Plan de I gual dad de la Un iver sid ad de Sev illa Mem or i as d el Co ngr eso I+G . Unidad para l a Igual da d. U niver sida d de Sevilla Investi gació n y Géne ro . Avanc es en las di stintas ramas del co noci mie nto. I SBN: 879 - 84 - 692 - 5715 - 9 Dep ósi to legal : SE 6255 - 20 09 Investi gacio ne s mul tidi scip linar es en g én ero. IS B N : 978 – 84 – 693 – 79 82 – 0 De pósi to Le gal: SE 7770 - 2010 I nvest igac ión y G énero. Log ros y ret os. I SBN: 978 - 84 - 9364 84 - 3- 5 D ep ósito Legal : SE 89 53 - 2011 36 Anex o . Enc uest a uti liza da en 2012 CUES TIO N ARI O DE E V ALU A CIÓ N Con obj eto de mejorar en futuras ediciones , le agradece mos su valiosa opini ón . Sex o: Muje r Hom bre ¿ Es aut or/a o coa utor /a de a lguna invest igac ión pr esent ada ? S I NO ¿Vd . p artici pó com o ponent e ? SI NO 1. - Or ganización y m e dios Muy mal a Muy buena I nform ació n, ac red i tac ió n y mat eria les 1 2 3 4 Progra ma ción del con gre so 1 2 3 4 Atenció n recibi da d el p er sonal d e la or ganiza ció n 1 2 3 4 Instala cio nes (saló n de g ra dos, a ula s, r estaur an te) 1 2 3 4 2. - Valoración de los contenidos Muy mal a Muy buena Confe renci a i naugu ral 1 2 3 4 I nvest igac iones de las me sas de trabaj o a q u e ha a sisti do 1 2 3 4 Trabaj os expu es tos en póster 1 2 3 4 Co nfer encia de c lausur a 1 2 3 4 3. - Consec ución de los objetivo s Muy mal a Muy buena F oment ar la act ivi dad inv est igado ra en mat eri a de muje r y géne ro. 1 2 3 4 Sensi biliz ar s obre la ne ces idad de in trod ucir l a pe rs pec tiva de género en la s i nves tigaci o nes y en la prá ctic a do ce nte. 1 2 3 4 Co ntr ibui r a la d i fus ión d e las inves tigac ion es del pe rso nal de la U S y de otr as u niver sid ades . 1 2 3 4 4. - En e l caso de que disfrut ara de las a ctividad es co mple ment arias y aloja mie nto Muy mal a Muy buena Las ac tivida des co mple m ent arias 1 2 3 4 El aloja mien to su gerido 1 2 3 4 Me he alojad o en... 37 5. - Valoración ge ne r al Muy mal a Muy buena La v aloraci ón gl obal del c ongr eso es ... 1 2 3 4 6. - Orden ar de may or a meno r ( 1º ,2º 3º y 4º) sus inte reses par a par tici par en est e cong reso . Co no cer l os a va nces real izad os por o tro pe rson al i nve stiga dor en te ma s de gé ner o. Dar a co no cer y som e ter a debate mi inves ti gac ión en tem as de gé nero. Co nsegu ir un re conoc imient o de as iste nci a y/o pu blic ació n. Otr o s 7. - ¿Considera de interés la organización de f uturas ediciones del Congreso I+G? NO Si, anual men te Sí, c on p erio dici dad bian ual SU OPINIÓN ES MUY ÚTIL. Si d esea hacernos llegar sus qu ej as , cr ít ic a s , agradecimientos, feli c itaciones y/o sugerencias, por fa v or , U TILICE LA CAR A POSTERIOR DEL FOLIO. Much as g raci as. 38 LA PARTICI PACIÓN ACT IVA DE LA MUJER E N L A SECCI ÓN FEMENI NA: S U LABOR CULTURAL (19 39 - 1952) Agu ilar Carrió n, Isab el Depar tamento d e Hist oria del Arte Univer sidad d e Granad a Isabel [email protected] s RESUM EN Con esta c omunic ación pr etendo o frecer un a nueva imagen so bre las lab ores que la S ecció n Femeni na de FET y JONS llevó a cabo e n el c ampo de la c ultura. Al mar gen del objetiv o de adoctri nami ento y sociali zaci ón persegui do por las m ujeres de F alange, sus ac tividade s cultur ales y artístic as pudie ron crear un esp acio de “ liber tad” par a la muj er m ás abier to que el ofreci do po r las organi zaciones católi cas y la I gles ia . Las integr antes de la Sección de C oros y Danzas pudieron viajar al ex tranjero, las educador as y di vulgador as soci ale s, ad emá s d e e duc ar a la muj er, se emp aparon de las tradi ciones e histor ias de los difer entes puebl os, “ salvar on” la artesan ía, organi zaron ex posi ciones, f omentar on las artes , la músic a y las danz as de Es paña. Además, la Revist a Y par a la muj er destacó en al gunos de sus n úmeros l a cont ribución de l a muje r en exposic iones ar tístic as como las Nacional es de Bell as Artes que, con el tí tulo “un pi nc e l femeni no” , contribuyer on a “hacer patria” y al mante nimiento de l os valores tradic ionales. En concr eto, el programa artíst ico y cul tural de la Sec ción Femenina , bajo el tamiz de l a tradició n y del fol klore, pu do suponer una válvula de es cape a l a rutinari a vida del hogar que propugna ba el franqui smo. PALABRAS CLAV E Franqui smo, S ección F emenina, M odelo de mujer , Acti vidades C ulturales 39 EL PAPEL D E LA M UJER EN LA SECCI ÓN FEME NINA Al ins taurarse l a dictadur a franquis ta quedar on dero garon todos l os derec hos que dur ante la etapa “ liberal ” y r epublican a alcanzó l a mujer en Es paña: el derech o a voto , el div orcio, l os matrimo n ios civi les, el der echo d e partici pación pública , ya que se l imitó su activi dad lab oral a l a sim ple tarea dom éstica . R eferente a esto, en el F uero del Trabajo de 1938 se señal ó que : “El Es tado se compromete a ejer cer una acción constante y eficaz en defensa del trabajador, su vida y su trabajo. Limitará convenientemente la duración de la jornada para que no sea excesiva, y otorgará al trabajo toda suerte de garantías de orden defensivo y humanitario. En especial prohibirá el trabajo noc turno de las mujeres y ni ños, regulará el trabajo a domicilio y li bertará a la mujer casada del taller y de la fábrica.” 1 La mujer para el fr anquis mo dejará de tr abajar y emprender á de nuev o el cam ino al espaci o priv ado que es el del c uidado del hog ar y des arrolla rá como m e ta su pap el com o madre y espos a . En esta comu nicac ión pretendo c entrar me en el m ínimo pero s ignificat ivo número d e activ idades de desarrol lo cult ural empr endido por l a rama fem enina d e la Fala nge, pues é st a s mujer es fueron las más “ m odern as” baj o la dictadura de F ranco si l as compara mos con l as de Acció n Cat ólica (P einado R odríguez , 2010). L as dos r amas del naci onalca tolicis mo estaban d e acuerd o con la elevac ión d el papel de m adre y espos a. Sin embarg o, las post uras tom adas por la Fal ange femeni na en algunas ocasiones se contr adecían res pecto a la ed ucaci ón de la mujer . Si bien es cierto que la muj er de Falan ge quier e trans mitir unas ensañad as que puedan ser vir a la muj er de España par a hacer f rente al cuida do de los hijos y de la c asa, ellas m ismas c omo mujer es solter as, inmers as en el ter reno pol ítico del hombre, como educa doras, i ntelect uales y divul gadoras d el saber , rom pen con el prototi po de muj er perseg uido por el ré gimen. Las mujer es de Secci ón Feme nina tuvi eron q ue rel acionars e con al gunas de las é lites polític o - ideoló gicas d el régim en para, a l argo o cort o plazo, afi anzar u n modelo de r elaciones e ntre hom bres y muj er e s y regular el com portamie nto de és tas. Ant es de ver c uales fu eron esos espaci os de s ocializac ión y su rel ación con la cul tura y las artes, hay que tratar brevem ente, qué f ue la Secció n Femenina y cuáles fuero n sus pri ncipale s actuaci ones en el terr eno políti co e ide ológic o. La Secci ón Feme nina fue uno de l os meca nismos de l egitim ación de l os que s e vali ó el régimen franqui sta com o medio de difusión de sus ideales en el terr eno feme nino . Para tra smiti r la ideolo gía fr anquista resultó de gran utilida d Fala nge Españ ola Tra dicional ista y de las JONS y sus di ferentes r amas e in stituciones , ent re las que podemos destacar los sin dicatos, A uxi lio Social , el Si ndicato Es pañol Univer sitari o, el Fren te de J uventudes y la Sec ción Fe menina. T odas estas agr upacio nes trat aron de conseg uir un fér reo contr ol de las m asas y gar antizar l a soci alización y el adoctr inami ento de los es pañoles ( SÁEZ MARÍ N , 19 88; CRUZ OROZCO , 2001) 2 . Para l a mujer, la r ama femeni na de F alang e result ó un i nstrume nto es encial par a la trasm isión de los v alores del régi men en c uanto a la ed ucación femeni na basado en los “ principi os nacionales ”. La enseñ anza pri maria tr ataba de o frecer a la m ujer nociones de mater nidad y cui dado del hogar . Con ell o se tení a garan tizada l a educaci ón a tr avés del progr ama “Pl an de F ormac ión de may ores” y “ Plan de For mación de Juv entude s” que tenían como m isión elev ar el ni vel cul tural de l as mujer es. L a S ección F emenina r ealiz ó numeros os 1 El Fuero del Trabajo fue una la s leyes esenciales del fr anquismo aprobado en 1938 por el cual se regulaba los derechos y deberes en materia l aboral así como la definición de l os derechos sociales del español. B OE, 53, “Decreto aprobando el Fuero del Trabajo”, 10 - 03 - 1938. 2 La bibliografía sobre el Frente de Juventudes es cada vez más extensa. Son fundamentales: SÁEZ MARÍN, Juan. El Frente de Juventudes. P olítica de la juventud en la España de la posguerra, (1937 - 1960) , Madrid, sigl o XXI, 1988; CRUZ OROZCO, Jo sé Ignac io. El yunque azul : F rente de Juventudes y sistema educati vo: razones de un fracaso . Madrid, Alianza, 2001. 40 desplaz amient os por el int erior de la N ación par a hacer lleg ar educaci ón de todo t ipo a las mujer es, sobr e todo en el ter reno rur al. Durant e el des arroll o de la Guerr a Civi l la Sección Femenina de Fal ange fue e n aumento en cuant o a afili adas ya qu e se ofrec ieron a c ubrir las necesi dades más urgen tes: asis tencia sanitar ia, ser vicio s ocial, labores en los llamados “l avaderos del frent e” - lugar donde c entenar es de mujer es lava ban y arreg laban los u niformes de l os sol dados - y celebra ron act os en apoyo a los “ héroes d e Espa ña”. A partir de juli o de 19 36 la S ección F emenina s upo di ferenci arse co n respec to a l a rama m ascul ina en c uanto a sus fun ciones de pre nsa y pr opagan da. Así se pusier on en marc ha toda una serie de medi os para su di fusión c omo por ej empl o la hoja “M ujeres Naci onalsin dicalis tas” , el Boletí n de la S ecció n Femeni na y otros medios como l a radio (Gal lego Ménd ez, 1991) . Desde est a prim era etap a que po demos llamar as istenc ial (193 4 - 1936) , de apoy o a famil ias necesit adas, de v isitas a l os encar celados y de reca udación d e fondos p ara mis iones de pr opaganda , a los al bores de l as últi mas el ecciones antes d e la guer ra, la Secc ión Femeni na tomó un nuevo i mpulso org anizativ o (Galle go Mén dez, 1983) . P ara ll evar a ca bo e se ca mbio se hi cieron una seri e de viajes por las disti ntas provinci as con el obj etivo de i r darse a conoc er entre la soci edad es pañola. Tras la Guerra C ivil, s ólo se ensalzó el p apel de la m ujer en la r econstrucc ión del país mediant e la natal idad, por la nec es idad q ue te nía Esp aña de a umentar el númer o de h abitant es. Su m arco de actu ación se qui so redu cir al de la famil ia, donde cum plirían l a misión de “ propor cionar hij os a la Patr ia” ( Ortiz H eras, 2006) . Po r decre to del 28 de dici embre de 193 9, Franc o encom endó a la s mujer es de Fal ange la “ formac ión políti ca y social de l as mujeres españ olas en or den a los fines propios de Fala nge Esp añola Tr adicion alista y d e las J ONS” 3 . La Secc ión Fem enina de F ET y JONS f ue muy impor tante para l a educación de es te tip o de mujer que el régimen perseguí a. Las ense ñanzas se b asaban f undame ntalment e en la rel igión, l a cultur a, el apr endizaj e de corte y confecc ión, coci na, las l abores doméstic as, la m aternid ad, la gim nasia, y todo tipo d e manuali dades que les sirvi eran para el desarr ollo de su vida c omo mujer . Este es el mod elo nacion alcatóli co de m ujer al qu e s e le acuñó el conc epto de “ ángel del hogar” 4 ( Scanlon , 197 7) . La Sec ción Fem enina, q ue había c ontri buido a ay udar durante la c onti enda civ il por medio de l a sanida d, la ela boració n de pr endas y ban deras a l os soldad os y apoy ó con toda s u fuerza el alzam iento del 18 de j ulio de 193 6, una vez terminada l a guerra s u misión que do en “ rei ntegrar al hogar a las muj eres cas adas que trabaj a (ban) p or cuenta aj ena ” 5 : “Cuantas ve ces en nuestra intimidad hemos añorado la dulce paz de un hogar apacible, que entre sus inmensas ventajas tendría la de apartarnos de este tráfago en que vivimos y nos quitaría la tortura de tener que someter de continuo nuestra timidez al r ubor de las ex hibicio nes” ( Pilar P r imo de Rivera, 1949. Citado en: Blasco Herranz, 1999). El fr anquism o decidió im poner una polí tica de gé nero pr opia, que rel egara a las m ujeres a la viv ienda y qu e, desde la inti midad, lo graran el contr ol de to das las c apas de la soci edad. Su labor además de dom éstica fue educ acional por me dio de la ense ñanza a los ni ños y a las m adres de la ideol ogía que pr opugna ba el franq uismo. U n program a de captaci ón social que comenz aba desd e el nacim iento de los “ nuevos” españoles, por l o que la m ujer fu e esenci al para l a regen eración de la P atria. L a rama femeni na de F alange consigui ó hacer l legar con más o 3 BOE, 29 de d iciembre de 1939, Jefatura del Estado. 4 Este concepto de “ ángel de l hogar” fue tomado por el franquismo pero que ya había si do usado en la Inglaterra de la Revoluci ón Industrial, en ese universo victoriano, en donde l as actividades de las mujeres de a lta clase social y acomodada estaban dirigidas a l a familia, y su educación estaba orientada al cultivo del modelo d e esposa y madre perfecta. 5 Ley de 11 de mayo de 1942, B OE, 30 de mayo de 1942. Cita sobre el establec imiento del “Plus de cargas familiar es”. 41 el art e hispan oamerican o pero, sobre to do, ofrec er un a nueva car a al ext erior ( Cabañas Br avo, 1996) . Dos de l as exposi ciones más im portantes ll evadas a cabo e n el Cí rculo Cul tural M edina d e Madr id fue la d e los años 194 4 y 1947 respect ivament e. La cel ebrada en 1944 se reali zó con moti vo de la II Conce ntraci ón Naci onal de la Sec ción Femenina para a grupar a las arti stas q ue eran pr eviament e elegidas por la D elegada Naci onal. La exhibici ón se pres entó en l os salones del El Escori al y, pos terior mente, s e trasl adó al Cí rculo C ultural M edina de Madr id. S e agrupó un total d e 70 obr as de art e. El proc eso de s elección era el siguient e: se les envia ba a las ar tistas una cart a de invitac ión, a l as que ést as contest aban si tenían obras p ara enviar o no. Entre l as parti cipantes podemos menci onar a Mar ía del Carmen Ál varez de Sot omayor, Pilar Largard e, Auror a Mateos, Mari sa Roëss et, Rosar io de Velas co, J usta Pag és, Eul alia Lun a, entre otr as. En el año 19 47 se organi zó una exposi ción de ar te llev ada a cabo por l a Delegaci ón Nacional d e la Secc ión Feme nina de FET y JONS en el C írculo Cul tural Medi na - que per maneci ó abiert o entre l os días 2 y 16 de abr il - . Ent re las artistas que fi gurar on enco ntramos a Ma ría De l Carmen Álvar ez de So tomayor, Marí a Josefa Ál varez de Sotom ayor , Mar ía del Rosari o Álvar ez de Sot omayor, Pi lar Álvar ez de So tomayor, Pilar B arrera , Pilar C arril lo de Albor noz, Ter e Font, Josef ina Gall o, Irene Gr acia, Pilar Gr acia, Ana Mar ía Jurado, Em ilia Lagar de, Merc he Leza, Auror a Lezcan o, Marques a de O’ Reilly , Eulalia L una, Mar ía Josef a Lun a, Sofía Morales, Just a Pagé s, Ameli a Portel la, Mar isa R oësset, M aruja R odrígue z de Ar agón y Mar ía Ana Rojas . Fue el mism o año que l a Exposic ión de Justa P agés real izada e n los Sal one s Macar rón. Como ú nico re quisi to para s u partic ipación era el de est ar afil iada alg unas de estas organiz aciones : FET y de las JONS, el SEU, el SEM y las CNS: “La S e cción Femenina deseando que sus afiliadas puedan presentar las obras que van realizando, inaugura para ellas una exposición de arte que se regirá por las bases que a c on tinuación se incluyen” 11 . En cua nto a las r evistas producid as por la S ección Femenina t enemos qu e señalar, por s u impor tancia, la R evista Y, p ara la muj er creada en el año 1938 baj o la direc ción de M arichu de la Mor a. Tras esta r evist a surgi eron otras como l a Revist a Medina que come nzaría ha publicar se, sim ultáneame nte con la R evista Y, en 1 941 y per manecer á hasta 19 45. Consigna fue otra rev ist a public ada me nsualm ente por la Secci ón Feme nina p ara la educació n en las esc uelas y e n el hogar . Pero exi stiero n otras revistas de esta or ganiz ación f emenina c omo Baz ar o Ve ntanal . Todas es tas revi stas s e fundar on graci as a la Regi dor a de Prensa y Prop aganda de la Secc ión Femeni na, Lula de Lar a. En c oncreto, en la Revi sta Y , además de sus p áginas d edicadas a la medic ina, la en fermer ía, la pediatr ía, el a uxili o social, encontr amos sec ciones d estina das a la difusi ón cultur al de España, infunda da en la tradición . Si des de la pr opia org anizac ión de S ección F emenina encabeza da por P ilar Primo de Rivera s e contrad ecía l a labor artísti ca d e la muj er ya q ue si e n unos discur sos apar ece di ciendo q ue la mujer carece de “tal ento cr eador” pues ést e está reservad o por “ Dios para inteli gencia s varoni les” , en public aciones como e n la Rev ista Y se a nima a la mujer a partici par de las labor es artísticas : “S ed ar tistas vosotras también, hundid en el olvi do todos los prejuicios estúpidos de una época lamentabl e… y no sabe tocar el piano, N o. Si sentís la música, si tenéis capacid ad para ello, tocad el piano, no lo dejéis nunca” (Revista Y, jun io de 1938). 11 AGA, Cultura, Sección Prensa, Propaganda y Radio, Caja. 1. 48 En est a revista encontr amos en f echas ya tem pranas ( julio 193 9) un ap artado ti tulado “ La aportaci ón femenina a l a Exposi ción de Art e Sacro” para la secc ión Ad M ajoren dei Glori am . En esta ap ortació n a la revis ta, Rafael López Izq uierdo h aciendo o da a los caí dos por l a Patria, par a los c uales se c elebró est a Exposic ión Inter nacion al de Ar te Sacro en Vi toria, “ la muj er español a (…) ha hech o su apor tació n extr aordinar ia al s olemne Certam en” a través de “ cuadros, objetos, labores de cos tura, es cultu ras que di rigen s u form a a las alt uras, es el desv elo m ismo de la mujer del mundo de las ho ras fecun das de la paz v ictor iosa” . Esa misi ón que la m ujer en esta exposi ción no es ta nto la de pres entar sus dotes c omo art ista , sin o que baj o el tam iz de la tradi ción y la his tori a, deber ían de contri buir a la grande za de la Pat ria y ll orar por l os que por ella cayer on. "La mujer española, como aquellas que rezaban en t ierras lejanas, ha hecho su aportación extraord inaria al solemne certamen. El objeti vo, el mismo. Rezar primero, llevando a España dolorida esa paz hecha cuerpo, fruto magnífi co de su desvelo. Cuadros, objetos, labores de costura, esculturas que dirigen su forma a las alturas, en el desvelo mismo de la mujer del mundo de las horas fecundas de la paz victoriosa. Y de este modo la Exposición exi s te, palpita y vive c om o una oración más sobre la estampa bella de Vitoria ". 12 Tras esta ala banza a los C aídos, Raf ael Lóp ez Izqui erdo se ñalar á las que parti ciparon en est a Exposi ción h ablando las pa rtici pantes y m enciona ndo a R osario de Velas co ( m ujer “ con sagrada en su arte y a su arte” ), Mari sa Roesset, C ondes a Latina, Georgett e Ydewal le, Condes a de Valm arana, Mer cedes Llim ona, María Car dona, M argar ita Sans Jordi , Julia M inguil lón, Marí a Laac h, Jeanne H ennel ynck, El la Bro esch, C harlotte Lawrens on, Pa uline Peug nez, Mar garita Huré, Matilde d e Marquin a, Mercedes de Nov oa, Mati lde Ferná ndez de la Henostros a, la s herm anas De Gusi , las Se ñori tas de Tous y Marg arita N aviello. En una de las noti cias apar ecidas viene d edicada al arte de J ulia M inguillón, artis ta altament e reconoci da pues fue l a ganadora de la Pr imera Med alla e n la Expos ición N acional de Bel las Artes en 19 41 con s u “Escuel a de Dolor iñas” . La not icia so bre esta ar tista fue publ icada en abril d e 1945 y escri ta por E nr ique Azcoaga donde se com enta el estilo de la cr eador a plásti ca que es recon ocido c omo d e “r ealismo si ntético” . Hay muchas m ás publi caciones que nos habl an de la r elación de l a mu jer con el campo d e las artes, como p or ejempl o en el artí culo en el que Ra fael Ló pez Iz quierdo, con moti vo de la exposició n cel ebrada e n Vitori a de Arte Sacr o, menci ona y habl a de los mér itos de artistas como Ros ario de Velas co, Maris a Röess et, Mer ced es Lli mona y M ercedes Sanz Jordi. Además m uchas d e ellas par ticiparon en la Revista Y en cali dad de i lustra doras com o fueron : Teres a de Arte aga, Car men Parr a, María C laret, Grazie lla Niño, Marisa R öesset y Ángeles López Robert s, Ángeles Santos – sól o en nº 30 del año 1940 - , entre otr as. Estas p ublicaci ones n os hablan de la neces idad que la Secci ón Femeni na tuv o de pro pagar y difun dir, a mo do infor mati vo , las míni mas per o signif icativas ac tivida des que l as mujer es reali zaron par a el campo del arte, bi en a t ra vés del anunci o de expos icio nes como de infor mación más det allada sobre l as artistas . Cier to es que no aparec en reseña das la s activ idades q ue reali zaron gr upos art ísticos “pr o - vangu ardia” e i ncluso la la bor que ejerci ó Eugeni o D’Ors y su Aca demi a Breve de C rítica d e Arte c on la cele bración de sus conocid ísimos Salon es de los O nce en lo s que parti cipó c omo miem bro de jur ado para la s elec ción de ar tistas la poli facéti ca Marí a Laffit e, Condes a de Cam po Al ange. S on publica das en l as revi stas de Secci ón Femeni na únicam ente aquel las activi dades que, b ajo el signo d e la tradi ción y el folklo re , much as mujeres part iciparon. CONCLUSI ÓN : El ideal de mujer impu esto por el fran quismo y propugna do por Falang e fue el de l a subordi nación al hombre a través d e su reafir mació n masculi na. En el cas o del hombr e s e 12 Revista Y. julio, 1939 49 empr endió una v uelta a l os valor es castr enses inic iados tr as la Pr imera Gue rra M undial y propic iados, m ás concr etam ente en Es paña, por el go lpe mil itar del 1 8 de jul io y, en l a mujer, una vuelta a s u sumi sión, entr ega al mar ido y dedi cació n a las labores d omésticas . Lo que es tá clar o es qu e la muj er españ ola q uedo condi cionad a tras l a dic tadura fr anquista en torn o a una s erie d e estereo tipos y m odelos d e femi nidad a seg uir (Ar ce Pinedo, 2005) . Estos m odelos fem enino s de santas , erudi tas, li teratas , rei nas, y otr as gra ndes muj eres d e difer entes épocas como Is abe l la Cató lica, Sa nta Teres a, Concepci ón Aren al, Agus tina de Arag ón, Condes a de Pa rdo Bazá n e tc., eran dif undidos como un ejemplos a seguir , pues enc arnab an esas vi rtudes qu e el fr anquism o consi deraba pro pias para l a sociedad fem enina de la época (D i Febo, 2002; Muñoz Rui z, (2003) 13 . Estos m odelos de m ujeres , completa dos con l os que aparecí an en la pr ensa f emenina de la époc a, se contra ponían con l as propias ac tivid ades que real izaban l as mujeres de Secció n Femeni na. Por ello hay qu e reco nocer el v alor d e las mujeres de Fal ange al c ontribui r a dar le un a mayor c onsider ación a la mujer y ofrecerl e un papel menos “ anquilosad o” que el pr opugnad o por las organiz aciones f emeninas c atóli cas y por la Igl esia. El ser vicio y l a partici pación d entro de la Secc ión Femeni na supus ieron por l o tanto para l a mujer un es pacio de soc iabili dad y “ libertad” dentro del camp o de la muj er. Tres fueron las l íneas de ac tuació n de la org anizaci ón femeni na de Falan ge: una educació n femenin a, un adoc trinam iento pol ítico y r eligioso, y , por últ imo, la difusi ón reit erativa del mod elo de m ujer (D omínguez Ortiz, 1991). Est a cons ideraci ón soci al que se le di o a la mujer durant e el franqui smo nunc a superó l os límit es que dividí an a la m ujer del varón, n unca se i ntentó “ cambiar el caráct er de infer iori dad respec to al hom bre” (Ci tado en: Manr ique Arribas , López P astor, Tor rego Egido y Mangas Agu ado, 20 08). Esto a hec ho que se creen e nfrent amientos por el “ modelo de m ujer” entre las pr opias inst ituci ones cread as para la Secci ón Femeni na. Las maes tras, las i nstructor as y divulgad oras sani tario - soci ales contr adecía n en sí mismas los fi nes últi mos qu e la or ganizaci ón fem enina p erseguía para l a mujer (Pére z M oreno, 2010). Estas ofre cían un a imagen mucho más “ moderna” y com prometi da políti ca y soci almente qu e las agr upac iones fem eninas c atólic as. 13 La obra de Giul iana Di Febo constituye un gran ejemplo de l o que podíamos calificar un análi sis “des de arriba”, a través de Franco, de los ritos de guerra y de victoria usados y transformados por la España vencedora de la Guerra Civil. La "recuperación" de ciertos símbolos (Vi r gen del Pil ar , Sagrado Corazón o brazo de S anta Teresa) sería fundamental para el sostenimiento de l a imagen m ítica del Caudil l o que instrumentalizó estos elementos, hac iendo partícipe al pueblo de los mi smos . 50 ANEXO FOTOGRÁF ICO Y DOCUMENTA L Foto de la Revista Medina, publicada en la tesis Imagen de una metáfora circunstancial, la muj er falangista como mujer moderna. Revista Y. Fotografía que muestra las labores de artesanía ejercidas por las mujeres de Sección Femenina. Revista Y , enero de 1941. 51 Grupo de Coros y Danzas de la Secci ón F emenina de Granada en el IV Concurso Nacional de Coros y Danzas en Madrid, celebrado el 24 de septiembre de 1945 con el Tercer P r emio Nacional en mixtos . F otografía de Valmitjana (Archivo Hi stórico Provincial de Granada) Coros y Danzas de Granada en uno de sus Festivales (A rch ivo Histórico Provincial de Granada) 52 Numero 1. Revista Y para la mujer, Febrero de 1938. Portada reali zada por T eodoro Delgado. Imágenes realizadas por Delgado que contradicen al modelo propugnado por Falange . 53 Recono ci miento 14 de la intervención de la mujer en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1941. Revista Y, enero 1942. 14 La Sección Femenina supo reco nocer el papel de la m ujer artista dentro de este tipo de exposicio nes nacionales, sin embargo, al hacer esta crítica s in mencionar las obras de sus compañer os varones y valorar su calidad artís tica con respecto a otras mujeres artistas, quedaron é stas un tanto discriminadas del contexto artístico de estas exposiciones en l a s que se prese ntaron tanto hombres como mujeres. 54 BIBLIOGR AFÍA Arce Pi nedo, R ebeca (20 05). “ De la muj er social a la mujer azul: l a recon strucci ón de l a femi nidad por las der echas españolas dur ante el primer tercio del siglo XX”. A yer. Vol . 57: 2 47 - 272. Barr achina, M arie Ali ne (1991) . “I deal de la muj er falan gista. I deal falan gista d e la muj er” , en VV. AA: Las m ujeres y l a guerra c ivil español a, Minis terio del T rabajo y Asunt os Social es, Insti tuto de la Muj er, Madr id, (211 - 217). 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Madri d. 56 PAISAJE DE MUJER: SISTEMATIZACIÓN CONTEMPORÁNEA DE VARIABLES DISPERSAS Amann , Alcocer , Atxu Departamento de Ideación Gráfica Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid [email protected] Delso , Gutiérrez , Rodrigo Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid [email protected] RESUMEN Vivimos en las escu elas de ayer una vida de ciencia ficción. La tecnología s e ha superpuesto a unos escenarios vigentes desde ha ce siglos, ocu ltando u na realidad, que se ve superada por la cotidianidad . Lo habitual, como extremo de la ignorancia, se refugia en la seguridad qu e garantiza la cercanía d e las cosas, las personas y las acciones, te rgiversando la memoria. La supresión d e lo habitual puede se r un momento poderoso e n el conocimiento y es posible mediante el extrañamient o . Es necesario de finir nuevas reglas del juego, trasgredien do todas las leyes crea d as para controlar las fo rmas y las p e rsonas. Es ne cesario rastrear y vis ibilizar todos los mecan ismos ocultos d estinados a trasmitir aquellos contenidos cuyo fin es perpetuar un sistema de valores incompatible con la dignidad y la justicia para todos los se res que habitamos en este mundo ( currículum ocul to ). L a asignatura “paisaje de mujer” pretende colonizar el territorio de lo habitual – donde todos somos culpables - intentando fabricar un atlas de género mediante la cartografía de todas l as rep re sen taciones existen tes en las distintas esferas de la cotidianidad, para pode r coronar la cima d e l grado cero. PALABRAS CLAVE Cotidianidad, extrañamiento, visibilizar, cu rriculum oculto, grado ce ro , contagio, autocrítica, cooperación, innovación, investigación, olvidar, desaprender. 57 B. 4. 1.2 Currículum ocul to en el entorno próximo A continuación, no s introducimos en la ciudad, en nuestros recorridos de la cotidianidad compartidos co n otros, para d e scubrir con sorpresa un e nto rno que invisibiliza a la mujer (y a algunos más) en sus mensajes, en sus espacios y en su actividad. Se int enta d eterminar con precisión dónde estamos ahora, tratando de buscar una on tología del presente, como una situación teórica que permita dilucidar como será la transición hacia la sociedad del futuro. Esta fase está d estinada a cortocircuitar y pon er e n cuestión nuestra manera de mirar mediante el uso de la mirada inteligente El presen te ha de definirs e a través d e una multitu d de variables d ispersas susceptibles de formar una matriz de contenidos heterogéneos pero interpretables co mo unidad se mántica . Trabajando como analista s d e productos visua les a nivel de semiología. Los conocimientos se aplicarán en una búsqueda de significados a través de productos elaborados del mundo visual del lenguaje , el arte, la fotografía , la publicidad, la arq u itectura, el urbanismo y la docencia. ^ (Trabajo realizado por los participantes del curso ATH ENS: One Woman Minute) B.4.1.2.1 El currículum oculto visual en la red. En el mundo occidental, somos protagonistas de un cambio histórico tanto en nuestras formas de socialización como de individualización, qu e conlleva una nueva forma de o rganizar los comportamientos caracteri zad a por un mínimo de coacciones y e l máximo d e elecciones posibles. La revoluci ón de la mujer y de la inf ormación en el siglo XX, p roducen un cambio en las costumbres que genera una gran diversificación de los modos de vida. Pero a su vez, l a influencia de los aco ntecim ien tos distantes, se co n vierten en un lugar común , en u n habitar homologado globa l. Si al entorno natural – primer ento rno – le sucedió otro cult u ral y social cread o por pueblos y ciudades – segundo entorno - , aho ra vivimos en el ter cer entorno, en el que e l enten dimiento de la realidad se produce sobre la ambigüeda d creada por los me dios. 64 En e l nue vo capitalismo de ficción, una cultu ra general basada en la demanda de necesidades e informaciones, diluye las antiguas relaciones con los otros, con los o bjetos, con el cue rpo y con uno mismo, creando una nueva e structura que, desde nuestra propia vivienda nos relaciona con el exterior: sólo aquello que el tercer entorno legitima pertenece a la realidad. En u n mundo caracterizado - según dicen – p or el ultraindividualismo, la web 2.0, funciona como revulsivo e incentivo a la vez, al impulsar un esp a cio so b redimensionado de e xpresió n de l o personal y simultáneamente significarse como un catalizador social, un lugar de enc u entro democrático para t o dos aque llos con conexión a int e rnet y un terminal cualquiera ca paz d e transmitir información. To dos somos tambié n potenciales emisores; todos tenemos la oportunidad de interactuar tejiendo una malla de relaciones sociales criticadas por mucho s como superficiales pero mucho más co mplejas y con con secuencias más relevantes de los que su s detractores se piensan. En efecto, se está produciendo una im p arable virtu a lización en la q ue nuestros pensamientos, acciones, sueños, y perversiones son susceptibles de ser digitalizadas, convertidas en información y co mpartidas en internet donde se relacio n an con las calles de nuestros barrios, las cubiertas del Palacio de la Moncloa y el planeta Marte. Y es precisamente en este p u nto DEL ANCL A JE DE LO VIRTUAL A LO FÍSI CO donde nos encontramos actualmente esperando d ar la bienvenida a la web 3.0. De n uevo, la web 3.0, va a ser u n ca mbio social más que tecnológico, en e l que usando he rramientas que están a nuestro alcance p odemos crear espacios h íbridos entre lo virtual y lo físico, diluyendo las fronteras d e los parámetros espacio- tiempo para hace r posible lo inima g in able. ¿qué p o sibilidades tendremos entonces de inte rvenir p ara hacer que e ste presente sea un presente de justicia, libertad y dignidad desde una pers pe ctiva de género? Si el principal o bjetivo de todos aquellos contenidos que se transmiten de forma implí cita a través del lenguaje visual es p erpetuar un sistema de repart o de poder y la defensa de una raza , un género, una cultura y una r e ligión sobre las demás, nu e stra obligación es e l diseño d e entornos para el su jeto que conlleven construir miradas desde las que atrapar y asumir una idea del mundo, que permita inte rrogar y reparar sob re to do lo q ue nos rodea , e nfrentándonos a la crisis ecológica y la globalización, a la inmigración, la pobreza….y las ablaciones de clíto ris. 65 B.4.1.2.2 ..El currículum oculto visual en la arquitectura : la casa y la ciudad Una mujer sale d e casa a finales del siglo XX. Accede a la ed ucación y se incorpora al mercado de trabajo. ¿quién hace la compra? ¿quién cuid a de los niños, de los enferm o s y de los ancianos? ¿ quién mantiene el e spacio doméstico? Coge el co che y descubre una ciud ad dispersa, sin referen cias, en un mun do bastant e deteriorado. La vivienda no es ya una unidad espacial, sino men tal. La referencia central para la casa actual no es ya la familia – sean cuales sean sus características – sino el individuo. La individualidad incide en las propuestas arquitectónic as in troduciendo la diversidad frente a la homogeneidad, la flexibilidad, el sentido de la o cupación y la posibilidad de identific a ción frente a las abstracciones impuestas. La casa como referencia de toda metá fora: mediante las prácticas qu e articulan el espacio interior, invierte las estrategias del espacio público y o rganiza el lenguaje. La casa es memoria silenciosa, referencia del hábitus. La cotidianidad supera la arquitectura En el ca so de la vivien da, la primacía tip ológica co mo posibilidad instrumental (he redada del movimiento mode rno), bas ad a en la e stabilidad de las formas asociadas a l habitar, pierde necesariamente su consistencia co mo método d e id entificación proye ctual según los individuos van transformando sus pautas desde la vida familiar sedentaria hasta una instalación en el mundo , ajena a los patrones espaciales tradicionales. Transgredir las reg las im plica un an álisis crítico de la arquit ectura domestica a la vez que significa ta mbién cuestionar el mundo y la vida , desvelando que en la relación dialéctica arquitectura – fa milia, la mujer ha sido la gran ausente d e la historia, no habiéndole pertenecido ni el espacio privado ni el público. Analizar la h istoria y la cultura, de sde “ los otros”, p ermite analizar e l espacio doméstico , en referencia a los roles asignados a cada género. Si la casa, “como caparazón de los prejuicios familiares e n las actitudes del jefe de familia hacia la mujer y e l niño , ha sido fo rmada en milenios” , en meno s de u n siglo, la mujer occiden tal ha conseguido v a ciarla de contenidos. No ha lo grado de shacer la consistencia de e sa jaula; simplemente, se ha ido. ¿a quién está destinada a hora la casa? así comienza e l o lvido de la modernidad y su f amilia – tipo. No hay a rquitectura sin comportamientos a albergar. Y ahora que la casa ha d ejado de ser un territorio simbólico y moral, traducción de una ideología dominante, la arquitectura debe dar 66 forma física y se mántica a los nuevos co nflictos, aventurando narraciones de sencadenantes que apunten a la utopía crítica. Nos hallamos entregados al imperativo de d e finir e inventar nuestra p ropia forma de habitar, Identificando previamente nuestro imaginario. ¿Cómo habitamos los/las españoles/a s nuestras viviendas? ¿Cómo habitamos nuestras ciudades? B . 4 . 1 . 2 . 3 . E l c u r r i c u l u m o c u l t o v i s u a l e n e l j u e g o Vivimos como jugamos, jugamos como vivimos . Sea como sea , vivir y jugar son do s acciones inevitablemente ligadas en tre sí y a la existe ncia de cada u no de nosotros, aunque a veces, no seamos conscientes de una de ellas o incluso, de las d os. Evidentemente, vivir es algo inherente a todos los seres vivos; pe ro jugar es una acción propia solamente de algunos animales. Jugar, al fin y al c abo, e s po co más que alterar el estado natural y la secu encia lóg ica de las cosa s p ara entrar en un esp acio -tiempo diferente. Y claro , sa ltar a l otro lado siempre ha sido tentador pero peligroso, sobre todo para e l sistema d e control de padres, educadores, políticos y sociedad en general. Frente a l jugar a pelo aparece el jugar inducido mediante objeto s denominados juguetes q ue implican u n d eterminado proto colo de reglas y roles a a sumir en un p roceso cuyo fin primordial debería ser simplemente pasar el t iempo. Más allá, las as ociacio nes e n tre j ugar y e ducar, comportar, pensar, conocer, creer y vivir son evidentes y sus co n secuencias pueden ser maravillosas o lamentables. En efecto, a través del jugar, se pueden transmitir to dos aquellos valores aparentem en te invisibles pero altamente tóxicos que reproducen modelos para perpetuar re p artos a simétricos de poder y diferen cias asumidas como naturales entre géneros, razas, clase s económicas y distintos grupos humanos. Precisamente, el proyect o “STOY: juguete s ostenible” nació en el año 2009 como un a iniciativa de un grupo de “jugadores” de la comunidad universitaria que i n tentamos llamar la atención, una vez más, so bre proce sos invisibles de nuestra cotidianidad co n repercusiones muy importantes en el futuro de nuestra sociedad. La p roducción de juguetes es u na de las e conomías más perversamente a sumidas y silenciadas por todos; de u na u otra manera, todos somos culpables . La d ificultad d e posicionarse co mo antisistema en e l mercado de los juguetes produce el abando no por agotamiento de diseñadores, progenitores y educadores que aceptamos derrotados la realidad a nte la incapacidad de ve r satisfechas unas demandas d e j u guetes no bélicos, no sexistas, no racistas, 67 no contaminantes… y reconocemos el poder de una o ferta visual abusiva global que se introduce en el hogar, en la escuela, en la ciudad y en la red in e vitablemente. Evidentemente, baj o este epígrafe relacionado con lo lúd ico encontramos muchas categorías que comparten o no p ará metros comunes, siendo t od a s ellas de gran im p ortancia por las consecuencias y repercusión evidente que tienen en la fo rmación de la sociedad del futuro. Todas ellas deberán ser analizadas , registradas para entrar a formar parte de la investigación de la fase posterior. Una primera aproximación podría ser: - Diseños de relatos o Libros de cuentos o Comics - Diseños audiovisuales o Películas o Series de dibujos animados o Series reales - Diseños de videojuegos - Diseños industriales de objetos manipulables - Diseños de juegos de rol 68 B.4.1.2.4. El curriculum oculto visual e n el arte Acostumbrarse es otra forma de morir. Dulce Ch acón. El feminismo h a ten ido un p apel central en el desarrollo de mode los críticos de lectura d e las imágenes, espacios y objetos. En el campo d e lo artístico, ese ámbito aparentemente exclusivo de hombres e n e l que parecía que nadie podía entrar, las feministas han puesto en dud a algunos de sus grandes pa radigmas y como ta mbién ha sucedido en otros ámbitos d e la cultura, han e xpresado s u interés por lo e specífico, lo particular y lo local y h an p uesto en e n tredicho muchas producciones y actitudes ab solutamente indignas respecto al género. “ El “ to do vale” se destruye desde la pe rspectiva feminista que trata de pone r en cuestión tod as aquellas dicotomías tra d icionales – lo público y lo p rivado, el dentro y el fuera – a l haber tomado conciencia de su e xistencia y p oder proponer ideas y proyectos para creen un marco apto pa ra un c ambio en un mun do donde las nec e sidades de las mujeres s e revise n a la luz de unas realidades cambiantes. Hay una h egemonía de pensamiento que se hunde en la modernidad autoritaria que es preciso repensar, de construir y revelar. Una hegemonía d e pensamiento que trata la creación bajo los signos de una creación trascendente, individual, autón oma, ind ependiente y a la ve z u niversal. La definición de modernidad, como la definición de creación, excluyó toda c rea ción vital, cotidiana, necesaria, heteróno ma, inmanente, d espojándola de s u carácter de arte, por estar anclada a la vid a y al espacio vital. Na d a debía molestar a l ser que de bía ser masculino y occidental para crear de la nada. A él ll e gaba la i nspiración….siempre trascendente, siempre impregnado de novedad, siempre solo y fu e ra de la vida. Pero hay otra creación, otra fo rma de intervenir e n nuestro mun do, que ha pertenecido también y sobre todo a las mujeres y los g rupos desfavorecidos y silenciad os por la sociedad. La creación como capacidad de análisis, reflexión, restauración y reestructuración human a . Lo que sin duda las caracteriza es que más allá de su pluralidad , las a rtistas fe ministas de los setenta introdujeron muchos te mas en e l arte: la representación, la ideología e iconogra fía de la violación, el ince sto, la viole ncia contra las mujere s, el trabajo doméstico, los análisis sobre la feminidad trad icional (…) la rep resentación de la maternidad, del lesbianismo, del feminismo, de la xenofobia, de la sexualidad de las mujeres Po r u na parte es importante da r a conocer todas aquell a s artistas a usentes pa ra la sociedad, Ntozake Shange con sus creacciones híbridas, los bailes d e Katherine Dun ham, Las performances de Laurie Andreson, cientos de obras como Red Flag. Judy, las Unt itled 1-8 ( abortion series) de Po la Rego, Interior Scroll de Carolee Schnee mann, Sex pictures . Cindy Sherman, Chief,Jake, Pap a, B ear and Chiken de Catherine Opie ……… todas ellas artistas y obras que impugnan el carácter inmutable del sexo, inciden en la m etá for a del genero com o ficción y permiten aprehender la objetualización patriarcal del cuerpo y la sexualidad de las mujeres. 69 Pero también es fundamen ta l atreverse a investigar e n e l curriculum oculto de todas aquellas producciones y denunciar actitudes, posici ones , representaciones y productos visua les insostenibles en la actualidad. B.4.1.2.5 . El currículum oculto visual en e l lenguaje La utilización de un lengua je no sexista e s algo más qu e un asunto de corrección política. El lenguaje influye poderosamente en las a ctitudes, el co mportamien to y las percepc ion es. Para lograr el uso de un lenguaje no sexist a es importante e stablecer o rientaciones q ue aseguren en la medida d e lo posible que el lenguaje no sexista es la norma, en lugar de ser la excepción, en todos los documentos con cualquier grad o de publicidad. Pero ante s de establecer la no rma, hemos de ser capaces de d etectar todos aquellos usos sexistas y lo que es más importante, una vez reconocidos, ser capaces de poner en marcha estrategias para lograr su progresiva desaparición. Nadie está libre de sos pe cha. Incluso La Real Academia E spañola se ha pronunciado en un informe recomendando supri mir la voz gé nero en el título de una ley , argumentando que su uso en español no cuenta con la tradición cultu ral necesaria y que el término violencia de género no es correcto desde el punto de vista lingüístico. Desde luego, esta cir cu nstancia no solamente demuestra una gran ignorancia respe cto a l e mpleo de esta exp resión e n nu estra len gua, si no una dificultad pa ra entender y co mprender la p roblemática en torno al gé nero hoy e n día. El uso del término género se ha divulgado en los últimos años e n nuestro país como consecuencia de la rápida expansión de la investigación en e l campo de los Estudios de género -que tiene lugar tanto en un iversidades pú blicas españolas como de otros p aíses -, de los movimientos sociale s y de las políticas públicas p a ra la igualdad entre mujeres y hombres q ue intentan desmontar l a visión androcéntrica – p or p arcial, incompleta e injusta — qu e h a d o minado todas las disciplinas humanas, incluyendo a la lingüística. 70 En definitiva, el le nguaje es una de las má ximas expres iones del pensamient o huma no, y los conceptos que utiliza mos sirven para des c ribir, encuadrar y comprender la r e alidad, afectando evidentemente a cómo percibimos esa realidad. Incluimos el lenguaje en e l curriculum visual, porque nos referimos a las palabras escritas, a los grafitis, a los carteles, a las portadas, a las publicaciones, a los tweets, a los xats……..y a las pintadas de las puertas de los aseos de ellas, y ellos. Así, el l enguaje , c on d emasiada frecuencia o culta o invisibiliza, cuando n o ridiculiza o menosprecia a la mitad d e la población, sin que hasta el momento la RAE haya mostrado la misma diligencia por cambiar esta situación que ahora mue stra por evitar el uso común del término género en esta nueva acepción. 1.4.1.2.6. E l currículum oc u lto visual en La publicidad Un est a dio más en la com u nicación es la pub licitaria qu e d ebido a su complejidad ha de ser abordada y analizada de sd e todo s aquellos aspecto s que forman su con figuración semán tica de cada mensaje. Todo código publicitario funcion a desde dos reg istros, el verbal y e l visua l. Si e l primero tien e la función de fijar el me n saje, el se gundo lo f o rman lo s códigos iconográficos, en los que intervienen los códigos estilísticos, los códigos d e l inconsciente, l os códigos del gusto, d e l a sensibilidad y los códigos retóricos. Es frec uente analizar el papel comercial, informativo o de e ntretenimiento d e la publicidad, pero ¿y su papel como transmisor de valores o incluso co mo lobby ideológico? Vivimos en u n e scenario de sa turación publicitaria donde l o s anunciantes se han esp ecializa do en crear vínculos emocionales con sus clientes, 1700 millones d e consumidores y consumidoras que partici p an en una competitiva guerra co mercial de percepciones. Reducida al mínimo la función informativa de la publicidad y aprovechand o las posibilidades del lenguaje aud iovisual y los nu evos canales de comunicación, los a nunciantes h an volcado sus e sfuerzos en incrementar el valor de sus marcas dentro del mercado de int a ngibles, hasta e l punto de convertir el producto en sólo un elemento más de un amplio proceso comunicativo. Escaparates llamativos, vallas pub licitarias, carteles lumino sos, man ifestaciones ficticias nuestra experiencia co tidiana es cada ve z más comercial y, just amente, debido a q ue lo menos importante de la publicidad es el produ cto. Los estilos de vida cu idadosamente seleccio nados como imaginario social, reflejados en los 3000 impactos publicitarios que recibe un ciudadano cada d ía, en realidad a puntan a u na so rprendente homogeneidad de valores: la reivindicación d e lo individual ante lo colectivo, del hedonismo frente al e sfu erzo, de lo estético frente a lo ético, y – como n o podía se r de o tra manera – la sobrevaloración del cuerpo femenino con atributos poco ligados a la maternidad, a la inteligencia, a la independ e ncia y al natural paso del tiempo. 71 A veces, a lgunas iniciativas interesantes, como lleg an los Premios Sombra 20 11 con la tarea de señalar los anuncios que han destacado en estos últimos meses por transmitir valores machistas, discriminatorios, irresponsables, insolidarios o consumistas. ^ (Imágenes seleccionadas por los integrantes de Paisaje de Mujer 2010) 72 B.4.1.2.7. El currículum oculto visual en la docencia - Antes de la Universidad Cualquier etapa edu cativa puede y debe ser analizada desde el punto de vista que n os ocupa. Aunque esta comunicación centra su interés en la docencia universitaria, no debemos abandonar la posibilidad de rastrear el curriculum visual en los centros de e nseñanza obligator ia ta nto en lo relacionado a los espacios d e docencia, como a la pedagogía y sobre todo a la observación del currículum oculto visual ex istente e n los li bros de tex to, fuente inagotable de mecanismos y dispositivos conscientes o no de transmisión de valores contradictorios y cuestionables respec to al género. - En la Universidad La enseñanza en la Universidad debería ser capaz de problematizar el mundo en el que existe. La d eclara ción de Bolonia parece no at e nder suficientemente a la condición de ciudadano: demasiada e ducación d e competencias y poca educa ción en valores. El acceso a la información no es lo que cuenta ahora ya que todo esta disponible , sin o la habilidad para procesar, organizar y visualizar información crucial. Pero la realidad se mueve siempre más rápida mente qu e nuestra habilidad para compren derla o controlarla. ¿Cómo preparar a algui e n para hacer lo que todavía no ha sido hecho y a lo mejor ni siquiera ha imaginado: un mundo justo respecto al género? . Frente a la funcionarizaci ón de los docentes y la marginalización y esclerotización de las instituciones pedagógicas , el espacio académico es e l lugar para investigar, para analizar fenómenos que se ignoran. La e nseñanza supone a sumir el desconocim iento c omo dato intrínseco del problem a . Enseñamos lo que s abemos del mundo, pero no las posibilidades. Somos seres que no sabemos qué está en la mente de los o tros. Hemos de suscita r un diálogo con el mund o; lo cu al implica que nuestros instru men tos sean lo suficientemente rigurosos para plantearle al mundo preguntas cruciales y pe rtine n tes y p or otra parte, que nuestra atención y sensibilidad n os pe rmita esc u char la respuesta qu e e l mun do pueda llegar a enviarnos. ¿podemos im aginar un mundo entre iguales, cualquiera que sea s u posición, c ondición y opción sexual? 73 80 ANÁLISIS DEL FENÓMENO DE SEGREGACIÓN VERTICAL EN EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN ANDALUZ Arenas Molina , María Ter e sa Departamento de Construcciones Arquitectónicas II Universidad de Sevilla [email protected] Calama Rodríguez , José María Departamento de Construcciones Arquitectónicas II Universidad de Sevilla [email protected] ; [email protected] RESUMEN La competitividad, por su va lor estratégico e influyente e n la consecución d e l éxito , s e ha convertido en el tema central de la g estión d e entidades de todo tipo. En consecuencia, el capital humano de sus directivas/ o s se convierte en una inversión muy rentable , por su relevancia y repercusión en la consecu ción de los objetivos organizacionales . Bajo esta premisa hemos realizado una mirada al sector de la construcción en Andalucía observando q ue aún conserva su histórico carácter masculino, articulado en torno a estructuras de poder dirigidas en su mayoría por hombres. Para el a nálisis de la pé rdida de talento femenino en el sector y sus consecuencias hemos utilizado una metodología mixta que combina los beneficios de la e ntrevista en profundidad, como metodo log ía cualitativa, y la aplicación de u n tamiz de categorías, en la obtención de resultados c uantitativos. De este mod o pret endemos recabar y sistematizar toda aquella información que n os permita describir y aportar luz a cu estione s ta n significativas como: el pe rfil humano y profesional de la pe rsona directiva; las con tingencias específicas en el acce so y p romoción al puesto directivo; e l e jercicio de l liderazg o ; el riesg o de afrontar la dirección; y la gestión del cambio. PALABRAS CLAVE Segregación ve rtical, techo de cristal, sector construc ción, género y responsabilidades directivas, igualdad de oportunidades, mujer y p oder, liderazgo femenino . 81 REFLEXIONES DE PARTIDA Situando la investigación La dinámica del cambio social y econ ómico, y la p resencia de ciclos de negocio cada vez más cortos, favorecen el increm e nto en nuestros días de un clima competitivo en el mundo empresarial. (Román et al., 200 1) La competitividad, por su va lor estratégico e i nfluyente en la co nse cución del éxito, s e ha convertido en el tema central de la gestión de las e mpresa s capacitándolas para a daptarse a ambientes globalizados e inciertos. En cualquier caso el clima competitivo va más allá, a pesar de q ue a p riori pueda parecer un co ncepto puramente mercan til. La compe titividad se extiende igualmente a comp ortami entos sociales 1 y a un co njunto muy numeroso de e ntidades no necesariamente p rivadas q u e v en en ella la herramienta n ecesaria para a lcanzar los objetivos propuestos. La ventaja competitiva a la que nos referimos se log ra a través de la identificación de determinados recursos disponibles en la en tidad, y de su correcta integración . Y e n este co ntexto los recursos humanos , atendiendo a sus características, se convierte n en pieza ind ispensable para lograr una ventaja competitiva sostenible y durader a . Esta te ndencia actual que, en el mund o laboral, pone en valor los a ctivos intangibles 2 sobre los activos tangibles justifica el interés por el capital hu mano de sus d irectivas/os, incluido dentro del conjunto de activ o s intang ible s, po r su relevancia y repercusió n en la consecución de los objetivos organizacionales . Desde este punto de vista, desde el valor que supone el capita l humano, creemos qu e resulta de interés incluir la perspectiva d e géne ro. En p rimer lugar porque si se analiza con de tenimiento , ser ho mbre o mujer sig n ifica ver el mundo con u na mir a da dife rent e y p or lo tanto , esa complementariedad de capacida des, visiones, valores, tipos de liderazgo, rela ciones y acciones podría ser la clave del cambio a todos los niveles: so cia l, lab oral y político. ( Estebaranz, 2006; Romo, 2008; Chinchilla, 2011). Y en segundo lugar p orque la d iversidad en g énero redunda en una mejora de la cuenta de resu ltados de las empresas. En este sentido son muchos los informes y estud ios que relacionan el porcentaje de mujeres en puestos directivos con l a rentabilidad en la empresa , demostrando que las e mpre sas q ue son más a ctivas en la promoción de mujeres a puestos de responsabilidad obtienen mayor rentabilidad (Carter , 2003). Esa línea también es defendida por Ga ry Becker 3 qu ien afirma que : basta con que haya mayor competencia entre nuestras empresas, para qu e aquellas que discriminan por sexo vean sus cuentas de resultados por deb ajo de aquellas qu e escogen a los mejores, co n independencia de su sexo u otras características . Bajo esta premisa hemos realizado un a mirad a al sector de la co nstrucción en Andalucía , comprobando un e scenario poco alenta d or . La realidad actual de éste pone de manifiesto fenómenos de seg regación que se p ercibe n con a parente norm a lidad. Además de la e vidente 1 Obtención d e las mejores cali ficaciones en ca so de forma ción , acceso y p romoción a p uestos de trabajos d e mayor cualificació n, acceso a becas y/o subvencion es, etc. 2 Conocimientos, h abilidades, valore s y actitud es 3 Se le concedió el Pre mio Nobel de E conomía en 199 2 82 segregación ocupacional, observamos que el sector sigue conservando su histórico carácter masculino, articulado en to rno a estructuras de poder diri g idas en su mayoría por hombres. Al o bjeto de conoce r algunos dato s sobre esta última afirm a ción , la escasa presencia d e mujeres en p uestos de responsabilidad, hemos realizado un a nálisis de las e sferas d irectivas de las principales asociaciones empresariales, profesionales y entidades públicas vinc ulad as con e l sector de la construcción andaluz. Pa ra ilustrarlo, y a modo de ejemplos, podemos citar el caso de FADECO 4 , compuesta por nueve Asociaciones/ Federaciones relacionadas directamente con las dos grandes líneas de l sector: promoción y construcción. De un lado, FADECO PROM OTORES , está compuesta p or las principales a g rupaciones y asociaciones de empresas promotoras de A n dalucía y tien e por objetivo la representación y defensa de los intereses generales d e cada una de las empresas afiliadas. En su Junta Direc tiva 5 , compuesta por seis miembros, no está presente ninguna mujer. En situación análoga nos en contramos en las difere n tes agrupaciones provinciales donde sus ocho Presidentes son hombres. La presencia femenina en e l conjunto de los órganos de dirección de FADECO PROMOTORES, en datos cuantitativo s, se reduce a l 9% y se concentra en su totalidad en las secretarías generales de Jaén y Málaga. Por otra p arte, FADE CO CONTRATISTAS es la regional andaluza de los constructores y al igual que la anterior tiene por o bjetivo la representación y defensa de l os intereses generales de cada una de las empresa s q ue la integran. En este caso, la Junta Directiva está compuesta por cuatro hombres. Si a su máximo órgano de g obierno añadimos los da tos de las diferentes ag rupaciones provinciales obtenemos una presenc ia femenina del 10 %. Del lado de las asociaciones profe sionales citamos en primer lugar el ejemplo de los colegios de aparejadores y arqu itectos técnicos. Inicialmente ob servamos que tan sólo en el caso de Málaga el nivel máximo d e responsabilidad, la pr esidencia, es a sumido por una mujer. También resulta llamativo que e n los cargos de Secretario, Tesorero y Contador no exista ninguna mujer. Es necesario descender ha sta las voca lías para encontrar la presencia femenina . A pesar de qu e su reparto no es uni forme en las distint as provincias, el 38% de participación co rresponde a una cifra más acorde con los niveles de co legiación de esta s p rofesionales. También las/os profesional e s de la arquitectura , como co lectivo técnico relevan te d el sector, tienen e n su s e quipos de dirección u n r eparto d esigu al. En l a actualid a d , la ún ica Dec ana corresponde al Colegio de A rquitectos de Granada mientras que en el nivel de Secretario no localizamos a ning una mujer . La p resencia fe menina se incrementa hasta tres en el caso de las tesorerías, y alcanza un 29% cu ando analizamos las vocalías corr e spondientes. En el ámbito de las entidades públicas el panorama no es mucho mejor. A sí lo muestra el estudio realizado por Arenas et al. (2011) a las entida des pú blicas cordob esas de pendientes del Área de Urbanismo, A ccesibilidad y Vivienda : Proyectos de Córdo ba S. XX I, S.A. 6 y Viviendas Municipales de Córdoba 7 , S.A. 4 FADECO. Organización empre sarial sectorial de And alucía 5 Composición Junta Directiva FADECO PRO MOTORES: Pr esidente, Secretario Gen eral, Vicepresid entes (3) y Tesorero. 6 Proyectos de Córdoba S. XXI, S.A. pertene ciente a la D elegación d e Urbanismo. 7 Viviendas Municipale s de Córd oba , S.A. perteneciente a la Delegación de Vi vienda. 83 La P residencia de ambas entidade s se reparte de forma equilibrada, atendiendo al principio de paridad q ue impera en l as e sferas políticas. De esta forma, PROCORDOBA se enc u entra bajo la dirección del Delegado de Urbanismo y V IMCORSA es d irigida por la Delegada de Vivienda. En niveles inferiores d e responsabilidad el equilibrio desaparece y la geren cia recae en h ombres de confianza de la presidencia. La composición d el Con sejo de A dministración de PROCORDOBA n o representa una mejoría al respecto ya q ue la práctica tota lidad de su s consejeros y ase sores so n hombres. Y VIMCORSA, es otra muestra más de la realidad existent e en este secto r a pesar de esta r p residida por una mujer. La situación de Córdoba no es un caso aislado cuando hablamos de entidades públicas sino un reflejo de lo que sin d uda puede encontrarse en el resto de ciudade s andaluzas . En la a ctualidad el Delegado de Urbanism o , Medio Ambien te, Parqu e s y Jardines de Sevilla es h ombre; el Gerente de la Empresa Municipal de Viviendas de Sevilla, S.A ., e s hombre; y e l Geren te de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Sevilla, es hombre. Se trata pues de una situación g eneralizada en el ámbito d e lo público a pesar de q ue la presencia en general de mujeres es considerablemente mayor que en el mundo em p resarial. La realidad profesional, en to dos sus á mbitos, difiere completamente d el mundo académico. En la a ctualidad las mujeres está n p resentes en las universidades e n porcentajes que año tras año crece buscando la paridad de ambos sexos (este es el caso de las ca rreras té cnicas ), o incluso supera a los hombres en otras titulaciones afines 8 al secto r. Hemos p odido comprobar que en el periodo transcurrido entre el curso académico 2006/2007 y 2009/2010, amb o s inclusive, el número de egresadas en la Universidad de Sevilla, correspo ndientes a las titulaciones d e Ciencias Económicas y Empresa riales, Ingeniería de Edificació n y Arqu itectura Técnica, Arquitectura y Derecho, fue del 47,45% fren te al 52,55% de egresados. Más allá va o tro estudio que analiza los rendimientos aca démicos de las graduadas y graduados de arquitectura técnica du rante el periodo 2001 -2008. En él se afirma que las notas medias s on similares 9 para ambos sexo s ; aunque las mujeres, de forma global, tienen un co mpo rtamiento mucho más h omogéneo que los hombres. Y a demás, l a mujer termina s u s e studios en un plazo de tiempo 10 ligeramente inferior al hombre concluyendo que la mujer, de fo rma global, es mejor estudiante que el hombre. (Román et al., 2009) Objetivos del estudio. La pérdida de talento femenino en e ste sector y sus consecuencias h ace que nos planteemos algunas preguntas relacionadas con: la existencia de barreras o cua lquier tipo de obstáculos, personal y/o profesional, que condicionen el acceso de mujeres a los puestos de decisión de entidades del sector; las caract erísticas que definen e l liderazgo en e l sector y si p od emos hablar de un liderazgo femenino en las mism a s; o la posible aportación de beneficios si hubiera diversidad de género en las estructuras directivas. 8 Ciencias Econó micas y Empre sariales, Der echo. 9 Notas medias: 1,3349 p ara lo s hombres y 1,3308 para las mujeres . 10 Duración d e los estudios: muj eres 5,3 años fr ente a los 5,5 de los hombre s. 84 Por todo ello h emos querido centrar esta investigación en aquellas persona s, con ca pacidad de decisión e n el amplio abanico d e empresas rele vantes de edificación, entidad es de carácter público y organizaciones profesionales qu e conforman el secto r d e la con strucción en A ndalucía, prestando especial a tención al colectivo de mujeres que lo int egran. Se establecen de e sta forma los objetivos generales y específicos que se relacionan a continuación: Objetivos generales • Sistematizar la información e xistente sobre personas que desarrollan su actividad profesional en p uestos de respon sabilidad, en grande s empresas de edificación, entid ades de carácter público y organizaciones profesionales del sect o r de la construcción andaluz. • Describir antecedentes, c o ndiciones, características y consecuencias de que las/os mencionadas/os profesionales estén ocupando puestos d e respon sabilidad en di chas empresas de edificación, entidades de carácter público y organizacio nes profesionales del sector de la construcción en Andalucía. Objetivos específicos • Conocer los valores, las expectativas y las vivencias de a quellas personas que, por su función, deciden sobre las prácticas y la cultura de dichas entida d es. • Explorar cómo ejercen su liderazgo y cómo es percibido por los demás. • Identificar barreras/ obstác ulos internos y/o externos, si los hay, que d ificulten a las mujeres el acceso a los puestos de pod er de las entida d es en cuestión. • En caso afirmativo, detectar propuestas de actuaciones, e strategias y acciones encaminadas a remover esos obstáculos que les impiden estar en puest o s de liderazgo. • Valorar la capacidad de tran sformación d e l a r ea lidad (estilos de d irección, ge stión de recursos humanos…) que ofrecen el colectivo de mujer es d e este sector, como directivas. Algunas claves teóricas. El punto d e partida de e ste proyecto lo constitu ye e l marco legal y los amplios referentes teórico s e investiga ciones existentes así como, las actuaciones que se han llevado a cabo en los últimos años en el sector específico de la construcción. Así, en p rimer lug ar, se observa que la preocupación por la i gua ldad de oportunidades entre mujeres y hombres, d e dimensión internacional, tiene su reflejo en iniciativas legale s desarrolladas a n ivel nacional y au tonómico. Éstas se reco gen puntualmente en documen tos ta n significativos como: la Con stitu ción E spañola (1978), el Esta tuto de los Trabajadores (1995 ), la Ley de Prevención de Ri esgos Laborales (1995), la L ey de Conciliación de la Vida Familiar y Laboral (1999) , la Le y de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (2011) y el Estatuto de Autonomía de Andalucía (1981), inclu ida su poste rior reforma del a ño 2007, entre o tra s. A su vez, se trat a d e forma transversal en la Le y Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Ig ualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, y en la Ley para la Promoción de la Igualdad de Género en Andalucía (2007). De forma específica e l esfue rzo le ga l se implementa en e l se ctor de la construcción, a nivel autonómico, a través de la Iniciativa Comunitaria eQual en su s d os convocatorias. En su primera convocatoria (2001-2004) se puso en marcha el Proye cto: Construyendo Futuro: una Oportunidad de Empleo para las Mujer, con el Instituto And a luz de la Muj er al frente de l a 85 coordinación de la Agrupación d e Desarrollo 11 . Entre sus objetivos generales de stacó la ampliación de la d iversificación profesional de las mujeres, fomentando e l acceso a la fo r mación y el empleo en las p rofesi o nes en las que se encuentran subrepresentadas, y aumentando la tasa de inserción prof esional de las mujeres jóvenes en las ocupaciones de la construcción. Y en paralelo, la introducción del enfoque de género en los entorno s y sistemas de formación y empleo (Calatayud e t a l., 2005; In stituto Andaluz de la Mujer, 2 003; Servicio Andaluz de Empleo, 2006 ). Para dar co ntinuidad al proyecto anterior, e n una se gunda convocatoria de la Iniciativa Comunitaria eQ u al (20 05-2007), se d esarrolla SIOC A 12 . Sin embargo, a pesar del esfuer zo invertido en formación y orientación laboral no cumple con las expectativas previstas. Otras investigaciones han ana lizado el fenómeno de la segregación ocupacional e n el secto r de la construcción andaluz. E n esta línea Infa nte, M . (200 9) en su estudio acerca de la empleabilidad de la mujer expone que se trata de un sector fuertemente masculinizado , donde la presencia de la mujer en Anda lucía está comprendida entre el 3 % y el 4,3% de los ocupado s según el año. En otro orden, hemos centr a do nuestra atención en aquellos referentes teóricos que a bordan la problemática de la segregación v ertical en los diferentes sectores económicos. A modo d e ejemplo, citamos los trabajos de Estebaranz et al. (2007) dividido en dos estudios 13 . El primero, Andalucía en e-Igualdad , ha tenido como objetivo general ayudar en la constr u cción de una verdadera igualdad de oportunidades entre ho mbres y mujeres; y ayudar en el trazado de un camino sólido que permita alcanzar una socie d ad plural rea l (no sólo legal) donde se respete la diversidad tambié n e n el ámbito laboral. El trabaj o se estructura en torno a tres estudios: uno cualitativo, cuyo inte rés ha sido conoc e r lo que sienten y piensan mujeres que h an logra do romper el “techo de cristal” y h an conse guido metas de alto nivel en cuanto a categoría profesional y al desempeño de fun ciones directivas, y dos cuantitativos (compr ob atorio y de sondeo) aplicando cuestionarios. E l se gundo estudio , e-Andaluzas en la Sociedad Red , investiga so b re el esta tus de las mujeres directiva s de las medianas y g randes empresas andaluzas, y se ha realizado utilizando una metodología mixta. Se parte d el análisis de los datos secundarios sobre el tejido empresarial andaluz. Por un lado, se realiza un e studio cuantitativo mediante un cuestionario e laborado al efecto para una muestra significativa de directivos y directivas, y, po r otro, un estudio cualitativo a través de 19 e ntrevistas en profundidad hechas a personas directivas. La meta de dicho e studio ha sido profundizar en los factores qu e influyen en el avance hacia la igu aldad de ho mbres y mujeres y también en los factores y barreras que influyen en la desigualdad, para poder actuar en conse cu encia y cerrar la brecha de género. Los trabajos de N ú ñ ez et al. (20 07) no s recuerda la importancia de la investigación desarrollada por Chinchilla, Poelmans y León quienes analizan la situación p ersonal y profesional de 145 ejecutivas españolas, con cluye ndo, entre otras cue stio nes, q ue el criterio de mayor peso específico en la toma de d ecisiones de estas mujeres e s el equilibrio e ntre la vida 11 Composición de la Agrupación de Desarrollo : Con sejería de Empleo y Desarrollo Tecnológic o, Federación Andalu za de Municipios y Pro vincias, Fundac ión Labora l de la Construcción, Federación Andaluza de Mujeres Empresarias, Comisiones Obreras de Andalu cía, Unión General d e Trabajad ores de Andalucía y Federación And aluza d e Empresas Cooperativa s de Trabaj o Asociad o. 12 Sostenib ilidad e Iguald ad d e Op ortunid ades en la Con stru cción y A fines . Promovido por el Fond o Social Europ eo y cofinan ciado por la Junta d e Andalucía . 13 Proyectos eQual sub venciona do s por el Fon do Social E uropeo y la Consejería d e E mpleo y Desarrollo Tecnológico. 86 personal/familiar y la prof esional. De tal manera es así que e l 68 p or ciento de ellas con sidera que es de relevancia poder conseguirlo antes de d ecidirse a promocionar . Se recurr e a éstos y otros estud ios e investigaciones e xistentes en la materia para concretar las posibles causas que, a p riori y con carácter ge neral, pueden influir e n el reparto desigual de los puestos directivos . En cualquier caso, esta investigación presta especial atención al co njunto de barreras, difícilmente perceptibles, que impiden el a scenso hacia e l poder de mujeres sobradamente capacitadas para ello, identificadas habitualm e nte con la metáfora “techo de cristal” . (Núñ ez y Peceño, 2005; Núñez et al., 2007; Núñez y Loscertales, 2007 ) METODOLOGÍA Para el desarrollo de los trabajos se ha divido el proceso meto dológico en d os fases: una inicial, en la q ue se delimitan los presup uestos de partida y una seg unda fase en la que se desarrolla de manera práctica el análisis a partir de una metodología mixta. Con la metodología cu alitativa se pretende investigar gran cantidad de hechos sociales que no podrían ser a nalizados ún icamente de manera cuantitativa, puesto que su conocimiento supone, no sólo la cuantificación, sino un acercamiento a los hechos enriquecido con la observació n y l a vivencia q ue brinda e l participar en lo q ue se quiere conocer (Ruiz, 1999; Urraco, 20 07). De e ste modo se selecciona la entrevista en profundidad com o instrumento de metodología cualitativa capaz de recoger la visión subjetiva e implicaciones afectivas de las personas entre vista das. Una vez e mpleada la metodología cualitativa, y obtenido los datos, se les ap licará una codificación que p e rmitirá transfo rmar las respuest a s en da tos cuantita tivos. El o bjetivo es procurar un análisis mixto que permita inco rporar las ventajas que cada u na de estas e strategias metodológicas posee. La selección de los sujet os so bre quienes serán aplicados los instrumen tos de recogida de información es uno de los e lementos clave de cualquier proceso de investigación con implicaciones evidentes sobre resultados y conclusiones. Así, el reto de esta investigación ha sido entrevistar una muestra diversa de profesionales, de ambos se xos, que ocup a n puestos de responsabilidad en la alta dirección de las empresas más relevantes, entidades públicas y organizaciones profesionales relacionadas con el sector de la construcción andaluz. Al objeto de centrar la muestra, se ha solicitado la colaboración de las principales agrupaciones empresariales de la comunidad autónoma, de los ayuntamientos y colegios p rofesionales de las ocho provincias andaluzas. Por otra parte, las preguntas constituyen la esencia de una entrevista i ntensiva y deben ofrecerse como e stímulo. Las preguntas son “ ind uctoras” de respuestas, por eso deben ser abiertas. Además, se formula n para obtener respuestas e xpresadas en el propio lenguaje de la persona entrevistada, y sin lími te preciso en la contestación. El análisis de dato s ha sid o, en muchas ocasiones, una de las tareas que entrañan más dificultad en el proceso de una invest iga ción cualitativa. El caráct e r polisémico de los d atos, su naturale za predominantemente verbal, e l hecho de que sea irrepetible o el gran volumen de información q ue genera, hace que el análisis esté marcado por un a gran complejidad (Núñez, 1997). 87 Para pod e r valora r la s entrevistas obtenidas se seguirá un proceso de re du cción de d a tos a través d e la ap licación de una categorización mediante códigos. La idea f inal es dispo ner de una “regla de medir” , de una verdade ra p lantilla de correcc ión de entrevistas po rque a cada u na de ellas se le va a aplicar dicha categorización. El ob jetivo es, por tanto, conseguir datos (en frecuencias y porcentajes, y comparaciones entre ellos) sobre diferentes aspectos de la vida pública y privada de las personas entrevistadas. S e expondrá qué dicen, qué sienten y qué piensan las personas entrevistadas, partiendo de la aplicación de esa s ca tegorías y sub - categorías al te xto de la s entrevistas. Esto permitirá cono cer el p erfil persona l y profesional de las directivas y directivos que trabajan en el sector de la co nstrucción andaluz. ESTADO ACTUAL DE LA INVESTIGACION Cumpliendo co n la plan ificación de la investigación expuesta con a nterioridad, se han elaborado y revisado el conjunto de preguntas de la entrevista y sus respectivas categ o rías/ sub -catego rías, para su evaluación posterior. Se ha remi tid o soli citu d de co laboración a las asociaciones e mpresariales del sector qu e aglutinan la máxima afiliac ión de empresas en cada u na de las p rovincias, a la totalidad de colegios p rofesionales de arqu itectos y arquitectos técnicos y a en tidades públicas d e C ádiz, Córdoba, Huelva y Málaga. El nivel de respuesta e implicación en el p royecto difiere de unas entidades a otras. Así puede observarse que los mejore s resultados se han o btenido en el conjunto de e n tidades públ icas (100%) y los Coleg ios Oficiales d e Aparejadores y Arqu itectos Técnicos (87,50%). Por el contrario, las a sociaciones empr esariales (44 ,44%) y los co legios de arquitectos (12,50%) son las que menor interés ha n mostrado hasta la fecha actual . (Figura 1) 0 20 40 60 80 100 C OA A C OA A T AS OCI A C IO NES EMPR ESAR I ALES ENT I D A DES PÚBLI C A S % Figura 1. Porcentaje de participación de entidades consultadas. Se ha n llevado a ca bo el 9 6% de las entrevista s, seleccio nando a las/os p rofesional e s en fu nción de los siguiente s criterios: género, nivel de responsabilidad del puesto directivo, tipología de la entidad a la que representa y provincia, gara n tizando de esta forma una muestra di versa . La figura 2 evidencia la p rioridad e stablecida desde la p lanificación del proyecto en cuanto a la búsqueda de paridad entre las/os profesionales a e n trevistar. Del mismo modo , se han exigido perfiles de máxima responsabilidad a la hora de a djudicar las entrevistas, co nsiderando como primera op ción a aquellas p ersonas integradas en los Con sejos 88 de Administración de empresas privadas o Juntas de Gobiern o de entidades públicas y organizaciones profesionales (85,70% ). Figu ra 3. 0 10 20 30 40 50 60 D I REC T I V A S DI R E CT I V OS % 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 MA X I M O OR GA NO GOBI E R NO ALT A D I R E C CI ÓN % Figura 2. Criterio I. Género Figura 3. Criterio II. Nivel de responsabilidad. Desde el p unto d e vista de la tipo logía de la entidad en la q ue las/os directivas/os desempeñan sus funciones, se presta especial atención a l colectivo de empresa s privadas (32,14%) ya que es en este tipo d e organiza ciones d onde la pro blemát ica, plante a da desde l os presupuestos de partida de esta inve stigación, adquiere mayor no toriedad. En cuanto a la distribución d el resto de entrevistas se pretende conservar u na situación , en la medida de lo po sible, unifo rme: organizaciones profe sionales (25,00%); asociaciones empresariales (21,43 %); e mpresas públicas (21,43%). Figura 4 Para completar los criterios de se lección de la muestra a en trevistar se h a incluido el criterio IV. Con él se pretende justificar el ámbito a uto n ómico establecido en e l proyecto de investigación, garantizando una representación mínima de cada una d e las provincias andaluzas. Figura 5. 0 5 10 15 20 25 30 35 EMPR ESA PR I VAD A E MP RES A P Ú B LI CA A S OC . E MP RES A RI A L OR G. P RO FE S I ONAL % 0 5 10 15 20 25 A LM E R Í A C Á D I Z C Ó R D O B A G R A N A D A H U E LV A J A É N M Á LA G A S E V I LLA % Figura 4. Criterio III. Tipología Entidad Figura 5. Criteri o IV Provincia Por último, se avanza en la recopilación de datos sobre la p resencia real de mujeres en las estructuras de poder de las principales empresas, entidades púb licas y o rganizaciones profesionales vinculadas al sector de la construcción andaluz. 89 Esta cuestión es más im portan te de lo que pueda parecer. Inicialmente a las mujeres se les exige, teóricamente, las mismas capacidades que a los hombres sin embargo, en el trat o cotidiano, tienen q u e esfo rzarse por pulir e sas capacidades de tal manera que no sean especialmente llamativas. Por lo tan to, a ellas se les e xige un doble esfu erzo: tener capacidades y sua vizarlas, casi disimularlas, porque p o líticamente no está bien visto e n una m u jer. Las mujeres a mbiciosas, las que asp iran a tener poder, son vistas, percibidas co mo unas auténticas brujas. La c o nsecuencia es nefasta: una mujer que ejerce po der en una e mpresa, si ade más se conoce d e ella que no tiene desce ndencia, rea lmente tiene que mostrarse cuidadosa para no se r sentida por sus trabajadores como una señora histéric a o arpía. (Núñez y otros, 2007) Desde el pu nto d e vista de la gestión de equ ipos encontramos comportamientos análogos e ntre ambos sexos . Y observamos que la implantación del liderazgo ho rizontal, fo menta ndo la participación y la toma de decisiones de los pro pios empleados/as, s e ha co nvertido e n una práctica cada v ez más frecuente en las entidades del sector de la construcción. A pesar de ello localizamos c omentarios enfrentados, de f o rma puntual, en el mundo de la empresa f amiliar sobre todo cuando éstas se encuentran dirigidas por personas de avanzada edad . 004M IC07 “ ahora mismo se están manteniendo reuniones semanales c on la gente que está trabajando aquí en la que se aportan ideas de mejoras ” . 008HIA03 “… e s verdad que yo he escuchado a todo el mundo su s o piniones y todo el mundo se ha permitido opinar d e todo. Para mí es básico porque e llos lo to man co mo un r e conocimiento mío el hecho de que yo les pida su op inión so bre muchas cosas p ero ellos no se da n cuenta de que yo lo hago de una forma egoísta p ara mí. En el fondo lo q ue necesito es conocer op iniones del que ha estado viendo el problema. Su opinión much as ve ces es la buena y no l a mía ” . Este e stilo horizontal de liderazgo pone en valor las relaciones pe rsonales , l a impo rtancia que tienen las personas dentro de la entidad, y n o resulta ajena ni a directiva s ni directivos. 005MID07 “ Yo necesito que ha ya un co mponente afectivo, un componente personal en el te ma éste. Los problemas no se multiplican si consigues ten e r empatía con los q ue estás ” . En otro orden, la g e stión del tiempo en la función d irectiva, es un factor en e l que a priori detectamos mayores divergencias cuando an alizamos la variable tip o logía de entidad , y no la variable género . En el ámbito d e la entidad pública y o rganizaciones profesionales e l de sempeño de la función d irectiva se desarrolla en la jornada e stablecida con tractualmente, con puntuales ampliaciones según la agenda del momento. 002MID08 “…para mí el tiempo es fu ndamental. Considero que si la gente que desempeña su trabajo b ien, c o n l as horas de trabajo normal las cosas se pueden sacar. Eso no quita que haya un momento puntual que haya que echar las horas que h a gan falta. Pero creo que hay q u e respetar mucho la vida de las personas .” Por el contrario, el mundo empresa rial sigue caracteri zán dose mayori ta riamente p or jorn ad as muy exten sas, e n muchos de los casos, superiores a diez horas. Solamente cuando confluyen circunstancias como la estabilidad empresa rial y la consolidación de la resp onsabilidad directiva, coincidentes normalmente con la etapa de madurez de la persona, es cuan do apreciamos una mínima relajación en la dedicación prof esional a la empresa. A pesar de ello, en ningún c a so s e aproxima al horario preestablecido en entidades públic as. 96 008HIA 03 “ Eso ha tenido un reco rrido ca mbiante. A hora mismo no le dedico las misma s horas al trabajo que le dedicaba hace 15 o 20 a ños. Antes trabajaba sába d os y domingos porque m e planteaba unos objetivos. Tenía que hacerlo y era un a n ecesidad. A hora no, h e ido en el tiemp o relajándome. He ido valorando más otras situaciones pe rsonales , de ocio, deporte, familia … Y o he vivido poco la parte de enseñar a mis niñas a andar, hablar y ta l sin e mbargo, la adolescenci a sí que la he vivido mucho más”. El riesgo de afrontar la dirección En e l marco de las empresas privadas y organizaciones em presariales, las pers o nas d irectivas entrevistadas aluden de fo rm a directa o ind irecta a la sobrecarga de trabajo , y ú ltimamente a la ausencia de trabajo, c u ando se les pregunta por las cuestiones que, en el desempeño de sus funciones, les provo can ansieda d o preocupación. Consideran que estos aspectos son los responsables d e extensas jornad as de trabajo qu e, con demasiada frecuencia, se de sarrolla n desde las ocho de la mañana hasta las nueve o diez de la noche. 010HIC03 “Yo se lo digo a quí al equipo. El estrés es un compañero nuestro que va al lado como si fu era nuestra sombra y está aquí continuamente. Lo que tie nes que evitar es q ue se te suba encima. Como se te suba encima estás perdido”. En el caso de las d irectivas esta situación se a grava cuando entran en con flicto las demandas de la empresa y las respo nsabilidades familiares, ocasio n ando perjuicios físicos y psicológicos de diversa índole . Sin embargo manifiestan que la organización de las tareas, en el á mbito profesional y en el personal , ha sido la cla ve para alcanzar un equilibrio razonable . Esta situación le s h a permitido eliminar la tensión permanente, aumentar los niveles de productividad que se exigen a l puesto de responsabilidad, atender co nvenientemente a las personas que tiene n a su cargo y disponer de algún tiempo p a ra su ocio pe rsonal. E n cualquier c aso , este último sigue siendo el tiempo que con más frecuencia se recorta en ca so de necesidad. 001MAII08 “No hace falta trabajar doce h oras al día, estaba equivocada totalmente. A hora en m í día a día, tengo un poco de más flexibilidad e n el trab a jo. V oy a casa a co mer aunque sólo sea una hora. Por la ta rde, te rm ino la jornada a las siete y n o me q uedo salvo casos puntuales ,...si estás cansada no rindes y además, corr e s el riesgo de hacerlo mal. Mañana será o tro día” 004MIC07 “ intento organizarme para que no me sobrep a se ”. 005MID07 “Estoy muy contenta. Las cosas no tiran de mí, yo voy sobre mi tiempo. V oy bien”. Gestión del cambio Otro de los grandes bloques trata dos e s el ded icado a la gestión del cambio en la cultura de empresa. Entre los con ceptos que se abordan se encuentra la importancia de esta blecer un buen clima de trabajo, do nde las personas s e sientan reconocidas. L a respuesta positiva q ue formulan directivos y directivas indis tin tamente encuentra su origen en los b eneficios que reporta a las organizaciones. 97 005MID07 “ Ento nces es muy importante crea r un clima de pandilla o de grupo. Además, intento también hacer cosas para que vengan las parejas, para que exista un clima cordi al entre todos, para que las parejas se conozcan y puedan quejarse ”. 003HIIA07 “… en términos generales nosotros gozamos de un buen ambiente d e traba jo porque entendemos que e so ayuda al desarrollo de tu trabajo y bueno , consecuentemente , a la mejora de la producción en la empresa”. Por último, otro aspecto r elevante, pero a día d e ho y menos desarr o llado , e s el análisis de la innovación. Hemos observado que las pers on as en trev istadas han re a lizado e implan tado propuestas e ideas que han supuesto mejoras en las distintas áreas o departa men tos de su organización sin embargo, aún no dis p onemos de un criterio adicional d e clasificación al respecto. Confiamos en que a co rto plazo podamos aportar las con clusiones definitivas de esta investigación, dando respuesta a las preguntas y objetivos establecidos. 98 BIBLIOGRAFÍA Arenas, M.T. et al. 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LA BRECHA DE GÉNERO EN ESCENARIOS LABOR ALES Arias Sánchez, Samuel Departamento Psicología Experimental Universidad de Sevilla [email protected] Bascón Díaz, Miguel Jesús Departamento Psicología Experimental Universidad de Sevilla [email protected] RESUMEN La brecha d e género en de terminadas p rofesiones es una realidad constatada. Así, e n l os escenarios laborales, las creencias y los estereotipos sexistas actúan como man datos que prescriben e l acceso a la práctica del e mpleo, provocando la e xistencia de profesiones históricamente aso ciadas a hombres, y p or tanto, típ icamente “masculinas” y otras a sociadas a las mujeres o mayoritariamente “femeninas”. En este trabajo n os planteamos exp lorar estas ideas sexistas y aportar un instrumento para su registro y medida. S e estudiaron 20 participantes distribuidos en tre cuatro condiciones e xperimentales, dos para la variable sexo (hombre-mujer) y dos para e l n ivel de estudios (universitario-no univer sita rio). Para ello, se diseñó y aplicó un instrumento d enominado ESLABONES (Escala Laboral No Sexista) que permite un an álisis de la construcción de l género en escenarios p rofesionales de tipo multinivel: sociocu ltural, relacional e individual. Los resultados indican un a prese ncia moderad a de estereotipos de género vincu lados al puesto de trabajo. En general, se observa n m ás presencia en mujeres y personas universitarias, y de fo rma particular las práct icas laborales d e la su b -escala relacional han sido las más estereotipadas . Finalmente se proponen suger e ncias de mejora metodoló g ica y posibles derivaciones del trabajo, de cara al incremento de la robustez y potenci a de los hallazgos. PALABRAS CLAVE: Practica Laboral, Estereotipo Sexista, ESLABONES, Doing Gender, Brecha de Género 101 La sociedad española, en cuanto a las relaciones e ntre hombres y mujeres , sin duda ha evolucionado mucho en los ú ltimos añ os. Le jos están ya los debates so bre muchos derechos y libertades que ho y consid eramos bá sicos pa ra la mujer, pero que hasta hace muy poco se planteaban como de interés social. El ento rno laboral es uno de los campos de b atalla más importante s para la mujer, ya que desgraciadamente siguen dándose práct icas de discriminación po r razón de género. Seguimos constatando día a día la presencia d e “techos de cristal” en las cúpu las directivas de las organizaciones, seguimos vien do que hay determinadas pro fe siones copadas por hombres en las que la presencia de mujeres sigue siendo discutida, y seguimos en contrándonos con carreras profesionales rota s por la i mposibilida d de una a de cuada conciliación entre vid a lab oral y vida personal/familiar. La sensibilización de la sociedad en general, y de los h ombres en particular, sobre la presencia de las mujeres en de terminados puestos de traba jo, la partici pación de los h ombres en las tarea s domésticas, o e l trabajo de ambos en entornos compartidos, puede dar la sensa ción de q ue to do ha cambiado y qu e, al men o s desde el pu nto d e vista teó rico, se han sentado las bases de una sociedad mucho más igualitaria. No obstante, como bien sabemos, queda mucho por hacer. En este trabajo se pretende an alizar, desde el prisma so ciocultural, cómo se vive la p resencia de la mujer en el entorno laboral e n un grupo de tra b ajadores y trabajadoras. Concretamente exploramos en qué medida las personas encuestadas mue stran la presencia de creencias y estereotipos de género (Barberá, 20 04) . De la misma forma se pretende constatar la n ecesidad de este tipo de estudios en los que se analicen las creencias en tres diferentes tipos de n iveles: sociocultural, relacional e ind ividual, y con metodologías más encubiertas debido a la actual tendencia a rechazar socialm e nte las muestras manifiestas de sexismo. Esta investigación pretende p oner de relieve cómo ante u n concepto tan recurrente como puede ser el sexismo, hombres y mujeres presentan ideas y este reotipos diferentes en función del nivel de análisis que se les plantee. En este sentido partimos de la base de que una person a puede conceptualizar el sexismo de una determinada forma a nivel privado interno, que puede no coincidir con la conceptualización que perciba o refiera de la so ciedad en su conjunto co mo domina nte y que a su vez sea distinta a la que efectivamente ha ya e xperimentado e n sus prácticas cotidianas. Entre éstas desta caríamos el co ntexto o rganizacional, o el contacto con mujeres y hombres que , desarrolland o su actividad de trabajo participen en actividade s laborales tra d icionalmente no acordes a su género. Práctica laboral Es en relación al conte xto lab oral al que conc retamente vamos a referirnos en este traba jo , debido a la importancia que, como iremos desarrollando, co bra para todo s los adultos de nuestra sociedad actual, y en particular para las mujeres trabajadoras. El desarrollo de u n a activi da d laboral, pe se a q ue la s circunstancias actuales d e l mercado de trabajo de nuestro país puedan h acer pe nsar lo contrario, es considerado un derech o p o r e l artículo 35 de la constitución española en el artícu lo 35 punto 1: 102 Todos los e spañoles tienen el deber de trabajar y e l derech o al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través de l trabajo y a un a remuneración suficiente para satisfacer sus necesi da des y las d e su familia, sin que en ni n gún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo. Como podemos ver, este artículo de la constitución ya se hace una clara referencia a l a discriminación po r razón d e sexo que, lejo s de se r una mera an écdota en e l marco legal vigente, tiene un a destacable p res en cia en la legislación. Como ejemplo a e ste respecto nos g ustaría destacar la Carta d e Derechos Fundamentales de la U n ión Europea en cuyo artículo 23, rel a tivo a la Igualdad e ntre mujeres y hombres, señala que ésta deberá garantizarse e n tod o s los ámbitos, inclusive en materia de empleo, trabajo y re tribución. Además de ser considerado un de recho en nuestro país, el hecho d e trabajar tiene una g ran importancia en relación a las funciones psicosociales que tiene, según muchos expertos, para l a s personas (Agulló, 1997; Palací y Peiró, 1995; Peiró et a l., 1993). A este respecto, podríamos destacar la práctica laboral como fu ente de identidad pe rsonal y social, ya que en nuestra sociedad se nos define, en gran parte, por la actividad profesional en la qu e participamos. En esta línea, autores como Agull ó (1997) han d esarrollado ampliamente las funciones psicosociales que el trabajo cumple e n nuestra sociedad occidental, dife renciando en tre a quellas positivas o generadoras de b ienestar psicosocial, frente a las disfu ncionales. Entre las primeras destacaríamos la función integrativa, ya q ue se considera que e l trabajo o torga significado a la vida, la proporción de estatus y prestigio social, la oferta de oportunidad e s para la interacción y el contacto social o la mejora de la calidad de vida. Considerando que es to s factores del contexto laboral se relacionan c on aspectos tan privados como la percepción de estatus social, autonomía o calidad de vida, entendemos que la a ctividad laboral va a ser uno de los pilares fundamentales sobre los que se base nuestra i dentidad como persona. Autores ya clásico s con sideran el yo como d istribuido, “un enjambre de participaciones” producto de las situaciones en las que la persona participa, por lo q ue la p ersona, construirá su identidad en relación a los grupos sociales en que participa (Bruner, 1996). Estas investig a ciones, re alizad as de sde una perspe ctiva sociocultural, destaca n l a importanci a de estudiar los comportamientos, las acciones, situ adas en un contexto determinado, y considerando el desa rrollo histórico de e sto s procesos en la filogenia y ontogenia d el ser humano. Es po r este motivo po r el que la i n vestigación actual e n temas co mo identidad personal o yo, cada ve z se enmarca más en los contextos y p rácticas en los q ue los ind ividuos participan . Y co mo venimos defe ndiendo, uno de los contextos más importantes en los que todo adulto de nuestra sociedad occidental participa, es el laboral (Arias, 2011). Otros autores como Blan ch (1990), diferencian dos grandes grupos entre las funciones q ue tiene el h echo de traba jar para los adultos de n uestra sociedad: las socioeconómicas, ta les como el acceso a l circuito de la prod ucción -distribución-consumo de biene s y servicios, e inst rumento para e l reparto social d e la renta, o el traba jo como meca nismo de organización de ti e mpos y espacios sociales. El o tro gran grupo es el de las funciones del trabajo, en tre las qu e se destaca la ocasión para el logro de autonomía financiera, ideológica y moral, el apo rte de u n eje vertebrador d e la actividad personal, de un rol y sta tus so cial y, a largo p lazo, según e ste autor, una fuente de sentido para la vida misma. Entre las repercusiones negativas, este autor d estaca las consecuencias negativas que pueden ocurrir en caso d e que la actividad laboral s ea desarrollada en con d iciones prec arias. En e ste sentido pueden aparecer en e l/la trab ajador/a 103 discriminación, marginación, inse guridad, alienación, de gradación, estrés, a nsiedad y un largo etcétera de repercusiones negativas derivadas de dichas prácticas laborales. A p artir de las cons trucciones mitológicas so bre la imagen fe menina, podemos inf erir que en las primitivas socied ades matriarcales se valoró d e forma muy notab le a las mujeres y a l trab ajo que éstas llevaban a cabo. Sin embargo, la progresiva extensión del patriarcado descali ficó la imagen de las mujeres y todo lo asociado al carácter f emenino (Guil y Bascón, 2012). Hoy en d ía, aunque la situación y e l papel que juega la mujer e n las organ izaciones y en el trabajo se ha incrementado en los últimos año s, es innegable qu e sigue existiendo u n a gran diferencia e n comparación con los hombres en aspectos tan importantes como tasas de empleo , remun eración o acceso a los puestos de dirección (Eikhof, 2012). Históricamente, las mujeres h an desarrollado un género social relacionado con el ámbito de l a reproducción, el cuidado de las personas, la preparación de alimentos, la atención y prote cción de la f a milia, la socialización de la in fa ncia, el confinamiento en el ámbito p rivado, etc. Por su parte, el varón h a desarrollado una imagen a sociada al control de la naturaleza, a la gu erra, al desempeño de u n trabajo remunerado, a l dominio de la técnica, a la organ ización y representación soci al y p olítica, a la o cupación del á mbito púb lico, etc. Como señala M a yobre (2003), el sistema binario aplicado a los sexos y g éneros da lugar a u na jerarqu ía o asimetría, ya que al varón se le asocia con términos muy valorados por nuestra cultura como Razón/Público/Objetivo/Iniciativa/Independencia/Autorid a d/Poder e tc., e n tanto que a la mujer se le asocia con té rminos menos estimados socialmente como Intuición/Naturaleza/Privado/ Subjetivo/Pasividad/Dependencia/Subordinación/D o méstico, etc. Trasladado al te rreno lab o ral, las mujeres siguen siendo mayoría en los empleos menos remunerados, y e n áreas muy es pecíficas que se han de nominado las 5 c´s: “ clea ning, caring, clerical work, cashiering and catering 1 ” (Bradley, 2007, cit. en Eikhof 2012). E stas ideas no s recuerdan las te sis defendidas por autoras co mo Gilligan (1982 ) y o tras in ve stigaciones derivadas de l as mismas, en las que se defienden d os modo s diferentes de respuestas según el género. Según Gilligan (1982) las mujeres tienen un comportamiento modulado por la ética de cuidado, que les lleva a desplegar conductas orientadas a las relaciones personale s y sociales, a las cuestiones afectivas y emocionales, así como a las acciones de ayuda y apoyo a los demás. Son muchos los datos estadíst icos que podríamos u tilizar pa ra demostrar e sta brecha de g énero en nuestro mercad o de trabajo; tal como se ve refle jando en la tabla 1 publicada en la Web de l instituto d e la mujer, vemos cuál es el p orcenta je de mujeres por ocupación a f ech a de 2 011. Estos datos n os muestran cómo las profesiones t radicionalmente ligadas a roles y caract erísticas masculinas siguen mayo ritariamente ocupadas por hombres, tales como la construcción, minería, seguridad o dirección de empresa s. Datos refe ridos al porcentaje de ocupación en función del sexo e n emple o s más espe cíficos ap ortados por el INE, señalan a un a ocupaci ón superior al 9 5% de los trabajadores en la co nstrucción, ind u strias m e talúrgicas y extractivas, mecánica y operarios de maquinaria. Por otra parte, las profesiones que implican tareas a dministrativas, de cuidado o de servicio al público tienden a estar más ocupada s por mujer es. Los mismos datos del INE referidos previamente, señalan una ocupación superior al 80 % d e mujeres en profesiones sanitarias y de servicios personales, llegando a un 9 2 % la ocupaci ó n femenina de puest o s de servicio a domicilio y limpieza. 1 Trabajos d e limpieza, de cuidad o, d e oficina, de caja y de catering 104 Tabla 1. Porcentaje de mujeres del total de la población o cupada por tipo de o cupación 2 TOTAL 44,94 Dirección de las empresas y de la administración públi ca 29,93 Técnicas profesionales científicas e intelectuales 53,90 Técnicas y profe sionales de apoyo 37,65 Empleadas de tipo administrativo 65,14 Trabajadoras de servicios de restauración, personales, protección y vendedoras/es 61,03 Trabajadoras cualificadas en agricultura y pesca 23,24 Artesanas y trabajadoras cualificadas de indu strias manufactureras, construcción y minería (excepto operadoras) 7,39 Operadoras de instalaciones y maquinaría, montadoras 13,02 Trabajadoras no cualificadas 61,70 Fuerzas armadas 11,98 Estereotipos, creencias y prescripciones de g é nero Si hay u n fa ctor que modula el co mportamiento de los hombres y las mujeres en el trabajo, y especialmente la relación entre trabajadores y trab ajadoras de u n mismo e ntorno o centro, es la expectativa de comportamiento o d e res p uesta de su compañero/a. Es de cir, el t ipo de reacción que se espera de una persona va a modular la relación con ella, la forma en la que se interpretan sus accione s y lo que se puede esp erar d e la misma. En e ste sentido, cobra especial interés el estudio de los prejuicios, este reotipos o creen cias sobre los otros grupos d e referencia par a entender el propio comportamiento de una p e rsona. Barberá (2004) señala la tendencia generalizada a representar a h ombres y mujeres tanto como grupos i nte rnamente homogéneos como totalmente diferenciados entr e sí. De esta forma se suele aceptar que los hombres son todos muy poco sensibles y con mayor ca pacidad de liderazgo que l as mujeres. Esta autora desarrolla a mpliamente el co ncepto de estereotipo de género. Una particularidad de estos conceptos, seg ún Barberá, e s su carácter multicomponencial, que hace referencia a fa ctores esta bles (ellos son proactivos y ellas cariñosas), roles de géne ro (ellos llevan e l control económico y ellas se o cupan de la limpieza), características físicas (ellos son musculares y e llas “gráciles”) y destrezas cognitivas (ellos mayor capacidad espacial y ellas más multitarea). De la misma fo rma e sta autora analiza los est e reotipos d e género haciendo r eferen cia a las funciones descriptivas, ex p licativas y prescriptivas q ue cumplen. Concretamente la funció n prescriptiva h ace referencia “a lo que debe se r” y “lo que debe hacerse”, he cho que e n el mundo laboral y en más específicamente en relación a la práctica asociada al puesto, actúa como una profecía a u tocumplida (Un g er y Crawford, 19 96; Cr awford, y C haff in, 1997; Cra wford y Un ge r, 2000), a través de la cual se acaban reproduciendo las activida des laborales d e form a dife rencial entre hombres y mujeres. Como fá cilmente p odemos imaginar, to do e ste conjunto de ideas sob re hombres y mu jeres, sobre lo que se pued e esperar d e cada persona en función de su género, modu la en g ran 2 Fuente: Página web del I nstituto d e la Mujer http://www. in mujer.gob.es/ 105 En relación al análisis de la fiabilidad de esta escala, por defe cto el programa SP SS ha elimina do cuatro ítems po r tener varianza cero (ejército, directivas, plan chado, cirugía), e s d ecir, todas las respuestas q ue se han dado a estas preguntas han sido la misma. E n nue stro caso , todas las respuestas a esto s cuatro ítems ind icaban la ausencia de l p rejui cio sexista evaluado , es decir, una afirmación a lo prese ntado en el ítem . A nalizando el resto de los ítems, observamos como la fiabilidad conseguida (0,7 94 ), medida con un alfa de Cronb ach, es aceptable para este tipo de estudios (tabla 4). Tabla 4: Estadísticos de fiab i lidad Alfa de Cronbach Alfa de Cronbach basada en los elementos tipificados N de elementos ,794 ,846 18 Es interesante destaca r que de los cuatro ítems con va rianza cero, tres han sido de la sub - es c ala sociocultural. Podríamos reafirmarnos en que, a n ivel social o cultural , todos los encuestados coinciden e n las puntuaciones que muestran el menor g rado posible de prejuicio sexista. El o tr o ítem eliminado p or e l p rograma ha sido el décimo, qu e hace referencia a una inte rvenció n quirúrgica realizada por una mujer. Es int eresante destacar, pese a no te ner un registro exhaustivo , algunos de los comentarios de las p ersonas encue stadas respecto a la afirmaci ón planteada en éste ítem. Aproximadamente en más d e la mitad d e los casos, los y las encu estados/as ten dían a especificar y matiza r esta frase con expresiones como “si están bien formados, me d a igual”, o ejemplos concretos “a mí me operó una mujer y me fue muy bien ”, “me sorpren dí a l verme una mujer cirujana, pero al final es lo mismo…” intentando justificar una situación que parecía poco habitual. Discusión/conclusiones La lucha por la igualdad entre hombres y mujere s tiene uno d e sus princip a les campos de batalla, como hemos visto , en el á mbito laboral. La sociedad en su conjunto cada vez está más concienciada por el absu rdo de la discriminación por ser mujer. Se han promulgado leyes que regulan y fomentan estas libertades a n iveles p úblicos y privados, se trabaja y se invierte para que la mujer no se vea de sprotegida e n sus relaciones con hombres y ésto s cada vez más, aun con resistencias, se están haciendo cada vez más carg o d e “responsabilidades” tradicionalmente femeninas. No obstante, en el día a día, se siguen observando comportamientos sexistas. El día a día de muchas mujeres, independientemente d e s u vida personal, implica la pa rticipación en algu na actividad laboral. Es e n este ámbito en el q ue nos hemos fijad o, con un doble objet iv o , en primer lugar analizar en qué medida los trabajadores y trabajadoras tienen prejuicios o e st e reotipos sobre las profesiones a sociada s histó ricamente a mujeres o a ho mbres, ya que pensamos que este fenómeno puede contribuir a la brecha de género en la práct ica laboral , y e n se gundo lugar aporta r un i n strumento para su registro y medida . Considerando la escasez de personas enc u estadas los resu ltad os de b en ser acogidos c on mesura . Pese a todo esto, se h a plan teado este trabaj o como una reflexión respecto al papel de la mujer en las o rganizaciones y a cómo, sus co mpañeros y compa ñeras pe rcibe n e ste papel. En esta misma líne a se plantea el interés por el e mpleo de u na metodo logía de análisis multinivel 112 que analice las o piniones de los participantes tanto a nivel individual, interno, co mo a n ivel sociocultural y relacional. Por todo ello , con este estudio empírico pretende mos hacer u n pilota je de este tipo de pruebas y del interés por la investigación situada d e los estereotip o s se xistas en escenarios laborales. Las variables qu e se han controlado d e la muestra h an sido e l nivel de estudios y el sexo. Tanto a nivel de toda la muestra co mo d entro de estos sub-grupos grupos todos y todas las participantes han presentado una tendencia moderada de respuesta muy poco estereotipada, independientemente de su p aso o no previo por las aulas universitarias. Así , se h a observado una tendencia general a rechazar los estereotipos de género en el trab ajo, tanto entre hombres como e n mujeres, lo que nos indica que, afo rtunadam e nte, nuestra sociedad está cambiand o algo a este respecto. Tal como se ha comentado previame n te, observamos q ue las puntuaci o nes entre hombres y mujeres no han sido muy dife rentes, con pequeñas vari acion es en las tres sub-escalas, con una ligera tendencia a ser mayor entre l as mujere s. En relación a la varia b le nivel educativo han fluctuado las d iferencias, situ ándose los no universitarios como más estereoti p ados a nivel sociocultural, mientras que los universitarios han mostrado puntuaciones más a ltas e n la medida de presencia del estereotipo en las sub -escalas relacional e individual . Por otra parte los da tos obtenidos con los an álisis estadísticos p resentados en e l apartado anterior han ap ortado importantes ind icios del interés por e l empleo de la metodología multinivel, por el valor que le a ña den al c uestionario. Destacamos en c oncreto a e ste respe cto la s respuestas que se han mostrado de forma dife rencial entre los niveles sociocultural e ind ividual por un lado y el nivel relacional por otro. Un análisis más específico de los datos obtenidos no s indica que a nivel sociocultural, a l menos en la muestra encontrada, los participantes refieren una visi ón general de los hombres y las mujeres, trab ajando juntos como algo normal e incluso dese able, afirmando con unanimidad que los altos cargos del ejercit o pueden ser perfectamente mujeres, o que las tareas domésticas como el planchado pueden realizarse de igual forma po r ho mbres y mujeres. Por otra p arte a u n nivel más privado, p arece que ig ualmente entre esta muestra de pa rticipantes existe un relativo acuerdo en relación a las opiniones personale s resp ecto a la partici p aciones d e hombres y mujere s por igual e n trabajos como la cirugía , la m ine ría o la limpieza del hogar. Todos y todas las encuestadas afirman no tener e special preferencia por recibir la a yuda de un policía varón o d e una mujer poli cía, así como aceptar de igual modo el trabaj o de p eón de albañilería o de limpieza en el hogar en una h ipotética situación. En tercer lugar , en la esca la relacion al, aunque la media global en contrada de 5,48 sitúe a los participantes como más estereotipa dos a est e nivel que e n los o tros niveles, las pun tuaciones referidas siguen estando más cercana s una posición de ausencia de estereotipos d e gé nero . S í podríamos destacar la aparición una mayor variabilidad e n los da tos, en comp aración con las otras dos escalas, q ue impl ica que han sido testigos, de forma d irecta de co mportamientos más o menos sexistas de lo esperado en puestos de trabajo concretos. Ello sumado a haber referido en este nivel una mayor puntuación nos in dica que en el p lano relacional, a di ferencia de lo s otros niveles de a nálisis, la muestra de participantes de este e studio se posiciona como algo más estereotipada. 113 Una posible explicación q ue puede ocasionar estas diferencias es qu e los y las participantes generalmente tienden a estar de a cuerdo a nivel cultural o social (qué se espe ra de hombres y mujeres en la sociedad a nivel g eneral), así como a un nivel p rivado, ya que es lo que se p odría esperar de ellos en p osibles situaciones. Pero como contraste, en la escala relacional , en la que se hace más referencia a situacione s concretas de contacto entre hombres y m u jeres en el entorno laboral, posiblemente por ser a lgo de lo que han pa rticipado , han referido más situaciones de sexismo. El hecho de haber observa d o diferencia e ntre los d istin to s niveles de análisis n os invita a s e guir empleando la metodología multinivel de cara a diferenciar las distintas caras que m u e stra la discriminación por razones de género en las organizaciones . En la a ctualidad existen u na importante ca ntid ad de trabajos que se afanan por dilucidar las manifestaciones actuales de l sexismo en nuestra sociedad. Tanto a n iveles más p rivados o familiares ( Garaigordobil y Aliri , 2011) como a niveles organizacionales o labo rales. A utores como Moya (2004) hacen referencia a las n uevas formas que presen ta , (Lameiras, et a l., 2006) a metodologías e instrumentos específicos para detecta r estas formas de “neosexismo”, o Eikhof (2012), que plantea el doble filo qu e presentan algunas de las es trat egias de fle xibilización del trabajo , que pretendiendo ayudar a las mujeres a co n ciliar mejor, tienen im p licaciones ocultas qu e dificultan aú n más el desarrollo y la promoción de las mujeres en sus puestos de trabajo. En e ste tipo de trabajos se les preg unta a los y las volunta rias en función de las diferentes caras que puede adoptar el se xismo, en función del grado en el que e ste sexismo se manifiest a claramente o se considera un hecho implícito, o e n función d e las variables que lo modulan. No obstante, no consideran las distintas situacione s en las qu e pueden hacer referencia a pensamientos, a ctitudes o e stereotipos en los que se co nceptualice a l h ombre y a la mujer de forma diferencial de cara a la realización de algún tipo d e a ctividad laboral. Tal co mo vemos, muchas de las desigualdades en las organizaciones entre hombres y mujeres se basan en creencias profundamente arraigadas sobre las capacidades y hab ilidades de género y sobre los roles de las m u jeres y los hom b res en la soci ed ad. Por estos motivo s consideramos que es necesario realizar importantes esfuerzos para adapta r este tipo de investigaciones, ya que en el más que posible caso de que los múltiples mecanismos de discriminación permanezcan ocultos, difícilmente se podría llegar a entender la situación real de la mujer en su lugar de trabajo y, la percepción que de esta situación tiene su com pañero va rón. Por otra parte , y a un nivel sociocultural, nos g ustaría retomar la idea planteada en la introducción sobre los cambios que ha experimentado nue stra sociedad en los últimos a ños, y que van a afectar directam e nte en las relaciones laborales del futuro. Concretamente la modificación de las p rácticas laborales que día a d ía podemos observar en la s organizaciones de nuestro entorno. La masiva llegada de inmigrantes que traen su cultura , su religión, las altísimas tasas de desempleo que precarizan cada vez más los pu estos de trabajo, la sobre -cualificació n de los trabajadores y trab ajadoras en puestos técnicos o administrativos qu e provoca insatisfacción y d esmotivación, sin duda puede afectar y afecta a cómo hombres y mujeres se perciben mutuamente en la realización de sus actividades laborales. El discurso d e la sociedad en su conjun to y lo q ue se p uede observar en las prácticas lab orales del día a día p ueden no coincidir. Y esta rela ción, o cual q uiera de los factor e s, puede que tampoco c oincid a con e l sistema d e valores, las ideas y actitu des que los y las trab ajadoras tienen respecto a hombres y mujeres. Tod o ello, consideramos qu e puede generar conflictos, “disonancias cognitivas” o meras confusiones que, bajo nuestro punto de vista, tienen u n gra n 114 interés investigador, debido a que es e n la relación entre lo que se percibe d el contexto y lo que se pien sa donde surgen l as ideas, conductas y pensamientos este reotipados contra los que pretendemos luchar. Un análisis crítico de este estu dio nos señala algunas limitaciones de la prueba y de la muestra empleada en la investigación, que n os ofrece la posibil ida d d e mejorar la calidad y cantidad de los d atos recogidos en futuras oca siones . En p rimer lugar podríamos a umentar el número de participantes y mod ificar el muestre o de los mismos, todo s e llos en cuestados e n l a calle en una zona media-alta de la ciudad . Por otra parte los problemas internos del instrumento : el hecho de que en 4 de los 12 ítems p resentados se ha yan encontrado una varianza c ero, el cuestionamiento por pa rte de algunos participantes de la claridad de algunos ít ems, el no empleo del típ ico formato Likert de respuesta , o el 6,25% d e respuestas “no sabe no contesta” d enotan la necesidad d e u n e studio detallado de las características psicométricas d e la escala, que podría n ayudar en futuros empleos de la misma. No obstante con los datos o btenidos a través d el cuestionario ESLABONES que se ha diseñado para este trabajo, y la muestra de trabajadores y trabajadoras encuestadas , conside ramos cumplido el objetivo de explorar, en los diferentes niveles en los que podemos conte xtualizar la realidad social, la presencia o a usencia de ide as de géne ro estereotipadas entre trabajadores y trabajadoras, así como la aportación de un instrumento para su medida. En e ste sentido, consideramos que ha y una g ran camino por delante de investi g aciones en las que ana lizar cómo se interrelacionan estos niveles de aná lisis, qué papel juega cada u no e n la efectiva manifestación de conductas se xistas , o cóm o se podría interven ir en tre los recursos humanos de una determinada organización para que entre sus miembros , y en relación a todas las personas ce rcanas a la organización (clientes, proveedores, col aboradores, etc.) se minimizaran los comportamientos y las actitudes sexistas. 115 Referencias Agulló, Esteban (1997). Jóvenes, trabajo e identidad . Servicio de p ublicaciones de la Universidad de Oviedo. Oviedo. Arias, Samuel (2011). La c onstru cción de la identidad personal en las prácticas laborales: una propuesta metodológica . Universidad de Sevilla. Tesis fin de Master no publicada. Barberá, Ester (2004): “ Perspectiva cognitiva-social: este reotipos y esquemas de género ” e n Barberá, Ester y Martíne z Benlloch , Isab e l coords. 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Ge nder and Society, 1, (2), pp. 125 -151. 117 ANEXO 1 ESLABONES (Escala Laboral No Estere ot ipada) SEXO: Masculino Fem enino ¿Cuál es su f o rmación a cadémica?____ ________________ __ _______ _ Cuál es o ha sid o su último emple o _______ ________________ __ _____ Sub - escala Sociocul tural 1. Los alt o s cargos del ejercito pueden ser p erfectament e m ujeres 2. Es lo mism o que la plantilla de una tintorería sea de mujeres o de ho m bres 3. Las principales decision es de una gran empresa no tienen por qué ser tomada s por hombres 4. Tareas domésticas como el planchado pueden realizarse de igual forma p o r hombres y mujeres Sub -escala Relacional 5. El ambi ente en un equipo de futbol podría mejorar si su entrenad or fuese una m ujer 6. Un encargad o de obras de l a co nstrucción des arrollara igual su labor si los trabaja dores son hombres o mujeres 7. Es preferibl e que en un cen tro comer cial los hombres y las mujeres trabajen jun tos 8. La relación entre una enfer m a y cuidad or será buena si qu ien cuida es un hombr e Sub -escala Individu al 9. En una determinada situación y o podría trabajar tan to de peón de albañilería c omo limpiando casas 10. Si tuviese que someter me a un a intervención quirúrg ica me daría igual qu e fuese cirujano o cirujan a quien me operara 11. P ienso que los hombres y las m ujeres son igual de adecuados p ara trabajar en una mina 12. En caso de un accidente m e da igual que acudiese en mi ayuda un policía varón que una mujer policía 118 SITUACIÓN DE LA MUJER ANDA LUZA EN EL MER CADO LABORAL: AUTOEMPLEO FEMENINO E INFORMALIDAD Asián Chaves , Rosari o Economía Aplicada II Universidad de Sevilla [email protected] RESUMEN Ya instaladas en e l siglo XXI, las mu jeres hemos conseguido importantes avances en el mercado laboral. Hemos au mentado considerablemente nuestras ta sas de actividad y de ocu pación, nos hemos situado en sectores en los que no había pres e ncia femenina, etc. Sin embargo, estos logros no de be n ha cer nos o lvidar q ue aún quedan pendientes retos importantes. Las tasas de paro aún son b astante superiores a las masculinas, y eso a pe sar d el a umento del paro en los hombres al principio de la actu al crisis, somos mayoría en el tiempo parcial y las principales responsables de la co nciliación familiar, con las limitaciones que ello supone en la esfera laboral, tenemos salarios m á s bajos y mayores dificultades a la hora de promocionar laboralmente. En este trabajo no s centramos en dos aspectos concretos: e l a utoempleo y la informalidad. Se ha tratado de estimular y favorecer el autoempleo femenino a través de distint as vías ( programas, subvenciones, etc.) como medio a través d el cual la mujer pu ede desarrollarse profesionalmente, pero, como en otras cuestio ne s , al analizarlo desde una perspe ctiva de género nos e ncontramos con algunos inconveniente s más difíciles de solventar cu ando se es mujer. Por otro lado, el empleo informal ha encontrado en l a s mujeres un tipo de ‘trabaja d or’ que presenta un perfil propicio para ser expuesta a determinadas situaciones p recarias que la hacen más vulnerable. PALABRAS CLAVE Mercado de trabajo, división sexual del trabajo, discriminación, autoempleo, informalidad 119 INTRODUCCIÓN Hoy en d ía , el escenario laboral q u e nos encontramos, en el que los cambios y avances producidos por la sociedad de l conocimiento, junto al cuestionamiento del paradigma de e mple o de masas, estable y previsible, y la creciente y definitiva integración de la mujer, plantea numerosos y diferentes retos y desafíos, entre ellos el de la propia generación de empleo , máxime en una situación de crisis sisté mica que ha a fectado d ramáticamente al empleo en nuestro país y e n nuestr a regi ón, elevando las cif ras d e desempleo a cotas nunca a ntes conocidas 1 . Es primordial tene r en cuenta que , como indica la propia OIT, la cantidad y calidad del e mpleo del que dispone una socie da d determina su grado d e inclusión y equidad, por qu e el trabajo incide categóricamente en la fo rmulación y concreción de los p royectos de vid a de las distintas personas que componen dicha sociedad. Pa ra e l a cceso al trabajo y para la inclusión social es necesario un a mplio abanico de competencias personales y sociales, debiendo considerarse las nuevas e xigencias y condiciones de la producción y las necesidades y capacidades de mujeres y hombres. Andalucía se ha visto especialmente golpeada por los efectos de la actual crisis económica en s u mercado laboral, d e maner a que su tasa d e desempleo en 201 1 , un 30,39% según los datos de la EPA, superó ampliamente a la media nacional, q ue fue del 2 1, 64 %, teniendo en cuenta que España lider ó las t a sas de paro en la UE, qu e se g ún E urostat se situó e n un 10% de media . Estos datos, junto a o tras consideraciones relacionadas co n nuestro mercado laboral que s e irán comentando seguidamente, revelan que la situ ación del mercado labo ral andaluz es preocupante y req uiere de políticas eficaces, e n las que se adopte u n enfoque integral y sisté mico que abarque las múltiples cuestiones que se deben tener en cuenta. La definitiva integ ración de la mujer en el mercado laboral, pe se a to dos los a vances conseguidos e n esta materia, no se ha producido en condiciones de igualdad en relación a sus compañeros masculinos. Es p or toda s y todo s conocido que las tasas de paro fem enino siguen siendo superiores, a pesar de l dramático incremento produ cido a l principio de la crisis en el paro masculino – en 2011 la tasa de paro mascu lino en Andalucía fue del 2 8,89 % y la de p aro femenino del 32 , 33 %-. Pero, a demás, la situación de la muj er d entro d el mercado de trabajo aún revela múltiples desigualdades que h ay que corregir: concentración en d eterminados sectores de actividad, así como en ciertos puestos de trabajo, que su elen ser los de menor reconocimiento y salario, son a mplia mayoría en la contratación a tiempo parcial, están subrepresentadas e n los puestos de dirección, y un largo etcétera. Esta sit u ación d e la mujer en el mercado lab o ral n o es exclusiva de Andalucía, sino q ue, con matices diferentes, se pro d uce en todas l a s regiones de la Unión Europea. De hecho, la promoción de la igualdad de g énero s e encuentra en el corazón d e las políticas sociales y económicas de la Unión Europea. La igualdad de género es un derecho fundamental, un valor común de la Unió n Europea y una condición necesaria pa ra alcanzar los objetivos europeos de crecimiento, empleo y cohesión social. Así, uno de los principa les retos a los que se enfrenta la UE e s a umentar la ta sa de e mpleo de las mujeres, mejorar su situación en el mercado laboral y eliminar las diferencias de género. 1 En 2011 la tasa de par o en Andalucía fue del 30,3 9%, co n 1.211.975 personas dese mpleadas. 120 Teniendo en cuenta todas esta s cuestiones, intentaremos abordar seguidamente la rea lidad del mercado laboral en Andalu cía , centrando nuestra atención en algunas cuestione s relacionada s con el a utoempleo, la irregularidad e n el emple o, etc., y todo ello desde una p erspectiva d e género, tratando de analizar su repercusión e n los objetivos de promoción de la igualdad de género a los que se acaba de aludir. LA PERSPECTIVA DE GÉNERO: ESPECIFICIDADES EN ANDALUC ÍA La int eg ración general d e la dimensión de g é nero (o mainstreaming de género) se suel e considerar un concepto innovador, que e ngloba muchas más cosas que la «tradicional» política de igualdad de oportunidades. La Comisión Europea ado ptó el enfoque del mainstreaming (o transversalidad) de género en 1996, no con e l fin de sustituir la política d e igualdad de oportunidades, sino como complemento de ésta. El Gobierno a n daluz, con motivo del c e ntenario del 8 de m a rzo, a probó una d eclara ción institucional en la que vincula la modernida d y el desarrollo de Andal u cía al avance de las mujeres, poniendo d e manifiesto que e l Ejecutivo autonómico “hace su yo” e l objetivo marcado por Naciones Unidas de “hacer de la ed ucación, de la capacitación y de la ciencia y la tecnología la mayor herramienta de cambio y de promoción de la igu aldad para co nquistar la inserción de las mujeres en el merca do de trabajo con las mismas garantías de éxito que los h o mbres”. Dentro d e esta línea, el Gob ierno andaluz h a garantizado su ap oyo a las iniciativas emprendedoras impulsadas por mujeres, favoreciendo su incorporación a sectores emergentes de la economía andaluza, espe cialmente en el á mbito de la ciencia y la te cnología. Así, a los referentes que han supuesto varias acciones d el Gobierno andaluz q ue han sido mu chas veces pioneras, como la Ley de Medida s Fiscales y Administrativas del Presupuesto de la Junta de 2003 (que introduce la evaluación de impacto d e género en los p resupuest o s) y la aprobación en 2007 de la Ley para la Promoción d e la Igualdad d e Género e n Andalucía, s e suma el P lan Estratégico para la Igualdad de Mujeres y Hombres en Andalucía 20 1 0 -2013. El artícu lo 14 d e la L ey Orgánica 2/200 7, de 19 de marzo, del E statuto de Au tonomía de Andalucía, p rohíbe t o da d iscriminación en el ejercicio de los der echos, el cumplim ien to de lo s deberes y la prestación de los servicios co ntemplados en su Título I, particularmente la ejercida por razó n de s e xo. Igualmente, el artícul o 15 garantiza la igualdad de oport u nidades entre hombres y mujeres en todos los ámbito s. Además, con el objetivo de determinar las medidas p ara la con secución de la igualdad entre mujeres y hombres y la eliminación de la d iscriminación por razón de sexo, la Ley 12/2007, de 26 de noviembre, para la Promoción de la Igualdad d e Gé nero en Anda lucía, en su artículo 7 establece que se aprobará el Plan Estratég ico para la Ig ualdad de mujeres y hombres. A sí, el I Plan Estratégico para la Igualdad de Mujeres y Hombres en Anda lucía 2010 -2013, se constituye como inst rumento fundamental para garantizar la integración de la perspectiva de géne ro en las políticas públicas llev adas a cabo por la Administraci ó n de la Ju n ta de Andalucía. El punto de partida e s el análisis de la situación diferencial que, por razó n de género, ocupan las mujeres y hombres e n l a so ciedad. El ob jetivo d e la Igualdad de Opo rtunidades entre mujeres y h ombres se co nstituye en o bjetivo tran sversal d e todas las medidas con tenidas en el Plan y que deberán ser llevadas a cabo por la Administración de la Junta de An dalucía. Por su lado, el Instituto Andaluz d e la Mujer (IAM) tiene como finalidad p romover las co ndiciones para que la igualdad de la mujer y el hombre andaluces se a real y efectiva, fomentando la participación y p resencia de é sta en la vida social, superando cualquier discrim ina ción laboral, 121 preguntar por los es tu dios que h an rea lizado, se o b tiene de forma predomi n ante q u e casi la mitad de e llas tiene estudios inferiores (41%) seguido de lo s de grado med io (26%) y Bachillerato (18%). No llega al 10% las personas co n estudios sup eriores o universitarios según la experiencia de los técnicos e ncuestados. El há bitat pr edo minante de estas em prendedo ras o futuras empresarias es el urba no (50% de los casos). Los sectores de actividad en los q ue existen más emprendimiento femenino son comercio a l po r menor (40%), servicios a empresas, turismo y servicios a person as. La prin cipa l motivación qu e lleva a las mujeres a l autoempleo es el desempleo (91% de los casos). Más concretamente para Andalucía, en e l “ E studio sobre la Mujer Emprendedora en Andalucía” del Proyecto P IONEROS 106, del a nálisis co mparativo entre la mujer y e l h ombre de los factores personales y contextuales se deduce lo siguiente: • La mujer q ue emprende en Andalucía lo h ace mayoritariamente an tes de los 30 años o alrededor de los 40. A diferencia del hombre que lo ha ce ma yoritariamente antes d e los 30. • La mu jer ca sada (igual que sucede a los hombres) emprende más que el resto de mujeres que se encuentran en otro estado civil. • La mujer emprendedora (y e l hombre emprendedor) no su ele tener h ijos, pe ro cuando los tiene son en la mayoría de los casos dos. • La s mujeres que emprenden y son madres a la vez lo hace n mayo ritariamente a partir d e que sus hijos son mayores de 10 años. • A d iferencia de la mujer, en el hombre que emprend e y tiene hijos, la e d ad de éstos no influye en su emprendimiento; sin q ue exista n interrupciones p or el cuidado d e éstos co mo ocurría con las mujeres. • En Andalucía, tanto la mujer como el hombre que emprenden acuden de forma significativa al a uxilio que proporcionan otros miembros de la famili a, esp ecialmente l o s a buelos, pa ra poder conciliar la vida familiar y lab oral. Sin e mbargo, en el h ombre esto no es determinante en el desarrollo de la actividad emprendedora. • En rela ción a la actividad profesional a l a que se dedican su s parejas, es men os habitual que el hombre se a so cio de la mujer cuand o e l proyecto es iniciado por é sta que al contrario. • La mujer que emprende de fo rma mayoritaria lo ha ce, a d iferencia de l hombre, d edicándose a tiempo parcial a la empresa. • La s funciones que principalmente asu me la mujer empren dedora en A ndalucía son comerciales y de producción, mientras que el hombre asume funcion e s directivas. Según la p residenta de la Fed eración Andaluza de Mujeres Empresarias (FAME), aunque es difícil estab lecer un perfil de las empresas creadas p or mujeres, se puede decir que “ e l núcleo principal de las empresarias and aluzas se sitúa en una franja de edad q ue oscila entre los 31 y 45 a ños (48%). No obstante, se puede hablar d e un número importante de empresarias jóvenes, con edades inferiores a los 30 años, que repres entan el 1 5% de las empresarias a ndaluzas. Un dato significativo e s el nivel de estud ios, p udiendo afirm a rse que las empresarias an daluzas son mujeres muy formadas, pues, la mayoría de e llas han cursado estudios med ios y sup eriores. En su mayo ría tienen exp eriencia laboral previa a la p uesta en marcha de sus empresas. En lo que se refiere a los negocios liderados por las empresarias andaluzas, el 38% del empresariado femenino andaluz se concentra en el sector servicios, con cretamente, en determinadas ramas de actividad como e l comercio, se rvicios a las personas y servicios a empresas, hostelería, gestión del conocimiento, etc., sectores muy feminizados y con un evidente gra d o de segregación ocupacional. Aunque, en los últimos años, las empresarias andaluzas apuestan cada ve z con 128 mayor inte rés, por secto res más masculinizados, como por ejemplo la con strucción, la industria, las empresas de base tecnológica o los sectores emer gen tes” . Son escasos los estudios sobre la mujer que trabaja por cuenta propia en An da lucía. Los datos que hemos utiliza d o para este análisis g eneral de la situación del empleo autónomo en las mujeres e n Andalucía proceden de dos fu entes. Por un lado tenemos los da tos de la EPA, en los que a nalizamos los trabajadores po r situación p rofesi onal y sexo, calculamos las medias anuales a partir de los da tos trimestrales, y comentamos su situación en 2010 y su evolución desde 2001 (primer año para e l que encontramos datos p ara Anda lucía con este n ivel de desagregación). La EPA, siguiendo la CISE -03 (Clasificación Internacional de la Situa ción en e l Empleo), d istingue entre “empleos asalariados” (del secto r privado y d el se ctor público), que son los den ominados “trabajadores por cuenta a jena”, y “empleos independ ientes” o “trab ajadores por cuenta p ropia”. En estos últimos se diferencia en cuatro categorías: empleador, e mpresario sin asalariados o trabajador independiente, miembro de cooperativa y ayud a familiar. Po r último hay una categoría denominada “otros” d onde están los que no se han incluido e n las anteriores. Al analizar la e volución e n el tiempo h a y que tener p rese nte que en el a ño 2009, después de analizar la problemática d e obtención de la variable “ e mpleos independientes” en la EPA a l o largo del periodo 2005-2008, se decidió inclu ir unas pregu ntas adicionales en los casos de trabajadores que se autodeclaraban miembros de cooperativas, ayudas familiares o trab ajadores independientes, con el fin de clarificar con mayor precisión la n aturaleza de relación laboral en el puesto de trabajo . La idea era delimitar con mayor rigor las situacion es de miembro de cooperativa (para evitar la inclusión en esta categoría de los asa lariados contratad os por cooperativas), ayudas familiares (categoría que sólo es posible, por definición si la persona pertenece al hogar) y los t rab ajadores independientes que , a unque formalmente lo sea n (por régimen de cotización, por ejemplo), tienen una relación de facto de asalariado. Por otro lado, están los datos d e trabajadores afiliados a l Régimen General d e Tr a bajado res Autónomos (RETA). Estos datos son sólo una aproximación al autoempleo, ya que, por un lado hay personas autoempleadas y que no se dan de alta como a utónomas (operan en diferentes ámbitos de la eco nomía sumergida), y por otro lado hay q ue tener en cuent a que la obtención de la condición de trabajador autónomo, aunque es un requisito legal para e jercer como empresario, no siempre cumple el uso p ara el que se supone que se obtiene, como pone de manifiesto el fenómeno de los denominados “falsos a utónomos”. También h ay q ue tener e n cuenta que no se debe confundir trabajador por cuenta propia con trabajador autónomo, ya que la Seguridad Social incluye como trabajador p or cuenta p ropia no só lo a los autónomos, sino también a los empleados en e l servicio domésti co que trabajan por su cuenta y cotizan a la S eguridad Social (servicio do méstico discontinuo) Además, d esde enero 2008, se ha procedido a la Integración en el Rég imen Especial d e los Trabajadores por Cue nta Prop ia o A utónomos, en e l nu evo Sistema Especial de Trabajadores Agrarios (S.E .T.A.), de los trabajadores por cuenta propia d el Rég imen Especial Ag rario, en ap licación de la Ley 1 8/2007. De los datos de las Afiliaciones a la Seguridad social h emos utilizado las afiliaciones e n alta por género y provin cia al último día del mes, para ver su evolución en estos últimos años. La generalizada incorporación de las mujeres andaluzas y españolas al mercado laboral en estas últimas déca das ha supuesto uno de los más relevantes cambios y qu e mayores implicacion es económicas y sociales ha tenido en n uestras sociedades en múltiples aspectos. Algo menos del 13% de las andaluzas ocupadas está n autoempleadas, porcentaje que se ha veni do reduciendo en los últimos años, aunque en valor absoluto la reducción en el númer o de trabajadoras autónomas en Andalucía s e produjo en 2009, en parte debido a l a reducción en el total de 129 mujeres o cupadas, y p rincipalmente en 2010, y en este último caso a pesar d e que aumentó el número total de mujeres ocupadas en Andalucía. Además, se rí a convenient e analizar las variaciones que se han producido en las dife rentes categorías de autoempleadas, a sí como los cambios que se h ayan producido en general en la situ ación de la mujer a ndaluza en el mercado laboral. Gráfico 6. Evolu ción d e la prop orción d e trabajad ores por cuen ta propia en Andalu cía por sexo 20,57% 21,39% 20,47% 20,03% 20,60% 20,39% 20,35% 19,06% 20,07% 21,14% 12,66% 13,75% 13,93% 14,02% 13,97% 15,34% 15,02% 13,92% 15,63% 17,11% 10% 15% 20% 25% 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 Hombres Mujeres Fuente: INE e IEA, Encuesta de Pobl a ción Activ a (metodología 20 0 5). Como comenta mos al principio del apartado, la EPA también proporciona información acerca de la situ ación laboral de las personas o cupadas, distinguiendo entre trabajadores asalariados o por cuenta ajena y trabajadores por cuenta p ropia. A su vez, los traba jador e s po r cuenta propia se clasifican en E mpresario con asalariados o Empleador, Empresario sin asalariado o trabajador independiente, Miembro de cooperativas (l os socios que trabajan en ellas, i ncluidos los de Sociedades Anónimas Laborales) y Ayuda familiar (persona que tr a baja sin remuneración reglamentada en la empresa de un familiar con el que convive). En cuanto a la situación laboral de la mujer trabajadora e n Andalucía, e n 2010 el 12,66% son trabajadoras por cuenta propia o a uto -empleadas. Comparando con los hombres se a precia una mayor tendencia entre las mujeres al trab ajo p or cuenta a jena, o lo que es lo mismo, una menor tendencia al autoempleo. La presencia femenina en el autoempleo, como se deduce de la tabl a 7, es menor a la masculina en todas las categorías excepto en la de Ayuda familiar. Tabla 7 . Población ocupada en Andalucía s eg ún sexo y situación profesion al, 2010 Situación Profesio nal Hombres Mujeres Empleador 7,32 % 3,40 % Empresario sin asalariado s o trab ajador indep endiente 12,38 % 7,66 % Miembro de co operativa 0,11 % 0,03 % Ayuda familiar 0,76 % 1,57 % Total trabaja dor au tónomo o au to -em pleado 20,57% 12,66% Asalariado del sector públ ico 17,34 % 23,53 % Asalariado del sector pr ivado 62,04 % 63,79 % Otra situación 0,05 % 0,03 % TOTAL 100% 100% Fuente: INE. E n cuesta d e Població n Activ a (metodología 2005). 130 Si analizamos la evolución de los diferentes tipos de autoempleada s, tomando como base del índice el año 2001, como se observa en el gráfico, se ha producido una cierta e stabilidad con un ligero crecimiento al principio y un a moderada ca ída de sde 2 007 a 2010, e n la cate g oría de empresarias o trabajadoras p or cuenta prop ia sin asalariados o trabajadoras independientes, que representa la principal categoría de autoempleadas, como se ha visto en la tabla ante rior, y que suponen el 6 0,5% del total de a utoempleadas en la regió n. Así, en 201 0 el ín dice a lcanzó un valor d e 125,00, inferior a l 138,39 de 2007, pero por encima del dato del primer año tomado como base. En 2010 e l número de e mpresarias sin a salariados en An dalucía era de 93.025, habiendo llegado a alcanzarse la cifra de 102.825 en 2007. La siguiente categ o ría con más peso dentro del autoempleo femenino andaluz es la de empleadoras, que ag rupaba al 26,9% del tota l de trabajado ras autónomas. Esta categoría e s la que más peso ha ganado, a pesar del d escenso experimentado en los dos últimos añ os. Así, en 2008 alcanzó la cifra de 46.275 mujeres, ob teniendo un valor del índice d e 1 82,91, es decir, que casi había du plicado e l valor de 2001. Sin embargo, e l ín dice descendió ha sta el valor 163,24 en 2010, lo que significa que e l número de empleadoras andaluzas aumentó un 63,24% d e 2001 a 2010, por en cima del creci mien to del total de mujeres ocupadas, q ue lo h izo en un 50 ,72%. Así, en 2010 el número de empleadoras andaluzas ha sido d e 41.300. La categoría de ayuda familiar ha id o descendiendo a lo largo de to do el periodo con siderado, pasando de las 3 5.400 en 2001, a 19.025 e n 2010, por lo que el índice ha descendido y alcanzó en 2010 el va lor de 53,74, indicando que el número de ayudas familiares se hab ía reducido casi a la mitad en dicho periodo. De todos modos, esta categoría supone el 12,4% de l total d e trabajadoras autónomas, porcentaje muy superior al que se observa en el caso de los hombres, para los que sólo representa el 3,7% del total de autón o mos. Por ú ltimo, las mujeres miembros de cooperativa suponen un porcentaje muy pequeño del total de trabajadoras autónoma s, siendo ade más las que más han descendido tanto en térm ino s relativos como absolutos en los dos últimos años, tomando fina lmente un valor del índice en 2010 de 14,29. Gráfico 7. Evo lución d el auto empleo fem enino en And alucía (2001=100) 0 25 50 75 100 125 150 175 200 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 Em pleador Em presaria sin asalar Miem bro cooper Ay fam ili ar Fuente: INE. E n cuesta d e Població n Activ a (metodología 2005). 131 Si se compara la evolución del autoempleo femenino con el masculino se o bserv an e n principio perfiles evolutivos similares. En cambio, si n os detenem o s u n poco más, debemos desta car el mayor aumen to en el número de mujeres en las categorías de empleador y empresa ria sin asalariados con respecto a su posición de partida en el añ o 2001, alcanzando unos va lores de sus índices de 163,24 y 125,20 resp ectivamente, muy superiores a los valores 121,84 y 99,46 de las mismas categorías para los hombres. Gráfico 8. Evo lución d el auto empleo mas culino en And alucía (2001=100 ) 0 25 50 75 100 125 150 175 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 Em pleador E mpresari o sin asalar Miem bro cooper Ay fam ili ar Fuente: INE. E n cuesta d e Població n Activ a (metodología 2005). El informe del In stituto d e la Mujer, “ Mujer y poder empresarial” mue stra cómo el nú mero de mujeres e mprendedoras sigue aumentando poco a poco durante los últimos año s y to davía co n importantes diferencias con respecto a los hombres. En nuestro análisis, con dato s más recientes y refer idos a Andalucía, encontramos algunas similitudes e n la evolución d el autoempleo femenino y masculino, aunque en general el autoempleo femenino presenta tendencias más acusadas. Podemos destacar las s igu ientes: - E l nú mero de trabajadores p or cuenta propia o autónomos se ha reducido en a mbos sexos en los últimos años, aunque en mayor medida en el caso de los h ombres, para los q ue además se viene reduc iendo desde 2007, mientras que en las mujeres se ha reducido en 2009 y 2010. Ade más, considerando el periodo 2 001 -2010, el to tal de mujeres autónomas en Andalucía es un 11,57 % supe rior en 2010, mientras que par a los hombr es se ha reducido un 0,37%. - L a cate goría de empleador (empresario con asalariados/as) ha aumentado en el pe riod o considerado para ambos sexos ta nto e n España como en Andalucía, p ero el aumento más elevado se ha p roducido para las mujere s andaluza s, con un 63,24% frente al 21,84% de los hombres andaluces de esta categoría, y al 54,14% d e las mujeres en el total de España. - Tamb ién las mujeres empresarias sin asalariados/as crecieron más en Andalucía (25,2 0%) que e n España (12,96% ), mientras que los h ombres en esta categoría mos traron una evolución negativa (-0,54% en Andalucía y -8,33% en España). - L a categoría d e ayuda f a miliar ha caíd o en A ndalucía e n ambos sex o s en un porcentaje similar (-46 ,26% en las muj eres y -46,47% en los hombres), aun que menos que en España. Esta categoría sigue t eniendo un peso bastante superior en las mujere s andaluzas q ue en las españolas, y sobre todo que en l o s hombres. 132 En el siguiente gráfic o se pueden apreciar alg u nas diferencias e n la e volución del número de trabajadores y tra b ajadoras andaluces según su s ituación profesional, corroborándose algunas de las cuestiones ya comentadas anteriormente. Se comprueba que en el caso de los h ombres tienen mayo r rep resentació n los asalariados del sector privad o, aunque h an de scendido más en los ú ltimos año s, co mo conse cuencia de la crisis, mientras que en las mujeres alcanza n una importancia superior que en los hombres las asalariadas del se ctor público. Entre los autoempleados, e l empleador sigue representando una mayor proporción en el caso de los hombres, aunque la caída en los últimos años ha sido muy su perior pa ra ellos. La a yuda fa miliar tiene mayor representatividad en el caso de las mujere s. Gráfico 9. Evolu ción d el núm ero de trabajad ores en And alucía según si tuación profes ional y sexo M u je r e s 0 20 40 60 80 100 120 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 0 100 200 300 400 500 600 700 800 900 E m p l e a d o r E m p re s a ri a s i n a s a l a r M i e m b ro c o o p e r A y fa m i l ia r As P c o A s S P ri v O t ra H o m bre s 0 50 100 150 200 250 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 0 200 400 600 800 1.000 1.200 1.400 E m p le a d o r E m p re s a ri a s i n a s a l a r M i e m b ro c o o p e r A y fa m i l i a r A s P c o A s S P riv O t ra Fuente: INE. E n cuesta de P ob lació n Activa ( m etodología 2005 ). En los estudios que se han nombrad o anteriormente, e n los q ue se a na liza la situación de la mujer trabajadora autónoma, se ha manifestado que el sector en el que p rimordialm en te sue len 133 trabajar es e l del comercio. A partir de los da tos de IV Plan de Comercio e n Andalucía, el índ ice de feminización de los trabajadores autónomos en el comercio al p or menor (rama 52 de la CNAE-93), aunque es inferior a 100 en e l año 2009, casi d uplica al d el tota l de autónomos en Anda lucía. Es d ecir, q ue en la actividad que se ha revelado como la más representativa para el empleo femenino y concretamente donde se ha revelado mayor em p rendimiento femenino, todavía no muestr a igualdad real e ntre hombres y mujeres, habiendo un mayo r porce nta je de hombres autónomos en dicha actividad. Esto contrasta con el índice de feminización para el cas o de las personas asalariadas en el comercio al por me n or que fue de 105,48 en 200 9 . Tabla 8 . Índices d e Feminización d e los trabaja dores autóno mos en A n dalucía Índice d e feminizac ión Comercio al p or menor Total au tónomos 2001 83,35 40,57 2002 91,20 39,30 2003 76,63 37,56 2004 78,50 43,24 2005 100,86 48,68 2006 81,46 47,67 2007 85,79 50,64 2008 90,06 51,01 2009 90,41 49,07 Fuente: INE. E n cuesta de P ob lació n Activa ( m etodología 2005 ). A p artir de los dato s d e afili a dos a la Seguridad S ocial en e l Rég imen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), para el tota l nacional se observa un aumento continuado e n a mbos sexos hasta e l año 2007, más elevad o en el caso de las mujeres, y un descenso en 2009, y algo menor en 2010, en ambos casos más acusa do en el ca so de los hombres. Así, e n el total del pe riodo, el aumento de l nú mero de mujeres afiliadas e n alta laboral a l RETA fu e de un 33,36 %, frente al 14, 87% de los hombres. De to dos modos, como se aprecia claramente en el gráfico, todavía el número de mujeres sigue siendo muy inferior a l de hombres (práct icamente la mitad), representando el 33,7% del total (en 2001 eran el 3 0,6% ). Gráfico 10 . Evolu ción de l nú mero de afiliado s en alta l aboral al RETA en España p or sexo 2.072,20 2.146,10 2.279,30 2.125,10 2.058,90 2.007,60 1.948,70 1.884,20 1.833,20 1.804,00 1.053,80 1.067,70 1.098,50 996,5 959,6 927 891,3 848,2 808,1 790,2 700 850 1.000 1.150 1.300 1.450 1.600 1.750 1.900 2.050 2.200 2.350 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 miles de personas Hombres Mujeres Nota: El incr e mento de t ra bajadores a par tir de enero de 2008, s e d ebe a la int eg ra ción de los t ra bajadores p or cuent a propia del Régimen Especial Agr a rio (REA) en el RETA de acuerdo a lo establecid o en la Ley 18/200 7 de 4 d e julio. Fuente: MTI N , Esta d ísticas d e Afiliaciones en alta a la S egu rida d Social . 134 En Andalucía, según los datos de afiliaciones a la Seguridad So cial, a 3 0 de d iciembre d e 2010 había 155.031 mujeres a filiadas en a lta a la Seguridad Social co mo au tónomas (146.384 en el Régimen Espe cial de Autónomos no SETA y 8.647 en el SE TA). Teniendo en cuenta que en el Régimen General, q ue representa a la ma yoría de a filiados (64,7% del total, 65 ,5% en el caso de las mujere s), las mujere s representan ce rca de la mitad de afiliados (46,9%), en el Rég imen de autónomos se puede decir que las mujeres están aún poco representadas, ya que suponen sólo una tercera parte (33,5%, p rácticamente igual que en el total nacional). El número de mujeres autónomas en Andalucía se había reducido levemente en 2010 en relación a 2009. Si to mamos los datos pu blicados por la Subdirección General de la E conomía Social, d el Trabajo Autónomo y de la Responsabilidad Social d e l as Em presas del MTIN, tene mos que a 3 0 de Septiembre de 2010 había 1.989.917 trabajadores autónomos p ropiamente dicho , inscritos en los diferentes regímenes por cuenta propia de la Seguridad Social, siendo el RETA e l más numeroso. De ellos , el 16,4% e staban en An d alucía, concretamente 326.144, de los que 108.013, e s decir, e l 33 ,1% eran mujere s. Esta s trabajadoras autónomas, propiamente dicho, estaban en un 8 2,6% en actividades de los Se rvicios (en el caso d e los hombres el p orcentaje es un 63%). Un 21,6% de estas mujeres tiene a salariados/ as a su cargo. A fina les de 2010 se p resentó la Guía de Derecho s Profesionales y Recursos para Trabajadoras Autónomas, que edita la U n ión de P rofesionales y Trabajadores Autónomos de España (UPTA). Esta guía permite informar a las mujeres de la fo rmación específica p ara la real ización de su actividad, obligaciones, derech os, legislación, normativas y las ayudas y su bvenciones, tanto en el ámbito nacional co mo por comun idades au tónomas. La importancia en la economía reg ional y nacional de este colectivo y el éxito de muchas de sus actividades, se debe a un saber especial con el que cuentan las mujeres. Además de fo rmación y h abilidades profesionales prop ias, cuentan con u na mayor capacidad para la comunicación y el establecimien to de relacion es con clientes, proveedores y empleados. Motivación, iniciat iva, prudencia e int uición son algunas de las claves del éxito para los negocios emprendidos por mujere s. Dado el elevado número de e stas mujere s que se encuentran ante un conflic to de tie mpo y un conflicto de roles, como consecuencia de su inco rporación a l mercado la bo ral, co ntinuand o siendo la principal proveedora de cuidados y desa rrolland o la mayor parte d e las tareas domésticas. Sabemos q ue la mayoría d e las mujeres emprendedo ras realizan ade más tareas domésticas, un o de los imped imentos que puede frenar a muchas futuras mujeres a rea lizar proyectos de autoempleo, ya q ue les frena e n la consecu ción de su s o bjetivos lab o rales . Uno de los retos en los que está trabajando el Gobie rno es e n ampliar los derechos d e aquellas mujeres que trabajen como autón o mos, apostando por la conciliación de la vida la boral, familiar y personal, tarea difícil de lograr, especialmente para las propias mujer e s. Nosotros argüimos que se h a de traba ja r de sde la administración, no sólo para crear medida s de conciliación, sino ta mbién para poder ir cambiando poco a poco los roles de g énero y esquemas sociales que siguen perdurando en nuestra sociedad . En esta línea, como indica la propia guía “para que l a mujer autónoma pueda realizar su trabajo profe sional en cualquier sec to r de manera exitosa, e s funda mental apoyarlas e n dos líneas p rincipalmente: gestión del tiempo y formación, acciones que les pe rmitan consolidar y desarrollar al máximo su a ctividad. Es necesario establecer medidas que p ermitan man tener la actividad profesional du rante los periodos en los que la familia requiere mayor ate nción y que pueda compatibilizar con una fo rmación co ntinuada para profesionalizarse y ser más competitivas en un me rcado de trabajo tan ca mbiante como el actual”. Pe ro, añadimos a esto último, que no deben centrarse las medidas exclusivamen te en permitir a las mujeres q ue concilien solo ellas, ya que pensamos que hay que ir más allá, 135 llevando el tema de la conciliación h a cia lo que sería la corr e sponsabilidad en las tareas d el hogar, q ue junto a las medidas to madas en el ámbito laboral, es el único modo de ga rantizar con éxito la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Si monta r u n negocio resu lta complicado de por sí , como decimos las mujeres tienen que ha cer frente a muchas tareas que implican compatibilizarlas con la vida familiar. Pe ro, muchas de e stas dificultades d e la mujer e mprendedora no d istan de las de los hombres, por ejemplo la fa lta de financiación, dificultades iniciales de cualquier ne gocio de autoempleo, fa lta de experiencia o de la formación adecuada en determinados casos,.... La mujer emprendedora representa un importante p apel en la e conomía social, generando riqueza y crean do ne gocios innovadores, p or lo q ue es imprescindible apoyarlas en determinadas cuestiones, como po r ejemplo, propiciando que adquieran un nivel de formación acorde con sus necesidades y las del merca d o laboral. Para te rminar con los d atos más recientes, según la última publicació n del Ob servatorio ARGOS del Servicio Andaluz d e Empleo (SAE), en el mes de marzo d e 2011 se p roduce un aumento en la afiliación en la Seguridad So cial respecto al mes anterior del 0,27%. El nú mero d e personas afiliadas aumenta en el Régimen Gene ral (crece un 0,66%), en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (0,48%), en el Régimen Especial del Mar por Cuenta Ajena (un 3,32%), en e l Régimen Especial de Empleados del Hoga r Continuos (0,51%) y en el Régi men Espacial de E mpleados del Hog ar Discontinuos ( 0,26 %). E n la evo lución de los Reg ímenes d e a filiación en las provincias andaluzas, se observa que en todas se produce un incremento de la afiliación en el Régimen Especial de Trab ajadores Autónomos. Andalucía ha registrado d urante e l primer trimestre de l año 20 11 un total d e 24.569 nuevas altas a la Seguridad S ocial de trabajadores autónomos, l o que supuso un ritmo medio de 273 n ueva s altas al día y que el número to tal de personas afiliadas a este régimen especial alcan zase los 466.039 cotizantes. Según los últimos datos de la Seguridad Social, Andalucía se ha consolida do en este primer trimestre como la s eg unda comu nidad autónoma co n u n mayor número de trabajadores autónomos, sólo superada por Cataluña. LA MUJER Y EL EMPLEO INFORMAL Diversos fo ros y grupos de a cadémicos h an hecho pú blicas reflexione s siste máticas de cómo las mujeres han visto en la informalidad una a lternativa de acceder al mercado de trabajo. En efe cto, la falta de alternativas de empleo para las mujeres, su dificultad pa ra insertars e en e l mercado laboral, etc. convierten a la man o de obra femen ina en mucho más susceptible de a ceptar malos salarios, pésimas condiciones de trabajo y largas jornadas. Además, como se señala en el documento de la CGT (200 4 ) sobre la Economía Sumergida (p g.8): “ la ideología p atriarcal que establece una división sexual del trab ajo, a signando a la mujer las tarea s dentro del h ogar, no sólo es la causa ú ltima de esta situación, sino también su cobertura ideológica. Se h ace creer a la mujer y a la socieda d en su con junto que é sta es una forma natural d e trabajar d e las mismas, que así pueden co mpaginar las tareas del hogar y un sobre - sue ldo” . Así lo han puesto de manifiesto d iversos estudios de caso realizados sobre la situa ción de las mujeres en la e conomía sumergida en determinado s sectores de actividad (Téllez, 200 2; Téllez y Martín ez, 2009; Buen o Castellano, 2009; etc.). Las mujeres so n uno de los grup os más afe ctados p o r e l trabajo ir reg ular, destacando e n los siguientes casos, en los que es casi exclusiva la presencia de mujeres: - trab ajo a domicilio, 136 - se rvicio doméstico, - tran sformación de productos agrarios, - a parados de calzado, confección ... Se po dría hablar en cierto sentido de una impo rtante feminización de la e conomía sumergida. Según el in forme de CGT (20 04), casi el 40% de la s mujere s que rea lizan un trabajo remunerado lo hacen en condiciones irregulares, frente a un 16% en el ca so de los hombres. El índice de irregularidad más elevado se sitúa, e ntre las mujeres, en las edade s más jóve ne s, colect ivo más afectado por la discriminación sexual del mercado del trabajo. De e llo p arece desprenderse que el mercado sumergido de trabajo con stituye una vía inicial de acceso a la actividad remunerada para una elevada prop orción de mujeres jóvenes, p a rte de las cuales -en menor medida que los hombres en términos relativos-, se irán integrando en el mercado regular d e trabajo, a pesar de su precarización y temporalidad cada vez mayor. El estudio de la OIT sobre la situ ación de mujere s y hombres en la eco n omía informal (OIT, 2002) a partir de los da tos d isponibles sobre la economía informal a nivel mundial, pone de relieve que las mujeres son en mayor medida las que ven en la informalidad una o portunidad de insertarse en el mercado laboral y son las má s p roclives a a ceptar circunsta ncias de empleo vulnerables e incluso en ocasiones ilícitas. Cuadro 4 Distribució n de h ombres y mujeres en el sect or informal 1990 /2000 Región Hombres Mujeres Mundo Regiones desarrollada s África Latinoamérica Asia 36% 36% 3 8% 51% 27% 64% 64% 62% 49% 73% Fuente: OIT (2 002b), Women and Men in the Informal Econo my: A Statistic a l Picture. Las estadísticas utilizadas en dicho informe se an alizaron y presentan d e acuerdo con un n uevo marco co nceptual para la e conomía informal, q ue e s el que se propone e n el informe sobre el trabajo decente y la economía info rmal pa ra la discusión general e n la 90 ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, Gin ebra, junio 2002. En el info rme citado (OIT, 2002b) se realizan tres estudios de caso en tres países (India, México y Sudáfrica) y se pone de manifiesto que aún queda mucho para desarrollar y armonizar las estadísticas sobre todos los co mponentes de empleo en la economía informal. Women and Men in th e Informal Economy se realizó po r un equipo de consultores q ue trab ajan con el Grupo de Trabajo y los miembros d el eq uipo d e l a Oficina Internacional d e l Trabajo respons ab le de la preparación del informe sobre e l trabajo decente y la economía informal. Destacamos en este pa rticular el estudio realizado por Téllez y Martínez (20 09). Se trata de una investigación realizada etnográficamente e n dos industrias trad icionales de Alicante: la industria del calz a do y del juguete, en la que s e presta especi al atención a la situación d e las muj eres trabajadoras en la economía sumergida desde u na perspectiva de género. Según e stos investigadores, junto a consideraciones fiscales y empresariales, la preca rización labo ral de estas mujeres tanto en talleres como en el trabajo a domicilio implica un co mp onente ideológico de infravaloraci ó n del trabajo y de las p ersonas que lo realizan. E l objetivo de esta investigación era analizar p or q ué la fe minización actual de la e conomía sumergida en dicha zona, así como evidenciar có mo el trabajo produ ce unas dimen siones culturales que van más allá de las meras relaciones productivas y verificar qu e la e conomía sumergida en esta s industrias está relacionada con una ideología de género. Para ello analizaron la relación en tre el trabajo 137 INTRODUCCIÓN Nuestro trabajo p resenta una visión panorámica de la relación de las mujeres con e l entorno social que las rodea e n la actualidad, las ha rodeado en el p asado y se puede esperar que las rodee en el futuro, desde la perspectiva de la estructura de role s a sumidos por ca d a uno de los géneros en el esquema productivo y reproductivo (Benería, 1979). Nos refe riremos, por tanto, a la relación d e las mujeres con la sociedad en términos de colectividad so cial que contribuye al entorno e n el q ue se desen vuelve a través de un proce so de interrelaciones com o dadora y receptora. En el análisis de la aportación de l a mujer a l a sociedad, no se trata d e ver “quien da más”, sino de dirigir u na mirada crítica y analítica a estas aportaciones y su evolución a lo la rgo de los últim o s años. La sostenibilidad de l sistema mun dial se b asa e n el compromiso con las generaciones futuras. Es ampliamente aceptado y reconocido que sin este compromiso el plan eta no podrá soportar las agresiones medioambienta les qu e el sistema produ ctivo ca pitalista – b asado en m u chas ocasiones en la rentabil idad a corto plazo - puede producir si no e xiste un mecanismo regu lador, principalmente b asado en la responsabilidad colectiva d e las sociedades y manifestada a través de las normativas y co mpromisos elaboradas y asumidos po r las instituciones nacion ales e internacionales (Katyal, 2009). Sin embargo, esta sostenibilidad no debe ser entendida en se ntido estricto vinculada a los recursos naturales, sino en sentido más amplio. L a sostenibilidad ha de a barcar un importante aspecto social (Carrasco, 2009). E l biene star de u n pueb lo no se rá complet o hasta que los demás pueblos p u edan también gozar de unos nive les de vida mín imos que permitan a los países más desarrollados disfrutar de su situación socio-económica de p rivilegio, sin so nrojarse ante las penurias qu e pasan los llamados países tercermundistas. Del mism o modo, ninguna sociedad puede desarrollarse y crecer en armonía sin qu e todos sus colectivos alcancen un n ivel mínimo de bienestar que permita q ue dicho sistema se reproduzca e n u n crecimiento a rmónico, sin q ue una clase o grupo social crezca en detrimento de otra (Novo -Corti, Ramil & Barreiro-Gen, 2011). E n concreto, una sociedad que pretenda alcanzar un d esarrollo sosten ible solo lo logrará cuando sus hombres y mujeres hayan alcanzado un n ivel d e desenvolvimiento de competencias, habilidades y deseos personales y colectivos en régimen de equidad (Tobío, Agulló, Gó mez, & Martín, 2010). La sociedad crecerá de forma sosteni b le cuando sea e lla misma la que resuelva su s propios problemas, sin que n inguno de sus colectivos (etnias, g énero, edades…) te nga q ue ser el que soporte mayormente el p eso del funcionamiento del sistema (Carrasco, 2001). El ap oyo social, se convierte pues en un derecho d e “todos” y d ebe ir d irigido al mantenimiento (sosten ibilidad) del sistema o esquema funcional de que cada sociedad se haya dotado. Es decir, que los apoyos son del sistema y para el sistema, no del sistema para “ las mujeres”, “los minusvál ido s”, “los mayores”, etc. En este espacio pretendemos comenzar analizando la situa ción de las mujeres en un cont e xto social, antes de la masiva incorpo ración al mercado l a boral y las necesidades sociales de e se momento. A continuación estudiaremos los ca mbios que esta incorporación labo ral ha inducido en el entorno familiar y social d e las mujeres y la respuesta qu e la sociedad ha dado a los mismos. Finalmen te señalaremos cuales son, en nuestra opinión, los futuros pasos a dar para garantizar la “ soste nibilidad social” . Nuestro análisis se dividirá e n tr e s Fases: La Fas e I, caracterizada por la contribución de la mujer a la reproducción del e sque ma p roductivo 144 tradicional como punto de cohesión famil iar. La Fase II, con la incorporación d e la mujer al trabajo y su s dificultades p ara la conciliación. Y la Fase III, no alcanzada hasta el momento, en la que se alcanza la sociedad de la conciliación glo b al y, por consiguiente, la sostenibi lida d social. No se pretende en este tr a bajo hacer u n estudio exhau stivo de la evolución histórica d e l a inserción sociolaboral d e las mujeres. El esta blecimiento d e estas fase s se corresponde únicamente con e stilos de vida o mod e los de sociedad do minante, sin embargo, es ob vio que estos e squemas se corres p onden co n épocas conc retas. En España, por ejemplo, la masiva incorporación de la mujer a l mercado laboral se produce fundamentalmente a finales del siglo XX (INE, 2 012). Au nque estas fa ses ya han sido recorridas y superadas por al gu nos pa íses avanzados, muc ho s otros todavía e stán inmersos e n p lena transición. La situación es má s cercana a las primeras fases cu anto menor es el grado d e desenvolvimiento social y e conómico del país en cuestión. EL TRABAJO DOMÉSTICO: SUS PRINCIPALES CO MPONENTES Y PILARES El trabajo reproductivo es clave pa ra el sostenimiento d e la sociedad y consiste en aquel trabajo no remune rado que se realiza p ara mantener a los miembros de la familia (Coltrane, 20 00). Está compuesto, f u ndamentalm e nte, p o r do s componentes: por un l ado, las tareas del h o gar, q ue suelen ser lab ores central e s, repetitivas y rutinarias (Domínguez Folgueras, 2012) y pueden consistir en cocinar, planchar la ropa o limpiar. Por o tro lado, las labores de cuidado, están caracterizadas por u na carga emocional muy eleva da, y h an empezado a ser objeto de estudio en los últimos a ños (Carrasco, 2006). Por ta nto, se trata de ta reas muy diferentes y en las que la implicación emocional difiere. Debido al rápido envejecimiento de la p oblación que España h a sufrido, estas ta reas cobran ca da vez m ayo r importancia. De hecho, la esperan za de vida para las mujeres ha p asado de 80,67 años en 1991 a 84,91 año s en 2012, mientras que, en el caso de los hombres, en 1991 su esperanza de vida era de 73,50 años y en la a ctualidad es de 78,94 años. P or otra pa rte, el índi ce d e envejecimiento de nuestro país e ra en 1975 d el 3 5,87%, y en 2012 se sitúa en un 107,79%. (INE, 2012) . Figura 1: elaboración propia a partir del modelo de cuid a dos de Daly y Lewis (2000). 145 Si no s ce ntramos en este último grupo de tareas, e s decir, en el sistema de cuidado, bajo dich o sistema subyacen un conjunto d e relaciones q ue surgen de la inte rsección del secto r de l Esta do, el mercad o y la familia (Daly & Lewis, 2000). Dependiendo de la épo ca y del país que estemos analizando, cada uno de estos pilares contribuirá en una mayor o meno r medida al sistema d e cuidados (Martínez Buján, 2011). Po r eso es importante tener e n cuenta qué papel juega cada uno de estos agentes sociales. FASE I: LA CONTRIBU CIÓN DE LA MUJER A LA REPRODUCCIÓN D EL ESQUEMA PRODUCTIVO TRADICIONAL COMO PUNTO DE COHESIÓN FAMILIAR En el esquema so cial premoderno, o anterior a la incorpo ración masiva de la mujer al trabajo, el papel fundamental d el género femenino estaba estrechamente ligado a su tarea com o reproductora biológica. La mujer era principalmen te madre y esposa, su tarea p rincipal era, pues, la procreación, el cuidado d e los hijos y del resto de las pe rsonas de la famil ia (m ayo res, enfermos o de pendientes) (Benería, 1979) y el mant enimiento de la cohesión familiar a través de la a sunción de todas las cargas familiares no directamente vinculadas con los asuntos “económicos” , que eran considerados “cosas de h ombres” . A su vez, el hombre puede dedicarse exclusivamente a e ste ámbito gra cias a que “todo lo demás” queda en manos de la mujer (Amoroso, Bosch, Carrasco, Fernández, & Moreno, 2 003). DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN EN LA FASE I En este esquema las mujeres se encargan de la higie ne de los hijos, son las que apo yan en educación y en señanza a los h ijos, las que cu idan su dieta y a limentación y asumen, a demás, las labores de cuidadoras del h ogar y d e las personas mayores o dependientes que en él convivan. La m ujer se ocupa incl u so de a te nder la s necesidades básicas de manutención, vestido y cuid a do general d e su p areja . Por su parte, el hombre se encarga de con seguir el apoyo e conómico para el suste nto de la familia, d e acuerdo con e l modelo del “male breadwinner” (Coltrane, 2000). En este reparto de roles, la mujer “ n o traba ja”, en el sentido de que no fo rma parte del mercado laboral (Amoroso et al., 2003; Carrasco, 2009). Esta mujer no es demandante de e mpleo y no figu ra, por tanto, dentro de la po blación activa. Dicha pob lación está formada por aquellas personas en edad de trabajar – entre 16 y 65 años- que están empleadas o buscando empleo ac tivamente. Como consecu e ncia de su posición , ni e stán empleadas, ni desean estarlo. Por tanto, a efe ctos laborales y estadísticos son invisibles (Carrasco, 2006). El problema p rincipal del trab aj o no remunerado no consiste, en contra de lo que pueda parecer, en q ue no se tie ne compe n sación económica, sino en otras cuestiones d irectamente de rivadas de esta : la más evidente de ellas es q ue no se tiene “independencia” econ ómica, convirtiéndose en una persona “dependiente” y po r tanto “sometida” a la persona q ue obtiene los ingreso s fuera del hogar (Amoroso et al., 2003). Pero además, e xiste otra cu estión n o menor q ue se desprende de la sup uesta “inactividad” laboral de quien se dedica a “las labores p ropias d e su sexo , o sus labores”, que es la exclusión del mercado de trabajo (Gianettoni & Simon -Vermot, 2010) y la consecuente ausencia de relaciones personales en el ámbito laboral, lo qu e dificulta notablemente e l desarrollo inte gral de la persona en e l ento rno social d e relaciones pe rsonales individuales o colectivas, generadas de forma independiente y vinculadas al prop io ejercicio de la actividad profesional. La mujer se ve limitada en sus re laciones sociales, que se reducen a las de su propio esposo o a las que ella p ueda tener con otras mujeres p or razón d el ejercicio de su función social como “ama de casa” . 146 PAPEL DEL APOYO SOCIAL EN LA FASE I En este esquema el ap o yo social es práct icamente inexisten te. La familia es el núcleo d e la sociedad y é sta b asa su desarrollo en la reproducción del esquema familiar trad icional, donde el apoyo necesario se busca “ d entro d el entorno familiar” o d e “pares cercanos”. Las mujeres constituyen un grup o de apoyo entre ellas mismas: vecinas, a migas, mad res de otro s chicos o familiares (Tobío et al., 2010) El esquema que se reproduce serí a el representado en la Figura 2. SITUACIÓN EN LA FASE I Figura 2: Elaboración propi a . Los role s generacionales asumidos por las mujeres son bien co nocidos: Madre que cuida a hijos/as, hijas que de mayores cu idan a pad res, en muchas ocasiones por imposición y viéndose privadas de u n a vida p ropia (es bien conocida la ob ligación en ciertos núcleos principalment e rurales de q ue la menor de las hijas se q uede en casa para asumir las cargas de los padres mayores). En cualquier caso, si en la familia no hubiese una mujer que asumiese e ste papel, el rol sería aceptado inmedia ta mente por la esp o sa del hijo que se quedase en ca sa. En este sentido se puede consi derar que e l sacrificio de la mujer, con stituye un o de los pilares de la Sin relaciones fuera del hogar → subord inación No tiene independencia económica → sometimiento En realidad , asume un trabajo n o remun erado No “trab aja” : Es decir, no lo h ace fuera del hogar Profesión: Sus Labores La mujer cuida de los hijos, del hogar y dependientes FA SE I 147 sociedad descrita en la FASE I: Mujer que renuncia a independencia económica y a las relaciones persona les prop ias, q uedando así sometida al dominio de l varón (que ejerce el pode r económico y social), por o tra parte, la mujer asume un compromiso inter -generacional con otras mujeres para que este tipo d e sociedad se pueda perpetuar, o al menos reproducir (Tob ío et al., 2010). Digamos que las mujeres se encuentran en esta fase en una sit uación de invisibilidad , pero a la vez, son estrictamente necesarias para la sos te nibilidad del sistema. En esta fa se, la prop ia reproducción del esquema s ocial pasa por el “sacrificio” de uno de l os agentes que la componen: Las mujeres. Todo esto implica qu e se genera u n a mbiente propicio para la discriminación (Benería & Permanyer, 2010), que en determinadas circunstancia puede llevar a malos tratos, violencia d e género, etc. El sistema se podría reproducir ind efinidamente, pero su ausencia de s ostenibil idad es evid e nte, lo que tarde o temprano llevaría a su propia desaparición. La s mujeres van e xperimentando profundos cambios en su vida cotidiana que las lleva a cuestionar todo el modelo social (Carrasco, 20 01). INTERACCIÓN DE LOS AGENTES SOCIALES EN LA FASE I En lo que respecta a la interrelación entre los agentes, en la FASE I el agente dominante com o eje central de l mecanismo social es la familia, que en términos generales debe ser au tosuficiente recurriendo al compromiso int er -generacional, tal como se ha señalado. En algunas ocasiones, se puede buscar apoyo recurriendo a l mercado (Martínez Buján, 2011) como podemos ve r en la figura 3. Figura 3: Elaboración propia a partir del modelo de cui da dos de Daly y Lewis (2000). INTERACCIÓN DE LOS AGENTES SO CIALES EN LA FASE I MERCADO Accesible para las clases socia les más favorecidas INSTITUCIONES APOYO SOCIAL Escasa implicació n FAMILIA: Agente básico ce ntral 148 Sin emba rgo, esta alternativa estará sólo a d isposició n de a q uellas clases sociales co n mayor capacidad adquisitiva, que estén en condiciones de pagar los se rvicios so licitados. En este esquema social las inst ituciones no se plantean la solución de e ste tipo de problemas mediante pol íticas de apoyo. FASE II: LA INCORPORACIÓN DE LA MUJER AL TRABAJO Y SUS DIFICU LTADES PARA LA CONCILIACIÓN La transición a la fa se II era ine vitable: las mujeres abandonarán el hogar en busca de u nos ingresos extra para la economía d oméstica, de su p ropia rea lización p ersonal co mo profesionales o de relaciones personales que pe rmitan su d esarrollo integral, ejerciendo así su derecho a trabajar (Mundlak, 2007). Sea cual fuere la razón que ha movido a las mujeres hacia el mercado de trabajo, su incorporación a dicho mercado es un hecho innegable. E n España esta incorporación se ha producido masivamente a finales del s. XX durante las décadas d e los 80 – 90. En España dicha tasa ha aumentado de un 28,3 % en 1977 a un 40,14% en el año 2000. En la a ctualidad sobrepasa e l 50% (INE, 2012). Esta transformación se refleja en e l gráfico 1, en el que podemos observar el importante incremento de la ta sa de actividad femenina. TASA DE ACTIVIDAD MASCULINA Y FEMENINA EN ESPAÑA (1977 y 20 1 1) Gráfico 1: Elaboración propia a partir de datos del INE. Encuesta de pobl a ción activa (20 12). Esta situación h ace que la p ersona sobre la que recaía e l “peso del hogar” cargue co n la obligación d e buscar una solución a l p roblema que se ge n era po r su ausencia (Tobío Soler, 2005). La pr opia sociedad, anclada en costumbres arraigadas d urante muchos años, genera un sentimiento en la mujer d e cu lpabilidad por “abandonar” su s tareas “naturales”, para introducirse en un mundo leja no a su hogar: el mercado de trabajo . L a mujer se ve abocada a tomar dos 149 medidas: bu scar a alguien que la sustituya en el tiem po que e lla no está y bu scar a alguien que se en cargue de las tareas que ella a sumía previamente (ob sérvese que e stas dos cuestio nes no están necesariamente vinculadas). RESOLVIENDO LOS PROBLEMAS DOMÉSTICOS QUE SE P LANTEAN CUANDO LA MUJER ACCEDE AL MERCADO DE TRABAJO: LA MERMA DE INCENTIVOS Las dos cuestiones básicas a resol ver en el entor n o doméstico son, pues: la sustitución presencial, vinculada básicamente al cuidado de pe rsonas dependient es (ya sean niños, discapacitados o mayores) y la realización de t a reas domésticas (vinculadas básicamente a alimentación, limpieza y cuidado del hogar). Se inicia un proceso que afecta fu ndamentalmente a dos á reas: una que a fecta principalmente al ámbito social y otra que afecta al desarrollo personal. Aparece e l prob lema de la con ciliación, inicialmente rela cionado con la ne cesidad de las mujeres de cubrir e l “espacio” que dejan vacío en el hogar, sien do considerado, por t a nto como un problema de las mujeres, que se sienten culpables y a sumen doble ta rea: dentro y fuera del hogar (Carrasco, 2009). En u na siguiente fase (Fase III) este “problema” se mostrará como al go desvinculado d e la propia persona (mujer) y en cuadrado e n un mecanismo de “articulación social”. En Espa ña, la reorganización d e los c uidados no ha pasado por una div isión sexual y generacional más equilibrada en las ta reas de cuidados, sino q ue se ha optado p or la mercantilización de los mismos, con la co nsiguiente creación de empleo p ara un importante número de mujeres, procedentes fundamentalmente de L atinoamérica (Martínez Buján, 2011). En este punto, empieza a verse la n ecesidad de que la socieda d sea la responsable del mantenimiento del propio esquema básico de funcionamiento: se pone de man ifiesto la importancia de las políticas sociales como medio de cohesión y pilar básico par a el desarrollo social sostenible. Dependiendo de la cultu ra del p ropio país, el desarrollo de esta s po líticas será mayor o menor. De hecho, en países co mo Espa ña, absolutamente fa milistas, este desarrollo sigue siendo muy esca so , ya que, por ejemplo, en 2008, de las personas mayores que necesitaban cuidados, el 78,8 % los recibía exclusivamente de la familia (Martínez B uján, 2 011), al co ntrario de lo qu e sucede e n otros Estados, como los escandinavos, donde cuentan con un abanico de se rvicios sociales much o más amplio. En el conte xto d e la FASE II la mujer p arte de una situación de dependencia económica y social del varón y se incorpora al mercado de trabajo. Sin emba rgo, las instituciones públicas no están prepa radas para dar respuesta a las necesidades sociale s que s u rgen con este importante cambio, ni los mercados han desarrollado una oferta adecuada ni suficiente para la creciente demanda . L a situación es tal q ue cada mujer que to me l a decisión de traba jar debe bu scar sus propias soluciones a los po sibles problemas domésticos que pudiesen surgir (Tobío Soler, 2012). Independientemente de la s múltiples razones e incentivos q u e cada una pueda tener pa ra trabajar, está la remuneración e conómica. En e ste terreno ha y una diferencia esencial entre el planteamiento masculino y fe menino: mientras que el hombre que se va a incorporar al mercado laboral considera que los ingresos que obtiene consisten en ingresos “netos” , la mujer considera que ir a trabajar fuera de casa supone un coste, de tal manera que tendrá que valorar “si le compensa” salir a trab ajar fuera del hogar. El razonam ien to subyacente, e s evidente: el hombre en ningún momento se ha planteado su stituir su t rabajo “fuera d el hogar” por las tareas domésticas, ya q ue ese no es ni ha sido nunca su cometido, sin embargo la mujer “tiene un problema” qu e debe de resolver antes d e s alir a trabajar. En este s entido, l a mujer tiene un 150 “coste de oportunidad” mucho más elevado que u n hombre. El coste de oportunidad se mide en términos del m ejor uso alt e rnativo que tiene un a ctivo. Podríamos decir que en el caso del trabajo femenino, éste es muy elevado, ya e quivaldría a l valor d el trabajo que realiza dentro del hogar (cu idado de niño s, mayores o dependientes, limpieza, cocina, costura, plancha, compra, organización, etc.). Este valor podría cuantificarse en términos d e gasto que te ndría q ue hacer para a sumir sus ta reas: lo q ue cu esta la guardería, la reside ncia de los may ores, el sueldo del servicio doméstico, los com e dores obligatorios y todos aquellos gastos en los que la famil ia incurre debido a la incorporación de la mujer al mercad o laboral. Si el trabajo que puede conseguir está bien remunerado es posible que el sal d o neto sea positivo o nulo, pero si el trabajo no es muy cualificado probablemente la remuneración sea escasa y e l saldo arroje resultados n egativos, con lo que la conclusión aparente y al mismo tiempo errónea es que no le “compensa” t rabajar fuera de cas a. Decimos que se trata de una conclusión errónea porqu e existen muchas razones que apuntan en el sentido de que se trata de un razonamiento e quivoca do, algunas de índole meramente económica y otras muchas razo nes de est a bilidad em o cional y de bienestar c ualitativo , niv el cultural y social futuro, interrelación familiar, etc., Por otra parte, podemos encontrar v arios esl a bones dé biles en l a ca d ena de r azo namientos, entre los que cabe se ñalar, e n primer lug ar, q ue reducir to do a términos económicos cuando se trata de relaciones humanas, es cuando menos , ingenuo e inexacto, y, en segundo lugar, se están haciendo valoraciones con comparaciones de términos heterogéneos. Por un lado, se co nsidera que cierta actuación “no le compen sa” a un a persona cuando los costes que se utilizan son ge nerados p or toda la familia y po r tanto d eben se r repartidos entre todos los que generan rentas en la familia. Pero hay un aspecto fundamental, en el que nos gustaría incidir por considerarlo esencial: la variable tempo ral. Aún bajo el supuesto de q ue el razona miento de que a la mujer le compen se o no el acudir a l mercado de traba jo en un determina d o momento d e su vida, sería un error gravísimo e xtrapolarlo a su ciclo vital completo. Es posible qu e en un momento de terminado, especialmente cuando la m u jer es joven y los hijos p equeños, é sta tenga que asumir un coste importante por con seguir o mante ner un puesto d e trabajo, llegando a tener incluso rendimientos económicos n egativos, pero es é sta probablemente la única forma que ten ga de man tenerse en el mercado de tra b ajo, al cual es muy posible que se le niegue el a cceso si espera a que las cuentas realizadas con e l cri te rio descrito arrojen un saldo p ositivo y pueda entonces decir: “m e compensa”, porque si b ien es cierto qu e su c o ste de opo rtunidad es menor, también son menores sus p osibilidades de competir e n el mercado de trabajo, ya que su e dad es mayo r, sus años de fo rmación han quedado alejados y tendrá que compe tir con personas que tendrán u na formación i g ual o mejor, probabl emente más actualizada y lógicamente, más jóvenes. É sta es una de las mayores p erversiones que la v aloración de los incentivos meramente económicos arroje pa ra las mujeres, sus familias y n aturalmente , para toda la sociedad. Nuestra op inión es que se debe huir de la cuantificación sin incluir los necesarios matices. Desde este punto de vista, existe un efecto de expulsión o de mantenim ien to a l marge n d e l mercado laboral p ara las mujeres que aplique n los cri te rios meramen te económicos, ya que la probabilidad de alcanzar un resultado fa vorable es realmente b aja, básicamente p or no considerar el ciclo vita l completo (es de cir ingresos y gastos a lo largo de toda su vida laboral) y por asumir como coste s propios individuales los q ue deberían ser asumidos por to d os los 151 miembros de la fa milia que trab ajen fuera de ca sa. El simple hech o de tomar en conside ración las dos ú ltimas va riables señ aladas, hará que desa parezca la que hemos llamado “merma de incentivos”, y que, como hemos apuntado, supone una de las mayores trampas en las que una mujer pueda caer. ¿QUIÉN HACE LAS TAREAS DOMÉSTICAS? Ya h emos comentado que las tarea s domésticas han reca ído históricamente sobre las mujeres (FASE I), sob re la hipó tesis d e que eran precisamente ellas las que se quedaban en el h ogar, mientras el hombre salía a conseguir el sustento. Sin embargo, una vez que hombres y mujeres salen a “ganarse el pan” fuera d e l hogar, parece de sentido común que a suman igu almente a partes iguales las cargas domésticas, sin embargo, esto no es así e n la FASE II (Radl Philipp, 2003). En este momen to , el hombre asume con “cierta” na turalidad q ue l a mujer a cuda al mercado de trabajo, pero “sin descuidar” sus “obligacione s”. Este pen samiento no es particular de una persona co ncret a, sino que r e fleja un s entimiento colectivo de la s ocied ad en el transcurso de la FASE II . C a da mujer debe resolver su prop io “problema” y po r tanto, si quiere incorporarse a l mercado de trab ajo, debe rá buscar qu ien le ha ga las tareas. En este punto, si el Estado no ofrece polít icas sociales adecuadas, la ú nica solución sería acu dir al mercado y pagar por ello o simplemente, s e guir asumiendo ella mism a las ta reas, cu a ndo fi nalice su jornada laboral. Si la mujer op ta por la primera solución se encuentra con que el problema de la m e rm a de incentivos se ve acrecentado y si opta por la segunda opción acabará agotada y en muchas ocasiones derrotada en el largo camino hacia su conversión en la imprescind ible “ su perwoman” que debe llegar a ser si quiere responder a los requerimientos del sistema social que l e ha tocado vivir (Newell, 1993; Polasky & Holahan, 1 998). Esto significa que la m ujer qu e quiere trabajar fuera del ho gar se co nvierte, vía “merma de incentivos” en una “carga económica para la economía doméstica”, ya que probablement e su sa ldo n eto se a negativo, o bien se deja la vida en e l intent o de ser una “superwoman” (Herrera & Delcampo, 1995). Cualquiera de los dos caminos implica el sacrificio de uno de los miembros de la sociedad par a garantizar la supervivencia d el e squema es ta blecido. E ste es, p recisamente, tal como h emos señalado, el fin del propio sistema, debido a la ausencia de sostenibili da d. EL LARGO Y DURO CAMINO A TRAVÉS DE LA FASE II Las mujeres dejan de ser “invisibles” en el mercado de trabajo y las tasa de activ i d ad fe menina crecen espectacularmente: empieza una nueva era en el mercad o de trabajo que p ermitirá u nas tasas de crecimiento m u cho más el eva das, u n profundo cambio en las relaciones sociales, un desarrollo económico importan te y, en definitiva, u n nuevo marco socio-económico que requier e un nuevo paradigma funcional. La fa milia continúa sien te el a gente de toma de decisiones. En esta fase se hace im p rescindible, como hemos visto, el desarrollo de los otros dos pilares de l sistema de cuidados. Sin embargo, la propia fam ilia cob ra importancia d e nuevo en la contribución a la sostenibilidad del sistema como consecu en cia del importante p ap el que desempeñan los a b uelos. Es lo qu e hemos d enominado como “la revolución de los abuelos” . L as abuelas son las que más apoyan a sus hijas pa ra h acer posible su incorporación al mercado laboral, pe ro c ada vez más los abuelos se incorporan a las tareas de cu idados (Tobío Soler, 2012). En este sentido se p roducen varios efectos: Por un lad o, contribuyen a la disminución del efe cto de la merma de incentivos que hemos comentado; po r otro, vuelven a implicar a la familia en el es qu ema de sostenibilidad social. Po r último, aparece la fig ura de l abuelo implicado, con la importancia q ue esto tiene, ya 152 que se trata de h ombres que e n un a lto porcen taje, no realizaron en el pa sado tareas d e cuidad o con sus hijos (Radl Philipp, 2003). INTERA CCIÓN DE L OS AGENTES SOCI ALES EN LA F ASE II MERCADO Imprescindible INSTITUC IONES APO Y O SOC IA L - Amplia demanda social - P oca respuest a F AMILIA: A gen te t om a de decisiones LA REV OL UCIÓN DE L OS ABUELOS Figura 4: Elaboración propia a partir del modelo de cui da dos de Daly y Lewis (2000). FASE III: LA SOSTENIBILIDAD SOCIAL En la fase III, todavía po r a lcanzar, se lograría la integración laboral de la s mujeres e n condiciones d e igualdad y eq uidad. Sólo cuando la sociedad se responsabilice, internalice y se conciencie de que la conc iliación es un problema social, se podrá alcanzar la sostenibilidad social (Carrasco, 2009). Los aspectos relativos a la integración laboral de las mujeres son sólo la punta del iceberg del concepto que a quí se maneja. L a sost e nibilidad so cial debe garantizar un espacio adecuad o para todos y ca da u no de los miembros de la soc iedad, de manera que cada p e rsona pueda desarrollarse íntegra y armónicamente con pleno derecho a hacerlo y que este derecho e sté avalado por las i nstitu ciones: nin g ún miembro de la sociedad, s e a minusválido, dependiente, extranjero, menor, drogodependiente, enfermo, mujer, de religión minoritaria, o perteneciente a cualquier colectivo minoritario, podrá ser excluido del mercado laboral, del ocio, de la cultura y de la plena integración social. 153 sexual, mujer ideal, sinónimo d e familia o mujer maltratad a. Estas imágenes no son simplemen te un reflejo, la cara A, ta mbién son una proye cción, la ca ra B, y es esta otra car a de su d o ble funcionalidad la q ue n os preocupa c ua ndo o bservam o s co mo la visu a lidad empleada e n la representación de los géneros p uede acompañar y ap oyar la construcción de mode los de identidad totalmente estereotipados y definido s según una concepción concreta del gé nero y la sexualidad. E xiste bas ta nte meno s variedad e n los modos de rep resentar, tanto en aparienci a como en actitudes, la fig ura de la mujer que la figura del h ombre, y de e sta manera, los valores asociados a dicha representación visual, se repiten una y otra vez h asta la saci e dad de la mano de una falsa diversidad en el tratamiento del modelo fe menino . Pero lo que parece obvio es qu e existe una visualidad heredada que equivale a la expe rienci a desde la cual la mue stra valora los productos que consu me como a ud iencia. Hab lando de visualidad heredada n o pode mos o mitir la visua lidad co nsumida d urante la infancia, etapa evolutiva previa a la adolescencia, e n la que se consu men p roductos visuales muy especializados en el colectivo social infantil, la mayoría, d e produ cción y realiz ación extranjeras . Nos interesan particularmente u na serie de prod uctos concretos e n cuanto a visualida d: las películas de d ibujos animados clásicas Disney, pues son un producto altamente popular en tre los integrantes del colect ivo y las mad res y pad res, p ero también , porque Disney es cap az de exportar la visualidad y e l trat amiento d e sus historias y persona jes más allá d e la pantalla, haci a el mundo cotidiano de la realidad mediante ingente variedad de productos de todo tipo . La mayoría d e pelícu las de d ibu jos animados reveladas como p referidas en el cue stionario pasado a los alumnos, son p roductos d e la industria Di sne y. Sin entrar a analizar el contenido y los va lores que en g eneral su elen formar parte de las histo rias de todas las películas de dibujo s animados Disney (heroicidad, triunfo del bien sob re el mal, moralidad, oda al amor, modelos de feminidad y masculinidad estereo tipados, humanización d e objetos y animales, éxtasis musical, etcétera), hablaremos de la visualidad de algunas de ellas, sobre t odo de los clásico s que resisten el paso del tiempo, y en las que existe un tratamiento p articular sobre la representación de los personajes femeninos y mascu linos. Lo cierto es que tanto la trama como los p ersonajes son b astante c onvencionales y el u so de estereotipos aplicados a to d os los personajes e s bastante notorio. Las imágenes situadas bajo este párr a fo son u na s elecció n de las protagonistas de género femenino de algunos de los clásicos Disney. Po d ríamos hace r un recorrido histórico po r la visualidad que las represe nta , desde Bla nca nieves a Pocahontas, p asando por B ella, para observar cómo los valores fundamentales se mantienen en las representaciones y se matiza n otros aspectos menos fundamentales, digamos que, más anecdóticos q uizás, y qu e nos hablan de la épocas culturales, de los momentos socio -históricos en que fueron producidas. 17 Así es como Blancanieves muestra unos rasgo s sexuales mucho menos pronunciados que Bella y tie ne un aspecto más infantil, su dulzura y maneras no tiene parang ón y ya fueron ridiculizadas por la Princesa Fiona d e Sreck. En ca mbio, Pocahontas es más parecida a Esmeralda , l a 17 Imagen docum ental, elaboración pr opia, Collage princesas Disney , 2008. 256 compañera del jorobado de Notre Dame, exubera n te, con grandes pechos y glúteos, cint ura finísima y caderas redondeadas así como u na larga m e l e na que ondea al viento. No ser á necesario h ace r notar las diferencias y similitudes en las prendas de v e stir de todas ellas. De nuevo, los p ersonajes protagonistas d e las historias representan edades mayores que la de la audiencia. Al igual que pasa con l a muñeca Barbie, un p equeño p edacito de plástico moldeado orgullo de sus cread o res y mate rialización simbólica del est e reotipo más c o mercial de mujer perfecta. Barbie es una muñeca de plástico para jugar, es co nsiderado un jugue te para niñas y hacia ellas se orienta como público objetivo. Aunque Barbie representa ser una mujer, una mujer totalmente desarrollad a y ca ricaturizada en su represen tación: pechos grandes, ci n tura estrechísima, ca deras medianas, nariz p equeña, ojos enormes, lab ios grandes, melena l arga y rubia y p ies adaptados a calzados de tacón. Su a natomía no e stá simétricamente e integralmente definida a l mismo nivel d e detalle, es decir, por ejemplo, su aparato reproducto r o excretor no alcanzan el grado de definición de sus o jos. Pero Barbie, además e s un estereotipo, una idea que trasciende a la materia y al juguete y es capaz de rep resentarse en distintos niveles de figuración, incluso inspirando y moldeando a la realidad. La idea de mujer físicame nte pe rfecta y joven consigue llegar a un r ango de edad tan amplio como el que abarca desde la infancia hasta la adolescencia tardía y la juventud plena. Cuando dejamos de tener e dad p ara jugar con muñecas, p odemos d edicarnos a imitarlas en su apariencia y formas de ser y representarse, por e jemplo , modificando nuestra apariencia física mediante el uso de maquillajes Barbie c o n los q ue conseguir un a carita, ojos y boca iguales o lo más parecidos posibles a los de ella. 18 Notemos las similitudes entre la imagen de Barbie pri ncesa y las princesas Disney. 18 Imagen docum ental, elaboración pr opia, Colla ge Barbie co smética , 2010. 257 19 Todo esto no resulta preocupante hasta que cuando te cleamos en el buscador más usado la palabra princesas , sin apel lido alguno, la mayoría de imág enes q ue a pa rece pertene cen a las princesas Disney, de h echo, no aparece la i mag en de ninguna otra p rincesa o tipo de princesa, toda la visualidad alrededor de la i d ea de princesa a la que accedemos desde el buscador es la que Disn e y nos ofrece. E n cambio, si te cleamos la palabra prí ncipe s, no aparecen p ríncipes Disney, sino imágenes en las que aparecen príncipes reales, príncipes que ej e rcen de príncipes de forma real. Según e l ref erente visual, pensar e n cómo ser p rincesa res ulta más fácil que pensar en cómo ser prí ncipe; los príncipes existen en la realidad, y se l es puede llegar a confundir con personas de a pie, no tienen una visua lidad tan marcada y reconocible como las princesas. Al fin y al cabo, la idea de princesa tal y como la observamos aquí, no es más que una radicalización del estereotipo convencional y tradicional sobr e el rol de género femenino. 20 19 Imagen docum ental, captura d e pantalla, Búsqueda en Goog le tag “princesa barbie ”, Disponible en: < http://www.googl e.es/ search?um=1&hl=es&client=firefox -a&rls=org.mozilla %3Aes- ES%3Aofficial&biw=136 6&bih=57 5&site=search &tbm=isch &s a=1&q= princesa+bar bie&aq=0&aqi=g1 0&aql=&oq=prin cesa+ba>, 2010 . 20 Imagen docum ental, captura d e pantalla, Búsqueda en Goog le tag “princesa s”, D isponible en: <http://www.google.es/ search?um =1&hl=es&client=fir efox -a&rls= org.mozilla %3Aes- ES%3Aofficial&biw=136 6 &bih=575&site=sear ch&tbm=isch &sa=1& q=princesas&aq=f &aqi=&aql= &oq=>, 2010. 258 21 La visua lidad nos ofrece una rep resentación de los c on tenidos y va lores fundamentales para construcción del personaje o de la trama , y va más allá de la apariencia visible en cuanto a formas para también adoptar los modo s. En las imágenes a bajo mostrada podemos apreciar la idea que comentamos con más claridad, la imagen de la izquierda muestra a las princesas Disney tal y como solemos verlas, ta l y como su elen mostra rse, toda s miran de medio lad o, insinuantes, se nsuales, con la mirada sostenida al más p uro estilo Marilin Monroe, en cambio, en la imagen de la derecha, casi nos cuesta reco nocerlas e identific a rlas. Y es que en la visualidad no sólo trasmitimos la idea de la apariencia que debe ten er una ve rdadera princesa, s ino qué forma de actuar es propia de una verdadera princesa y cual no lo es. 22 LA IMAGEN GLOBALIZADA / CONTEXTO GLOBAL / VISUALIDAD SUBJETIVA Una vez que hemos accedido al contenido más sig nificat ivo p ara la muestra a través de la visualidad de los prod uctos a udiovisuales que más le interesan o que con ma yor frecue ncia consume y que representan la imagen global de p retensiones universalizadoras, esa imagen que precisa el uso de estereotipos para hace rse entendible y aceptable p a r e l mayo r n úmero d e púb lico po sible, nos planteamos a cceder a la visualid a d subjetiva a travé s d e la image n mental para observar cómo se relacionan ambos planos, el de la producción particular y el d e la global. Para acercarnos a un p lano más subjetivo d e visualidad, hemos rea lizado una dinámica derivada de las red es semánticas en las que a partir de u nas palabras estímulo, los alumnos compon ían una imagen mental, que una ve z visualizada servía d e referente pa ra la búsqueda de una imagen ilustrativa e n Internet. A continuación, observaremos una mues tra de las imágenes seleccionadas por los alumnos en relación a las palabras estímulo y a las palabras clav e empleadas para su búsqueda en Internet. Palabras e stímulo (en negrita) y palabras clave 21 Imagen docum ental, captura d e pantalla, Búsqueda en Goog le tag “príncipe s”, Dispo nible en: < http://www.googl e.es/ images?um=1&hl=es&client=firefox -a&rls= org.mozilla %3Aes- ES%3Aofficial &biw=1366&bih=57 5&tbm=isch &sa=1&q=princi pes&aq =f&aqi=&aql=&oq=> , 2010. 22 Imagen docum ental, elaboración pr opia, Collage princesas Disney 2, 2008. 259 empleadas en la búsqueda por los alumn os: Belleza: el duque, Elsa Pataky, rubia tonta. 23 Sexo: amor, titanic, manu y mia, hombre y mujer, homb re y mujer coito. 24 Resultan bastante significativas las palab ras clave empledas en la búsqueda de imágenes q ue, por su puesto, se rea lizó con Google . Apuntaré, para más detalle, q ue las palabras clave a mor y titanic, mia y man u , fue ron empleadas p or alumnas mientras que las p alabras hombre y mujer, hombre y mujer coito , fu eron empleadas po r alumnos. Por un a parte la apariencia de las imágenes de sexo y belleza son muy similares entre sí, juventud, belleza, desnudez, sensualidad,… pero fijémonos también en los tipos de relaciones sexuales que se mue stran, la mayoría son he trerosexuales, uniones de una mujer y un hombre. Pero qué mujer y qué hombre, los modelos son marcad amente femeninos o masculinos en apariencia y actitudes, su belleza y sexo representados se acercan mucho a la visualidad d e los estereotipos tradicionales de género. Los peligros políticos inherentes a la u tilización coti d iana d e la tel evisión res ultan de que la imagen posee la p articularidad de producir lo q ue los críticos literarios llaman el efecto de la realidad, puede mostrar y hacer creer en lo q ue se muestra. Este fenómeno de evocación es capaz d e provocar fenómenos d e movilizaci ón social. Puede dar vida a ideas o representaciones así como a grupos. 25 (BOURDIEU, P. 1997) La serie de imágenes mostrada presenta una visua lidad muy similar a la de las i mág enes q ue se emiten e n TV, ya sea en películas, teleseries o prog ramas, p ues el modelo de b elleza mostrado, es u n tip o de modelo tot almente mediatizado y globalizado que inunda todos los medios audiovisuales a modo de estereotipo. Aunque, una pequeña muestra de las diferencias funcionales y conceptuales entre los uso s de los diferente s medios de comunicación, televisión e Internet, nos ha ce reflexionar acerca de e sta supramacia de imaginario p romocionado, propuesto y consumido de forma tan naturalizada y cotidiana. Precisamente p orque la búsqueda de imágenes se planteó desde Internet es una de las causas probables por las que se nos muestra una de la imágenes d iferentes a la demás en cuanto a visualidad y contenido. Esta pequeña insurrección visual hubiera sido practicamente imposible de ser vista en un medio como la TV, en la que lo s p roductos son mucho más homogéneos en 23 Imagen docum ental, elaboración pr opia, Dinámica redes se mántic as visuales “belleza ”, 2008. 24 Imagen docum e ntal, elabor ación propia, Dinámica r edes semántic as visuales “sexo”, 2008. 25 BOURDIEU, P., op. c it., p.27. 260 cuanto a aparienci a y conte n idos, por ejemplo , el último programa de bú squeda de pareja en T V titulado “ Mujeres y hombres y viceve rsa”, deja muy claro cuál es e l panorama d e género qu e abarca incluso antes de que lo visualicemos, se trata d e encontrar parejas heterosexuales, casualmente todos los participantes son bien parecidos y jóvene s. De entre to das la imáge nes ilustrativas de la palabra estímulo sexo , tan sólo hay una que presenta u na visualidad d iferente, se trata de u na imagen de tipo conceptual, en la que la materialidad de lo visual se sintetiza en simbología a modo de señalética. Es un tipo de imagen que pretende e xponer un concepto o una idea más que encontrar una solución visual que la represente. La simbo logía que aparece es un a composición en la que se emplean los símbolos de género tradicionalmente utilizados para l a expresión del gé nero fe menino y masculino, procedentes de la tradición cultural de la antigua Roma, Venus y Marte, que llega a nuestros día s. Aunque los símbolos aparecen modificados en su fo rma habitual, representando d iferentes tipos de un iones s exuales, muje r y mujer, hombre y h o mbre, mujer y hombre, m ujer so la y h ombre solo, e incluso trios, posibles mod os de relación y sexualidad alte rna tivos al modelo predominante heterosexuado. Para e llo, los símbo los trad icionales han sido deconstruido s y se han vuelto a componer siguendo un criterio d iferente que intenta da r forma visible a una rea lidad diferente. Esta es la única imagen que e voca una sexualidad diferente al este reotipo, y precisamente p o r e llo e s u na im a gen subjetiva que puede no h aber encontrado un referente visual figurativo en el mundo de la identidad sexual soc ial g lobalizada y mediatizada. No e s n ecesario apuntar la necesida d de encontrar referente s visuales, la imegen del espejo, el eco de n uestra mirada, para poder conocernos, id e ntificarnos y s e ntir que, efectivamente, existimos e n este mundo aunque no se nos represente tan copiosamente co mo a otras y otros, en un mundo de imágenes la visualidad lo es todo, y si no existen ref erentes con los que identificarse plenamente 26 , surge la necesidad de inventarse, de crea r, de producir, en definitiva , subjetividad que pueda ser visi b le y reconocible por los otros. I-La hija de Paco es toda una mujer A-es que es verdad, es que en la serie hace que tiene 18 años, pero e sa muchacha es más grande A-tiene por lo menos 80 -Risas- A-tiene 21 I-¿qué es lo que tiene de mujer? A-tetas A- tetas, culo… A- tetas, que tiene… A- tetas, culo, piernas… A-¡ya está!, pues a mi he rmana le están sa liendo mucho culo y muchas te tas y es una niña porque tiene 12 años, ¡ y p unto! A- ¿y qué? …pero es una mujer, ¿no? A-esa muchacha está muy buena Cuaderno de campo, Anexo . Líneas 3005 a 3019. 26 Decimos esto, porqu e existe un im aginario, por eje mplo, de las relacion es sexuales lésbicas que na da tiene q ue ver con la prop ia subjetividad lé sb ica y su posible m irada, ya que no son producida desde la identid ad lésbica, sino más bien desde la ide ntidad hete rosexual masculina , en las que sue le aparecer un a pareja de m ujeres que cum plen todos los requisitos del m odelo d e belleza femen ina y comporta miento sexual prefer ido por los hom bres heterosexuales; estam os habland o de una imaginario prod ucido desde una m irada heter osexual masculina. 261 Por otra parte, si no s fijamos en los referentes visuales e n to rno a la idea de belleza o de sexo , todos tienen una edad simi lar, superior a la del alumnado, no escogieron imágenes de Física y química (serie de ficción emitida en TV que suelen co n sumir y en la que los p ersonaj e tiene una edad bastante similar a la d e ellos e int yerpretan papeles de alumnos), todas las imágenes que escogieron presentan personajes jóvenes adultos o adultos, pe ro no representan adolescente ni son personajes en calidad juvenil. El sexo se asocia a la adulted así como la can didez y la inocencia a la infancia, est o s so n valores asociados culturalmente a una visualidad específica. No existe u na e dad establ ecida en la que come n zar a practicar relaciones sexuales de forma culturalmente ac e ptada, en cambio, vimos en la fundamentación teórica c o mo l a adolescencia queda unida a la etapa del desarroollo físico y sex ual que es considerada como la pubertad ¿Existe una visualidad culturalmente de seable acerca de la sexualidad adolescente? ¿Cuáles son los referentes visua les para los modelos de rela ciones sexuales entre adolescentes? ¿Cómo se relaciona el estereotipo de belleza con el de sexualidad y género ? Continuamos con un ejercício d e imaginación, de p roducción de imagen desde la subjetividad, las imágenes mostradas sobre un a actriz de cine acompañadas d e la pregun ta ¿qu ién os imaginais que puede ser su pareja? D e sencadena l a producción de imágenes mentales. Es como la caja del corderito, según esta caja qué cordero pu ede h a ber dentro, el cordero es la imagen mental, la que se proyecta y refleja aquello que se d esea o se pretende. A continuación mostramos las imágenes y los fragmentos d el cuadernos de campo de la dinámica en la que pretendemos observar la reflexión que se establece sobre los conceptos planteados en el párrafo anterior. Las palabras clave empleda s son ella y pa reja , la visua lidad mostrada c omo referent e actúa como estí mulo principal, como si de la caja que contiene al cordero se tratase. Imágenes estímulo: Serie Ella y él 1. 27 A- ¡Ala! …Natali e Portman A-¿Quién es? A-¿Quién es esa? A-Natalie Portman I- Natalie Portman…, actriz, ¿… la Reina Amidala, os su en a? A- Pues está bien, no la conozco… A-M., ¿no la conoces? A- no… I-Y yo quería preguntaros si sa béis quien es su pareja u os imagináis que p are ja puede tener…o… A-un futbolista A- no A- Pues algún… A-Uno que hace anuncios I-¿Quien creéis que pude ser su pareja? A-Cualquier famoso A-¿esa de qué país es?.., ¿esa no es estadounid e nse? A- hombre, cualquiera no… 27 Imagen do cumental, elabo ración propia, Collage “e lla”, 2008. 262 A-¡David Milla! A-Esa, me parece que el no vio es un a ctor… A- o cantante… A- no, es actor…, no sé cómo se llama, uno rubio… (…) A-un futbolista A- Alto, rubio, guapo… Cuaderno de campo , Ane xo . Líneas 3621 a 3650 . Imágenes estímulo: Serie Ella y él 2 28 A-¿cómo?, ¿que ese es su novio? -Silencio- I-Esa es su pareja ahora A-Has visto como era músico, ¡yo lo sabía! A- pero e s q ue tú también has cogido la fo to más… (Es una fo to de inte rnet, bastante performática en cuestión de pose, les muestro ahora la fo tografía de la revista) Cuaderno de campo , Ane xo. Líneas 3661 a 36 6 6 . Imágenes estímulo: Serie Ella y él 3. 29 A-¿Cómo se llama? I- Devendra … A-Y tiene las gafas de una mujer, ¿no? A-¿Y ese tío así como se ha quedado con esa tí a? A-Yo me acabo de quedar flipada A-¿Tiene el pelo tan largo? A-Y el pelo largo…, el pelo largo, las gafas de mujer, el bolso, los pendientes de ar o… A- Vamos,…¡¡no me digas!! A-pero es que esa a lo mejor tampoco es tan guap a A-parece ella el tío y él la tía I-Yo quería que habláramos de esta imagen, de la imagen de la revista, u na imagen de la vida diaria, en contraste con esta otra imagen… 28 Imagen do cumental, elabo ración propia, Collage “él ”, 2008. 29 Imagen do cumental, elabo ración propia, Collage “p areja”, 2008. 263 A- yo creo que él es gay, pero se lo guarda,… igual que S. A-una tapadera A-sí, al S. dentro de nada lo vemos con el bolso, las gafas, la barba y como a l tío ese A-hombre a ella la veis normal A-ella tampoco es muy guapa, ¿no? A-pero digo ahí en la foto esa, la ves n ormal p orque quieras o no está en la calle y va con sus zapatillinas…, al que se le ve extraño es a él… A- muchas pierden… (…) A-¿¿qué?? A-que hay muchas tí as que par ece que están mu y b u enas p e ro d e spués las ves en bikini y pierden… Cuaderno de campo , Ane xo . Líneas 3667 a 3692 . La visualidad que trata la adolescencia como grupo social o especialmente dirigida, presenta la sexualidad a modo de tensiones n o resueltas entre los p ersonaj es, de he cho, la te nsión sexual es uno de los conteni d os implícitos más empleados en tramas tanto publicitar ias como de ficción. Tiene una imagen social y mediatizada muy d iferente a la de la e tapa ad ulta, embarazos no deseados, discriminación sexual, fal ta de información y formación, inexperiencia…, no se muestra como un tipo d e sexua lidad deseable, en cambio, la sex ua lidad en los adultos es deseada, p lena, copiosa, variada, consentida, además de símbolo de éxito y ca lidad de vida y en la mayoría de los casos heterosexuada. En la adolescencia se aspira a l a a dultez, s on consideradas y tratadas l as personas en esta etapa de su de sarrollo como p royectos de individuos plenos, se les atribuye un estatus propio como tran sitorio, el derivado de su desarrollo como evolutivo y la meta promocionada es la de adu lto. Se les prepara para la vida de adultos, en cuanto a fo rmación, en cuanto a independencia, en cuanto a educación y valores, en cu anto a visualidad y aparien cia de adultos, e n cuant o a vi sua lizar la forma e n q ue los deseo s y aspiraciones de los modelos de adultos y adultas se form an . Desde la p sicología, se reconocen los dife rentes estadios d e desa rrollo y se describe la relación entre e llos co mo transición y la etapa adolescente, en concreto, se nos d e scribe como preparatoria al rol de adulto. De esta idea nos interesan dos aspectos principalmente, uno es el carácter transitorio y otro, el empleo de la p alabra rol, en el senti d o que aporta val or cultural a la significación d e adulto. En este momento ca bría preguntarse cuál es e l sign ificado de adulto, no la de finición, sino, el signific a do real y cultural que vivimos y hacia el cual somos proyectados. Si el a dulto lo e s cu ando tiene una inde pendencia econ ómica, más qu e moral, si el adulto sólo se prepara para la fa ceta profesional, cu áles son las otras fa cetas del adulto, dónde quedan y en qué escenarios se desarrollan. Es e l alumno un futuro adulto, y también futuro ciudadano, ¿pero qué clase de ciudadano ha de ser? …uno actra ctivo, productivo, trabaj ad or, cumplidor y responsable, que pague todas las cuotas d e la hipoteca, cons u midor, q ue sepa exactamente en que gastará lo que le sobre de su próximo sue ldo en cuanto lo tenga, sometido al estilo de vida del a dulto y votante . La adolescente no obtiene el e status de ciudadana en su p resente actual, por lo que, se diferencia de ésta en cuanto a derechos y o bligaciones p ropias del e jercício de la ciudadanía, como ¿es e l caso de la se xualid a d? ¿Está ciertamente regulada nuestra sexualidad mediant e meca nismo s culturales q u e nos son tot almente ajenos como individuos? ¿Pueden todas sus relaciones y experiencias de sí enmarcarse y desarrollarse en la experiencia del c o nsumismo? 264 LA IMAGEN GLOBALIZADA / CONTEXTO GLOBAL / IMAGINARIOS PROMOCIONADOS Encontrarnos con representaciones visuales d e los estereotipos tradicionales de su jeción no es tarea co mplicada, co mo hemos podido observar. Aunque las representaciones de estereotipos más co munes suelen estar relaciona das con el gé ner o , también hemos p odido obse rvar có mo estos estereotipos y su visualidad conta minan otras representaciones simplificadas de la realidad en casi todos los ámbitos, educativo, l a boral, fa miliar, etcétera. Otro aspecto significativo es su capacidad de adaptación a todos los niveles d e figuración y tipos d e soportes visuales, su capacidad de muda r de un medio a otro colonizando la visua lidad de un sinfín d e productos culturales. Pero volviendo a p a rticularizar, de todos los sopo rtes y medios de comunicación, sin duda, la televisión es el que más a tención capta de to dos ellos, este hecho se de be a diversos factores sociales e históricos que han hecho q ue la televisión alcance unas cotas de po der sobre el control d e la c o municación y su visualidad difícilmente superables a n ivel de audiencia y accesibilidad a la información. E s un elemento comunicativo que participa de form a co tidiana en nuestras vidas convirtiéndose en una presencia que ha alcanzado b astante notoriedad y autoridad en cuanto a l manejo d e la información, refe rente de actualidad y venta na a la rea lidad. De hecho , siempre existe una parte del mundo a la que n o accedemos de sde nuestra cotidianeidad y q ue só lo resulta acce sible desde la visualidad te levisiva, es una forma de experiencia que sup lanta a la experiencia re al com o forma d e conoc imiento, una f orma de experiencia mediante la cual accedemos a una realid a d ajena y la incorporamos a la nuestra. La televisión no emite u na sola imagen que no resulte fática, en la que no haya estud iado hasta el más mínimo detalle para ca ptar la mirada y mantener la atención del público. Además, existe de alguna manera una p uesta en común para los contenidos y la visualidad mostrada en TV y todas las ca d enas parecen seguir el mismo criterio d e selección de los contenidos. A unque a poco que reflexionemos, h ab remos de d arnos cuenta que el criterio principal y ú nico d esde el que se eligen y gesti o nan los contenidos en TV es la a udiencia, p ero no la a ud iencia en un sentido cualitativo como queremos que nu estra audiencia, co nocida por nosotros d e una manera abarcable, se sienta muy ide ntificada con los productos de n u estra cadena , sino más bien, queremos que nuestra au d iencia sea la mayor que podamos tener , y e sto lo consiguen homogeneizando ta nto conten idos como apariencia y visualidad entre programas y en tr e cadenas. Es decir, que las cadenas Antena 3, Telecinco, Cuatro y Sexta tengan una programación que roza unos n iveles de similitud desesperantes, n o es casualidad. Tod as tienen una programación más o men os parecida, según h orario y dirigida a audiencias c oncretas, así, los p rogramas de la mañana tienen unos contenidos relacionados con la vida cotidiana dirigidos al colect ivo de jubiladas y pe nsionistas. Pero los co nte nidos más interesant e s son los que abarcan el ho rario de p rime t ime, ya q ue esta franja es consumida por una audien cia conformada por varios colectivos y grupos so ciales, la programación al medio d ía y la programación d e l a noche. I-¿os mola la serie, la veis? A-sí A-ave … A-a mí me encanta . A-no, es que yo lo que pasa es que por las n oches veo la novela… A- esa, el internado… ¡que hay una pivonazas! I-¿cuándo es El Internado? A-el internado, los miércoles A-¿los miércoles no es Operación Triunfo? A-sí A- no 265 272 LA P ROHIBI CIÓN DE DISCRIMINAR PO R RAZÓN D E GÉ NERO EN EL CAPITULO II DEL PROY ECTO DE MARCO COMÚN DE REFE RENCIA. SU ALCANCE E N EL ÁMBITO PRIV ADO BAJO LA PRO TECCIÓ N DE UN DERECHO CO NTRACTUAL EUROPE O OPCIONAL Burgos G arcía, Olga Doctor anda Univ ersi dad Pabl o d e Ola vide Abogad a Máster en Gén ero e Ig ualdad ocburg osgarci a l@g mail. com RESUM EN La ar monizaci ón o apr oxim ación legi slativa en las dist intas ram as jur ídicas de la uni ón eur opea, incl uyendo el derech o priv ado, devie ne cada v ez más necesari a para g arantiz ar un efect ivo cumpl imiento d e las li bertades b ásicas del merca do común e uropeo al amparo d e los derec hos fundam entales y a consoli dados en los Est ados Mi embros . La vías p ara la u nificaci ón del derec ho priv ado europ eo tienen en cuent a la aplicaci ón en d erecho a ntidiscr iminator io en el der echo priv ado como l ímite de l a libert ad del trá fico pri vado, d ado su car ácter c onsolidad o y vertebr ador en tod as l as políti cas com unitar ias. Fru to del trabaj o, el aborado por gr upos d e ex pertos j uristas en el proces o de unific ación del derec ho pr ivado e urope o, surge el Pr oyecto de Mar co Com ún de Refer encia a poyado por las i nstitucio nes de la UE q ue, com o reglas desti nadas a ser aplica das como nor mas gen erales d el derech o contr actual, en e l libro I capít ulo II codi fica l a discr iminac ión por r azón de sexo en los contr atos. E l MCR apuest a, deci didame nte por la inser ción c on car ácter gener al de regl as confi guradoras del pri ncipio de no - di scrim inación en el seno del derech o priv ado. Dicha r egulaci ón supo ne una es pecial protec ción de l a Igual dad de géner o en der echo priv ado en com paraci ón co n los códi gos ci viles d e todos los Est ados miem bros. La codi ficació n de la discri minación p or r azón de s exo en l os contr atos en el capít ulo II no es una m e ra declar ación d e buenas inte nciones. Estas r eglas jur ídicas en el fu turo podr ían a plicar se como derech o contr actual e uropeo opci onal entre los p aíses m iembros. P ALABRAS CLA V E Mar co Común de Re ferenc ia, discr iminaci ón direc ta, discri minaci ón indir ecta, der ec ho contrac tual eur opeo opci onal , remedios, discri minació n por razón de géner o, acces o a bienes y serv icios dis ponibles para e l público en gener al, der echo comuni tari o, Unión E uropea. 273 CAPITULO I. INTRO DUCCI ÓN AL CO NTEXT O DE LA LEGISLAC IÓN EUROPEA CONTRA L A DISCRIMI NACIÓN. NACIMI ENTO DEL MARCO COMÚN DE REFERENCI A. UN P AS O DEFINI TIVO HACI A LA ARMO NIZACIÓ N DEL DERECHO EUROP EO PRIV ADO. 1. 1 . CONTEXTO Y ANTEDECE NTES DE LA LEGISLA CIÓN EURO PEA CONTRA LA DISCRIMI NACIÓ N La nec esidad, cada v ez más acuciant e de u na armoni zación legislati va en t odas l as rama s jurí dicas de l a unió n europ ea, y por t anto e n la apli cación e n derec ho anti discri minatori o en el derech o privado , devie ne impr escindibl e para gara ntiz ar , por un l ado, las l iberta des básicas y , por tan to, el mer cado com ún europe o, a la vez que compar tir unas l imitac iones conjuntas a la liber tad del tráfico privad o, 1 al amp aro de l os der echos fundament ales eur opeos vertebr adores , de un d esarrol lo legi slativo europeo c onsolid ado. Debemos acudir con una vis ión c rítica a compro bar que la fal ta de i gualda d materi al entr e mujer es y hom bres en el ámbito privado es una r ealida d que se evidenci a en la falta d e neutral idad de l os actos pri vados, a pesar d e la existen cia del pri ncipio de la i guald ad formal ant e la ley . Ell o nos ll eva, nec esari amente a as omar nos al desar rollo de la l egislaci ón antidi scrim inatoria e n Europa e n un somero análisi s de la prohi bición re glada de c uantas cond uctas y ac tos se real icen vuln erando los derec hos fund amental es, tant o en el si stem a comuni tario c omo del der ivado de las tradicio nes cons titucio nales c omunes a los Esta dos miem bros de la U nión, com o el sistem a del Consejo de Europa, además d el producid o por lo s órgan os legisl ativos pr opios. Cada vez so n más voces de expert os juris tas los que se suman al reconoc imient o de la nec esidad de u na armoni zac ión o aprox imación l egisl ativa de los orden amientos europe os que r egulan, ampar an y tut elan el derech o a la i gualdad y la pr ohibic ión de l as cond uctas y actos discri minatori os como res puesta ef icaz y neces aria par a evit ar la crec iente real idad d el desi gual trat o que, e n numer osos con textos y circuns tanci as como en el caso q ue nos ocupa, es deci r en el ámbito de la cont rataci ón - en el acceso a bienes y servi cios - tiene n aún las m ujeres respec t o de los hombr es. Para si tuar el Proyect o de M arco Común de refer encia en su contex to dent ro del derecho europ eo antidis crimi natori o debemos hac er mención , en prim er lugar que, la consti tucional izació n del princi pio de igu aldad de trat o en Europa, tras l a incorpor ación al T ratad o de Ámst erdam, y su apl icac ión poster ior en n ormas de desar rollo c ontra l a discr iminac ión de géner o y la promoc ión d e la igual dad, ha c reado un mar co normati vo efic az para pot enciar el desarr ollo de legi slacion es an tidiscr iminator ias en derecho europ eo. Est e derec ho co nsolid ado supo ne un serio l ímite al princi pio de auto nomía en e l ámbit o privado y , por tant o, delimi ta el campo de aplicaci ón del la liber tad de merc ado y la l ibre cir culación de ser vicios y mer cancías - en el derecho de acces o a bienes y s ervici os por l a ciuda danía de l a UE - condi ciona ndo, com o mar co social obl igatori o de r espeto a los derec hos fu ndamental es, el d esarrol lo de las teorías liber ales que predomin an e n el pens amiento polític o actual. La tut ela y el reco nocimient o de los derec hos fu ndamentales en Eur opa, e n concr eto el d erecho 1 Lei ble, S t ef an . ” V í as para la unif ica ci ó n d el der ech o pri vado e urope o ” . Co nfer enci a de Jornadas d e Derec ho Pri vado E urop eo U PO. 2 006. 274 a la igu aldad for ma par te de un proces o complejo de const itucio nalizació n de la Unión E uropea. 2 A dichos or denami entos j urídicos comuni tarios, c ono cido como acervo, habrá q ue añadi r su inter relación c on los orde namient os jurídi cos int ernos o naci onales de l os dis tintos Est ados Miem bros de la UE. El car ácter ot orga do a la igual dad de género c omo pri ncipio v ertebr ador del orde namien to jurí dico comuni tario, tras el T ratado de Ámster dam, le d ota de un car ácter integral que, c ada vez, en mayor medida, permi te su desar rollo tr ansver sal en to das las áreas de l os orden amientos jurí dicos y polí ticas d e los E stados m iembros. P ero aún el derec ho antidi scrim inatorio e n la Unión Eur opea y , a may or abundami ento, en el seno d e sus estados miembr os tiene por delant e un ampli o campo de desar roll o y delimi tación c oncept ual dada l a inter relación , inte rconexi ón y a veces coli sión con otros derechos fundame ntales de mayor desarrol lo o tradic ión en el camp o del d erecho pr ivado. Al abor dar est e proceso de elab oración e inter pretaci ón del derecho a la iguald ad en el ám bito priv ado en la UE d ebemos r eali zar un análi sis conj unto de i nterpretaci ón de nor mas de diverso ámbi to ya q ue, como expo ne T eresa F reixes Sanjua n (2005) : (“ es neces ario te ner pres ente q ue, teni endo en cuenta l a complej idad d el ordenam iento j urídic o al cual per tenec emos desde que nos i ntegramos en Eur opa nos enco ntramos ya dentro de un sis tema, integral aunque todav ía inaca bado, de reconoc imient o y tut ela de los der echos fundam entales, que com prende ta nto el sis tema com unitari o y el der ivado de l as tradi ciones consti tucional es comun es a l os Estados m iembros de l a Unión, c omo el sis tema d el Consejo de Europ a, además del pr oducido p or los ór ganos l egislati vos propi os.”.) . Debemos , por tanto, ser co nscient es de esa inter relaci ón del derec ho anti discri minatori o euro peo porqu e abarca en pr ofundi dad las tr es ramas o f uentes j urídicas (CEDH, CE y derecho i nterno) que s e han ido armoni zando en su des arroll o legislat ivo y a plicac ión a los Estado s miem bros y que, c ompartim os con Fr eixes , forma parte del patrim onio e uropeo com ún. 3 En un br eve repas o del de recho a la i guald ad en el s eno de la UE podemos afir mar que, su 2 Freixes S anjuan.T eresa “Derechos fundamentales en la Unión E uropea Evolución y prospectiva: la construcción de un espaci o jurídi co europeo de los derechos fu ndamentales . ReDCE, no 4, Julio - Diciembre de 2005, 43 - 86 Es necesario señalar la es pecial significación que cobra el art. 6 TUE en relación con la posición que ocupan los der echos fundamentales en Europa. Sobre todo porque, mediante los reenvíos que este artículo realiza al Convenio Europeo de Derechos Humanos y a las tradiciones constitucionales comunes (de los Estados miembros que, a su vez, son miembros del Consejo de Europa) se establece una conexión de una importancia si n gular entre los tres sistemas jurídi cos antes mencionados: El de la Unión, el del Consejo de Europa y el de cada uno de los Estados miembros. Se ha creado, de esta maner a, un complejo sistema de derechos fundamentales compuesto por la conexión entre tres niveles de ordenamientos jurídicos: el de la Unión europea, el del Consejo de Europa y el de cada uno de los Estados miembros de las dos organizaciones. Este sistema, formado por un número limitado de derechos fundamentales atribuye a los derechos en él comprendidos una protección especi al bajo la técnica de los principios generales del der echo comunitario.” 3 Freixes S anjuan.T eresa “Derechos fundamentales en la Uni ón Eur opea Evolución y pr ospectiva: la construcción de un espaci o jurídi co europeo de los derechos fundamentales . ReDCE, no 4, Julio - Diciembre de 2005, 43 - 86 : “está hoy en día más arm onizado de lo que en g eneral se piensa, y representa los grandes valores sobre los que se fundamenta el patrimonio europeo común”. La S TC 236/2007 de 7 de no viembre, “esa decisión del cons t ituyente expresa el reconocimiento de nuestra coincidencia con el ámbito de valores e intereses que dichos instrume ntos protegen, así como nuestra voluntad como Nación de in corporarnos a un orden jurídico internacional que propugna la def ensa y protección de los derechos humanos como base fundamental de la organización del Estado” (FJ 3)." (FJ 2) 275 constr ucción en el art. 1 19 del trat ado de Rom a inic ialmente r esponde a una c oncepc ión li beral. Su r egulaci ón en el art .14 del Conveni o Eur opeo d e los D erechos H umanos le dota de es e sentid o transv ersal, c omo d erecho fun damental en rela ción con otros derechos fundame ntales y cuya exi gencia en nues tro d erecho i nterno d eviene e n apli cación del art.10. 2 de la CE 4 Podem os hablar de un avanc e signific ativo, como Infa nte Rui z(2008) 5 y otros autor es afir man, ya que h a habi do un a ntes y un d espués en el d esarrol lo del derech o a l a iguald ad en E uropa a la luz del T ratado d e Amst erdam. La r edacci ón aprob ada en este T ratado, q ue se esper aba fuer a la base d e la Constit ución e uropea, intr oduce div ersas menciones a la igual dad de hom bres y mujer es. En pr imer l ugar , en el ar tículo 2, se incl uye entr e los o bje tivos de la Comunid ad « prom over la i guald ad entr e el hom bre y l a mujer » . En s egundo lugar , en el artí culo 3 se añad e un seg undo párraf o del sig uiente ten or: « En todas l as acti vidades contem pladas en el prese nte artíc ulo, la C omunidad s e fi jará el obj etivo de elimi nar las desi gualdades entre el hombr e y la mujer y promov er su igu aldad». En el ar tículo 1 19 del T rata do de Amster dam se pr oduce una extens ión a todos l os ámbi tos de las r elaciones de género , creando l os cimi entos jur ídico s para que los estad os miembr os pueda n adoptar medid as de acció n positiva al amparo de di cha regul ación com unitar ia.El artículo 1 3 conce de al Cons ejo la posibil idad de a doptar acciones adecuad as par a combati r la disc riminac ión por m otivos de sexo, de ori gen rac ial o étni co, r eligió n o convicciones, disc apacidad, edad u orien tación s exual con el requis ito de q ue se acuerde « por una nimidad, a propu esta de la C omisión y previ a consulta al Parlament o Europ eo» . En el artículo 1 37, la Comuni dad se com promet e, en relac ión co n los obj etivos sociales pr evistos en el art ículo 136, a apoy ar y com pletar l as actuac iones de los Es tados miem bros en r elación con det ermi nados aspect os entr e los que se c uenta «l a iguald ad entre h ombr es y mujer es por lo q ue respec ta a las oportu nidades e n el merc ado lab oral y al tr ato en el tr abajo» . Y el artí culo 14 1 se ha modi ficado perm itiendo al Consejo, c on arr eglo al proce dimient o de codecis ión, la ad opció n de medidas para garanti zar la a plicac ión d el princi pio de i guald ad de oportuni dades y de i gualdad de trat o e n asunt os de em pleo y ocupa ción (a partado 3) y , en su a partado 4, disp one que a fi n de garantiz ar en la práctica l a ple na igual dad entre hombr es y mujer es en m ateria l aboral. Podem os, pues al en umera r las Di rectivas más r elevantes aplica bles al derecho pri vado dentr o del ll amado derech o comuni tario s ecundar io hac er menc ión, si guiend o la clas ifica ción de Leibl e (2008) 6 de un dis eño en tor no a c uatro dir ectivas q ue se ocu pan de las discr iminaci ones en la s 4 “ Fr eixes Sanjuan. T eresa “Derechos fundamentales en la Uni ón Europea Evoluci ón y prospectiva: la construcción de un espaci o jurídi co europeo de los derechos fundamental es. ReDCE, no 4, Juli o - D iciembre de 2005, 43 - 86 Las normas relativas a los derechos fundamenta les y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Decl aración Universal de Derechos Humanos y los T ratados y acuerdos internacionales sobre las mis m as materias ratificados por España. TC De claración 1/2004. Primacía del Derecho com unitario y alcance de la Cart a de derechos fundamentales d e la Unión Europea - Declara que no existe contradicción entre la CE y los ar ts. I - 6, II - 111 y I I - 1 12 del T ratado de Roma de 2004 por el que se establece una Cons titución para Europa, y que el art. 93 CE es suficiente para la prestación del consenti m iento del Estado a dicho Tratado. TC2 enero 2008“... los Tratados i nternacionales no constituyen canon para el enj uiciamiento de la adecuación a la Constitución de normas d otadas de rango legal STC 49/1988 de 22 de ma rzo, FJ 14; STC 28/1999 14 de febrero, FJ 5; S TC 254/1993 de 20 de julio, FJ 5)” STC 235/2000e 5 de octubre, FJ 1 1), lo que no puede s er óbice para subrayar la import ancia que reviste la remisión cons titu cional (art. 10.2 CE) a determinados instrumentos de Derecho internacional como criterio interpretativo de los der echos fundamentales. SegúnLas primeras directivas que regulaban es te de recho (la Directiva 75/1 17 que desarrolló el concepto de igualdad de retribución y la di r ectiva 76/207/CE E del Consejo de E uropa) se van sumando a las regulaciones posteriores y son pi edras angulares de un derecho en constante evolución conceptual. 5 Infan te Ruiz, Francisco J.“La protección contra la discri m inación m ediante el derecho privado” . In Dret 2/2008 6 Leible, S.: N o d iscriminación, en: Marco Schulze, de referencia común, Sellier (2008) 276 relac iones de Derec ho privado y que pro híben determ i nad os tipos de discr iminaci ón en el tr áfico jurí dico pr ivado:Dir ectiva CE 2 000/43 d e 29 de juni o de 2 000, DO 2000 L 180/ 22 (raz a y ori gen), la Di rectiva C E 2000/7 8 de 27 de n oviembre d e 200 0, DO 2000 L 30 3/16 (mar co general de empleo y ocupació n), CE, l a Directi va 2002/7 3 (iguald ad de géner o en el empl eo y la oc upación) y la D irectiv a CE 2004/1 13 de 13 de diciembr e de 200 4, DO 2005 L 373/3 7 (igual dad de gén ero en el acceso a bienes y ser vicios ). Estas D irectiv as se refier en a la discri minación por m otivos d e origen r acial o étnic o, gén ero, eda d, religi ón, id eologí a, orie ntación sex ual y disc apacidad. Sin embar go, sólo la discr imina ción por motivos de ori gen raci al y étnic o y por razón de sexo están prohibi das en el der echo priv ado en ge neral, la disc rimi nac ión por otr os motivos est á prohibid a solam ente en el co ntexto l aboral. Por otra parte, las di sposici ones sobr e no discr iminac ión en el derech o priva do en ge neral sólo s e aplican a la provisi ón de " bienes y s ervi cios, q ue están disponi bles al públi co.” Es c ierto que aun así ex iste una am pliaci ón de ámbi tos de prot ección e n compar ación co n la Dir ectiva CE 2000/43 de la desigual dad de tr ato, qu e se l imitaba a la dis crimi nación por moti vos de raza y origen étni co. Sin embargo, el artíc ulo 21 de l a Carta de Der echos Fu ndament ales de la Uni ón Europe a declar a que toda discr iminaci ón por razón algu na por raz ón de sexo , raza, color , or ígenes étnicos o social es, car acterísti cas g enéticas, lengua, religió n o convi ccio nes, opinió n polít ica o de otr o tipo, perten encia a una minoría nac ional, patr imon io, naci miento, disc apacidad, edad u orie ntación sexual estará prohi bido. N o hay ninguna razón por l a cual l a mis ma protecci ón, co n los m ismos r ecursos, s e contem ple e n los c asos d e este tip o de disc riminac ión en las relaci ones contr actual es. Las Di rectivas 2000/ 43 y 2 004/1 13 s olament e prohíb en la discr iminaci ón por mot ivo de sexo y origen r acial o étnico, la Direc tiva 2000/ 78 prohíb e ad emás las di scrim inaciones por motiv os de reli gión o c onvicci ones, discapac idad, edad u orien t ación sexual . Junt o a esta norm ativa, no podem os olvi dar l a juri sprudenci a del T ribu nal de J usticia de las Comu nidades Europe as tambi én se h a pronu nciado s obre la igu aldad d e trato ( especialme nte e n sus S entencia s Kalank e, en 1 995, y Mar schall , en 19 97). En nues tro pa ís se pr oduce un desar rollo norm ativ o como r espuesta a la dis crimi nación en el seno de la U nión Eur opea que culm ina co n la Di recti va 2004/ 1 13/UE, de 13 de dic iembre de 2004 p or la que se aplica el pr incipio de igu aldad de tra to entre hombr es y muj eres en el ac ceso a bi enes y s ervici os que se t raspone en la Ley Or gánica 3/ 2007, de 22 de m arzo par a la iguald ad efecti va d e hombres y mujeres en Esp aña y se convi erte en l ey tra nsversal desde el punto d e vista j urídic o y polí tico qu e motiva entre otr as la ST C 29 d e enero de 200 8. Asim ismo hacer un bre ve menció n al res to d el ordenam iento jur ídic o internac ional compl ementar io ya qu e según l a consti tucional ista, María L uisa Balaguer 7 (91) no se p uede entend er en s u int egridad t odas l as norm as de apl icaci ón jurídic a de l a mujer si no se a borda, aunque sea de manera s ucinta, l a im portanci a que en el orde n inter nacional tiene la igual dad de géner o en sus fuentes supraes tatales. 1.2. NA CIMIE NTO DEL MARCO COMÚN DE REFE RE NCI A. UN P AS O DEFINITIVO HA CIA LA ARMONIZA CIÓN DE L DERECHO EUROP EO PRIV ADO. LA UNIFICACI ÓN Y ARM O NIZACI ÓN DEL DERE CHO PRIV A DO EUROPE O EN MA TERIA DE CONTRA TOS. 7 Balaguer Callejón, María Luisa "La aplicación judicial del principi o de igualdad" XI Jornadas de Estudio sobre el Principi o de igual dad en la Constitución Española Madrid: Dirección G ener al del Servicio Jurídico del Estado, Minis ter io de Justicia, 1991, pp. 293 - 312. 277 Las propias n ecesid ades d el desar rollo del merca do inter ior com unitari o, al exist ir cada vez u n mayor número de rel aciones económi cas y com ercial es int erestat ales i nterdep endien tes en el ámbit o privado 8 evide ncian l a ins uficienci a de l as nor mas estat ales ac tuales par a resolv er con agili dad y efic acia tod as las cuestio nes jurídic as que se plan tean en el ámbito p rivado, c on la dil igencia necesar ia y co n el c oste ec onómic o adecua do. 9 La armoni zació n del derecho pr ivado europ eo va avanz ando co n la creaci ón de num erosos i ntentos o proyect os de inv estigació n común de c onstit uir un derecho apl icabl e que pued a dar una res puest a a las nu ev as necesi dades que s e prese ntan y resolv er , al menos , las cuesti ones jur ídicas má s impor tantes que s e plantea n en la prác tica del m ercad o común, si n necesi dad de ac udir par a ell o a tal o cual sis tema de derec ho naci onal . Se han bar ajados en est e cami no de l a homoge neiz ación d el derec ho pr ivado, v ariadas propu estas de armoniz ación r ealizánd ose di versos trabajos de gr upos de inv estigació n de expertos jurí dicos en el seno de la uni ón europ ea, en una ar dua tar ea de pon er en común l o mejor de cad a legis lación n acional y sint etizar c oncept os jurí dicos, m edios y proc edimientos de inter pretaci ón jurídi ca. Dic ho camino d e armoniza ción legi slativa , aún inc oncluso, o btuvo el apoyo de l as Insti tucione s de la UE medi ante u na su bvenció n del V I Program a M arco de I nvestig ación, que l a Comi sión financi ó y si guió es trecham ente la l abor de una re d ac adémica i ntern acional que ll evó a ca bo la inves tigació n jurídica prepar atoria p ara la adopc ión del MCR. Es el Conocid o com o MARCO COMÚN DE REF ERENCIA con la s siglas MCR o DCFR (Dr afe Common F rame of Referenc e). El Proyec to de M CR se basa en v arios proyect os pr evios empr endid os a niv el euro peo e inter nacional, en el que un a red de em inentes repres entantes del mundo ac adémic o europeo h a elabora do un os Princi pios de Derec ho Contr actual Europeo con el objetiv o de do tar al m ercado inter ior de u n Derec ho contr actual unifor me. La inv estig ación c oncluy ó a fin ales de 2008 y ll evó a la pu blicaci ón del Proy ecto de Marco C omún de Re ferenc ia. El ll amado MCR cubre pr incipios , defini ciones y reglas m odelo de D erecho C ivil , inclui do el Derec ho cont ractual y de r esponsabil idad civil incluye ndo en s u sen o tant o disp osiciones para los c ontratos m ercantil es como par a los de c onsumo. Sobre la a plicaci ón de est e proyecto d e derech o contr actual autón om o en la actuali dad se contem pla la posibi lidad d e qu e la mi sma tenga c arácter opcional , es deci r que, de a probars e finalm ente, no s ustituir ía a los der echos contrac tuales nacional es y podría s er apli cado de f orma par alela e n la UE . 8 V alpuesta Fernández, Rosario. “ L a Ley Orgánica para la Igualdad E fectiva de Mujeres y Hombres”, T eoría y Derecho. Revist a de Pensamiento Jurídico, 1/2007, pgs. 265 - 287. El principio de igualdad de trato no puede tener zonas de exclusión, ni siquiera c uando se trate de particulares. Se confirma la eficacia de este derecho fundamental en las relaciones patrimonial es e ntre particulares. 9 .Comisión Europea. “Libro V erde sobre opciones para avanzar h acia un Derecho contractual europeo par a consumidores y empresas” 1.7.2 010, COM (2010) final. El mercado interi or se basa en un sinfín de contratos que se rigen por distintas legi slaciones contractuales nacionales. P ero las diferencias entre legislaciones contractuales nacionales pueden acarrear costes de transacc ión adicionales e inseguridad jurídica para las emp resas y provocar en los consumidores una falta d e confianza en el mercado interior . Las diferenc ias en la norma tiva de Derecho contractual pueden exigir a las empresas que adapten sus condiciones contractuales. Además, las legislaciones nacionales rara vez es tán dispo nibles en otras lenguas europeas, lo que significa que los actores del mercado precisan asesorarse de un abogado que conozca la l egis lación del sistema jurídico por el que piensan optar . En parte por estas razones, consumidores y empresas, especialmente las pequeñas y medianas empresas (PYME), que disponen de recursos limitados, pueden resistirse a embarcarse e n transacciones transfronterizas. A su vez, esta renuencia puede obstaculizar la competencia transfronteriza en menoscabo del bienestar social. Los consumidor es y las empresas de los Estados miembros pequeños pueden verse especialmente en desventaj a. 278 T al pr opuest a, por pa rte de la Co misión 10 de un derec ho opcio nal de contr ato es la que e n la actuali dad tie ne un mayor peso d e prosper ar frent e a vari as posibili dades so bre su f uturo. En una reci ente pu blicaci ón de l a Comisi ón, el llam ado “ Libro V erde s obre opci ones par a avan za r hacia u n Derech o contr actual eur opeo par a consumi dores y empresas” se valor a la neces idad d e insi stir en su desar rollo y pe rfecci onamiento. 11 La ac tual vi cepresi denta y comi saria de Justicia, Dere chos Fu ndament ales y C iudad anía de l a Unión eur opea, V i vian Re ding manifi esta las vent ajas de est a fórmul a opcio nal y r esalta las ventaj as que l as mism as tendrían si las empres as sólo tuv ieran q ue adec uar su ac tividad a un sis tema legal único, i ntegra do por el derech o contrac tual euro peo opci onal. La co dificaci ón europe a del D erecho c ontractual sig ue siendo un proy ecto ac adémico m uy ambic ioso que poco a poco v a dando sus frut os a part ir de l a puest a en mar cha d e los princ ipios contrac tuales e uropeos y con la publ icación d el Proyect o de Marco Com ún de R eferenci a. La inser ción de un c apítul o compl eto dedica do a la no dis cri minación en l as relaci ones c ontract uales dentro del pr oyecto d e MCR traslada a una nu eva er a el derec ho pri vado eur opeo . CAPITULO II EL PRINCI PIO DE NO DISCRI MINACIÓN Y LA TUTE LA DE LA IG UALDAD E N EL MCR. Son num erosos los jur ista s expert os en der echo eu ropeo qu e val oran posi tivam ente dich a codifi cación específi ca de l a prohibi ción de discri minaci ón en el pr oyecto d el MCR como un a apues ta decidi dament e por la inserc ión con c arácte r general de reglas confi gurador as del princ ipio de no - dis crimi nación en el s eno del derech o pri vado, d e cara a que s u apli cación futura en el mer cado europ eo pod ría ser m uy extensa y rel evante . 12 Así com o el reco nocimi ento de qu e 10 Comisión E ur opea. “Libro V erde sobre opciones para avanzar hacia un Derecho contractual europeo para consumidores y empresas” 1.7.20 10, COM (2010) final. 11 Comisión E ur opea. “Libro V erde sobre opciones para avanzar hacia un Derecho contractual europeo para consumidores y empresas” 1.7.20 10, COM (2010) final “Para reali zar su mandato, la Comisión ha creado un Grup o de expertos que estudia la viabilidad de un ins tr umento de Derec ho contractual europeo de fácil uti lización que pueda beneficiar a consumidores y empresas ofreci éndoles, a la vez, seguridad jurídica. El Grup o asesorará a la Comisión para selecc ionar las p artes del Proyecto de MCR di r ecta o indirectamente relacionadas con el Derecho contractual y para reestructurar , revisar y completar las disposi ciones elegidas. T endrá también en cuenta otras fuentes pertinentes en la materia así como las contribuciones que se hagan a la presente consulta. El Grupo reúne el acervo técnico de las di stintas tradiciones jurídicas de la Unión y los puntos de vista de las partes interesadas. Los miembros se eligieron entre expertos de prestigio en materia de Derecho civil, especialmente Derecho contractual, y actúan con independencia y en i n terés público. 12 Hesselink, M, “Common Frame of reference & social justice. European Review Contract Law , num . 3, 2008, pags. 248 - 269. Una innovación importante en el proyecto de MCR en comparación c on los códigos civiles d e todos los Es tados miembros (y l os PECL) es que contiene un capítulo sobre l a discriminación en contractos. La codificación de es te tema en el proyecto de MCR subraya que la discriminación es una pr eocupación para el derecho privado tanto como de derecho público. Por otra parte, el capítulo no es una mera declaración de buenas intenciones. Se establece que l as cantidades de discriminación a un in cumplimiento de contrat o que da lugar a todos los recursos por incumplimiento de contrato incl uyendo l os daños para el desarrollo económico y daño no patrimonial. Una vez di cho esto, no está claro por qué el derecho a no ser discriminado se li m ita a los motivos de sexo, origen étnico y racial. No s e debe discriminar entre los diferentes motivos de dis criminación. Es c ierto que esto sigue siendo una extensi ón en c omparación con la Directiva rel at iva a la desigualdad de trato, de 74 años que se limitaba a la discriminación por motivos de raza y origen étnico. Si n embargo, el artículo 21 de la Carta de Derechos Fundamen tales de la Unión Europea declara que "Se prohíbe tod a discriminación por motivos de sexo, raza, color , orígenes étnicos o sociales, características genéticas , lengua, r eligión o convicciones, opinión política o de otra , pertenencia a una minoría nac ional, patrimonio, nacimiento, discapac idad, edad u orientació n sexual estará prohibido. No hay ninguna razón por la cual la misma protección, c on los mismos recursos, tampoc o se debe dar en los casos de estos tipos de disc r iminación en los acuerdos contractuales de relaci ones particulares. 279 la regul ación ex presa d e la prohi bición de cond uctas dis crimi natorias y su inclusi ón en un có digo de princ ipios aplicabl es al ám bito am para la constituc ionali zación d e los derechos fundam entales en la U E. 13 Según In fante y O liva (20 09) 14 , el pr incipio de no discri minaci ón en el MC R se trata d e de u n princ ipio vert ebrador que debe s er res petado e n las obl igacion es y cont ratos qu e se cel ebren a su ampar o y por el lo dota de una prot ección may or a l derecho a la igual dad en las relaciones contrac tuales. 15 Su regul ación expresa s e sitúa en el Capít ul o 2 (“ Non - Disc riminat ion”) del Li bro II (“ Contrac ts and other Juri dical Acts” ) dedicado l a formul ación d e los pri ncipios y reglas generales de los cont ratos y otros act os jur ídicos, así c omo en el Capít ulo 1 (“ General” ) –junto con o tros pr incipios - de l L ib ro III (“ Obligations a nd Cor respondi ng Right s”) que contie ne el der echo de obligaci ones. La re gulaci ón que, c on c arácter general se rec oge en el MC R, mantie ne u na estruc tura norm ativa sing ular dado que los Principi os y R eglas mant ienen dif erencias sust antivas e ntre sí ya q ue, si bi en l a r egla ( rule) en su a plicac ión norm ativa s e resu elve en térmi nos de s i es, o no es, apli cable; l os princi pios ( principl es) no tiene n esa aut omatici dad en su r econoci miento inmedi ato y debe n ser obje tos de valorac ión y apl icaci ón en relació n al caso co ncr eto. Como ya hemos hecho r eferenci a se tr ata d e principi os que tienen un car ácter m uy ge neral y q ue, com o norm as modelos p ara Euro pa, nacen co n el fin de tra tar de cr ear una term inologí a acotada de las c iencias experi mentale s. La i ntenció n de l os cre adores d el MCR es que, a tr avés de su regulac ión se pue da restr ingir l a discrec ionalida d en el uso e i nterpret ación de las normas emplead as y que , con el lo, se obj etivi ce y se ha ga má s fácil su apli cación al caso concret o. Nuestr o comen tario a la regulac ión d e los principi os y r eglas generales apl icables a la contrat ación europe a, en l o refere nte al principi o de l a No disc rimi nación en su capít ulo II , tiene como fue nte pr incipal l a publi cación ext ensa y c omentada de dicho pr oyecto del MCR 16 en la cual, a demás d e la regul ación co ncreta, s e extie nde la valoraci ón e interpr etación normati va en comentar ios por menor izados de l os au tores, a l os que añad en las normativ as relac ionadas y compl ementar ias que dotan d e may or senti do a l as mis mas ya q ue como fuent es aplic ables fundam entan el cont enido de la re gulació n especí fica. Asim ismo se a ñaden ej emplos aplic ables al cas o. En pri mer lug ar Capít ulo II. T itulo. N o discr iminac ión. Com prende r eglas es pecífic as en el ámbit o de l a contra tació n priv ada. La l ibertad form al nos c ond ucía a cumplir la li bertad en la contr atación 13 Mak, Ch. “The C onstitutiona l momentum of European Contract Law . On the interpretation of the DCFR in lighy of Fundamental rights” Eurpean Review of Private Law , num.4, 2009, pags 513 - 529. 14 Infante Ruiz, Francisco J.; Oli va Blázquez, Francisco. Indret 2009. “ Los contratos ilegales en el derec ho pr ivado europeo “ “Esta vía la última tendencia es la inducción medi ante el derecho comunitario e xistente de la prohibición de discriminación como principio general del derech o de la Unión. La inclusión en el DCFR del “principi o de no - di scriminación”, tanto en la primera como en la segunda versión, tiene su origen en la labor desarrollada por un grupo cie ntífico vinculado al “Acquis Gr oup”, denominado “Worki ng Gr oup on Non - Discrimita tion ”. La investi gación de este grupo en relación con el derecho comunitario antidiscriminaci ón llegó a la conclusión de que no hay duda de que ex iste un principio gener al de derecho comunitario relativo a la “no - discrimin ación ”. 15 Infante Ruiz, Francisco J. ”La protección contra la discriminación en der echo privado” Indret. Revista para el análisis del derecho. 2008. “Ilumina todo el derecho de los contratos y de las obligac iones y que dota de una eficacia hasta ahora desconocida a la lucha contra la di scrimina ción en el derecho privado.” 16 (Common Frame of Reference and Existing EC C ontract Law , 2nd revised editi on Edited by Rei ner SchulzeN o vember 2009 XII, 313 pages) 280 en nues tro derec ho tr adicio nal. V amos a detener nos en l a distint os aspec tos de s u regulac ión: a) L A DEFINICI ÓN DEL DERECHO A NO S ER DISCRIMINADO/ A. Está c ompren dido d entro d el Capit ulo II. - 2:101 Define el derec ho a no ser di scrim inado/a de la sigui ente man era: II. – 2:1 01: Right not to be d iscri minated against A per son has a right not t o be disc rimi nated agai nst on t he grou nds of s ex or ethnic or raci al origi n in rela tion to a contr act or ot her jur idical act the object of whic h is to pr ovide acc ess to, or supply , goo ds, oth er assets or services which are avail able to the pu blic. 17 T oda per sona tien e el der echo a no s er discr iminad a por r azón de sex o o por or igen ét ni co o raci al en relaci ón co n un contr ato o c ualquier acto jur ídico que tr ate de f acili tar el acc eso al sumi nistro de bienes y ser vicios que estén dispo nibles par a el pú blico. Para e ntender el anter ior pr ecepto en el MCR se expres an unos c omentar ios que deli mitan l a inter pretaci ón conc eptual y el alc ance de la apli cación d el mis mo. Atendie ndo a u na li bre traducc ión del mism o, se trata de ex plicar en est e tex to parte de di chos com ent arios que este artíc ulo y los si guientes ex pr esan una prohi bición g eneral de discri minación de ntro de un ám bito concr eto, es decir , de las di scri minaciones dentro del á mbito del s exo, et nia u or igen rac ial. Se alu de a que est a regul ación es el f ruto d e todo el derecho com unitar io ant erior . Dado qu e estas norm as se re dactan con el fin de s er utili zadas en tod o el ámbito del Der echo contr actual, (exc luyendo el derec ho l aboral) y en d erech o patri monial , las n ormas de no di scrim inación establ ecidas en est e capít ulo c ontiene n sólo una par te de la legi slació n gener al, q ue, tal y co mo se alu de a que l a mism a es m ás amplia y exte nsa sobr e la no di scrim inación . Las dos principal es lim itacio nes de estas disposic iones l egislat ivas se re fieren a que, en realid ad, se e numera u na li sta cort a de cr iterios de discri minaciones pro hibidas (es deci r sol o las q ue se refi eren a dis crimi nación por razón de sex o o de or igen rac ial o ét nico), l as cual es refleja n el estat uto corri ente del d erecho com unitar io en el ám bito de la ley gener al de contr atos y , en segu ndo lugar , a que s e lim itan a un ám bito concr eto, es d ecir , su camp o de aplic ación es lim itado a cier tos con tratos de bienes , mercanc ías y servici os dispo nibles para el pú blico e n gener al. A su v ez, e n dichos c omen tarios se indica que, t odo e llo no i mplica q ue su r egulac ión teng a un alcanc e limi tado, es decir , qu e se tr ate tan sólo d e un a declar ación de inte nciones o un a declar ación pol ítica, en el sentid o de que la l ey de no discrim inación d eba se r abordada d e acuerd o el ej emplo de alg unas l eyes nac ionales . Si no que la inte nción del le gisla d o r es crear y redactar unas normas p ara hacer más fác il y cer cano el der echo a la ig ualdad de trat o añadien do cri terios de di scrim inación y situac iones. Esa parec e ser la volunt ad del l egislado r . En cu anto a su contex to o ám bito de aplic ación se hace r eferenci a a qu e no s e trata d e una norm a compleme ntaria. Es, par a que una m ejor c omprensión , sólo una parte de la norm a y necesi ta ser l eída de m aner a compleme ntaria c on otr as dispos iciones : a) las previstas en el ca pítulo II . - 2:102 (El conce pto de di scrim inación) que conti ene una defini ción de discri minación precis a. b) las del capi tulo I I. - 2:10 3 (excepc iones) que prev é una p osible j ustific ación d el tratam iento desigu al cuand o la mis ma se r ealiza c omo resul tado de un objeti vo legí timo. c)l as del capí tulo II .- 2:104 (Remedios ) que deja c laro que una i nfracci ón del der echo a no s er disc riminado , interpr etado en v irtud de este ar tículo , provoc a el res ultado, si n perj uicio de otros disponi bles, o reme dios ( dicho tér mino s e emplea como equivalen te a r eparaci ón o res arcimi ento del d erecho esp añol) de no hac er nac er los efectos una obli gación ( lo que s e entie nde por nulida d de ple no derech o) baj o el libr o III c apítulo 3. 17 T raducción de la autora 281 En este senti do el daño no patri monial podr ía tener un efecto disu asorio com o elem ento puniti vo. Este daño de be ente nders e compr endido según l a espec ialida d del daño moral que s e haya sufri do. Cuand o se det ermine l a cuant ía de la re paraci ón del da ño debe n acer en la mente de la person a que disc rimi na que el r emedio o consecu encias jurídicas debe s er sufici ente par a hacer que l os actos futur os de di scr iminaci ón no sean atrac tivos p ara la p erson a que discri mina. E n dicho s entid o se han pr onunci ado num erosos autore s en rel ación a l a espec ialidad del daño causa do y si existe o n o un resquici o para los daños puniti vos. 22 El ef ecto dis uasori o de l a indemnizac ión s ólo se puede lo grar si s e ti ene en c uenta para e l cálc ulo de la m isma el ti po y tamaño de la em presa pr opiedad e n consi deraci ón con la disc riminac ión efectu ada. El tipo de discr iminaci ón y su gr ado de "i ntim idar co n más pod er" deben s er per ti nentes y adec uados. 23 Sin embarg o, si el act o discrim inator io no afect a realm ente a las condici ones de v ida o oportuni dades r eales del m erca do de la per sona disc riminada, la can tidad d e daño no debe s er despr oporci onado inc luso cua ndo se de tener en cue nt a el fin d e alca nzar un efecto di suasori o. Por ta nto, se siguen en es te capítul o tan i mport ante l as reglas ya tr adicional mente aceptad as tras l a evol ución d el der echo c omunit ario en cuanto a los efectos y l as cons ecuenci as d e las cond uctas discr iminator i as, por un la do la co nvenienc ia de que se trate de reme dios efec tivos, propor cionad os y adecu ados a los hechos , a la vi ctima y al respo nsabl e de dañar atendien do a las c ircunstanci as indi vidual es del caso , que se t enga en cuen ta en dic hos rem edios l os mo ti v o s del discr iminad or/a y tambi én una especi al sig nificaci ón en función de l a aversión del disc riminador hacia l a vícti ma 24 Algun os aut ores com o Zoll (2008) opinan que el sist ema de r emedios previ sto en el MC R es más tas ado y c errado que el previs to en el acervo c om unitario ya que abarca l as disti ntas fas es del co ntrato, negati va a c ontratar , fas e prec ontract ual así c omo, otros qu e es ins uficien te el sis tema de indem nizac ión previ sto (vé ase Nav as), dad o que, en los cas os de ac oso los rem edios tradic ionales p odrí an ser insu ficient es. Se tr ataría en el MCR de dotar en est a herr amienta d e un dec álog o de rec ursos y lista c errad a en ar as a una mayor segur idad j urídica . Se pl antea por est e autor menci onado si el si stema d e rec ursos por incum plimi ento es suficie n t e para c umplir con su funci ón pri ncipal, es deci r , h acer posi ble " deshacer los efectos de la disc riminac ión" y tambi én para i mpedir n uevas i nfracci ones y c on ello desemp eñar el p apel de disuadi r de co nductas discr iminator ias futur as, es d ecir , de la prevenc ión ge neral. 25 En cu anto a la posibil idad de la obligaci ón de c ontrat ar , como remedio i mpuest o a la p ersona que disc rimine, algunas autoras v aloran l a primací a del derec ho a la ig ualdad h asta el ex tremo que podr ía llev ar a prev alecer sobre el de la auto nomía de la vol untad 26 en el cas o de ne garse a discriminación hi stórica de las mujeres: que no será reparabl e, sino resarcible y que, al perj uicio concreto ocasionado sobre su patrimonio se debe inclui r el lu cro cesante, incluyendo aquel toda aquella pérdida económica que la mujer deja de percibir por su condición de mujer en es e contexto discriminatorio. La jurisprudencia que desarrolle estas consecuencias nos delimitará si comprenderá o n o las indemnizaciones ese concepto ampliado del resarcimiento por daño o lesión de derecho fundamental. 22 Mesa Marrero, Carolina. “Consecuencias jurídicas de las conductas discriminatorias: ¿un resquici o para los punitive - damages?.” E l levantamiento del velo: las mujeres en el derecho privado. 2010 . 23 T obles (2005) Remedies and santions in E C non discrimination law . “In practice much will depend on the particular circunstances of each i nidividual case, accordingly , the must important guideline is to judge te require ment of effecti veness, dissuasive and proportionality in the light if the circunstanc es of each individual cases 24 Aguilera Rul l. Ariadna. Prohibiciones de discriminación por sexo y origen étnico en el acceso a bienes y servicios disponibles para el públ i co. T esis doctoral 2010. 25 Zoll Fr yderik, “ Remedies for D isc rimination: a Comparison of the Draft Common Frame of Reference and the Acquis Principl es ” ERA 2008. 26 Navas Navarro. “ Negativa a contratar y prohibición de discrimi nar (Derecho comunitario y der echo Español). P rinc ipios de Derecho contractual europeo y principios de Unidroit sobre contractos comerciales internacionales. D yk inson, 2009 ISBN 978 - 84 - 9849 - 460 - 0 Pági na s : 207 - 225. 288 [Document text truncated for crawler view.]