BIBLIOTECA JURÍDICA DE AUTORES CONTEMPORANEOS
El de echo en la ida económica.
POR
FERDINANDO PUGLIA
ABOGADO, PROFESOR DE DERECHO PENAL
en la Uni e sidad de Messina. Biblio eca PixeLegis. Uni e sidad de Se illa.
TRADUCCIÓN DEL ITALIANO POR A. GUERRA
Véa.
MADRID
allel k
e e ,-,
MIENTO TIPOGRÁFICO DE ALFREDO
ALONSO
el idad*
j
'
de Clle
del Soldado, núme o 8
y de u e
m
3
Ene,
1894
BIBLIOTECA JURÍDICA DE AUTORES CONTEMPORANEOS
El de echo en la ida económica.
POR
FERDINANDO PUGLIA
ABOGADO, PROFESOR DE DERECHO PENAL
en la Uni e sidad de Messina. Biblio eca PixeLegis. Uni e sidad de Se illa.
TRADUCCIÓN DEL ITALIANO POR A. GUERRA
Véa.
MADRID
allel k
e e ,-,
MIENTO TIPOGRÁFICO DE ALFREDO
ALONSO
el idad*
j
'
de Clle
del Soldado, núme o 8
y de u e
m
3
Ene,
1894
De la di ección de es a. Bi-
blio eca es á enca gado D. An-
selmo Gue a , Abogado del.
Ilus e Colegio de es a Co e .
Si di il
áail
que
T'ale o
, gleba
ni oqu
111(1)
upe p•
de e mina
imo an
:110 po in(
ocupad
1,/saicialeis
si
1
1
oo
apo a se
que e
pelele
elloluci6n
14
as poi
ludo
)
Be
i%
INTRODUCCIÓN
Si di igimos nues as mi adas á las ob as de
de echo
ci il que salen á luz dia iamen e, ácil es obse a el
imien o de los esc i o es, espec o á la ijación del
mé odo
que debe segui se pa a su es udio,
y
sob e el o den sis e-
---- má ico que ha de exis i en sus dis in as disposiciones legis-
la i as (1). En cambio no se no a agi ación po las e o m
mas que puede eque i la necesidad de los iempos; ni
so-
b e
la
lucha e dade a po el de echo,
á la que co esponde
de e mina exclusi amen e el p og eso de aquel impo an-
isimo
amo de la ciencia ju ídica. A eces se pe mi e
alga-
no po incidencia menciona una e o ma ú il; pe o nadie
se
ha
ocupado de p opósi o en examina qué o as elacionen
esenciales de la ida debie a con ene la legislación ci il,
ni qué modi icaciones ú iles pa a el bienes a social pod ían
apo a se á la legislación igen e. Cabe deci , po lo
mie-
mo,
que el de echo ci il se ha es acionado an e la siemp e
c ecien e a iedad de elaciones nue as que ha o iginado la
e olución social (2).
Las pode osas causas que, á nues o juicio, han con i-
uido á e a da el p og eso del
de echo ci il,
pueden e-,
ici se á és as:
1.
a
al a de es udio de una iloso ía del de-
Véase
BRIN'.
Ensayo de ins i uoionss de de echo ci il;
VADÁLL-Pl••
a
ll
a
s
de echo ci il
en lsc
enseñanza
uni e si a ia;
GlkNT 5I C0
Los es u-
ol ida•
'echo
ci il y
la
cues ión del Iní odo en I alia; GÁBBi
l
Teo ía di
Mi
de las leyes.
y de u
Enciclopedia ju ídica.
6
FERDINAKDO PUGLIA
echo apoyada en los esul ados de la mode na di ección
cien í ica:
2.
a
e óneo concep o del
de echo y del iEs ado
po in luencias
polí icas:
3.
a
sepa ación en e la ciencia
económica y
la
ju ídica:
4.
a
p eponde ancia excesi a del
de echo omano.
Con azón se ha obse ado que el de echo omano gi a
únicamen e sob e el indi iduo
y
su libe ad, con apues os
011
ú odas las demás pe sonas;po lo que hubo de ence a se
en los limi es de un concep o ju ídico nega i o, sólo ap o
pa a limi a (1). Igualmen e se a i ma hoy, que los códi-
111
gos ci iles igen es se ocupan casi sólo del indi iduo huma-
no en sen ido a ómico
y
abs ac o, sin p esen a más que la
¡ o
legislación p i ada
indi idualís ica;
con lo cual esul an
siemp e imp opios é inadecuados á las a ias exigencias de
ol)
nues o iempo, en que el cen o de ida
y
de acción, aleján-
dose g adualmen e de la unidad indi idual, a á pa a con
apidez p og esi a á la unidad social (2).
Aho a bien, ácil es e que el espí i u de la legislación
zól
ci il
mode na se a moniza en es e pun o con el de las leyes
omanas. Sólo en los pueblos de la aza ge mánica se no a
qu
el hecho con a io, en azón á que el de echo omano,
debe
opues o en espí i u á la ida psicológica
y
social de aquella
aza, no u o g an in luencia sob e su legislación. Así que-
da demos ado cla amen e que una causa con a ia á
los
p og esos del de echo ci il ha sido p ecisamen e la in luen-
oia
p edominan e del de echo omano.
Ha in luido además la di ección
anscenden al de la ilo-
solía del de echo,
que, como hemos dicho en o a pa e, ha
negado al homb e
eal,
con i iéndose en una ciencia ah-
ac a,
aislada del ac ual mo imien o cien í ico,
que ha
4
o
o ecido ideas más posi i as sob e el
homb e y la sociedad
humana (3).
El despo ismo deEs ado que impe ó has a los úl imos
anos ,
,del siglo an e io
y
eje ció su malé ica in luencia aun en
lak?
p ime a mi ad del nues o, ha p oducido un sen imien o
"
el
(1)
Véase
Cu&BÁLI,
La nue a
aso dei do ccho ci il;
Tu ín, 188'
(2)
ClliBÁLI,
ob a ci .
aii(
(3)
Véanme nues os abajos:--El na u aiísmo
modc n0 •
411
ds icho.
•
dilalacionia
áa
la iloso aci del clo ésho con las o '
i
l
EL DERECHO EN LA VIDA
ECONÓMICA
7
41
4
.
1
la
,, 141
e,:
ee
a
; del
" a
del
11:11/10
o
apues ou
ce a 8
°
A
so
lo
ap o
coui.
uo
18
que la
esul an
Idas
aleján«
a a
cou
z ae no a
omo,
aquella
Jai
poi
la li e.
ep obación con a oda inge encia del Es ado con que quie-
a pone se lími es á la libe ad indi idual. Así se dice que,
en economía,
la libe ad
es el p incipio más sólido pa a con-
segui el bienes a social,
y
que oda es icción de la mis
ma p oduce ine i ables males. De aquí la esis encia casi
uni e sal á la p omulgación de leyes es ic i as de la
i.
he ad indi idual; y
de ahí ambién el
indi idualismo p e-
dominan e en el Código
ci il.
Po úl imo, no hay que ol ida , en e las causas con a-
ias al desen ol imien o de la
ida económica, la
sepa ación
exis en e en e la
ciencia del de echo y la economía.
Los más
i mes pa ida ios del p incipio de la sociabilidad
(socie o-
lezza)
son p ecisamen e aquellos economis as que u ie-
on poco 6 ningún conocimien o de los p incipios unda -
men ales de la ciencia del de echo; que se limi a on al es-
udio de los enómenos económicos
y
á busca sus leyes,
c eyéndolas
absolu as é inmu ables,
sin eco da que los e-
nómenos
económicos
son una pa e de los enómenos
socia-
les,
que és os ienen odos in imas elaciones en e sí,
y
que la
iloso ía del de echo
es la ciencia undamen al que
debe es ablece las leyes de a monía en e odos los enóme-
nos sociales.
De odas es as causas depende que, mien as las o as a-
mas del de echo p og esaban de un modo admi able de día
en día,
po ejemplo el
de echo penal,
el
de echo
ci il
ha pe -
manecido casi es aciona io, al o de las co ien es de ida
que han aído los esul ados cien í icos mode nos. Sólo se
ha
sal ado de es e pe juicio el
de echo come cial,
que nos-
o os conside amos como pa e del
ci il;
y
eso po que la
na u aleza de los enómenos que egula ha impues o la ne-
cesidad de la,
e o ma
aun á los en endimien os más con-
se ado es.
Con iene no a además que el
anscenden alismo
en
la
loso ía del de echo ha conducido á un e óneo concep o del
e echo
y
del
Es ado,
po que, ol idado el e dade o desen-
'ol imien o de los enómenos de la ida social, ni se puede
7nap ende el concep o
posi i o
del p ime o, ni la impo -
ancia
y
ex ensión de las
unciones
del úl imo. Así se
ha
el idado que el Es ado iene nó sólo unciones de limi ación
y
de u ela, en sen ido muy es ingido en endidas, sino
,11
115
1
1
e
FERDINANDO
P1TGLIA
ambién o as unciones
sociales,
pa a es ablece el equili-
b io y el o den en odas las a ias di ecciones de la ida.
social.
Los mode nos
ilóso os ju is as
y los
economis as
que
a a on de emancipa se de aquel anscenden alismo, u-
ie on necesidad de ija el
- e dade o
concep o del
de echo
y de es ablece la e dade a
misión
del Es ado (1). Así
Sa-
ha
dicho muy bien que «es un o icio de coo dinación y de
compensación el que es á llamado á eje ce el Es ado
mo-
de no;
ayudando al débil, sin educi á la impo encia
al
ue e; p e iendo los ac os exo bi an es, sin des ui la can-
sa que los p oduce; con eniendo en sus jus os lími es la
ac-
ción
de los ue es, pa a e i a las ex alimi aciones, pe a
sin ma a á los ue es ni inaugu a , sob e la debilidad
y
la
uina de odos, el iun o de la p opia i ana (2).»
De la sepa ación en e la
ciencia económica
y
la
ciencia
del de echo
pa ece de i a se ambién la consecuencia
de
que el desen ol imien o de muchos enómenos económicos
se ha ope ado á modo
esle
.
qe,
po que, como se á ampliamen-
e demos ado en es a ob a, el de echo es ley de
ínculo
hu-
mano
y
de
a monía social, y
si las
leyes económicas
no
es án
en a monía con las
ju ídicas,
ecibi á acaso bene icio
un
o den p incipal de los enómenos económicos, la
p o-
ducción de la iqueza,
pe o su i án malé icas in luen-
cias los demás,
y especialmen e los de la
dis ibución y
del
consumo.
En ealidad así sucede, y de ahí de i an no pocos
de los mode nos males sociales y las con inuas lamen a-
ciones
y
las i as popula es. Así el bien que puede de i a
del desen ol imien o de los enómenos de la
p oducción,
se neu aliza del odo con los g a es males que p oduce
la
al a de leyes egulado as de la ac i idad económica.
También depende de la sepa ación en e la ciencia dei
(1)
MONTANARI,
La cues ión o es al;
ERRERA
l
, hiS íl CiOnos
é o Wnziea
del siglo XIX;
s
CHIATTARELLA,
Del mé odo en economia, y
el
o o
abajó
La
ik
3
0
ía
lo‹
k
ili a
y los
1
.
4119,10S
(Ten(
Inislos
ingleses:
IIIRAGL1A,
La
mo-
de na
ileso la del de echo,
y
La amilia
en
el de echo
na u al:
CiRL23
ida del de echo en sus elaciones con la ida social:
DEL GlUDICE„
Lailuo i
es
cuela
ec
onómica
y
cl Cong eso de Milán,
y,
en in, las ob as de
LAMPERTi,—
CO
,
I
ESEBDAGT1A. NAllANI, CUSUMANC',
ole.'
(2)
CIMBALI,
ob a
ci .
91
9.
I%
"1k
as
sm
q i:.
51de
eo!,
Asi
ki6n
y
lad
o
11::,-
.Ancia.
.ui la
uy.
,i s
ioues,
iilidad
.#
la
de
la
:u da
:ceái i>
u no es i_
eneldo
3,
la
in k:
a
n
nom
ede
e 1911'
EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
9
de echo y la economía que las pe u baciones ecuen e-
men e g a ísimas en el desen ol imien o de la ida econó.
mica escapen á la acción del magis e io
ep esi o
del Es-
ado,
y
que indi iduos que me ecen g a es penas queden
en la impunidad, y has a in en en de nue o u ba el o den
de las elaciones económicas.
Y ¿qué di emos además de los danos que o igina la al-
a de opo unasleyes de
p e ención social
po el lado eco-
nómico? He aqui uno de los pun os más delicados del a gu-
men o ela i o á las elaciones de la unción social de
p d-
ención
con la unción
económica;
a gumen e se iamen e
a ado en nues os días po los c iminalis as de la escuela
posi i a, la cual, al es udia las causas del deli o, ha halla-
do en la mala
o denación económica
un ac o social
que
concu e e icazmen e al aumen o de la c iminalidad
y
á
la
apa ición de nue os enómenos c iminosos.
Es e a gumen o es digno de un es udio especial,
n
nos-
o os, en un abajo p óximo á publica se, nos ocupa emos
de él de in en o. No omi i emos, sin emba go, en és e
la
opo una mención de algunos casos señalados, en que
pa-
ezca
necesa io desen ol e la unción de
p e ención social
Es as lige as ideas bas an pa a mos a el obje o del p e-
sen e abajo, que hemos denominado:
El de echo en la ida
económica.
No p e endemos desen ol e en pa icula idades
minuciosas la elación en e la unción
ju ídica
del Es ado
y la
ida económica;
sino sólo menciona algunos casos de
los más impo an es, en que se necesi a ex ende á los en6-
menos económicos el impe io del de echo.
•
EL DERECHO EN LA VIDA. ECONÓMICA
1
7
pensado es a e idos, son deseadas hoy has a po algunas
conse ado es.
Y si odo es o es cie o, engan los inmo i-
lis as y de enso es del
indi idualismo
mal comp endido la
bondad de escucha pacien emen e á los que conside a án
sus ad e sa ios, ó más bien ad e sa ios del o den social,
pues o que de la discusión anquila puede nace la e dad,
según
ya econocen muchos que amos a ás se oponían 1
oda
en a i a de e o mas sociales.
Noso os, en e an o, según se hab á comp endido, e3-
amos de pa e de los que sos ienen la necesidad de una
l
i.-
.
g
islación social;
y, aún econociendo con Minghe i qua
(531-,;..,
debe ep esen a el p incipio de u ela, de soco o
y
de
educación que concie nen al Es ado, c eemos que del mogo,
que ha sido concebida no end ía la i ud da conduci á
1a.
mejo a social á que odos aspi amos. A nues o modo de
en ende , no
bas an
pa a eso las leyes inglesas de u ela- ‘'"
de soco o
(p o ec i e enabli ac
,e,
․
),
aunque sí pa a saca
de sus e o es á los economis as a caicos y á los secuaces
de
la escuela económica que se llama
lib¿,
J
al
debiendo llama ;::
aná quica;
no bas an las leyes sob e sanidad, limpieza,
en ilación de la es anc
i
a en áb icas manu ac u e as,
n
las leyes sob e mine ía; no bas an las leyes que de, e nainaiz
la
o ma de
epa a los dalos, como consecuencia
de lo;.1
desas es p oducidos en áb icas
y
minas; no bas an las le-
yes sob e el abajo de la muje y de los
p
inos, sob e la ins--
i ución del
a bi aje pa a esol e las di e encias en e ca-
pi alis as
y
abajado es, en e pa onos
y
ob e os;, no loku-
a a o ece la ensei.anza écnica pa a adies a en la.
p ác ica de los o icios; no bas a la cons i ución de socieda•
des de soco os
mú ilos
y de segu os con a iesgos; no bas.
a el ac o de
1878,
del Gobie no inglé-;, que llegó á
acul ades á las au o ieades locales pa a exp opia po
causa de u ilidad pública los ba ios conside ados mal-
sanos,
y
pa a demole los y eedi ica los; sino que se ne-
cesi a un as o sis ema de e o mas sociales que puedan e-
sol e los múl iples p oblemas de que se compone la
cue."-
ión social.
La
cues ión social
es cues ión compleja; es educa i
po
cuan o se e ie e al
o den in elec ual;
es
polí ica
po 11
2
18
FEIWINANDO PUGLIA
c
i
ne oca al
su agio uni e sal y
á las e o mas
polí icas;
ea
económica
en cuan o mi a á las elaciones de la
ie a,
e
capi al y el abajo
en el epa o de la iqueza; es
ob e a
en
cuan o se p opone el p oblema del po eni de las
clases
abajado as.
De aquí que, como dice muy bien
GARLE,
o-
do
el o den social, desde los de echos del
indi iduo
has a
la
au o idad del
Es ado, y
odos los aspec os del
de echo
humano, desde el de echo de libe ad has a el de
de ensa
y
el de
asis encia,
se hallan en uel os en una discusión
que no pa ece que llega á á é mino mien as no sean
nue-
amen e
coo dinadas y equilib adas en e sí las bases.
económicas, ju ídicas
y
mo ales sob e que descansa la socia-
dad mode na (1).
Siendo compleja la
c
y
es ióm social,
es deci , siendo múl-
iples los p oblemas que es a exp esión comp ende, ácil
es
a i ma que la solución de aquella depende de la solución
de
és os, y que hay, po lo mismo, a ios modos de
llega á
lo
p ime o. Noso os examina emos la cues ión
social
des-
de el
pun o de is a ju ídico, según se e á en los
capí ulos
:siguien es.
• ilMI11111~11
n
1~~~111~1~11B
1) Cona, ob a ci ada.
CAPÍTULO II
4
.1
LEYES NATURALES Y FENÓMENOS
ECONÓMICOS
Una cues ión impo an e se nos p esen a al da p incipio
al desen ol imien o de nues as ideas y debe se esuel a
p e iamen e, po que su esolución iene di ec a in luencia
sob e el sis ema de ideas que amos á segui . Es á sabe :
ilos
enómeilos económicos es án egidos, como odos los
enómenos ísicos, po leyes
na u ales,
ó dependen de leyes
kmanas,
mejo dicho, del
lib e a bi io humano?
Es a cues ión es impo an e en nues os días po muchas
azones: L
a
Po que con la di usión
y
el p edominio de la
iloso ía na u alis a no es di icil que incu an muchos en
con usión de las a ias leyes
na u ales y
que o os, con a-
ios á ellas, pongan un abismo en e las leyes na u ales
y
las que gobie nan los enómenos llamados
mo ales y sociales;
2.
a
Po que, en la ciencia económica, oponen algunos esc i o-
es las leyes
na u ales
á las humanas, sos eniéndose doc-
inas di e sas espec o de algunos p oblemas ela i os á la
ida económica, ya en nomb e de las leyes
na u ales,
ya de
las
humanas;
3.
a
Po que muchos socialis as, al comba i
algunas ideas de la escuela económica llamada
libe al
ú
o odoxa,
impugnan la doc ina, po és os de endida, de las
leyes
na u ales económicas,
como
si exis iese alguna oposi•
ción en e las leyes
económicas
y
las
na u ales.
Es necesa io, po lo an o, elimina odo equí oco es-
pec o al concep o de ley
na u al,
como lo es de e mina con
p ecisión las ideas del
na u alismo
en pun o á los
enóme-
20
FERDINANDO PUGLIA
nos mo;'(i s
.
y
sociales
de que o man pa e los
económicos.,
y
en pun o a las leyes que los gobie nan;
y
así hab emos
espondido an icipadamen e á odas las
objeciones que pu-
die an
se nos hechas en el desen ol imien o de nues as
ideas, é indicado con cla idad los p incipios undamen as
les de que pa imos pa a esol e las a ias cues iones de
elación en e el
de echo
y la
ida econ&dca.
Es
menes e no a p ime amen e que la cues ión p
g
-pues a La sido
muy
deba ida en es os úl imos iempos;
debiendo empeza po las ideas que sos iene el p o eso
DE
JOII..4NNIS
en una c í ica á la ob a de
DE LAVELEYE
i ulada:
«Les lois na u elles e obje de 1' Economíe poli ipe» .
DE
LAVELEYE
sos iene que los enómenos
económicos
(ca ee
:a
especial de enómenos
sociales),
son egidos po
leyes
AV'
nanas,
es o es, emanadas do la olun ad de los homb es.
Admi e que odos los enómenos sin excepción se p oducen
en el seno de las leyes de la na u aleza, y que odo, po
consecuencia, es, en cie o modo, p oduc o de leyes na u a-
les; pe o no a que hay encadenamien os de enómenos
que
se
llaman leyes
na u ales,
co no la g a edad, y que hay
o as leyes, en cambio, emanadas de la
olun ad
de
los
hom-
b es, como el Código ci il, la
Cons i ución,
la
ley elec o al,
e c.; y que, del mismo modo, la p oducción, la dis ibución
y
el consumo de las iquezas se
egulan po
la- olun ad de
los indi iduos y las p esc ipciones
del legislado .--Y
añade:
«la
di e encia g ande es és a: en los enómenos eco-
nómicos la ue za que ob a es la del homb e,
y
el homb e
es un agen e lib e, que las ideas, las c eencias, las leyes,
las ins i uciones pueden modi ica en su sus ancia,
y con
mayo
azón
en sus mani es aciones. »
A es as absolu as a i maciones del p o eso de
Lieja,
DE
JOTIANNIS
ha espondido con jus as ag ias censu as, po
conside a las en abie a oposición con el mo imien o cien-
í ico mode no. A i ma, on cambio, que es un e o admi i
hoy, an e los p og esos de la ciencia expe imen al, la
libe -
ad
en las
mani es aciones de la olun ad humana. Aun
cuando
ni
la
isiología, ni la psicología, esc ibe, han p o-
g esado has a aho a lo bas an e pa a da nos un pe ec o
conocimien o de odas y cada una de las causas ísicas que
de e minan la olun ad, es indudable que exis en muchas
V.14 DERECHO EN LA VIDA. EC9ÓMICA
2
1
causas, unas o gánicas y o as de i adas del ambien e, que
ob an de un modo i e u able sob e la mani es ación de la
olun ad; la misma me a ísica ha abandonado la eo ía del
lib e a bi io absolu o y se a inche a aho a en el más limi-
ado campo del lib e a bi io ela i o, ¿Cómo nega la in-
luencia del clima, do la condición e nog á ica, de la cons-
i ución isiológica y de la he encia, y apoya odo un edi-
icio cien í ico sob e una ase abandonada ya, sin somb a
de p ueba, como si uese la más luminosa p ueba de la e -
dad:
el homb e es lib e?
¿Cómo ol ida que el p incipio de
la e olución en los hechos mo ales ha sido más ó menos
ampliamen e acep ado po odos los ilóso os, y admi i sin
discusión que el pode de los legislado es alcance á cam-
bia de hoy á n-díana la az de la sociedad con la simple
ap obación de una ley? (Riza
di ilos.
JCZ.M.1`.)
uien conozca los esul ados úl imos de la ciencia expe-
imen al ha de con eni en que las conside aciones do
DE
JOHANNIS
me ecen se acep adas y que ienen alo no
sólo
en elación con los enómenos
eCTIA7i1COS,
en cuyo
campo se empdí6 la con
ienda en e él
y
LAVELEYE,
sino
ambién en elación con los enómenos
moi ales
y
socide,s-
odos; pues o que es el único c i e io que debe necesa ia-
men e p esidi la explicación de los enómenos conce nien-
es al desen ol imien o de la ida humana,
indi?)iddal
y
social.
Ve dade amen e ¿cómo pod ía sos ene se hoy que los e-
nómenos
mo ales
y
sociales y,
po an o, los
CCO2 /1,
i
2ien
.
s
.
sean
e ec o del
a bi io
humano, cuando los da os an opológicos
V-
e idencian que una elación de causalidad liga los enóme-
nos psíquicos á los isiológicos, los isiológicos
á
los ísicos
y
los sociales á los psíquicos y, po an o, á los iielógicos
y
á los ísicos? No se c ea, sin emba go, que el desen ol i-
mien o de la ida humana, an o
indi idual
come
social-
men e
en endida, se haga po ciega
.
alalíd(l.
Hay que dis-
ingui cuidadosamen e el
Alonso° y
el de `e,2
•
a¿li.s
.
a79.
El
a alismo
excluye aquella a mónica co espondencia
de
causas
y
de
e ec os
en el mundo, de la que esul a la ida
uni e sal; implica la c eencia de que cuan o sucede y debe
sucede es á egulado an e io men e, y que, po lo an o,.
es
inú il agi a se, a iga se en cambia el o den de las
22
FERDINANDO PaGLIA
sas cuando ue zas con a ias, supe io es á la olun ad
del
homb e, ienden á man ene le, ó cuando, si concu en á
cambia lo, odo sucede po causas ex añas al homb e é
i emo ibles. Al con a io, pa a. el
de e minismo
no
hay
nada
p ees ablecido
en el mundo, nada ácilmen e
p e isi-
ble,
pues o que odo sucede po una cadena de
causas y
de
e ec os.
Pa a el de e minis a, las ue zas na u ales es án
en
acción cons an e y ecíp ocamen e
se
in luyen y modi ican;
y, po an o, según las cicuus ancia,s, puede ocu i la apa-
ición de un o den pa icula de enómenos, cuyas causas
sea posible señala ; puede muda se el cu so o dina io
de
los sucesos sin que se admi a una
p edes inación,.
En
el
sis ema del
de e minismo
no se niega á los se es una ac i-
idad capaz de modi ica los enómenos na u ales, que nie-
gan p ecisamen e los
a alis as;
sino que, como c ee el
de-
e minis a Claudio
BERNARD,
has a hay pues o pa a la lib e
olun ad humana, oda ez que la ac i idad psíquica puede
se causa de e minan e de muchos enómenos, al igual
de
las o as ue zas na u ales.
No hay, pues, que con undi ideas di e sas, como suelen
hace algunos, po a án de impone en sis ema p edilec o á
o os; sino que es necesa io, según se ha dicho, dis ingui
cuidadosamen e el
de e minismo
del
a alismo, y
ambién
del
lib e a bi io,
c eación an ás ica de algunos pensado es
soli a ios. El homb e i e en la na u aleza
y
se desen uel-
e en el seno de una se ie inde e minable de ue zas, po
donde su
ac
i idad
es
causa y : e,clo
al
mismo iempo, y
bajo di e sos aspec
os. El
la aiismo
implica ía absolu a
_pasi idad
en el homb e; el
de e minismo,
en cambio,
im-
plica
ac i idad,
pe o no
a bi a ia, cap ichosa,
como
sos-
ienen
algunos, sino una
ac i idad
desen uel a con a eglo
á
leyes na u ales
Vespuós de es a b e e dig esión,
es
ya mAs ácil com-
p ende la na u aleza de los enómenos
mo ales
y sociales,
y, po an o, de los
económicos,
y su e'ación con los
demás
enómenos de la na u aleza; abandonando el es echo
cam-
po en
que, po la ue za de las cosas, colocaba
JOHANNIS
la
cues ión. Digamos an e odo que en as a, como en
odas
las
cues iones, so necesi a con eni p ime amen e
en
los
concep os undamen ales de que se pa e pa a
esol e las,
9
1
EL
DERECHO
EN
LA VIDA ECONÓMICA
23
y
en las exp esiones adecuadas á esos concep os. Hay que
econoce que muchas dispu as cien í icas han esul a-
do inú iles p ecisamen e po al a el acue do sob e
los
da os undamen ales del p oblema pues o á discusión.
E i emos, po an o, ese incon enien e, empezando po
p egun a nos qué debemos en ende po enómeno
na u al
y
si el concep o de és e es opues o al del enómeno
mo al,
social,
6
económico.
Fenómeno
na u al
es el que iene sus
condiciones de exis encia en las leyes que igen el desen-
ol imien o de la ida cósmica. En iempos se c eía que
odos ó pa e de los enómenos del mundo es aban p odu-
cidos ó de e minados po causas
sob ena u ales,
ue zas
epi-
ísicas ó epio gdnicas;
y,
po lo an o, se con aponía un o -
den de enómenos á o o,
y
se suponía p esidido el desen-
ol imien o de los unos po leyes dis in as que los o os.
Así
kle
adop a on di e sos ocablos pa a designa es as di-
e sas clases de enómenos, y se con ibuyó después á di i-
cul a la o mación de nue os concep os expe imen ales.
Pe o
hoy que el
na u alismo
ha omado inc emen o
y
que la in es igación de las causas p oduc o as de los enb-
menos y de las leyes que igen su apa ición se hace po ía
de obse ación y expe imen o; hoy, que se ha des e ado de
la ciencia el in lujo de causas ex ao gánieas
y
ex acósmi-
cas como explicación de los enómenos del mundo, odos
los
enómenos que se demues an deben llama se
na u ales,
como p oducidos en el seno de la
na u aleza y
po causas
na-
iu ales .
Po consecuencia, los enómenos
mo ales, sociales,
polí icos, económicos,
e c., odos son enómenos
na u ales;
y
no
ace amos á comp ende qué di e encia quie e halla se
en e los enómenos
na u ales
y los
mo ales y sociales;
cuando el concep o de enómeno
na u al,
en un sis ema de
iloso ía
posi i a,
lo mismo que en cualquie sis ema que
no
abuse de las
abs acciones me a ísicas,
sólo puede se el
an.
es
indicado.
Si enómenos
na u ales
son odos los que ocu en en el
uni e so,
leyes na u ales
son odas las que p esiden el des-
en ol imien o de los mismos: po lo cual, es igualmen e in-
comp ensible la oposición que hallan algunos en e leyes
na u ales
y
leyes
mo ales y sociales.
Ya se en ienda que
ley
signi ica
sólo la
'uni o midad del cu so de la na u aleza,
ó se
.94
17111DINANDO PITGLÍA
admi a con 3110. EsQu1Eu que las leyes son
elaciones
nece--
.
Ç
o ías od e las cosas, ó
con
VIGNOM
que ley es
lo
in a ía-
ále en la e olci _;2i
y
mi
,
P2plicidad de los
,
en.zenos;
siem-
;I e
i emos á pa a , en el campo del ;¿(/1?/i.•mo, á los
sup a-
didos concei: os de
.
/e»22
/e o no al y ley nal?i al.
Ni se diga que, mi ando la cues ión po el lado
p ác ico.
mejo , analizándole en sus elemen os m:is simples,
se ha-
lla
una g an di e encia cu e los enómenes
/na u ales
y los
972(4-ales
y
sociales, y,
po an o, en e las leyes
que igen
los
p ime os y las quo igen los úl imos; po que
descen-
diendo
á es e exámen, se con i ma aún más la idea
que
aca-
'damos
de expone . En ano se di á que los enómenos
mo-
ales y sociales
son p oduc o de la ol in ad humana,
y
que,
po lo an o, no pueden con undi se con los
na u ales,
na-
&ados
en las a ias combinaciones de las ue zas ciegas de-
la na u aleza; en ano se di á que las
leyes na u ales
signi-
ican cons an e epe ición de hechos expe imen ales,
mien-
as
las
mo ales y sociales
p esuponen la exis encia
de un-
pode que las es ablece y de o o que igila su obse ancia
y cas iga su in acción. Todas es as objeciones
se apo-
yan
sólo sob e un
equí oco
y sob e un
also concep o
de las
leyes
na u ales.
Se apoyan sob e un
equí oco,
po que la exp esión
«leyes.:
'51a u alei» no ha de
ene el es echo sen ido que le dan
los
ad e sa ios, es o es, el de leyes
ísicas;
sino el sen ido
am-
plio de
leyes
que egulan los enómenos acaecidos en
el
uni-
--,'e so.
Se apoyan además sob e un
concep o also,
po que-
cuando el na u alis a habla de
leyes nalm(de,s,
no
con un-
de
las
ísicas
con
Lis
mo ales
y
sociales,
e c.; sino
que su-
pone que odos los enómenos cósmicos son p oduc o
de cau-
as
wab,
,
ales,
y que es g an e o
busca en
su
desen ol i-
-mien o la ace:ón
qu
de po encias especiales,
deseo-
-Decidas
pa a el homb e
y
supe io es á la na u aleza.
Es,.
po
an o, p eciso es a de acue do no sólo sob e el
concep-
o
de
leyes na u ales,
sino sob e el concep o cien i leo del
i ni e ;:o,
an es de comba i las ideas mode nas, que,
á más,
de odo, ienen el mó i o de se más compi ensilles
que mu.-
chas
abs acciones me a ísicas.
Fijemos,
pues,
cla amen e las ideas posi i as
que deben:
,
se i de base al es udio de las ciencias
mo ales y
sociales,.
EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
25
y, po an o, al de la
economía;
empezando po a i ma que.
las
leyes
que egulan el desen ol imien o de los enómenos
del uni e so son odas na u ales, y que so di e si ican se-
gún las a ias ca ego ías de los enómenos. La misma ley
de
eIolución
nos explica la inmensa a iedad de los enó-
menos
y la di e sidad de leyes na u ales que los igen. Ella
supone el paso de lo
homogéneo
á lo
he e ogéneo,
de lo in
da i2do
á lo
dis in o,
de lo
inde e minado
á lo
de e minado;
y
de aquí la
unidad
en la
a iedad;
la ni e salidad de al-
gunas leyes
y la
pa icula idad
do o as.
Así el na u alis a, al es udia los enómenos na u ales,
obse a leyes
ni e sules,
como la de
a acción ,
la de
g a-
edad, y
sob e odo la de
e olución;
que son
inmanen es y
quizás e e nas. Obse a al mismo iempo leyes
pa icula es;
leyes subo dinadas á las p ime as, que p esiden el
des-
en ol imien o de los di e sos ó denes de enómenos
na
g
- ales;
po ejemplo, leyes
ísicas,
biológicas, sociales,
e cé-
e a. Es as leyes, que en ealidad son, como las p ime as,
conjun o de
elaciones necesa ias
en e los enómenos, pue-
den subdi i se en a ios o os g upos meno es;
y
así, á los
ojos del na u alis a iene á p esen a se un sis ema de leyes
a ias é in ini as, de las que esul a la ida uni e sal. Es-
as le es pa ece que son ambién
inmanen es,
aunque les.
al e el a ibu o de la
uni e salidad.
Con iene no a cuidadosamen e aho a, que, además de
esas, exis en o nos leyes ambién
pa &ula es,
pe o
muda-
bles,.
que consis en igualmen e en
elaciones necesa ias
de
las cosas, pe o que, de e minadas po el con inuo
y
len o
paso de lo
homogéneo
á lo
he e ogéneo,
no son
inmu ables
como aquéllas. De no se así, el p og eso se ía imposible.
La ley de
e olución,
po an o, implica la exis encia de le-
yes
uui e sales y pa icula es,
di ididas és as en
mudables
inmu able4:
sin cuya dis inción se Pega ine i ablemen e á,
consecuencias e óneas, como la de la
inmo ilidad.
Es a
inmo ilidad se admi i á an e odo en los enómenos mo a-
les
y
sociales; como p ueba enc e o os abajos, el ecien e
del p o eso
GLIIMPLOWICZ
(La iolencia de la lucha:
es u-
dios sociológicos). «En ma e ia sociológica, esc ibe, ni hay
p og eso, ni e oceso, ni puede habe los; los homb es son
siemp e los mismos, los elemen os humanos es án animados
26
FERDINA.NDO PUGLIA
siemp e po las mismas ue zas,
y
la calidad
y
can idad
de
-es as ue zas
pe manecen cons an emen e iguales. Es
am-
bién
una ilusión c ee que en nues a época ha habido é,
debe habe in enciones mayo es de las que se han hecho
milla es (le a íos há.» Hé aquí á qué e óneas consecuencias
conduce un also concep o del desen ol imien o de la
ida
uni e sal
y
de las leyes que le igen.
Los esc i o es de ciencias
mo ales y sociales
que, po
bien
de
és as, c een ú il sos ene la exis encia de leyes
na u ales
di ec o as de los enómenos
sociales y mo ales y
la
inmo i-
,lidad
de las mismas, especialmen e en elación con los
e-
nómenos
económicos, se engañan g a emen e, po que c een
que el p incipal ca ác e de las leyes
na u ales
es la innu-
-nencia
y
la inmu.abilidad,
alseando así el concep o cien í i-
co de esas leyes. Como ambién se engañan los que, en a en-
ción. á los p og esos humanos, c een que los enómenos
mo-
ales y sociales
no es án egidos po leyes
na u ales,
sino
acionales,
e , o es, dependien es de la lib e
' olun ad
hu-
mana.
No es cie o que las leyes na u ales sean
in iolables, ó
me-
jo dicho,
inmu ables;
los hechos lo desmien en,
y
sob e odo
la
his o ia de la humanidad demues a e iden emen e lo
con a io. Lo que pa ece
.su-spensióia ó in acción
de las
le-
yes na u ales po
ob a de la olun ad humana se educe
á
-hechos
na u ales,
egidos po leyes na u ales ambién. Con
azón, po lo an o, pa ece incomp ensible
á
DE J0HANN1S
que se admi a, en o den á los enómenos conside ados
na u-
ales,
la posibilidad
de una in acción ó suspensión de esas
leyes
na u ales,
y no se admi a a ándose de enómenos
'mo ales
ó
sociales;
que eniendo és os po causa al homb e,
no
se les c ea egidos po leyes
na u ales,
como si
en el
homb e
hubiese un
al o
ue a de lo na u al que p odujese
esos enómenos. To nemos, diez él. un hecho muy común:
la caída del agua del mon e al alle; con a la ley de la
g a edad que signo el agua, su ge la esis encia del e eno
con la ue za de cohesión de sus moléculas: con a es a ue -
za de cohesión de las moléculas se impone la capacidad que
el
agua iene de di idi las pa es del e eno
y
a as a
las
más menudas, y la ue za de g a edad unciona
en on-
ces
nue amen e deposi ando las moléculas
de ie a
y
o -
Tz
ac
CAPÍTULO IV
EL INDIVIDUO Y EL ESTADO
G an pa e de los males económicos que en la sociedad
mode na se deplo an y que han dado o igen á la llamada
cues ión social,
de i an de la al a de opo unas leyes
ju í-
dicas
egulado as del desen ol imien o de la ida eco-
nómica.
Una escuela económica, nacida en el cen o de los pue-
blos de aza
c
e
a, p oduc o de p incipios ilosó icos.
abs ac os y de espí i u
i di idualis ico
de aquellas gen es,
ha p oclamado la e ónea oc ina e que los. enómeno
económicos se desen uel en con más en aja de la
huma-
nidad
cuan o menos es án suje os á las leyes.
Es a escuela, á la que más a de se adhi ie on econo-
mis as de p ocedencia
ha alseado el concep o del
indi iduo y
del
Es ado, ydeliconocid.o
la ley humana de
-sociabilidad (socie olezza),
so
-
á i
g
a
que en el campa
economico, oda in e e
_
del Es ado es ile í ima i acio-
nal,pe u ba o a
ea elaMón na u a e os enó enos;
y que se p ecisa, po el con a io, con ianza en la
libe ad.
plena
en los indi iduos,
y
en la
lib e concu encia
de
sus
u
e zas.
E
la sse ai e, laiye passe ,
esul a la
ó mula
mejo
pa a e esa es e
nuéToCRia
-
ep o económico":"'
En nues os días al unos ensa
es
han c eído que
la
doc ina del
-
cldigic
...1
1uaImo
iene ambién su i me a eo p.
en la
de la
e olumón, y
que la acción del Es ado debí
-
Ni-
3
FERDINANDO PITGLIA
ninui á medida que se a desen ol iendo, do día
en
dia.
más,
la ac i idad humana.
Pe o
elinclizidualis9 o
de la llamada
eco-
nómica, es
un
i di id alismo alló
que conduceTS: des-
o
L
a i
jus i icando la ic o
ia
eea
l
:Zmi eainen o sob e el más
débil,
el p edominio del
aude y la injus icia sob eo a.lidad y el de echo.
La.
sociedad es Fa a ellos una eunión de indi iduos de ue -
zas y ap i udes a ias, cong egados po la mú ua ayuda
pa a consegui
los
di e sos ines de la ida; sino un o
de homb es, iscando cada uno su p ozio bienes
y
lu-
dia'n
-
do
es o odos ellos,
al sis ema, obse a
MARIANO,
se llega á comp en-
de la economía y sus enómenos como una ac i idad des-
j en uel a casi en el acío, en el ámbi o soli a io y abs ac o
de
una ex's encia osca
y
p imi i a, p i ada de ondo
es-
pi i ual,
despojada po comple o de ideales y de ines de
cullu a, y en e amen e abso bida en. las pu as necesidades
•
na u ales y animales. No domina en ella el }pensamien o
de una ida de elación compac a y o ganizada, en ías de
desa ollo, de po eni
y de
p og eso, encaminada no sólo
á ines de p ospe idad, sino de mo alidad y ci ilización. Se
...pa e, en cambio, de un sensibley ulga a omismo uni e -
sal, y se p esuponen condiciones de na u aleza epugnan-
es á la posibilidad y con a ias á la ealidad de las
cosas» (1).
:
4' No nega emos que el indi idualismo. como sis ema de
un
eacción con a el ecio despo ismo de Es ado de los siglos
an e io es, die a bene iciosos esul ados. P ueba de ello
es
la abolición de las
co po aciones de a es y o icios,
que
ué
un bien, po que la ene gía indi idual se había anulada
con esas ins i uciones; sique a engend ase ambién males,
po no segui
á
ella opo unas leyes egulado as de los enó.
menos económicos, con lo que el ob e o, abandonado
á
sus
impulsos p opios, cuando no ué as u o ó ue e pa a p ocu-
a se medios de subsis encia, cayó en la i anía, aún más
du a, del capi alis a.
La escuela del
iMi idualismo
se equi oca al
conside a
(1)
MARIANO.
El incliz
q
d 40
y el
E
,
( do. Milán.
111
S
la
ac i idad económica
en abs ac o, independien e de las
condiciones necesa ias de ida le los o gi;nismos sociales;
se equi oca al pone en an agonismo al
indi idHo y
al
Es-
ado,
igno ando la es uc u a eal de os o ganismos so-
ciales y el modo de unciona de sus di e sos ó ganos,
y
cae además en el e o de mi a la economía como in en sí
misma, y no como uno de los medios pa a consegui los
ines sociales. Cabe ambién deci , que el mismo concep o
incomple o que o ma en la
ac i idad económica
p oduce en
sus secuaces la an agónica idea del
indi iduo y
del
Eskdo,
de la
libe ad indicidual y
de la
ado idad
social.
El p oblema de las elaciones en e el indi iduo
y
el Es-
ado ha sido obje o de se ios es udios
y
p o undas discu-
siones. Pe o
las soluciones han
sedo dis in ss, p oclamando
unos que el Es ado
es medio
del indi iduo pa a consegui
los ines de la7777
-
57,
o
po el con a io, que el Es ado
S
in y el indi iduo medio (1).
a op esión del indi iduo en
los
pasados iempos y el
despo ismo con que se des uyó oda libe ad indi idual
o igina on la c eencia de u
..
e el Es e11p es un
227'
que debe
comba i se á odo ance. Se pin ó al Es adocomo un
B j.a ue azi..e.ala,zos que a a de suje a odo
y
á
odos,
y al indi iduo como una po
l
e e íc ima de es e u ioso
Toni iWinando así á c ee711-371-6117,11FP--q—uee
es nada
y
el indi iduo odo, po que sólo és e es
ece
y
e .~~~
41 0P110~~~
en e.
n
o
o luga he demos ado el e o en que caen los que
conside an al Es ado
in,
como
los
que sos ienen
lo con a-
io: ambos elemen os, el Es ado
y
el indi iduo, son al mis-
mo iempo
medio
y
,
in y
se
in eg an mu uamen e (2). In
dablemen e el indi iduo es el p ime elemen o_ slel o ga-
ni
o socia . iene
pa n
hel
'y acun
-
pa aaesen ol éiT á,
157O
-
177"
—
msmo que iene necesidades que sa is ace pa a
exis i :
y
esas po encias
y
acul ad se con ie en en de e
chos (3). El indi iduo, pG lo an o, necesi a desplega
es-
dF
del
),141
ue .
y
p en•
des•
ac o
o
es.
de
Mes
)a:Leu o
iiias de
o sólo
e Se
1114
EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
35
idiz
c N
(l) V. PALMA.
Cu
so de de'
o
echo cons i ucional;
13.L.U. IS.CLILI,
La
polí-
iu co no cienci ‹;
WiiLRAs,
Es udio del ideal social;
DU.PC NT WHITE
4
El
indi iduo y
el 'Cs ado
(2) PIIGLIA.,
La misión del Es ado.
(8) PUGLIA ,
La
idea del de 'echo en
la
iloso ía cien í i,,ca.
•
3 )
FF.11D •i-ANDO PL-GLTA
as
acul ades, mani es a sus ideas, sa is ace
sus necesi-
dades;
cl.be, en in, ene una es e a de acción
lib e de odo
obs áculo. Es a es e a ha de ab aza el desen ol imin o
de
a
i
uella.s acul ades humanas necesa ias pa a
la exis en-
cia del indi iduo en sociedad, como son la acul ad de p ocu-
a se los medios de subsis encia con el abajo, el come cio,
la indus ia,
e c.; la acul ad de mani es a
su pensa-
mien o, de elegi un o icio ó
p o esión, la de conse a
los
p oduc os del
abajo, e c., e c. Negada cualquie a
de es as
acul ades ó, mejo , cualquie a de es os
de echos,
el indi i-
duo queda mu ilado,
y
sob e la sociedad misma pesan las
g a es consecuencias de ello, po que, a enuada la ene gía
'de la ida indi idual, pie de ambién ue za
y
igo
la.1
social.
Pe o, po o a pa e, es de no a que, debiendo el indi i-
duo
i i en sociodad, su ac i idad necesi a es a suje a á
algún ó n que siendo desiguales las ue zas
in elec i as y
isi.^ii`s
homb es, ácilmen e nacen la
colisión de ue zas
cha,
y
se lle a ine i ablemen e _AL
caos social, á no habe un-a. ue zá ' ec o a. Así, po la na-
ii a s:na de las coles, suseely inci io d
au o idad
que se enca na en el Es ado, como pu
j
éenca na en cua
quie o o cue po cons i uido, con el in de de e mina
los
lími es de la acción indi idual y de in eg a las indi idua-
les de icienci,ls con odos aquellos medios que, po las ci -
cuns ancias especiales de hecho, pa ecen opo unos.
ke e
po an o, iup2ne se
lími es
á la
ac i idad
aque-
llos limi es que
g
ilílá
-
dei
-
Wiii-as
ódnák e aala le
es i-
men
necesa ios pa a la conse ación del o den social y
pa a
el
mejo amien o de la sociedad. Los c i e ios pa a de
lí
mi-
nax
los an
;
•
s a
n7G e
no
y
le ec
•
11101111~ il
• - •
e,n
en se
más que os siguien es: 1.° ólo pueden adi-
iduo los Ices 6 es icciones ex ic amen e
11514a5LEI
lama la conse ación del o den social y la mayo
I
é_ '4
o a po-
iii57 de los miemb os que componen una socied : • *e mi-
nada.
el Es ado debe calen a la ac i i al _ d idual;
y, enMs casos en que és a no ea ice no pue• a ea iza
sus unciones de un modo con enien e pa a la consecució
del
in
social,
%la
más
eliz
conse ación,
como dice
ROMA°
EL DZ'RECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
37
Ou , unida d la más ápida y comple a pe ección», el
Es-
ado debe in e eni , ya ayudando á la ac i idad indi i-
dual débil, ya sus i uyéndose comple amen e á ella (1),
Es os son los dos c i e ios gene ales pa a de e mina las
elaciones del
indi iduo
y el
Es ado:
depende luego de las
ci cuns ancias especiales de hecho hace su ec a aplica-
ción; po lo que decía exac amen e BLOCK que se discu en
mucho los lími es de la inge encia del Es ado, pe o nadie
sabe es ablece los en la p ác ica, ni puede aspi a se á más
que es ablece p incipios que egulen la ma e ia. Po esa
im osibilidad de señala á •
i
limi es á, la acción del Es-
o, esc i : «los ac os del Gobie no ab azan
un campo mucho más as o del que puede de ini se;
y
ni
es posible jus i ica los odos, sino en is a de la u ilidad
gene al, ni se puede limi a la in e ención del Gobie no
lísima de que ha
lidad de odos
es
La consecuencia de lo dicho
e el Es ado no ieng ,
sólo la
co no han c eído los econoMiS aS
in escualai anállTa
libe-al,
sino o as a ias
j' unciones
como la
e onómica,
la
c7:::
zado n educa i a
e
c.
e c. Es a
e dad cien i ca es á
éconó7171Ci
-
Vá
-
ínás
Ws econo-
mis as
y
publicis as i alianos.
En o o abajo hemos demos ado con más ampli ud
es o, de que ecoge emos aquí sólo lo más es ic amen e ne -
cesa io á nues a esis. A i mamos, en e ec o, sin miedo á
que nos desmien an, qué a7 in se ha comp endido ya en
I alia que e
L
i
giálula
g210,
como lo de inen la
es
.
22111
,
de Manches e y os oso os me a ísicos, n4 me-
ece ace ación; que el Es ado no es un simple o ganis-
mo e ec o; que su misión no es sólo cuida de la
li-
be ad
indi idual.
Decía MANNA: el Es ado iene una doble
ac i idad, sob e el p esen e
y
sob e el po eni . Sob e el
p esen e en cuan o es á llamado á cus odia el g ado de so-
ciabilidad á que ha llegado un pueblo en de e minada épo-
ca; sob e el po eni en cuan o es á llamado á p epa a las
condiciones pa a el mo imien o
y
la ma cha sociales ul e:.
1) RomAGN08L—in oducci4n
al de echo público
uni e n‘.
con egla uni e sal alguna, sal o 1
de educi se á aquellos casos en
e iden e».
3 S
FERDINANI)O
io es. Asi puedo deci se que el
eus‘ odia
son
la ó al
l
iáen que se esume la m sje2.1
0
(1).)
y
LAMPERTICO
obse a que el Es ado no iei
e
sólo, espec o
de
la economía, la acción polí ica y ju ídica de ii a
la se-
gu idad,
sino ambión una unción económicas; y
que es el
necesa ie
g
de la economía de los pa icula es
y
de odos los cue pos
y
unidades o gánicas
en que es án
dis-
ibuidos (2).
No mencionamos o os esc i o es po que es bien induda-
ble que la mayo pa e de los economis as y publicis as i a-
lianos
y
ex anje os de es os iempos echazan el concep o
del Es ado que die on 1
1
-1j KANLILLa
i
l=
y
los se-
cuaces de la doc ina del izad `?.
Se e, po an o, que
11:dize
.
gencia
p incipa -
e
u
e los
o•
economis as
7ie
.
us
los nue os, se 7-
7
1e al la
ciaz
del
Es ado en
e
de la ida económica,
di e ciencipo algunos
ejla .gs
undamen ales
en que incu en
S311T
p ime o
y
después u escuela. Es os
e o es, indica,dos c lamen e po
SOO
ER
en el Con-
g eso de IS-T7e7 ch, son
e
i m ucción de
eyes
cien í icas
con in.±43e denc22, le lasToMIZieá–JT
-;
e
n-iís ico de la sociedad, co no dominaba en las a as
e os ju isuas
poca
(ROUSSEAU, MONTESQUIEU'
Y
KANT);
..
zel
indi idualismo co no undamen o y obje o de
las ag egaciones sociales. Po es os e o es llega
SMITH
á
la consecuencia ine i able de a ibui al Es ado una me a
unción de
de ensa.
Pe o es udios ilosó icos y jn id)cos más posi i os, y des-
pués la.s mode nas doc inas sociológicas, que esul an de
obse a se enamen e los enómenos sociales, la es uc u a
de los o ganismos sociales y las leyes que egulan sus un-
ciones, han hecho imposible aquel concep o del Es ado en
los sis emas mode nos de
iloso ía del de echo
y,
po an o,
en la ciencia económica. :1 Es ado, segúnlos economis as
los ju is as ilóso os mode nos, i-- e an a,
(nciones
gwo
son las di. ec nes p incipales de la ac i ida
a
mOIA
cada sociex a ,
y
así decía exac amen e
EITSCI
L;;
(1)
1
NiájuLk.—Bas,!s
ed ic. i
c
i .
7
ec7io acb,liqisb•a i o.
(2)
I.
AnPERT1 CO .
cienci:; econdmica
EL DERECHO EN LA
VIDA ECONÓMICA
Es ado es la sociedad o ganizada como un. odo.» Así am-
bi613. decía Mol
p
uRuo, po lo mismo, quo el Es ado a poco
á poco ensanchando sus unciones sin peca en inge encia
exube an e, po que oda la ac i idad humana, odas sus ne-
cesidades
y
odo el Mundo en que i e, se an ambién en-
sanchan do. Y el-ilus e p o eso
A,
siguiendo
la di ección cien í ica mode na, ha ac o a
4
a ado po mi-
sión-la di ección sup ema de odas las ob as de la ac i idad.
Es con enien e copia sus mismas palab as: «El Es ado
es el agen e de la cul u a
y
del p og eso, el o denado emi-
nen e de odo el desa ollo social el pode de in eg ación
de las ue zas de icien es ó no bien desa olladas y, en
suma, pa a deci lo con una ase p o unda de Vico, el
nzmus eí i liblicce,
que equi ale á deci : el inci
io
del
mo mien o
1
e odo
_
1
,
7
_
• :9:anl.smo$..
u a» 1
`
T Es ado iene, po an o, como ya hemos dicho, di e -
sas unciones: pe o, especialmen e en e odas iene sin
duda la unción
ju ídica,
po que el
de echo
es elemen o
coo dinado ó in eg ado de odos los o os elemen os de la
ida social. Sin
leyes ju ídicas
pod ían subsis i enómenos
económicos, come ciales,
e c., pe o no hab ía coo dinación
en e ellos, mejo a ni p og eso social, po que el deso den
eina ía'sobe anamen e al ando dichas leyes, que son leyes
de inculo social. -----
De donde esul a que la e dade a ida económica es
posible sin el
de echo.
1
(1) SCIIIATTARELL4
La
ii084 ía
po3i i 4,
e c.
*CAPÍTULO y
PREEMINENCIA Y UNIVERSALIDAD DE LOS FENÓMENOS,
ECONÓMICOS
Queda dicho que los enómenos
económicos
no pueden,
desen ol e se no malmen e sin leyes
ju ídicas,
es o es, sin
leyes egulado as de la
ac i idad económica.
Po o a
pa e, se comp ende ácilmen e que los enómenos
económi-
cos
con ibuyen de un modo pode oso al desen ol imien o
de la
ida del de echo.
Es, po an o, incon es able la in imidad de elaciones
exis en e en e los enómenos
económicos
y los
ju ídicos;
ó,
hablando en gene al, en e odos los enómenos sociales.
Es o nos mue e á menciona aquí una cues ión ecien emen-
e susci ada en pun o á la
p eeminencia y uni e salidad
de
los enómenos eeonómicos sob e odos los demás sociales,
y
á las consecuencias que de ellas se desp enden, pa a emo e
o as dudas ela i as á la esis que amos á desen ol e .
DE JOI-IANNIS,
en es os iil imos iempos, se ha p opues o
comba i la idea de que las ca ego ías de enómenos socia-
les son o as an as a iedades de un solo hecho, el
hecho
social, y
do que exis e, po an o, en e ellos pa en esco cola-
o al; pa a sos ene , en cambio, que los enómenos
ju ídico:,
polí icos y mo ales
son sólo consecuencias de los enómenos
económicos,
y que en e aquellos y és os no exis e pa en esco
zola e al, sino de línea ec a, en cuan o los enómenos econ6–
S,
da
EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
41
micos son au o es necesa ios de los demás hechos socia,
les (1).
La cues ión es de cie a impo ancia y me ece se exami-
nada con cuidado, po lo que a ec a á las elaciones en e
el
de echo
y
los enómenos económicos
y
po las consecuen-
cias que de ella se de i an.
DE
JOHANNIS
empieza obse ando que sólo una necesi-
dad undamen al mue e al homb e, la de la
nu ición;
aun-
que, al di e si ica se el o ganismo en sus ó ganos sensi i os
y pe cep i os, la nu ición oma aspec os di e en es. De
aquí deduce que en cualquie o ma que se suponga o igi-
nado al homb e y cons i uida la p ime a sociedad humana,
las p ime as elaciones en e los indi iduos ue on
econó-
micas,
asociaciones pa a la nu ición. Solamen e, añade,
cuando se ué llegando á la me a de es a p ime a asocia-
ción, cuando los homb es poseye on ya cie a can idad de
cosas ap as pa a sa is ace la p ime a nu ición udimen a-
ia, haciéndose necesa io conse a
y,
po lo an o, cus o-
dia , u ela , de ende es as cosas ó iquezas económicas,
es o es, cuando la asociación llegó á un pun o bas an e
a anzado de cul u a, ué cuando su gie on, p ime o en o -
ma de cos umb es,
y
después de leyes, las p ime as ideas del
de echo.
Pa a es e au o , po lo an o, el hecho económico i e
po si, es independien e; y el de echo y la polí ica
y
la mo-
al son solamen e
medios
con que el homb e ealiza la in-
dispensable unción nu i i a.
Has a aquí
DE JOHANNIS
in en a demos a la
p eemi-
*ocia
de los hechos
económicos
sob e los
sociales;
en segui-
da pasa á la demos ación de la
uni e salidad de los
mismos.
Es e ca ác e de
uni e salidad
lo hace consis i en que
mien as las exigencias eligiosas, polí icas, ju ídicas
y
mo-
lo
ales p oducen ó ole an la di isión de la sociedad humana
en
an as sociedades meno es especiales, excluidas ecíp o-
camen e, las exigencias económicas, po el con a io, no só-
lo
ienden á ob a de un modo o almen e opues o, sino que
'O+
comba en además el in lujo de las exigencias polí icas, ju i-
0
1)
(1) En la
Re is a d.; iloso ía cien í ica.
42
FERD1NANDO PUCILIA
dicas, eligiosas
y
mo ales. Obse a que el hecho
eligioso
p oduce mono eis a's, poli eis as
y
pan eis as, e c.; que el
hecho polí ico di ide á la humanidad eq. Ilaciones
y
Es a-
dos; que
el de echo
y
la mo al ambién con i man ó ole an
las di isiones; sólo el hecho económico no da luga
á
cues-
iones ni de eligión, ni de de echo, ni de polí ica.
Aquí el au o conside a que la polí ica, la eligión, el de-
echo
y
la mo al, á medida que en la conciencia de los pue-
blos an p edominando los hechos económicos, ienden á
hace me ma sus di e encias p ecisamen e en los pun os en
que han con ado con la economía, en o ma que, con el
iempo, el hecho económico ha á desapa ece las di e encias
que la eligión, la polí ica, el de echo
y
la mo al han in o-
ducido en la sociedad humana. Y sacando las ex emas con-
secuencias de las p emisas mencionadas,
DE
JoaA.NNis a i -
ma la necesa ia subo dinación de los enómenos sociales
á
los
económicos, y
deplo a las is es consecuencias que ha,
p oducido á la humanidad la igno ancia de los ca ac e es
especiales de es os úl imos. La polí ica, el de echo, e c., di -
ce él, lejos de es a subo dinados al hecho económico, se han
ele ado
á
unciones independien es, sob epues as ,á, la eco-
nomía,
y
es o ha di icul ado la p ospe idad de los pue -
Mos.
Como se e, la esis que sos iene Di
JOaANNIS
es de al-
guna impo ancia,
y
los a gumen os bas an e i mes. Pe -
mí asenos, sin emba go, hace algunas b e es conside a-
ciones.
Sin duda los enómenos
económicos
han sido los p ime os
en mani es a se á a és del desen ol imien o de la ac i i-
dad 'mico- ísica humana, pe o no c eemos que puede sos
ene se que los enómenos
ju ídicos, polí icos,
e c., sean
-consecuencia de ellos, y que sólo ellos engan el ca ác e
de
uni e salidad,
con el que con ibui án á hace desapa-
ece las di e encias hondas de los pueblos.
En ealidad los enómenos
p ídicos, polí icos,
e c. ,
pueden conside a se como de i ación de los económicos,
po que no hay azón alguna cien í ica ni elemen o alguno
de hecho que demues e la e olución de unos á o os.
Re -
sul a , en cambio, bien e iden e
que
en e odos los enóme-
nos mencionados exis e pa en esco cola e al, po que
odos
41'
11'2
EL
DERE0110
EN LA VIDA. ECONÓMICA
dicas; concep o que iene impo ancia pa a la esolución de
algunos p oblemas que o iginan la cues ión social (1).
La unción sob eindicad.a del
de echo
se explica bajo dos
o mas: como unción
nega i a y
como unción
posi i a.
La
unción
nega i a
iende á egula las elaciones ex e nas de
on i encia (concep o kan iano del de echo); la
posi i a
iende
á o ganiza los a ios ó denes de la ac i idad social,
i
á p omo e é
in eg a el desa ollo de los mismos en in e
es de la comunidad.
SCHIATTARELLA
delineaba bien es as
dos unciones, diciendo que el
de echo
no es sólo ley de o -
i
den y de segu idad social, sino ambién ley
o gdmica,
es o
o
.
es ue za de impulsión, de coo dinación, de di ección,
in eg ación de la comunidad é ica.
La unción ju ídica del Es ado, en las dos o mas unda-
Men ales mencionadas, se ealiza con opo unos sis emas de
ho.
leyes,
que pueden educi se á los es siguien es: sis ema de
leyes
p e en i as,
sis ema de leyes
coac i as y
sis ema de
leyes
ep esi as.
Con el sis ema ele leyes
p e en i as,
el
Es ado, eje ci an.
Icio
do la unción
ju ídica,
se p opone emo e odas aquellas
cual '
causas que impiden el desen ol imien o no mal de la acá.
ah
idad humana ú il al bienes a
indi idual y social, ó
que
concu en á de e mina el desa ollo de la ac i idad ha.
1111
mana con a ia á es e bienes a . Con el sis ema de leyes
151
ep esi as,
el Es ado a a de e ena los excesos de la ac.
do
i idad humana en odas aquellas o mas que se conside an
necesa ias pa a coo dina , in eg a
y
di igi las elaciones.
indi iduales. Como se e, en es os es sis emas de leyes
10,
se
esumen las que comúnmen e se llaman
ci iles, penales y
10
0
de
p e ención social,
y odas las o as leyes
especiales
que
emanan del pode
legisla i o
de un Es ado.
Aho a bien; la unción
ju ídica
del Es ado en elación,
01
5
,con la
ida económica
se explica ambién con los es sis.
emas de leyes an es mencionados, y po es a azón hemos
e eido opo uno menciona las. Realmen e, las leyes ela i-
as á la
p opiedad,
al
abajo,
á casi odos los
con a os,
á.
(1)
Puulk,—
.
Pi
.
oldgd
y
nenos al
es
udio dcl dl ech9
50
FERDINANDO PIIGLIA
los
audes,
á ?as
alsi icaciones come ciales,
e c, e c., gon
p ecisamen e mani es aciones a ias del
modo con que e!
Es ado desen uel e su unción
ju ídica
en elación
con la.
ida
econmiica.
De es o nos ocupa emos mejo más
ade-
lan e.
CAPÍTULO VII
LA LUCHA POR EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
La
lucha po la exis encia
es ley uni e sal, y el homb e,
como pa e de la na u aleza, con ibuye ambién á es a lu-
cha. Sin emba go, la lucha que lib a el homb e es dis in a
de la que lib an los o os se es, po que su es uc u a o gá-
nica es dis in a, y dis in as son, po an o, sus necesidades,
sus
endencias y sus unciones.
La lucha po la
exis encia
es lucha pa a la conse ación
y el mejo amien o, ó, en o os é minos, es la lucha de odo
sé pa a la adap ación al medio ambien e que le es necesa-
io. En la especie humana es a lucha empezó siendo
uda,
y
la llegado á adqui i en nues os días un ca ác e ele ado.
La lucha po la exis encia en su o ma
uda
u o luga en
la época del homb e de las ca e nas,
y
exis e oda ía en e
las gen es sal ajes. Pasado po el homb e el umb al de la
animalidad,
la o ma de lucha po la exis encia se ha modi-
icado, siendo causa de e minan e p incipal el desa ollo de
los sen imien os
al uis as,
sin exclui ampoco la in luen-
cia de un núme o inde inido de o as causas na u ales.
WALLACE,
obse ando las o mas de la lucha po
la exis-
encia
en las sociedades cul as y la di e encia con la o ma
an igua, llega al pun o de a i ma que la ley de la lucha
po la exis encia ha debido de cede su impe io á alguna
o a ley supe io (1). Sea de es o lo que quie a, lo cie o
es
(1) WALLece.—La
selección na u al,
52
FERDINANDO PIIGLIA
que el hosale e lucha de dis in o modo po la
exis encia.
El
p o eso
PESSINA
ha indicado con cla idad y concisión las
di e sas o mas do la lucha po lo
mejo ,
que la humanidad
sos iene en odas las di ecciones de la ida, y en e es as
di e sas o mas ha mencionado ambién la
lucha po
el
de
echo,
ó mula ya adop ada po el ilus e
IHERINO
pa a
ex-
p esa el concep o de la ida pe enne del de echo y dejas
leyes que di igen su e olución (1). La lucha po el
de echo
es la o ma más ele ada de la lucha humana po la exis en-
cia, po que el de echo, como an e io men e hemos no ado,
en endido ea sen ido obje i o, es el conjun o de leyes que
egulan. las elaciones humanas, como condiciones necesa-
ias pa a la conse ación y el pe eccionam
i
en o humanos.
Y si es o es así, lucha po el
de echo
no sólo signi ica lu-
cha pa que és e ex ienda su pode á las indicadas eiacio-
nes hu.iianas, sino ambién po a i ma le eciamen e con a
oda ue za con a ia que ienda á su negación. Es as ue -
zas no pueden se más que ue zas
eyois as,
po que las leyes
ju ídicas son p oduc o de la conciencia de los pueblos, en
los cueles p e alecen los sen imien os
al uis as.
Lucha
po el de echo signi ica, en consecuencia, lucha po la más
'11011
eliz conse ación de noso os mismos, y po el más com-
41)
ple o y ápido pe eccionamien o ísico y mo al.
Es a lneha po el
de echo
se mani ies a en odas las di-
ecciones
de la ac i idad humana, pues o que, según se ha
is o, el
de echo
oca odos los ó denes de elación i al hu-
mana, odas las es e as de la ac i idad social, en e ellas la
de la ac i idad
económica.
Examinemos, pues, la
lucha po
)4;
el
de echo
en es a es e a de desen ol imien o de la ac i idad
hu z i aa a .
Nos ex ende íamos mucho si quisié amos a a minucio-
samen e aqui de los a ios casos en que se lucha pa a e
egulado,:; po leyes ju ídicas los enómenos más impo an-
es de la ida económica. Bas e en es e capi ulo expone al-
gunas ideas p incipales espec o de es a lucha, - ese ando
pa a los siguien es algunos pun os pa icula es.
El
homb e
es el o ganismo animal más ele ado en la es-
cala zoológica, po la complejidad de es uc u a de los
ó -
(1)
--- La
lucha
o-
el de echo,
e c.
EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
53
qanos y
de sus unciones. Hay en él, como en o os o ga-
nismos animales, una ac i idad espon ánea pa a consegui
las cosas necesa ias á la exis encia, que pod ía llama se
unción
biológica p omo edo a, y
que se e ela bajo dos
o mas undamen ales: la de la
adquisición,
y
la de la
°cu-
li
l
l
amó (1). Una al a mani es ación de aquella unción, que
llamó
ARISTÓTELES
«k esis ka a isin», es el
abajo.
T aba-
ja signi ica pone en mo imien o la
unción económica,
que
es una de las a ias
biológicas;
como dice
COGNETTI,
la que
log a da á los se es que la ealizan las cosas necesa ias ó
ú iles pa a la conse ación de su exis encia, implicando un
conjun o de ope aciones écnicas con el in de ans o ma
y
a egla las ma e ias que solici a el o den de los enóme-
11,
nos biológicos. Es á cons i uida po el o denamien o de di-
cia chas ope aciones
y
po la ope ación écnica esul an e de la
i a
coo dinación de acciones, es o es, del mo imien o de ó ga-
11
,
nos especiales. Los coe icien es de la unción económica, di-
ce
el mismo esc i o , son es: 1.° la
necesidad,
es o es, la
,
endencia á sali del es ado de males a conocido
y
á sa-
is ace los deseos;
2.°
el
abajo,
el es ue zo
psieo- isico,
nás
omen ado po la necesidad, pa a sa is ace los, y 3.° los
121.
bienes,
que son los é minos de sa is acción, ó sea las cosas
ú iles
pa a la sa is acción de la
necesidad.
di
.
De e minada la unción
económica y
es ablecidos sus
coe icien es,
ácil es e que en la lucha que sos iene el hom-
b'
b e po la
exis encia,
es o es, pa a adap a se al ambien e
la
biológico,
bajo la in luencia de agen es ex e nos é in e nos.
a ios, se modi ican las
necesidades,
cambia de o ma el
dad
abajo y
se ans o man los bienes. Lo que signi ica que la
unción
económica
pasa po di e sas ases
e olu i as.
La ciencia
económica
es udia
la
unción
económica
en sus
coe icien es y
en sus o mas de mani es ación, á in de dic a
las eglas opo unas pa a ob ene mayo u ilidad con el
meno gas o posible; pe o, po o o lado, la ciencia del
de echo
es udia las leyes que deben egula las acciones
101)
humanas que cons i uyen la unción
económica,
á in de
man ene aquel o den en el mo imien o económico
y
aque-
10'
lla a monía en las elaciones
biológicas
sin los. que el
(1) V. la he mosa ob a de
C
OGNETTI DE MARTIIS.
54
FERD1NANDO PUGLIA
bienes a no puede ex ende se al mayo núme o posible
de
los
ciudadanos, sino limi a se
á
los pocos que encen en
la
lucha
económica,
que, en si misma conside ada, es o es,
con
independencia de las elaciones ¿ icas y polí icas, es lucha
e
,
gois a.
Bien dice po es o
GIMB2-5.LI
que el inundo económi-
co, con sus ue zas y e es elemen os en a igosa acción ince-
san e pa a log a el éxi o en la ba alla de la ida, o ece la
ma e ia al inundo ju ídico, cuya misión es man ene el
o den
y
la jus icia, de e minando la es e a y la medida de
las acciones de cada o ganismo especial, pa a asegu a
la
ida y la acción p opo cional de odos.
No neguemos sin emba go, que, al habla de
o den, y de
j1(seicia
man enidas po ob a del de echo, en endemos és e
siemp e en su unción
nega i a,
an o como en la
posiei a.
De aquí se sigue que la lucha po la ida en el campo
económico de e mina la lucha po el de echo en o den á
es os enómenos; po que, al complica se las acciones,
de
cuya coo dinación esul a la unción
eco2zómica,
se hace ne-
cesa ia la ob a del
de echo,
pa a egula esas acciones
mis-
unas;
y
al acumula se p oduc os nue os y
-
modi ica se
.
sus
o mas se sien e necesidad de nue as leyes ju ídicas; es
deci , que á las a ias ases e olu i as de la unción social
económica
deben segui e oluciones de la unción social
¿
u ídica.
4/ •
Hay, po lo an o, una
lacha po el de echo
en. la
ida
económica,
no sólo pa a ea i ma el de echo en odas aque-
llas elaciones económicas ya eguladas ue leyes
ju ídicas,
bino
ambién pa a amplia su impe io á
l
las nue as elacio-
nes económicas. Vol iendo los ojos á los cambios ocu idos
en el mundo
económico,
es ácil comp ende los necesa ios
que ha enido
y
end á el mundo ju ídico.
Es ine.egable que, en la sociedad mode na, el espí i u
de
asociacie pa a ines económicos, se ha desa ollado
mu-
cho
con elación al mundo an iguo. Así se han o mado
en
el wuno
del as o o ganismo social, an os o ganismos so-
«jales meno es, que ienden siemp e á hace más ené gica
la unción económica, social. Aho a bien, es as asociaciones
ú ó ganos de sociabilidad, al igual de los o ganismos so-
ciales, han de se egidos po no mas ju ídicas, pa a que
puedan cinse a se
y mejo a . Y
hé
aquí una lucha pa a
EL DERECHO EN
LA VIDA ECONÓMICA
55
-some e es os en es 6 pe sonas colec i as al impe io del
de echo, como es án some idas las pe sonas ísicas.
Las modi icaciones
y
el aumen o de los ó ganos sociales
de
ines económicos p oducen una aslo mación en la can-
.dad de los bienes, además de un aumen o. De aquí la nece-
sidad de que el impe io de de echo se ex ienda ambién á
los nue os
bienes
p oducidos. De hecho noso os emos que
hoy no sólo los bienes
inini(ebles
con i uyen la iqueza de
una sociedad, sino ambién una pa e de los
muebles.
Ob-
sé ese además que o man pa e da la iqueza nacional no
no sólo los bienes
ma e iales y ex e nos,
sino ambién los
inma ei
•
iales
é
in e nos.
Po es os cambios en la na u aleza
y en la calidad
de los obje os al homb e, es o es, los
bienes,
hay empellada lucha en el mundo ju ídico, pa a la
de e minación de opo unas no mas ju ídicas con que e-
gulan las nue as elaciones económicas en o den á esos
,bienes
El aumen o de los bienes y los g andes descub imien os
cien í icos han con ibuido á complica más cada ez las e-
laciones humanas. lié aquí la necesidad de nue as o mas
ju ídicas,
y, po an o, nue as luchas po el de echo en el
campo económico,
Todos es os cambios en los
coe icien es
de la
unció)¿ eco-
nómica
y en los esul ados ob enidos si en pa a hace más
complejas y a iadas las elaciones humanas, y, po an o,
ob an como causas de e minan es de una
lucha
'
po el de e-
cho
más as a y más di ícil.
Y ealmen e an e nues os ojos hie e una lucha po el
de echo en el campo
económico,
con el in de egula con
no mas ju ídicas no pocos ó denes de enómenos económicos
que, po es a sin leyes
(exle
p
q ) ,
p oducen g a e da ío al
bienes a social; po que si en nues os días hay aumen o de
, ienes po un lado, hay, po o o, desequilibeio en la dis-
ibución de es os bienes, y, po an o, no se p esen a aque-
lla, a mónica co espondencia en e las ue zas indi iduales
que ea
necesa ia pa a la subsis encia de un e dade o
o dem_
La al a de opo unas leyes js ídiees
y
, consecuencia, como
ya hemos dicho, de un impe ec o concep o del
de echo
y
del
indi idualismo
p edominan e, ha o iginado una desigual-
56
FERDINANDO PIIGLIA
dad económica p o unda, que p o oca los odios y las
i as
de
los
más
débiles y la eacción de los más ue es.
Hé aquí la
cues ión social
mode na, de que an es
hemos
hablado, y que debe esol e se p omo iendo un
concep o
exac o del
de echo y
de la
misión del Es ado,
y econociendo
que el Es ado iene una
unción económica,
po la
que in-
e iene
di ec amen e, en casos de necesidad, en el desen ol-
imien o de la ida económica, é indi ec amen e eje ci ando
la
unción ju ídica,
es o es, es ableciendo opo unas
leyes
egulado as de aquellos ó denes de enómenos cuyo
desen-
ol imien o
lib e puede comp ome e el bienes a social.
La
lucha po el de echo
en la ida
económica
a a
p eci-
Eamen e
de de e mina la explicación comple a de la
un-
ción ju ídica del
Es ado en sen ido
posi i o
y en
sen ido
nega i o,
y de esol e algunos de los p oblemas
que cons-
i uyen
la cues ión social.
CAPÍTULO -VIII
LA LUCHA POR EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
(Con inuación)
Si po un momen o obse amos en las a ias naciones
eu opeas la o ma y la ex ensión que iene la
lucha po el
de echo
en
la
ida económica,
debe ma a illa nos que sea
I alia de las naciones en que la lucha no es ené gica, cómo
debie a se ,
y
como es e ec i amen e en la mayo pa e de
las de aza ge mánica, Ingla e a, Alemania, Suiza; cómo
ma a illa e qué pocas e o mas legisla i as
y
de qué
poca impo ancia se han hecho, en los g a es p oblemas
sociales que se necesi a esol e . Es a in e io idad de po-
sición de I alia, en e á las naciones más adelan adas
de
la
ci ilización, espec o á los sis emas de leyes que deben
egula los enómenos de la ac i idad económica, la e-
conocen con dolo odos los más ilus es es adis as i alia-
nos. Esc ibe
BERTI:
«Me desag ada deci lo, noso os
somos
de los Es ados más a asados y a díos. Dos mil
y
más so-
ciedades de soco os mu uos, p o is as de impo an e ca-
pi al, ca ecen de pe sonalidad ju ídica, y no pueden, po
an o, compa ece en juicio ni cuida su palximonio o '
mado po el aho o. Asi es án abandonados á sí mismos
los ob e os de las minas en los e ibles desas es que su-
ceden; p i adas de su auxilio las amilias, ca ecen de
una
ley que las p o eja. También es á abandonado á si mismo
el
abajo de los niños. No enemos leyes pa a las calde as
de apo , ni pa a las ma e ias explosi as. No hay p ecep-
os pa a las huelgas, pa a los a bi ajes y pa a la emig a-
58
FERDINANDO PIIGLIA
ción. Es e es ado de cosas es de odo pun o lamen able, y
un Gobie no cul o
y
lib e no puede segui es e camino
sin
susci a con a sí
j
us amen e la ad e sión de quien
a-
baja. La e o ma misma de las ob as pías, que es de las
que
más
eclaman el solíci o cuidado de los legislado es,
pasa a ios
y
a ios en las o icinas
y
en los bancos de la
Cá.
ma a, sin que se ome espec o de ella esolución alguna».
Es o esc ibe
BERTI
y, sin emba go, las e o mas que
él
desea, ¡son oda ía poca cosa al lado de las que equie en
las necesidades sociales! Con es o se e á qué dis ancia
es-
amos
en el camino de las e o mas legisla i as. Algunos
Gjemplos con i ma án mejo nues as obse aciones.
En Ingla e a se conocen dos sis emas de leyes p inci-
palmen e: leyes de u ela
(p o ec i e ac s)
y leyes de soco o
(enabli (las);
desen ol imien o de las dos o mas de
mani es ación de la unción ju ídica del Es ado á que
an es hemos hecho e e encia. Hay, po an o, leyes sob e
áb icas, en que se es ablecen eglas pa a la siuidad
y
limpieza de los locales, pa a la colocación de máquinas
en
p e isión de desg acias, pa a la epa ación de las d'allá
que o iginen los desas es en las áb icas y en las minas;
leyes que es ablecen las ho as de abajo pa a muje es
y
niños y las eglas pa a decidi las con o e sias en e
ob e os y pa onos; leyes sob e adul e ación de las bebidas,
de los géne os; leyes pa a a o ece el aho o y la p e i-
sión, e c, e c, En Alemania hay ambién leyes egulado as
del abajo de las áb icas, del modo de esa ci los daños
de i ados de los in o unios, e c., e c. En. I alia no hay
nada
de
es o, ¡qué ex a ío con as e!
Sin emba go, la lucha po el de echo comienza ya
á
agi a se se iamen e, y el Gobie no ha sen ido ya necesidad
de p ome e leyes especiales pa a egula algunos enómenos
de la ida económica. B
ilGRTI
ha a ado de edac a p oyec os
sob e
es o. Noso os, aun econociendo el mé i o
;
le
BMITI
y
su buen deseo de mejo a de las condiciones do la clase
ob e a,
y
aun eniendo en cuen a las e o mas po él
p o-
pues as, menciona emos algunos casos
nals impo an es de
la ida económica que equie en leyes ju ídicas.
Empecemos po el
abajo.
La
cues ión que
se p esen a es la siguien e: ¿El Es ado
n
›-
EL DERECHO EN LA VIDA. ECONÓMICA
65
,
exceso de abajo es e ec o de un con a o del caso en que
no lo es, pa a sos ene que en el p ime o el Es ado iene el
de echo de in e eni , p ohibiendo los con a os de es a cla-
se con leyes al e ec o y decla ando su nulidad cuando se
celeb en; pe o en el segundo no. C een que en es e caso es
ilegí ima la in e ención del Es ado y, po lo an o, inú il
su
unción
ju ídica,
po que los adul os no ienen necesidad
de u ela como los niños
y
las muje es y po que el daño que
la sociedad su ie a se ia muy limi ado. ié aquí desconoci-
do, co no de cos umb e, el ca ác e
é ico
de la
economía, y
is-
o únicamen e el
egoísmo,
del indi iduo ó de la sociedad en-
e a. No se piensa que el p incipio de sociabilidad con adi-
ce es as azones; se ol ida que el ob e o, en odo caso, no
se some e lib emen e á un abajo excesi o, sino obligado
po la necesidad
ó
el hamb e: es deci , que la sociedad su e
ambién g a es danos po el abajo excesi o de los ob e os.
C eemos, po el con a io, que opo unas leyes, según la
na u aleza de las indus ias, deben de e mina las ho as
de abajo, y
nos
complace pode aduci en apoyo de
es a opinión el siguien e agmen o de la ob a de
LAMPEE-
TICO
sob e el
abajo:
«Aquellas de e minaciones des i-
nadas exclusi amen e á p ese a la salud y la ida se
zonside a án, po an o, eque idas impe iosamen e po
la ciencia económica; pues sin ellas, el suje o mismo de la
ley económica se des ui ía, pa a eni á con e i se en un
an asma. La economía y la ecnologia no u ie on du-
an e mucho iempo en cuen a sino el obje o de la ley eco-
nómica, es o es, los bienes. en las condiciones del mayo
aumen o posible; nega on su suje o. ó sea, el homb e, des-
cuidando, po lo mismo, aquellas indus ias más diligen-
es que ienden á ali ia su condición, y poniendo li a con-
ianza ilimi ada en sus !
.
ue zas inago ables.»
Nó ese que la limi ación de las ho as de abajo no sólo
ayuda á conse a 01 o ganismo del ob e o, sino á p ocu a
que no disminuya mucho el
sala io.
Así las
T ade.
Unions
de Ingla e a piden la jo nada no mal del abajo
po es a azón p incipalmen e.
C eemos, po an o, que la
.
1(172Ció21
ju ídica
del Es ad o
debe ex ende se ambién á la de e minación de las ho as d e
abajo, según la na u aleza de las indus ias.
e6
FERDINANDO PUGLIA
La
o a cues ión
que se p esen a es
Ei
el Es ado deba
p esc ibi las medidas de p ecaución, necesa ias pa a
a e-
nua ó
aiejli
los pelig os que amenazan la ida
y
la salud
de los ob e os.
Vol iendo los ojos á Ingla e a, emos las leyes de 1802.
1833 y 1
8
74, que eunen una a mónica se ie de disposicio-
nes legisla i as, conce nien es, no sólo al abajo en sí, sino
á la
hib
iene.
Nó ese, sin emba go, que el sis ema inglés
espec o á la higi( ne es á o denado en o ma que la
ley de-
cla a cuáles son las indus ias noci as
y
pelig osas, y es a-
blece las p ecauciones que deben adap a se pa a e i a da-
nos y pelig os, sancionando una pena especial pa a los ca-
sos en que el daño ha ocu ido po negligencia. Es un sis-
ema más bien
ep esi o
que
p e en i o,
po lo
cual le c een
muchos compa ible con la libe ad de la indus ia; pe o en
iempos más ce canos á noso os se ha c eído necesa io
ya adop a el sis ema
p e en i o,
es o es, el de p ohibi
la
ins alación de una áb ica ó el eje cicio de una indus ia.
sin un pe miso p e en i o de la au o idad.
Voso os c eemos que el sis ema de
p e ención
debe
p e-
e i se únicamen e pa a las indus ias noci as
ó
pelig os(
econocidas como ales po la ley.
No c eemos que pueda pone se en duda el de echo del
Es ado á dic a
leyes
en es e pun o, cuando el concep o del
Es ado se eme en el sen ido de que hemos hecho mención
an es, que es el e dade o concep o
posi i o
y mode no. Ve-
mos ealmen e que, no sólo en Ingla e a, sino en odas las
más cul as naciones de Eu opa, se han dic ado leyes espe-
ciales pa a la p o ección de la salud
y
de la ida de loa
ob e os. Se ha llegado en Suiza, además de la pena pecu-
nia ia, á impone á los asg eso es la pena de p isión.
A la cues ión de que a amos se liga ín imamen e la e-
la i a á la
esponsabilidad
de los p opie a ios de áb icas,
minas
y
alle es po los da los causados á los ob e os en
los in o unios, sal o po negligencia del pe judicado,
ue za mayo 6 caso o ui o.
En I alia enemos ya un p oyec o, del espe able
BERTI,
que se p opone dic a opo unas medidas legisla i as ace -
ca de es e asun o. Algunos han c eído que las disposicio-
nes del Código ci il bas an pa a esol e las cues iones
2.9
EL DERECHO EN LA VIDA
ECONÓMICA
67
ela i as
á la esponsabilidad de los pa onos, de los a-
b ican es, e c. Pe o se ha obse ado undadamen e que
es as disposiciones a ienden al hecho indi idual, momen-
áneo, del homb e, en cuan o es causa de danos á o o,
y
no se p es an á las complejas cues iones p esen adas en
la indus ia colec i a. Po lo an o, el p oyec o p esen ado
á
la Cáma a iene azón de se
y
debe se omado en cuen-
a se iamen e.
No
en a emos aquí en el examen de las múl iples cues-
iones nacidas al o mula disposiciones legisla i as es-
pec o á la esponsabilidad de
los
p opie a ios de áb icas,
alle es, e c.; po que no nos p oponemos hace un abajo
de
legiálación indus ial,
sino sólo indica los hechos eco-
nómicos á que debe ex ende se el impe io del
de echo.
Pe o
no podemos menos de menciona la impo an ísima cues-
ión ela i a á la
p ueba
del in o unio.
En el p oyec o minis e ial se puso á ca go del p opie a-
io, a qui ec o ó emp esa io el peso de la p ueba, el de-
mos a que el da lo ué p oduc o de caso o ui o ó de ne-
gligencia del pe judicado; admi iendo, pues, una p esun-
ción de culpa en con a suya, sal o la p ueba en con a io.
Pe o la Comisión legisla i a c eyó que es a adical inno-
ación de los p incipios comunes del de echo ci il sob e la
p ueba, e a injus i icada
y
pelig osa,
y
p opuso que los
p opie a ios ue an decla ados esponsables de los in o u-
nios del abajo sólo en el caso de no habe adop ado odas
las medidas p e en i as es ablecidas en los eglamen os.
Los a ículos o mulados po la Comisión ue on los si-
guien es:
A ículo 1.° «Los p opie a ios y los con a is as de mi-
nas, exca aciones
y
alle es de mo o mecánico y los em-
p esa ios de cons ucciones u banas, los ingenie os, los a -
qui ec os
y
los capa aces de abajos es án obligados á
adop a odos los medios de cau ela p esc i os po egla-
men os especiales en bene icio de la salud
y
de la ida de
los -ob e os» .
A iculo 4.° «Los p opie a ios ó con a is as, los em-
p esa ios, los ingenie os, a qui ec os
y
capa aces que no
cuiden de la obse ancia de las eglas p e en i as p esc i
as po los eglamen os, son esponsables del daño que oca-
6
FERDINANDO PITOLiA
sionen los in l-a‘ unios ocu idos en el abajo, á consecuen-
cia de és e. Cesa es a esponsabilidad cuando se p uebe
que el hecho ocu ió po negligencia impu able solamen e
al pe judicado, pa caso o ui o ó po ue za mayo ».
Pe o
BERTI
hizo no a que la Comisión, con es as modi-
icaciones, en aba en un camino de di icil salida;
y
que,
en ez de esol e la cues ión p opues a, susci aba o as in-
nume ables cuya esolución se dejaba pa a los eglamen os.
Noso os con enimos con
BERTI
en que las modi icaciones
in oducidas po la Comisión son dañosas al ob e o, po -
que, aún mul iplicadas las inspecciones, nunca se pond ía
en cla o si se habían cumplido 6 no los eglamen os;
y
po -
que, después de ocu ido el in o unio, es imposible, en la
mayo pa e de los casos, p oba si se emplea on las p e-
cauciones eglamen a iamen e es ablecidas. Con azón ob-
se a po su p a e
GOBBI
que el emp esa io ec, á siemp e
en mejo si uación que el ob e o pa a p oba que había o-
mado odas las p ecauciones necesa ias en con a del desas-
e;
y
que el ob e o es la pa e más débil
y
de menos ex-
pe iencia. ileconózcase, además, que no hay di icul ades
pa a que en los eglamen os, de que la Comisión se mues-
a an ené gica de enso a, en e el p incipio de la
in e -
sión de p i
z
ebas (1).
La o a impo an e cues ión que se p esen a, consis e en
decidi si el Es ado iene obligación de da abajo á quien
lo pide.
Aunque es a cues ión e leja p opiamen e la unción
eco-
nómica
del Es ado, iene ambién un lado
ju ídico,
que nos
obliga á ocupa nos de ella b e emen e.
Que odo ciudadano iene el debe de abaja
y
que el
Es ado ha de cuida de p opo ciona medios de subsis en-
cia su icien es, ué doc ina sos enida po
SANTO
Tomks
y
odos los esc i o es que en la edad. media a a on de poli-
ica. Ya en los iempos de G ecia
y
Roma encon amos
ealmen e el
de echo al abajo,
aunque no emplea es a
ó mula, pa a designa la, la legislación de aquellos pue-
blos.
En.
A enas, dice
BLA_NQUI en su
ilislo ia de la econo-
(1) Y. e wi k , , ob a ci ada;
Scau
pp
a ,
La
•
:
,
sponsabiliciad
de 103
pa-
ono.; en
los ,.i -e anios
iel abajo.
Roma, 1883;
BBRTI,
ob a ci ada.
EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
(19
mía,
el e a io público e a una especie de bolsa co ni'm
adonde iban á p o ee se los ciudadanos pob es, En Roma
las
la i ioni
á la plebe e an g a ui as.
Dejando la his o ia, mencionemos lige amen e las azo-
nes de ondo, aducidas en a o
y
en con a del
de eci o al
abajo.
Sos iene
FICHTE
que el undamen o ju ídico y na u al de
la p opiedad es el abajo y que el que no abaja
no
iene
de echo pa a pedi á la sociedad los medios necesa ios de
exis encia. Añadía, sin emba go: 1.
0
, que el de echo de
posee una suma de bienes indispensables á las necesida-
des, es o es, á la alimen ación, al es ido, á la habi ación,
es un de echo inalienable; 2.°, que el indi iduo que no iene
de qué i i no debe ni econoce ni espe a la p opiedad
de o o, po no habe sido espe ados pa a él
los
p incipios
del con a o social.
Concluía diciendo que odo indi iduo
iene de echo pa a i i á una pa e de los bienes, que
odo ciudadano es á en la obligación de abaja , y que el
Es ado debe p ocu a los medios de abajo.
CCNSIDERANT
obse aba que la condición
sine q114
pa a la legi imidad de la p opiedad es que la sociedad e-
conozca al p ole a io el
de echo al abajo, y
que le asegu e
medios de subsis encia p opo cionados al eje cicio espec-
i o de la ac i idad. Sin emba go, añade, hoy no sólo se
niega abajo á quien le pide, sino que se hace de él un cul-
pable de
mendicidad
ó de
agancia.
Asi, es os dos pensado es, po no ci a á o os, pa iendo
del p incipio de que la especie humana es á colocada sob e
la ie a pa a i i
y
desa olla se,
y
de que sin la ida
social no pueden ealiza se es os ines, llegan á la conse-
cuencia de que el indi iduo, po el hecho de se miemb o de
nna sociedad cualquie a, iene el
debe
de abaja en in e és
p opio y de la sociedad, y al mismo iempo el
de echo
de
ecléma abajo
del Es ado, cuando le es imposible `encon-
a la.
Es a doc ina u4 acogida po algunos e o mado es en
F ancia, en los iempos de la Re olución de 1789, y en la
Cons i ución de
1793
hay un a ículo o mulado así: «los
soco os públicos son un débi o sag ado. La sociedad debe
da subsis encia los ciudadanos desg aciados, sea p o e-
70
PER
DIN A.NDO PIIGLIA.
yéndoles de abajo,
sea
asegu ando medios de exis encia á
los que no ienen
posibilidad de abaja ». En 1848
ué po
in solemnemen e p oclamado el
de echo al abajo.
G a es ue on, sin duda, las consecuencias
p oducidas en
aquellos iempos po
habe se econocido legalmen e el
de e-
cho al abajo,
po que las pe iciones de abajo ue on exce-
si as de al modo, que al a on al Es ado medios pa a sa is
ace odos los deseos mani es ados. Los economis as con-
a ios al p incipio del
de echo al abajo
se alie on y se
alen de es e ejemplo his ó ico pa a demos a su absu do
y su injus icia.
Pe o no c eemos que es e ejemplo bas e pa a la des uc-
ción de ese p incipio, sob e odo, cuando las condiciones es-
peciales de la ida social del pueblo ancés en onces p esen-
aban ales anomalías que e a di ícil, si no imposible, una
o denación social con o me á los deseos de la ciencia. Es,
po an o, más con enien e discu i la legi imidad de aquel
p incipio.
Los que comba en el
de echo al abajo
aducen muchos a -
gumen os, algunos sin impo ancia. Hay dos, sin emba go,
que me ecen examen, el uno
ju ídico,
el o o
económico.
El a gumen o
ju ídico
suele se exp esado así: «el p in-
cipio del de echo al abajo des uye el de echo de los p o-
pie a ios y iende ine i ablemen e á ocupa la p opiedad
p i ada, pa a o ece abajo á quienes lo piden.» La con-
secuencia se ía, según es o, el
comunismo.
El a gumen o
económico
se esuel e en la conside ación
de que el Es ado, admi ido el de echo al abajo, se ans-
o ma ía en
indus ial, ag icul o , come cian e,
e c., y
de
que es o dalla ía á la p oducción de la iqueza, po que los
en es colec i os
y
especialmen e el Es ado, no es án obliga-
dos jamás en el campo económico á da
más
de lo que da
y
puede da el indi iduo con sus p opias p e isiones
y
bajo
el
es ímulo de su mismo in e és di ec o.
Pe o e dade amen e ninguno de es os a gumen os es
in encible. Sin duda, admi ido el de echo al abajo, el Es-
ado necesi a ía capi ales ijos y ci culan es pa a da aba-
jo á los que lo piden; pe o no po es o iba á qui a al p o-
pie a io
ó
al capi alis a una pa e del capi al ó de la p o-
piedad. Bas a ía con obliga á és os
á
empleP
una pa e
EL DERECHO EN
LA VIDA ECONÓMICA
71
-del capi al
ó
de la p opiedad, de e minada po la suma de lo
necesa io pa a sa is ace las pe iciones do los abajado es.
P opie a ios y capi alis as ob end ían en compensación una
pa e de las u ilidades. Así muchas ie as que hoy yacen
incul as end ían á se cul i adas, muchos capi ales que
hoy son in uc í e os se ían ú ilmen e colocados. Con es os
emedios no hay emo de llega al comunismo. Se puede
obse a ambién que la
p opiedad y
la
libe ad y
algún
o o de echo ó p e oga i a humana no son ilimi ados, sino
dependien es de de e minadas es icciones, eque idas po
la necesidad no só
l
o de man ene el o den, sino de p omo-
e el bienes a social.
En cuan o al a gumen o
económico,
se pod ía obse a
que no sólo el indi iduo, sino ambién las g andes asocia-
ciones, en e ellas el Es ado, ienden,
y
acaso és e
más que
los indi iduos, á
consegui ines económicos. El eje cicio de
cie as indus ias po pa e del Es ado no
se ía pe judi-
Sin emba go, de la debilidad de los a gumen os con a
el p incipio del
de echo al abajo,
no nos c eemos au o i-
zados á sos ene es e p incipio, po las muchas di icul ades
inexplicables que se encuen an en el econoce á odos el
,de echo de pedi abajo.
Hab ía indudablemen e que limi-
a es e de echo, pa a que el Es ado no se halla a en la
condición de no ene abajo que da á los eclaman es;
pe o es os lími es no pueden es ablece se legalmen e.
La di icul ad de la aplicación del p incipio dependo de lo
e óneo del mismo.
El de echo
al abajo
supond ía un
de-
Ze ,
en odos los coasociados, de oma pa e en de e mina-
da ag egación social,
y,
po an o la p ohibición de la emi-
g ación, lo cual no puede admi i se en buena lógica, po se
con a io á. la na u aleza de las cosas. C eemos, al con a-
io, que p ecisamen e po que nadie puede se obligado á
se miemb o d una sociedad, el Es ado iene el de eck9
de
obliga al abajo, y
que, po conse3uencia, pa a eje ci a
es e de echo deben dic a se ú iles p ecep os con a odos
los
ociosos
y agabundos.
Como se é, la cues ión ilosó ico ju ídica y
ee)Mnu:ca
se
con ie e en cues ión sob e el de echo de ep esión y, me-
jo , ¡sob e la unción
ep esi a
del Es ado.
72
FERDINANDO
PUGLIA
Esc ibe ace ca de es o el p o eso
LIICCHINI:
<el
abajo-
es
la base de los mode nos egímenes democ á icos, y
el a -
co
de Vol a de !a sociedad ac ual: y el Es ado, que lo pone
po undamen o de sus ins i uciones ep esi as
y
p e en i-
as, no hace más que consIg a un p incipio de o den y de-
conse ación. El abajo es el mayo coe icien e de hon a--
dez y de mo alidad; y el
Es ado, que obliga á los ociosos á,
abaja , cumple una obligación polí ica ea p ó del conso -
cio social, pe o ninguna en e amen e ju ídica hacia los in-
di iduos, que son pasi os á la coe ción; del mismo modo-
-que cuando p o ee á la salud, á la higieue, á la ins ucción
y á la educación pública» (1).
P o aquí se pod ía deci : ¿no es una injus icia acili a •
al icioso medio de halla abajo y nega lo al ob e o hon•
judo? Es o sucede ía si negásemos de un modo absolu o la
acul ad del Gobie no
de eni en
ayuda de los que ca ecen
de abajo.
RICCARDO
econoció la necesidad de las
eajaál
de abajo
pa a los indigenes que no le encuen an, pe o
obse ó que debe ían se á modo de g ane os de abundancia.
que se ab en en iempo de escasez. Es o no puede nega se-.
Pe o noso os que emos sos ene más aún; así co no la mi-
sión del Es ado es no sólo conse a el o den ju ídico, sino-
ambién p omo e el bienes a de la sociedad, y hace qua
se
emue an las causas de e minan es de
las
acciones con-
a ias al o den de la misma, así ambién, en el eje cicio-
de la unción de
p e ención social,
de que an es se hizo -
mención, el Es ado iene el debe de p ocu a , según
las:
ci cuns ancias, que el ob e o hon ado al o de abajo con-
siga colocación. Pe o con es o no a amos de, sos ene el
p incipio del
de echo al abajo,
sino
sólo de demos a
que en la unción social de
p e ención
en a aquel debe ,.
debe
polí ico,
que no puede degene a en de echo exigible
po los ciudadanos.
O a impo an e cues ión se necesi a esol e espec o
del
con a o de abajo:
la de la
pa icipación del ob e o en
los
p o
echos.
Ea
1867
ENGEL,
quo puede conside a se como je e do la
nue a escuela económica alemana, sos u o en su ob a
sob e,
n
•••
n
•
n
•
n
••/.0~..
nn
•••
(I) LUCCIUNI
I
Sob e la ad e encia y el domicilio obligado,
EL DERECHO EN LA VIDA EC
I
ONOMICA
7 3
«El con a o del abajo» que uno de los mejo es medios
pa a esol e la
cues ión social
es la
pa icipación en, el
p o echo.
Y pasando de la eo ía á la p ác ica, econo-
ciendo los úl imos esul ados ob enidos con
.
ella po
BRIGGS
en Ingla e a, in odujo esa ins i ución en Be lín, en la
áb ica de Bo che , donde ob u o las mismas consecuen-
cias.
Algunos han comba ido el p incipio de la
pa icipación
en
el
p o echo
aduciendo azones di e sas, en e ella3, como
Shi n, el incon enien e de las áciles disco dias en e em-
p esa ios y ob e os. O os han dad:) en acep a lo, aun e -
conociendo que en la p ác ica no ha p oducido g a es con-
secuencias, indicando que la ciencia no es á oda ía en
condiciones de deci la úl ima palab a en a o ó en con a
del sis ema de
pa icipación en el p o echo,
poequ
3
.
no al an
casos de éxi o des a o able.
Dígase lo que se quie a, en e á la oposición de los unos
y á las dudas de los o os, su ge el hecho incon as able de
que donde quie a que se ha aplicado ese sis ema no ha p o-
ducido consecuencias unes as; y es o demues a que puede
acep a se, po que la
p ác ica
es más elocuen e que las
eo-
ías.
Decla a emos, sin
emba go, que
el p incipio de la
pa icipación en el p o echo no ha de acep a se como eme-
dio absolu o, según han p e endido algunos, pa a esol e
la cues ión socia], sino sólo como uno de an os emedios
con enien es.
La cues ión de la pa icipación dsl ob e o en el p o echo
no es an impo an e desde el pun o de is a
econ4mico
como
desde el
ju ídico,
po
las g a es luchas g
l
i,e puede o igina
el decidi si, como c ee
BÜHMERT
I
debe se lib e el sis ema,
es o es, si debe deja se en manos del emp esa io adop a lo 6
dk
no; ó si debe se impues o po el Es ado
con opo unas
posiciones
legisla i as (1).
Algunos han sos enido la p ime a esis, aduciendo po
a-
$ zón la di icul ad que hab ía pa a ija la cuo a de las u ilida-
des
y las g a es consecuencias que pod ían sob e eni . P e-
gun an en e ec o: ¿quién end á el de echo de ija la cuo a
jus a en la pa icipación del abajo
y
del capi al? ¿Quién. se
(1)
BüHl EIRT.
La
pa icipación en
o/
p o echo.
Milán.
7 4
FERDINANDO PUGLIA
a oga á la acul ad de dis ingui exac amen e la capacidad,
la habilidad indi idual, 6 la calidad, can idad
y
modos de
cada ob e o colocado`'
Se no a además que con impone la pa icipación
se
pon-
d ía abas á la libe ad y á la independencia de los em-
p esa ios. Concluyen, po consecuencia, que pa a la
pa í-
ipi.ción, en las ¿dilidades
con iene con ia an e odo en la
mo alidad, el buen sen ido
y
la equidad de los emp esa ios.
Las indicadas di icul ades son innegables, si se admi a que
el Es ado debe con disposiciones legisla i as especiales es a-
blece las cuo as co espondien es al ob e o en las u ilidades
ob enidas. Pe o noso os no c eemos que la unción del Es a-
do sea és a, en o den. á la
pa icipación en las u ilidades.
Nos-
o os desechamos el
absolu ismo
en la ciencia; y, pues o que
los enómenos económicos son de na u aleza a ia, a ias
deben se las no mas egulado as de ellos, sin que puedan
es ablece se no mas absolu as pa a odos.
Hay, en e ec o,
indus ias
menos suje as que o as á la
in luencia de sucesos que us an las espe anzas de las u i-
lidades posibles;
y
en ellas la pa icipación en los p o e-
chos pod ía se impues a po el Es ado. Pe o pa a las o as
310,
po que siendo más áciles las pé didas,
y
debiendo po
jus icia el ob e o pa icipa ambién de ellas, en ez de
a-
o ece
la condición de los ob e os, pod ía hacé sela más
is e. C eemos ú il, po an o, la dis inción an es indicada,
pa a llega á una solución equi a i a de la cues ión.
Nó ese ambién que no es pasible admi i que el Es ado
ije la
(mo a
de las u ilidades co espondien es al ob e o. Se
puede ija en abs ac o el limi e
mínim,9
de la pa icipación,
y en cie as indus ias p ohibi se que la cuo a de u ilida-
des se dé en na u aleza; pe o nada más.
Como se e, la cues ión no es suscep ible de una esoia-
ción absolu a, ca egó ica. Lo que de un modo absolu o pue-
de admi i se es que el Es ado debe es ablece no mas legis-
la i as gene ales pa a egula el sis ema de la pa icipa-
ción en los p o echos; que en cie as indus ias puede
y
has a debe impone le; pe o que en o as debe deja se la
aplicación á la libe ad de los emp esa ios.
Si eco damos aho a lo que hemos dicho sob e los
sala
-
ios,
se e á que, en el caso en que no haya con enio en a
la P:
LO
o o
hao
i
611
'ocia
1(19,
1he.
1,y
o
eo.
líos
di«
0
ed
i
EL DERECHO EN LA VIDA
ECONÓMICA
8
di e sos alle es pa a impedi la concu encia en e las in-.
dus ias. 3.° elección espec o de la ge a quía. 4.
0
aho o
de un ondo de ese a, omado de las u ilidades liquidas
y
des inado al sos enimien o de los iejos y de los en e mos
y al
ali io de las c isis que pudiesen pe judica á las dis-
in as indus ias.
BLANC
c eía que, o ganizando el abajo de es e modo, se
podía llega ácilmen e á des ui los males de la lib e con-
cu encia. Pe o e dade amen e el sis ema es á al o de o-
do undamen o.
Un p incipio con el que se des uyen en su base las ins-
i uciones po él aconsejadas es la igualdad de lo
3
sala ios;
que si, á p ime a is a, pa ece que puede impedi la con-
cu encia de los indi iduos, examinada a en amen e esul-
a de dañosas consecuencias, espeeialmen e en el ma a la
emulación
(que den o de
cie os 1/,ni es
p oduce bene icio-
sos esul ados á p oduc o es
y
consumido es), y al mismo
iempo en p ocu a la e ibución injus a del eabaj
g
. La
igualdad del sala io es un p incipio de deso ganizeción del
abajo.
Además ¡cuan as di icul ades p ác icas hab ía pa a ob e-
ne , con la c eación de esos
alle es,
una buena o ganiza-
ción del abajo!
Algunos economis as, pa a epa a los males de la li-
b e concu encia, p oponen el es ablecimil_1,10 de las
co -
po aciones de a es y o icio[];
c eyendo que se necesi a o -
ganiza la sociedad mode na, deso ganizada po
la li3e -
- ad del abajo,
median e el es ablecimien o do esos cue -
pos lige amen e modi icados. Reconocen que, en las co -
po aciones de la edad nedia, hubo de ec os y abusos;
pe o a i man que ué e óneo des ui las de epen e, po -
que no sólo se dejó en is e aislamien o á los ob e os,
Sino que se acili ó á los más ue es económicamen e el
medio de some e á los más débiles, y se omen ó la g a e
lucha que hie e hoy en el campo económico con unes os
esul ados.
A noso os nos pa ece, sin emba go, que las co po acio-
nes no esponden ya á las necesidades económicas, po que
no se concilian con la g an indus ia, con los pode osos
medios de comunicación mode nos, ni con la libe ad de do-
2
FERDINANDO PIIGLIA
;11
l'
micilio (1). Se necesi a ía in oduci en ellas p o undas
11
,1
',0,
modi icaciones, con las que no pasa ían de se ins i u os de
110)
simple
as6ciac¿ón p odiw i a,
en ez de co po aciones e -
,q
0
dade as. La c eación de las co po aciones, po lo an o, no
1'1
ab e camino á la unción ju ídica del Ez a.do pa a mejo as
'$l'',
e ec i as en la ida económica.
;580
0
Según
LASALLE,
con las asociaciones p oduc i as se ob-
10
end ía una o ganización del abajo muy bene iciosa, no
e c. Con es e in se pedía, como ya hemos dicho, la ayuda
1:'
boa
11
'
e c
sólo po su buena di isión, sino ambién po el aumen o de
la iqueza y la eliminación de los malos esul ados de
d
1
g
la concu encia. Qui an el iesgo, po cuan o ma an la con-
06
cu encia; impiden el es ancamien o de la p oducción
y las
c isis;
sis; mejo an las condiciones de la ida á los pequeños
1I1
°
buo eses,
á los a esanos, á ]os empleados, á los maes os,
/•
La
del Es a
,
In pa a consegui los capi ales necesa ios.
.l
Indudablemen e, el sis ema de lás asociaciones p oduc i- ,_
1 1
as, con enien emen e aplicado, epa a ía muchos mode - 11
nos males económicos, sin limi a i ánicamen e la libe ad 1 .
indi idual. Pe o, á nues o modo de en ende , es un eme-i
1
dio que sólo pod ía adop a se á al a de odos los demás
y
cuando ci cuns ancias especiales lo hicie an opo uno.
An es cab ia in en a o os emedios. Con a el
aude. '' - ,}T
os
me can il,
que es uno de los pode osos medios de que se
,
alen los come cian es
y
los p oduc o es pa a la concu en-
io(
cia, se es ablece ían leyes penales más se e as que las
de
z
hoy y que se aplica ían con igo . Se empeza ía po es u-
'I
dia bien los di e sos medios con que se eje ci a el aude
5 11
come cial, pa a es ablece después debidamen e una ca e- 'l
go ía p opia de deli os cas igados con penas especiales. He- „z
cho es o, se hab ía c eado uno de los más se ios obs áculo ,
á los males que de i an del p incipio de la concu encia ili
.
( .
mi ada. En los deli os come idos en el come cio, se debe íalk
'
p ocede de o icio en pe secución de los culpables, dando
además acul ad á los pa icula es pa a p omo e la acción (
penal y la de esa cimien o del daño p oducido.
(1) Obse aba bien
WAGNER,
á p opósi o de los que quie en es an.
a las co po aciones, que muchas eces, al a a cues iones
sociales
/3e
ol ida que ac ualmen e hay una masa de población muy dis in a de
la que había hace ROO, 100
y
5. míos. (Rede
l
e c., pág. 15).
EL DERECHO EN LA "VIDA ECONÓMICA
83
Las leyes
penales, sin emba go, no bas a ían siemp e
pa a epa a los males de i ados, como inmedia a conse-
cuencia, del p incipio de la concu encia lib e; po lo cual
es necesa io supli las con o os emedios, especialmen e
pa a la u ela de los p oduc o es.
Hab ía que ins i ui
Üdma as sindicales
pa a juzga de
las eclamaciones de un p oduc o ó un g upo de p oduc o-
es con a o os, po los daños esul an es de la concu en-
cia ilimi ada que se hicie a con engaño ó po causas poco
jus as. El p ocedimien o de es as Cáma as e sa ía sob e
la demos ación del hecho de la exage ada concu encia y
sob e la in es igación de sus causas e dade as; y e mi-
1 na iz po la condena al esa cimien o de los daños, cuan-
do esa concu encia uese p oducida po causas injus as
ó
inmo ales
La ley sob e
sala ios
se ía ambién e icaz modo de limi-
a los
is es e ec os de la lib e concu encia en daño
del
ob e o.
Con es os emedios no se des ui ía, á nues o juicio, el
1
Has a aquí sólo hab ía en ado en eje cicio la
unción ju í-
dica
del Es ado, no la
económica. La unción económica en-
p incipio de la concu encia, pe o se limi a ía el abuso.
dP
a ia en mo imien o cuando, po ci cuns ancias especiales,
}os emedios mencionados esul asen ine icaces. Se ía Ilega-
1,
do el caso en onces de ecu i á la
asis encia pública y
á la
undación de
asociaciones p oduc i as
con ayuda del Es ado.
Todo lo dicho espec o de la lib e concu encia den o de
nn Es ado puede deci se ambién de la concu encia
ex e -
na ó in e nacional
ó pa a el
lib e cambio.
Los
economis as
a 1
:
de la escuela clásica han
is o ambién el
lib e cambio
como
es.1
p incipio undamen al de la ciencia
económica y
has a algu-
nos
como
el ideal sup emo de la ci ilización
y
de
la
a e -
g
i
ll
nidad en e
los
pueblos. Pe o los economis as mode nos,
»
01
aun
los no socialis as, piensan lo con a io, sos eniendo
que
el acue do uni e sal de las naciones es una
u opia, y
que,
I
q.
1
10°
dada la di e sa índole de cada pueblo
y
de la na u aleza
de
cada
e i o io, es imposible la an decan ada
a monia de
elaciones sin leyes
que
las ijan. Se ha obse ado
además
i
e
°
que los
sis emas p ohibi i os, esul ado de la unción ju í-
dica del Es ado en pun o
á
las elaciones económicas in e -
S
I
F liRDINA N PO PUOLIA
nacionales, son e icaces, si se les aplica opo u .men e,
pa a p omo e el desa ollo de las uen es de iqueza
na.
cionales; y á eces no sólo bene ician á la nación en donde
se es ablecen, sino ambién á las demás naciones.
Se ecue da que los Es ados Unidos de Amé ica han
comp endido bien la u ilidad del sis ema p ohibi i o, y que
deben á él p óspe a ida económica (1).
O os, sin emba go, opinan que el sis ema ame icano es
excesi o, y han ideado un sis ema mix o de
lib e cambio
y
p ohibición, el llamado de la
mediación.
Consis i ía és e
en busca el pun o de equilib io en e los dos sis emas, es-
udiando la u ilidad que puede ob ene una nación sin
g a e daño de las o as, e i ando al mismo iempo que ese
daño ecaiga sob e ella nue amen e. Fácilmen e se e que
es e sis ema no da c i e ios de e minados cons an es, sino
a iables según las ci cuns ancias. Es a a iabilidad, sin
emba go, debe gi a en o no de un pun o cen al, da un
p incipio absolu o
y
cons an e, como es p ecisamen e el de
p omo e el desa ollo mayo posible de las uen es de i-
queza de una nación en lími es que hagan ambién posible
el desa ollo de odas las demás ac i idades económicas.
Así una nación, ob ando su p opio bene icio, a o ece am-
bién al bienes a de las demás,
Repi ámoslo: un e o undamen al de la escuela clásica
en economía, es el de pone po undamen o de la ciencia
p incipios
absoli os,
desconociendo su
ela i idad
his ó ica
y
económica. Ilé aquí po qué no puede acep a se el p in-
cipio del
lib e cambio
según aquella lo concibe.
Resul a en esumen que el Es ado debe eje ci a ambién
su
unción ju idica
sob e las elaciones económicas
znle -
nacionales .
Pe o oda ía es an muchos o os hechos de la
ida
económica á que se necesi a ex ende el impe io de las
leyes ju ídicas.
Como no hay g a es con o e sias en e
los esc i o es sob e la necesidad de egula con leyes
es os
hechos económicos, nos limi a emos, pa a no ala ga mu-
cho sin necesidad es e abajo, á menciona algunos casos
á que debe aplica se la unción ju ídica del Es ado, pa a
*11
nnnn
•
n
•
n
W
(1)
IIA.a kNo
.—Con a «1 lih e ca ibio •
EL DERECHO EN LA VIDA
..
ECONÓMICA
85
que la ida económica pueda desen ol e se no malmen e.
Veámoslos:
1.°
C édi o.—E1
c édi o público necesi a es a asegu-
ado, pues o que su al a p oduce en la ida económica de
un pais, unes as consecuencias. Dejando á un lado la g a-
e cues ión de la
unidad
ó
mul iplicidad
de bancos, obse -
emos que, desde el pun o de is a j u idico, el Es ado iene
el de echo de dic a las leyes necesa ias pa a que el c édi-
o se desa olle p og esi amen e, es ableciendo ga an ías
se ias y e icaces.
Al c édi o
y
al cambio se une la cues ión de la punibili-
dad de la
usu a.
Bien cla a es la dis inción en e el
in e és
6 u o ci il y
la
usu a;
el p ime o es la compensación del uso del capi al
de o o,
y,
po an o, se jus i ica no sólo en de echo sino
ambién en economía; la segunda es el in e és alzado, que
se esuel e en un débi o sin co espondien e p és amo.
Algunos ju is as sos u ie on la limi ación del
in e és,
pa iendo de un also concep o de la moneda. Conside a-
on la moneda como una p opiedad en e amen e especial,
COMO
medida de los alo es de las cosas
y
como medio pa a
adqui i débi os
y
pa a lib a se de ellos; cuando es una
me cancía como odas las demás, some ida á la ley de la
demanda y de la o e a. En es e sen ido es absu da la
doc ina do los ju is as que sos ienen la limi ación del in-
e és.
La asu a, po el con a io, siendo un débi o sin p és a-
mo co espondien e, no sólo con a ia los p incipios del
de echo, sino ambién los económicos.
STEIN
ha es udiado
admi ablemen e es e enómeno ano mal de la ida econó-
mica y hace no a que el ac eedo usu a io, al pac a un
al o ipo de in e és, aumen a el capi al al encimien o sin
desembolso alguno
y
cob a una en a sob e el abajo del
deudo , que no puede emancipa se de es a se idumb e
c eada en nomb e de la libe ad (1).
El p o eso
MIRAGLIA
dis ingue, con o os esc i o es, la
usu a en simple
y
en ins igado a
y
seduc i a, obse ando
que, aunque la usu a sea simple
y
no p o oque exage ados
(1) STEIN.
La jus icia de
/a
usu a.
86
FERDINANDO PUGLIA
débi os, siemp e es un débi o sin co espondien e p és amo,
que ma a la o mación de capi ales, abso be en as
y
habe-
es, des uye la libe ad
y
la independencia económica de
los indi iduos,
y
hie e p o undamen e el hono de las pe -
sonas en uel as en sus ga as (1).
STEIN
no a que ac ual-
men e la usu a simple iende á as o mase en seduc i a
y
á oma la o ma de e dade a emp esa.
P oduciendo la usu a an g a es daños, necesa io es e-
medio, y emedio ju ídico. Algunos ju is as, en e ellos
MIRAGLIA,
admi en como p incipal medio de de ensa la
condic io indebi i
ó la
excep io non nume a ce pecunia;
lo
que implica la admisión de la p ueba de es igos y de los
indicios
y
las p esunciones c( o a el i ulo del c édi o. G a-
es son sin duda, las di icul ades que supone al sis ema
p oba o io; pe o, si se ob iene un bien con ese medio de de-
ensa, c eemos que no deben p eocupa ales di icul ades.
STEIN
p opone la in oducción de la cesión de bienes, la nu-
lidad de la en a de los p oduc os an es de la ecolección,
la
no p e e encia del débi o po alimen os, e c.
MIRAGLIA
aña-
de que no sean emba gables los sueldos
y
las pensiones.
Es os emedios pueden esul a ú iles
y
son, po an o, acep-
ables.
Es, sin emba go, cues ión muy discu ida la de Si la usu a
debe ele a se á
deli o.
STEIN
sos iene que, cuando el ac ee-
do e ae una ganancia desp opo cionada de las economías
del deudo que espon áneamen e ha acudido á él, se a a
de usu a
simple,
con a la cual sólo caben emedios de de-
echo ci il; pe o que si se a a de usu a ins igado a 6 se-
duc i a, no hay más emedio que la
pena,
y que conside a
c iminal la usu a, co no e dade o deli o de
coacción.
El p o eso
MIRAGLIA
no acep a la di e encia, sos enien-
do que la usu a, de cualquie clase que sea, con iene dolo y
dalo. El dolo consis e en un p o echo ilíci o del excepcional
es ado del deudo , obligado á con ae un débi o sin co es-
pondien e p és amo; consin iendo po inexpe iencia, po
necesidad
ó
po sob eexci ación,
y
susc ibiendo el is e
pac o de la p opia pe dición económica y mo al.
Noso os acep amos las ideas del P o eso
MIRAGLIA
(
.
1) MIRAGLIA..
La
usu a y ol
de echo.
EL DERECHO EN LA. VIDA
EcoNómicA
87
po que nos pa ecen inspi adas en el conjun o de p incipios
j
u ídicos que deben egi la ida económlca.
Sin duda, una ley penal no ha á desapa ece la
usu a,
pe o p oduci á, como obse a muy bien el ilus adisimo
p o eso de Nápoles, dos impo an es en ajas: apa a á del
deli o á algunos dispues os á come e lo y conse a á su al o
p es igio á la adminis ación de jus icia, no obligándola á
ga an i con a os de con enido e iden emen e inmo al y
epugnan es á la opinión uná&me.
2.°
P opiedad.—La
p opiedad es un de echo sag ada
e iden emen e, pe o la con eniencia ci il le impone odas
las limi aciones eque idas po la necesidad del bene icio
común. El Es ado iene, po lo an o, de echo de dic a las
leyes que se conside en opo unas pa a concilia el bienes-
a indi idual con el bienes a social, en. el eje cicio del de-
echo de
p opiedad p i ada.
Como en los iempos mode nos,
jun o á la p opiedad
inmueble,
ha omado ené gico desa o-
llo la p opiedad
miele
6
inco po al,
es necesa io ambién
que el de echo ex ienda su impe io á los nue os enómenos
económicos ó, mejo , á la nue a ca ego ía de bienes.
Son menes e , po lo an o, opo unas leyes sob e
minas,
sob e
ob as de la in eligencia,
e c., sob e
exp opiación
po
u ilidad pública, sob e
mon es y dehesas,
sob e
p i ilegios
indus iales,
e c.
Exis e ya i a lucha po el de echo en o den á odas las
di e sas di ecciones de la ac i idad económica,
minas, in-
dus ias,
e c., pa a apo a á las leyes exis en es odas las
modi icaciones necesa ias á la mejo a de la ida social.
También en o den á la
ansmisión
de la p opiedad, y
pa icula men e á las sucesiones
legí ima y es amen a ia
se ían con enien es a ias e o mas,
3.°
Sociedad.—El
espe able
BERTI,
a endiendo á las
sociedades de
soco os ma os,
ha pensado en la necesidad
de dic a leyes pa a ga an iza el pa imonio de es as so-
ciedades y hace más segu a su colocación, y pa a acili a
la consecución de su in. C eyendo en la necesidad de ha-
ce lo p on o po el desa ollo que an omando, has a ha
o mulado un p oyec o especial.
Aho a bien, di igiendo la mi ada á las múl iples asocia-
ciones que pueden su gi en una nación, puede a i ma "
FERDINANDO PUOLIA
como p incipio gene al que el Es ado es á obligado á
eco-
noce
pe sonalidad ju ídica
en odas las asociaciones que
ienden á e o za los ínculos de
solida idad
en la ida
económica, y á ocu a la mejo a mo al y ma e ial.
4,
0
Ins i u iowes 'ú iles ( los ob e os.
C eyendo muchos
econom
-
s as que no es de echo del Es
ado el de aumen a
los sala ios, p oponen la undación de ins i uciones auxi-
lia es ó, como se han llamado ambién, ins i uciones in e-
g ado as
del aho o. Tales se ían los
i9zs i alos de p e isión.
LUZZATTI
sos iene que es una ins i ución necesa ia la caja
nacional pa a pensiones ob e as y hace o os po que se
con ie a p on o en ley. Tal ins i ución es ú il sin duda,
pe o ealmen e no cabe en la es e a de la unción ju ídica
del Es ado.
Se ha discu ido ambién la cues ión de las
habi aciones
pa a los ob e os, cues ión, como decla aba Be i, compleja
é in incadísima. En an en ella múl iples p oblemas cuya
esolución eque i ía no sólo el eje cicio de la unción ju í-
dica, sino ambién de las o as unciones del Es ado. Pa a
no habla más que de la p ime a, indiquemos que, esul a-
ía ú il un sis ema de disposiciones legisla i as sob e la
ab icación de las casas pa a ob e os. Así se empeza ía á
hace ácil la solución de es a cues ión impo an ísima.
Se ha hablado ambién de la ans o mación de las ob as
pías.
VILLARI
p opuso ans o ma las en cen os de edu-
cación y de ins ucción, p incipalmen e indus iales. De
es e modo, más de ein icinco millones de édi os anuales,
que hoy se gas an en sos ene la mise ia, pod ían se em-
pleados pa a la ins ucción.
Se p opone la ins i ución de los
p obi i i
pa a esol e
las con o e sias que su gen ecuen emen e en e ob e os
y
pa onos, espec o á los sala ios, á las ho as de abajo, á
la calidad del abajo empleado, e c.
Se pod ía de es e mo-
do emedia muchos males que hoy su en los ob e os po
las p e ensiones de los pa onos, median e opo unas dis-
posiciones legisla i as
La e o ma de los ibu os
y
especialmen e la disminu-
ción de las a i as que pesan sob e consumos necesa ios 6
ú iles es o o emedio que se indica pa a mejo a la
condi.-
ión de ida de las clases abajado as.
EL DERECFLC) EN LA VIDA
ECONÓMICA
8 9
En esumen: se p oponen di e sos sis emas de disposi-
ciones legisla i as pa a egula odos los enómenos de la.
ida económica, que, abandonados á si mismos, esul an
más bien pe judiciales que ú iles á aquellas clases de pe so-
nas que concu en di ec amen e á la p oducción de la i-
queza nacional.
5.°
Ag icul u a.—Las
disposiciones legisla i as indi-
cadas pa a egula los enómenos de la ida ag ícola me-
ecen de enido es udio, po lo cual hemos c eido necesa io
hace las obje o especial de nues as obse aciones.
No pocos publicis as
y
es adis as i alianos a i man cla a -
3nen e que, si en las o as naciones la cues ión social e leja.
los enómenos de la ida bdus ial, en nues a pa ia e-
leja los de la ida
ag ícola.
En e ec o, las condiciones elú-
icas de I alia son a o ables al desa ollo de la, ag icul-
u a.
Se habla, po lo an o, en I alia de una
cues ión ag ícola,
que, como dice
BERTI,
no sólo comp ende á las clases ob e-
as u ales, sino á los capi alis as
y
p opie a ios que les dan
abajo. Nó ase i a agi ación eu nues os días pa a la eso-
lución de es a cues ión, que casi odos conside an necesa ia.
Va ias disposiciones se aconsejan pa a esa solución, en-
e las cuales me ecen menciona se las siguien es: educ-
ción de ein e po cien o al menos en la con ibución e i•
o ial, e o ma de las a i as de aduanas, disminución de
los de echos de egis o
y
de iqueza mueble en bene icio de
los ag icul o es que eje ci an la indus ia ag ícola, c édi o
ag ícola é hipo eca io, e c., e c.
Dejamos de lado las p oposiciones hechas in ocando el
eje cicio de la unción económica del Es ado en la solución
de la cues ión ag a ia po que salen de los lími es de es a
ob a,
y
nos e e imos sólo á las disposiciones legisla i as
que más opo unas nos pa ecen y po cuya consecución se
agi a la lucha po el de echo de que nos ocupamos.
Sin duda alguna, las p opues as indicadas, á las cuales
se ecesi a añadi la g adual abolición del impues o de la
sal, la e o ma de las ob as pías an es mencionada, e cé e a,
p oduci ían mejo a de las condiciones de la ida ag ícola.
Pe o no son su icien es, ni ayudan e icazmen e po si solas
á consegui la mejo a ape ecible.
00
FERDINA.NDO
PITGLIA
An es que nada, es necesa io es ablece la pa icipación
del ob e o ag ícola en las u ilidades de la ie a; en o os
é minos, que el ob e o se ans o me en ac o in eg an e
é in e esado de las especulaciones ag ícolas. ¿Qué impo -
ancia e icaz en ol e ían, en e ec o, las mencionadas p o-
pues as, no eniendo el ag icul o pa icipación alguna en
los bene icios del cul i o? Aquí se ab e ancho campo á un.
sis ema legisla i o que egule las elaciones del p opie a io
y
el ob e o; o a se ie de enómenos económicos á que se
necesi a ex ende la bené ica in luencia de las leyes ju í-
dicas.
Pod íamos ex ende nos más aún en esala los enóme-
nos económicos más impo an es que debie an se egulados
po leyes ju ídicas, con lo que pod ía indi ec amen e lle-
ga se, á esol e alguno de los p oblemas comp endidos en
las cues iones sociales. Pe o lo dicho nos pa ece su icien e
pa a demos a la mul iplicidad de los enómenos económi-
cos no egulados oda ía y, necesidad de mayo es e o mas
legisla i as que las p opues as po
BERTI.
Con azón, po lo an o, deplo aba és e que I alia igu e
en e las naciones más a asadas
y
eacias pa a la o ma-
ción de una legislación ob e a,
y
que, desde 1860 has a
hoy, los i alianos se hayan ocupado poco de los sis emas de
leyes que en o as naciones igen hace mucho iempo.
EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
97
es e caso de una in e ención
di ec a
ó
inmedia a,
sino de
e a
una in e ención indi ec a, di igida
á egula algunas ó ,
denes de enómenos de la ida
económica. No hay que
oi-
l
l ida ampoco que los
municipios y las p o incias son o ,
a•
ganismos sociales meno es in ínsecos del Es ado
y
con, ; i-
a.,
uyen, po an o, pa e ín ima de él. Po es o se ha obse -
la jus amen e que en el Es ado ha de ap ecia se la exis-
les
encia de dos co ien es de ac i idad; una que a do a iba
á abajo
y
o a que a de abajo á a iba. Hay, po lo an o,
elemen os de ida común en e el municipio, la p o incia
y
ía
el Es ado. De lo cual puede legí imamen e deduci se que
ambién esos en es meno es del Es ado pueden des ina se á
ene pa e ac i a, no sólo pa a la ejecución de las leyes
(
1
1
,
.
emanadas del pode cen al, sino ambién pa a sis ema iza ,
o e
en nomb e de la au o idad social, odas aquellas elaciones
en e los pa icula es
que
el Es ado ha egulado con leyes
especiales. Añadamos
más:
que, pa a la aplicación exac a
de las leyes mencionadas, los municipios y las p o incias
pueden conoce mejo que el Es ado las condiciones de ida
económica local y, po an o, concu i con en aja á la
ealización de aquel ideal de jus icia
y
de o den económico
/10'i
unánimem e deseado, y po el que sos ienen los homb es la
1,11),
lucha
po
el de echo. Puede ci a se como ejemplo, en e
o os muchos, el de la ley inglesa de
1878, que acul ó á los
e31
municipios pa a exp opia po causa de u ilidad pública los
ljag
ba ios conside ados malsanos, pa a des ui los
y
eedi ica -
O'
los, como ambién pa a des ui aquellas casas en que los in-
quilinos es u iesen amon onados con pelig o de la salud.
qua
Ingla e a es á conside ada como la ie a clásica de la
au onomía indi idual y local, y sin emba go, cada día
puede deci se que el Es ado se a oga nue as unciones.
Bas a menciona la se ie de
ac os
del pa lamen o que ha
dado o igen á un sis ema de legislación social di igido á
mejo a las condiciones mo ales
y
económicas de la sacie
dad en e a. Aquella legislación es la a i mación
más
solem-
ne de la acción del Es ado pa a in eg a la ac i idad
de icien e de las ue zas
indi iduales
y de las asociaciones
meno es
y
pa a e ena la ac i idad exube an e
y
dailoaa.
0'
Sin emba go, no se ha llegado en aquel país á e en es o
05
op esión ni despo ismo,
j
1111 ,
'1„
leia l 1
115,
males!
ci
dad de
9:1)
,ln:11
11o:3
lasá :
o
l
s
A
d
z
h
e
13
11
la
(1:
1
1
.
1
1'
;
1
1
an
98
FERDINANDO PUGLIA
La descen alización, po lo an o, es acep able en Hm
es que no pe judiquen la bené ica acción del pode cen
pa a la conse ación
y
el mejo amien o nacional.
Es oda ía inde inible la cues ión del po eni de
Es ados eu opeos. Tiempo end á acaso en que és os se (
7idan en peque ios o ganismos, con odas las unciones
los Es ados ac uales, pa a da luga á una as a con ea
ación de Es ados; pe o es o nada impo a al asun o qi
a amos. Po ley cíe e olución, mani es ada en p oced
mien os de
indi idualización,
se pod á llega á dicho pun o
pe o cie amen e, mien as es o no suceda, la ida de lo
pequeños cen os ha de es a subo dinada á la ida cen al
den o de los limi es de la necesidad.
li a
CAPÍTULO XI
EXCESO DE LEYES
SPENCER,
en un abajo especial denominado
Demasi das
leyes,
a ó de demos a los g a es males que p oduce el
exceso de legislación. No sólo con ía en la inicia i a p i ada
y en la libe ad; c ee además que el p og eso debe condu-
ci á una es icción, siemp e en aumen o, de la in e en-
ción del Es ado 'en odos los di e sos ó denes de la ac i i-
dad social. En dos ca ego ías dis ingue aquellos males:
males
posi i os,
que son eno mes, y males
nega i os,
que
son no menos eno mes que los o os (1).
Aho a bien; las conside aciones de
SPENCER
han sido po
muchos epe idas pa a comba i á cuan os p oponen p oyec-
os de leyes pa a conclui con algunos de los muchos mo-
de nos males sociales. Y quizá pudie an ambién oponé se-
nos á noso os, que que emos
ex ende la es e a de acción
de la unción ju ídica del Es ado, sos eniendo que muchos
males sociales son consecuencia de la al a de opo unas le-
yes ju ídicas.
Pe o no nos pa ece que las obse aciones de
SPENCER
pue-
dan alega se con a las ideas sos enidas po noso os. Tam-
bién noso os econocemos un limi e en el pode de legisla ,
ambién econoce nos que las minuciosas disposiciones le -
gisla i as y la aplicación de leyes gene ales á algunos e -
nómenos sociales p oducen mayo mal que bien. Pe o eco
.11••
nn
=1~100.0
n
111
(1) SPENCER.
Ensayos de polí ica.
*
1 00
FERDINASDO PIIGLIÁ
nocemos igualmen e que muchos males pueden epa a se
con leyes con enien es,
y
o os se pueden al menos a enua ,
lo cual es un g an bien.
MINGHETTI,
hablando de las leyes
inglesas egulado as de algunos enómenos económicos, y
de los e ec os ob enidos con sa p omulgación, econoce que
es os e ec os han sido inmejo ables, y que ye a quien su-
ponga que esas leyes no p oducen e ec o alguno,
No podía se de o a mane a. La unción legisla i a del
Es ado no puede nunca causa dalo si se desen uel e en
jus os lími es y p ocede con la base de los da os de la ex-
pe iencia. ¿,Quién pudie a e dade amen e nega los bene
iciosos e ec os conseguidos con las se e as leyes de los in-
gleses sob e adul e ación de comes ibles, bebidas
y
d ogas?
¿Quién nega á el bien conseguido con las leyes sob e el
abajo de las muje es y los ni ios? ¿Quién pod á pone en
duda la u ilidad de las leyes sob e el abajo de las minas
sob e los in o unios del abajo?
Sin azón, po lo an o, se censu a á los que c een que
con opo unas leyes puede qui a se algunos males sociales
ó
a enua su g a edad. Demues a, po el con a io, la ex-
pe iencia que se, han ob enido muchos e ec os ú iles con la
p omulgación de leyes egulado as de algunos hechos eco
nomicos.
Un legislado p uden e, sin emba go, debe cuida de
dic a leyes en lo posible
gue ales,
po que las disposicio-
nes legisla i as muy pa icula izadas llegan p on o á im-
pedi el desen ol imien o lib e de la ac i idad indi idual ó
colec i a. No pueden es ablece se p e en i amen e c i e ios
es ables; depende do las ci cuns ancias especiales,
y
de la
na u aleza de los lnámenos que se quie e egula , el sabe
si ha de alen a se un sis ema de disposiciones gene ales ó
un sis ema con a io. Noso os, po ejemplo, al ocupa nos
del sala io, hemos econocido la imposibilidad de de e mi-
na con leyes la di e sa medida de los sala ios,
y,
sin
em-
l_ a go, hemos ambién econocido la necesidad de algunas
n o le as gene ales.
Temen algunos que ensanchando la es e a de acción de
la unción
ju ídica
del Es ado ó, mejo , sos eniendo que la
idea de emedia con leyes algunos males sociales, ds, oca-
sión á los de enso es y secuaces de doc inas sub e si as
EL
DERECHO EN
LA. VIDA ECONÓMICA
101
pa a inci a al pueblo á eclama del Gobie no e o mas in-
cesan es, y que, no pudiendo ealiza se odas las que se pi-
dan, se ag a a án los males sociales, exci ando los odios
popula es con a el pode cons i uido,
y
has a p o ocando
e oluciones.
Es e emo es in undado, po que la expe iencia nos en-
son
'
que en Ingla e a y Alemania se han ealizado e o -
mas impo an es sin lamen a inJon enien e alguno. An es
de discu i se una ley, suele p oduci se alguna agi ación,
pe o es e es un hecho na u al de los égimenes cons i ucio-
nales, y que no debe causa emo alguno sob e el man e-
nimien o del o den.
Pa a deci lo b e emen e: con buenas leyes se pueden e-
pa a algunos males sociales,
y
si se dic an con opo uni-
dad y en los limi es de las exigencias, p oducen g andes
bene icios al bienes a común.
CONCLUSIÓN
El p ,S eso
GABBA,
en un no abilisimo abajo, esc ibía: ,,
, :,
,,s.
,
.,,
«el o den ju ldieo, o ma
y
esumen del o den social, es 4,''` ,
.1ss ,''
como és e mudable y p og esi o; nue as ideas
y
nue as ;IP s
:::119',:'
cos umb es engend an en e los homb es nue as elaciones s0:s1
y
el de echo, egla de aquellas elaciones humanas que son SO ..,
medio de odos los indi iduos pa a consegui los ines de
.111111'
la exis encia, no puede menos de cambia
y
p og esa de i.101
n
en
pon
eci o ha sido demos a que el cambio de las condiciones 11
un modo co espondien e» Aho a bi, nues o p ime i-
1
y necesidades de la sociedad mode na equie e no sólo que 111
se modi iquen algunas leyes exis en es, sino que se sancio- 1s%
nen. o as nue as; á in de que las nue as elaciones hu a-010
nas, condición necesa ia de la conse ación y del mejo a. eid1511
mien o humano, se suje en al impe io del de echo.1
.
.; sll
1-0.
Fijando la a ención en aquellos desó denes sociales que
ol i eden o de la ida económica, más aumen a el bienes.
•
l
.
,
:
2
,11111
a social. Los hechos esc upulosamen e obse ados de .
111
deplo an homb es ilus es
y
no sospechosos de p incipios
sube si os, hemos demos ado que muchos de ellos se p o.
(lucen. po al a de leyes ju ídicas, aunque se haya c eido
e óneamen e que cuan o mayo es la libe ad en el desen.
mues an lo con a io de es o,
y
noso os hemos sos enido,
Il
po lo an o, que con sabias leyes co espondien es á las ne-
cesidades de la sociedad mode na, se puede llega á da
una mayo i meza á las elaciones humanas.
Hemos demos ado que muchos de los p oblemas que
con i uyen la cues ión social, que, como econoce el espe a-
ble
DEPRETIS
mismo, es o midable
y
u gen e, pueden e-
sol e se con le) es pa icula es; y o os con el eje cicio de
la unción económica del Es ado. Pe o, cualquie a que sea
la opinión que se enga espec o de es a úl ima, hab á que
con eni en que se puede hace algo bueno con opo unas
leyes. Los
más ilus es pensado es de las más cul as na-
EL DERECHO EN LA VIDA ECONÓMICA
10Z
iones de
Eu opa lo han comp endido así y han in en ado
an bas an e éxi o la a dua emp esa. Nues os homb es de
'
4s ado lo han empezado ambién á comp ende y se agi an
po
segui el ejemplo de las demás naciones. Es g a o espe-
u que llega emos á pue o segu o
y
que I alia end á
alubia su legislación social, 6, po deci mejo , un
h
códie-o
económico de de echo que pueda se i de modelo á los de •
lbla
`más
pueblos. Así odas las clases sociales end án su de e-
88
cho
social posi i o: así los enómenos económicos end án
,"
.
,
as
leyes ju ídicas egul
a
do as. Supues o que el de echo es ley
c
'
nes
de ínculo social, lle a su impe io á la ida económica
de
se á ea i ma más cada día el o den social, y elimina no
pocas de aquellas luchas que hoy agi an á a ias socieda
des. Mien as no sea comple amen e econocida es a e dad,
111.
oda en a i a pa a mejo a la condición de las clases a-
les
bajado as es inú il.
ua
Inú iles son las
calas de aho os;
cuando el ob e o no
.0.
es á en condiciones de pode aho a ; poca u ilidad end án
las
cajas pa a en e mos é in álidos,
cuando, co no muy bien
se ha obse ado, a ienden á pe sonas que han caído po
bajo del ni el de la clase ob e a, siendo po an o, ins au-
a
os de bene icencia, y no ins i u os que pueden esol e la
cues ión social; equi iéndose, en cambio, leyes que a an-
).
y
quen los males de aiz. Lo mismo ha de deci se de
o as
•
,
Ils i iciones p opues as po aquellos que no quie en eco-
e y
el Es ado la unción ju ídica de que hemos hecho
elación
y
que has a es esencial en él.
Con es e abajo hemos que ido demos a que la escuela
,
nómica
ealis a
es á en lo cie o al sos ene que las leyes
.
ómicas son leyes
é icas, his ó icas, ela i as, a iables,
e
a
o
inmu ables, como c een los socialis as con
LASSALLE
)s libe is as con
SMITH;
que la economía polí ica no
/
educi se á una me a ciencia desc ip i a de las leyes
económicas, sino es udia , con ayuda de la socio-
e'
ac o es a ios de e minan es
de
la apa ición de
alnenos económicos,
y
los modos como deben se e-
ac os es os úl imos pa a que pueda ealiza se el bienes a
que
social;
que, en in,
los da os de la economía polí ica deben
nás
se iamen e que has a hoy se obje o del es udio do 11,11
1
loso ía
de echo..
11
INDICE
INTRODUCCIÓN...,
CAPITULO 1.—La cues ión social..
II .—Leyes na u ales y enómenos económicos
III.—La lucha po la exis encia y las leyes ju ídicas.
IV.—El indi iduo y el Es ado.
V.—P eeminencia y uni e salidad de los enóme-
nos económicos
VI.---El de echo
y la
ecónomía polí ica
VIL--La lucha po el de echo en la ida econó-
mica.
VIII.
- Con inuación del an e io
IX.—Necesidad de una codi icación de los di e sos
amos del de echo económico
X.—Cen alización y descen alización
XI.—Exceso de leyes
Conclusión
• • • •
•
• • 1