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In ictu oculi #Palermo

Ortega-Rodas, Amalia; Díaz de Urmeneta Muñoz, Juan Bosco; Filippello, Giovanna; Paola, Umberto de

Abstract

In ictu oculi es una instalación intermedia que supone una reflexión sobre el paso del tiempo. La propuesta toma como punto de partida la obra del pintor barroco Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690). Este artista es conocido fundamentalmente por los llamados “jeroglíficos de las postrimerías”, dos cuadros pintados hacia 1672 para la iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla. Basándose en el “jeroglífico” de Valdés Leal, la artista trata de recuperar la filosofía barroca de la “vanitas”, reutilizando los símbolos de la vela y el abrir y cerrar de ojos (parpadeo).

Full text

IN ICTU OCULI #PALERMO DI AMALIA ORTEGA RODAS n. 0 IN ICTU OCULI # PALERMO di Amalia Ortega Rodas a cura di Umberto De Paola Quaderni del dubbio n. 0 Collana: Quaderni del Dipartimento di Progettazione e Arti Applicate / DIPA I edizione: dicembre 2016 [email protected] copyright DIPA/Accademia di Belle Arti di Palermo via Paolo Gili - Palermo ISBN 9788890888144 Accademia di Belle Arti di Palermo Dipartimento di Progettazione e Arti Applicate via Paolo Gili - Palermo - Italia Telefono 091580876 - Fax 091583746 IN ICTU OCULI #PALERMO DI AMALIA ORTEGA RODAS a cura di Umberto De Paola n. 0 Prefazione 6 In ictu oculi #Palermo 9 di Amalia Ortega Rodas La fiamma e lo sguardo 24 di Juan Bosco Diaz-Urmeneta Vanitas vanitatum et omnia vanitas 31 di Giovanna Filippello A perdita d’occhio 43 di Umberto De Paola indice 5 Prefazione Con questo numero 0 vogliamo inaugurare i Quaderni del dubbio, pubblicazione del dipartimento di Progettazione e Arti applicate dell’Accademia di Belle Arti di Palermo. Questa serie di quaderni trae il proprio nome da una felice esperienza espositiva e culturale condotta alcuni anni or sono da un gruppo di docenti di questa Accademia in un luogo particolarmente denso di storia come la Grande Vasca ai Cantieri culturali alla Zisa. I luoghi del dubbio si ponevano questioni e proponevano visioni fra ricerca, sperimentazione e indagine visiva. Noi ripartiamo da quell’approdo convinti che navigare anche per rotte incerte, nel costante confronto con l’altro, sia il nostro compito in un’epoca complessa come quella che stiamo vivendo. Il primo quaderno, il numero 0, è dedicato ad Amalia Ortega Rodas e alla sua installazione In ictu oculi #Palermo, realzzata site specific per l’Accademia di Palermo, il 10 giugno 2016. 6 Prefacio Con este número 0 inauguramos los Cuadernos de la duda, publicación del Departamento de Proyectación y Artes Aplicadas de la Academia de Bellas Artes de Palermo. Esta serie de cuadernos toma su nombre de una experiencia expositiva y cultural realizada hace unos años por un grupo de profesores de esta Academia en un lugar particularmente denso de historia como la Grande Vasca ai Cantieri culturali alla Zisa. Los lugares de la duda se planteaban cuestiones y ofrecían visiones entre investigación, experimentación y estudio visual. Ahora partimos de aquel puerto de arribo convencidos de que incluso navegar por rutas inciertas en constante diálogo con los demás, es nuestra tarea en una época compleja como la que estamos viviendo. El primer cuaderno, el número 0, se dedica a Amalia Ortega Rodas y a su instalación In ictu oculi #Palermo, realizada site specific para la Academia de Palermo el 10 de junio de 2016. 7 8 9 16 concetto di tempo come divenire, che resta paralizzato in una successione di immagini statiche attraverso le quali si può ricostruire mentalmente l’azione. I video Dextra e Sinistra sono stati elaborati espressamente per l’installazione nella sala Campini del Palazzo Fernandez di Palermo, nella quale si trova una Pietà, opera di Archimede Campini del 1923. Ad entrambi i lati di questo originale in gesso si trovano due copie di finestre: una appartenente al Palazzo Speciale Montaperto di Raffadali (S. XV), e l’altra alla chiesa di S. Maria della Catena (S. XV-XVI), entrambe a Palermo. Seguendo con la linea dell’argomentazione della rilettura delle immagini, e la sua persistenza nel tempo, ho voluto integrare questa immagine della Pietà, e le due finestre, nell’installazione, creando due nuovi loop video che proiettandosi sui vuoti murati delle finestre fanno sì che queste recuperino 17 la loro funzione di apertura verso un altro spazio, in questo caso lo spazio fittizio che genera la proiezione, e ancor più verso altri spazi di meditazione che evocano fortemente luoghi mentali presenti nella nostra cultura. In questo senso alla destra della Pietà si trova una finestra sulla luce e nell’altro lato una finestra sulle fiamme, due maniere distinte di rappresentare l’energia luminosa, con connotazioni totalmente differenti. Nel centro della sala è posto un orologio, elemento presente nella maggior parte delle vanitas barocche e che, oltre a rappresentare il passaggio del tempo, mette in relazione spaziale e concettuale tutti gli elementi dell’installazione. maggio 2016 Testo rivisto e integrato. Originale: “In ictu oculi”. In: DMENCIA 2011. XIII MUESTRA DE ARTE CONTEMPORÁNEO. 2012, pp. 46-47. Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Doña Mencía. DL: CO-552-2012 18 In ictu oculi #Palermo de Amalia Ortega Rodas In ictu oculi es una instalación intermedia con la que presento una reflexión sobre el paso del tiempo. La propuesta toma como punto de partida la obra del pintor barroco Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690). Este artista es conocido fundamentalmente por los llamados “jeroglíficos de las postrimerías”, dos cuadros pintados hacia 1672 para la iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla, donde aún se conservan. Estos dos cuadros alegóricos se titulan Finis gloriae mundi (El fin de las glorias mundanas) e In ictu oculi (En un abrir y cerrar de ojos), e ilustran el pensamiento de Miguel de Mañara, muy conocido y respetado en 19 Sevilla por ser el renovador de la Hermandad de la Santa Caridad. Las pinturas de Valdés Leal recogen el pensamiento de Miguel de Mañara, tal como lo expuso en su Libro de la Verdad, y completan el programa iconográfico de la capilla del Hospital de la Caridad, integrado por el Santo Entierro del retablo mayor y la serie de las “obras de misericordia” pintada por Murillo. Así pues, basándome en el “jeroglífico” de Valdés Leal, trato de recuperar la filosofía barroca de la “vanitas”, reutilizando los símbolos de la vela y el abrir y cerrar de ojos (parpadeo). Mi intención es utilizar el espacio del arte como lugar de reflexión y meditación, proponiendo imágenes a partir de las cuales plantear temas que han estado siempre presentes en la historia del arte y la filosofía. Propuesta, pues, de una nueva lectura de las imágenes que forman parte del imaginario colectivo, mediante medios de producción 20 actuales, mezclando disciplinas, enfrentando y superponiendo las diversas narrativas que están inscritas en dichos medios. Mediante esta instalación, también pongo en diálogo la imagen fija y la imagen en movimiento, incorporando cuestiones relacionadas con los metalenguajes del vídeo y la fotografía, y su relación con el concepto de tiempo (tiempo congelado y tiempo en discurso). Propongo jugar con la cualidad múltiple de la imagen, su carácter no unívoco, su capacidad de evocación y la posibilidad de construcción de múltiples significados por parte del espectador. La pieza de vídeo In ictu oculi presenta una reflexión sobre el propio concepto de tiempo, incorporándolo como herramienta de trabajo. El tiempo, su paso, aparece en su literalidad, mediante la sucesión de imágenes, y metafóricamente, haciendo alusiones al nacimiento y la muerte mediante el uso de símbolos que nos remiten a otros niveles de significado. Aquí hay una clara 21 alusión al “jeroglífico” de Valdés Leal. En el encargo de Miguel de Mañara, aparece la muerte –representada como un esqueleto que porta un ataúd y una guadañaque con su mano derecha apaga una vela sobre la que se lee “In Ictu Oculi”, en un abrir y cerrar de ojos, indicando la rapidez con la que llega la muerte y apaga la vida humana que simboliza la vela. Los símbolos de la vela y el abrir y cerrar de ojos se actualizan mediante el lenguaje del vídeo, dando así una vuelta de tuerca al incorporar el tiempo como materia prima, ya que es el tiempo ingrediente indispensable en el lenguaje de la imagen en movimiento. La pieza En un abrir y cerrar de ojos está compuesta por una serie de 12 impresiones digitales que capturan en imágenes congeladas los pequeños movimientos en los que se fragmenta un parpadeo. Se juega así con el concepto de tiempo como devenir, que queda paralizado en una sucesión de imágenes estáticas, a través de las cuales se 22 puede reconstruir mentalmente la acción. La piezas Dextra y Sinistra han sido elaboradas ex profeso para la instalación en la sala Campini del Palazzo Fernandez de Palermo, en la que se encuentra una Pietá, obra de Archimene Campini de 1923. A ambos lados de este original en yeso, se encuentran dos copias de ventanas: una perteneciente al Palazzo Speciale Montaperto di Raffadali (S. XV), y la otra a la iglesia de S. Maria della Catena (S. XV-XVI), ambos en Palermo. Siguiendo con la línea argumental de la relectura de las imágenes, y su vigencia a lo largo del tiempo, he querido integrar esta imagen de la piedad, y las dos ventanas, en la instalación, creando dos nuevos loops de vídeo que al proyectarse sobre los huecos tapiados de las ventanas hacen que éstas recuperen su función de apertura hacia otro espacio, en este caso el espacio ficticio que genera la proyección, y más aún, hacia 23 otros espacios de meditación que evocan fuertemente lugares mentales presentes en nuestra cultura. En ese sentido, a la derecha de la Pietá se encuentra una ventana a la luz y en el otro a la llama, dos maneras distintas de representar la energía lumínica, con connotaciones totalmente diferentes. En el centro de la sala se sitúa un reloj, elemento presente en la mayoría de las vanitas barrocas y que además de representar el paso del tiempo, relaciona espacial y conceptualmente todos los elementos de la instalación. mayo 2016 Texto revisado y aumentado. Original: “In ictu oculi”. En: DMENCIA 2011. XIII MUESTRA DE ARTE CONTEMPORÁNEO. 2012, pp. 46-47. Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Doña Mencía. DL: CO-552-2012 32 o la campana del reloj de la ciudad son algo más que sucesos: están encapsulados en los moldes del tiempo. Moldes, en plural: no sólo hablan de un tiempo objetivo -edades de la vida, ciclos naturales, tránsitos y encuentros del viaje, tiempo-valor de una mercancía llamada trabajo que mide el relojsino que todos ellos están conectados con otro tiempo, el nuestro, el de la duración, enhebrado en la memoria. De ahí que la mirada abra un espacio ambivalente: es afirmación y recuerdo, otorga entidad a cuanto la rodea, sacándolo del ciego suceder, para formar con ello un mundo propio que será consistente aunque irremisiblemente caduco. Pero aquí, en esta obra, la mirada abre un tercer enclave. No viene dado por la representación de lo que se ve (o se recuerda) ni por la figura de quien mira, sino por el hecho mismo de mirar: si los ojos que se sirven de la cámara hablan de la condición 33 humana, ser y pasar, cuando miran desde la pantalla son una invitación a reconocer y apreciar esa misma condición que, desde su inevitable fugacidad, logra iluminar las cosas. Son ojos que no requieren ni obligan: sólo invitan. Habrá quien prefiera quedarse en la belleza de la imagen. Está en su derecho. Se quedará sin embargo en el umbral. Permanecerá ajeno a cuánta luz puede haber en un abrir y cerrar de ojos, en el instante de una mirada. Reseña publicada en la web del CICUS sobre la exposición “In ictu oculi”. CICUS - Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla, 2012. 38 Vanitas vanitatum et omnia vanitas di Giovanna Filippello Il progetto multimediale ideato da Amalia Ortega Rodas e dalla stessa realizzato all’Accademia di Palermo, trae ispirazione dai contenuti elaborati da Juan de Valdés Leal nei due dipinti eseguiti alla fine del XVII secolo, per la chiesa del Hospital de la Caridad di Siviglia, che attualmente li custodisce. Le opere trattano il tema della vanitas, concetto dai risvolti multiformi, che affonda le sue radici nella tradizione simbolico-religiosa e filosofica medievale e che si diffonde nella cultura figurativa europea a partire dall’età moderna. Dalla locuzione latina di origine biblica Vanitas vanitatum et omnia vanitas, espressione contenuta in alcuni passi 39 dell’Ecclesiaste, che afferma con estrema efficacia quanto possa essere ingannevole un’esistenza votata al conseguimento di fini terreni e quindi vana ed effimera, discende l’accezione specifica del termine vanità, adottato per alludere, anche in forma metaforica e allegorica, alla caducità del mondo, regolato dal trascorrere del tempo, alla vacuità della materia e all’inesorabile destino che attende gli uomini. La genesi e la natura del programma iconografico dei dipinti commissionati a Valdés Leal, dagli inquietanti titoli: Finis gloriae mundi e In ictu oculi, si innestano nel complesso scenario dell’Europa seicentesca, gravata da lunghe guerre, conflitti di religione ed epidemie, pervasa dall’onda lunga della Controriforma e dalla dilagante ombra funesta dell’Inquisizione. Il ritorno ad una fede più vera e il richiamo ad una condotta morale intessuta di spirito cristiano, costituivano i temi prediletti dagli ordini religiosi che, attraverso le forme dell’arte, ammonivano i fedeli, esortandoli 40 all’osservanza dei precetti cristiani, quali unica via di accesso alla salvazione eterna. Nell’atmosfera densa e cupa, che attira verso una dimensione sospesa e immobile, nell’attesa del giudizio divino, si consuma l’esperienza visiva del fruitore, costretto a scorrere lo sguardo su teschi, scheletri e cadaveri in decomposizione, immersi in uno spazio ricolmo di libri, paramenti liturgici, croci, una bara, una falce, una candela, un mappamondo, un cane, una civetta e tanti altri oggetti che, oltre ad alludere alla precaria condizione umana, veicolano tramite il fascino segreto della duttile materia pittorica, ulteriori messaggi, destinati ed accessibili solo a pochi iniziati. Attraverso le possibilità espressive offerte dal colore, debitore del luminismo caravaggesco, che qui plasma ombre e luci, con l’intento di restituire alla visione la concretezza tangibile degli oggetti rappresentati, si dispiegano i significati celati oltre la semplice apparenza delle cose e che investono livelli di analisi più profondi 41 e occulti, strettamente correlati a filosofie di natura esoterica e a pratiche alchemiche, nonchè al pensiero speculativo della scuola ermetica sivigliana. In particolare il dipinto In ictu oculi fornisce gli elementi ad Amalia Ortega per operare una rivisitazione in chiave contemporanea incentrata sul transito del tempo, aperta alle possibili accezioni che tale categoria mentale ha acquisito nella civiltà occidentale. L’idea è quella di sollecitare, mediante piani di lettura diversificati e sovrapponibili, un dialogo tra i vari e molteplici aspetti connaturati a questa tematica, che trova la sua espressione unica e originale nel progetto presentato, già realizzato a Siviglia, ma ripensato in funzione di questo preciso ambiente di Palazzo Fernandez, che contiene otto sculture della collezione permanente della Gipsoteca storica dell’Accademia. Assumendo la forma di un vero e proprio site specific, i linguaggi della fotografia, del video e dell’installazione, creano un serrato rapporto dialettico con le opere in gesso, che si caricano 48 del Palacio Fernández, que contiene ocho esculturas de la colección permanente de la Gipsoteca histórica de la Academia. Tomando la forma de un auténtico site specific, los lenguajes de la fotografía, del vídeo y de la instalación, crean una relación dialéctica estrecha con las obras en yeso, que asumen provisionalmente nuevos significados y nuevas instancias. El Busto-ritratto di Francesco Paolo Pérez, del escultor Salvatore Valenti, moldes de fragmentos arquitectónicos relacionados con la tradición artística local, el Misoneista, el Monumento funebre al Cardinale Lualdi y la Pietà, obras de Archimede Campini, se califican como esenciales presencias físicas que, en la mezcla con otros medios artísticos creados en el sitio, caracterizan y definen la misma experiencia perceptiva, multiplicando los puntos de fruicción, para sugerir nuevas posibles vías narrativas. El uso de una textura fina y dinámica, articulada sobre referencias y relaciones entre los elementos ensamblados aquí, se desarrolla 49 gradualmente en un viaje en el tiempo entre las condiciones opuestas de estancamiento y movimiento, entre luz y oscuridad, entre vida y muerte, espíritu y materia que en este contexto asumen el encargo, en sus polaridades antitéticas y necesarias, de evocar a las multiformes claves de acceso a la interpretación de todo el evento. Lenguajes expresivos de antiguo orígen y prácticas contemporáneas se integran y complementan de manera especular, creando un lugar envolvente y multidireccional, que captura los sentidos del visitante, pero al mismo tiempo le advierte de que está cruzando el umbral de otro tiempo. Pero, ¿qué tiempo? No sólo aquel suspendido e inmóvil que impregna el espacio figurativo de las pinturas de Valdés Leal, sino los tiempos múltiples experimentados por nuestras conciencias y sedimentados en los pliegues de la psique, donde, en el momento fugaz de un abrir y cerrar de ojos vive y se apaga el eterno misterio de la existencia. 53 A perdita d’occhio di Umberto De Paola In ictu oculi nasce a Siviglia nel 2011 e arriva a Palermo nel 2016 con un ripensamento visivo e spaziale dato dall’operazione site specific realizzato da Amalia Ortega Rodas per l’Accademia di Palermo. E questo fatto, apparentemente vincolato ad una traduzione dell’opera, al suo viaggio autorale, ci dà modo di riflettere sull’opera stessa: se nell’epoca delle riproducibilità tecnica e tecnologica infinite è quasi superfluo parlare di originali, è proprio dal luogo, dalla definizione di uno spazio creato per una specifica espressione artistica che può rinascere l’idea stessa di unicità. Unicità originale e al contempo, per certi versi, viziata dall’essere virtualmente una generazione 54 moltiplicabile del progetto iniziale. In questo caso Amalia Ortega Rodas ha provato a giocare per penetrazioni ed esplosioni successive. Ha dato luce ad uno spazio serrato in sé dove pure le finestre marcate dalle cornici in gesso chiudevano a qualsiasi speranza visiva. Amalia le ha aperte attraverso il lucore tecnologico delle proiezioni e le ha aperte affacciandole sul limine bene/male, luce/oscurità, bianco/nero, qui straordinariamente compresenti e dunque metafore dell’esistenza umana. Il contraltare a questo bivio eterno era la dimensione dell’hic et nunc di un movimento di palpebre, vedo-non vedo, sono-non sono, che apre ad una indagine interiore fatta di ricordi, di percezioni infantili, appena colte e già fuggite, di barlumi di sguardo, accensioni della memoria e del pensiero nel video In ictu oculi che dà titolo all’installazione tutta. Da un lato il gioco eterno tutto fondante della dicotomia assoluta, dell’opposizione quasi tragica, dall’altro il senso minuto e 55 tutto terreno ell’esserci qui in questa gloria transeunte dell’esistenza umana. Eppure il dispiegamento visivo fratturato di un tempo alto e di un tempo quotidiano disvelati nello stesso piano dello sviluppo estatico rendono il tempo caduco altrettanto eterno, anzi ci rendono l’idea stessa del tempo un’idea più umana, più vicina non solo al nostro percepire, o al nostro vedere, ma anche e più magnificamente al nostro sentire tremendamente umano. 56 Hasta donde alcanza la vista de Umberto De Paola In ictu oculi nace en Sevilla en 2011 y llega a Palermo en 2016 con una reconsideración visual y espacial determinada por la operación site specific realizada por Amalia Ortega Rodas para la Academia de Palermo. Y este mismo hecho, aparentemente vinculado a una traducción de la obra, al viaje del autor, nos da la oportunidad de reflexionar sobre la propia obra: si en la era de las reproducibilidades técnicas y tecnológicas es casi superfluo hablar de originales, es precisamente a partir del lugar, a partir de la definición de un espacio adecuado creado para una expresión artística específica que se puede revivir la idea de singularidad. Unicidad original y, al mismo tiempo, de alguna manera, viciada por ser 57 virtualmente una generación multiplicable del proyecto inicial. En este caso Amalia Ortega Rodas ha intentado jugar con penetraciones y explosiones posteriores. Ha iluminado a un espacio encerrado en sí mismo, donde incluso las ventanas enmarcadas por cornisas de yeso cerraban a cualquier esperanza visual. Amalia las ha abierto a través del resplandor tecnológico de las proyecciones y las ha abierto al límite de lo bien/mal, luz/oscuridad, blanco/negro, extraordinariamente aquí presentes y por lo tanto metáforas de la existencia humana. La contrapartida de esta encrucijada eterna era el tamaño del hic et nunc de un movimiento de los párpados, veo-no veo, soy-no soy, que se abre a una introspección hecha de recuerdos, de percepciones infantiles, recién recogidas y ya huidas, de destellos de la mirada, ignición de la memoria y del pensamiento en el vídeo In ictu oculi, da titulo a toda la instalación. Por un lado, el juego eterno fundante de