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El lenguaje de los documentos notariales leoneses

Marcet Rodríguez, Vicente José

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EL LENGUAJE DE LOS DOCUMENTOS NOTARIALES LEONESES VICENTE JOS~ MARCET RODR~GUEZ Universidad de Salamanca Los documentos notariales constituyen, tanto por su abultado numero como por su antigiiedad', una de las fuentes mas importantes para el estudio del surgimiento y evolucion de las lenguas romances. Son testigos de primer orden, a1 estar directamente implicados, del paso en la escritura del latin a bas lenguas vernaculas, ademas de ser la via sobre la que el romance dara 10s timidos y vacilantes primeros pasos de su larga andadnra, muchos siglos antes de su definitiva conEn el caso de la Peninsula IbArica, 10s primeros documentos conservados, cuya datacion se remonta a1 siglo VIII, asi como 10s compuestos hasta bien avanzado el siglo XIII, estan redactados en su casi totalidad en latin, el cual podia presentarse con diversos grados de correccion, desde un lath culto y depnrado, muy apegado a la tradicion clasica, hasta un latin descuidado, de sintaxis irregular, cuya gramatica y vocabulario empiezan a dar muestra del enorme distanciamiento operado entre la lengua latina y sus evoluciones romances, y que es redactado por una mayoria de escribas de escasa formaci6n y cuyo conocimiento del latin se limita en ocasiones a1 aprendizaje memoristico de formulas bechas. Conforme se acentia ese distanciamiento entre el latin y el romance, alentado por el resurgimiento del latin clisico llevado a cab0 en la Francia carolingea y traido a la Peninsula por 10s monjes cluniacenses, 10s copistas se ven en la necesidad de redactar sus textos en una lengua que pudiera ser comprendida por el vulgo, lo que origina que a lo largo del siglo XI1 vayan apareciendo timidamente 10s priEn el caso concreto del dialecto asturiano-leonks, la documentaci6n es muy antigua, como atestigua Garcia Arias (1995: 619), puesto que el primer documento conservado en el Monasterio de San Vicente de Oviedo es del afio 781; del803 el conservado en la Catedral de Oviedo y del a50 996 el del Monasterio de San Pelayo de Oviedo. Igualmente tempranos son los primeros documentos conservados al sui de la Cordillera Cantabrica: en el aiio 775 esta fechado el primer documento custodiado en la Catedral de Leon, mientras que los archivos de los rnonasterios de Sahagim y Carriro conservan documentos de 10s siglos IX y X respectiva- meros documentos redactados en romance, aunque se trate de un romance 16gicamente muy latinizado y vacilante en sus grafias2. La progresiva sustituci6n del latin por el romance file poilo tanto muy lenta y gradual3, y no se consolido en la Cancilleria y en las escribanias y notarias leonesas y castellanas hasta bien avanzado el siglo XIII, primer0 y muy paulatinamente durante el reinado de Fernando I11 (1230-1252)4, y ya de forma definitiva durante el reinado de Alfonso X el Sabio (1252-1284), momento en el que el verniculo se afianza como la lengua oficial de la cancilleria, y, practicainente, tan solo se redactan en latin las confirmaciones de privilegios anteriores, especialmente a monasterios, 10s documentos dirigidos a 6rdenes militares y obispados, y 10s documentos diplomAticos destinados a otros reinos peninsulares y europeos, puesto que el latin seguia funcionando como lingua franca. Igualmente conservan el latin, muy depurado, muchos de 10s documentos de naturaleza eclesibtica emitidos por la Iglesia, continuando una practica que se mantiene a lo largo de toda la Edad Medias. Para estas cuestiones referidas al latin de los documentos medievales, la refonna carolingea y la progresiva sustituci6n del latin por el romance en 10s escritos oficiales, cf., entre otros, Garcias Arias (1995), Lomax (1971), Walsh (1991) y Wright (1989). Si tomamos como ejemplo 10s documentos emitidos por la cancilleria real leonesa durante el reinado de Alfonso IX (1188-1230), observamos que de 10s seiscientos ochenta documentos consenrados tan s61o seis fueron redactados en romance, y se conseman ademas en copias tardias, con lo que puede tratarse de traducciones posteriores de originales latinos. Una situacion muv similar vresenta la cancilleria real castellana. de donde se consenran casi un millar de documentos reda'ctados entre 10s reinados de ~lfonsd VIII (1 158-1214) y Enriquc 1 (1214-1217). de 10s cuales tan s61o tres esth escritos en romance. a 10s aue oueden sumarse . . siete que subsisten en copias posteriores. El paso del latin al romance en la Cancilleria regia bajo el reinado de Fernando 111 ha sido estudiado por Arira, quien compmeba que ((de 10s 852 documentos [consemados], esth en romance 247, lo que supone casi un 30 %, cifra mas que respetable. Pero si, ademis, examina~nos la relacihn documental afio a afio, las cifras resultan mucho mas esclarecedoras. Escasean en 10s quince primeros afios de su reinado, aumenta el empleo del romance a partir de 1233 hasta un 30 %, sube a1 50 % en 1241, cifra que se mantiene con altibajos hasta 1244, y fmalmente se incrementa grandemente en 10s ultimos aiios de su reinado; asi, en 1246, de 13 documentos I1 estan en romance; en 1250, de 26,24 en romance o, en 1252,los 14 esth en romance)) (1998: 76). ca, comprobamos queen el period0 comprendido entre 1230 y 1240, se conservan treinta y tres documentos en latin frente a tan s61o ocho redactados en romance; entre 1241 y 1250, se aprecia ya un aumento considerable de los documentos en vernkulo, que sumanveintiocho, situbdose muy cerca de 10s treinta y uno latinos; en la dtcada siguiente, los documentos en romance superan ya ampliamente 10s redactados en latin: cincuenta y tres frente a diecistis; y la proporci6n se mantiene entre 1261 y 1264, con treinta documentos en vemaculo frente a siete latinos (Ruiz Asencio ed. 1993: XXXVII). Cf. Lomax 1971 y Ruiz Asencio (cd.) 1993. EL LENGUAE DE LOS DOCUMENTOS NOTARIALES LEONESES 349 Pese a este triunfo del romance, la lengua latina seguiri ejerciendo nna gran influencia sobre 10s documentos notariales, puesto que en latin siguen escribiendose muchas de las clausulas y expresiones formulares que vertehran los documentos; ademas, como consecuencia de su naturaleza jnridica y eclesiastica, abundan en ellos 10s cultismos y semicultismos, y debido a su tono formal, adoptan un lenguaje conservador y arcaizante plagado de latinismos, tanto grificos como morfosinticticos. Paralelamente, en su progresiva y panlatina emancipaci6n respecto del latin, las lenguas vemaculas, a falta de otro modelo en el que fijarse, especialmente en lo que se refiere a la representacion de sonidos no existentes en el latin clasico, recusren con cierta frecuencia a la observacibn de si mismas, con lo cual se estahlece, no s61o a nivel peninsular, sino ultrapirenaico, un constante y fructifero intercamhio de usos grificos, foneticos, morfolbgicos y lexico-seminticos que contribuye de manera muy importante a la formaci6n y consolidacion de las distintas lenguas romances. Resultado de esta emancipaci6n vemacula, y una de las caractensticas principales de 10s textos redactados durante el periodo medieval, es la enome penneabilidad de las grafias, gracias a sus valores polifonicos, lo cual posihilita el empleo de un mismo grafema para la representaci6n de diferentes sonidos; al mismo tiempo, cada sonido tiene la facultad de ser representado por muy diversas grafias, lo que en ocasiones puede dar lugar a problemas de cosrecta interpretacion sobre el valor fonetico de 10s grafemas. Otros de 10s problemas propios de 10s textos redactados durante la consolidaci6n oficial del romance escrito, asi como de 10s confeccionados en siglos anteriores a1 XIII, en 10s origenes de la escritura en romance, consiste en la inestabilidad grafica. Esta inestabilidad puede tener en ocasiones un correlate fonetico, a1 ser fruto, por ejemplo, de la propia inestabilidad de las vocales atonas, o de la tardia fonologizaci6n de 10s diptongos procedentes de E y 0 t6nicas latinas en la conciencia lingiiistica de 10s hablantes. Tamhien las variantes dialectales, o la coexistencia en un mismo romance de distintas soluciones en la evoluci6n de un sonido o grupo consonantico latino pueden tener su reflejo en la escritura con una enorme variedad de grafemas. Sin duda, en el origen de esta variabilidad grafica se encuentra, como un factor determinante, la aparicion en 10s romances de nuevos sonidos que no existian en el latin clbico, la mayoria correspondiente a1 orden palatal. Por ello la escritura romance de cada lengua y dialecto, que habia seguido en todo momento una fie1 dependencia escrituraria respecto del modelo latino, se vio en la necesidad de huscar nuevas grafias que fuesen aptas para la representacion de 10s nuevos sonidos surgidos, y, en algunos casos, como tambien ya hemos comentado, recurrieron, en husca de modelo, alas restantes lenguas romances. A la inestabilidad inherente a1 sistema grifico-fonetico romance en su periodo de formaci6n y consolidacion, hay que sumar el influjo de otras tradiciones escriturarias, la mas influyente de las cuales es la latina, puesto que durante siglos fue el latin el 6nico vehiculo considerado valido para la escritura; de hecho, la presencia del latin sera muy importante durante largo tiempo en la redaccibn de 10s documentos notariales, especialmente en el empleo de f6rmulas y expresiones fijas enteramente redactadas en latin. Por otro lado, debemos tambien tener en consideration la injerencia de otras lenguas y dialectos romances; en el caso concreto del leones, esta influencia, que puede ser fonetica o tan solo grafica, viene ejercida por un triple frente: el gallego-portugut-s, el castellano, y el occitano-provenzal, que desplegaron un cierto influjo en el asturiano-leones merced a1 importante nfimero de monjes y escribanos que se establecieron a lo largo del norte peninsular como resultado del importante flujo migratorio propiciado por el Camino de Santiago. Mas importante durante la primera mitad del siglo XI11 y siglos anteriores fue la influencia del gallego-portugues, considerado en la Peninsula hasta la Apoca de Alfonso X el Sabio como la lengua romance de cultura, especialmente en el campo de la lirica. De forma paralela a1 declive peninsular del gallego-portugu6s surge la expansion del castellano, cuyo influjo en el dialect0 leones comienza a dejarse notar a partir del reinado de Fernando 111, con la unificacibn de 10s dos reinos en 1230. El proposit0 de este trabajo es llevar a cab0 un estudio de las influencias graficas y foneticas, tanto latinas como vemAculas, que contribuyen a la formaci6n de la prosa notarial leonesa en los primeros afios de manifestacion consolidada de la escritura en romance6. 1. El Latin La dependencia de 10s documentos notariales con respecto del latin seguira siendo importante, pese a la eclosion y normalization de 10s romances escritos y, aunque la presencia fisica de la lengua latina ira decreciendo conforme el comer de los afios, su influjo todavia se dejara sentir durante largo tiempo. Asi pues, nos encontramos que hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XI11 todavia se redactan en latin algunas de las expresiones formulares y lexias complejas que conforman 10s documentos notariales, como es el caso de la invocatio del exordium (<<In Dey nomine, amen IIb, en el doc. n.' 18424, de 1288), en el protocolo, con el que se inicia siempre la redaccion del documento, que conserva su forma latina practicamente hasta el final de la centuria. Tambien conoce una gran perdurahilidad la redacci6n en latin de la data (((Era mille & CCC & trinta annos)), en el protocolo del doc. n." 560-C, de 1292; o c<Ffacta karta, mar6 Para ello nos hemos servido de las colecciones documentales del archivo de la Catedral de Le6n editada por Ruiz (1 993) y por Martin y Ruiz (1994)- y de 10s monastenos de Canizo -editada por Casado (1983F y Sahagh editadapor Femindez (1994)-, localizados ambos en la provincia de Le6n. tes, VlllI dies andados del mes de iunio, era de mil e CCC e XX annos)), en el escatocolo del doc. n." 1828-S, de 1282) y la subscriptio del notario (ccArrias Martinez qui notuit)), en el doc. 551-C, de 1289) y de 10s testigos (icPetrus tes. Dominicus tes. Iohanes tes.)), en el doc. n.' 544-C, de 1287), en el escatocolo o protocolo final, y, en menor medida, la notificatio (ctNotuin sit omnibus per hoc scripturn semper ualiturtnn III)), en el doc. n." 2235, de 1262), en el protocolo inicial, y partes de la sanctio (iicum Iudas in infemum dampnatus)), en el doc, n." 427, de 1269), en el corpus o texto central. Paralelamente, el peso de la tradicion latina propicio que se continuara con el empleo de grafias de origen etimologico, cuando 10s romances habian desarrollado grafemas propios, incluso en aquellos casos en 10s que se podia contravenir el principio de adecuacion fonetica. Tal es el caso, en nuestra opinion, del empleo de la grafia I en position inicial, en lngar de 11, para representar la evolucion de L-, que snpuestamente habia palatalizado en leones; este uso grifico habna sido posibilitado por la distribution defectiva de las consonantes palatales en leones en posicion inicial. Otro ejemplo pudo haber sido el uso continuado de e y o para la evoluci6n de E y 0 tonicas, en lugar de reflejar la diptongacion, si bien podrian haber influido otros factores, coma el hecho de que 10s diptongos no hubieran alcanzado en los albores de la escritura en vernaculo un valor fonologico, par lo que serian considerados variantes alofonicas de [el y [o]. Un tercer ejeinplo, en este caso mas claro, es el empleo de la grafia etimologica lipara representar la evolncion en [y] < [HI de -LYy grupos analogos (como sucede en alienar, en varios documentos de Leon y Camzo, en escoliendo, en un documento de Leon, en filio, en 10s tres cartularios, en melior, en un documento de Camzo, en mulier, en 10s tres cartularios, etc.). Tambien es latinismo grafico el mantenimiento de la s liquida, pues abundan en los tres cartularios formas del tipo scola, scriuano, scriuir, scudero, sfmchedes, specialmientre, spitalero, Steuan, stranos, strumento, etc. Igualmente influyo el latin en la conservation grafica de los grupos consonhnticos cultos, perdidos en la pronunciation de 10s romances peninsulares, y que la lengua culta normativa, a1 menos en el caso del castellano, no recupera hasta el siglo XVIII (Lapesa 1997: 421, 5 102). Asi pues, es comun en las tres colecciones documentales el mantenimiento en la escritura de 10s grupos ct (aiunctaren, auctoridad, Beneycto, directo, electo, fmcto, fmctero, lector, maldicto, octorgaciones, octubre, rector, Sancto, tractador, etc.), pc (excepcion, etc), o pt (cormpto, escnpta, peremptorio, septiemhl-e, septimo, etc.), incluso en ocasiones, ya sea por hipercorrecion o por influencia cultists, donde su empleo no viene justificado por la etimologia (como sucede, por ejemplo, en las forinas atenlptar, renunpcia, sucepsores o uolumptad). De forma paralela, es tambien harto frecuente en la docurnentacion de las tres zonas el mantenimiento grhfico de las oclusivas geminadas, pp (appellacion, apparece, cappellan, appares~io,), bb (abbad, abbadia, etc). y cc (peccado, secco, succesores, etc.), fenomeno qne tambikn se produce, posibleinente por afhn latinista, de forma antietimologica (como en attentico, dupplo, obblada u obbligada). En lo que respecta al influjo del gallego-porh~guks sobre 10s usos graficos y foneticos asturiano-lconeses, las dificultades se presentan, como ya han seiialado alyunos autores anteriores7, a la bora de discemir las posibles influel~cias propiamente dichas de lo que son en realidad elementos comunes propios de la evolucion de dos lenguas vecinas, y que en detenninados fenomenos foneticos, morfo16gicos o sintacticos hail seguido un desa~rollo paraleloa. Garcia Arias (1988: 333) sehala como principales galleguismos la adiptongacion de i; y i, tonicas latinas, la no palatalization de -LLy -NN-, la evoluci6n en [el de 10s grupos PL-, KL-, FL-, la pkrdida de -Ly -Nintervocalicas y el mantenimiento del estadio [Pt] en la evolution de -KTy -ULT-, a 10s que tambikn podemos sumar el mantenimiento de 10s diptongos decrecientes y la representacion del resultado de 10s grupos -LY-, -K'L-, -G'L-, -T'Lmediante el digrafo 11 y similares (Morala 1993)'. Sin embargo, como tambien advierte este autor, muchos de estos fenomenos son propios de 10s dominios mas occidentales del asturiano-leonk, con lo que no habria tal influencia, salvo que la lengua vecina ejerciera el papel de factor coadyuvante en el mantenimiento de estos fenomenos, ofreciendo asi cierta resistencia conjunta ante el avance del cada vez mas influyente castellano. Tambien cabe la posibilidad de que fenomenos tales como la adiptongaci6n de E y O o el empleo de las grafias 1 y n para la representacion respectiva de la evolucibn de -LLy -NN-, no fueran mis que una cuestion meramente grafica, posibilitada por la enonne permeabilidad y valores polifonicos de 10s grafe~nas en la escritura medieval, en cuyo caso no podriamos hablar de una influencia fonktica, aunque si grafica, puesto que seria continuaci6n del influjo que ejercieron 10s metodos escriturarios gallego-portugueses en las escribanias de 10s romances vecinos durante principios del sigh XI11 y siglos anteriores'o. Cf.; entre otros, Garcia Arias (1988: 332-334 y 1995). Ademis, coma sefiala J. L. Pensado, las posibilidades son multiples, ya que ael influjo linguistico galaico sobre el asturiano a la vista de las frecuentes concordancias que se observan entre ambos dominios, ha de ser explicado segtin cada caso de distinta manera, yapor idcntidad de las conientes de romanizaci6n -mas o menas definidas segtin 10s hechos-, ya por hechos hist61icos comunes, va oor tendencias de sustrato identicas, va finalmente uor el influ- .. . jo directo de hablantes galaicos en la lengua de las asturianos dcl midievon (196f 364). Para el influio sue el ealleeo-worturui-s eiercio sobre el asturiano-leonhs en el plano Ibxi- . . - . - - co-semantic", cf Pensado (1967). lo Esta es la opini6n de muchos linriiistas en lo sue se refiere a la tardanza y vacilaci6n - con la que el leonhs reflcja en la escritura 10s diptongos procedentes de i y 0, para quisnes una de las principales causas residiria en el prestigio dc la literatura gallego-poriuguesa; cf. Catalan y ~alks (i954: 94-99), Cmasco (1986: i14-118), Diez ~u~rer~(l992: i04-106), Lapesa 1985: 63 y 64, Menendez Pidal (1999: 130-131, 5 245) y Orazi (1997: 292.294) Tambien en lo que respecta a1 mantenimiento de 10s diptongos decrecientes en zonas no tan occidentales del leonh, autores coino Dier Snarez (1991) y J. R. Morala (1993: 522-525) consideran esta posibilidad. EL LENGUAE DE LOS DOCUMENTOS NOTARIALES LEONESES 353 En la documentation analizada, halla~nos un ejemplo de esta posible influencia grifica en la representacion de la evolution leonesa de -LL- > [HI. Se observa en 10s documentos analizados que el empleo de 1 en lugar de 11 (sin que debamos dudar del valor palatal de ambas gratias) en las cartas redactadas en Sahagt'm, en 10s dominios del leont-s oriental, es tan s61o del 16,17 %, mientras que su uso asciende considerablemente a medida que nos desplazamos hacia el occidente, zona de mayor influencia galaica, puesto que la frecuencia de aparicion de la grafia 1 es del 23,23 % en las cartas procedentes de Leon y del 39,96% en las de Camzo; igualmente, su empleo decrece en las tres regiones conforme avanza el siglo XI11, de forma paralela a la pbdida del prestigio del gallego-portugues. 3. Los romances galos 0h.o influjo considerable que actuo sobre 10s romances peninsnlares fue el ejercido por las lenguas galas, especialmente el occitano y el provenzal. La presencia de gentes procedentes del sur de Francia en el norte peninsular fue muy importante durante la Edad Media, ya desde 10s siglos X y XI, pero especialmente durante el XI1 y primera mitad del XIII. El origen de este importante flujo migratorio se halla en primera instancia en las peregrinaciones a San Salvador de Oviedo y, principalmente, a Santiago de Compostela, y en la expansion de la Orden de Cluny por 10s reinos hispanos del norte, y, en segundo lugar, a 10s privilegios y exenciones otorgados por 10s monarcas asturianos a 10s nuevos pobladores con el fin de garantizar la repoblaci6n de las tierras reconquistadas, y que favorecieron la pennanencia de muchas de estas gentes. Las pnncipales influencias lingiiisticas ejercidas por las lenguas del sur de Francia heron compartidas por la mayoria de 10s romances nortelios peninsulares y consisten principalmente en el desarrollo de la apocope extremall, la introduccion del sufijo [-aze] y la incorporaci6n al caudal lixico de un considerable numero de voces, especialmente aquellas pertenecientes a1 campo semintico de la liturgia y a1 lenguaje cortesanol2. Entre 10s numerosos textos y documentos redacts.. dos por escnbas de procedencia provenzal y occitana, pueden citarse como p~ir~cipales rasgos foniticos, ademas de la apocope de la vocal, la resistencia a la diptccgaci6n de E y 0 tonicas, el mantenimiento del diptongo decreciente [as], 1COIL fusion entre la pareja de sibilantes predorsodentales y ipico-alveolares, o el mantenimiento del estadio [HI en la evolucihn de -LY-, -K'L-, -C'L-, -T'L-'3. Aunque, como sefiala Lapesa (1998: 40 y 41), en referencia a1 asturiano occidental, g como contraposici6n a lo acaecido en el castellano durante 10s siglos XI1 y XITI, la apocope extrema no alcamh una gran difusion, puesto que xla tendencia natural del dialect0 favorecia la conservation de la eu, incluso en contextos fonkticos (tras [d, I, r]) donde era normal so perdida en castellano, sin necesidad de influencias extranjeras. l2 Para el lbxico asturiano-leones de procedencia gala, cf Garcia Arias (1988: 286-326). l3 Para otros fenomenos foneticos y morfo-sintacticos, asi como influencias de tipo I&- co, cf. Garcia Arias (1988: 283-326), Lapesa(1967, 1972, 1985 y 1997: 168-170, $4) y Morala (1996). En 10s documentos analizados, si exceptuamos aquellos que parecen haber sido redactados par escrihanos de procedencia gala, el influjo de 10s romances ultrapirenaieos pudo haber favorecido la pervivencia grafica de los diptongos decrecientes, el retraso con que la escritura manifiesta la diptongacion E y 0 latinas, y el ernpleo de grafemas (11, I, 11) que reflejan el estadio intennedio [HI de la evolucihn de -LYy grupos anilogos. El hecho de que estos fenomenos Sean compartidos con el gallego-portuguis explicaria par que su presencia, como hemos visto anteriormente, es mayor en 10s documentos redactados en Carrizo, mientras que su numero desciende considerahlemente confonne nos desplazamos hacia el oriente. Por el contrario, la manifestaci6n de la apocope extrema es proporcionalmente mayor en 10s documentos procedentes de Sahagun, muy prbximos al area de influencia castellana, donde si hahia arraigado con &xito esta practica. Podemos sefialar como un fen6meno grafico que alcanz6 una gran difusibn en los romances peninsulares, el empleo del digrafo ch para la representacion de [el, que vino a sustituir la amhigiiedad de 10s grafemas empleados en 10s origenes del romance (g, gg, i, ih, etc.), puesto que igualmente podian corresponder a1 sonido [z]. Este digrafo de origen frances se introdujo en el siglo XI, y tras un largo periodo de contienda con las grafias autbctonas, qued6 definitivamente establecido a comienzos del siglo XIII, coincidiendo con la ~~oficializaci6n)~ del romance escrito, aunque no por ello desaparecieron las vacilaciones graficas (Lapesa 1997: 170, 5 42, Menindez Pidal 1999: 60-63, 5 8)14. Una difi~sion y aceptaci6n mucho menor experiment6 el empleo de lh y nh para la representacion respectivamente de los sonidos [HI y [IT], y que son digrafos originales de la escritura provenzal, que ha recurrido a1 empleo de la grafia h coma marca de palatalidad. Sin embargo, en su lugar, la escritura asturiano-leonesa, a1 igual que la castellana, prefirio el empleo de las grafias etimologicas 11 y m, asi como, en menor medida, el de sus homologas simples 1 y n, junto con el de las tambih etimologicas li y ni'5. En 10s documentos consultados, el empleo de estas grafias es muy esporidico; en el cartulario de Sahagun, la ballamos en el iiocilmento n." 1688 (Arminha, Gilhem y Saldanha); en la coleccibn de Leon, en 10s documentos n." 2104 (filha, filho y filhos) y 2224 (companheros, senhor y sc~-horcs); y en el cartulario de Canizo, en los documentos n." 178 (Calhela), 219 ~(P~JII~~Q) y 230 (Cabelho). En muchos casos se trata de documentos redactados po~ esc~ihas cuya onomastica revela una procedencia ultrapirenaica, como es el caso de Giraldi (doc. n." 1688-S) y Raimundo (docs. n.' 219-C, 230-C, y 2224L), con lo que el empleo de estas grafias queda justificado. l4 De hecho, en 10s ires cartularios consultados, registra~nos para la representacion de [t] el empleo ebporidi~o de los siguientes grafemas: h, g, yh, cih, cyh y chg. Is No fuc asi el caso de la literatura partuguesa, que a lo largo del siglo XI11 adopta estas grafias (MenCndez Pidal 1999: 52, 5 49 y 55, 5 59). POI lo tanto, tambien pudiera suceder quc, exceptuando aquellos casos donde el influjo provenzal en la redaccion de 10s documentos es ev~denle, 10s usos escriturarios portugueses hubieran ejercido cierta influencia en el empleo de estas grafias por parte de escribas leoneses. EL LENGUAJE DE LOS DOCUMENTOS NOTARIALES LEONESES 335 4. El castellano Mucho se ha escrito sobre la progresiva castellanizacion de las zonas de iiabl:: asturiano-leonesa y sus causas, y sobre ello pretendernos hablar de iimna irL;.r exhaustiva en un proximo trabajo, por lo que aqui sole traiarernos csra rcn:;. ic forma somera. Es harto conocido el importante influjo que cjerch c? castc!lano s~.k;e !c!j I.-.:- tantes romances peninsulares, especialmente en el caso dc 10s dihlecrcls rt::.trcs, el asturiano-leonis al oeste y el navano-aragones al esie, nasta taP punllo de hac~r10s retrotraerse y desaparecer de zonas que anteriorrnenic habian trata, como en el caso de las lenguas anteriores, de influencias grificas r~ fo cas ejercidas por un romance sobre otro en la formation de sus naciente8 :r;os escriturarios como consecuencia de su lnayor prcstigio, que talrtrikn, ei, ;us comienzos, sino que asistimos a lo que, con ;I correr de 10s siglos, sera ..LJIA scs,.. titucion definitiva en muchas zonas, especialmente en las lir:iitrofet.s, 6e ;;i? romance por otro, propiciado indudable~nente por el alto grado de mi. ;oliTir:riicias que les proporcionaba su proximidad geografica y SLI origen latinci :ctr.; ::-, como ya ha seiialado, entre otros, Garcia Arias (1988: 329). En este sentido, si bien no puede negzrse que la preiibn casitllana, cx: el tiempo, logro desplazar y sustituir fenomenos fonkticos exclusivamente leoi-ties: no menos cierto es que en otros casos, aquellos en los que dentro de la propa ?volucion de las hablas asturiano-leonesas existia una contienda enrre solucnmcs paralelas de un mismo fenomeno, el castellano contribuyo a que se intpilsiera In?. detcrminada variante dialectal, precisamente aquilla que, por coniigiih~~ tt.~ri?r?~ rial, cornpartian ambos romances16. La influencia castellana empieza a manifestarse en el leonks con la uni%?cair if' definitiva de 10s dos reinos en 1230, bajo la corona de Fernando Alfonso IX de Leon y nieto por parte matema de Alfonro VIIl de C ,on a su ve de las repercusiones principales de esta unibn fue la fus: ' 31 '6 Ieualmente ha l~ablado sobic esta cuestion Garcia Arias. Dara auicn als ~resibn ~ilsii 11.11 I... I>," ~',',~"I.I'*.. I..'' ,"." I,..<"'; ;.%I 111. ,,,,I, ..:11.11 II I, .(L.I.II:.. \I.,.. I. . I, I..... . . ,.~j,,. n~.,l.j 1111111 r ;11 ;I r:rlt~.:..Il.. . II::II.II CI I~~~I~II.~,~.~ .I;I:~,II.\ 1 . : 1 1 , . te cuando el palifarmismo asturiano oral (sobre cl quc no logra estahlecerse ma noimt -silr~ dar) presente entre dos variantes, una de ellas comiin a la castella~~a), (1988. 323) Y I!rt;I - atencion sobre el caso de la evolucion de L-, que se resuelve en [tl-1 cn el asturiano crriii;:- oriental, por lo que tiende a cxplicarse como castellanismo todo clernznto que ofrece el resrdtado [I-], cuando, cn su opinihn, este riltimo resultado pucde ssr tan dialectal como el primeio. mi tenemos en cuenta aue la variacihn consonintica de toea 1latina debiii pim~tir, en un , . una forma autoctona por otra forinea, sino en el apoyo prestado, en tanto lengua esthdar que presiona sobre cl romance vscino, a una de las dos variantes authdonas.