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"Sólo tus etiquetas me dividen". Sobre la poeta chicana Gloria Anzaldúa

Georgiadis, María de la Paz

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"Sólo tus etiquetas me dividen". Sobre la poeta chicana Gloria Anzaldúa María de la Paz Georgiadis Universidad de Buenos Aires La voz de la poeta Gloria Anzaldúa, como la de todas las minorías raciales, sexuales, religiosas, está opacada y silenciada por un vozarrón más fuerte. En tanto indígena, padece la imposibilidad de exhibir su pensamiento mágico y debe adecuarse al racionalismo occidental. Sufre, además, la pérdida de sus dioses y de Aztlán, el territorio mítico del sudoeste de Estados Unidos. Como chicana, perdió los derechos de su propia tierra (cuando todo el territorio al norte del Río Grande fue cedido al "anglo" en 1848), ganó censuras de ambos lados por su uso "bastardo" de los dos idiomas: es acusada de traición por su raza y es marginada por los estadounidenses. Como mujer mejicana, siempre tuvo que ceder ante la voluntad del hombre y sobre todo callarse (porque las muchachitas bien criadas nunca contestan). Finalmente, como lesbiana es condenada y expulsada. "Piensen en mí como Shiva, un cuerpo de muchos brazos y muchas piernas, con un pie en el suelo moreno, otro en el blanco, uno en la sociedad heterosexual, otro en el mundo homosexual, el mundo del hombre, de las mujeres, una pierna en el mundo literario, otro en la clase trabajadora socialista y el mundo del ocultismo. Una especie de mujer araña colgando de la "Sólo tus etiquetas me dividen" 145 telaraña por una hebra delgada. ¿Quién soy yo, confundida, ambivalente? No, sólo tus etiquetas me dividen", ha escrito en La prietita de 1981. Nacida en Texas en 1942, fue la única persona de su región que estudió en la universidad. Se especializó en la teoría feminista y los estudios culturales. Antes de eso, trabajó en los campos y fue activista en el movimiento de campesinos itinerantes. "El cambio de códigos, del inglés al castellano, al dialecto mexicano del norte, al dialecto mexicano de Texas, a un salpicado de Nahuatl, a una mezcla de todos ellos, refleja mi lenguaje, un nuevo lenguaje, el lenguaje de los bordes", ha dicho. Para hacerse escuchar, entonces, Anzaldúa se refugia en la frontera, un lugar físico y espiritual al que ella transforma en su propio territorio y donde encuentra a otros refugiados que tampoco encuadran dentro de los límites de la "normalidad" trazados por el poder: "los atravesados (los chicanos, los negros, los homosexuales, los débiles) live there". y desde allí puede empezar a devolver fuerza e intensidad a todos los discursos de los que ella participa. Esta búsqueda, que excede lo artístico, se fusiona con la construcción de la propia identidad de Anzaldúa, en un abrazo tan inseparable como el del inglés y el español que conforman el idioma chicana. Hijo bastardo Este idioma es un mestizaje de las distintas lenguas, es su hijo no deseado que vive poniéndolas en tensión. Es el contraste entre ambos modos de ver el mundo, es el pasaje liviano del inglés al español y viceversa. Es la puesta en palabras de una bisensibilidad nacida en el "encuentro" de las dos culturas. Y este idioma engendró su propia literatura. Es una literatura de testimonio del ultraje, claramente autorreferencial y que insiste en la identidad y el orgullo de la raza, mientras reorganiza con reglas propias su historia y su gramática, mientras mezcla el día de acción de gracias con la virgen de Guadalupe y con Tetzauhteotl Huitzilopochtli (un dios azteca), mientras adosa el adjetivo "chicana" al sustantivo "poetry" (poesía): "Cuando vives en la frontera la gente camina a través de ti, el viento te roba la voz, eres una burra, un buey, un chivo expiatorio, precursora de una nu eva raza, mitad y mitad -tan to mu jer como hombre, ningu no de l os dosun nuevo género. 146 Araucaria Nro. 3 Vivir en la frontera significa poner chile en el borscht, comer tortillas de maíz enteras, hablar mexicano de Texas con acento de Brooklyn ser detenida por la policía de Migraciones en los puestos de la frontera." La mezcla en la obra de Anzaldúa es recurrente; además de entreverar culturas e idiomas, no reconoce diferencias entre los géneros. En Borderlands / La frontera, esto se confirma. En principio, parece ser un libro de poemas. Pero la teoría los desborda, junto con historia mexicana y precolombina, corridos, dichos populares, citas de poetas, cantantes y pensadores latinoamericanos, la presencia de la propia Anzaldúa, todos en dulce y homogéneo montón. El problema de la traducción Parecería existir cierta jerarquización del inglés en Borderlands / La frontera. La mayor parte del texto en prosa está escrita en inglés. Las notas al final de los capítulos están escritas solamente en ese idioma (en un ámbito formal, de paratexto, Anzaldúa debe utilizar una lengua estándar y elige el inglés). Hay traducción de poemas y citas en español al inglés, pero no viceversa. Es el castellano el que lleva las bastardillas. Es "La frontera" la que está debajo de Borderlands, en el título del libro que, sin embargo, busca un lector bilingüe que no necesite explicación. Porque un lector que sólo entienda el inglés se vería perdido, marginado. Así como Anzaldúa tiene la generosidad de preparamos léxicos para algunos poemas que incluyen muchos vocablos en español, también deja muchos poemas enteros en español sin traducir siquiera el título. La flexibilidad que ella se permite con el uso de los idiomas y de los géneros se convierte, en el campo de lo temático, en univocidad. El poema sólo puede ser interpretado en una dirección, la que eligió la autora. Se asegura de que el lector no pueda hacer una "mala lectura" y deja bien en claro quién lleva las riendas del sentido. Más que en ninguna otra, el efecto de esta literatura se atenúa mucho con su traducción. Un poema chicano traducido tal vez pierda uno de sus sentidos más importantes: la captación instantánea de la elección -intuitiva o calculadade esa expresión en ese idioma. (Pero para dar cuenta de la alternancia de los dos idiomas, siempre queda la posibilidad de echar mano al recurso -también bastardo, como su nombre lo incluyede las bastardillas.) "Sólo tus etiquetas me dividen" 147 Posiblemente, la presencia de la teoría apuntalando la ficción sea tan necesaria porque el sentido original de la obra se debilita con la traducción. Anzaldúa muestra que lo que ayer fue callado hoy requiere ser gritado a través de todos los altavoces disponibles. ¿Un poema pierde valor estético por tener una intención política tan fuerte? Dejemos que esta pregunta descanse en paz y leamos la conclusión de la autora (que vive y colea) como ella nos lo pide, sin etiquetas: "Para sobrevivir en la frontera/ debes vivir sin fronteras/ ser un cruce de caminos".