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Las posibilidades de los medios jurisdiccionales que ofrece la Carta de las Naciones Unidas

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Las posibilidades de los medios jurisdiccionales que ofrece la Carta de las Naciones Unidas

Author: Arcos Vargas, Marycruz
Publisher: Comité Nacional Español para el Cincuentenario de las Naciones Unidas
Year: 1996
Source: https://idus.us.es/bitstreams/474027a6-dc56-4f1a-849f-63ae68a07b87/download
LAS POSIBILIDADES DE LOS MEDIOS
JURISDICCIONALES QUE OFRECE LA
CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS
P o a. D a. MARYCRUZ ARCOS VARGAS*
En el sis ema in e nacional, al igual que en cualquie sis ema ju ídico, exis e una
necesidad de con ola la aplicación de la no ma. Cuando es e con ol se e ec úa a a és
de ó ganos judiciales independien es se ea i ma el ca ác e ju ídico de las no mas que
o man el o denamien o, al iempo que se aumen a el g ado de ci ilización de la Sociedad
egida po el mismo.
Múl iples y a iados han sido los in en os en el sis ema in e nacional de es ablece
medios pací icos pa a el a eglo de con o e sias, y si bien hoy es g a o conside a que
los medios pací icos ya no son sólo la al e na i a a los no pací icos, no se ha llegado a
una si uación idónea.
Cie amen e, a pa i de 1945, y en pa icula del a .2,3 de la Ca a de las Naciones
Unidas exis e una obligación gene al de a egla pací icamen e las con o e sias con
impo an es limi aciones. Pe o ello no es lo mismo que la obligación de a egla las
«ju ídicamen e», o lo que es lo mismo, aplicando De echo. Pa a que se pudie a es ablece
una obligación gene al de es e ipo se ía necesa io que se diesen al menos dos p emisas
de con ianza: en la no ma que se a a aplica como la más jus a; y en la ins ancia enca gada
de aplica la como la más independien e.
La p opia Ca a c ea la Co e In e nacional de Jus icia, que cali ica como ó gano
judicial p incipal. Pe o has a aho a, és e ó gano ha sido in au ilizado quizás po que
desde 1945 en muy escasas ocasiones se han dado las dos p emisas necesa ias,
* P o eso a Ti ula de De echo In e nacional Público. Uni e sidad de Se illa.
— 53 —
i
undamen almen e a consecuencia del pe iodo de gue a ia (es común, al e e i se al
Capí ulo VI de la Ca a u iliza la me á o a de «hijo de pad es di o ciados»).
A di e encia de muchas o as cues iones eguladas en la Ca a, el a eglo judicial es
uno de los emas que meno desa ollo p og esi o ha enido. Si bien podía esul a
jus i icable po la si uación de ensión en la que se encon aba la comunidad in e nacional,
hoy en día la necesidad de po encia es e mé odo de a eglo pací ico se hace más pa en e,
in eg ado en el ma co de «diplomacia p e en i a» azado po el P og ama de Paz del
Sec e a io Gene al.
De es e modo, c eo que pa a log a es e obje i o cabe iden i ica es g andes e os:
Es necesa io que la Co e enga mayo acep ación po los Es ados, que esul e más e icaz
ap o echando los p opios medios de que dispone, y que en ocasiones pueda ac ua como
un T ibunal Cons i ucional de la O ganización.
I. CÓMO LOGRAR
QUE
LA C.I.J. TENGA MAYOR ACEPTACIÓN
POR LOS ESTADOS
La Co e, como ó gano judicial p incipal de la ONU, en su compe encia con enciosa,
al igual que cualquie ibunal sólo puede conoce de los asun os que le sean some idos
y no de o icio. És o supone que un impo an e núme o de con o e sias nunca llegan a
se solucionadas an e una ins ancia judicial. Pe o en pa icula la CIJ cuen a con unas
limi aciones adicionales que son más consecuencia de las ca ac e ís icas de las elaciones
in e nacionales que de su ca ác e judicial. La CIJ sólo conoce á de las con o e sias
que los Es ados que son pa es en ella cali iquen como ju ídicas, quedando al ma gen
odas aquellas conside adas «polí icas»'. Además, pa a que un asun o pueda se some ido
a la CU, los Es ados, únicos suje os con
ius s andi
en asun os con enciosos, deben habe
econocido cla a e inequí ocamen e la compe encia del ó gano.
E ec i amen e, como en an as ocasiones ha señalado la mejo doc ina, es a
necesidad de acep ación de la ju isdicción de la CIJ no es más que el e lejo de la es uc u a
de la Sociedad in e nacional en la que la sobe anía del Es ado es un p incipio es uc u al.
Es necesa io pa i de unas p emisas ealis as, y aunque el deseo de una ju isdicción de
la CIJ obliga o ia ha sido un cons an e doc inal, los ex os ju ídicos que nos igen (o si
' Aunque el hecho de que en una con o e sia se den da os polí icos jun o a da os ju ídicos no
excluye el que la CIJ pueda en a a conoce de la misma, como la p opia CIJ señaló en e o as
en la Sen encia Nica agua c. Es ados Unidos.
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se p e ie e la base es a u a ia que le o o ga compe encia) es ablece, a pa i del p incipio
de lib e elección de medios, un sis ema de
con ac ing-in
o la necesidad de que és a sea
acep ada po los Es ados pa es en la con o e sia.
Con o me con el a ículo 36 del Es a u o de la CIJ son cua o los modos de acep ación
de la ju isdicción, a sabe el o um p o oga um, el comp omiso, la claúsula
comp omiso ia o las decla aciones unila e ales que puedan e ec ua los Es ados a modo
de claúsula acul a i a u opcional. Si bien ninguno de ellos puede se desdeñable y odos
han se ido en alguna ocasión como base pa a el es ablecimien o de la compe encia,
es imo que son en pa icula los dos úl imos (las claúsulas comp omiso ias y las
decla aciones acul a i as) las que deben desa olla se pa a ace ca se al sis ema
ju ídicamen e más pe ec o del es ablecimien o de una ju isdicción obliga o ia.
a) La u ilización de cláusulas comp omiso ias
En cualquie caso, el hecho de incula los es ue zos no ma i os a una cie a
ins i ucionalización de los p ocedimien os de a eglo pací ico y sus ae así la aplicación
del De echo al unila e alismo de los Es ados supone un a ance en la ci ilización de las
elaciones que se es ablecen. A medida que más se a anza hacia la conciencia de una
comunidad,—hacia la exis encia de unos in e eses no sólo colec i os sino ambién
gene ales—, se hace indispensable esal a el ca ác e de o denamien o ju ídico que iene
el De echo In e nacional. Así, se deben es ablece cie os p ocedimien os ins i ucio-
nalizados que ga an icen la aplicación de las no mas p ima ias, acompañadas de no mas
secunda ias y e cia ias en la clásica dis inción de Ha . No obs an e, sin ol ida que los
Es ados son igualmen e sobe anos y en consecuencia no pod án se obligados a escoge
un de e minado medio de a eglo de sus di e encias sin habe lo consen ido, nada excluye
que la pa icipación en una de e minada «comunidad con encional» (en la a o unada
exp esión del P o . Ca illo) se subo dine a la acep ación de un p ocedimien o obliga o io
de a eglo de con o e sias con in e ención de un e ce o que aplique De echo.
Si a ello se añade que ac ualmen e un g an sec o de las no mas que o man el
De echo In e nacional Gene al se encuen a ecogido en T a ados mul ila e ales y de
con enido no ma i o, supone sin duda un cla o a ance que en es os ins umen os
con encionales se ecojan claúsulas comp omiso ias que o o guen la compe encia a la
CIJ.
Sin emba go, no se puede igno a que el hecho de con empla una claúsula
comp omiso ia es ic a en un T a ado, a menudo ha disuadido a los Es ados de acep a la
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o alidad de la Con ención, malog ando así la inalidad de una amplia pa icipación en
la egulación de impo an es sec o es del De echo In e nacional.
Resul a cla o que pa a log a al inalidad es indispensable no sólo una con ianza
en el medio que aplica el De echo, sino en el De echo en sí. Pa a ello es necesa io que se
enga cla a conciencia de que la solución que dan las no mas c eadas po odos es la más
jus a y po an o la que deba se aplicada.
Ac ualmen e, pa ece supe ada la modalidad de T a ados que bien no con ienen
ninguna cláusula ela i a al a eglo de con o e sias o bien como mucho la dejaban
elegada a un P o ocolo de i ma acul a i a. Hoy en día es un ele ado núme o de T a ados
bila e ales y mul ila e ales en los que se p e een p ocedimien os de a eglo de las
con o e sias que puedan su gi en la aplicación e in e p e ación de los mismos. Ello sin
duda ep esen a un a ance hacia la ci ilización y la e icacia.
Pe o es os p ocedimien os p e is os en los T a ados son muy a iados, y si en ellos
conc e amos los que hacen del ecu so a la CIJ el único p ocedimien o obliga o io de
a eglo, cabe obse a se que el núme o de ins umen os es mucho meno .(Es cu ioso
obse a que en los diez úl imos años sólo han sido nue e T a ados mul ila e ales
gene ales
2
). Además, como ce e amen e se señala en el «Handbook de NNUU sob e el
a eglo pací ico de con o e sias en e Es ados»
3
, la aplicación de es os p ocedimien os
es a menudo obje o de ese as po los Es ados pa e en las Con enciones, que insis en
en la necesidad del consen imien o mu uo de las pa es pa a emi i el asun o a la CIJ.
Así esul a que el pano ama no es an alen ado como podía pa ece en un p incipio,
sigue siendo necesa io el consen imien o del Es ado an o pa a c ea como pa a aplica
el De echo en igo , pe o en la comunidad in e ancional exis e una conciencia cada ez
mayo de la necesidad de esol e las con o e sias no sólo de podo pací ico sino ambién
de modo ju ídico, pues o que las no mas igen es son las comunmen e acep adas. No
2
Según el anua io de la CIJ 1993-94, p.139 y 140: Con enio pa a la p o ección en la capa de
ozono, Con enio con a el apa heid en los depo es, Con enio sob e De echo de T a ados en e
Es ados y O ganizaciones In e nacionales o en e O ganizaciones In e nacionales, Con enio
pa a la sup esión de los ac os ilíci os con a la segu idad de la na egación ma í imas, Con enio
con a el á ico ilíci o de na có icos y sus amcias psico ópicas, Con enio con a el ec u amien o,
uso, inanciación y en enamien o de me cena ios, Con enio pa a la de e minación de los
explosi os plás icos, Con enio cambio climá ico, Con enio biodi e sidad, y Con enio sob e la
p ohibición de desa olla , p oduci , almacena y usa a mas químicas.
Handbook on he Peace ul Se lemen o Dispu es be ween S a es. OLA/COD/2394. UNi ed
Na ions. New Yo k, 1992. p.149
obs an e, en el sen ido exp esado po la P o eso a Higgins
4
, si un sis ema ju ídico unciona
bien, las con o e sias se e i an en g an medida, siendo necesa ias sólo no mas que
limi en los pa áme os de conduc a cuando las elaciones amis osas se ompen; pe o
en iendo que pa a la pequeña pa e con lic ual que quede debe p e ee se un p ocedimien o
de a eglo que aplique las no mas y no quede a la disc ecionalidad de los Es ados.
Si es e e ce o impa cial que aplica De echo pa a esol e las con o e sias además
es á ins i ucionalizado además se gana ía e icacia y cohe encia, pe o quizás desde un
pun o de is a ealis a hay que conside a que inco po a es as cláusulas en odos los
a ados puede lle a a que no sean a i icados po los Es ados que quie en pe manece
dueños de la solución.
Tal ac i ud es la que lle a a que, en la mayo ía de los casos, los Es ados p e ie an
sólo comp ome e se a p ocedimien os polí icos, cuyas soluciones no les inculan. Todo
lo más los Es ados, en la conclusión de T a ados, subo dinan el ecu so a la CIJ al acaso
de cie os medios polí icos que deben u iliza se con p io idad. Es a solución encie a
a ios p oblemas de impo ancia, como des acó el Ins i u o de De echo In e nacional
cuando en su sesión de 1956
5
abajó sob e la elabo ación de una claúsula modelo de
compe encia obliga o ia de la CIJ pa a inse a en los p oyec os de T a ados. Uno de
es os p oblemas es la di icul ad de cons a a el acaso del medio diplomá ico cuando
sólo se hace e e encia a «plazo p udencial» o a solución «sa is ac o ia», concep os que
sólo la CIJ pod ía in e p e a como dueña de su compe encia. También se des aca como
la in e p e ación de T a ados mul ila e ales debe queda cen alizada en la CIJ, no po
e i a la pues a en p ác ica de o os medios de a eglo de con o e sias sino po que sólo
en es e caso la in e p e ación pod ía incula a e ce os incluso si no han hecho uso de su
de echo de in e ención.
Es os medios polí ico-diplomá icos son sin duda una buena mane a de log a una
solución, pe o en iendo que al menos en los es ue zos de codi icación y desa ollo
p og esi o del De echo In e nacional se debie a p ocu a la inclusión de caúsulas
comp omiso ias «limpias» (en la acepción del é mino u ilizada po el P o . Casadd).
Es a ac i ud supond ía el e lejo de un amplio consenso de los miemb os de la Comunidad
R. HIGGINS. «In e na ional Law and he a oidance, con ainmen and esdlu ion o dispu es.
Gene al Cou se on Public In e na ional Law».RCADI, 1991-5, p.23.
5
ANNUAIRE IDI. Vol. 46 (1956-Sesion de G anada). Segunda cues ión: «la elabo ación de una
cláusula modelo de compe encia obliga o ia de la Co e In e ancional de Jus icia», pp.178 a 264,
en especial p. 190 y pá a o 5 de la esolución adop ada.
6
R. CASADO RAIGON. La ju isdicción con enciosa de la Co e In e nacional de Jus icia. Se icio
de publicaciones de la Uni e sidad de Có doba, 1987.
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
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in e nacional an o sob e el con enido de las no mas p ima ias como en la con ianza que
deposi an en la Co e en an o que ó gano judicial p incipal.
En es e sen ido, es imo que debe se una labo de impulso de la O ganización, en
especial en el «Decenio del De echo In e nacional», pa a que odos los T a ados
mul ila e ales que se elabo en incluyan es e ipo de claúsulas como co ola io indispensable
al desa ollo no ma i o. Así se e i a ía el con e i los en me as decla aciones
p og amá icas, aunque ello suponga en g an medida enuncia al man enimien o de la
libe ad de elección del medio.
b) Las decla aciones unila e ales de acep ación de la ju isdicción
Quizás la base compe encial que más se ace ca al ideal de la ju isdiccion obliga o ia
de la CIJ son las decla aciones, que undadas en el a ículo 36,2 del Es a u o CIJ pueden
o mula los Es ados. Como señaló nues o Consejo de Es ado a la o mulación de la
decla ación española «el Es ado que o mula una decla ación de es as ca ac e ís icas no
sólo mani ies a su con ianza en el T ibunal In e nacional de Jus icia y en el De echo
como medio de solución de con o e sias, sino que ambién demues a que es á segu o
de la lici ud de su p opia conduc a, po que esul a cla o que en su ánimo pesa más la
espe anza de la p o ección que aya a ob ene del T ibunal que el emo de las sanciones
que el T ibunal pueda impone le».
No obs an e, y a pesa de odas las acilidades que el Es a u o o ece a los Es ados
pa a que aún acep ando su ju isdicción puedan segui p ese ando sus in e eses, a 31 de
julio de 1994 e an sólo 58 Es ados los que habían deposi ado una decla ación en es e
sen ido.
Como ya se des acó po el IDI en sus sesión de 1959, aunque siemp e se á mejo
que los Es ados acep en con limi aciones la compe encia de la CIJ que si no la acep an
en absolu o, hay ci cuns ancias en las que es p e e ible no comp ome e se que hace lo
de o ma iluso ia'. Así esul a que los p oblemas p incipales que encie a el sis ema son
la a bi a iedad de las decla aciones que se pueden e i a sin p e io a iso y la posibilidad
e hace ese as que se puedan in e p e a po el p opio Es ado que las hace.
Se ía deseable que los Es ados que hacen es as decla aciones las hicie an po un
pe iodo mínimo (quizás cinco años) y con un pe iodo de p ea iso en su e i ada de no
Opiniones de Jennings y Gi aud en pp. 112 y 115 de Annuai e IDI. Vol. 48-II (1959-Sesión de
Neuchá el).
menos de 12 o 6 meses' pues en o o caso, las decla aciones po plazos demasiado
co os y la ausencia de p ea iso pa a su e i ada sólo ienen como consecuencia esal a
su ca ác e po es a i o y aumen a la insegu idad ju ídica.
Es cie o que de acue do con el a .36,2 del Es a u o, los Es ados pueden o mula
sus decla aciones sin ningún equisi o o mal (bas a su depósi o an e el Sec e a io Gene al
de NNUU y que sean esc i as) y con la posibilidad de o mula ese as a consecuencia
de su ca ác e de ac o unila e al. Como ha señalado ecien emen e la p o eso a Paz And és
Sáenz de San ama ía', en un sis ema basado en la ecip ocidad y en la au onomía del
Es ado pa a modula su mani es ación de olun ad, esul a lógica la emisión de es as
ese as siemp e que sean azonables y no des i úen audulen amen e el con enido de
la decla ación. Así la p ác ica demues a que p ác icamen e odas las decla aciones
con ienen an o ese as como posibilidades de modi icación, e isión o e i ada, como
acul ad inhe en e al sis ema. Sin emba go, aunque en ei e adas ocasiones (como la
Resolución 3232 (XXIX)) se ha suge ido a los Es ados que es udien el acep a la
ju isdicción con el meno núme o posible de ese as. Dichas ese as únicamen e ienen
el lími e gene al de se compa ibles con el Es a u o de la CIJ, y siemp e que sea la p opia
Co e la que deba p onuncia se sob e la alidez de las ese as el sis ema, aunque
impe ec o esul a acep able.
El p incipal p oblema se plan ea po an o en aquellas ese as cali icadas an o po
la doc ina como po la CIJ como «au omá icas». Con ello se e ie en a las decla aciones
en las que se excluye de la compe encia de la CIJ aquellas cues iones e e idas a la
compe encia in e na (domés ica), siendo el Es ado decla an e quien se ese a la decisión
al espec o. Un impo an e sec o doc ina ha enido p onunciándose en el sen ido de
decla a no sólo innecesa ia es a excepción po es a implíci a en el Es a u o de la CIJ,
sino incluso an iju ídica po se con a ia al pá a o 6 del p opio a ículo 36 del Es a u o
po el que la Co e, como cualquie ibunal, debe decidi sob e su compe encia una ez
que el asun o le haya sido some ido. Es e ipo de ese as no sólo se ían nulas en sí, sino
que ambién aca ea ían la nulidad de oda la decla ación, haciendo de la misma una
acep ación engañosa de la ju isdicción de la CIJ que hace el Es ado.
El Juez Jennings en su opinión en la S e. Nica agua c. USA 1984 habla de la «buena e» que
exige un plazo azonable.
9
M. PAZ ANDRÉS SAENZ DE SANTAMARIA. «España y el T ibunal In e nacional de Jus icia».
Me idiano Ce i. Mayo 1995, p.8.
'° J. A. CARRILLO SALCEDO «La excepción au omá ica de compe encia domés ica "Domes ic
ju isdic ion") an e el T ibunal In e ancional de Jus icia. Examen de la p ác ica ecien e». REDI
Vol. XIII, p.214-215.
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En la p ác ica ecien e, aunque no se han emi ido nue as decla aciones que con engan
ese as de es e ipo, sí se man ienen las exis en es e incluso en algunas modi icaciones
de decla aciones exis en es, bajo la apa iencia de una ese a
a ione ma e iae
se ei e a
el p incipio de compe encia domés ica incluso sob e espacios más allá de la ju isdicción
del Es ado". Se ía deseable que al menos en es e pun o sea siemp e la p opia Co e la
que pueda decidi sob e su compe encia y no se excluya
in limine li is
po la delimi ación
del Es ado decla an e de los lími es a su compe encia in e na. Se á necesa io espe a a
una u u a sen encia sob e un impo an e asun o que la CIJ iene plan eado.
II. CÓMO LOGRAR QUE LA C.I.J. SEA MÁS EFICAZ
Es casi un luga común el c i ica a la Co e po su al a de e icacia y que ello es
causa y consecuencia una escasa u ilización de la misma. En 1983, T.O. Elías' señalaba
que el hecho más p eocupan e espec o a la CIJ es su escaso uso en compa ación con lo
espe ado en la Ca a y los ei e ados in en os de la Asamblea Gene al animando a su
u ilización. No obs an e, ya en la década de los no en a, la si uación pa ece di e en e al
obse a que la Co e aho a es á más ocupada que nunca (en el pe iodo judicial 1993-94
ha enido an e sí 12 asun os con enciosos, algunos aún sin esol e , y una solici ud de
opinión consul i a, ambién aún pendien e de solución). Es a ocupación de la CIJ es sin
duda consecuencia de una mayo con ianza en la misma, y exige una adecuación de las
posibilidades de que dispone pa a que es o no sea más que el inicio de una p og esi a
u ilización del mecanismo ju isdiccional.
En es e o den de cosas c eo que es con enien e examina es pun os en conc e o:
qué puede hace la Co e, en cumplimien o de sus unciones, pa a op imiza su u ilización;
cómo se pod ían sal a las limi aciones de la Co e en el sis ema de solución de
con o e sias aplicando De echo; y po úl imo cómo ex ende el ámbi o de acción de la
Co e más allá de su unción clásica, siemp e que cuen e con el acue do de los Es ados.
a) Op imización de la u ilización de la Co e
Al se el ó gano judicial p incipal de una O ganización uni e sal de ca ác e gene al,
la Co e debe se igualmen e uni e sal en su composición y gene al en su ámbi o de
" Modi icación de la ese a canadiense en 1994 que excluye la ju isdicción en las aguas NAFO
12
T.O.ELIAS.
The In e na ional Cou o Jus ice and some con empo a y p oblems.
Nijho 1983,
p. 33.
ac uación (a .36,1 Es a u o). Es as ca ac e ís icas lle an a que no malmen e la Co e
ac úe en Pleno pa a que e ec i amen e es én ep esen ados los p incipales sis emas
ju ídicos, y aunque el núme o de jueces es ela i amen e educido la complejidad de los
asun os y las peculia iedades del sis ema conlle a el que los p ocedimien os sean más
la gos y complejos de lo deseable.
Aunque el p ocedimien o con encioso an e la CIJ, egulado an o en su Es a u o
como en su Reglamen o, es bas an e simpli icado no malmen e desde que se deposi a
una demanda has a que se dic a sen encia anscu en unos cua o años. Si a ello se
añade el iempo empleado po las pa es en las negociaciones p e ias (negociación o
cualquie o o mé odo de a eglo) con la inalidad de llega a un acue do, esul a que
desde que su ge la con o e sia has a que se ob iene una solución acep able, el plazo es
demasiado dila ado pa a las exigencias del «cambio caleidoscópico» —en la exp esión
de Schach e —, de la sociedad in e nacional con empo ánea.
Es e p oblema puede encon a solución po a ias ías ecogidas en el p opio
Es a u o de la Co e, pe o no odas u ilizadas en la p ác ica. La p ime a y más ácil es la
posibilidad de que la Co e no sólo ac úe en Pleno sino ambién en Salas. Con o me a los
a ículos 29 del Es a u o y 24 del Reglamen o, es obliga o io que la Co e anualmen e
cons i uya una «Sala de P ocedimien o Suma io» in eg ada po cinco jueces, pa a el
despacho ápido de los asun os. No obs an e, como obse a Rosenne'
3
, los Es ados no
mues an disposición a bene icia se de es a posibilidad (has a aho a nunca se ha solici ado)
pues o que si bien les acili a el ene una solución ápida, lógicamen e las ga an ías del
p ocedimien o son lógicamen e meno es que las que se ienen en el p ocedimien o
o dina io en Pleno.
Lo que sí pa ece demos a la p ác ica es el in en o de consegui es as soluciones
ápidas des i uando o a ins i ución p e is a en el p opio Es a u o como son las medidas
p o isionales. Especialmen e, desde los años se en a es cada ez más ecuen e la solici ud
de medidas p o isionales («in e im» o «conse a oi es») p e is as en el a . 41 del Es a u o
pa a el man enimien o del
s a us quo an e
p e iniendo la ag a ación o ex ensión de la
si uación y así p ese a los de echos de las pa es. Pa ece indiscu ible que la decisión
de las mismas ienen idén ica ue za obliga o ia que el es o de las decisiones de la CU
y que su lími e es sólo no i más allá de lo absolu amen e esencial pa a asegu a la
13
Sh. ROSENNE.
El T ibunal In e nacional de Jus icia.
Ed. Ins i u o de Es udios Polí icos. Mad id
1967.p.104.
— 60 —
— 61 —

e ec i idad de la decisón inal. No obs an e, como obse a T.O. Elías'', en muchos casos
las pa es las solici an buscando más un «juicio p o isional» que au én icas medidas de
p o ección.
En iendo que las medidas p o isionales son una ins i ución esencial en el
p ocedimien o, y en ealidad uncionan con apidez y e icacia po que la Co e no iene
que de ene se en ap eciación de su compe encia más que
p ima acie.
Suponen casi una
ju isdicción inciden al, pe o en ningún caso pueden con e i se en un p e-juicio que
condicione la decisión inal sob e el ondo. De es e modo en muchas ocasiones la CIJ se
ha abs enido de decidi ales medidas, sob e odo cuando en el caso ya se han adop ado
decisiones con la misma inalidad po el Consejo de Segu idad. Es e pun o ela i o a las
elaciones en e la Co e y el ó gano polí ico me ocupa án en o a pa e de es e abajo.
Po an o, más que dis o siona o as ins i uciones p e is as, c eo que la solución
pa a no dila a los p ocedimien os con enciosos an e la Co e -pa a consegui soluciones
ápidas y al mismo iempo no causa menoscabo a las ga an ías judiciales- puede es a
en la u ilización de las Salas de p ocedimien os suma ios p e is as an o en el Es a u o
como en el Reglamen o y en que la Co e, al ija los plazos pa a las dis in as ac uaciones
en cada p ocedimien o ( unción que le con ie e el Reglamen o) debe ene en cuen a la
necesidad de e icacia y apidez de sus allos.
También conside o que puede se una medida en a as a op imiza los
p ocedimien os con enciosos an e la Co e el hace uso de la posibilidad o ecida po el
a ículo 26 del Es a u o, de cons i ui Salas pa a cie as ca ego ías de con lic os. De es a
o ma, al gana se especialización en complejos bloques emá icos, ambién se consegui án
soluciones ápidas y e icaces. En es e sen ido, c eo que ha sido una decisión ace ada,
aunque muy c i icada po lo que supone de «a bi alización de la jus icia in e nacional»,
la c eación en julio de 1993 de una Sala pa a cues iones medioambien ales. És a,
compues a po sie e jueces, se ocupa á de es os asun os que cada día son más nume osos.
Igualmen e pienso que se ía con enien e examina los sec o es más complejos y que
más ecuen emen e son some idos a la CIJ pa a con inua es a p ác ica de c eación de
Salas especializadas (po ejemplo delimi aciones e i o iales e es es y ma í imas,
aunque en es e campo se oca el núcleo du o de la sobe anía del Es ado).
De cualquie o ma, es una ga an ía que el me o hecho de la exis encia de ales
salas no implica que odos los asun os en es os emas deban se emi idos a ellas, sino
14
Op. ci . pg
. 67.
sólo aquellos en los que las pa es lo solici en y po an o la compe encia gene al con inúa
siendo del Pleno.
b) Sal a las limi aciones de la CIJ aplicando De echo
Es necesa io ambién conside a la impo an e limi ación de la compe encia
con enciosa de la Co e que supone el a ículo 34 del Es a u o. Con o me al mismo, los
Es ados y sólo ellos pueden se pa es an e la Co e si han acep ado su ju isdicción.
Cie amen e, no se puede desconoce que los Es ados sobe anos son los suje os p incipales
del De echo in e nacional ac ual, pe o ambién es cla o que no son los únicos ya que el
enómeno de O ganización In e nacional ha supues o una au én ica e olución del
De echo in e nacional con empo áneo en especial desde 1949.
Si se econoce que las O ganizaciones In e nacionales ienen pe sonalidad ju ídica
in e nacional y pueden plan ea eclamaciones po incumplimien o de De echo
in e nacional, no pa ece demasiado consecuen e el nega les el
locus s andi
an e la Co e.
En el sis ema de la Ca a, las O ganizaciones In e nacionales (y no odas) únicamen e
pueden solici a dic ámenes no inculan es en p ocedimien os consul i os o pa icpa
en p ocedimien os con enciosos pa a acili a in o mación a la Co e, bien a solici ud de
la misma, bien a p opia incia i a (posibilidad o ecida po el pá a o 2 del a .34 del
Es a u o y has a aho a no u ilizada).
Pe o en la Comunidad in e nacional ac ual no sólo los Es ados ienen obligaciones
y de echos de i ados de las no mas de De echo In e nacional, sino que o os suje os
igualmen e se igen en sus elaciones po es as no mas. Po an o, en el con encimien o
de que el mejo modo pa a soluciona las con o e sias que pudie an su gi es la aplicación
del De echo po un e ce o impa cial, lo más ins i ucionalizado posible, me a e o a
p opone la u ilización de los medios exis en es que pudie an e i a es a limi ación de la
Co e.
Así, y ce ada la posible legi imación con enciosa de o os suje os (en e los que no
sólo me e ie o a O ganizaciones In e nacionales sino po ejemplo ambién ONG), cabe
pensa en un mayo u ilización de la Co e Pe manen e de A bi aje c eada en 1899 en la
I Con e encia de la Paz de La Haya, aún igen e y escasamen e u ilizada.
Es a «ins i ución», muy c i icada doc inalmen e po su escasa ope a i idad,
en ín ima conexión con la CIJ pod ía p es a un g an se icio al De echo y a a és suya,
en la idea de «la paz po el De echo», al man enimien o de la paz y segu idad
in e nacionales.
— 62 — — 63 —
Ac ualmen e las elaciones que man ienen la Co e Pe manen e de A bi aje y la
CIJ son sob e odo elaciones o males, pues o que los miemb os de la CIJ, según el
a .4 de su Es a u o se eligen a pa i de una lis a de candida os p opues os po los g upos
nacionales de la CPA, pe o en iendo que es os lazos deben i más lejos.
Sin p e ende una elación de subo dinación en e una y o a ins ancia ju isdiccional,
se
pod ía pensa en una emisión casi de o icio de los asun os con enciosos que sean
some idos a la CIJ y de los que ella no pueda conoce po limi aciones ales como la que
de i a del a . 34 del Es a u o. Así, los asun os en que sea pa e una O ganización
In e nacional, una ONG o incluso una emp esa ansnacional o mul inacional, que puedan
esol e se aplicando De echo in e nacional pod ían se au omá icamen e emi idos po
la sec e a ía de la CIJ a la CPA.
Además la CPA supone una mayo lexibilidad en el p ocedimien o, ya que ealiza
a bi ajes y no jus icia in e nacional, y las pa es pueden elegi an o a los á bi os den o
de la lis a, como el p ocedimien o y el De echo aplicable. Es a peculia iedad supone que
ambién se ú il el ecu so a la CPA pa a los asun os que cumpliendo los equisi os pa a
se some idos a la CIJ, en ella exigi ían una Sala especializada, mien as que en la CPA
de odas o mas hay que elegi el T ibunal A bi al en cada caso.
Todas es as incia i as no obs a ían a que la Co e Pe manen e de A bi aje y la
Co e In e nacional de Jus icia siguie an siendo dos ins i uciones dis in as, c eadas sob e
bases es a u a ias di e en es y que en ningún caso deben usiona se po cumpli muy
dis in as unciones, aunque ambas con el mismo obje i o úl imo. En es e sen ido, en
1993 una eunión de los miemb os de la CPA adop ó unas esoluciones que in i aban a
p o undiza sus elaciones con NNUU'
5
.
c) Ex ensión del ámbi o de acción de la CIJ más allá de su unción clásica
La CIJ se con igu a como el ó gano judicial p incipal de las Naciones Unidas con
la p incipal unción de decidi con o me al De echo in e nacional las con o e sias que
le sean some idas, con o me al a .38 de su Es a u o. En es e sen ido, an o di ec amen e
a inicia i a de las pa es en la con o e sia, de acue do con el p incipio de lib e elección
de medios e lejado en el a ículo 33 de la Ca a, como a ecomendación del Consejo de
15
Ac as de la Con e encia de los miemb os de la Co e Pe manen e de A bi aje, que u o luga en
La Haya el 11 de sep iemb e de 1993, publicadas po el In e na ional Bu eau o Pe manen
Cou o A bi a ion (IB/doc/94/2).
Segu idad,de acue do con el a .36,2 de la Ca a, la CIJ se pe ila como la ía más
adecuada pa a esol e las con o e sias de o den ju ídico en e Es ados que se puedan
esol e aplicando De echo in e nacional. Pe o ales de e minaciones no pueden hace
ol ida que el obje i o úl imo del abajo de la Co e no es o o que log a el a eglo
pací ico de la con o e sia y pa a ello debe u iliza odos los medios a su alcance.
T adicionalmen e se ha dis inguido en e los medios polí icos y ju ídicos de a eglo
de con o e sias, y den o de los ju ídicos en e el p ocedimien o a bi al y el judicial.
De una clasi icación simple esul a ía que la CIJ sólo debía ocupa se de és e úl imo. Si
a ello se añadiden las limi aciones de i adas del p opio Es a u o (sólo los Es ados ienen
locus s andi
an e la CIJ en asun os con enciosos y sólo puede aplica el de echo en
igo ) se es inge no ablemen e el ámbi o de ac uación de la CIJ, cuando la endencia
ac ual, como obse a la p o eso a Badia, es a o able al desa ollo de mé odos polí ico-
Ac ualmen e, pa ece po el con a io que lo que se debe po encia es la unción de
la Co e en el ma co de la denominada «diplomacia p e en i a» en la exp esión del
P og ama de Paz del Sec e a io Gene al. En es e sen ido, el Juez Jennigs ha esal ado la
necesidad de que el p ocedimien o an e la CIJ no sólo no debe se obse ado como un
ac o inamis oso po pa e del Es ado demandado sino incluso que su u ilización sea
empleada en ín ima conexión con la negociación diplomá ica no mal. El ecu so a la CIJ
no debe se conside ado como la úl ima opción sino en el ma co de los dis in os medios
de a eglo, ya que odos ienen una inalidad común. Así, en dos casos ecien es (Nau u
c. Aus alia y Finnlandia c. Dinama ca en el asun o del G an Bel ) se ha log ado que la
in e ención de la CIJ en la con o e sia haya desembocado en un a eglo en e las
pa es en la con o e sia que han e i ado el asun o po habe alcanzado un acue do
sa is ac o io.
En el ondo, al ac i ud en iendo que demues a como el obje i o inal es el acue do
en e las pa es en en adas en la con o e sia y pa a consegui lo esul a esencial el
empuje que ecibe el asun o po su a amien o en el ma co ju isdiccional. Es esencial,
po an o, que la CIJ no quede como una opción aislada y úl ima que sólo se ocupe de
de e mina la no ma aplicable al caso sino que ome en cuen a las posibilidades de o os
medios. Así, po ejemplo no cab ía una solución jus a y adecuada sin un escla ecimien o
16
A. BADIA MARTÍ
El a eglo pací ico de con o e sias en la O ganización de Naciones Unidas.
Col. Cuade nos de Cá ed a, 1 .Ed.J.M. Bosch Edi o S.A. Ba celona 1994, p. 60.
— 64 — — 65 —
de los hechos que en el p ocedimien o an e la CIJ se pod ía consegui po enciando el uso
del panel pa a la in es igación de los hechos c eado en la Resolución 268 D (III) de la
Asamblea Geneal de 1949 y designado po el Sec e a io Gene al en 1961, que nunca se
ha u ilizado. También en es e sen ido, al conside a que la conciliación es el p ocedimien o
que más acili a una mayo comp ensión de las pa es y que en múl iples ocasiones se
p e ée como an esala a un p ocedimien o judicial o a bi al, pod ía explo a se más la
u ilización de sus esul ados (o acasos) pa a pe ila una solución más acep able en la
CIJ.
Todo ello no implica que es ime con enien e ni necesa io que la CIJ abandone y
des i úe las unciones que le asigna su Es a u o con ie iéndose en ó gano polí ico",
sino po el con a io que las po encie. La CIJ no puede igno a ni los aspec os ni las
consecuencias polí icas de sus decisiones y en el sen ido que apun a Si Robe Jennings,
que es necesa io conside a el papel complemen a io que puede desempeña en los o os
mé odos de a eglo p e is os en el a .33 de la Ca a, pa a que además de soluciona la
con o e sia apo e ele an es en ajas al De echo In e nacional".
Es a e lexión sob e la necesidad de log a un a eglo acep able po las pa es,
además de aplica el De echo en igo , es á in imamen e conec ada con los p oblemas
que su gen en el sis ema ac ual espec o a la ejecución de las sen encias de la CIJ.
Con o me al a .94 de la Ca a cada miemb os de las Naciones Unidas se comp ome e a
cumpli la decisión de la CIJ en odo li igio en que sea pa e, y si alguno la deja e de
cumpli , la o a pa e pod á acudi al Consejo de Segu idad pa a que ,
si lo c ee necesa io,
haga ecomendaciones o ome medidas con el obje o de que se lle e a cabo la ejecuón
del allo. Tal o mulación supone quizás una de las mayo es insu iciencias del sis ema
p e is o pa a el a eglo judicial. Cie amen e las sen encias de la CIJ son inculan es,
de ini i as e inapelables, admi iendo unicamen e ecu so pa a in e p e ación o e isión
an e la p opia Co e (a ículos 60 y 61 del Es a u o). Pe o al no exis i una ins ancia de
au o idad supe io a los Es ados esul a emendamen e complejo es ablece un
p ocedimien o de ejecución de sen encias.
Hay aspec os en los que cabe conside a que ya es á bas an e poli izado el ó gano judicial al
conside a que espec o a su composición, la Ca a sólo señala que deben es a ep esen ados los
p incipales sis emas ju ídicos y no una «composición pa alela» a la que iene el Consejo de
Segu idad como ocu e en la p ác ica. No obs an e, es a c í ica hacia la poli ización de la
composición de los más al os ibunales es casi un ópico en odos los sis emas cons i ucionales.
18
Discu so de Si Robe Jennings como P esiden e de la CIJ an e al Asamblea Gene al en 1991,
publicado en AJIL 1992, ol. 86,1°, p.252.
Es cie o que la mayo ía de las sen encias se cumplen, aunque algunas como obse a
el P o eso Pas o " sin en usiasmo, sin p on i ud o con di icul ades. En gene al, las
sen encias se cumplen po la exis encia de acue do en e los Es ados pa es en la
con o e sia (como se ecoge cada año en el apéndice del Anua io de la Co e), pe o si
alguna sen encia dejase de cumpli se esul a ía casi imposible pone en ma cha el
mecanismo p e is o en el a ículo 94 de la Ca a. En especial si el Es ado incumplido es
una de las g andes po encias miemb o pe manen e del Consejo de Segu idad, siemp e
pod ía consegui que el ó gano polí ico no «es imase necesa io» adop a una decisión
enden e a la ejecución del allo.
A pesa de es as di icul ades, no puede ex ae se una imp esión nega i a o conside a
inú iles las sen encias de la Co e, ya que po una pa e, como an es señalé la mayo ía se
cumplen, y po o a no cabe pensa en una subo dinación de la CIJ al Consejo de
Segu idad, pues o que és e no puede ni modi ica los allos ni desconoce los de echos y
obligaciones de los Es ados, odo lo más como obse a San iago To es Be ná dez
2
,
puede abs ene se de ac ua . No obs an e, c eo que es impo an e des aca una ez más la
ele ancia del acue do en e los Es ados, auxiliados po el e ce o impa cial e
ins i ucionalizado.
III. POSIBILIDADES DE HACER DE LA C.I.J. EL TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL DE NACIONES UNIDAS
Aunque las elaciones en e la Co e In e nacional de Jus icia y los ó ganos polí icos
de la O ganización, en especial el Consejo de Segu idad, es un ema que ya se plan eó
desde la Con e encia de San F ancisco. La cues ión ha ganado ac ualidad a pa i de dos
asun os ecien es some idos a la CIJ en su ase de solici ud de medidas p o isionales.
Me e ie o a los Asun os Locke bie y Bosnia c. Se bia en los que las pa es han solici ado
a la CIJ que se p onuncie sob e decisiones del Consejo de Segu idad en ase de adopción
de medidas p o isionales. La nega i a de la Co e a adop a las en el p ime caso po
a a se de un ema del que se es aba ocupando el Consejo y la adopción de las mismas
'
9
J.A.PASTOR RIDRUEJO. Cu so de De echo In e nacional Público y O ganizaciones
In e nacionales. Ed. Tecnos, 5
0
ed. 1994. p.765.
70
La unción de la CIJ en el sis ema de la Ca a de las Naciones Unidas. Cong eso de las Naciones
Unidas sob e De echo In e nacional Público. Nue a Yo k 13 a 17 de ma zo de 1995. Manusc i o
de la ponencia amablemen e acili ado po el au o .
— 66 —
— 67 —
en el segundo, abandonando la «doc ina Locke bie», han lle ado a un impo an e sec o
doc inal a plan eamien os sob e una posible «c isis cons i ucional en NNUU» o la
necesidad de es ablece un «gua dian úl imo de la legalidad».
Si se conside a a la Ca a de San F ancisco como el T a ado cons i u i o de la
O ganización, y en ella a imagen de cualquie Cons i ución nacional se es ablecen unos
ó ganos polí icos con unas compe encias limi adas y un ó gano judicial p incipal, pa ece
lógico que odos es én obligados a espe a la legalidad en sus ac uaciones, e incluso que
la Co e, al uso de los T ibunales Cons i ucionales nacionales, pudie a de e mina cuando
un ó gano polí ico ha ac uado
ul a i es.
Pe o no es posible queda deslumb ados po el esquema es a al cuando se es á an e
una O ganización In e nacional y hay que eco da que en la Con e encia de San F ancisco
se plan eó la p opues a de da a la CIJ compe encia pa a de e mina los pode es de cada
ó gano que ue echazada en p o de la idea de que cada ó gano puede in e p e a su
p opia compe encia.
Además, la base de compe encia de la Co e es me amen e es a u a ia y su unción
no es o a que esol e las con o e sias que le sean some idas aplicando De echo
In e nacional, conjun o de no mas en el que cómo señala el P o eso F anck
21
, ambién
se encuen an las decisiones obliga o ias del Consejo de Segu idad. El p oblema que se
plan ea es que no pod ían se decisiones «ilegales» del Consejo —es deci con a ias a la
Ca a— po que, aunque al Consejo la unción p incipal que se le encomienda es el
man enimien o de la paz y segu idad in e nacionales ambién iene lími es en su pode
de ap eciación. En consecuencia, se a a de un delicado p oblema de equilib io de pode es
o de inalidades en e la injus icia y el deso den.
Du an e oda la ida de la O ganización no se han plan eado especiales p oblemas
de desequilib io po que el Consejo de Segu idad ha es ado casi pa alizado a consecuencia
de la ensión en e las supe po encias. Pe o ya en la pos -gue a ia, cuando el Consejo
de Segu idad sí hace amplio uso de sus pode es, esul a necesa io pode con ola la
adecuación de sus decisiones a la Ca a, obligación que pa ece ob ia pe o que no se
ecoge en ninguna disposición de la misma. Tal de e minación exigi ía bien una u gen e
e o ma ins i ucional en la O ganización, o bien una mejo u ilización de las posibilidades
disponibles. En an o se ope a la p ime a c eo que la solución puede encon a se po la
ía de la u ilización de la ju isdicción consul i a de la Co e.
21
T. FRANCK «The powe s o app ecia ion: Who is he ul ima e gua dian o UN legali y»,
AJIL
1992. ol. 86,3, p.522
La ju isdicción consul i a de la CIJ que se es ablece en el a ículo 96 de la Ca a y
65 y siguien es del Es a u o de la Co e da la posibilidad a és a de emi i dic ámenes no
inculan es a solici ud de la Asamblea Gene al, el Consejo de Segu idad o de los o os
ó ganos y o ganismos especializados au o izados pa a ello po la Asamblea Gene al. A
pesa de no a a se de un p ocedimien o con adic o io su ami ación es muy simila a
la del p ocedimien o con encioso. Aunque no haya sido la ace a más explo ada po el
abajo de la Co e sus esul ados, aunque ni nume osos ni inculan es, han apo ado
una con ibución sus ancial al desa ollo del De echo in e nacional.
Desde la Resolución 171 (II) de la Asamblea Gene al en 1947 se es á ecomen ando
a los ó ganos de Naciones Unidas y a los o ganismos especializados una u ilización más
ecuen e de la CIJ en el ma co de su compe encia consul i a. No obs an e,
adicionalmen e se pe cibía un iesgo de obs ucción de las unciones del Consejo y es
desde el inal de la gue a ia cuando iene p oponiéndose incluso desde algunos Es ados
Miemb os Pe manen es del Consejo de Segu idad" que an o el Consejo como la
Asamblea consul en más amenudo a la CIJ sob e p oblemas ju ídicos con o e idos,
sin que ello lle e a con e i la en el ju isconsul o de los ó ganos polí icos.
La Co e goza de disc ecionalidad pa a p onuncia se o no sob e un dic amen
solici ado, pode que u iliza sob e odo pa a impedi que se con ie a en una in oducción
sub ep icia de compe encia con enciosa no acep ada po los Es ados que así pod ían
ob ene una solución ju ídica y no inculan e. Cie amen e, los Es ados no pueden solici a
opiniones consul i as a la Co e (sólo pueden compa ece de acue do con el a .66 del
Es a u o), pe o el o igen de solici ud de un dic amen po pa e de un ó gano siemp e es á
en una di e encia de pun os de is a en e Es ados, cuyos o os son los que hacen adop a
decisiones po mayo ía en los ó ganos polí icos. En es e sen ido el P esiden e de la
Co e, M. Bedjaoui
23
obse a que los Es ados son siemp e los e dade os solici an es y
bene icia ios de los dic ámenes de la CIJ y que no exis en azones pa a que queden
aislados.
En odo caso, c eo que el desa ollo de la ju isdicción consul i a debe es a más
bien guiado hacia la unción de la Co e como T ibunal Consi ucional de la O ganización.
zz
Go a ech en «Reali y and Sa egua ds o a Secu i y Wo ld» 1987, ci ado po M. BEDJAOUI
en «Du con ole de legali é des ac es du Conseil de Secu i é», en
Nou eux i iné ai es en d oi .
Hommage á F.Rigaux.
Ed. B uylan . B uxelles 1993, p.70.
M. BEDJAOUI
«Les essou ces o e es pa la onc ion consul a i e de la CIJ. Bilan e
pe spec i es.
Cong eso de las Naciones Unidas sob e De echo In e nacional Público, Nue a
Yo k 13 a 17 de ma zo de 1995. Manusc i o, p.23.
— 68 —

— 69 —