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TEXTOS PRIVADOS Y EL RASTREO DE CAMBIOS GRAMATICALES EN EL SIGLO XVII Este trabajo se ha realizado teniendo como fuente de inspiraci6n la nueva Historia de la Lengua Espafiola (Rafael Cano Aguilar coord. 2004), en concreto la lectura del capitulo referido a 10s cambios gramaticales de 10s Siglos de Oro, llevado a cabo por el profesor Gir6n Alconchel. En dicho capitulo, se hace un analisis pormenorizado de los cambios grainaticales -puesto que 10s cambios foneticos se estudian en otro capitulo de esa obrazque se dieron entonces, bien porque comiencen, bien porque lleguen a tt-rmino, a partir sobre todo de las gramaticas iureas. Los datos y las conclusiones observadas en el se han contrastado, para esta comunicaci6n, con una seleccion de docu~nentos privados del siglo XVI, como propuesta de trabajo aplicable a un corpus mas amplio, en un intento de determinar si es un metodo rentable o no para este tipo de textos que, generalmente, no son objeto de estudio de 10s historiadores de la lengua. 1. Caracterizaci6n del corpus Esta constituido par un total de 640 cartas privadas de espaiioles que se fueran a Ambica en el siglo XVI. Se conseman en el Archivo General de Indias y fueron descubiertas por Enrique Otte. Dicho bistoriador las dio a conocer en una edicion modemizada, que se ha utilizado como punto de partida para encontrar 10s originales y, con ellos, realizar una nueva edicion. En comparacion con la edicion de Otte, la nueva edicihn, aun no terminada, deja fuera algunas cartas que tienen una fecha posterior a 16003, asi como incluye otras ineditas4. ' Agradezco a1 profesor Wulf Oesterreicher, asi como a mis colegas y amigos Julio Arenas Olleta y Araceli L6pez Sereaa, las sugerencias que me han hecho para la mejora de este texto y, como siempre, a1 profesor Rafael Cano Aguilar la lectura atenta del manuscrito. Cf. el capitulo precedente: Cano Aguilar (2004) iiCamhios en la fonologia del espafiol durante 10s siglos XVI y XVlln, 825-857. En total, de las 657 c&as que recoge Otte, s61o 42 son del siglo XVII. Las cartas ineditas aue se han inciuido en la nueva edicion son 25.
Casi el unico rasgo con el que se puede definir de manera conjunta este corpus es el de la heterogeneidad. En efecto, si se quisiera hacer una descripcion paleoyifica, habria que decir que no hay un rnodelo unico, si bien hay determinados prototipos escriturarios; si se pretendiera hacer un analisis geografico, bien de 10s destinatarios, bien de 10s remitentes, tambiAn encontrariamos heterogeneidad; y asi podriamos continuar con todos 10s niveles. Esta caracteristica, que podria verse como un inconveniente en cuestiones practicas, no es mb que un reflejo de la realidad del Nuevo Mundo en el siglo XVI y, precisamente, es lo que hace que este corpus pueda ser interesante casi desde cualquier punto de vista que se quiera tomar. De ahi que se hiciera necesaria una nueva edition, fie1 a 10s manuscritos y con una presentacion que abriera sus puertas a la investigacion lingiiistica en cualquiera de sus niveles. Atendiendo a la privacidad de las cartas, diremos que tambit-n ese rasgo las caracteriza a todas. Por okra parte, aunque muy relacionado con lo anterior, el grado de familiaridad entre 10s interlocutores varia en todo el corpus, basta el punto de poder decir que tenemos un continuo de posibilidades, que nos permite observar una rica muestra de situaciones comunicativas, entre 10s dos extremos de la escala variacional: la distancia y la inmediatez comuuicativas, conceptos que desarrollaron Peter Koch y Wulf Oesterreicher en su obra de 1990, Gesprochen Sprache und geschneben Sprache, y que se encuentran bien aclarados por el segundo de estos autores en las siguientes palabras: Ya la mera enumeracion de 10s tipos de discursos demuesha, de nuevo, que dichos tipos fonnan una escala y que 10s modelos discursivos pueden localizarse en un campo continuo entre dos polos extremos. Estos dos polos representan lo que se suele llamar en un scntido prototipico oralidad y escrithxalidad. El campo continuo entre oralidad y escrituralidad es de naturaleza concepcional, es decir, es independiente de la realization fonica o grafica del discurso. Estos polos, ngurosamente definibles por 10s valores param6tncos explicados, vamos a llamarlos, para mayor hrevedad y usando 10s terminos en un sentido metaforico, inmediatez comunicativa y distancia comunicativa. Y es evidente que el discurso oral funciona, por definicion, en el hhito de la inmediatez comunicativa. (Oesterreicher 1997: 90)5 De las 640 cartas, hemos seleccionado doce, procurando aunque no siempre ha podido ser asique se supiera la mayor cantidad posible de datos del emisor de la misma, en concreto: su lugar de procedencia, su relacion con el destinatario y su profesion. Estas doce cartas son una minima representacion de la corresponCf tambiin Koch y Oesterreicher (2001); Oesterreicher (1994, 1996, 2004). Tamhiin la reseiia realizada oor Araceli Lhoez Serena a la obra de los autores en 2002. Sin dnda aleuna. -. es desde este marco teorico desde el que el analisis de estos documentos privados cobra sentido en relacion con la oralidad. Dues de otro modo. el rastreo de huellas de la len~ua oral de eve- . . - cas anteriores a la aparici6n del magnet6fono es una empresa imposible.
TEXTOS PRIVADOS Y EL RASTREO DE CAMBIOS GRAMATTCALES EN EL SIGLO XVI 22 1 dencia que se mantuvo entre el Nuevo Mundo y la Peninsula, entre maridos y esposas6, hijos y madres7, madres o padres e hijos8 y hermanos9, considerando que en estos niveles de relacibn, la familiaridad podria ser mayor que, por ejemplo, entre un tio y su sobrino. No obstante, se da una diferencia entre las Ires cartas elegidas para cada tip0 de relacion, pues se ha intentado representar tambien 10s distintos niveles socioculturales, de mod0 que 10s datos de 10s distintos documentos son 10s que presentamos en la siguiente tabla: 1 I Cosme Rodriguez / albafiil 1 1556 Esposa 14 I Luis de C6rdoba 1 mercader 1 1566 Esoosa El total de las cartas del corpus dirigidas a las esposas son 102, par tanto estas tres suponen el 2.94%. 'En este caso, son 23 cartas, qne suponen el 13.04%. Hay 47 cartas que reflejan esta relacion, que son un 6.38%. El nrimero de cartas entre hemanos es el mavor. nues asciende a 153. aue en este caso es solo el 1.96%. lo Esta nnmeracihn es la aue se encuentra en la nueva edicion No obstante. estas cartas se corresponden, en la edition de Otte, con las signientes: 212, 154, 98, 437, 164, 502, 427, 530. 413. 276. 361.445. ... l1 No sabemos con exactitud su estatus social, pero, aunque con mala caligrafia, que hace diflcil la lectura de la carta, queda constancia en ella de qne Maria sabia escnbir, pues hay referencias explicitas a ello, como las siguientes palabras: mreo q no a de entender vien esta letra q con lagrimas no veo lo q escrivo y por darle a el y a mi amada hija consuelo con mi letra no quise q criado me la escriviese)).
2. El rastreo de 10s cambios gramaticales en el corpus 2.1. Las completivas Desde 10s origenes del espafiol, encontsamos la eliminaci6n de la conjunci6n que ante completiva con el verbo en subjuntivo, dado que el modo hacia pensar ya en la subordination de dicho verbo a1 de la oraci6n principal. En efecto, podemos comprobarlo en estos ejenlplos de nuestro corpus: rogar: (1) le mego me haga md q de otro salto como de ajona a seuilla (14) (2) ruego a dios me tenga de su mano (296) suplicar: (3) ansi lo supco a vm se aga sienp[r]e, (274) (4) le suplico ayude e faboresca a vm (275) desear: (5) lo qua1 yo deseo mncho lo fueran (274) (6) deseo mucho uuiese sido, ansi (274) placer: (7) plugiera a dios yo no viniera a estas partes para tener ta~ita pena por vos (66) holgar (8) holgaria lo hiziese (274) servir: (9) si en algun tiempo fuere dios semido [porlvean a vm o cossas suyas que por sus cartas se conoscan (13 1) persuadir: (10) el e su madre y hernas me persuaden cada dia ynbie por vm y mis hermanas (275) Sin embargo, lo que se comienza a extender en el siglo XVI es la eliminacibn del que ante completiva en indicativo. Asi, encontramos en el corpus menos ejemplos pero, en mi opini6n, suficientes para verificar este hecho: creer: (1 1) aun creo gana de comer (14) (12) despues creo se metera fraile (14) (13) sigun ma llegado esta tan grande desdicha y perdida creo sera mi vida poca (296) (14) creo lo hare avnq ay tienpol2 (296) '2 Dejo fuera de estos ejemplos aquellos qne tienen el verbo principal en subjuntivo par motivos de consecutio temporum y 10s que lo tiene en imperativo: ((la animeis no tenga temor de la mar;, (14), iaeria acabanne la vida ruegen alla a dios me la de para su seivicio;; (296), iauegen alla a dios lo encanine)>.
en tender: (1 5) e tenido nueua q llego la flota a espana en saluo entiendo lo avra vm recebido coil salud (274) (16) entiendo lo hara sin falta pudiendo po[r]q cs honbre mu1 honrado (274) ~, (17) el sr baltasar diaz lleua de aca p[ar]a vm entiendo seran en cspaiia quatro mil reales (274) co~~fiar: (18) le suplico ayude e faboresca a vm para su despacho ) como yo confio lo ara (275) avisar: (1 9) me auisa de lima tiene nueua desto (274) significar: (20) tantas ne~ecidades y trauaxos con10 vn~ ine significa tiene (275) En ellos cabe notar una diferencia con respecto a los antenores: es llamativo que en la segunda serie de ejemplos haya escasa variacidn lbxica en el verbo de la oraci6n principal. Crco, entiendo, confio, pero tambien me avisa, me significa, en lugar de ser verdaderos verbos principales ante completivas, parecen atenuar lo que se expresa con el segundo verbo, que, por su parte, va cn indicativo y, casi sieinpre, esto es, en siete de 10s diez ejemplos, en futuro, dandole, por tanto, un matiz hipotetico a1 enunciado co~npleto. En cambio, en la pnmera lista de ejemplos, la relacion entre el verbo principal y el verbo en subjuntivo parece ser mas claramente una relacion de subordinacidn, que, coino hemos visto, esta disipada en el segundo grupo de ejemplos. Justificando esto que acabarnos de decir, a1 mismo tiempo que constituye otra diferencia entre 10s dos conjuntos, esta la carga semantics de unos y otros verbos, pues 10s primeros son de peticion mientras que 10s segundos son de pensamiento o de lengua. Parece, pues, que se trata de actos enunciativos diferentes: el primer grupo serian, segun la tenninologia de Austin y SearleI3, actos de habla perlocutivos, es decir, con 10s cuales se espera una reacci6n par parte del interlocutor; y el segundo gmpo serian actos ilocutivos, donde 10s verbos creer, entender, etc. actuarian colno modalizadores, en este caso, atennativos del discurso. Por otra parte, habria que tener en consideration otro aspecto, puesto que, dentro de las cartas seleccionadas, este fen6meno no se produce en ellas de manera homogenea. La eliminacidn de la conjunci6n se da en la carta 14 (4: 1-2)14, en l3 Cf. Searle 1986. l4 Los niimeros entre parhtesis corresponden a la cantidad de ejemplos en cada carta. El primer numero es la suma total de ejemplos, el segundo es el correspondients a 10s ejernplos en subjuntivo y el tcrcero a 10s ejemplos en indicativo. Cuando no hay niunero alguno entre parentesis es porque se trata dc un solo ejernplo con subjuntivo. En 10s datos de 14 y 296 Ias sunlas no cuadran porque no se tiencn en cuenta 10s ejernplos con el verho principal en suhjuntivo: veasc nota 11
la 66, en la 131, en la 274 (9: 5-4), en la 275 (4: 2-2) yen la 296 (6: 1-3). Es decir, este fenomeno no es algo general, lo vemos en el 50% de las cartas seleccionadas y tampoco se da en indicativo en la misma medida que en subjuntivo. No obstante, no encontramos una justification para la variation, ni siquiera entre las cuestiones sociolingiiisticas, pues las cartas que tienen mas ejemplos son las del medico-cirujano a su madre y la de la mujer, que, segirn consta en la propia carta, es autografa, a su hijo. En todo caso, ambas cafias son las que contienen una mayor carga expresiva frente a la intencion casi estrictamente persuasiva de las otras. Queda pendiente averiguar si en 10s manuales de escribir cartas o en las ret6ricas de la epoca habia algun consejo o alguna preferencia explicita o no en relacihn con este punto. 2.2. Las relativas Afirma el profesor Giron Alconchel, autor de numerosos estudios sobre el relativo compuesto el que, que dicha construcci6n ernpieza a darse en 10s siglos XVI y XVIT annque c(su uso esporidico manifiesta una vida en estado latente)) (2004: 881). Si bien en este caso la ausencia de ejemplos no es necesariamente significativa, debemos constatar que no hemos encontrado ni uno solo entre las numerosisimas oraciones de relativo que hay en estas piginas, ni siquiera en 10s escasos ejemplos de relativo precedido de preposicion: (21) se le qden las casas en q viba (1) (22) parte de ellas son mias en que biuo (14) (23) hemando de medina mercader con quien os enbie la grana (24) aun duzientos mill con que hiua a su plazer (25) puede hazer vn buen cabdal con q pueda remediar a sus sobrinas (26) vendi un cavallo en q uine aqui (66) (27) cartas de seuilla de 10s deudos del sr ldo chumacero en q se le pida me haga m (274) (28) mas de tres mil ducados horos con q yo pueda seruir a todos mis deudos (29) yo enviare canoas en q venga (296) (30) no venga galeones ni flota en q vno dellos no venga Es, cuanto menos, llamativo, si bien, como deciamos, no necesariamente significativo. Seria, sin embargo, interesante, continuar dicha busqueda en otros textos semejantes a 10s que hemos analizado para este trabajo. 2.3. Las adversativas En esta epoca asistimos, dentro de las coordinadas adversativas, a un camblo en la preferencia por 10s nexos, pues observalnos c6mo pero y sin0 cobran fuer-
TEXTOS PR~VADOS Y EL RASTREO DI CAMBIOS GRAMATTCALES k~ EI. SIGLO XVI 225 za frente a mas, que aun en el siglo XVI podia emplearse tanto en la relacion restrictiva como en la exclusiva. Esta preferencia por pero y sino es lo que encontramos en nuestro limitado corpus, si bien podemos hallar asimisino la conjunci6n mas. En efecto, hay pero en la carta 14 (5)'s y en la 13 1 (2); hay sino en la 1, en la 131 (3), en la 144, en la 241, en la 256 (3), en la 291 (2), en la 296 y en la 298. Por su parte, mas esta en la 66 (4), la 144, la 274 (3) y la 291 (2): todos 10s ejemplos son de relacion restrictiva, pues, como puede percibirse, donde hay Inas no hay nuncapero; sin embargo, en las cartas donde hay mas puede encontrarse tambien sino, pues es la conjuncion que adopta el valor exclusivo que, a1 menos en este corpus, ya no tiene mas. Parece claro, entonces, que el primer valor que pierde esta conjuncion es el exclusivo, mientras que el restrictive sigue mantenihdose, aunque en contienda con pero. Estos son 10s ejemplos: (31) como muchos mercaderes qbraron y las quiebras fueron tan grandes no es maravilla que alla pensasen q yo auia quebrado como 10s demas pero bien sabeis sefiora q no tengo tan poco juizio que me metiese en cosa que no podia salir muy a mi saluo (14) (32) esta bueno de salud y aun creo gana de comer pero no nos tratarnos ni aun nos escreuimos tanpoco porq 10s parientes de aca ya os tengo escrito q no hago mucha cuenta de ellos (14) (33) porque aca las mugeres no hilan ni labran ni entienden en guisar de comer ni en otras haziendas nigunas sino sentadas en 10s estrados sino bolgandose con besitas de amigas que tienen concertado de yr a chacaras y otras holguras y esto es el exerqio de ellas (131) (34) su ermano gomsalo gillem le escrive vna carta rogandole de su parte q no aga otra coza sino venirse como dihio telngo (256) (35) esta tierra esta cansada mas con todo esta mexor q espafia (66) (36) bien mio mira por la onra no sea parte nada para q se pierda 1 inas pues q sois discreta y esta a buestro cargo no digo mas (66) Por otra parte, debemos observar en que cartas se da mas: recordemos que la carta 66 es la del alferez, la 144 la del dean, la carta 274 la del medico cirujano y, por ultimo, la 291 es la del abogado. De modo qne, de las tres cartas seleccionadas para cada una de las figuras destinatarias, es la del nivel sociocultural mas alto la qne presenta el empleo de mas. Esto nos lleva a concluir que desde el inicio del declive de mas, dicha conjuncion se restringe a un ambito sociocultural mb alto, si bien no necesariamente mas formal'6. l5 Coma anteriormente, el numero entre parentesis indica la cantidad de ejemplos en cada una de las cartas con alguna representacihn. l6 Recuhdese el caso de la carta 274. Cf apartado 3.2.
2.4. Las causales y las concesiva.~: como, porqzre, aunque 2.4.1. Con respecto a las causales, dice Giron brevemente que ctse desarrolla el esquema como + subjuntivo, imitation del "cum narrative" latino), (2004: 883), en el cual la diferencia modal era escasa; por ello, ((el latinismo acabaria incorporandose a1 idioma con la sustituci6n del subjuntivo por el indicativojj. No obstante, para completar este nexo recurrimos al estudio monogrBfico que sobre el hizo Cano Aguilar (1995). Segun se explica en ese trabajo, el valor causal de cojno aparece desde 10s primeros textos castellanos, aunque hay que distinguir cntre el como seguido de indicativo y el como seguido de subjuntivo. Con respecto a la primera conshuccion, se sefiala en la obra citada: Al igual que sucedia en latin, el Indicativo es el modo bbico de las causales con como (. . .): lo dicho en la oracion de como se toma como "dado", y de ah: su caracterizaci6n modal con el Indicativo. Se trata, pues, de una "causa concomitante", no de la "causa directa" de algo [. . .] (1995: 104). Y, en efecto, istas son las mas abundantes en nuestro corpus, donde las encontrainos en las cartas nhmero 14, 241, 256, 291 y 296, cuyos ejemplos son 10s siguientes: (37) como es tan largo el biaje no mespantare que se pierdan (241) (38) como soy mujer todo se a perdido (296) (39) pero coino muchos mercaderes qbraron y las quiebras fueron tan grandes no es maravilla que alla pensasen q yo auia quebrado como 10s demas (40) y como lo enbie tuve entendido q teniades dineros de 10s q sobrauan de 10s trezientos ducados de la capellania (41) como no deue de saber nadar no se oso arronjar a1 agua (291) (42) ni tan poco se qi[e?]m encargar dello como el rei toma la moneda q soliam dar coronas em espania dandoles aca ps de oro (256) En el ultimo dc estos ejemplos vemos que la posicion de la subordinada varia, respecto de las otras, per0 tambien respecto de lo que afirma Cano: La ubicacion de las 'causales' de como, se&n ha podido comprobarse en todos los ejemplos aducidos, y seglin es af~macion general entre 10s gramaticos, es la anteposicion respecto de sn "principal". Ello se muestra perfectamente congruente con su sentido y con la funcihn discursiva que se les atribnye: ~ustificacihn presupuestan de algo. Ademas, a la posicion sse Ic puede atrihuir una funcihn distintiva, siendo bste el principal rasgo que separaria a las 'modal-comparativas', en especial a las corroboradoras, pero tamhikn a las completivas (. . .), de las 'causales', antepuestas [...I (1995: 107-108). Por tanto, aunque tambi&n conste la aparicion de un escaso nhero de ejemplos con el orden inverso, esto es, pospuesto, podemos dudar de su valor causal -y por ello, tarnbien del ejemplo 42-.
TEXTOS PRIVADOS Y EL KASTREO DE CAMBIOS GRA~IATICALES EX EL SICLO XVI 227 Por su parte, las constn~cciones de corno con subjuntivo tienen dos entomos: el de presente y el de imperfect0 con -se, segCn afirma Cano, aunque no encontramos ejemplos del segundo en nuestro corpus233. De como seguido de presente de subjuntivo se seiiala lo siguiente: (IV) El ikso del Presente es antiguo en la lengua, aunque no parcce continuo, pues se encuentra en la Cpoca medieval preferentemente en textos doctrinalcs [. . .] y ello reaparece en lextos dci XV [...I. Con este orden [pospuesto] se puede indicar tambien la motivaci6n de lo enunciado, llegando aqui algunos ejemplos hasta el siglo XVI (en textos moralizadores, y arcaizantcs lingiiisticamente, de fray Antonio de Guevara) [...I (1995: 112-113). ExtraiYa, por ello, que, a pesar de estas palabras, en estos textos del ultimo tercio del XVI encontremos aun cuatro ejemplos: (43) como entre en sn poder y compafiia perded cuidado (144) (44) me a dado su palabra que colno vm se determine a benir que el poma su persona y hadendas en se~uiqio de vras merqedes (275) (45) yo pondre en la ueracruz adere~o como uengais a vro plazer (46) dios lo encamine todo como sea p[ar]a su santo seruiqio Como se observa, aunque la construcci6n efectivamente sea de coma seguido de presente de subjuntivo, el sentido de ellas, sin embargo, no es causal: mas hien sus valores son de temporal (43), conditional (44) y modal-final (45, 46), de manera quc podemos afirmar que no existen en el corpus ejemplos de colno causal seguido de subjuntivo, de acuerdo tamhien con lo que afirma Giron. 2.4.2. En cuanto aporqueen construccion con subjuntivo pero con valor final, percibimos a travks de estos pocos ejemplos que, efectivamente, aun -y hash hoyse mantiene: (47) no se encarguen de traer otra jente ninguna consigo porque no se quexe nadie (13 1) (48) a lo menos ) me hubieras escripto vna y muchas vezes ) porque [enltendiera yo que heras biuo y que sahias ) siquiera escrevir (291) (49) escrivale porq paresca q se aze cuenta dellos (296) (50) porq vea el mod0 q aca se tiene descrivir le enbio esa carta 2.4.3. En relaci6n con las concesivas, si hien en otras cartas que no han sido incluidas en esta selection hemos encontrado de forma esporadica el modemo no e~nbargante e incluso no ohstante, el nexo por excelencia de la concesihn es amqne, del cual tenemos ejemplos en todas las cartas, excepto en dos. Asi, en la carta I (2), 14 (7), 66 (3), 144 (2), 256, 274 (4), 275, 291, 296 (2) y 298 (2), confirmandose asi su asentamiento en la lcngua. Estos son algunos de 10s ejemplos: l7 Y ello a pesar de que en el trabajo citado sc afirma quc cl apogeo de esta construcci6n esta en la Cpoca prcclhsica y clasica.