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La Oposición del Consulado de Cargadores a Indias a la creación de compañías comerciales privilegiadas (S. XVII)

García Fuentes, Lutgardo

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 LA OPOSICIÓN DEL CONSULADO DE CARGADORES A INDIAS A LA CREACIÓN DE COMPAÑIAS PRIVILEGIADAS (S.XVIII) Lutgardo García Fuentes Universidad de Sevilla Las Compañías de Comercio en Europa. En el siglo XVI1 aparecieron, como es sobradamente sabido, nuevas formas de organización comercial: las compañías reguladas, con protección del Estado, como los Merchant Adventures de Inglaterra; las Joint Stock Companies, que nacieron dotadas de un cierto espíritu capitalista muy diferenciador, denominado mercantilista, con el capital dividido en acciones y liquidación de beneficios mediante el sistema de prorrata; y las compañías de navegación. Las sociedades anónimas nacieron como respuesta jurídica a la necesidad económica de una nueva institución que sirviera para la explotación comercial de las ingentes masas de capital que habían afluido a Europa tras los grandes descubrimientos geográficos. De manera que su origen hay que buscarlo en la abundancia de capitales en el siglo XVI así como en la necesidad de acumular capital a través de las finanzas y del comercio2. En el Mediterráneo nació un tipo o modelo de sociedad marítima denominada "loca navis" que se organizaba mediante el procedimiento de dividir el coste de barcos y cargamentos entre un gran número de copropietarios. Uno de los socios se responsabilizaba de llevar el barco al lugar de destino y de proceder posteriormente a las ventas de las mercancías, mientras que los demás aportaban productos y capital y participaban en los beneficios y en las pérdidas al término de la liquidación de la sociedad. Estas se constituían por un solo viaje o empresa y por lo general eran sociedades familiares ampliadas (caso de los Fugger). Cada compañía tenía un capital básico, el "Corpo" (acción) y un capital adicional, "sopracorpo", también denominado  1.‐El presente artículo es una versión resumida de la ponencia presentada al XIV Congreso del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano celebrado del 23 al 26 de septiembre de 2003 en Lima.  2 .- Santiago Hierro Anibarro: El origen de la sociedad anónima en España. La evolución del asiento de avería y el proyecto de compañías de comercio de Olivares (1521-1633) Madrid, 1998.  24   en la actualidad "obligación". Todo ello se traducía en que el "sopracorpo" tenía interés limitado pero garantizado. El mercado de lana en Inglaterra, aunque ya en decadencia, mantuvo su importancia en los siglos XVI y XVII. La Lonja, lugar donde se gravaba la lana y donde se vendía a los mercaderes extranjeros, estaba ubicada en Calais, que en esa época era posesión inglesa, y mantuvo dicha condición al menos hasta 1588. El lugar preeminente de la Lonja lo ocuparon los "mercaderes aventureros" organizados en compañías. Desde 1550 comienza a desarrollarse en Inglaterra y en los Países Bajos las "Sociedades Anónimas" con acciones transferibles. En 1600 existían en Inglaterra en torno a una docena de sociedades de esta naturaleza. Es ahora cuando se producen los adelantos más importantes al considerar como permanente el capital. Primero fue la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (1612) y luego la Compañía Inglesa de las Indias Orientales (1623). La Compañía Holandesa fue la primera que determinó que sus acciones sólo podían liquidarse vendiéndolas abiertamente en la Bolsa. Pero la primera en distinguir entre beneficio y capital fue la Compañía Inglesa. Todo ello trajo consigo el mercado de capitales, es decir, el nacimiento del capital financiero y el desarrollo del juego de la Bolsa. En el caso holandés todo al amparo de la gran tolerancia económica, ante la igualdad absoluta entre extranjeros y burgueses de ciudades como Amberes. La Bolsa abierta a todas las acciones desde 1551 significó un paso de gigantes. Amberes no conoció corporaciones privilegiadas, ni monopolios. Con razón se ha afirmado que el hecho de que una pequeña república mercantil como Holanda, con escasos recursos naturales y una población de no más de dos millones de habitantes fuese capaz de desafiar y poner en jaque a las principales monarquías europeas era concebido como insultante anomalía3. Holanda a mediados del XVII consiguió ser la primera potencia comercial del mundo. El Estado holandés protegía la práctica del contrabando y practicaba igualmente la estrategia de ataques sistemáticos contra España y Portugal por medio de filibusteros. El ejemplo de las compañías de comercio de la república se presentaba como el único mecanismo posible  3.‐Herrero Sánchez, M.: "Comercio, patrimonio, nación y guerra. El imperio colonial neerlandés en la Edad Moderna" en Debates y perspectivas. Cuadernos de Historia y Ciencias Sociales. núm. 2, 2002.  25   para poder rivalizar con los hombres de negocios neerlandeses en los mercados mundiales. La Compañía Holandesa de las Indias Occidentales se fundó en el mes de junio de 1612, con capitales suscritos por pequeñas compañías existentes y por pequeños burgueses de distintas ciudades y fue creada como arma de guerra contra la Monarquía Hispánica4. Las compañías de comercio repartían, en esos años, entre sus accionistas, el 75% del capital invertido. Por otra parte, el dinero era barato en la banca de Amsterdam lo que le permitió desarrollar una gran actividad crediticia y fomentar la iniciativa privada, sin olvidar que las fuentes primarias de la prosperidad no eran otras que la agricultura, la industria y los ahorros de los refugiados por motivos religiosos. El reparto de beneficios de las compañías entre sus accionistas enriqueció al público. Amsterdam fue mercado de los metales preciosos y metrópoli del capitalismo europeo en el siglo XVII. El Estado fue instrumento del capitalismo, la marina estatal estaba al servicio de la protección expansiva. La acumulación de capitales estuvo a cargo de las Compañías por Acciones, colocadas en las provincias confederadas y en el extranjero. El Estado no absorbió la riqueza en manos de particulares, tal como sucedía en España, donde se impuso la política centralista por antonomasia. Me parece muy acertada la observación de Hierro Anibarro cuando advierte que para "la investigación sobre las compañías de comercio debe tomarse como punto de partida las necesidades económicas que propiciaron su aparición y que resultaron decisivas para perfilar sus caracteres. Esas necesidades económicas fueron generadas por la aplicación de las políticas mercantilistas a raíz de los descubrimientos geográficos de principios de la Edad Moderna que actuaron sobre las instituciones mercantiles medievales transformándolas de manera definitiva"5. Proyectos de fundación de sociedades anónimas de comercio en España. Pues bien, fue el ejemplo de la rentabilidad de las Compañías inglesas y holandesas lo que movió a los españoles a intentar la fundación de una Compañía de Comercio Armado con las Indias en los años 1622, 1628 a 1630 6, 1668 y 1681. En  4.‐Herrero Sánchez, p. 109  5.‐Hierro Anibarro, p. 297. El subrayado es mío.  6.‐ Véase M. Sánchez-Apellániz y Valderrama: "El proyecto de Compañía de Comercio con Indias aprobado por la Junta de Comercio 1683" en Revista de Derecho Mercantil XXXIII, núm. 83, 1962.  26   1622 la Junta de Comercio estudió los memoriales que habían presentado López Pereira y Francisco de Retama quienes abogaban por la creación de una Compañía de Comercio siguiendo el modelo holandés -país del que acababan de regresarpara el comercio con Europa y en Portugal para la India7. El Conde-Duque de Olivares reconocía la imposibilidad de mantener un superávit comercial de la balanza de pagos española por lo que intentaba reconducir la política económica española promocionando y creando compañías de comercio, pero la junta de Comercio dudando de las buenas intenciones de los holandeses rechazó la sugerencia y se siguió un camino diferente al seguido por las demás naciones europeas. Aun así no estamos dispuestos a aceptar la idea - generalmente admitida como correctade una "grave crisis financiera" en la Monarquía española a lo largo del siglo XVII. Como en otro lugar hemos demostrado, a los lugares de mayor actividad económica de España y de aquí a los más activos de Europa llegaban cantidades suficientes como para poner en funcionamiento una o más sociedades anónimas tal como pretendía el Conde-Duque y en definitiva la Corona. En octubre de 1624, mediante una Real Cédula se proclama la creación del Almirantazgo de las Países Septentrionales, compañía de mercaderes flamencos cuya sede estaría en Sevilla. A este proyecto siguieron otros como la Compañía de Levante, fundada por castellanos y catalanes y con sede en Barcelona y Cartagena; la Compañía de la India Oriental, constituida por portugueses y con sede en Lisboa; y la Compañía de Terranova formada por españoles del norte y con sede en Bilbao y San Sebastián. Una cosa está clara y es que no fue un buen ejemplo el del Almirantazgo porque nunca funcionó, tal vez porque los grupos de Amberes estaban implicados en actividades de contrabando en España8. Las Compañías del Proyecto como la de la India Oriental se inspiraron respecto a su organización en un asiento de avería de 1620 y sobre todo en el de 1627. Lo cierto es que de estas compañías sólo dos entraron en funcionamiento por un tiempo escasamente superior al lustro, la Compañía del Almirantazgo de Sevilla y la de la India Oriental.  7.‐J.H. Elliott, El Conde-Duque de Olivares. El político de una época de decadencia, Barcelona, 1990, p. 169 y 175. 8.‐ Stanley J. Stein y Barbara H. Stein: Plata, comercio y guerra. Barcelona, 2002, pág. 98  27   Por orden de S.M. rey en 1629 se dieron los pasos necesarios para averiguar la posible fundación de la Compañía de Comercio cuyo objetivo serían el tráfico con dinero de los interesados, en España, de Vizcaya hasta Barcelona, los Países Bajos, Italia y puertos de Europa 9. En los primeros días de 1630 el Conde-Duque escribió al corregidor de San Sebastián haciéndole ver el interés que tenía el Rey en la fundación de Compañías de Comercio, pero como dice Montserrat Gárate "era difícil dada la situación de ineficacia en materia de política /…/ trazar una nueva línea de actuación cara al intercambio colonial"10. El proyecto fue visto y analizado por el Consulado de Sevilla que en junta extraordinaria llegó a esbozar una modificación que no cristalizó pues según Guiar Larrauri se oponían la ¡opinión de los españoles y el sistema establecido! En 1668 la Reina Gobernadora expresó su voluntad de que se procediese al establecimiento de una Compañía de Comercio Armado y que el Consulado de Cargadores a Indias de Sevilla a tal fin colaborase con Rodrigo Serrano, quien por encargo del marqués de Aytona tenía la responsabilidad de la puesta en funcionamiento. Previamente se había pedido informe sobre la conveniencia o no de una compañía de comercio con Buenos Aires y no prosperó el proyecto por la presión opuesta del Consulado de Lima. También manifestaron su oposición al proyecto miembros del círculo político del privado Medinaceli y, sobre todo, la firme oposición de Veitia Linaje, de quien era pública y notoria su negativa a la formación de una gran compañía española destinada a corregir los yerros de la política colonial. Así pues, en esta tesitura, el prior del Consulado de Sevilla, José de Bengoolea, vasco, dio las órdenes oportunas y se celebró una reunión de toda la corporación mercantil sevillana el 14 de abril de 1668. Se hizo un análisis de los pros y contras así como de la hipotética rentabilidad de la futura Compañía de Comercio Armado; el prior alentó a los asistentes a dar su dictamen favorable al proyecto y agradeció a la Reina el celo mostrado en la búsqueda del bien de sus vasallos. Pero el cuerpo consular tras escuchar todo el razonamiento del prior se pronunció de la forma siguiente: "Siendo la Armada de los galeones/…/ el nervio de  9.‐Consulados, lib. 10, Carta del Duque de Medinaceli de 10 de mayo de 1681.  10.‐M. Gárate: La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, San Sebastiá, 1990, pág 10.  28   este comercio y de mayores intereses a esta Corona, y componiéndose de sólo el número de ocho u doce galeones, se hizo compañía por el comercio encargándose de sus despachos, con título de Asiento de Avería y se puso el puesto de caudal necesario para ellos, con grandes esperanzas de aprovechamiento, primera segunda y tercera vez, y en fin quebró y faltó dicha Compañía y puesto /…/ y desde el año de seiscientos quarenta que fue la última quiebra /…/ conociendo el comercio los daños que se padecían y las utilidades que se les seguirían en volver a encargarse de estos aprestos I.../ no se ha podido volver a juntar caudal que sirva de puesto, porque los caudales de comercio son muy divertidos y andan siempre muy arriesgados y faltando caudal para una cosa tan propia y tan necesaria /…/ como puede haber caudal para cosa tan nueva como la que se ha propuesto, que es engendrar un nuevo cuerpo que desde luego ha de ser grande, y grande la costa de su conservación y muy incierto el fin para que se crea y dificultará su crianza /…/ a los presentes no les parece que en este comercio hay caudales, ni ánimos, ni disposición para dar principio a semejante formación de Compañía/…/en esta materia son invencibles las dificultades que se ofrecen ... "11 En la carta que se le envía a la Corona se agrega que sentía "el estado presente de las cosas y la imposibilidad que el tiempo ofrece por las razones representadas del comercio"12. Igualmente ese mismo año fue rechazado el proyecto elaborado por Eugenio Carnero para la creación de una compañía de comercio con Buenos Aires13. Y el tercer intento se llevó a cabo en 1681. Se insiste en las mismas razones que se esgrimieron en 1667 pero reforzando la argumentación negativa con la excusa del reajuste llevado a cabo en 1680 por la Corona14. También lo intentó Luis Cerdeño y Monzón con la idea de enviar dos navíos a Buenos Aires a comerciar con textiles y absorber los productos de la tierra15. Hasta aquí todo lo sabido y a nuestro entender  11.‐A.G.I. Consulados, lib. 7.  12.‐A.G.I. Consulados, 53, fol. 106.  13.‐José M. Mariluz Urquijo: Bilbao y Buenos Aires. Proyectos diciochescos de compañías de comercio, Buenos Aires. 1981. pág. 21  14.‐A.G.I. Consulado, lib. 10.  15.‐Mariluz Urquijo, p. 22.  29   insuficientemente estudiado. Nosotros intentaremos someter a consideración aspectos que no han sido tratados por los investigadores16. Explicación de los fracasados intentos. ¿Cómo explicar la oposición sistemática del Consulado a la creación de compañías de comercio? ¿De verdad no había caudales suficientes en el mundo de los negocios de la Carrera de Indias? ¿Qué intereses había tras la negativa? Lo cierto es que a lo largo de todo el siglo XVII los intentos de fundación habidos fueron abortados. En todas las exhortaciones de la Corona al Consulado solicitando su colaboración en la fundación de la Compañía de Comercio, éste contestaba siempre igual, que no había caudales suficientes, que no existía la disposición apropiada entre los comerciantes; sus respuestas eran siempre evasivas y mostraban la firme oposición a cualquier modificación del sistema establecido. Respuestas que a nuestro modo de ver eran inaceptables e increíbles. La respuesta tal vez la encontremos en los envíos de plata desde las Indias17. Veamos. a) Independientemente de las cantidades calculadas por Hamilton y sobradamente conocidas, nosotros queremos destacar aquí algunas de las que otros historiadores han encontrado y que nos han puesto de manifiesto con absoluta claridad por qué son inaceptables para nosotros las razones que los comerciantes daban a la Corona para rechazar la creación de las mencionadas compañías de comercio. Sabemos que Eminente el 16 de mayo de 1666 informaba de que por lo general la carga de los galeones y flotas que zarpaban de Cádiz lo hacían con una carga que oscilaba entre 12 y 14 millones en mercaderías y frutos pero solo declaraban 1/20 parte 18. Esto nos explica el tópico fuertemente arraigado entre los investigadores españoles que ha atribuido a Eminente la responsabilidad del traspaso del comercio de Sevilla a Cádiz. La verdad es que si Eminente concedió tales facilidades a los mercaderes gaditanos no fue por su propia voluntad, sino porque el fraude del que gozaban en Cádiz les  16.‐Véase Fernando Fernández González Los vascos en el comercio sevillano de la segunda mitad del siglo XVII, Tesis doctoral inédita, Sevilla, 1995  17.‐ Lutgardo García Fuentes: "Los vascos en la Carrera de Indias en la Edad Moderna: una minoría predominante" en Temas Americanistas, Sevilla, 2003.  18.‐Archivo Municipal de Sevilla, Conde Aguila, 29, 17.  30   proporcionaba tantas facilidades y ventajas que el único procedimiento para que no acudiesen a él era rebajar los derechos de aduana, hasta el punto de que los comerciantes pudiesen operar con toda legalidad pagando a la Hacienda poco más de lo que tenían que pagar a los metedores contrabandistas, algunos como dice Domínguez Ortiz, de alto rango social19. b) Son numerosas las fuentes de información que avalan las llegadas de cuantiosas remesas de caudales. Por ejemplo Diego de Villatoro, miembro del Consulado de Lima, denunciaba en 1682 que salían del Perú 12 a 14 millones y se "extraviaban" de plata y de oro, por el río Chagres y Boquerón, en cada armada, unos 2 millones 20. F.Mauro sostiene en un trabajo sobre Londres que en esta ciudad se sabía que los galeones de 1682 llegaron cargados de plata según el informe del embajador inglés21. Según A. Girard, gracias al análisis que realizó sobre los informes de los diplomáticos franceses, Catalán y Patoulet, miembros del cuerpo diplomático de Francia, calcularon en más de 30 millones de pesos los que venían cargados de las Indias, cada año, entre 1665 y 1698. Tendríamos que traer a colación el indulto de la flota del marqués del Vado en 2'5 millones, con el que se logró introducir 40 millones. Y que los últimos galeones del mando de Diego Fernández de Zadívar que llegaron en 1701 traían más de 30 millones22. Michel Morineau ha calculado, para los cuarenta últimos años del siglo XVII la cifra de 285'2 millones de pesos llegados de las Indias23. c) Igualmente Zabala y Auñón consideraba muy bajos los cálculos de la llegada de caudales estimada por Navarrete, porque según él en casi todo el siglo XVII "de todas las flotas que vinieron apenas habrá alguna que no exceda de veinte millones de pesos su retorno, ni galeones que no volvieren con más de treinta millones / ... / la que vino el año pasado de 1652 a cargo del marqués de Monte Alegre condujo más de otros cuarenta millones; la de 1664 pasó de cuarenta y cinco millones; la de 1696 a más de treinta  19.‐ Antonio Domínguez Ortiz "La disputa Sevilla-Cádiz por el comercio de indias", en Cádiz e Iberoamérica, 1989.  20.‐A,G.I. Lima, 286 e Indiferente, 2741.  21.‐"Moneda y finanzas de España vistas desde Londres 1670-1740", en Dinero y Crédito (siglos XVI al XIX), 1978.  22.‐Archive Nationales. Aftalres élrangéres, Correspondence Politique, Espagne, 70.  23.‐ M. Morineau "D'Amsterdam á Seville. De quelle réalité I'histoire des prix sel'elle le miroir?" en Annales, 1968. 31   y ocho millones y en el presente siglo la del año 1708 pasó de cuarenta y un millones; y de las que han venido después, todos somos testigos / .. ./" 24. d) Nosotros hemos calculado que en 1624 llegaron de las Indias, ¡exclusivamente para la colonia vasca de Sevilla, más de 1'7 millones de pesos!; y desde dicha ciudad salieron para comerciantes vascos afincados en Euzkadi, entre 1640 y 1699, la cantidad de 11'24 millones de pesos25. Es decir, según nuestras estimaciones dicha cantidad viene a significar algo menos del 20% del total llegado a España para distintos puntos de destino. Es por ello por lo que nos negamos a admitir las motivaciones y justificaciones dadas a la negativa, basadas simplemente en la escasez de numerario que según ellos dominaba en el Consulado. A Sevilla llegaba dinero suficiente para organizar una compañía de comercio con las Indias. La experiencia de las compañías organizadas en Europa muestra que el volumen de capital necesario para la organización de una institución semejante podía ser acometida por los miembros del Consulado. Según Michel Morineau el primer viaje de la Compañía Inglesa necesitó una inversión de 68.373 libras esterlinas; y agrega que el capital suscrito en 1657 ascendía a 750.000 libras esterlinas. En 1682 la Compañía Inglesa de las Indias Orientales tenía en circulación obligaciones por valor de unas 500.000 libras esterlinas, o lo que es lo mismo, unos 250 000 pesos en obligaciones26 y en 1691 el capital conjunto de la Compañía de las Indias Orientales ascendía a 850.000 libras. Es decir, una cantidad insignificante para el volumen de capital que regularmente venía de las Indias. Por otra parte disponemos de datos suficientes sobre la fundación de algunas de las sociedades creadas en el siglo XVIII. Hemos prestado especial atención al capital social inicial de las distintas compañías. Siguiendo un orden sencillamente cronológico,  24.‐A. Girard, A. Le Commerce Francaise á Seville et Cádix au temps des Habsbourg, Paris-Bordeaux, 1932, pág. 25; M. Zabala y Auñon. y Martín de Loynaz: Miscelánea Economico política y Discursos varios sobre el modo de aliviar los vasa!!os con aumento de el Real Erario, Pamplona, 1749, págs. 169171.  25.‐Lutgardo García Fuentes: "La crisis del siglo XVII y las remesas de caudales indianos desde Sevilla para el País Vasco" en Archivo Hispalense, 254, 2000.  26.‐ G.Parker "El surgimiento de las finanzas modernas en Europa (15001730)" en la obra Historia económica de Europa (2) Siglos XVI y XVII. Barcelona. 1981, pág. 434.  32 