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La génesis de la ganadería de lidia en Andalucía

López Martínez, Antonio Luis

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Revista de Estudios Taurinos N° 3, Sevilla, 1995, págs. 79-106 LA GÉNESIS DE LA GANADERÍA DE LIDIA EN ANDALUCIA 1 Antonio Luis López Martínez Universidad de Sevilla INTRODUCCIÓN 1 toro de lidia es el mítico animal cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, según algunos, pero que tal como lo conocemos hoy día tiene, en realidad, una corta existencia. El toro de lidia es una creación del ganadero de reses bravas, hasta el punto que su origen hay que situarlo en estrecha vinculación con la génesis y evolución de este tipo de ganadería. La gana dería de reses bravas o de lidia es una institución de carácter empresarial que tiene como finalidad la cría y comercialización del toro de lidia. 1 Este artículo reproduce en parte Ja conferencia que con el mismo título pronunció el autor en el curso Dentro y fuera del ruedo: la fiesta de los toros, celebrado en el Puerto de Santa María entre los días 25 al 29 de Septiembre de 1995, organizado por el Exmo. Ayuntamiento de dicha ciudad y la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo; (Ver una recesión de dicho Seminario en ~nfra págs. 187 -194). 80 An tonio Luis López Martínez Aunque la literatura producida en torno al mundo de los toros es muy abundante y no cesa de incrementarse, sin embargo, aparece claramente sesgada hacia aquellos temas más directamente relacionados con la tauromaquia, quedando relativamente descuidados otros aspectos como es el caso de la ganadería2. Incluso, en este caso, la mayor parte de los escritos que tratan sobre la actividad ganadera se refieren a las técnicas agronómicas y veterinarias relacionadas con la crianza de los toros. La historia de la ganadería de lidia ha quedado relegada a un papel muy secundario, en el que únicamente ha interesado el estudio de las genealogías ganaderas, que son las que dan prestigio a sus propietarios. Sin embargo, se ha olvidado el carácter social, cultural y económico que tiene la cría del toro de lidia y cuestiones muy importantes que su estudio plantea han quedado sin respuesta. · Lo que en este artículo intentamos es analizar una cuestión, para nosotros importante, como la de la génesis y evolución de la ganadería de toros de lidia, cuyo estudio lo hemos planteado en tres grandes apartados: a) ¿Quiénes y qué eran los primeros ganaderos de reses bravas?, b) ¿Cuándo y en qué circunstancias se originó la ganadería de lidia? y c) ¿Cómo evolucionó en los primeros tiempos esta ganadería? 2 Baste como ejemplo el considerar que una de las co lecci ones de libros taurinos de más prestigio en la actua li dad "La Tauromaquia" de EspasaCalpe, que cuenta con 55 títulos publicados, dedica 30 a la técni ca del toreo y a la vida de los to ¡¡eros y, únicamente, 4 libros a la ganadería de toros de lidia. La génesis de la ganadería de Lidia en Andalucía 81 l.- ¿QUIENES FUERON LOS PRIMEROS GANADEROS DE TOROS DE LIDIA? Dejando al margen las explicaciones de carácter mítico y fabuloso, con nula confrontación documental, hoy parece claro que los orígenes de la ganadería de lidia hay que buscarlos en el siglo XVIII. A este respecto afirma el veterinario Sanz Egaña: « ... hasta el siglo XVIII no se han organizado ganaderías especiales para la producción del toro de lidia. Durante muchos años la ganadería vacuna española producía toros de lidia en un régimen pastoril espontáneo, sin reglas pecuarias ni prácticas especiales» (Sanz, 1958: 18). El principal obstáculo del estudioso de los orígenes de la ganadería de lidia es la escasez de testimonios documentales que posean un mínimo grado de fiabilidad. Mientras que otras actividades pecuarias, como la ganadería caballar, han dejado numerosos testimonios escritos, se puede afirmar que no existe documentación de carácter oficial, no digamos ya estatal, ni siquiera local que se refiera a los toros desde el siglo XVIII hasta hace prácticamente un par de décadas. Ello nos ha obligado a recurrir a fuentes documentales indirectas, ya que la alternativa a la documentación oficial, es decir los archivos privados de los ganaderos, desgraciadamente permanecen cerrados al investigador. El proceso que hemos seguido en nuestro estudio sobre el origen de la ganadería de lidia es el siguiente: En primer lugar hemos intentado construir una rela - ción de los primeros ganaderos de toros existentes. Para 82 Antonio Luis López Martínez ello3, hemos recu_rrido a la obra del marqués de Tablan tes sobre los Anales de la Plaza de Toros de Sevilla, de la que hemos extraído una relación de cerca de 200 nombres de ganaderos que lidiaron sus reses en dicha plaza de toros entre 1731y1833. Una vez establecida la anterior relación hemos procedido a buscar la mayor cantidad de datos posibles de los referidos ganaderos con el fin de que una vez respondida la pregunta ¿quiénes?, tratemos de responder a la segunda pregunta que nos formulábamos al comienzo de nuestro artículo ¿qué son? A través de diferentes fuentes consultadas, y que mencionaremos en su momento, hemos podido obtener datos de más de 50 de dichos ganaderos, el 25% del total de los que aparecen en los Anales del marqués de Tablantes. A partir de dichos datos hemos establecido una tipología de estos ganaderos que han quedado agrupados en cuatro categorías diferentes. A) Nobleza terrateniente4. Tienen una participación muy destacada desde los primeros años hasta la década de los 70 del siglo XVIII, en que comienzan a desaparecer de los carteles de la plaza de toros sevillana. Entre ellos hay que mencionar a los duques de Alba, Medinasidonia .. . , condes del 3 La gestión realizada ante la Real Maestranza de Caballería de Sevilla para acceder a su archivo resultó totalmente infructuosa a causa de la negativa. de la citada institución que alegó que se encontraban en un proceso de catalogación de sus obras, por lo que el archivo permanecería cerrado durante largo tiempo. 4 Sobre estas ganaderías nobiliarias contamos con una conferencia pronunciada por Pedro Romero de Solís en un sem in ario celebrado por la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo y recogida en el li bro Arte y Tauromaquia, publicado por Ed itorial Turner. La génesis de la ganadería de lidia en Andalucía 83 Aguila, Ge re na, Mejorada .. . o marqueses de las Amarillas, Gandul, Motilla, Rianzuela, Vallehermoso ... C::omo ya ha sido puesto de manifiesto por uno de los principales estudiosos de la historia agraria andaluza (Bernal, 1988: 59-61), la nobleza constituyó el principal grupo de terratenientes andaluces durante el Antiguo Régimen. Propietarios de grandes cortijos y dehesas, solían cederlas en arrendamiento temporal (Berna], 1988: 159-160). En ocasiones, debieron reservarse para su explotación directa algunas dehesas que destinaron para pasto de sus ganados. Un ejemplo característico de este tipo de ganadería nobilaria lo constituyó la vacada · del duque de Medinasidonia que fue creada para aprovechar los pasfos del Coto de Doñana, propiedad del citado duque. Anteriormente, dichas dehesas habían sido. arrendadas a diferentes ganaderos. Así, desde 1724 hasta 1738 los arrendatarios habían sido los cartujos de Jerez que, incluso, firmaron un contrato con los barqueros de Sanlúcar de Barrameda para cruzar sus ganados por el ríos. En 1740, el XIV duque de Medinasidonia decidió establecer en estas tierras una vacada6. Las reses que van a constituir la base de la citada vacada van a proceder de los diezmos que el duque cobraba en los pueblos de su jurisdicción, Vejer, Jimena, Conil, Almonte y Gibraleón. Con este fin 5 Archivo de la Provincia Bética Franciscana, Libros del Arca (Cartuja de Jerez), códice 31 l. 6 Aunque existen datos dispersos en varios legajos, la parte sustancial de la información sobre esta vacada del duque de Medinasidonia se encuentra en el Archivo Ducal de Medinasidonia, sección Medinasidonia, legajo 3641, que contiene la contabilidad de la citada vacada. 84 Antonio Luis López Martínez se efectuó el traslado de 289 reses, 108 machos y 181 hembras, desde Zahara, donde se reunió el ganado, hasta el coto de Doñana. Dicho traslado fue efectuado por el guarda mayor del coto más los hombres que en el futuro se encargarían de su crianza, un conocedor y 3 vaqueros, ayudados, a tal efecto, por 5 hombres a caballo y 16 a pie (Fig. nº 19). La vacada se mantuvo hasta que en 1763 fue vendida, por dificultades económicas del duque, a D. José Boza de Carvajal, de la orden de Santiago, rico terrateniente de Bienvenida en Badajoz, por 267 .380 reales 7. El administrador del duque hace una valoración positiva de la explotación de Ja vacada, ya que evalúa los ingresos producidos por lá misma en los 23 años de su existencia en 899.310 reales, mientras que su costo, incluida la renta dejada de percibir por la ocupación de las dehesas por la vacada, en 544.991 reales, lo que arroja una utilidad de 354.319 reales, lo que supone unos ingresos anuales medios de 15.405 reales. La vacada del duque de Medinasidonia es una explotación específicamente ganadera, que no aparece asociada a la agricultura, aunque dentro de las ganaderías hay que considerárla como una ganadería mixta, ya que proporciona tanto ganado de labor, que es su principal producción, como toros para ser lidiados. Ejemplo de esta última finalidad los 7 El precio tasado fue de 16 pesos sencillos por cada una de las 1 . 1O1 reses que componían la vacada en dicho año. La condición impuesta por el duque de que el pago se hiciese al contado nos demuestra que la venta se efectuó por las urgencias económicas de la casa ducal, nada extraño por otra parte, si tenemos en cuenta la coyuntura, caracterizado por subida de precios de los cereales y caída de la renta de la tierra (Ponsot, 1986: XXII y XXV). -- ~ É A l'LANO GEOMU!!ICO de l COTO DE DOÑA ANA . ~ - J>4:~.!~f'~6o -· ' •..! ~ ' .. ~ .,.., .... ,.. ' "í ' :f 'j\ '!' L A r "" "" • ,,• \" "' o l' ·r Fig. nº 19 - Plano del Coto de Doñana firmado por A. Chapman y G. Buck , finales del siglo XIX, · Palacio de Doñana (A lm onte, Huelva). (Apud .: Fernández, s. f.: 1 7) . ¡;- Oc ""· ;:: "" ~ . "' ¡:::,_ "" ¡sOc ¡::, s ¡:::,_ "" ..., s· ~ - ~ ¡::, "" ;:: ~ ~ í2"" ("') 5' 00 VI 86 Antonio J_,uis López Mar tínez tenemos en el envío de 28 toros a Madrid para ser corridos en los años 1745 y 1746, la venta de 6 toros para ser lidiados en S. Juan del Puerto, o los lidiados en Sevilla en 1762. Sin embargo, no se puede ignorar que la mayoría de los aiüma~ les vendidos son vacas con destino "al tajo", según especifica la documentación o novillos para la sementera. A pesar de la procedencia tan heterogénea de las primeras reses, pago de los diezmos de los vecinos de los pueblos de su jurisdicción, y la ausencia de indicaciones del duque a sus criados al respecto, hay que pensar que ya existía algún tipo de selección. Así, en cada año se afirma que de los temeros herrados, una parte son dejados para toros, mientras que el resto, la mayoría, son castrados para bueyes, lo que nos hace concluir que se seleccionaban los animales, aunque ignoramos los criterios que se seguirían para diferenciarlos. No creemos, con todo, que la nobleza terrateniente jugase un papel destacado en el origen de la ganadería de lidia, en primer lugar por su progresiva desaparición de las plazas de toros en el último tercio del siglo XVIII, siendo muy pocos los que continuaron durante el siglo XIX. En segundo lugar, por su tradicional absentismo, que les llevaba, como dijimos, a explotar mediante arrendamiento la mayor parte de sus propiedades. B) Instituciones del clero regular. Un segundo grupo de ganaderos, también presente desde los primeros años, son algunos conventos y monasterios de la región, cartujos de Jerez y de Sevilla, monasterio de S. Isidoro del Campo en Santiponce, Jesuitas de Arcos y conventos de S. Jacinto, S. Agustín, la Trinidad de Sevilla y Sto. Domingo de Jerez. Aunque en menor medida que la nobleza también fueron importantes propietarios de tierras e_n la región andaluza con anterioridad al primer ter- La génesis de la ganadería de lidia en Andalucía 87 cio del siglo XIX (López Martínez, 1992: 44-46). Sin embar - go, a diferencia de los nobles, algunas órdenes regulares, cartujos y jesuitas, explotaron directamente sus propiedades e, incluso, tomaron en arrendamiento otras tierras para su explotación (López Martínez, 1992: 290 y ss.). La explotación directa de sus propiedades por parte de algunos conventos y monasterios del clero regular determinó el que poseyesen una considerable cabaña ganadera, en la que el ganado vacuno ocupaba un lugar destacados. La relación de cabezas de ganado más antigua que hemos encontrado es la del monasterio de S. Isidoro del Campo en Santiponce, muy cerca de Sevilla, que en 1594 tenía 68 bueyes de arada y otras 185 reses de vacuno. Para mediados del siglo XVII tenemos una relación que procede de la quiebra del colegio de S. Hermenegildo de Sevilla, jesuitas, que poseía una muy amplia cabaña ganadera en la que se incluían 441 bueyes de arada y 800 vacas de vientre. Es para el siglo XVIII cuando poseemos la información más completa sobre ganaderías monásticas. Así en 1717, algunos conventos tenían las siguientes vacadas: -Cartuja de Jerez, 300 bueyes y -San Isidoro, Santiponce, J 00 -San Jerónimo, Sevilla, 183 -Ba silios, Constantina, 60 -Cartuja, Cazalla, 80 1.100 resto de vacuno 487 260 90 160 8 La redacción de este epígrafe sobre las ganaderías monásticas, procede en buena parte de López Martínez (1992: 309-3 14). 94 Antonio Luis López Martínez En la primera mitad del siglo XIX el protagonismo de estos grandes arrendatarios entre los ganaderos de toros se acentuó aún más ante la desaparición de la ganadería monástica y la decadencia de la nobilaria. Nombres como los de Vicente José Vázquez, José Rafael Cabrera Angulo, Pedro José de Lessaca, Juan Domínguez Ortiz "Barbero de Utrera", José Arias de Saavedra ... , son personalidades cada vez más destqcadas entre los ganaderos de toros y raíz de la totalidad de las ganaderías que existen en la actualidad. Todos ellos aparecen como grandes arrendatarios de cortijos y dehesas en la primera mitad del siglo XIX, si bien alguno de ellos comienza, aprovechando la coyuntura desamortizadora, a constituirse, a su vez, como gran propietario de tierras (Fig. nº 21). Por tanto, nuestra hipótesis es la de que serían estos grandes arrendatarios del siglo XVIII y mediados del XIX los verdaderos creadores de la ganadería de toros de lidia, a partir de que las circunstancias hagan, como veremos, rentable la cría de estas reses. D) Arrendadores de diezmos de becerros. Esta última categoría carece de entidad propia, en su mayor parte se pueden encuadrar en el grupo anterior. Diversos autores habían mencionado el papel de los arrendadores de diezmos entre los primeros ganaderos del siglo XVIU. Para comprobarlo hemos consultado los libros de diezmos correspondientes al arzobispado de Sevilla, que se conservan en su catedral, y que, lamentablemente, sólo alcanzan hasta mediados del siglo XVIII. Efectivamente, entre los arrendadores habituales de diezmos de becerros hemos encontrado nombres de ganaderos que lidiaron sus reses en la Maestranza sevillana: Antonio La génesis de la ganadería de lidia en Andalucía 95 Montesdoca (1739), Benito de Ulloa y Sanabria (1761 ), José Romero (1794) todos ellos de Utrera, Juan Ponce de Jerez y Marcos González Caballero (1793) de Arcos. Fig. nº. 21El paso del ganado silvestre al de lidia se produce con la introducción del tentadero que constituye la prueba funcional más importante para medir la acometi - vidad de jóvenes reses hembras. (Fot. de Arjona. Apud: Cruz Sagredo, 1993 .: 178). Tenemos, además, otros testimonios literarios acerca de la condición de arrendadores de diezmos de becerros de algunos de los primeros ganaderos conocidos. Así el abuelo de José Rafael Cabrera era arrendador de diezmos en Coria a mediados del siglo XVIII, también los hermanos Rivas habrían sido arrendadores ·en Dos Hermanas. Por último, Fernández Salcedo recoge la anécdota de que V. J. Vázquez consiguió hacerse con reses pertenecientes a la ganadería de Vistahermosa gracias a su condición de arrendatario de diez- 96 Antonio Lu is López Martínez mos de becerros. En su mayor parte, estos arrendatarios de diezmos eran a su vez grandes arrendatarios de tierras, que usaban el arrendamiento de los diezmos para proveerse de los animales para la labor que necesitaban. Il.- ¿EN QUÉ CIRCUNSTANCIA SURGE LA GANADERÍA DE LIDIA? A pesar de las diferencias existentes entre las diferentes categorías de ganaderos anteriormente mencionadas, hay un punto en común entre todos ellos, la falta de especia - lización en la cría del toro de lidia y, como consecuencia, la ausencia de aplicación de criterios estrictos de selección del ganado. Los toros lidiados en la plaza de la Maestranza de Sevilla, al igual que en el resto del país, durante el siglo XVIII y buena parte del siglo XIX eran el producto de gran - des explotaciones agrícolas y derivaban, como una especie de subproducto, de las vacadas que los labradores mantenían para asegurar la labor de dichas explotaciones. Para que aparezca la ganadería de lidia tuvieron que darse una serie de circunstancias, tanto del lado de la oferta como del de la demanda, que hicieron que comenzase a ser rentable la cría especializada del ganado de lidia. Desde la oferta hay que tener en cuenta que el siglo XVIII fue, en general, un período de expansión de la agricultura española y, en concreto, de Ja andaluza, motivada por el crecimiento de Ja población que demandaba más alimentos. Dicha expan - sión de la agricultura no fue acompañada de una intensificación de la misma, sino que se hizo a partir de un proceso de roturación de nuevas tierras, para lo cual la labor de las yun - La génesis de la ganadería de lidia en Andalucía 97 tas de bueyes es trascendental, ello explica el auge alcanza - do por las vacadas, tal y como se recoge en el informe orde - nado hacer por el conde de Aranda en 1768, que para los 4 reinos andaluces arroja un total de cerca de 150.000 cabezas, de las que 125.000 corresponden al reino de Sevilla. Paralelo a la ex.pansión de las roturaciones tuvo lugar un proceso de cerramiento de las propiedades, similar al producido en otros países europeos, especialmente en Inglaterra, y que permitió reservar para el labrador los pastos de su explotación, apartándolos, de este modo, de su utilización comunal, característica en las explotaciones abiertas. Si importantes para el desarrollo de la ganadería de lidia fueron las transformaciones que se produjeron desde la oferta, todavía mucha mayor trascendenciatuvieron los cambios acaecidos desde la demanda. La aparición y consolidación del toreo a pie dio lugar a una mayor popularización de la fiesta brava que se tradujo en una proliferación de los espectáculos taurinos, que, lógicamente, trajo consigo un fuerte incremento de la demanda de reses para su lidia. En el informe elevado por D. Pablo de Olavide para el conde de Aranda en 1768 se mencionan hasta 70 festejos taurinos anuales en el Reino de Sevilla en los que se lidian 528 ejemplares, destacando los que se celebraban en Sevilla, Cádiz y el Puerto de Santa María, con más de 100 toros lidiados al año en cada una de estas localidades. Los ya referidos anales del marqués de Tablantes nos ofrecen una serie de indicadores que nos permiten aproximarnos a una cuantificación del aumento de la demanda. Así el arrendamiento anual de la plaza de toros de Sevilla pasó de unos 50-60.000 reales en la década de 1730 a más de 98 Antonio luis lópez Martínez 500.000 a finales del siglo XVIII, o sea un crecimiento de cerca del 1.000%. El segundo indicador lo encontramos en la evolución del n~mero de toros lidiados anualmente, que pasó de unos 50 en la década de 1730 a 24 corridas autorizadas a la plaza de la Maestranza sevillana, lo que suponía más de 200 toros al año. El aumento de la demanda de toros para su lidia supuso un incremento de su precio que es registrado en Fig. nº 22 .- Un toro arrancándose di;: largo al caballo del picador. Imagen que representa el excelso resumen de la bravura. (Fot. de E. Cueyas. Apud.: Cruz Sa gredo, 1993: 193). los citados anales, de modo que si el precio de cada toro es de 240 reales en 1730, a finales del si gl o XVIII este subió hasta 1.500 a 1.600 reales por cabeza, esto significa un incremento de un 625% en el precio medio de los toros para la La génesis de la ganadería de lidia en Andalucía 99 lidia, bastante superior al que experimenta el precio ponderado de los principales productos agrícolas (trigo, cebada, aceite y vino) en el mercado sevillano que fue sólo del 200% durante dicho períodol 7 (Fig. nº 22). Pensamos que sería este incremento en el precio de las reses motivado por el crecimiento de la demanda el que llevaría a los labradores/ganaderos a emprender un proceso de selección de sus cabañas tratando de especializadas en la · cría del toro de lidia para su comercialización. Según algunos autores, el auge de la ganadería brava se produciría en la segunda mitad del siglo XVIII « ... en cuyo transcurso los dueños de las vacadas se preocupan del afinamiento y de la selección de las razas que dio lugar al auténtico y verdadero toro de lidia, muy diferente en conformación y bravura a las demás variedades con anterioridad existentes» (Vera, s.d.: 15). III.- EVOL UC IÓN DE LA G ANADERÍA DE LIDIA Con la aparición de la ganadería ·de lidia tuvieron lugar una serie de transformaciones en las primitivas vacadas ligadas a la explotación agrícola, tal vez la más importante, aunque no la única sería la aplicación de criterios cada vez más estrictos a la hora de seleccionar el ganado apto para la lidia. Otro aspecto también bastante importante relacionado con la expansión de la ga9adería de lidia sería el de los. cam17 Este último cálculo se ha efectuado a partir de los datos proporcionados en Atlas de historia económica de la Baja Andalucía (siglos XVIXIX) (Apud.: Ponsot, 1986). 100 Antonio Luis López Martínez bios que tuvieron lugar, a lo largo del tiempo, en la localización geográfica de dichas ganaderías. En dichos cambios influyeron no sólo criterios económicos, sino, como veremos, también de otra índole. En 1768 en el ya reiterado estado de las vacadas ordenado hacer por el conde de Aranda se recoge la distribución de las cabezas de ganado vacuno por términos municipales 18. Prescindiendo de aquellos municipios en los que el número de reses es más reducido, resulta la siguiente distribución: el 42% en pueblos de Campiña, predominando Jerez, Antequera, Utrera, La Rinconada, Carmona y Ecija; el 39% en las serranías gaditanas, destacando Medinasidonia, Vejer, Arcos, Algeciras y Alcalá de los Gazules; el 8% en zona de marismas, especialmente Puebla junto a Coria, Coria y Almonte; el 6% en las sierras malagueñas, en su mayor parte en Ronda y, por último el 5% en Sierra Morena. Esta distribución del ganado vacuno en el siglo XVIII nos refleja la estrecha vinculación existente entre ganadería vacuna y actividad agrícola, que hemos venido destacando eri el transcurso de nuestra intervención, al aparecer en primer lugar la zona de las campiñas andaluzas, tierra de gran vocación agrícola, especialmente en municipios como Rinconada, Carmona y Ecija. Las otras zonas de 18 Este informe ha sido estudiado por García-Baquero, Antonio: "L a polémica antitaurina en la Ilustración: Miedos y recelos del poder '', que vincula la localización de las principales toradas, ganaderías de toros de muerte, con aquellas localidades en las que se celebraba un mayor número de espectáculos taurino. Se destaca la región an daluza que albergaba cerca del 70% de las reses de estas toradas. La génesis de la ganadería de lidia en Andalucía 101 localización ganadera, sierras y marismas, son áreas de tradicional vocación pecuaria. Si pasamos a una época más reciente nos encontraremos una distribución claramente diferente. Así, en nuestra tesis de licenciatura estudiábamos la encuesta efectuada en 1969 por la Oficina del Registro del Toro de Lidia entre las ganaderías existentes en la provincia de Sevilla (López Martínez, 1975: ejemplar mecanografiado). De las que res - pondían nos resulta la siguiente distribución comarcal de las reses de lidia: Sierra Norte, el 43%; Campiña, 26%; Sierra Sur, 17% y Marismas, 13%. La comparación entre ambas distribuciones comarcales de la cabaña ganadera nos refleja como en ésta se ha producido una clara marginalización, al perder importancia la localización de la Campiña y pasar a predominar la localización serrana, especialmente en Sierra Morena, zona de escasa importancia ganadera en el siglo XVIII. Este cambio se pone aún más de manifiesto si tenemos en cuenta los municipios, desapareciendo en la encuesta más reciente algunos de gran importancia en el pasado, tales como La Rinconada, Ecija, Coria del Río y Dos Hermanas y apareciendo otros, especialmente en las sierras de escasa relevancia en el siglo XVIII (Fig. nº 23). En la explicación de este cambio en la localización van a entrar factores de carácter económico, tales como una mayor racionalización de la agricultura andaluza que va a favorecer la puesta en cultivo de las tierras de más calidad reservando para la explotación pecuaria las áreas marginales menos aptas para los cultivos. Pero además de estos factores económicos hay que tener en cuenta los políticos, espe- 102 Antonio Luis López Martínez cialmente los que se relacionan con la llamada reforma agra - ria liberal que tu . vo lugar en el siglo XIX y que revistió la forma de las denominadas desamortizaciones, siendo de mayor trascendencia.para nuestro caso la civil o de Madoz, que sacó a la venta gran cantidad de tierras especialmente las dehesas y baldíos municipales. De este modo los ganaderos de lidia que, como ya hemos dicho, han tenido su origen en los grandes arrendatarios de tierras y que, como tales, carecían de propiedades, van . a encontrar, ahora, la oportunidad de poder alcanzar lo que les faltaba, tierras de su propiedad para dar mayor continuidad a sus ganaderías 19. De los datos aportados por María Parias se desprende que famosos ganaderos como Felipe de Pablo Romero, Antonio Miura Femández o Joaquín Pérez de la Concha fueron activos compradores de tierras desamorti~a das entre 1860 y 1890 (Parias Sainz de Rozas, 1989: 323324 ). La segunda mitad del siglo XIX será la época de consolidación de las grandes ganaderías, algunas de las cuales, gracias a la estabilidad que supone el disfrutar de la propie~ dad de la tierra han perdurado hasta nuestros días. En definitiva, la génesis de la ganadería de toros de lidia hay que situarla en la segunda mitad del siglo XVIII, como producto derivado de la gran explotación agrícola. Sólo el incremento de los precios originado por el aumento de la demanda de festejos taurinos determinó la especializa19 Hemos encontrado numerosos testimonios de la participación de los ganaderos, que no olvidemos son antes que nada labradores, en anteriores pro - cesos desamortizadores, Godoy, Trienio Liberal y Mendizábal. La génesis de la ganadería de lidia en Andalucía Fig. nº 23.-Los toros de lidia en un majadal cubierto de encinas. (Fot. de E. Cuevas. Apud.: Cruz Sagredo, 1993: 205). 103