Diego López de Cartagena traductor del Asinus Aureus: el cuento de Psique y Cupido
Abstract
El presente trabajo analiza las principales técnicas de traducción, los elemen-tos retóricos y los aspectos estilísticos que conforman el usus scribendide DiegoLópez de Cortegana en su traslación del cuento de Psique y Cupido en el Asinusaureus(Sevilla, Jacobo Cromberger, ca. 1513).
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RESUMEN El presente trabajo analiza las principales técnicas de traducción, los elementos retóricos y los aspectos estilísticos que conforman el usus scribendi de Diego López de Cortegana en su traslación del cuento de Psique y Cupido en el Asinus aureus (Sevilla, Jacobo Cromberger, ca. 1513). Palabras clave: Humanismo sevillano. Traducción. Asinus aureus. Diego López de Cortegana. Psique y Cupido. ABSTRACT This paper studies the translation´s techniques, the rethorical patterns and the main stylistic devises employed by Diego López de Cortegana in his translation of the story of Psyche and Cupid included in Apuleius´ Asinus aureus (Seville, Jacobo Cromberger, ca. 1513). Keywords: Humanism-Seville. Translation. Asinus aureus. Diego López de Cortegana. Psique y Cupido. Factor decisivo para el éxito que tuvo en la España del siglo XVI el Asinus aureus o Metamorphoseon Libro XI fue la esmerada traducción que llevó a cabo el arcediano hispalense Diego López de Cortegana (1455Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos ISSN: 1131-9062 Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 193 Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus: el cuento de Psique y Cupido Francisco Javier ESCOBAR BORREGO Universidad de Sevilla
1524), cuya editio princeps podemos datar en Sevilla, por Jacobo Cromberger, ca. 15131. Menéndez Pelayo, por ejemplo, la calificó de «sabrosísima», elogiando, además, la «lindeza y gracia de su estilo»2. La traslación parte del texto latino que ofrecía la edición comentada (quizás, la princeps, Bolonia, 1499 ó 1500) de Filippo Beroaldo (1453-1505), dado que incorpora piezas que ya están en el erudito italiano3. Para acercarnos a la labor Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 194 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 1Diego López de Cortegana nació, seguramente, en la localidad onubense cuyo nombre ostenta como apellido. Debió instalarse en la capital hispalense a comienzos de la década de los ochenta del siglo XV, llegando con el tiempo a desarrollar una brillante carrera eclesiástica: canónigo y arcediano de la catedral, fiscal y secretario de la Santa Inquisición, y capellán de la reina por añadidura. El rasgo más destacado de su singular personalidad es, sin duda, su faceta como humanista de filiación erasmiana. En relación con las letras, acometió diversas tareas de importancia, tras haber dejado su cargo de inquisidor y cuando ya contaba con una edad avanzada, lo que demuestra una curiosidad e interés sorprendentes por la cultura y, más concretamente, por las obras de grandes humanistas (entre ellos, Erasmo, Beroaldo o Piccolomini). Avalan su trayectoria la edición de una Crónica del rey Fernando Santo (1516) y tres traducciones (además de la del Asinus aureus), a saber, el Tratado de la miseria de los cortesanos yEl sueño de la fortuna —ambas de Eneas Silvio Piccolomini—, así como de la influyente Querella de la paz, una de las primeras traducciones que tuvo Erasmo en lengua española. Para la biografía de Cortegana, véase: J. Hazañas, Maese Rodrigo (1444-1509), Sevilla 1909, 272 ss.; M. Menéndez Pelayo, Biblioteca de Traductores Españoles, I, Madrid 1952, pp. 359-361; M. Bataillon, Erasmo y España, México / Buenos Aires 1950, pp. 85-86 (Bataillon sigue a Hazañas); J. Gil, «Apuleyo en la Sevilla renacentista», Habis 23 (1992) 297-306, 297304 (con nuevos documentos sobre la vida del humanista); y F. Pejenaute, «La traducción española del Asinus aureus de Apuleyo hecha por Diego López de Cortegana», Livius 4 (1993) 157-168, 163-164. En cuanto a la princeps, el único ejemplar conocido es el que se custodia en la Bibliothèque de Sainte-Geneviève (París), con la signatura OE.XVe. 635 [2ème pièce]; cf. O. Bresson, Catalogue du fonds hispanique ancien (1492-1808) de la Bibliothèque SainteGeneviève de Paris, prefacio de A. Redondo, París 1994, p. 13 (entrada 34). Este ejemplar ha sido objeto de una meticulosa descripción bibliográfica por parte de Clive Griffin en las microfichas que acompañan la edición inglesa de su monografía sobre los Cromberger. Según Griffin, el libro fue impreso entre 1513 y 1516 por Jacobo Cromberger, aunque admite alguna posibilidad de que lo hiciese Juan Varela de Salamanca utilizando materiales de Jacobo; vid. The Crombergers of Seville:the History of a printing and merchant dynasty. Nueva York 1988, n.º 97 (pp. *136-*139). 2Vid. Bibliografía Hispano-latina Clásica, I, Santander 1950, p. 86. Sobre la labor traductora en la España del XVI, véase, por ejemplo: V. Pineda, «El arte de traducir en el Renacimiento (La obra de Francisco de Támara)», Criticón 73 (1998) 22-35 (incluye actualizada bibliografía al respecto). 3Un estudio del comentario de Beroaldo a Apuleyo ofrece K. Krautter, Philologische Methode und humanistische Existenz:Filippo Beroaldo und sein Kommentar zum «Goldenen Esel» des Apuleius, Munich 1971. En lo sucesivo, citamos el texto de Cortegana por el ejem-
del arcediano como traductor, estudiamos, a continuación, tres aspectos de su trabajo (método de traducción, lengua y estilística) en el cuento de Psique y Cupido, pieza fundamental del Asinus situada en el corazón de la obra (IV, 28-VI, 24)4. Esto nos permitirá hacernos una idea del papel de Cortegana como mediador en la transmisión de la leyenda de Psique y Cupido en España5. Cortegana es consciente de que si quiere divulgar el Asinus y acercarlo a un público lo más amplio posible, está obligado a hacer accesible el contenido del libro. Para ello, emplea un tipo de glosa incorporada al texto que le permite ofrecer al lector una información adicional, aclaratoria del significado de un término. Se trata, como se sabe, de un recurso bien conocido en la Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 195 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 plar de Santa Genoveva modernizando acentuación, puntuación y signos diacríticos; así como regularizando u / v, i / y, τ= y, y la separación y aglutinación de palabras. Igualmente, se resuelven las abreviaturas y se normalizan las mayúsculas conforme al uso actual. En cuanto al texto de Apuleyo, puesto que no sabemos con seguridad qué edición de Beroaldo utilizó el arcediano, seguimos la edición de Kenney (vid. Cupid and Psyche, Cambridge 1990). No obstante, una vez efectuado el cotejo entre el texto que ofrece Beroaldo (Opera cum commento..., Venecia, Filipo Pincio Mantuano, 1510, ejemplar de la Biblioteca General Universitaria de Sevilla, sign.: 150 / 135) y el de Kenney, no encontramos diferencias relevantes para el caso que nos ocupa. 4Como bien se sabe, el cuento de Apuleyo tiene como narradora una anus o vieja anónima y su destinataria es Cárite, una joven doncella a la que le relata el mito para consolarla, tras haber sido raptada por una banda de ladrones (Met. IV, 23-27). La fábula comprende la parte central de la obra, señal de que Apuleyo consideraba esa historia como una pieza fundamental del libro, probablemente por los paralelismos que hay entre Psique y Lucio, así como por el fuerte sentido simbólico, alegórico y filosófico del cuento. Para los motivos esenciales del cuento, véase: A. Ruiz de Elvira, «Cupido y Psique», en Amores míticos, ed. de E. Fernández de Mier y F. Piñero, Madrid 1999, pp. 9-53. 5Sobre la pervivencia de la leyenda de Psique en la literatura y las artes pueden verse los estudios de A. de Latour, Psyché en Espagne, París 1879; A. Bonilla y San Martín, El Mito de Psyquis,Barcelona 1908 (reedición: Barcelona 2001); M. Menéndez y Pelayo, Bibliografía Hispano-Latina Clásica... cit., I, pp. 99 ss.; E. Rull, El mito de Psique en la literatura española y sus relaciones con la universal, Tesis Doctoral inédita, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Madrid, mayo de 1969; Ch. Noireau, Psyché, París 1998; y nuestro libro El mito de Psique y Cupido en la poesía española del siglo XVI, Sevilla 2002. Por otra parte, cabe precisar que en su traducción, Cortegana transcribe el término latino Psyche por Psiches, posiblemente, por influencia de la edición de Beroaldo. Ahora bien, ya en Alonso Fernández de Madrigal (El Tostado) se lee dos veces Pisces (vid. Sobre los Dioses de los Gentiles, ed. de P. Saquero y T. González Rolán, Madrid 1995, pp. 97 y 302) y una Psices (ed. cit., p. 255). Hay que señalar también que la forma Psiches es un genitivo griego usado por Apuleyo (fabula Psiches).
historia de la traducción, y su uso en castellano se remonta a las adaptaciones (ovidianas, p. e.) de Alfonso X en sus textos históricos6. Las realizaciones de este tipo de glosa pedagógica y didáctica son diversas. El caso más simple se limita a explicar al lector si un topónimo del original se refiere a una ciudad o un monte, o si un personaje mitológico es un dios o, acaso una ninfa: «... en la ciudad de Papho, ni tampoco a la isla de Gnido, ni al monte Citherón donde le solía sacrificar» [c8r] / Paphon nemo, Cnidon nemo ac ne ipsa quidem Cythera (IV, 29, 3); «el dios Portuno» [c8v] / Portunus (IV, 31, 6); «un monte que se llama Ténaro» [e2r] / Taenarum (VI, 18, 2), etc. Este tipo de glosa puede aparecer amplificada: «... del dios Apolo que estava en la ciudad de Milesia» [d1r] / dei Milesii (IV, 32, 6); «que era griego y de nación Hionia» [d1r] / Graecus et Ionicus (IV, 32, 6); o «un vino que se llama néctar de que los dioses usan» [d2r] / uini nectarei (V, 3, 3). En otras ocasiones, el arcediano tiene que recurrir a la glosa para paliar la concisión que caracteriza el latín. En consecuencia, algunos términos o expresiones de Apuleyo son objeto de una amplificatio para que el lector comprenda mejor su significado. Tal es el caso de «tenga mi gesto que piensen que soy yo» [c8v] / imaginem meam (IV, 30, 2); «en esta manera, inflamadas de la envidia» [d4v] / sic inflammatae (V, 17, 1); o «el secreto de lo que sabía» [d3r] / arcanis (V, 8, 4). En su deseo de orientar en todo momento al lector, Cortegana expresa de manera explícita el nombre de algunos personajes que quedan encubiertos en Apuleyo por un pronombre o una perífrasis, por ejemplo: «Cupido» [c8v] / illum (IV, 30, 4); «no temes a tu padrasto, el dios Mares» [d7r] / uitricum... metuis (V, 30, 1); o «Ganimedes, el troyano, para su copero...» [e2r] / Ioui pocillatorem Phrygium (VI, 15, 2). Por el mismo motivo, el arcediano sustituye la aposición de Apuleyo a bestiam (refiriéndose a Cupido) por una mención explícita del personaje para facilitar la lectura: «Digo que era aquel hermoso dios del amor que se llama Cupido» [d5r] /... bestiam, ipsum illum Cupidinem formonsum deum (V, 22, 2). En ocasiones, Cortegana no está seguro de que el lector recuerde determinados detalles que han sucedido en el transcurso del cuento y, por ello, inserta una glosa que refresca la memoria del lector para que éste no pierda el hilo Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 196 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 6Vid. M.aR. Lida de Malkiel, «La General Estoria:notas literarias y filológicas (I)», Romance Philology 12 (1958-1959) 111-142; y V. Cristóbal, «Las Metamorfosis de Ovidio en la Literatura Española. Visión panorámica de su influencia con especial atención a la Edad Media y a los Siglos XVI y XVII.», en Cuadernos de Literatura Griega y Latina, Santiago de Compostela 1997, pp. 125-153, pp. 127 ss.
argumental de la historia: «se nos recuerda de lo que el dios Apolo respondió quando le consultaron sobre tu casamiento» [d4v] / recordare sortis Pythicae (V, 17, 4); «de una de aquellas dos hermanas» [d6r] / unius sororis eius (V, 26, 2); etc. Otras veces Cortegana recurre, sin más, a la supresión de elementos para despojar de su obra aquellas referencias mitológicas, religiosas o de otra índole que él considera farragosas para el lector. Así, suprime la alusión a las Horas en «sea alguna de las ninphas o del número de las diosas, o agora sea del choro de las musas o del ministerio de mis gracias» [d6v] / siue illa de Nympharum populo seu de Horarum numero seu de Musarum choro uel de mearum Gratiarum ministerio (V, 28, 7)7; elimina la referencia al Ática en «por el sacrificio de la ciudad Eleusina» [d8r] / Eleusinis Atticae sacrarium (VI, 2, 5); «ciudades magníficas de los griegos» [d8r] / Argiuorum... moenibus (VI, 4, 3); o prescinde de la alusión a Zygia «donde todo Oriente te honra como diosa de los casamientos y todo Ocidente te llama Lucina» [d8r] / quam cunctus oriens Zygiam ueneratur et omnis occidens Lucinam appellat (VI, 4, 3)8. El procedimiento de sustitución es más frecuente en Cortegana, ya que el principal propósito de este es, como hemos señalado, acercar la realidad del Asinus al lector. Señalamos algunos ejemplos: «y por cierto» [d3r] / hercules (V, 9, 7); «casas» [d3v] / lares (V, 10, 9); «bruxas» [d3v] / lamiae (V, 11, 5)9; «mesa» [d4r] / triclinio (V, 15, 1); «lo qual nunca dios quiera» [d4r] / quod Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 197 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 7Las Horas ( Ωραι), diosas de las estaciones, eran asociadas a la belleza y el matrimonio; al final de la Europa de Mosco, aparecen preparando el lecho a Zeus y Europa. Sobre la genealogía de las Gracias, existen distintas opiniones: que eran hijas de Hera y Zeus, de Eurínome (hija de Océano) y Zeus, o de Evante (hija de Urano) y Zeus; véase el ατιον que Calímaco compone sobre las Gracias. Por otra parte, la presentación conjunta de este tipo de divinidades (Ninfas, Horas y Gracias) la encontramos en Hom. Himn. 6 (Afrodita) 5-13, 3 (Apolo) 194-6; y Hor. Carm. I, 4, 5-7. 8Otros elementos que Cortegana suprime respecto al Asinus son: la invocatio [d8r] a Iuno Sospita o ‘Juno salvadora’ (VI, 4, 3); la mención a balsama «muy olorosa» [e1r] / fragrans balsama (VI, 11, 1); la alusión a la Aurora «Después amaneció» [e1r] / sed Aurora commodum inequitante (VI, 11, 4); la referencia al Aether en «los cielos se abrieron y el más alto dellos» [d8v] / summus Aether (VI, 6, 4); y la alusión a Venus Murcia en «que está tras el templo de Venus» [d8v] / retro metas Murtias (VI, 8, 2). 9El término Lamia designa en diversos autores latinos (entre ellos, Apuleyo) un monstruo a manera de vampiro con cuya evocación se infundía temor a los niños (cf. Lucil. 485, 1065; Hor. Ars. 340; Apul. Met. I, 17).
absit (V, 16, 4); «por dios» [d8r] / per fidem (VI, 4, 4); «combite» [e3v] / scaena (VI, 24, 3); etc.10. Este procedimiento resulta especialmente interesante en aquellos pasajes del cuento relacionados con la moral sexual11. Cortegana, como es de esperar, suaviza la referencia mediante un término o expresión de contenido eufemístico: «novia, que ya era dueña» [d2r] / nuptam interfectae uirginitatis (V, 4, 4); «peligroso dormir» [d4v] / concubitus (V, 18, 3); «y quieres encerrar la tienda pública de los plazeres de las mugeres.» [d7r] / cum tuae domus amores amare coerceas et uitiorum muliebrium publicam praecludas officinam (V, 31, 6); «eseyendo de noche, vino el marido a la cama, el qual, desque ovo burlado con ella, començó a dormir con gran sueño» [d5r] / nox aderat et maritus aduenerat priusque Veneriis proeliis uelitatus altum in soporem descenderat. (V, 21, 5); «diziendo que él se avía ocupado y apartado con una muger serrana y montañesa; y tú assí mismo te has apartado andando en la mar nadando» [d6v] / ille quidem montanu scortatu, tu uero marino natatu secesseritis (V, 28, 4); etc. Pese a la utilización de Cortegana de estos procedimientos de supresión y sustitución, cabe destacar cómo el arcediano respeta, en la medida que su propósito de adecuación lo permite, los distintos tecnicismos que Apuleyo inserta en el Asinus, a saber, de la poesía amatoria, milicia, religión, música, instituciones, etc. En cuanto al primero de los campos mencionados, Cortegana adopta como fidus interpres los principales τποι del ars amatoria empleados por Apuleyo, especialmente, el del vulnus amoris: «dulces llagas» [c8v] / dulcia uulnera (IV, 31, 1); «grave llaga de fuego» [d6v] / graui uulneris dolore (V, 28, 3); o «el herido de la llaga» [d6v] / uulnere... dolens (V, 28, 1)12. Asimismo, aparece, con cierta frecuencia, el motivo literario del ignis amoris:«por los sabrosos fuegos de tus amores» [c8v] / per flammae istius mellitas uredines (IV, 31, 2); «llamas de amor» [d6v] / flammas (V, 29, 5); y «le Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 198 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 10 Otros casos de sustitución son: «hazienda del campo y en caça de montería» [d3r] / rurestribus ac montanis uenatibus (V, 8, 4); «por tu mocedad» [d3v] / pro genuina simplicitate (V, 11, 5); «de que nasción o ley» [d4r] / secta (V, 15, 4); «mercader» [d4r] / negotiantem (V, 15, 4); «consejeras» [d5v] / consiliatrices (V, 24, 5); «buxeta» [e2r] / pyxidem (VI, 16, 3); «dios Bacho» / Liber (VI, 24, 2); «ninphas» [e3v] / Horae (VI, 24, 3); y «musas» [e3v] / Gratiae (VI, 24, 3). 11 Sobre la intención moralizante y censura del traductor en el XVI, véase: M. Morrás, «El traductor como censor de la Edad Media al Renacimiento», en Reflexiones sobre la traducción, ed. de L. Charlo Brea, Cádiz 1994, pp. 415-424. 12 Caso análogo en: «llaga» [e1r] / uulnere (VI, 9, 2); «herida» [e1r] / uulnus (VI, 11, 3); y «llaga» [e3r] / cicatrice (VI, 21, 2).
desnude de todos sus fuegos de amores» [d7r] / taedam deflammet (V, 30, 5)13. Junto a estos tecnicismos de la amatoria, se encuentran otros del campo de la milicia que tampoco pierden su primigenio significado técnico: «será contigo de cerca» [d3v] / congredietur (V, 11, 3); «real» [d3v] / castra (V, 12, 4); «Ellas sin ninguna tardança lánçanse luego en casa» [d4r] / domum penetrant (V, 14, 3); «batallas» [e1r] / classem (VI, 10, 6); y «embaxada» [e3r] / legationem (VI, 20, 3). Más fecundo es el campo léxico de la religión romana en Apuleyo, que comprende tecnicismos de la elegía fúnebre, del himeneo y del mundo de ultratumba. En cuanto a lo primero, notamos expresiones como «de llanto y luto como para enterrarla» [d1r] / funerei thalami (IV, 33, 1); «lloraron y plantearon» [d1r] / maeretur, fletur, lamentatur (IV, 33, 3); «lloro público» [d1r] / luctuque publico (IV, 33, 5); «todo el pueblo» [d1v] / pompae populi (IV, 35, 1); «género de muerte» [d6r] / genere (V, 25, 6); etc. El romanceamiento alcanza también, como hemos dicho, a los tecnicismos del himeneo: «velo de alegría» [d1r] / flammeo (IV, 33, 5); «hachas de las bodas» [d1v] / taedasque nuptiales (IV, 35, 2); «casamiento» [d2v] / conubio (V, 6, 7); «me casaré con ella, dándole arras y dote» [d6r] / iam mihi confarreatis nuptiis coniugabo (V, 26, 7); «cámara» [d6v] / thalamum (V, 29, 1); «descendimiento de sus bodas» [d8r] / nuptiarum demeacula (VI, 2, 5); y «Desta manera vino Psiches en manos del dios Cupido» [e3v] / sic rite Psyche conuenit in manum Cupidinis (VI, 24, 4)14. Como fidus interpres, Cortegana también respeta el pasaje de Apuleyo en el que los campos léxicos de la elegía fúnebre y del himeneo se funden para recrear el motivo literario de Ερωςy Θνατος: «Assí que, acabada la solemnidad de aquel triste y amargo casamiento con grandes lloros, vino todo el pueblo a acompañar a esta desdichada, que parescía que la llevavan biva e enterrar y que estas no eran sus bodas, mas sus obsequias» [d1r] Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 199 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 13 Otros tópicos de la poesía amatoria que aparecen en la traducción son: los signa amoris «enferma en el cuerpo y llagada en el coraçón» [d1r] / aegra corporis, animi saucia (IV, 32, 4); y el foedus amoris:«vínculo» [d3v] / foedera (V, 12, 6). También los términos: «la llegó a pedir» [c8v] / petitor (IV, 32, 1); «alcahueta» [d6v] / lenam (V, 28, 9); «con esta dueña, aunque sea rústica y severa» [d7r] / at rusticae squalentisque feminae (V, 30, 4); «sus artes y vicios y amores» [d7r] / tuas artes tuasque delicias (V, 31, 5); «por una ventana pequeña» [e3r] / per altissimam fenestram (VI, 21, 2); «engendrado para los amores» [d6v] / generosum (V, 29, 5); y «alcahotería» [e1r] / lenocinio (VI, 9, 4). 14 La expresión conuenit in manum es un tecnicismo que simboliza cómo la novia, una vez casada, pasa a depender del marido, mientras que en su anterior estado estaba bajo la autoridad del pater familias (cf. Kenney, ed. cit., p. 224).
/ perfectis igitur feralis thalami cum summo maerore sollemnibus toto prosequente populo uiuum producitur funus, et lacrimosa Psyche comitatur non nuptias sed exequias suas. (IV, 34, 1)15. En lo que concierne al rico y variado léxico empleado por Apuleyo en la κατβασιςo descensus ad Inferos de Psique, Cortegana se ve obligado a suprimir las continuas referencias a divinidades ctónicas, que suponen un obstáculo para el lector medio del XVI. Por ello, el arcediano engloba bajo el lexema «infierno» las continuas variationes estilísticas de Apuleyo: «los ríos y lagos del Infierno» [d1r] / Stygiae tenebrae (IV, 33, 2); «cárcel del Infierno» [d8v] / inter Orci cancros (VI, 8, 7); «y vete a los palacios del infierno» [e2r] / protinus usque ad inferos et ipsius Orci ferales Penates te dirige (VI, 16, 3); «aquellas lagunas negras y turvias y de allí sale algunos arroyos infernales.» [e1v] / Stygias inrigant paludes et rauca Cocyti fluenta nutriunt? (VI, 13, 4); etc.16. Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 200 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 15 Recuérdese que la figura de Psique, en este pasaje, evoca a la de Polyxena en las Troyanas de Séneca (1132-1152). Resultan especialmente interesantes tanto la conclamatio (llamada y apelación al difunto por su nombre) del pueblo en el funus (‘cortejo fúnebre’) de Psique, como la immolatio de la joven en el funereus thalamus a modo de sacrificio expiatorio o especie de rito apotropaico para alejar las posibles desgracias que pueda enviar Apolo, si es desobedecido. Así, por ejemplo, Edipo rey comienza con la desolación de Tebas ante la peste enviada por Apolo (con sobrenombre de Paián ‘Salvador’), debido a la impureza o µασµα que Edipo ha contraído al matar a Layo y casarse con Yocasta. Similarmente, según la διγησιςo explicación de Euticles el Locro de Calímaco (fr. 84-85), el oráculo de Apolo desveló el motivo de la epidemia que asoló la ciudad de Lócrida, esto es, la injusta deshonra de Euticles. 16 Tanto la κατβασιςcomo el resto de los trabajos impuestos por Venus se remontan a un antiguo proceso de purificación ritual (καθαρµς) que debe experimentar Psique (también Lucio) como iniciada (µστης). En este proceso, la joven debe someterse a la moral del πνος(‘el ejercicio difícil y fatigoso’) como vía para alcanzar la virtud. Huellas de esta moral se aprecian en los Trabajos y días de Hesíodo, en la doctrina pitagórica y en el Somnium Scipionis de Cicerón. Por otra parte, el motivo literario de la κατβασιςo descensus ad Inferos está presente en Hom. Od. XI, 568-635; Aristof. Ranas; Virg. Geórg. IV, 467-84 y Eneid. VI, 268-899; Ov. Met. IV, 432-80; y Pseudo-Virg. Culex, 214ff. Otras referencias relacionadas con el descensus son: «éntrasse al infierno donde estavan las ánimas de los muertos» [e2r] / ad Tartarum Manesque commeare cogeretur (VI, 17, 2); «pensava desdecir muy presto y derechamente a los infiernos» [e2r] / ad inferos... descendere (VI, 17, 2); «al infierno» [e2r] / ad imum Tartarum (VI, 17, 4); «puerta del Infierno» [e2r] / Ditis (VI, 18, 2); «hasta los palacios del rey Plutón» [e2r] / ad ipsam Orci regiam (VI, 18, 2); «aquel rey Plutón» [e2v] / ille Ditis (VI, 18, 6); y «casa vacía de Plutón» [e2v] / uacuam Ditis domum (VI, 19, 4); «un sueño infernal y profundo» [e3r] / sed infernus somnus ac uere Stygius (VI, 21, 1).
Otras veces, el contenido religioso del texto latino se pierde del todo o casi. Tal es el caso de los misterios de las canastas o Tesmoforias (Θεσµοϕρια) del culto a Ceres, que el arcediano trivializa, convirtiendo los objetos religiosos de los cestos o κλαθοι en simples «canastas de pan»: «y por los secretos de las canastas de pan» / per tacita secreta cistarum (VI, 2, 5). Similarmente, al traducir Cortegana execratio (VI, 10, 5) por «maldiziendo» [e1r], despoja al tecnicismo de su fuerte carga connotativa17. El léxico musical también es objeto de adaptación por parte de Cortegana: «los instrumentos músicos de las bodas» [d1r] / sonus tibiae zygiae (IV, 33, 4); «en lloro y amargura» [d1r] / in querulum Ludii modum (IV, 33, 4); «comencó a sonar un canto de muchas bozes» [d2r] / modulatae multitudinis conserta vox (V, 3, 5); «choro de muchos cantores» [d2r] / chorus (V, 3, 5); «tañer con una vihuela» [d2r] / citharam pulsauit (V, 3, 5); «vihuela» [e3v] / citharam (VI, 24, 3); «gaita» [e3v] / tibias (VI, 24, 3); y «el dios Pan táñesse un tamborino» [e3v] / Saturus et Paniscus ad fistulam dicerent. (VI, 24, 3). Significativo es, a este respecto, también un pasaje en el que Apuleyo realiza una enumeratio de términos musicales y Cortegana simplifica mediante la abbreviatio: Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 201 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 Para una aproximación al concepto de más allá en el mundo grecolatino, véase: E. Rohde, Psiqué:el culto de las almas y la creencia en la inmortalidad entre los griegos, trad. de S. Fernández, Barcelona 1973, así como M. Brioso, «El concepto del más allá entre los griegos» y B. Segura, «Descensus ad inferos. Mundo romano», en Descensus ad inferos. La aventura de ultratumba de los héroes (de Homero a Goethe). Ed. de P. M. Piñero, Sevilla 1995, pp. 1353 y 55-74, respectivamente. En cuanto al descensus y al transmundo infernal en la literatura áurea, vid. P. Ruiz Pérez, «La aventura submarina en la narrativa barroca: las continuaciones del Lazarillo», en El Barroco en Andalucía, n.º 7, Córdoba 1987, pp. 213-232; e idem, «El transmundo infernal: desarrollo y función de un motivo dramático en la Edad Media y los Siglos de Oro», Criticón 44 (1988) 75-109. 17 Un tratamiento similar se produce en casos como: «necesidad» [d1r] / necessitas (IV, 34, 1); «negocio» [d1r] / nefarium facinus (IV, 34, 2); «descubrir un secreto» [d3v] / profanaueris (V, 12, 1); «de olor diuino» [d5v] / ambrosia (V, 22, 5); «plegarias» [d6r] / precibus (V, 25, 6); «suplicación» [d8v] / obsecratio (VI, 5, 4); «dieron tantos de açotes a la mezquina de Psiches» [e1r] / Psychen misellam flagellis afflictam (VI, 9, 3); / «aplacar ni amansar» [e2r] / expiare (VI, 16, 2); «barca» [e2v] / nauigium (VI, 18, 8); «piedad que no te conviene» [e2v] / inlicita... pietate (VI, 19, 1); «no te conviene tocarlas» [e2v] / tibi contingere fas est (VI, 19, 1); «curiosidad» [e3r] / curiositate (VI, 19, 5); «una sopa de pan mojada en meloxa» [e2v] / offas polentae mulso concretas (VI, 18, 3); «dió a bever del vino de los dioses» [e3v] / porrecto ambrosiae poculo (VI, 23, 5); «el vino de alfaxor, que es vino de los dioses» [e3v] / poculum nectaris (VI, 24, 2); etc.
pios: «hermosas y bien dispuestas» [c8r] / gratissima specie (IV, 28, 1); «formado y puesto» [c8v] / conditum (IV, 30, 1); «robado y usurpado» [c8v] / usurpauerit (IV, 30, 3); «temerario y osado» [c8v] / temerarium (IV, 30, 4); etc.31. Algunos ejemplos de verbos: «dixo y manifestó» [d1r] / enodat (IV, 33, 3); «començóles a dezir y amonestar» [d1r] / adhortatur (IV, 34, 3); «honrravan y celebravan» [d1r] / celebrarent (IV, 34, 5); etc.32. Cicerón entiende por numerus (traducción de υθµς) el ritmo de la prosa producido por determinadas combinaciones de sílabas largas y breves, que dan origen a diferentes cláusulas métricas (Orator, 168-236). Es difícil pensar que Cortegana insertara cláusulas métricas para cerrar un determinado período, hecho que sí sucede en cambio en el Asinus. Lo que sí parece verosímil es que el arcediano se esmeró a la hora de realizar períodos bien acabados, produciendo cierto ritmo interior en su prosa gracias a uno o dos dicola (con ritmo acentual) como cierre frecuente de la frase. En este caso, el traductor se acerca bastante a las palabras de Cicerón, quien al hablar de la prosa rítmica, señala cómo se deleita con los períodos bien acabados, con los que ha hecho vibrar a la asamblea (Orator, 168)33. Señalemos algunos ejemplos de esta utilización del dicolon como cierre de frase por parte de Cortegana: «honrravan y adoravan.» [c8r] / uenerabantur (IV, 28, 4); «suplicavan y honrravan.» [c8v] / adprecantur. (IV, 29, 4); «en lloro y amargura.» [d1r] / in querulum... modum (IV, 33, 4); «solaz y deleite.» [d2r] / solacium (V, 4, 5); «a las mismas aguas y a las ninphas dellas.» [d5v] / ipsas aquas (V, 25, 2); etc. Con los recursos mencionados, Cortegana dota a su traducción de un nivel retórico que trata de adaptar en cierta medida el de Apuleyo, aunque sin llegar nunca, por supuesto, a las altas cotas que alcanza éste último. De hecho, parece claro que el estilo de Cortegana está más cerca de la concinnitas ciceroniana que de la ubertas de Apuleyo. A este respecto, no debe sorprendernos que alguien próximo a Erasmo como Cortegana haya tomado Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 208 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 31 Otros ejemplos de dicolon de adjetivos o de participios son: «rebelde y contumaz» [c8v] / procacem (IV, 30, 5); «próspero y favorescido» [d1r] / beatus (IV, 33, 3); «muerta y perdida» [d2v] / perisse (V, 5, 5); «hermoso y de buena dispusición» [d3r] / speciosum (V, 8, 4); «falsas y engañosas mugeres» [d3v] / scelestas feminas (V, 12, 6); etc. 32 No faltan otros casos: «levantosse y lavosse» [d2r] / diluit (V, 3, 2); «a preguntar... y a importunar» [d3r] / percontari (V, 8, 3); «paso y sufro» [d4v] / tolero (V, 19, 2); «se cortó y cayó» [d5r] / desedit (V, 22, 3); «cayó y fue presa» [d5v] / incidit (V, 23, 3); etc. 33 ... meae quidem et perfecto completoque uerborum ambitu gaudent et curta sentiunt nec amant redundantia. quid dico meas? contiones saepe exclamare uidi, cum apte uerba cecidissent; id enim exspectant aures, ut uerbis colligetur sententia. (ed. cit., p. 150).
dicha senda, ya que cuando surge la polémica entre erasmistas y ciceronianos, a raíz del De recta latinitate y el Ciceronianus de Erasmo (ambas de 1528), la versión de Cortegana llevaba ya unos años impresa34. Sugerimos dos argumentos más que pueden arrojar luz a esta cuestión. En primer lugar, que Erasmo valoraba el latín de Cicerón y que lo que criticaba era el excesivo grado de fanatismo que los ciceronianos demostraban al reivindicar el latín de Cicerón como única manifestación de la latinitas o pureza de la lengua latina. En segundo lugar, que los erasmistas son partidarios de la naturalidad y sencillez en romance. En definitiva, de haber intentado Cortegana imitar la facundia de Apuleyo, difícilmente habría alcanzado su traducción el éxito que obtuvo por el gracejo, sencillez y amenidad que la caracterizan. Francisco Javier Escobar Borrego Diego López de Cortegana, traductor del Asinus Aureus... 209 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos Vol. 22 Núm. 1 (2002): 193-209 34 Sobre esta cuestión, véase: E. Asensio, «Ciceronianos contra Erasmistas en España. Dos momentos (1528-1560)», Revue de Littérature Comparée 52 (1978) 135-154; M. Fumaroli, «Cicéronianisme italien et anti-Cicéronianisme espagnol (1528-1575)», en L´âge de l´éloquence:rhétorique et ‘res literaria’ de la Renaissance au seuil de l´époque classique, Ginebra 1980, pp. 116-135; P. Ruiz Pérez, «Sobre el debate de la lengua vulgar en el Renacimiento», Criticón 38 (1987) 15-44, 26 ss; A. Carrera de la Red, El «problema de la lengua» en el humanismo renacentista español, Valladolid 1988, pp. 87-107; A. García Galiano, La imitación poética en el Renacimiento, Zaragoza 1992 (el capítulo cuarto está dedicado a explicar la polémica originada tras la publicación del Ciceronianus); J. M. Núñez González, El ciceronianismo en España, Valladolid 1993, pp. 125 ss.; y L. López Grigera, «Influjo de Erasmo en las teorías de la lengua y del estilo en el siglo XVI», La retórica en la España del Siglo de Oro. Teoría y práctica. Salamanca 1994, pp. 61-68.