Pueblo y buen gobierno en el actual derecho internacional
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94 ÁMBITOS RE\'IHt\ DE t:STU V LOS oe CIE:'CIAS SOQALF.S r ll UMAJ'>IO ,\O ES, n ~ m. 9 r-<lO l J, !'JI 94·% Pueblo y buen gobi erno en el actual derecho inter nacional Miguel Ángel Marlín L ópez DO Crü R EN D EREC HO INTERNACIONAL E s una afirmaci ón i nn egable en el actual derecho i nt ernacional que la noción de pueblo tiene un alcance jurídico muy limitado. En este sentido, por ejemplo, el em in en te profesor Prosper Wei l considera que la noción de pueblo no pasa de tener una existencia meramente ef ímera, se limita a ser la prefiguración del Estado1• Y, en re a li dad, ello se constata claramente si observamos la ef icac ia del derecho de autodeterm in ación de los pu eblos, un derecho bi en asentado y consolidado en derecho internacional y, co mo vemos, predicado en exclusi va pa ra los pueblos. Como se sabe, este derecho per mi te ú ni camente que Jos pu eblos sometidos a do mi nación co lo ni al pasen a li berar se ele ese yugo co nstituyéndose en Estado, pero en nin gú n caso permite que los pueblos tengan un derecho de secesión de un Estado ya formado. Po r tanto, es necesario partir de la base de que la condi ció n ju rídica de l Estado se superpone a la de pueblo. El Estado es el ú ni co que se mani fi es ta y al que se im putan derec ho y ob ligaciones en derecho inter nacional, siendo irrelevante la situación del pueb lo , el cual, a lo s um o, queda r educido a s er uno de los elementos co nstitutivos, junto al te rl'i torio y al gobierno, del Estado '. Con la adopción de la Carta de la s Naciones Un idas en 1945 se daba la impresión de que lo s pueblos iban a tener un mayor peso esp ecí fico en el o rd en in ternaciona l. Su prólogo, como es conocido, empezaba señalando "nosotros los pueblos de l as Naciones Unidas", pero la realidad es que, según la op in ión mayoritaria, el papel ...rlsl 11 .n u .. . 'l.hlr 1hr .::it..1:, 'l.ni..rlr :Y~i...'l Jt.rl .P LI TU LO li ru L! J. ';¡lJ Ul h vt: uut: , ~;; ¡ ' prof esor Ruiloba Santana, en un interesante est ud io pub! icado en 1979, se percataba de qu e en la práctica se estaban realizando numerosos textos in ternac io na les en los que se e lu día la referencia al "Estado", u ti lizando el vo cablo "p ueblo". Y e ll o se deb ía , seguía señalando este pro f eso r, a la delibe rada int ención de otor ga r la ti tula ri - d ad de det e rm in ados der ec h os más bi en al pueblo que al Es tad o1. Este es el cas o, por eje mp lo, de la r eso lución I803(XV IIJ ) aprobada por la Asamb lea General de la s Nacio n es Unida s el 14 de di ciem bre de 1962 so br e el de r ec ho de l os pu eb lo s sobre sus riqu ez as y r ec ur s os natu ral es o la Ca rta de derech os y deberes eco n óm ic os de los Estados apr oba da por la resol ución 3281 de la A sa m blea Gener al de la s Nacio n es Un id as el 12 de dic iembre de 1974. No h ay qu e ser muy perspicaz para e nt en de r qu e la r azón de el lo reside fu n damenta l mente en poner caute l as fre nte a un go bi emo poco re s po n sa ble a nt e la s necesidades de su p ob l ac ión. De h ec ho , es ta es una pa r cela que deberá ser en el futuro ob jeto de ava n ce en el d erec ho i nt e rn ac io nal. Así un ejemp lo paradi gmá ti co en el que qued a pa te n te es ta situ ació n de n eces i dad de aten ció n ju ríd ica es el ca so de la ll a mad a deuda e xt e rna od i os a, es deci r, aquella de u da co ntr a tad a, seg ún el pro f eso r Men on, por un Estado en contra de l os intereses de la población' . El lo ha ocu rr id o, co mo es sab id o, co n ci ert a fr ec uen ci a, y so n c on oc i dos l os cr éd i to s qu e fuer on contraídos pa ra financ ia r pr oyectos fa ra ó ni cos i mp ro du ct i vos o para enriq uecer a las eli tes gobern ant es y en l os qu e ha qued ado un a ca rga gr avos a cu yo pago , co mo es l ógico, recae so bre la po bl ac i ón . Na tu ra lm e nte , aq uí tam bié n un mínimo sentimiento de ju s ti cia r ec lama la il eg i tim id ad de la deuda . De hecho , pu ede en co n tra r se, al me no s en la prá c ti ca, al gu nos pro nun ciamie nto s en este se ntido, c un 1u po r tjt mpl ll un tuuao arO llrat ·en el que el presJde nte de la Co rt e Su prema de E sta d os U nid os declaró que lo s pré sta mos co n ced i do s al pr es id en te Ti no co de Cos ta Ri ca por un banco ca nad ie n se son nul os , pu es no se rvía n a l os int er eses de ese pa ís si no al in terés de un gobi er no' . 1 WE IL. P .. ;.Le t..lroit in tc rn atio n nl en qu Ctc de son idc nli t é. Cours g enera l de droit i nt c rn a ti ona l p ubl ic". RC'fue il dt•s [ @rS dt' /'A('ar/t'mie de Droi1 lntemntimw l d t! la 1/ nyt•, vo l. 237, ( 1 992), p. 126. : Evi dent eme n te, e sta id ea de pr edominio del Esta do sobre el pue bl o era ex tre ma en el de re c ho i nte rna ci ona l clá si co. Fijémo n os qu e. en au se ncia a\Ín del r ec on oc imi en to de los de r ec h os rund ;¡mc nt nl cs de la per so na humana , el Es tad o t enía que vcl :tr , al me nos. por el ll ama do st andard m ínim o de los ex tr an jeros, sin q ue tuvi er a oblig ac ión alg una en este se nti do con resp ec to a sus propios n ac i o n:~ l cs . J RUILOBA SANTANA. E. , " Un a nu e va ca tegor ía en el ¡nmora ma de 1 <1 s ub je t iv id ad in tc rn:~ c i ona l : el co n cepto de p ueb l o" . f.,·w dius dt! /Ja ed w hu1•mari01wl. Homen ajt • al pmfe.mr Miaja de fa N lud a. Ma d rid , vol. 1, !979, p. 319. Vb sc t :~mb i é n RI GA UX. F.. "Le dr o it d es pcu plcs", Mélmrgc s Fnmmd /Jt:lro u.\, \"t!, Pari s. cd . Prdo nc , 1 97 0. pá g. 89 y ss. J C it ado en A TI ENZA AZCONA. Ja im e: Ln dcudn tL \'leftl fl del 11 11111do en df.mr roUo . M adr id , 2002. cd .. p. lúO . s T:unbi ~ n cit ad o cu ATIENZ .r- \ AZCONA . J ., op. rit., p. 16 1.
ÁMBI TO S 95 RE VI ST A DE ESl1JD I OS 01! CI ENC I AS SOCIALES ~· II UMAN IDADE.S. r:llm "000)) La pr eoc upa ción por la suerte de la p ob l aci ón ante actos irr espo n sa bl es del Es t ado tamb ién quedó pate nt e, en cie rta manera , en el pr oy ecto de a rtí c ul os sobr e la r espo nsa bil i dad in ter n acion al del E st ado ap r ob ad o en pr im era lectura po r la Com isi ón de Der ec ho I nternaci onal ' , al estab l ece r el pá rr afo ter cero de su a rtí culo 42 que la re par ació n que debe un Esta do po r hab er come ti - do un ilíci to in ter n acio na l no pod rá pr iv ar en n ingún ca so a un a poblac i ón de s us pr o pi os med ios de s ub s ist encia. Na tura lm ent e, aquí su by a ce tam bié n la ló gica de l arg ume nt o que ve nim os d efe ndie nd o: el am pa ro de una p obl ació n a nte normas in te rna ci on a les pen sad as en exc lu - siva en un co n ce pt o abstracto de Es t ado . No obsta n te, como es sab ido , el t ex to r esu lt a nt e ele la seg und a lec tura de l pr oyecto de artículos' ha o bviado cu alqui er ref erenci a a es ta li mit ació n del de r echo de r epar ación. Ni que d eci r tiene que co n side ramo s que este ol vi do no es ad ec u ado. O tr o ám bi to en el que ha de qu eda r de ma ni f ie sto la n ecesa ria protecc ión deb i da a la poblac i ón es en el su puesto del ll am ado " Cr imen de Est ado". Co mo ya in - di ca mo s en un tr a baj o a ntcrior 8 ~ es ta ca t ego ría de cr imen no tiene encaje en el der ec ho internacional, p ero preci sa me nt e de bid o al h ec ho de que ta l co ns ider ac ión ll eva co n si go co n side rar tambi én c rim inal a la p obl ac i ón . A unqu e, co mo t ambié n señalábam os, habí a que r eco n oce r que de h ec ho es ta cons i de r ación c rimin al ocu - rría, t od a vez qu e de h ec ho qui en sufre o padece la s co n sec uencias de la c om i sión de i lí ci t os graves contra el de r ec ho internacio na l es la población. Ciertamente, l os ef ec to s de las sa nc ion es in terna c ionales recaen sobre la pob l ació n, el eje m plo de Jr aq ha sid o cla ro al r espec to. Afortunadamente, aq uí el der ec ho in ter nac ional pa r ece que está co men za nd o a tomar c on c ien c ia de la necesid ad de prot eger al pueblo en es te ca so . Como es bie n co no ci do, la d ec lar ac ión so br e la C umbr e del Mil e ni o af irm a expresame nt e que d ebe n l im i ta r se los efec t os sobre la p ob l ació n de l as s an ciones. En real id ad , so br e qu ie n es han de r ecae r lo s efec - t os de las s an ci ones ha de se r l os compone n tes del gobier no r espon s ab l es del il ícito. As í ya se puso de man ifi es to en la im po sición el e sanc io nes a Iraq, l imita n do l as sa l id as y congela nd o l os bi e ne s en el ext ran je ro de l os diri ge nt es iraquí es c on m ucho m ás éx it o que l as ot r as . A es te r es p ec to , la d octr ina es tá comenza nd o a llam ar a es t as sa n cio n es como " in te l ige nt es" o "S ma rt sa nc ti on s" en la ex pr es ión ingl esa . Pero no solo en el c aso de l as sa n cio n es deberí an reg ir es ta s limitaciones. También ha de ser lo en el caso el e las represalias. Sobre la ba se del ant er ior proyecto de artfcu los sobre la responsabil id ad internacional del Es tado, el adoptado en 1 996, podría en con trarse alg una argumentación jurídica a favor de cons id erar prohi bid as aquell as que con ll evan un padecimiento extremo de la población. Este era el caso del pun to b del a rt ículo 50 que consideraba prohibi das las contr amedid as que su pu sieran medidas de presión conómica o poi ír ica extre m as di rigidas a atentar cont rn In integridad territorial o la in dependencia política del Estado qu e ha cometido el he cho internacionalmente ilíci to. En el nu evo texto, como se abe, se elude tal referencia. Evide nt emente, las áreas ckl derecho intemacional en las qu e pu ede ser a pli cado esta di mensión el e protec ción del pueblo a nt e los actos de su go bi e rn o so n m últi ples. Sir va n únicamente como mu e tT a. ' in c'!uda , la base jurídica en la que debemos ju stificar estn prot ecció n debe encon trarse en el párr af o t er cero del án íc ul o 21 de la De clarac i ón U ni versal el e los De rechos Hu ma nos, aprobada por la Asamblea General de las Naci on es U ni das el 10 de diciembre ele 1948, el cual, co mo es co nocido, estable ce explíc it ame nt e que " la vo lu ntad del pueblo es el fundame nt o de la autoridad de l os poderes públicos". Per O<lli observamos la rea li dad internacional , esta regla queda contradicha. Tomemos como ejemplo il ustra tivo la enc ue s ta del Estudio del Milenio de Ga llup In - te rn ac io nal en la que se p r·e guntaba a personas ele m ás de sesen ta países si el ·uyo estaba gobernado por la volu nt ad del pueblo, dando por resultado que me nos ele un t er cio de l as respuestas fuera at'irrna ti va y co ntestando so lo una de cada diez que su gobierno obedecía a la volun tad del pücbl o' . Es to s elatos, lógicamente, de mu estran in satisfacción, máxime cuando ya está bien clern ost ra cl o que la b ase d el cl esnrro ll o y del éx it o el e la lu cha cont ra la pobr ez a e encuentra en el co ncepto de " bu en gobie rn o". Corno señ al a el Programa de las Nacio ne s U ni das para el Desarro ll o, en uno el e sus info rm es s obr e el desarro ll o hum ano, " so lo co n buen g ob ie rn o pode rn os enco ntrar so lu ciones a la pobreza. la desigua ld ad y la in seg u ri - dad'"0. En consecuencia, ele va r al "buen gobie rn o" co mo der echo de lo s pue bl os reconocido por el orde n jur íd ico int ernacional es, sin duda, deseabl e. Ciertame nt e, hay ejem pl os sangrantes que lo reclaman, corno es el caso de Corea del Norte, donde la mi ta d de la población suf re de ham bre cró ni ca " mi entras que su go bi e rn o se ~ Co mo es co n oc id o, el relat or especia l fu e el profe so r Gaetan o Ar an gio R uiz . 1 C uy o rcl mor especi al ha s ido el pr ofesor Ja m es Cr aw ford. 1 MAR T ÍN L OPE Z, M. A., "El Estado y los crCmcncs con lr <~ la pa z y la segur i dad de In huma n idad" . Ámbiw . ~ · 7. (2002). pp. 100 y ss. q C íw. do en el In fo rme sobre el Desa r rol lo Huma no d el PN UD de 2002. prof un dizan do In demo crac ia en un mu n( IO fra gmcn t aU o. www .undp.org. 10 U ni tc d Na tions Ocvc l opmcnt Pro g r:m1. Govcrna JKl ' P olicy P itpcr. www.magn c t.un dp.org 11 El E.l'ltuln drl ,lj'/ wuio 2003, Madr id. 2002 , p. 271.
96 ÁMBITOS RE VI ST A DE ESTUDIOS Dl 1 Cl foNCl AS SQC I,\ LEs Y HU M AN ID AD ES. OOn• 9\ ~llll l i nv ol ucra, como está constatado, en la guerra de l an tiguo Zai rc en busca de uranio para su progra ma nuclear. Aunque claro que en los tiempos que corren hay que dej ar bien cl aro que el lo no puede s er exc usa a u sos de la fuerza co ntr ar i os al d erec ho in ter n acional y, en real idad , en p er ju ic io del p ue blo ". u Nn t uríl! me nt c, es ta U lt i ma fr ase ha s id o rcali zn da ten ie nd o en cuenta pr im o rdi a lmente el rec ie nt e u so de la fu cmt en lra q.