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Cuando la abundancia produce escasez: los conceptos de acceso y apropiación en el proyecto de sociedad informacional

Becerra, Martín

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Cuando la abundanciaproduce escasez: los mnceptos de acceso y apropiacion en elproyecto de sociedad informacionaL Mmi~ BECERRA Cuando la abundanciaproduce escusez: 10s conceptor de acceso y apropiacibn en elproyecto de sociedad informacionaI WT~N BECERRAl I. Introduccidn Van Audenhove et al, sentencian en un articulo sobre Pas perspectivas de construccidn del proyccto de la Sociedad de la Informacibn en el continente africano que, visto el escenario de precdriedad arquctipo de 10s paises perifincus del giobo y las consignas de la liberaliracibn a ultranrd de 10s bienes y servicios de la infornlacitiu y la comunicaciiin fen adelante, info~comunicaci~~nales), "mi mundo de abundancia es proyectado mientras se crea la escasez" (Van Audenhove et al., 1999). Que la escasez sca creada, que seaproducida,como dicenlos autores, precisamente en el marco de la mas inedita expansirin y difusidn global dc las actividades industriales dc info-comunicacibn (fundamentalmente las telecomunicaciones. el audiovisual v la informiticai. v uue sea coniueada con el disefio de un urovecto ,,, . . . , coma el de la Sociedad de la Informacibnpor parte de 10s paises centrales, no deja de representar una paradojica situacibn. Se& el analisis de los autores acerca de In disponibilidad y cl acceso social alas aplicaciones info-comunicacionales. la sticiedad infr>rmacional, en algunas regiones del mundo, se correspondc con un es~ trechamiento dc la disposicibn social de informacidn. La Sociedad de la hformaci6n tmta, asi, de una obra en cunstruccidn cuyos trazos gruesos, compuestos gracias al salto tecnolilgico convergente de Pas industrias de telecomnnicdciones, audiovisual e informbtica. establecen la diseminacibn de la l6gica comercial de funcionamicnto de esas industrias; el abaratamiento en 10s costos de produccibn y distribuciiln de 10s recursos info-comunicacionalea con 10s que trabajnn dichas industrias; el crecimiento exponential de la capacidad de empaquetar, enviar y recibir vollimenes cada dia mayores de esos recunos. Pero la obra se completa con la configuracibn de pmgresivas dificuitades en el momenta final del acceso, de la apropiacidn. de la utilizacibn. Esta paradbjica aituacidn es medular a id hora de definir conceptualrnente a la sociedadinformacional, en lamedida en que su cristaliracibn aparece enlazada conlas ideas fuerra de laliberalizacidn, la desregulacidn y la comoetitividad v uue baio este ideario es uue se inscriben 10s omcesos umductiuos de 10s fenirmenos cornu2. A nicacionales e infonnacionales contempor6neos. Procesos prrrductivoa que, como se planted en el pirrafo ante4 N",A\AL ir viri iaitw I ,...... I . I.. .< .,.....I ,,I .,.I \I I.. III . ' :I .. ..I I.'.. . \ < I. .. .\ .. 11.11 ., I I,.. . I I ... I.., I.,. li, .. \ 1 I .. :. 1.. I . .\I .I, ..I.. . I . I.\ 1 .I. I ' I ... 8 I. . . I>. I . \. .. < I. . 'I ... 8 18,. I . . 6. Martin BECERRA. Ciioirdo in ilhunda!rriapivducr eirniti ocr~,~a v oplr,pmrMii fa ?ipio,~#cto dr ,oi.,dad infoii~iocinnol 97 tior, ciertamente aparecen vigorirados por el salto tecnolbgico convergente en 10s momcntos dc creaci611, de almaccnamiento y transfomaci6n. de envio y distribucidn, dc emisiiin, intercdmbio y venta, de 10s recursos info~comunicacionales, pero que como contrapartida cvidencian la multiplicaci6n de peajes quc hacen del momento final del circuito productivo aquel donde protagbnicamentc interviene el usuano, el destinatario un escenariu de angosturas y obsticulos. Obsticuius mayoritaiamente (pero no linicamente) economicos. A 10s efectos del presente trabajo, cuyo prop6sito es presentar cl momento del acceso y de la apropiacibn de 10s bienes y servicios info-comunicacionales como instancia critica insoslayable de abordaje dcl proyecto de sociedad informational, no se profundirarh el amplio debate existente accrca de la pertinencia del nomhre asignado a 10s cambios sociales bautizados como Sociedad de la Infomaci6n (para ello, ver Vedel, 1996; Tremblay. 1996; y Becerra, 1999). MBs que un prohlcma semintico el tema en cuestidn remite a un problema morfoldgico. La situaci6n de Argentina se comsponde con la conccpci6n de la sociedad infumacional segiin csta pers~ pectiva que postuln sus contradicciones,justamente en dos de las industtias protagonistas del salto tecnol6gico. En efccto, por primera vcz en ia historia dcl pais se registra laretracci6n del parque de telefonia vocal bisica (es decir. la apiicaci6n mh impartante de la industria mk poderosa de las actividades info-comunicacionaiej) y, segiinlos liltimos datos delINDEC2,1a Sociedad de laInfomaci6n en la Argentina 1amhit.n apunta In disminucibn de la cantidad de hogares abonados a1 sistema de telcvisibn por cable, que es una de las apiicaciones de valor agregado prototipo dc nuevos servicios en el caso de la industria audiovisual. z. Circuito productivo comunicacional: momentos y miradas En los estudios de comunicaci6n este liltimo momento dcl circuito productivo, que es entertdido como momento de realizaci6n del acto simb6lico -a la vez que dei act0 econbmicoatcstigua el cruce de "arias tradiciones de anilisis. Para el analisis scmiotico~estructuralista, se trata dc un momento casi inaugural y, concihiendo a las fases previas del circuito productivo como una suerte dc pre~historia tangencial, el vcrdadero objeto de interis lo constituye el producto (el discurso, el texto) en simismo, amputando todo elcmento contextual como irrelevante a 10s efectos dcl estudio. Para Murdock, 10s puristas aficionados a ejercicivs semi6ticos y eslructuralistas, que califica de "anat6micos", "sostmian que las autopsias quc ellos realizaban a los textus tenian que efectuarse a puerta ccrrada para evitar la contaminacibn (...)En la prbctica, por supuesto, era una taren imposible ya que ninglin acto de interpretacibn podia cvitar basarse continuamente en 10s dcpdsitos del conocimiento social y capitdl cultural del lectoi'. Crrmo Roland Barthes, con buen humor, reconocio en su ensayo sohre la fotografia que Ins connotaciones "no se pueden captar inmediatamente en el nivel del mismo mensaje ... pero se pueden inferir algunos fendmenos que ocurren en 10s niveles de laproduccirin y la reception del mensajc" (1998: 165). Por su parte, 10s ciriticrnl studies integran cl texto en el momento de acceso, apropiacibn, consumo o "so. Es el momento de la adecodificaci6n>>. para utilizar el t4rmino del clisico trabajo de Stuart Hall, quc revela la cttpacidad de resigluficacidn dc mens;ljea producidos en un sistrma industrial y, concomitantemente, cs un momcnto que potencialmente revela cstrategias de resistencin, de oposicion, dc in~subordinacidn. En consecuencia, para 10s cultural studies es el momcnto central desde el quc debe fundarse la elucidacidn de los fen6menos comunicacionales. Esa centralidad, como se advertirt!, decanta en una posicidn extrema que deifica y por lotanto tambitnamputacl momentodeluso,dela apropiaci6n,clel acceso,del resto del circuito productivo y a1 hacerlo desconecta mificialmente lo quc cn la pracrica noes sino continuidad g consecuencia. Para Murdock "el trabajo de los estudios culturales en la produccion simhdlica suele buscar conexiones entre 10s tcxtos eapecificos y 10s rnacrocontextos sin investigar las prBcticas que 10s median, mientras que el trabajo sobre el consumo se centra en las conexiones entre la actividad y el context" inmediato, con poca o ninguna referencia alas fueiras mas generales" (167). Es admisibie, asi, la caracterizaci6n que Mattelart realiza acerca de los cultural studies en ttrminos de su frecuente olvido de la historia y de la economia, dc su falta dc inscripcidn sociol6gica, que en el caso de Gamham se transforma directamente de una fuerte imputacidn sobre el populismo apolitico de esfa corriente. Paralos estudios de econvmia politica de la comunicacidn' las condiciones de produccidn de 10s bienes y scrvicias info-coinunicacionales dctcrminan, en liltima instancia, Pas condicioncs en que Cstos &on rditados, formatcadus se diria, distribuidas, afrecidos y vendidos. El marnento dcl intercainbio y de la apropiaci611, del accesu. es investido de im~ortaiicia en la medida en lruc se articula con la ld~ica de la produccidn. Por ejemplo Gamham dice que desile Smith y Ferguson el tema de la economia politica es el analisis de 10s "modos de subsistencia" de las sociedades. Como las pricticas productivas para subsistir son colaborativas o cooperativas, se desprende que ello requiere practicas institucionales, culturales y juridicas. No obstante, dos autores cuya contribucidn a los estudios de economia politica de la comunicaci6n resultan fundamentales, como Tones Ldpez y Zallo, subrnyan: Puesto que laa msicancias infarmacionvles se produce" pars el cumbio, para canacer 10s efectos de todo up0 que gencran 10s intercambios de informaci6n dcbei? conoceise las condicio~tcs cniicielas de su reaii~acidn y para ello es singularrnenle significstivu la tivturvleza del sislema dc apropisci6n que es sicmpre precis0 paraque pueda llevarseacabo(1991). Lo que parece claro es que, si bien 10s estudios culturalcs tienen como preocupaciun sobre el momento de la apropiacidn cielra enpresidn que podria llamarse domtstica (es decir.cn tanto unidades particulares de consumo), los estudios dc economia politica no abundan en ejemplos acerca dc analisis donile lee articule la ldgica macroecondmica,el circuito de produccidn,distrihucidn y consumo de bienes y semicios infocomunicacionales donde se conciba al consumo como aigo mas que el mero inteicambio, tal como advierte Grossberg. El desafio conceptual apnrece entonces tensionado por la necesidad de superar la division entre rnomentos aislados de la que en la prictica no sc plantea sino como interacci6n continua y quc, curiosamente, s61o es susccotible de seoaiacibn en el lan no del ant!lisis. Las modalidades de ~roduccidn de hiencs y servicios culturales lievan inscrta la fase del consumo y de la apropiacidn y Cata no puedc sino entenderse corno momcnto de un circuito productivo integral que tambitn supone la intervencidn de mediacianes, adaptaciones, interferencias 4 NOTAbALP,EOE AP*G,NA La clnsrficncibn ;aqui rctdizli&u tienh a hnndw un mvco de sintesia en reli~cidn con eitor estudios, a pesvr de 13 necenurin ackrncibn mulitrcn de Qukbs FcmBnhz (2001) reipecto dc iu ixnposibilidad de agiuprci6n como eeicuein>.. 6 Martin BECERRA Cz,ri,dn lo ohiii>dn,lr,nj>,odiirr rirmrr icrcioyiiy,upmirdn in rlyii>yrcio deaonidnd,!>fi,,,,tc#c~o,#al 99 y contrasentidos. La gramitica del reconocimiento no puede, asi, entenderse sino coligada con la gramitica de la producci6n, donde confluyen no sdlo 10s enunciados sino tambien 10s momentos dc In enunciacidn y sus condicionamientos. Condicionamientos tales como un contexto dc inedita concentraci6n global comercial de Ins rnedios e industnas info-comunicacionales: como la centralidad de 10s recursos info-comunicacivnaies en ~~ ~~~~~~~ la reorganizacidn de los procesos productivos; como la ubicuidad de las tecnalugias info-comunicacionales y su progrcsiva cualidad convergente. Condicionamientos que, entonces, exceden al mero mensaje y a las pricticas aisladas. Las pricticns se insertan en formas histhieas y sociales de significacibn. En palabras de R.m6n Zallo, "las razones yue justifican una economia politica de la comnnicaci6n y la cultura pucden formularse desde dos puntos de vista: desde su lugar crcciente en las estructuras econ6micas nacionales e internacionalcs y dcsde su organiracih intemaespecificaparala produccidn de capital".Tomando estadefinici6n como punto de partida, no solo dcberia apuntarse a la centralidad de lo info-comunicacional en la reestructuraci6n del capitalismo, sino en la ldgica capitalists cada vc7, mis decididamente influyente en la produccidn de lo infocomunicacional. Si bien los cultural studies coniiibuyeron a desmitificar el conccpto de apropiacidn cultural nl estudiar prjcticas de apropiaci6n de grupos "corrientes", refirigndose a usos popuiarcs, a usaa de "gmte comiin", ello no basta coma proyecto de cornprensibn ciitica dc dichaa prjcticas si tal proyecto no rinde cuenla de la doblc influenciamencionade en el pirrafo anterior. Para McQuail: Los estudios culturalcs hun ayudado a reconocei y analizar aspcctoi de eaie fenlimeno (la cultuiii *popular* en tanto que dea-sacralizaci6n del nrte coma pijcticv de genle comlin, de genle .caniente~), pero tambiCn suelen haccr caso oo~iso de la implicacinn de quc esta nueva jeraquia en el sen" de la cultura popular no es muy difereate, en su coiifiguraci6n o sus coesecuencias, de la jeriiiquiil del valor culturdl asociado con 10s antiguos sisternas dc ciase y podcr. Tarde o temprana, 10s limites del padei se van a enconlrar en manos de lo popular; los coiisumidorea indivi~ dudes deiacuituiapopular estiu sujetos alos dictildos 4r el sisternil (comercial) depublicidad mls podrroso y a la presilin do1 gustopopulwestablecido y global.que arnenudoheejerccpor mediodecoctlncos y enelconientosocial inmediato (McQuail, 1998: 113). El anilisis de 10s fen6menos cultumles, entendidos coma circulacidn social de sentido, es inconsistente si se realizacentradoen el texto como referencia basica y se abstraedelestudiode las relaciones de puder quedan marco a (y que, al mismo tiempo, se configuran en) esa circulacidn que es, como yueda manifiesto, eminentemente productiva g productora. Dougids Kellner (1998) critica el fundamentalismo de 10s culiilrai studies y de la economia politica de la comunicacidn en sus veniones m$ extremas por la incapacidad por aprehender los procesos reales de circulacidn de 10s flujos comunicaci~males e informacionales en un contexto, que 61 descri~ be, de profunda concentraci6n de la propiedad p centralizacidn de la produccibn en las indust~ias culturales. j El acceso en la soc~edad ~nformac~onal En el~proyecto de la sociedad de la informacidn el anilisis del momcnto del acceso es insoslayable: la diferencia entre el rccurso potencialmente al alcance de todos, cualidad por antonornasia de la information como recurso, se contrasts con su mdterializaci6n y circulaci6n en las sociedades contemporineas en folma de mereancia producida y dislribuida global, comercial e industrialii~ente y, cn consecuencia, con un horizrmre de apropiacibn y acceso, dc recepcidn y uso, limitado por lal6gica de mercado de su circulacidn productiva. El proyecto de la sociedad informacional supone que. dadas las potencialidades tecnologicas revolucionurius acaecidas cn los liltimos treinta aiios en las industrias culturales e infomacionales, es decir, dada la naturaleza convergente del salto tecnoiogico info-comunicacional, entonces la consecuencia es quc el grado, la calidad y la cantidad de acceso social a los bienes y servicios ofrecidos sc extenderidn a niveles inimaginados. A partir de esa suposicion (mis infonnacilin disponiblc equivale a mejor comunicacion), el anilisis sobre el orovecto dclaSociedaddelaInformacidn tiene enel momento delaa~ropiacion o del acceso una variable de . . . abordaje fundamental, toda vez que el protagonismo productivo de las industrias culturales info~comunicacionales es inidito. Este protagonismopuede ser analizado endos sentidos: par un lado, apartirde las transfonnaciones de tip0 convergente y estructural que registran las industrias info-comunicacionalcs, y par otro lado, a partir de las trmsfomaciones que en el procesamiento productivo del resto de bienes y servicios (no necesariamente info-comunicacion;rles) provoca el peculiar emplazamiento, histriricamente reciente. de dichas industrias. Para Garcia Canclini (2001), (...) no ocuparse hoy de las industri$as culturaies cs como si hace un sigh los politicos se hubicran ncgado a legislvr sobre 10s ferrncmiles y a promove~llos, con10 si hace 50 ailos eo se hubieian ocupado ds 10s coches y cl tranaporle pbblico, o 30 aiios arris dc los elecrrodom6sticos y las luenlcs de energiv. Lai lnduitiiiis cultuiales a011 recursos igualmente eslralegicos para el enriquecimiento de Ian nacioncs, la comunicaci(m y purticipaci6n de aus ciudadanos y consumidorcs. La presencia sobresaliente de las tecnologias info-comunicacionales en el replanteo de 10s proccsos pro^ ductivos del resto de actividades econ6micas ha sido estudiada par Castells (1995) y justificada la formulacidn de la categirria de "modo de desarrollo informacional" para referirse a las mutaciones quc el dcswollo de las fuerzas productivas provocan, gracias al protagonismo de las actividades info-comunicacionales, en las relacioncs sociales de producci6n. Para justificar la necesidad prioritaria de atender analiticamente el momento del acceso y la apropiaci6n cs precis", ademL, aludir a las modificaciones que evidencian tanto el momento de la produccibn como el de la distribucibn v circulaci6n de bienes v servicios intb-cnmunicacianales, ya que el salto tecnol6eico converrente . . . plantca 10s siguientes efectos: par un lado, la disminuci6n enponencial del costo de producir, procesar y trans^ mitir informaci6n a escala industrial y masiva (lo cual no implica que el costo del acceso disminuya en fonna proporcional); par el otro, la digitalizacion de 10s paquetes info-cornunicncionales permite incrementar la capacidad de producir, procesar, almacenar g enviar voliimenes cada vez mayores de informaci6n en menor tiempo. Estos dos efectos suponen entonces un cambia histbrico,que algunos autores visualizan incluso como superaci6n, respecto del condicionante tradicionalmente crrnstituido por la capacidad de las industriaa refle,ada enlos momentos de produccibn, almacenamiento, edicion, emision y vcnta de sus productos. Si paulatinamcnte el salto tecnolbgico permite superar esos condicionantes, entonces el nom men to del circuito productivo que apmcc coma instancia critica es el del acceso y la apropiacibn. Las posibilidades materides de acceso a producir, procesar, almacenar, distribuir, recibir, buscar, decodificar la informaci6n pasan entonces a ser parte de 10s procesos criticos quc involucran el desarrollo de una sociedad informacional. Entre la salutaci6n entusiasta a 10s cambios vigorizados con la muraci6n de ias actividades info-comunicacionales y las posihilidadesreales de acceso,utiliracion y apropiaci6n alos bienes y scrvicios en el proyectode la Sociedad de la Informaci6n, se localiza par lo tanto una tension que impacta decididamente sohre el acceso cn 10s niveles est1uctural-econ6mico, socio-cultural y politico. Esta tensi6n resulta exacerbada con la aplicacidn de politicas neoliberales de liberalizaci6n y desregulacidn a ultranza, afectando de este modo Ins niveles de accesos sociales. 4. Salto tecnol6gico convergentc y mpturas en el nivel de acceso Hasta hace dos di-cadas, cuando el debate comunicacional, reflejado por ejemplo en el Informe MacBride (UNESCO, 1980), estaba cenvado en el sentido desigual de Ins flujos informativos en virtud del desequilibrio nofie-sur en las emisiones infonnaciunales, o en la dicotomia enve servicio pliblico y servicio dc inter& pdblico, el acceso era conceptualirado como la cobertura que un medio bnndaba a la poblaci6n de nn tenitorio determinado. Como Ins servicios, productos y aplicaciones que ese medio ofrecia eran finitos y abiertos (el modelo es la radiodifusidn hasta 10s aiios ochenta). v como la estructura de la red de ese medio im~edia diferen~ . . ciar la distribucidn de esos productos a Ins consumidores, la garantia de cohertura implicaba, correspondientemente, una garantia sabre el acceso, con variantes seglin el tipo de Iegislacidn nacional (por un lado, en Gran Bretafia como modelo de "servicio publico" audiovisual, el usuario pagaba un canon por el receptor y el product0 -1as emisionesse realizaba sin comerciales, mienvas que en Latinoam6rica se adopt6 por el contrario el modelo noaeamericano, donde se impuso en materia audiovisual un modelo comercial de "interis pliblico" en el que el usuario sostenia a1 subsistema pliblico mediante impuestos y el conjunto del sistema -10s canales p6blicos y 10s concesionarios o licenciatarios privadosemitia publicidad como via central de financiamiento). De estamanera, quien tuviera dineropara comprar unreceptor de televisidntenia acceso en igiriildad de condiciones a1 senzicio televisivo de un pais que el resto de sus conciudadanos. A su vez, lapolitica de comunicaci6n ha hecho de ladicotomiaentre la escasezdefrecuencias audiovisuales y el costoso tendido, potencialmente infinito, de la red de telecomunicaciones, un principio constitutive de las diferentes tradicioncs reglamentarias. En ambos casos, cam" superaci6n de esta dicotom'a en el nivel del acceso social y pliblico, se establecieron Ins principios dcl servicio pliblico en materia audiovisual y de servicio universal en materia de telecomunicacioncs. Estos conceptos son dinimicos a la vez que principios fundacionales. Como conceptos dinhicos y, como toda cateeoria. tienen funcionalidad v determinaci6n en el marco de un contexto. Para la Comisih Eurooea.Ia . . escala dc aplicaci6n de estos conceptos pucde cambia en respuesta a las necesidadcs (variables) de 10s usuanos, alas prioridacles socioecon6micas y a las mejoras tecnol6gicas. Pero, ademis, como pnncipios fundacionales, - - deben pcnnitir el acceso como garantia: "el servicia universal debe ser vigilado can el objetivo tanto de asegurar a 10s usuarios la receucidn del servicio hov como tambiCn earantizar la necesidad de cambios en escala en el futuro" (Comisidn Europea, 1998), lo que supone la obligaci6n por paae de 10s actores del sistema, dc invertir en innovaci6n tecnolbgica para sostener y consolidar la prestacidn del servicio. De este modo, el servicio universal en telecomunicaciones, tanto como el servicio publico en audiovisual, articulan las dimensiones dinimica por su aplicacidn a1 contexto-, y permanente por garantizar un principio fundacionalb. Ahora bien, la inversidn de 10s soportes utilizados durante casi todo el Siglo XX por estas dos poderosas industrias (toda vez que las telecomunicaciones, con la telefoda m6vil como paradigma, parecen crecientemente independizarse del tendido de redes terrestres, mientras que el audiovisuul cada vez se apoya miis en el cable coaxil y defibra6ptica),la anulaci6n del principio de escaser, laconmutaci6n y digitaIizaci6n con que el advenim~ento de la microinfomiitica en los anos setenta fue signado el resto del panorama infocomunicacional, actuando coma verdadcra bisagra y articulaci6n entre infomitica y telecomunicaciones, impactaron en la refomulaci6n de 10s principios de servicio p6blico y de servicio universal. Para Ins actores privados esta reformnlaci6n debe partir de la obsolescencia del marco reglamentario previo y aia confianza en la mano invisible del mercado como instrumento id6neo de asignacidn de nuevas reglas de jnego. En muchos cusos, 10s Estados y entidades supraestatales han venido aceptando este argumento, promoviendo la retirada de 10s actores plibiicos de las actividades que mayor importancia econ6rnica revisten, segfin coinciden los documentos oficiales de, por ejemplo, la Comisidn Europea o el gobiemo norteamericano. Como apunta Blackman (1998); la superaci6n del principio de escasez, posibilitada por el salto tecnoldgico de 10s ultimos treinta akos, reformula la misi6n del servicio piiblico (audiovisual) o del servicio universal (telecomunicaciones). Sin embargo, contra la opini6n de Blackman en un sugerente trabajo sobre el particular. orientado afavor de laliberalizacidn, si bien la ausencia de escaser y la transici6n a un contento potencialmente ilirnitado de prestaciones info-comunicacionales abligan a replantear el objetivo y las modalidades de garantizar el accesa inhcrentes al servicio p6blico y al servicio universal, la justificacidn de su existencia se hall8 en que el acceso sigue siendo escaso Cierto es que la oferta tiene,potencialmente, una "capacidad ilimifada"(Blackman, 1998: 168), pero noes menos cierto que laregulaci6n debe, centralmente, focalizar los niveles de acceso para definir 10s critcrios de los servicios pliblico y unilersal, antes que en el nivei de laofcrta.paraque el caricter ilimitado no se restrirja a la misma y el acceso pueda gozar de la misma cualidad. Para Sussman, Donde antes rxistia sistemas unificados de comunicacib diripidos a diversos sets de usuariaa, tales como ejecutivos de negocios y trabqadores que usaban 10s servicins de corieo postal de primera cutegoria, o como lil posibilidad de que las clases medias y bajas escucharan 10s misrnos programas de radio o que diferentes grupos ocunacionales leveran Ins mismos diarios. 10s estdndares comunes uermirian lanto alas clases saciales uriuilceiadas . - como a lus desprotegidas el acceso a relativarnenle senicias de cornunicacidn de alta calidad. Pero ante el advenimienta del cambio lecnal6eico en funci6n de las neccsidades corporativas y de la desrepulaci6n pubcmamental. re pcrmite a 10s eitratas de negacios y a los mis privilegiados la segrcgacidn en t4rminos de acceso a servicios de comunicacidn,con menares subsidies orientados a (favorecer el acceso de) la clase trabajadora (Sussman, 1997: 17). Puede inferirse, entonces, un gran contaste entre la noci6n de acceso de acuerdo con los criterios constitutivos del servicio p6blico y la 16gica del servicio universal par un lado, y la noci6n de acceso que aportan las ideas fuerza de la desregnIaci6n, la liberalizaci6n y la coiilpetilividad a ultranza, asurnidas Btas como pilares ideol6gicos del proyecto de la Sociedad de la Infomaci6n. Puesto que desde la perspectiva de este trabajo el proyecto de la Sociedad de la Information es un proceso inconcluso, su resultado final no puede escrutarse desde una observaci6n estBtica. Por lo tanto, la contradicci6n queda planteada como niicleo de tensi6n critico en el desarrolio del proceso de construcci6n de los cambios sociales prcsentes. ~~rtin BtCERRA ia,undo irinh~mdc~,,ciopii,tJfi,riir riiusri i#rriro i~apiupiondn m rip!vyrcia dcroned#din/nmu~fion~#i 103 5. La abundancia proyectada, la escasez producida Como piantea la frase de Van Audenhove et al, que abre este trabajo, un mundo de abundancia es proyectad0 mientras se fabrica la escasez. Apesar de iapoiitica de puertas abieaas a la economia de mercado y del objetivo de garantias de la compctcncia que genet6 la liberaliraci6n de las actividades info~comunicacionales, en Europa por ejemplo hay mas de seis millones de hogares que terminaron el Siglo XX sin conexi6n con el servicio de telefonia b8sica (Comisi6n Europea, 1998), es decir, seis millones de hogares que indican que el servicio universal deberia estar representado por politicas m8s activas si efectivamente funcionara como principio de garantia de acceso a todos 10s ciudadanos independicntemente de su lugar de residencia y de su situaci6n socioccon6mica, como reza la siguiente cita de la Comisirin Europea: El serricio universal es un mcdio de extensi6n de 10s bcneficios de 10s drsmollos del mercado a tadoi los usuanos, independirntementc de su lugar de residencia a de su status socioeconbmico. La Cornisibn reconace que el servicio universal ea un elemento cseiicid para conlribuii a la solidaridad y el UaIo equitativo (Comisirin Europea, La brecha entonces no se expresa soFmente a partir de referencias geagrificas (quc siguen siendo fundamentales, curno lo mucstra el caso del Africa Subsahariana, dunde el indice de 'teledensidad" %antidad de lineas de telCfono por cada 100 habitanteses de 2,9 (PNUD, 2001: 63, es decir. que tiene menos lineas telefdnicas que la isla de New York, Manhattan), sino fundamentalmente a partir de causas y efectos socioeconlimicos, pues se instala aunen cada bolsdn dc pobrera de 10s centros urbanos de 10s paises centrales. Cierto es que la brecha tiende a reflejar cada vez con mayor claridad las diferencias entre un pcqueiio mundo integrado y otro, mayoritario, crecientemente marginado. Esta tendencia se contradice con la ret6rica de una globaliraci6n que elimina las marcas geograficas como si la extensi6n planetaria de la l6gica capilalista supusiera quc el capitaiismo de Boliviaes el mismo que el de Gran Bretaiia.Acontinuaci6n se exponen algunas cifras del Infome de Desarollo Humano 2001 del Prograrna de Naciones Unidas para el Desarrollo, relativas a la dicada del90, acerca de ia cobeaura de aplicaciones de tecnologias de telecomunicaciones en Argentina, en otros paises latinoamericanos, y en 10s paises centrales o "de alto ingreso": Teiefonos Susciiptores estacionaiios tep~i~e4u~a~es (8 la0 pelronoii 1990 1999 Promedo .( F,,.",. ."."<...I> puiaa. 66 olio i"Sl0SO 470 591