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Ritos de la fertilidad

Márquez Ortiz, Carmen

Abstract

La representación artística abarca un amplísimo aspecto de las emociones humanas que dejan ver todo aquello que conmueve a la sociedad en que se genera. Sirva de ejemplo la espléndida producción religiosa, que nos ofrece la posibilidad de transportarnos a estados espirituales y nos emociona con la iconografía del sufrimiento, aunque a veces solo sea un pretexto licito para representar el cuerpo desnudo. Esta justificación de la utilización del desnudo en los temas religiosos tiene un serio competidor en el panorama de la temática mitológica, que recoge un completo panteón de dioses y héroes donde la desnudez les confiere su máxima dignidad y les aporta su dimensión moral. Sin embargo el desnudo representa también carnalidad y sensualidad, deseo voluptuoso y acercamiento al impulso erótico.

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Ritos de la fertilidad. Carmen Márquez Ortiz DIOSES DE LA FERTILIDAD La representación artística abarca un amplísimo aspecto de las emociones humanas que dejan ver todo aquello que conmueve a la sociedad en que se genera. Sirva de ejemplo la espléndida producción religiosa, que nos ofrece la posibilidad de transportarnos a estados espirituales y nos emociona con la iconografía del sufrimiento, aunque a veces solo sea un pretexto licito para representar el cuerpo desnudo. Esta justificación de la utilización del desnudo en los temas religiosos tiene un serio competidor en el panorama de la temática mitológica, que recoge un completo panteón de dioses y héroes donde la desnudez les confiere su máxima dignidad y les aporta su dimensión moral. Sin embargo el desnudo representa también carnalidad y sensualidad, deseo voluptuoso y acercamiento al impulso erótico. Durante un periodo excesivamente largo de la historia de occidente, la temática erótica no ha tenido cabida en la representación artística de una forma explícita, debido en gran parte al temor del pecado en relación a lo carnal recogido en las ideas religiosas judeo-cristianas y el daño que estas pudieran producir en los valores espirituales, a pesar que el erotismo es una manifestación genuinamente humana, una desvinculación absoluta con el resto de los seres vivos que no necesitan del juego de la seducción, del vínculo amoroso, de la predilección por unos individuos u otros y que se rigen por la llamada de la sexualidad. La utilización del desnudo hunde sus raíces en las primeras inquietudes artísticas aunque el objetivo no sea puramente erótico. Tiene un carácter más cercano al ritual, a propiciar lo que es absolutamente fundamental para la supervivencia, como es la fertilidad en el mundo vegetal, animal y humano, llave que da paso a la vida y principal preocupación de las civilizaciones antiguas. La idea de la renovación del ciclo de la vida, la reproducción de las cosechas, el nacimiento de nuevos seres no puede ser piedra de escándalo para nadie, porque es el fundamento básico de nuestra esencia y si aceptamos este principio, estamos en disposición de comprender y justificar un conjunto de representaciones artísticas encaminadas a festejar lo fértil En el mundo vegetal disponemos de un amplia repertorio: el grano, los frutos, el cuerno de la abundancia, etc. La imagen de una madre con el hijo o de una hembra embarazada son símbolos máximos de fertilidad, aunque sabemos que son el fruto de un apareamiento previo, en el que necesariamente intervienen el macho y la hembra. Para representar la fertilidad masculina el icono debe ser tan claro y preciso como lo es para lo femenino y el mensaje, que para la mentalidad de hoy puede parecer grosero, e incluso obsceno, será un falo en erección. Con él se inicia el culto fálico en aquellas sociedades primitivas donde no existe el sentimiento vergonzante de la capacidad masculina de procrear sino todo lo contrario, donde se tiene el glorioso convencimiento de poder crear vida y sería poco adecuado buscar simbologías paralelas en formas ambiguas. Muchos son los dioses y diosas propiciadores de la fertilidad y el arte griego y romano es especialmente rico en este tipo de representación. Nos muestran lo cercano, lo absolutamente fundamental para la supervivencia y su invocación será la garantía de que el ciclo de la vida se renueva. Si Apolo encarna el espíritu civilizador de la condición humana, Dionisos, en lat. Baco, lo hace del lado mas carnal y pasional. Conocido popularmente como dios del vino, lo es de lo fertil, de lo que revive, del proceso muerte para volver a resurgir. Se le representa con corona de uvas y hojas de vid, de hiedra y portando un tirso, vara que acaba en forma de piña, símbolo a su vez de fertilidad. Su carro puede ir tirado por tigres y leopardos que recuerdan su viaje por Asia. Allí donde era bien atendido enseñaba a cultivar el vino, pero su venganza era terrible si el trato recibido no era digno, como en el caso de Licurgo, rey de Tracia, cuyo país fue castigado por echar de sus tierras al dios, quedando éstas estériles. El rey enloquecerá, creyendo que su propio hijo se transforma en una cepa y los sarmientos lo aprisionan y descuartizan. La tierra solo volverá a ser fértil cuando es regada con la sangre del rey que es arrollado y muerto por unos caballos. Otro mito del lado vengativo del dios es el referido a unos piratas, que al confundirlo con un mortal mientras viajaba por los mares lo raptaron y en castigo fueron convertidos en delfines. Como signo de poder hizo florecer un viñedo en el mástil del barco. TAZA ROMANO TARDÍO QUE REPRESENTA LA MUERTE DE LICURGO. Siglo IV D:C. TAZA GRIEGA REPRESENTANDO UNO DE LOS CASTIGOS DE DIONISOS. Siglo VI A:C. Dionisos era hijo de Zeus y de una mortal llamada Semele, a la que la ira y los celos de Hera destruyeron con el fuego antes de estar plenamente formado el feto. Zeus lo rescató y lo introdujo dentro de su propio muslo, hasta llegado el momento de su nacimiento. Fueron las ninfas las que se ocuparon de cuidarlo, y según Ovidio colocaron delante de su cuna ramas de hiedra para ocultarlo de su madrastra. Puede aparecer borracho y en su cortejo participan algunas divinidades menores relacionadas con el culto a la cabra, como son los sátiros, seres promiscuos, salvajes y perezosos que tienen piernas peludas, rabo, pezuñas, barba, cuernos y un falo en erección. Su lascivia insaciable les lleva a perseguir a las ninfas y a las muchachas que huyen o los rechazan golpeándolos con el tirso. Aparecen también cohabitando con cabras, sus más directos ascendientes y a veces masturbándose. Están acompañados por las ménades o bacantes, mujeres que portan instrumentos musicales, al igual que los sátiros, y que son representadas en actitudes de abandono, con los cabellos y las vestiduras en desorden. a) VASIJA GRIEGA PARA ENFRIAR VINO DEL 500-470 A.C. b) MÉNADE DEFENDIÉNDOSE DE UN SÁTIRO. 480 A.C. c) SÁTIRO Y MÉNADE. GRECIA Siglo VI A:C. d) SÁTIRO Y MÉNADE. GRECIA SIGLO IV A.C. SÁTIRO CON CIERVO. GRECIA SIGLO VI A.C. El dios Pan forma parte del cortejo de Dionisos. En lat. Fauno, es un dios protector de los bosques y campos, del ganado lanar y vacuno, pero cuando se le irrita, su lado oscuro puede provocar en los humanos el pánico. Puede aparecer también como hembra. Tiene caracteres de cabra, con orejas puntiagudas, cuernos y patas y como protector de los rebaños porta un cayado. Como los sátiros, es promiscuo y se decía que había hecho el amor con todas las ninfas, a las que atraía con la música de su siringa, instrumento musical originado casualmente por el fallido intento de violación del dios a la ninfa Siringe. En la alegoría renacentista personifica la lujuria y algunos de los caracteres de Satanás tienen su origen en este dios. En su representación, no siempre aparece con el falo en erección. a) SARCÓFAGO ROMANO DE MÁRMOL CON UN PAN HEMBRA Y UN HERMA. Siglo II D.C. b) PAN Y CABRA HEMBRA. MÁRMOL DE HERCULANO. Siglo I A:C. c) AFRODITA Y FAUNO. Siglo I A.C. d) ESCENA DIONISIACA. CRÁTERA DE BRONCE ENCONTRADA EN MACEDONIA.SIGLO IV A.C Relacionado con el culto fálico tenemos a Priapo, antiguo dios rural de la fertilidad, protector de jardines y abejas. Su característica mas destacada es la de sus enormes genitales. Se le suponía hijo de Afrodita y Dionisos, y la diosa Hera, para castigar la promiscuidad de su madre, le confirió el desproporcionado tamaño de su miembro viril. En su representación, no exenta de humor, puede apareces con vestimenta que lo cubre y entre sus pliegues porta frutos que representa la protección de los cultivos, pero que deja ver que está en erección. Es muy frecuente encontrarlo en forma de Herma, elemento compuesto por un pilar rectangular y cabeza de alguna deidad que hacia la mitad muestra un falo erecto. FRESCO REPRESENTANDO AL DIOS PRIAPO. POMPEYA Siglo I D:C Los Hermas debieron tener su origen en las primitivas piedras que demarcaban las distintas propiedades, como jardines, huertos, etc. y fueron evolucionando hasta tomar la apariencia descrita. Estos Hermas tuvieron un carácter sagrado y queda constancia de que sus mutilaciones fueron severamente castigadas El Herma, que representa también al dios Hermes, en lat. Mercurio, protector de los viajeros, tuvo un papel informativo al señalar las distancias entre distintos lugares. Este dios, que lo es también de la fertilidad, reúne una serie de caracteres que lo aproxima al espíritu civilizador de Apolo. a) HERMA GRIEGO REPRESENTANDO AL DIOS HERMES. Siglo VI A:C: b) MUJER CORONANDO UN HERMA DE DIONISOS. TERRACOTA DE TURÍCIA. Siglo II A:C: Los centauros pueden aparecer acompañando a Dionisos en su cortejo. Son seres con cabeza y torso de hombre y cuerpo de caballo. Homero los describe como seres salvajes y al igual que los sátiros, son brutales, lascivos y perezosos, aunque hay excepciones, como el centauro Quirón, que era sabio y erudito y que se ocupó de la educación de Aquiles. Para el espíritu renacentista los centauros significaban el lado salvaje y brutal de la condición humana, en franca contraposición con deidades mayores encargadas de mostrarnos valores intelectuales y morales. Encabezando la comitiva de Dionisos encontramos al dios rural Sileno, viejo, bonachón, gordo y borracho, pero que sigue conservando la sensatez y tiene el don de la profecía. Aparece tirando de su asno o montado en él, haciendo verdaderas piruetas para sostenerse. La representación del cortejo de Dionisos es numerosísima en la cerámica y escultura griega, así como en la orfebrería y escultura romana, lo que nos muestra el papel fundamental que supusieron estos dioses en las creencias y ritos religiosos del mundo antiguo. Ellos representaban lo inmediato, lo entendible, lo auténticamente vital, e invocarlos y acogerse a ellos significaba la protección contra las enfermedades y contra todo tipo de desastres. Para las mujeres tuvo un significado especial, al garantizarles que sus vidas iban a ser fértiles. Aunque las representaciones tienen un carácter erótico, el significado es puramente religioso, de ritual y el no entenderlo así es vaciar de contenido el concepto de fertilidad. Tres eran las celebraciones que anualmente se festejaban en honor de Dionisos; dos a nivel rural en las que hasta los niños bebían vino, una manera de entrar en contacto con el dios, y se comían panes con forma de falos. El tercer festival o Gran Dionisia se celebraba en Atenas y requería un gran despliegue organizativo, necesitándose patrocinadores que garantizaran el éxito de los actos. La procesión del dios iba acompañada de música, cantos y vino, situación mas que propiciatoria para actividades licenciosa, pero siempre en el contexto del ritual. Las alabanzas al dios eran proferidas de forma espontánea por todos los participantes, especialmente por aquellos que habían entrado en éxtasis o borrachera. Estas alabanza fueron evolucionando hacia formas mas organizadas y fueron los poetas los que se ocuparon de componerlas. Lo que surgió fue el Ditirambo, alabanza o canto en honor de la deidad que era contestado por los participantes-corifeo-coro, hasta desembocar en un argumento que narraba las proezas de los dioses. De los ritos al dios Dionisos nacía la Tragedia (canto del macho cabrío) que sería instituida oficialmente en el año 535-34 a. c. Un siglo después lo haría la comedia y ninguna de ellas se produjo fuera del ceremonial en honor a Dionisos. En el mundo romano, el teatro adquirió un sentido de mas entretenimiento, pero sin perder la relación con el dios Baco. Otra imagen utilizada con frecuencia en los rituales de fertilidad es la de un gran falo erecto, que no hace referencia tiene a ninguna deidad sino a la capacidad fertilizadora del miembro en sí mismo. Representa en su forma más genuina el concepto de procreación, de absoluta fertilidad, de lo fecundo y vital, de la capacidad del macho de procrear de manera continuada en contraposición con la hembra que necesita un periodo de gestación, del triunfo de la vida sobre la muerte. Generalmente va acompañado por mujeres que danzan a su alrededor y que lo van adornando con guirnaldas de flores. Estas mujeres suelen ser heteras, prostitutas con cierta formación cultural que le dan un rango social superior a las prostitutas vulgares. a) SIMBOLISMO DE LA GERMINACIÓN. VASO GRIEGO DE FIGURAS ROJAS. Siglo V A:C. b) HETERAS BAILANDO ALREDEDOR DE UN FALO. SIGLO V A.C Pero el falo como forma independiente y apartándose del sentido religioso, puede tener otros significados que tampoco debe entenderse como manifestación erótica. Representa la forma benefactora con capacidad para ahuyentar al mal, la mala fortuna, el temido mal de ojos, en resumen, es propiciadora de la buena suerte y puede aparecer como dije o fetiche, o como formas más sofisticadas. En los primeros caso, el material en que están fabricados será determinante para reforzar el poder protector del falo y los construidos con asta de animales sexualmente poderosos supondrá una fuerza añadida. a) AMULETO ROMANO DE HUESO REPRESENTANDO UN FALO: LA MANO FICA Y LA LUNA b) COLGANTE ROMANO DE BRONCE. c) PEQUEÑO AMULETO ROMANO DE BRONCE En la novela "Salambó,"antes citada, hay un capítulo que nos narra el contacto místico entre la serpiente pitón y la princesa, que tiene claras connotaciones sexuales, pero que es un ceremonial que la prepara para acometer con éxito la difícil empresa de recuperar el Zaimph o velo de la diosa Tanit. Después de realzar sus abluciones conforme al rito sagrado, se frota las orejas, los talones, el pulgar de la mano derecha y también la uña con la sangre de un perro negro, degollado por mujeres estériles. "Balanceando todo su cuerpo, salmodiaba plegarias y sus vestiduras, una tras otra, iban cayendo a su alrededor. La pesada tapicería se agitó y por encima de la cuerda que la soportaba apareció la cabeza de la pitón. Bajó lentamente como una gota de agua que se desliza a lo largo de una pared, se arrastró entre las ropas esparcidas y luego, con la cola pegada al suelo, se irguió cuan larga era y sus ojos, más brillantes que carbunclos, se clavaban como dardos en Salambó. El miedo, el frío o el pudor tal vez la hicieron vacilar al principio. Pero se acordó de las órdenes de Schahabarim y se adelantó; la pitón se dobló y, poniendo sobre la nuca la mitad de su cuerpo, dejaba pender su cabeza y su cola como un collar roto cuyos dos extremos llegaban hasta el suelo. Salambó se la enroscó en torno a su cintura, bajo sus brazos, entre sus rodillas; luego, acogiéndola por la mandíbula, aproximó su pequeña boca triangular hasta la punta de sus dientes y, entornando los ojos, se cimbreó a la luz de la luna. La blanca luz parecía envolverla en una niebla de plata; la huella de sus pasos húmedos brillaba en las losas; las estrellas palpitaban en la profundidad del agua y la serpiente apretaba contra ella sus negros anillos atigrados de placas de oro. Salambó jadeaba bajo aquel peso excesivo, se doblaba, se sentía morir y con la punta de la cola se golpeaba suavemente en el muslo; luego, al cesar la música, la serpiente cayó al suelo". Este inquietante capítulo acarreó a Flaubert durísimas críticas, que él defendió argumentando que había hecho entrar a la princesa en un estado de enajenación mental para alcanzar un éxtasis místico, similar al de santa Teresa, por lo tanto, estaríamos ante la descripción de un pasaje religioso, no erótico, como señalábamos al principio, al reflexionar sobre las representaciones y actitudes de los dioses antiguos de la fertilidad y sobre los comportamientos de vinculación con estos dioses. Para entender este tipo de representación tendremos que dejar de lado nuestros propios perjuicios, ya que no fueron hecho para una cultura que las puede considerar ofensivas. Cuando se crearon no tuvieron la intención ni de provocar, ni de estimular sexualmente. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA BATAILLE, GEORGES: LAS LÁGRIMAS DE EROS. Editorial Tusquets. FLAUVERT, GUSTAVE: SALAMBÓ Ediciones Edaf S.A. Madrid. GIMBUTAS, MARIJA: DIOSAS Y DIOSES DE LA VIEJA EUROPA. 7000-3500 A.C., MITOS LEYENDAS E IMAGINERÍA. Ediciones Istmo. Madrid. JEAN - NÖEL, ROBERT: EROS ROMANO. SEXO Y MORAL EN LA ROMA ANTIGUA. La mirada de la Historia.. Editorial Complutense. JOHNS, CATHERINE: SEX OR SYMBOL, EROTIC IMAGES OF GREECE AND ROME. Published by British Museun Publications. OVIDIO NASÓN, PUBLIO: FASTOS. Ediciones Gredos. Madrid. SMITH, EDWARD: LA SEXUALIDAD EN EL ARTE OCCIDENTAL. Ediciones Destino.