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Mexicanos en Estados Unidos: ni elegidos ni condenados

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Mexicanos en Estados Unidos: ni elegidos ni condenados

Author: Tercero, Magalí
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2000
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b4175511-7adf-4e52-b443-e71b0d7f5660/download
Mexicanos en Es ados Unidos:
ni elegidos ni condenados
Magalí
Te ce o*
Cuando
se es udia un ema polí icamen e co ec o, que además es á de moda,
como la p esencia mexicana en Es ados Unidos, se co e el iesgo de encon-
a se muy p on o an e un pe ec o luga común.
La
imagen que acude a
mí
es
la que desc ibió í idamen e Gonzalo Abu o, di ec o
de
Poz, p ime a e is a
en español sob e
el
sida, cuando lo en e is é en 1998 sob e
los
mexicanos en
Nue a Yo k.
Abu o, de
45
años, sos iene que un mexicano de su gene ación puede
a o men a se pensando que le alló a su país, pe o cuando e a un niño
de
15
años que iene que abaja
14
ho as dia ias en la cocina de un es au an e en
Manha an pa a manda le dine o a su mamá,
no
puede deci le a ese
jo en
que
debe ía es a i iendo en su ie a con
su
amilia y yendo a la escuela pa a
ecibi la mejo educación, "mi a, amos a hace la e olución".
Se
a a,
pues, de una mig ación económica, que cada día se ex iende más en los Es a-
dos Unidos y que o ma pa e de un complejo enómeno é nico y cul u al.
A lo la go de es a in es igación pe iodís ica -basada en en e is as con
líde es comuni a ios, a is as, polí icos, p o esionales
de
oda índole, ob e os,
campesinos, es udian es y o os miemb os de la comunidad- ha sido posible
dibuja un cie o mapa emocional de
la
ealidad mexicana en di e en es luga es
de Es ados U nidos. La p esencia de los mexicanos en ese país signi ica un
delicado asun o geopolí ico, a la ez que cons i uye un ac o indudable de
ans o mación cul u al en la sociedad es adounidense.
Mi in e és po es e enómeno, en el que engo abajando desde 1990,
incluye no sólo la comunidad mexicana, sino ambién
las
dinámicas cul u ales
de
Es ados Unidos, una sociedad an as a y compleja en sus mani es aciones.
¿Cómo
se
inse an los mexicanos en esa cul u a? ¿Cuál
es
la i encia p o un-
da y pe sonal del ex anje o que se p opone "hace la Amé ica"? ¿Cómo se
ans o ma el sen ido de iden idad a a és de las gene aciones? ¿Cuál es
el
* Pe iodis a independien e. Ac ualmen e abaja en
el
Ins i u o de Cul u a
del
Gobie no
del Dis i o Fede al, en México.
Mexicanos en Es ados Unidos:
ni
elegidos
ni
condenados
133
sen imien o de nacionalidad de un chicano de e ce a gene ación?
¿De
qué
o ma emig an las muje es, un g upo
cada
ez
más
nume oso en los úl imos
años? ¿Qué
las
conduce has a allá y cómo se desen uel en?
El
p oyec o pa e
de
p egun as como és as y a gene ando o as a
lo
la go
de
su elabo ación.
Más que de una on e a geog á ica, se
a a
de
llega a esa zona limí o e
in e io que de ine la ida
de
las pe sonas. De ahí
que
se
haya hecho in es i-
gación pe iodís ica en ciudades
no
on e izas,
como
Nue a Yo k.
El Paso, Los Angeles y Nue a Yo k, los
luga es
po
los
que
ha anscu-
ido es a indagación, i en ealidades que bien pod ían conside a se opues as.
El Paso
es
una ciudad le an ada en
el
desie o, e
impiden
ol ida lo los ien os
cons an es y las llu ias
de
ie a, como llaman
los
luga eños a las ecuen es
ol ane as
de
a ena que o nan ma ón el ai e. Hay magueyes en cada incón
y el alan e con adic o io
de
las pe sonas se asemeja a
la
na u aleza desé ica
de la zona. Sin emba go, exis e un ue e sen imien o de iden idad
que
ha
man enido igen es las cos umb es y la cul u a mexicanas.
En el cen o de la ciudad
se
despliegan, a
lo
la go
de
unas cuan as
ca-
lles, el Condado
de
Texas, la Cá cel Fede al y
el
Consulado Mexicano,
ade-
más
de
unos 250 come cios,
más
bien modes os, o iginalmen e des inados a
la
población on e iza que c uza a dia io los cua o puen es que unen Ciudad
Juá ez y
El
Paso.
El
luga es á habi ado
po
al ededo
de
600.000 pe sonas,
70
% de las cuales son de o igen mexicano: un México en inglés me ido a la
ue za en una de las egiones
más
p o incianas
de
la Amé ica blanca. Es os
hispanos, que a dia io hacen la gas ilas pa a oma
el
au obús
que
los lle a á
has a sus cen os
de
abajo, ienen una calidad
de
ida no ablemen e in e io
a la que goza
el
25
%
de
la población anglo, a ecindada en la pa e oes e
de
la ciudad. El úl imo g upo, el es an e 5 % lo componen en su mayo ía
los
descendien es de los mili a es neg os que han abajado du an e
ge
_ne aciones
en Fo Bliss. Pe o, ol iendo a la comunidad mexicana, y pa a
ce a
es e
b e e apa ado sob e
El
Paso, di emos que en 1994, cuando la adminis ación
del p esiden e E nes o Zedillo de aluó
el
peso,
la
ac i idad económica declinó
no ablemen e, y po lo menos medio cen ena
de
iendas ce a on du an e
el
úl imo año. De allí la soledad cada ez más acen uada
de
es as calles cén i-
cas y la a mós e a edobladamen e hos il que
se
espi a en el luga .
Los Angeles p esen a una si uación muy dis in a. La ciudad
de
la
posmo-
de nidad, como la llama Naei Yehya, esc i o mexicano esiden e en Nue a
Yo k,
es
el escena io u ópico del mel ing-po ,
un
concep o cuyo a ac i o
ini-
cial desapa eció p on o pese a sus apologis as.
No
hace mucho,
dos
o es años a
lo
sumo,
algunos impo an es pe iodis-
as de la p ensa en español de Los Angeles
se
mos aban ascinados an e la
134 A auca ia
N o.
3
abundancia cul u al
de
la capi al cali o niana,
la
ciudad del u u o. Sólo unos
cuan os negaban es e enómeno y le dedicaban udos adje i os a una sociedad
que ole a pe o no acoge la p esencia de á abes, la inos, eu opeos, a icanos
o asiá icos. Los innume ables es au an es po los que
se
accede a
odas
las
gas onomías del mundo
no
hacen
más
que en a iza la sepa ación que exis e
en e cada comunidad, banal izando la expe iencia del O o, educiéndola a
me o u ismo cul u al.
Es en Cali o nia y Texas donde ealmen e exis e
el
enómeno
de
la
iden-
idad chicana. Habi an es
de
un mundo de icción, según
el
d ama u go Víc o
Hugo Rascón Banda, los la inos y sus descendien es en en an con más i u-
lencia que nunca el dilema
de
su
o edad. La g an mayo ía son exiliados
de
un
país cuya ealidad económica
los
expulsa con inuamen e
del
ien e ma e no.
Y,
en
el
caso
de
los
chicanos,
la
necesidad
de
cons ui
una
leyenda del o igen
es i al. "Casi o man un e ce país", a i ma Rascón Banda. Y añade: "Ya
los
pe dimos, ya
no
son nues os he manos. Son o a cul u a.
Los
chicana s son
unos desconocidos pa a noso os y noso os
lo
somos pa a ellos" .
En
Nue a
Yo k
no
puede habla se de un p oblema
de
iden idad po que en
é minos de iempo his ó ico la comunidad mexicana
es
sumamen e
jo en
. A
p incipios
de
los
años
20
llega on
los
p ime os inmig an es y c ea on
una
pe-
queña comunidad
que
cumplía unciones
de
apoyo social, pe o
no
llega on en
can idad su icien e como pa a que hoy pueda habla se
de
g upos nume osos
de
segunda o e ce a gene ación. Rosa Rome o, nacida allí en los
años
40, es un
ejemplo de lo que pudo ocu i le a esa p ime a gene ación. Los mexicanos
de
en onces emig aban ambién po azones económicas, pe o se encon aban con
un mundo mucho
más
amable que el ac ual. Muchos
de
ellos
se
eunían al e-
dedo del Cen o Mexicano
de
Nue a Yo k, o ganización que inculaba a sus
miemb os con la ida económica de la ciudad, pe o sob e odo uncionaba
como un pequeño México que los man enía emocionalmen e ce canos a
su
pa ia. El Cen o Mexicano ue c eado en 1929 y a él acudían
más
que nada
los yuca ecos. Cuen a Rosa Rome o que en esa década " inie on muchos ha-
bi an es de Mé ida y o as ciudades ce canas po que
se
les hacía muy ácil
llega has a Nue a Yo k en ba co [ ... ] és e e a di ec o y salía
de
la pequeña
ciudad de P og eso,
se
de enía en La Habana, Cuba (una ciudad con la que
los yuca ecos sos enían un g an in e cambio cul u al), y luego o ien aba
el
umbo hacia Nue a Yo k".
La mamá
de
Rosa Rome o llegó en
1927
po
su
cuen a. En
ese
iempo
no
había muchos mexicanos, pe o odos
se
conocían. Había cua o o cinco g upos
sociales y uno de ellos e a el Cen o Mexicano. Rome o señala
que
pa a sus
pad es e a muy impo an e conse a
el
idioma y la cul u a. Así anscu ió la
Mexicanos
en
Es ados
Unidos:
ni
elegidos
ni
condenados
135
in ancia de Rosa du an e
los
años 40.
En
el
Nue a Yo k
de
en onces, las
a-
milias podían a ma se
de
azadas du an e las
noches
e aniegas e i se a do -
mi a Cen al Pa k. "Toda ía
no
exis ían los p og amas bilingües",
dice
Ro-
me o, "y como odas
las
amis ades
de
la
amilia hablaban español,
c ecí
con
esa lengua;
el
inglés
no
lo
ap endí has a que en é a
la
escuela".
En
Nue a
Yo k sólo había una ienda donde
se
endían
p oduc os mexicanos,
la
de
la
calle
14
. Los dueños e an españoles,
pe o
hacían
el
es ue zo
de
ae
odos
los ing edien es pa a que las amas de
casa
hiciesen sus o illas a
mano
y
p epa asen
el
mole
del
domingo. "La
muje
que
me
cuidó desde que
nací
e a
una seño a mexicana
de
Mé ida, mis pad inos e an mexicanos,
el
doc o
que
enía a la casa cuando é amos niños e a ambién
de
Mé ida,
el
o óg a o o i-
cial p esen e en odas las ocasiones e a mexicano y
el
camione o que es aba
en la esquina ambién. Es ábamos odeados de compa io as", e mina Rosa
su
ela o.
En ese iempo, la imagen
de
México
en
Es ados Unidos e a muy buena,
y nume osos en e is ados coinciden en que ecibían
muy
buen a o
po
pa e
de los es adounidenses. Poco a poco, el Cen o Mexicano
se
en iqueció con
nue os miemb os: los la inos
de
o as nacionalidades.
El cine desempeñó un papel muy impo an e en la conse ación
de
las
adiciones de es os p ime os inmig an es a Nue a Yo k. A a és del celuloi-
de conocie on la música, las cos umb es y la his o ia de México.
Rosa
y
muchas o as pe sonas
de
su
gene ación c ecie on con un eno me amo
po
su
país. Esa a mós e a u o que e quizá
con
el a ianzamien o del enómeno
mig a o io du an e
los
años
50
. An onio Valencia, o o mexicano,
se
con i ió
po en onces en una especie
de
agen e de empleos y igu ó como ac o p inci-
pal de la inmig ación de jaliscienses y michoacanos a New
Rochelle
y
Wes ches e , en
el
Es ado
de
Nue a Yo k.
Hoy, es a comunidad, o mada g acias a una e icien e ed
de
abajo con
los luga es de o igen, cuen a con 10.000 miemb os dedicados a labo es
de
cons ucción, ja dine ía, cocina y a ención de es au an es. Pese a
que
muchos
de ellos han p ospe ado, la ulne abilidad de la comunidad mexicana
se
e iden-
cia en los hechos que cuen a el p opio Valencia. El e ie e que a eces
lo
llaman de la Unión
de
Cons uc o es y le piden
de
un día pa a o o cua o o
cinco abajado es. Valencia los eclu a sin mayo es di icul ades, y
es
p eci-
samen e es a disponibilidad
lo
que mue e a pensa en
su
~nde ensión
.
Hay que p ecisa que la mig ación de los años 80 ocu ió al mismo
iempo que los habi an es
de
México expe imen ábamos un no able quieb e en
los sen imien os
de
iden idad, pa icula men e después de la de aluación
de
1982. La p oyección
de
Zoo
Sui ,
la película
de
Luis Valdés, p o ocó eac-
136 A auca ia
N o.
3
ciones nada habi uales en el público
de
las g andes salas popula es del Dis i o
Fede al y p on o se con i ió en una especie
de
ei indicación
de
la iden idad
chicana y, po ex ensión, mexicana.
Acababa de comenza la década y México i ía un ue e descolón eco-
nómico. La aleg ía de los 70, época en que
el
auge pe ole o c eo la ilusión
de
la abundancia, había dado paso a lo que po en onces la poe a Isabel
F ai e
cali icó como "la uel a de ue ca de los 80". Las ei indicaciones de
los
60
habían sido ol idadas en bene icio de una gene ación que i aba ine i able-
men e hacia la de echa y hacia el p agma ismo, que alo aba
de
nue o
el
ín-
culo del ma imonio o la exis encia di igida po la ad enalina
de
la compe en-
cia p o esional. Al mismo iempo, la economía exhibía el espejismo:
el
peso
había sido de aluado y había una población hamb ien a y desempleada que
empacaba con des ino a Es ados Unidos pa a luego se enada po la Sinlpson-
Mazolli y o os mecanismos de eme gencia on e iza.
En es e con ex o se exhibió Zoo Sui y,
al
menos po un ins an e, c eó
un emiendo iluso io del agmen ado sen imien o de mexicanidad que
se
ex-
p esaba en onces. Al mismo iempo, del lado
de
México la película
e a
is a
como una más de las muchas ei indicaciones log adas a aíz de la ac uación
de los g andes líde es chicanos. Nue a Yo k
no
pa icipaba
de
la eu o ia po -
que allí el enómeno e a incipien e.
En los años 90, Nue a Yo k ha cambiado adicalmen e.
No
sólo
se
han
mul iplicado los es es au an es mexicanos que exis ían en Manha an; am-
bién han cambiado las con eniencias labo ales: la mano de ob a que
en
o os
momen os signi icó an o pa a Es ados Unidos, y que li e almen e
lo
ha su ido
po años de empleados pa a aquello que ningún ciudadano es adounidense ha ía,
se ha con e ido en un p oblema de in asión de mig an es.
Osca Pa edes, ac i is a polí ico que en México pe eneció al
g upo
Cle a, menciona que las au o idades mig a o ias de Es ados Unidos han p ac-
icado siemp e di e sas o mas de admisión in o mal
de
los la inos. "Du an e
muchos años nos deja on pasa , descuidando las gua dias du an e lapsos de
media ho a. Siemp e se ha hecho un
show
del echazo
al
inmig an e".
T abajo y ue za polí ica de la comunidad
Ac ualmen e exis e en las dis in as comunidades mexicanas una capaci-
dad de o ganización;
no
sólo han log ado sob e i i sino que incluso han lle a-
do a cabo p oyec os de g an en e gadu a an dis in os en e sí como la edi i-
cación de una capilla en
un
emo o pueblo de Michoacán, la o ganización

Mexicanos
en
Es ados
Unidos:
ni
elegidos
ni
condenados
137
impecable
de
edes de abajo que c ean asos comunican es en e
el
cen o
de
México y Nue a Yo k, o la ealización de emp esas cul u ales.
Pe o
no
exis e oda ía el impulso gene al,
el
sen imien o
de
unidad p e io a
oda
o ga-
nización comuni a ia.
A la p egun a: ¿c ee que los hispanos ienen alguna ue za polí ica?, la
hija de dos inmig an es, nacida en Es ados Unidos en los años 40, esponde
simplemen e: "No
la
ienen pe o la an a necesi a po que
su
si uación
es
muy
du a". La polí ica
es
uno
de
los úl imos emas
que
inquie an a un abajado
mexicano, pues p o iene
de
un país despoli izado y, pa icula men e,
de
una
clase social cuya p ime a p eocupación
es
la
supe i encia.
Un
en e is ado
añade o a explicación: "Realizamos muy bien nues as labo es, pe o abaja-
mos
pa a ene algo que
nos
pe mi a pasea y es a jun os. Es o ayuda po que
lo
más impo an e es el sen imien o de a e nidad. La ue za polí ica a a
llega po ese mismo sen imien o y
no
po
el amo
al
dine o", e ie e.
¿Has a qué pun o compa i icciones y p oblemas puede uni a
las
dis-
in as comunidades la inas? La p egun a es si ealmen e llega án a ompe se
las ba e as que c ean
los
nacionalismos o la simple compe i i idad
en
el
e-
eno labo al.
En
un lib o sob e los a oame icanos, ecien emen e publicado
po la pe iodis a española Mi eia Sen ís, Angela Da is e lexiona
sob e
la
noción de uni e salidad en la lucha polí ica con a la disc iminación. Ci o
ex ualmen e a Da is: "Tenemos que
se
cuidadosos con la e ó ica de la
uni e salidad, po que puede ol e se
en
con a nues a. La cons ucción
del
uni e so
es
blanca. El blanco ep esen a la no ma,
la
medida. Cuando se
ha-
bla de p oblemas aciales, la gen e suele e e i se a las azas
de
colo ,
no
a
la blanca. Po eso
no
c eo
que
enga sen ido habla
de
uni e salidad has a
que
esa noción deje de iden i ica se con la aza blanca".
Ac ualmen e,
el
consenso
es
que las comunidades la inas alcanza án una
g an ue za polí ica den o
de
unos cuan os años. "El idioma une inmensamen-
e
a los hispanos", comen a un mexicoame icano
de
segunda gene ación. Pe o
es o sólo
es
cie o supe icialmen e (incluso
es
omán ico). "Aunque hablamos
el mismo idioma y enemos aíces muy simila es", asegu a la dominicana
Mónica San ana, di ec o a del Cen o pa a T abajado es La inos, "hay di e-
encias en é minos más su iles", p ecisa. "El ema labo al in i a a la com-
pe encia y a culpa nos unos a o os
de
la al a
de
abajo: la comunidad domi-
nicana piensa que la comunidad mexicana
es
la
que
es á dañando
el
negocio,
los mexicanos piensan que quienes les a eba an los empleos son los ecua o-
ianos, o los a o ame icanos a ibuyen la culpa a
los
la inos.
Es
muy cu ioso
cómo odos es amos compi iendo po
los
mismos abajos
que
no
exis en. Hace
poco un muchacho pue o iqueño
se
quejaba
de
que
es á iniendo mucha gen e
138
A auca ia
N o.
3
y es á ocupando nues o luga . ¿Qué abajo,
le
decía o o, si
no
hemos enido
abajo? Hay que e cómo le c ean esa men alidad a la gen e pa a que los
la-
inos mismos se ean como enemigos. Así,
se
es á
compa iendo
un
mismo
espacio
de
abajo y
no
hay
con ianza, odo
el
mundo
se
cuida
de
odo
el mundo
y
de
la amenaza pe manen e:
si
cedo
mi
espacio, oy a pe de
mi
abajo".
En Nue a Yo k, "cada comunidad iene
su
p opia agenda",
nos
dice o o
mexicoame icano de segunda gene ación, Ped o González, quien sin e iza po
qué no es posible habla
de
una comunidad la ina que compa a me as. Domi-
nicanos, pue o iqueños, cubanos, hai ianos, ca ibeños e hispanos en gene al
no
ealizan en común la acción polí ica y social que los conduzca a es ablece
sus
de echos. Más bien, cada g upo co e po
su
cuen a, aco de con su p opia
e sión del sueño ame icano. Los dominicanos,
po
ejemplo, pueden p esumi
de log os muy impo an es du an e los úl imos años.
Lo
más impo an e
es
que
son,
de
hecho, un g upo que
los
polí icos conside an se iamen e cuando
se
a a de o a . Tienen, además, un líde que ha impulsado los se icios de
salud pa a las muje es y
los
niños, la enseñanza del inglés o
la
aseso ía legal.
La inculación en e g upos
de
dis in o o igen es sólo una endencia e-
cien e y, desa o unadamen e, el caso
de
los so domudos!, ocu ido en 1997,
sólo
signi icó una his o ia
más
de
explo ación en e las
miles
que
pueden in es-
iga se sob e la si uación labo al
que
i en
los
mexicanos. La p ensa con i ió
esa no icia en un pla o espec acula , pe o
el
Depa amen o
de
T abajo ecibe
denuncias simila es odo
el
iempo.
Se
dan, asimismo, choques en es las dos comunidades
más
nume osas
de
Nue a Yo k: la oaxaqueña y
la
poblana. Pablo Ma ínez, mexicoame icano
de
e ce a gene ación, in es igado
de
música con empo ánea, señala que es a
animad e sión en e los dos g upos o na muy complejas las posibilidades de
o ganización polí ica. Pa a él,
es
una con adicción que es os mexicanos, cuyo
abajo es an alo ado po los con a is as, no puedan o ganiza se en o os
é minos.
Pa a de ende
sus
de echos, la comunidad mexicana necesi a
más
in o -
mación. Mónica San ana puede comp oba a dia io que, en es e sen ido, exis e
un g an emo . ¿Qué
me
a a pasa si me in oluc o en es a campaña?, se
dicen odos aquéllos que quisie an inc emen a la ue za polí ica
de
la
comu-
nidad. El p ime emo
es
cla o: la depo ación, sea po salida olun a ia, con
un pasaje de a ión obsequiado po las au o idades, o po disposición legal.
Desde luego, nadie quie e ese bole o que egala inmig ación.
1.
Se e ie e
al
caso
de
un
g upo de so domudos mexicanos
que
endían en
el
me o de
Nue a Yo k, explo ados po
un
g upo
de
mexicanos. [No a del edi o ].
Mexicanos
en
Es ados
Unidos:
ni
elegidos
ni
condenados
139
A pesa
de
que
se
econoce
al
mexicano
como
un
abajado ex ao dina-
io, bien dispues o y p oduc i o, hay
en e
los
dueños
de
los negocios quien
decla a abie amen e que
no
piensa paga los se icios
de
un mexicano.
Mu-
chos abajado es desconocen que en en an
un
p oblema acial
que
conduce a
la
explo ación. Uno
de
ellos, un muchacho de
20
años, llegó
el
año
pasado
al
Cen o
de
T abajado es La inos g acias a
un
olan e
que
ecibió en la calle, y
sólo en onces pudo da se cuen a de que
la
disc iminación y el mal a o son
eales. El había a ibuido
su
si uación a
la
mala sue e. Reconoce la e dad
10
impulsó de o ma decisi a a analiza
su
his o ia labo al. Es e cen o, ubi-
cado en el Eas Village, ealiza hace
cua o
años ac i idades
de
o ien ación
legal g a ui a pa a abajado es. Pe o ecién en
1998
comenza on a acudi a
él
los abajado es mexicanos.
Al Cen o de T abajado es La inos llegan innume ables casos de explo-
ación abie a. No
es
una no edad
que
en
muchos
de
ellos pod ía habla se
de
una especie de escla i ud mode na. Recien emen e
se
descub ió
que
un ob e o
mexicano, a quien
su
pa ón que ía despedi después
de
cinco
años
de
labo es,
había dejado
de
pe cibi su sala io _du an e los úl imos seis meses.
Al
[mal,
el
ob e o ob u o 14.000 dóla es pagados
en
es plazos: odo un éxi o
en
es a
lucha labo al que sos ienen dia iamen e
las
comunidades
de
inmig an es.
El cen o aseso a sob e qué in o mación debe da un abajado a
las
au o idades mig a o ias. "Hay p egun as", exp esa Mónica San ana, "que
deben ene una buena espues a po que, cuando
se
ha
esidido aquí
po
más
de
nue e años,
es
posible apela y queda se en Es ados Unidos, a pesa
de
que
no
haya documen os
"2
.
Lamen ablemen e, muchos inmig an es desconocen es a si uación. Con-
es a p egun as como:
¿de
dónde iene? ¿cómo
ino
a es e país? ¿llegó con o
sin papeles? o ¿ iene hijos?, puede conduci los di ec amen e a
la
depo ación.
En el Cen o
de
T abajado es La inos
se
les pide
que
insis an en habla
con
un
abogado cuando p opo cionan
su
nomb e y di ección. En o oño
del
año
pasado,
el Cen o comenzó a impa i alle es especiales
de
in o mación legal du an e
p ima e a, o oño e in ie no.
En el amo de la cons ucción,
po
ejemplo, se les hace abaja sin
con a o esc i o,
de
o ma
que
los abajado es nunca en
su
quincena comple-
a. El pa ón les dice: "Aho a
no
e puedo paga odo,
e
lo debo" . Así, e -
minan el abajo, la cons ucción
se
acaba y ellos
se
quedan sin e su pago
comple o. Es os casos pueden de ende se y
el
pa ón
no
puede a gumen a
que
2. La ley mig a o ia ambién ha cambi
ado
es e
ipo
de
"bene icio", aho a odos los
que
en a on indocumen ados son depo ables. [No a del edi o ].
140
A auca ia
N o.
3
el abajado
no
iene documen ación legal, pe o habi ualmen e és e p e ie e
no
de ende se pa a no pe de
el
empleo.
Po azones como és as
es
necesa ia la o ganización. En Los Angeles,
el
abogado An onio Rod íguez, nacido en Du ango, con i ma
lo
que
pa ece
se
una ley de los lujos mig a o ios: "En é minos gene ales,
el
abajado mexi-
cano nacido en Es ados Unidos desempeÍla
ias
a eas
más
sucias, pelig osas y
enenosas. En los ac os de de ensa suele impone se al indocumen ado una
ianza más al a, o bien
se
le
niega con el a gumen o de que puede
escapa
a
México po que es á bajo sospecha de habe p e ab icado
el
asun o penal".
De
hecho, Rod íguez
se
e
en la necesidad de inmuniza
al
ju ado con a los sen-
imien os de acismo que susci an los es igos mexicanos. "En ealidad", e -
mina, "es muy di ícil de ende los de echos
de
los indocumen ados".
La nue a oleada
de
mexicanos
es
muy jo en e igno an e y, desde luego,
es á desp o egida. Muchos inmig an es llegan sol e os y compa en cua os
con o os
15
ó
20
ob e os po
lo
menos. Pa a hace lo ienen
que
p og ama
los
ho a ios de sueño, y
de
acue do con ello buscan
sus
umos
de
labo es.
Aun
así,
muchos de ellos jus i ican
al
pa ón cuando és e les niega el cheque mensual
po que necesi a paga la colegia u a
de
sus hijos. "Es o", dice Mónica San a-
na, " enemos que denuncia lo, pe o sob e odo es p eciso log a que nues a
gen e deje
de
c ee
que
iene que aguan a lo.
Yo
les digo en b oma que
oy
a
pone un negocio pa a que ellos me en iquezcan po que son muy comp ensi-
os.
Es
du o acep a que es án abusando
de
i y usando u dine o pa a sa is a-
ce sus necesidades, pe o los abajado es ienen que hace lo".
Con e siones eligiosas
¿Cuáles son las consecuencias
de
una expe iencia de es e ipo?, le p e-
gun o
al
abogado Rod íguez. Es e calla unos segundos, mi a ijamen e a una
muje que ha solici ado e lo en
su
despacho y esponde con una sola palab a:
"De as ado as". Y cuen a que hace poco de endió a una muje cuyo qui o-
p ác ico quiso seduci la. Inicialmen e,
el
ibunal
le
o o gó 2000 dóla es como
desag a io; sin emba go, la jueza suspendió
el
e edic o. "Finalmen e se u i-
lizó
el
a gumen o de que an o la muje como la hija pe enecen a una sec a
de
de echa, la
de
los
Bo n
again,
que p esc ibe ue es es icciones sexuales
a
sus
seguido es. Se ce ó
el
caso p e ex ando
que
el ju ado podía es a sim-
plemen e an e un caso
de
pa anoia eligiosa p oducida po
el
clima
de
echazo
social", explica Rod íguez. La muje , que sí había su ido acoso sexual, pe -
dió inalmen e su abajo.