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José Romero Escassi. In memoriam

Manzano Martos, Rafael

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JOSE ROMERO ESCASSI. IN MEMORIAM * por RAFAEL MANZANO MARTOS Una vez más la muerte, que, junto con la gozosa exaltación de la vida en los días de recepción académica, marca las horas solemnes de la Academia, nos arrebata para siempre a un amigo entrañable y efímero compañero en la s tareas corporativas. Todavía resuenan en esta misma Sala las brillantes consideraciones que en su discurso de ingreso exponía José Romero Escassi, -Pepe Escassi para los amigos-, en tomo al tema eterno del lenguaje hablado y su paralelismo con el lenguaje gráfico de la pintura, y ya estamos aquí reunidos para evocar desde la recordación el que fuera su inolvida bl e perfil humano. Con él se nos ha ido también, como lo hicieran en fecha no lejana , otros dos amigos del alma, Sebastián García Díaz y Antonio González Meneses, el último de los (< médicos-humanistas» que han pertene cido a esta Real Academia. Clérigos, médicos y letrados son las únicas ramas del cuerpo social de nuestra España rural decimonónica que cultivaron las humanidades, sostuvieron nuestras letras y dieron un tinte ilu strado a nuestro pueblos y ciudades más modesta s. Este deslumbramiento por la cultura lo iba a experimentar José Romero Escassi muy joven, cuando llegó aquí de su Marchena natal, aunque l as malas lenguas dicen que nació en El Coronil, para iniciar • Intervención de Don Rafael Manzano Martos en el acto en recuerdo de D. José Romero Escassi el dí a 4 de Noviembre de 1994. 92 RAFAEL MANZANO MARTOS sus estudios de medicina, ante el brillo de esta ciudad. cuna de los más grandes poetas de la generación del veintisiete, en una univer sidad ilustrada por Pedro Salinas, Jorge Guillén o Pablo Cernuda, y en un marco poético que vivía el surrea li smo de unos poetas de la tierra que se agrupaban en tomo a Alejandro Callantes de Terán, Joaquín Romero Murube o Adriano del Valle, constituyendo un grupo al par homogéneo y variopinto bajo el emblema mágico de la palabra « Mediodía». En esta Sevilla mágica de su juventud fue donde cuajó su transfondo poético, y aquel amor a la música que enriquecía una vocación pictórica y especialmente centrada en el dibujo como forma de expresión plástica, que le llevaron a vivir apasionadamente el mundo fascinante de las vanguardias artísticas en el momento justo de máximo esplendor del movimiento moderno. Una de las cosas que siempre me sorprendió de Escassi fué como pudo surgir su decidida vocación por Ja plástica más avanzada en un medio tan reaccionario y anacrónico como el de la Sevilla de los años de la Segunda República, donde la pintura seguía todavía fiel a los ancestrales modelos murillistas, que habían imperado aquí desde el romanticismo y dónde sólo habían brillado excelentes pintores costumbristas que, en su última generación, tan sólo habían renova do su lenguaje pictórico bajo el elegante toque del impresionismo tardío de un Gonzalo Bilbao o de un Santiago Martínez. Escassi, apasionado por el arte, y por la anatomía pictórica, que compartía con la anatomía médica, asistía puntualmente en el Labo - ratorio de Arte de la Universidad Hispalense a aquellas clases magistrales en las que D. Francisco Murillo Herrera colocaba los cimientos de una brillante generación de historiador es del Arte. Pero no era all í donde iba a encontrar las fuentes puras del arte que su apasiona do instinto buscaba. En aquella biblioteca tan rica en sus fondos de arte antiguo no existía entonces más que un único libro dedicado a la Historia de Ja Pintura «De Monet a Picasso». Quizás ello lo produjo su viraje hacia la modernidad literaria que se respiraba por entonces en aquella cátedra de literatura impartida por Jorge Guillén con quien trabaría profunda amistad, sustanciada en torno a una tertulia poética que tenía su sede aquí, en la calle de Segovia, junto a esta casa de los Pinelos, en el domicilio de Don Timoteo Orbe, amigo y corresponsal en Sevilla de Don Miguel de Unamuno, a más de conocido musicólogo. Fue este don Timoteo el que lo inició en su afición a la música al joven Escassi que le acom- JOSE ROMERO ESCASSI. lN MEMORIAM 93 pañaba a los conciertos de la Orquesta Bética de Cámara que entonces dirigía el maestro Ernesto Halffter, otro de los grandes amigos también perdido, el mecenazgo de Escassi sobre Ja música cuando fue secretario General Técnico de la Dirección General de Bellas Artes lo puso en relación con grandes maestros de la música de dentro y fuera de nuestras fronteras, que gozaron de su peculiarísima amistad. Porque Ja amistad fue una de las grandes razones vitales de nuestro inolvidable académico. Fraternal debió ser la que mantuvo con el gran compositor, pianista y teórico del arte Igor Markevitch como queda patente en la dedicatoria de alguna de sus obras: Por Mon cher Pepe avec L'amitie, pure, abstraite, figurative, non figurative, feuve et suprematiste de son vieil, Igoz Porque el archivo y la biblioteca de Escassi, en el marco de la casa en que pasó sus últimos años, modesta y exquisita, con un toque casi del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza, conserva los más sabrosos recuerdos de una época brillante y no superada del arte contemporáneo. Con estos antecedentes, parecía inevitable el encuentro de José Romero Escassi con los componentes del grupo poético Mediodía, a cuya sensibilidad estaban tan próximo. El encuentro inexorable fue de la mano de Eduardo Llosent Marañón, personaje fundamental en la Sevilla de la época, que además de su vinculación con el grupo literario, era hombre abierto a las artes plásticas de su época, y que iba a tener un papel esencial en la plasmación del Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Madrid. Creo que Sevilla ha sido injusta en la valoración de Eduardo Llosent. En cualquier caso Pepe Escassi cayó en medio de aquel grupo en días fe lices de convivencia con Joaquín Romero Murube, Adriano del Valle y Ju an Sierra. Creo que fué quizá el mismo Eduardo Llosent el que le presentó al pintor Pepe Caballero, que entonces residía en Huelva. En el encontró una amistad que duró toda una vida y un compañero auténtico con una posibilidad de contraste y diálogo en su vocación pictórica. Por aquellos días Pepe Caballero montaba « La Tarumba», un teatrillo epígono de «La Barraca» de Federico García Lorca, para el que Escassi organizaba por aquellos días los decorados 94 RAFAEL MANZANO MARTOS de una serie de «entremeses» de Cervantes. Todo muy en el espíritu de la época. Fué en plena guerra civil, cuando Escassi, que aún no había terminado la carrera de medicina, fue llamado a Burgos por sugerencia de Pepe Caballero cuando Dionisio Ridruejo, intentaba desde la Junta Nacional organizar los primeros servicios de Cultura del nuevo régimen. Allí fue su encuentro y su labor en ilusionada col aboración con los grandes de aquel momento: El propio Dionisio, Pepe Caballero, Luis Rosales, Pedro Lain, Antonio Tovar o el poeta Luis Felipe Vivanco. Nos sorprende hoy la homogeneidad de pensamiento de este grupo, tan dispar luego con el espíritu de la dictadura. Pero en aquellos momentos, vividos en la ilusión de una España que se sentía renaciente, estos hombres prestaron un gran servicio a la patria. Muchos entonaron luego su «mea culpa». Otros como Escassi no necesitaron nunca hacerlo, pues su talante liberal pasó límpido por la prueba sin romperse ni mancharse. La ruta del Gobierno Provisional de Burgos, llevaba inexorablemente a Madrid el año de 1939. Allí José Rom ero Escassi se iba a liberar de obligaciones oficiales, para terminar su carrera de medicina en simultánea dedicación a su vocación por la cultura y muy es pecialmente por el dibujo y el arte pictórico. En el Madrid de aquellos años el máximo cenáculo artístico era el de Don Eugenio D 'O rs, uno de los hombres que más iban a influir en su vida. En torno a Don Eugenio giraban además los más importantes salones artísticos de la época. Es el momento en que se desarrollaría al máximo, el talento pictórico de nuestro académico, bajo el luminoso magisterio de Don Daniel Vázquez Díaz. Su entrada por la puerta grande en la pintura madrileña de la época fue en el Segundo Salón de la Academia de crítica de Arte, presentado por el más agudo comentarista de la pintura de la época, Don José Cam ón Aznar. No resisto a reproducir sus opiniones expresadas con su característicos énfasis literario en el catálogo de la muestra: « Allí en un libro de verso y de piedra conocimos a Escassi. Sus líneas, vivas como nervios, ingrávidas como rutas de flechas ilustraban «Angeles de Compostela» de Gerardo Diego. Y estas im ágenes sintéticas, en las que se había sorprendido el esque leto del vuelo, nos ligaron ya admirativamente al joven artista. Angeles sin masa de alas, de túnicas ni de mensaje s. Angeles puros, en su esencial textura, en su esquema de gracia. Después su conoc í- JOSE ROMERO ESCASSI. IN MEMORIAM 95 miento nos confirmó la posibilidad de esas arcangélicas aventuras lineales. Primor andaluz en el trato, bética elegancia en la reducción de cada ser a su ritmo. Ahora ya no s on líneas precisas como cánones las que aquí expone. Junto a la otras pinturas admiramos y volvemos a mirar el grave cuadro de su madre. Es uno de los retratos más profundos de la joven pintura . Es un bloque de amor. Partícipe de esa calidad de las grandes obras de arte de hacer genéticas sus representaciones. He aquí a la madre. Con su cabeza coronada de ansiedad, con sus mejillas lacias de desvelos, con un cansancio de cuna y de sepulcro, con ese devocionario de mañanas friolentas. Y este lirismo no oscur ece el tratamiento pictórico. Porque aquí las calidades emotivas eme rgen de las técnicas. La pintura de este lienzo es de una castigada sobriedad, que reduce la materia a su pura función expresiva. Para su fortuna, con estos cuadros inaugura Escassi en su obra la vieja pugna entre Ja supremacía del dibujo o la del color. Y su mae stría ante los dos mantendrá abierta la polémica ». Hasta aquí José Camón, aludiendo a Ja obra presentada al salón dorsiano, y al des cu brimiento del artista en un género que nos interesa aquí especialmente y que Escassi había cultivado con especial dedicación desde fecha muy temprana. La de ilustrador de libros. En este género se funden co mo hizo en su discurso de ingreso en esta Academia pintura y poesía, Ja vocación doble de su vida. Tras las ilustraciones de «Angeles de Compostela» de Gerardo Diego vinieron el «Retablo Sacro del Nacimiento del Señor» de Luis Ro sa les, otro de Jos grandes amigos de su vida, la «Antología poética» de Agustín de Foxá, «Juegos de Agua» de Dulce Mº Loynaz, «La Doncella y el Río» de Dionisio Ridruejo y el «Cuaderno de Seri a» de Gaspar Gómez de Ja Serna. Luego vendría otra serie más íntima y vinculada a Ja vía poética meridional, como enfervorizado homenaje a la Tierra, en «Tierra y Canción )), de Joaquín Romero, editada en 1948 y diez años después el «Moguer» de Juan Ramón Jiménez. Ese mismo año daba formar plástica a la antología «Dentro de la Luz» de Miguel Hernández, y su labor de ilustrador, aparentemente interrumpida se completaba ya aquí en Sevilla en fecha reciente; «En torno a la Muerte)> de Sebastián García Díaz, cuya inolvidable lectura en esta academia, nos entristeció como si fuera una verdadera premonición de su próxima desaparición. 96 RAFAEL MANZANO MA RTOS Aquellos años cincuenta, de éxito social y artístico iban a convertirse en un hito clave en la plasmación de la personalidad de Escass i. Una beca de la Dirección General de Relaciones Culturales le iba a llevar a París por dos años. Allí fue su deseado encuentro co n el andaluz m ás universal de nuestro siglo, Pablo Ruiz « Pi casso». De allí brotó una amistad total y enriquecedora, cargada de adnúración mutual. El diálogo entre los dos artistas ha quedado grabado con plá stica sin igual en bellísimos caligram as de lápiz multicolor en las dedicatorias de los dos bellísimos volúmenes que catalogan la obra litográfica del gran malagueño por Fernando Mourlot, que re za n así: « Par a José Ramón Escassi (sevi ll ano), su anúgo Picasso (malagueño)» o «Recuerdo para el aficionado sevillano José Romero Escassi ¡-Pedro Rome ro--/ de su aficionado Picas so. Aquí en París el 18 de Dicie mbr e de 1950. La expresión plás ti ca más expresi va de aquellos días felices es sin duda el gran mural pintado por Escassi en el salón de Actos del Colegio de España en París, en el que inauguraba un nuevo cam ino de su trayectoria humana, como ilustrador también de la obra de ar - quitectura, en murales, vidrieras y mosaicos que todavía hoy d eco ran multitud de edificios públicos: El del noticia ri o NO-DO en Madrid, el de la Lotería Nacion al o el de los Laboratorios Shering todos ellos de Madrid, el mosaico del Frontón y las vidrieras de la Universidad Laboral de Córdoba, o los mosaicos y murales del Banco HispanoAm ericano, de la Iglesia de J os Sagrados Corazones o del Ban co de Andalucía de Sevill a. Esta técnica del mural y del mosaico la completó con una serie de estudios realizados en Venecia en 1961 , con una pensión conce dida al efecto por la Fundación Juan March. El resumen de estos años de ac ti vidad prime ri za la podemos resumir en otra dedicatoria, esta vez en la sobrecubierta del libro « Mi s salone s» de Don Eugenio D'O rs , en el que presenta ampliamente ilus - trada las obras de pincel de Pepe Escassi. El ofrecimiento, muy suyo dice así: JOSE ROMERO ESCASSL IN MEMORIAM En ofrenda a José Escassi y a su obra de belleza depurada. Eugenio D'Ors 97 A la vuelta de París, -transfigurado- , José Escassi, siempre plural y multiforme ensayó con éxito nuevos géneros artísticos en los que es sin duda menos conocido, pe ro de lo s que soy emocionado devoto. De ellos, el principal es su obra escultórica, realizada a la sombra y en amigable compañerismo de un ar ti sta grande a quien yo también admiré y profesé grande afecto en el trato cotidiano de sus clases de modelado en la Escuela de Artes y Oficio de la calle Marqués de Cubas de Madrid. A mis manos ha llegado alguna nota cordial y encomiástica firmada por Angel Ferrant, alusiva a la labor de Escassi. Pero por encima está su obra, sus Toreros y Manolas modelados en hierro, siguiendo una tradición de Ja España de vang ua rdia que cultivaron Julio González, Picasso o Pablo Gargallo. Son obras maestras, que desgraciadamente no pasaron de la escala intimista del modelo, ni alcanzaron una proyección a nivel monumental y urbano. Cuando se contempla la escultura pública rea li zada en nuestra Ciudad en fecha reciente, hay que lamentar doblemente la ausencia de un bronce de Escassi en un jardín de Sevilla. Un día de 1961 , José Romero, que cosechaba pr emios y honores en Bienales y Exposiciones Nacionales y que colgaba periódicamente sus telas en las salas de la Bucholtz en Madrid, Buenos Aires o Lima, dejaba de concurrir a certámenes públicos, al ser designado para oc upar la secret ar ía General Técnica de la Dirección General de Be ll as Artes durante el Minister io presidido por Don Jesús Rubio García Mina. A José Romero Escassi correspondió la dura tarea de ser ¿el complemento?, ¿el suplemento?, de aquel Director General de Bell as Artes que fué Gratiniano Nieto Gallo. Yo que conocí y traté en la vida pública, y, años después, en la amistad a Gratiniano Nieto, puedo dar fe de lo antitético de ambas personalidades. José Escassi, como decía años de spués recordando aq uellos ti empos, « hi zo lo que pudo ». Yo creo que su labor fu é grande, muy supe ri or a lo que él mismo pensaba, y caldo de cultivo perfecto para la fecundidad pura del arte contemporáneo español en aqu ella etapa. A él cupo alentar, fomentar, elevar y proyectar al exterior 98 RAFAEL MANZANO MART OS la rica producción plástica española de aquella década. Sus exposiciones nacionales, la organización de la sala oficial de la Dir ecc ión General, su muestras itinerantes, conferencias, catálogos y desvelos, dieron a conocer a muchos nombr es de prim er orden en el arte español actual. Genovés, Mompó. Palazuelos, o Chidida, son nombr es vi nculados al de Escassi en la amistad o en el apoyo oficial para su lanzamiento. Fué una época de madurez, de asesoramiento, de actuaciones en jurados, de conferenciante en Universidades de verano, de public aciones en la Re vista de Occidente, en Cuadernos Hispanoameri ca - nos. en la Gaceta Literaria o en Mundo Hispánico, y de colaboración artística y literaria en ABC de Madrid y Sevill a. Esta labor literaria que le vincula aún por mayores razones a nuestra academia fructificó en varias monografías. Dos dedicadas a la his tori a respectivamente de dibujo y el grab ado español co ntemporáneos. (Madrid 1963-1964 ). Otra a biografiar y publicar Ja obra de su maestro y amigo. Angel Ferrant, (Madrid 1972). Es importante su catálogo de la Exposición itinerante de Pablo Picasso de 1973, y queda inédita la obra, que pienso dejó totalmente terminada en la que esboza su propia teoría general del arte bajo el título «Los el eme ntos del Arte», que fué pensionada en 1976 por la fundación Juan March. Pero conviene qu e al final todas las cosas vuelvan a sus principios. José Romero Escassi, triunfante en el foro madrileño quiso volver para terminar su vida en Sevilla. Como ya hemos dicho José Romero Escassi, nació en Marchena o en El Coronil. es lo mismo. Creo que los más grandes sevillanos que he conocido, Joaquín Ro - mero Murube, Florentino Pérez Em bid, Sebastián García Díaz y el propio Jo sé Romero Escassi, fueron nacidos en el alfoz de Sevilla. Quizás ello les permitió descubrir el brillo de la ciudad desde la perspectiva del «pueblo lejano», que diría Joaquín Romero. Qui zás nadie como José Rome ro Escassi, haya sabido renunciar a tanto por Sevilla. Escassi, el Escassi médico, doctor, po r la facultad madrileña, ya hemos visto a través de su apretada biografía, que cambió pronto la anatomía patológica, por la mucho más humana anatomía artísti ca . En ella fué profesor y maestro, y pronto catedrático numerario de la asignatura en la Escuela Superior de Bellas Artes. Escassi cambió el fulgor de su vida madrileña por la ca ll ada labor de catedrático en Ja hoy Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla. JOSE ROMERO ESCASSI. IN MEMORlAM 99 Quizás pudiera haber dicho con tristeza con el Evangelista aquello de que «V ino a los suyos y los suyos no lo conocieron» y algo de ello hubo. Pero él en ocasión memorab le nos quiso decir lo contrario. Que vino a Sevi ll a, y que en esta Academia encontró su si lla. Este es en líneas generales el per fi l académico de José Romero Escass i. P ara trazar su pe rfil humano me fa lt a perspectiva por la proximidad de su figura y la grandeza de su dimensión. Porque lo que se desvela a trav és de lo hasta aquí dicho es que Pepe Escassi ha sido por encima de todo el gran amigo de las vanguardias lit eratas y artística s de su época, el gran amigo y aglutinante de tertulias y ce ná cu lo s, y, también uno de J os grandes amigos de nu estra vi da . Por eso al dedicar mi emocionado ad iós personal y académico cuando abandona para siempre el pequeño parnaso de nuestra Academia José Rom ero Escassi -¡ Pedro Romero!- me parece entrever su ingreso en un abrazo eterno de amistad con los poetas, pintores y artistas sevillanos que le precedieron en la celeste Academia, en el glorioso Parnaso Español Sempiterno Laureado.