LA SOLANA DEL CASTILLO
DE
ALANGE:
UN YACIMIENTO
DE
LA
EDAD DEL BRONCE
EN
LA CUENCA
MEDIA DEL GUADIANA
po
IGNACIO PAVÓN SOLDEVILA
RESUMEN: El es udio del yacimien o de La Solana del Cas illo de Alange o ece cie as pau as pa a la
comp ensión del segundo milenio A.0 en la Cuenca Media del Guadiana, a a és an o de una
p opues a de secuencia cul u al de la Edad del B once como de un in en o de econs ucción de las
bases subsis enciales de aquella sociedad.
Palab as cla e: Cuenca Media del Guadiana, Epicalcolí ico, B once Medio, B once Final.
ABSTRACT: The s udy o The Solana, in Alange' s Cas le, o e s some models o he unde s anding o he 2nd
millenium B.C. in he Guadiana Middle Basin, acc oss a p oposal o cul u al sequence om he
B onze Age as an in en o ebuilding o he subsis ences aspec s o ha socie y.
A pesa de
que el conocimien o de la P ehis o ia Recien e en la Cuenca Media del Guadiana ha
expe imen ado en los úl imos a ios un c ecimien o impo an e, los compo amien os cul u ales y
subsis enciales de los g upos humanos con inúan siendo especialmen e mal conocidos en algunas de sus
e apas (En íquez y Hu ado, 1986). Tal es el caso de la Edad del B once. Sin emba go, en modo alguno
se puede deci que dicha laguna de conocimien os sea exclusi a de la geog a ía bajoex eme ia, sino que
a ec a globalmen e a ese pe sonalizado mundo del Su oes e en el cual se incluye.
Los p ime os in en os de escla ecimien o de es e in e ogan e ue on lle ados a cabo po Schuba
desde mediados de los a ios sesen a (Schuba , 1968), y c is aliza on en una in e p e ación de la
denominada «Cul u a de A alaia» (Schuba , 1974 y 1975) que ha se ido pa a a icula no sólo las
1. El p esen e a ículo es un esumen de la Tesis de Licencia u a del au o , di igida po el D . Rod íguez Díaz, P o eso Ti ula
de la UNEX., y de endida en junio de 1992 en la Uni e sidad de Ex emadu a.
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mani es aciones documen adas en el Alga e y el Alen ejo, sino ambién, y de un modo p o isional, las
e idencias dispe sas de la zona más occiden al de Andalucía y de la p o incia de Badajoz. En la p ime a
mi ad de los ochen a, las es a ig a ías de La Mesa de Se e illa (Lo a del Río, Se illa) (Aube , 1983) y
Mon e Be ueco (Medina Sidonia, Cádiz) (Escacena y De F u os, 1985) esuci a on el in e és po lle a
a cabo una in e p e ación de la Edad del B once en el Bajo Guadalqui i , en an o que a comienzos de la
p esen e década Hu ado (1991) e omaba la senda de los abajos emp endidos po M. Del Amo en los
se en a (Del Amo, 1975), al aden a se en el es udio de las sociedades p ehis ó icas de la Sie a de Huel a.
El pano ama que o ecía has a hoy la Baja Ex emadu a du an e su Edad del B once esul aba
emendamen e e é eo pues o que no sólo se ca ecía de cualquie in o mación ela i a al ipo de hábi a
y a los modos de ida, sino que ambién las mani es aciones une a ias p esen aban una p oblemá ica
in e p e ación, de i ada en no pocos casos de la con usión que pa ecía in oduci su elación espacial con
poblados de sabo epicalcolí ico (Gil-Masca ell y o os, 1986).
En el año 1987, con mo i o de la ealización de las ob as de in aes uc u a que acompañaban a la
cons ucción de la p esa del pan ano de Alange (Badajoz), se p odujo la des ucción pa cial de un poblado
asen ado en la lade a de la solana del cas illo de Alange (Cale o y o os, 1988; Cale o y Má quez, 1992).
La exca ación de u gencia lle ada a cabo po D. José Angel Cale o Ca e e o, di ec o del Plan Especial
de in e enciones a queológicas en Alange, en el e ano de dicho a io, supuso la ex acción sis emá ica
de una se ie de ma e iales que nos ue on gen ilmen e cedidos pa a su es udio. El p esen e a ículo es un
esumen de dicho abajo.
1. MARCO GEOGRÁFICO Y LOCALIZACIÓN
El poblado asen ado en la alda de la solana del Cas illo de Alange p esen a in e esan es aspec os
geog á icos que deben conoce se pa a en ende su dinámica, y en e los cuales des acamos dos.
En p ime luga debe esal a se su emplazamien o en el «mon e-isla» (485 m. s.n.m.) más impo an e
si uado a medio camino en e las Vegas Al as y Bajas del Guadiana (Fig 1), que además goza de con ol
isual sob e los dos ados p incipales de la coma ca de Mé ida, como son el de la es ación de Za za de
Alange y el de Los Pa os. El papel que la his o iog a ía ha concedido a Mé ida como c uce de caminos a
aíz de la cons ucción de su puen e omano es el mismo que p esumiblemen e desempeñó el yacimien o
de la Solana du an e el in de la P ehis o ia y el anscu so de la P o ohis o ia. Además, a sus pies iene luga
la con luencia de los íos Ma achel y Palomillas, que unos 5 km. al no e desembocan en el Guadiana;
dichos íos discu en po unas ie as que pa icipan de dis in as na u alezas, como es p opio de una zona
de con ac o en e es á eas mo ológicamen e dis in as, como son el á ea de los Ba os, el del Guadiana
y el de la zona g aní ica eme i ense. Ca ac e ís ica undamen al de las dos p ime as egiones es su ap i ud
pa a un lo ecien e desa ollo de la ag icul u a, de secano en el p ime o de los casos, y de egadío en el
segundo. En la Tie a de Ba os, las deposiciones miocénicas, han dado luga a suelos anco-a cillosos,
muy ap os pa a la apa ición de ege ación adehesada. La ocupación humana pos e io in odujo el oli a
y el iñedo. En el á ea del Guadiana, po su pa e, los suelos son emendamen e icos, con un espeso muy
amplio. P edominan allí las a cillas y a cosas del Oligoceno, aunque, debido a que los apo es son
múl iples, hay insis en es cambios de suelos. En es e sen ido la abundancia de los suelos anco nos indica
la mezcla de dis in as ex u as, en e las que no p edomina ninguna en conc e o (a cilla, a ena y limos).
Se a a, como ya hemos señalado, de ie as con una dedicación plena pa a el egadío (Gue a Delgado
y Mon u iol, 1968).
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El «mon e-isla» del Ce o del Cas illo de Alange p esen a en la solana de su alda un amplio poblado,
de ex ensión , no obs an e, inde e minada, con una co a pa a el pun o 0 de la exca ación de 282, 018 m.
s.n.m., po debajo de la cual hay un g an desni el has a la unión de los íos Palomillas y Ma achel. El
encla e elegido pa a el asen amien o no es muy accesible, y es á pe ec amen e de endido po c es ones
de oca. Has a el momen o no se ha localizado mu alla alguna que lo delimi e, pe o no negamos la
posibilidad de que exis a. Po encima del pun o O el lími e del poblado sí pod ía si ua se en los pa edones
ocosos que lo cie an al No es e.
2.
SECUENCIA ESTRATIGRÁFICA
La me odología empleada du an e el p oceso de exca ación p imó el desa ollo de sondeos que
pe mi ie an, median e una lec u a es a ig á ica, la alo ación cul u al de la pa e del yacimien o a ec ada,
con is as a ene una e e encia que posibili a a sopesa el in e és del luga de ca a a u u as in e encio-
nes. Se ab ie on cinco co es, que no e idencia on es os inequí ocos de es uc u as, y que p esen a on
básicamen e la misma secuencia es a ig á ica, ci cus ancia que ha posibili ado el es udio conjun o de una
se ie de ma e iales ce ámicos, lí icos, óseos y me álicos. También se ecupe a on es os de auna, semillas
y esco ias me álicas.
El es udio de la indus ia ce ámica ha esul ado de e minan e pa a p ecisa la pe iodización y conología
del yacimien o, pa a alo a lo en elación con el conjun o de da os que has a hoy eníamos de las e apas
e minales de la P ehis o ia en la Cuenca Media del Guadiana, y pa a elabo a una in e p e ación de la Edad
del B once en nues a zona que debe conside a se an sólo como una hipó esis de abajo con u ilidad
p o isional. Dicha p opues a se a icula en es ho izon es.
En el Ho izon e Solana I encon amos cie os asgos mo ológicos que nos hablan de un muy ue e
g ado de «calcoli ización», que se conc e an cuan i a i amen e en la documen ación de ollas globula es
y asos de pa edes ec as en ele ados po cen ajes. En los momen os inales comienzan a documen a se
o mas nue as como las cazuelas ca enadas, y se p oduce la máxima ep esen ación po cen ual de
elemen os como los cuencos de bo de en an e y los casque es es é icos. Cuali a i amen e, los cuencos
ca enados nos ponen en elación con el mundo de las ce ámicas de «pa edes delgadas», que pa ecen oma
el pulso al Calcolí ico Final y a la ansición hacia el B once Pleno. La ausencia de los au én icos
es anda es cul u ales de las ases plena y inal del Calcolí ico en La Solana, es o es, la no p esencia de
pla os de bo de eng osado o almend ado, ni de ce ámica deco ada campani o me, nos in i a a conside a la
una ase cul u almen e a día, que pe ec amen e pod ía denomina se «Epicalcolí ica». El Ho izon e
Solana II, adsc i o al B once Pleno, e leja un momen o muy ue emen e pe sonalizado po piezas de pe il
ca enado que nos ponen en elación con la cul u a del B once del Su oes e. Finalmen e el Ho izon e Solana
III, que pa a pode se alo ado medianamen e necesi a con as a se con los es udios ecien es del D .
En íquez Na ascués, que, has a el momen o, hacen e e encia de los ma e iales p oceden es de la
supe icie del yacimien o. El abanico c onológico de dichas mues as es amplio, y cul u almen e pensamos •
que pod ían aludi an o al denominado B once Ta dío como al B once Final.
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2.1. HORIZONTE SOLANA I
Compues o po dos conjun os de ma e iales aislados po cues iones me odológicas, incluye el es a o
XII y los es a os X al VIII, que globalmen e pa ecen esponde al mismo momen o cul u al (Fig 2).
El es a o XII, desde el pun o de is a ecnológico se ca ac e iza po el dominio aplas an e de las
ce ámicas oscas, seguidas muy de lejos po las semicuidadas, hecho que no impide que en algún caso
pun ual nos encon emos con los p ime os ejempla es cuidados. La exis encia de ce ámica osca cocida
i egula men e en un po cen aje supe io al del es o de los momen os, y muy po encima de los po cen ajes
que p esen an los o os ipos de cocción, es ca ac e ís ica. Po lo que espec a a los acabados, p edominan
de un modo no o io los alisados simples, siendo excepcionalmen e a os los b uñidos, aunque sí los
cons a amos en algunos co es, al ez po il aciones. Pe sonaliza es e momen o la p esencia de
espa ulados, que con inua án exis iendo más adelan e. Como siemp e en La Solana, el po cen aje de
ce ámicas deco adas del momen o es mínimo.
Mo ológicamen e es un momen o pe ec amen e ca ac e izado. Po una pa e, las piezas ca enadas son
casi exclusi amen e cuencos (4,7%), inculados p incipalmen e a los documen ados en el ho izon e en el
cual Hu ado (Hu ado, 1985) conside a de ini o ias las piezas de «pa edes delgadas». En e las piezas
edondeadas, podemos islumb a ya el comienzo del decli e de los pe iles en S (3,5%), y auscul amos
la p esencia de los cuencos de bo de en an e (7,1%), que e emos desa olla se en el u u o. Exponen e
de las adiciones calcolí icas ue emen e a aigadas en la zona (En íquez, 1990,1) es el po cen aje de ollas
globula es de amaño mediano (13%) y g ande (7,1%), que comenza án a su i un e oceso a pa i de
es e es a o. También ca ac e ís ico de es e momen o es el al o po cen aje p esen ado po los asos de
pa edes ec as en odas sus e siones (24,9%) y el de los g andes bo des cónca os (26,1%), ambién
p esen es en el Calcolí ico. Conside ación in e esan e pa a la da ación c onológica y cul u al del momen o
es la ausencia de dos ósiles an de inido es como los pla os de bo de almend ado o eng osado y las
deco aciones campani o mes.
En e los es a os X al VIII, en el ma co de la ecnología ce ámica, la ce ámica osca sigue siendo la
más nume osa, pe o la semicuidada expe imen a un g an alza, y la cuidada no sólo apa ece signi ica i amen e,
sino que p esen a ambién sus alo es más al os en uno de los co es. Po lo que a añe a las cocciones, lo
más sob esalien e es la p og esi a disminución po cen ual de las i egula es, la ascensión de las educ o as
oscas y, ya al inal, la apa ición de las ce ámicas cuidadas cocidas en a mós e a educ o a. El alisado
con inua á siendo el acabado más ecuen e, pe o pe de á alo es en e al p og esi o aumen o del b uñido,
que alcanza a ines de es e momen o su máximo alo en uno de los co es. Abunda el espa ulado como
o a opción de a amien o supe icial. La p esencia de ejempla es deco ados es muy mino i a ia.
Fo malmen e asis imos al aumen o de la ep esen a i idad de las cazuelas ca enadas de mediano
amaño (3%) y de los ecipien es ca enados g andes, con idén ico po cen aje, sean és os uen es u ollas.
Algunas de las piezas son simila es a las documen adas en o os yacimien os en momen os inmedia amen e
p e ios al B once Pleno, como el de Guadaji a (Hu ado, 1985); en an o o as pa ecen p eludia o
e idencia cla amen e unos p ime os con ac os con co ien es cul u ales con epicen o en el Alga e
po ugués, que debie on desa olla se en los úl imos momen os e lejados po es os es a os. Pa ece se el
g an momen o, en e las o mas edondeadas, de los cuencos de bo de en an e (13,2%) y de los casque es
(9,6%), que ya en la ase an e io mos a on un po cen aje compa a i amen e medio. La obse ación de
las ollas globula es de mediano (2,4%) y g an amaño (6%) pe mi e comp oba que las adiciones
calcolí icas en el ma co de la ce ámica uncional se an di uminando muy len amen e. También disminuye
el po cen aje de los asos de pa edes ec as (14,4%), mien as los g andes bo des cónca os, o mal y
uncionalmen e pob es de análisis, aumen an (27,7%).
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Si bien los es a os iniciales de La Solana no nos han o ecido e idencias de deco ación campani o me,
no dudamos de la aigamb e calcolí ica del g upo humano que es udiamos. Sin emba go, las p oducciones
ce ámicas, además de la di ección apun ada, nos mues an una elación di ec a con pe iles documen ados
en la umba ci cula de Guadaji a (Hu ado, 1985), los más ca ac e ís icos de los cuales, según su
exca ado , se in en an encuad a en un p oceso e olu i o que a anca, cuan o menos, de los con ex os de
las umbas dolménicas alen ejanas, y que inaliza con las o mas del B once Pleno del Su oes e. Recue dan
eno memen e o mas elacionables con el mundo de Fe adei a, pa a las que ambién exis e una conexión
cla a con las del Ho izon e de las sepul u as de cúpula. Las conexiones cul u ales que nos mani ies an los
pe iles ce ámicos inmedia amen e e e idos pa ecen aludi a un momen o en el cual ienen luga sucesos
an con usos, pe o posiblemen e an en elazados, como «el can o de cisne» de la Cul u a Calcolí ica, el
ocaso del Fenómeno Campani o me y la ges ación de las sociedades de la Edad del B once.
Del o al de es os de indus ia lí ica bien con ex ualizados y ú iles pa a el es udio es adís ico, el 58,62
% se documen a en el Ho izon e Epicalcolí ico, en an o el 34,48% lo hace en el Ho izon e Solana II, po
lo que, eniendo en cuen a lo escaso de la mues a y la p o isionalidad con que debe oma se odo esul ado,
cab ía pensa en una disminución del uso de ú iles lí icos po pa e de las gen es de La Solana, pe o en modo
alguno su abandono. Globalmen e se a a de una indus ia de pied a allada en el 51,1% de los casos, que
u iliza la cua ci a (45,4%), el sílex (36,3%) y el cua zo con idén ico o den de impo ancia al documen ado
en la zona pa a el Calcolí ico (En íquez, 1990). So p ende la poca ep esen a i idad de la pied a
pulimen ada (6,9%), y la abundancia de un e ce g upo, muy he e ogéneo, de obje os di e sos (41,8%)
que incluye desde discos pe o ados o placas de piza a has a molede as.
Pa a es a e apa, que pod ía desa olla se en e 1750/1600 y 1500 A.C., coincidiendo c onológicamen e
con el adicionalmen e denominado B once An iguo, p oponemos la denominación de Epicalcolí ico,
pues o que en modo alguno p esen a las e idencias que han se ido pa a ca ac e iza dicha ase del B once
An iguo en o as geog a ías, sino que más bien pa ece co esponde a una simbiosis de aspec os
cul u almen e adsc ibibles a la Edad del B once con elemen os cali icables aún como calcolí icos.
Es e momen o ansicional pa ece queda ambién bien e lejado en el mundo une a io, donde se
p oduce una con i encia de mani es aciones i ológicas ales como la sepul u a ci cula de Guadaji a
(Hu ado, 1985), las mani es aciones secunda ias de Colada de Mon e No o (Schuba , 1971,1), los silos
de la Pijo illa (En íquez y Hu ado, 1986) y, posiblemen e, los p ime os en e amien os indi iduales en
cis as. Es a apa en e con empo aneidad de ó mulas une a ias an di e sas pa ece es a co obo ada po
po algunas echaciones adioca bónicas, como la de la segunda ocupación de Hue a Mon e o (con in
hacia el 3720±100 B.P.) (Blasco y O iz, 1991 y 1992) o la de la segunda ase de Palacio Quemado
(3570±100 B.P.) (Hu ado y En íquez, 1992), que hab ía que pone en elación, en buena lógica, con un
conjun o de cis as ela i amen e p óximo.
Globalmen e los cambios e idenciables en es e ho izon e pa ecen madu a una co ien e iniciada
cuan o menos en el Calcol ico Final, con la cual se ía posible pone en conexión la p og esi a
conside ación del indi iduo en e a la ances al comunidad, isible sob e odo en los úl imos pasos de una
e olución obse able a a és de las umbas III, I y II de La Pijo illa, la umba ci cula de Guadaji a y
inalmen e la cis a documen ada en el mismo luga . También un cambio en el mundo de las c eencias
pod ía e leja la ealización de ídolos en sopo es menos nobles que los de los iempos p eceden es
(En íquez y Rod íguez, e.p.), o la apa ición de una di inidad masculina (En íquez y Hu ado, 1986). La
misma apa ición de un hábi a es able en La Solana, hecho que supone el ap o echamien o de encla es de
co a ele ada, puede da pie a plan ea el nacimien o de una au én ica je a quización en e los asen amien os,
hecho cuyo o igen ambién pa eció apun a se a aíz del análisis espacial de yacimien os del Calcolí ico
Final de la zona (En íquez, 1990, 1), cuya sociedad ue su iendo una p og esi a mayo complejidad en
lo social, cul u al y económico, llegando a una cie a o ganización e i o ial.
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2.2.
HORIZONTE SOLANA II
En e los es a os VII y IV pensamos que es posible dis ingui , en unción sob e odo de las ce ámicas,
un nue o ho izon e. Desde el ma co ecnológico es un momen o en el que globalmen e se acen úan las
endencias is as en los úl imos ins an es del ho izon e an e io . Se e idencia la máxima ep esen a i idad
de las ce ámicas cuidadas, y un aumen o po cen ual de las semicuidadas. También emos que se consolida
el c ecimien o de la ce ámica cuidada de cocción educ o a, y que con inúan an o el c ecimien o de la
ce ámica osca educ o a como la endencia a la baja de la i egula . Los acabados alisados ceden luga ,
conse ando la p imacía po cen ual, a los b uñidos, que alcanzan sus más impo an es po cen ajes, en an o
que los espa ulados es án p esen es, pe o de modo muy secunda io. Cons a amos la p esencia de
deco aciones aún con meno impo ancia que en momen os an e io es.
Fo malmen e (Figs 3 y 4) es un momen o ambién muy ue emen e pe sonalizado. Po una pa e c ece
le emen e el po cen aje de los cuencos ca enados (5,3%), pe o sus o mas e idencian una ue e elación
con el mundo de la cul u a del B once del Su oes e I (Schuba , 1975). G an impo ancia po cen ual
alcanza án las cazuelas de mediano amaño ca enadas a baja o media al u a (11,9%), que pod íamos
conside a como elemen o cla e pa a la ca ac e ización del pe íodo. El conjun o de o mas ca enadas nos
apun a globalmen e una ue e conexión mo ológica con el Ho izon e de A alaia, pe o ambién señala la
simili ud con o mas muy pun uales del mundo onubense (Del Amo, 1975), del Bajo Guadalqui i (Aube ,
1983) o de la Mancha (Molina y Náje a, 1978). En e los edondeados, la pé dida ela i a de impo ancia
de los casque es (2,9%) y de los cuencos de bo de en an e (10,1%) es compensada con una buena
ep esen ación de cuencos hemies é icos (7,1%). Las ollas globula es (7,6%), como elemen os unciona-
les, con inúan dándose, al igual que los asos ce ados (6,5%) y e icales de pa edes ec as (4,1%).
En lo que a la indus ia l ica se e ie e, con el paso al B once Pleno se islumb a, po lo que espec a
a las piezas ipológicas, una ue e disminución de los dien es de hoz, y la ausencia de los cuchillos. El
uso de la piza a como ma e ia p ima pa a la ab icación de obje os o namen ales coincide básicamen e
con el Ho izon e Solana II.
La indus ia ósea documen ada se da ya desde el Ho izon e Epicalcol ico, pe o des aca du an e el
B once Pleno (75,5% de los casos). Los apa ados uncionales que engloban mayo núme o de elemen os
son los punzones (30,7%) y los colgan es (51,9%). El ipo más ep esen ado du an e el Ho izon e Solana
II es el punzón sin base y sección cónca o-con exa, al que acompaña du an e es e momen o el punzón de
base a icula y sección cónca o-con exa, que se documen a exclusi amen e en onces. Po lo que espec a
a los colgan es, la mayo ía de los apa ecidos en el ho izon e que a amos son discos pe o ados.
En el Ho izon e adsc i o al B once Pleno se documen ó la pieza me álica más in e esan e de la
exca ación (Fig. 5). Se a a de una hoja iangula , lige amen e disimé ica, que p esen a una longi ud
máxima de 20 cm. y una anchu a máxima de 7,5 cm.Sus ilos son con e gen es y ec ilíneos hacia el
ex emo dis al; su unión con la zona p oximal es edondeada, siendo el lado de es a ex emidad con exo,
y p esen ando dos o i icios de 3 mm. de diáme o, pa a emaches, es ando uno de ellos obs uido, y dándose
una dis ancia en e ambos de 4,5 cm. No supe a los 9 mm. de g oso po el cen o de la hoja, a inándose
hacia los ex emos. La sección es bicon exa, con una supe icie más salien e que la o a en la zona p óxima
a la ex emidad dis a!, al ez po e ec o de la conse ación. Se a a de una pieza con algunas ca ac e ís icas
peculia es de sumo in e és. La elación longi ud-anchu a, así como su especial g oso po el cen o, nos
in i an a conside a la como una alaba da, aún cuando no p esen e la ípica y de ini o ia ne adu a cen al,
ni pueda insc ibi se en ninguno de los es modelos (A ga -Ca apa as-Mon ejíca ) ipi icados de
alaba das (Schuba , 1973, 1). En unción de la pe sonal mo ología del ejempla de La Solana, pensamos
que debe a a se de una in e p e ación local de es e ipo de a mas, hipó esis no con as ada po la
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LA SOLANA DEL CASTILLO DE ALANGE
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imposibilidad o al de e ec ua análisis me alog á icos. Cie amen e los ejempla es que se apa an de la
no ma ipológica no son del odo ex años en el con ex o del Su oes e. Así, en Sil es, Alga e, se encon ó
una pieza con ne adu a cen al ue e, a la que al aban los o i icios pa a los emaches, que Schuba
conside ó, en su día, encuad able en el Ho izon e de Fe adei a. Ago adas las posibilidades eó icas de
con as ación, nos queda e e i nos a la exis encia de ep esen aciones de alaba das en las losas deco adas
alen ejanas (Almag o Basch, 1966), cuya c onología día a día se in en a hace más emp ana (Belén,
Escacena y Bozzino,1991). Desde nues o pun o de is a hay cie o pa ecido en e algunas de las alaba das
ep esen adas en las losas deco adas del Bajo Alen ejo (Almag o Basch, 1966; Schuba , 1973, 1),
especialmen e la de la es ela de San Juan de Neg ilhos, y el ejempla de La Solana. Como odos sabemos,
los ipos ep esen ados en las losas jamás han podido se iden i icados con ipos eales, plan eándose con
ello cie os in e ogan es.
Posiblemen e la conclusión más in e esan e a que nos conducen las elaciones cul u ales a las cuales
aluden los análisis de los a e ac os documen ados es la magní ica salud que goza du an e Plena Edad del
B once la u a na u al que el ío Guadiana ab e con su paso. Ya Schuba (1974) señaló en su día la
impo ancia del amal del Guadiana como ínculo en e el Alga e y la p o incia de Badajoz, pe o el es ado
de la in es igación impidió en p incipio de ini , o esboza al menos, la na u aleza de las elaciones en e
el cen o y es a zona pe i é ica del B once del Su oes e. Hoy día poseemos más elemen os de juicio pa a
in en a dibuja dicha elación, g acias no sólo a la obse ación de las mani es aciones has a hoy conocidas
del B once Pleno en la Baja Ex emadu a, sino ambién a las posibilidades que nos o ece la obse ación
de las bases subsis enciales de la Solana, que cen a án nues a a ención en un p óximo apa ado.
2.3. HORIZONTE SOLANA III
En e los es a os III y I se desa olla el momen o peo conocido de la es a ig a ía, al ez po se el
más a ec ado po las labo es ag ícolas, o po co esponde no a una ocupación eal de la zona, sino a la
deposición de ma e iales odados de la pa e supe io de la lade a. La imagen del momen o, mal de inida
en la ecnología, pob e ipológicamen e, y sólo imaginable a a és de piezas aisladas (Fig 6), debe
comple a se con la que has a el momen o han o ecido los es udios ealizados po En íquez (1988; 1990,2;
1991) sob e hallazgos de supe icie p oceden es del ce o del cas illo de Alange.
Tal ez la in e ención es a ig á ica de 1987 en La Solana ha se ido pa a acla a una de las cues iones
plan eadas: la posible elación gené ica en e mani es aciones deco a i as más an iguas (la écnica de
boquique documen ada en un posible Neolí ico Final, las dis in as écnicas del Campani o me, e c.) y las
ecogidas de la supe icie del Cas illo de Alange (En íquez, 1988). No se cons a a en la es a ig a ía de La
Solana un ínculo ue e y cons an e en e las mani es aciones campani o mes (ausen es po el momen o)
y las deco aciones ipo boquique, po lo que, como en o as zonas, pa ece eba i se esa conexión que sí
pa ece da se en la Mese a. Es e hecho conlle a necesa iamen e la búsqueda de una in e elación a escala
geog á ica mayo , y, como paso siguien e, la apa ición de nue as pe spec i as de explicación del p oceso
his ó ico. Ya En íquez en su momen o señaló la posibilidad de elaciona los ma e iales de su es udio con
los del Complejo Cul u al de Cogo as I (Fe nández-Posse, 1986). Hoy, a la is a de la es a ig a ía de la
Solana, al in uición pa ece con i ma se, suponiendo po lo an o Alange un es igo más que pa ece que e
e leja ese enómeno, an discu ido úl imamen e (Pellice , 1989), de expansión de g upos mese eños hacia
el su peninsula . La his o iog a ía de los úl imos a ios con empla en el Su es e peninsula y en Andalucía
la exis encia de una e apa oscu a a caballo en e el B once Pleno y el B once Recien e o Final. Tal momen o
ha sido bau izado como B once Ta dío (Molina, 1978), y pese a pode di e encia se cla amen e del B once
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Pleno p eceden e, y es a ela i amen e bien pe sonalizado en la zona a gá ica y en su pe i e ia inmedia a,
concep ualmen e no es á consolidado en o as egiones como Andalucía Occiden al. Las di icul ades pa a
su acep ación ienen con e idas po dis in as causas, en e las que des acamos dos. Po una pa e el
enómeno a ec a a zonas geog á icas di e enciables a ni eles ambien ales e his ó icos, donde, pese a ene
luga en una banda de iempo ap oximadamen e coinciden e, se ecoge con una e minología dis in a
(Ma ín de la C uz, 1989). Po o a pa e, es un hecho que necesa iamen e se yux apone a o os sucesos
que hay que ene en cuen a a la ho a de de ini el p oceso de o mación del mundo a ésico, po lo que
la con o e sia al espec o es á asegu ada. Pese a exis i una pos u a más o menos consensuada de que en e
el B once Pleno y el B once Final An iguo se ap ecia globalmen e un «pa én esis cul u al», una cu iosa
«discon inuidad» en e el B once Pleno y el B once Final, leida en Se e illa en é minos « ansicionales»
(Aube , 1983), y o iginada, en el ondo, en unción del acío de da os a queológicos ela i os al pe íodo
comp endido en e el 1200 y el 900 A.C. (Aube , 1986), no exis e acue do a la ho a de ca ac e iza lo.
Dejando en e pa én esis su elación con el p oblema a ésico, c eemos de in e és más inmedia o
e e i nos a la p oblemá ica de las ce ámicas en cues ión. Muy pun uales e idencias lle an a cie os
in es igado es (Ca o, 1989) a de ende en ese pa én esis más que po una apo ación mese eña, el o igen
de los ipos ce ámicos ca ac e ís icos en la p opia Andalucía Occiden al, en el seno de sociedades
«pos a gá icas» con inuado as de adiciones neolí icas, cuyas in luencias se ían decisi as pa a la
c is alización de dichas deco aciones en la Mese a y Ex emadu a.
No podemos, desde la es a ig a ía de La Solana, p e ende ni siquie a un posicionamien o sólido en
uno u o o sen ido, máxime si los elemen os ma e iales en cues ión no es án bien es a i icados, pe o
conside amos po el momen o más iable la hipó esis de la llegada de es os ipos ce ámicos po in luencia
mese eña. Po o a pa e, el in e és pe manen e de un pun o es a égico como es el Ce o del Cas illo de
Alange, impide alo a a a és de su es a ig a ía cues iones como la decadencia o el auge del
poblamien o, de la economía, de las cos umb es, e c. que deben medi a se conjun amen e a la ho a de
de ende un «pa én esis cul u al»... y más aún con una in o mación exclusi amen e es a ig á ica. Nos
encon amos aún muy lejos de pode ca ac e iza en nues a zona ese escu idizo y ambiguo B once Ta dío,
en e o as azones po que los momen os de compa ación obligada con él, cuales son el B once Pleno y
el B once Final, no es án aún su icien emen e conocidos.
Una alo ación global del poblamien o, en unción de la localización de los hallazgos en la Baja
Ex emadu a, concede al B once Final, según En íquez (1991), la ocupación de pun os es a égicos cla es
en el con ol de las ías que c uzan el Guadiana, en á eas de excelen e capacidad ag ícola. Es a
ea iculación e i o ial y de in e eses económicos, ia ios y es a égicos, en unción de los asgos de la
cul u a ma e ial, y del único pun o c onológico e e encial (800 A.C. del comienzo de la Fase I, del B once
Final, de Medellín), pod ía pone se en elación con el e ec o expansi o que la Cul u a Ta ésica,
cons i uida plenamen e como al a aíz de la eclosión del siglo IX A.C., iene en oda su pe i e ia.
Desde es a hipó esis, el Ce o del Cas illo de Alange se con ie e en un pun o en el mapa con una
p oblemá ica especí ica, ya que se a a del único encla e es a égico, po el momen o, que, p esen ando
ce ámicas lisas y deco adas adsc i as al B once Final, pa ece p esen a es os emon ables a momen os del
B once Pleno. Si una lec u a global del pano ama pacense in i a a conside a la e eb ación del B once
Final como cla amen e di e enciable de la cul u a del B once Pleno, la obse ación de la ocupación
con inuada de La Solana supone una pincelada de colo , en p incipio dis in o, a la monoc omía dominan e
a ni el gene al.
Du an e el B once Final pa ece inaugu a se una geoes a egia en unción de la cual los ados juegan
un papel impo an e en la comunicación no e-su ( u u a Vía de la Pla a), que alcanza á su céni con la
omanización, momen o a pa i del cual, con la c eación del puen e de Augus a Emé i a (Al a ez, 1981),
el papel de Alange como c uce de caminos pa ece eclipsa se.
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3. LAS BASES SUBSISTENCIALES
Si enemos en cuen a que los ma e iales p oceden es de los ajua es documen ados en el conjun o de las
cis as de la Baja Ex emadu a (Gil-Masca ell y o os, 1986) es án cla amen e en conexión con los
p oceden es del Ho izon e Solana II, podemos in ui , al ma gen de cues iones socio- eligiosas, como el
hecho de que du an e el B once Pleno se pueda p oduci la gene alización del i ual une a io de la
inhumación indi idual, es posible ex ae hipó esis de abajo sob e la economía de la época. Del análisis
espacial de dichas mani es aciones une a ias, además de su p oblemá ica elación con poblados cuyos
úl imos ni eles bien conse ados pa ecen se epicalcolí icos, se desp ende que pa ecen e leja una in ensa
ocupación de las má genes del Ma achel y sus a luen es, e lejo indiscu ible del ap o echamien o
ag oganade o de es os é iles alles.
El análisis del á ea de cap ación de ecu sos de la Solana ha esbozado una se ie de endencias que la
in o mación p oceden e de la exca ación ha espaldado ca ego icamen e. De las posibilidades en p ime
é mino ag ícolas, y en segundo luga ganade as, han dado cumplida cuen a los a e ac os, eco ac os y
es os óseos es udiados.
El ele ado núme o de dien es de hoz con pá ina de uso, y, sob e odo, la abundancia de pied as de molino
nos hacen pensa en un cul i o de ce eales, que debió desa olla se pa a alimen a una población en
p incipio abundan e. El hallazgo de un buen núme o de semillas de «Vicia aba a d. mino » (habines)
asociadas posiblemen e a un ecipien e de almacén, en un es a o del Ho izon e Solana II, nos es á
aludiendo a la manipulación po pa e del homb e de es a especie, especialmen e indicada pa a e enos
de alu ión y suelos lige os y húmedos, ales como los que odean el cu so del Ma achel y sus a luen es.
Desde el pun o de is a de la ecología es p eciso esal a la pe ec a conjunción en e el cul i o de es a
especie y la conse ación de la iqueza del suelo. Es a plan a es suscep ible de ap o echamien o po pa e
del homb e cuando es jo en, y cons i uye un excelen e pienso pa a el ganado cuando ha madu ado
(Ag adecemos el análisis y comen a io de las mues as a D. A. Machuca Calde ón).
El desa ollo de ac i idades ganade as, in uido a pa i de la in o mación p eceden e se ha is o
co obo ado con el análisis de los es os óseos exhumados, lle ados a cabo po D. P. Cas años Uga e. Aún
eniendo en cuen a la escasez de la mues a, pa ece e iden e que pa a la economía de es os g upos humanos,
la ganade ía jugó un papel mucho más impo an e que la ac i idad me amen e cinegé ica, según se
desp ende del p edominio de las especies domés icas sob e las sal ajes (Figs 7y 8). Den o de las p ime as
se obse a un equilib io en e las cabañas de bo ino, o icap ino y ce do, muy común pa a la época que
es udiamos en el su oes e de la península (Cas años, 1991). Las ausencias más signi ica i as son las del
pe o y el caballo. El seguimien o del núme o de es os y del núme o mínimo de indi iduos documen ados
en cada ho izon e no pa ece señala el p edominio de alguna de las cabañas domés icas sob e las demás.
Lo que sí pa ece e leja se muy cla amen e es una ac i ud común de ca a al ap o echamien o de los ecu sos
ganade os. Así, po lo que espec a al bo ino, el p edominio de los ejempla es adul os en e a los jó enes
alude a un modelo de ap o echamien o de ca ác e secunda io, in e esando en e al me o ap o echamien-
o cá nico la p oducción de leche y la u ilización de la ue za mecánica, p obablemen e en ac i idades
ag ícolas. Es e modelo de ap o echamien o ela i amen e equilib ado se cons a a ambién en el ganado
po cino, y muy especialmen e en el o icap ino, donde mien as unos ejempla es se des inan a la
p oducción de ca ne, o os se conse an has a una edad adul a o senil, como ías pa a la ob ención de
p oduc os secunda ios como lana o leche. En es e sen ido la documen ación de punzones y de quese as
aluden al desa ollo de abajos ex iles y a la p oducción de queso. La conse ación has a edad adul a iene
luga undamen almen e en e las hemb as, hecho que además de con su po encial lác eo debe pone se en
elación con el in e és po la ep oducción de la especie.
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FIGURA 3: Algunas o mas ep esen a i as del Ho izon e Solana II.
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FIGURA 4: Algunas o mas ep esen a i as del Ho izon e Solana II.
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FIGURA 5: Alaba da (Ho izon e Solana II).
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FIGURA 6: Algunas o mas ep esen a i as del Ho izon e Solana III.
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FIGURA 8: Compo amien os po cen uales de la auna en los dis in os ho izon es.
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FIGURA 9: Secuencia de la P ehis o ia Recien e en la Cuenca Media del Guadiana.
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