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Los colores en la poesía de Guillermo Valencia

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Los colores en la poesía de Guillermo Valencia

Author: Barrera López, Trinidad
Year: 2005
Source: https://idus.us.es/bitstreams/020a5f47-9af4-49b2-826e-56abe40abc9b/download
Los colo es en la poesía de Guille mo Valencia
TRINIDAD BARRERA
La opinión más gene alizada sos iene que la poesía de Guille mo Valencia es de
cuño pa nasiano y como al á ida de la máxima ho aciana "u pic u a poesis" que ya p ac-
ica a Víc o Hugo y más a de odo el g upo del Pa naso ancés. El simbolismo lle ó a
la pe ección las posibilidades del enómeno c omá ico y el p opio Ve laine se había
hecho eco en su lib o Fies as galan es inspi ado en los cuad os de Wa eau. Las eo ías
ace ca de una poesía usionis a ci cula a lo la go del siglo XIX ancés, unos y o os,
desde omán icos a simbolis as an concediendo a la lí ica unciones p o enien es de
o as a es, con especial in e és po la pin u a. Música, escul u a, pin u a, elocuencia, odo
podía o ma pa e de la poesía en el deci del eó ico Ban ille. El g upo de Gau ie a i -
maba habe dejado los lib os po los cuad os y pa a Baudelai e los pin o es e an los a os
de los poe as.
En es a línea, el es e icismo mode nis a asumió la isión media a de la ealidad, su
con emplación il ada. El uso de la sines esia en e los mode nis as po enció aún más el
ánsi o de los sen idos. No ol idemos que as el impulso del simbolismo ancés, la aso-
ciación sines ésica que en un p incipio e a simplemen e audición colo eada, pasa al
mode nismo y en manos de sus a is as se ans o ma en una se ie de b illan es combina-
ciones isuales, audi i as, ol a i as, ác iles y gus a i as. Dado el ca ác e absolu amen e
subje i o de la sines esia, po in luencia de la analogía, los colo es mode nis as ambién
adquie en a ibu os simbólicos que ealzan el in e és de los adje i os c omá icos adicio-
nales1.
El mundo poé ico del mode nis a Guille mo Valencia se empapó de la a mós e a
inisecula eu opea pe o al mismo iempo e eló el i ón a ec i o de su o e de ma il pa -
icula , la hacienda Belalcáza de su Popayán na al. El dualismo ma ca á de o ma inde-
leble la p oducción de Ri os (1899, 1914, edición de ini i a)2al conjuga se la c eación
1Edmundo Ga cía-Gi ón, "La azul son isa. Disquisición sob e la adje i ación mode nis a", en Lily
Li ak, El mode nismo, Mad id, Tau us, 1975, pág. 132.
2Guille mo Valencia, Ri os, Lond es, We heime Lea and Comp. 1914. Edición po la que ci amos en
es e abajo.
p opia y ajena, sus magní icas aducciones3, en una doble a ea que siguió p ac icando
has a el inal de sus días — ecué dese que su siguien e lib o Ca ay (1924) es una aduc-
ción en segundo g ado de poemas chinos—. Además, la dualidad se palpa en la ensión
en e los con lic os pe sonales e in e io es y su conjugación con las e e nas y uni e sales
p egun as que a enazan al se humano. Quizás Nie zsche, al que admi aba p o undamen-
e según con esión p opia, es aba en la aíz de su concepción de la exis encia humana
como ensión en e el Bien y el Mal, la luz y la oscu idad, A iel en e a Calibán, po u i-
liza unos símbolos de g an signi icado con inen al. Po su lib o des ilan, en a eces o -
zado ma idaje, lo apolíneo y lo dionisíaco, el c is ianismo y el paganismo. Su i ual poé-
ico, su o icio de poe a, se asemeja en Ri os al o icio sace do al, quizás po eso se ha dicho
que el p opósi o undamen al de Valencia e a celeb a " i os li e a ios" que pudie an con-
a es a el in lujo de las ue zas nega i as que sin egua in en an impedi la ele ación
espi i ual del indi iduo y de la sociedad4.
En esos i os li e a ios iene una impo ancia especial el manejo de me á o as sim-
bólicas a base de adje i os c omá icos. Un simbolismo c omá ico que bebe ambién del
imp esionismo pic ó ico, he amien a undamen al pa a el es udio del colo ido mode nis-
a. Si nos emon amos a la An igüedad, además del desapa ecido a ado a is o élico de
los colo es hab ía que ci a a Empédocles pa a quien los colo es e an el alma y la aíz del
mundo exis en e a ibuyendo a los cua o elemen os, ie a, ai e, uego y agua, sus es-
pec i os símbolos, ama illo, neg o, ojo y blanco. También las di e sas eligiones adop-
a on sus p opios códigos c omá icos pe o es a inales del siglo XIX cuando los poe as
esca an el alo simbólico del colo al hilo del " in de siècle" y su eno ación es é ica que
aba ca po igual a los imp esionis as y al "a nou eau". El colo gana p o agonismo en
las a es isuales y los pa nasianos po encia án su plas icidad cuya ca ga emocional e e-
la on ambién los simbolis as.
En el caso de Valencia, su edi o Sanín Cano ad e ía que “la música, la es a ua ia,
la pin u a, le hacen ib a ... La música y la pin u a muy especialmen e”5e incluso llega a
cali ica sus poemas "Los camellos" y "Cigüeñas blancas" como una o gía de blanco6. En
uno de los escasos es udios de conjun o sob e su ob a Ge a do Ramos llega a la conclu-
sión de que la mayo ía de sus poemas son isuales7y sus e sos c ia u as pic ó icas8. La
pale a de colo es le si e a Valencia pa a ma iza la is eza o la aleg ía del mundo y en
gene al el compo amien o humano. Es cie o que de odos los colo es sien e especial p e-
104 TRINIDAD BARRERA
3Sob e es e ema me he ocupado en "Guille mo Valencia, Ve laine y los simbolis as", Amé ica La ina:
Li e a u a e His o ia en e dos inales de siglo, Sonia Ma alía y Joan del Alcáza (coo d.), Valencia, Ediciones
del CEPS, 2000, págs. 183-190 y "Guille mo Valencia, aduc o selec i o", XXXII Cong eso del IILI,
Salamanca, 2000, en p ensa.
4Robe Glickman, "Guille mo Valencia: aspec os de la cosmog a ía simbólica de Ri os" en He nán
To es, Es udio Edición en Homenaje a Guille mo Valencia, 1873-1973, Cali, Ca ajal y Cía, 1976, pág. 35.
5Baldome o Sanín Cano, “El poe a”, en Guille mo Valencia, Ri os, Lond es, We heime Lea and Comp.
1914, pág. XI.
6B. Sanín Cano, a . ci ., págs. XIX-XX.
7Ósca Ge a do Ramos, "La pa ábola es é ica en Guille mo Valencia", en He nán To es, Op. ci ., 1976,
pág. 35.
8Ó. G. Ramos, a . ci ., pág. 345.
dilección po los onos sua es, muy especialmen e po el blanco y el g is y cuando sube
un poco en la gama de colo es i os se complace en las sua idades del azul9.
El blanco se ha asociado adicionalmen e a la pu eza, inocencia, cas idad, pe ec-
ción y belleza mo al. Pa a Kandinsky es "el símbolo del mundo, donde han desapa ecido
odos los colo es como cualidades y sus ancias ma e iales... Po eso el blanco ac úa sob e
nues a alma como un g an silencio absolu o... lleno de posibilidades"10. Las implicacio-
nes é icas del blanco han sido señaladas ambién po Schulmann a p opósi o de Ma í11 y
con acilidad pueden de ec a se aquí. En Valencia dos son los poemas emblemá icos de
es e colo , "Los camellos" y "Cigüeñas blancas". La insis encia en el colo blanco c ea un
conjun o simbólico simila al de la "Sin onía en blanco mayo " de Gau ie o "De blanco"
de Gu ié ez Náje a. En ambos poemas de Valencia des aca la igu a del poe a, en el p i-
me o apa ece como un se soli a io e incomp endido, en el segundo le o o ga un ai e
mesiánico, el poe a esul a un se supe io , ele ado, de ahí el símbolo del a e –la cigüe-
ña-, obse ado en su a alaya. En ambos casos el blanco apa ece asociado a la pu eza y
ue za mo al del poe a:
esas a es... e ocan en mi espí i u la calma,
la augus a calma de mejo es días12.
En “Cigüeñas blancas” uega: Dadme el e so pulido en alabas o13.
Ambos poemas son ejempla es ambién po las sensaciones de ac o, sonido, pe u-
mes. Es án ca gados de sines esias, de in e cambios de sensaciones: de la is a al oído, del
ac o al gus o, e c.: “ag ios a enales”, “blanca luz”.
También cuando quie e des aca la pu eza de la muje , simila a la pu eza in an il o
a la angelical, emplea el blanco: "La doncella sin pa , el blondo niño/ con undie on iza-
das cabelle as/ y escas manos de colo de a miño...", o aquellos ángeles que al descen-
de o man "una alange luminosa y blanca"14, sin emba go en el poema "Palemón el es i-
li a", la "bella pecado a de mi ada en ado a" iene el " alle más ai oso, blanco y lleno" y
sus manos son "blancas, escas" pe o como con as e y ma iz de su o icio iene "en lo
neg o de sus ojos/ la mi ada en ado a" y se is e con "una amplia única de g ana" que
dibuja "las es e as de sus senos"15. El blanco con as a con el neg o, augu io unes o, de
in o unio o agedia y el ojo, símbolo cla o de pecado. La en ación de la ca ne que
ence al es ili a es po un lado una muje supe io que "i adia como un as o", casi una
apa ición i ginal y es que en es a imagen se conjuga, como es habi ual en su poesía, el
bien y el mal, el blanco y el ojo.
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LOS COLORES EN LA POESÍA DE GUILLERMO VALENCIA
9B. Sanín Cano, a . ci ., pág. XIX.
10 Wassily Kandinsky, De lo espi i ual en el a e, Ba celona, Labo , 1992, pág. 85-86.
11 I án Schulmann, Símbolo y colo en la ob a de José Ma í, Mad id, G edos, 1970.
12 G. Valencia, Op. ci ., pág. 89.
13 G. Valencia, Op. ci ., pág. 95.
14 G. Valencia, Op. ci ., “En el ci co”, pág. 72.
15 G. Valencia, Op. ci ., pág. 83.
F en e al colo ido de la muje en ado a, el poe a u iliza el ama illo pa a designa la
imagen del monje seducido: su igu a/la ga/y laca/y ama illa/sacudía. Si acudimos a
Kandinsky e emos que dicho colo
compa ado con el es ado de ánimo de un homb e, pod ía co esponde a la ep esen ación
c omá ica de la locu a... de la locu a u iosa, la abia ciega, el deli io... También se pa ece
al de oche sal aje de las úl imas ue zas es i ales, en la hoja asca o oñal, a la que al a el
anquilizado azul pe dido en el cielo16.
Sus palab as ienen al caso de Palemón y huelgan los comen a ios pe o hay o o
poema muy signi ica i o pa a es e colo , "Ama illo c omo". Inspi ado en uno de los ale-
gó icos cuad os de A nold Böcklin, cons i uye un p esagio de mue e. El poema es una
o gía de colo es sob e el que sob esale el que le da í ulo. La mue e i umpe en el p oce-
so del cuad o y se inse a en él cambiando el ono es i o del comienzo po "la indecible
ama gu a que al comenza lo no ideó". Finalmen e el pin o con la ayuda de un poe a que
le obse a, ad ie e:
Ya es oy, p o umpe, si es que opaca
ese ama illo sepulc al
el ono opalino, el iole a
y el osado c epuscula .
Y un poe a que es aba oyendo,
"pienso, le dijo, como ú:
ese ama illo de las umbas
nos ha en is ecido el Azul"17
Y es que el ama illo a asociado en su poesía a los p esagios o indicios de mue e u
ol ido: el ma i io de los c is ianos en el ci co omano iene luga al a a dece cuando
"gasas de cla idad ama illen a" cub en el cielo; las muje es del ha én que an a mo i en
el poema "Balada" es án "ama illas, pálidas", las "ob as inmo ales/ de Home o y Fidias,
de Ma ón y Ho acio" es án "bajo los ama illos a enales" en "Fu u o". El gus o po el
ma iz, he ede o de los simbolis as, unido al imp esionismo pic ó ico, deja a eces e le-
jos ejempla es como el del poema "San An onio y el cen au o" donde la luna " e ía sob e
el pol o su ama illo na anja"18. Decadencia, mue e, melancolía o impu eza mo al an
asociados a es e colo . También el ma e ialismo de la ida humana. Como con as e, el
"do ado" (de o o) iene conno aciones posi i as, la pe ección, excelsi ud y glo ia le an
asociados. El colo do ado indica además alo es espi i uales y e inamien o mo al y
a ís ico, un pun o más al o que el blanco. El Sa anás de "Pode igual bondad" eclama a
Dios más y más pode y llega a deci "Dame el colo del o o". En el poema "Los came-
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16 W. Kandinsky, Op. ci ., pág. 82.
17 G. Valencia, Op. ci ., pág. 21.
18 G. Valencia, Op. ci ., pág. 116.
llos", las a enas del desie o son "á omos de o o que el o bellino espa ce", con lo que
adquie e un pode mágico, en “Cigüeñas blancas” es “el e so de o o que les da la palma”.
En el poema que le dedica a Ra ael Pombo sob esale el uso del do ado en cla a admi a-
ción y ele ación del poe a can ado:
Es as ho as p opicias son la nube do ada
de u ocaso, una chispa i az sob e la esco ia
de u ejez y el b oche de luz que a a una his o ia
me a de o o en el a do inal de u jo nada.
(“Telepa ía”)19
Ese azul en is ecido po el ama illo del poema “Ama illo c omo” nos lle a una ez
más al colo emblema de los mode nis as. El colo del cielo pa a Kandinsky es el símbo-
lo del idealismo, de ahí que se asocie a la ascensión; mien as más p o undo es el azul,
más pode osa es su a acción sob e el homb e, la llamada in ini a que despie a en él su
deseo de pu eza e inma e ialidad20. Como en o os mode nis as ambién en Valencia apa-
ece, "lo Azul sin lími e ni ondo" ("Pigmalión") o "el azul magní ico" (el cielo) en "Los
camellos"21.
El azul es empleado además pa a los ojos de la muje quizás en la línea del neopla-
onismo de León Heb eo pa a quien los ojos azules cons i uyen el e dade o simulac o
del in elec o di ino22. De es a o ma puede en ende se el e so inal de "Su sum": "y mi a
Dios con sus azules ojos"23. Sin emba go en "Es inge" los ojos azules son los de la muje
a al lo que le lle a a inc epa le: "¡E es una men i a con los ojos azules!24.
No hay blanco sin neg o, el colo de la mue e po excelencia, de lo nega i o, de la
a licción y el lu o. T agedia, is eza y dolo an asociados a es e colo , po eso en
Valencia se u iliza pa a e e i se a los subsuelos in e nales, a las noches sin es ellas:
y en e la g u a de los neg os Hados,
en el egazo de la Noche ciega
seco mon ón de huesos desa ados
e á la luz si a aca icia me llega
("Día de ceniza")25
La u ilización del neg o no se sale de los ópicos habi uales: asociado a la mue e,
"neg a Segado a", "neg os pinos del blanco cemen e io" o a la nada, "las neg as auces
del abismo" es ambién luga donde se posa "la blanca pa ási a" —aquí iconog a ía de la
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LOS COLORES EN LA POESÍA DE GUILLERMO VALENCIA
19 G. Valencia, Op. ci ., pág. 50.
20 W. Kandinsky, Op. ci ., pág. 82.
21 G. Valencia, Op. ci ., pág. 9.
22 Fede ico Re illa, Dicciona io de iconog a ía y simbología, Mad id, Cá ed a, 1999.
23 G. Valencia, Op. ci ., pág. 65.
24 G. Valencia, Op. ci ., pág. 47.
25 G. Valencia, Op. ci ., pág. 12.

mue e26. Resul a muy del gus o mode nis a su aplicación a la cábala y a la alquimia en el
poema "Melancolía". Inspi ado en un g abado de Du e o es, como o os poemas del lib o,
un despliegue colo is a. Comienza y e mina con los " agos ma ices de lánguidos g ises"
pa a segui con la "luz ama illa", el neg o de "la ieja e o a", la "alada igu a de e é ea
blancu a" y "los cielos azules". La gama c omá ica habi ual en su poesía.
En e el neg o y el blanco, el g is, uno de sus colo es p edilec os. Recué dese
“Sin onía en g is mayo ” de Da ío. Unido indis in amen e a la luz y a la oscu idad, es cen-
o de la gama c omá ica lo que le da una unción psicológica de equilib io27. Pa a
Kandinsky su alo simbólico eside en la desespe anza, la al a de consuelo y su capaci-
dad de deno a sensaciones de agobio y as ixia28. Pa a Valencia es un colo p i ilegiado al
que con ie e en alo simbólico. Es el colo cen al de su poema "Día de cenizas" que
hace hono aquí a su signi icado de "duelo an icipado"29. La lec u a de es e poema nos
hace espec ado es de la p eocupación del poe a po la mue e espi i ual de los que se ale-
jan del seno de la iglesia. En "Día de cenizas" es á p esen e ambién la lucha in e io con
sus dudas —¡No nos dejen mo i ! y más adelan e ¡No nos dejen i i !—, la desespe a-
ción y el cansancio de i i pe o ambién el miedo a la mue e. La ida como su imien-
o es un paso hacia la mue e: "el mundo c uza á como una abeja que aga susu ando su
ama gu a"30. En "Voz muda" habla el poe a de la " is eza in ini a del plomizo a ebol"
si uada en "el ondo de las páginas blancas". Tan o en "C oquis" como en "Los camellos"
se ejempli ica la igu a del poe a, en el p ime o, el mendigo "que e a quizás un poe a"
busca su in en las "ondas g ises" de un iachuelo; en el segundo el poe a-camello se sien-
e pe dido al ma cha se la ca a ana y exclama:
¡Cómo busca sus huellas al sol de la mañana
en e las ondas g ises del lób ego as idio!31
F en e al g is, el iun o de la ida y de la pasión exp esado a a és del ojo: "g i-
emos como g i an los he idos /en e la siega de los lau os ojos"32. El ojo es á adicio-
nalmen e asociado al uego, "el ojo idilio del amo sal aje"33. En "Amo a i"(deseo de
mue e), la sang e y su colo se enlazan con el de los es anda es y la emoción que en o-
jece sus sienes en e a la llegada de la mue e; "en e lába os ojos, ojos como mis sie-
nes, a ánzase la Mue e"34. El ojo, jun o al e de, asociado a la espe anza, son los dos
colo es menos u ilizados en su poesía. Uno de sus escasos g i os de aleg ía le lle a a deci :
¡Todo es sol, odo es e de, odo es a e!35, compendio de las azones pa a can a a la ida
108 TRINIDAD BARRERA
26 G. Valencia, Op. ci ., pág. 13.
27 F. Re illa, Op. ci ., pág. 203.
28 G. Valencia, Op. ci ., pág. 87.
29 Ibid.
30 G. Valencia, Op. ci ., pág. 14.
31 G. Valencia, Op. ci ., pág. 11.
32 G. Valencia, Op. ci ., pág. 14.
33 G. Valencia, Op. ci ., pág. 141.
34 G. Valencia, Op. ci ., pág. 46.
35 G. Valencia, Op. ci ., pág. 12.
y echaza a la mue e. En el mismo poema habla del "apacible e de", bella sines esia
que con i ma el alo simbólico que le a ibuye.
En suma, poca no edad en e a los cánones mode nis as en el uso del colo o ece
su poesía, Valencia, como Ma í, Náje a o Da ío, p ac icó el uso del colo pa nasiano y
simbólico y lo desa olló ampliamen e en los e sos de Ri os, una poesía ma cada po el
exp esionismo y po el gus o de la sines esia.
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LOS COLORES EN LA POESÍA DE GUILLERMO VALENCIA