Información y simbología en la Semana Santa y en el mundo cofrade de Sevilla
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Informacibn y simbologia en la Semana Santa y en el mundo cofrade de Sevilla * Dt: Rnmo'n Reig "" iempre nos ha parecido motivo de curiosidad y de reflexi6n el hecho de que, llegada la Semana Santa, 10s escaparales de las lihrerias, las sevillanas en cste caso, nos mueslren aiio tras afio, y por regla general, la misma panorimica, es decir, la Semana Santa vista desde una 6ptica detenninada, I-elacionada con la uliteratura t6pica>,, el lloriqueo rampl6n o la visitin de alguien que pas6 fugazmente por la ciudad en Cuaresma y despuis nos relata a su manera lo que ha creido vivir. Sin embargo, 10s tratados rigurosos, elaborados a partir del estudio, la observaci6n y la profesionalidad cientifica son sistem&ticamente ocultados. Bajo expresiones como <<el puhlico es esto lo que quierea, se lleva a cab0 una especie de censura subliminal, se ofrece una sola versi6n del fendmeno de la Semana Santa y, con ello, se considera a1 public0 en general como incapar de asiinilar otra cosa que no sea lo que se le ofrece. Pnes bien, uno de esos estudios rigurosos a 10s que antes nos refenamos lo llev6 a cabo quien fuera profesor de Sociologfa en la Facultad de Ciencias de la InformaciCIn de Sevilla, Josi Maria de 10s Santos (1935-1989). El estudio, titulado *. Intervencih lenidil en el '7 Encuentio sobre Iniormacibn Cofradc'. ** Profcsar Titulu en la Facultad de Ciencias de la lnformaci6n de la Univeisidad dde Sevilla.
<El universo simbdlico de la Semana ~anta,,~, tiene para nosotros la doble atraccidn de haber sidn escrito por una persona que fue a la vez hombre de ciencia, estudioso de las ciencias sociales aplicadas a Andalucia, y sacerdote alejado del oficialismo consemador y simplificador de 10s fendmenos sociales hasta extrelnos que rozan lo ridicule. Creemos que, salvo un ciclo acadkmico que algunos le dedicamos en la Facultad de Ciencias de la lnfonnaci611, muy poco se ha lamentado la pQdida de josk Mm'a de 10s Santos, un hecho propio de un pueblo que se desconoce a sf A1 tratar de la estnictura de las Fiestas Pascuales andaluzas, escribi6 Jos6 Maria de los Santos: eLas fiestas primaverales poseen entre nosotros dos perspectivas perfectamente definidas: la perspectiva sincr6nica. esto es, la Se~nana Santa propiamente dicha, y la perspectiva diacr6nica, es decir, el desglose de la misma Semana Santa en una cincuentena de celehraciones. Este periodo se cierra a su vez en la Fiesta del Corpus, cima de todas las celehraciones y recapitulaciones de todo el Estamos por tanlo ante un proceso de intelpretaci6n de toda la actividad folkl6rica andaluza entendido folklore en sentido antropoldgicoque el profesor De 10s Santos extiende a otras festividades como las ferias -la de abril en el caso de Sevilla-, el Rocio e incluso la Navidad. Todo posee una ldgica, una globalidad, en la que se estA <representandon un auto sacramental, la Semana Santa, qne conduce a reivindicar la utopia hecha ya simbolo en la resurreccidn del Cristo yacente y, m8s en pi-ofundidad, en la presencia del Jesus Niiio que, bien en los brazos de la Madre (Virgen del Rocio), bien en el Nacimiento de Belkn, es <<simbolo dcl etemo retomo de quien vive despuis de la muerten3. El Niiio aparcce en la festividad del Corpus tambikn e incluso, durante la Semana de Pasidn, algunas homacinas que quedan vacias en 10s templos al estar sus imigenes en procesidn, se observan ocupadas por Jeslis Niiio. La interpretacion de Josk Mm'a de los Santos no invita al estatismo. La religidn, el folklore andaluz es algo vivo. <El Nifio barroco diceimagen de Jesus en su gloria, es simultineamcnte imagen del hombre nuevo que debe dar lugar a una sociedad nueva basada en la igualdad y la justicia. Por eso en las hermandades de gloria, Maria, simbolo de la utopia, muestra al Niiio como fundamento de la nueva realidad ahierta tras el sacrificio de Cristo. Si ella es la ilnagen de la utopia, Jes6s $ I SANTOS, JosC Mwia de 10s: =El Uliiverso simb6lico de la Semana Santax en W. AA.: Semnnn Santii en Sevilla. B.E.A.. 5 vuh, Sevilla. 1982-1983. vol. 111. 1983. pgs. 262-289. SANTOS Jo~e Marta de lor op clr , pg 275 3 Ibldern, pg 287
es el hombre nuevo, pledra angular sobre la qtie se construye esa realidad lagamente ~oiiada>>~ No es desdeiiable cl anilisis de Jose Marfa de 10s Santos, su esfuerzo p introducir una 16gica intelectual a la cultura andaluza en este campo, l6gica qu alcanza incluso a lfls fenas, conlo se ha dicho. Para 61, en la Feria de Abril, sevillano busca esa ciudad nueva, al lnargen de la antigua, donde ubicar una nu sociedad y un hoinhre nuevo. La conexidn aqui con lo religiose es evidente. visiirn del profesor De 10s Santos, muy atractiva. Otra cuestiirn es la realidad, a tergiversaciirn de que son ohjeto las fiestas andaluzas por determinados gupos socialcs de poder tanto civiles como eclesiasticos. En las fiestas primaverales andaluzas, y especialmente en la Semana Santa, Josk Maria de 10s Santos observ6: a semejanza de otros estudiosos5, que se &an cita simbolos procedentes de diversos inomentos de evoluci6n cultural, aunque englohados y regidos, eso sf, por 10s elementos procedeutes del Barroco, <admen y sintesis de todo el proceso.. Enconlramos pos tanto simbolos medievales tardfos, como las estaciones de penitencia, la exaltacion de la crur o 10s cstat~~tos de limpieza; simbolos renacentistas (las fiestas de primavera, el mito de Crislo, la exaltnciou de la naturaleza o la utopia a la que ya se ha hecho referencia); y simbolos especificamente barrocos: el esplcndov del culto a la eucaristia, la exaltaci6n de la moerte, o la fonna plastica (autos) de las celebraciones y expresiones literanas. nToda esta constelaci6n de simbolos y expresiones enconn-arz en el Bmoco su mejor momento de sintesis cultural y su cristalizaci6n en modelo a proyectar en otras 6pocas y coyunturas>>6. Vcamos rapidamente el significado de dgunos si~nbolos de 10s seiialados por el profesor Dc los Santos. La estaci6n de penitencia, ancestral celcbraci6n de la Iglesia de Roma, posee en su peregrinar, derivado del antiguo peregrinar pos I teinplos, la necesidad dc andar un camiuo hasta llegkr al Paraiso, a la Salvacidn. Es una clara resonancia de la peregrinacidn del poehlo de Dios. La Cruz es la conexi6n con el Brbol de la vida medieval, es el simholo del ccntro del Universo <en cuanto se supone que la sangre dz Crislo fue derramada Id., pg. 288. Vt'anbe por ejcmplo las ohras de MORENO NAVARRO, Isidoro: La Scnzanii Stinin de Se~illviiin. Coi$~rmncidis n,int[ficacidn 11 si~n$iicaciones. Ayuntamicnlo de Scvillii. 1992; RODRIGUEZ BECEKRA, Salvador: Las Jir~las de Ai,diilucfu. Editoriaics Andvluras Unidus, Scvillii, 1985; BURGOS, Anlunio: Folklorr de iiir cuirirdins de Sevilln. Univcrsidad de Se\~illa. 3" edici6n. 1982; GOMEZ LARA. Manuel J. y JMENEZ BARRIENTOS. Joige: Semana Sur~hi: Fiesta iVayoi en Sevillu. Ed. Aifar, Sevilla. 1990; DIAZ FEO, CCsiu: Inlmduccidn a lri Sernann Srinra de Srvilln. Ed. Arpil, Oviedo. 1995. SANTOS, I .M: op. cir.. pg. 267
exactamente en el centro de la ~ierrau~. Este mito medieval de la Cruz pasara a1 Renacimiento y a1 Barroco, siendo enriquecido por personalidades como Fray Luis de Granada (1504-1588) en su obra Introduccicilz a1 Simbolo de la fe (la Cruz seri ya esperanza de una nueva so~iedad)~. El mito de Cristo pertenece a la filosofia religiosa de Erasmo dc Rotterdam. Cristo es aqui arquetipo de lo humano e imagen de una Humanidad-cuerpo que tienc a Cristo por cabeza. Ello bra a onginar todo un clima antropoc6ntrico que se reflejari en la imagineria. Por 6ltim0, la exaltacidn de la muerte es quiz5 el simbolo mas representative del Barroco. El hecho debe conectarse evidentemente con la situacidn social, con la llamada a-efeudaliracidns espafiola, debida a la coyuntura desfavorable sobre todo para 10s mis humildes (pobrera, harnbruna, pestes), que da lugar a un clima de pesimismo. Salir de 61, paraddjicamente, va a significar que el amplio sector poblacio~~al afectado vea en la nluelte el Inomento solemne de la igualdad, ucomo va a ver en la eucaristia el instrumento para lograv la transubstanciacidn a una vida mejor, en la que sean superadas las lacras del presenten9. El monument0 que el Jueves Santo se alra es precisamente la apotedsis a favor de la eucaristia. Un simbolo esencial a1 igual que, por otra parte, van a ser las escenificaciones de 10s pasos, semeja~tes a 10s autos de fe, el palio de la Virgen siinbolo de la multitud salvada segfin las pxlabras profeticas nderriba del trono a los poderosos y exalta a 10s humildes*, o el gran manto de las Dolorosas que recuerda a1 pueblo que las sigue y que es sefia de identidad de la utopia que llega h-as la consumacidn de la muerte gloriosa de Jes6s de Nazaret. Sobre esta base simbdlica, quc hemos recogido sucintamente de las investigaciones del profesor Jos6 Maria de 10s Sanlos, asi coino de olros conceptos ancestrales con repercusioncs en la actualidad, se conslruye todo un mundo comunicacional dentro de las cofradias y, en general, en el seno de la sociedad sevillana y andaluza. La Semana Santa constituye todo un universo de mensajes informativos, un' recordatorio de facetas histdricas, antropoldgic(~-culturales, qne se hacen present y se toman en un act0 comunicacional por cuanto millones de seres humanos lleva a efecto una actividad interactiva con aqucllos mensajes que reciben y que cada cua interpreta o lee de ,formas pl~lrc~les aunque en estas lectrira.~ predomine nna dplic religiosa simila~-. 7 Id. 8 En SANTOS. 1. M.: op. cit., pg. 267 id., pg. 273.
C6sar Diaz Feo describe asi 10s mens?]es visuales que proyecta, por ejemplo, el escudo (heradica) de la <<Hermandad de Nuestro Padre Jesus de las Penas y Maria Santisima de la Estrella, Triunfo del Santo Lignum Cmcis, San Francisco de Paula y Santa Justa y Rufina~, conocida popularmente como <La Estrella>r, con sede en el hanio de Triana: aUna estrella de seis puntas que representa la advocacibn de la titular, la Santisima Virgcn de la Estrella. En su interior dos escudos ovalados, trayendo el primero el jeroglifico del Triunfo de la Santa Cruz, compuesto por uua cruz verde con corona de laurel, sobre la bola del mundo, enroscada por una serpiente y coronada por una calavera. De la bola parten dos palmas hacia 10s brazos de la crur: el segundo cuarteado en cmr, llevando en el primero y cuarto las armas de Castilla, y en el segundo y tercero las armas de Le6n; sobre el todo tres flores de lis, dentado en punta con las armas del Reino de Granada. Timbrado el primer escudo ovalado con una corona de espinas con 10s clavos de Cristo, y el segundo la Corona Real de Espaiia. En el centro superior de los dos escudos el hlasbn de San Francisco de Paula que es el Sol de la Caridad, con las siglas 'Charitas'. En el centro inferior, el relicario del Santo Lignum Cmcis. El todo timbrado por la Tiara Pontificia sobre las llaves de San Pedro y orlado por dos pahnas que representan el martirio de las Santas Justa y ~ufinanlO. Como hemos indicado, es sblo un cjemplo pel-o esta proyecci6n visual de mensajes que, en un s61o elemento en este caso religiose emite datos sobre un pasado y unas creencias comuues, se repite no s610 en toda la heraldica de la Semana Santa sino en su imagineria y en todo el decorado de sus pasos. Y este universo simbdlico suele estar m5s cerca del ciudadm en funci6n de la cercanfa que una cofradia concreta haya representado en su trayectoria vital. JosC Luis Ruiz Ortega, tras reconncer que una celebraci6n i-eligiosa que hunde sus raiccs en el sigh XV se proyecta hacia el XXI a travis de una idea esencialmente igual despuks de tantos siglos, afirma que <<existe una identificaci6n entre 10s habitantes de las distintas zonas de la ciudad [de Sevilla] y la manera en que se concreta. en ese lugar, la Semana Santa. La cofradia que reside en la parroquia o la iglesia, la vinculaci6n familiar y en el tiempo con la misma, la devoci6n a unas determinadas imigenes que se hacen tan del barrio que adoptan su nombre y la manifiestan como bandera ante el mundo. (...) Lo mismo que las imigenes se individualizan por el lugar en que residen, las gentes de un barrio o lugar se identifican con su cofradia. Se apuntan a la hermandad del barrio, la defienden; puede que a lo largo del Go s61o entren en la iglesia para contemplar 10s pasos y en las ceremonias sociales: bodas, bautizos, entierros, ... En 10s dos primeros casos es tamp---- In DIAZ FEO, ce~ai op LII pg 46
bikn frecuente que se realicen ante las imigenes titulares. La cofradia es, en multitud de ocasiones, punto de referencia de la poblacion de un harrio>>ll. La salida procesional de una cofradia seri la expresion comunicativa mediante la cual una comunidad zonal concreta dk a conocer al resto su seiia de identidad en este teneno religioso. Ruiz Ortega constata el ejemplo del banio de San Bernardo, de Scvilla, muy castigado por el abandon0 y la especulaci6n, aunque poco a poco esli siendo rehahilitado, que es testigo el Mikrcoles S'anto de cirmo acuden a la salida procesional de siis imigenes titulares gentes que un dia nacieron ylo vivieron en 61, unikndose asi a quienes airn lo habitan al tiempo que utilizan la efemkrides para no olvidar 10s lazos afectivos e incluso tr,msmitirlos a otras generaciones. Es cierto que, como indica el psiquiatra y cofrade Javier Criado12, no puede tomarse el hecho de foilna ortodoxa puesto que existen cofradias que atraen la devocidn y la hermandad de ciudadanos de cualquier lugar de la ciudad e iilcluso de fuera de ella. Pero no es menos cierto que en la actualidad hasta el barrio mis lejano trata de fundar o impulsar una cofradia a! tiempo que el nirmero de cofrades aumenta significativamente, tal vez, creemos, en una dinimica que busca un sentido a la existencia, un refugio en algo que se estima como propio en un mundo excesivamente grande, transnacionalizado a causa del desarrollo estructural de 10s medios de produccibn en general y de 10s Medios de Comunicaci6n en particular, insertos en 10s mismos medios de produccibn que conllevan el avance tecnolirgico. Pues bien, podemos afii-mar que las personas que se desenvuelven en el seno de lodo el imbito informativo-simbirlico de !a Semaa Santa, llevan a efecto una actividad comunicacional tanto en el interior de las cofradias como desde el interior hacia el exterior. Los significados, la historia y las actividades de Pas cofradias y de sus cofrades se &an a conocer no solo por medio de ceremonias, encuenlros y ciclos de conferencias sino por medio de periSdicos o boletines infoi-mativos, hasta el punto de que resulta muy extrafio que una cofradia carezca de este elemcnto. Se abrc asi un campo para la investigaci6n desde el punto de vista universitario. La Universidad, y menos 10s docentes que en ella ejercen el estudio de la lnformacibn, no pucdc ser ajena a un tema que congrega a la inmensa mayoria del pueblo andaluz en torno a estos excepcionales Medios de Comunicaciirn que contienen nna triple dimensiirn, a1 mnenos: visual (herildica, imagineria), no verbal (poder persuasive de 'I RUIZ ORTEGA, Jose Luis: Ceojiraflo urbuna de lii Senionn Snntu de Sevilln, Eco 21 Comunicaciiin c lmagcn, Scvilla, 1992, pg. 9. '2 VCase WQUENA, Jose Maria, CRUZ, Miguel y CRIADO, Javicr: Las ci~fidias dr Seviiio vista3 por un novelisto, 10s escritoirsp unpsiyuiatrc~. Scvilla, 1987. citado por RUlZ ORTEGA en op. cit, pgs. 10-11.
las imagenes como el Nardreno del Gran Poder, por ejemplo) y discursiva (boletines informativos, hojas, periddicos, etc.). En esta 6ltima dimensidn podemos costatar algunos datos, derivados del anilisis introductorio o aproximativo que hemos llevado a cabo examinando uno de Ins mliltiples boletines de Infonnacidn Cofrade que edita las hennandades sevillanas. Se trata del Boletin n61nero 37, afio XV, diciembre de 1995, de la (<Real e llusire Hennandad Sacramental de Nuestra Sefiora del Rosario, Anilnas Benditas del Purgatorio y Primitiva Archi-cofradia del Sagado Corazdn y Clavos de Jeslis, Nuesb-o Padxe Jeshs de la Divina Misericordia, Santisimo Cristo de las Siete Palabras, Maria Santisima de Los Remedios, Nuestra Sefiora de La Cabeza y San Juan EvangelisLao, que hace su estacidn de penitencia el MiLrcoles Santo, el cnal contiene Ins siguientes elementos: I. Tamafio 17 x 24,5 cm. Un total de 16 piginas. 2. Un titulo de cabecera sintitico: Siefe Pulubrus, que se hace eco asi de la denominacidn con qne populannente se conoce a esta cofradia (incluso pi-escinde del articulo <<Lasi> yue, en el argot popular, al referirse a esta cofradia, precedc al citado concepto catdlico). 3. Portada y contraportada a color; la portada contiene Ins simbolos herAldicos de la Hermandad -que saca a la calle tres pasos, un Nazareno, un Cristo y una Virgen bajo palio-, suele estar ilustrada por la foto de una de las imagenes titulares y ofrece ademis una orla altainente barroca que rodea la foto dc portada y la cabecera (no hay contenidos internos ni sumario, s61o el lenguaje visual indicado). 4. Las piginas interiores, al igual que portada y contraportada, van a papel co~ich6 pero en blanco y negro, a dos colunmas o simplemente en caja de esciitura, y cornpletadas con lenguaje fotogrifico. 5. La diagramacidn es clisica, diriase que corre a cargo del impresor y no de profesionales especializados. 6. En cuanto a1 contenido, algo anirquico en sus secciones desde el punto de vista periodistico, podelnos dividirlo en tres apartados: opini6n en la lined de 10s fines de la Hermandad y de sus I-eglas; notas e informaciones mis amplias sobre actividades diversas; datos histdricos. En el segundo de los apartados incluimos una infonnacidn que con el titular aNueva Junta de Gobiemoh y el subtitulo riDiecisiete Hermanos al servicio de todos nosolrosn, se presenla a1 lector en cinco piginas a dos columnas, con foto a dos columnas tambikn, firmado por dos autores, Carlos J. Arribas Luque y Jes6s Sinchez Aralijo, y toda ella cncabezada por un cintillo en el que se lee: riReportaje., con intencidn sin duda de dar a entender al receptor quc sc estj ante una infonnacidn amplia, detalladaLy en consonancia con la informacidn periodistica, que hace referencia a un tema esencial para la Hermandad.
-- 7. Se observa una minima presencia de publicidad relacionada con la Semana Santa: un anuncio a media pjgina en pigina 14 que hace referencia a una casa que confecciona tunicas, capirotes, cscudos de oro y plata, etc. 8. Aunque este nlimero no lo refleja, es habitual la presencia del g6nero poetic0 de inspiraci6n cristiana.