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Vico, iurisprudentia y derecho romano

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Vico, iurisprudentia y derecho romano

Author: Badillo O'Farrell, Pablo
Year: 2003
Source: https://idus.us.es/bitstreams/f97197db-1dbe-4b83-858b-0cf4c3270a32/download
VICO, IURISPRUDENTIA Y DERECHO ROMANO
Pablo Badillo O’Fa ell
[Es udio Bibliog á ico de / A Bibliog aphical S udy o : New Vico S udies, 19
(2001), Special Issue on Vico and Roman Law. The Ins i u e o Vico S udies,
A lan a, Donald Phillip Ve ene (Di ec o ), pp. 199.]
Hace más de medio siglo, en el ya lejano año de mil no e-
cien os cua en a y ocho, se publicó po la Uni e sidad de Co nell
un olumen homenaje al ilus e his o iado de la eo ía polí ica
Geo ge Sabine, y en el mismo apa ecía una colabo ación que con
los años se con i ió en especie de e e encia canónica en de e -
minado ámbi o de los es udios iquianos. Me e ie o al a ículo de
Max Ha old Fisch sob e “Vico y el de echo omano”, con cuya
eimp esión se ab e el ascículo de 2001 de los New Vico S udies.
El pun o de pa ida de Fisch adica en conside a que la p i-
me a ocación y aspi ación iquianas son las que ma can en buena o ma su pe sonalidad
in elec ual. Vico p e endió la cá ed a de Ju isp udencia de la Uni e sidad de Nápoles, en
cuyo in en ó acasó, y ello le condujo pos e io men e a ocupa la de e ó ica. Es bien cie -
o que ambos acon ecimien os académicos c uzados a o ecie on el que Vico se mo ie a po
una sel a de ciencias y conocimien os ex emadamen e amplios, pe o es asimismo e dad
que la p ime a base concep ual, ello es, la del de echo omano, ue –al en ende de Fisch,
como de o os muchos– la que en buena o ma explica muchas de las esis ilosó icas e his-
ó icas del napoli ano.
Fisch mues a de pa ida cómo si se hace un b e e eco ido po la ob a iquiana
puede cons a a se el asgo común en oda ella de la p esencia con inua del de echo omano
como base y explicación de muchas de las esis man enidas, a al pun o que sin él di ícil-
men e se puede en ende el i e lógico del opus iquiano.
Cuando Fisch se de iene en el es udio de la Ley de las XII Tablas, en a de lleno en la
clásica cues ión de la posible in luencia en e iloso ía g iega y de echo omano, aun cuan-
do pa a lo que ue on comisionados los miemb os de la misión en iada a G ecia ue pa a
es udia las ins i uciones, cos umb es y leyes allí igen es. Se hicie on po los decen i os
dos plasmaciones de es as no mas impo adas –la p ime a se ía la o mada po diez ablas,
y pos e io men e o os decen i os añadie on o as dos ablas, cons i uyendo de es a mane a
en su conjun o la Ley de las XII Tablas– y sob e es a p ime a o ma de edacción ya Vico
Vico, iu isp uden ia y de echo omano
333©Cuade nos sob e Vico 15-16 (2003)
Se illa (España). ISSN 1130-7498
© Pablo Badillo O’Fa ell
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apo a su p ime a esis, en 1712, cual es la de que las diez p ime as ablas con ienen las no -
mas as asadas de G ecia, mien as que las dos úl imas conse an la he encia de las no -
mas p oceden es del de echo eal omano.
En 1721, en el segundo olumen del De echo Uni e sal, echaza la eo ía de la
embajada a G ecia, lo que conside a un in en o de los pa icios pa a da la gas a los plebe-
yos, y a i ma que las no mas con enidas en la Ley de las XII Tablas son plenamen e o igi-
nales de Roma, y que lo que puede exis i en odo caso es un desa ollo pa alelo, y lo impo -
an e del papel de He modo o en la o mación de es as leyes adica en que, en su condición
de homb e de sabe y de desa ollada cul u a, ansmi ió a los demás la idea de que las leyes
debían se esc i as pa a el conocimien o gene al del pueblo.
En la p ime a edición de la Scienza Nuo a (1725) Vico ya echaza de plano la his o-
ia de la in e ención de He modo o, y a i ma que la ca a de He ácli o ue una “impos u-
a”, así como los o áculos de Zo oas o y los e sos de O eo. Pa a él, en es e momen o, la
Ley de las XII Tablas ue esencialmen e una segunda ley ag a ia, po medio de la que se le
ga an izó al pueblo la p opiedad qui i a ia de la ie a. Pe o an es de que llega a a los esc i-
o es pos e io es, es a ley ue in e polada po o as muchas no mas que e an espues as de
los nobles al pueblo.
De aquí a la úl ima posición eó ica man enida po Vico hay un solo paso, y así en las
ediciones pos e io es de la Scienza Nuo a (1730, 1744) y en el P ime Discu so (1731) sos-
iene que la Ley de las XII Tablas nunca exis ió como un código o icial di idido en ablas,
o “secciones”. Lo que sucedió ue que se p odujo la ley ag a ia an es mencionada, y se ins-
c ibió en una abla, y pos e io men e se ue on añadiendo o as, has a llega a se llamada
“las doce”, una exp esión poé ica pa a exp esa un g an núme o.
Fisch sos iene que el desa ollo de las esis iquianas sob e la Ley de las XII Tablas
sigue un camino pa alelo al seguido po él sob e Home o, y así mien as en las O aciones
Inaugu ales, y especialmen e en el Mé odo, Home o es concebido como un homb e de sabe
ilosó ico y sus icciones ienen esencialmen e un inalidad didác ica, en el segundo olu-
men del De echo Uni e sal Vico niega ya que Home o u ie a sabe ilosó ico y a i ma que
su p eeminencia como poe a se debe al hecho de su p oximidad en el iempo a la edad he oi-
ca, mien as que en el olumen e ce o de la ob a úl imamen e ci ada a i ma que lo que se
encuen a en el au o de la Ilíada no es la eología na u al o la iloso ía de los úl imos iló-
so os, sino la his o ia social del pe íodo he oico na ado en la lengua de esa época, o lo que
es igual ca ac e es poé icos y mi os.
Se puede ap ecia el ánsi o eó ico en los plan eamien os de Vico, al acep a p ime-
o la eo ía adicional de la edacción de la Ley de las XII Tablas, compiladas en Roma
copiando las leyes de la cul u a exis en e más a anzada –G ecia–, pa a pos e io men e e
en los agmen os de ella, sal o alguna úl ima in e polación, los es os y es igios de la cul-
u a de un pueblo aún bá ba o. Pe o hay que p egun a se cómo esul a posible la concepción
adicional sob e la igu a de Home o y sob e la Ley de las XII Tablas, encon ándose la es-
pues a según Vico en la a ogancia de los es udiosos y de las naciones.
T as analiza el papel desempeñado po la ley egia de T iboniano, y las posibles p e-
cedencias en e leyes esc i as y no esc i as, Fisch en a en un apa ado de suma impo ancia
pa a en ende la in e p e ación iquiana del de echo omano, cual es el e e ido a la suce-
sión es amen a ia y la jus icia dis ibu i a. Es ha o conocido el la go iempo de es udio
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dedicado po Vico al es udio de la é ica g iega, y den o de ella en pa icula a la eo ía de
la jus icia a is o élica; además, uno de sus au o es mode nos de cabece a esul a se Hugo
G ocio, en cuyo De iu e belli ac pacis encon ó una cie a simpli icación de la eo ía a is-
o élica, o una especie de c í ica de la misma. Pe o en es e ámbi o Vico, en el De echo
Uni e sal, de endió los plan eamien os del Es agi i a en e a la c í ica de G ocio, e iden i-
icó la idea de jus icia dis ibu i a con las elaciones de desigualdad, y la conmu a i a con
las elaciones de igualdad, añadiendo, en e a G ocio, que la p ime a se aplica a los asun-
os públicos y la segunda a los de ca ác e p i ado.
Es as dos úl imas a i maciones conducen a Vico a plan ea se una se ie de in e esan es
cues iones, como pueden se las elaciones o localizaciones de algunas ins i uciones o ele-
men os ju ídicos en ámbi os en los que apa en emen e no les co espondía, y así esul a des-
acable, y en ello se de iene Fisch, has a qué pun o se puede si ua la ins i ución del es a-
men o en el ámbi o del de echo público, o po qué las gue as hab á que si ua las en el del
de echo p i ado, pa a de ene se po úl imo en la conside ación del plebisci o como una
uen e del de echo p i ado.
De odo ello esul a e iden e que el ace camien o de Vico al de echo omano ue siem-
p e p o undo y o iginal, y en los siglos ul e io es muchos es udiosos del de echo de Roma
han seguido ap o echando las geniales in uiciones y apo aciones del napoli ano, y así se
puede halla o o ejemplo de ello en su análisis de la lex Canuleia.
De lo dicho Fisch llega a una se ie de conclusiones, que pasan p e iamen e po su aná-
lisis de las elaciones en e iloso ía y de echo g iegos, a lo que Vico dedica un amplio capí u-
lo en la Scienza Nuo a, y donde man iene que p ime o apa ecen las leyes y después la iloso-
ía, y así oda la lógica, la me a ísica y la é ica soc á ica y pos -soc á ica se desa olla on ue a
de las dispu as p opias de la Asamblea y de los ibunales a enienses, po lo que se puede deci
con Vico que p ime o ue el gobie no del pueblo, después la leyes y po úl imo la iloso ía.
Jun o a es o man iene que el an iguo de echo de Roma puede se conside ado como
un se io poema, desde el pun o y ho a en que el p imi i o de echo omano iene los es i-
gios p opios de un sabe común y poé ico, y no de un sabe ecóndi o y azonado. Pa a con-
clui , Fisch aza sie e conclusiones ex emadamen e sin é icas e impo an es pa a los es u-
diosos del de echo omano y de la iloso ía del de echo, en las que se les descub e el papel
an icipado e in uido que Vico u o pa a con ambos campos del sabe .
A es e a ículo le sigue el de B uce Haddock sob e “Hé oes y De echo: Vico y los
Fundamen os del O den Polí ico”. Haddock pa e de la eclosión p oducida en los úl imos
ein a años en los es udios e e idos a la impo ancia de las ideas polí icas en el pensa-
mien o de Vico, en cuyo ámbi o podíamos des aca las ob as de Lilla, Capo ali, Vaglio y el
p opio Haddock, odo lo cual debe a su ez uni se con la conside ación de la pe spec i a
ilosó ico-ju ídica iquiana. La o a cues ión, que delinea de en ada Haddock, se e ie e
has a qué pun o se puede ap ecia una p o unda incidencia de las uen es c is ianas, que Vico
había manejado con an a habi ualidad en su pe iodo de o mación, en la cons i ución de las
g andes líneas maes as de su iloso ía.
En es e pun o hay in e p e aciones muy di e gen es ya que mien as algunos a i man
que po encima de las p ime as apa iencias subyace un pe spec i a cla amen e eso é ica en
su ob a, o os hablan de un in en o po pa e de Vico de lle a adelan e, especialmen e a pa -
i de 1719, una sín esis de posiciones eó icas di e sas, y a eces incong uen es. Pe o am-
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bién puede se cie o, en la a i mación de Haddock, que Vico no quedó sa is echo de dicha
sín esis y po ello pasó los úl imos ein e años de su ida in en ando e isa la. Todo ello es
en el campo e e ido al de echo.
El pun o de pa ida de odo es e edi icio es el de echo na u al, en el que se plan eaba
la cues ión de si el mismo e a sus en ado y undamen ado en la azón o bien se man enía
sob e o os undamen os de ca ác e eológico. Pe o a ello se añadía un p oblema de bas-
an e más di ícil solución, cual e a el que se e e ía a la elación en e de echo na u al y de e-
cho posi i o. A es e hia o in en ó pone solución G ocio con su eo ía del de echo de gen es
(jus gen ium), pe o el p oblema su gía de que és e no podía se de i ado de los p ime os
p incipios, ya que su consis encia de i aba del hecho de que cie as p ác icas legales e an
comunes a di e en es sociedades.
Se puede ap ecia cómo exis e un di ícil hia o en e el jus gen ium, en el que G ocio
a ibuyó un papel a la his o ia pa a el es udio del de echo ideal, y el jus na u ale, en el que
los plan eamien os ahis ó icos o sup ahis ó icos ocupaban luga de p e e encia. A es a com-
pa ibilización ue a la que Vico in en ó da solución en el De echo Uni e sal. La necesidad
del de echo, en endido como o den que es ablece una coacción a las ac uaciones del hom-
b e, y en e al caos, es lo que hace deci a Vico que es o úl imo es consecuencia de la na u-
aleza co up a y caída del homb e, y los bene icios que se de i an de i i bajo unas no -
mas coac i as.
Pe o pa a Vico, en cambio, esul a un g an e o equipa a los bene icios que se pue-
den de i a de la egla de de echo con las in enciones y p opósi os de los legislado es.
Cualquie p omulgación de ley debe se conside ada como exp esión de au o idad y como
mani es ación de azón. El eino de la au o idad se e ie e a asun os que dependen de la
olun ad humana, mien as que la Razón se e ie e a los adicionales asun os discu idos po
los ilóso os bajo el ó ulo de “de echo na u al”. En es e ámbi o bi ocal es en el que se si úa
la genial apo ación iquiana, al a i ma que el p opósi o ideal del de echo, lo e dade o (el
e um), iene que se comp endido en el con ex o de indi iduos que in en an impone una
apa iencia de o den, lo cie o (el ce um). Es a unión de e um yce um llegó a se más a de
el modelo pa a el ace camien o en e iloso ía y ilología en la Scienza Nuo a.
El in en o de Vico pa a e e i una iloso ía del de echo a ci cuns ancias his ó icas
conc e as le hicie on conscien e de la necesidad de a anza una nue a eo ía del conoci-
mien o his ó ico. Y así, en luga de a ibui es e as di e en es pa a el jus na u ale y el jus
ci ile, Vico man u o que los ines del p ime o son ejecu ados a a és del jus ci ile. En el
De echo Uni e sal Vico, a i ma Haddock, p esen a al menos dos e siones de la elación
en e de echo ideal y de echo ins i uido, el e um y el ce um.
Pa iendo de es e pun o, Haddock en es e a ículo in en a ap oxima se a los o ígenes
del o den polí ico, donde medidas espan osas son jus i icadas, a eces de modo compla-
cien e, como medios necesa ios pa a el pos e io desa ollo de más complejas o mas de lo-
ecimien o humano. En el a amien o de es a cues ión, p o undamen e ambigua po o a
pa e, es donde Vico puede conside a se más p óximo de sus p incipales blancos in elec ua-
les, cuales son Maquia elo y Hobbes.
Es cla o que el in e és de Vico en los o ígenes iolen os (he oicos) del o den polí ico
se ap ecian de o ma cla a en algunos de sus p ime os esc i os, pe o de lo que no se ocupa
en cambio de o ma di ec a es del hecho no ma i o, que esul a imp escindible pa a la impo-
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sición del o den, siendo en el De uno p incipio donde a a es a cues ión de o ma más p o-
unda, al ocupa se de la elación en e de echo na u al y ci il. En es e ámbi o es donde Vico
a i ma que, aun siendo el de echo na u al inmu able y e e no en sí mismo, no se le puede con-
side a como un conjun o de p ecep os desa ollados en las emp anas o mas de ida social.
Vico sigue a G ocio en es e pun o, según Haddock, al dis ingui en e un de echo na u-
al p ime o y uno subsiguien e (p ius ypos e ius), siendo es ablecida la línea de unión en e
las dos o mas de de echo na u al po un de echo olun a io. No obs an e, se ha man enido
po o os au o es, desde la es ela ma cada po Elio Gian u co, que es a dis inción en e los
dos ni eles de de echo na u al podía elaciona se de o ma cla a con los p incipios p ima-
ios y secunda ios de de echo na u al man enidos en e o os po F ancisco Suá ez.
El ca ác e inmu able del de echo na u al puede que sólo sea alcanzable a unos pocos,
y después de una la ga expe iencia de ida en el o den polí ico, po lo que el ius na u ale
pos e ius se puede es ima como el cumplimien o y la pe ección del p ius. Y pa a lle a a
cabo la de ensa de la elación en e de echo na u al y olun a io Vico se eclama seguido
de San Agus ín en la de ensa po és e de que la inmu abilidad de los dec e os di inos ga an-
iza la lib e olun ad del homb e.
A odo ello hay que añadi que Vico lle a adelan e la dis inción en e el espí i u del
de echo y la acionalidad del de echo, e i iéndose la p ime a a la olun ad del legislado y
la segunda a la con o midad del de echo con las cosas al cual son. Todo lo cual puede apli-
ca se asimismo a su idea de de echo na u al, ya que además a a en a iza el asgo de que la
e dade a idea de de echo ci il p esupone el a mazón del de echo na u al. Con ello en Vico
se puede e aquí que lo cie o es pa e de lo e dade o (ce um es pa s e i), que el de e-
cho ci il, el de echo posi i o di íamos hoy, es pa e del de echo na u al, que el p ime o es
inen endible sin el segundo. Haddock ae a colación el asgo de que la ce eza puede se el
“p opio y pe pe uo a ibu o del de echo olun a io”, aunque en dicha ce eza hay en e ec o
una “imp esión de e dad”, y además sólo a a és de la expe iencia de i i bajo leyes esc i-
as los homb es pueden adqui i la so is icación de insis i en la búsqueda de lo bueno.
Haddock sub aya cómo en es as a i maciones se puede ap ecia una p oximidad de Vico
espec o del pensamien o hobbesiano, lo que en muchas ocasiones ha desconce ado a sus es u-
diosos, pe o lo que esul a común a ambos, al ma gen de las di e encias, es el e el o den ci il
como una ob a a i icial. Ya Hobbes sub aya el da o de que el e o ca dinal de los ilóso os
es a ía en pe mi i se ese as sob e o mas pa icula es de o den, pa a cega nos con el signi i-
cado de és e como un p e- equisi o pa a cualesquie a ocupaciones coope a i as. Y en es a ó bi-
a Haddock ae a escena a H.L.A. Ha que en su ob a El concep o de De echo ambién insis-
e en la igu a de un i ano como o ma de aza la di e encia en e o den p e-legal y legal.
La e e encia a au o es posi i is as como Hobbes y Ha , a eces conside ados como
c í icos acé imos del de echo na u al, y enlaza los con Vico p ecisa que se haga una acla-
ación, ya que el napoli ano des aca de mane a llama i a que mien as “lo cie o –ce um–
de i a de la au o idad” y lo “ e dade o – e um– de la azón”, esul a no obs an e un eno -
me e o in en a sepa a las dos nociones plenamen e, po que ello deja ía a las leyes sin un-
damen o acional.
Pa a Vico, en la lec u a de Haddock, el de echo na u al apa ece no como un “código”
que la ley ci il, el de echo posi i o, e leja ía en de alle, sino como un sis ema de ines que
pe soni ica el p opósi o ideal del de echo. Haddock con inúa a i mando que un legislado
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debe di igi se exclusi amen e al p oblema de la “u ilidad pública” den o de su p opia socie-
dad, pe o que la “ azón ci il” así aplicada puede se conside ada como una mani es ación
conc e a de la “ azón na u al”.
Vico se plan ea una cues ión de sumo in e és, cual es el de la posible con adicción
en e p ecep os es ablecidos o acep ados po el jus gen ium, pe o condenados de o ma
exp esa po el jus na u ale. En es e caso el napoli ano, como se enca ga de des aca
Haddock, a i ma que es a con adic io se ía comp ensible si es os p incipios ue an in e -
p e ados en los é minos de los di e en es es adios de desa ollo de las sociedades en los
que es os p ecep os son aplicados. Lo que no se des aca es la simili ud en el plan eamien-
o con los p incipios de de echo na u al p ima io y secunda io, o lo que es igual básicos e
inal e ables los p ime os, y adap ables al compás de la his o ia y la cul u a los segundos,
como ya los clasi ica on F ancisco Suá ez y los ep esen an es jesui as de la Segunda
Escolás ica. La a i mación de Haddock de que el én asis de Vico en el ce um del de echo
puede ap oxima le a los plan eamien os de Hobbes y Spinoza esul a en cie a o ma enga-
ñoso, ya que Vico es á de endiendo en e dad la idea de ce um, pe o inde ec iblemen e
ligada a la de e um, po lo que no es á concediendo p io idad a la posi i idad de la no ma,
sino apoyando la consecuen e posi i ación de los p incipios que es án en el de echo na u al.
No obs an e, Haddock econoce que en el asun o de la au o idad Vico se encuen a más p ó-
ximo a los plan eamien os de San Agus ín que a los de Hobbes, ya que los di e sos momen-
os de es icción y coacción que el homb e su e en su ida social son conside ados como
un cas igo po el pecado o iginal come ido.
Además se puede ap ecia la cla a dis ancia de Vico espec o a Hobbes en la cues ión
de la au o idad de ac o, ya que en el p ime o és a no es un in en sí misma sino un medio
pa a log a la ealización de una sociedad a moniosa. Los ines de la ida polí ica, a i ma
Haddock, es án ence ados en el de echo na u al, pe o es plenamen e imposible impone un
código ci il que sea compa ible con aquél a un pueblo que no es é acos umb ado a la coac-
ción legal. Es e plan eamien o es pe ec amen e casable con la a i mación iquiana, sub a-
yada po Fisch, de que p ime o son las no mas posi i as, y después la especulación ilosó-
ica, ya que sin la p ime a la segunda se hace bas an e p oblemá ica.
Cuando Vico se e ie e a las o mas de au o idad eg esa a las nociones legales de
dominio, libe ad y p o ección, como las es uen es de odos los es ados. Pe o añadido a
sus signi icados legales y polí icos, Vico usa los é minos pa a explica un esquema de au o-
idad na u al, iéndose és a –la au o idad na u al– como la in e elación de conocimien o,
olun ad y pode , y es os (nosse, elle, posse) cons i uyen la unidad de la na u aleza huma-
na. Y al igual que Dios es el sobe ano de la na u aleza oda, así el homb e es el sobe ano de
su na u aleza mo al.
Po úl imo, Vico se plan ea el hecho de la ansición a o mas de au o idad social, pa a
lo que pa e del da o de que el de echo que los homb es dis u a on en su condición de sole-
dad ue un de echo de ue za, y encuen a el mismo de echo en la undamen ación de las
leyes que eme gen en la emp ana his o ia de las comunidades. Y así podemos encon a en
las his o ias mi ológicas a g andes se es que imponen el o den an es de la imposición de las
leyes y sociedades ci iles. Es os g andes se es (maio es gen es) usa on la iolencia pa a ase-
gu a sus posiciones, y así se pueden di e encia en el pun o de pa ida las ó denes de los
mejo es y de la plebe.
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La sociedad polí ica es la culminación y cumplimien o de los de echos del homb e
dis u ados en un es ado de na u aleza, más que una adical des iación del p e io modo de
ida. Vico, al a a los dis in os momen os e olu i os de una uni e si as iu is, es á anali-
zando los es adíos que el homb e a pasando, desde una pe spec i a con ac ualis a, desde
el ene de echo a odo lo que necesi a en un es ado na u al has a llega a es a a ado en una
sociedad ci il a un de e minado sis ema legal.
Haddock concluye que, a a és de las di e en es posiciones iquianas, e olu i as en
el iempo, sob e la cohe encia y es abilidad de un o den polí ico basado sob e la azón
humana en su más e inada o ma, no deja cla o en cambio el papel de la iloso ía polí ica
en man ene la es abilidad que el desa ollo na u al de las comunidades siemp e amenazó.
A pesa de odos los es ue zos a lo la go de oda su ob a pa ece que no log ó casa de
o ma adecuada su pesimismo ace ca del impac o del mode no indi idualismo y escep icis-
mo pa a man ene las comunidades desa olladas, y la impo ancia concedida po Vico –a
pesa de los escép icos– a la cul u a he oica pa a la es abilidad y bienes a de las sociedades
so is icadas.
A es e amplio a ículo le sigue el de John D. Schae e sob e “El Di i o uni e sale de
Vico y el de echo omano” que, as enume a los í ulos que en es os úl imos años se han
ocupado de es a ob a iquiana, acaba sub ayando la deuda de odos ellos con el abajo pio-
ne o de Fisch, eimp eso en es e núme o de la e is a. Hemos des acado an e io men e cómo
Fisch in en ó ompe el ópico man enido po muchos es udiosos sob e la inexis encia de
elaciones en e el de echo público y el de echo p i ado en Roma, ya que se man enía que
mien as el p ime o es aba in luenciado de o ma especial po la eligión, el segundo e a
o almen e secula . Vico, po su pa e, p oyec ó oda su e udición pa a desa olla una his-
o ia del de echo omano que sub aya a las conexiones en e el de echo público y p i ado
omano, y que pusie a en luga des acado a la eligión en es os con ac os.
El p ime apa ado en el que se de iene Schae e es en el desa ollo his ó ico del de e-
cho omano, y a i ma de en ada que muchos his o iado es del mismo han des acado la al a
de conciencia his ó ica en la p ác ica legal omana. Po deci lo de mane a muy elemen al,
en la p ác ica ju ídica omana el p eceden e no e a a gumen o, po lo que los jueces y magis-
ados no se conside aban a ados po las decisiones de sus an eceso es. Los a gumen os del
p eceden e juga on muy escaso papel en los alega os ju ídicos y los edic os p e o ios ue on
un ejemplo muy cla o del p ocedimien o legal en Roma. La p egun a que su ge espec o de
la úl ima a i mación es, que si el p eceden e jugaba an escaso papel, ¿cómo se decidían
en onces los casos? La espues a no es o a que a a és de la in e p e ación de la ley, espe-
cialmen e de las XII Tablas. En es o pa ece habe acue do de los mode nos his o iado es del
de echo omano. En es e con ex o el De echo Uni e sal de Vico con empla el desa ollo his-
ó ico en el De echo omano, a pesa de que és e y la p ác ica legal ue an esuel amen e
ahis ó icos. El descub imien o de Vico consis e en la exis encia de un pa ón subyacen e a
oda la his o ia del de echo omano, y que exis ió al ma gen de las in enciones del mismo,
y que no ue o o que la exis encia de un desa ollo p o idencial.
El mé odo iquiano se ap ecia en su a i mación de que “las doc inas deben ene sus
o ígenes en aquellas ma e ias de las que se ocupan”, y así Vico comienza con los o ígenes
de la sociedad misma. Y la p ime a cues ión que hay que ano a ace ca de la na ación de
Vico sob e la sociedad humana es que él concibió su o igen como en e amen e p e- acional.
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Y en es e pun o se sepa a adicalmen e de Hobbes y Pu endo , al de i a és os el de echo
na u al de la azón misma, mien as que él a i ma que la p ime a ley es la ley de la ue za.
T as ealiza un eco ido po la e olución de la idea de au o idad, Vico no p opo ciona
bases acionales al de echo, cualquie a que ue a és e, y pa a él el de echo se o igina en la p ác-
ica que es ce i icada (ce um) como un hecho ( e um) po la au o idad (auc o i as) de aquellos
que hicie on el hecho. Pe o el p oblema su ge cuando la sociedad llega a se su icien emen e
compleja, y las ensiones en e la cos umb e es ablecida (ce um) y nue as si uaciones y p oble-
mas en an en juego. En es e pun o los homb es comienzan a busca la e dad que les si úe den-
o o más allá de lo cie o. Esa e dad es la úl ima de las palab as cla es de Vico: el e um.
Vico sos iene que lo cie o es pa e de la e dad, y que la e dad buscada es á en los p in-
cipios de la equidad. El examen del ce um comienza a e ela cie os p incipios consis en es
que se aplican en odos o en la mayo ía de los casos, y es os p incipios son e dad, e um. Es o
es equi alen e a la idea omana del ius gen ium, aquellas leyes y p ác icas que pa ecían comu-
nes a odos los pueblos del Impe io. Pa a Vico el ius gen ium es la ma e ialización del de echo
na u al, la pe soni icación de los p incipios descubie os a a és de la e lexión y juicio. Al
busca sus p incipios, las g andes líneas del de echo na u al comienzan a apa ece . Po lo an o
el de echo na u al no es deducido de la azón, sino inducido de la his o ia.
La conside ación iquiana del desa ollo his ó ico del de echo omano iene impo -
an es consecuencias. La p ime a es que el de echo no se encuen a en algún ac o acional
que lo o igine, sino que es descubie o en una his o ia de es ges ae p e- acionales. La
segunda es que el de echo na u al es apa en e sólo de o ma e ospec i a. Su na u alidad
sólo se pe cibe cuando sus p incipios han sob e i ido a siglos de desa íos y desa ollo. Su
na u alidad iene li e almen e “después del hecho” ( ac um).
Schae e des aca, como asimismo había hecho Haddock, espec o de la incidencia del
de echo omano en el pensamien o de Vico, su a i mación de que el de echo su ge de un
ac o de ue za que p eexis e a cualquie o den mo al. Po an o, ese o igen nunca puede se
jus i icado en é minos de consenso mo al o legal que lo haga exis i . La u ilización hecha
po Vico del de echo omano incluye un esquema de desa ollo que los omanos nunca a i-
cula on, po que –como hemos is o– la p ác ica legal omana ue u ina iamen e ahis ó ica,
lo cual choca con el plan eamien o his ó ico del napoli ano.
El o o g an apa ado del a ículo de Schae e se ocupa de la elación e in luencia en e
eligión y de echo omano. Pa a ello a anca de la ci a de uno de las abajos del ilus e oma-
nis a Alan Wa son, en el que sos iene la condición única del es udio po pa e de Vico de la
in e acción de eligión y de echo en Roma, ya que nadie se ha ocupado de al cues ión, al p e-
ende de mane a llama i a el de echo omano se esencialmen e secula , como se puede
ap ecia en la sen encia de Se io Ad eligionem as, ad homines iu a pe inen .
Vico, po su pa e, comienza cada lib o de El de echo uni e sal con una e lexión eo-
lógica con inua, y además la concen ación del napoli ano sob e Dios c eado es ap opiado
pa a un lib o dedicado a explica el de echo omano en los é minos del concep o omano
del pode pa ia cal (pa ia po es as). In en a encon a un con ex o en la eligión omana,
alguna base común pa a el as y pa a el ius en el alba del de echo omano, y la localiza en
la pa ia po es as, ya que pa a él iene su o igen y undamen o en la eligión.
Los pad es, a i ma Vico, pueden habe enido una eligión alsa, pe o ella dio o i-
gen a i udes eales, y es as i udes solidi ica on la au o idad de los pad es. Po ello es
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Pablo Badillo O’Fa ell
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cla o que la eligión no sólo condujo a la undación de las sociedades humanas, sino con i-
nuó asegu ándolas, lo cual es muy ilus a i o del papel an p eponde an e que concede Vico
a la eligión. Después de de ende la g an cong uencia exis en e en e eligión y de echo
ci il, Vico concluye en el lib o I de El de echo uni e sal con la discusión de la nue a ju is-
p udencia, en la que de iende que la que su gió después del Impe io llegó a con e i se en
c is iana. Y esa ju isp udencia econoció al e dade o Dios como el más al o bien del cual
la aza humana es capaz.
Pe o es que Vico en el De Uno llega, según nos ecue da Schae e , a con e i a la
eligión en la ue za que es á de ás del de echo ci il omano. Lo hizo en dos sen idos, el
p ime o en cuan o el de echo omano alidó los p incipios de jus icia que son inhe en es al
c is ianismo, y el segundo po que el de echo omano alidó esos p incipios po que es aba
esencialmen e elacionado con la eligión omana. No hay que ol ida que Vico encon ó en
la ilología –de inida como la his o ia de las cosas y de los deseos en palab as– una cone-
xión undamen al en e eligión y de echo, ya que pa a los p ime os pueblos, según Vico, el
lenguaje e a la ley di ina; las palab as comp endían y exp esaban el ce um; el lenguaje y
el ce um se con i ie on en indis inguibles.
La p e ensión del a ículo, según concluye Schae e , no es o a que demos a que la
idea del de echo na u al en Vico puede se ex emadamen e ú il en la línea de necesa ia
ecupe ación que se ha in en ado po muchos au o es, en e al iusposi i ismo que ha sido
dominan e du an e siglo y medio, de una cie a idea de iusna u alismo. Así, en e al iusna-
u alismo omis a o al acionalis a de los ilus ados, nos hallamos an e una especie de e ce-
a ía en la concepción de un de echo na u al, supe io y lími e del de echo posi i o.
A con inuación se incluye el a ículo de Nancy S. S ue e sob e “Hobbes y Vico
sob e el de echo: una glosa e ó ica”.
El pun o de a anque es á en la idea de que Hobbes y Vico lle a on a cabo una p o-
unda e isión del eo iza polí ico, una e isión que es en p ime luga un deba e de la
na ación ilosó ica que dominó la emp ana mode nidad, una na ación que p e endió es a-
blece alo es mo ales, uni e sales y ue a del iempo, alo es del se humano indi idual,
como los cons uc os cen ales que explican exhaus i amen e la polí ica. En lo que hay
acue do en e ambos au o es es en el p o undo pesimismo al conside a las capacidades y
acciones indi iduales.
Vico sos iene que hay un no able aumen o en la ele ancia del dominio del de echo,
que llega a se undamen ación, a chi o y explicación pa a la o alidad de las in e acciones
ci iles. Lee la Scienza Nuo a es con on a una espesa ex u a de eglas legales y ejem-
plos empleados pa a e enda el complejo cíclico na a i o de nues as ins i uciones y
p ác icas. La esis de pa ida de S ue e es que la eo ía mode na ha igno ado es e emp a-
no e isionismo mode no, pe siguiendo las elusi as me as de la adicional o clásica iloso-
ía polí ica.
El an eci ado omanis a Alan Wa son es aído a escena ambién po S ue e , cuando
és e sos iene la impo ancia del aislamien o del de echo omano, aislamien o en endido en
el sen ido de la p o unda esis encia y e icencia a se colonizado po la iloso ía g iega, y
sob e odo al mo aliza ilosó ico g iego.
Hobbes econoce la esis encia gene al y pa icula del de echo espec o de la iloso ía.
Po ello en el Dialogue o he Common Law ehusa una in es idu a ilosó ica del de echo, una
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