Los orígenes de la semiótica: entre Saussure y Peirce
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BIBLIOTHECA SALMANTICENSIS Estudios 187 Editores: Gerardo Pastor Ramos Rosa Pinto Lobo Javier No Sanchez Angel Losada Vazquez Ana Diez Valcarce : PJBLIWCIONES UNlVERSlDAD PONnFlClA SALAMANCA Caja Salamanca y Soria
LOS OR~GENES DE LA SEMI~TICA. ENTRE SAUSSURE V PEIRCE MAR~A DEL MAR LLERA LLORENTE Habitualmente se considera que son dos 10s padres de la conteinporinea teoria de 10s signos: Ferdinand de Saussure, en la Europa franchfona, y Charles Sanders Peirce, en el imbito anglosajhn norteamericano. El Curso de Linguistics General de Saussure fue publicado en 1916, a partir de kas notas que sus alumnos tomaron en 10s tres cursos impartidos por el maestro en la Universidad de Ginebra durante el periodo que va de 1906 a 1911. El Departamento de Filosolia de la Universidad de Harvard en 1931 se ocuph de la edicihn de algunos trabajos que Peirce habia realizado entre 1857 y 1914. La caracteristica comun a ambas publicaciones es que fueron realizadas por discipulos sobre bases metodolhgicamente deficientes en cuanto a su sistematicidad, homogeneidad, coherencia, completitud ... Esta coincidencia no es importante frente a la que les hace compartir el puesto de fnndadores de la semihtica, una vez unificadas las acepciones skmiologie y semiotics por la AsociaciAn Internacional de Semihtica en 1969. Sin embal-go, la lectura de las obras citadas revela grandes divergencias entre ambos autores. Tanto, que algunos sefialan dos paradigmas distintos y se resisten a aceptar esa unificacihn l. Nosotros, aun comprendiendo tal resistencia, hemos hallado tambii-n las afinidades que justifican la act~racihn de la Asociacihn Internacional de Semih1 Cf. Prhlogo de la Obra 1"gico-smidiicn de Ch. S. Peirce, por F. Peialdi, IJniv. Montreal
306 MARfA ]>EL MAR LIXRA LLOREKTE tica, as? como numerosos trabajos de investigacihn, como 10s elaborados por K. Jakohson. Sin embargo, no queremos caer en el error de juzgar a un pensador desde 10s esquemas de otro. E. Benveniste evalua a Peirce desde la perspectiva de Saussure y -desde nuestra perspectivatanto sus similitudes como sus diferencias prohiben tal evaluacihn. Atender a sus diferencias lleva a adjudicarles marcos conceptuales inconmensurables -no solo distintosy atender a sus semejanzas lleva a concederles un territorio comcn: la semihtica como dominio disciplinar mas o menos unificado. Somos conscientes de que el rigor epistemolhgico condena la nnificacihn por razones de metodo, pero tambien advertimos el caracter relativo de tales razones, asi como la permanente creatividad de la inteligencia investigadora, en la actual revisihn del positivismo cientifico, Ella nos conduce en este trabajo a una transposicihn, a un ejercicio de transtextualidad. Tal ejercicio permite senalar en primera instancia que Peirce y Saussure pa ticipan de una comun preocupacihn por fundar shlidamente sus investigaciones Esta preocupacihn inspira, sin embargo, un estudio por dos caminos diferente es mas: de algcn modo orientados a la inversa. Mientras Peirce parte de que 10s signos son la urdimbre del pensamiento, Saussure comienza por la expresihn de ese pensamiento en ciertos fenhmenos sonoros y articulatorios, a 10s que reconoce un caricter psiquico. Este caricter les permite asociarse a conceptos de la misma naturaleza, constituyendo una peculiar entidad: el signo 2. Umberto Eco, en su ya clisico Tratado de Semidtica General, compara estos dos planteamientos y concluye que el de Peirce es mas dinimico, mis prhximo a la critica deconstruccionista de la nocihn de signo. Sin poner en cuestihn la autoridad de Eco, para nosotros prima un hecho que el mismo ha podido advertir: 10s textos de Saussure son lo suficientemente ahiertos como para permitir divevsas interpretaciones, algunas de ellas tan cercanas a Peirce que reducen en mucho el ambito de su enfrentamiento. Simplemente en la citada cuestihn, un breve apunte de Saussure nos resultd revelador: .En cuanto a1 termino signo, si nos contentamos corl el es porque, no sugiriendonos la lengua usual cualquier otro, no sabemos coo que reempla2 Saussme rrcimzh mplicivamcnrc la teoiia de los Neograinziticos condensada en 10s Pfinzipen der .S~~mchpeschichle de PIcrmann Paul. Sin embargo, sc aproximir a elia :>I tratar dcl mecanismo del hahla scgiin Las categohas acnaacionist:is hrrbarrianas. Fstn incongruencia parecc menos grave si sr time m cuenta que Saussurr no pudo rrvisar su Cuno ile Lin@i?iicn General debido a su pirmaiuia muertc.
LOS OR~CENES DF 1.A SE~'II~)TICA. ENTW SAGSSIIRF Y PEIRCE 307 La investigacihn de Peirce gird en torno a1 concept0 de representacihn; la de Saussure en torno a la lengua. Peirce estructura en una triada la relacihn representativa; Saussure la plantea dicothmicmente. Ahora bien: la categoria de intelpretunte, con la que Peirce se aproxima a Pant, puede considerarse implicita en la categoria sistemica y social que Saussure adjudica a la lengua. Peirce incluye en su semihtica las existencias reales; no as1 su coeTaneo @nebrho, cuyos discipulos acentuaron su orientacihn inmanentista. Pero si indagamos la concepcihn peirciana de la referencia, advertiremos que no exige truscender el imbito signico, porque la realidad interesa a la semihtica shlo en su condicihn de objeto para un interpretante que es inmanente a el. No hay ningikn signo sin referente: es el punto de vista peirciano. El referente se agota en el significado de tal: es su primera explicacihn. Ahora bien, la diferencia parece insalvable cuando Peirce hace de su objeto una actividad, la semiosis ilimitada, y Saussure en cambio estudia la lengua como producto convencionalmente estahlecido. Aqui el enfrentamiento es cierto. Pero no podemos olvidar las constantes matizaciones saussurianas respecto de la articulacihn entre diacronia y sincronia, entre lengua y habla, entre hecho social y creacihn individual. Parece que la perspectiva de Saussure es mas un recurso metodolhgico que una visihn antaghnica de la realidad. De esta manera, los hallazgos de estos dos autores, aunque prc~ducidos por separado, en imbitos geogrificos y disciplinares --e incluso paradigmaticosdistintos, se armonizan leidos desde la perspectiva de nuestro tiempo. Porque si Saussure he un revolucionario, Peirce fue un visionario, cuya precocidad le relegh a un notable desconocimiento por parte de la comunidad cientifica. Para justificar su bi~squeda del rigor cientifico, Saussure reconstruye sucintamente la historia del estudio de la lengua en tres estadios. El primero, inaugurado por 10s griegos y proseguido sobre todo por 10s franceses, es la gramitica. Fundada en la lhgica y dirigida a la normativa mis que a la observacihn, q~ieda a1 margen de la cientificidad. El segundo es la filologia que arranca de F. A. Wolf en 1777 con el prophsito de ,,fijar, interpretar y comentar 10s textos". Su excesiva focalizacihn en la lengua escrita y concretamente en sus fuentes grecolatinas, asi como su orientacibn critica, la alejan del objeto especifico de la linguistica El tercer estadio corresponde a la gramitica comparada que hasta 1870 no se preocuph de la naturaleza de su objeto de estudio, ni del fin de sus comparaciones. A partir de esta fecha, la lengua se ha concebido como ,sun producto del espiritu colectivo de los grupos linguisticos~~, pero ,,todavia hoy 10s problemas fundamentales de la IinbGstica general aguardan solucihn~~ % Para lograrla, debe 4 F. Saussore, op. crt., pp. 20-21
MARfA DEL MAK LT.ERA LLOREN'I'E realizarse una descripcihn histhrica de las distintas lenguas en busca de le universales, as! como de la propia definicibn de la linguistics. Su imbito disciplinar debe separarse del correspondiente a otras cienc la etnografia, la prehistoria, la antropologia ..., pro tambien de la sociologia psicologia social? No, porque .todo es psicolhgico en la lengua" 5. "1,a lengu un sistema de signos que expresan ideas" 6. Peirce, por su parte, sostiene que ~40s simbolos son la urdimbre y la tr de toda investigacihn y de todo pensamiento, y que la vida del pensamien de la ciencia es la vida inherente a 10s simbolos; por tanto, no es acertado mar shlo que el lenguaje es importante para el buen pensamiento, porqu parte de su misma esencia. 7. Ambos ponen el pensamiento en el punto de partida. Saussure, d modo mis empirico, lo juzga objeto de la psicologia social. Peirce, de una 1 ca-semihtica concebida como ciencia del pensamiento y 10s signos que lo co Nuestra concepcihn achlal de la cientificidad puede llercirnos a apoya propuesta de Saussure como mis rigurosa, mis adecuada a un objeto dete nado a la vez por categorias formales y por condicionamientos empiricos. embargo, la teoria que Saussure elabora despues de realizar esta opcihn n propiamente psicolingiiistica, mientras que la teoria de Peirce si es coher con su punto de partida. Esa coherencia se manifiesia en su ,,ilgebra universal de las relacio que axticula las diversas manifestaciones del pensamiento, incluyendo n la conciencia, sino la totalidad de lo real. La realidad es pensamiento poiposee una racionalidad inmanente que se expresa a traves de signos. ~stos requieren intencionalidad subjetiva para existir. Basta que se integren en la re de relaciones que configura la naturaleza del pensar. En este punto Saussure no quiere pronunciarse. Su explicito rechazo problema de la referencia, origen del inmanentismo estruchlralisia, parece tanciarlo de Peirce, quien sin embargo comparte su orientacihn inmanentis unificar la teoria de la referencia y la teoria de la significacihn. Para el sem co anglosajhn no cabe separar la semintica extensional de la intensional, p que las condiciones de verdad de los signos son sus condiciones generati Al tomar una mislna direccihn, ambos advierten el caricter impersonal d sistema de relaciones que es matriz de 10s signos. Ambos despojan a1 suje 5 F. Saussure. op. cit, p. 22. 6 F. Sm~ssure, 01,. cit., p. 32. 7 Ch. S. Pzircr. ColleclcdPapels. 5 2.220, 8 Ch. S. Pcucc, op. ca.. 5 4.539.
- LOS O~GENES DF LA SEMIOTICA. EN?-KE SAUSSUKF Y PEIRCE 309 1 protagonismo que le habia otorgado la modernidad. El hallazgo contempodas de todo pensar, Sin embargo, Saussure mantiene todavia una concepcihn instmmentalisra Saussure no hubiese istemica, pues en ella sistema de la lengua d de reflexihn de los ti~an sus conscientes tos de habla; jen qui. consiste aqui el fenhn~eno instrumental? En este punto, Saussure no sigue manteniendo que la lengua es una herramienta a1 servicio de 10s intereses humanos. Polel contrario, excluye la subjetividad de la esencia del signo, y reduce este a una articulacihn dicothmica entse sig~z~iunt y sijinifii, donde no cabe el interpretante dinimico de Peirce. Ante este giro, la posicibn peirciana nos parece mis coherente. Peirce denuncia desde el principio la moderna racionalidad instmmental. El sujeto de Peirce, con el pensamiento que lo define, no posee en ningun momento la hegemonk, porque 61 mismo, en s11 nahlraleza signica, se encuentra sometido a leyes de naturaleza impersonal. Los senderos de 10s dos teorizadores confluyen pues, finalmente, en el rechazo de la subjetividad ilustrada, pero para ello Saussure lleva a cabo un viraje, mientras que Peirce prosigue en su primera orientacion. Por otra parte, el signo saussuriano parece fijado por la asociaci6n entre el plano significante y el plano significado, mientras que el signo de Peirce se abre a la infinitud de una semiosis en la que el interpretante dinimico puede siempre intervenir. Saussure da la impresihn de eshldiar una cosa ya dada: 10s signos que se materializan en un prodiicto social llamado lengua. La perspectiva de Peirce es la del producir: la actividad semibtica siempre en proceso, siempre inacabada. Es cierto que Saussure advierte la diacronia de la lengwa, pero sus exigencias metodolhgicas son la escisihn de 10s puntos de vista diacrOnico y sincrhnico. Peirce, lihre de los condicionamientos que impone una investigacibn psicosocial como la que pretende Saussure, ni siquiera se plantea distinguir esos puntos de vista. El espacio y el tielnpo forman parte de la naturaleza del signo en SLL versihn indexical y sobre todo en su versihn simbblica, donde la convencihn apela a la categoria de interpretante que Peirce explicica y que Saussure cie al@n modo supone sin llegarla a reconocer, debido -como decimosa su disefio del rnctodo. Saussure no desarroll6 la caregoria de interpretante, implicita en el concepto de valor que deriva de la posicihn de 10s signos en el sisterna (lo cual
310 MAR~A DE1. MAR I.I.ERA LI.OKCNTE equivale a1 interpretante inmediato en Peirce) y de la vaga apelacihn a1 hec social (como interpretante dinAmico). Esta apelacihn a la sociedad como in t'ancia definidora del signo, conlleva a nuestro parecer la mptura de la dicot mia y abre la lengua a la infinitud de la semiosis que Peirce reconoce desde primer momento. Si algunos discipulos de Saussure quisievon hacer del estructuralismo discurso clausurado acerca de un objeto finito, fue por las razones metodolh cas que habia apnntado el maestro, pero no porque desconocieran ese din mismo real que hoy la pragmitica ha querido rescatar del olvido. De hech sus tres principales seguidores matizaron Pas interpretaciones mas rigidas d maestro, admitiendo en la historia del lenguaje la historia de la civilizaci (Meillet), la vida individual y social del sistema (Bally) o el habla en la leng (Sechehaye). Si estas matizaciones no supusieron una quiebra de la fidelidad a Sauss re fue porque en el fondo este ya hahia reconocido el vinculo que lip a lengua con el habla y a1 producto social con su agente colectivo, llegan incluso a sugerir que tal vez deberia dedicar un curso ulterior a la linguisti del habla. A pesar de todo, es innegable la preferencia de Saussure por la lengua. Esta preferencia se apoya en las mismas razones que han alejado de la pragmatica a1 es~ucturalismo. La lengua es el objeto esencial del empeAo lingiiistico saussuriano, aun reconociendo el papel que el habla desempeka. Y no shlo lingiiistico: la lengua es el arquetipo semihtico, porque es el sistema de signos mis complejo, extendido y habitual de todos 10s que funcionan en la sociedad. Peirce no sostiene lo misn~o. Quiz-i porque no se detuvo del mismo modo que Saussure a observar a la sociedad, sino que desarroilh su teoria segfin el modelo matematico, axiomiticamente 9. De todos modos, ya hemos dicho que junto a las alusiones de Peirce a la pragmitica a 10s interpretantes dinimicos-; se encuentran las relaciones que 10s signos mantienen entre si a la hora de explicar su constitucihn y su significado. Ya hemos comentado que para Saussure el valor de un signo es su oposicihn diferencial a 10s demas signos que integran el sistema y que segkn I'eirce tal relacihn constituye para cada signo su interpretante inmediato. Asi, junto a la referencia a objetos ernpiricos, Peirce destaca la referencia a signos, hasta el punto de hacer de la primera un caso de la segunda, porque no existe contraste entre lo subjetivo y lo objetivo: el pensatniento se refiere a 9 Nc es el hnico aulor qur ernplea este rnCtudo para cstudiar el pensarnie~~ro. Un rjrmplo de absoluta actaalidad y cercania cs el Pmf. Lronardo Polo cn sus voifirnmrs de Teoria del C01iocimlei7t(i, editndas por la Univrrsiiiad de Navaria.
LOS OHGENES DF 1.A SE~~I~TICA. ENTE SAUSSURE Y PEIRCE 311 cosa shlo por denotar un pensamiento previo lo. Segrin Saussure, ,,lo que el o lingiiistico une no es una cosa y un nombre, sino un concepto y una en acristica. La imagen achstica no es el sonido material, (...I sino su huella psiquica, la representacihn ...ss. .Los terminos implicados en el signo linguistico son ambos psiquicos,. ". El inmanentismo es -como ya hemos apuntad* un rasgo compartido. Ahora bien, lo que para Saussure es objeto de una psicologia que nunca desanolla, es para Peirce objeto de un pensamiento que justifica filoshficamente apirandose en IIegel y en Kdnt, pero aportando tamhien argumentos originales. Ni Saussure ni Peirce creian que 10s signos fuesen simplemente creaciones humanas: ambos reconocieron que 10s sistemas de significacihn enmarcan -y subordinanla actividad consciente de sus usuarios. Saussure llama a esto mecanicismo y Peirce vida simh6lica. El primero depende demasiado de la corriente positivista, que el segundo es capaz de relativizar, aun aceptindola. La constante remisihn de Saussure a la experiencia, d uso del lenguaje en la vida social, no cahe en la doctrina cuasi-necesaria o formal de los signos, en la semihtica de Peirce. Quien mediante esta premisa logra, sin embargo, resolver el problema de la referencia, que Saussure elude por razones de metodo. Saussure es mis cercano a1 sentido comrin; Peirce es mis radical, mis univoco y mis coherente. Y lo que en Saussure hay de novedad, se encuentra implicito en Peirce. La teoria de este riltimo carece de 10s resqnicios que minan el edificio del primero, pero tal firmeza supone un precio: Peirce gana en coherencia lo que pierde en realismo. La constn1ccihn peirciana tiene la misma clase de perfecciijn que el sistema de IIegel: sin fisuras, pero ... en definitiva, un completo artificio. BIBLIOG~NF~A Charles Sanders Peirce, Obra L6gico-semi6tica. Taurus, Madrid, 1987.Selected Writing.?: ,,Some consequences of four incapacities,.; Carta a Lac& V. Welby; Collected IJapers. Ferdinand de Saussure: Curso de Llnguixtica C;e~zerczl, Nianza Ed.. Madrid, 1987. Umherio Eco, Trutudo de Semidlica General. I,umen, Barcelona, 1995. 10 Cf. Ch. S. Peircr: .,Some Conrrrlurnce~ of lour Incapacities,,, ,Jo~~rnal i>f ,Speculnl,:i.e Philosophy. "01. 2, pp. 140-157 (18610, y Carlu a Lady V. We/& 14 de dic, de 1908. 11 F. Saussurc, op. cir., p 88.