scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Palabras, dicurso y tecnociencia: análisis lingüístico y filosófico

Alonso, Andoni; Galán, Carmen

Abstract

La indagación acerca de la tecnociencia como ideología se centra, en este estudio, en una consideración de la función ideológica del lenguaje. Atendiendo a tres niveles, representados por Bacon, Orwell y Poerksen: depuración del lenguaje ligada a intereses ideológico-religiosos; ingeniería lingüística previa a la ingeniería social (técnica como herramienta del poder); y finalmente (Poerksen) análisis del lenguaje modular (diseñado por una élite tecnocrática) que configura el modo de pensar tecnológico propio de nuestro tiempo, con atención especial a la naturaleza y uso de las plastic words.

Full text

PALABRAS, DISCURSO Y TECNOCIENCIA: ANÁLISIS LINGÜÍSTICO Y FILOSÓFICO ANDONI ALONSO Y CARMEN GALÁN Univers idad de Extremadura Resumen. La indagación acerca de la tecnociencia como ideología se centra, en este estudio, en una consideración de la función ideológica del lenguaje. Atendiendo a tres niveles, representados por Bacon, Orwell y Poerksen: depuración del lenguaje ligada a intereses ideológico -religiosos; ingeniería lingüística previa a la ingeniería social (técnica como herramienta del poder); y finalmente (Poerksen) análisis del lenguaje modular (diseñado por una élite tecnocrática) que configura el modo de pensar tecnológico propio de nuestro tiempo, con atención especial a la naturaleza y uso de las plastic words. Abstract. The investigation of technoscience as i deology is based on the ideological function of language. It focuses on three levels represented by Bacon, Orwell and Poersksen respectively. That is to say, the refinement of language by ideological-religious interests, the linguistic engineering prior to the social engineering (technology as a t ool of power), and finally the analysis of modular language (designed by a technocratic elite) which configures the typical technological way of thinking in present days, and pays special attention to the nature and the use of ·plastic words ·. INTRODUCCIÓN Como comienz o, creemos oportuno sentar ciertas premi sas para evitar en lo posibl e malentendidos y confusio nes: en primer lugar, no es nuestra inten c ión criticar la ciencia y la tecnología per se, sino sólo en un sentido muy conc reto: en el peso que socialmente tienen en la actualidad y en su capacidad de transformar las mentalidades en el presente. De esta manera , aunque es posible que se produzcan algunas co in cide ncia s, tratamos de mantener una distancia con respecto a Argumen to s de Razón Técnica, N' 4 (2001) pp 57-82 58 ANDONI ALONSO Y CARMEN GALÁN otros planteamientos críticos hacia la ciencia que surgieron durante los años sesenta en Francia o en EE. UU (por ej em plo el situacionismo, o los enfoques ma terialistas). Desde luego , no n os declaramos ni anticientíficos ni tecnocatastrofistas; nuestra perspectiva de análisis será fundamentalmente la de un estudio CTS , pues el carácter transfronterizo de este saber, consolidado ya suficientemente, nos permite utilizar disciplinas diversas como la lingüística, la filosofía de la ciencia, o la filosofía de la tecnología. A sí mismo, con la diversidad de enfoques se pretende alcanzar un nivel explicativo satisfactorio que no parece factible desde una sola disciplina: por ejemplo, si examinamos la cuestión que nos ocupa exclusivamente con una perspectiva lingüística podr ían tratarse tan sólo las vinculacio ne s entre lengua común y len gua je científi co, la función cognitiva de los procesos metafór icos o la etimología de los términos científico-técnicos. Del emp l eo de l vocabulario de procede ncia científica en l os discursos políticos se ocu paría la retórica (al menos en su reciente extensión pragmática) y quizá -aunqu e no es uno de sus objetivos principalesel ACC (Análisis Crítico del Discurso), derivación más •Social y crítica· de la Lingüística del Texto. Dada la limitación de enfoques críticos que impone un a única disciplina, pensam os que el trabajo que presentamos pu ede ser una modesta contribución a l os estudios CTS, pues i ntenta justificar la impor - tancia de la tecn ociencia explica ndo cómo se manifiesta en los discursos sociales, especialmente en el discurso político. Y este es otro de los presupuestos de lo s que partimos. Consideramos que en el 2001 no se puede hablar con exactitud de ciencia y tecnología como de dos entida de s separadas. Es más, desde la percepción social de la cie nci a y de la tecnología, tal divisi ón resulta muy poco fructífera (quizá, desde enfoques internalistas, la separac i ón tiene se ntido y se propon en much as razones que permiten distinguirlas). Pero -tamb i én como afirma Ivan Illichtal como apa r ecen actualmente en l os medios de comunicación y en los discursos políticos -fundamentalmente el terreno que nos interesa analizar aquí y ahora, en su impacto social-, se presentan unidas. Tal unión no significa una •s inergia· sin más, sino que, pr opo ne mo s, implica la apa rición de una actividad nue va, una institución co n sus características propi as. Desde lue go, la tarea no deja de tener su dificultad, por varias razones. En prim er lugar, determinar l as razone s por las que la tecnociencia ha supuesto un cambio radical en nuestras formas de vida (de hecho, no existen prácticamente culturas que puedan mantenerse P ALA BRAS, DISCURSO Y TECNOCTENCIA: ANÁLISIS LI NGiJfSTICO ... 59 al margen de tal influencia) resulta un objetivo extremadamente amp lio . Por con tra, sabemos que el origen de ese cambio se puede delim itar con bastante precisión. Muchos amore s coinciden en seña lar el naci - miento de la ciencia y de la técnica en la Europa del XVI . Pero en cuatro siglos se suceden con rapidez des pla zamientos ideológicos, transformaciones so ciales y ca mbio s en las actitudes, tanto individuales co mo colectivas y much as veces encontrar ese hilo de Ar i ad na resulta prácticame nte imposible. Aún así, sabemos intuitivamente que , de alguna manera, ese pa sado debe estar presente ahora y que actúa todavía. Por otra parte , sabemo s también que es difícilm ente aceptable que la cie ncia y la tecnología se encuentren teñida s de ideologías, aunque tam - bi én es cierto que últimamente apar ece n cada vez má s trabajos que indican que esta se paración no se puede afirmar de manera tan si mple. Y curiosamente, en una época que se declara a-ideológica y areligiosa, toda vía pa recería más ab s urdo e mpe ñarse en enc ontrar es os elementos que contamin en la pureza de la empresa tecnocientífica. A no ser que la tecnociencia se haya tran sformado en sí misma en la ideología o en la religión del presente. En tal caso mantener la contaminación ideológica no resultaría t an absurdo. Otra vez indicamos que esta propuesta no significa un ataque a la tecnociencia per-se, s ino al uso que la tecnociencia ti e ne en algun os ámbitos sociales, especialmente en l os discur sos políticos. Por eso le van tamos un tribunal en d on de se present a un caso: la tecnociencia como id eología; pero , par a realizar un juicio justo, debemos encontrar ahora las pruebas que mu estren nuestra aserción. Para ello vamos a convocar par a que declaren a una serie de t es tigo s: Fra ncis Bacon, George Orwell y Uwe Poerk se n. Y sabemos que , co mo a ut ores de este t ex to, pr eg untaremos aq uello que queremos escuchar pues ¿qué otra cosa hacen los fiscales? También so mo s plena ment e conscient es de que qu eda a su juicio apro bar o d esap ro bar la in strucción de nuestro s um ar io. Y por ello nos so m ete rem os a su juicio último. Nu es tra inda gación ha de empezar ne cesariamente por el le ngua - je, pu es es ahí dond e se enc uentran la s pruebas para nue stro s umario . Comencemos con una definición p oco com prometida de ·ideolog ía · id entificada con el uso y abuso del l enguaje en un discurso determinado (d efinición metonímica de los efect os po r causas); más simpl eme nte, · id eo logía• se entie nd e así c omo un a serie de pr es upu estos ge n era - les o cr ee ncias no justificadas, de forma que si otros disc ur sos afirman o describen lo que es desde la ideolo gía se propone lo qu e ha de se r. 60 AN DONI ALONSO Y CA RMEN GALÁN Este material ·futurible •, proyecto que hay que realizar, se co mpon e de palabras, oraciones y retórica. Pero no manten e mos ne cesa riamente que la tecnociencia sea un a ideología, s ino que en determinados context os soc ial es puede llegar a se rl o, como probablemente esté ya s uc e di endo en nuestra cultura occidental. Para justificar las razones de nuestra sosp echa convocamos a nuestro prim er testigo: FRANCIS BA CON La no ci ón más extendida ent re los hist oria dore s y fil ósofos de la ciencia es que el canciller de ja cobo I y ba rón de Verulam fue el ve rdadero padre de la ciencia y tecnol og ía modernas , aunque difícilmente se le pueda considerar como científico, ya que sus contribuciones con - cretas a la práctica científica no pa recen tene r dema siado valor (su m étodo de observación no se ll eva a efecto). Además, en la mitad de la vorágine qu e supuso la revolución copernicana, se declaró contrario a e ll a, a pe sa r de que posteriormente manif esta ría su adm iración p or Galileo. Resulta curioso que el gran reform ado r de la ciencia m ode rna se equivocara tan radicalmente justamente cua nd o se se ntaban las ba - ses del cambio. Y sin embargo, insistimos, se le puede considerar como el padre de la tecnociencia. El mérito principal de Bacon consiste en reformular la ciencia antigua, fund am entalme nt e contemplativa, h as ta convert ir la en una ciencia apli cada , basada en la mejora de las co nd iciones material es del ser humano , de ahí q ue co ncluya la imposibilidad de la teoría pura, si no está respaldada por una pr áctica. Hay que matizar qu e no se pu ede calificar de utilita ri sta el pensamiento de Bacon: lo que propo ne es que , en definitiva, experiencia y conocimiento, práctica y teoría coinciden. Esta fusión de con trarios derribó u na concepción de la ciencia conte mplativa y ·logoteórica., en palabras de Gilbert Hottois, que ha bí a es tado vigente durante 1500 años. El argumento en el que Bacon sustenta el ca mbio tiene como punto de part ida la crítica a la escasa efectiv id ad del viejo modelo científico. La causa de tan lento progreso es q ue las construccion es científicas se han co nv erti do en -telas de a rañ a·: co n cep tos hab itualmente utiliza do s en la teorización (•sustancia •, •accidente•, ·esencia• y similares) no coi nciden en los diversos autor es y, además, son pura palabrería, produc - ciones mentales s in ref ere ncia a la r ea lidad. Por e so la enseñanza de l os sabios griegos se pu e de distinguir como ·la charla de sabios oc i osos con jóvenes ignorantes· (§ 71). PALABRAS , DISCURSO Y TECNOCIENCIA: ANÁ LISI S LI NGÜiSTICO ... 61 Su proyecto de reforma persigue, pu es, dos objetivos: a) la bú squeda de un p oder sob re las co ndicione s materiales que nos rode an , sobre la naturaleza y b) la crítica a la cienci a antigua, especialme nte a su lenguaje. Si lo q ue Bacon de sea es u na Jnstauratio Magna, necesariamente ha de derribar los pre juicios o er rores que sostiene la cie ncia antigua. Es precisamente en una parte de este inacabado proyecto, en el Novum Organum, donde encont ra mo s las cuestiones que realmente hemos ven ido a buscar, la teoría de los ídolo s, la pars destruens de la ciencia antigua. Brevemente recordaremos que Bacon trata cuatro ido/a: ídola tribus (de la tribu, debido a la constitución humana), specus (cueva, en referencia a los prejuicios creados por las circunstancias persona le s, los amigos, libros y expe riencias subjetiv as que uno tiene), ídola /orí (mercado) e idola theatri (teatro). Nos detendremos en los dos últimos. Como Bacon seña la, los ídola fori son los más peligrosos de todos p or que co nsisten en pal abras que se imponen a la inteligencia e impiden que obre adecuadamen te ; el lenguaje, entonces, traicio na los da t os de nues tr os sentidos y tue r ce el crite rio justo, de ahí que sean el principal obs táculo para una com pren sió n co rrecta de la naturaleza, de lo que se ofrece ante nuestros ojos (•todas las pal ab ras contienen imperfecciones y errores· (§ 59)). Esto qu e se pue de predicar de to do lenguaje, se acentúa en determinadas ocasiones. A veces empl eamos palabras que no tienen conce pto , esto es, no designan nada y a vec es empleamos pa labras que se pre s ent an de forma tan con fusa y múltiple -dependiendo del auto r que las use -, que casi no significan na da . Las seg und as se pueden re co nocer por su grado de generalización; cuanto más refieren menos significa n. As í Ba co n ilustra este hecho con el eje mplo de la creta y la tierra. La primera l og ra un acuerdo más unánime en cuanto a su significado qu e la seg unda . Bacon demuestra menos interés por l os ídola tbeatri, pero algun as de sus características result an especia lm ente re levantes para lo que aq uí tr atamos. Proceden de las diversas do ct rinas filosóficas y basan su so lvencia en argumentos de autorid ad y, aú n así, son también el ementos perturbadores para el adecuado de sarrollo de la ciencia. Pero aquí Bacon introduce un a curiosa gr adac ión: esos sistemas filosóficos, cuanto me - nos signifi can y m enos dicen, más popularidad tienen. Siguiendo a Poción, Bacon concluye: •cuan do la multitud los ap ru eba o ap laude, ha y que examinar en el acto en qué han faltado o pecado· (§ 71). La ace ptación generalizada de un a do ctrina filosófica suele ser un indicio de un vacío de contenido. Los idola theatri se pueden relacionar directa- 62 ANDONI ALONSO Y CARMEN GALÁN mente con los ido/a fori, en el sentido de que lo s primeros conforma - rían la estructura de una teoría co mpu esta en part e por palabras vacías (ido/a fon) . Y además coinciden en que su falta de contenido es al mismo tiempo la r azón de su éxito. Si como hemo s señalado anteriormente Bacon no destacó como científico y su propuesta de método de investigación no tuvo éxito ¿por qué es s in embargo tan importante? No fue so lam ente porque pretendiera una reforma interna de la ciencia para reconducirla hasta la tecnología, sino porqu e, por encima de todo, se trataba de una nueva ideología carga da de motivos religiosos. Bacon declaraba acerca de sí mismo que más que un filósofo era un filántropo y que su finalidad, antes que realizar cont ri buciones particulares a esta u otra ciencia, era mejorar las condiciones de vida de la humanidad; tal como señala Noble, su ideal era •recuperar Ja perfección del ser hum ano ., restaurar su condición antes del pecado original. Claro es que esta idea no era demasiado novedosa (se encuentra también en otros au tores como Escoto Erígena o Hugo de San Víctor), a un que sí diferente de la idea de tecnociencia a Ja que estamos acostumbrados, entendida como un aumento del poder humano, una extensión de las capacidades, al estilo de , por ejemplo, Ernst Kapp o Marshall MacLuhan. Esa diferencia se manifiesta, fundamentalmente, en que la restauración de Bacon es parte del plan divino, y de ahí su insistencia en las exégesis bíblicas. Pero seguir por aquí implica un largo camino, camino que otr os grandes autores como Paolo Rossi o Charles Webster ya han recorrido y por ello de nuestro primer testigo so l amente necesitamos recordar dos cosas: a) La nueva ciencia comienza co n una depuración del lenguaje científico, esto es desde fuera hacia dentro , desde el lenguaje general al particular. Y éste es un movimiento clave para las tesis iniciales de la tecnociencia. b) Los motivos de tal empresa obe decen a un marcado interés ideológico y religioso; no responden a cuestiones internas de la tecnociencia, a su mayor o menor efec tividad, sino a todo un programa, que, a pe sar de irse modificando en el tiempo , seña la Ja existencia de elementos heterogéneos, externos, en su desarrollo. No es de extrañar así la adhesión de filósofos y científicos al pensamiento baconiano, especia lm ente en la Ilustración, porque lo que PALABRAS, DISCURSO Y TECNOCIENCIA: ANÁLISIS LINGÜÍSTICO ... 63 importa no son sus hallazgos, como ocurre por ejemplo con Newton, sino su cambio radical de perspectiva, su ideología de restauración. GEORGE ÜRWELL Nuestro segundo testigo es Georges Orwell, pero la naturaleza de su testimonio es diferente, no en vano lo separan cuatro siglos del éxito del programa baconiano avalado por el gran desarrollo tecnocientífico de lo s sigl os posteriores. Una consecuencia de ello es que si antes la cuestión del lengu aje se trataba de lo general -el lenguaje ordinarioa lo particular, ahora se invierte el proceso: surge ahora la posibilidad de aplicar un método tecnocientífico, ingenieril, al lenguaje natural (idea que im pulsa, en el fondo, toda propuesta de lenguajes artificiales, como el universal de Wilkins, el esperanto (s. XIX? u otro de esa fecha), volapük o el ·Basic English· (ambos del XX). Es po sible que el componente religioso se haya evaporado, pero es también muy posible que, de forma subrepticia, la tecnociencia se haya consolidado como la ideología imperante ya desde los ti empos de Georges Orwell. La tecnociencia, cuyo nacimiento ocurre aproximadamente después de la II Guerra Mundial, se extiende rápidamente como forma de vida generalizada. No en vano, uno de los más agudos críticos del lenguaje -Lud wig Wittgensteinseñala en el mismo tiempo que Orwell, que la tendencia del siglo XX, y también uno de sus principales males, es precisamente convertir el mundo -mediante la técnica y a la cienciaen al go homogéneo, donde todo sea igual. La lengua común, lo que Poerksen o Illich denominan ·ha bla vernácula., sufre esa transformación, paso previo a un cambio de forma de vida. En 1946 G. Orwell reflejaba en su artículo ·Politics and the English Language·1 la opinión ya extendida de que el lenguaje (en su caso el inglés) se había sumido en una decadencia notable, paralela a la decadencia de la civilización que lo sustentaba . Las razones que explican este declive son de índole política y económica y en absoluto se deben -en op ini ón de Orwella la influencia de las modas impuestas por algunos escritores. Las consecuencias de tal empobrecimiento lingüístico son devastadoras, pues ocurre que lo s mismos efectos que desencadenan el proceso pueden ll egar a convertirse en causas poderosísimas, l El artículo se recoge en el volumen intitulado lnslde the Whale and Other Essays , Penguin Books , 1957, págs. 143-157. 64 ANDONI ALONSO Y CARM EN GALÁN de forma que se reforzaría la causa originaria para producir el mi smo efecto intensificado. Esto es, la lengua habría ido poco a poco perdiendo exactitud y precisión porque nuestra forma de pensar se ha vuelto necia y absurda, con lo que nuestra relación con la le ngua es también necia y descuidada. Como muestra de la vagu edad e incompetencia con que se tiñen los discursos, especialm ente los políticos, Orwell señala varios •t rucos de construcción· tan productivos como vacuos en los que no importa la selección de palabras en virtud de sus significados, sino el empleo de ciertos tópicos o frases producidas previamente por • otros • que se hilvanan entre sí co mo las piezas prefabricadas con las que se construye un gallinero (pág. 145). El resultado es que el discur so no contiene más que ob vieda des trilladas y, en el mom en to en que se mencionan ciertos tópicos, lo concreto tiende a difuminarse en abstracciones muy genéricas y escasamente delimitadas: es el hablar por hablar o el hablar largamente sin nada que decir. Esto es, es traficar co nstantemente con los ·idola theatri •. Algunos de los •trucos• que mencio naba Orwell en 1946 son fácilmente reconocibles en los discur sos actuales: La recurrencia a metáforas muertas (metáforas sin poder evocador) que se usan para resolver la dificultad de generar nuevas frases: talón de Aquiles, pescar en aguas turbulentas, el canto del cisne, trabajar codo con codo por la paz ... El significado de la mayoría de estas expre siones se des conoce absolutamente p or lo que a veces incluso se mez - clan metáforas incompatibles, buena muestra de que al que las utiliza no le interesa lo que dice, sino tan sólo su ca pacidad eufónica. Tan escaso interés despierta su poder evoca dor que es también frecuente que se modifiquen, en un ejercicio ingenuo de etimología popular, como es el caso de la expresión en olor de multitud (lo correcto sería en loor de multitud). El •sobredimensionamiento· de los términos evita el problema de seleccionar el sus tantivo o verbo apropiados y, al mismo tiempo, ·infla· las frases con sílabas extras para dar la impresión de ritmo s im étrico. En suma, se trata de eliminar los signos lingüísticos simples para convertirlos en frases: quedar inoperativo (no funcionar), tener el efecto de (parecer), servir al propósito de (servir para)2• El mismo proceso 2 El mismo alargamiento artificioso se observa en el em pleo abusivo de la pasiva. El uso de la voz pasiva es frec uente en ing lés, p ero lo que creem os que Orwe ll censura es que en algunas constru cc ion es de este tipo se h ayan sustitui do las marcas de PALABRAS, DISCURSO Y TECNOCIENCIA: ANÁLISIS LI NGÜÍSTICO ... 65 afecta también a lo s enlaces conjuntivos y prepos1ttv os simpl es s ustituidos ahora por expresiones analíticas (en la hipótesis de que (si), con respecto a (con), por parte de (por)). La dicción pretenciosa, pero delib eradamente vaga y ambigua, se justifica mediante la utilización de palabras sin un sentido claro (fenó - meno, humano , categorial, efectivo, objetivo, elemento, democracia, patriótico, liberal, ciencia, progreso, clase, estructura ... ) p ero extremadamente útiles para maquillar l as d eclaraciones más simpl es y así dotar de un aire de imparcialidad científica los juicios má s parciales (emplean - do íd ola f ort). En realidad, estos términos se usan de un modo co nscientemente engañoso: son tan imprecis as denotativ ame nte que r esu ltan aplicables en cualquier ámbito y a cualquier objeto (tal vez, e sta heterogénea atribución es la que se espera que realice el interlocutor); no ob stante, el emisor tiene la ventaja (o el poder) de manejar só lo un sentido - el que él mismo ha selecc ionadopero, al mismo tiempo , parece permitir que se int erp r eten ta ntas acepciones como posib l es receptores (libertad tiene tantos se ntido s como posturas irreconciliables; es tarea de cada oyente decid ir en cuál de todos ellos ha de ser en tendida o, mejor dicho , cuál de ellos convie ne , seg ún los intereses p art iculares en ese discurso concreto). Los discursos que se ge neran co n las técnicas mencionadas ante - riormente son mecáni cos, recetari os que se lim itan a repetir ciertos es quema s pr efijados. Como afirma Orwell, el que lo s profiere · un o puede ser casi inconsciente de lo que está diciendo, casi como c uando se contestan las respuestas en la misa. (. .. ) may be almost unconsc ious of what he is sa ying, as one is when one utters the re spo nses in c hurch · ( pág . 15 3). La incosciencia del decir (puesto que existe un molde pr evio q ue só lo ha y que rellenar) favorece Ja proliferaci ón de eufemismos del tipo pacificación (bomba r deo) , rectificación de fronteras (expulsión de tierras), impacto medioambiental (destrucción eco lógica); p ero tal fraseología es necesar ia si, como parece , se pretende nombrar sin evo - car la imagen mental de lo evocado . De ahí que l os discursos • Se inflen• con estas palabras-piezas multiuso, pues cada un a de estas frases pr econstruidas ·anestesia una parte de la mente • (•anaesthetizes a portion of o ne 's brain ·) (pág. 155); en suma, se trata de no pensa r o de no agentivi dad que aparecían en l os gerundios (by e.xamining, por ejemplo) por sintagmas nominales en Jo s que la atri bució n de la aut oría (es dec ir, la r espo nsabilidad de lo di cho o o hecho ) se pr es ta a ambigüedad: en un s egmento nominal como by examination no es tá muy claro el agente, con lo cual se admiten va ri as lecturas posibles. 72 ANDONI ALONSO Y CARMEN GALÁN tes. Parece que tanto Trier como Matoré se refieren a un tipo de repre - sentación bid imen sional, cercano a la fotografía , mientras que la tridimensionalidad sugiere una voluntad •reconst ru ctiva·, esto es , reconstruir lo real a partir de esas piezasª . Ahora bien , siguiendo con la metáfora de Poerksen, proponemos un a hipótesis al r espec to: la propiedad constructiva -tridimensiona lde las PW las caracteriza de modo sensiblemente distinto al planteado por otras teorías , en el sentido de que la tridimensionalidad refleja un est il o de pensar tecnológico exclusivo de nuestro tiempo. Con esta hipótesis queremos introducir una apreciación que considera mos importante. A lo largo del trabajo se señala el origen científico de las PW -las piezas Lego-, sin embargo su uso, el modo en que se emp lean está más ce r cano a las soluciones tecnológicas o ingenieriles dado su carácter polivalente y multiuso, como demuestra la experiencia. Las soluciones ingenieriles, al menos las · mejore s•, tienen precisamente estas características y se fundamentan en soluciones abstractas, de ahí su multivalencia. Esta abstracción in ge nieril es precisamente la que propicia otra cua lidad definitoria de nuestra épo ca: la es tandarización. Si mantenemos el símil industrial, l as PW actuarían como atractores, como verdaderos agujeros negros que termi - nan absorbiendo el significado de las demás palabras; o tal vez como con d ensadores que concentran el significado de los ot ros términos que se encuentran en su mismo contexto. Por este motivo en cualquier idioma ·suenan• de la misma manera. Frente a ellas, seg ún Poerksen, se encuentra el habla vernácula, caracterizada por el fluir de frases y conversaciones, en las cuales, el significado genérico de los términos se actualiza en relación con el conjunto, esto es, se determina por los demás . PALABRAS AMEBA O PLAS17C WORDS Poerksen comienza su libro seña lando esta propiedad: Las PW no son nuevas en cuanto a su apariencia, sino en cuanto a cómo se usan 9. Así, palabras como •proceso·, •progreso -, ·modernización •, ·necesidades., ·comunicación•, ·información-, ·Crisis•, ·desarrollo· cr ean un cierto con - senso ace rca de su uso, una atm ósfera de ·alta tecnología· muy apre8 De ahí que existan •parqu es Lego. (Holanda), en donde se recons truyen ciuda des y pai saj es comp letos. Esta idea de reconstrucción de la realidad se enc uentra en José Sanmartín Los Nuevos Redentores, Anthr opos, Bar ce l ona , 1988. 9 Plastic Words are not new in b ow tbey look but in bow tbey are used (pág. 1). PALABRAS , DISCURSO Y TECNOCIENCIA: ANÁLISIS LINGÜfSTICO ... 73 ciada por los políticos y tecnócratas. Sin embargo , forman parte no só lo del discurso de lo s políticos, sino tamb ién del habla cotidiana. Por ejemplo : se está •en crisis-, se tienen ·ciertas necesidades·, mostramos • problemas de co municación· con los demás, o nu estro •sistema inmuni tar io · se encue ntra · deprimido ·. A primera vista, se podría pensar que las PW atenta n co ntra la diversidad lingüísti ca pero, en realidad, no es una cuestión de dominio o primacía de ciertas lenguas so bre otras en ciertos ámbitos. En todo caso, se trataría de una única lengua domin ante -el ingl ésa través de la cua l se difunden determinadas parcelas del léxico. De acuerdo co n Poerks en, tal unificación en el v ocab ul ario de las diversas lenguas respecto a una -e l inglés-, o di cho de ot ra manera, la cr eac ión de un vocabulario compartido no reún e más de cien palabras. Sin emba r go, a pe sar de su reducido número, constituyen una verdadera prisión para la percepción de l entorno, en el se ntido de que, aun cua ndo filtran parcelas amplísimas de la realidad, la reorganizan a su modo y mu y rígidamente, cer rando así el paso a otras posibilidades para organ iza r la exper iencia. Evidentemente, estas palabras existían ya hace tiem po -en su m ayor parte pro cede n de étimos griegos o latinos, pues son términos científicos-, pero han modificado su significado originario. El proce so ocurriría de esta manera: primeramente , casi todas las PW pertenecían a la l engua común; de ahí han pasado a la cie ncia - donde adquieren una apariencia de • verdades generales., como ocurrió con •salud· o ·desarro ll o· en 1800, y desde este dominio regresan al lenguaje común . Sin emba rgo, en este regreso es d onde se produce un ef ec to multiplicador: ah ora so n términos auto rizados, canonizados, míticos. Como tales, impon en también un •estilo de pensar• comúnmente aceptado que se materia li za en acciones particulare s, resultado precisamente de esa nueva •percepción• de lo real que ofrecen. Podemos decir que , a diferencia de Orwell, su función y actividad se ha vuelto más sut il. De nuevo, éste es su lado polí tico; en la construcción de un mundo cada vez más industrializado las PW fu n cionan como piezas o bloques de la armazón o esqueleto de esta n ueva concepción/descripción del mundo ; pero son, al mismo tiempo que piezas, los agentes de la nu eva visión. Por citar algunos ejemplos, ·desarrollo· es u na PW que a priori tiene una con n otació n positiva, p ero tambi én puede utilizarse para destruir una región en tera; uno ha de •administrar· co rrectamente su ·sistema inmunológico• y la ·información· es el •recurso• más importante de la enseñanza. 74 ANDONI ALONSO Y CARMEN GALÁN PW y METÁFORAS Las PW mantienen ciertas similitudes con las metáforas -según Poerksen la proximidad se ju stifica porque en ambos casos se parte de dos dominios que se comparan-, pero mientras que las metáforas y comparaciones •usuales· son pictóricas -s e basan en un tránsito de imágenes en las que Ja imagen-origen es fácilme nte identificabl e-, las PW no mantienen ningún rasgo que permita reconocer su proceden - cia. Se han hecho tan omnipresentes que su cualidad de imáge ne s se ha difuminado y por esto nadie puede evo car pictóricamente qu é sea el desarrollo, de ahí que se presenten bajo una nebulo sa conceptual, indefinida. Tal c omo señalaban Bacon y Orwell, en su generalidad se encuentra su ineficiencia a Ja hora de pensar. Véase así en Jos siguien te s ejem plo s estudiados por Poerk sen: Energía: se gún Freud Ja mente equivale a un aparato por el que se distribuye y circula la energía. La intención obvia del sí mil era acercar la por entonces novedosa teor ía psicoanalítica a la claridad de las ciencias naturales . Algunas palabra s derivadas de esta concepción freud ia na han pasado a la lengua co mún y así podemo s afirmar que la tensión se lib er a o se almacena, ya sin valor metafórico: se está •tenso., algo es bueno para ·liberar tensiones·, la acumulación de •tensión• produce ·estrés·1 º. Información: aproximadament e hasta 1920 era un a abstracción, cuyo significado variaba según los contextos de uso. Básicamente sus significados particulares era n: In strucción (área educativa) co mo modelo de entr enamiento: una técnica. In vestigación (área de la juris prudenci a) de cargos, acusaciones contra alguien: un proc eso, un pro cedimiento. Nove dad es, c ono cimiento de al gún asunto. 10 lllich indica qu e el estrés (stress) refería en un pri ncip io a un estado de l os materiales, lo que en castell an o cono cemo s perfectamente como ·fatiga de los materiales .. Después se apli có a los s old a do s de la 1 Guerra Mundial que sufrían la fa tiga en el frent e. Actua lmente se ha convertido en una e nfermedad ge neralizada, int ernacional, s in definición clara, omniaplicable -desde a lo s altos ejecutiv os hasta a las amas de cas a- , por lo que es te t ér mino p od ría se r un claro •as pi ran te• a la categoría de pa labra ameba. PALABRAS, DISCURSO Y TECNOCIENCIA: ANÁLISIS LINGÜfSTICO ... 75 De sde los años 70 11 estos significados se diluyen e · información· se combina preferenteme nte con news (noticias, no veda des que c irculan). Pa sa de designar un proceso a de s ignar la descripción de un resultado o una clase de objeto. Este cambio se puede observar en ex - presiones del tipo · para tu información •, · la información no es suficiente para mí •, ·de acuerdo con informacione s aún no confirmadas•. En estas expresiones se indican resultados; que es un objeto se aprecia por lo s verbos que info rmación selecciona: se da , se tiene, se almacena, se acumula, se transmite, se intercambia, se revisa, etc. Y forma part e de numeroso s compuestos: déficit de información, neces idad de información, carencia de información, avalan c ha, vacío, contenido de la infor - mación. U na vez que el té rmino adquiere barniz científico se unifica y objetiva: su significado empieza a se r empleado en todos los ni veles y se convierte en un término enfático, esto es, gracias a sus asociaciones co n la ciencia gana el •au ra • que men cio nábamos anteriormente. En el lenguaje científico, desde el trabajo de Claude Shannon, ·in formación-12 se usa co mo opuesto a • redundancia • o a •ruido excesivo e innecesario •. En el lenguaje ordinario su u so es en parte similar: frente a los excesos, la información es la parte fundamental del significado de una emisión. Como consecuencia, · información • es superi or a •opinión·, •sospecha•, ·intuición •, se trata así de un bien , un valor, ya que la per so na inform ada tiene preemin encia. Pero, si admitimos que el significado es nuevo, cabe preguntarse si también la palabra está usada de forma diferente. Es obvio que es la misma forma significante la que vincula dos esferas distintas (el lenguaje tecno-científico y la lengua común), pero si hay un cambio de sig nifi - ca do ¿habría que hablar de dos palabras? Básicamente, una de las diferencias má s notable s que permitiría mantener esta distinción es que en el lenguaje científico son puras d enom inaciones -refieren a objetos y procesos nítidamente limitados, como pura descripc ión - , mientras que en el ordinario actúan como juicios de valor. Se trataría de la conversión de enunciados descriptivos en enunciados pre sc riptivos. Por ejemplo , en la teoría de la información no tiene sentido asig nar un valor negativo a términos como •redundancia· o •ruido·, porque forman par11 El cambio tiene su origen en la c ibern ética y en la te oría de la información que han devuelto el término al lenguaje común -con un cambio notable de significadod otá ndolo de ·dignidad científica· y convirtiéndolo en un ob j eto . 12 Por definición, Informaci ón equivale a J (s)- lo &r,. 76 ANDONI ALONSO Y CARMEN GALÁN te intrínseca de la propia información: la redundancia sirve para com - probar el es tado del canal y el ruido se puede entender como la ·información en bruto ., aquella parte de la señal que todavía no se ha descodificado. Con ello se quiere indicar que el significado de los términos depende de una teoría general , donde alcanza su de sc ripci ón y también su límite, mientras que ese marco de referencia preciso se pierde en el habla cotidiana y por ello se pr oduce un desplazamiento hacia el ju icio de valor. Esta es la razón po r la que mantenemos que , por el modo en que se usan, se trataría de dos palabra s diferentes, a pesar de que tengan en común ciertas cualidades. El signific ado es estructuración de la experiencia hum ana y es claro que tal estructuración no puede ser previa al lenguaje. Tambi én parece indiscutible que tal estructuración está condicionada por la s diferentes l eng ua s, pues éstas no se limitan a se r simplemente un elenco de nomenclaturas que etiquetan cosas -si así fuer a, las lenguas sólo diferirían en su parte formal, significante-, sino que las lenguas son r edes significativas que materialmente c rean y organizan de mod o distint o las experiencia s. Esto es, no comprueban o testifi ca n la existencia de algo fuera del lenguaje, sino que imponen sus propios límites (Humboldt, Whorf), y de ahí que cada lengua sea una cultura o, en térmi no s wittgensteinianos, una forma de vida diferente. Qué puede estar más lejos del Basic English alabado por Well s y Poun d esta concep ción. También esta es la función de l as PW -c rear y organizar las distintas experien cia s- , pero l os resultados son otros. Es cierto que las PW co mponen un vocabulario internacional cuyo origen -términos del ám - bito científico con raíz greco-latinapermite una rápida difusión hasta el punto de q ue se pos ibilita la cr eación de lo que podría denominarse una koiné designativa y conceptual. Pe ro en esta es pecie de koin é -inst alada en lo que normalmente se denomina ·len gua común --- las PW se uti - lizan pre scindiendo de su facult ad designativa. En cierto sentido la pi er - den , porque son poli de signativas y se convierten en ·bienes lingüísticos·, ·objetos de valor •, •mercadería· que circula rápidamente. Por eso resulta so rprendente que, frente al desgas te que sufren los términ os usados co n de smesurada frecuencia en la len gua de comunicación 13 , en el caso de las PW la reiteración en los discur sos es pr ecisamente la constatación de que se han convertido en valores lingüís ti cos casi universales. B Es justame nt e su vacío se mántico el que propicia qu e se conviertan en tó pi cos o cl ichés, co mo ha ocurrido con lo s si nta g ma s ya fi jados ·bru tal asesinato•, o •pertinaz se quía· . PALABRAS, DISCURSO Y TECNOCIENCIA. ANÁ LISIS LINGÜÍSTICO ... 77 En cierto sen tido, ento nces, las PW atentarían contra la cap aci dad organizativa de cada lengua y, en suma, contra la diversidad lingüís ti - ca; au nqu e no creemos que ha ya que pensar en un proceso de colonialización de una lengua en especia l sob re las demás 14• Ello ocurre por dos razones básicas: a) el que pro cedan del latín o del g riego resulta irrelevante, pu es to que poco o nad a tienen ya de relación co n sus ét imos; y b) aunque es cierto que se difunden a través del inglés -es indiscutible que en nuestro tiempo es ta lengua ha alcanzado el status de lingua franca-; en última instancia, a lo s usuari os de estas nuevas palabras ni l es interesa la etimología ni el vehículo de propa gac ión . El · bien lingüístico• que poseen consiste en el aura que emanan. Así utilizar un término terno-científico fuera de su ap li cación restringida es un síntoma revelador de una determinada posición social y econó mica -es la supues ta garantía qu e nos asegura el acceso o la pertenencia a un grupo privilegi ado-; de ah í que no sea la forma significante la que subyugue -aunque es precisamente a través de su forma como se reconocen- , sino el barniz científico de l que se impregnan, a pesar de que su pretendida amplitud significativa no pase de ser una ev id e nte r ed ucción semán ti ca. A las PW se les puede aplicar directamente la t ra - dicional ley lógico-semántica: a medid a que los término s ganan en extensión, su intensión disminuye sensiblemente o, dicho de otra manera, aumentan su radio de acción pero disminuyen su significado. De hecho , tal es así que resulta revelador qu e las PW sean pr áctica mente intercambiables en determinadas secuencias como las siguient es que proponemos: Información es comuni cac ión Comunicación es intercamb io Intercambio es una relación Una relación es un pro ceso Proceso significa d esa r ro ll o El desarrollo es una necesidad básica Las necesidades bás icas so n recursos, etc . He aq uí un bu en ejemplo de p or qu é en ten de rl as bajo la metáfora del L ego . Si n embargo, no to da s las PW pueden ser conmutadas tan 14 No e stamos an te una situación sim il ar a la q ue oc urr ió con el fran cés , consider ada la le ngua de la elegancia, o el alemán, la lengua filosófica p or excelen cia , razones po r l as que emp l ea r palabras proveni en t es de tales lenguas suponía la elevación del pr es ti gio del habla nce. 78 ANDONI ALONSO Y CARMEN GALÁN libremente. Al menos, habría que distinguir dos tipos básicos que cumplen una se rie de propi edades combinatorias/ontológicas: las PW 1 a las que ca lificaremos de términos ·herramienta• por contraste de las PW o z términos ·o bjeto •. Dentro de PW 1 incluiríamos las siguientes: ·sistema •, ·estructura., ·filosofía·, ·cultura., ·código• ... Estas PW1 muestran la propiedad de ser •términos operadores• en el se ntido de que funcionan como herramientas de análisis de la realid ad , e sto es, la construyen al interpretarla. Son, pue s, la parte •agentiva• -forman un • núcleoque se expande o com - plemen ta en un sintagma donde se es pecifica el alcance de las op eraciones de scritas. A todas las PW1 mencionadas anteriormente -si ste ma/ estructura/código/ cultura- , se les pu ede añadir , por ejemplo, el térm ino soc ial para construir así un sistema social, una es tructura social, un código social, una cultura social. Lo mismo sucede con otros como, por ejemplo, política (sistema políti co, estructura política, cultura política, etc.). Se trata, en s uma , de trasladar a la lengua las herramientas -co mo activadores, como procedimientos y co mo delimitadoresque se aplica n sobre los objetos científi cos par a que éstos func io nen . De esta manera las PW serían el equivalente metafórico de tales operaciones. Esta identificación implica varias cosas: Si las PW1 son herr amientas, los términos a los que se en c adenan se entienden como o bj et os so bre lo s qu e actúan, co n lo cual, to do s los términos que ocupen esta se gunda po sición se interpretan como •Cosas• q ue pueden ser manipuladas, pu es se les aplica una ·filosofía., un ·código., se entienden c omo susceptibles de •Sistematizar se • o de •estructurarse., etc. Conformarían una suerte de horizonte explicativo, un escenario general do n de las PW2 entrarían en juego. Las PW z o metáforas ontoló gicas, pueden intercambiarse entre sí con libertad. Es el caso de ·desa rr ollo• o •política· en ejemplos co mo •cultura del desarrollo· o •cultura política •. Al mismo ti e mpo , diríamos que result an más particulares que las PW1 y qu e, de alguna mane r a, ofrecen cierta impresión de mayor concre ci ón significativa. Sin emba rgo, esto no es cierto, y ello se apr ec ia en su -rel at ivaflexibilidad combinatoria. De ahí que Poerksen las compare con l os discursos au - tomáticos generados en la academia de Lagado15, como hacía también t5 En ref erencia a los Viajes de Gu/Jlver de Jonathan Swift, Anaya, Madrid, 1972. Sin embargo ésta es una co mp aración que enseguida no s lleva ha cia otras experi encias tecnológicas, como la inte li gencia artificial, e incluso artísticas, co mo las del grupo francés PALABRAS, DISCURSO Y TECNOCIENCIA: ANÁLISIS LINGÜISTICO ... 79 Orwell. Podríamos decir así que las PW 1 y las PW 2 funcionan respectivamente de forma similar a la s teorías generales que engloban bien subt eo rías o propo siciones particulares, aunque co n la sa lv edad que en ambos casos ha y que añadir el prefijo • pseud o .. No parece descabellado afirmar qu e no s encontramos c on una ree dición de los ido/a baconianos. PW Y EL PROBLE MA DE DESIGNACIÓN La s diversas prop iedades que hemos ido recogie ndo de las PW se sintetizan en lo siguiente: desde un punto de vista lingüístico, la desig - naci ón no coincide nunca con el significado; designamos lo objetivo y particular mientras que el significado pertene ce a un plano co nceptual. El plano conceptual exige un elevado grado de abstracción que po sibilita una recursividad infinita aplicable a toda experiencia, tanto real como imaginada. Gracias a esa recurs ividad , •caba ll o· significa el •s er caballo •, bien la ent id ad ex istente particular (el équido que pasta tra s la valla en es te momento) o una en t idad de fic ción qu e se corr es ponde vagamente con el animal, tal y co mo aparecen a veces dibu ja dos en los cuentos infantiles. Sin embargo en las PW estos dos planos se confunden. Di cho de otra forma, en las PW se invierte la relación de - signación-signifi cad o en el siguie nte sentido: el pr oce dim ie nto que empleamos par a significar parte de un a red c on ceptual creada en y por cada lengua particular y só lo posteriormente se est ab l ece n las des ignaciones (la concreción de la abstracción previa que supone la significación). En las PW se parte directamente de una experiencia pr evia que, cur i osa mente, está constituida por elementos lingüísticos ya reifica dos , co n indep en den cia de que estos significaran con anterioridad estados o pr ocesos. Por esta razón, en las PW parece operar una su er te de nominalismo en el sentido de que tales palabras no implican que nos pronunciemos sobre la existencia de las cosas, sino únicamente s obre las den ominaciones que las convocan bajo una nueva apariencia. La pr egunta que su rgiría entonces sería si l as PW cre an en tida des nuevas o simpleme nte modifican la forma en que han de se r concebidas. Aunq ue la interrogación sería irrelevante desde el momento en que he mo s de aceptar que todo cambio de designación implica también un OuLiPo (O uvrie de Lit erature Porentielle) y sus pr oce dimient os literarios com binat orios (Rimbaudelalr es ). 80 ANDONI ALONSO Y CARMEN GALÁN cambio en la manera en que son percibidas las entidades a que se refiere. Por consiguiente, es lícito hablar de invención o descubrimiento. De todas maneras, es cua nto menos curio so que el significado pase a un segundo plano a causa del poder de designación. Sin embargo ocurre que a mayor het eroge neidad conceptual -son cosas, y este mismo término es el hiperónimo por excelenciala eficacia con que operan en los discursos es propo rcionalmente m ás elevada, con lo que la pr ecisión y acotación significativas quedan subordi nadas a la mera e ficacia. Este modo de operar podría explicarse por la procedencia técnico-científica de las PW. Este lenguaje también parte de las cosas considerándolas en su función de designación de lo real y concentrándose en las cosas mismas que se designan. De ahí que, tanto en el lenguaje tecno-científico como en las PW, la estructur ac ión lingüística del mundo no pueda ser arbitraria, pues está motivada objetivamente. Pero en el caso de las PW la motivación ll eva aso ciado siempre un juicio de valor. Esto supone afirmar que en este caso el lenguaje no es meramente representativo sino que puede proporcionar información sobre las cosas designadas, como ocurre en la ciencia frente a la lengua común: es decir, la ciencia (evidentemente a través del lenguaje) estudia y analiza los objetos como tales y sus enunciados son enunciados sobre objetos (informa sobre ellos); pero en los términos del lenguaje común hay -al mismo tiemporepresentación y significado; en absoluto aserción sob re l as cosas. E se aroma EL LENGUAJE TECNOCIENTIF!CO COMO LITURGIA La existencia simultánea de estos tres niveles -representación máxima, significado mínimo y aserción inequívocaen un discurso único nos lleva a considerar este tipo de palabras como las propias de un ritual litúrgico cuya función primordial es el reforzamiento de las creencias y el reclutamiento de nuevos acólitos. Éste es el sentido último que encontramos al término id eo logía. Parece claro que Bacon instaura la s uya propia y qu e, como reacción, lentamente se van estableciendo diversas críticas, como las de Orwell y las de Poerksen. En el nuev o milenio, el uso de este tipo de retórica, el empleo de determinadas palabras sugiere que su uso debería formar parte de una jerga específica destinada a causar un efecto determinado, que integ re estos tres niveles. Por lo tanto no basta con el aná lisis sepa rado de las PW si no que hemos PALABRAS, DISCURSO Y TECNOCIENCIA: ANÁLISIS LINGÜfST!CO ... 81 de buscar también, parafraseando a Austin, qué se hace co n esas palabras, qué resultado último tienen como discurso en la actualidad, que es , al fin y al cabo , lo que realmente nos interesa. Si es cierto que existe una ideología inmersa que con tamina este tipo de retórica, deberíamos pe n sar que la efectividad que mencionábamos anteriormente, tal como señalaron Orwell y Poerksen, adquiere así una nueva dimensión. Sin duda esto es así en el lenguaje político teñido de PW. Los discursos en favor del desarrollo se caracterizan por la vacuidad significativa y por la adhesión incondicional de los fieles, no siendo posible de esta m anera nin guna disensión, no puede existir al respecto más que un pensar unidireccional. Que el •crecimiento• debe se r un objetivo o que la •información· es el valor por excelencia en las sociedades ·avanzadas• no puede discutirse , se presentan como verdades fuera de toda duda posible, esto es, se proponen como dogmas: quien se atreva a criticar tales conceptos cometería una auténtica herejía. Esta lógica dogmática lleva a la apa rición de construcc ione s tan interesantes por la misma contradicción que encierran como · desarrollo sos t enido -1 6, señalado por I. Illich (aunque , claro está, Illich es el hereje del pensamiento del desarrollo por excelencia. La pregunta es si tambi én ocurre lo mi smo en su vertiente vernácula. Desde luego, y volviendo a Illich, parece que la creencia común en la act ualidad -y emp l ea mo s •cr eencia • con su connotación religiosa tambiénes que la tecnociencia es la última palabra -sea ameba o nosobre la naturale za de las cosas. De ahí que el uso de estas palabras acerque al no i niciado a Ja jerarquía o élite que -supuestamente -está en contacto con ta l es misterios: ¿esta mo s tan lejos de esa sociedad invisible, plagada de masonería y de superstición de la cual se ríe Eco en el Péndulo de Foucault, y que pre ced ió a la Royal Society? Aventuramos tal vez que bajo este tipo de ritual se esco nde un cierto tinte de masonería contemporánea, una suerte de alabanza i mplícita a los ideales de progreso y mejora social, típica de la s asociaciones de esa clase (aho ra converti dos ya en religión oficial), q ue en man os de políticos y de expertos, dada las condiciones de un sist ema tecnocientífico que basa su éxito en la aceptación multitudinaria. 16 Ca r! Mitcham, !van Illich El final de los estudios CTS, en Z ienz ia, Teknología eta Gizartea, Ga iak, San Sebastián, 1998.