Gladius XXII, 2002, pp. 5-28
ESPADAS Y PUÑALES DEL BRONCE FINAL: EL DEPÓSITO DE ARMAS
DE PUERTOLLANO (CIUDAD REAL)*
POR
IGNACIO MONTERO RUIZ
MACARENA FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ
BLANCA GÓMEZ TUBIO
Mª ANGELES ONTALBA SALAMANCA
RESUMEN - ABSTRACT
Se p esen a el es udio ecnológico de un nue o depósi o del B once Final apa ecido en Pue ollano (Ciudad
Real). Compues o exclusi amen e po a mas (14 espadas y puñales y un agmen o de ega ón) cons i uye un
deposi o singula en e los conocidos en la Península ibé ica. Se incluyen los análisis de composición median e
écnica PIXE que indican que odas las piezas son b onces bina ios Cu-Sn con bajo ni el de impu ezas. Se discu-
e sob e la uncionalidad y uso p ác ico de es as p oducciones a mamen ís icas.
This pape deals wi h he echnological s udy o a new La e B once Age hoa d ound in Pue ollano (Ciudad
Real). This hoa d is a singula ound in he con ex o Ibe ian Peninsula due o he numbe o i ems (14 swo ds
and dagge s and 1 agmen o e ule) and all o hem a e weapons. Elemen al analysis by PIXE shows a Coppe -
Tin alloy wi h e y low impu i y pa e n. A gene al commen abou he eal use o his weapons is included.
PALABRAS CLAVE - KEY WORDS
Deposi o. B once Final. A mas. Espadas. Puñales. Análisis PIXE. Tecnología.
Hoa d. La e B once Age. Weapons. Swo ds, Dagge s. PIXE Analysis. Technology.
1. INTRODUCCIÓN
En e las a mas me álicas de la P ehis o ia es, sin duda, la espada el p incipal exponen e
de la con lic i idad social y símbolo de la igu a del gue e o. Jun o a las alaba das cons i u-
ye uno de los p ime os ipos especí icos con supues a unción de comba e. En la P ehis o ia
de la Península Ibé ica la apa ición de espadas se de ec a en momen os a anzados de la Edad
del B once, siendo el egis o a queológico bas an e escaso (apenas una docena de ejempla-
es en el á ea a gá ica) has a el B once Final. Sin emba go, aunque en es e pe iodo la ipolo-
gía es más a iada y el núme o de ejempla es conocidos es mayo que en e apas an e io es,
no puede deci se que sean obje os muy nume osos. A excepción del depósi o de la Ría de
————
* Es e abajo ha sido desa ollado en pa e den o del ma co del P oyec o de In es igación BHA2001-0248 «Ca-
ac e ización ecnológica de la me alu gia del B once Final en la Península Ibé ica» inanciado po el Minis e io de
Ciencia y Tecnología.
I. MONTERO, M. FERNÁNDEZ, B. GÓMEZ y Mª A. ONTALBA
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Huel a con mas de un cen ena de ejempla es (comple os o en agmen os) de espadas y
puñales, los hallazgos de depósi os en nues a geog a ía suelen se educidos en el núme o de
obje os que los in eg an y en el caso de las espadas se a a p incipalmen e de hallazgos indi-
iduales inculados a ados de íos o zonas de paso (Ruiz Gal ez, 1995). En es e con ex o
des aca la ecupe ación del deposi o de Pue ollano compues o po 14 espadas y puñales y
algunos o os agmen os de me al. Su núme o, mayo del habi ual en los depósi os de las
ie as in e io es, y su composición casí exclusi a de espadas y puñales le con ie en un alo
excepcional. El análisis y es udio de es e conjun o nos b inda la opo unidad de e lexiona
sob e la unción de es as a mas y sob e la ecnología me alú gica que las ab icó.
2. CIRCUNSTANCIAS DEL HALLAZGO
El descub imien o o ui o de 9 ejempla es de espadas po la emoción de ie as en las
ob as de acondicionamien o de la inca Camino de San iago (Pue ollano, Ciudad Real) y su
inmedia a comunicación a la Jun a de Comunidades de Cas illa La Mancha pe mi ió ealiza
una in es igación de allada sob e las ci cuns ancias del hallazgo y comple a la ecupe ación
del conjun o de a mas que o man es e depósi o.
La inca se encuen a si uada a 700 m sob e el ni el del ma , en la ma gen de echa del
a oyo de Canalce o —según el mapa pa cela io de la zona— o a oyo de Tamujoso —según
el Mapa Topog á ico Nacional, hoja nº 836, de escala 1:50.000 (Fig. 1), p óximo al pa aje
conocido como E illas de Calzada, a unos 2 km de la Dehesa de Boyal y a unos 5 km al su
de Pue ollano. Al oes e queda el Ce o de Buena is a de 859 m. de al i ud y al es e un ce o
de 749 m. Al su se si úa la Sie a de Pue ollano, donde son abundan es los yacimien os de
la Edad del B once Pleno y de Pin u as Rupes es Esquemá icas. Sus coo denadas geog á i-
cas son 38º38’25” N, 0º 24’10” O del me idiano de Mad id.
El descub imien o se p odujo exac amen e delan e de la achada p incipal de la casa de
campo, en un luga sin pa imen a , que es aba siendo p epa ado pa a sola . Aquí, el e eno
es á lige amen e más ele ado que el es o de la inca y en él a lo aba la oca mad e po dos
si ios di e en es. Según es imonio de los dueños de la inca, en es a zona la oca mad e a lo-
aba has a una al u a ap oximada de unos 60 cms, lo que ue ap o echado pa a hace un ban-
co co ido a lo la go de la pa ed de la casa. En el momen o de p oduci se el hallazgo de las
a mas la máquina acababa de pica la oca de es a zona.
Se p ocedió a ealiza una exca ación de u gencia en la zona del descub imien o con a-
ias cuad iculas, siendo escasa la po encia sedimen a ia (en e 30 y 60 cm) en la mayo pa e
de la supe icie y con p esencia de esiduos mode nos en la capa supe icial. Tan solo en las
cuad icula 2 y en el es igo de es a con la cuad icula 3 se ecupe a on agmen os de una
misma espada (nº 10 del in en a io). En el ni el supe icial del co e 4, alejado de la zona del
descub imien o, apa eció el agmen o de ega ón. De los co es 2 y 3 p oceden la mayo
pa e de los agmen os ecupe ados de ce ámica a mano y algunos sílex. En el co e 4 am-
bién apa ecie on algunos agmen os de ce ámica y an es de su exca ación se ecogió un
hacha y una molede a de pied a.
La e e a gene ada en la ob a ue exca ada al comple o. En ella se ecupe a on 4 espa-
das, dos agmen os de hoja que encajan con los de la espada 10 ecupe ados en el co e 2 y
o os dos agmen os de empuñadu a. Las piezas co esponden a las in en a iadas con los
núme os «500».
Al inal de la exca ación el conjun o de piezas me álicas es a compues o po 14 espadas
y puñales, 1 agmen o de ega ón, dos agmen os de empuñadu a que no se han podido
elaciona con las espadas pe o que pudie an comple a alguna de ellas, y 1 agmen o de
a illa que ambién pudo o ma pa e de alguna empuñadu a (Fig. 2).
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Fig. 1. Localización geog á ica del hallazgo del depósi o de a mas de Pue ollano.
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Fig. 2. Conjun o de piezas me álicas que componen el depósi o de
Pue ollano.
En cuan o a la ce ámica apa ece concen ada en la zona no e de los co es 2 y 3. Se a a
de ce ámica hecha a mano, de pas a ma ón ojiza, cocción mix a, desg asan es medios y
g uesos y acabado g ose o. Es muy deleznable y se deshace con acilidad. Su es ado de
agmen ación impide de e mina con p ecisión la o ma de los ecipien es. Los bo des son
ec os o lige amen e en an es, de labio edondeado, pe enecien es a cuencos y bo des ex a-
sados de labio almend ado, co espondien es a una cazuela. Es e ma e ial, jun o al lí ico,
pe enece a un pe iodo an e io al de las a mas me álicas, pudiendo adsc ibi se de mane a
gené ica al Calcolí ico. P obablemen e el yacimien o se encuen e debajo de la i ienda ac-
ual de la inca, ya que algunos ma e iales apa ecen in si u, pe o sin indicios de es uc u as
de habi ación con los que se pudie an elaciona .
La exca ación a queológica de la zona no ha pe mi ido localiza el luga exac o en el que
ue on deposi adas las piezas de b once, lo que nos lle a a supone que ue des uido po la
máquina exca ado a. Con oda p obabilidad se a aba de una g ie a u oquedad de la oca, o
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bien un luga en e ado a poca p o undidad en e los dos g andes a lo amien os de cua ci a,
que hoy han desapa ecido. Si puede admi i se, en cambio, que es as piezas no ue on deposi-
adas en el in e io de ningún ecipien e, sino que se deja on di ec amen e sob e la oca, o
en e ados con algún elemen o de cue o, ela o cue das, del que no ha quedado cons ancia
a queológica.
3. DESCRIPCIÓN DEL MATERIAL
El depósi o es á o mado po 10 espadas, 4 puñales, 1 ega ón y 3 agmen os de empuña-
du as de espadas. Las espadas ienen un amaño in e io al no mal —en o no a los 30cm de
media— que las si úa en la ca ego ía de espadas co as. Sólo una de ellas, a la que le al a la
mi ad de la hoja, end ía un amaño sensiblemen e supe io , en o no a los 70-90 cm. (nº 4).
Todas pe enecen al ipo de lengua de ca pa. Los denominados puñales co esponden a espadas
de lengua de ca pa eu ilizadas, a excepción de un puñal ipo «Po o de Mos» (nº 7). En es os
casos se ha p escindido de la empuñadu a o iginal y se ha omado únicamen e la hoja, en la
que se han p ac icado dos o cua o hendidu as, según los casos, pa a acili a el nue o en-
mangue. Ninguna de las piezas conse a las cachas, que debie on se o gánicas. Una des-
c ipción de allada del conjun o se publica en Fe nández y Rod íguez de la Espe anza (2002),
po lo que aquí ecogemos solo los asgos gene ales que más in e esan pa a los comen a ios
que se ealizan en el ex o y las medidas.
ESPADA Nº 1: Espada de lengua de ca pa (Fig 3.1)
– Sigla: 260/001.
– Conse ación: Buena. La pieza es á en e a, sal o las cachas y los emaches de suje-
ción de las mismas. Tiene lige as de o maciones en los ilos. En algunas zonas p esen-
a aspec o pul e ulen o, debido a la al a de consis encia de la pa ina.
– Longi ud: 336 mm.
– Anchu a máxima gua da: 52 mm.
– Anchu a hoja: 36 mm jun o a los icassos y 25 en la pa e cen al.
– G oso máximo: 7 mm.
– Peso: 159,03g .
ESPADA Nº 2: Espada de lengua de ca pa (Fig 3.2)
– Sigla: 260/002.
– Conse ación: Fal a la cacha y el pomo es á pa ido. Fal a la e minación. En la ac u-
a iene aguje os de ai e, uno de los cuales aba ca p ác icamen e oda la sección, que es
iangula . P esen a los bo des e osionados y mellados.
– Longi ud máxima: 293 mm.
– Anchu a máxima gua da: 50 mm.
– Anchu a máxima hoja: 31 mm.
– G oso máximo: 10 mm.
– Peso: 175 g .
ESPADA Nº 3: Espada de lengua de ca pa (Fig 3.3).
– Sigla: 260/003.
– Conse ación: Sólo se conse a la pa e in e io del puño. El pomo es á pa ido y al a
la e minación. F ac u a elás ica en la pa e de la pun a, jus o po el luga donde és a se
dobla. P esen a los bo des e osionados.
I. MONTERO, M. FERNÁNDEZ, B. GÓMEZ y Mª A. ONTALBA
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Fig. 3. Espadas 1-6.
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– Longi ud máxima: 308 mm.
– Anchu a máxima gua da: 49 mm.
– Anchu a máxima hoja: 33 mm.
– Peso: 190 g .
ESPADA Nº 4: Espada de lengua de ca pa (Fig 3.4).
– Sigla: 260/004.
– Conse ación: Fal a la cacha, aunque p esen a la empuñadu a p ác icamen e comple-
a; el ex emo izquie do del pomo es á muy gas ado. Fal a un ozo conside able de la
pun a. Tiene ex u a ugosa. P esen a muchos aguje os de ai e en el puño, que casi lo
a a iesan de lado a lado y que mues an que po algunos lados es á casi hueco.
– Longi ud máxima: 310 mm.
– Anchu a máxima gua da. 57 mm.
– Anchu a máxima hoja: 39 mm jun o a la gua da y 29 en el es o.
– G oso máximo: 8 mm.
– Peso: 290 g .
ESPADA Nº 5: Espada de lengua de ca pa (Fig 3.5).
– Sigla: 260/005.
– Conse ación: Bas an e buena. La pieza es á en e a, sal o la pa e e minal de la em-
puñadu a, o a y de o mada, como ambién lo es án los ilos de la hoja, que p esen an
pé didas de pá ina.
– Longi ud máxima: 367 mm.
– Anchu a máxima gua da: 51 mm.
– Anchu a máxima hoja: 33 mm.
– G oso máximo: 8 mm.
– Peso: 220 g .
ESPADA Nº 6: Espada de lengua de ca pa (Fig 3.6).
– Sigla: 260/006.
– Conse ación: Buena. Fal an las cachas, el pomo, pa e del puño y los emaches. En la
ac u a del puño se obse an bu bujas de ai e de g an amaño que en uno de los lados
casi lo a a iesa. La hoja es á lige amen e doblada hacia la de echa.
– Longi ud máxima: 346 mm.
– Anchu a máxima gua da: 54 mm.
– Anchu a máxima hoja: 37 mm.
– G oso máximo: 7 mm.
– Peso: 230 g .
PUÑAL, Nº 7: Puñal ipo «Po o de Mos» (Fig 4.1).
– Sigla: 260/007 y 260/001.
– Conse ación: P esen a una pá ina noble, es able y p o ec o a que da luga a una su-
pe icie uni o me, con pequeñas manchas neg as y pequeñas picadu as. Fal a la cacha.
Buen es ado del núcleo me álico. La pa e de la empuñadu a, has a po debajo de los
icassos es á más oscu a. Lengüe a de enmangue con dos en alladu as la e ales pa a su-
je a la hoja, la supe io mucho más p onunciada que la in e io . Tiene dos o i icios pa-
a emache, que no a a iesan la pieza po comple o. Se a a de una pieza eu ilizada.
– Longi ud máxima: 196 mm.
I. MONTERO, M. FERNÁNDEZ, B. GÓMEZ y Mª A. ONTALBA
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Fig. 4. Espadas 7-14.
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– Anchu a máxima hoja: 28 mm.
– G oso máximo: 5 mm.
– Peso: 125 g .
PUÑAL, Nº 8: Puñal en lengua de ca pa (Fig 4.2).
– Sigla: 260/002.
– Conse ación: P esen a una pá ina noble, es able y p o ec o a, que da luga a una su-
pe icie uni o me, pul e ulen a en aquellas zonas donde se o ma una capa neg a más
oscu a y esponjosa. Tiene una pequeñísima g ie a en la pa e cen al del ex emo dis al
de la hoja, jun o a la pun a. En és a úl ima p esen a una colo ación más oscu a. Len-
güe a pseudoci cula con ex emo supe io ec o y dos esco adu as —una a cada lado—
que ma can el comienzo de la hoja.
– Longi ud máxima: 260 mm.
– Anchu a máxima hoja: 33 mm.
– G oso máximo: 5 mm.
– Peso: 170 g .
PUÑAL, Nº 9: Puñal (Fig 4.3).
– Sigla: 260/009 y 260/003.
– Empuñadu a: Independien e de la hoja, no conse ada.
– Conse ación: Lengüe a de enmangue con dos en alladu as en cada la e al pa a asegu-
a el mango. Las en alladu as son bas an e i egula es, asimé icas y de dis in o ama-
ño y es án bien limadas. Filos desgas ados con muescas y ex emo de la pun a omo.
P o unda g ie a en la pa e dis al de la hoja, que ocupa es cua as pa es de su ancho.
Tiene pá ina noble, es able y p o ec o a, que da luga a una supe icie uni o me, con
pequeñas manchas neg as y pequeñas picadu as.
– Longi ud máxima: 263 mm.
– Anchu a máxima hoja: 31 mm.
– G oso máximo: 5 mm.
– Peso: 140g .
ESPADA Nº 10: Espada de lengua de ca pa (Fig 4.4).
– Sigla: 101/502/505/601.
– Conse ación: Es á agmen ada en cua o ozos y le al a el pomo, casi odo el puño
y la pun a. La supe icie es ugosa y po osa, con pá ina e de y ma ón po la ie a, ya
que es á sin limpia , al como se halló en la exca ación. Las ac u as no mues an agu-
je os de ai e, como en o as piezas. En el ex emo inal de la hoja, p óxima a la pun a
p esen a una g ie a muy p o unda, que casi la a a iesa en sen ido oblicuo.
– Longi ud máxima: 253 mm.
– Anchu a gua da: 49 mm.
– Anchu a máxima hoja: 38 mm.
– G oso máximo: 7 mm.
– Peso: 170g .
ESPADA nº 11: Espada de lengua de ca pa (Fig 4.5).
– Sigla: 510.
– Conse ación: Conse a un emache en la gua da, pe o le al a el ex emo inal de la
pun a, que pa ece es a co ada. La hoja se dobla hacia la mi ad. P esen a es g ie as,
una jun o al pomo, que casi lo a a iesa, o a en el cen o de la hoja, donde és a se do-
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zona de epa ación, gene almen e co espondiendo a la zona de enmangue. Es as epa acio-
nes se ealiza on median e sob e undido, siendo necesa io un me al con un pun o de usión
algo más bajo pa a e i a daña la zona de con ac o en e las pa es a uni . Es o se consigue
ácilmen e aumen ando el po cen aje de es año aleado. Un caso simila lo enemos ambién,
además de en la espada se illana de He e a ci ada po Ro i a, en la de Villa e de de la Chi-
qui a (León) en la que la empuñadu a epa ada p esen a 3.5 % más de es año que la hoja (Deli-
bes e alii, 1999: 64). Las epa aciones se iden i ican bien isualmen e po que siemp e queda
una línea de cos u a pe cep ible en la unión. En ninguna de las espadas y puñales de Pue olla-
no se obse a es a ci cuns ancia po lo que hay que desca a la. Además en dos de los casos el
me al con más es año co esponde, con a iamen e a lo espe able, a la zona de la hoja.
Fig. 8. Va iabilidad en la composición de los obje os del depósi o de Pue ollano.
La he e ogeneidad en la composición debe, po an o, esponde a las ca ac e ís icas del
me al. En es e sen ido, las seg egaciones se p oducen po la o mación de di e en es ases
me álicas du an e el p opio p oceso de colado al molde al en ia se el me al, gene ando la
ípica es uc u a dend í ica. Es a seg egación se puede elimina o disminui median e la e-
c is alización del me al po ecocido é mico, excep o cuando la aleación es ica en es año ya
que el lími e máximo de solubilidad en solido es á en o no al 14-15 %, lo que ine i able-
men e o ma á di e en es ases. Po encima de ese po cen aje siemp e apa ecen aleaciones
eu éc icas (Tyleco e y No ho e , 1990: 90). El análisis PIXE al habe se ealizado en á ea
muy pequeña puede e leja es a o mación de seg egados, como indican No ho e y Rych-
ne (1998: 31) que se p oduce especialmen e en b onces icos como los que nos ocupan.
Las di e encias se educen no ablemen e cuando las composiciones de la aleación son in-
e io es al 15 %, pudiendo en esos casos obedece en onces a un me al que man iene una es-
uc u a de undición sin a amien o pos e io . En nues o caso las espadas 3 y 11 que p e-
sen an di e encias en los esul ados po encima del 1 % pod ían explica se de es e modo, sin
ol ida que el ma gen de e o del p opio análisis (5-7 %) ela i iza la posible di e encia. No
disponemos de me alog a ía que con i me la écnica de manu ac u a de es as piezas, pe o
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como e emos a con inuación no es in ecuen e la apa ición de espadas sin a amien os pos-
e io es a su undición.
La hipó esis de que las di e encias de ec adas en los análisis de una misma pieza se deban a
las condiciones del análisis se e e o zada po algún o o esul ado ob enido en el P oyec o de
A queome alu gia. La écnica empleada ue el análisis po EDXRF en á ea (80 mm2) lo que
minimiza el e ec o de la seg egación. Así en la espada de Ca bone as de Guadazaón (Cuenca)
con un b once muy ico los análisis ealizados en empuñadu a y hoja apenas se di e encian
en un 0,6 % (Díaz And eu y Mon e o, 1998: 43).
El que, como ya indicamos, la aleación de mayo con enido en es año pueda apa ece
an o en la empuñadu a como en la hoja nos hace pensa que la he e ogeneidad no es conse-
cuencia de las condiciones de colado que a o ezcan una mayo asa de es año en las úl imas
pa es del molde ellenadas (no malmen e la empuñadu a), como suele ocu i en las alea-
ciones de b once muy plomadas con la g an seg egación del plomo.
Pa a e mina con las composiciones debemos comen a el esul ado del agmen o de
ega ón. Es un cob e sin alea y p esen a pequeñas azas de plomo, po lo que se di e encia
del es o de los me ales del conjun o. Se a a de una composición ealmen e excepcional
pa a una pieza del B once Final, donde los cob es sin alea son mino i a ios y apa ecen en
elemen os como, po ejemplo, algunos punzones en el Peñon de la Reina (Alme ía) (Ro i a
y Sanz, 1983) o en un pa de emaches de la Ría de Huel a (Ro i a, 1995). No hay ningún
o o ega ón en e los analizados po el P oyec o de A queome alu gia que sea de cob e; o-
dos son de b once bina io.
6. TÉCNICAS DE MANUFACTURA
Exis en su icien es da os que ce i ican la elabo ación a molde de espadas y puñales du-
an e el B once Final. Tan o los agmen os de moldes de pied a y a cilla como las me alo-
g a ías indican que la o ma de ini i a del obje o se ob enía de es e modo. Con pos e io idad
se podía aplica a amien o de o ja y ecocido pa a endu ece el me al, especialmen e en los
ilos, sin emba go en algunos casos no se ealizó modi icación alguna. Así lo a es igua, po
ejemplo, el es udio gene al de B ig o d (1998) sob e espadas inglesas del B once Final o el
más conc e o del depósi o de Pe e s (Tyleco e y No ho e , 1990).
Los a amien os seguidos, jun o con la composición, condicionan la du eza y esis encia
inal del me al. La al a de a amien os pos e io es a la undición ine i ablemen e p oduce
espadas blandas. Lo mismo ocu e cuando el a amien o úl imo es el ecocido con una buena
homogeneización del me al. Aunque en la mayo ía de ellas se p oducen o o jas selec i as de
los ilos o a amien os comple os de o ja+ ecocido+ o ja la a iabilidad en la du eza con-
seguida es muy g ande. No son ecuen es los es udios sob e du eza en me ales p ehis ó icos
pe o los da os disponibles del es udio de las espadas inglesas e elan que los a amien os
aplicados no apu an el máximo de posibilidades que la aleación o ece, posiblemen e po que
una mayo du eza p oduce ambién un me al más queb adizo. Sin emba go, los alo es osci-
lan en e 110 y 250HV sin con a con las piezas no abajadas o dejadas en es ado de ecoci-
do, con las máximas ecuencias en e 130 y 190 HV, lo que mues a una no able di e encia
en la calidad de las mismas. El b once, sin emba go, se encuen a a una g an dis ancia de la
du eza que se consigue con el hie o y el ace o, que dependiendo de la can idad de ca bono
(0.5-1 %) oscila á en e 500 y 1000 HV (Sco , 1987: 114).
Sin emba go, exis e un ac o más de e minan e que la du eza a la ho a de alo a la un-
ción de es as a mas. Nos e e imos a la p opia calidad de la undición y a la p esencia de
gases o bu bujas en el me al. Es e es un aspec o esencial a la ho a de p oduci la o u a de la
pieza pe o que, sin emba go, no es isible ex e namen e a menos que la pieza es a o a. La
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p esencia de es as bu bujas c ea una g an agilidad al me al, especialmen e en zonas de poco
g oso como son los enmangues. El depósi o de Pue ollano nos pe mi e ap ecia bien la im-
po ancia de es e enómeno. La espada nº 6 que p esen a un excelen e es ado de conse ación
iene ac u ada la pa e supe io del pomo y son isibles las po osidades, y en uno de los lados
casi oda la supe icie es a ocupada po una bu buja. La espada 2 p esen a una si uación simi-
la . La pieza es a comple a y en buen es ado de conse ación pe o con ac u a en la pa e su-
pe io del puño en la que se obse an g andes po osidades. En el caso de la espada 4 los po os
son isibles en el me al del puño, aunque oda ía no es a ac u ado (Fig. 9). También son
cla os los de ec os de undición en el agmen o de empuñadu a 17, uno de cuyos lados es á
ocupado po una g an bu buja (Fig. 10).
Fig. 9. De alle de la empuñadu a de la espada 4 mos ando po o-
sidades de undición.
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En la Ría de Huel a una g an can idad de ejempla es p esen a zona de o u a en las pa -
es del puño. Las ac u as en la hoja o la pun a ambién pueden se consecuencia de es a
p esencia de bu bujas como se de ec a en algunas me alog a ias p ac icadas.
El desgaseo del molde es un p oblema no bien esuel o en la me alu gia del B once Fi-
nal, donde el amaño de las piezas como las espadas y/o el olumen de me al empleado, co-
mo en las hachas, hace complicado la ob ención de una undición sana. Como comen a Ro i-
a (1995: 49) en pa e de los moldes conocidos no exis en canales de desgaseo pa a a ende
es a necesidad y en el caso del molde de Ronda además sus ca as planas ajus an muy bien, lo
que en o pece aún más la e acuación de gases. Ro i a menciona ambién los expe imen os
sob e undición de espadas de Tyleco e (1973) en el que se demues a que los mejo es esul-
ados se ob ienen con malos ajus es de al as y sin cub iciones de a cilla ex e nas.
Aunque la me alog a ía no es an ecuen e como los análisis de composición dispone-
mos de su icien e in o mación pa a alo a la ecuencia de undiciones de ec uosas, aunque
el egis o de las comple amen e allidas sea muy es ingido1, ya que al de ec a se el e o al
e mina la ope ación, ya sea po o u a inmedia a o po obse ación de los de ec os, el me al
pudo se ecupe ado.
Fig. 10. F agmen o de empuñadu a nº 17 en el que se obse a el hueco de una bu buja
en la zona de ac u a.
En el depósi o de Pe e s (Tyleco e y No ho e , 1990) exis en 35 piezas con me alog a-
ía de las que el 37 % mues a p esencia de gases en el me al, y en cua o de ellas el amaño
de las bu bujas es conside ablemen e g ande. Si nos ceñimos únicamen e a las espadas, de
las 10 es udiadas en 4 se de ec an los gases, man eniendo la p opo ción ce cana al 40 % del
————
1 Un ejemplo de es a si uación lo enemos en un hacha de apéndices la e ales de A oyo Manzanas (Toledo) que se
ac u o en su zona media al sali del molde, ya que aún conse a las ebabas de la undición (Mon e o, 2001).
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es udio de conjun o. En las me alog a ías de las piezas de la Ría de Huel a la p opo ción es
algo mayo pa a las a mas (espadas, pun as de lanza y ega ones) con un 50 % de piezas con
p esencia de po osidades. En el es o de obje os meno es ambién hay algún caso con nume-
osas bu bujas. Dos de las 4 espadas me alog a iadas p esen an g andes bu bujas a las que se
conside a esponsable de la o u a (Ro i a, 1995: 49-52). Un e ce conjun o con meno nú-
me o de piezas me alog a iadas es el de la colección Fon aneda (Delibes e alii, 1999), en
es e caso la p opo ción de me ales no sanos se ía del 43 %. Además disponemos de o as
piezas suel as me alog a iadas que con i man la ecuencia de la p esencia de bu bujas en
es as p oducciones. Es e es el caso del agmen o de espada del depósi o de Lla o sí (Con-
sueg a e alii, 1991) y del agmen o de espada de Cas ejones (Hun , 1997: 356), o las lla-
ma i as adiog a ías de las hachas del depósi o de Samiei a en el que se ap ecian g andes
huecos en el in e io de las mismas (Sie a, 1984).
Fig. 11. De alle de las modi icación de la hoja pa a c ea esco adu as del puñal 8.
A endiendo a los esul ados comen ados podemos asumi que en e un 40-50 % de las
piezas pueden p esen a p oblemas de undición, en algunos casos muy se e os, que condi-
cionan su ida ú il.
La o u a de una espada o puñal pe mi e es posibles ac uaciones: 1. Repa ación median-
e sob e undido; 2. Modi icación de la pieza y 3. Re undición del me al.
Las epa aciones no son demasiado habi uales en e el ma e ial conocido, aunque se han
desc i o a ios casos como comen amos an e io men e. La pa e epa ada suele se el en-
mangue en la zona del puño y la gua da. Algo más habi ual es modi ica la o ma o iginal de
la pieza pa a adap a un nue o sis ema de enmangue que sus i uya al ac u ado. En es os
casos se elimina oda la zona supe io y se abaja a pa i de la hoja c eando esco adu as o
una lengüe a como nue a o ma de enmangue. En el depósi o de Pue ollano los ejempla es
7, 8, 9 y 14 esponden a es a si uación. La consecuencia p incipal es un aco amien o de la
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longi ud o iginal de la pieza. Las a iaciones en el ipo de modi icación son eno mes, así en
el puñal 9 las esco adu as son dobles y con una ma cada asime ía, las modi icaciones pa e-
cen a ec a ambién a la zona de la pun a, que no co esponde con el de la pieza o iginal si
nos ijamos en la disposición de la ne adu a cen al. En el puñal 8 las acanaladu as nos indi-
can que la modi icación se ealizó en una pa e más cen al de la hoja (Fig. 11).
La zona de ac u a y el núme o de es as condiciona las posibilidades de eu ilización del
obje o, aunque la casuís ica es a iada como hemos is o. Así la espada 10 que p esen a a-
ias o u as an iguas (Fig. 12) se ía un caso en el que no se puede econs ui un puñal po -
que ninguno de los agmen os eúnen el amaño con enien e pa a ello. El me al en es os
casos pod ía se eamo izado en una nue a undición. Pe o lo impo an e aquí es llama la
a ención sob e la elección de modi icación y ap o echamien o del me al o iginal an es de
des ina lo a e undición. Incluso en cie os casos se p e ie e epa a la espada con un sob e-
undido, écnica compleja de ejecución pe o que indi ec amen e asegu a el uso de una hoja
bien undida an e el ele ado iesgo de po osidades que signi ica la undición comple a de
una nue a pieza. Es e es un compo amien o muy in e esan e que debe ene se en cuen a a la
ho a de es ablece modelos de ci culación de me al (Needham, 1998) y pa a conside a la
unción de uso de los obje os.
Fig. 12. F agmen o de la espada 10.
7. VALORACION FINAL
El deposi o de Pue ollano amplia el núme o de los depósi os del B once Final conocidos
en la Península Ibé ica. Al ma gen del núme o de obje os que lo componen, supe io a la
media, en es e caso se a a además de un conjun o exclusi o de a mas: espadas co as, puña-
les y un agmen o de ega ón que ompe la uni o midad del conjun o. Es e úl imo elemen o,
ecupe ado en una zona alejada de la zona de deposición o iginal, es ambién di e en e po su
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composición al es o del conjun o. La ausencia de cualquie o o elemen o a queológico in-
culado al B once Final hace que debamos conside a lo como pa e del depósi o.
Si obse amos la o mación de aquellos depósi os que cuen an con más de 10 obje os
nos damos cuen a que incluyen siemp e al menos algún elemen o o namen al o ins umen al
(po ejemplo, Hue a de A iba, Co uña del Conde, Ría de Huel a, Hío, Lla o sí) a excep-
ción del de Bembib e (León) o mado po 29 pun as de lanza de enmangue ubula . O os
depósi os que podemos conside a exclusi amen e de a mas ienen un núme o educido de
piezas, como los de Cas omucho (3 pun as de lanza) y Cisne os (5 pun as de lanza) en Pa-
lencia o Laguna de Alcayán (3 pun as de lanza) en A Co uña (Ruiz Gál ez, 1984).
Las espadas apa ecen gene almen e de o ma indi idual y en unos pocos casos se a a de
dos ejempla es como en He e a (Se illa)2, incluso cuando se encuad an en depósi os más
nume osos no suele habe más de un ejempla de espada, sal o en la Ría de Huel a. Pa a
ci a conjun os exclusi os de espadas enemos que emon a nos al B once Medio con el de-
pósi o de Cue allusa o el de Guadalaja a (B andhe m, 1998) ambos con es ejempla es,
núme o muy alejado del hallazgo de Pue ollano.
No es el momen o de dise a sob e el sen ido y inalidad de es os depósi os, aunque en es-
e caso el núme o y ipo de componen es, su es ado de conse ación y el con ex o del hallazgo
de e mina su ca ác e de ocul amien o, pe o sin posible elación con los llamados depósi os de
undido . En p incipio no pa ece es a asociado a ningún poblado, como algunos o os hallaz-
gos, ya que el ma e ial no me álico ecupe ado en la exca ación se adsc ibe al Calcolí ico. No
apa ecen mezclados obje os de c onologías ní idamen e di e en es que indiquen un almacena-
mien o a lo la go del iempo y no hay signos de celeb ación de algún i ual (cenizas o huesos).
Las causas y mo i aciones del ag upamien o de es as piezas se nos escapan, aunque se ía in e-
esan e me alog a ia algunas de ellas ya que ecien emen e se han iden i icado p ocesos de
calen amien o o de quemado p e ios a la deposición i ual de espadas del B once Final en
luga es acuá icos. Es e es el caso de las espadas de los depósi os de Wilbu on y Duddings-
on y espo ádicamen e de o os depósi os lu iales ingleses (B idg o d, 1998).
Un ac o que ayuda a explica es e ipo de depósi os es la p opia ubicación geog á ica de
los hallazgos, aspec o a ado p e e en emen e po Fe nández Rod íguez y Rod íguez de la
Espe anza (2002). Aquí nos in e esa des aca la p opia con igu ación del depósi o, o mado
po a mas. Como explicación complemen a ia al ac o geog á ico ¿pod ía conside a se que
la deposición exclusi a de a mas u ie a elación con algún ipo de en en amien o o comba-
e inculado a una no ma de espe o en e comba ien es? Es a cues ión no deja de se una
especulación, aunque la ausencia de elemen os no a mamen ís icos juega a su a o . Las
ac u as, y en cie os casos las p o undas g ie as o la cu a u a de las hojas pod ían obede-
ce a su uso. Solamen e aquellas piezas que son p oduc o de una eu ilización conse an in-
ac a su mo ología modi icada, ya que con an e io idad hab ían ac u ado po sus pun os
débiles, aho a desapa ecidos. La excepción a es a no ma es la espada 1, que se encuen a
in eg a. Todas ellas, excep o la 1, 7 y 8, ienen melladu as y ilos de e io ados. En la 3 y la 5
se ap ecian bien las melladu as y de o maciones p oducidas po golpeo con o o me al: su
educido amaño no puede a ibui se a la pala mecánica que descub ió el conjun o, sino que
pod ían debe se al golpeo con o o elemen o me álico. Tampoco se han ecupe ado en el
conjun o los agmen os de pun a, hoja o gua da de las piezas incomple as como son la 4, 12
y 13, aunque la nº 10 con ac u as an iguas se encuen a bas an e econs uida.
Es a hipó esis sugie e una uncionalidad eal de es as a mas, aunque desde un pun o de
is a ac ualis a su e icacia no pueda conside a se buena: su du eza suele se muy a iable y
pocas eces es la op ima. Pe o el p oblema más g a e es la al a posibilidad de o u a. La
mala calidad de las coladas se debe a una ecnología de undición inadecuada en la que los
————
2 En es e caso los hallazgos es an sepa ados en el iempo, aunque pa ece que p oceden del mismo luga .
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mecanismos de desgaseo no es án adecuadamen e desa ollados, especialmen e pa a piezas
de cie a longi ud. Sin emba go, en la alo ación del papel de las espadas hay que ija se en
el con ex o en el que se encuad an, sin a mamen o pe sonal al e na i o más e icaz. Su un-
ción de p es igio y como símbolo de pode debió es a sus en ado po un exi oso uso como
elemen o de coe ción, y po una posesión es ingida dada la mayo di icul ad écnica en su
manu ac u a. Pa a B idg o d (1997) el auge de la espada en el B once Final indica un cam-
bio hacia un ipo de comba e en g upo y los depósi os exclusi os de a mas pueden explica se
po la exis encia de abús sob e la eu ilización de las a mas del enemigo.
IGNACIO MONTERO RUIZ, MACARENA FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, BLANCA GÓMEZ TUBIO y M.ª ÁNGELES ON-
TALBA SALAMANCA.
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