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La guerra de Ucrania: entre el choque de civilizaciones ¿y la llegada del momento post-liberal?

Castro García, Andrés de

Abstract

Este artículo es fruto de una lectura de la guerra de Ucrania a través de la aportación teórica de Huntington y otros autores. Con el objetivo de determinar cuáles son los elementos más útiles para entender el mencionado conflicto y qué elementos son los que lo explican de una manera más adecuada. Hace también énfasis en la teoría producida por autores rusos, que explica muy bien la posición práctica de su país. Su análisis podría haber impedido o limitado las consecuencias negativas de la guerra. Ignorar la producción científica y la capacidad bélica de un Estado fuerte no suele ser una buena idea. Ya que una de las funciones de la Academia es poder tener la capacidad de entendimiento y explicación de la realidad, que permita también unas relaciones dinámicas entre teoría y práctica, para permitir que se retroalimenten y complementen.

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 La guerra de Ucrania: entre el choque de civilizaciones ¿y la llegada del momento post-liberal? The ukrainian war: between the clash of civilizations and the arrival of the post-liberal moment? Andrés de Castro1 UNED (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3794-7703 Recibido: 03-03-2025 Aceptado: 20-03-2025 Resumen Este artículo es fruto de una lectura de la guerra de Ucrania a través de la aportación teórica de Huntington y otros autores. Con el objetivo de determinar cuáles son los elementos más útiles para entender el mencionado conflicto y qué elementos son los que lo explican de una manera más adecuada. Hace también énfasis en la teoría producida por autores rusos, que explica muy bien la posición práctica de su país. Su análisis podría haber impedido o limitado las consecuencias negativas de la guerra. Ignorar la producción científica y la capacidad bélica de un Estado fuerte no suele ser una buena idea. Ya que una de las funciones de la Academia es poder tener la capacidad de entendimiento y explicación de la realidad, que permita también unas relaciones dinámicas entre teoría y práctica, para permitir que se retroalimenten y complementen. Palabras-clave: Ucrania, choque de civilizaciones, Huntington, guerra. 1 Andrés de Castro es profesor de Relaciones Internacionales del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Es doctor en Seguridad Internacional por el IUGM-UNED, además de Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Ha dirigido doce tesis doctorales, y tiene mucha experiencia internacional y de gestión académica, habiendo dirigido dos departamentos de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en Iraq, un programa de doctorado y dos máster. Ha dirigido varios proyectos de investigación en y/o para la Academia Nacional de Estudios Políticos Estratégicos (ANEPE, Chile), la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) o el Ministerie van Justitie en Veiligheid/Ministerio de Justicia y Seguridad (JenV) del Gobierno del Reino de los Países Bajos. Cuenta con setenta y seis publicaciones, dieciocho de ellas indexadas en JCR y/o SCOPUS. El lector puede encontrar información sobre méritos y publicaciones aquí: El lector puede encontrar información adicional sobre los méritos y publicaciones del autor aquí: https://portalcientifico.uned.es/investigadores/205202/detalle 364 Andrés de Castro Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 Abstract This article analyzes the Ukraine war through the lens of Huntington´s clash of civilizations and other relevant authors. This allows us to identify what are the most useful theoretical tools to analyze the conflict. We have also benefited from Russian theoretical production, which explains their country´s political position. The analysis of those elements could have benefitted the avoidance of war or at least limit its consequences. Ignoring a relevant country´s theoretical production and military strength is usually not a good idea. Academia must have the capabilities to understand and explain reality, which would allow for a good relationship between theory and practice, to allow communication between the two. Keywords: Ukraine, clash of civilizations, Huntington, War. 1. Una lectura de Huntington y el choque de civilizaciones en 2025 En el contexto posterior a la anexión rusa de Crimea en el año 2014, se generó un debate académico frente a si se podía entender la crisis en Ucrania en el contexto del choque de civilizaciones o si lo anterior era resultado, simplemente, de la competición geopolítica. Lo anterior es, por tanto, una invitación al análisis de la obra fundamental de Huntington (1996) en su conjunción directa con la guerra en Ucrania (2014/2022-¿?) y, en un aspecto más amplio, de la relación entre Rusia y Occidente. Con el objetivo de observar varios elementos. En primer lugar, poder comprobar qué tal ha envejecido la teoría, contrastarla con el resto y poder, en definitiva, buscar la manera teórica más precisa para explicar la realidad internacional. Así, Huntington (1996), plantea que el mundo tras la guerra fría es multipolar y multicivilizatorio, tras la división entre primer, segundo y tercer mundo que ocurre en la etapa bipolar. Y que tiene como característica el contacto constante entre civilizaciones, lo que supone una novedad histórica. En este contexto, advierte del supuesto final de la competición ideológica, política y económica para hacer nacer la “competición cultural de civilización” (1996:21). Según ese argumento, los pueblos y las naciones estarían tratando de contestar la pregunta básica de identidad, cuestiones ancestrales, religión, idioma, historia, valores, costumbres e instituciones. A través de la identificación con grupos culturales: tribus, grupos étnicos, comunidades, religiones, naciones y, en un sentido más amplio, civilizaciones. En este sentido, Huntington considera que la política no es solamente una cuestión que avanza sus intereses, sino que define una identidad. Conecta, por 365 La guerra de Ucrania: entre el choque de civilizaciones ¿y la llegada del momento post-liberal? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 tanto, con la idea de que los Estados-nación son el principal actor de los “world affairs” (1996, 21). Y afirma que su comportamiento se forma por la búsqueda del poder y de la riqueza, pero también por preferencias culturales, similitudes y diferencias. Así, para Huntington, los tres mundos del momento bipolar dan paso a las distintas civilizaciones: occidental, latinoamericana, africana2, islámica, sínica, hindú, ortodoxa, budista y japonesa. En ese contexto, en el mundo de las civilizaciones mencionadas, los mayores conflictos no tendrán lugar entre las clases sociales sino entre personas que pertenecen a distintas entidades culturales. Establece así el concepto de “kin countries” (1996:28) por el que distintos Estados de la misma civilización acudirán a un potencial conflicto con el objetivo de socorrer a un actor de su espacio, que ha visto un desplazamiento desde la Cortina de Acero hacia el límite que divide la cristiandad occidental del mundo musulmán y ortodoxo. Además, manifiesta que la razón del fracaso del modelo democrático en el mundo musulmán se debe a la cultura islámica, que sería, por tanto, incompatible con la democracia, destacando, así, elementos de heterogeneidad. Afirma, también, que la proyección económica y política de los países ortodoxos es incierta. Argumento que es fácilmente entendible a mediados de la década de los 90 del siglo XX, a pocos años de la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Y en el contexto en el que las nuevas repúblicas están buscando su lugar en el mundo. Así mismo, manifiesta que el poder occidental tiene una tendencia negativa -a la bajaen relación con el resto de civilizaciones. Sin embargo, al ser aún la más poderosa, señala el incentivo de que otras se unan a ella, incluso para hacer bandwagoning. De hecho, hace una crítica al Fin de la Historia de Fukuyama (1989), poniendo como ejemplo el final de lo que denomina la “diplomacia de las sonrisas” y del “fin de la política del sí” (1996:32) entre Occidente y Rusia. De hecho, Huntington cita textualmente a Mearsheimer (1996:37), destacando el argumento de la potencial competición de seguridad entre ambos actores, en el factor específico de compartir una frontera extensa y poco protegida y manifiesta que puede que Rusia y Ucrania aprendan a convivir, pero que sería inusual, destacando, por ello, la aproximación estatista. Por el contrario, Huntington resalta el factor civilizacional, que se compone de elementos culturales, personales y vínculos históricos entre Rusia y Ucrania, acentuando el elemento de “intermingling” (1996:37). Así, la crítica que Huntington hace a la obra de Mearsheimer, es que este último estaría ignorando la división que existe en Ucrania entre un este ortodoxo y un oeste uniata. La conclusión es que la aproximación estatista prevé una guerra por la que Rusia podría quedarse con parte del territorio ucraniano -para 2 En cuanto a la parte subsahariana y con opciones de convertirse en un futuro en civilización. A la parte norte del continente la ubica en civilización islámica. 366 Andrés de Castro Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 lo que Mearsheimer recomienda la capacidad nuclear como disuasióny la aproximación civilizacional minimiza esa posibilidad y destaca la posibilidad de que Ucrania se parta en dos. Para evitar lo anterior, Huntington recomienda cooperación y que Ucrania renuncie a su capacidad nuclear, que promueva asistencia económica y que tenga planes de contingencia para una posible ruptura de Ucrania. Sobre lo anterior, hay que destacar que Mearsheimer había hecho un análisis adecuado de la situación (1993) y que sus predicciones han sido acertadas, como podemos atestiguar treinta y dos años después. Sin embargo, se pueden rescatar varios elementos de interés en el argumento de Huntington. En la ejecución de la política exterior del presidente Biden, analizados por Sokolshchik (2024), se han puesto sobre la mesa diversos elementos para aculturizar Ucrania, desmontando los elementos culturales propios de la civilización ortodoxa, a través de decisiones políticas como el cambio de la fecha de conmemoración del Nacimiento de Cristo, la Navidad, que tradicionalmente se celebraba el 7 de enero, siguiendo el calendario juliano, para pasar a celebrarse el 25 de diciembre, según el calendario gregoriano, desde el año 2023 y para que, en palabras de Zelensky: “Todos celebramos la Navidad juntos, en la misma fecha, como una familia grande, como una nación, como uno solo país”3. Además, ha hecho suyos elementos woke como la presencia de una persona transexual y extranjera, Sarah Ashton-Cirillo, que durante algún tiempo sirvió en las Fuerzas Armadas Ucranianas con el empleo de sargento y ejerció de portavoz del Ejército. A través de esas decisiones, buscaba alinearse con los movimientos LGTBI+ occidentales y poder explicar la supuesta diferencia cultural existente entre una Rusia religiosa de valores caducos, basados en el totalitarismo y en la barbarie y una supuesta Ucrania democrática, liberal, transfeminista y woke. Fácil de entender por parte de los ucranianos, pero no compartida por ellos. Elemento clave en la ausencia de competición cultural e ideológica en esta guerra. Incluso religiosa, en el contexto de la Cristiandad y de un entendimiento similar de ésta, incluso en el contexto de la diferencia entre uniatas y ortodoxos. Ya que los ucranianos tienen mucha más conexión cultural, social y civilizatoria con los que les matan en el campo de batalla que con los que les envian a morir desde un despacho en el contexto de una guerra proxy, como veremos más adelante. Además de lo anterior, Zelensky prohibió en agosto de 2024 la presencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Ucrania, así como de las organizaciones religiosas que tuvieran una afiliación con la misma, en especial la Iglesia Ortodoxa Ucraniana (Ukranian Orthodox Church), dependiente del Patriarca de Moscú. Además, diseñó diseñó una comisión de expertos independientes4 para valorar 3 https://www.bbc.com/news/world-europe-67816987 4 https://foreignpolicy.com/2024/09/23/ukraine-orthodox-church-law-russia-uoc-influence-war/ 367 La guerra de Ucrania: entre el choque de civilizaciones ¿y la llegada del momento post-liberal? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 si existía un vínculo entre Rusia y las distintas iglesias. Una medida iliberal para asegurar las bases de un supuesto liberalismo. Según datos del Departamento de Estado de Estados Unidos5 del 2023, el 60,8% de los ucranianos se identifican como ortodoxos (42,2 % Orthodox Church of Ukraine-OCU), -tras ser el 36,4% en 2022y el 5,6% Ukranian Orthodox Church (UOC) -6,5 en 202212,6 ortodoxos sin afiliación (2023) frente al 19 en 2022. A lo que se suma un 11% de católicos (Ucranian Greek Catholic Church) frente al 10,2 en 2022. El primer problema al que nos enfrentamos es la calidad de los datos y es posible argumentar la importancia del miedo a la hora de significarse. Lo cual explicaría el alto porcentaje de ortodoxos sin afiliación, siguiendo las campañas de aculturación de los rusos étnicos en Ucrania, a través de la prohibición de expresiones culturales como la música en 20226 o la prohibición de elementos culturales que estuvieran vehiculados a través del idioma ruso en Kiev7 o la retirada de 19 millones de libros rusos de las bibliotecas en 20238. Lo anterior nos invita a preguntarnos: ¿Qué actores se han visto beneficiados por esta guerra desde 2022 y al menos hasta 2025? ¿se puede entender este conflicto en el contexto de blood letting? ¿existen elementos de guerra proxy? En el segundo capítulo de su obra, Huntington destaca la importancia de la religión en los conflictos, en el aspecto específico de la importancia de la identidad, más allá de que se comparta etnia o idioma. Así, en el aspecto dedicado a la caracterización de cada una de las civilizaciones, sobre la ortodoxa destaca: su herencia bizantina, la diferencia religiosa, los 200 años de dominación tártara, el “despotismo burocrático” (1996:46) y la exposición limitada al Renacimiento, la Reforma Protestante y la Ilustración. Lo cual conecta con el debate del tercer capítulo respecto a los argumentos de V.S. Naipaul sobre la existencia de una “civilización universal” (1990) y de Vaclav Havel sobre una “single global Civilization” (1996: 56) que nos recuerda el impacto del momento histórico en el que se sitúa la obra de Fukuyama (1989), que conduce a que muchos crean que se ha llegado al fin de la Historia, y que un poder casi absoluto puede también cercenar la cultura propia de los pueblos, generando una sola civilización con los siguientes valores: individualismo, economía de mercado, democracia liberal o “political democracy” (1996:57) representados por las cumbres de Davos y con exponentes en la Coca Cola, la CNN y el idioma inglés. Con la casi total asunción de que el colapso de la 5 https://www.state.gov/wp-content/uploads/2024/05/547499_UKRAINE-2023INTERNATIONAL-RELIGIOUS-FREEDOM-REPORT.pdf 6 https://www.bbc.com/news/world-europe-61859593 7 https://www.dw.com/en/kyiv-imposes-ban-on-russian-language-culture/a-66301913 8 https://www.reuters.com/world/europe/ukraine-withdraws-19-mln-russian-soviet-era-bookslibraries-2023-02-07/ 368 Andrés de Castro Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 Unión Soviética y de los potenciales proyectos que se pudieran desarrollar en el territorio era casi perpetuo. Lo anterior es consecuencia directa de los elementos de poder que Occidente conseguía tener: control del sistema bancario, de las divisas fuertes, de los bienes manufacturados, mercados de capital, dominio y liderazgo moral, capacidad de intervención militar en tierra, mar y aire, acceso al espacio y a la industria aeroespacial y control de las comunicaciones y del mercado de la defensa. Sin embargo, Huntington ya prevé la caída a mediados de los 90 calificándola como “a civilization in decline” (1996:82). Por el contrario, en el contexto específico de la civilización ortodoxa, contemplamos un debate basado en las distintas fases de la Historia en las que Rusia ha estado más o menos conectada con Occidente, incluso a través de la influencia de una teoría occidental, el marxismo, como fuente para la forma de organización del Estado. En ese sentido, Huntington detecta la contradicción de que, cuando Occidente considera que ha ganado la batalla contra Rusia, en el fondo la ha perdido: “As the Russians stopped behaving like Marxists and began behaving like Russians, the gap between Russia and the West broadened” (1996:142). Teniendo además en cuenta que, para Huntington, Occidente termina en Europa, en la franja que le separa de la civilización ortodoxa del Islam. Occidente, es, por tanto, la Cristiandad occidental. Católica y protestante. Con las áreas grises esperables, como la actitud de Rumanía, ortodoxa pero alineada -por interéscon Occidente, lo cual puede cambiar cuando lo haga la razón principal de su alineamiento. Sobre el tema de las alianzas militares como parte de las civilizaciones, Huntington hace un paralelismo entre Occidente y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la que atribuye el objetivo de prevenir el control y la presencia militar en Europa por parte de Rusia. Y, a cambio, “Russia vigorously opposed any NATO expansión, with those Russians who were presumably more liberal and pro-Western arguing that expansion would greatly strengthen nationalist and anti-Western political forces in Russia. NATO expansion limited to countries historically part of Western Christendom, however, also guarantees to Russia that it would exclude Serbia, Bulgaria, Romania, Moldova, Belarus and Ukraine, as long as Ukraine remained united” (1996: 162). En este último aspecto, Huntington destaca la tradición histórica de control ruso del territorio ucraniano desde 1654, cuando Bohdan Khmelnytsky, líder de una rebelión anti-polaca llega a un acuerdo con el zar Alejo I. Salvo un periodo entre 1917 y 1920 está bajo control ruso hasta 1991. Así, tras la caída del muro, el 22% de los ucranianos se consideraban rusos y el 31% eran nativos en ese idioma (1996:166). Además, en las elecciones de 1994, el ganador en 369 La guerra de Ucrania: entre el choque de civilizaciones ¿y la llegada del momento post-liberal? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 trece provincias del occidente fue Leonid Kravchuk que se calificaba como nacionalista ucraniano, frente a Leonid Kuchma, que fue el ganador en las trece provincias del este y que tuvo que aprender ucraniano para la campaña (íbid). De ahí que Huntington observara varias posibilidades: 1. La violencia entre rusos y ucranianos es poco probable. Por un factor civilizacional. Y por la elección de Kuchma en 1994. 2. Que Ucrania se separe en dos y que la parte oriental se fusione con Rusia. Considera también la posibilidad de que la parte occidental sea la que se secesione. 3. Que Ucrania siga unida y que coopere con Rusia. Y que la relación entre ambos sea como la relación franco-alemana en Europa Occidental, el corazón de la relación (Morrison, 1993). Es crucial este último símil, porque explicita un error de conceptualización de un ejemplo clave para las Relaciones Internacionales. Al dársele más importancia al factor civilizacional que al interés nacional -especialmente el de los poderosos-. Los mismos elementos que fracturan un supuesto eje francoalemán son los que fragmentan la supuesta relación entre Ucrania y Rusia. Por, entre otros motivos, los intereses de Estados Unidos en otras regiones (Eurasia y Europa) que Huntington parece ignorar. Sin embargo, cuando se refiere al choque de las distintas civilizaciones y analiza a Rusia y a Occidente, propone una “need for a redefinition of the balance between Russia and the West and agreement by both sides on their basic equality and their respective spheres of influence” (1996: 242) Y establece elementos específicos: 1. La aceptación rusa de la expansión de la UE y la OTAN a aquellos Estados cristianos occidentales (católicos-protestantes) de Europa central y oriental con el compromiso occidental de no expandirse más allá, salvo que Ucrania se separe en dos países (entendiéndose, con ello, expandirse a la parte occidental uniata y, por tanto, católica). 2. Un pacto de no agresión entre Rusia y la OTAN. 3. El reconocimiento occidental de Rusia como actor responsable de la seguridad de los países ortodoxos. 4. Un reconocimiento de los problemas de seguridad que para Rusia pueden suponer los musulmanes en el sur de su territorio y ser favorable a las medidas que tenga que tomar. 5. Un acuerdo entre iguales para tratar con temas como Bosnia, donde existen intereses occidentales y ortodoxos. 370 Andrés de Castro Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 Si se hubieran cumplido esos cinco puntos, según Huntington, “neither Russia nor the West is likely to pose any longer-term security challenge to the other” (1996: 242). Sin embargo, Occidente creyó que su poder casi absoluto en la década de los 90 y los primeros años del siglo XXI le podía permitir saltarse ese tipo de acuerdos y de elementos básicos del entendimiento de las necesidades e intereses de los otros, expresados en este caso por Huntington, desde la perspectiva de las civilizaciones: “in the emerging era, clases of civilizations are the greatest threat to world peace, and an international order base don civilizations is the surest safeward against world war” (1996: 321) Sobre lo anterior, Barkanov (2015) manifiesta que existe poca evidencia que permita afirmar que la diferencia religiosa entre Uniate y la Iglesia Ortodoxa pueda haber sido un factor fundamental. Lo que sí considera es que el factor étnico, junto con la competición entre las grandes potencias, habría sido el factor fundamental de conflicto. En el contexto, entre otros, del choque entre la asociación oriental de la Unión Europea (EU’s Eastern Partnership Policy) y la Unión Euroasiática rusa (Russia’s Eurasian Union). 2. Caída del liberalismo en Occidente, Rusia como Estado-civilización y Euroasianismo En una de sus principales obras, Diesen (2024), nos recuerda que todo orden mundial aspira a la permanencia, la cual puede conseguir a través de la gestión del cambio y de la reforma. De lo contrario, estancamiento, decadencia y colapso. Así, en el repaso histórico que realiza entre el los cuarenta y cinco años bipolaridad y los treinta de unipolaridad, manifiesta que “the excesses of liberalism had failed to deliver order” (2024:7). Sin embargo, hasta el final de la Administración Biden, Estados Unidos consideraba que su hegemonía y el liberalismo eran las estrategias para asegurar su poder, enfrentándose por ello a China y Rusia, enfocadas en el “balance of power in which the competing national interests of the great powers are addressed, and common rules cannot be imposed unilaterally with claims of universalism” (Íbid: 7). A lo anterior, habría que añadir la hegemonía liberal, por la que los valores liberales democráticos fueron propagados por el mundo a través de la fuerza por Estados Unidos y sus aliados en lo que fueron sus grandes errores en Yugoslavia, Afganistán, Iraq, Libia, Siria y otros. En este sentido, para Diesen, la guerra proxy de Ucrania ha acelerado la transición hacia un mundo multipolar al actuar en contra de los principios westfalianos, a la vez que ha generado múltiples contradicciones en el propio 371 La guerra de Ucrania: entre el choque de civilizaciones ¿y la llegada del momento post-liberal? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 modelo liberal, como el cuestionamiento de la libertad de prensa o incluso de los resultados de elecciones libres y democráticas, tanto en Ucrania en 2014 como en Rumanía en 2024 (De Castro, 2024). En este sentido, Deneen (2023) ha profundizado en las causas y consecuencias del crecimiento y la caída del liberalismo. Explicando de qué manera busca, en sus comienzos, proponer una alternativa al sistema anterior (ancien régime) en el que los derechos de cuna tenían una importancia más que significativa y que así se pudiera crear una identidad y un futuro basados en la suma de una serie de decisiones y opciones. Sin embargo, las consecuencias fueron “el debilitamiento de la familia, las relaciones vecinales (neighborhood), la Iglesia y las comunidades religiosas y otras asociaciones, lo que ha generado la degradación de las situación social y económica de la mayoría. A cambio de que unos pocos tengan un monopolio económico y de situaciones sociales” (2023:7). Lo anterior ha llevado a que los votantes de clase obrera se hayan rebelado en muchos países y que hayan encontrado un intento de subyugación mediante la aplicación de medidas iliberales dentro del liberalismo, lo cual conecta con lo establecido en el párrafo anterior. Eso, para Deneen, ha hecho que se rompa el eje izquierda y derecha liberal y se haya generado una situación nueva en la concepción liberal de libertad, que ha creado una nueva clase dominante y degradado la calidad de vida de las masas. Además de describir esa situación, Deneen (2023) explica y ensalza los valores de la tradición, presentes en el corpus teórico del catolicismo y lo hace a través de aportaciones como la de Chesterton, en la que manifiesta que “la tradición es la democracia extendida en el tiempo, una extensión de la franquicia. Dar votos a la más oscura de las clases, nuestros ancestros. Algo así como la democracia de los muertos” (Chesterton, 1908:52-53). A la vez que insiste en el paralelismo sobre de qué manera el liberalismo ha decidido desmontar los raíles que permitían el flujo de la vida, sustituyéndolos por la nada y el todo vacuo. Así, la formación de las élites estaría compuesta por dos elementos, la retirada de los raíles y el entrenamiento para vivir sin ellos. Élites, por tanto, que descomponen la vida para los demás y que son las únicas que tienen las claves para sobrevivir -que no viviren ese nuevo sistema. Para él, el mundo postliberal de inspiración católica debería basarse, a nivel teórico, en un conservadurismo del bien común, que priorice la cultura, la sabiduría del pueblo y la necesidad de un “mixed-constitution” (2023:56) y que estuviera así orgullosa de preservar las tradiciones de una comunidad política. Con el objetivo de desterrar el liberalismo y así poder encontrar estabilidad, orden y continuidad, resumido en un concepto propio de “aristopopulismo” (2023:57). En paralelo a esta situación de caída, crisis y cuestionamiento del modelo político liberal occidental, Rusia ha tratado de fortalecer su aportación teórica 378 Andrés de Castro Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 Lo anterior puede sugerirnos un cambio en la política exterior de Estados Unidos desde una perspectiva de hegemonía liberal a otra realista. Aunque se generen muchas distorsiones en un cambio tan profundo de aplicación. 5. Conclusiones Desde el principio de los tiempos, muchos Estados con poder han tenido una gran falta de humildad a la hora de analizar su caída y, así, han sido incapaces de entender los elementos que les alejaban del poder. Sin embargo, sorprende la dificultad que ha tenido Estados Unidos para percatarse del final del momento unipolar (1989-2014). Dos décadas y media de poder en el mundo en el que la priorización ha sido la hegemonía liberal, como forma de influencia en el mundo y con el objetivo de mantener el liderazgo. El corpus teórico que aquí se ha analizado ha buscado ver si la aportación de Huntington sigue vigente y han aparecido elementos que sí permiten ayudar a la discusión y ordenar ideas, pero también se han visto predicciones manifiestamente erróneas, en especial frente a las aportaciones de Mearsheimer a finales de los años 90. Dicho eso, el concepto de civilización y Estadocivilización puede enriquecer la discusión teórica tanto para la explicación del final de la hegemonía liberal y la aparición de un mundo post-liberal, como para tratar de entender este último y las nuevas dinámicas que se darán tras el fin de la guerra en Ucrania. Que incluyen una potencial salida de Estados Unidos del continente, incidiendo en una aún mayor ruptura del llamado “eje trasatlántico” que se ha producido por la guerra de Ucrania, así como un recrudecimiento de la competición entre EEUU y China, Si, siguiendo lo establecido por Huntington, se ha roto la civilización occidental a ambos lados del Atlántico por el declive del mundo católico y protestante, ¿qué futuro nos espera? En marzo de 2025, momento de escritura de este capítulo, existe un consenso mediático sobre la importancia y la plausibilidad de que la Unión Europea se convierta ahora sí en un actor. Estamos muy convencidos de que ese no será el caso. Dicho eso ¿volveremos a una situación en la que no habrá nada por encima del Estado? ¿a alianzas puntuales entre los distintos actores en Europa en momentos de necesidad? El mundo ortodoxo parece estar en buena forma y estarse adaptando bien a sus necesidades, manteniendo su tradición milenaria. ¿Y el catolicismo? ¿conseguirá ser sal de la tierra y la luz del mundo? ¿conseguirá remar hacia la concepción post-liberal, en la definición de Barron (2007)? ¿y el protestantismo? ¿avanzará más allá de la creación del woke? ¿es compatible con un momento post-liberal? ¿Es Occidente, como civilización, independiente de lo anterior? 379 La guerra de Ucrania: entre el choque de civilizaciones ¿y la llegada del momento post-liberal? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 Respecto a la disciplina de las Relaciones Internacionales, existe una urgente necesidad de que algunos se retiren la venda ideológica de los ojos. Se ha generado una paradoja por la que una gran cantidad de investigadores del área parecen ser los últimos en percibir -o al menos reconocerlos cambios. Ya que han creído que su trabajo era ser militantes, o falsos maestros, y repetir de manera acrítica elementos ideológicos, en vez de dedicarse a la que que es su labor, la búsqueda de la verdad. Y es que, para la lluvia tormentosa, la opinión del meteorólogo es ciertamente inmaterial. 380 Andrés de Castro Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 363-382. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16 Bibliografía Anderson, B. (2016). Imagined communities. Verso Books. Barkanov, B. (2015). Crisis in Ukraine: Clash of Civilizations or Geopolitics? In: Kanet, R.E., Sussex, M. (eds) Power, Politics and Confrontation in Eurasia. 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