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El toro en la literatura árabe contemporánea

Gómez Bárcena, Carles

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Revista de Estudios Taurinos Nº 4, Sevilla, 1996, págs. 163-178 EL TORO EN LA LITERATURA ÁRABE CONTEMPORÁNEA ANéstor Luján, “in memoriam” Carles Gómez Bárcena Periodista ojos árabes, España es un país cuya occidentalidad ha de ser, cuando menos, matizada. Los siglos de fecunda presencia arabo-musulmana en buena parte de su territorio le confieren una singularidad cultural a la que es ajena el resto de países de la Europa occidental. Si, como afirmara el ensayista Américo Castro por los años cuarenta, España jamás estuvo ausente de Europa, no es menos cierto aún que «su fisonomía fue siempre singular»1.Dicha particularidad árabe de la historia española es vista con suma simpatía desde la vertiente meridional del Mediterráneo. Es más, aún hoy constituye uno de los jalones básicos de la memoria colectiva de los pueblos árabes. De ahí que la visión árabe de la España contemporánea esté fuertemente condicionada por el pasado andalusí2. 1Castro, Américo (1983): España en su historia. Cristianos, moros y judíos, Barcelona, Grijalbo/Mondadori, pág. 20. 2Véase al respecto Epalza, Míkel de (1972): España y su historia vista por los árabes actuales, Madrid, Almenana, vol. 2, págs. 53-108. Un interesante trabajo de investigación basado en los textos de enseñanza media de Siria. REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 161 España pervive en la memoria árabe y constituye al tiempo un motivo literario para los escritores árabes contemporáneos. Así lo ha expuesto Pedro Martínez Montávez, el arabista español que más y mejor ha investigado sobre el tema, en su excelente libro Al-Andalus, España, en la literatura árabe contemporánea3.La España dibujada por los autores árabes de finales del siglo XIX e inicios del XX, contiene en sí todos aquellos elementos que andando el tiempo conformarán el grueso de la mirada literaria árabe sobre nuestro país. Lo que ha dado en llamarse el mito andalusí, esto es, el tema del paraíso árabe perdido, alimentará desde entonces la imaginación de toda suerte de literatos árabes, ya sean éstos tradicionalistas o innovadores, del levante o del oeste. En suma, España, para un árabe, es, en boca del poeta sirio Nizar Qabbani, «un dolor histórico imposible»4. Como quiera que la fiesta de los toros es, por otro lado, una de las manifestaciones culturales más peculiares y turbadoras de los pueblos de España, dicho espectáculo taurino ha sido recreado por buena parte de los hombres y mujeres de letras árabes de paso por nuestro país, los cuales han dejado constancia en sus textos de la enorme carga simbólica que el toro de lidia posee, así como del carácter subyugador de las fiestas populares que le tienen por protagonista. Sobre la producción literaria árabe de inspiración taurina versa, precisamente, el presente artículo. En él se recogen algunos de los Carles Gómez Bárcena 164 3Martínez Montávez, Pedro (1992): Al-Andalus, España, en la literatura árabe contemporánea, Madrid, Mapfre. 4Qabbani, Nizar (1973): Qissati ma-l-sir (“Mi historia con el verso”), Beirut, pág. 253. REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 162 pasajes más notables de esa producción, si no extensa sí reveladora, que tiene al toro y al torero como héroes literarios. I.—LOS TOROS EN LA POESÍA ÁRABE. Es en el ámbito de la poesía, más que en el de la narrativa, en el que el recurso a la fiesta de los toros aparece con mayor asiduidad en la literatura árabe contemporánea, al igual que sucede, por lo demás, en las letras españolas. No obstante, se trata de una utilización más bien de tipo accidental, ya que, como apunta el profesor González Troyano, «la abstracción que siempre implica la lírica permite desnudar la fiesta de sus aspectos más polémicos y ceñirse a la riqueza simbólica, metafórica, lingüística, colorista y dramática que puede extraerse de la misma»5. Entre los poetas árabes contemporáneos que han hallado inspiración en lo taurino, brilla con luz propia el sirio, ya antes mencionado, Nizar Qabbani (Damasco, 1923), autor de una vasta obra en verso enmarcada dentro de lo que ha dado en llamarse el neoclasicismo poético árabe, una tendencia que trata de armonizar los viejos patrones del quehacer poético árabe con las nuevas fórmulas en materia de rima y composición importadas de Occidente6. La experiencia española vivida por el poeta damasceno resulta determinan- El toro en la Literatura árabe contemporánea 165 5González Troyano, Alberto (1988): El torero, héroe literario, Madrid, Espasa-Calpe, pág. 12. 6Véanse al respecto: Adonis (1985): Introduction a la poétique arabe, París, Sindbad y Bencheikh, Jamel Eddine (1989): Poétique arabe, París, Gallimard. REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 163 te a la hora de abordar su gusto por lo taurino. Si bien su primer contacto con nuestro país tuvo lugar gracias a un fugaz viaje emprendido allá por 1955, fue entre los años 1962 y 1966 cuando el poeta descubre en verdad España. Nizar Qabbani reside en Madrid durante ese fructífero lapso de tiempo, como consejero de la Embajada siria. En dicho período, uno de los más dulces en la vida del poeta, la obra de Qabbani incorporará el tema español a través, sobre todo, del mito andalusí ya antes aludido. Hombre de refinada sensibilidad y mente desprejuiciada, Qabbani no tardará mucho, como es lógico, de otro lado, en dirigir la mirada hacia el fértil universo taurino, para caer subyugado acto seguido ante su policromía visual. En un poema incluido en sus Papeles españoles, cuyo registro estético destila unas más que evidentes reminiscencias picassianas —la lidia entendida como juego con la muerte, por ejemplo—, escribe el poeta: «España... Ligeros abanicos que peinan a la brisa, y ojos negros, profundos, sin principio ni fin. Un sombrero arrojado ante un balcón, y una rosa fragante que llama a un caballero andaluz que juega con la muerte. Yque sólo posee una espada, y orgullo»7. Carles Gómez Bárcena 166 7 Qabbani, Nizar (1988) : Poemas amorosos árabes, Madrid, Instituto Hispano-Árabe de Cultura, pág. 221 (Traducción de P. Martínez Montávez). REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 164 Pero ese juego con la muerte que interpreta el torero de Qabbani, no es sino un desafío ritual, la lucha constante por la vida que define la existencia del hombre. Como buen aprendiz de aficionado, el poeta cree ver en el toro, no obstante, el protagonista axial de la fiesta. De ahí, el tono admirativo de los siguientes versos: «A pesar de la sangre que le desnuda. Apesar de la flecha en él hundida. Apesar... Es la víctima más grande y majestuosa que quien la mata»8. Más allá de su llamativa vistosidad estética, la corrida taurina adquiere en la poesía de Nizar Qabbani un simbolismo de carácter cuasi religioso. Así, la muerte del toro, animal soberbio, irreductible hasta el final, se inscribe en paralelo a la de los mártires y profetas. Escribe el poeta al respecto: «Corrida... Corrida... El toro embiste a la tela tenaz... furiosamente. Ycae en el palenque: Como todos los mártires. Cual todos los profetas. Sin arriar su soberbia»9. El toro en la Literatura árabe contemporánea 167 8Qabbani, N.: op. cit., pág. 224. 9Idem. REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 165 Tampoco faltan en los versos más estrictamente amorosos de Qabbani ciertas pinceladas taurinas. De hecho, en la simbología de las corridas de toros se dan cita los tres elementos que, a juicio del filósofo francés Vladimir Jankelevitch10, exige toda aventura romántica que se precie de serlo; a saber: el de la muerte, el propiamente estético y, por último, el amoroso. Dicen los versos de Qabbani: «Gracias, por los cuadernos de colores que tú me has regalado. Nada en el mundo me abre el apetito como esos papeles coloreados. Como el toro español, el morir me resulta especialmente grato cuando se me provoca con algo colorado. ¿Conocías mis impulsos españoles cuando esos cuadernos me has mandado?»11. Hasta aquí las incursiones taurinas de Nizar Qabbani. El otro gran poeta árabe contemporáneo atraído por el embrujo taurino es el iraquí Abd al-Wahhab al-Bayati (Bagdad, 1926). Miembro de una fecunda generación de poetas árabes de tendencia rupturista —su compatriota Carles Gómez Bárcena 168 10 Jankelevitch, Vladimir (1963): L’aventure, l’ennui, le serieux, París, Aubier, 1963. 11 Poema traducido por P. Martínez Montávez y recogido en su libro Al-Andalus..., op. cit. pág. 162. REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 166 Badr Shaker as-Sayyeb, entre ellos—, al-Bayati descubre las potencialidades literarias de la fiesta de los toros en plena granazón creativa, a través de la figura emblemática de Federico García Lorca12. El poeta granadino es, sin lugar a dudas, un lugar común, el símbolo más elaborado y persistente de la temática de raíz hispana cultivada por los principales vates de la nueva poesía árabe. Sin embargo, dichos poetas no cantan a Lorca desde el mimetismo de un afecto cursi y trasnochado. Tampoco lo hacen con una intención escapista. Antes bien, el Lorca que evocan posee un perfil dramático y angustiado, no exento, a su vez, de connotaciones políticas. La rememoración lorquiana de dichos poetas es al cabo una indagación total del vivir. En su largo poema Muerte en Granada, al-Bayati sitúa al autor del Romancero gitano en el coso taurino, sólo, a merced de los arreones de un toro invisible: «Toro de seda y negro terciopelo muge en la plaza, sin que lo vea el jinete. Sus dos cuernos al aire persiguen al lucero de la tarde, apuñalan al jinete embrujado»13. El toro en la Literatura árabe contemporánea 169 12 Sobre la recepción del poeta granadino en la poesía árabe contemporánea véase el libro de Martínez Montávez, P. (1990): Literatura árabe de hoy, Madrid, Cantarabia, págs. 103-119. 13 Seguimos la versión que Martínez Montávez, P. ofrece en Al- Andalus..., op. cit. pág. 206. REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 167 Al-Bayati, hombre de una significada militancia izquierdista no ajena a exilios y calamidades, exalta en Lorca, de una parte, todo lo que del español siente próximo, pero también ve en él al compañero que comparte los mismos sueños políticos y que muere por ellos en el espacio mítico del coso taurino: «Míralo aquí, muriendo, cuando el toro en la plaza, apuñalado, muge terriblemente. Para lavar la afrenta de la muerte, en el corazón de la noche hundió la espada, luchó de calle en calle hasta morir. Los malos le alcanzaron, le sembraron el cuerpo de puñales, y cortaron el hilo que temblaba en el cielo». Otros ejemplos de poesía árabe de corte taurino o simplemente de inspiración táurica, nos los brindan, aunque siempre en un plano menor, Ahmad Abd as-Salam al-Baqqali y Ahmad Sabri, poetas ambos de nacionalidad marroquí. El primero de ellos, dedicado durante años a la carrera diplomática como consejero cultural en Washington, primero, y cónsul general en Londres, más tarde, es autor del poema Flamenco (1976), en el que evoca los recuerdos de su primera visita a España. Dice así uno de sus fragmentos: «Y unas adolescentes, rozando la juventud y el primer beso sobre el oro diluido; Carles Gómez Bárcena 170 REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 168 y el torero con su traje de luces que ilusiona a las mujeres, trasnocha soñando con la vida con el cuerno en las entrañas y pasa la noche luchando con la pesadilla acariciando el atractivo cuerpo en la cama...»14. Alejado de la personalísima visión taurina de un al- Bayati, por ejemplo, al-Baqqali (n. en 1932) elige los ambientes de la bohemia flamenca, más trillados, sin duda, como referente poético. El diestro recreado por el poeta marroquí responde, así pues, al viejo tópico del torero noctámbulo, frecuentador de locales flamencos y seductor de virilidad acentuada, a la manera del torero Juan Gallardo, protagonista de la novela Sangre y arena de Vicente Blasco Ibañez. El también marroquí Ahmad Sabri (n. en 1936) recoge en su libro de poesías del año 1967, Me regaló un melocotón y murió, el poema de inspiración taurina El toro, la cita y la perdición. En él y desde un punto de vista menos admirativo que el visto en las muestras anteriores, se subrayan los contornos más controvertidos de las corridas, lo que el escritor Rafael Cansinos-Assens llamó «el reverso» de la fiesta15. Así, abundan ciertos pespuntes críticos relativos a la El toro en la Literatura árabe contemporánea 171 14 El poema aparece en el libro de Djbilou, Abdellah (1992): Mirada desde la otra orilla. Una visión de España (Antología de textos literarios marroquíes actuales), Madrid, Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe, págs.. 157-158. 15 Cansino-Assens, Rafael (1927): La nueva literatura, Madrid, Páez, pág. 46. REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 169