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Las crisis en la Hispanoamérica colonial como instrumento de análisis histórico. Introducción

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Las crisis en la Hispanoamérica colonial como instrumento de análisis histórico. Introducción

Author: Pérez-Mallaína Bueno, Pablo Emilio
Publisher: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Year: 2005
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b06576ba-2ea0-4d2d-a0b1-8c13a3b65add/download
Anua io de Es udios Ame icanos, 62, 2,
julio-diciemb e, 13-24, Se illa (España), 2005
ISSN: 0210-5810
In oducción
Pablo E. Pé ez-Mallaína
Uni e sidad de Se illa
En agos o de 2005 la ue za desa ada de ien os y aguace os del
hu acán Ka ina a asó a ios es ados del su de los Es ados Unidos, ensa-
ñándose especialmen e con la ciudad de Nue a O leáns. Los mue os se
con a on po miles; las pé didas ma e iales y los e ugiados po millones,
pe o el ciclón, además de es e as o de mue e y des ucción, dejó una
gene al sensación de impo encia. No cabe duda: los Es ados Unidos habí-
an pasado po una si uación c í ica. A pesa de oda su iqueza ma e ial;
de su so is icada ecnología y de su demoledo pode mili a ; el ien o
había soplado y como po ensalmo, an e medio mundo que obse aba los
hechos a a és de las pan allas de la ele isión, había quedado en e iden-
cia que ambién ese gigan e enía los pies de ba o.
Es os lamen ables sucesos u ie on sin emba go un elemen o cu io-
so y digno de e lexión: su capacidad de con e i a casi odos los que lo
obse a on, incluidos los que ue on es igos solamen e a a és de los
medios de comunicación, en analis as c í icos de la ealidad no eame i-
cana. En los me cados; en las e azas de los ca és, en el au obús, senci-
llos ciudadanos se pe mi ían hondas y ilosó icas e lexiones sob e como
las ue zas de la na u aleza e an capaces de ba i ácilmen e al más con-
solidado de los pode es humanos. La p ensa, po su pa e, puso de mani-
ies o las isu as del gigan e: las eno mes bolsas de pob eza de algunos
es ados del Su ; la pe sis encia del acismo; los b o es de iolencia que
lle aban a los saqueado es a i o ea a los helicóp e os policiales; la des-
coo dinación en e las au o idades ede ales, es a ales y locales o, inal-
men e, la endencia siemp e p esen e en los gobe nan es de aquel país a
inclui la olun ad di ina como explicación o como solución de sus ibu-
laciones.
En pocas palab as, la c isis p o ocada po el Ka ina, pa ecía habe
le an ado los icos opajes en los que se en ol ía la pode osa nación,
dejando sus in e io idades a la is a y al a bi io de los comen a ios de odo
el mundo. Pues bien, así pueden se ap o echadas las c isis: como un
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medio de e lexión sob e la e dade a ealidad ocul a as las apa iencias;
y lo mismo que el público en gene al hizo sus elucub aciones, ambién los
his o iado es deben ap o echa esos momen os de ensión que han queda-
do g abados en el pasado pa a e mejo den o de la ealidad de las ins i-
uciones y de las gen es.
* * *
El Anua io de Es udios Ame icanos ha publicado un pa de núme os
siguiendo el hilo conduc o de si uaciones c í icas i idas en Amé ica. El
p ime o de ellos, coo dinado po Ma iano Plo kin, se ci cunsc ibía a suce-
sos ocu idos en La inoamé ica du an e la Edad Con empo ánea (Volumen
62, n.º 1, ene o-junio 2005). Co esponde aho a hace lo p opio con la Épo-
ca Colonial Hispanoame icana.
El D . Plo kin ya hizo en la in oducción a su dossie una b illan e
e lexión sob e el signi icado del é mino c isis desde a ios pun os de is-
a, desde el e imológico, al médico, pasando po el eligioso. Esa ci cuns-
ancia me exime de epe i aquí semejan es conside aciones y emi o al lec-
o in e esado al olumen 62 del AEHA. Sin emba go, no quisie a deja de
indica mi pe sonal in e p e ación del é mino desde un pun o de is a his-
o iog á ico, pa a que, de es a o ma, se en ienda mejo la elección de los
abajos que componen el p esen e dossie .
En ese sen ido en iendo que una c isis his ó ica es uno de esos
momen os di íciles y delicados en los que un g upo humano se en en a a
una mu ación de al in ensidad o a una ci cuns ancia de al g a edad que
pod ía p o oca su as o mación adical o su desapa ición. Es a conmo-
ción es á p o ocada unas eces po complejos y len os cambios en las
es uc u as de la sociedad, que a ec an a egiones en e as e, incluso, a odo
un con inen e; o as eces el ulminan e es un acon ecimien o pun ual y
episódico, pe o capaz de al e a p o undamen e la ida de una pequeña
comunidad.
Las g andes c isis a ni el con inen al han sido un an iguo obje o de
in e és po pa e de los in es igado es. Re i iéndome a la His o ia Colonial,
la p ime a de ellas ue, sin duda, la p opia conquis a española, a esul as de
la cual su gió e dade amen e un mundo nue o. Un ca ác e semejan e en-
d ía, po ejemplo, la emenda ca ás o e demog á ica que e minó con una
buena pa e de la población indígena y que ue especialmen e i ulen a a
pa i de mediados del siglo XVI y llegó has a mediados del siglo XVIII.
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Ríos de in a ha hecho co e ambién la llamada “c isis del siglo XVII”,
que en ealidad lo ue más del Viejo Mundo que del Nue o. És a u o su
elemen o más isible en la caída del á ico asa lán ico, lo que es á ela-
cionado, en e o os ac o es, con el nacimien o de ci cui os económicos
in e ame icanos, den o de una e apa gene al de a ianzamien o de la con-
ciencia c iolla. En el úl imo cua o del siglo XVIII una sucesión de iolen-
as ebeliones hizo ambalea se la econquis a bu oc á ica que p e endía
ealiza el Re o mismo Bo bónico, lo que ambién cons i uyó uno de esos
momen os c í icos de la His o ia de Amé ica. Finalmen e, la Época
Colonial ocó a su in con o a con ulsión que p o ocó una mu ación
ex ao dina ia, al menos a ni el polí ico: la Independencia de las epúbli-
cas ame icanas.
En es e dossie amos a dedica nues a a ención al análisis de algu-
na de es as c isis que podíamos llama con inen ales, gene ales o es uc u-
ales, pues aunque son enómenos, ya lo hemos dicho, que han susci ado
ampliamen e el in e és de los his o iado es, siemp e es posible encon a
un pun o de is a y una pe spec i a no edosa. Es e es el en oque de la
apo ación de An onio Acos a Rod íguez, que incula la apa ición de las
Leyes Nue as de 1542-1543 y la c eación del Consulado de Come cio de
Se illa en 1543, con una e apa c í ica de la polí ica impe ial española, la
cual ino a signi ica una especie de ansición en e el inal de la conquis-
a y el comienzo de la colonización. Unos momen os decisi os, cuyo aná-
lisis pe mi e pone de mani ies o el conjun o de los in e eses implicados
en el p oceso y cuyas consecuencias moldea án la polí ica indiana de los
años u u os.
Como con as e y complemen o, los es abajos es an es del dossie
an a ija su in e és sob e esos o os momen os en los que un acon eci-
mien o ela i amen e ápido y a eces pun ual, pone a una comunidad
humana ela i amen e pequeña, a sus ins i uciones y a sus alo es, en la
esi u a de se o no se . La coyun u a no iene po que a ec a a millones de
pe sonas, pe o si se lo su icien emen e d amá ica y su impac o esul a lo
su icien emen e iolen o pa a que se le an en los elos y se nos pe mi a
escud iña en el in e io de la sociedad y, al ez, en lo p o undo de cada
pe sona.
En suma, en es e dossie p e endemos u iliza las c isis, ya a ec en a
odo un impe io o a una de sus poblaciones, como ins umen o de obse a-
ción de la ealidad social, sin que, necesa iamen e, el suceso en si mismo
enga po que susci a la a ención p e e en e del in es igado .
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Es a nue a o ma de u iliza el acon ecimien o como lla e de en ada
en los aspec os más ecóndi os de la ealidad social, polí ica y económica
no es nue a, y algunos eó icos, como Pe e Bu ke, ya se e e ían a es a en-
dencia his o iog á ica en la úl ima década del pasado siglo XX.1Con ello,
no hacían sino encuad a en la his o iog a ía con empo ánea los abajos de
algunos de los más g andes especialis as del úl imo cua o del siglo. Así,
Geoges Duby ap o echaba la conmoción de la g an ba alla de Bou ines en
1214, no pa a con a nos quiénes la gana on o la pe die on y po qué, sino
pa a e lexiona sob e el signi icado de la gue a en la Baja Edad Media.2
Del mismo modo, Ca lo Cipolla explo aba el impac o de una epidemia de
pes e ocu ida en la pequeña localidad de Mon e Lupo, pa a p opo ciona -
nos un p o undo análisis de la oposición en e ciencia y c eencia en el
Ducado de Flo encia en el siglo XVII.3Esos mismos plan eamien os llega-
on incluso a euni algunos cong esos in e nacionales, como el celeb ado
en la Abadía de Fla án en sep iemb e de 1993 y que, coo dinado po
Ba olomé Bennassa , dio luga a un in e esan ísimo olumen ealizado
al ededo de las ca ás o es na u ales en la Eu opa medie al y mode na.4Y
pa a ce a es a b e e eseña con au o es la inoame icanos, no ol idemos
los in e esan es abajos coo dinados po Vi ginia Ga cía Acos a, ac ual
di ec o a gene al del Cen o de In es igación y Es udios Supe io es en
An opología Social (CIESAS) sob e His o ia y desas es en Amé ica
La ina, que han p opiciado la apa ición de a ios olúmenes con abajos
ealizados po di e en es au o es y con di e sas pe spec i as de análisis
den o de una amplia pe spec i a in e disciplina ia.5
Lo au én icamen e no edoso en es a nue a o ma de u iliza la con-
moción que p o oca la c isis, bien sea una ca ás o e na u al, el a aque de
una ue za enemiga, la decla ación de una epidemia o el ago amien o de
una p oducción mine a que a uina los me cados es que en odos los casos
el acon ecimien o se á conside ado como un momen o opo uno pa a escu-
1 Bu ke, Pe e (ed.): Fo mas de hace His o ia, Alianza Uni e sidad, Mad id, 1991. En es e
lib o, Pe e Bu ke i ma un capí ulo i ulado: His o ia de los acon ecimien os y enacimien o de la
na ación.
2 Duby, Geo ges: El domingo de Bou ines, 24 de julio de 1214, Alianza Edi o ial,
Mad id, 1988.
3 Cipolla, Ca lo M.: ¿Quién ompió las ejas de Mon e Lupo?, Muchnik Edi o es, Ba ce-
lona, 1984.
4 Bennassa , Ba olomé (ed.): Les ca as ophes na u elles dans l’Eu ope médié ale e mode -
ne, P esses Uni e si ai es du Mi ail, Uni e si é de Toulouse-Le Mi ail, Toulouse, 1996.
5 El más ecien e de es os abajos es: Ga cía Acos a, Vi ginia (ed.):His o ia y Desas es en
Amé ica La ina, La Red-CIESAS, México 1997, olumen II.
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d iña la ealidad. Y es o es así, po que cuan a más impo ancia se le de y
más d amá ico e impac an e esul e, mayo núme o de discu sos se e e i-
án a él; mayo núme o de escándalos su gi án en su en o no; su esonan-
cia se á más du ade a y su memo ia se á conse ada a a és de mayo can-
idad de elaciones esc i as. Se puede da la pa adoja de que en un suceso
ex ao dina io salga a la luz lo que, po se u ina io, nunca se exp esa. Así,
es udia los es imonios de cómo una sociedad se en en a a una c isis pue-
de mos a nos muchos compo amien os que de mane a o dina ia nunca
sald ían a la supe icie. En suma, el acon ecimien o que p o oca una al e-
ación c í ica en una comunidad, supone un es allido de in o mación, un
e dade o o en e de discu sos, que puede lanza lo ocul o a la supe icie.
Como indica Alain Musse en su con ibución a es e dossie , las c i-
sis que dan luga al aslado de cen ena es de ciudades de la Amé ica
Colonial, p oducen in inidad de discusiones, que ellas en e los ecinos,
discu sos in lamados, ca as pe sonales, pe iciones colec i as, in o mes
bu oc á icos y ac as de euniones, bandos municipales y eales cédulas,
debajo de las cuales y de sus adicionales ó mulas e ó icas, cada g upo
de iende no solamen e sus in e eses, sino ambién su isión del mundo.
Pa a deci lo ambién en palab as del maes o Duby:
“El acon ecimien o es alla. Su choque epe cu e en lo más p o undo y podemos espe-
a e como emon an eme giendo de la penumb a donde se sume gen no malmen-
e, g an can idad de enómenos de los cuales, en el anscu so habi ual de nues a
ida, no hablamos en oz al a” 6
De es a mane a, conside ando las c isis como e dade os a ie es que
de iban los mu os hechos de apa iencia y con eniencia con los que los
g upos humanos esconden sus iquezas y sus mise ias, hemos escogido a
modo de ejemplo cua o casos. No los p esen amos en o den c onológico,
sino en unción de la escala escogida po los au o es. Comenzamos con las
g a es conmociones que a ec an a unos pequeños pueblos de indios en la
Sie a de Oaxaca. Con inuamos con la agedia que es u o a pun o de
bo a del mapa a una g an ciudad, conc e amen e a la capi al del i eina-
o del Pe ú. Seguimos con los di íciles ances su idos indi idualmen e po
cen ena es de localidades, pequeñas, medianas y g andes, obligadas a cam-
bia de emplazamien o du an e la Época Colonial. Y inaliza emos con una
g an c isis, que podíamos denomina como de c ecimien o, y que a ec ó al
conjun o de las posesiones españolas a mediados del siglo XVI.
6 Duby, Geo ges: La his o ia con inúa, Edi o ial Deba e, Mad id, 1992, pág. 125.
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Thomas Cal o p esen a un abajo i ulado: Nuba ones y o men as
en la Sie a zapo eca: luchas po el pode en San Juan Yasona (1674-1707).
En él nos in o ma que hace iempo iene p eocupándose po el es udio de
una c isis a ni el plane a io de o igen me eo ológico que a ec ó a a ios
con inen es y que en la úl ima década del siglo XVII ocasionó una cadena
de hamb unas, seguidas de epidemias, las cuales p o oca on con ulsiones
sociales de g an impo ancia. En la Amé ica española, desde la Nue a
España al Pe ú, el enómeno se conc e ó en iolen as e uel as sociales y
polí icas, que los ex os de la época denominan como “emociones”.
En el Vi eina o de México ue on muchos los luga es que su ie on
es os con lic os, desde Guadalaja a a Tlaxcala, pasando po la Ta auma a.
Con odo, el suceso más impo an e u o luga en la p opia capi al i ei-
nal, que el 8 de junio de 1692 su ió el peo mo ín popula de oda la épo-
ca colonial. El hamb e y el descon en o con a la co upción pe mi ida po
el i ey conde de Gal e lle a on a un nu ido g upo de indios mes izos y
blancos a quema las casas del Cabildo e, incluso, el p opio palacio de
gobie no. Mien as el i ey se e ugiaba en el con en o del San F ancisco,
su esidencia, que e a a la ez la sede de las p incipales o icinas gube na-
men ales, a dió a place . Se dice que se llega on a le an a oces aclaman-
do como ey a uno de los p incipales a is óc a as mexicanos, el conde de
San iago de Calimaya y en e las humean es cenizas del palacio apa eció
un ca el que decía: “Es e Co al se alquila pa a gallos de la ie a y galli-
nas de Cas illa”.7
Pues bien, den o de es e ambien e de con ulsión gene alizada,
Thomas Cal o se decide a abandona el “ni el mac o”, pa a descende
a o o egional y, de es a mane a, es udia un aspec o de esas c isis en
la Sie a no e zapo eca y más conc e amen e en la alcaldía mayo de
Villa Al a en Oaxaca y algunas de sus localidades indígenas como
San Juan Yasona. Con ello el au o p e ende ace ca nos “a lo más i al de
la c isis —lo que la gen e i e—”.
Pa a log a es e p opósi o ex ae la in o mación de unas in e esan ísi-
mas uen es no u ilizadas has a el momen o y que se conse an en al
A chi o His ó ico Judicial de Oaxaca. Allí se desc ibe el ágico le an a-
7 Seijas y Lobe a, F ancisco: Gobie no mili a y polí ico del eino impe ial de la Nue a
España (1702), UNAM, México, 1986, pág. 71.
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mien o ocu ido a mediados de sep iemb e de 1700 en o a pequeña locali-
dad de la zona, llamada San F ancisco Caxonos, y en la que los indígenas
mos a on su males a a a és de la de ensa de su an igua eligión y el
secues o, y posible linchamien o, de quienes habían dela ado an e las au o-
idades eligiosas sus p ác icas idóla as.
Pa iendo de es a agedia, de ese momen o c í ico, el au o uel e
hacia el pasado pa a in en a explica la complicada ed de in e eses que a
lo la go de a ias gene aciones habían desembocada en ese es allido io-
len o de 1700. Los p incipales in oluc ados esul an se los caciques indí-
genas locales que, en su dispu a po eje ce el pode local, manipulan a sus
ecinos, se en en an o colabo an con el Alcalde Mayo y llegan has a in i-
ga an e la Audiencia de México, pa a in en a soslaya de algún modo la
au o idad del ep esen an e del gobie no español en Villa Al a. El au o
analiza con sumo cuidado las ac uaciones de es os caciques desde 1674, en
el que se p odujo o o hecho iolen o cuyos p o agonis as ue on los ascen-
dien es de los di igen es indígenas de comienzos del siglo XVIII. Así se
ponen de mani ies o las dis in as posiciones que adop a on y sus cambios
a lo la go del iempo, den o de una gene al pé dida de pode económico.
Algunos de es os caciques, cu iosamen e los menos hispanizados, colabo-
a on since amen e con las au o idades españolas, mien as que o os, p e-
cisamen e los más “ladinos”, es deci , los que habían asimilado mejo los
undamen os de la cul u a eu opea, desa ia on el pode del Alcalde Mayo
po odos los medios a su alcance, bien consiguiendo Reales P o isiones de
la Audiencia o mo ilizando a los ecinos en con a de las au o idades ci i-
les y eligiosas.
* * *
El siguien e abajo que compone el dossie , del que soy au o , supo-
ne un aumen o de escala en elación con el núme o de implicados en el
con lic o. No se e ie e a la c isis su ida po una pequeñas poblaciones de
la Sie a zapo eca, sino de la que golpeó en 1746 a una g an capi al i ei-
nal, conc e amen e a la ciudad de Lima, un núcleo u bano que, po en on-
ces, con en e 60.000 y 70.000 habi an es, debía se el segundo en pobla-
ción de oda Amé ica. Lo he i ulado: Las ca ás o es na u ales como
ins umen o de obse ación social: el caso del e emo o de Lima en 1746.
En oc ub e de ese año, la Ciudad de los Reyes su ió el más le al de
los mo imien os sísmicos que hubo de sopo a a lo la go de los es siglos
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de la Colonia. El pue o de El Callao ue bo ado del mapa po un e emo-
o y de sus ap oximadamen e 5.000 habi an es sólo se sal a on 200 a 300
pe sonas. En la capi al mu ie on como consecuencia di ec a del e emo o
en e 1.100 y 1.300 ecinos, y muchos más pe ecie on a consecuencia de
las epidemias que se desa a on pos e io men e. Los daños ma e iales ue-
on an conside ables (incluyendo el de umbe del palacio i einal y la
ca ed al), que se pensó muy se iamen e en aslada la ciudad de emplaza-
mien o. No se llegó a ealiza es e p oyec o, aunque sí hubo que eubica
las ins alaciones po ua ias. En suma, oda una c isis, algunos de cuyos
e ec os, en o ma de edi icios ag ie ados, llega on has a la úl ima cen u ia
del siglo.
La c isis p o ocó ese “ o en e de discu sos”; esa e dade a in lación
documen al, que an ú il esul a pa a el his o iado . Pa a selecciona y ap o-
echa mejo esa ingen e masa de in o mación se ealiza on es p egun as
básicas: ¿con qué ins i uciones, con qué pe sonas y con qué e icacia se hizo
en e al desas e? ¿La lucha con a las uinas, que cons i uían un enemigo
común, con ibuyó a sua iza o a ag a a las ensiones sociales p eexis en-
es? ¿Cómo in e p e a on los con empo áneos la agedia y cómo sin ie on
sus consecuencias?
Respondiendo al p ime in e ogan e se ap ecia que las au o idades
ci iles die on muchas ó denes y las eligiosas celeb a on innume ables
misas y osa ios peni enciales, pe o ni unas ni o as apo a on ondos
impo an es pa a soluciona los acucian es p oblemas de supe i encia de
la población. Es e dad de que po en onces España es aba en gue a con-
a Ingla e a y el emo a su i un a aque b i ánico hizo que la lucha con-
a los ingleses se an epusiese a la lucha con a las uinas p o ocadas po
el e emo o. Pe o, lo des acable es que el p opio i ey no conside aba que
eje ce labo es médicas o de ayuda a las necesidades ma e iales de sus súb-
di os ue a su esponsabilidad di ec a. Así, cuando algunos de sus enemi-
gos lo acusa on en su “juicio de esidencia” de no habe se ocupado de en e-
a los miles de cadá e es que apizaban las playas ce canas a El Callao,
el sup emo manda a io colonial espondió que cumplió con su debe impi-
diendo que se obasen las pe enencias de los allecidos; da les sepul u a
e a obligación de las co adías ca i a i as que, desde siemp e, ealizaban
esa labo con los pob es y o os deshe edados de la sociedad.
Siguiendo con la ac uación de las au o idades, un inciden e es espe-
cialmen e e elado de la capacidad de las c isis pa a des ela los sen i-
mien os más p o undos. Cuando el i ey, don José Manso de Velasco
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o denó que odas las g andes casas y palacios limeños de ibasen sus pisos
al os, pa a así hace más segu a la ciudad an e un nue o y p e isible em-
blo , los pa icios, dueños de es as mansiones, es u ie on ce ca de amo i-
na se en de ensa de su es ilo de ida seño ial. Las alegaciones que apo a-
on indicando la necesidad de que los pode osos no sólo lo sean, sino que
lo pa ezcan a a és del esplendo de sus esidencias, es ealmen e una pie-
za his ó ica de lo más e elado a. Si a Lima se le ebajaba la al u a de sus
palacios, se pa ece ía pelig osamen e a los pueblos de indios. “Las co es
deben dis ingui se de las aldeas” —dicen los p opie a ios—. Y añaden:
“nues a humildad se ía la sobe bia de los na u ales”, pues en la g andeza
de los einos es iba el e dade o bien común.
El abajo mues a ambién como la c isis p o oca inicialmen e una
especie de he mandad gene al en e los a ec ados: la gen e pide a g i os
mise ico dia po sus pecados y dice pe dona a sus deudo es; los enemigos
se ab azan y los aman es se casan con sus amancebadas. Pe o poco des-
pués, y a medida que el emo a disminuyendo, la c isis eje ce de líquido
e elado que sub aya odas las ac u as de la sociedad: el a zobispo se
opone al i ey; el cle o egula , g an p es amis a de la ciudad, se en en a
a los dueños de casas, cuyas p opiedades es án se iamen e hipo ecadas y
quie en ap o echa la con usión pa a deja de paga ; los indígenas del
ba io de El Ce cado o ganizan un conspi ación con a los blancos, e c. e c.
Finalmen e, el e emo o pone de mani ies o que, a mediados del si-
glo XVIII, la explicación ab umado amen e mayo i a ia de la ca ás o e
seguía siendo la misma que la que se dio as los mo imien os sísmicos
del Cuzco en 1650 o en la p opia Lima en 1687: se a aba de un cas igo
de Dios po los pecados de los limeños. Así, la capi al del Pe ú se llenó
de p ocesiones de lagelan es; de p o e as de la des ucción o al; de iden-
es del pasado que asegu aban habe p edicho la ca ás o e y, en in, mucha
gen e emía que la i a di ina e minase el abajo iniciado con la aplica-
ción de un nue o co ec i o, como, po ejemplo, la caída de lanzas encen-
didas desde el cielo.
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La apo ación de Alain Musse se i ula: Le déplacemen des illes en
Amé ique hispanique: au opo ai d’une socié é en c ise. En es e abajo
el au o se mue e a escala con inen al, pe o, en ealidad, aunque su es udio
aba que oda la ex ensión de la Amé ica colonial española, la in es igación
INTRODUCCIÓN: LAS CRISIS EN LA HISPANOAMÉRICA COLONIAL
AEA, 62, 2, julio-diciemb e, 2005, 13-24. ISSN: 0210-5810 21