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Un torero en Nueva York. Sobre la conferencia de Ignacio Sánchez Mejías en la Universidad de Columbia

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Un torero en Nueva York. Sobre la conferencia de Ignacio Sánchez Mejías en la Universidad de Columbia

Author: Romero de Solís, Pedro
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2000
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c0539f77-4d45-413e-a937-ce074be14447/download
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 11, Se illa, 2000, págs. 29-46
UN TORERO EN NUEVA YORK.
SOBRE LA CONFERENCIA DE IGNACIO
SÁNCHEZ MEJÍAS EN LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA1
Ped o Rome o de Solís2
Fundación de Es udios Tau inos
l año 1927 ue un año c ucial an o pa a Ignacio
Sánchez Mejías como pa a las le as españolas. En
dicha echa el ma ado decide, po segunda ez,
e i a se de los uedos. La p ime a lo había hecho
en 1922 y, como él mismo con esó a su amigo, pe iodis a y
bióg a o, Fede ico Alcáza , se ma chaba en el mejo momen-
o de su ida de o e o y añadía ex ualmen e: «no puedo, no
quie o con inua es a lucha en la que el enemigo menos peli-
g oso es el o o» (Alcáza , 1999: 159). Na u almen e se e e-
ía al público que había cambiado de ac i ud y mos aba hacia
él una animosidad an injus a como c ecien e3. A Sánchez
Mejías, el mismo público que había ado ado a Joseli o, que
1Es e a ículo es una e sión e ocada de una an e io que publiqué,
como in oducción a la p ime a edición de la «Tau omaquia de Sánchez Mejí-
as», en la e is a Qui es (Valencia, Dipu ación P o incial, 1987, n.º 6, págs.13-
20 y 23-35, espec i amen e).
2P o eso i ula de Sociología de la Uni e sidad de Se illa y di ec o
de es a Re is a.
3 Es e es un enómeno social que se epi e igual a sí mismo a lo la go
del iempo que ha a ec ado a g andes o e os an es y después de Sánchez Mejí-
as: po ejemplo, ue on sus íc imas, Gue i a y Manole e.
eco dando con humo que «quien no quie a el pelig o que se
me a a obispo». Sus amilia es y amigos no ocul an su p eocu-
pación, pe o p on o las ac uaciones de Ignacio en los uedos de
Cádiz, San Sebas ián y San ande dan la azón al op imismo
del o e o. La p ensa ecoge el en usiasmo del público an e las
aenas del e e ano ma ado y de su des eza con la espada.
Sin emba go, le sigue pe siguiendo la enemiga de cie -
os gace ille os que siguen sin pe dona le su segu a al i ez. En
es e con ex o, la imp e is a co ida de Manzana es con sus
aza osos an eceden es –pe cances en el uedo, acciden es en
los endidos, a e ías de au omó il, ausencia de la p opia cua-
d illa, acilaciones del p opio ma ado encidas sólo po el
pundono de sus i ui a un amigo– cons i uye una e dade a
secuencia ágica que culmina en lo más emido po Sánchez
Mejías desde que ue a es igo de la desg acia de su cuñado
José, una g a e cogida en una plaza de pueblo que p esumi-
blemen e no dispusie a de los debidos adelan os clínicos. A
Ignacio nunca le pudie on qui a de la cabeza que Joseli o no
ue debidamen e a endido as su a al cogida y él siemp e
había insis ido en que no que ía que le in e inie an ue a de
su ciudad. En su caso es o le esul ó a al pues la inexplicable
demo a en su aslado a Mad id hizo que su es ado se con i -
ie a en i e e sible. Sin emba go, cuando su ida acababa de
mane a an dolo osa y e ible, a pesa de su p opia impo an-
cia, nadie pod ía supone que la igu a de un ma ado de o os
se hab ía de con e i en uno e e en es de la cul u a uni e -
sal del siglo XX y que, oda ía hoy, sea una e dade a leyen-
da. Y po ello pe manece i o, quizá como él que ía.
Ál a o Ma ínez-No illo
28
pone se a mado de la pluma delan e de un sone o y pe i-
la se, mon ada la espada, en e a un o o (1975: 253).
Sánchez Mejías, desilusionado, le con ia ía a su
amigo Fede ico Alcáza que se sen ía solo en la ies a y,
como es aba con encido de que le a aban injus amen e,
había omado la decisión de ma cha se. «Y lo hago –p eci-
sa ía– en la pleni ud de mis acul ades y de mi a e» (Alcá-
za , 1999: 49). Hoy sabemos que si es cie o que se e i aba
lo e a ambién que, mien as se jugaba la ida de plaza en
plaza o eando con un alo excelen e, den o de su alma
ob aban ya o as endencias espi i uales, se ab ía camino,
den o de sí, una nue a exp esión a ís ica. En su úl ima
empo ada –en ealidad, la penúl ima pues en 1934 ol ió a
e o na pa a en ega su ida–, en la de 1927, además de las
co idas lidiadas, sabemos que echazó ochen a con a os.
José Ma ía de Cossío esc ibió, e i iéndose a la época que
p ecedió a su e i ada, que « odos los que conocíamos la
in imidad de su pensamien o eíamos, cla amen e, cómo la
inquie ud de su espí i u le aleja del o o... y lo lle aba hacia
el cul i o de la li e a u a, nue o géne o de lucha que, en ese
momen o, le seducía más que la de los o os» (Cossío,: II,
1986, 878b). En consecuencia, Sánchez Mejías, en 1927,
o ea an sólo es a des. Es en ese con ex o en el que el 3
de julio, en Pon e ed a, anuncia su segunda e i ada.
Aho a bien, el hecho de que se pudie an ep esen a
en 1928 dos ob as de ea o suyas –Sin azón en Mad id y
Zaya en San ande – esul a se , a la pos e, la p ueba más
i me de que las p eocupaciones li e a ias y la e lexión
in elec ual habían p endido en su alma mucho an es de que
hicie a pública su despedida de los o os po lo que nos es
líci o supone que esa nue a inquie ud po esc ibi , esa aspi-
Un o e o en Nue a Yo k 31
lo había is o o ea con él y le había aplaudido, e a el mismo
que le negaba aho a que ocupa a el luga que el hé oe alle-
cido había os en ado en los uedos.
Así pues, los años de ac i idad de Ignacio ue on o os
an os de ágico comba e: de una pa e, con a los o os en
aenas de ib an e alo y, de o a, con a el público que le
e a pe manen emen e ad e so. Tan p on o como desapa eció
Galli o, el alo , la ambición, la olun ad de Ignacio Sánchez
Mejías le hicie on el único candida o pa a ocupa ese luga
cus odiado po una hué ana a ición llena de abia. Y, mien-
as que pe iodis as, li e a os e in elec uales empezaban a
conside a a Sánchez Mejías como el «con inuado », el
público, po el con a io, le ce aba obs inadamen e el cami-
no exigiéndole, día as día, una en ega despiadada.
A pesa de una si uación an di ícil, haciendo hono a
su ca ác e indomable, al año siguien e, ol ía al comba e.
Mas, aunque comienza con la empo ada muy adelan ada,
muy p on o uel e a coloca se en cabeza de ca el y los
emp esa ios se lo i an pa a da elumb e a sus e ias. Con-
quis ado, de nue o, el é ice del escala ón, Ignacio Sán-
chez Mejías allí se man iene has a la mencionada campaña
del 27. Es en es a úl ima empo ada en la que, después de
habe lidiado cua en a y cua o co idas y habe co ado casi
o as an as o ejas, decide, po segunda ez, e i a se. Lo
hizo en Pon e ed a, el 30 de julio, con o os de Mu ube,
dándose la cu iosa ci cuns ancia de que, aquel día, Ra ael
Albe i hizo el paseíllo es ido de peón o mando pa e de
la cuad illa del ma ado según se lee en las memo ias del
poe a publicadas bajo el í ulo de La a boleda pe dida.
Albe i, en aquella pe ipecia, e oca el memo able acon eci-
mien o pa a le an a ac a de la dis ancia que media en e
Ped o Rome o de Solís
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pone se a mado de la pluma delan e de un sone o y pe i-
la se, mon ada la espada, en e a un o o (1975: 253).
Sánchez Mejías, desilusionado, le con ia ía a su
amigo Fede ico Alcáza que se sen ía solo en la ies a y,
como es aba con encido de que le a aban injus amen e,
había omado la decisión de ma cha se. «Y lo hago –p eci-
sa ía– en la pleni ud de mis acul ades y de mi a e» (Alcá-
za , 1999: 49). Hoy sabemos que si es cie o que se e i aba
lo e a ambién que, mien as se jugaba la ida de plaza en
plaza o eando con un alo excelen e, den o de su alma
ob aban ya o as endencias espi i uales, se ab ía camino,
den o de sí, una nue a exp esión a ís ica. En su úl ima
empo ada –en ealidad, la penúl ima pues en 1934 ol ió a
e o na pa a en ega su ida–, en la de 1927, además de las
co idas lidiadas, sabemos que echazó ochen a con a os.
José Ma ía de Cossío esc ibió, e i iéndose a la época que
p ecedió a su e i ada, que « odos los que conocíamos la
in imidad de su pensamien o eíamos, cla amen e, cómo la
inquie ud de su espí i u le aleja del o o... y lo lle aba hacia
el cul i o de la li e a u a, nue o géne o de lucha que, en ese
momen o, le seducía más que la de los o os» (Cossío,: II,
1986, 878b). En consecuencia, Sánchez Mejías, en 1927,
o ea an sólo es a des. Es en ese con ex o en el que el 3
de julio, en Pon e ed a, anuncia su segunda e i ada.
Aho a bien, el hecho de que se pudie an ep esen a
en 1928 dos ob as de ea o suyas –Sin azón en Mad id y
Zaya en San ande – esul a se , a la pos e, la p ueba más
i me de que las p eocupaciones li e a ias y la e lexión
in elec ual habían p endido en su alma mucho an es de que
hicie a pública su despedida de los o os po lo que nos es
líci o supone que esa nue a inquie ud po esc ibi , esa aspi-
Un o e o en Nue a Yo k 31
lo había is o o ea con él y le había aplaudido, e a el mismo
que le negaba aho a que ocupa a el luga que el hé oe alle-
cido había os en ado en los uedos.
Así pues, los años de ac i idad de Ignacio ue on o os
an os de ágico comba e: de una pa e, con a los o os en
aenas de ib an e alo y, de o a, con a el público que le
e a pe manen emen e ad e so. Tan p on o como desapa eció
Galli o, el alo , la ambición, la olun ad de Ignacio Sánchez
Mejías le hicie on el único candida o pa a ocupa ese luga
cus odiado po una hué ana a ición llena de abia. Y, mien-
as que pe iodis as, li e a os e in elec uales empezaban a
conside a a Sánchez Mejías como el «con inuado », el
público, po el con a io, le ce aba obs inadamen e el cami-
no exigiéndole, día as día, una en ega despiadada.
A pesa de una si uación an di ícil, haciendo hono a
su ca ác e indomable, al año siguien e, ol ía al comba e.
Mas, aunque comienza con la empo ada muy adelan ada,
muy p on o uel e a coloca se en cabeza de ca el y los
emp esa ios se lo i an pa a da elumb e a sus e ias. Con-
quis ado, de nue o, el é ice del escala ón, Ignacio Sán-
chez Mejías allí se man iene has a la mencionada campaña
del 27. Es en es a úl ima empo ada en la que, después de
habe lidiado cua en a y cua o co idas y habe co ado casi
o as an as o ejas, decide, po segunda ez, e i a se. Lo
hizo en Pon e ed a, el 30 de julio, con o os de Mu ube,
dándose la cu iosa ci cuns ancia de que, aquel día, Ra ael
Albe i hizo el paseíllo es ido de peón o mando pa e de
la cuad illa del ma ado según se lee en las memo ias del
poe a publicadas bajo el í ulo de La a boleda pe dida.
Albe i, en aquella pe ipecia, e oca el memo able acon eci-
mien o pa a le an a ac a de la dis ancia que media en e
Ped o Rome o de Solís
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Un o e o en Nue a Yo k 33
Lám. n.º 3.– En el andén p epa ados pa a i a la Fe ia. Ignacio con su esposa Lola Gómez O ega, he mana de Jose-
li o el Gallo, sus hijos y sob ino (a chi o amilia ).
ación i e enable po i i a ondo la ida de esc i o
según lo eclamaba una pa e de la angua dia li e a ia de la
época, ue a la causa p incipal de su « e i ada».
En e ec o, ya en 1925 había lib ado la p ime a esca a-
muza en el mundo de las le as: en ese año y en el A eneo de
Valladolid leyó, con éxi o, algunas páginas de una no ela que
es aba esc ibiendo. Po o a pa e, en el pe iódico se illano
La Unión había publicado las c ónicas de algunas de las
co idas en las que él mismo omaba pa e, como a a, con el
de alle necesa io, el p o . Be nal en es e mismo núme o de la
Re is a de Es udios Tau inos ( e págs. 69-96). Pa ece, pues,
que nada ue a su icien e pa a sa is ace el espí i u inquie o,
la necesidad de pone se a p ueba, la exigencia de supe ación
que, en odo momen o, su implacable espí i u le eclamaba.
No es mi come ido abo da la in e esan e ob a li e a ia de
Ignacio Sánchez Mejías que se á abo dada en las p óximas pági-
nas po o os es udiosos, sino sólo menciona la pa a señala que
su e i ada de los uedos, unida al ees eno en Mad id de Sin a-
zón, hizo c ee a muchos, empezando po su amigo y seguido
José Ma ía de Cossío, que el ma ado iba a i i y pensa de i-
ni i amen e al ma gen de los uedos. Pues no. No ue así. Ya en
aquel mismo e ano p esen ó en San ande o a ob a, Zaya,
donde el ema au ino e o naba plan eando el acío que supone,
pa a un ma ado , i i lejos de los uedos.
Se á, p ecisamen e, en es e pe íodo de 1928 a 1934 en
el que i e e i ado de los uedos y dedicado, sob e odo, a la
li e a u a, al ea o, al lamenco y al depo e, donde se insc i-
be la con e encia sob e Tau omaquia que p onuncia, en 1929,
en la Uni e sidad neoyo quina de Columbia.
An es de segui adelan e quisie a a isa que el con eni-
do de su con e encia cons i uye un documen o muy no able
Ped o Rome o de Solís
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Un o e o en Nue a Yo k 33
Lám. n.º 3.– En el andén p epa ados pa a i a la Fe ia. Ignacio con su esposa Lola Gómez O ega, he mana de Jose-
li o el Gallo, sus hijos y sob ino (a chi o amilia ).
ación i e enable po i i a ondo la ida de esc i o
según lo eclamaba una pa e de la angua dia li e a ia de la
época, ue a la causa p incipal de su « e i ada».
En e ec o, ya en 1925 había lib ado la p ime a esca a-
muza en el mundo de las le as: en ese año y en el A eneo de
Valladolid leyó, con éxi o, algunas páginas de una no ela que
es aba esc ibiendo. Po o a pa e, en el pe iódico se illano
La Unión había publicado las c ónicas de algunas de las
co idas en las que él mismo omaba pa e, como a a, con el
de alle necesa io, el p o . Be nal en es e mismo núme o de la
Re is a de Es udios Tau inos ( e págs. 69-96). Pa ece, pues,
que nada ue a su icien e pa a sa is ace el espí i u inquie o,
la necesidad de pone se a p ueba, la exigencia de supe ación
que, en odo momen o, su implacable espí i u le eclamaba.
No es mi come ido abo da la in e esan e ob a li e a ia de
Ignacio Sánchez Mejías que se á abo dada en las p óximas pági-
nas po o os es udiosos, sino sólo menciona la pa a señala que
su e i ada de los uedos, unida al ees eno en Mad id de Sin a-
zón, hizo c ee a muchos, empezando po su amigo y seguido
José Ma ía de Cossío, que el ma ado iba a i i y pensa de i-
ni i amen e al ma gen de los uedos. Pues no. No ue así. Ya en
aquel mismo e ano p esen ó en San ande o a ob a, Zaya,
donde el ema au ino e o naba plan eando el acío que supone,
pa a un ma ado , i i lejos de los uedos.
Se á, p ecisamen e, en es e pe íodo de 1928 a 1934 en
el que i e e i ado de los uedos y dedicado, sob e odo, a la
li e a u a, al ea o, al lamenco y al depo e, donde se insc i-
be la con e encia sob e Tau omaquia que p onuncia, en 1929,
en la Uni e sidad neoyo quina de Columbia.
An es de segui adelan e quisie a a isa que el con eni-
do de su con e encia cons i uye un documen o muy no able
Ped o Rome o de Solís
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Sánchez Mejías a que el baile español, en especial, el lamen-
co, conquis a a la escena mundial. E an los años, ecué dese,
en que el Amo b ujo de Falla alcanza enomb e in e nacional
g acias a la genial
in e p e ación de La
A gen ini a. Según
la adición o al de
la que soy ecep o ,
pa ece se que Sán-
chez Mejías había
iajado a esa ciudad
pa a a a con Fe-
de ico que a moni-
zase a ias de sus
canciones como,
po ejemplo, Los
cua o mule os, An-
da jaleo pa a el es-
pec áculo Las calles
de Cádiz que, con
g an en usiasmo,
p epa aba. Ga cía
Lo ca le p opuso,
sob e la ma cha,
una ansacción
inespe ada, a sabe ,
que mien as él
componía la músi-
ca, Ignacio acudie a
a la Uni e sidad y explicase a sus alumnos no eame icanos lo
que en endía po Tau omaquia. Las no as p e ias a la con e-
Un o e o en Nue a Yo k 35
Fig. n.º 2.– La A gen ini a y su he mana Pila en el
zapa eado del maes o Tu ina (Ga cía-Ramos y Na -
bona, 1988: 199).
pa a en ende el signi icado p o undo que a ibuía el ma ado
a la ies a de o os. Sánchez Mejías e a, como he dicho, ade-
más de o e o, un spo man, le seducía la elocidad y condu-
cía depo i amen e los au omó iles; amaba el iesgo en odas
sus modalidades has a el pun o de llega a se un consumado
pilo o en un momen o en que los a iones no o ecían, ni
mucho menos, la segu idad de hoy en día (Láms. n.º 12 y 13).
Adelan ándose casi medio siglo al amoso Ma qués de Po a-
go, Ignacio ue de los p ime os españoles en lanza se en i-
neo po pis as de hielo en descensos e iginosos donde
alcanzaba elocidades a las que, en onces, no llegaban
siquie a los au omó iles más po en es (Lám. n.º 11); e a an
aman e del ú bol que llegó a se p esiden e del Real Club
Be is Balompié; le encan aban los caballos y, además de aco-
sa y de iba y se un consumado jine e a la aque a, pa i-
cipó en compe iciones de polo alzándose con p emios su i-
cien es como pa a ac edi a lo como que excelen e jine e
(Lám. n.º 7). Mas, aunque en su ex o de Columbia, algunas
eces ecu a al símil de la compe ición depo i a pa a habla
de la au omaquia, enseguida señala la e iden e di e encia,
pues o que, en e los españoles, en la asunción colec i a de
los alo es que sopo a la lidia de eses b a as se unda buena
pa e de nues a idiosinc asia. En e ec o, pa a Ignacio Sán-
chez Mejías, la au omaquia, mucho más que un depo e, e a
algo cons i u i o del se hispánico, dicho con palab as con-
empo áneas, pe enecía al eso o de nues a iden idad.
Las ci cuns ancias que odea on es a cu iosa y ex aña
in e ención de un ma ado de o os en una de las Uni e sida-
des más p es igiosas de EE. UU. es án es echamen e ligadas,
de una pa e, con la p esencia de su amigo Fede ico Ga cía
Lo ca en Nue a Yo k y, de o a, a la impo ancia que a ibuía
Ped o Rome o de Solís
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Sánchez Mejías a que el baile español, en especial, el lamen-
co, conquis a a la escena mundial. E an los años, ecué dese,
en que el Amo b ujo de Falla alcanza enomb e in e nacional
g acias a la genial
in e p e ación de La
A gen ini a. Según
la adición o al de
la que soy ecep o ,
pa ece se que Sán-
chez Mejías había
iajado a esa ciudad
pa a a a con Fe-
de ico que a moni-
zase a ias de sus
canciones como,
po ejemplo, Los
cua o mule os, An-
da jaleo pa a el es-
pec áculo Las calles
de Cádiz que, con
g an en usiasmo,
p epa aba. Ga cía
Lo ca le p opuso,
sob e la ma cha,
una ansacción
inespe ada, a sabe ,
que mien as él
componía la músi-
ca, Ignacio acudie a
a la Uni e sidad y explicase a sus alumnos no eame icanos lo
que en endía po Tau omaquia. Las no as p e ias a la con e-
Un o e o en Nue a Yo k 35
Fig. n.º 2.– La A gen ini a y su he mana Pila en el
zapa eado del maes o Tu ina (Ga cía-Ramos y Na -
bona, 1988: 199).
pa a en ende el signi icado p o undo que a ibuía el ma ado
a la ies a de o os. Sánchez Mejías e a, como he dicho, ade-
más de o e o, un spo man, le seducía la elocidad y condu-
cía depo i amen e los au omó iles; amaba el iesgo en odas
sus modalidades has a el pun o de llega a se un consumado
pilo o en un momen o en que los a iones no o ecían, ni
mucho menos, la segu idad de hoy en día (Láms. n.º 12 y 13).
Adelan ándose casi medio siglo al amoso Ma qués de Po a-
go, Ignacio ue de los p ime os españoles en lanza se en i-
neo po pis as de hielo en descensos e iginosos donde
alcanzaba elocidades a las que, en onces, no llegaban
siquie a los au omó iles más po en es (Lám. n.º 11); e a an
aman e del ú bol que llegó a se p esiden e del Real Club
Be is Balompié; le encan aban los caballos y, además de aco-
sa y de iba y se un consumado jine e a la aque a, pa i-
cipó en compe iciones de polo alzándose con p emios su i-
cien es como pa a ac edi a lo como que excelen e jine e
(Lám. n.º 7). Mas, aunque en su ex o de Columbia, algunas
eces ecu a al símil de la compe ición depo i a pa a habla
de la au omaquia, enseguida señala la e iden e di e encia,
pues o que, en e los españoles, en la asunción colec i a de
los alo es que sopo a la lidia de eses b a as se unda buena
pa e de nues a idiosinc asia. En e ec o, pa a Ignacio Sán-
chez Mejías, la au omaquia, mucho más que un depo e, e a
algo cons i u i o del se hispánico, dicho con palab as con-
empo áneas, pe enecía al eso o de nues a iden idad.
Las ci cuns ancias que odea on es a cu iosa y ex aña
in e ención de un ma ado de o os en una de las Uni e sida-
des más p es igiosas de EE. UU. es án es echamen e ligadas,
de una pa e, con la p esencia de su amigo Fede ico Ga cía
Lo ca en Nue a Yo k y, de o a, a la impo ancia que a ibuía
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Lám. n.º 4.– Ignacio Sánchez Mejías con Gale ín, c í ico de o os y concejal del Ayun amien o de Se illa po el
Pa ido Radical, sen ados en el po che de Pino Mon ano (a chi o amilia ).
encia, que ue on o iginalmen e manusc i as a lápiz en papel
imb ado del Ho el Ausonia, me llega on g acias a la buenos
o icios que An onio Ga cía-Ramos había hecho ce ca de Pila
López, la genial in é p e e de la danza española, que como se
sabe es u o muy inculada biog á icamen e a los a is as de la
gene ación del 27, que las gua daba (Fig. n.º 8).
Ignacio Sánchez Mejías u ilizó el p ocedimien o de
explica lo que e a la Tau omaquia po su elación simbóli-
ca con la lucha en e la Vida y la Mue e. Pa a ello eci a ía
un glosa io de las oces que co esponden a los elemen os
esenciales de la lidia. De inió el o eo español que se p ac-
icaba en las plazas de o os empezando po los animales
que in e ienen: el o o b a o y el caballo. A con inuación,
los ins umen os que en el cu so de la ce emonia se u ilizan:
el capo e, la pica, las bande illas, la mule a, el es oque y la
pun illa pa a, inalmen e, ensambla las oces y, de la mano
de Don Quijo e y Sancho, des ela sus signi icados. Algu-
nas e e encias a la supues a c ueldad de la co ida de o os
in e cep an b illan emen e es e ayec o.
Sánchez Mejías piensa que la ei indicación desde
los Es ados Unidos, desde el ex anje o, de la ies a de
o os, como p ime a medida, exigía libe a a las co idas de
la acusación de c ueldad. En e ec o, ha sido el componen-
e sac i icial –quizás, el más a caico– el que esul a pa i-
cula men e incómodo pa a los espec ado es de la ies a de
o os que no pe enecen a nues a cul u a ca ólica y sí, en
cambio, a la p o es an e o al ámbi o de su in luencia con-
empo ánea. Sin emba go, el aciocinio de Ignacio no se
di ige po ese egis o pe o, ampoco abdica de su p incipal
exigencia, la sac i icial: el o o, según él, o se come o se
o ea pe o, en odo caso, se ma a. Mas como es conscien e
Ped o Rome o de Solís
36
Un o e o en Nue a Yo k 37
Lám. n.º 4.– Ignacio Sánchez Mejías con Gale ín, c í ico de o os y concejal del Ayun amien o de Se illa po el
Pa ido Radical, sen ados en el po che de Pino Mon ano (a chi o amilia ).
encia, que ue on o iginalmen e manusc i as a lápiz en papel
imb ado del Ho el Ausonia, me llega on g acias a la buenos
o icios que An onio Ga cía-Ramos había hecho ce ca de Pila
López, la genial in é p e e de la danza española, que como se
sabe es u o muy inculada biog á icamen e a los a is as de la
gene ación del 27, que las gua daba (Fig. n.º 8).
Ignacio Sánchez Mejías u ilizó el p ocedimien o de
explica lo que e a la Tau omaquia po su elación simbóli-
ca con la lucha en e la Vida y la Mue e. Pa a ello eci a ía
un glosa io de las oces que co esponden a los elemen os
esenciales de la lidia. De inió el o eo español que se p ac-
icaba en las plazas de o os empezando po los animales
que in e ienen: el o o b a o y el caballo. A con inuación,
los ins umen os que en el cu so de la ce emonia se u ilizan:
el capo e, la pica, las bande illas, la mule a, el es oque y la
pun illa pa a, inalmen e, ensambla las oces y, de la mano
de Don Quijo e y Sancho, des ela sus signi icados. Algu-
nas e e encias a la supues a c ueldad de la co ida de o os
in e cep an b illan emen e es e ayec o.
Sánchez Mejías piensa que la ei indicación desde
los Es ados Unidos, desde el ex anje o, de la ies a de
o os, como p ime a medida, exigía libe a a las co idas de
la acusación de c ueldad. En e ec o, ha sido el componen-
e sac i icial –quizás, el más a caico– el que esul a pa i-
cula men e incómodo pa a los espec ado es de la ies a de
o os que no pe enecen a nues a cul u a ca ólica y sí, en
cambio, a la p o es an e o al ámbi o de su in luencia con-
empo ánea. Sin emba go, el aciocinio de Ignacio no se
di ige po ese egis o pe o, ampoco abdica de su p incipal
exigencia, la sac i icial: el o o, según él, o se come o se
o ea pe o, en odo caso, se ma a. Mas como es conscien e
Ped o Rome o de Solís
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de la ies a (§12). E a lógico, pues, como nos e ela Ignacio,
que las no mas de o ea «las dic a on los ángeles» y, po el
con a io, las de embes i , el Diablo, po eso cuando alguien
o ea a la pe ección se dice que « o ea como los ángeles» y
cuando un o o embis e con mala in ención se dice que «es de
la misma piel del Demonio» (§12). Pa a Sánchez Mejías, como
he p ocu ado explica , el o o es la ep esen ación del Demo-
nio y, como úl imo a gumen o, ecu e al de su sueg o –Fe -
nando, el Gallo, o o memo able ma ado –, el cual asegu aba
que aquel que, en el ins an e de la sue e sup ema, no imp ima
un mo imien o exac o de la mule a y del es oque que consis e
en hace la c uz con ellos, se lo lle a á el Diablo, es o es, se á
p endido po el o o. Ma a al Demonio, ma a al o o b a o,
ma a a la Mue e, que son odas una y misma cosa cons i uye,
según Ignacio Sánchez Mejías, el e dade o sec e o de su Tau-
omaquia undamen al.
Un o e o en Nue a Yo k 45
e eno lo cambió de e cio o medio, más cla amen e, lo pasó
de la mi ad ieja del mundo a la o a mi ad: lo ajo al Nue o
Mundo» (§12). En nues o iempo, con iesa Ignacio, la pé di-
da de e eno de Don Quijo e es la con apa ida lamen able
del a ance, de la mode na ciencia posi i a. Don Quijo e pa e-
ce sucumbi en e al p agma ismo económico, en e a la i a-
nía es omagan e de Sancho Panza, en in en e al iun o de de
la men alidad los países p o es an es del No e.
La Tau omaquia, « e dade a ciencia» se á, sob e odo,
a e y écnica de lucha y ence sob e la Mue e. Si el a e de
o ea consis e, al p incipio, en bu la la acome ida del o o, la
Tau omaquia es la ciencia que, engañando a la Mue e, a i ma,
espec acula men e, la Vida. Enseña a e i a el pelig o, a so ea
el iesgo, a disminui la amenaza, a iun a con a las po encias
nega i as que ponen en pelig o la ágil pe manencia de la ida
de cada cual. Así pues, en e a la inminencia de la mue e, es
p eciso domina su pelig o con habilidad y sabidu ía, con emo-
ción y supe io idad, con a e y con ciencia. Esa es la enseñanza
que in en a ansmi i a sus alumnos no eame icanos el insigne
ma ado : la Tau omaquia cons i uye la ía angos a, di ícil y
sec e a, la única ía po la que se alcanza la pleni ud de la exis-
encia y po que, al in y a la pos e, sólo la i encia del iesgo
descub e el in enso y e dade o sabo de la ida.
De inida la Tau omaquia como ciencia de la Vida y ác-
ica del ánsi o hacia la pleni ud del Se , oy po úl imo a de e-
ne me, con Sánchez Mejías, en la de ensa que hace de su p o-
esión en e a enemigos y de ac o es. En la Uni e sidad de
Columbia, Ignacio, eco da á, que ue on los eólogos salman-
inos, en e al Pon í ice de Roma, los que salie on en de ensa
de nues a Tau omaquia. F ay Luis de León ue enca gado po
la Uni e sidad de Salamanca de esc ibi la de ensa eológica
Ped o Rome o de Solís
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de la ies a (§12). E a lógico, pues, como nos e ela Ignacio,
que las no mas de o ea «las dic a on los ángeles» y, po el
con a io, las de embes i , el Diablo, po eso cuando alguien
o ea a la pe ección se dice que « o ea como los ángeles» y
cuando un o o embis e con mala in ención se dice que «es de
la misma piel del Demonio» (§12). Pa a Sánchez Mejías, como
he p ocu ado explica , el o o es la ep esen ación del Demo-
nio y, como úl imo a gumen o, ecu e al de su sueg o –Fe -
nando, el Gallo, o o memo able ma ado –, el cual asegu aba
que aquel que, en el ins an e de la sue e sup ema, no imp ima
un mo imien o exac o de la mule a y del es oque que consis e
en hace la c uz con ellos, se lo lle a á el Diablo, es o es, se á
p endido po el o o. Ma a al Demonio, ma a al o o b a o,
ma a a la Mue e, que son odas una y misma cosa cons i uye,
según Ignacio Sánchez Mejías, el e dade o sec e o de su Tau-
omaquia undamen al.
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e eno lo cambió de e cio o medio, más cla amen e, lo pasó
de la mi ad ieja del mundo a la o a mi ad: lo ajo al Nue o
Mundo» (§12). En nues o iempo, con iesa Ignacio, la pé di-
da de e eno de Don Quijo e es la con apa ida lamen able
del a ance, de la mode na ciencia posi i a. Don Quijo e pa e-
ce sucumbi en e al p agma ismo económico, en e a la i a-
nía es omagan e de Sancho Panza, en in en e al iun o de de
la men alidad los países p o es an es del No e.
La Tau omaquia, « e dade a ciencia» se á, sob e odo,
a e y écnica de lucha y ence sob e la Mue e. Si el a e de
o ea consis e, al p incipio, en bu la la acome ida del o o, la
Tau omaquia es la ciencia que, engañando a la Mue e, a i ma,
espec acula men e, la Vida. Enseña a e i a el pelig o, a so ea
el iesgo, a disminui la amenaza, a iun a con a las po encias
nega i as que ponen en pelig o la ágil pe manencia de la ida
de cada cual. Así pues, en e a la inminencia de la mue e, es
p eciso domina su pelig o con habilidad y sabidu ía, con emo-
ción y supe io idad, con a e y con ciencia. Esa es la enseñanza
que in en a ansmi i a sus alumnos no eame icanos el insigne
ma ado : la Tau omaquia cons i uye la ía angos a, di ícil y
sec e a, la única ía po la que se alcanza la pleni ud de la exis-
encia y po que, al in y a la pos e, sólo la i encia del iesgo
descub e el in enso y e dade o sabo de la ida.
De inida la Tau omaquia como ciencia de la Vida y ác-
ica del ánsi o hacia la pleni ud del Se , oy po úl imo a de e-
ne me, con Sánchez Mejías, en la de ensa que hace de su p o-
esión en e a enemigos y de ac o es. En la Uni e sidad de
Columbia, Ignacio, eco da á, que ue on los eólogos salman-
inos, en e al Pon í ice de Roma, los que salie on en de ensa
de nues a Tau omaquia. F ay Luis de León ue enca gado po
la Uni e sidad de Salamanca de esc ibi la de ensa eológica
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Re is a de Es udios Tau inos
N.º 11, Se illa, 2000, págs. 47-68
LATAUROMAQUIA.
TEXTO DE LA CONFERENCIA PRONUNCIADA, POR EL MATADOR,
EN LA UNIVERSIDAD COLUMBIA DE NUEVA YORK EN 1929
Ignacio Sánchez Mejías
on ocasión de un coloquio sob e Sánchez Mejías o gani-
zado en la sede se illana de la Uni e sidad In e nacional
Menéndez Pelayo en 1986, di igido po An onio Ga cía-
Ramos, di a conoce , po p ime a ez, el ex o de es a
Con e encia p onunciada, en 1929, po el ma ado en la Uni e sidad
de Columbia. El ex o o iginal ue edac ado en papel del Ho el
Ausonia (Nue a Yo k, EE. UU.) a uela pluma, pa e a máquina,
pa e a mano, con nume osas co ecciones que eque ían cie a in e -
p e ación. Sin duda alguna e an unas no as edac adas po el o e o
poco an es de da la con e encia y, po an o, sin in ención de se
publicadas. Redac é mi e sión que publiqué en 1987 en la e is a
alenciana Qui es, págs. 13-20 y, poco después, en 1988, An onio
Ga cía-Ramos y F ancisco Na bona edi a on en Espasa-Calpe una
muy documen ada biog a ía de Ignacio Sánchez Mejías en la que
incluye on su p opia e sión de la misma con e encia. La que p o-
pongo aquí, en la columna de la izquie da, es una adap ación que
iene en cuen a alguna de las acla aciones de aquéllos au o es donde
incluyo, en e co che es, lo que no apa ece en Sánchez Mejías pe o
si e a la o denación y mejo comp ensión del ex o. En la columna
de la de echa la e sión de A. Ga cía-Ramos y F. Na bona en Igna-
cio Sánchez Mejías, Mad id, Espasa-Calpe, 1988, Col. La Tau oma-
quia, n.º 13, págs. 176-185.
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Rome o de Solís, P. (1987): “Un o e o en Nue a Yo k.
Sob e la con e encia de Ignacio Sánchez Mejías en la Uni-
e sidad de Columbia” en Qui es, n.º 6, Valencia, Dipu ación
P o incial, págs. 13-20.
Sánchez Mejías, I. (1987): “La Tau omaquia. Con e-
encia p onunciada en la Uni e sidad Columbia de Nue a
Yo k en 1929”, ed. de P. Rome o de Solís, en Qui es, n.º 6,
Valencia, Dipu ación P o incial.
Ped o Rome o de Solís
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