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CONTESTACION ÁLAS NOTAS
DEL
Pu o. S . D. Manuel Se ano yO ega
en su lib o
No icia His ó ica de la De oción yCul o
QUE i.A M. X. VM. L. Ciudad de Se illa ha p o esado
ÁLA Inmaculada Concepción de la Vi gen Ma ía
DESDE LOS TIEMPOS DE LA ANTIGÜEDAD HASTA LA
]>RESENTE ÉPOCA
SEVILLA
“Lja iLncialucía Mode na,,
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CONTESTACIÓN ÁLAS NOTAS
DEL
Pu o. Se. D. Manuel Se ano yO ega
en s i lib o
No icia His ó ica dii la De oción yCul o
QUE LA M. N. YM. D. Ciudad de Se illa iia p o esado
ÁLA Inmaculada Concepción de i.a Vi gen Ma ía
DESDE LOS TIEMPOS DE LA ANTIGÜEDAD HASTA LA
PRESENTE ÉPOCA
SEYII.LA
AndeLluGÍa, iMociema,,
3II)CCCXCI V
10
pa ecían, díjome: ab e los ojos ylee, que el caso no es pa a con-
en o ni egocijo; an es bien pa a que ompas la pluma y e
acojas áun ye mo yhagas peni encia po los pecados, que con-
a es a u pa ia has come ido, yáquien, no como hijo, sino
como el peo de los ex años, has a ado. No sé qué mi é an es,
si el í ulo de la ob a óel nomb e del au o , que al p on o c eí
conoce , si bien luégo me a i mé en que no e a el de la misma
pe sona áquien ecuen e yamis osamen e enía desde hace
iempo a ando, sino un su homónimo en nomb e yapellido.
In i ulábase el lib o nada menos que es o: ( lo ias se illanas.
—
Noi'icia his ó ica de la de ocióm ycul o (¡ue la muy nohle ymuy leal
ciudad de Se illa ha p o esado ála Tnmaculada Concepción de la
Vi yen Ma ía desde los iempos de la an iyüedad has a la p esen e
época; ysu au o , el P esbí e o D. Manuel Se ano yO ega.
Alos ])ocos englones (|ue epasé de una in e minable
cuan o azonadísima yca.s iza no a, con encíme aun más de
que su au o no e a quien yo juzgué al p incipio, ponjue es oy
ce ísimo de que el P esbí e o de aquel mismo nomb e yapelli-
do, pe sona de a])acible condición, en ex emo co és, leal y
since a, al disen i conmigo en de e minados pun os his ó icos
óa ís icos, algo hab íame dicho desús p opósi os, siquie a ])o
co e.sía, álo menos })a a ]) e eni me, yaque no hubiese (jue ido
discu i los pun os an es de da áluz su ob a. Mas apa e de
es o, ycomo yo siguie a hojeando el olumen, ]mde ad e i un
cie o u illo ál)iliosa male olencia, una mal di,simulada inquina,
una in ención an pob e de hace me pasa po mal se illano y,
sob e odo, una mane a de me e se de ondón áin e p e a el
sen ido de ases, no como las e.'^c ibí, .sino como ásus in en os
(•uadi-al)a, que desde luégo echacé el mal pen.^íamien o de que el
l^ esbí e o S . Se ano, á(juien yo a aba, uese el au o de
aquellos o midables bo es de lanza, que an sin piedad so me
di igían. De es e, al pa ece enemigo, oy á a a de de ende -
-li-
me, ecomendándole po amo de Nues o Seño que p ocu e
calma su ne ioso empe amen o ysu o.oosa exci abilidad,
mojando su péñola, no en acíba , sino en in a, pues si lo
con a io hace ¿hab á de p e ende que los pob es ]>ecado es iio
in es idos con Sag ados O denes ni o alecidos como él con el
eje cicio de las i udes, engamos la mesu a ycon inencia de
que álas eces se ol ida de da eJemploV
Una no a de 22(5 líneas del ipo Selze e iano ha necesi ado
el seño sace do e i)a a con und ¡ nos, ]) obando ásu mane a (¡Oíos
nos alga!) que la iniageu de Nues a Seño a de la An igua, e-
ne ada en su capilla de la Ca ed al, no es una pin u a del siglo
XÍV, como noso os asegmamos, sino la mismísima e igie, ob a
de los ángeles, que ene a on los isigodos ydesj)ués los mozá-
abes, an e la cual, ydu an e el ce co de es a ciudad, inás de
una noche ino ápos a se desde su eal Fe nando 111, di ino
simulac o que ob ó el }) odigio de mani es a se odeado de célicos
es])lando es, á a és del g ueso mu o de pied a le an ado pol-
los musulmanes, pa a ocul a lo en su mez([ui a, ya que les ué
imposible des ui lo (1). Examinemos sepa adamen e cada uno
de es os ase os. Con undi //o// los cai-ac e es de una pin u a ó
escul u a isigoda con las ejecu adas en los siglos Xlll óXI C,
a guye al desconocimieii o de los buenos p incii)ios do ci-í ica
(i) T a ando un doo ísiino esc i o do las ai)óc i 'as im-.ÍH'onos ({uc,
según la adición, ue on pin adas yesculj)idas po San Lucas, dice; .P in-
cipió es a se ie de íahiilas en el siglo XVycon inuó du an e el siglo XVI.,
iniendo po desg acia á a i ica las, con i ma las yp o{)ala las aun más eí
u bión de alsos c onicones, his o ias abulosas, niiíag os ingidos y eliipiias
apóc i as, que desde ines de aipiél yp incipios del siglo XVll inundó
nues as iglesias ynues a li e a u a eligiosa. Con iábuyó nuuílio pai-a ello
la de es able ylaxa escuela, si es que me ece el nomb e de escuela, yno de
sec a, la cual es ima que no e a {jecado in en a milag os alsos, siemp e
que es o cediese en hon a de Dios yp o echo de las almas.
Vida de la Vi gen Ma ía con la his o ia de su cul o en Espaila, po don
Vicen e de la Fuen e.—Cox i'k .miso i»k i,. ac ouid. í) Kc .KsiÁ.STicA,.
—12 —
a queológica, que sólo puede ocu i se álos que ni se han ocu-
pado en es udia compa a i amen e las p oducciones a ís icas
de las di e en es épocas de nues a his o ia, ni se han de enido
en obse a sus di e sas e oluciones, las in luencias ([ue eciben
ylas modilicacioiies que expe imen an has a llega ásu a})ogeo.
Ala c í ica a queológica, de la cual no sin cie o desdén habla
el seño sace do e, débese boj" en [) ime luga habe llegado al
conocimien o de la ela i a cul u a de los isigodos, negada po
esc i o es como Cean yLlaguno, que no imaginaban, con pe dón
del S . Se ano, en pasai’ ála pos e idad como in alibles. Ni
ue on sañudos des uc o es de los monumen os omanos ni ca-
ecie on de ai’ e p opio, pues (pie hoy se denomina al que
emplea on en sus áb icas la ino-bizan ino, en is a de los ca ac-
e es ({ue os en a. Pillos ecogie on el depósi o de la adición
omana decaden e, en la que iban con undidos los elemen os del
a e neo-g iego, y, po an o, en las innume ables cons ucciones
eligiosas po ellos e igidas sob e el suelo pa io, e léjase, como
e a na u al, el gus o de los encidos.
Los emplos, pues, que se le an a on en España, más espe-
cialmen e desde que Ileca edo es ableció la unidad eligiosa en
sus es ados (pues suponemos que el S . Se ano no p e ende á
lle a nos álos días de A aiiagildo), u ie on que Se asun o «
más ómenos iel de los e igidos en Bizancio yen I alia; yde
es asue e, si a ibuimos el o igen de la pin u ade Nues a Seño a
de la An igua ála misma época en que aquel mona ca abju ó
del a ianismo (581)), (pues a ándose de una imagen, que con-
end á al S . Se ano en que es á muy bien ejecu ada, no
debe emos supone la p oceden e de una época de adelan o)
en onces, enemos ya educido el pe íodo en que hubo de se
])in ada álos 122 años que media on desde aquella echa ála
de la i upción aga ena. Bien sabido es de odos el esplendo y
aus o de los mona cas isigodos, émulos de los que gobe naban
en Bizancio, ysi pues uno mismo puede deci se que e a el a e
en ambas mona quías, ymuy análogas las cos umb es sun ua-
ias, se á lógico supone que los emplos españoles es u ie on
deco ados con icos má moles, pin u as ymosaicos como aqué-
llos. Vengamos aho a áes udia las ep esen aciones g á icas
de san os ype sonajes que aun o nan los mu os de los emplos
cons uidos con a eglo al gus o bizan ino, ypod emos deduci
si la pin u a de la An igua o ece los mismos ca ac e es que
aquéllas.
Admi ido el hecho de la exis encia de pin u as mu ales en
las igle.sia3 i.sigodas, escuchemos aho a lo que nos dice San
Isido o ace ca del p ocedimien o empleado po los pin o es de
su iempo. «Aho a, dice, lo8 pin o es azan xn'ioie o las líneas
yalgunas somb as de la u u a exmesen ación, ycúh enlas des-
pués on los colo es.» ¿FIs así, po ecnicismo an udimen a io,
como es á pin ada Nues a Seño a de la An igua? Un doc ísimo
esc i o de nues os días, el S . D. José Amado de los Kíos,
dice; «P escindiendo de las muchas imágenes de la Vi gen,
pin adas en mu osan iquísimos, cuya echa ponen las leyendas
PIADOSAS mucho más allá de la in asión mahome ana, cumple
obse a sin ecelo que hubo de se en nues a Península
conocida yejecu ada la pin u a mu al, no ya sólo du an e la
mona íiuía isigoda, sino en los p ime os siglos del C is ianismo.
Ala e dad, no se ha asmi ido álos iempos mode nos monumen-
o alguno eal yposi i o de es as emo as éimcas que p oduzca
p ueba concluyen e -de ambos ase os». ¡Qué lás ima que el
S . Se ano haya pe dido la ocasión de desca ga o o cin a azo
sob e aquel esc i o , lle ado de su piadoso celo ypasmosa c í ica.
Tenemos, pues, que una au o idad como San Isido o nos demues-
a la inocencia éimpe ección del a e pic ó ico isigodo, yun
c i icó como el S . Amado de los Ríos, que an á ondo conocía
las an igüedades se illanas, a i ma que no se ha asmi ido álos
—14 —
iempos mode nos monumen o alguno eal yposi i o de aquella
época. Después de es as dos ci as, en e dad que huelga el
o ece o os es imonios; no obs an e, acudi emos álos que se
conse an ac nalmen e ue a de España, pa a que los espí i us
inquie os se con enzan de lo absu do ye óneo de sus opiniones.
¿Qué pun os de semejanza o ece el a e e elado en los mo-
saicos de Ká ena, de San Vi al, el Bap is e io ySan Apolina el
Nue o, con el que ca ac e iza áNues a Seño a de la An igua?
VQué analogías se encon a án en e és a yel g an mosáico de
San a So ía, que igu a áC is o sen ado en su ono, ado ado
po dus iniano, en cuya he mosa ob a mués ase ála de echa
del Seño un medallón con la cíibeza de la Vi gen, que en nada
se pa ece cie amen e al ene ado simulac o hispalense? Compá-
elo ambién elS . Se ano con las ilus aciones del M.S. deDios-
có ides de Viena, con las del Si iaco ejecu ado en 580 (coe áneo,
po an o, de Reca edo), que se conse a en Pdo encia, con las
del de ('osmas ycon an os o os que pudie an ci a se. Yno se
a guya que los ejemplos que acabamos de aduci son de los
mejo es po su mé i o a ís ico, po que siéndolo, p ecisamen e,
ninguno de ellos puede, ni con mucho, compe i ni emula en
pe ección con la pin u a de la An igua, yno hemos de consig-
na el absu do de c ee que se die a el caso singula ísimo de (jue
los isigodos es aban más adelan ados que los neo-g iegos ó
bizan inos éi alianos, sus maes os, po (][ue de amaños con a-
sen idos no o ecen ejemplos las his o ias de los pueblos.
Con lo dicho queda e idenciado que, e elando la pin u a
de la An igua mucha má,s pe ección que la de la mejo ob a
bizan ina délas ejecu adas desde el siglo VI á ines del VII, no
podemos a ibui le a(|uel o igen, pe o en nues o deseo de
comp oba la opinión que sus en amos, es udia emos b e ísi-
mamen e el desen ol imien o del a e pa io has a llega ála
XIV.» cen u ia.
—15 —
Con la in asión musulmana su ió aquél un ^olpe udísimo,
mas no llegó áex ingui se; an es po el con a io, é noslo
' eapa ece e lejando sus p oducciones los mismos ca ac e es
que u ie on las ob as isigodas, como acon eció con la a qui-
ec u a, de que son p uebas i ecusables las iglesias as u ianas
de San Miguel de Linio, an e io á84(5, San a Ma ía de Ja an-
eo, San Sal ado de Valdediós ySan a C' is ina de Lena. En el
p ime o de los emplos ci ados, descub ió el insigne Amado de
los Ríos es os impo an ísimos de pin u as mu ales, ncijo (Jimio,
dice, e a udo, seco eJ colo éingenua la disposición de sus lineas
( ene ales, ca ac e es que con ienen con el p ocedimien o de que
nos habla San Isido o. Son, pues, los enunciados p eciosos da os
pa a juzga del es ado del a e pic ó ico en el comedio del siglo
IX. Con inuando nues o es udio c onológico, examinemos un
inap eciable ujonumen o pic ó ico del X, cual es el amoso
('ódice Albeldense óVigilano, yen sus iluminaciones ad ié ese
cla amen e que con inúan i os los mismos ca ac e es que en la
an e io cen u ia, hecho de que pe suaden ambién las pin u as
mu ales del Pan eón de los Reyes en la Basílica Isido iana de
León, cons uida después de 1052 po Fe nando I, hablando de
las cuales se exp esa así el eminen e a queólogo an es ci ado*
«Con as an cie amen e en ellas la al a de ]) opo ciónA la
inexpe iencia del dibujo na u al, que a, sin emba go, saliendo
d(d caos de los siglos p cccdcnles, con la iqueza de los panos, la
b illan ez de los colo es yel esme o p olijo con que odos los
l)o meno es se bailan ejecu ados..., e c. Después de és as pin-
u as examínense las del co o del ISIonas e io Sanjuanis a de
Sigena, ejecu adas á lnes del XII óen los albo es del XIII, en
las cuales con inúan muy isibles la ijide.? ysap edad en el <h
seño, la inexpe iencia óigno ancia del desnudo, laquean sob e
modo las jmopo ciones yson muy g andes las manos ylos
pies. Aes a misma época co esponden los iio abilísinios escos
i . —
de la e mi a del San o C is o de la Luz en Toledo, que o ecen
ála p ime a ojeada algunos pun os de analogía con nues a
imagen de la An igua, si bien és a les sob epuja muy mucho en
pe ección, po su dibujo, g andiosidad, ex]n’esión ybelleza de
in as, como p oduc o de un a e que en el siglo XTY u o ya
idelísimos in é p e es.
Llegados al .siglo XllT, con amos con ejemplos an no ables
como son las iluminaciones de los Códices de las Can igas, del
Ajed ez, de los Dados yde las Tablas, en las cuales apa ece
cla amen e que el a e oma nue os umbos, iéndose os en-
sible la e olución del ománico al oji al, áque decimos po ex-
celencia c is icuw.
Queda plenamen e demos ado que en ninguno de los
monumen os pic ó icos de que dejamos hecho mé i o,' desde
ínes del siglo VI has a el XIIl, hallamos semejanzas ni aun
analogías con la pin u a mu al de Nues a Seño a de la An igua,
pues és a e ela un no able adelan o yg an pe ección, de que
ca ecie on las ob as españolas du an e los pe íodos la ino-bizan-
ino y ománico, cualidades que alcanza on cie amen e en el
siglo Xiy, época esplendo osa pa a nues as a es, yen la cual
comenzamos ásen i las in luencias de los g andes maes os
ex anje os.
X’o e mina emos sin consigna an es, haciéndola nues a,
la opinión que me eció la Sag ada imagen de la Ca ed al hispa-
lense áun ilus ado c í ico de BeJlas A es, ambién como
noso os denwledo de las adicioaes se illanas. .Dice así el
seño Sen enach; «Analizando aho a es as p imi i as pin-
u as (las de la An igua, del Co al yde lioca Amado ) con
a eglo al c í ico a queológico, nos con ence emos más ymás
de lo que an es a i mamos. De ningún modo se pueden consi-
de a es as ob as an e io es ála econquis a: absolu amen e
ninguno de los ca ac e es p i a i os de las Ví genes bizan inas
—i
con ienen con ellas, aunque su aspec o gene al ecue de es e
o igen desde luego. Po su ac i ud, sus con o nos, su exp esión
de dulzu a, la colocación del Ni io Jesús ylos de alles o na-
men ales como la co ona y aje, se encuen an ue a de al
a e».
Aho a escuchemos al doc ísimo D. Vicen e La Fuen e, po
si acaso con los es imonios ci ados no iene bas an es p uebas
el S . Se ano pa a con ence se de sus e o es. Después de co-
pia las piadosas leyendas consignadas po el P. Villa ane de
se ob a de ángeles ydel po en o que ob aba el de o o simula-
c o do lanza i ísimos esplando es ciue a emo izaban álos
musulmanes, dice el ilus e esc i o : «Lo mismo epi e (Villa a-
ie) más adelan e, pe o ambién bajo palal) a de hono ysin
p ueba íúgm d, p o cdimien o (pie aihiii e niiii hien ácilmen e ¡a
de oción, pe o po el cual no ni la his o ia ni la buena
c i ica; pues si á eces, aun con p uebas al pa ece buenas, no
se admi en cie as na aciones y adiciones legenda ias, po se
ealmen e aquéllas í olas óincie as, ¿qué se á cuando no se
da p ueba alguna? ¿Y es posible que de un milag o an es u-
pendo como es e nada dije a el g an his o iado]’ San Isido o?
Fs e san o, que al habla de la pin u a nos dejó an bellas y
cu iosas no icias ace ca del a e an iguo, ¿es po.sible que nada di-
je a ace ca de es a ]) odigiosa eíigie ysu angélica jn'ocedencia?»
Vea, ])ues, el S . Se ano, ysin que hablemos ex-cá ed a, como
él ca i a i amen e supone, que al clasiíica la e igie de que
a amos po del siglo XIV, no la juzgábamos, según g a ui a-
men e a i nia, desp o ish^s de undamen os ni azones, con
a eglo áun c i e io pa icula , y, po an o, ése cla amen e la
lige eza con ((ue deja co e .la pluma pa a zahe i áun se illano
po que opina que la ene anda imagen no p ocede de la época
isigoda, y})o que así lo haya hecho cons a en una ob a que
cos ea el e a io de la ciudad. Xo debía igno a el S . Sace do e
3
que ese se illano ba p e e ido siem]) e que lamen en sus ex a-
íos ye o es las almas sensibles, como la suya, an es que
hace aición á sus .con icciones, que, ])o se an since as
como p o undas, me ece ían álo menos el espe o de los que
de buena é las juzgasen, máxime cuando el S . Se ano
ha podido con ence se de ([ue nos sob an undamen os pa a
comp oba nues a oj)inión, áque él llama.... cualquie cosa’
c i e io pa icnla .»
Todo es e la go discu so escuchó mi amigo pacen ísima-
men e, ycomo ni es colé ico ni bilioso, an es bien humilde y
muy disc e o, despidióseme muy coi ésmen e, ysalió epi iendo
es a asecilla, que el ulgo a ibuye áun emido mona ca espa-
ñol: Huhla del a qui a e, es habla de lo qne no se sabe.
n
N,ues os lec o es han podido ya ap ecia los p o undos cono-
cimien os que en la his o ia del a e e ela el S . Se ano al
conside a como isigodo nn monumen o pic ó ico del siglo
XTV, yque po cie o ue muy , es au ado en el XVI;
pe o como e o de an o bul o había po ue za que es-
ablece lo sob e algún undamen o, él, que desconoce los
ca ac e es dis in i os de las ob as a ís icas, po p opia con e-
sión, yque desdeña las enseñanzas de la a queología como
ciencia mode nísima sin p incipios cie os y ijos, ála cual no
hay que da mucho c édi o, asien a el o ísinio monumen o de
su juicio sob e la oca inqueb an able de la adición yde los
his o iado es que i ie on en la XVl.'^ cen u ia, po conside a
ála una yálos oí os mucho más ehacien es ysegu os que
cuan o nos dice yenseña el mismo monumen o. Dueño es caxia
cual de segui uno li o o umbo, yno a a emos po cie o de
demos a al 8 . Se ano, que ni odas las adiciones pueden
acep a se como a ículos de é, ni hay que da en e o c édi o á
los his o iado es qnelas consignan, y an ajus ado es es e c i e io
alo disc e o ycon enien e, (jue aun en ma e ia eligiosa emos
áun a ón an insigne como Melcho (ano, que «lamen aba la
—26 —
píi a ende eza el imaginado en ue o po noso os in e ido á
a |nel]os ilus es a ones, esul ando de odo aquel apa a o bélico
que ni bahía ales ca ne os ni los gigan es e an más que molinos.
Ri en ez de me e se áin e p e a el sen ido ocnJ o de nues as
ases las leyese como cualquie mo al, hab ía is o que p eci-
samen e lamen ábamos la alla de documen os, sin que e deci
po es o que esc ibie on siemp e de memo ia 6dejando ola
su an asía.
Vea Y., R . Se ano, cómo al clasi ica la imagen de la
An igua, con.'lide ándola ob a del .^liglo XTV, dijo V. lige amen-
e, que al hace lo así, no eníamos o os andamcn os que. ) n s o
jn q io c i e io. An es, po el con a io, nos hemos undado
en las enseñanzas de Ran Isido o, en el es udio compa a i o de
las ]) oducciones a ís icas, ejecu adas con a eglo álos es ilos
la ino-bizan ino, ománico yoji al en su p ime a é]ioca, y, po
úl imo, en el c.<^ imonio de insignes a queólogos. Ri es as p ue-
bas no le sa is acen y.‘-igue dando más c édi o ála adición,
e.'í é V. segu o que no pe de emos más el iempo, j^o que des-
pués de con esa Y. lealmen e que no en iende do a e ni de a -
queología. V. comp ende á, ylos lec o es ambién, que sus
e es // a i a i os us(juños no llegan ni aun áhe i la epide mis
de cualquie mo al.
Finalmen e, nne.s a conciencia, acaso ])o no se an es echí-
sima óaiLs e a como la del R . Re ano, no nos ha ep ochado
aún el deli o de habe con ibuido con nue.'s a c í ica,piada
menos que ádemole monas e ios, emplos yglo ias se illanas;
an es bien hemos p ocu ado .«u con.se ación con odas nues as
ue zas: ¿qué iene que e el hecho de nega una adición en el
concep o c/cy^/í/zV-o, po que abie amen e se opone álos p incipios
de c í ica a ís ica, pa a saca ácolación lo de la pique a ylas
uinas de -monas e ios y emplos,' con los a anques de .san a
indignación, po que a.sí se exji esa un .se illano en ob a co.s eada
-21 -
po el e a io municipal? ¿(¿ué, alía más habe copiado se il-
men e álos esc i o es de los siglos XVI yXVII?
No se apene V. ampoco po cjue la Ciudad haya hecho
an pe judicial empleo de sus ondos i)ublicando nues os po-
b es abajos, (pie, según V., edundan en su p opio desciúdi o,
po que, como an ído o ámis malas doc inas, pod á la Co po-
ación da ála es ampa, coleccionados, los luminosos a ículos
que há iempo iene Ah imp imiendo con el í ulo de Becue dos
se illanos.
ho lo que dejamos dicho pod á o ma juicio el lec o del
alcance que pa a noso os ienen cie as adiciones. Cuando
és as pugnan al buen sen ido, cuando son con adic o ias álas
cos umb es yusos, cuando se oponen abie amen e álas ense-
ñanzas his ó icas, ycuando nacidas de la an asía del ulgo
dela an á i o de balles a la igno ancia, ósi se (|uie o la ino-
cencia ysencillez de los (pie las in en a on, c eemos que no
deben acep a se po ningún au o (pie se p ecie de seno y e-
llexi o. Llenas es án las His o ias an iguas de na aciones in e-
osímiles ypo en osas, (j[ue la iglesia no ha econocido como
e dade as, juies la piedau, ex a iada a eces, no se ha de enido
en ocasiones, has a el pumo de habe a ibuido p odigios a
cie as ehgies, con desdo o nicUiiiies o déla eligión, iíeco aanios
aes e p oposi o la absu da lanuia que co e ace ca de las eiigies
de Lies a Seho a de iíodanas, jun o aLpila, yla de Viila ieja,
ce ca de Te uel, las cuales, según el ulgo, his enía en su o a-
o io un obispo ancés, el cual solí i golpea las yul aja las, po
lo cual ambas inié onse aA agón, apa eciéndose milag osa-
men e.
¿Con qué de echo, dice un o odoxo esc i o , se in ama la
memo ia de un Obispo de ese modo, aunque no se ci e su
nomb e? ¿(¿uién a ác ee esa eno midad, aun(j[U6 io diga y
c ea el ulgo yse es anqie en le as de molde?
28 —
¿N'o b|iy adiciones que a i man el hallazgo de an iquísimas
imágenes, es idas con las mismas elas, de seda y e ciopelo,
pon que ue on ocul adas pa a sal a las de los u o es de nues-
os in aso es los sa acenos?
l’a a que en lo sucesi o no enga V. que oma se el abajo
de in e p e a g a ui amen e nues os pob es esc i os, consigna-
emos de una ez el c i e io que nos guía, ap opiándonos
las siguien es ases del sabio au o de la His o ia del
Cul o de la Vi gen Ma ía, po baila nos con ellas iden i-
icados po comple o. Pe o awhién es debe nues o no se-
gui alimen ando esas no icias (las consignadas en las con-
sejas de la Edad Media), que ga ni en lio na ni en ningún
2)aís cul o admi e la sana c í ica, y(que los a <que()logos ca ó-
licos ymuy qnadosos desechan como insos enibles, qw más que
esc i o es esqie cddes las aquid ina an en o o iempo, yaunque
deqdo e el ulgo o édulo e desapa ece sus legenda ias adi-
ciones, ycon ellas cie a esq)ecie de o gullo qm io con que las exhi-
bían ála admi aciím yaun ála en idia de los ex años. Nó, no es
qmsibleya sos ene ni apad ina ales consejas, ydonde hay an as
e dades sabidas yj)o sabe , cie as éí ecnscddes, ace ca del cul o
an i(piísimo de Ma ía, no necesi amos ecu i á, la ábula, que
qu'e ende casi desluci la his o ia, (que da ocasión álos acionalis-
as éimpíos q)a a bu la se de la e dad yla men i a, q)asando qw
unas yo as el ni el de su glacial ysa cás ico indi e en ismo, e c.
TTT
P
JL ódigo siemp e el S . Se ano, cuando se p opone pul e iza
nues as opiniones, nos dedica es no as más, que eunidas
o man la suma de 257 líneas de 8elze e iano, dedicadas á
censu a lo dicho po noso os ace ca de la e igie de la Vi gen
de la Hinies a, del cadá e ene able de I).’'- iS a ía Co onel yde
la amosa (li alda. P ocu a emos de ende nos de sus emendas
acome idas, como de sus ingeniosas yagudas sá i as, en las que
co en })a ejas el donai e con el a icismo acomodados al a ón
doc o yp uden e.
Xo es cie o que V. baya sido el p ime o que u o la sa is-
acción de e la e igie ene ada en San Julián desp o is a de
su en ol o io de elas; alguien se an icipó yemi ió su juicio, y
lamen ó que un celo ypiedad ex a iados (sea dicho con licencia
de V.), hubiese come ido la p o anación a ís ica de ase a le el
b azo, haciendo desapa ece con él el obje o simbólico que de-
bió os en a , pája o, lo ó u a, como emos en odos los si-
mulac os análogos de los siglos XIII, XI yXV, el cual, de
habe llegado has a noso os, liab ía sido o o da o más pa a
acili a su clasi icación, ydel que no debe emos p escindii,
pues Ve a yRosales pa ece, po sus palab as, que llegó á e la
—30 —
imagen com})le a, .si bien no asegu a qué obje o enía en la ma-
no Nue.s a Seño a. Dice la adición, yapelo con ella al más
ebacieii e es imonio, según su c í ica de Y., que hallándose
cazando en los mon es de ('a aluña el Caballe o INÍosén Ped o de
Tous, encon ó en o unas e amas o.s a imagen, que ajo con-
sigo áSe dlla en 1385, yA go e de Molina asien a que en 1380
ilé deposi ada en San Julián po un homb e de la ma . Pa a
nada impo a el hecho de si la ajo el caballe o óel illano, y,
po lo an o, si V, no se en a a de ondón ájuzga , no de lo que
ex ualmen e se dice, sino de lo que quiso deci se, hab ía no ado
que ese po meno no in e esaba áiiue.s a in ención ni poco ni
mucho. Xos p oponíamos clasi ica la yan es examina sus p e-
ceden es his ó icos, en los cuales encon anios pe ec a analo-
gía, pues A go e ylos demás esc i o es coinciden ijando la
echa de la segunda mi ad del Xl ", que e a lo in e esan e, lo
que im})o aba pa a escla ece su o igen, A go e sup imió lo
del le e o, única a ian e de bul o en e ambas na aciones,
pe o ha.s a al pun o lle amos nues a inquina (¿no es a.sí como
se dice, S . Se ano?,) ya án de demole adiciones, que di e-
mos ámuy 011 sec e o que po .nue.s a pa e es aba do más
a({uel no able epíg a e Soij de Se illa, de ana Capilla jun o ala
Pue a (pie encamina áCó doba, ycuan os del mismo jaez habla
la adición, pues le damos igual c édi o que al o o que con-
signan nues os hi.s o iado es al a a de cie o e ablo que
hubo en es a pa oquia de San a Ma ina, ])in ado en 007 (!!!),
según exp esaba una leyenda gó ica (!!!). ¡Mi e V., S . Se ano,
que es lás ima no se nos. haya asmi ido un e ablo de iempos
de Yi e ico, con su leyenda gó ica y odo, po que en onces e-
níamos ya al a [i opio yadecuado pa a una imagen andicpúsima,
emo mma, del p ime pe íodo, como Y. clasi ica ála do la Hi-
nies a. ¡Y que no end ían muchos doc os á e ales ma a illa.s
a queológicas!...
-31
Si se omase V. el i'al)ajo ele o ma el ca álogo de odas las
imágenes pin adas yesciil[)idas, que en España se ene an, yá
las cuales a ibuye el ulgo o igen isigodo, e ía V. que según
aquél, poseíamos una iqueza inmensa, en idia de odos los
g andes Museos ycoleccionis as de Eu opa. ¡Qué igno an es!
Ellos a anándose po descub i siquie a un ejempla que les
si iese de es udio pa a conoce á ondo los ca ac e es dél a e
la ino-bizan ino, mien as que noso os los poseemos ápo illo,
en an g an núme o, que sólo Se illa cuen a con... no .sabemos
qué núme o de ellos, en e pin u as yescul u as. Yluego dice
el 8 . Se ano que no en iende de a es ni a queología. Lás ima
es (jue el S . D. Vicen e La Fuen e no llega a áconoce an
g an iqueza, ])a a habe se ap o echado de ella en ,su ob a mo-
numen al His o ia <hl Cul o de la Vi gen Ma ía, en cuyo lib o
ni ci a ninguna e igie pin ada óesculpida de Nues a Seño a,
de iempos i.=;igodos, ni aun siquie a se a e e áa i ma que
aquéllos las ene asen en sus al a es. ¡V (¡ueno hubie a holga-
do mucho el doc o }) o eso con las pe eg inas no icias y eo ías
de c í ica a ís ica ya queológica que hoy es ampa en su magna
ob a el S . Se ano!
No ha .sido poca sue e pa a aquel ilus e ca ed á ico, que su
ci ada ob a haya pasado inad e ida pa a el S . Sace do e se i-
llano, pues si ánoso os nos iene po demoledo es de adicio-
nes, ¿qué epí e o hab ía empleado pa a designa á aquel p o e-
so , que, a ando p ecisamen e de Nues a Seño a de la Hi-
nies a, dice: Que las eílexiones que aducen los apologis as de
una yo a e igie (és a yla do la An igua), en azón de an igüe-
dad, son inadmisibles, yalgunas como las de e a, un ejido de
anac oni.^mos. Que la ajo San Pío T, discíi)ulo de San iago,
que la lle a on áCa aluña los ugi i os de Se illa, que Ped o
Tous la encon ó cazando, e c., « odo es o es de al ca ác e que
se nece.si a se ;;nq/ c eV/a/o pa a c ee lo». De • /óí'/c c la cali ica el
32 —
S . Sánchez Moguel. ¡Si se p oba a que e a e dade amen e
( ó ica se ía un g an descub imien o!
Pasemos al pá a o en que V. e an cla a ypa en e nues-
a inquina, que con ha o pesa amos á ansc ibi , pa a que
los lec o es juzguen del juicio se eno éimpa cialidad de V.
«Quienes in en a on la adición de que la ac ual e igie ha
sido ene ada (pe mí eme eco da á V. las'palab as de Melcho
Cano en el an e io a ículo) po los isigodos, ypa a pone la á
sal o de p o anaciones la conduje on has a los mon es de Ca a-
luña, p e endie on al ez, asignándole an emo a an igüedad,
enal ece la más, pa eciéndoles que e a poca la del siglo XIV,
época en la cual, según Zúñiga, llegó áes a ciudad Ped o de
Tous: lejos es aban aquellos de o os de que alguna ez bas a ía
el examen de los ca ac e es a ís icos de la imagen pa a que se
des uye an sus ase os, p obándose en is a de aquéllos, que si
bien pudo se aspo ada desde C'a aluña po el mencionado
caballe o, es inadmisible que el espe able simulac o ue a
ejecu ado po los c is ianos an es de la i upción musulmana ó
poco después de ocupada la Península po nues os in aso es».
Es o dijimos, y... (Icl c a a es Ca a(/o!... ¿Xo se e aquí la in-
quina de des ui adiciones? Nó ese que se llama de o os á
los homb es de los siglos pasados. ¡Oh in ención demoledo a y
pe e sa! Calma, Si-. Se ano, calma, ydése el place de sabo-
ea lo que dice ace ca de las adiciones yde los an iguos
esc i o es un sabio ca ólico, en ob a imp esa co) el peniii <o de
la au o idad ec (>yiá < iea, yal (|ue po su sabe ypo su o odoxia
enimos ci ando:
«Gene almen e en es os casos (se eñe e álas imágenes
aaí é icas, milag os yp odigios), cuando se examina el o igen
de lo que se llama adiewn, se encuen an los es imonios de
una mul i ud de au o es que se an ci ando unos áo os, como
de ea a, el segundo al p ime o, el e ce o al p ime o ysegundo.
33
yasí de los demás; pe o cuando se busca quién ue el p ime o
yqué p uebas adujo, se baila que és e no consignó más que
un is e se dice, óalegó que e a adición, sin da p ue-
bas de que exis ie a al adición. Así que esa adición no
pasaba de se ulga ópopula , ysi las adiciones di inas,
apos ólicas yeclesiás icas son dignas de espe o yaun de
é, las p ime as en e los ca ólicos, las ulga es ánada obli-
gan, yaun más bien son enidas en poco cuando no son un-
dadas».
Aho a p oba emos áY. que la Vi gen de la Hinies a no es
isigoda, auiique Y. nos diga que decla amos eo cá ed a, lo cual
acaso pod ía supone po nue.s a pa e más é en las p opias
con icciones, mien as que Y., al a a de su clasi icación, sólo
dice con admi able aplomo que es on iquisima, emo ísima, de
echa an e io ála enida de los á ahes, locuciones odas muy
soco idas pa a sali de un apu o, pe o que con end emos en
que no sa is acen más que al ulgo. Pa a c ee lo así i memen e
se a])oya Y. en los ca ac e es g eco- omanos que en su ejecución
se e elan. Muy bien, ¡loado sea Dios!, pues que ya en a Y. en
el e eno de la pizmien a a queología; })e o nues a ainlnción
de sabe llega más allá, yno nos con en amos con lo que us ed
dice en su apoyo de «líneas se e as, de pe il aza de es a ua
clásica, cabeza esbel a, descubie a, cabello magis almcn e mo-
delado o mando le es ondulaciones, os o sin exp esión, j)ues
sus acciones pa ecen al as de mo imien o, e is iendo los ca-
ac e es de las cscal a as dkl pklmkk pkiu'odo, cuello abul ado, su
cue po descansa lleno de g a edad, mos ando sólo un pie, que
calza z.Ai’. TO iio,ai. xo; única ceñida po cin u ón, que se mues-
a })o delan e o mando le es pliegues en el man o, el cual cae
ecogido yplegado, eco dando las clámides omanas, e c., e c.
Es a es la sín esis de lo ({ue
.
dice, es os los asgos dis in i os
en que se apoya pa a clasi ica la como an iqaísima, emo ísima,
6
—34
de echa an e io ála i upción mahome ana, con ca ac e es de las
escul u as del p ime pe iodo. Con esamos áY. que po más uel a,s
que liemos dado en la men e áaquellas ases pa a uni las y
comp ende la signi icación que V. ha a ado de da les, no
nos ha sido posible. ¿Qué p ime pe íodo es ese? Acaso se
e ie e Y. al de la escul u a de los p ime os siglos del c is ianis-
mo óálas ob as p imi i as la ino-bizan inas, ¿y qué ca ac e-
es, po úl imo, ha is o Y. en ella pa a emi i an e ónea doc-
ina?
Tales concep os asien a un eclesiás ico aman e de la e dad
his ó ica, apasionado po nues as an igüedades, yen ob a cos ea-
da po expléndido Mecenas!!!...
Si como pa ece azonable deduci de su ambigua ase es-
cul u as delp ime pe iodo, se e ie e Y. álas de los p ime os siglos,
nos a e emos á eco da le que los PP. Ilibe i anos ySan
G ego io, yel Concilio Niceno, hablan de pin u as yno de es-
cul u as: de és as, con esando nues a igno ancia, ycomo e i-
gies bendi as ócoleadas, no enemos no icia de que exis ie on,
ni de que alguna se conse e en emplo ni museo, no obs-
an e, siq)ongamos, yes mucho supone , que los isigodos
las u ie on, cla o es que el p ocedimien o a ís ico en ellas
empleado se ía an de icien e como el jue las pin u as nos
e elan.
Que en la e igie de la Hinies a ad ié ense in luencias
i alianas es muy cie o, mas pa a halla les sa is ac o ia ex-
)licacióii no hay ([ue ecu i áaquellos supe la i os, que
nada en conc e o dicen, yque se emplean cuando no se
saben juzga los ca ac e es del monumen o de mane a cla a, en
cuyo caso si en sólo pa a aumen a la aguedad. Si en ez de
desdeña las enseñanzas de la a queología, se hubiese Y. omado
la moles ia de a e igua el es ilo que du an e los siglos XIYy
X ,especialmen e, dominó en las a es de A agón yCa aluña.
—35 —
habi'ía hallado los da os snñeien es pa a explica se de la mane a
más sa is ac o ia las in luencias i alianas, cpie al no a las ex a-
ia on su c i e io, has a el pun o de emon a se álos iempos
an iquísimos de las clámides yde los zapa os omanos. Sola-
men e áol ido puede a ibui se que a ón como V., an doc o
yconocedo de nues a his o ia, no hubiese pa ado mien es en
los hechos capi alísimos de las expediciones de ca alanes y
a agoneses du an e el siglo XIV, que asomb a on al mundo
con sus hazañas, yme ced álas cuales pasea on ic o iosos sus
a mas po los ma es ypueblos de I alia. ¿Po en u a el a e de
aquellas coma cas había de o ece los mismos ca ac e es que el
enseño eado de las del Mediodía de España? ¿Quién igno a al
p esen e es as di e encias, ni quién deja de ene las muy en
cuen a al clasi ica un monumen o a ís ico de aquella p oce-
dencia? Si pues con ienen los his o iado es en que la e igie ué
aída áSe illa desde Ca aluña^en el siglo XIV, ¿qué o as in-
luencias que las i alianas hemos de e e lejadas en ella? ¿Xo
es es o más acomodado ála e dad his ó ica, más ajus ado á
buenos p incipios de c í ica, más azonable, en una palab a,
que las cali icaciones de emo ínima, (ui iqiúsinia yd l p ime
pe íodo, empleadas sin on ni son, con o al desconocimien o de
la his o ia de nues as a es? En e o os muchos es imonios
que pod ían aduci se en co obo ación de las in luencias i alia-
nas en las a es de A agón yCa aluña, sabidos has a de los
niños, ¿no signi ica nada pa a V. el hecho del g an p es igio
que alcanzó en la co e de D. Juan Iel pin o i aliano Ge a do
S a nina, del cual sabemos que deco ó con un sun uoso e ablo
el o a o io del mona ca en 1383, p ecisamen e en la echa
misma en que e a llegado áSe illa Ped o Tous con la imagen
de la Hinies a, según dice la adición? Mas apa e de e.s o: ¿qué
a is a la ino-bizan ino pudo nunca habe plegado an elegan-
emen e el pei)lo y única de Xues a Seño a, ni concebido
—42 —
hi ioulo úo a cm ea ( alqu a. pn'O loy es imonio como cosa
indudable, echazando, po consiguien e, la gene osa concesión
del S . Tubino, inclinado ác ee en la exis encia de las man-
chas, aunque no ace ó ádescub i las». Con azón di emos (pone
aho a de su cosecha el S . Se ano) que en la ob a Se iUa Mo'
numen al se a acan nues as adiciones {!!!!!!!).
Vamos po pa es: Al esc ibi nues a ob a, a iba ci ada,
no nos pasó po el pensamien o en e ene al ulgo indoc o con
un amille e de no elas ni de ])oé icas icciones, que es án muy
bien en los lími es de la poesía ydel a e, y, po an o, no dimos
luga en sus páginas ácuan as absu das con.sejas óin e osími-
les ela os se nos han asmi ido desde el siglo XV has a el
p esen e. Po eso nada dijimos, al a a del Alcáza , de las idi-
culas adiciones que co en en él ace ca del ey D. Ped o, y
llamamos idiculas en el concep o se io déla his o ia, que nunca
nos pa ecen ales en boca de inspi ados a es, yes e mismo
c i e io end emos siemp e que nues a misión sea la de his-
o ia .
Dijimos que la momia de la S a. Co onel iene manchas y
(jue en algunas pa es se e la piel un an o i an e, pe o que no
poseyendo in eligencia pa a juzga de las causas de ales man-
chas y ensión de la piel, nos conside ábamos incompe en es
pa a alla . ¿Po en u a, la exis encia de las manchas implica el
cau e io? ¿Xo pueden és as se p oducidas más que po aquél?
Las momias odas que hemos is o en Museos yClabine es, o e-
cen manchas de di e eii es onos, ylas hay que en pa es del
os o se mues a la piel más es i ada que en o as; po consi-
guien e, no puede el p o ano juzga del o igen de las de doña
Ma ía.
Hé aquí, lec o , nues a palma ia con adicción yuna mues-
a del buen azonamien o del S . Se ano. Pe o aho a, yaun á
ueque de que el S . Sace do e se escandalice, le di emos (pie,
—43 —
según el pa ece ele pe i os, si la ilus e iuda de D. Juan de la
Ce da se hubiese abi'asado el os o con el acei e, se hab ía
quedado coii eilida en un mons uo, mien as que su isonomía
apa ece co ec a yna u al, yen ella pueden ap ecia se pei ec a-
juen e sus asgos isonómicos. Tiene manchas su cadá e , pe o
no cica ices, epe imos, y epe i emos, sin que nadie diga po
es o, más que V., que nos con adijimos al consigna lo así.
V. sabe de más que ni Se illa en e a ha is o la momia, ni es
c eíble que la mi ad del os o o ezca señales del ho ible cau-
e io yla o a mi ad se ea incólume ysólo con manchas, yla
l)iel un an o i an e en algunos si ios. Pa a p esen a como
p ueba decisi a lo consignado en las ac as de econocimien o
del cadá e po más de cien médicos, esc ibanos y es igos, es
menes e e los documen os po ellos susc i os, pues en es as
ma e ias, ydespués de habe examinado po nues os p opios
ojos (que alcanzan á e lo que o os cualesquie a) el cadá e
de la ilus e undado a, segui emos la conduc a de San o
Tomás.
Yaho a p egun amos al S . Se ano: ¿Cómo explica ía
V. las señales de las manchas (|ue, según dicen, se en en la
momia de aquella o a dama del mismo nomb e yapellido que
cus odian con ene ación las eligiosas del Con en o de San a
Cla a, de Guadalaja a? ¿Es u ie on acaso p edes inadas las se-
ño as de es e nomb e yapellido áab asa se los os os unas,
ypa es del cue po o as, con acei o hi iendo ycon izo-
nes? Vaya V. ádeci , si se a e e, álas eligiosas de la capi al
de la Alca ia yálas pe sonas aman es de las adiciones de
aquel pueblo, que la e dade a Co onel es la nues a yque la
suya es Jalsijicada. Xo es po demás a o el caso de que (ünho ^
cadá e es es én nionii icados // con señales de can e io, según
a i man algunos, yo os negamos, po lo que al de Se illa es-
pec a,
Las eligiosas de allá se íiiiidaii en sii a gninen o Aíiuiles
de Y., ¡en Ja adiciín/!; po lo an o, siguiendo sn c í ica de
V., no debíamos ya ni in en a siquie a el ecaba pa a las eli-
giosas de San a Inés la hon a de })Osee ol e dade o cue po de
su ilus e íundado a; sin emba go, ¿ aya (|U0en es e caso so
apa a V. ydeja áun lado la adición? (Cie amen e que sí^
po que de espe a la se íamos los se illanos los que pe de íamos
ánues a D.*'*' ¡Ma ía. Yno es solamen e la adición, sino las
his o ias de Guadalaja a las (jue asegu an que, iuda doña
Ma ía, e i óse áaquella ciudad, con undiendo las imosamen e
álas dos damas, como es á ue a de duda. Vea V., pues, que ni
álas adiciones ni álas his o ias hay (pie da an en e o c édi o
como V. cpiie e, lle ado de su amo desmedido áellas yá su
c édula sencillez. ¿Y cómo hemos de ia nos de ales ela os,
cuando en es e caso nos encon amos con (jue las eligiosas de
Guadalaja a ype sonas que han examinado la momia que allá
se conse a dicen que es la de la esposa do ). Juan de la Ge da,
yasegu an (pie iene señales de cau e io en la az, o as, con-
undiéndola con la insigue 1).='' Ma ía (Co onel, muje do Guzmán
el Bueno, a ibuyen -á la misma el hecho dol izón, ydicen que
ya iuda en ó.se en San a (Cla a de Guadalaja a yallí mu ió,
conse ándose su cue [)o inco up o, (pie exhala un olo y a-
gancia celes iales, mien as que ánoso os cons a que de la
e dade a osi)Osa del hé oe de Ta i a no quedan más (pie los
huesos? De o a pa e, los his o iado es se illanos es án ce ísi-
mos de que la yacen e en San a Inés uá la del acei e, yla que
eposa en San iponce la del izón, sin (pie ampoco al e quien
niegue es e hecho, undándose en disc e as conside aciones.
Vea V., S . Se ano, el cuad o a mónico (pie en sus ob as
o ecen los an iguos c onis as éhis o iado es, que mal pod ía
compagina se sin ayuda de una impa cial c í ica, la cual, al
pone en cla o el pun o, se ía cie amen e con menoscabo de
*- 4o —
líls nidiciones do (kuidalaja a, yen al i ud no (lueda iail
aíinellos na u ales inny con en os.
Pasemos aho a ácon es a la úl ima de las no as (|ue nos
ha dedicado el S . Se ano, en la cual, abandonando el es ilo
se e o yg andilocuen e, los a anques do san a indignación y
los asgos de cando osa sencillez, apa ece e.sg iniiendo la sá i a
an pulc a éingeniosamen e^ (pie causa ma a illa e que en
los es echos lími es de un ce eb o engan cíibida an a a iedad
do es ilos. ¿Quién no ha de sen i se egocijado al ob,se a la
cul a o ma que emplea ])a a idiculiza nues as opiniones, el
donai e yagudeza, delicadísimas hlig íinas de su ingenio?
¡Lás ima g ande que an pe eg inas cualidades se malog en y
no las juzgue el ])iiblico en ap opiado escena io!
Dijimos, a ando de las ob as que en mal ho a ejecu ó en
nues a (li alda el mae.s o Fe nán Ruíz desde IññB al (ib, (pie
en ellas nada hallamos digno de encomio ni e.s á ica, ni es é ica-
men e conside adas, y undamos al concep o en la dosi) opo -
ci(')n del p ime cue po do campanas con los es es an es, en
lo macizo ypesado de la cons ucción, en los ulga es ado nos
de los an epechos, pila es, en ablamen os y asos, añadiendo
<pie, ealizadas es as ob as en la segunda mi ad del XVI, pudo
habe se hecho más, que no se hizo ])o (pie el maes o Ruíz no
seu ía el a e. Alo ya expues o di emos (pie siemp e habíamos
c eído, ylo peo es (pie seguimos c eyéndolo, que oda ob a a -
ís ica (pie ca ezca do a monía no debe se conside ada como
al; así, pues, en el momen o en que áuna singula áb ica
mau i ana se le de.spoj ade la p ís ina e minación que u o,
a mónica con el es o de la áli ica, yse la .sus i uye po ciial-
(piie ema e de o o es ilo, sea el cpie sea, mu ílase el monu*
men ó yse des uye su a mónico conjun o, quedando lUs mxada
al pe de los p incipales a.sgos ca ac e ís icos de su es ilo,
damás pod án com)>ina so po an^ui cc o alguno a es an
-- 46
liaiiie alinen ü opues os como son el á abe del segundo
pe íodo yel clásico-g eco- oniano, an di e en es en su esencia
óespí i u, como en sus mani es aciones: cada uno de ellos
esponde ála mane a de sen i del pueldo que le dió ida,
ydicho se es á que al a a do combina los ya moniza los
se consegui á sólo ealiza un ac o de ue za; pe o si po-
sible ue a que aquellas masas adqui iesen el alien o de la
ida, a oja ían bien p on o lejos do sí álos es imonios
de su }) o anación, cuya p esencia no pod ían sopo a , como
no pueden sopo a los pacien emen e cuan os con emplen
an ex aña amalgama con los ojos de una c í ica" impa cial
ajena á ulga es ajiasionamien os. ¿Y cómo pod án nunca pe -
manece en i)az ni con undi se en es echo ab azo las admi a-
bles p opo ciones del cue po p incipal, con sus elegan ísimos
a cos iimidos es oneados de lóbulos, sus en anas ang eladas,
sus ablas de inísimo a au ique, sus esbel os ajimeces ysus la-
bo es de encajes, con los macizos y íos pila es del cue po de las
campanas, sus idículos asos con azucenas, ylos o os de
pied a, que aen ála memo ia los ado nos que la piedad
sencilla pone an e las u nas de los Kiños desiis, los pesados
a cos de medio pun o, apeados en pila es obus ísimos del
segundo cue po, y, inalmen e, con odo el es o de la ediñca-
ciónV
Aplicables son cie amen e áes e caso las ases que se a i-
buyen al Empe ado Ca los Ycuando al isi a las ob as
malhadadas del c uce o de la Ca ed al de Có doba, dijo áaque-
llos capi ula es: « Si yo hubie a sabido lo que ibais áhace no lo
hab ía consen ido, ponpie lo que eníais no lo había en pa e
ninguna ylo que habéis hecho se encuen a en odas.»
¿Ha is o V., S . Se ano, en de e minado si io-de la Gi alda,
algún le e o que ad ie a que el ema e de Fe nán Kuíz se hizo
pa a is o desde Ca mena, Alcalá, la Algaba úo o pueblo?
47
Po (]^ue si sólo es pa a examina lo ág an dis ancia, desde la
cual no pueda ap ecia se más que el conjun o ómasa de la cons-
ucción, sin descende ácon empla sus po meno es, bien es á;
sin emba go, iioso os en endemos que así como al expone una
es a ua en una plaza ómonumen o público, medi a muy bien
su au o la mane a de p esen a la en condiciones pa a que e-
sul e bella mi ada de odos pun os, de igual mane a pa écenos
que el maes o T uíz end ía en cuen a que la na u al cu iosidad
lle a ía áp opios yáex años áexamina la de ce ca; yácie a
dis ancia bien se echa de e los pun os que como a is a alcan-
zaba aquel a qui ec o. En el momen o, pues, que el obse ado
se aleje lo bas an e pa a no ap ecia las bellezas de la áb ica
musulmana, yquede sólo una silue a, pase la p o anación, pe o
de lo con a io, si llega ádescub i los asgos que ac edi an su
ju'ocedencia, el e ec o, S . Se ano, apesa de los encomios de
V. yde cuan os u ina iamen e se los han p odigado, es lamen-
able.
En cuan o álos aplausos que ha me ecido en odos iempos
yá odas ])e sonas, hab ía mucho que habla ; V. juzga el mo-
numen o ylo admi a sólo como se illano apasionadísimo po
odas las g andes ole as que encie a es a ciudad, ynoso os, que
ningunas p uel)as enemos dadas de ca iño ánues a ])a ia, lo
juzgamos como peo es se illanos que Y., bajo el concep o do
una c í ica que no acep a esos apasionamien os, po que sólo
conducen áex a íos en el e eno cien í ico, y(pie si de un hu-
manis a del siglo Xyi como el doc o canónigo Pacheco pueden
aceji a se en una hipe bólica insc i{)ción conmemo a i a yáun
c í ico, clásico, esclusi is a como Cean y odos sus con empo á-
neos, no es ole able álos ojos de la c í ica mode na, que no ad-
mi e po cie o esos esclusi ismos yque encuen a la belleza en
odos los es ilos, desde las imponen es cons ucciones ománicas
bas ados ex a íos de Bo omini yChu igue a. No que emos
—48 —
p i a ánues os lec o es do un sab osísimo pá a o del seño
Se ano, que da cla a idea de su c i e io a ís ico:
«Sup imid po un momen o, dice, la ob a del siglo XVI, e-
cons uid imagina i amen e el segundo cue po del almina con su
ema e de es g andes globos es é icos, y end éis, sí, un monu-
men o clásico á ale ( aya una amalgama como la del maes o
Kuíz), con odo el sabo que se le quie a da , pe o nunca end á
q q,o íq> lie moso ya is ico (!!!) de que en la ac ualidad se halla
e es ida la Gi alda, ue a apa e del con as e que o ma ía
al lado do la g an Ca ed al gó ica, po lo que se e que odo el
alo yencan o ac ual del monumen o se debe al mal a ado
maes o Ruíz, que no amenguó las p opo ciones de la g an á-
b ica musulmana, sino an es al con a io, las aumen ó yeng an-
deció en gmdo muy ele ado». Tengan en cuen a los lec o es que
quien así an ca egó icamen e se exp esa, dice al p incij)io de la
no a, modes amen e, que ni es a is a ni en endido: ¿pues si no
hubiese hecho e.s a acla ación, como se hab ía exp esado? Sé'
paulo, pues, odos, p opios yex años: g acias al ema e de Fe -
nán Ruíz podemos los se illanos eno gullecemos con la Gi alda,
po que aquél es quien le da odo el alo yencan o, ysin él ¿qué
ale la ol) a musulmana? ¡Admi able, es upendo, no puede de-
ci se más en menos palab as! Dedúcese de odo es o (pie el seño
Se ano p e ie e e la Gi alda es ida de másca a yex asia se
con su ema e, (pie es su pa e más a ís ica, ynoso os, po el
con a io, sen imos no A'e la como monumen o clásico á ale;
él c ee que odo el alo yencan o del monumen o so debe al
maes o Ruíz, ynoso os a i mamos que aquél ji o anó la ob a
más he mosa de la a qui ec u a almohade; y, po úl imo, al e
que la Gi alda ganó en al u a, conside a (pie no amenguó las
p opo cione.s yelegancia de la o e con los cue pos soli e ella
amon onados ycon los elegan es balcones que puso álos anos,
ynoso os c eemos que des uyó con ellos su a nuinico con jun o.
—49
Alio a bien: como al censu a las ob as e iíicadas en la Gi-
alda, ni nos mue en apasionamien os ni ab igamos la in en-
ción mezquina de amengua el concep o a ís ico con que lia
pasado ánoso os el nomb e del maes o Rníz, p egun amos: ¿la
esponsabilidad del desaca o come ido con la Gi alda, puede y
debe se impu ada exclusi amen e al ci ado a qui ec o? Res-
pondemos que no, pues que aquél no liizo más que. cumpli los
deseos del Cabildo que, al necesi a un campanai’io pa a su
iglesia, no pa ó mien es en el daño que iba ácausa , como acon-
eció al lab a el c uce o do laca edial co dobesa. Haya discul])a,
sí, pa a los unos ypa a los o os, ])ues no alcanzaban ni podían
sospeclia los daños que causaban al a e musulmán, ])e o no po
eso dejemos de lamen a]- las consecuencias del hecho, ni nos
lle eii nues os exclusi ismos al pun o de aplaudi lo ulga
desdeñando lo que e a singula ísimo.
Que la Gi alda ue mu ilada, que con el imp opio ema e que
os en a })e diósu }) ¡s ina belleza, bé aquí los pun os conc e os
(jue la c í ica se ia no ¡modo desconoce]-, apa ándose, co]no e]i
an os o os casos, do la 0})inión sus e]dada po los (pie, i]]capa-
ces de e yap ecia ])o sus ]) opios ojos, sigue]] u ina ia-
]nen e los juicios ex años.
Lec oi- a]nigo, pe dojia si íui es de e mina dejo consigna-
das, pa a desca go de mi concie]]cia. algunas lige as co]i.side a-
ciones. Al cabo demás de ei]i e años de liabo]- dedicado exclu-
si amen e odos mis es ue zos en p o de las a es yde la a -
queología, sin n]ás es ímulo que el del ca iño áiiii ciudad na al,
después de liabe luchado con la i]idi e encia de unos, co]i la
igno ancia ybas a mala olun ad de o os, pa a a anca de la
de.s ucción eliquias de ])asados ie]n])OS, acudiendo pa a con-
7
I
(
—50 “
segui ales liiies al lib o, al pe iódico yhas a al p es igio que
lue p es a an las Co po aciones á(pie me hon o en jie enece ,
ob engo po ecompensa que mis abajos ysac i icios, ni aun
siquie a, me dan opción áen anece me con el í ulo de buen
se illano aman e de sus glo iosas adiciones his ó icas ya ís-
icas. T is e es, en e dad, el caso, si yo hie a se iamen e á
conside a lo, pe o como })o cima de los a aipies del S . Se ano
se halla mi conciencia, que has a aho a no me ha eji ochado de
habe pe dido el iempo en es é iles lamen os, sino ([ue, })o el
con a io, me epi e que cumplí como buen hijo, ancamen e,
e di é que no me apeno ni poco ni mucho po sus des empladas
censu as, imp opias de (piien p edica la ca idad con el jiihjinio.
¿(¿ué, ale más sos ene ulga es pa añas, (pie la mayo pa e
de las eces edundan en menoscabo do la eligión ydel a o, ó
ela po los ue os do la e dad, aun cuando con és a caiga po
ie a la dispa a ada máquina (pie le an a a la igno ancia óla
sencilla de oción? Yo o^i a é siemp e po el segundo camino,
sin p e ende que nadie siga mis [lasos. P]1 iempo se enca ga á
de da la azón áquien la enga.
No iemb e 18U4.
E ea as Ad e idas
LEESE DEBE LEERSE
Pag. 12 Lín. 9. Pá . 2.o
(]ue con end á ul S . Se ano en
qne es á muy bien ejecu ada no
debe emos supone la...
Pág. 16 Lín. 7
con a eglo al c í ico anincológico
Pág 29. Líneas 3y4
escue o ydesca nado del ío a -
(pieólogo*
Pág. 29. Lín. 5. Pá . 2.''
de ase a le el b azo
que con end á el S . Se ano en
(]ne es á muy bien ejecu ada debe-
emos supone la...
con a eglo al c i e io a queológico
escue o ydesca nado del ío a -
queólogo
de ase a le un b azo
Po e o de caja omi ióse en la pág. 24 el siguien e pá a o, ácon inua-
ción del p ime o:
Dice el S . La Fuen e (pie «la denominación de An igua es ela i a, y
como al sign'ilica poco. E igies de la An igua bay en Toledo, Valladolid,
Bu gos yo os pun os, ycon odo no se p e ende .pie u ie an esa an igüe-
dad o-ó ica, sino (pie se las denoniin.') así con esiiec o áo as casi coe áneas
en la misma población. Si liuliié amos de c ee álos pa ida ios de la
Vi gen del Sag a io en Toledo, se ía p eciso concede .pie és a es de o igen
más emo o .pie la An igua (le Se illa».
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